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Adivinanzas, Rimas y Cuentos Infantiles

El documento presenta una colección de adivinanzas, rimas, trabalenguas, una leyenda y un poema. Las adivinanzas incluyen respuestas como 'la pera' y 'el buzón', mientras que las rimas y trabalenguas son juegos de palabras divertidos. La leyenda de Kamshout explica el origen del otoño y cómo los loros se ríen de los humanos por burlarse de él.

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Adivinanzas, Rimas y Cuentos Infantiles

El documento presenta una colección de adivinanzas, rimas, trabalenguas, una leyenda y un poema. Las adivinanzas incluyen respuestas como 'la pera' y 'el buzón', mientras que las rimas y trabalenguas son juegos de palabras divertidos. La leyenda de Kamshout explica el origen del otoño y cómo los loros se ríen de los humanos por burlarse de él.

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Adivinanzas

Blanca por dentro,


verde por fuera.
Si no sabes, espera.

¿Qué es?
Respuesta: La pera

Me llegan las cartas y no sé leer


y, aunque me las trago, no mancho el papel.
¿Qué es?
Respuesta: El buzón

Todos me quieren para descansar.


¡Si ya te lo he dicho!
No lo pienses más.
Respuesta: La silla

Mi picadura es dañina,
mi cuerpo insignificante,
pero el néctar que yo doy,
os lo coméis al instante.

¿Qué es?
Respuesta: La abeja
Rimas
El Sapo
Sapo, sapito, sapón
ya se asomó el chaparrón,
canta, canta tu canción,
sapo, sapito, sapón.

Los meses
Treinta días trae septiembre
Con abril, junio y noviembre
De veintiocho sólo hay uno
Y los demás, treinta y uno.

Paloma Bumbuna
Paloma bumbuna
llévame a tu cuna
dame de comer
semillas de tuna.

El barco
Delante: a proa, detrás: a popa,
derecha: a estribor, izquierda: a babor,
arriba: el mástil, abajo: el ancla,
en el centro: el timón y el que no lo sepa:
al tiburón.
Trabalenguas
Hipopótamo Hipo
El hipopótamo Hipo
está con hipo,
¿quién le quita el hipo
al hipopótamo Hipo?

Capas
El que compra pocas capas,
pocas capas paga,
como yo compré pocas capas,
pocas capas pago.

María Chuzena
María Chuzena su choza techaba,
y un techador que por ahí pasaba le dijo:
-María Chuzena, ¿tú techas tu choza o techas la ajena?
-No techo mi choza ni techo la ajena.
Yo techo la choza de María Chuzena.

Pedro Pérez Pita


Pedro Pérez Pita pintor perpetuo,
pinta paisajes por poco precio
para poder partir
pronto para París.
leyenda
Kamshout y el otoño
En Tierra de Fuego hubo un tiempo en que las hojas de los árboles eran siempre
verdes. Un joven que vivía allí, Kamshout, partió a un lugar lejano a hacer un rito
de iniciación al llegar a la madurez. Tardó mucho tiempo en volver y el resto de
habitantes lo habían dado por muerto.
Un día, Kamshout apareció y contó a sus paisanos que venía de un lugar donde
los árboles perdían sus hojas en otoño y, en primavera, surgían hojas verdosas.
Nadie creyó sus palabras y sus paisanos se burlaron de él.
Kamshout, enfadado, se marchó al bosque y desapareció durante un tiempo.
Pronto, reapareció convertido en un loro vestido con plumas verdes y rojas.
Llegó el otoño y Kamshout tiñó las hojas con sus plumas rojas, estas cayeron al
suelo. Los habitantes pensaron que los árboles estaban enfermos y morirían.
Kamshout no pudo contener la risa.
En primavera surgieron hojas verdosas. Desde entonces, los loros se ríen de los
humanos para vengarse de la burla hacia Kamshout, su antepasado
Poema
El grillo y la luna
Un grillo cantaba
cri cri muy contento,
mirando a la luna
en el firmamento.

Cri cri le cantaba


'eres la más bella'
y la luna reía
junto a las estrellas.

Cri cri le cantaba


'eres tan hermosa'
y la luna brillaba
creyéndose diosa.

Cuento
La rama quejumbrosa

Era un día tan caluroso que hasta las lagartijas y los caracoles buscaban la
sombra. Hacía tiempo que no llovía y las ramas secas, abriéndose camino, salían
de la tierra agrietada.
— Estoy vieja y arrugada y ya no sirvo para nada, — dijo una rama quejumbrosa
con voz temblorosa.
— ¿Por qué dices eso?, — preguntó el caracol. Yo estoy encantado de que me
des sombra porque me haces sentir bien.
Entonces, la rama seca miró sorprendida al caracol y no dijo nada.
Al día siguiente la rama se volvió a quejar:
— Estoy pálida y muy seca, ¿quién me va a querer así?
— ¿Por qué dices eso?, — preguntó la lagartija. Con este calor sofocante, — dijo,
si tú no estuvieras aquí, yo no tendría tu sombra, ¡qué suerte que estés tan cerca
de mí!
Entonces la rama seca miró sorprendida a la lagartija y no dijo nada.
Esa misma tarde, la rama quejumbrosa, como ya era su costumbre sollozó
quejándose de nuevo:
— ¡Ay, pobre de mí!, ¿por qué sigo en este mundo si nadie se acuerda de mí?
Entonces mirándose la lagartija y el caracol, sin decir nada, se marcharon a la
sombra de otra rama que no se quejara tanto.

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