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Obligaciones I

El informe aborda los efectos y fuentes de las obligaciones en el contexto del derecho, destacando el cumplimiento y el incumplimiento de las mismas, así como la importancia del contrato como principal fuente de obligaciones. Se analizan los principios que rigen el cumplimiento, las formas de incumplimiento y las características esenciales que deben cumplir los contratos para ser válidos. Además, se presenta un recorrido histórico sobre la evolución del concepto de contrato desde la antigüedad hasta el derecho moderno.

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Obligaciones I

El informe aborda los efectos y fuentes de las obligaciones en el contexto del derecho, destacando el cumplimiento y el incumplimiento de las mismas, así como la importancia del contrato como principal fuente de obligaciones. Se analizan los principios que rigen el cumplimiento, las formas de incumplimiento y las características esenciales que deben cumplir los contratos para ser válidos. Además, se presenta un recorrido histórico sobre la evolución del concepto de contrato desde la antigüedad hasta el derecho moderno.

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República Bolivariana De Venezuela

Ministerio Del Poder Popular Para La Educación Universitaria


Universidad Nacional Experimental De Los Llanos Centrales “Rómulo Gallegos”
Área de Ciencias Políticas y Jurídicas
Programa de Municipalización de Formación en Derecho
Núcleo: Valle De La Pascua, Estado Guárico
Periodo Lectivo 2024-1
Unidad Curricular: Obligaciones I
3er Año Sección: 4

INFORME: TEMA III “EFECTOS DE LAS OBLIGACIONES Y TEMA IV “FUENTES DE


LAS OBLIGACIONES”

Profesora:

Graciosa Flores
Integrantes:

Belisario, Lisbeidy C.I.:29782790

Fernández, Elianny C.I.:31231560

Martínez, Deysi C.I.:18895177

Uzcategui, Jesús C.I.:25131312

Vanezca, Daniel C.I.:15083523

Abril, 2024
Tema III Efectos de la obligación

Nociones generales sobre el cumplimiento y el incumplimiento de la obligación

Barbero señala que “el cumplimiento es la ejecución puntual de la prestación debida, por
parte del deudor”.

Con el cumplimiento se logra la satisfacción, pero la satisfacción no está subordinada


necesariamente a la realización del cumplimiento porque, la satisfacción del crédito
puede lograrse con hechos diferentes del cumplimiento del débito, por ejemplo, con el
cumplimiento de un tercero, que no es deudor y no está obligado a cumplir.

El cumplimiento pues, no es más que uno de los modos (por lo demás el principal) con
que puede procurarse la satisfacción.

El cumplimiento tiene, por tanto, carácter instrumental respecto de la satisfacción que no


es insustituible.

Por cumplimiento se entiende su ejecución, lo que constituye un deber jurídico para el


deudor, a quien no le es potestativo cumplir o no cumplir, sino que siempre debe ejecutar
la obligación contraída.

Sin embargo el acreedor, muy a pesar del deudor, está facultado para exigir el
cumplimiento de la obligación constriñéndole a través de los órganos jurisdiccionales.

Así, el cumplimiento puede ser de dos tipos, el primero voluntario cuando el deudor honra
la obligación asumida en el modo pactado, y el segundo será forzoso cuando el acreedor
le constriñe mediante las acciones que la ley le otorga y ejecuta a través de la jurisdicción.

En la doctrina también se ha denominado al cumplimiento como pago, entiéndase de


forma amplia pues no se refiere sólo a la entrega de cantidades de dinero, sino a
desplegar o realizar la actividad para la cual se ha comprometido.

Cumplimento en especie.

Consiste en la ejecución de la obligación exactamente como ha sido contraída.


Principios:

Principio de Identidad: El cumplimiento debe ser igual a la prestación pactada, sin


importar si el equivalente es superior a lo pactado. Fundamento. Art. 1290 C.C.

Principio de integridad: El cumplimiento debe ser completo, por lo tanto no puede ser
fraccionado. El deudor no puede cumplir menos de lo pedido ni el acreedor puede exigir
más de ello. Fundamento Art. 1291 C.C.

Estos principios no son más que una derivación de lo establecido en el artículo 1264 C.C.

