TRIBUTOS EN BOLIVIA: CLASIFICACIÓN, RECAUDACIÓN Y DISTRIBUCIÓN DE
RECURSOS
El sistema tributario de Bolivia se rige por el Código Tributario Boliviano, el cual establece los
principios fundamentales, las normas generales, las instituciones encargadas de la gestión
tributaria, los procedimientos administrativos y judiciales, así como los diferentes tributos que
conforman el régimen impositivo del país. Este código regula las relaciones entre la
administración tributaria y los contribuyentes, definiendo los derechos y obligaciones de ambos,
y asegurando el cumplimiento de las disposiciones legales en materia fiscal. El sistema tributario
boliviano comprende impuestos nacionales, departamentales y municipales, abarcando tributos
como el Impuesto al Valor Agregado (IVA), el Impuesto a las Transacciones (IT), el Impuesto
sobre las Utilidades de las Empresas (IUE), entre otros. Además, busca garantizar la equidad y
eficiencia en la recaudación de recursos, permitiendo al Estado financiar el gasto público,
ejecutar políticas de desarrollo y promover el bienestar social.
El sistema tributario es el conjunto de normas jurídicas, principios, procedimientos
administrativos y entidades encargadas de la recaudación de impuestos, tasas y contribuciones
especiales que el Estado establece con el propósito de obtener recursos financieros. Estos
recursos son fundamentales para el funcionamiento del gobierno, ya que permiten financiar obras
públicas, servicios esenciales como salud, educación y seguridad, así como programas de
desarrollo económico y social. El sistema tributario se basa en principios como la equidad, la
progresividad, la eficiencia y la legalidad, buscando una distribución justa de la carga impositiva
entre los ciudadanos y las empresas. Además, debe ser transparente y eficaz para evitar la evasión
fiscal y fomentar el cumplimiento voluntario de las obligaciones tributarias.
Los tributos son las contribuciones económicas obligatorias que los ciudadanos y las empresas
realizan al Estado con el propósito de financiar el funcionamiento de la sociedad. A través de
estos aportes, el gobierno puede garantizar la provisión de bienes y servicios públicos esenciales,
como la educación, la salud, la infraestructura, la seguridad y otros programas de bienestar social.
Desde tiempos antiguos, los tributos han formado parte de la organización económica de las
civilizaciones. En sus inicios, estos aportes se realizaban en especie, a través de bienes como
alimentos, ganado o productos manufacturados, los cuales eran entregados a los gobernantes o
administradores de los territorios. Con la evolución de los sistemas económicos y el desarrollo de
la moneda, los tributos pasaron a ser principalmente monetarios, facilitando su recaudación y
administración. En la actualidad, los tributos pueden clasificarse en distintas categorías,
dependiendo de su naturaleza y función. Entre ellos se encuentran los impuestos, que son pagos
obligatorios sin contraprestación directa, las tasas, que corresponden al pago por un servicio
específico prestado por el Estado, y las contribuciones especiales, que se aplican cuando un grupo
de ciudadanos se beneficia directamente de una obra o servicio público. El adecuado diseño y
aplicación del sistema tributario es fundamental para garantizar la equidad en la distribución de la
carga fiscal, evitando abusos y promoviendo la justicia social. Además, una eficiente recaudación
de tributos permite al Estado impulsar el desarrollo económico y mejorar la calidad de vida de la
población.
En el sistema tributario boliviano, el tributo está conformado por varios elementos fundamentales
que permiten su correcta aplicación y determinación. Estos elementos están establecidos en la
Ley Nº 2492 (Código Tributario Boliviano) y garantizan que el proceso de recaudación sea claro,
equitativo y acorde a la normativa vigente. El hecho generador es el acontecimiento, acto o
situación que da origen a la obligación tributaria. Es decir, se trata de la circunstancia prevista en
la ley que, al ocurrir, obliga al sujeto pasivo a pagar un tributo. Este hecho puede estar
relacionado con el consumo de bienes y servicios, la obtención de ingresos, la propiedad de
bienes, entre otros. Según la Ley Nº 2492, Sección II, Artículo 16, el hecho generador debe estar
claramente definido en la normativa tributaria y debe cumplir con los principios de legalidad y
certeza jurídica para evitar arbitrariedades en su aplicación. Los sujetos del tributo son las partes
involucradas en la relación jurídica tributaria y se dividen en dos roles principales: Sujeto Pasivo,
que es el contribuyente o responsable del pago del tributo. Puede ser una persona natural o
jurídica que, al cumplir con el hecho generador, adquiere la obligación de pagar un impuesto, tasa
o contribución, y Sujeto Activo, que es el ente recaudador, que en Bolivia está constituido por
cualquiera de las administraciones tributarias con facultades de control, verificación, recaudación,
fiscalización, determinación y ejecución de tributos. Las disposiciones sobre los sujetos del
tributo están establecidas en la Ley Nº 2492, Sección III, Artículo 21 y Artículo 22, que regulan
sus derechos y obligaciones dentro del sistema tributario. La base imponible es el monto o valor
sobre el cual se aplicará la alícuota para calcular el tributo a pagar. Su determinación puede
basarse en diferentes métodos, dependiendo del tipo de tributo y de los criterios definidos por la
ley. La base imponible puede calcularse a partir del precio de una venta, los ingresos obtenidos, el
valor de una propiedad o cualquier otro parámetro relevante. En algunos casos, la base imponible
puede ser objeto de ajustes, deducciones o exenciones según lo estipulado en la normativa
tributaria. Este elemento está regulado en la Ley Nº 2492, Sección IV, Artículo 42, donde se
establecen los criterios y métodos de determinación aplicables a cada tributo. La alícuota es el
porcentaje o monto fijo que se aplica sobre la base imponible para calcular el tributo a pagar.
Puede ser de tipo proporcional o progresivo, dependiendo del diseño del impuesto. La alícuota
proporcional se mantiene constante, sin importar el valor de la base imponible (ejemplo: IVA del
13%), mientras que la alícuota progresiva aumenta conforme aumenta la base imponible
(ejemplo: impuesto a la renta con tasas escalonadas). Las alícuotas están reguladas en la Ley Nº
2492, Sección IV, Artículo 46, donde se establecen las reglas para su aplicación y determinación
en distintos tipos de tributos.
Los tributos son los aportes económicos que los ciudadanos y empresas realizan al Estado para
financiar el gasto público y garantizar el funcionamiento de los servicios esenciales. Según su
naturaleza y función dentro del sistema tributario, los tributos se clasifican en las siguientes
categorías: Impuesto, que se caracteriza por no tener una contraprestación directa e inmediata por
parte del Estado. Es decir, los contribuyentes están obligados a pagarlos sin recibir un servicio
específico a cambio, ya que estos ingresos son utilizados para el financiamiento general del gasto
público. El hecho generador de los impuestos está definido en la ley y puede estar relacionado
con diversas actividades económicas, la posesión de bienes, la obtención de ingresos o la
realización de transacciones comerciales. Algunos ejemplos de impuestos en Bolivia incluyen:
Impuesto al Valor Agregado (IVA): Aplica a la venta de bienes y servicios, con una alícuota
general del 13%; Impuesto a las Transacciones (IT): Grava la circulación de bienes y servicios
con una tasa del 3%; Impuesto sobre las Utilidades de las Empresas (IUE): Afecta las ganancias
de las empresas con una alícuota del 25%; Impuesto al Consumo Específico (ICE): Se aplica a
ciertos bienes y servicios específicos, como bebidas alcohólicas y cigarrillos; Impuesto a la
Propiedad de Bienes Inmuebles (IPBI): Grava la tenencia de propiedades urbanas y rurales. Estos
impuestos permiten al Estado obtener los recursos necesarios para el desarrollo de
infraestructuras, salud, educación y otros sectores estratégicos de la economía. Las tasas son
tributos que implican el pago por la prestación de un servicio público específico o el ejercicio de
una actividad económica bajo regulación estatal. A diferencia de los impuestos, en las tasas sí
existe una relación directa entre el pago realizado y el servicio recibido. El monto de la tasa suele
estar determinado por el costo del servicio prestado y puede variar según el tipo de servicio o la
entidad que lo administra. Algunos ejemplos de tasas en Bolivia incluyen: Tasa de aseo urbano:
Pago que realizan los ciudadanos por la recolección de residuos sólidos; Tasa por emisión de
documentos: Corresponde al pago por trámites administrativos, como la obtención de cédulas de
identidad, pasaportes, licencias de conducir y otros documentos oficiales; Tasa de alumbrado
público: Se cobra a los usuarios para financiar el mantenimiento y funcionamiento del alumbrado
en las ciudades. Las tasas garantizan que los ciudadanos puedan acceder a determinados servicios
de manera regulada y financiada proporcionalmente a su uso. Las contribuciones especiales son
tributos que surgen cuando una persona o grupo de personas se benefician de manera directa de
una obra o servicio público realizado por el Estado. En este caso, el pago se justifica en la mejora
o ventaja obtenida por los contribuyentes en un área determinada. Estas contribuciones se aplican
generalmente en sectores como infraestructura, urbanismo y desarrollo regional. Ejemplos
comunes incluyen: Contribución para obras públicas: Se cobra a los propietarios de inmuebles
que se benefician directamente de la construcción de calles, avenidas, alcantarillado,
electrificación, etc.; Contribuciones al sector productivo: En algunos casos, se aplican tributos
especiales a sectores económicos que reciben apoyo estatal para su crecimiento o modernización.
El objetivo de estas contribuciones es que quienes se benefician de proyectos específicos
contribuyan a su financiamiento, promoviendo un uso más equitativo de los recursos públicos.
Las patentes son tributos que se pagan por el uso de bienes públicos o por la obtención de
autorizaciones para el desarrollo de actividades económicas dentro de un territorio. Su finalidad
es regular el acceso a ciertos recursos o garantizar que las actividades económicas operen dentro
del marco legal establecido. Ejemplos de patentes en Bolivia incluyen: Patente municipal
comercial: Se paga para obtener autorización para el funcionamiento de un negocio dentro de un
municipio; Patente de uso de recursos naturales: Se aplica a empresas o personas que explotan
recursos naturales, como minería, agua o bosques; Patente de vehículos: Tributo que se paga
anualmente por el derecho a la circulación de automóviles dentro del país. Las patentes permiten
al Estado regular la actividad económica y generar ingresos a nivel municipal y nacional.
El sistema tributario está compuesto por una serie de elementos fundamentales que permiten su
correcto funcionamiento y garantizan la recaudación eficiente de los recursos públicos. Estos
elementos trabajan de manera conjunta para asegurar que el sistema de impuestos sea equitativo,
sostenible y cumpla con los objetivos del Estado. Los principales componentes que integran el
sistema tributario son: la política tributaria, la normativa tributaria y la administración tributaria.
Cada uno de estos componentes cumple una función específica dentro del sistema y su correcta
implementación es clave para el desarrollo económico y social de un país. La política tributaria es
el conjunto de estrategias, principios y lineamientos que guían la estructura impositiva de un país.
