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Crisis de Hiperinflación en Argentina

El documento analiza la crisis de la hiperinflación en Argentina durante el gobierno de Raúl Alfonsín, destacando factores como la deuda externa y las políticas económicas fallidas que llevaron a un colapso monetario. Posteriormente, se aborda la crisis de la convertibilidad bajo Fernando De La Rúa, marcada por la falta de reservas y medidas como 'El Corralito', que exacerbó la crisis social y económica. Finalmente, se discuten las medidas implementadas por Eduardo Duhalde para salir de la convertibilidad, que tuvieron efectos mixtos en la población y la economía.

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Crisis de Hiperinflación en Argentina

El documento analiza la crisis de la hiperinflación en Argentina durante el gobierno de Raúl Alfonsín, destacando factores como la deuda externa y las políticas económicas fallidas que llevaron a un colapso monetario. Posteriormente, se aborda la crisis de la convertibilidad bajo Fernando De La Rúa, marcada por la falta de reservas y medidas como 'El Corralito', que exacerbó la crisis social y económica. Finalmente, se discuten las medidas implementadas por Eduardo Duhalde para salir de la convertibilidad, que tuvieron efectos mixtos en la población y la economía.

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Trabajo Práctico Historia Económica Argentina y Mundial

CRISIS DE LA HIPERINFLACIÓN
Y SALIDA DE LA CONVERTIBILIDAD

Profesor: JONÁS CHAIAS DE BELLIS


Integrantes: Espósito Lautaro – Gazzo Florencia –
Larzabal Luca – Lehmann Bautista – Martin Miranda

COMISIÓN 1506 MB
LA CRISIS DE LA HIPERINFLACIÓN
Contexto: La crisis de la hiperinflación se desató bajo el gobierno de Raúl Alfonsín (1983-1989).
La situación económica que este gobierno heredó de la dictadura militar previa incluía una recesión
profunda, alto desempleo, inflación de más del 400%, una deuda externa de 45 millones de dólares,
equivalentes al 70% del PBI, reservas agotadas y una situación monetaria colapsada (Aldo Ferrer
2004:312). Siendo la deuda externa cinco veces superior a las exportaciones, obligaba a generar
altos excedentes comerciales para afrontar los intereses, generando un gasto fiscal y presiones
inflacionarias grandes.

Factores desencadenantes: Entre las causas de la hiperinflación podemos encontrar la crítica


situación del balance de pagos, la constante puja por la distribución del ingreso, el comportamiento
especulativo de importantes sectores económicos y el encadenamiento de rápidas subidas de la
inflación. (Mario Rapoport 2020:925). El objetivo es analizar como mediante las medidas tomadas
del gobierno ante el contexto presentando, se fue generando esta crisis:

Como primera medida para corregir la inflación inercial, el gobierno ejecutó una política de
ingresos heterodoxa, el Plan Austral, que introdujo el austral como una nueva moneda (1 austral =
1.000 pesos), congeló salarios y precios, tarifas de servicios, el tipo de cambio y disminuyó las
tasas de interés. Aunque, este plan logró reducir la inflación a un 2% mensual, creció el PBI y los
salarios reales comenzaron a recomponerse; las exportaciones cayeron un 20%, mientras que las
importaciones aumentaron un 24%, lo que generó tensiones económicas. (Aldo Ferrer 2004: 315)

En 1986, la flexibilización de los precios y el aumento de algunos no afectados al congelamiento,


tarifas y combustibles, terminaron reactivando las presiones inflacionarias nuevamente; el costo
de vida subió un 82%, hubo una desaceleración económica en 1987 y una recesión económica en
1988. En un momento, el déficit fiscal y la deuda externa se volvieron tan incontrolables, que el
gobierno, obligado a emitir australes para comprar divisas y así cumplir con los compromisos,
tuvo que buscar otras fuentes de financiamiento. (Aldo Ferrer 2004:316).

Como el tesoro no generaba el superávit necesario para tener las divisas y pagar la deuda, recurrió
al Banco Central emitiendo bonos a tasas demasiado altas, cambiando deuda externa por interna.
Esto aumentó las tasas de intereses y la esterilización de la liquidez mediante encajes remunerados
y títulos públicos para absorber la liquidez excedente.

