LA IGUAL E INVIOLABLE DIGNIDAD DE LA PERSONA HUMANA COMO
FUNDAMENTO DEL ORDEN JURÍDICO NACIONAL E INTERNACIONA
Existe cierta necesidad de ir a las raíces, al fundamento que inspira y da sentido a la
convivencia política y a los ordenamientos jurídicos de nuestras actuales democracias
constitucionales postulamos que ese fundamento último de nuestro sistema político es el
principio del igual inviolable dignidad de la persona humana, y por eso , queremos explicarlo y
explotar su contenido y cimiento.
Por ello en este primer capítulo está orientado a anunciar y desarrollar dos tesis
fundamentales que inspiran y dan sentido al derecho constitucional de nuestros días
1) la igual e inviolable dignidad de la persona humana es y debe ser el principio fundamental
del orden jurídico nacional e internacional, punto de partida y de llegada de toda teorización y
práctica del derecho
2) existe una clara necesidad de profundizar en los fundamentos antropológicos, filosóficos y
teológicos de esta dignidad de la persona humana auténtico patrimonio moral de la
humanidad que ha de ser debidamente preservado y fundamentado
El principio de la igual e inviolable dignidad de la persona humana
Hemos comenzado afirmando que la igual e inviolable dignidad de la persona humana es y
debe ser el principio fundamental del orden jurídico nacional e internacional, punto de partida
y de llegada de toda teorización y práctica del derecho.
Si esto debió ser así siempre y para todos los hombres y todos los tiempos, de modo muy
especial lo es en la etapa del derecho que se inició hace 70 años, tras la finalización de la
segunda Guerra mundial
Cuando el enunciado de la tesis decimos que "es"hacemos un juicio descriptivo que nos
permiten comprender y captar su sentido y vocación finales. Por su parte, cuando utilizamos la
expresión "debe ser", aludimos al carácter obligatorio y necesario de esta prescripción
normativa que hemos anunciado.
En un intento por fundamentar la tesis anunciada, acudiremos al sistema de las fuentes del
derecho, en particular a las siguientes:
-los textos internacionales que fundan el nuevo orden internacional luego de la segunda
Guerra mundial: la carta de las Naciones Unidas 1945 y la declaración universal de los
derechos humanos 1948
-los textos de algunas constituciones nacionales dictadas durante las sucesivas olas de
democratización de las siete últimas décadas
-las afirmaciones recogidas en algunas sentencias de tribunales supremo nacionales y
tribunales regionales creados para la protección de los derechos humanos.
El carácter general de la exposición y tesis que sostengo me permite hacer una selección algo
arbitraria y no exhaustiva de los textos jurídicos a los que haré referencia
1. Textos internacionales
hace 70 años, el 26 de junio de 1945, se firmó la carta de San Francisco, que puso en marcha la
organización de las Naciones Unidas
En el segundo párrafo de su preámbulo, las naciones que la suscriben reafirman su fe en los
derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la
igualdad de los derechos de hombres y mujeres y de las Naciones grandes y pequeñas
3 años más tarde, el 10 de diciembre de 1948, el preámbulo de declaración universal de los
derechos humanos proclamaba que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base
el reconocimiento de la dignidad intrínseca y los derechos iguales e inalienables de todos los
miembros de la familia humana y en su artículo 1 establecía que todos los hombres nacen
libres e iguales en dignidad y derechos
Cabe recordar que la declaración universal de los derechos humanos se aprobó en la asamblea
general de las Naciones Unidas por 48 votos a favor ocho países se obtuvieron los seis del
bloque soviético (totalitarios y marxistas), árabe Saudita (fundamentalismo islámico) y
Sudáfrica, en dónde existía el régimen Apartheid (totalitarismo racista)
En la iniciativa, inspiración y final aprobación de la declaración universal, han tenido un lugar
relevante los países latinoamericanos. Al respecto Mary Ann Glendon, profesora de la
universidad de Harvard y ex embajadora de los Estados Unidos ante la santa sede, señala lo
siguiente
-"después de la segunda Guerra mundial, la idea que entre los objetivos de las Naciones
Unidas pudiera incluirse la tutela de los derechos humanos estás muy lejos de la mente de las
grandes potencias. En el borrador de la respuesta, los derechos humanos sólo citaban una vez
y de forma accidental. La cuestión podía considerarse casi cerrada, pero, dos meses antes de la
conferencia de San Francisco, que se tuvo en abril de 1945, algunos miembros de las
delegaciones latinoamericanas que habían participado en un encuentro del organismo
predecesor de la organización de los Estados americanos en Chapultepec, en el ámbito del cual
