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El Oculto Poder Del Alma

El documento explora la distinción entre el espíritu y el alma, enfatizando su importancia en la vida espiritual del creyente. Watchman Nee argumenta que confundir estos dos aspectos puede llevar a engaños y falsificaciones espirituales, y destaca el poder latente del alma como un elemento crucial en la relación con Dios. Además, se reflexiona sobre las capacidades de Adán antes de la caída, sugiriendo que poseía habilidades y poderes superiores a los humanos actuales.

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El Oculto Poder Del Alma

El documento explora la distinción entre el espíritu y el alma, enfatizando su importancia en la vida espiritual del creyente. Watchman Nee argumenta que confundir estos dos aspectos puede llevar a engaños y falsificaciones espirituales, y destaca el poder latente del alma como un elemento crucial en la relación con Dios. Además, se reflexiona sobre las capacidades de Adán antes de la caída, sugiriendo que poseía habilidades y poderes superiores a los humanos actuales.

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EL OCULTO PODER DEL ALMA

Por Watchman Nee


En 1964, cuando llamé por primera vez la atención de los hijos de Dios sobre la división del espíritu y el alma,
varios hermanos bien relacionados pensaron que era solo un juego de palabras sin grande significado. Ellos no
pudieron ver que nuestro conflicto no está relacionado con la palabra, sino más bien, con lo que está detrás de
ella.
El espíritu y el alma son dos órganos totalmente diferentes, uno pertenece a Dios y el otro al hombre. Sean cuales
fueren los nombres que les demos, la distinción de los mismos en sustancia es completa. El peligro del creyente
está en confundir el espíritu con el alma y el alma con el espíritu, y en consecuencia ser engañado, aceptando las
falsificaciones de los espíritus malignos, alterando la obra de Dios.
Originalmente la intención era escribir esta serie de artículos inmediatamente después de concluido en 1928 “El
Hombre Espiritual”, pero por motivo de la debilidad física y el pesado encargo de otros servicios, solo fui capaz de
publicarlos en la última edición de la revista Despertar. En respuesta a las solicitudes de sus lectores, publico
ahora este libro.
La mayor ventaja en conocer la diferencia entre el alma y el espíritu está en la percepción del poder latente del
alma y el entendimiento de su falsificación del poder del Espíritu Santo. Tal conocimiento no es teórico sino
práctico, para ayudar a las personas a andar en el camino de Dios.
La pasada noche yo estaba leyendo lo que dijo cierta vez F. B. Meyer en una reunión, un poco antes de su partida
de la tierra. Aquí está una parte de lo que él dijo: “Este es un hecho sublime, que nunca hubo tanto espiritualismo
fuera de la iglesia de Cristo como lo vemos hoy. ¿No es un hecho que en las áreas inferiores de nuestra
naturaleza humana el estímulo del alma es bastante predominante?
Hoy en día la atmósfera está tan cargada con la conmoción de todos los tipos de imitación, que el Señor parece
estar llamando a la iglesia a un nivel más alto” (En vista de que la cita original no pudo ser encontrada, esta
porción ha sido traducida libremente del chino). La situación hoy es peligrosa. Podamos nosotros “examinarlo
todo y retener lo bueno” (1 Tesalonicenses 5:21). Amén.