Este mecanismo llamado “festival de bonos” implicaba renovar los bonos constantemente, y cada
vez con intereses más altos para atraer a los bancos y que los pesos vuelvan al sistema; Sin
embargo, esto terminó generando un déficit cuasi- fiscal y una hiperinflación porque cuando
llegaba el vencimiento de la deuda se emitía dinero. Este ciclo frenó la actividad económica,
aumentó la deuda pública y culminó la confianza en el sistema financiero, generando nuevamente
expectativas inflacionarias. (Aldo Ferrer 2004:316).

Los bancos dejaron de renovar los bonos, exigiendo en su lugar el pago en pesos. En este contexto,
fue lanzado el Plan Primavera (1988) para frenar la Hiperinflación con reformas cambiarias,
acuerdos de precios y modificaciones impositivas, pero los resultados fueron débiles y malos. A
inicios de 1989, la inflación estaba fuera de control, agravada por la incertidumbre política y la
suspensión de desembolsos del Banco Mundial, lo que provocó una corrida especulativa contra el
austral y la venta de reservas por parte del Banco Central. (Aldo Ferrer 2004:317).

Las reservas se agotaron, los depositantes empezaron a retirar sus dólares de los bancos (Mario
Rapoport 2020:924). Las autoridades monetarias reorganizaron el mercado cambiario, abriendo
dos segmentos con precios regulados y un tercero libre, lo que implicó una devaluación encubierta
(Mario Rapoport 2020:925). Las decisiones económicas provocaron tal nivel de incertidumbre que
hubo perdida de apoyo, que terminó en una fuga masiva de capitales que colapso el sistema
financiero. La burbuja especulativa disparó la cotización del dólar libre, amplio la brecha y agravó
la corrida, generando otro proceso hiperinflacionario. Los precios aumentaron un 1.700%, el tipo
de cambio se devaluó cuatro veces y los salarios cayeron un 30% (Mario Rapoport 2020:925). Esta
crisis, obligó al presidente Alfonsín a adelantar el traspaso de mando, marcando el colapso de su
gestión.

Medidas del próximo gobierno: Menem soluciona el problema de la hiperinflación


implementando el Plan de Convertibilidad en 1991, liderado por Domingo Cavallo, en el cual el
peso argentino y el dólar tenían una paridad de uno a uno. Esta paridad requería una gran
cantidad de reservas internacionales, que se consiguieron mediante deuda y privatizaciones. (Aldo
Ferrer 2004:320)

Junto a estas estrategias, se implementaron políticas de apertura económica y comercial, y


atracción de capital extranjero. Estas medidas lograron reducir la inflación a un 0%. Sin embargo,
como desventaja, se generó una dependencia de los países internacionales, se incentivaron las
importaciones, sectores clave como telecomunicaciones, petróleo y electricidad quedaron en
manos extranjeras, la producción y el empleo no aumentaron y se produjo un incremento del déficit
externo. (Aldo Ferrer 2004:324)

Actores económicos afectados: La crisis afectó a diversos actores económicos. Los trabajadores
y sectores populares fueron los más perjudicados, con una caída del 30% en los salarios reales,
aumento del desempleo y una mayor pobreza. La clase media también sufrió la pérdida de poder
adquisitivo y la devaluación de sus ahorros (Aldo Ferrer 2004:310). Las empresas nacionales,
especialmente las pequeñas y medianas, enfrentaron graves dificultades debido a la caída de la
demanda interna y la volatilidad cambiaria. Incluso el sector exportador, que inicialmente se
benefició de ciertas políticas, se vio afectado por la falta de competitividad derivada de los
desequilibrios cambiarios.

Sus demandas: Antes y durante la crisis, los diferentes actores económicos plantearon demandas
contradictorias. Los trabajadores y sindicatos exigían aumentos salariales y medidas que
protegieran su poder adquisitivo frente a la inflación. Los empresarios y el sector privado pedían
estabilidad macroeconómica, reducción de impuestos y políticas que incentivaran la producción.
Los acreedores internacionales y sectores financieros exigían el cumplimiento de los pagos de la
deuda externa y ajustes fiscales más estrictos. (Aldo Ferrer 2004:306) Estas demandas
contrapuestas generaron tensiones que el gobierno no pudo reconciliar.

