ORACIÓN día MARTES
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo...
Les invito a ofrecer nuestro día, con sus trabajos, esfuerzos,
alegrías y dificultades, al Sagrado Corazón de Jesús:
Ofrecimiento del día al Sagrado Corazón de Jesús
Señor mío y Dios mío Jesucristo,
por el Corazón Inmaculado de María
me consagro a tu Corazón,
y me ofrezco contigo al Padre
en tu santo sacrificio del altar,
con mi oración y mi trabajo,
sufrimientos y alegrías de hoy,
en reparación de nuestros pecados
y para que venga a nosotros tu Reino.
Pongamos atención para escuchar el Evangelio:
Sucedió que un hombre se acercó a Jesús y le preguntó: —Maestro, ¿qué es lo que
debo hacer para obtener la vida eterna?
—¿Por qué me lo preguntas? —respondió Jesús—. Si quieres entrar en la vida,
obedece los mandamientos.
—¿Cuáles? —preguntó el hombre.
Contestó Jesús: —“No mates, no cometas adulterio, no robes, no presentes falso
testimonio, honra a tu padre y a tu madre”, y “ama a tu prójimo como a ti mismo”.
—Todos esos los he cumplido—dijo el joven—. ¿Qué más me falta?
—Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás
tesoro en el cielo. Luego ven y sígueme.
Cuando el joven oyó esto, se fue triste, porque tenía muchas riquezas.
—Les aseguro —comentó Jesús a sus discípulos— que es difícil para un rico entrar
en el reino de los cielos. De hecho, le resulta más fácil a un camello pasar por el
ojo de una aguja que a un rico entrar en el reino de Dios.
Comentario – reflexión:
"En 100 años, aproximadamente sobre el 2125, todos estaremos bajo tierra con
nuestros familiares y amigos".
Los extraños vivirán en nuestras casas y poseerán todo lo que tenemos hoy. Todas
nuestras propiedades pertenecerán a extraños. Ellos ni siquiera se acordarán de
nosotros
¿Cuántos conocemos al padre de su abuelo?
Seremos parte de la historia en la memoria de nuestras generaciones, mientras
que la gente olvidará nuestros nombres y formas.
En ese momento nos daremos cuenta de lo ignorante y pobre que era el sueño de
conseguirlo todo. Pediríamos una vida más para gastar que hacer buenas acciones,
pero sería demasiado tarde.
Tengamos en cuenta, hoy tenemos la oportunidad de hacer el bien por nosotros
mismos y por los demás, lo único que quedará para siempre son nuestras buenas
acciones en esta vida y en la vida más allá. Todavía tenemos tiempo. Hagamos
buenas acciones antes de que sea demasiado tarde.
Que la Virgen María nos ayude a servir a los demás, y a preocuparnos
por su bien.
Dios te salve, María…
Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo...