LA OBEDIENCIA
“El que es de Dios, las palabras
de Dios oye…” (Juan 8:47)
debemos comprender que Dios quiere que seamos felices y
que para poder lograrlo debemos obedecer. A veces el ser
obedientes pareciera muy difícil y hasta podríamos llegar a
creer que no es agradable hacerlo, sobre todo porque nuestro
enemigo el diablo tiene la mala costumbre de hablarnos al
oído y decirnos todo lo contrario de lo que Dios quiere que
hagamos.
Josué 1:8-9 Reina-Valera 1960 (RVR1960) Nunca se
apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y
de noche meditarás en él, para que guardes y hagas
conforme a todo lo que en él está escrito; porque
entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá
bien.
Ser obediente es…
Ser obediente es aceptar y cumplir la voluntad de alguien que
representa una autoridad para nosotros, por ejemplo Dios, tus
padres, tus maestros, tu entrenador, el pastor, el guía infantil
etc., etc.
1 Samuel 15:22**: “¿Se complace el Señor tanto en los
holocaustos y sacrificios como en que se obedezca a la voz del
Señor? Ciertamente, el obedecer es mejor que los sacrificios,
y el prestar atención que la grasa de los carneros.
La obediencia a la voz de Dios es fundamental. No se trata
solo de cumplir rituales, sino de escuchar y actuar conforme a
Su voluntad. La verdadera adoración se manifiesta en la
obediencia.
En la Biblia podemos encontrar muchísimos llamados de
atención dirigidos hacia la obediencia, cada vez que la leo,
encuentro muchas citas que me recuerdan que debo obedecer
a Dios en primer lugar y luego a quienes como anteriormente
te mencioné representan autoridad aquí en la tierra.
La obediencia a Dios es un principio fundamental en la vida
del creyente. Desde el Antiguo Testamento hasta el Nuevo
Testamento, la obediencia se presenta como una respuesta
adecuada al amor y la gracia de Dios.
I. La Obediencia en el Antiguo Testamento
Ejemplo de Abraham
Versículo Clave: Génesis 22:2-3 Toma a tu hijo, tu único
hijo —sí, a Isaac, a quien tanto amas— y vete a la tierra de
Moriah. Allí lo sacrificarás como ofrenda quemada sobre uno
de los montes, uno que yo te mostraré.
Contexto: Dios le pide a Abraham que sacrifique a su hijo
Isaac. Este acto de obediencia es un testimonio de su fe.
Interpretación: La obediencia de Abraham es vista como un
modelo de fe. La palabra hebrea “( ”ָׁש ַמ עshama) significa
“escuchar” y “obedecer”. Abraham escuchó la voz de Dios y
actuó en consecuencia.
La Ley de Moisés
Versículo Clave: Deuteronomio 5:32-33 Mirad, pues, que
hagáis como Jehová vuestro Dios os ha mandado; no os
apartéis a la derecha ni a la izquierda. Andad en todo camino
que Jehová vuestro Dios os ha mandado, para que viváis y os
vaya bien, y prolonguéis vuestros días en la tierra que habéis
de poseer”.
Contexto: Moisés instruye al pueblo de Israel sobre la
importancia de seguir los mandamientos de Dios.
Interpretación: La obediencia a la ley no solo era un deber,
sino una forma de mantener una relación correcta con Dios.
La palabra “( ”מצוהmitzvá) se traduce como “mandamiento”, y
su cumplimiento era esencial para la vida comunitaria y
espiritual.
I. La Obediencia en el Nuevo Testamento
La Enseñanza de Jesús
Versículo Clave: Juan 14:15 “Si me amáis, guardad mis
mandamientos”.
Contexto: Jesús dice: “Si me amáis, guardad mis
mandamientos”.
Interpretación: La obediencia se convierte en una expresión
del amor hacia Cristo. La palabra griega “τηρέω” (tēreō)
significa “guardar” o “proteger”, lo que implica un
compromiso activo con los mandamientos de Dios.
La Obediencia de los Apóstoles
Versículo Clave: Hechos 5:29 “Es necesario obedecer a
Dios antes que a los hombres”.
Contexto: Pedro y los apóstoles afirman que deben obedecer
a Dios antes que a los hombres.
Interpretación: La obediencia a Dios puede llevar a
conflictos con las autoridades, pero es fundamental para la
vida cristiana. La obediencia se ve como un acto de fe y
valentía.