Éxito o no de los planes: Los planes gubernamentales, aunque bien intencionados, no fueron
exitosos. Si bien el Plan Austral tuvo resultados iniciales positivos, no logró resolver los problemas
de fondo. El colapso del austral, el déficit cuasi fiscal y la recesión producido por el festival de
bonos y el exorbitante aumento de precios por el plan primavera, junto con la falta de confianza
en el gobierno, evidenciaron el fracaso de las políticas implementadas. (Aldo Ferrer 2004:316)

Perdedores y ganadores: Como resultado, la crisis generó claros perdedores y ganadores. Los
grandes perjudicados fueron los trabajadores y sectores populares, que vieron disminuidos sus
ingresos y condiciones de vida, así como las pequeñas y medianas empresas que lucharon por
sobrevivir. Por otro lado, algunos sectores financieros y especuladores lograron beneficiarse de
la fuga hacia el dólar y la especulación con bonos, mientras que actores con acceso a capital
internacional pudieron sortear mejor la crisis. (Aldo Ferrer 2004:317)

Intereses representados por el gobierno: El enfoque de las autoridades era ajustar gradualmente
las variables económicas, con el fin de conciliar las reclamaciones de distintos sectores sociales, y
armonizarlas con los objetivos de saldar la llamada "deuda social" y lograr, simultáneamente, la
estabilidad de precios y erradicar la inflación. (Mario Rapoport 2020:905). Esto quiere decir, que
el gobierno de Alfonsín intentó representar los intereses de la clase media y trabajadora,
promoviendo políticas heterodoxas que equilibraran las demandas internas y externas. Sin
embargo, las crecientes presiones de los acreedores internacionales y la falta de consenso político
limitaron su capacidad de acción.

LA CRISIS DE LA CONVERTIBILIDAD
Contexto: La crisis económica producto de este modelo económico estalló en el año 2001 durante
la presidencia de De La Rúa, por eso la imagen de quienes lo habían implementado (Menem y
Cavallo) no salió tan afectada en su momento. En las elecciones de 1999 Menem no podía ser
reelegido nuevamente, ya que habrá sido su tercera presidencia, pero con una convertibilidad
tambaleante producto del déficit comercial que resultaba en una falta de reservas, lo que él
proponía para la continuidad de este modelo, que supo ser muy exitoso en sus inicios, era una
dolarización de la economía para evitar la necesaria devaluación del peso. Pero quien llegó a la
presidencia en esas elecciones fue Fernando De La Rúa, candidato que apoyaba la continuidad del
modelo, a diferencia de Duhalde, y fue posteriormente a quien le explotó la crisis de la que estamos
hablando.

Factores desencadenantes y medidas del gobierno frente a la crisis: Uno de los mayores
problemas de este modelo fue la falta de dólares para mantener el “uno a uno”, éramos un país con
un valor de deuda que quintuplicaba su balanza comercial por lo que nunca era posible cancelar
las deudas, y esto sumado a la poca presión impositiva del gobierno (solamente se cobraba el IVA)
fueron los dos desencadenantes del fracaso de este modelo. Este fracaso del modelo podía verse
en el atraso cambiario que generaba el sostener la convertibilidad sin tener la misma masa de
dólares para respaldarlo que se tenía al principio del modelo, se estaba evitando la devaluación del
peso que varios sectores de la economía, como el agroexportador, creían necesaria.

Esa masa de dólares necesaria para mantener la estabilidad del modelo no podía obtenerse con un
superávit comercial, ya que nuestro nivel de importaciones era mayor que nuestras exportaciones,
ni tampoco podía obtenerse tomando deuda como Argentina lo venía haciendo a lo largo de la
presidencia de Menem con el “Plan Brady”, ya que durante los 90´ ocurrieron la “Crisis del
tequila”, la “Crisis del vodka” y la “Crisis de la caipirinha” en las que países con un cambio fijo
en su moneda con relación al dólar abandonan ese tipo de cambio devaluando su moneda y
generando pérdidas de rentabilidad para los capitales extranjeros, dando lugar a la fuga de capitales
en esos países. En este contexto el mundo empieza a ver a Argentina como un potencial devaluador
de su moneda y el riesgo país aumenta, por lo que se nos presta plata a tasas cada vez más altas (se
pierde lo logrado con el Plan Brady) y empezamos a perder reservas que al tener una moneda
respaldada en dólares es un gran problema.

Debido a una inminente explosión de la convertibilidad en 1999 la población empieza a extraer


sus depósitos en dólares del banco dañando la base del modelo, para 2001 la salida de depósitos
bancarios en dólares es masiva y la medida de De La Rúa para solucionar esto es impedir a la
población el acceso a sus depósitos bancarios, medida mejor conocida como “El Corralito”, lo cual
hizo que el país estalle y la crisis económica se combine con una crisis social muy grave.

