Programa de Formación Humanística
HÁBITO NEGATIVO: PRIVACIÓN DE SUEÑO EN ESTUDIANTES
UNIVERSITARIOS
Programa de formación humanista
DOCENTE:
Renee Susana Toso de Vera
INTEGRANTES:
ACOSTA PÉREZ, Wilder
SANCHEZ GOMEZ, Jhan Frank Octavio
SEGURA SOTO , Dayana anamile
-
CURSO:
Tutoría III
CICLO:
IV
PERÚ
2024
-
PRESENTACIÓN:
En este presente trabajo, abordamos un hábito negativo común entre estudiantes
universitarios, la cual es la falta de sueño debido a las tareas académicas. Como estudiantes de
la Universidad César Vallejo, nos caracterizamos por ser responsables, comprometidos y
empáticos. Sin embargo, hemos decidido abordar este problema, debido a su creciente
incidencia en la sociedad, la cual afecta a nuestra salud, rendimiento académico y desarrollo
personal. Para abordar este tema, estableceremos el siguiente objetivo general: Promover
hábitos saludables de sueño entre los estudiantes universitarios para mejorar su bienestar
físico, emocional y su rendimiento académico, así como también los específicos: Determinar
el nivel de gestión del sueño de los estudiante, aplicar una encuesta sobre la gestión del sueño,
tabular la encuesta analizando los resultados obtenidos y elaborar un plan de mejora con
estrategias para optimizar resultados.
De igual forma, en este informe se revisarán las definiciones, causas, consecuencias,
actividades a realizar, cronogramas de actividades, seguimiento de las acciones, resultados,
anexos y evidencias de este mal hábito, el cual se ha sustentado en la exploración y
verificación de diversa información que he hallado en artículos de revista y tesis virtuales, en
el que dicha información fue procesada mediante recopilación de información y la normativa
APA.
II. PROBLEMÁTICA
El sueño es un comportamiento biológico necesario de los humanos. Según Ramírez
(2019), expresa que para que el cuerpo humano funcione normalmente, necesitan entre 7 y 8
horas de sueño diarias, interferir en este ciclo normal puede tener muchas consecuencias. Es
decir, que si no dormimos las horas adecuadas de sueño diariamente podemos tener problemas
de salud y de rendimiento académico, así como también en nuestro desarrollo personal, por
ello es necesario descansar a diario, teniendo en cuenta nuestras horas de sueño adecuadas.
La falta de sueño puede perjudicar gravemente procesos cognitivos como la memoria,
la atención y la capacidad de aprendizaje. Lira y Custodio (2019) indica que las principales
causas que genera la privación de sueño en los estudiantes universitarios es el cumplir sus
actividades académicas, las preocupaciones de estudio, falta de planificación y organización,
presión por conseguir buenos resultados, competitividad y falta de motivación. Hoy en día,
podemos observar a estudiantes que prefieren privarse de su sueño para cumplir con sus
obligaciones académicas, el cual no son conscientes del daño que se están ocasionando.
La privación de sueño se ha convertido en uno de los grandes problemas de la
sociedad. Como nos señala Castillo et al (2020), no podemos rechazar que a veces es
impredecible mantenernos despabilados por muchas horas, la cual nos ayuda a sostener el
ritmo de nuestro día a día en distintas ocasiones, hay varias personas el cual lo llevan al
extremo y lo adoptan como un estilo de vida, trayendo como consecuencia el bajo
rendimiento académico debido a una somnolencia diurna excesiva, también afecta tanto en los
cambios de atención, la concentración, el razonamiento y las capacidades psicomotoras, así
como a la salud teniendo demencia. Por otro lado, comprender las consecuencias negativas de
la privación de sueño por actividades académicas, promueve el buen camino para la mejora de
la calidad de sueño.
Por los motivos presentados anteriormente se plantea la siguiente pregunta: ¿Si esta
situación continúa, como afectaría la privación de sueño en el aspecto académico y en la
salud en los universitarios? Si dicho suceso sigue continuando afectaría a nosotros como
estudiantes y se reflejaría en el rendimiento académico, así como también llegar a tener
algunos problemas de salud graves, las cuales no me permitirían seguir con nuestros estudios,
asimismo también influyendo en nuestros comportamiento y emociones, como en el aumento
de la irritabilidad, la ansiedad y la depresión.