Es el marco general dentro del cual se establecen los impuestos, sus características, objetivos y la
forma en que deben aplicarse. Este componente es esencial, ya que define aspectos clave como:
Diseño del sistema impositivo: Determina qué impuestos se aplicarán, a quiénes afectarán y en
qué medida; Equidad y progresividad: Busca que los tributos sean justos y que la carga
impositiva se distribuya de manera equitativa entre los ciudadanos y empresas; Impacto
económico: Analiza cómo los impuestos afectan la inversión, el consumo y el desarrollo
productivo del país; Evaluación y ajuste: Monitorea constantemente el desempeño del sistema
tributario para realizar modificaciones y adaptarse a los cambios económicos y sociales. La
política tributaria debe alinearse con los objetivos de desarrollo del Estado, promoviendo la
estabilidad económica, la redistribución de la riqueza y la sostenibilidad fiscal. La normativa
tributaria es el conjunto de leyes, reglamentos y disposiciones legales que regulan la estructura
del sistema tributario. Estas normas establecen los derechos y obligaciones de los contribuyentes,
así como los procedimientos para la aplicación y fiscalización de los tributos. Los principales
aspectos que abarca la normativa tributaria incluyen: Creación y modificación de impuestos:
Define qué impuestos existen, su base imponible, alícuotas y métodos de recaudación; Relación
con otros sistemas legales: Establece cómo interactúan los tributos con otras normativas, como el
derecho comercial, penal y administrativo; Mecanismos de control y sanción: Regula las
auditorías fiscales, evasión tributaria y las sanciones aplicables en caso de incumplimiento;
Beneficios fiscales y exenciones: Define qué sectores o actividades pueden acceder a incentivos
tributarios para fomentar la inversión y el crecimiento económico. En Bolivia, la Ley Nº 2492
(Código Tributario Boliviano) es la base fundamental que rige la normativa tributaria del país,
estableciendo los principios, procedimientos y responsabilidades tanto de los contribuyentes
como de la administración tributaria. La administración tributaria es el conjunto de instituciones
encargadas de la gestión y recaudación de los tributos. Su función principal es garantizar que los
impuestos sean pagados correctamente y que la normativa tributaria se cumpla de manera
eficiente. Las principales responsabilidades de la administración tributaria incluyen: Recaudación
de impuestos: Cobro de tributos según las leyes vigentes; Fiscalización y control: Verificación del
cumplimiento de las obligaciones tributarias mediante auditorías e inspecciones; Sanción a
infractores: Aplicación de multas y sanciones a quienes evadan impuestos o incumplan con la
normativa; Atención y asistencia a contribuyentes: Brindar orientación y facilitar el cumplimiento
voluntario de las obligaciones tributarias. En Bolivia, la Administración Tributaria Nacional está
a cargo del Servicio de Impuestos Nacionales (SIN) y la Aduana Nacional, que supervisan los
impuestos internos y el comercio exterior, respectivamente. Además, a nivel departamental y
municipal, existen entidades encargadas de la gestión de tributos locales.
La distribución de los recursos económicos en Bolivia es un proceso fundamental para garantizar
el funcionamiento del Estado y el bienestar de la población. Los fondos recaudados a través del
sistema tributario y otras fuentes de ingreso público se destinan a distintos sectores estratégicos,
con el objetivo de promover el desarrollo económico y social del país. El gasto público se
distribuye principalmente en cinco grandes áreas que representan pilares esenciales para el
crecimiento y la calidad de vida de los ciudadanos: salud, educación, seguridad,
telecomunicaciones e infraestructura. El sector de la salud es una prioridad en la distribución de
los recursos, ya que garantiza el acceso a servicios médicos de calidad para la población. Los
fondos asignados a este sector se utilizan para financiar hospitales, centros de salud y clínicas
públicas; contratar y capacitar personal médico, como doctores, enfermeros y especialistas;
adquirir insumos médicos, medicamentos y equipos tecnológicos; implementar campañas de
prevención y programas de vacunación; mejorar la cobertura del Sistema Único de Salud (SUS)
para que más ciudadanos accedan a atención médica gratuita. La inversión en salud es clave para
reducir la mortalidad infantil, mejorar la esperanza de vida y prevenir enfermedades en la
población. El sector educativo recibe una parte significativa de los recursos públicos, ya que la
educación es un pilar fundamental para el desarrollo del país. La asignación de fondos en esta
área se destina a la construcción y mantenimiento de escuelas, colegios y universidades públicas;
pago de salarios a docentes y administrativos del sistema educativo; dotación de material
didáctico y tecnológico en instituciones educativas; implementación de programas de
alfabetización y educación inclusiva; becas y apoyo financiero para estudiantes de bajos recursos.
El acceso a una educación de calidad contribuye a la formación de profesionales capacitados y al
progreso social y económico del país. La seguridad pública es otro de los sectores que recibe una
parte importante del presupuesto nacional, con el objetivo de garantizar la paz y el orden en la
sociedad. Los recursos destinados a este ámbito se invierten en el fortalecimiento de la Policía
Boliviana y otras fuerzas del orden; construcción y equipamiento de estaciones policiales y
cárceles; adquisición de vehículos, equipos de comunicación y armamento para la seguridad
ciudadana; programas de lucha contra la delincuencia y el narcotráfico; capacitación y
profesionalización de los cuerpos de seguridad. Una adecuada inversión en seguridad contribuye
a la protección de los ciudadanos y al fortalecimiento del Estado de Derecho. El sector de las
telecomunicaciones ha cobrado gran importancia en la distribución de los recursos, especialmente
en un mundo cada vez más digitalizado. Los fondos destinados a este ámbito buscan ampliar la
cobertura de internet y telefonía en áreas rurales y urbanas; implementar programas de acceso
gratuito a internet en instituciones educativas y centros públicos; modernizar y fortalecer la
infraestructura de telecomunicaciones; impulsar la digitalización de servicios públicos y trámites
administrativos. La inversión en telecomunicaciones permite reducir la brecha digital y mejorar la
conectividad en todo el país, facilitando el acceso a la información y promoviendo el desarrollo
tecnológico. El desarrollo de infraestructura es fundamental para el crecimiento económico y la
mejora de la calidad de vida. Este sector recibe una parte importante del presupuesto público para
financiar la construcción y mantenimiento de carreteras, puentes y caminos; desarrollo de
proyectos de transporte público; obras de electrificación y acceso a agua potable en comunidades
rurales; expansión de redes de saneamiento básico y alcantarillado; construcción de viviendas de
interés social. La inversión en infraestructura permite mejorar la movilidad, la calidad de los
servicios y el bienestar de la población.
3.1 Concepto y clasificación:
Tras analizar los antecedentes y la evolución del sistema tributario en Bolivia, es fundamental
comprender el marco conceptual que sustenta los tributos en el país. La clasificación y definición
de los diferentes tipos de tributos establecen las bases para entender cómo el Estado recaudará los
recursos necesarios para cumplir sus objetivos, a través de un sistema estructurado que asegura la
equidad y el cumplimiento de las obligaciones fiscales. Así, pasemos a detallar los conceptos y
categorías que rigen este ámbito en el Código Tributario Boliviano.
En el contexto del sistema tributario boliviano, los tributos son considerados como una
obligación de pago que el Estado impone a los ciudadanos y entidades, con el fin de obtener los
recursos necesarios para cumplir con sus fines y objetivos establecidos por la Constitución y la
ley. El Código Tributario Boliviano, en su capítulo II, establece claramente el concepto y la
clasificación de los tributos, que son fundamentales para el funcionamiento del Estado y la
sostenibilidad económica del país. De acuerdo con el Código Tributario de Bolivia, los tributos se
definen como las obligaciones en dinero que el Estado, ejerciendo su poder de imperio, impone
con el fin de obtener los recursos necesarios para cumplir con sus fines. La clasificación de los
tributos en Bolivia se divide en tres categorías principales: impuestos, tasas y contribuciones
especiales, además de las Patentes Municipales establecidas según lo dispuesto por la
Constitución Política del Estado. Estas últimas son específicamente aquellas que se aplican por el
uso o aprovechamiento de bienes de dominio público y la obtención de autorizaciones para
realizar actividades económicas.
El impuesto es un tributo cuya obligación surge de una situación prevista por ley, sin que exista
relación directa entre la actividad estatal y el contribuyente. Es decir, el impuesto se genera por
hechos o situaciones que no dependen de la acción directa del Estado hacia el contribuyente.
La tasa, por otro lado, es un tributo que tiene como hecho generador la prestación de servicios o
la realización de actividades sujetas a normas de Derecho Público, que son solicitadas o recibidas
de forma obligatoria por los administrados. Para que se considere una tasa, deben cumplirse dos
condiciones: que la prestación del servicio o actividad sea obligatoria para el administrado, y que
dicho servicio esté reservado al sector público, relacionado con el ejercicio de 9
autoridad. En este caso, la recaudación debe estar destinada exclusivamente al financiamiento de
la actividad o servicio que origina la obligación tributaria.
Las contribuciones especiales son tributos cuyo hecho generador proviene de los beneficios
derivados de obras o actividades estatales específicas. Su recaudación debe destinarse
exclusivamente a financiar las obras o actividades que originan la obligación tributaria. Además,
el Código Tributario establece que el tratamiento de las contribuciones especiales vinculadas a los
servicios de seguridad social estará sujeto a disposiciones especiales, siendo el presente Código
supletorio en este caso.
Por último, las Patentes Municipales son tributos establecidos a nivel local, cuyo hecho
generador es el uso de bienes públicos y la obtención de autorizaciones para realizar actividades
económicas. Estas patentes deben seguir lo que establece la Constitución Política del Estado y
están orientadas a regular la actividad económica en el ámbito municipal.
3.2. Elementos de los tributos:
Como se ha dejado en claro a lo largo de este trabajo, los tributos son una parte esencial de la
estructura fiscal de un país, ya que permiten al Estado contar con los recursos necesarios para
cumplir con sus funciones y responsabilidades. A través de su regulación, se establecen los
criterios que determinan la obligatoriedad de su pago, las condiciones bajo las cuales deben ser
satisfechos y las situaciones que los generan. Por lo tanto cada tributo tiene una serie de
características y condiciones que permiten su correcta identificación y aplicación dentro del
marco legal, lo que asegura su eficacia y el cumplimiento de las obligaciones fiscales. Es por este
motivo que continuación se realizara una descripción de los principales elementos constitutivos
de los tributos:
La relación jurídica tributaria constituye un vínculo fundamental entre el Estado y los
contribuyentes, en la cual se configuran diversos elementos esenciales para el funcionamiento del
sistema tributario. En primer lugar, la obligación tributaria (Art. 13) establece un vínculo
personal e intransferible, aunque su cumplimiento pueda asegurarse mediante garantías o
privilegios especiales. Es decir, la obligación se origina en la persona del contribuyente, quien
debe cumplir con el pago de tributos conforme a lo dispuesto por la ley.