En el gobierno de Duhalde las medidas del gobierno fueron más acertadas que las tomadas por De
La Rúa, el plan para salir de la convertibilidad consistió en una devaluación del peso de un 300%
(del 1 a 1 pasamos a un 3 a 1) lo cual produjo un salto en la inflación, pero fue suavizado por las
medidas con las que se combinó esta devaluación y esto evitó un estallido social.

Las medidas que complementaron esta devaluación fueron:

● Un congelamiento de tarifas en pesos: Si la gente pagaba 10 pesos de luz en el 1 a 1 ahora


que la conversión es de 3 a 1 van a seguir pagando 10 pesos.
● Congelamiento de salarios y jubilaciones pactado con la CGT.
● Aumento de las retenciones en un 20%: Duhalde aprovecha el boom de commodities de
los 2000 con el objetivo de aumentar las recaudaciones impositivas y dar ayudas sociales
como los primeros planes sociales “jefas y jefes del hogar”.
● Pesificación asimétrica: Todos los Activos y Pasivos del sistema financiero se pesificaron,
pero a diferentes cotizaciones del dólar (de manera asimétrica), las deudas se pesificaron a
1 peso por cada dólar que debía el agente económico haciendo un salvataje para las
empresas endeudadas en dólares, y los depósitos en dólares de los ahorristas se le
pesificaron a un valor de 1,40 pesos por cada dólar (perdiendo estos depósitos casi la mitad
de su poder adquisitivo).

Éxito o no de los planes: Algunas de las medidas tomadas por Duhalde junto al ministro de
Economía Remes Lenicov no fueron exitosas, como la devaluación que provocó una inflación de
entre 40-50%, dejando al 60% de la población bajo la línea de pobreza. O el congelamiento de las
tarifas en pesos protegió a la población de mayores aumentos, pero afectó las ganancias de las
empresas privatizadas, que tenían deudas en dólares.

Pero hubo medidas que sí tuvieron un impacto positivo en la sociedad, por ejemplo, el aumento de
las retenciones permitió que los ingresos del Estado aumenten y así financiar programas sociales
de ayuda para las familias más afectadas. La pesificación asimétrica sólo para las deudas ( $1 es 1
USD) fue beneficiosa para el deudor, empresas y particulares, ya que reduce la deuda y evita la
quiebra de las empresas y la fundición de las familias lo que significó un salvataje, mientras que
en los depósitos perjudicó a los ahorristas ($1,40 es 1 USD), ya que sus fondos perdieron valor en
comparación con los deudores por lo que miles de ahorristas presentaron demandas ante la Corte
Suprema por considerar que esta medida confiscó sus ahorros.

Duhalde tuvo más apoyo económico que social, la gente no lo apoyaba y esto se reflejaba en los
piquetes que hacían, hasta que un día en uno de estas marchas la policía asesinó a dos manifestantes
y Duhalde decidió adelantar las elecciones asumiendo Néstor Kirchner.

Perdedores y ganadores: La salida de la convertibilidad con Duhalde tenía claros ganadores y


perdedores, estaban los que apoyaban esta salida que son los mercados internistas que
sobrevivieron a Menem (Unión industrial argentina, CGT, la Cámara Argentina de la Construcción
y Confederaciones rurales argentinas), los cuales perdieron gravitación con la globalización al
momento de tomar decisiones de políticas económicas. La UIA estaba en contra de continuar con
la convertibilidad porque perjudicaba a la producción nacional, por lo que Duhalde, en respuesta
a este apoyo, creó un Ministerio de Producción específicamente para favorecer a los intereses
industriales.

No todos querían salir de este modelo ya que significaba costos muy altos y les sacaba a los grupos
económicos como las empresas, cierta estabilidad que habían conseguido con el tipo de cambio
fijo permitiéndoles que el poder adquisitivo de los salarios mejorara. A estos grupos económicos
que estaban en contra se les suman los que formaban parte de la coalición formada por Menem,
que son los Bancos y entidades financieras, las empresas privatizadas, como Telecom, Telefónica,
Edenor y Edesur, que habían sido estatales pero fueron privatizadas durante el gobierno de Menem
(estas empresas cobraban tarifas en dólares, por lo que una devaluación del peso habría afectado
seriamente sus ingresos) y por último los importadores, que se beneficiaban de un dólar barato
para traer productos del exterior.