III. OBJETIVOS
- Objetivo General
Promover hábitos saludables de sueño entre los estudiantes universitarios para mejorar su
bienestar físico, emocional y su rendimiento académico.
-Objetivo Específico
● Determinar el nivel de gestión del sueño de los estudiante
● Aplicar una encuesta sobre la gestión del sueño
● Tabular la encuesta , analizando los resultados obtenidos
● Elaborar un plan de mejora con estrategias para optimizar resultados.
IIII. ACCIONES Y ACTIVIDADES A REALIZAR
● Realizar una encuesta de gestión del sueño de los estudiantes.
● Realizar una infografía con tips sobre el manejo del sueño para los estudiantes
universitarios.
● Organizar en una agenda las actividades que tengo que realizar.
● Levantarse a las 5:30 am y acostarse a las 9:00 pm todos los días.
● Crear un ambiente oscuro y relajante para tener una mejor calidad de sueño.
● Realizar ejercicios adecuados durante el día para gastar energía.
● Alimentarse saludablemente para tener una mejor calidad de vida.
● Darnos siestas pequeñas de 20 minutos para continuar con nuestras actividades.
● Realizar actividades relajantes antes de dormir como leer o escuchar música para
conciliar el sueño.
● Ir a chequearse con un profesional para evitar riesgos en tu salud.
● Apagar las pantallas antes de ir a acostarse para una mejor calidad de sueño.
● Darte un baño de agua tibia, 90 minutos antes de irte a dormir.
VI. CRONOGRAMA DE ACTIVIDADES
VII. SEGUIMIENTO DE LAS ACCIONES
En este apartado se desarrollará la matriz de seguimiento.
ENCUESTAS
HÁBITO NEGATIVO DE LAS PERSONAS UNIVERSITARIAS.
De los 62 personas encuestadas de acuerdo a la pregunta manifiestan según la
evidencia
● 23 personas duermen menos de 4 horas.
● 27 personas duermen 8 horas.
● 10 personas también duermen menos de 4 horas.
*en este gráfico muestra que la mayoría de estudiantes 45% o 27 estudiantes de 60 personas
encuestados duermen 8 horas o más por la noche durante la semana universitaria , el 38%
ósea 23 estudiantes duermen entre 6 y 7 horas , mientras que una minoría del 16.7% o sea 10
estudiantes duermen menos de 4 horas
2 ¿Con qué frecuencia sientes que no duermes lo suficiente?
En una encuesta realizada a 61 personas, se investigó la frecuencia de una actividad
específica. Los resultados obtenidos fueron los siguientes:
El 19.7% de los encuestados respondió que realizan la actividad siempre, lo que representa
aproximadamente 12 personas.
*El 37.7% indicó que nunca realizan la actividad, es decir, cerca de 23 personas.
*El 39.3% afirmó que realizan la actividad de vez en cuando, lo que equivale a
aproximadamente 24 personas.
El alto porcentaje de tiempo dedicado al estudio y trabajo académico (70%) indica que las
personas encuestadas probablemente experimenten un déficit de sueño debido a las exigencias
académicas. Esto puede generar cansancio durante el día, lo que impacta en su rendimiento y
bienestar general.
Finalmente, el número de personas encuestadas (60) permite obtener una visión general de las
tendencias, pero se podría mejorar la validez si se incluyera una muestra más amplia o se
diferenciara entre grupos según otros factores como la edad, el tipo de estudio o la intensidad
de las actividades extracurriculares.
En una encuesta realizada a 60 personas, se evaluó la frecuencia con la que realizan una
actividad específica, obteniendo los siguientes resultados:
El 39.3% manifestó que realizan la actividad de vez en cuando, es decir, cerca de 24 personas.
Análisis detallado:
El 77% de los encuestados (la suma de las respuestas "de vez en cuando" y "nunca") muestra
que la mayoría tiene una frecuencia baja o nula respecto a la actividad, lo que indica que no es
un hábito regular para la mayoría de las personas encuestadas. Por otro lado, el 19.7% que
realiza esta actividad siempre representa una minoría, lo cual sugiere que solo un pequeño
grupo de personas lo considera una práctica constante en su rutina.