Imposibilidad del Cumplimento en Especie.

Hay casos de imposibilidad de cumplir en especie natural o jurídicamente, tales casos


son:

Cuando existe imposibilidad NATURAL de cumplir en especie la prestación, porque la


cosa que constituye su objeto ha perecido o no está disponible y es irremplazable.

Cumplimiento por equivalente o mediante equivalente

Se trata de una forma de cumplimiento sucedánea de la ejecución en especie y ocurre


cuando ésta ultima no es posible. Consiste en la realización, por parte del deudor, de
una prestación distinta de la prometida y con la cual resarce al acreedor del no
cumplimento en especie de la obligación pactada.

Por lo general (no en todo caso) la obligación por equivalente se cumple mediante la
indemnización de los daños y perjuicios causados. Si una persona pierde una pierna,
ésta no puede ser repuesta, por lo tanto el deudor debe pagar los daños materiales y
morales causados; sin embargo, el juez pudiera ordenar hacer un implante de una pierna
de titanio por cuenta del deudor y el cumplimiento no sería totalmente una indemnización.

FUNDAMENTO: Art. 1264 y 1271 C.C


Del artículo 1271 se deducen los tipos de daños y perjuicios indemnizables:

1.- Los daños y perjuicios compensatorios. (Compensan al acreedor de la no ejecución


en especie de la obligación).

2.- Los daños y perjuicios moratorios.( Resarcen al acreedor del retardo culposo del
deudor en la ejecución de la obligación).
Formas particulares de cumplimiento de obligaciones de dar, hacer o no hacer.

Dependiendo de quién la cumpla puede ser: Directo o Indirecto.

Ahora bien, en cuanto al incumplimiento de la obligación es la situación producida por la


falta de realización del deudor de la obligación prevista o la no realización de la misma
en el momento pactado.

Aunque la doctrina ha intentando clasificar las distintas eventualidades en las que se da


el incumplimiento, lo cierto es que el Código no recoge de una forma clara y sistemática
las mismas y parte de la base de que cualquier contravención de la relación obligatoria
debe ser considerada como falta de cumplimiento.

Pero en el incumplimiento pueden darse muchas circunstancias, bien si analizamos las


causas relacionadas con hechos externos (caso fortuito y fuerza mayor), bien si
examinamos la actitud del deudor (dolo y culpa o negligencia), o bien si miramos el hecho
que supone no cumplir la obligación en el momento pactado (mora). Cada una de esas
circunstancias puede determinar efectos diferentes derivados del incumplimiento.

La falta de realización de la prestación debida por el deudor conlleva el incumplimiento


de la obligación. Este incumplimiento puede ser por dolo, negligencia, morosidad o
cualquier otra actuación que sea contraria a lo establecido como prestación en el origen
de la relación jurídica.

El dolo, consiste en el incumplimiento de forma deliberada y a mala fe; es decir, el deudor


incumple su deber de llevar a cabo lo acordado a sabiendas.

La negligencia, surge en el momento en que el deudor infringe lo cumplido por descuido


o falta de cuidado.

La morosidad, es el cumplimiento tardío de la obligación. No es incompatible con el dolo


y la negligencia, puesto que el deudor puede incurrir en mora cuando deliberadamente y
de mala fe cumple de forma tardía o bien cuando no observando la diligencia debida
cumple fuera de plazo.

El incumplimiento del deudor faculta a que el acreedor reclame su derecho de


cumplimiento, que ejercitará con las acciones adecuadas. Éstas variarán en función de
la obligación de que se trate, y bien pueden ser exigir que se realice el cumplimiento, o
bien, la restitución de las prestaciones ya realizadas, junto con la indemnización de daños
y perjuicios y una sentencia acorde al derecho.

Tema IV Fuentes de las obligaciones

El contrato

Etimológicamente, contrato significaría como acuerdo de voluntades, pero como


estamos en el ámbito jurídico, este acuerdo de voluntades tiene como fin establecer una
relación jurídica vinculante entre los que lo otorgan.

El contrato como fuentes de obligaciones

El contrato es identificado como la principal fuente de las obligaciones en el marco del


derecho. Este se define de forma concreta y general como el acuerdo de dos o más
voluntades para producir o transmitir derechos y/o obligaciones.