Intereses representados por el gobierno: Duhalde representó los intereses de las clases
trabajadores con el congelamiento de las tarifas en pesos y los diferentes programas de asistencia
social que impulsó durante su gobierno, como el Plan jefes y jefas de Hogar. Además, la
pesificación sirvió para evitar que, con la devaluación, miles de empresas y personas quiebren
masivamente.

Con el tipo de cambio alto buscaba beneficiar a la industria local y al sector agroexportador. Con
los bancos la relación no era ni buena ni mala, los salvó creando un bono, Boden, en $ con una
tasa de interés alta, dejándolos con plata ya que lograron que la gente no se vaya del sistema
financiero. Pero suspendió una ley que favorecía los bancos, llamada “Ley de quiebras”, la cual
les permitía a los bancos quedarse con los bienes de capital de las empresas que quedaban
endeudados y al mismo tiempo elimina a favor de los bancos la “ley de subversión económica”, la
cual implicaba que las decisiones financieras puedan ser juzgadas como un delito fiscal, dando
margen a las entidades financieras para sobrevivir a esta crisis.

Duhalde: “Mi gobierno pondrá fin a la alianza del poder político con el poder financiero que
perjudicó al país para sustituirla por una alianza con la comunidad productiva”

SIMILITUDES ENTRE CRISIS


Ambas crisis tienen como detonante la imposibilidad de salir de la deuda externa. En la
hiperinflación, Alfonsín debía elegir entre pagar la deuda o mantener el sistema de subsidios y
entrar en default, mientras que, durante la convertibilidad, pagar la deuda externa significaba
retirar una gran parte de la masa monetaria de la economía, ya que el dólar respaldaba el sistema
económico. Otra coincidencia entre ambas crisis es la fuerte fuga de capitales, que se tradujo en
una fuerte devaluación del peso. En la hiperinflación, esto ocurrió tras la suspensión del Plan
Primavera, mientras que en la crisis de la convertibilidad la fuga fue causada por la desconfianza
de los mercados, que temían que Argentina abandonara el tipo de cambio fijo, como lo habían
hecho Brasil, Rusia y México.

Ambos modelos económicos, el Plan Austral y la Convertibilidad, lograron dar estabilidad inicial
a la economía y fueron exitosos en sus comienzos, pero con el tiempo colapsaron debido a su
fragilidad de los modelos. Estas crisis generaron un colapso político que terminó en la salida
anticipada de los presidentes Alfonsín y Duhalde, debilitando la gobernabilidad y demostrando la
incapacidad del sistema político para responder a las demandas sociales y económicas. Además,
ambas afectaron gravemente al sector popular: en la hiperinflación, la caída de los salarios reales
resultó en una pérdida del poder adquisitivo y un aumento de la pobreza, mientras que durante la
convertibilidad más de la mitad de la población quedó en la línea de pobreza por la crisis
inflacionaria y la devaluación.

Para concluir, se demostró como ambas crisis revelaron los problemas de la economía argentina,
como la dependencia del exterior y la dificultad para mantener los modelos económicos, lo que
terminó en su fracaso y graves consecuencias sociales y políticas.

DIFERENCIAS ENTRE CRISIS


En las diferencias que podemos observar ante estas crisis económicas, nos encontramos con que
la crisis hiperinflacionaria fue provocada por una inflación descontrolada y elevada deuda externa,
mientras que la crisis de la convertibilidad fue consecuencia de la falta de dólares y un alto
endeudamiento externo. Durante la hiperinflación, el gobierno implementó el Plan Austral, el cual
fracasó debido a que fallaron las reformas y a la salida masiva de capitales. En la crisis del 2001
se intentó mantener la convertibilidad, pero este plan fue abandonado por Duhalde en 2002 ya que,
el peso se devaluó y se adoptaron políticas como la pesificación de deudas y el aumento de las
retenciones. En la hiperinflación, los trabajadores y las pequeñas empresas fueron los más
afectados, mientras que, en la crisis de la Convertibilidad, los sectores de clase media y baja
sufrieron la pesificación de sus ahorros. Además, mientras el período de la convertibilidad estuvo
caracterizado por deflación, el Plan Austral enfrentó una situación de hiperinflación.

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