El hecho generador (Art. 16) es otr elemento clave dentro de la relación jurídica tributaria. Este
hace referencia al presupuesto económico o jurídico expresamente establecido por
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la ley que, al ocurrir, origina el nacimiento de la obligación tributaria. En este sentido, el hecho
generador es lo que desencadena la obligación de tributar, y su perfeccionamiento (Art. 17) puede
depender de circunstancias materiales o de derecho que se hayan cumplido conforme a la
normativa vigente.
En cuanto a los sujetos de la relación jurídica tributaria, el sujeto activo (Art. 21) es el Estado,
quien, a través de su administración tributaria, ejerce diversas facultades de control, fiscalización,
y recaudación. Es importante destacar que la administración tributaria puede delegar estas
funciones a entidades privadas en ciertos casos. Por otro lado, el sujeto pasivo (Art. 22) es el
contribuyente o sustituto, quien tiene la responsabilidad de cumplir con las obligaciones
tributarias. El contribuyente puede ser una persona natural o jurídica, así como entidades sin
personalidad jurídica que constituyan una unidad económica susceptible de ser gravada (Art. 23).
En algunos casos, el sujeto pasivo puede ser sustituido por un sustituto (Art. 25), que tiene la
obligación de retener o percibir el tributo en nombre del contribuyente, siendo responsable ante el
fisco por el importe retenido o percibido. Por último, dentro de estos elementos, se destaca la
posibilidad de exención tributaria (Art. 19), que puede ser concedida por ley bajo ciertas
condiciones y requisitos. La exención suspende temporalmente la obligación tributaria, y su
vigencia está sujeta a las disposiciones establecidas por la norma legal correspondiente.
3.3. El sistema tributario boliviano:
Los elementos que integran el sistema tributario son: la política tributaria, la normativa tributaria
y la administración tributaria:
La política tributaria es el marco estratégico que guía el diseño y la implementación del sistema
de impuestos de un país. Sus objetivos principales incluyen diseñar cómo funcionará el sistema,
definir sus características y objetivos, analizar cómo va, y prepararse para el futuro. La política
tributaria también juega un papel crucial en la economía al influir en la recaudación de ingresos,
la redistribución de la riqueza y el fomento del crecimiento económico. Además, debe ser flexible
para adaptarse a cambios económicos y sociales que puedan afectar el sistema tributario.
La normativa tributaria se refiere a las leyes y reglamentos que rigen el sistema de impuestos.
Estas normas son fundamentales para la implementación de la política tributaria y se
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encargan de establecer qué actividades o transacciones están sujetas a impuestos, tasas o
contribuciones especiales. También determinan quién es responsable de pagar los impuestos y
regulan la recaudación, estableciendo cómo se recaudan los impuestos y qué procedimientos
deben seguirse. Además, definen las penalizaciones para aquellos que no cumplen con sus
obligaciones tributarias. La normativa tributaria debe ser clara, equitativa y accesible para todos
los contribuyentes.
La administración tributaria es responsable de la implementación práctica de la normativa
tributaria. Sus funciones incluyen la recaudación de impuestos, el registro y procesamiento de
declaraciones tributarias, la inspección y verificación para asegurarse de que los contribuyentes
cumplan con sus obligaciones, y el servicio al contribuyente para ofrecer asistencia y orientación.
También aplica sanciones a aquellos que incumplen con la normativa tributaria. La
administración tributaria es crucial para el funcionamiento eficiente del sistema tributario, ya que
garantiza que los ingresos públicos se recauden de manera justa y eficiente.
La interacción entre política tributaria, normativa tributaria y administración tributaria es esencial
para el éxito del sistema tributario. La política tributaria guía la creación de leyes y reglamentos
que forman la normativa tributaria. A su vez, la normativa tributaria proporciona las reglas que la
administración tributaria debe implementar y hacer cumplir. Finalmente, la administración
tributaria proporciona retroalimentación sobre la efectividad de la normativa y la política
tributaria, lo que puede llevar a ajustes en la política. Esta interacción asegura que el sistema
tributario sea coherente, eficiente y equitativo.
El sistema tributario de Bolivia se distingue por su estructura simple y su base amplia desde el
punto de vista normativo, con un enfoque centrado en la tributación al consumo. Este sistema
incluye regímenes especiales destinados a sectores marginales, lo cual, aunque no es lo ideal
desde una perspectiva técnica, se justifica como una necesidad de política social. Además, uno de
los aspectos más destacados del sistema tributario boliviano es la falta de un impuesto efectivo
sobre la renta o sobre el patrimonio de las personas naturales.
Dentro de este régimen, se observa una concentración en el cumplimiento y responsabilidad
tributaria de un reducido grupo de contribuyentes. De acuerdo con los datos de diciembre de
2013,
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de los 393,811 contribuyentes registrados en el Padrón de Contribuyentes, los principales y
grandes contribuyentes representaban apenas el 1% del total, pero generaban el 90% de la
recaudación. En contraste, los contribuyentes del Régimen General, que comprenden a medianos
y pequeños contribuyentes, representaban el 86.16% del Padrón, pero su aportación a la
recaudación era solo del 9.93%. Finalmente, los regímenes especiales, que abarcan a sectores
como el transporte público, los comerciantes minoristas, los artesanos y los pequeños productores
agropecuarios, muestran una baja inscripción en el Padrón y casi ninguna recaudación.
En cuanto a la clasificación de los impuestos, estos se dividen tradicionalmente en directos e
indirectos. Los impuestos directos son aquellos cuya carga fiscal recae directamente sobre el
sujeto que paga el impuesto, mientras que los impuestos indirectos son aquellos que se trasladan
a otros sujetos, generalmente a través del precio de los bienes y servicios. En Bolivia, los
impuestos a la renta de personas o sociedades se consideran impuestos directos, mientras que los
impuestos al consumo, como el IVA, el IT y el IEHD, se consideran [Link] sistema
tributario boliviano está compuesto por cinco impuestos indirectos (IVA, IT, ICE, IEHD e IDH) y
diez impuestos directos (RC-IVA, IUE, IPBI, IPV, ITF, IVME, ITGB, IJ, ITM y GA), además de
contar con regímenes especiales. Un sistema tributario se considera más equitativo cuando la
mayor parte de la recaudación proviene de impuestos directos, ya que un sistema basado
principalmente en impuestos indirectos tiende a ser regresivo, es decir, impone una mayor carga
sobre los sectores de menores ingresos. En Bolivia, se observa una tendencia hacia una mayor
equidad tributaria, ya que la proporción de impuestos directos sobre la recaudación total ha
aumentado del 16% en 2000 al 31% en 2013 (sin contar el IDH). A pesar de este aumento, el
nivel de equidad tributaria sigue siendo bajo. Este sistema, al depender principalmente de
impuestos al consumo, presenta características regresivas, ya que los sectores de menores
ingresos tienden a cargar con un mayor esfuerzo tributario debido a la imposición sobre
productos de primera necesidad. Además, la carga tributaria en Bolivia, que se sitúa en un 26%
del PIB, se encuentra dentro de los niveles aceptables en comparación con otros países de la
región.
3.4. La administración Tributaria:
La administración tributaria en Bolivia está a cargo de tres entidades principales: el Servicio de
Impuestos Nacionales (SIN), la Aduana Nacional (AN) y los gobiernos autónomos municipales
(GAM). El SIN se encarga de la recaudación de impuestos nacionales como el Impuesto al Valor
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Agregado (IVA), el Impuesto a las Utilidades de las Empresas (IUE) y el Impuesto a la Renta
(IT). La Aduana Nacional es responsable de todo lo relacionado con los aranceles y
procedimientos aduaneros. Por su parte, los municipios administran tributos locales, como el
Impuesto a la Propiedad de Bienes Inmuebles y el Impuesto a la Propiedad de Vehículos
Automotores.
El sistema tributario boliviano se rige por el Código Tributario Boliviano, que establece los
principios, instituciones y procedimientos que regulan el régimen impositivo del país. Este
código es aplicable a todos los tributos de carácter nacional, departamental, municipal y
universitario. La administración tributaria tiene facultades de recaudación, control, verificación,
valoración, inspección previa, fiscalización, liquidación, determinación y ejecución de los
impuestos. Estas actividades son inherentes al Estado y pueden ser otorgadas en concesión a
empresas privadas bajo ciertas condiciones. La reforma de la administración tributaria en Bolivia
ha sido un proceso continuo, iniciado con la promulgación de la Ley 2166 en 2001, que
transformó el Servicio de Impuestos Internos en el Servicio de Impuestos Nacionales. Esta
reforma ha sido calificada como exitosa, ya que ha permitido un incremento sostenido en las
recaudaciones impositivas y una mejora en la imagen de la institución ante la sociedad. Sin
embargo, aún enfrenta desafíos como la ineficiente selección de casos de fiscalización, el uso
limitado de recursos tecnológicos y la falta de carrera administrativa, entre otros. Para mejorar la
recaudación impositiva, Bolivia ha implementado regímenes especiales como el Régimen
Tributario Simplificado (RTS) para pequeños contribuyentes, el Sistema Tributario Integrado
(STI) para el sector del transporte y el Régimen Agropecuario Unificado (RAU) para actividades
agropecuarias.
3.5. Distribución de los contribuyentes:
La distribución de contribuyentes en Bolivia se divide principalmente en dos categorías: el
Régimen General y los Regímenes Especiales.
3.5.1. Régimen General:
El Régimen General comprende a la mayoría de las personas naturales y jurídicas que realizan
actividades económicas y emiten facturas. Estos contribuyentes se dividen en tres categorías:
GRACOS (Grandes Contribuyentes), que son las empresas más grandes y contribuyentes
significativos del país; PRICOS (Principales Contribuyentes), que incluye a contribuyentes
importantes pero no tan grandes como los GRACOS; y RESTO (Otros
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Contribuyentes), que engloba a todos los demás contribuyentes que no están clasificados como
GRACOS o PRICOS.
Las actividades incluidas en el Régimen General son diversas y abarcan la venta de bienes como
electrodomésticos, ropa, vehículos, etc.; el alquiler de bienes muebles e inmuebles; servicios en
general, como restaurantes, médicos, etc.; y importaciones definitivas y otras actividades
económicas. Los contribuyentes del Régimen General deben pagar impuestos mensuales como el
IVA y el Impuesto a la Renta, así como anuales como el Impuesto a las Utilidades de las
Empresas (IUE). Este régimen es obligatorio para todos aquellos que realizan actividades
económicas y emiten facturas.
3.5.2. Regímenes Especiales
Están diseñados para pequeños contribuyentes y sectores específicos, buscando una imposición
más equitativa según la capacidad de pago. El Régimen Tributario Simplificado (RTS) es
aplicable a comerciantes minoristas, artesanos y vivanderos, quienes pagan una cuota fija
bimestral en lugar de impuestos individuales. El Sistema Tributario Integrado (STI) está
destinado a propietarios de hasta dos vehículos dedicados al transporte público, con un pago
vinculado a un ingreso presunto. Finalmente, el Régimen Agropecuario Unificado (RAU) es para
actividades agrícolas y pecuarias, simplificando los trámites y pagos para pequeños productores.
