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Penal Comun

El juicio de amparo indirecto es improcedente cuando se impugna un auto de vinculación a proceso y posteriormente se aprueba la suspensión condicional del proceso, lo que lleva a la extinción de la acción penal. El consentimiento del imputado para someterse a este mecanismo alternativo es esencial y se considera que se ha dado una vez que se cumple con las condiciones establecidas. La jurisprudencia establece que el consentimiento actualiza la causa de improcedencia del juicio de amparo, independientemente de cualquier cambio en la situación jurídica del imputado.
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Penal Comun

El juicio de amparo indirecto es improcedente cuando se impugna un auto de vinculación a proceso y posteriormente se aprueba la suspensión condicional del proceso, lo que lleva a la extinción de la acción penal. El consentimiento del imputado para someterse a este mecanismo alternativo es esencial y se considera que se ha dado una vez que se cumple con las condiciones establecidas. La jurisprudencia establece que el consentimiento actualiza la causa de improcedencia del juicio de amparo, independientemente de cualquier cambio en la situación jurídica del imputado.
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IMPROCEDENCIA DEL JUICIO DE AMPARO INDIRECTO.

SE ACTUALIZA LA CAUSAL
RELATIVA AL CONSENTIMIENTO DEL ACTO CUANDO SE IMPUGNA UN AUTO DE
VINCULACIÓN A PROCESO Y CON POSTERIORIDAD EL JUEZ DE CONTROL APRUEBA
EL CUMPLIMIENTO DE LA SUSPENSIÓN CONDICIONAL DEL PROCESO, POR LO QUE
DECLARA EXTINTA LA ACCIÓN PENAL Y SOBRESEE EN LA CAUSA PENAL. Hechos: Una
persona promovió un juicio de amparo indirecto en contra del auto de vinculación a proceso
dictado en su contra por el delito de desaparición del domicilio fiscal y reclamó la
inconstitucionalidad del artículo 110, fracción V, del Código Fiscal de la Federación que lo
prevé. El Juzgado de Distrito negó el amparo, por lo que la parte quejosa interpuso un recurso
de revisión, el cual fue remitido a esta Suprema Corte para conocer del tema de
constitucionalidad. Durante la tramitación del recurso, en los autos de la causa penal de origen,
el Juez de Control determinó que la persona imputada cumplió plenamente con las condiciones
del mecanismo alternativo de solución del conflicto denominado suspensión condicional del
proceso, por lo cual declaró extinta la acción penal y decretó el sobreseimiento de la causa
penal.Criterio jurídico: Cuando una persona reclama en amparo indirecto el auto de vinculación
a proceso dictado en su contra y con posterioridad la persona Juzgadora de Control aprueba el
cumplimiento pleno de la suspensión condicional del proceso, lo que produce la extinción de la
acción penal y el sobreseimiento en la causa penal, se actualiza la causa de improcedencia de
consentimiento del acto reclamado, prevista en el artículo 61, fracción XIII, de la Ley de
Amparo.Justificación: La suspensión condicional del proceso es un mecanismo de justicia
restaurativa que permite la solución alterna del procedimiento a través de la paralización del
proceso penal para concluir el conflicto mediante el pago de la reparación del daño y el
cumplimiento de las condiciones indicadas por el órgano jurisdiccional, cuyo acatamiento
produce la extinción de la acción penal y el sobreseimiento en el procedimiento
penal.Asimismo, la suspensión condicional del proceso requiere, como presupuesto, el
consentimiento libre y voluntario de la persona imputada de someter el conflicto a ese
mecanismo restaurativo, lo que implica la aceptación de los hechos materia de imputación o
que, al menos, no los cuestione.En ese sentido, si se promueve un juicio de amparo indirecto
en el que se reclama un auto de vinculación a proceso y posteriormente la persona Juzgadora
de Control decreta la extinción de la acción penal y el consecuente sobreseimiento en la causa
penal, en virtud de que la persona imputada dio cumplimiento a las condiciones establecidas en
dicho mecanismo alterno de solución del proceso, se genera un consentimiento del acto
reclamado que actualiza la causa de improcedencia del juicio de amparo prevista en el artículo
61, fracción XIII, de la Ley de Amparo.Lo anterior, con independencia de que ocurra un cambio
en la situación jurídica de la persona imputada, al dictarse el sobreseimiento en la causa penal
con efectos de sentencia absolutoria, debido a que el consentimiento de la persona imputada
respecto del auto de vinculación a proceso constituye un presupuesto indispensable para la