1 – EL PODER LATENTE DEL ALMA


“Y los mercaderes de la tierra lloran y hacen lamentación sobre ella, porque ninguno compra más sus
mercaderías; mercadería de oro, de plata, de piedras preciosas, de perlas, de lino fino, de púrpura, de seda, de
escarlata, de toda madera olorosa, de todo objeto de marfil, de todo objeto de madera preciosa, de cobre, de
hierro y de mármol; y canela, especias aromáticas, incienso, mirra, olíbano, vino, aceite, flor de harina, trigo,
bestias, ovejas, caballos y carros, y esclavos, almas de hombres” (Apocalipsis 18:11-13).
Por favor, observe aquí en este pasaje, la lista de mercadería comienza con oro y plata, caballos y carros y todos
los artículos naturales que pueden ser comerciados o trocados, sin embargo, esto es un comercio con cuerpos
humanos. Pero además de eso, existe un mercado de almas de hombres como mercadería.
Así también está escrito: “Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante.
Más lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual” (1 Corintios 15:45,46)
“Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre
un ser viviente” (Génesis 2:7)
En el discurrir de los dos últimos años he sentido intensamente la necesidad de dar un mensaje conforme será
dada ahora. Es tan complejo como profundo. Para el que habla no será fácil, ni para los que oyen será fácil
entender.
Por esta razón no inserté este mensaje en la tercera parte de “El Hombre Espiritual”. Aun así, siempre tuve el
sentir de exponerlo, especialmente después de haber leído varios libros y revistas y haber tenido contacto hasta
cierto punto con personas de este mundo.
Siento cuán precioso es el mensaje que tuvimos el privilegio de conocer. En vista de la situación y tendencia
actual de la iglesia, como también del mundo, somos constreñidos a compartir lo que nos es dado. De otro modo
estaremos escondiendo la lámpara debajo del almud.
Lo que voy a mencionar en el mensaje para nuestra consideración hoy, tiene relación con el conflicto espiritual y
el fin de esta era. Por causa de los que no han leído El Hombre Espiritual, tocaré brevemente en la trilogía del
espíritu, alma y cuerpo.
LA TRILOGÍA DEL ESPÍRITU, ALMA Y CUERPO
“Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra…” (Génesis 2:7). Este pasaje se refiere al cuerpo
del hombre. “Y sopló en su nariz aliento de vida…”. Esto describe cómo Dios dio el espíritu al hombre; era el
espíritu de Adán. De esa manera fue formado el cuerpo del hombre del polvo de la tierra y el espíritu le fue dado
por Dios. “Y el hombre fue un ser viviente”. Después que el aliento de vida hubo entrado por sus narices, el
hombre se convirtió en alma viviente.
El espíritu, el alma y el cuerpo son tres entidades separadas. “…Y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea
guardado irreprensible” (1 Tesalonicenses 5:23). El espíritu es dado por Dios; el alma es un ser viviente y el
cuerpo es formado por Dios.
Según el entendimiento común, el alma es nuestra personalidad. Cuando el espíritu y el cuerpo fueron unidos, el
hombre se convirtió en un alma viviente. La característica de los ángeles es que son espíritus, y de los animales
inferiores, tales como las fieras, es la carne.
Nosotros los humanos, tenemos ambos: espíritu y cuerpo. Pero nuestra característica no es ni el espíritu ni el
cuerpo, sino el alma. Tenemos un alma viviente. Por eso la Biblia llama al hombre alma. Por ejemplo, cuando
Jacob descendió a Egipto con su familia, las Escrituras en el original dicen que “todas las almas de la casa de
Jacob, que entraron en Egipto, fueron setenta” (Génesis 46:27 – VRV 1909).
Aquellos que recibieron la palabra de Pedro en el día de Pentecostés fueron bautizados “y se añadieron en aquel
día como tres mil almas” (Hechos 2:41). De modo que, el alma representa nuestra personalidad, lo cual hace de
nosotros, hombres.
¿Cuáles son las distintas funciones del espíritu, alma y cuerpo? Tal explicación fue dada en la primera parte de El
Hombre Espiritual, sin embargo, un día me puse sobremanera feliz al encontrar en el estante un volumen de los
escritos de Andrew Murray, el cual contenía una explicación sobre el espíritu, alma y cuerpo en las notas
suplementarias, muy semejantes a nuestra interpretación. Lo que sigue es una cita de una de las notas:
“En la historia de la creación del hombre, leemos que el Señor Dios formó al hombre del polvo de la tierra; de esta
manera su cuerpo fue formado; y le sopló en las narices aliento de vida, o espíritu de vida, de manera que su
espíritu vino de Dios, y el hombre se convirtió en un alma viviente, una persona consciente de sí misma. El alma
era el punto de encuentro, el lugar de unión entre el cuerpo y el espíritu. A través del cuerpo, el hombre (alma
viviente) mantenía su relación con el mundo exterior por medio de los sentidos, y podía influenciarlo o ser
influenciado por él. A través del espíritu él mantenía relación con el mundo exterior y con el Espíritu de Dios, en
donde tenía su origen y podía ser recipiente y ministro de Su vida y poder. Al permanecer por tanto, a medio
camino entre esos dos mundos, y perteneciendo a ambos, el alma tenía poder de autodeterminación, de escoger
o rehusar los objetos que la rodeaban y con los cuales mantenía relación. En la constitución de estas tres partes
de la naturaleza del hombre, el espíritu era el más elevado por estar ligado con el Divino; el cuerpo era el inferior
por estar ligado con lo sensible y animal; entre ellos permanecía el alma, participante de la naturaleza de los
otros, el vínculo que los ligaba y a través del cual podrían obrar el uno sobre el otro. Su trabajo como poder
central, era mantenerlos en su debida relación, conservar el cuerpo como inferior, sujeto al espíritu; la propia alma
debía recibir del Espíritu Divino, a través del espíritu, lo que le faltaba para su perfección y asimismo transmitir al
cuerpo, aquello que podría hacer de ellos un cuerpo espiritual, por la participación de la perfección del Espíritu de
Dios.”
¿Qué es el espíritu? Aquello que nos da conciencia de Dios y nos relaciona con Él. ¿Qué es el alma? Aquello
que nos relaciona con nosotros mismos y nos proporciona la autoconciencia. ¿Qué es el cuerpo? Aquello que
nos lleva a estar relacionados con el mundo.
C. I. Scofield, en su Biblia con notas de referencias, explica que el espíritu da la conciencia de Dios, el alma la
autoconciencia y el cuerpo la conciencia del mundo. Un caballo y un buey no tienen conciencia de Dios, porque
no tienen espíritu. Ellos solo tienen conciencia de sus propios seres. El cuerpo nos lleva a sentir el mundo, así
como ver las cosas del mundo, la sensación de frío o caliente y así sucesivamente.
Lo que fue mencionado arriba se refiere a las funciones del espíritu, alma y cuerpo. Menciono ahora un problema
muy importante. Muchos consideran este asunto del espíritu alma y cuerpo, como relacionado sólo con la vida
espiritual, pero es necesario reconocer su relevancia para nuestra obra y batalla espiritual.
Nuestra tendencia es compararnos como casi iguales a Adán antes de la caída. Suponemos que, siendo seres
humanos de la misma forma que era Adán, no existe mucha diferencia entre nosotros. Creemos que aquello que
no podemos hacer, Adán tampoco lo podía hacer.