se invitó a los participantes en la conferencia de San Francisco a esforzarse por incluir una
declaración transnacional de los derechos de la carta de las Naciones Unidas. La decisión
tomada en México tuvo una amplia repercusión. Con ocasión de la conferencia de fundación
de las Naciones Unidas, el grupo latinoamericano y caribeño constituye el bloque más amplio
de las Naciones, 20 entre 50
2. Textos constitucionales
Un año después, en su artículo 1, la ley fundamental de Bonn de 1949, pionera en las
constituciones de posguerra, consagraba la dignidad humana es intangible. Respetarla y
protegerla es obligación de todo poder público. El pueblo alemán se identifica como por lo
tanto, con los inviolables e inalienables derechos del hombre como fundamento de toda
comunidad humana, de la paz y de la justicia en el mundo. También, en su artículo 3 la
Constitución italiana de 1947 afirma enfáticamente, todos los ciudadanos tendrían la misma
dignidad social y serán iguales ante la ley
Disposiciones similares se han incorporado con posterioridad en muchas otras constituciones
del mundo como especialmente, en las que se han dictado durante las sucesivas olas
democráticas de la segunda mitad del siglo XX,así, la constitución del Portugal de 1976 afirma
en su artículo 1 que Portugal es una República soberana, basada en la dignidad de la persona
humana y la Constitución española del 78 declaró en su artículo 10 inciso 1 que la dignidad de
la persona... Es el fundamento del orden político y de la paz social. También la Constitución
peruana del 78 dice en su artículo 1 que la defensa de la persona humana y el respeto de la
dignidad son el fin supremo de la sociedad y del estado. Tras la caída del muro de Berlín en
1989, puede mencionarse la Constitución polaca 1997 que en su artículo 30 afirma que la
dignidad inherente e inalienable de la persona constituye la fuente de las libertades y los
derechos del hombre y del ciudadano. Tal dignidad es inviolable y su respeto y protección
constituye el deber de los poderes públicos. Por su parte la Constitución de la federación rusa
1993 proclamen su artículo 21 inciso 1 que la dignidad de la persona será protegida por el
estado. Ninguna circunstancia puede ser alegada como pretexto para menospreciarlo.
También por su alto valor simbólico merece citarse la constitución sudafricana 1996 coma
sancionada luego del fin del régimen que en su artículo 1 establece que la República
sudafricana es un estado único soberano y democrático fundamentado sobre la base de los
siguientes valores dignidad humana, el logro de la igualdad y respeto a los derechos. La
ausencia de la discriminación racial y sexual. La supremacía de la Constitución y el imperio de
la ley. El sufragio universal para todos los ciudadanos mayores de edad un padrón electoral
nacional, las elecciones regulares y un sistema de gobierno multipartidario
En el ámbito de los países latinoamericanos puede mencionarse la constitución del Perú que
en su artículo 1 establece con toda claridad que la defensa de la persona humana y el respeto
de su dignidad son el fin supremo de la sociedad y el estado misma similares en Chile Paraguay
y Colombia y El artículo 22 de la de bolivia y la constitución del Salvador
Esos textos constitucionales y muchos otros que se podrían mencionar con saran
explícitamente la dignidad de la persona humana como primer principio fundamental del
orden político y jurídico que se viene a instaurar
3. ALGUNAS SENTENCIAS JURISPRUDENCIALES
Con relación al punto que venimos sosteniendo, la corte suprema Argentina ha firmado con
notable acierto y en reiteradas oportunidades que el hombre es eje y centro de todo sistema
jurídico y en tanto fin en sí mismo más allá de su naturaleza trascendente, su persona es
inviolable y constituye un valor fundamental con respecto al cual los restantes valores tienen
siempre carácter instrumental punto también ha sostenido, adhiriendo a esta concepción
personalista, que la dignidad de la persona humana constituye el centro sobre el que gira la
organización de los derechos fundamentales de orden constitucional
Muchos otros tribunales nacionales e internacionales acuden frecuentemente a este principio
fundamental y raigal de nuestro sistema jurídico. Así, como ejemplo de esta tendencia pueden
mencionarse, por el prestigio de los tribunales que lo dictaron, los fallos del tribunal
constitucional alemán que declararon inconstitucional la ley de derribo de aviones y los fallos
del consejo de estado francés que convalidaron la prohibición del lanzamiento de enanos
por su parte, no obstante que la convención europea de derechos humanos no menciona
explícitamente en su texto el término"unidad humana", la corte europea de derechos
humanos ha afirmado en varias ocasiones que la ausencia del convenio consiste en la dignidad