Estos regímenes especiales tienen restricciones para su inscripción. Por ejemplo, el RTS no está
disponible para quienes ya están en el Régimen General. El STI excluye a quienes prestan ciertos
servicios de transporte y poseen más de dos vehículos. El RAU no incluye a cooperativas con
ciertas actividades industriales, comerciales o de servicios vinculadas o no a la agricultura. Esta
segmentación busca una imposición equitativa de acuerdo a la capacidad de pago, facilitando la
gestión tributaria para pequeños contribuyentes y sectores específicos.
3.5. Impacto de los tributos en Bolivia:
El impacto de los tributos en la economía boliviana es multifacético y ha evolucionado
significativamente a lo largo de los años. La presión tributaria en Bolivia ha aumentado
considerablemente desde el año 2000, lo que ha tenido un impacto negativo en la liquidez y
rentabilidad de los bancos, afectando su capacidad para intermediar financieramente y crecer.
Este aumento en la presión tributaria ha sido resultado de reformas tributarias que buscan ampliar
la
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base tributaria y simplificar la estructura de impuestos. El sistema tributario boliviano ha pasado
por reformas significativas, como la Ley 843 de 1986, que buscaba mejorar la recaudación
tributaria. Estas reformas han permitido que la recaudación tributaria pase de un 2.2% del PIB en
la década de 1980 a un 14.6% en 1995. Sin embargo, el sistema tributario sigue siendo
predominantemente indirecto, con un fuerte énfasis en impuestos como el Impuesto al Valor
Agregado (IVA), lo que le da un carácter regresivo. Esto significa que los impuestos indirectos
afectan más a los sectores de menores ingresos, ya que representan una proporción mayor de sus
ingresos. El pago de impuestos también afecta significativamente el crecimiento económico de
las microempresas, especialmente en sectores como textiles y artesanales. Además de los
impuestos, las microempresas enfrentan desafíos administrativos y legales que complican su
desarrollo. La complejidad del sistema tributario y los altos costos de cumplimiento pueden
desalentar a las pequeñas empresas y limitar su capacidad para expandirse y generar empleo.
En años recientes, Bolivia ha implementado reformas tributarias que buscan mejorar la equidad y
eficiencia del sistema tributario. Por ejemplo, el Impuesto a las Grandes Fortunas (IGF) y el
Régimen de Reintegro en Efectivo del IVA (Re-IVA) son iniciativas que intentan redistribuir la
carga tributaria de manera más justa y facilitar el acceso a créditos para las empresas. El
Impuesto a las Grandes Fortunas (IGF) es una medida reciente implementada en Bolivia para
redistribuir la riqueza y aumentar la recaudación fiscal. Este impuesto se aplica a personas
naturales o jurídicas que poseen grandes activos, como propiedades inmobiliarias, acciones,
bonos y otros bienes de alto valor. La implementación del IGF tiene como objetivo reducir la
desigualdad económica al gravar a quienes tienen más riqueza, lo que podría permitir financiar
programas sociales y mejorar la infraestructura pública. Sin embargo, la efectividad del IGF
depende de varios factores, como la capacidad del gobierno para identificar y valorar
adecuadamente los activos sujetos a impuesto, así como de la voluntad política para aplicar
sanciones efectivas a los evasores.
Además del IGF, el Régimen de Reintegro en Efectivo del IVA (Re-IVA) es otra medida diseñada
para facilitar el acceso a créditos para las empresas, especialmente las pequeñas y medianas. Este
régimen permite a las empresas recuperar en efectivo el crédito fiscal del IVA cuando no tienen
deudas pendientes con el Estado. Esto puede mejorar la liquidez de las empresas, permitiéndoles
invertir en expansión, tecnología y empleo. El Re-IVA es particularmente beneficioso para las
empresas que enfrentan dificultades para obtener financiamiento tradicional
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debido a la falta de garantías o a la incertidumbre económica. Sin embargo, para que este régimen
sea efectivo, es crucial que el proceso de reintegro sea ágil y transparente, y que las empresas
puedan acceder fácilmente a la información necesaria para aprovechar este beneficio.
A pesar de estas reformas, el sistema tributario boliviano sigue enfrentando desafíos
significativos. Uno de los principales retos es mejorar el cumplimiento tributario, ya que la
evasión fiscal sigue siendo un problema persistente. Además, es necesario fortalecer las
instituciones encargadas de la recaudación y administración de impuestos para asegurar que los
recursos recaudados se utilicen de manera eficiente y transparente. La equidad también sigue
siendo un desafío, ya que el sistema tributario indirecto puede ser regresivo, afectando más a los
sectores de menores ingresos. Por lo tanto, es importante seguir trabajando en reformas que
promuevan una distribución más justa de la carga tributaria y que fomenten el crecimiento
económico inclusivo. Esto podría incluir ajustes en la estructura de impuestos para reducir la
carga sobre los sectores más vulnerables y aumentar la progresividad del sistema tributario.
La Ley 2492, o Código Tributario Boliviano, es la norma jurídica fundamental del
derecho tributario en nuestro país y regula la relación jurídica entre el fisco y los
contribuyentes. El anterior Código Tributario fue aprobado el 28 de mayo de 1992 con
la Ley 1340 y fue sustituido por la Ley 2492 en fecha 2 de agosto de 2003.
El 20 de diciembre de 2004, a través del Decreto Supremo 27947, se aprobó un Texto
Ordenado de esta norma que, por la dinámica que tiene nuestro sistema tributario, ha
venido siendo complementada y, en algunos casos, modificada a lo largo de los últimos
años. Por ello, y como una medida preventiva para evitar la problemática de la
dispersión normativa, el Servicio de Impuestos Nacionales publicó en 2006 un
documento con la normativa relacionada del Código Tributario Boliviano, con las
modificaciones y complementaciones a diciembre de 2005. Esa publicación es, hasta
ahora, una de las más requeridas, tanto por los contribuyentes como por los expertos
del área tributaria.
El Código Tributario es un conjunto orgánico y sistemático de las disposiciones y
normas que regulan la materia tributaria en general. Sus disposiciones, sin regular a
ningún tributo en particular, son aplicables a todos los tributos (impuestos,
contribuciones y tasas) pertenecientes al sistema tributario nacional, y a las relaciones
que la aplicación de estos y las normas jurídico-tributarias originen.
5.1. Concepto Los Tributos
De acuerdo a la Ley 2492 “2492 Son tributos las obligaciones en dinero que el Estado,
en ejercicio de su poder de imperio, impone con el objeto de obtener recursos para el
cumplimiento de sus fines. Es el tributo cuyo cumplimiento no origina una
contraprestación directa a favor del contribuyente por parte del Estado” (Ley N° 2492
Codigo tributario Boliviano, 2003).
Entendiéndose por tributo a “toda prestación en dinero (aunque algunos autores las
aceptan en especie) que el Estado exige en ejercicio de su poder de imperio, en virtud
de una ley y para cubrir los gastos que demanda la satisfacción de necesidades
públicas”. (Novoa, 2012) Es a partir de este que los integrantes del Estado contribuyen
al sostenimiento del gobierno en proporción de su respectiva capacidad económica; sin
embargo, como señala Villegas, “hay quienes ven el tributo como un ataque a la
propiedad privada, pero es lo contrario, ya que la mayor parte de los ingresos son
obtenidos recurriendo al patrimonio de los particulares, pero no es menos cierto que la
propiedad privada sólo puede ser garantizada por el Estado si este no cuenta con los
recursos tributarios suficientes para mantenerla”. (Villegas, 2021)
Es la aportación en dinero o en especies a favor del Estado que efectúa el
contribuyente como un desprendimiento de parte de su riqueza; según su capacidad
contributiva, para el sostenimiento de los gastos públicos y que resulta exigible
coactivamente.
Los tributos son ingresos públicos de derecho público que consisten en prestaciones
pecuniarias obligatorias, impuestas unilateralmente por el Estado, exigidas por una
administración pública como consecuencia de la realización del hecho imponible al que
la ley vincule en el deber de contribuir. Su fin primordial es el de obtener los ingresos
necesarios para el sostenimiento del gasto público, sin perjuicio de su posibilidad de
vinculación a otros fines.
Un tributo no está definido por ley, aunque los distintos tipos de tributos (impuestos,
tasas y contribuciones) si lo están definidas. No obstante podemos definir un tributo
como prestaciones (algo que damos) patrimoniales (porque disminuyen nuestro
patrimonio) obligatorias que debemos hacer a las entidades públicas. Los tributos
surgen de la necesidad de financiar a las administraciones públicas, aunque en
ocasiones también se persiguen otros fines. Con excepciones los tributos se pagan
mediante prestaciones monetarias (Vargas Restrepo, 2011)
El tributo podría definirse como el pago que una persona debía entregarle a otra como
pago por sus servicios o favores. Normalmente, el tributo era especialmente en las
sociedades en las que había una marcada jerarquía social que hacía que los sectores
más bajos estuvieran subordinados a los más altos a través de este tipo de pagos. Las
sociedades que se organizaban en torno al pago del tributo se llaman sociedades
tributarias.
Tributo es un término que proviene del latín tributum y que hace referencia a aquello
que se tributa.
5.2. Los fines de los tributos
La finalidad básica que fundamenta la imposición de tributos es la de obtener ingresos
(finalidad recaudatoria) para financiar las actividades del Estado. La diferencia entre
tributo y las multas, radica en la conexión entre tributo y necesidad pública, ya que la
finalidad básica de las multas y sanciones es intimidar y castigar en relación con un
determinado comportamiento. Mientras que el tributo no constituye nunca la sanción de
un comportamiento ilícito. (Fidem-USAID, 2007).
La doctrina moderna reconoce ampliamente que los tributos, no solo atienden a la
finalidad recaudatoria, sino a otras finalidades no recaudatorias o extra fiscales. De
hecho, es raro encontrar actualmente figuras tributarias en que el elemento fiscal y el
extra fiscal no aparezcan en una u otra medida entremezclados.
A efectos clasificatorios, podemos identificar las finalidades extra fiscales de los tributos
en las siguientes categorías:
• Redistributivas: Atribuyen al sistema tributario la función de influir en la relación
comparativa de las situaciones patrimoniales de los individuos, de modo que ésta
resulte modificada al observar las situaciones antes y después de la aplicación del
tributo.
• Promoción de Comportamientos: Atribuyen al sistema tributario la función de orientar
los Comportamientos de los contribuyentes en un sentido que no se seguiría, o se
seguiría en menor intensidad, en ausencia del tributo.
Esta función modernamente se liga a Comportamientos de carácter económico, de
modo que se busca alterar las decisiones económicas de los contribuyentes en relación
a cómo resultarían del mero juego de mercado.
Así, se alientan los Comportamientos queridos mediante la concesión de tratos
tributarios favorables, comúnmente llamados “incentivos fiscales” para promover la
inversión en determinadas actividades.
