PONENCIA
Al abordar el Proyecto Metro de Bogotá, que busca mejorar la movilidad, reducir la
contaminación y potenciar el desarrollo urbano, se evidencia una amplia gama de opiniones
entre ciudadanos, políticos y expertos. Si bien hay un consenso general sobre la necesidad de
construir el metro, surgen interrogantes cruciales, entre estos uno de los más relevantes,
¿Cuáles son las ventajas y desventajas asociadas a la propuesta de movilidad en relación con
la creación del metro urbano de Bogotá? A lo largo de la ponencia se abarcarán los antecedentes
históricos pertinentes, la definición del fenómeno de estudio, la principal problemática que
suscita este, las causas y consecuencias que ocasiona el problema, las soluciones propuestas,
los aspectos positivos y negativos que conlleva la construcción del proyecto y por último las
conclusiones a las que se ha llegado sobre este tema.
Para comprender adecuadamente la temática a la que se hará referencia, es necesario
proporcionar una breve contextualización a través de los antecedentes más relevantes del
Proyecto Metro de Bogotá. Este surgió como una necesidad tras el evento histórico del
Bogotazo en 1948 y la búsqueda de un sistema de transporte eficiente para reemplazar el
antiguo tranvía. La idea de construir un metro en la Avenida Caracas se planteó en el Plan
Regulador de 1953 y fue retomada durante el primer mandato de Enrique Peñalosa como
alcalde de Bogotá (1998-2000). A lo largo de los años, se han presentado estudios de
factibilidad, proyectos de ley y la creación de la empresa "Metro de Bogotá". Sin embargo, a
pesar de estos esfuerzos, el proyecto aún no se ha materializado debido a desafíos y obstáculos
que se abordarán posteriormente.
En el marco de un proyecto de la importancia y complejidad como lo es el Metro de Bogotá,
resulta fundamental comprender que este no debe ser visto como una obra urbana común o
similar a las ya existentes. Por el contrario, debe ser considerado como un proyecto que tiene
una incidencia directa en factores de gran importancia, tales como movilidad, contaminación,
seguridad, política, igualdad social, desarrollo económico y calidad de vida de los ciudadanos.
Es esencial comprender que el impacto del metro trasciende de la infraestructura y se extiende
hacia aspectos críticos de la sociedad en su conjunto. Sin embargo, el constante choque de ideas
entre los dirigentes de la ciudad es la principal problemática que ha prolongado la creación de
un sistema integrado de transporte público eficiente. En torno a este tema, existe un debate
interminable sobre las ventajas y desventajas de los diferentes modelos propuestos. Situación
que ha llevado a que la construcción del metro de Bogotá se mantenga en incertidumbre hasta
el día de hoy.
La mayoría de los ciudadanos de Bogotá están de acuerdo en que el sistema actual de transporte
es ineficiente y necesita mejoras urgentes. A lo largo de la historia, ha habido numerosas
propuestas e ideas para abordar los desafíos de movilidad en la ciudad, sin embargo, las causas
primordiales que han intensificado la problemática son los intereses particulares y políticos,
que en la mayoría de ocasiones han primado sobre los intereses de la ciudadania; asimismo, el
crecimiento poblacional no se ha detenenido en la ciudad. Como consecuencia, a pesar de que
se han propuesto distintas soluciones para afrontar los problemas de movilidad en Bogotá, que
incluyen la construcción de un sistema de metro (con diferentes variantes: elevado,
subterráneo, híbrido), la ampliación del sistema de Transmilenio, la mejora del transporte
público existente, el fomento del uso de la bicicleta, la creación de espacios que favorezcan la
caminabilidad y la promoción del transporte público eléctrico, el sistema de transporte actual
se encuentra al borde del colapso, enfrentando dificultades cada vez mayores para cumplir
eficientemente su función de movilizar a los habitantes de Bogotá.
En este sentido, vamos a mencionar las ventajas asociadas a la construcción del Metro de
Bogotá, entre las cuales están la posibilidad de contar con una velocidad más eficiente en
comparación con el sistema actual, la reducción de los niveles de contaminación, así como un
potencial impacto positivo en el desarrollo urbanístico de la ciudad y la posible generación de
plusvalías.
El metro de Bogotá, con una velocidad promedio proyectada de 25 a 35 km/h, superaría la
velocidad del Transmilenio (26 km/h) y del TPT (15,6 km/h) (Moré y Giret, 2013). Su
operación en carriles exclusivos permitiría evitar la congestión vehicular, asegurando un
desplazamiento eficiente y constante. Esto reduciría los tiempos de transporte y ofrecería a los
usuarios una forma más rápida y efectiva de llegar a sus destinos.