humana y la libertad humana, que la tolerancia y el respeto por la igualdad de todos los seres
humanos constituye la base de una sociedad democrática y pluralista y que una persona no
puede ser tratada de forma que le provoque una pérdida en su dignidad
En cambio, la convención americana sobre los derechos humanos alude explícitamente a la
dignidad de la persona humana en varias partes de su texto así, en el preámbulo de la
convención se afirma que los derechos esenciales del hombre... Tienen como fundamento los
atributos de la persona humana y en el artículo 5 se establece que nadie debe ser sometido a
torturas ni a penas ni a tratos crueles , inhumanos o degradantes. Toda persona privada de
libertad se tratará con el respeto debido a la dignidad inherente del ser humano y en el
artículo 6 declara que el trabajo forzoso no debe afectar la dignidad en la capacidad física
intelectual del recluido y en el 11 señala que toda persona tiene derecho al respeto de su
honra y dignidad
4. La centralidad jurídica el principio de la dignidad de la persona humana en el derecho de
nuestros días
El reconocimiento y la apelación a este principio de la intrínseca dignidad de la persona
humana, tanto en los textos de las constituciones nacionales y de las convenciones
internacionales como las decisiones jurisprudenciales nacionales e internacionales, ha dado
comienzo a una nueva era jurídica durante la cual la base de la convivencia nacional e
internacional se establece en este pilar fundamental del reconocimiento de la igual e inviolable
dignidad de la persona humana y de los derechos que de ella se derivan.
Tomar conciencia de la dignidad de la persona humana era producto de las tristísimas
experiencias derivadas de la segunda Guerra mundial y de regímenes totalitarios en especial el
nazismo, que generaron dolorosos aprendizajes a partir de sus atroces realidades y
consecuencias. Muchos son los frutos que se han conseguido durante estas décadas como
consecuencia del reconocimiento práctico de este principio fundamental: la eliminación de la
segregación racial de los Estados Unidos, el fin del apartheid en Sudáfrica coma el derrumbe
de los sistemas totalitarios comunistas en Europa Oriental, la equiparación de derechos entre
hombres y mujeres en buena parte de los países del mundo, el progresivo reconocimiento y
vigencia de derechos humanos en el ámbito del mundo, extensión de la democracia
constitucional como forma del estado a través de las distintas bolas democráticas, las fuentes
condenadas a las diferentes formas de terrorismo de estado en América latina y en otras
regiones del mundo. En todos estos procesos se destaca la afectiva participación y liderazgo
asumido por parte de los ciudadanos que creían en el logro de estos cambios y conquistas. Sin
embargo, son muchos malos desafíos pendientes que se derivan de la proclamación de este
principio fundamental de la dignidad de cada persona humana, y especialmente, frente a los
fenómenos de la inclusión las amenazas de la tecnociencia cosificadora de la persona humana
coma fundamentalismo religiosos, etc
cada una de las personas humanas es única e irrepetible. Ella está llamada a ser el principio,
sujeto y fin de todas las actividades humanas. Ella es un fin en sí misma que nunca puede
tratarse como un medio, pues siempre es sujeto y nunca objeto, siempre es alguien y nunca
algo.
La dignidad humana de la persona es un concepto jurídico suprapositivo, fundadora inspirador
de todo ordenamiento jurídico nacional e internacional, y actúa como guía insoslayable para su
interpretación y operación. Es un principio universal, absoluto e irrenunciable que no reconoce
excepción alguna. Todo daño directo a este principio todo desconocimiento teórico práctico
del carácter de la persona humana de un ser humano, es de lesa humanidad. Decimos esto
porque ese desconocimiento afecta la realidad y el concepto de dignidad humana, ya que
lesiona su carácter universal, necesario envidiable, por eso, se transforma en una ofensa a
todo hombre portador intrínseco de esa misma dignidad no se pueden fijar condiciones de
ningún tipo para el ser humano ingrese en este estatus propio de persona humana ni de ceder
su exclusión la dignidad de la persona humana no es un simple valor o principio jurídico, si uno
una cualidad inherente y propia de todo ser humano, preexistente a todo ordenamiento
político y jurídico, y tiene que per se vigore
Cabe reconocer alguna característica jurídicas fundamentales de la dignidad de la persona
humana, claramente relacionados entre sí:
-universal: alcanza todos los seres humanos, hombres y mujeres comas sanos como enfermos
y con capacidades diferentes, desde el momento mismo de la concepción hasta la muerte
natural.