II. La Obediencia en la Vida del Creyente
La Obediencia como Fruto del Espírito
Versículo Clave: Gálatas 5:22-23 “Mas el fruto del Espíritu
es amor, gozo, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad,
mansedumbre, dominio propio; contra tales cosas no hay ley”
Contexto: El fruto del Espíritu incluye la obediencia como una
manifestación de la vida en Cristo.
Interpretación: La obediencia no es solo un deber, sino un
resultado natural de una vida transformada por el Espíritu
Santo.
La Obediencia y la Bendición
Versículo Clave: Deuteronomio 28:1-2 “Y acontecerá que
si escuchas diligentemente la voz de Jehová tu Dios, para
guardar y para poner por obra todos sus mandamientos que
yo te prescribo hoy, Jehová tu Dios te pondrá en alto sobre
todas las naciones de la tierra”.
Contexto: Las bendiciones prometidas a Israel por su
obediencia a la ley.
Interpretación: La obediencia trae consigo bendiciones,
tanto espirituales como materiales. La palabra “ ( ”ָּבַר ְךbaraj)
significa “bendecir”, y se relaciona con la idea de prosperidad
y bienestar.
La obediencia a Dios es un llamado que trasciende el tiempo y
la cultura. Es una respuesta a Su amor y gracia, y es
fundamental para nuestra relación con Él. Al igual que
Abraham, Moisés, Jesús y los apóstoles, estamos llamados a
vivir en obediencia, confiando en que Dios tiene un propósito
y un plan
Objetivo de la Obediencia:
Es que tu seas bendecido (Felicidad) y aprendas aquellas
cosas que no debes hacer, porque al hacerlas acarrearas
maldición (Dolor y sufrimiento)
**Deuteronomio 28:1-2**: “Si oyes atentamente la voz del
Señor tu Dios, y cuidas de poner por obra todos sus
mandamientos… vendrán sobre ti todas estas bendiciones.
La obediencia trae consigo bendiciones. Dios promete
prosperidad y protección a aquellos que le obedecen. Esto no
significa que no habrá dificultades, pero sí que Su favor estará
con nosotros.
Todo lo que escuchas te lleva a tomar decisiones. Por eso
debes cuidar lo escuchas. A quien escuchas?
Deuteronomio 11:26-28 Reina-Valera 1960 (RVR1960) He
aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la
maldición: la bendición, si oyereis los mandamientos de
Jehová vuestro Dios, que yo os prescribo hoy, y la
maldición, si no oyereis los mandamientos de Jehová
vuestro Dios, y os apartareis del camino que yo os
ordeno hoy, para ir en pos de dioses ajenos que no
habéis conocido.
Deuteronomio 11:26-28 NVI Hoy les doy a elegir entre la
bendición y la maldición: 27 bendición, si obedecen los
mandamientos que yo, el Señor su Dios, hoy les mando
obedecer; 28 maldición, si desobedecen los
mandamientos del Señor su Dios y se apartan del camino
que hoy les mando seguir, y se van tras dioses extraños
que jamás han conocido.
La obediencia en una decisión personal, donde nadie no te
debes sentir presionado por nadie para proceder de tal
manera. Lo lógico es que escuches y determines que es lo
que debes escoger hacer. Una persona sabia escoge el sabio
consejo de aquellos que han vivido más que uno, tienen la
experiencia, y el conocimiento de lo que es de provecho para
nuestra vida.
Pero el Necio escogerá a su gusto.
Para triunfar en la vida, a veces hay cosas que no queremos
hacer.
1. OBEDIENCIA A SU PALABRA:
Obedecer a su palabra, es obedecerle a Él. En ella
encontraremos los pasos a seguir para vivir de una manera
agradable delante de quien nos creó. No debemos limitarnos a
solo leerla sino a obedecerla. A Dios no lo vamos a
impresionar teniendo una cantidad enorme de privilegios en la
iglesia, o siendo los más amables del lugar donde vivimos, a
Él le agradará muchísimo más, saber que simplemente haces
lo que Él quiere y te pide que hagas. Si quieres honrar a Dios
debes dejarte iluminar por lo que está escrito en la Biblia,
cuando dice que es lámpara a nuestros pies, significa que
iluminará nuestros pasos, ella nos dirá que hacer, donde ir,
como ir. Si quieres recibir ánimo, fortaleza, aliento, fe, paz,
etc., te invito a que la escudriñes.
¡Obedezcan el mensaje de Dios! Si lo escuchan, pero no lo
obedecen, se engañan a ustedes mismos y les pasará lo
mismo que a quien se mira en un espejo: tan pronto como se
va, se olvida de cómo era. Por el contrario, si ustedes ponen
toda su atención en la palabra de Dios, y la obedecen
siempre, serán felices en todo lo que hagan. Porque la palabra
de Dios es perfecta y los libera del pecado.