Pero no vemos que existen dos cosas aquí: (a) Por un lado, la verdad de que no podemos hacer lo que Adán sí
podía; y también (b) que aquello que no podemos hacer, Adán no lo podía. Desafortunadamente no reconocemos
cuán capaz era Adán. Si estudiáramos la Biblia cuidadosamente, entenderíamos qué clase de hombre era Adán
realmente, antes de su caída.
LA AUTORIDAD Y DESTREZA FÍSICA DE ADÁN
“Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les
dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, sojuzgadla, y señorear en los peces del mar, en las aves de los
cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra” (Génesis 1:27-28). Tenían dominio sobre la tierra,
dice Dios.
Amigos, ¿ya han pensado ustedes en la inmensidad de la tierra? Supongamos que un patrón solicita a su siervo
que le administre dos casas. Él le hace la designación basado en la habilidad del siervo para cuidar de ellas.
Ningún siervo es capaz de administrar todas las casas localizadas en una calle, pues no puede hacer más allá de
su habilidad. Un patrón duro puede exigir de su siervo más de lo que requiere su obligación, pero nunca exigirá
que su siervo se comprometa a realizar algo por encima de su capacidad.
¿Pediría entonces Dios, que Adán hiciese algo fuera de su capacidad? Por lo tanto, podemos concluir que, si
Adán era capaz de gobernar la tierra, sus habilidades ciertamente eran superiores a las nuestras hoy. Él tenía
poder, habilidad y pericia. Todas estas habilidades él las recibió del Creador.
Aunque no podemos medir el poder de Adán como si hubiera estado mil millones de veces por encima de
nosotros, podemos suponer, no obstante, y con seguridad, que era un millón de veces superior a nosotros.
De otra manera él no sería capaz de realizar la tarea a él asignada por Dios. En cuanto a nosotros hoy, sin
embargo, si se nos fuese exigido barrer una alameda tres veces al día, después no seríamos capaces de
enderezar nuestras espaldas. ¿Cómo podríamos entonces gobernar la tierra? Aun así, Adán no sólo gobernó la
tierra, sino que también tuvo dominio sobre los peces del mar, los pájaros del aire y sobre todo ser viviente de la
tierra. Viendo eso, debemos reconocer el poder superior que Adán de hecho poseía. Él excede en mucho a
nuestra situación actual.
Pero ¿piensa usted que esta comprensión es algo nuevo? En verdad esta es la enseñanza de la Biblia. Antes de
su caída, Adán tenía tal fuerza que nunca se sentía cansado después de trabajar. Sólo después de la caída fue
que Dios le dijo: “Con el sudor de tu rostro comerás el pan”.

EL PODER INTELECTUAL Y LA MEMORIA DE ADÁN


“Y Jehová Dios formó, pues, de la tierra toda bestia del campo, y toda ave de los cielos, y las trajo a Adán para
que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre”
(Génesis 2:19)
Mis amigos, ¿no es esto maravilloso? Supongamos que usted tomase un diccionario y leyese los nombres de
todos los animales; ¿no confesaría usted no poder aprender de memoria todos ellos? Mientras que Adán le dio
nombres a todos los pájaros y animales. ¡Qué inteligente debe haber sido él!
Aquellos de entre nosotros que no son tan brillantes, sin duda abandonarían rápidamente el estudio de la
zoología, luego que viesen su incapacidad para memorizar todos los detalles. Pero Adán no fue alguien que
memorizó todos estos nombres zoológicos; él fue quien dio nombres a todos ellos. Por eso sabemos cuán rico y
perfecto era el poder racional de Adán.
EL PODER ADMINISTRATIVO DE ADÁN
“Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que labrara y lo guardase”
(Génesis 2:15)
Examinando cómo Adán guardaba la tierra, vamos a meditar un poco en las cosas que Dios le encargó que
hiciese. Dios ordenó que él labrase el jardín de Edén. Esto precisaba ser hecho sistemáticamente. ¿De qué
tamaño era el jardín? Génesis 2:10-14 menciona el nombre de cuatro ríos, a saber: Pisón, Gihón, Tigris y
Éufrates. Todos ellos fluían del Edén y se dividían en cuatro regiones fluviales. ¿Puede usted imaginar cuán
grande era el jardín? ¡Cuán grande debía ser la fuerza de Adán para que fuese encargado de labrar una tierra
que era cercada por cuatro ríos!
Él no debía labrarla, sino también guardarla; guardar el jardín para que no fuese invadido por el enemigo. Por lo
tanto, el poder que Adán tenía en aquel tiempo debe haber sido tremendo. Él debe haber sido un hombre con
habilidades asombrosas. Todos sus poderes estaban inherentes en su alma viviente, Podemos considerar el
poder de Adán como sobrenatural y milagroso, pero en lo tocante a Adán, estas habilidades no eran milagrosas y
si humanas; no sobrenaturales, sino naturales.