4 ¿ como clasificamos la calidad de tu sueño general?
63% excelente
21.3% muy mala
14.8% buena
0,9 muy mala
En una encuesta realizada a 61 personas sobre la calidad de su sueño, se obtuvieron los
siguientes resultados:
● El 63% de los encuestados calificó su sueño como excelente, lo que representa
aproximadamente 39 personas.
● El 21.3% indicó que su calidad de sueño es muy mala, es decir, cerca de 13 personas.
● El 14.8% calificó su sueño como bueno, lo que equivale a aproximadamente 9
personas.
Análisis:
La mayoría de los encuestados (63%) considera que su calidad de sueño es excelente, lo cual
es un indicador positivo en general. Sin embargo, es preocupante que un 21.3% describa su
calidad de sueño como muy mala, lo que sugiere que una proporción significativa de personas
enfrenta problemas importantes relacionados con el descanso.
En una encuesta realizada a 61 personas sobre si se sienten cansados durante el día debido a la
falta de sueño, se obtuvieron los siguientes resultados:
● El 18% de los encuestados manifestó que siempre se sienten cansados, lo que equivale
a aproximadamente 11 personas.
● El 52.5% indicó que frecuentemente experimenta cansancio, representando alrededor
de 32 personas.
● El 9.5% respondió que nunca siente cansancio por falta de sueño, lo que equivale a 6
personas.
Análisis:
La mayoría de los encuestados (70.5%, sumando "siempre" y "frecuentemente") admite
experimentar algún grado de cansancio durante el día debido a la falta de sueño. Esto sugiere
que los problemas relacionados con el descanso son comunes y tienen un impacto
significativo en la rutina diaria de muchas personas.
Por otro lado, un 9.5% que nunca se siente cansado representa un pequeño grupo que parece
tener hábitos de sueño saludables y adecuados para mantener su energía durante el día.
Por otro lado, un 27.9% que se levanta antes de las 6 de la mañana refleja un grupo que
comienza su día muy temprano, posiblemente debido a responsabilidades adicionales, largos
desplazamientos o hábitos personales.
El resto de los encuestados se distribuye entre horarios intermedios: 9.8% entre las 6 y las 8
de la mañana y 16.4% entre las 8 y las 10 de la mañana, lo que podría corresponder a quienes
45.9% se despierta a las 6:00 a.m.: Esto indica que la mayoría de los encuestados tiene un
inicio temprano de jornada, lo que puede reflejar una rutina más estructurada o
responsabilidades como estudios o trabajo.
16.4% se despierta a las 8:00 a.m.: Una porción menor de las personas inicia su día alrededor
de esta hora, lo cual es más común entre aquellos que tienen horarios de clases o actividades
más tarde.
9.8% se despierta después de las 10:00 a.m.: Este grupo es pequeño, pero sugiere que hay
algunas personas que tienen hábitos más flexibles o que sus actividades empiezan más tarde.
27.9% se despierta antes de las 6:00 a.m.: Un porcentaje significativo de los encuestados tiene
un inicio de día extremadamente temprano, lo que podría estar relacionado con rutinas de
estudio, trabajo o ejercicio.
En una encuesta realizada a 61 personas sobre la frecuencia con la que recurren a consumir
cafeína para mantenerse despiertos, se obtuvieron los siguientes resultados:
El 29% consume cafeína una vez al día, lo que representa aproximadamente 18 personas.
El 11.5% consume cafeína varias veces al día, es decir, cerca de 7 personas.
El 42.6% indicó que consume cafeína de vez en cuando, lo que equivale a aproximadamente
26 personas.
El 16.4% manifestó que nunca recurre a la cafeína, representando a unas 10 personas.
*La mayoría de los encuestados (72.1%, combinando "una vez al día", "varias veces al día" y
"de vez en cuando") consume cafeína en mayor o menor medida, lo que indica que es un
recurso común para enfrentar la falta de energía o mantenerse alerta.
El grupo más grande (42.6%) recurre a la cafeína de manera ocasional, lo que sugiere que no
es un hábito diario para ellos, sino una solución puntual. Sin embargo, un 29% que consume
cafeína diariamente y un 11.5% que lo hace varias veces al día destacan como segmentos con
un consumo más regular, lo que podría reflejar una mayor dependencia o necesidad.