Santiago 1:22-25 Pero sed hacedores de la palabra, y no
tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.
Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor
de ella, éste es semejante al hombre que considera en
un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí
mismo, y se va, y luego olvida cómo era. Mas el que mira
atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y
persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino
hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que
hace.
2. OBEDIENCIA A NUESTROS PADRES:
A través de su Palabra nos manda a obedecerles, y honrarles.
Muchos hijos creen que los padres por ser mayores de edad,
son aburridos, piensan que las órdenes que les den son
solamente para molestar. Creen que los padres son personas
sin sueños, sin anhelos, sin energía, solo, para hacer difícil la
vida de los hijos, pero eso NO ES VERDAD, y como ya se los
escribí en una ocasión, lo único que nuestros padres quieren
para nosotros es lo mejor. Es muy, muy triste ver casos de
hijos maltratando verbalmente a sus padres,
desobedeciéndoles, despreciándoles, esto es terrible, y más
aun cuando Dios nos advierte que debemos HONRARLES. La
Biblia dice que debes hacerlo con tu padre y tu madre, no solo
con el que tú creas que se lo merece, es que no es cuestión
de quien merece tu respecto o cariño, sino, que debes
OBEDECER lo que la palabra del Señor te manda a hacer, si
quieres que te vaya bien.
“Hijos, obedezcan a sus padres. Esto es lo justo: Honra a tu
padre y a tu madre. Y es el primero de los mandamientos que
va acompañado de una promesa: para que seas feliz y goces
de gran vida en la tierra”.
Efesios 6: 1-3 Hijos, obedeced en el Señor a vuestros
padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu
madre, que es el primer mandamiento con promesa;
para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la
tierra.
3. OBEDIENCIA A NUESTRO PASTOR O GUIA
ESPIRITUAL:
También los pastores o líderes espirituales, son autoridades
dentro de la iglesia y han sido puestos por Dios, eso quiere
decir que también debemos amarlos y respetarlos,
reconociendo que trabajan para instruir, y guiar nuestra vida
espiritual. La Biblia dice al respecto:
Hebreos: 13:17 «Obedeced a vuestros pastores y
sujetaos a ellos, porque ellos velan por vuestras almas
como quienes han de dar cuenta, para que lo hagan con
alegría y no quejándose, porque esto no es provechoso».
4. OBEDIENCIA A LAS AUTORIDADES DEL PAIS:
Cada uno de los países que existen en este mundo cuentan
con personas que son las encargadas de velar por todos los
que viven en él. A esa persona se le conoce como Presidente,
y después de él, hay muchos más que también son
autoridades. A lo mejor alguien podrá pensar que está bien
obedecer a Dios, está bien obedecer a los padres, está bien
obedecer al pastor, pero… ¿obedecer a extraños? ¿Por qué
tengo que hacerlo si ni siquiera los conozco? Pues la Biblia lo
dice, y si es así, solo OBEDECE.
Romanos 13:1 Sométase toda persona a las autoridades
superiores; porque no hay autoridad sino de parte de
Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.
¿Por qué Dios nos pide que seamos obedientes?
1. Para poder bendecirnos: Dios quiere suplir todas nuestras
necesidades, cumplir nuestros sueños, responder a
nuestras oraciones, sanarnos, fortalecernos, en fin, el
quiere hacer mucho por nosotros, pero no podrá si no
cumplimos con lo que él ha dejado escrito en su bendita
palabra.
2. Para vencer al enemigo: Debemos entender que cuando
no obedecemos, nos convertimos en personas e hijos
“rebeldes” y eso no le agrada nadita a Dios, sobre todo
porque hay que recordar que el primer rebelde en la
historia de la humanidad fue Satanás, así que el tratará
de convencerte de que seas igual que él, y te hará creer
que no es divertido tener que estar obedeciendo… ¡No lo
escuches! El es un desobediente y un mentiroso.
3. Para que seamos como Jesús: El mayor ejemplo de
OBEDIENCIA nos lo dio Jesús. Cuando el vino a este
mundo, no vino a hacer su voluntad, sino la del Padre,
por lo que debemos imitarle sin dudar que lo que
hacemos va a agradarle en grande manera. Si Jesús fue
obediente y tú dices ser como Jesús, debes obedecer
también.
Decide hoy mismo caminar en obediencia y ya verás como la
bendición y la recompensa de Dios vendrá sobre tu vida.
Demuestra que eres hijo de Dios obedeciendo y no dudes que
su favor estará todos los días en tu vida.