Ya en esta modalidad de uso extrafiscal del tributo nos encontramos con una cierta
relación de contradicción entre la finalidad extrafiscal y la recaudatoria: la exención
disminuye la recaudación al tiempo que intenta maximizar la consecución del fin
extrafiscal.
5.6. Naturaleza y características de los tributos
Su naturaleza jurídica es «una relación de Derecho». Un tributo es una modalidad de
ingreso público o prestación patrimonial de carácter público, exigida a los particulares.
5.6.1 Carácter Coactivo
El carácter coactivo de los tributos está presente en su naturaleza desde los orígenes
de esta figura. Supone que el tributo se impone unilateralmente por los agentes
públicos, de acuerdo con los principios constitucionales y reglas jurídicas aplicables,
sin que concurra la voluntad del obligado tributario, al que cabe impeler coactivamente
al pago.
Debido a este carácter coactivo, y para garantizar la auto imposición, principio que se
remonta a las reivindicaciones frente a los monarcas medievales y que está en el
origen de los Estados constitucionales, en Derecho tributario rige el principio de
legalidad. En virtud del mismo, se reserva a la ley la determinación de los
componentes de la obligación tributaria o al menos de sus elementos esenciales.
5.6.2. Carácter pecuniario
Si bien en sistemas pre modernos existían tributos consistentes en pagos en especie o
prestaciones personales, en los sistemas tributarios capitalista la obligación tributaria
tiene carácter dinerario.
En ocasiones se permite el pago en especie: ello no implica la pérdida del carácter
pecuniario de la obligación, que se habría fijado en dinero, sino que se produce una
dación en pago para su cumplimiento, las mismas consideraciones son aplicables a
aquellos casos en los que la Administración, en caso de impago, proceda al embargo
de bienes del deudor.
5.6.3. Carácter contributivo
El carácter contributivo del tributo significa que es un ingreso destinado a la
financiación del gasto público y por tanto a la cobertura de las necesidades sociales. A
través de la figura del tributo se hace efectivo el deber de los ciudadanos de contribuir
a las cargas del Estado, dado que éste precisa de recursos financieros para la
realización de sus fines.
El carácter contributivo permite diferenciar a los tributos de otras prestaciones
patrimoniales exigidas por el Estado y cuya finalidad es sancionadora, como las
multas.
5.7. La tributacion en Bolivia
5.7.1. Fuentes del derecho tributario
Según el artículo 5º del Código Tributario del Estado Plurinacional de Bolivia se tiene lo
siguiente:
1. Constitución Política del Estado
2. Convenios y tratados
3. Código tributario
4. Las leyes
5. Los Decretos Supremos
6. Resoluciones Supremas
El vigente Código Tributario, también constituye fuentes de Derecho Tributario a las
Ordenanzas Municipales, Patentes y Tasas.
5.7.2 Elementos del Tributo
En el diseño del sistema tributario boliviano se analizan los elementos que conforman
el tributo y estos son:
[Link] Hecho generador
Es el presupuesto de naturaleza jurídica o económica expresamente
establecido por Ley para configurar cada tributo, cuyo acontecimiento
origina el nacimiento de la obligación tributaria (Ley Nº 2492, Sección II,
Artículo 16).
[Link]. Sujetos
(Ley Nº 2492, Sección III, Subsección I, Artículo 21 y Subsección II, Artículo 22).
[Link].1 Sujeto activo
El sujeto activo de las relaciones tributarias es el Estado, puesto que se le atribuye
facultades de recaudación. Control, verificación, valoración, fiscalización, liquidación y
ejecución. También puede ser cualquier otro ente que tenga facultades tributarias, que
exige tributos por el ejercicio de poderes soberanos, los cuales han sido cedidos a
través de un pacto social.
[Link].2 Sujeto pasivo
El sujeto pasivo es el contribuyente ya sea persona física como jurídica. En el sujeto
pasivo pueden ser tres los que adquieren responsabilidades o pueden ser
responsables y estos son: el contribuyente, el sustituto y el responsable solidario.
El contribuyente, es el destinatario legal del tributo y paga por si mismo, es quien
realiza o genera el hecho imponible y es deudor a título propio.
El sustituto, es ajeno al acaecimiento del hecho imponible, pero que por mandato de la
ley ocupa el lugar del contribuyente, podemos mencionar al representante legal el cual
tiene amplio poder y suficiente y está registrado en la Administración Tributaria. Se
puede decir el que paga “en lugar de”.
El responsable solidario, es ajeno al acontecimiento del hecho imponible, pero que por
mandato de la ley está obligado al pago junto al contribuyente.
[Link] Base imponible
Es la unidad de medida, valor o magnitud, obtenidos de acuerdo a las normas legales
respectivas, sobre la cual se aplica la alícuota para determinar el tributo a pagar (Ley Nº
2492, Sección IV, Artículo 42).
[Link] Alícuota
Es el valor fijo o porcentual establecido por Ley, que debe aplicarse a la base imponible
para determinar el tributo a pagar (Ley Nº 2492, Sección IV, Artículo 46).
5.7.3 Tributos en los niveles autonómicos
A partir del marco legal contenido en la Constitución y en las dos leyes anteriormente
mencionadas, la creación de tributos por parte de los niveles autonómicos debe realizarse
con base en los siguientes aspectos, considerando que el dominio tributario de los
“departamentos descentralizados” y de las regiones estará conformado por impuestos
departamentales, por tasas y por contribuciones especiales, es decir, otorgando potestad
tributaria sobre todo tipo de tributo:
• La política fiscal se basa en los principios de capacidad económica, igual- dad,
progresividad, proporcionalidad, transparencia, universalidad, control, sencillez administrativa y
capacidad recaudatoria (artículo 323 de la CPE), debiendo observarse los mismos para la
creación y/o modificación de impuestos por los gobiernos autónomos departamentales y
municipales (artículo 10 de la “Ley de clasificación”).
• No se pueden crear impuestos cuyos hechos imponibles sean análogos a los
correspondientes a los impuestos nacionales u otros impuestos departamentales o municipales
existentes, independientemente del dominio tributario al que pertenezcan (artículo 323
de la CPE).
• No se pueden crear impuestos que graven bienes, actividades, rentas o patrimonios
localizados fuera de la jurisdicción territorial, salvo las rentas generadas por sus ciudadanos o
empresas en el exterior del país, haciéndose extensiva dicha prohibición a las tasas, patentes y
contribuciones especiales (artículo 323 de la CPE).
No se pueden crear impuestos ni, de manera extensiva, tasas, patentes y contribuciones
especiales- que obstaculicen la libre circulación y el establecimiento de personas, bienes,
actividades o servicios dentro de su jurisdicción territorial.
• En la creación y establecimiento de impuestos sobre la propiedad, su
transferencia o la sucesión a cualquier título, los gobiernos autónomos deben prever que
los bienes inmuebles y muebles sujetos a registro del Estado, de las misiones
diplomáticas y consulares acreditadas en el país, así como de los organismos internacionales,
no estén alcanzados por estos gravámenes (artículo 16 de la “Ley de clasificación”).
• No se pueden crear impuestos que generen privilegios para sus residentes,
discriminando a los que no lo son, haciéndose también extensiva dicha prohibición a las
tasas, patentes y contribuciones especiales (artículos 323 de la CPE y 15 de la “Ley de
clasificación”).
Un aspecto muy importante a mencionar es que la Constitución faculta a los gobiernos
autónomos a crear impuestos que graven “rentas generadas por sus ciudadanos o empresas
en el exterior del país”, aspecto que permitiría modificar nuestro sistema tributario vigente,
que se basa en el “principio de fuente o territorialidad”, por un sistema de imposición de
“renta mundial”.
5.7.4. Procedimiento para la creación de tributos
La creación de tributos por parte de las entidades debe realizarse bajo los si- guientes
principios:
• Se deben considerar las normas, las instituciones y los procedimientos
establecidos en el Código Tributario Boliviano para su creación, modificación o
supresión (artículo 17 de la “Ley de clasificación”).
• Toda propuesta de creación y/o modificación de impuestos debe ser canalizada a
través del Órgano Ejecutivo del Gobierno autónomo departa- mental o municipal, el
cual, previa evaluación y justificación técnica, eco- nómica y legal, remitirá la propuesta
a la autoridad fiscal para que emita un informe con relación al cumplimiento de las
condiciones establecidas en la Constitución, así como de los “elementos constitutivos
del tributo” (Disposición adicional segunda de la “Ley de autonomías).
• Con el informe técnico de la autoridad fiscal, los gobiernos autónomos
departamentales y municipales, a través de su órgano legislativo, aprobarán la creación
y/o modificación de impuestos (artículo 22 de la “Ley de clasificación”)
• Las entidades territoriales autónomas en ningún caso podrán establecer
procedimientos jurisdiccionales, tipificar ilícitos tributarios ni establecer sanciones
(Disposición adicional primera de la “Ley de autonomías”).
No obstante que se podría considerar que la participación de la autoridad fiscal en el proceso de
aprobación de tributos por parte de las entidades territoriales autónomas vulnera el propio
principio de autonomía, es necesaria una instan- cia de coordinación que permita que el
ejercicio de las potestades tributarias sea realizado de manera razonable, evitando, por
ejemplo, dobles -o múltiples- imposiciones, o una carga tributaria confiscatoria.
En este sentido, la autoridad fiscal, además de tener la competencia de emitir informes
técnicos con relación a los proyectos de ley de creación y/o modificación de impuestos por los
gobiernos autónomos departamentales y municipales, tiene también las siguientes
competencias:
• Coordinar y armonizar las cargas impositivas propuestas por los gobiernos autónomos
departamentales y municipales, requiriendo información tributaria agregada y/o individualizada
a los mismos.
• Administrar el Sistema Nacional de Información Tributaria.
Sin embargo, no se le ha asignado a la autoridad fiscal competencia para pronunciarse
con relación a la creación de impuestos por parte del nivel central del Estado.
Siguiendo el principio de legalidad, los órganos competentes de los gobiernos autónomos
para aprobar la creación de tributos son los siguientes
• En el caso del nivel central del Estado, constituye una de las de las atribuciones de la
Asamblea Legislativa Plurinacional la de crear o modificar impuestos de su competencia a
iniciativa del Órgano Ejecutivo (artículo 158. I., de la CPE), debiendo en consecuencia los
impuestos que pertenecen al dominio tributario nacional ser aprobados por la Asamblea
Legislativa Plurinacional (artículo 323. II, de la CPE).
• Los tributos que pertenecen al dominio exclusivo de las autonomías departamentales o
municipales deben ser aprobados, modificados o eliminados por su órgano legislativo, es decir,
por sus Asambleas o por sus Concejos, respectivamente, a propuesta de sus órganos ejecutivos
(articulo 323. II, de la CPE, Disposición adicional primera de la “Ley de autonomías”).