Por otro lado, un 16.4% no consume cafeína nunca, lo que indica que hay un grupo que
probablemente opta por alternativas o no siente la necesidad de recurrir a ella.
En una encuesta realizada a 61 personas sobre si la falta de sueño afecta su rendimiento
académico, los resultados fueron los siguientes:
El 26% afirmó que sí, les afecta significativamente, lo que representa aproximadamente 16
personas.
El 11.5% indicó que no les afecta, es decir, alrededor de 7 personas.
El 34.4% manifestó que la falta de sueño afecta de manera moderada, representando a unas 21
personas.
El 23% señaló que no ha notado diferencia, lo que equivale a 14 personas.
La mayoría de los encuestados (60.4%, sumando "sí" y "de manera moderada") reconoce que
la falta de sueño tiene un impacto en su rendimiento académico, ya sea de manera
significativa o moderada. Esto refleja que la calidad del descanso está estrechamente
relacionada con el desempeño académico, afectando posiblemente la capacidad de
concentración, retención de información y productividad.
Por otro lado, un 23% no percibe una diferencia en su rendimiento, lo que podría indicar una
falta de conciencia sobre el impacto del sueño o hábitos que mitigan estos efectos.
Finalmente, un 11.5% asegura no verse afectado, lo que podría deberse a un buen manejo del
sueño o resiliencia individual.
En una encuesta realizada a 61 personas sobre si la falta de sueño afecta su capacidad para
concentrarse o retener información, los resultados fueron los siguientes:
El 23% respondió que sí, mucho les afecta, lo que representa aproximadamente 14 personas.
El 11.5% manifestó que no les afecta, es decir, cerca de 7 personas.
El 59% indicó que no está seguro, lo que equivale a 36 personas.
La mayoría de los encuestados (59%) no tiene claridad sobre si la falta de sueño influye en su
concentración o capacidad de retener información. Esto podría reflejar una falta de atención
consciente a los efectos del sueño en su desempeño cognitivo, o que estos efectos son
percibidos como leves y difíciles de identificar directamente.
Un 23% reconoce que la falta de sueño afecta significativamente su capacidad para
concentrarse y aprender. Este grupo destaca la conexión clara entre la calidad del sueño y el
rendimiento cognitivo, lo cual podría repercutir negativamente en su productividad académica
o laboral.
Por otro lado, un 11.5% que considera que no le afecta sugiere que este grupo puede tener
una buena calidad de sueño o, en su defecto, no percibe un impacto significativo en su
capacidad mental.
Distracción y otros (8.2%, 5 personas)
Este grupo es el menos afectado y representa problemas no relacionados directamente con
tareas o preocupaciones personales.
Podrían incluir interrupciones externas, uso excesivo de dispositivos electrónicos o
actividades recreativas en horarios inadecuados.
Preocupaciones personales (32.8%, 20 personas)
Estas personas experimentan estrés relacionado con problemas personales como conflictos
familiares, situaciones emocionales o económicas.
Este tipo de estrés puede dificultar conciliar el sueño, generando insomnio o interrupciones
frecuentes.
Exceso de tareas (55.7%, 34 personas)
Es la causa principal de estrés, afectando a más de la mitad de los encuestados.
La carga académica o laboral excesiva, la procrastinación y los plazos ajustados pueden ser
responsables de este impacto negativo en el sueño.
32.8% preocupaciones personales
55.7% exceso de tareas o estudios
1. Entre semana (11.5%)
Porcentaje: 11.5%
Número de personas: 61×0.115=761 \times 0.115 = 761×0.115=7 (aproximadamente).
*No duermo más horas en ningún momento (9.8%)
Porcentaje: 9.8%
Número de personas: 61×0.098=661 \times 0.098 = 661×0.098=6 (aproximadamente).
2. Los fines de semana (78.7%)
Porcentaje: 78.7%.
1. Entre semana (11.5%, 7 personas)
Este grupo logra dormir más horas durante los días laborales, lo que podría reflejar una buena
planificación de sus actividades diarias y una menor carga de trabajo en comparación con el
resto.