¿Usó Adán todos sus poderes en aquel tiempo? Por lo que puede ser visto de nuestro estudio de Génesis, él no
agotó su poder. Pues luego después de ser creado por Dios, y antes que pudiese manifestar todas sus
habilidades, él cayó. ¿Cuál fue la carnada que usó el enemigo para seducir a Eva? ¿Qué le prometió el enemigo
a ella? Fue esto: “Sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como
Dios, sabiendo el bien y el mal” (Génesis 3:5).
“Ser igual a Dios” fue la promesa del enemigo. Él le dijo a Eva que, a despecho del poder que ella ya poseía, aun
había entre ella y Dios un gran abismo. Pero si comiese de ese fruto, ella tendría la autoridad, sabiduría y poder
de Dios. Y en aquel día Eva fue tentada y cayó.

EL PODER QUE DIOS LE DIO A ADÁN


Investigando de esa manera, no estamos de modo alguno siendo desordenadamente curiosos; sólo deseamos
conocer lo que Dios dio a Adán. “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra
semejanza” (Génesis 1:26). Las palabras “imagen” y “semejanza”, pueden parecer iguales en el significado y de
ahí repetitivas. Pero en el hebreo la palabra “imagen” no indica semejanza física, antes denota semejanza moral o
espiritual. Alguien expresó a sí mismo: “transformado en la semejanza”; esto es, “ser conformado a una
semejanza”.
El propósito de Dios al crear al hombre es para que éste sea transformado según Su imagen. Dios quería que
Adán fuese como Él.
El diablo dijo: “Seréis como Dios”. Pero la intención original de Dios era que Adán fuese transformado para que se
volviese como Él. De eso concluimos que antes de la caída, Adán tenía en él el poder de volverse como Dios. Él
poseía una habilidad oculta que le daba la posibilidad de volverse como Dios, él era ya como Dios en la
apariencia externa, pero Dios le había ordenado que fuese como Él moralmente. Uso la palabra “moralmente”
para indicar aquello que está por encima de lo material, y no aquella que apunta hacia la buena conducta del
hombre. Asimismo, nos es mostrado cuánta pérdida sufrió la humanidad a través de la caída. La intensidad del
perjuicio está probablemente más allá de nuestra imaginación.

LA CAÍDA DEL HOMBRE


Adán es un alma. Su espíritu y cuerpo están unidos en su alma. Aquel poder extraordinario que mencionamos
está presente en el alma de Adán. En otras palabras, el alma viviente que es resultante de la unión del espíritu y
el cuerpo, poseyó un poder sobrenatural incalculable, sin embargo, en la caída, el poder que diferenciaba a Adán
de nosotros fue perdido. Ahora, esto no significa que ya no haya tal poder; sólo indica que, aunque esta habilidad
aún esté en el hombre, no obstante, está “congelada” o inmovilizada.
De acuerdo con Génesis 6, después de la caída, el hombre se convierte en carne. La carne engloba al ser total y
lo subyuga. Originalmente el alma era un alma viviente, ahora, estando caído, se vuelve carne. Su alma fue
destinada a someterse al control del espíritu; ahora ella está sujeta al dominio de la carne. Por eso el Señor dice:
“No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es la carne” (Génesis 6:3)
Al mencionar aquí al hombre, Dios lo llamó carne. Por consiguiente, está registrado en la Biblia que “toda carne
había corrompido su camino sobre la tierra” (Génesis 6:12); y también que “sobre carne de hombre no será
derramado” (El aceite santo de la unción, que representa un tipo del Espíritu Santo – Éxodo 30:32); y más: “por
las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él” (Romanos 3:20). ¿Por qué enfatizo eso en
forma dilatada? En Apocalipsis 18 son mencionadas cosas que deberán ocurrir en los últimos días. Al iniciar
mostré bien cómo el alma del hombre se convertirá en una mercancía en la Babilonia; es decir, algo que puede
ser vendido y comprado, pero ¿por qué el alma del hombre es tratada como una mercancía? Porque Satanás, y
su títere, el Anticristo, desean usar el alma humana como un instrumento para sus actividades al final de esta era.
Cuando Adán cayó en el jardín del Edén, su poder fue inmovilizado. Él no perdió ese poder totalmente; sólo
estaba enterrado dentro de él. Generación sucedió a generación y el resultado fue que esta habilidad inicial de
Adán se convirtió en una fuerza “latente” en sus descendientes, vino a ser un tipo de poder “oculto”. No está
perdido para el hombre, sino apenas confinado por la carne. Hoy, en toda y cada una de las personas que viven
en la tierra, reposa este poder adámico, aunque esté confinado en ella y no sea capaz de expresarse libremente,
sin embargo, tal poder está en el alma de todo hombre, así como estaba en el alma de Adán al principio. En vista
de que el alma de hoy está bajo el cerco de la carne, del mismo modo este poder está confinado por la carne.