• El artículo 11 de la “Ley de clasificación” dispone que los impuestos de do- minio de
los gobiernos autónomos, su hecho generador, la base imponible o de cálculo, la alícuota,
el sujeto pasivo, las exenciones, deducciones o rebajas (es decir, los elementos
constitutivos del impuesto), serán establecidos por ley de la Asamblea Departamental o
del Concejo Municipal, de acuerdo a lo que dispone dicha ley y el Código Tributario
En el mismo sentido, la “Ley de clasificación” regula los aspectos referidos a los
impuestos que pertenecen al dominio de las autonomías departamental y mu- nicipal.
No obstante, se ha omitido normar los aspectos relativos a la creación, modificación o
supresión de las tasas, patentes y/o contribuciones especiales.
La “Ley de autonomías” regula todos los aspectos vinculados con el régimen
autonómico tributario, disponiendo entre otros aspectos los siguientes:
• La creación de impuestos por parte de las entidades territoriales autóno- mas se
sujetará a lo establecido en la ley de clasificación de impuestos y la legislación básica
de regulación para la creación y/o modificación de impuestos, siendo aplicable “en lo
demás” (¿supletoriamente?) el Código Tributario boliviano o la norma que lo sustituya
(Disposición transitoria segunda de la “Ley de autonomías”).
• Mediante ley se deben establecer las reglas y principios de responsabilidad fiscal
aplicables en el ámbito nacional y en las entidades territoriales au- tónomas, en
concordancia con el marco de política fiscal y los principios establecidos por la
Constitución (Disposición transitoria sexta de la “Ley de autonomías”).
5.7.5. Tributos fiscales
Los tributos son los siguientes
A. Impuesto al Valor Agregado (IVA)
B. Régimen Complementario al Impuesto al Valor Agregado (RC-IVA)
C. Impuesto sobre la Utilidades de las Empresas (IUE)
D. Impuesto a las Transacciones (IT)
E. Impuesto Municipal a las Transferencias de Inmuebles y Vehículos Automotores
(IMT)
F. Impuesto a la Propiedad de Bienes Inmuebles y Vehículos Automotores (IPB)
G. Impuesto a los Consumos Específicos (ICE)
H. Impuesto Especial a los Hidrocarburos y sus Derivados (IEHD)
I. Impuesto a la Transmisión Gratuita de Bienes (TGB)
J. Impuesto a las Salidas Aéreas al Exterior (ISAE)
K. Impuesto Complementario a la Minería (ICM)
L. Impuesto a las Transacciones Financiera (ITF)
M. Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH)
CONTRIBUCIONES:
A. Contribución de Seguridad Social
B. Contribución - Aportes al Fondo de Pensiones (AFP S
́ )
C. Contribución – Aporte Pro Vivienda
[Link]. IMPUESTO AL VALOR AGREGADO I.V.A
El Impuesto al Valor Agregado es un gravamen sobre las ventas que se aplican al valor
que se aumenta a un producto o servicio cada vez que cambia de manos.
Sujetos obligados.- Están obligadas al pago del impuesto todas aquellas personas
naturales, organizaciones y empresas que realicen en territorio nacional las siguientes
operaciones:
Venta habitual de bienes muebles.
Realicen en nombre propio pero por cuenta de terceros venta de bienes
muebles.
Realicen a nombre propio importaciones definitivas.
Realicen obras o presten servicios o efectúen prestaciones de cualquier
naturaleza.
Alquilen bienes mueble o inmueble.
Realicen operaciones de arrendamiento financiero (leasing) con bienes muebles.
Determinación de la base gravable o perdida
El impuesto se calcula restando al impuesto trasladado efectivamente cobrado, el
impuesto acreditable efectivamente pagado, pudiendo disminuirse el impuesto retenido
al propio contribuyente y los saldos a favor de períodos anteriores.
En caso de que el impuesto acreditable fuese mayor que el impuesto trasladado, la
diferencia se considera saldo a favor, sujeto a acredita miento, compensación o
devolución.
Que grava: El Impuesto al Valor Agregado (IVA), grava:
Las ventas de bienes muebles situados o colocados en el territorio del país.
Los contratos de obras, prestación de servicios y toda otra prestación, cualquiera
fuere su naturaleza, realizadas en el territorio de la Nación.
Las Importaciones definitivas.
Base imponible.- Es la unidad de medida, valor o magnitud, obtenida de acuerdo a las
normas legales respectivas, sobre la cual se aplica la alícuota para determinar el tributo
a pagar. Se puede decir también que es la magnitud que resulta de la medición del
hecho imponible.
La base imponible de este impuesto es:
a) El precio neto de la venta de inmuebles, contratos de construcción de obras y
prestación de servicios.
b) El precio de venta al que se le reduzca el valor de los envases, transportes, etc.
Alicuota.- Es el valor fijo o porcentual establecido por la ley, la cual debe aplicarse a la
base imponible. También podemos decir que indica el momento en que se configura el
aspecto material para determinar el tributo a pagar. La alícuota establecida es del 13%,
sobre el precio neto de ventas y/o prestación de servicios, pero lo que en realidad se
paga es la diferencia entre el débito y el crédito fiscal.
EXCENCIONES
Son hechos o situaciones previstas en la ley que enervan la eficacia generadora del
hecho imponible, neutraliza los efectos del mismo.
Operaciones o actividades culturales artísticas nacionales o municipales de producción,
presentación y difusión de Teatro, Danza, Música Nacional, Pintura y Cine.
c) Venta de servicios turísticos y hospedaje a turistas extranjeros.
d) La cesión de bienes o activos sujetos a proceso de titularización a cargo de
sociedades titularizadoras.
e) Transferencia de cartera.
f) Transacción con valores de oferta pública
Clasificación de los tributos
En el Estado Plurinacional de Bolivia, en el sistema impositivo estatal se
distinguen las siguientes categorías tributarias: el impuesto, la tasa y la contribución
especial, además de las patentes, que son tributos del gobierno local.
[Link] Impuestos
El impuesto es la prestación pecuniaria exigida a los individuos destinadas a cubrir los
gastos de interés general y únicamente a causa de que los contribuyentes son
miembros de una comunidad política organizada. (Fidem-USAID, 2007)
Los impuestos son los tributos exigidos sin contraprestación del estado, cuyo hecho
imponible está constituido por rendimientos productos de negocios, trabajo y/o capital,
(o actos o hechos de naturaleza jurídica o económica) que ponen de manifiesto la
capacidad económica del sujeto pasivo y tiene como indicadores: la renta, el consumo
y el patrimonio ([Link]/magazine/fiscalidad/los-distintos-tipos-de-tributos-
impuestos-contribuciones-y-tasas, s.f.)
Según el Código Tributario (Ley 2492), Impuesto es el Tributo cuya obligación tiene
como hecho generador una situación prevista por ley, independientemente de toda
actividad estatal relativa al contribuyente.
Se puede decir también que los impuestos son los pagos o prestaciones que se pagan
al Estado de acuerdo a la ley, con el objetivo de satisfacer las necesidades comunes
de todos los ciudadanos, como infraestructura, salud, educación, seguridad, etc
[Link].1 Elementos propios de los impuestos
• Su independencia entre la obligación de pagar el impuesto y la actividad que el
Estado desarrolla con su producto.
• Su cobro se debe hacer a quienes se hallan en las condiciones consideradas como
generadoras de la obligación de tributar;
• Dichas condiciones deben consistir en hechos o circunstancias que puedan reflejar la
verdadera capacidad contributiva;
• El impuesto se debe estructurar de tal manera que las personas con mayor
capacidad económica tengan una participación mayor en los ingresos estatales.
[Link].2 Clasificación de los impuestos
Existen significativas cantidades de clasificaciones de impuestos las cuales pueden
resumirse de acuerdo al siguiente detalle: a) Ordinarios y Extraordinarios, b) Reales y
Personales, c) Fijos, Proporcionales, Progresivos y Regresivos, d) Directos e
Indirectos.
a) Ordinarios y extraordinarios
Esta clasificación corresponde al período o duración de los impuestos en el sistema
tributario. Mientras que los impuestos ordinarios o permanentes son aquellos que no
tienen 11 una duración determinada en el tiempo, los impuestos extraordinarios o
también denominados transitorios, por el contrario, poseen una vigencia limitada en el
tiempo.
Un ejemplo que podemos citar del primer caso es el impuesto al valor agregado
mientras que podemos mencionar como tributo extraordinario el Impuesto sobre los
bienes personales.
Cabe destacar que los impuestos extraordinarios en su mayoría surgen en períodos
de crisis. Asimismo determinados impuestos ordinarios son denominados “de
emergencia” al momento de su legislación lo que implicaría que los podrían
considerarse como extraordinarios, pero en formar reiterada son prorrogados en el
tiempo.
b) Reales y personales
En los impuestos reales no toma en cuenta la situación personal del contribuyente. Un
claro ejemplo de esto son los impuestos a los consumos, donde no se tiene en cuenta
la capacidad contributiva del sujeto adquirente de los bienes gravados.
Son personales los impuestos cuyas leyes determinan a la persona del contribuyente
junto al aspecto objetivo, es decir procuran determinar la capacidad contributiva de las
personas físicas discriminando circunstancias económicas personales del
contribuyente (cargas de familia, etc.).
c) Fijos, proporcionales, progresivos y regresivos
Los impuestos fijos son aquellos que se establecen en una suma invariable cualquiera
que fuera el monto de la riqueza involucrada en este. También incluye la categoría de
graduales, que son aquellos que varían en relación con la graduación de la base
imponible.
Un ejemplo de éste último es al clasificar a las empresas en diferentes clases según
ciertos parámetros (número de obreros y empleados, capital invertido, volumen de
ventas, etc.) con un impuesto fijo por cada categoría, por ejemplo, en el mono tributo.
En relación a la denominación de Impuestos Proporcionales podemos definirlos
cuando se mantiene una relación constante entre el impuesto y el valor de la riqueza
gravada y es Progresivo cuando a medida que se incrementa del valor de la riqueza
gravada el impuesto aumenta en forma sistemática.
Utilizando el mismo criterio podemos definir a los impuestos Regresivos como aquellos
que a medida que va aumentando el monto imponible va decreciendo la alícuota del
tributo.
d) Impuestos directos
Recaen sobre los ingresos y bienes de las personas, sean colectivas o individuales, es
decir que tienen relación directa con la capacidad económica del contribuyente.
Tradicionalmente los Impuestos Directos eran definidos como aquellos que gravaban
directamente a individuos o empresas, como por ejemplo el Impuesto a los ingresos y
el Impuesto a las ganancias de capital. La idea original de esta definición se basaba
en que los sujetos a los cuales gravaban estos Impuestos, eran los que pagaban el
Tributo, en contraste con los Impuestos Indirectos.
e) Impuestos indirectos
Gravan el consumo de bienes y servicios. Son susceptibles de trasladarse a un tercero
(esta característica es relativa pues, siendo que en contrasentido supone que los
Impuestos Directos no son trasladables, está demostrado que estos son, en realidad,
potencialmente trasladables). Los paga el consumidor final (contribuyente de hecho),
puesto que pueden formar parte del precio de venta (IVA, ICE, IEHD), aunque el
responsable de su empoce al Fisco sea quien vende el bien o servicio (contribuyente
de derecho).