-eminente: es superior a todos los otros bienes que regula el derecho. Dignidad es
reconocimiento de la exclusiva excelencia y superioridad de la persona humana sobre todas las
realidades naturales y sociales. Ya señalaba en este sentido las siete partidas que la persona
del hombre es la más noble cosa del mundo
-intrínseca e inherente: tiene per se vigore y no es mera concesión graciosa externa. La
persona humana es valiosa en sí misma, debido a las condiciones propias, entre las que se
destaca su interioridad como racionalidad y espiritualidad
-inviolable intangible: la dignidad no puede ser avasallada o desconocida en ningún caso, la
persona humana es siempre fin y no puede utilizarse con medio, nunca podrá cosificarse,
degradarse, esclavizarse o torturarse. No se puede afectar la dignidad humana ni el contenido
esencial de los derechos que dimanan de modo inmediato de esta dignidad que actúan coma
según Dworking, como vayas infranqueables para el logro de objetivos colectivos y no tan solo
como mandatos de optimización según señala Alexy
-no disponible y renunciable tanto por la propia persona como por terceros
-su respeto es moral y jurídicamente obligatorio: captado el ser de la dignidad, surge de modo
directo e inmediato la obligatoriedad jurídica desigual inviolable respeto
-la dignidad de la persona humana no expresa tanto el contenido de un derecho humano
concreto como el fundamento mismo de sus derechos. Es un por qué definitivo y último más
que un qué específico y concreto más allá de que algunos derechos como la prohibición de la
esclavitud y de la tortura y el respeto a la vida de todo ser humano guardan con ella una
estrecha proximidad
La dignidad humana no es, por tanto un concepto jurídico vago e indeterminado. Por el
contrario, es incorporado los textos constitucionales convencionales y legales, y se acude a él
con frecuencia en las decisiones jurisprudenciales nacionales e internacionales para
fundamentar la protección de los derechos humanos y como criterio interpretativo para fijar
su alcance. Es fundamento y fuentes derechos y obligaciones, y de él se deriva la trascendental
distinción jurídica entre personas y objetos presenten todo ordenamiento jurídico. Está
llamado a ser un ancla y faro de toda nuestra civilización
II. LOS FUNDAMENTOS DE LA IGUAL E INVIOLABLE DIGNIDAD DE LA PERSONA HUMANA
Existe una clara necesidad de profundizar en los elementos antropológicos como filosóficos y
teológicos de esta dignidad de la persona humana auténtico patrimonio moral de la
humanidad que ha de preservarse y fundamentarse debidamente
El reconocimiento de la inminente dignidad de la persona humana no es una decisión
arbitraria, dogmática, absurda o qué característica fundamento científico coma filosófico o
ético. Lo mismo corresponde decir que de igual reconocimiento en cabeza de todos los seres
humanos, de su carácter inviolable y de su consideración como principio fundamental de la
convivencia intelectual que descubre que la persona humana debido a sus condiciones
propias, entre las que sobresalen la intelectualidad, su libertad de coma su interioridad y su
espiritualidad coma merece un tratamiento diferenciado de todas las otras realidades
temporales con la que interactúa el derecho
El derecho; como ciencia subalternada toma otra disciplinas algunos de sus principales
preceptos, por ejemplo, el de dignidad de la persona humana. Los datos que proporcionan la
antropología, la filosofía, la psicología, la ética las tradiciones religiosas confirman ese
inminente condición y dignidad propia de la persona humana y establecen eh un abismo
jurídico entre la consideración y el régimen jurídico de una cosa y de una persona humana.