La obra del diablo hoy en día es despertar al alma del hombre y liberar este poder latente en su interior, como una
falsificación del poder espiritual. Menciono estas cosas porque necesitamos ser advertidos respecto a la relación
especial entre el alma del hombre y Satanás en los últimos días. Ya vimos como Adán poseía habilidad especial y
sobrenatural, aun así, lo que él tenía realmente no todo era especial o sobrenatural, aunque así nos parezca hoy.
Adán, antes de la caída podía ejercitar con facilidad, de modo completo y natural, esta habilidad siendo que
estaba contenida en su alma, pero después de la caída este poder quedó confinado en su cuerpo. Antes el
cuerpo era una ayuda para la poderosa alma de Adán; ahora había caído y su poder fue limitado por la cubierta
de la carne. Satanás, sin embargo, prueba romper cubierta carnal y liberar el poder latente en el alma del hombre,
a fin de obtener el control sobre él. Muchos no entienden esta estrategia y son engañados, aceptándola como si
viniera de Dios.
VISTO BAJO EL ASPECTO RELIGIOSO
Aun así, esto no acontece sólo en el cristianismo, los babilonios, los árabes, los budistas, los taoístas y los
hindúes, todos intentan por sus propios medios liberar el poder que Adán legó a nuestra alma. En cualquier
religión, sean cuales fueren los medios o modos de instrucción, yace un principio común detrás de todas las
aparentes diferencias. Este principio común tiene la mira en subyugar la carne exterior, con la finalidad de liberar
el poder del alma de todos los tipos de cautiverio, hacía una expresión más libre. Algunas lecciones de instrucción
dadas en religiones, quieren destruir la obstrucción del cuerpo otras la unión del cuerpo y el alma y otras más el
fortalecimiento del alma por medio del entrenamiento, capacitándola asimismo a vencer el cuerpo. Sean cuales
fueren los medios, el principio detrás de todos ellos es el mismo. Es importante que sepamos esto; en caso
contrario seremos engañados. Yo no sé cómo las personas informadas respecto de ese maravilloso poder latente
del alma del hombre, cuya liberación, actualmente limitada por la carne, resultará en la manifestación de poder
milagroso, hasta alcanzar la misma posición de un “mago” o “buda”. Probablemente ellas son informadas por el
diablo, o espíritu maligno. Sus explicaciones pueden variar, pero el principio básico es el mismo, a saber, el uso
de medios especiales para liberar el poder del alma. Ellas pueden no usar como nosotros el término poder del
alma, sin embargo, el hecho es evidente.
Por ejemplo, en el budismo y en el taoísmo, e igualmente en algunas sectas del cristianismo, poder especial
sobrenatural está disponible a todos ellos, para efectuar milagros en la cura de dolencias y en la predicción del
futuro. Tome como ejemplo las prácticas ascéticas y los ejercicios del taoísmo, e igualmente la forma más simple
de meditación abstracta: todo eso es ejecutado según el principio de subyugar el cuerpo bajo el alma, con miras a
la liberación de su poder. No es de admirarse que muchas cosas milagrosas hayan acontecido, las cuales no
podemos rechazar como supersticiones. Gautama Sidharta fue ateísta, esto es un consenso de muchos eruditos
y críticos respecto a las enseñanzas del budismo, él creía en la transmigración del alma, así como en el nirvana
(ese estado, según el Diccionario Herencia Americana de la Lengua Inglesa, es “de absoluta felicidad, que se
caracteriza por la liberación del ciclo de reencarnaciones y conquistas, a través de la extinción del ego” -
Traductor). No tengo la mínima intención de disertar sobre el budismo; sólo quiero explicar por qué es que
muchas maravillas han sido realizadas en esa religión. Existe en el budismo una enseñanza sobre el escape del
mundo, aquellos que aceptan el voto budista deben abstenerse del matrimonio y de la comida, no deben matar
ninguna cosa viviente, debido a las prácticas ascéticas pueden, eventualmente, alcanzar la eliminación de todo
alimento. Algunos monjes de alto grado pueden asimismo regresar al pasado desconocido y predecir el futuro.
Ellos realizan muchas maravillas por medio de la magia budista, son capaces de profetizar cosas venideras
cuando lo que ellos llaman el “corazón de la sangre” chorrea.
El empeño en todos estos tipos de abstinencias y prácticas ascéticas fluye de un único principio dominante: el
budista está intentando quebrar todos los lazos físicos y materiales, con el fin de liberar el poder de su alma.
Conozco algunas personas de más edad que yo, que se ligaron al Club de la Unidad, ellas y sus colegas
miembros del club, practican la meditación abstracta y así, por consiguiente, ellos me cuentan que cada peldaño
que penetran tiene su propia dimensión de luz. La luz que ellos perciben sigue a la verdad que penetra, creo en lo
que dicen, pues son capaces de ser liberados de la represión del cuerpo y así, liberan el poder que Adán poseía
antes de su caída, no hay nada de extraordinario en eso.
La moderna iglesia Ciencia Cristiana fue fundada por la señora Mary Baker Eddy, ella negó la existencia de las
enfermedades, del sufrimiento del pecado y de la muerte (aunque ella ya murió). Siendo que, según sus
enseñanzas, no existe tal cosa como las enfermedades, siempre que alguien estuviere enfermo, ella sólo
necesitaba ejercitar su mente contra cualquier reconocimiento de dolor y estaba curado. Eso significa entonces