procedencia de la suspensión condicional del proceso, por lo que el cambio de situación
jurídica ocurre cuando dicho consentimiento ya se ha materializado. De ahí que, atendiendo al
orden de prelación lógica en el que se actualiza el consentimiento del acto reclamado, debe
prevalecer esa causa de improcedencia.Amparo en revisión 454/2023. César Alonso Pacheco
Nieto. 18 de octubre de 2023. Cinco votos de la Ministra y los Ministros Arturo Zaldívar Lelo de
Larrea, Juan Luis González Alcántara Carrancá, quien formuló voto concurrente, Ana Margarita
Ríos Farjat, Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena y Jorge Mario Pardo Rebolledo. Ponente: Ana
Margarita Ríos Farjat. Secretarios: Saúl Armando Patiño Lara y Jonathan Santacruz
Morales.Tesis de jurisprudencia 33/2024 (11a.). Aprobada por la Primera Sala de este Alto
Tribunal, en sesión privada de veintiuno de febrero de dos mil veinticuatro.Esta tesis se publicó
el viernes 01 de marzo de 2024 a las 10:04 horas en el Semanario Judicial de la Federación y,
por ende, se considera de aplicación obligatoria a partir del lunes 04 de marzo de 2024, para
los efectos previstos en el punto noveno del Acuerdo General Plenario 1/2021.Cuando se
reclama la orden de aprehensión pendiente de ejecutarse no puede analizarse en el amparo lo
relativo a la prescripción de la acción persecutoria del delito, si previamente las autoridades de
instancia no lo han estudiado, porque de hacerlo los tribunales constitucionales se substituirían
al juez del conocimiento o a su superior, ello es así, porque en términos del artículo 78 de la
Ley de Amparo, en las sentencias que se dicten en los juicios de garantías, el acto reclamado
debe apreciarse tal y como aparezca probado ante la autoridad responsable. Ahora bien, los
artículos 111, 113 y 116 del Capítulo Sexto, del Título IV, Libro Primero, del Código de Defensa
Social para el Estado de Puebla, anterior al vigente, al referirse a la prescripción,
respectivamente previenen que por ésta se extingue la acción persecutoria y la facultad de
ejecutar las sanciones; que los términos para la prescripción de la acción persecutoria serán
continuos y se contarán desde el día siguiente en que se cometió el delito, si fuere consumado;
que la acción persecutoria prescribe en un caso igual al máximo de la sanción corporal que
corresponda al delito, pero si el indiciado permanece fuera del territorio nacional, el término de
la prescripción se aumentará en dos tercios. Por consiguiente, si la autoridad de instancia no
previene en el conocimiento y análisis de tales cuestiones, es claro que no tendría oportunidad
de cerciorarse si el término de la prescripción fue continuo y si el indiciado estuvo o no fuera del
territorio nacional; desde otro punto de vista cabe advertir que el artículo 112 de la ley
sustantiva penal antes citada, preceptúa que los jueces y tribunales tendrán en cuenta y
aplicarán de oficio en todo caso la prescripción, tan luego tenga conocimiento de ella, sea cual
fuere el estado del proceso, de donde se desprenden las facultades de las autoridades de
instancia para conocer de oficio esa cuestión. Además, cabe señalar que la orden de
aprehensión se rige por el artículo 16 constitucional, precepto que sólo exige para su
libramiento que proceda denuncia, acusación o querella de un hecho determinado que la ley
castigue con pena corporal, y que esté apoyada por declaración de persona digna de fe o por
otros datos que hagan probable la responsabilidad del indiciado; luego, no sería jurídico que,
cubiertos tales requisitos se pretendiera declarar su inconstitucionalidad por el solo hecho de
haber transcurrido el tiempo y no declararse ejecutado, si previamente no medió gestión alguna
del interesado alegando ante el propio juez de los autos que había operado la prescripción. Aun
cuando en el caso se trate de una sanción impuesta en sentencia irrevocable por delito contra
la salud en la modalidad de posesión, no es aplicable el artículo 94 del Código Penal ni el 560
del Federal de Procedimientos Penales, por el hecho de que el Procurador General de la
República haya ordenado el desistimiento de la acción penal en beneficio de algunos
procesados por la misma modalidad del delito contra la salud, en razón de que el ejercicio de la
acción penal y el indulto necesario son institutos radicalmente distintos, sin correlación el uno
con el otro, puesto que el primero es la función persecutoria entregada por mandato
constitucional exclusivamente al Ministerio Público y a la Policía Judicial, en tanto que el indulto
necesario exclusivamente extingue el derecho de ejecución de las consecuencias jurídicas