La traslación es el mecanismo por el cual el sujeto pasivo obliga a otro agente
económico al pago del tributo. La traslación puede ser hacia delante o hacia atrás. Por
ejemplo, “si bajan los salarios decimos que el impuesto se traslada hacia atrás y si los
precios suben decimos que el impuesto se traslada hacia delante”
En cuanto hace a la etapa y fase gravables, entendiendo que la primera está referida a
las diferentes etapas del proceso de producción y distribución de los bienes y servicios
y la segunda está relacionada con el número de veces que el bien o servicio es
sometido a tributación, los Impuestos pueden ser: monofásicos; que se aplican
solamente en una fase del proceso productivo, o plurifásicos; que se aplican
simultáneamente en diferentes etapas del proceso productivo.
f) Impuestos distorsionadores y no distorsionadores
Impuestos neutrales o no distorsionadores: el contribuyente no puede hacer nada por
alterar su obligación tributaria, no tiene forma de minorarla o quedar exento de la
misma. Son impuestos que dependen de características inalterables de los individuos
como pudieran ser la edad y el sexo. Son impuestos también denominados de cuantía
fija. Un ejemplo de este tipo de impuestos es el impuesto de capitación que es un
impuesto individual que es independiente de la renta o del patrimonio del sujeto.
Los impuestos no distorsionadores pueden provocar efectos renta, es decir,
modificaciones en la cantidad de bienes demandados debido a la variación del ingreso
real de consumidor, a la alteración de su renta disponible para el consumo.
Impuestos distorsionadores: su devengo y liquidación dependen de características que
el individuo (sujeto pasivo) puede alterar. Por tanto, pueden inducir modificaciones en
la conducta para minorar el impuesto o para evitarlo, de ahí, la calificación de
distorsionadores. Los impuestos sobre el consumo, sobre la producción o sobre la
renta personal, son impuestos distorsionadores.
Además de provocar efectos renta, genera, asimismo, efectos sustitución. El efecto
sustitución supone el cambio en la cantidad demandada debido al cambio en los
precios relativos de los bienes; el impuesto encarece o abarata unos bienes con
relación a otros, con lo 14 cual altera las pautas de consumo de esos bienes. En una
situación competitiva, al modificar las condiciones de equilibrio eficiente (la valoración
marginal agregada del consumo se iguala al coste marginal agregado de su
producción, ΣRMS=ΣRMT), la imposición deriva en un coste de eficiencia o exceso de
gravamen.
El exceso de gravamen lo podemos conceptuar como la reducción de las rentas reales
del sector privado en cuantía mayor de la imprescindible para la financiación de las
cargas públicas, como consecuencia de la alteración provocada por el impuesto en la
conducta de los agentes económicos. Una forma de estimar este exceso de
gravamen, o pérdida irrecuperable de eficiencia, es mediante la diferencia de entre los
excedentes del consumidor y del productor antes y después de la introducción del
impuesto.
g) Impuestos correctores
Son aquellos que se utilizan para corregir algún fallo del mercado, por lo cual
posibilitan la mejora de la eficiencia en la asignación de los recursos. Este sería el
caso de los impuestos pigouvianos que pretenden incorporar el coste social de las
externalidades negativas al precio de los bienes, de modo que los precios se igualen a
sus costes marginales sociales (impuestos ecológicos y similares).
[Link]. Tasas
La Tasa es un tributo caracterizado por que el hecho imponible incluye, como elemento
central, una actividad del Estado que afecta o beneficia especialmente a determinado
sujetos.
Son el medio de financiación de los servicios públicos divisibles. Son exigidas como
contraprestación por un servicio público otorgado individualmente a todos los usuarios
efectivos y/o potenciales. En teoría, el importe de la tasa debe ser proporcional al
beneficio recibido y al costo del servicio, y se debe tener en cuenta la capacidad
contributiva del individuo. Algunos ejemplos son: tasa de migraciones, tasa de
escribanía de gobierno, tasa por servicios sanitarios, etc.
También podemos decir que se denominan tasas a los tributos que gravan la
realización de alguno de los siguientes hechos imponibles:
La utilización privativa o el aprovechamiento especial del dominio público.
La prestación de servicios públicos.
La realización de actividades en régimen de Derecho público.
Las Tasas Municipales consisten en la prestación a la realización de actividades
sujetas a normas de Derecho Público, como lo es la Tasa de Aseo Urbano (basura) y
la Tasa de Alumbrado Público.
No es tasa el pago que se recibe por un servicio de origen contractual o la
contraprestación recibida del usuario en pago de servicios no inherentes al Estado
Según el Código Tributario (Ley 2492) nos dice que:
Las tasas son tributos cuyo hecho imponible consiste en la prestación de
servicios o la realización de actividades sujetas a normas del Derecho Publico
individualizadas e el sujeto pasivo, cuando concurran las dos siguientes circunstancias:
Que dichos servicios y actividades sean de solicitud o recepción obligatoria por
los administradores.
Que para los mismos, este establecida su reserva a favor del sector público para
referirse a la manifestación del ejercicio de autoridad.
No es tasa el pago que se recibe por un servicio de origen contractual o la
contraprestación recibida del usuario en pago de servicios no inherentes al Estado.
La recaudación por el cobro de tasas no debe tener un destino ajeno al servicio o
actividad que constituye la causa de la obligación.
[Link] Contribuciones especiales
Las contribuciones especiales son los tributos establecidos cuando obtenemos un
beneficio derivado de la realización de una determinada obra o actividad estatal y cuyo
producto no debe tener un destino ajeno a dichas obras.
Son tributos cuya obligación se deriva de la obtención de beneficios especiales
individualizados derivados de las inversiones públicas en obras públicas, prestaciones
sociales, salud y otras actividades (Menendez Montoya, 2006)
Es una prestación obligatoria en razón de beneficios individuales o colectivos derivados
de obras públicas o actividades especiales del estado. Algunos ejemplos son: peajes,
mejoras, contribuciones parafiscales, etc.
[Link].Patente
La patente es el permiso gubernamental de dominio municipal, para el ejercicio de
ciertos comercios o industrias, desempeño de un empleo, el ejercicio de una profesión
o el disfrute de un privilegio mediante el pago de una cuota o derecho para ello
señalado.
A través de las patentes se financian servicios público indivisible de costo no
prorrateable, es decir, los dineros obtenidos de las mismas son invertidos en obras que
no están establecidas con exactitud. Su hecho generador o imponible es la autorización
o permiso anual o eventual que se concede para el funcionamiento del comercio, la
industria y los servicios en general, culturales, educativos, bingos, loterías y similares
dentro la jurisdicción municipal. Su base imponible estará determinada a través de
indicadores como: tipo de actividad, ubicación, superficie, consumo de energía,
productos que se expenden y origen de estos.
Existe diversidad de clases de patentes como ser: Patentes de funcionamiento, de
publicidad y propaganda, a los espectáculos públicos, a la extracción de agregados de
la construcción, patente de aeronavegabilidad, patente de contramarca, patente de
corzo, patente de emigración, patente de introducción, patente de invención, patente
municipal, patente de navegación, patente de represalia, patente de sanidad. Las
patentes municipales son licencias o permisos otorgados por los gobiernos locales.
Las Patentes Municipales son establecidas conforme a lo previsto por la Constitución
Política del Estado, y se pagan por el uso o aprovechamiento de bienes de dominio
públicos como mercados, calles, plazas, etc., así como la obtención de autorizaciones
para la realización de actividades económicas, entre ellas tenemos: Patentes de
Funcionamiento o Licencia de Funcionamiento, que puede ser anual o eventual,
Patente a la Publicidad y Propaganda, Patente a los Espectáculos y Recreación
Públicos.
Estas Patentes están determinadas en función a la superficie, ubicación y a la actividad
económica.
Regalías y Patentes por la explotación de [Link].
De inicio, es importante hacer notar que existen diferentes visiones respecto a la
caracterización de estos ingresos para el estado; por un lado existe la visión de que
estos no constituyen tributos ya que representan “derechos” que cobra un Estado por la
“utilización” de sus recursos naturales y por ende no satisfacen los parámetros
anteriormente mencionados para ser calificados como “tributos”; por otro lado, existe la
visión de que estos ingresos gubernamentales son obligaciones en dinero que el
Estado, en ejercicio de su poder de imperio impone y por tanto estas constituyen un
tipo de Impuesto (impuestos a la producción o explotación de recursos naturales) o
inclusive una cuarta clasificación de tributos (además de impuestos, tasas y
contribuciones especiales). Su participación en las recaudaciones del Estado es
importante y por ende es componente substancial de las relaciones fiscales
intergubernamentales.
Elementos integrantes del sistema tributarios
El sistema tributario boliviano está conformado no solamente por un conjunto coherente e
integrado de tributos, sino también por otros elementos importantes que le dan fuerza y unión.
Los elementos son: la política tributaria, que se refiere a los lineamientos que definen los
objetivos del sistema tributario y que lo orientan y dirigen. Esta política diseña el sistema
tributario, define sus características, analiza los indicadores del sistema, formula y diseña el
sistema tributario para la obtención de recursos para el Estado a través de los tributos y se
encarga de las proyecciones futuras.
La normativa tributaria constituye los principios generales o normativos que definen la estructura
tributaria o el conjunto de tributos, además de las relaciones de interdependencia con los demás
componentes del sistema tributario. La administración tributaria se refiere a los elementos
institucionales encargados de la recaudación de los tributos. Esta administración implementa la
normativa tributaria, se encarga del sistema tributario actual y facilita al contribuyente el pago de
sus impuestos, velando por la correcta aplicación de las normas.
La administración tributaria tiene varias facultades. La facultad de recaudación es el acto o
procedimiento de cobranza de los tributos, que puede efectuarse directamente en su propia
ventanilla, mediante la firma de convenios con entidades del sistema financiero o mediante la
interposición de medidas cautelares, incluso cuando estas no sean exigibles coactivamente. La
facultad de determinación se refiere a la constatación de la realización del hecho imponible o la
existencia del hecho generador del tributo. Existen dos formas de determinación: por el propio
deudor, quien verifica la realización del hecho generador, señala la base imponible y la cuantía
del tributo, y por la administración tributaria, que verifica la realización del hecho generador por
iniciativa propia o denuncia de terceros, identifica al deudor tributario y señala la base imponible
y la cuantía del tributo. La administración tributaria tiene la facultad de aplicar gradualmente
sanciones.
La facultad de fiscalización es la capacidad de actuar discrecionalmente por decisión
administrativa, considerando la experiencia y el conocimiento técnico para proteger el interés
público dentro del marco de la ley (principio de legalidad). A través de esta facultad, la
administración tributaria puede comprobar el cumplimiento de las obligaciones de los deudores
tributarios mediante inspecciones, investigaciones y controles de cumplimiento. Esta facultad se
cumple mediante una auditoría tributaria, que inicia con la notificación de la carta de
presentación y el primer requerimiento, partiendo de la verificación de las declaraciones hasta
concluir en una resolución. Para cumplir con la labor de fiscalización, la administración elabora
un programa que determina el número de contribuyentes que serán fiscalizados, el periodo que
cubre la fiscalización, los tributos que comprende (fiscalización integral), el número de personal
fiscalizador y la duración del programa de fiscalización.