En este sentido, este ha sido considerado como la principal fuente de las obligaciones
toda vez que, es el acto jurídico o de derecho más común al que todo individuo acudimos
para pactar voluntades.

Asimismo, este se caracteriza por la manifestación de aquella voluntad que se hace


manifestar, ya sea de manera tácita o expresa, la cual tiene por objeto la creación de un
vínculo jurídico con terceros, el cual tiene apoyo y respaldo en la aplicación de las normas
jurídicas.

Ahora bien, para que este acuerdo de voluntades pueda ser válido y logre existir reunir
debe elementos esenciales, mismos que se clasifican como elementos de validez y de
existencia, en el cual le podemos mencionar los siguientes:

El consentimiento: Manifestación de la voluntad en forma expresa y tácita o por medios


electrónicos.

El consentimiento se da por medio de la voluntad entendiéndose éste como proceso de


abstracción que la persona realiza en su mente, al manifestarlo la exterioriza y la acepta
como buena ante terceros. Debe coincidir el pensar con lo que se dice y con lo que se
hace para que exista congruencia en el actuar. Además en el supuesto de que no se
exteriorice la voluntad, no podrá haber acto jurídico y como consecuencia el contrato no
existirá.
El objeto: Aquel sobre el cual recae el acto jurídico. El objeto en el contrato debe ser
física y jurídicamente posible. También es necesario que exista en la naturaleza y ser
determinado o determinable en su caso. Al no existir el objeto en un contrato se dará la
inexistencia del mismo.

La solemnidad: Forma específica en la que se llevan a cabo de manera muy específicos


los actos jurídicos, se da para el caso del matrimonio y como acto jurídico en el
testamento público abierto, así lo ha expresado la doctrina. Será solemne el acto jurídico
cuando se
realiza ante el oficial del Registro Civil y se lleva el acto de una manera especial, es decir,
se exteriorizan palabras
que lo hacen solemne en el caso del matrimonio y por lo que corresponde al testamento,
éste se lleva a cabo en presencia de un Notario Público, también se dicen determinadas
palabras al momento de celebrarlo como parte de la solemnidad.

Es de interés hacer mención, que también cuenta con requisitos de validez, dentro de
los que destacan: La licitud en el objeto, capacidad, ausencia de vicios en la voluntad:
tales como el error, el dolo, la mala fe, la violencia o la lesión; y la formalidad. Dichos
requisitos deben ser contenidos en los contratos, ya que de lo contrario podrá estar
afectado de nulidad relativa, por consecuencia se podrá convalidar subsanando dichos
vicios para que tenga plena validez.

Contrato en términos generales

Es la convención que tiene por objeto constituir, reglar, transmitir, modificar o extinguir
relaciones jurídicas de tipo patrimonial.

El contrato es una convención entre dos o más personas para constituir, reglar, transmitir,
modificar o extinguir entre ellas un vínculo jurídico.

Definición del artículo 1133 del Código Civil

“El contrato es una convención entre dos o más personas para constituir, reglar,
transmitir, modificar o extinguir entre ellas un vínculo jurídico”.

Historia del contrato

En la época primitiva, el contrato era de forma simbólica y rudimentaria. En esta época


el contrato carecía de connotación económica. No tenia una finalidad creditistica debido
a que en muchos casos la contratación significaba una alianza para los contratantes,
parecido al parentesco. La mística y la religión fueron dando la connotación de contrato.
Se debían impresionar los sentidos

En la época romana aparece el primer antecedente de los contratos, el “contractus”, Que


equivale al verbo “contraere”, que significaba formar o completar un negocio. Ulpiano,
señaló que el Contrato es el acuerdo nacido de un Acto Jurídico. Gayo, definía al
Contrato como sinónimo de un “Asunto Concluido”. Justiniano, en las famosas “Institutas”
define al Contrato o al vocablo Contractus como aquella convención destinada a crear
obligaciones. Tanto Ulpiano, Gayo, Justiniano relacionan al contrato con el aspecto
obligacional. Los jurisconsultos romanos omiten “la Voluntad”. Dominaba el llamado
sistema formalista de contratación según el cual para que surgiera un contrato era
necesario el cumplimiento de una determinada formalidad: per aest libramen el nexum el
pronunciamiento de determinadas palabras rituales, en los contratos verbis la redacción
de un escrito, en los contratos litteris.