Sin embargo, es un porcentaje pequeño, lo que sugiere que la mayoría no logra descansar
adecuadamente durante la semana.
2. No duermo más horas en ningún momento (9.8%, 6 personas)
Estas personas no tienen un momento específico en el que duerman más, lo que puede deberse
a un descanso irregular o patrones de sueño fragmentados.
Este grupo podría necesitar ayuda para regularizar sus hábitos de sueño.
3. Los fines de semana (78.7%, 48 personas)
La mayoría de los encuestados duerme más horas durante los fines de semana, lo que sugiere
que utilizan estos días para compensar la falta de sueño acumulada entre semana.
Aunque es positivo que descansen más, depender del "sueño compensatorio" no reemplaza un
descanso constante y adecuado a lo largo de la semana.
● 40% (Suficiente sueño):
40% de 61 personas = 0.40 * 61 = 24.4 personas.
Aproximadamente 24 personas indican que consideran que la cantidad de sueño que
duermen es suficiente para sentirse descansados.
● 35% (No suficiente sueño):
35% de 61 personas = 0.35 * 61 = 21.35 personas.
Aproximadamente 21 personas indican que no consideran que la cantidad de sueño
que duermen es suficiente.
● 25% (No estoy seguro):
25% de 61 personas = 0.25 * 61 = 15.25 personas.
Aproximadamente 15 personas no están seguras de si la cantidad de sueño que
duermen es suficiente.
Entre semana (11.5%)
Porcentaje: 11.5%
Número de personas: 61×0.115=761 \times 0.115 = 761×0.115=7 (aproximadamente).
No duermo más horas en ningún momento (9.8%)
Porcentaje: 9.8%
Número de personas: 61×0.098=661 \times 0.098 = 661×0.098=6 (aproximadamente).
Los fines de semana (78.7%)
Porcentaje: 78.7%
Número de personas: 61×0.787=4861 \times 0.787 = 4861×0.787=48 (aproximadamente).
Entre semana (11.5%, 7 personas)
Este grupo logra dormir más horas durante los días laborales, lo que podría reflejar una buena
planificación de sus actividades diarias y una menor carga de trabajo en comparación con el
resto.
Sin embargo, es un porcentaje pequeño, lo que sugiere que la mayoría no logra descansar
adecuadamente durante la semana.
1. No duermo más horas en ningún momento (9.8%, 6 personas)
Estas personas no tienen un momento específico en el que duerman más, lo que puede deberse
a un descans irregular o patrones de sueño fragmentados.
Este grupo podría necesitar ayuda para regularizar sus hábitos de sueño.
Los fines de semana (78.7%, 48 personas)
La mayoría de los encuestados duerme más horas durante los fines de semana, lo que sugiere
que utilizan estos días para compensar la falta de sueño acumulada entre semana.
Aunque es positivo que descansen más, depender del "sueño compensatorio" no reemplaza un
descanso constante y adecuado a lo largo de la semana.
Sí, con frecuencia" (49.2%, 30 personas):
*Cerca de la mitad de los encuestados sufre insomnio o dificultades para dormir de manera
constante debido al estrés académico.
*Este grupo se encuentra en una situación crítica, ya que el insomnio frecuente puede llevar a
una disminución del rendimiento académico, agotamiento físico y mental, y problemas de
salud a largo plazo.
"A veces" (50.8%, 31 personas):
*Poco más de la mitad de los encuestados experimenta insomnio ocasional debido al estrés
académico.
*Aunque este grupo no sufre de insomnio constante, los episodios ocasionales pueden
acumularse y afectar el bienestar general, especialmente en periodos de alta exigencia
académica.
* "Sí" (11.5%, 7 personas):
*Este grupo reconoce que la falta de sueño afecta su salud física y emocional, aunque su
percepción del impacto no parece tan marcada.
"De manera significativa" (36.1%, 22 personas):
*Más de un tercio de los encuestados considera que la falta de sueño tiene un impacto
significativo en su salud.
"Sí, pero en menor medida" (47.5%, 29 personas):
*La mayoría de los encuestados reconoce que la falta de sueño afecta su salud, pero lo
perciben en un grado moderado.