que, si alguien cree que no existe ninguna enfermedad, él no estará enfermo, del mismo modo, si alguien no cree
en el pecado, él no pecará.
Por el entrenamiento de la mente entonces la voluntad del hombre al punto de la negación absoluta de la
existencia de estas cosas considerándolas falsas e ilusorias, se descubre que ellas realmente no existen. Cuando
este pensamiento fue publicado al principio, muchas personas se opusieron a esto, los médicos, en especial,
hicieron oposición, pues si eso fuese verdad no habría más alguna necesidad de ellos, aun así, al proseguir sus
exámenes en las personas que habían sido curadas por la Ciencia Cristiana, aquellos médicos no pudieron
repudiarla como falsa. Por consiguiente, más y más personas creen, y más médicos y científicos famosos
abrazan esta enseñanza, esto no es del todo sorprendente porque existe una reserva de tremendo poder en el
alma, esperando apenas ser liberado del confinamiento de la carne.
VISTO CIENTIFICAMENTE
Veamos ahora este asunto científicamente. El campo de la psicología ha emprendido pesquisas sin precedentes
en la era moderna. ¿Qué es la psicología? La propia palabra en sí es una combinación de dos palabras griegas:
“psique”, que significa alma, y “logos”, que significa discurso. Por lo tanto, la psicología es la “ciencia del alma”. La
pesquisa utilizada por los cientistas modernos es apenas un sondeo en la parte del alma de nuestro ser, se limita
a esa parte, no llegando a tocar el espíritu. La parapsicología moderna comenzó con Franz Anton Mesmer. Su
primer descubrimiento, hecho en 1778, es ahora conocido como Mesmerismo (hipnotismo conforme fue
practicado por el propio Mesmer). Sus discípulos lo superaron a través de sus propios descubrimientos, así como
el verde es derivado del azul, pero supera al azul, algunos de sus experimentos son casi increíbles en sus
resultados. El método de ellos, no de modo imprevisto, tiene como objeto descargar aquel poder oculto dentro del
alma humana. En la clarividencia, por ejemplo (que es el poder de percibir cosas que están fuera del alcance
natural de los sentidos), o en la telepatía (comunicación científicamente desconocida o medios inexplicables,
como por el ejercicio del poder místico), las personas son capaces de ver, oír o sentir el olor de cosas que están a
millares de kilómetros. Se ha afirmado que el Mesmerismo “es la roca de la cual todas las ciencias mentales
fueron cortadas” (Jessie Penn Lewis). Antes de la época de Mesmer, la pesquisa psíquica no era una ramificación
independiente de la ciencia; ocupaba un lugar insignificante en la ciencia natural, pero, debido a estos
sorprendentes descubrimientos, vino a ser un sistema en sí mismo.
Deseo atraer su atención no al estudio de la psicología, sino al hecho de que todos aquellos fenómenos
milagrosos son obtenidos a través de la liberación del poder latente del alma del hombre, aquella capacidad que
quedó oculta en el hombre después de la caída.
¿Por qué esto es llamado poder “latente”? Porque en la caída de Adán, Dios no había removido aquel poder
“sobrenatural” que cierta vez él poseyera. En vez de eso, este poder cayó con él y quedó aprisionado en su
cuerpo. El poder estaba allá, sólo que no podía ser manifestado, de ahí el término poder latente.
Los fenómenos de nuestra vida humana tales como hablar y pensar son habilidades bastante notables; sin
embargo, el poder latente que está oculto en el hombre es también impresionante. Si este poder fuese activado,
muchos otros fenómenos notables serían manifestados en nuestras vidas.
Los muchos acontecimientos milagrosos que la parapsicología moderna descubre, de modo alguno testifican su
carácter sobrenatural. Simplemente prueban que el poder latente del alma puede ser liberado por los medios
apropiados. Una lista de los descubrimientos que siguieron después a Mesmer ha obtenido el conocimiento
básico de las fuerzas misteriosas latentes en la constitución humana, muestra cómo el movimiento avanzó de
modo sorprendente, una vez que la llave fue obtenida. En 1784, un alumno de Mesmer descubrió la clarividencia
como resultado del sueño mesmérico, y accidentalmente tropezó en la lectura del pensamiento. (Jessie Penn
Lewis)
La telepatía es la comunicación entre mente y mente de forma diferente y no por los conocidos canales de los
sentidos. Ella capacita a una persona a usar su propia fuerza psíquica para determinar el pensamiento de otros,
sin necesidad de ser informada.
“El Hipnotismo, la Neurología y la Psicometría… y otros innumerables descubrimientos se siguieron a medida que
pasaron los años” (J. Penn Lewis). La hipnosis es una condición de sueño artificialmente inducido, en la cual un
individuo queda extremadamente sensible y dispuesto a las sugestiones hechas por el hipnotizador. Y la
Psicometría es “el descubrimiento de que la mente puede actuar del lado de afuera del cuerpo humano, y de que
la psicometría sensitiva puede leer el pasado como un libro abierto. Después vino un descubrimiento llamado
estatuvolismo, que significa una condición peculiar producida por la voluntad, en que el sujeto puede lanzar su
mente a algún lugar distante y ver, oír, sentir, oler y probar lo que está aconteciendo allá. Después… vino un
descubrimiento… llamado Patetismo por el cual la mente podría retirar de sí misma la conciencia de sufrimiento y
curar enfermedades.