Comienza a aceptarse en casos muy aislados que los simples pactos puedan en
determinadas circunstancias engendrar obligaciones. Al mismo tiempo comienza a
desarrollarse la idea de que un contrato pudiese ser celebrado con el solo consentimiento
de los contratantes, lo que lleva después al surgimiento del contrato consensual como
figura evolucionada en sus cuatro grandes figuras: el arrendamiento, la venta, la
sociedad y el mandato. Los contratos innominados, con un contenido diverso, sólo
aparecen en etapas muy desarrolladas y se convertían en obligatorios cuando eran
cumplidos por algunas de las partes. Sin embargo, no puede decirse que los romanos
llegaran a estructurar jamás un concepto general de contrato, de alcance y contenido
omnicomprensivo.

En Derecho Canónico se caracterizó por el individualismo, el formalismo y la técnica


jurídica, y su principal virtud es la introducción de “la moral” en la contratación. Aportó
aspectos jurídicos importantes como la buena fe contractual o bona fides, que se debe
desarrollar en la formación y ejecución de los contratos. Aportó la “causa o finalidad”,
que significa el motivo que tiene la persona para celebrar un contrato debe ser conforme
a la Ley, por cuanto se supone que hay un objetivo justo y razonable. El último aporte
del Derecho canónico es la “Teoría del Abuso del Derecho”, que vino ser el uso
desmedido y perjudicial del ejercicio de un derecho, este establece los límites y
restricciones que viene encaminado con la decencia o moral.

En la edad Media la suplantación del sistema formalista de contratación, por el sistema


Consensualista, que atiende especialmente a la libre expresión de la voluntad de las
partes y por lo tanto fija en el consentimiento la base vinculatoria del contrato. El
surgimiento del principio de la autonomía de la voluntad, por el cual sólo la voluntad
libremente expresada es capaz de obligar a una persona. Se rompe el esquema del
derecho natural de Aristóteles y Santo Tomás de Aquino, para establecer contratos
ágiles. Da lugar a una voluntad más dinámica, a una contratación más fluida. Es el
despegue del sistema jurídico moderno producto del tráfico comercial y de una sociedad
emergente.

En la época moderna se inició con el Código Civil francés de 1804 (Código Napoleónico),
donde sus grandes mentores fueron Domat y Pothier (los creadores del Acto Jurídico).
Las partes pueden pactar entre ellas las prestaciones que deseen. El consentimiento
viene a ser la piedra angular para la formación de la mayoría de los contratos, lo que trae
el auge y la abundancia de los otros dos tipos de contratos: los reales y los solemnes.
En el código civil francés se recoge la voluntad como fuente principalísima de las
convenciones e incluso se señaló que las convenciones podrían regular y resolver
cualquier relación jurídica, sin embargo posteriormente a dicho código, se demostró que
no era así, es decir las convenciones eran insuficientes y esto trajo consigo la aparición
del “Acto Jurídico”. Las partes son libres de regular como bien lo quieran las prestaciones
de un contrato.

Y finalmente en derecho venezolano se estableció el artículo 1.133 “una convención


entre dos o más personas para constituir, reglar, transmitir, modificar o extinguir entre
ellas un vínculo jurídico”. Las condiciones requeridas para la existencia del contrato son:
1° Consentimiento de las partes. 2° Objeto que pueda ser materia de contrato y 3° Causa
lícita.

Formalismo y consensualismo

El principio del formalismo, indica que son aquellos que son necesarios para la existencia
del acto o contrato jurídico, su falta produce la inexistencia del mismo, a esta formalidad
suele llamársele ad substantiam, porque esta forma en los actos jurídicos es substancia
de tal manera que no existen si no se sujetan a la forma ordenada, el legislador al
prescribir la forma la prescribe con carácter obligatorio como un elemento esencial del
negocio de tal suerte que no nacen, no se crean derechos y obligaciones entre las partes,
si la forma no ha sido observada.