Este nuevo sistema generaría menos contaminación auditiva y reduciría las emisiones de gases
de efecto invernadero. El metro emitiría significativamente menos CO2 que el transporte
público tradicional, reduciendo las emisiones en un 99,98% al transportar a 600.000 pasajeros
al día. Además, se ha demostrado que un vehículo de transporte público tradicional genera 54
dB de ruido más que un metro, mientras que el Transmilenio genera 53 dB de ruido más que
un metro (Moré y Giret, 2013).
Un proyecto de metro bien planificado puede tener un impacto positivo en el desarrollo
urbanístico de Bogotá, ya que el metro no es únicamente infraestructura, sino también un motor
de desarrollo urbano y social que aumenta el valor de la ciudad y sus propiedades (Ortega,
2009).
Con la creación del metro, el valor de los terrenos cercanos a este aumenta debido a su
ubicación estratégica y su fácil acceso al sistema. Por lo tanto, atrae inversiones y
construcciones de locales comerciales, oficinas y viviendas, lo cual beneficia la generación de
empleo. De esta manera el gobierno puede captar plusvalías a través de los impuestos
recaudados a los propietarios de los predios, así se afirma que en esta recolección “el desarrollo
conjunto no solo genera ingresos para ayudar a rescatar los bonos de inversión de capital en el
sector ferroviario y a financiar operaciones, sino que también crea una demanda del mercado
que garantiza servicios con gran cantidad de pasajeros.” (Guzmán, 2018, p. 152).
Después de haber analizado los aspectos positivos mencionados, es relevante considerar ahora
las posibles desventajas asociadas al proyecto del Metro de Bogotá. Entre estas, la
contaminación visual y residual, el incorrecto planteamiento social del trazado del metro, la
cantidad de tiempo requerida para el proyecto y la posibilidad de un deterioro de la ciudad
debido a una planificación de este.
Según Moré y Giret (2013), el proyecto del metro de Bogotá podría acarrear impactos negativos
en términos de residuos sólidos, especiales y peligrosos, consumo de agua y energía, así como
la creación de una barrera visual durante las etapas de construcción, operación y
desmantelamiento. Asimismo, la construcción de este significaría una cantidad considerable de
tiempo, por lo que los problemas visuales y residuales afectarían prolongadamente a la
sociedad.
Por otra parte, según Peñalosa y Arteaga (2009), si el proyecto del metro no se enfoca en la
integración urbana y no beneficia a los estratos más necesitados, podría tener un impacto
negativo en la ciudad y no cumplir con las necesidades de transporte público de la población.
En la planeación del trazado, hay una distribución desigual en la influencia del área de la línea
de metro: los estratos altos tienen mayor representación que los estratos bajos. Existen retos y
opciones para desarrollar un sistema de transporte masivo integral que promueva el crecimiento
urbano sin perjudicar su calidad.
Para concluir, el retraso y la no construcción del metro de Bogotá tienen múltiples
repercusiones en distintos ámbitos. Socialmente, se reduce el bienestar de las personas y la
ciudad es reconocida como una de las menos eficientes en movilidad a nivel mundial.
Políticamente, los ciudadanos han perdido confianza en sus dirigentes debido a la demora
constante en este proyecto. Ambientalmente, la falta de un transporte público apto ha llevado
al uso de medios de transporte más contaminantes, generando altas emisiones de gases de
efecto invernadero. Económicamente, las problemáticas anteriores han afectado la
productividad y competitividad de la ciudad, generando adversidades económicas y
endeudamiento.
En el panorama actual en Bogotá, se observa una dinámica similar a la que ha ocurrido en el
pasado, con el próximo cambio de administración y, por consiguiente, de alcalde. El nuevo
alcalde tendrá la responsabilidad de tomar decisiones relacionadas con el metro de Bogotá. Sin
embargo, es importante tener en cuenta que actualmente el metro elevado se encuentra en
construcción en sus primeras fases, específicamente en las etapas de adecuaciones.
Recientemente, el consorcio chino a cargo del proyecto ha presentado un informe que incluye
presupuestos y fechas estimadas de entrega de la obra. En dicho informe, se plantean
alternativas al metro ya contratado, las cuales deben ser cuidadosamente consideradas, dado
que implican sobrecostos. Es importante tener en cuenta que Bogotá enfrenta restricciones en
cuanto a su endeudamiento, por lo que la incorporación de modificaciones que generen costos
adicionales podría tener implicaciones graves para la ciudad.
Finalmente, al momento de considerar el problema de movilidad en Bogotá y el papel que juega
el Proyecto Metro en el avance del mismo, es vital dejar de lado las posiciones políticas, no
olvidar que el objetivo fundamental de la creación de este proyecto es el beneficio de los
ciudadanos. Además, es necesario mejorar la infraestructura, integrar eficientemente el
transporte público, promover medios de transporte sostenibles, educar a la ciudadanía,
gestionar el tráfico, fomentar la participación ciudadana y de una vez por todas concebir a esta
problemática como aquella en la cual cada ciudadano tiene que cooperar.
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