consignadas en una sentencia, la que, por constituir la verdad legal, no puede modificarse; en
consecuencia, si al procesado se le dictó sentencia condenatoria por no existir oportuno
desistimiento, no puede solicitar después el indulto necesario, alegando la falta de ese
desistimiento, si cuando el mencionado Procurador dio la referida orden, él ya no tenía el
carácter de procesado, sino el de sentenciado, debiendo decirse que no tiene aplicación el
artículo 14 constitucional, a contrario sensu, dado que el desistimiento de la acción penal por
parte de dicho funcionario, como titular de la misma, no tiene el carácter de ley.
Al combatir el libramiento de una orden de aprehensión como acto reclamado en el juicio de
garantías, el quejoso está compareciendo ante los órganos de la autoridad pública en relación
con el mandamiento de captura que se está reclamando y siendo la prescripción una figura
procesal de estudio preferente y oficioso, el Juez de Distrito tiene la obligación de analizar tanto
la legalidad del acto reclamado como los aspectos de competencia, requisitos de
procedibilidad, causas de extinción de la acción penal, etc., obligación que en tratándose del
juicio de garantías en materia penal, es más amplia, dado que el artículo 76 bis, fracción II, de
la Ley de Amparo previene la suplencia de la queja aun la total, en beneficio del reo, es decir,
ante la ausencia de conceptos de violación, por lo que si la violación alegada en agravio del
quejoso, consiste en no haber cumplido la autoridad responsable con la obligación de declarar
de oficio y aun sin haberse hecho valer, la extinción de la acción penal por prescripción, ya que
antes de emitir un mandamiento de captura el Juez responsable debe percatarse si la acción
penal se encuentra o no prescrita, en virtud de que, de darse el primer supuesto, si se libra la
orden de aprehensión, el acto deviene inconstitucional y conforme lo dispone el artículo 78 de
la Ley de Amparo, el acto debe analizarse tal y como aparezca probado ante la responsable,
esto es, a no allegarse de más pruebas que le permitan conocer los hechos, que de aquellas
que formen parte de la averiguación previa. Por otra parte, en relación al amparo directo, la
propia ley de la materia, en su artículo 183, exige que el tribunal supla la deficiencia de la queja
cuando estando prescrita la acción penal, el quejoso no la alegue; al existir la misma razón
jurídica en el amparo indirecto, no hay obstáculo para realizar su estudio, sobre todo si lo alega
el quejoso y las constancias en que se apoya el acto reclamado son aptas y suficientes para
dicho examen.
Aun cuando en el caso se trate de una sanción impuesta en sentencia irrevocable por delito
contra la salud en la modalidad de posesión, no es aplicable el artículo 94 del Código Penal ni
el 560 del Federal de Procedimientos Penales, por el hecho de que el procurador general de la
República haya ordenado el desistimiento de la acción penal en beneficio de algunos
procesados por la misma modalidad del delito contra la salud, en razón de que el ejercicio de la
acción penal y el indulto necesario son institutos radicalmente distintos, sin correlación el uno
con el otro, puesto que el primero es la función persecutoria entregada por mandato
constitucional exclusivamente al Ministerio Público y a la Policía Judicial, en tanto que el indulto
necesario exclusivamente extingue el derecho de ejecución de las consecuencias jurídicas
consignadas en una sentencia, la que, por constituir la verdad legal, no puede modificarse; en
consecuencia, si al procesado se le dictó sentencia condenatoria por no existir oportuno
desistimiento, no puede solicitar después el indulto necesario, alegando la falta de ese
desistimiento, si cuando el mencionado procurador dio la referida orden, él ya no tenía el
carácter de procesado, sino el de sentenciado, debiendo decirse que no tiene aplicación el
artículo 14 constitucional, a contrario sensu, dado que el desistimiento de la acción penal por
parte de dicho funcionario, como titular de la misma, no tiene el carácter de ley.

Por la prescripción se extinguen la acción penal y las sanciones, para lo cual bastará el simple
transcurso del tiempo señalado por la ley, sin que se advierta que dicha figura jurídica opere
para los antecedentes penales, porque la ley nada regula sobre el particular, de lo que se
concluye que aquéllos conservan ese carácter cualquiera que sea el tiempo transcurrido.

SEGUNDO TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIA PENAL DEL PRIMER CIRCUITO.

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