Al principio los hombres de ciencia sólo siguieron estos descubrimientos como ramificaciones de la Ciencia
Natural”
(J. Penn Lewis)
Pero, debido a la multiplicación de esos fenómenos milagrosos, la parapsicología luego se convirtió en una
ciencia propia. Para los practicantes de esa ciencia, estos fenómenos son bastante naturales, para nosotros son
aún más naturales, porque sabemos que son simplemente las consecuencias de la liberación del poder latente.
Los psicólogos afirman que en el interior del hombre existe un tremendo ordenamiento de poder: el poder del
autocontrol, el poder creativo, el poder reconstructivo, el poder de la fe, el poder de estimular y el poder de
revivificar. Todo eso puede ser liberado por los hombres. Un libro de psicología va tan lejos a punto de proclamar
que todos los hombres son dioses, sólo que este dios está aprisionado dentro de nosotros. Al ser liberado dentro
de nosotros, todos nos volvemos dioses. ¡Cuán semejantes son estas palabras a aquellas de Satanás!

LA REGLA COMÚN
Sea en China o en los países occidentales, todas estas prácticas de respiración, ejercicio ascético, hipnotismo,
predicciones, reacciones y comunicaciones, apenas son la liberación y manifestación del poder interior. Imagino
que todos ya hemos oído algo de los hechos milagrosos del hipnotismo. En China existen adivinos cuyos actos de
predicción son bien conocidos, cada día ellos reciben sólo a unos pocos clientes, dedican mucho tiempo y energía
en el perfeccionamiento de su arte, y sus predicciones son maravillosamente exactas. Los budistas tienen sus
proezas milagrosas, aunque no faltan evidencias de engaño, las manifestaciones sobrenaturales son
aparentemente innegables. La explicación para estos fenómenos es simple: ellos, por el acaso o dirigidos por el
maligno, descubren algún método o métodos de prácticas ascéticas que los capacitan para ejecutar proezas
extraordinarias. Las personas comunes no saben que poseen este poder en ellas. Otras, con algún conocimiento
científico, saben que este poder está oculto en ellas, aunque no puedan decir cómo es eso. Nosotros que hemos
sido enseñados por Dios, sabemos que esta capacidad es el poder latente del alma del hombre, el cual está
ahora confinado por la carne, a través de la caída de Adán. Este poder cayó con el hombre de tal modo que, de
acuerdo con la voluntad de Dios, no debería ser usado más. Pero es el deseo de Satanás desenvolver esta
capacidad latente, a fin de hacer que el hombre se sienta tan rico como Dios, según lo que Satanás había
prometido. Así el hombre se adorará a sí mismo, aunque indirectamente sea una adoración a Satanás. La
diferencia entre nosotros (los cristianos) y ellos, se encuentra en el hecho de que todos nuestros milagros son
realizados por Dios a través del Espíritu Santo. Satanás usa la fuerza del alma del hombre para manifestar su
fuerza, el poder del alma del hombre es el instrumento de operación de Satanás, a través del cual él realiza sus
fines malignos. Dios, sin embargo, nunca opera con el poder del alma, pues es sin utilidad para Él. Cuando
nacemos de nuevo, nosotros nacemos del Espíritu Santo, Dios opera por el Espíritu Santo en nuestro espíritu
renovado. Él no tiene ningún deseo de usar el poder del alma. Desde la caída, Dios prohibió al hombre usar
nuevamente su poder original del alma, por esa razón es que el Señor Jesús frecuentemente declara que
necesitamos perder nuestra vida del alma, esto es, nuestro poder del alma. Dios desea que nosotros hoy no
usemos este poder en modo alguno.
No podemos decir que todas las maravillas realizadas en el mundo son falsas; hemos de admitir que muchas de
ellas son reales, sin embargo, todos estos fenómenos son producidos por el poder latente del alma después de la
caída de Adán. Como cristianos, debemos ser cautelosos en esta última era para que no se nos despierte la
energía latente del alma, sea a propósito o involuntariamente.
Volvamos nuevamente a las Escrituras leídas al comienzo, notamos que al final de la era la obra particular de
Satanás y de los espíritus malignos bajo su dirección será la de comerciar con el poder del alma de los hombres,
la intención es simplemente llenar este mundo con el poder latente del alma.
Un corresponsal de la revista Overcomer (Vencedor) hace la siguiente comparación: “las fuerzas de la psique
(alma), dispuestas contra las fuerzas del pneuma (espíritu)”. Todos los que tienen discernimiento espiritual y
sensibilidad, conocen la realidad de esa declaración. El poder del alma se lanza sobre nosotros como un torrente,
haciendo uso de la ciencia (psicología y parapsicología), religión y asimismo de una iglesia ignorante (en su
búsqueda exagerada de manifestaciones sobrenaturales y en la ausencia de control en cuanto a los dones
sobrenaturales según la dirección de la Biblia), Satanás está llevando este mundo a llenarse de poder de las
tinieblas. Aun así, esto es apenas la preparación última y final de Satanás para la manifestación del anticristo.
Aquellos que son realmente espirituales (esto es, aquellos que rechazan el poder del alma), perciben todo
alrededor de ellos, la aceleración de la oposición de los espíritus malignos, la atmósfera entera está tan