Resulta también esclarecedor rastrear el origen histórico de ese concepto de dignidad de la
persona humana y su final recepción en el derecho. Pedro serna se refiere al origen del empleo
del término dignidad con la relación a la persona humana y señala lo siguiente
-"en el terreno teológico, la noción de dignidad de la persona se encuentra bien establecida
desde la edad media, aunque su origen se refería de modo directo a la dignidad de la persona
trinitaria, y solo derivadamente podía predicarse del ser humano punto en el campo de la
filosofía, la idea de dignidad humana solo fue elaborada a partir del Renacimiento dónde
destaca el discurso sobre la dignidad del hombre de Giovanni pico de la mirandola coma
alcanzando su mayor desarrollo en la obra de Kant punto sin embargo la incorporación de la
noción de dignidad humana al derecho es mucho más reciente. Puede afirmarse que el primer
texto normativo donde aparece mencionada es un instrumento internacional de 1945, la carta
de las Naciones Unidas punto en el ámbito del derecho interno de los Estados Unidos las
referencias a la dignidad humana aparecen a partir de la ley fundamental de bon de 1949
punto la mayor parte de los estudios que se han ocupado del tema coinciden en señalar que la
experiencia del régimen nazi, el holocausto y de la segunda Guerra mundial constituyó un
motor principal de la extensión a la referencia de la dignidad humana a partir de 1945
Santo Tomás afirmaba que la persona significa algo perfectísimo en toda la naturaleza, es decir
un sujeto subsistente en una naturaleza racional, y que en ella era la única criatura terrenal
que dios quería en sí misma no obstante, serán quien sostendrá el carácter de la persona como
cierto fin en sí mismo en su obra metafísica de las costumbres y dice_"el humano existe como
fin en sí mismo no meramente como medio de uso caprichoso de esta o aquella voluntad sino
que debe ser considerado siempre y al mismo tiempo como fin de todas las acciones tanto las
dirigidas como hacia sí mismo como hacia otro ser racional"
El redescubrimiento y enriquecimiento del concepto de persona humana y su inminente
dignidad es tal vez llegado al filósofo más valioso que nos ha dejado la segunda parte del siglo
XX hoy tenemos una Concepción y visión de la persona humana y de su dignidad como nunca
antes en la historia humana. Su progresivo y coherente desarrollo asumiendo todas sus
consecuencias políticas comas sociales como culturales y jurídicas el gran desafío que tenemos
por delante mientras transitamos el comienzo de tercer milenio. acerca de la necesidad de
profundizar en este concepto la persona humana Juan Pablo II afirmó lo siguiente
-"dedico mis rarísimo momentos libres a una labor muy cercana a mi corazón y que se centre
en el sentido metafísico y misterioso de la persona, me parece que el debate se está llevando a
cabo hoy en día en este nivel. La maldad de nuestro tiempo consiste en primer lugar en una
especie de degradación, de hecho, en una pulverización del carácter único y fundamental de la
persona humana esa maldad tiene lugar en mayor grado en el orden metafísico que en el
moral, a esa desintegración planeada en su tiempo por ideólogos ateos debemos oponer, más
que una polémica estéril, una especie de recapitulación del misterio de la persona"
la introducción y la centralidad del concepto de persona humana desafía fuertemente el
derecho en nuestros días y puede generar tensiones con su carácter social e imperativo y
complejizar la organización social de todos modos, corresponde distinguir claramente entre las
nociones de persona e individuo entre personalismo e individualismo como concepciones
sociales que fundamentan el orden político. Cabría expresar, al menos, los siguientes
contraposiciones entre las notas centrales del individualismo y de la personalismo solitario
-el individualismo parte de la desvinculación originaria del hombre mientras que el
personalismo afirma su naturaleza esencialmente social y política, en especial en todo lo que
hace a su conducta y actividades
-el individualismo sostiene la autonomía moral del sujeto que se propone a sí mismo sus
propios fines y normas de conducta sin condicionamientos previos, mientras que el
personalismo reconoce en el hombre junto con su libertad, una naturaleza dada por el
creador, qué fuente primaria de moralidad, sin negar por ello el carácter de libre y responsable
de su actuación
-el individualismo plantea la relación con el otro en término de competencia como utilidad o
dominación, mientras que el personalismo señala que junto a la natural conflictividad humana,
existe y puede ser más fuerte el vínculo solidario que nos une a los demás. Aún teniendo en
cuenta el egoísmo humano, la convivencia social puede y debe intentar plantearse en términos
de cooperaciones o de la solidaridad y no de mera interrelación o coordinación de intereses.