1. Alta prevalencia de siestas ocasionales:
La mayoría (65.6%) toma siestas de manera ocasional, indicando que las siestas son un
recurso común para lidiar con el cansancio diurno sin ser una rutina diaria establecida.
2. Hábito frecuente moderado:
Un 19.7% toma siestas regularmente, lo que podría estar relacionado con una mayor
necesidad de descanso debido a actividades intensas o patrones de sueño nocturnos
insuficientes.
3. Minoría que evita las siestas:
El 14.8% nunca toma siestas, lo que podría deberse a horarios rígidos, una percepción
negativa de las siestas, o patrones de sueño nocturno que cubren completamente sus
necesidades.
1. Consenso general sobre la mejora de recursos:
Un 93.3% de los encuestados está de acuerdo en que se deberían ofrecer más recursos, lo que
indica un alto consenso sobre la importancia de mejorar el apoyo disponible para los
estudiantes.
2. Mayor énfasis en la mejora:
El 70% de los encuestados (43 personas) expresa de manera decidida que las universidades
deben ofrecer más recursos, lo que refleja una percepción generalizada de que los recursos
actuales son insuficientes o poco adecuados para cubrir las necesidades estudiantiles.
3. Poca oposición a la propuesta:
Sólo un 7.3% no considera relevante esta necesidad, lo que sugiere que la mayoría de los
estudiantes siente que hay áreas de mejora en los recursos disponibles
Interés generalizado en mejorar la higiene del sueño:
El 85.2% de los encuestados está interesado en recibir más información, lo que indica una alta
disposición a aprender y mejorar los hábitos de sueño.
Esto sugiere que muchas personas podrían estar experimentando dificultades con su sueño o
simplemente están conscientes de que pequeños cambios podrían mejorar su descanso.
Poca resistencia a la propuesta:
Solo el 14.8% no siente la necesidad de más información, lo que podría indicar que ya están
satisfechos con sus prácticas de sueño o no consideran que haya problemas que necesiten
atención.
La mayoría (59%) percibe su equilibrio entre estudio, descanso y actividades como algo
desequilibrado, señalando dificultades de gestión del tiempo, posiblemente por estrés
académico o falta de descanso. Un 27.9% lo considera muy equilibrado, mostrando buena
organización, y solo un 11.5% lo califica como bien equilibrado, indicando que pocos logran
una armonía ideal.
VIII. RESULTADOS
1. Duración del sueño nocturno (61 respuestas):
● 45% (27 personas): Duermen 8 horas.
● 38% (24 personas): Duermen entre 6 y 7 horas.
● 16,7% (10 personas): Duerme menos de 4 horas.
2. Frecuencia de sueño insuficiente (61 respuestas):
● 19,7% (12 personas): Siempre.
● 39,3% (24 personas): De vez en cuando.
● 37,7% (23 personas): Nunca.
3. Calidad percibida del sueño (61 respuestas):
● 63% (39 personas): Excelente.
● 21,3% (13 personas): Muy mala.
● 14.8% (9 personas): Buena.
4. Cansancio diurno por falta de sueño (61 respuestas):
● 18% (11 personas): Siempre.
● 52,5% (32 personas): Frecuentemente.
● 9.5% (6 personas): Nunca.
5. Horario de despertar durante la semana (61 respuestas):
● 27,9% (17 personas): Antes de las 6 am
● 9,8% (6 personas): Entre las 6 y 8 am
● 16,4% (10 personas): Entre las 8 y 10 am
● 49,9% (30 personas): Después de las 10 am
6. Consumo de cafeína para mantenerse despiertos (61 respuestas):
● 29% (18 personas): Una vez al día.
● 11,5% (7 personas): Varias veces al día.
● 42,6% (26 personas): De vez en cuando.
● 16,4% (10 personas): Nunca.
7. Impacto del sueño en el rendimiento académico (61 respuestas):
● 26% (16 personas): Afecta significativamente.
● 34,4% (21 personas): Impacto moderado.
● 11,5% (7 personas): No afecta.
● 23% (14 personas): No notan diferencia.
8. Relación entre sueño y concentración/retención (61 respuestas):
● 23% (14 personas): Afecta mucho.
● 11,5% (7 personas): No afecta.
● 59% (36 personas): No están seguros.