Principio de consensualismo explica que según el cual los contratos se perfeccionan por
el mero consentimiento y desde entonces obligan no solo al cumplimiento de lo
expresamente pactado, sino también a todas las consecuencias que, según su
naturaleza, sean conformes a la buena fe, al uso y a la ley.
Principio de autonomía de la voluntad

Es el principio jurídico según el cual toda persona es libre de establecer las relaciones
jurídicas contractuales según los dictados de su conciencia, siempre que ello no esté en
contra de lo establecido en las normas.

La facultad de los particulares de regir y ordenar su propia conducta mediante sus propias
normas sin depender de nadie ni ser obligado a ello por algún impulso externo. Aplicado
al ámbito de la contratación es un derecho incuestionable, que comprende la
discrecionalidad de contratar o negarse a hacerlo, la de elegir con quien contratar y en
última instancia decidir sobre la regulación del convenio.

La libertad contractual y su alcance

Se entiende por el principio de libertad contractual la potestad que tienen las personas
para obligarse unas con otras mediante la celebración de un contrato; es la facultad
subjetiva contractual de los individuos para decidir hacer o no algo. A su vez, la libertad
contractual o autonomía negocial es la facultad de las personas para reglamentarse por
sí mismas dentro del interés del negocio jurídico y del marco de la ley.

Esta libertad también permite discutir las condiciones, modalidades, plazos, limitaciones,
contenido y demás estipulaciones de los contratos; exige pues la garantía de las
relaciones justas y libres pero ajustadas a la ley.

La libertad contractual se encuentra estrechamente relacionada con el principio de


autonomía de la voluntad, pues una relación jurídica se constituye con la expresión
recíproca y conjunta de los sujetos con voluntad de obligarse, la cual no puede ser viciada
ni coaccionada por personas ajenas al propósito del contrato. Estos dos principios se
ejercitan cuando se busca el interés común de las partes y se persigue por tanto el interés
general de las mismas de acuerdo con el contenido del contrato, convirtiéndose de esta
forma el contrato en ley.

De su alcance en el Código Civil Venezolano podemos citar los siguientes artículos:

Artículo 1.159.- Los contratos tienen fuerza de Ley entre las partes. No pueden revocarse
sino por mutuo consentimiento o por las causas autorizadas por la Ley.

Artículo 1.160.- Los contratos deben ejecutarse de buena fe y obligan no solamente a


cumplir lo expresado en ellos, sino a todas las consecuencias que se derivan de los
mismos contratos, según la equidad, el uso o la Ley.
Artículo 1.161.- En los contratos que tienen por objeto la trasmisión de la propiedad u
otro derecho, la propiedad o derecho se trasmiten y se adquieren por efecto del
consentimiento legítimamente manifestado; y la cosa queda a riesgo y peligro del
adquirente, aunque la tradición no se haya verificado.

Artículo 1.162.- Cuando por diversos contratos se hubiese alguien obligado a dar o
entregar alguna cosa mueble por naturaleza, o un título al portador, a diferentes
personas, se preferirá la persona que primero haya tomado posesión efectiva con buena
fe, aunque su título sea posterior en fecha.

Artículo 1.164.- Se puede estipular en nombre propio en provecho de un tercero cuando


se tiene un interés personal, material o moral, en el cumplimiento de la obligación.

El estipulante no puede revocar la estipulación si el tercero ha declarado que quiere


aprovecharse de ella.

Salvo convención en contrario, por efecto de la estipulación el tercero adquiere un


derecho contra el promitente.

Artículo 1.166.- Los contratos no tienen efecto sino entre las partes contratantes: no
dañan ni aprovechan a los terceros, excepto en los casos establecidos por la Ley.

Artículo 1.167.- En el contrato bilateral, si una de las partes no ejecuta su obligación, la


otra puede a su elección reclamar judicialmente la ejecución del contrato o la resolución
del mismo, con los daños y perjuicios en ambos casos si hubiere lugar a ello.

Artículo 1.168.- En los contratos bilaterales, cada contratante puede negarse a ejecutar
su obligación si el otro no ejecuta la suya, a menos que se hayan fijado fechas diferentes
para la ejecución de las dos obligaciones.

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