Los principios que regulan el ámbito tributario nacional incluyen: la relación jurídica entre quien
cobra y quien paga los tributos; la aplicación de los tributos; la definición y clasificación de los
ilícitos; y los procesos de impugnación tributaria.
El sistema tributario en Bolivia se rige por principios constitucionales y legales que buscan
garantizar la equidad, eficiencia y suficiencia recaudatoria, los tributos son una de las principales
fuentes de ingresos del Estado, destinados por la ley, financiar el gasto publico y la provisión de
servicios básicos
La clasificación de los tributos en Bolivia, se dividen:
Impuestos: son contribuciones obligatorias establecidas por la ley, que no tienen una
contraprestación directa, los principales impuestos en Bolivia son:
*IMPUESTO AL VALOR AGREGADO (IVA): Es un incremento de un porcentaje en el
precio de cada artículo que compramos y de cada servicio que recibimos. En cada compra
pagamos el precio del bien más el porcentaje de impuestos que se le aplica a su coste. El ingreso
obtenido por este impuesto sirve para proporcionar recursos al Estado
Artículo 15°.- La alícuota general única del impuesto será del 13% (TRECE POR CIENTO)
*IMPUESTO A LAS UTILIDADES DE LAS EMPRESAS (IUE): El Impuesto a las Utilidades
de las Empresas IUE se aplica en todo el territorio nacional sobre las utilidades resultantes de los
estados financieros de las mismas al cierre de cada gestión anual, ajustadas de acuerdo a lo que
disponga esta Ley y su reglamento.
Artículo 50°.- Las utilidades netas imponibles que obtengan las empresas obligadas al pago del
impuesto creado por este Título, quedan sujetas a la tasa del 25% (VEINTICINCO POR
CIENTO).
*IMPUESTOS A LAS TRANSACCIONES (IT): se calcula sobre los ingresos brutos, es decir
sobre el total sin importar que lleve incluido el Impuesto al Valor Agregado (IVA)
Artículo 75°.- Se establece una alícuota general del 3% (TRES POR CIENTO).
Tasas: son tributos que se pagan por la prestación de un servicio publico o el uso de un bien
público, algunos ejemplos pueden ser:
*Tasas Judiciales: por el uso de servicios de justicia.
*Tasas Municipales: por el servicio como la recolección de basura o alumbrado publico
Contribuciones Especiales: son tributos destinados a financiar obras o servicios que
benefician a un grupo especifico de contribuyentes. Un ejemplo es la contribución a la
seguridad social (jubilación, seguro de salud gratuito, etc.)
Dentro de lo que se podría denominar marco legal, el sistema tributario boliviano está compuesto
por:
La constitución política del estado (C.P.E.): La Constitución Boliviana aborda el sistema
tributario en varios artículos, estableciendo principios como la equidad, progresividad y
transparencia, y otorgando al Estado la potestad de crear y administrar tributos. Además,
reconoce la autonomía de las entidades territoriales para establecer tasas y contribuciones, y
enfatiza la importancia de los tributos en la redistribución de la riqueza y el financiamiento del
desarrollo social y económico. estos artículos constituyen la base legal y constitucional del
sistema tributario en Bolivia, garantizando su alineación con los principios de justicia social y
desarrollo integral.
Art. 306: que establece los principios del sistema tributario de: equidad, generalidad,
progresividad, transparencia y simplicidad.
Art. 307: este articulo establece que el estado tiene la potestad de crear, modificar o eliminar
tributos.
Art. 320: este articulo se refiere a la política económica del estado y menciona que el sistema
tributario debe contribuir a la reducción de las desigualdades y a la redistribución de la riqueza.
Art. 321: este articulo establece que los recursos económicos del Estado deben administrarse de
manera eficiente, transparente y responsable, se menciona que los tributos son una fuente
fundamental de financiamiento del Estado.
Art. 323: Este artículo se refiere a la autonomía financiera de las entidades territoriales
(departamentos, municipios y autonomías indígenas), establece que estas entidades tienen la
facultad de establecer tasas y contribuciones especiales para financiar sus competencias.
Art. 370: Este artículo se refiere a los derechos de las naciones y pueblos indígenas originario
campesinos, Establece que estos pueblos tienen derecho a participar en los beneficios de la
explotación de los recursos naturales en sus territorios, lo que incluye aspectos relacionados con
la recaudación y distribución de tributos.
Art. 374: Este artículo se refiere a los derechos de las naciones y pueblos indígenas originario
campesinos, establece que estos pueblos tienen derecho a participar en los beneficios de la
explotación de los recursos naturales en sus territorios, lo que incluye aspectos relacionados con
la recaudación y distribución de tributos.
Art. 398: Este artículo establece que el Estado debe garantizar la sostenibilidad fiscal y que los
tributos deben contribuir al equilibrio económico y financiero.
Código Tributario Boliviano: regula la aplicación, recaudación y fiscalización de los tributos.
Las Leyes Específicas: como la Ley N° 843 del 20 de mayo de 1968 del (I.V.A.), la Ley del
(I.U.E.) y la Ley del (I.T.)
Administración Tributaria: La administración de los tributos en Bolivia está a cargo de:
Servicio de Impuestos Nacionales (SIN): Encargado de la recaudación de impuestos
nacionales.
Gobiernos Autónomos Municipales: Responsables de la recaudación de tasas y contribuciones
municipales.
5.7. Procedimientos Aduaneros
Los procedimientos aduaneros son esenciales para garantizar el cumplimiento de la
normativa y la correcta recaudación de impuestos.
Registro de Importadores y Exportadores: Todos los operadores de comercio
exterior deben registrarse ante la Aduana Nacional, proporcionando información detallada sobre
su actividad y operaciones. Este registro es fundamental para identificar a los actores del
comercio exterior y facilitar el control aduanero.
Clasificación Arancelaria: La clasificación arancelaria es un procedimiento crucial
que determina el tratamiento fiscal de las mercancías. Este proceso implica asignar un código
arancelario a cada producto, lo que a su vez determina el arancel aplicable. La clasificación
incorrecta puede resultar en sanciones y la recaudación de impuestos incorrectos.
Valoración Aduanera: La valoración de mercancías es otro aspecto importante del
procedimiento aduanero. La Ley General de Aduanas establece métodos para valorar las
mercancías, garantizando que se apliquen los aranceles correctos. La valoración se basa en el
valor de transacción, considerando factores como el costo, el seguro y el flete.
Despacho Aduanero: El despacho aduanero es el procedimiento mediante el cual las
mercancías son autorizadas a ingresar o salir del país. Este proceso incluye la presentación de
documentos, la inspección de mercancías y el pago de aranceles. El despacho efectivo es crucial
para minimizar los costos y los tiempos de espera en el comercio internacional.
5.8. Procedimientos Tributarios
Los procedimientos tributarios regulan la forma en que los contribuyentes cumplen con
sus obligaciones fiscales.
Liquidación y Pago de Impuestos: Los contribuyentes deben liquidar sus impuestos
de acuerdo con las disposiciones establecidas en la normativa tributaria. Esto implica calcular el
monto a pagar, presentar declaraciones y realizar el pago correspondiente. La correcta liquidación
es esencial para evitar sanciones y auditorías.
Fiscalización y Control: La Administración Tributaria tiene la responsabilidad de
fiscalizar el cumplimiento de las obligaciones fiscales. Esto incluye auditorías, revisiones y el
control de la información presentada por los contribuyentes. La fiscalización efectiva es
fundamental para garantizar la equidad en el sistema tributario.
Sanciones por Infracciones: La normativa tributaria establece sanciones para aquellos
que incumplen con sus obligaciones fiscales, incluyendo multas y otros mecanismos de
penalización. Las sanciones buscan disuadir la evasión fiscal y promover el cumplimiento
voluntario.
Evasión Fiscal y Medidas de Control
Uno de los problemas más persistentes del sistema tributario boliviano es la evasión
fiscal, la cual afecta gravemente a la capacidad del Estado para financiar sus actividades. La
evasión fiscal es el resultado de prácticas ilegales en las que los contribuyentes omiten pagar sus
impuestos, ya sea mediante la subdeclaración de ingresos, el uso de facturas falsas o la ocultación
de actividades comerciales. La evasión fiscal afecta tanto a los impuestos directos (como el
Impuesto sobre las Utilidades de las Empresas - IUE) como a los indirectos (como el IVA). La
reducción de la evasión fiscal es crucial para mejorar la capacidad recaudatoria del país y
garantizar que los recursos necesarios estén disponibles para los servicios públicos.
El impacto de la evasión fiscal es especialmente grave en un país con alta informalidad
económica. Muchos trabajadores y empresarios en Bolivia operan fuera del sistema tributario
formal, lo que lleva a una fuga de ingresos que podrían haber sido utilizados para mejorar los
servicios públicos y reducir la desigualdad. Según estimaciones, la evasión fiscal en Bolivia
representa una proporción significativa de lo que debería ser recaudado por el Estado.
Para combatir este problema, el gobierno boliviano ha implementado una serie de
medidas de control. Una de las principales acciones ha sido la digitalización de trámites fiscales,
lo que permite una mayor trazabilidad de las transacciones comerciales y facilita la labor de los
inspectores tributarios. La bancarización de transacciones también ha sido una medida clave para
asegurar que las operaciones comerciales y financieras se registren de manera formal. El uso de
la facturación electrónica ha sido otra medida eficaz, ya que permite monitorear las transacciones
en tiempo real, lo que dificulta el uso de facturas falsas o la evasión en general.
La fiscalización electrónica es otro avance importante que ha permitido al Servicio de
Impuestos Nacionales (SIN) aumentar la supervisión de las actividades económicas, con un
enfoque de prevención en lugar de solo sanción. Sin embargo, la efectividad de estas medidas
depende de la capacidad de las autoridades para implementar la tecnología de manera integral y
la capacitación de los contribuyentes para adaptarse a los nuevos sistemas.
El derecho tributario se fundamenta en una serie de principios constitucionales que garantizan la
legalidad y equidad del sistema fiscal. Entre los más relevantes se encuentran:
Principio de legalidad: Ningún tributo puede ser exigido sin una ley previa que lo
establezca, evitando arbitrariedades por parte del Estado.
Principio de capacidad económica: Cada contribuyente debe aportar en función de su
capacidad financiera, asegurando que la carga tributaria sea proporcional.
Principio de igualdad: Todos los ciudadanos deben ser tratados de manera equitativa en
materia fiscal, sin privilegios indebidos para ciertos sectores.
Principio de no confiscatoriedad: Los tributos no pueden ser tan elevados que priven a
los contribuyentes de su patrimonio o medios de subsistencia.
Principio de eficiencia y equidad: El sistema tributario debe ser administrado de manera
eficaz, evitando el derroche y garantizando que los recursos sean utilizados en beneficio
de la sociedad.