oscurecida que ellos encuentran difícil avanzar, sin embargo, esta es también la preparación de Dios para el
arrebatamiento de los vencedores.
Por eso Satanás está detrás de todas esas pesquisas parasíquicas, él está haciendo lo mejor que puede para
usar la energía latente del alma para alcanzar su objetivo. Por esta razón todos los que hacen crecer su poder del
alma no pueden evitar la comunicación con el espíritu maligno, y de ser usados por él.
G. H. Pember, en su libro “Eras Primitivas de la Tierra”, mencionó este asunto bajo otro ángulo: “Dos métodos
parecen existir, a través de los cuales los hombres pueden alcanzar conocimiento y poder prohibidos, y obtener
acceso a una relación prohibida. Lo primero a seguir… debe colocar su cuerpo bajo el control de su propia alma,
a fin de poder proyectarla… El desenvolvimiento de esas facultades es, sin duda, posible sólo a pocos, y
asimismo en el caso de ellos, sólo pueden ser alcanzados por medio de un largo y severo curso de
entrenamiento, cuyo propósito es quebrar el cuerpo llevándolo a una completa sujeción y producir una perfecta
apatía con relación a todos los placeres, dolores y emociones de esta vida, a fin de que ningún elemento
perturbador pueda desordenar la tranquilidad de la mente del aspirante e impedir su progreso… el segundo
método es por medio de una sumisión al control de inteligencias exteriores…”.
Debemos prestar atención aquí principalmente al primer método, esto es, la activación del poder latente del alma
de alguien, su punto de vista coincide totalmente con el nuestro, las prácticas ascéticas de los budistas, la
respiración abstracta del taoísmo, la meditación y concentración mental de los hipnotizadores, la sesión silenciosa
de los pertenecientes al Club de la Unidad y todas las variedades de meditaciones, contemplaciones, los
pensamientos concentrados en no pensar en absolutamente nada, y centenas de hechos semejantes que
practican las personas, siguen la misma regla, no importando cuán variados sean sus conocimientos y fe.
Todas estas cosas hacen nada más que llevar los pensamientos externos y confusos, las inestables emociones y
la débil voluntad del hombre a un lugar de tranquilidad, con su carne totalmente subyugada, haciendo así posible
la liberación del poder latente del alma. La razón por la cual tal cosa no se manifiesta en todos es porque no todas
las personas pueden romper la barrera de la carne y llevar todas las expresiones físicas comunes a la perfecta
tranquilidad.
ALGUNOS HECHOS
Hace muchos años trabé conocimiento con un indígena, él me habló sobre un amigo en el hinduismo que podía
revelar con precisión los secretos de las personas, cierta vez deseó probar la capacidad de su amigo hindú,
entonces lo convidó a su casa, y con toda certeza el hindú pudo revelar todo lo que había sido colocado dentro de
una gaveta en la casa. Más tarde, mi conocido indiano solicitó a su amigo hindú que se quedara del lado de
afuera y aguardara, mientras él envolvía un valioso objeto en tela y papel antes de colocarlo dentro de una caja y
ponerlo en una gaveta bajo llave. Su amigo volvió al interior de la casa y dijo sin errar cuál era el valioso objeto.
Esto incuestionablemente sucedió debido al ejercicio del poder del alma, que podía penetrar a través de todas las
barreras físicas.
La señora Jessie Penn Lewis, a quien citamos atrás, cierta vez escribió lo siguiente: “Cierta vez encontré en el
norte de la India un hombre que tenía acceso a los más altos artículos de la sociedad en Simla, la residencia de
verano del gobierno de la India, el cual me contó cierta noche, de su conexión con los Mahatmas de la India y en
otros países de Asia. Él dijo que conocía los grandes eventos políticos semanas y meses antes de que
ocurrieran. 'Yo no dependo de las noticias en telegramas y diarios. Ellos registran acontecimientos pasados, pero
nosotros los conocemos antes de que ocurran' dijo él. ¿Cómo puede un hombre en Londres saber lo que
acontece en la India y viceversa? Me explicaron que ello era debido a la 'fuerza del alma' que es proyectada por
el hombre que conozca el secreto de los Mahatmas” (Revista El Vencedor de 1921-23, citado en “Alma y Espíritu”
por J. P. Lewis).
Citando el libro “Dinámicas Espirituales” de Wild, Pember registró que un perito “Puede conscientemente ver las
mentes de los demás, obrar a través de su fuerza del alma sobre espíritus externos, acelerar el crecimiento de
plantas, apagar el fuego y, como Daniel, subyugar animales salvajes y feroces. Puede también enviar su alma a
una distancia, y de allá, no sólo leer los pensamientos de los demás, sino hablar y tocar aquellos objetos
distantes; no sólo eso, puede manifestar a sus amigos distantes su cuerpo espiritual en la semejanza exacta del
de la carne. El experto puede, además, crear, de la múltiple atmósfera circunstancial, la semejanza de cualquier
objeto físico u ordenarles que vengan a su presencia” (Pember, op. cit. pág. 252).

LA ACTITUD DEL CRISTIANO


Estos fenómenos milagrosos en la religión y en la ciencia son sólo la manifestación del poder latente del hombre,
el cual, a su vez, es usado por el espíritu maligno. Todos siguen una regla común: romper el cautiverio de la carne
y liberar el poder del alma.

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