Frente a un egoísmo insuperable que lleva siempre al hombre a buscar su propio interés
postulado por el individualismo , el personalismo considera que el hombre es capaz de superar
esa tendencia natural si la educación y el sistema cultural político y jurídico vigente en una
comunidad lo ayudan
-el individualismo basa su principio fundamentalmente en la razón y desconfía de la tradición y
de la religión como fuente de conocimiento y creencias compartidas. El personalismo se abre
el misterio de lo humano que puede ser iluminado tanto por la razón como por la tradición y
por la fe religiosa. Todas ellas actúan como fuerzas poderosas para amalgamar y guiar la
convivencia social
-para el individualismo, los bienes humanos son generados y disfrutados exclusivamente por la
acción de cada sujeto, sin que los demás les corresponda ninguna injerencia en ellas, en tanto
no se le añade su propio ámbito de autonomía. Para el personalismo, la mayoría de los bienes
humanos son bienes comunes conseguidos y disfrutados conjuntamente con la participación,
el mayor o menor medida de los demás. Esta fuerte interdependencia humana es clave a la
hora de plantear los principios que deben imperar la dieta personal y sociales
-la visión individualista es marcadamente materialista y las dimensión económica de la vida
personal y social tiende a ser predominante. El personalismo postula una visión antropológica
más amplia y comprensiva del humano, y le otorga una mayor trascendencia de las
dimensiones culturales como espirituales y religiosas del hombre. Sin negar la importancia de
la actividad económica tiene en la vida personal y comunitaria y sin dejar de reconocerla, no le
otorga a ella la primacía
La dignidad de la persona humana, piedra basal del orden político y jurídico, tiene un
fundamento racional, definitivo, absoluto y trascendente en Dios como fuente de toda razón y
justicia, como reconoce el preámbulo de nuestra Constitución. Él es la fuente y fundamento
último de todo orden también del orden político punto intentar borrar a Dios del horizonte
humano, del mundo cultural y de la política tres como consecuencia La amenaza del
debilitamiento del orden moral y de los motivos auténticos para realizar el bien, la aparición de
falsas religiones sustitutivas, de ideologías o de falsos mesianismo de carácter totalitario, como
lo ha demostrado recientemente la historia del siglo 20, en especial con el marxismo y el
nazismo. Por otra parte El desprecio de Dios suele llevar inexorablemente al desprecio de la
persona humana y de sus derechos fundamentales ya que el superar toda perversión o
tentación fundamentalista, el genuino respecto a Dios y al respeto al hombre van de la mano
punto Dios no es enemigo de la dignidad humana de la persona humana, como lo afirmaba
conte Marx o Nietche sino su principal garante. La dignidad de la persona humana y de los
derechos humanos que de ella derivan tienen un fundamento teórico y práctico más sólidos si
la persona humana es considerada imagen de Dios y no tan solo imagen de hombre como bien
lo señalaba Kierkegaard, a mayor conciencia de Dios mayor conciencia de la propia dignidad.
Vio el fundamento del orden de toda realidad, por tanto, es también proclama la justa
autonomía de otro temporal, de lo que está librado a la libre iniciativa y a la acción
transformadora del hombre, de legítimo ámbito de lo racional, de los científicos, de lo cultural,
de lo político, de lo jurídico, de lo estatal, de lo personal ya que Dios mismo es quien creó al
hombre a su imagen y semejanza, lo hizo libre y lo llamó a completar dentro de los muy
amplios límites, su obra en el mundo
Nuestra postura adhiere a un teísmo no confesional, propio de la doctrina de la laicidad
positiva. No corresponde como proponen Rawls y el pensiero Débole , renunciar a
concepciones filosóficas o metafísicas para fundamentar la dignidad de la persona humana y
quedamos tan solo con fundamentos de carácter político. En cambio, se debe reconocer la
dignidad y hasta la sacralidad natural de cada persona humana. Hay que volver a"encantar"al
mundo más allá de reconocer su racionalidad y su legítima autonomía de lo temporal. Ello
constituye un nuevo fundamento complemento y suplemento del natural reconocimiento de
la inminente dignidad de la persona humana como hasta el propio jürgen Habermas parece
reconocer implícitamente
III. CONCLUSION
NO PARECE QUE ESTE PRINCIPIO FUERTE Y FUNDADO DE LA IGUAL INVIOLABLE DIGNIDAD DE
LA PERSONA HUMANA PUEDE ERGUIRSE COMO FUNDAMENTO FINAL DEL ESTADO
CONSTITUCIONAL DE DERECHO DE NUESTROS DÍAS E INSPIRAR E ILUMINAR LAS TAREAS DE
CREACIÓN JURÍDICA DEL CONSTITUYENTE, DEL LEGISLADOR, DE LAS AUTORIDADES
ADMINISTRATIVAS Y DE LOS JUECES DEL PODER JUDICIAL AMÉN