9. Causa principal de estrés relacionado con el sueño (61 respuestas):
● 55,7% (34 personas): Exceso de tareas.
● 32,8% (20 personas): Preocupaciones personales.
● 8,2% (5 personas): Distracciones y otros.
10. Momento de compensación del sueño (61 respuestas):
● 78,7% (48 personas): Durante los fines de semana.
● 11,5% (7 personas): Entre semana.
● 9,8% (6 personas): Nunca compensar.
11. Percepción de cantidad de sueño (61 respuestas):
● 40% (24 personas): Suficiente.
● 35% (21 personas): Insuficiente.
● 25% (15 personas): No están seguros.
12. Frecuencia de insomnio por estrés académico (61 respuestas):
● 49,2% (30 personas): Con frecuencia.
● 50,8% (31 personas): A veces.
13. Impacto de la falta de sueño en la salud (61 respuestas):
● 36,1% (22 personas): Impacto significativo.
● 47,5% (29 personas): Impacto moderado.
● 11,5% (7 personas): Impacto leve.
14. Frecuencia de siestas diurnas (61 respuestas):
● 65,6% (40 personas): Ocasionales.
● 19,7% (12 personas): Regulares.
● 14.8% (9 personas): Nunca.
15. Interés en más información sobre hábitos de sueño (61 respuestas):
● 85,2% (52 personas): Sí.
● 14,8% (9 personas): No.
16. Equilibrio entre estudio, descanso y actividades (61 respuestas):
● 59% (36 personas): Desequilibrado.
● 27,9% (17 personas): Muy equilibrado.
● 11,5% (7 personas): Bien equilibrado.
17. Preocupación sobre la relación sueño-emociones (61 respuestas):
● 50% (31 personas): Moderada.
● 30% (18 personas): Alta.
● 20% (12 personas): Baja.
18. Percepción sobre el efecto de dispositivos electrónicos (61 respuestas):
● 70% (43 personas): Significativo.
● 20% (12 personas): Moderado.
● 10% (6 personas): Ninguno.
19. Hábitos de ejercicio físico y sueño (61 respuestas):
● 60% (37 personas): Ejercitan regularmente y reportan mejor calidad de sueño.
● 40% (24 personas): No tienen hábitos de ejercicio.
20. Disponibilidad de recursos en la universidad para mejorar el sueño (61 respuestas):
● 93,3% (57 personas): Considera que se necesitan más recursos.
● 6,7% (4 personas): No ven necesidad de más recursos.
X. ANEXOS
FUENTE: Cristóbal, D. (2019).
[Link]
IX. EVIDENCIAS
XI. CONCLUSIONES:
A partir de los resultados obtenidos, se concluye lo siguiente:
❖ Impacto del sueño en el rendimiento académico :
La privación del sueño afecta significativamente la capacidad de los estudiantes para
concentrarse, aprender y retener información. Esto sugiere que la calidad y cantidad
del sueño deben ser abordadas como prioridades en la vida estudiantil.
❖ Principales causas de la privación del sueño :
El exceso de tareas académicas, la mala gestión del tiempo y el estrés se identifican
como los factores predominantes que dificultan un sueño adecuado.
❖ Necesidad de estrategias educativas :
Existe un alto interés por parte de los estudiantes en mejorar sus hábitos de sueño, lo
que demuestra que una intervención informativa y práctica podría tener una gran
acogida y un impacto positivo.
❖ Compensación inadecuada :
La dependencia de dormir más horas los fines de semana refleja una gestión poco
saludable del sueño, ya que no permite un descanso reparador constante.
❖ Recomendaciones :
➢ Individuos : Fomentar la planificación de actividades diarias, evitar el uso de
dispositivos electrónicos antes de dormir y establecer una rutina de sueño
constante.
➢ Institucionales : Implementar programas educativos sobre higiene del sueño y
ofrecer recursos para la gestión del estrés y la carga académica.
En conclusión, la privación del sueño es un hábito negativo prevalente entre los estudiantes
universitarios, con implicancias significativas en su salud y rendimiento. Abordar este
problema requiere un enfoque integral que combine estrategias individuales e institucionales
para fomentar hábitos de sueño saludable.
XII. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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