Marzo 17
La pasión que controla al obrero
"Por lo tanto, procuramos... serle agradables" 2 Corintios 5:9
"Por lo tanto, procuramos..." Para no perder de vista y siempre mantener al frente nuestro objetivo
fundamental, necesitamos una decisión y un esfuerzo intencionales de nuestra parte. Esto implica persistir
año tras año en lo que es la prioridad máxima, la cual no debe ser ganar almas, fundar iglesias o tener
avivamientos, sino procurar únicamente serle agradables. Nuestra inexperiencia en lo espiritual no es lo
que nos lleva al fracaso, sino nuestra falta de diligencia en mantenernos en la meta correcta. Evalúate
delante de Dios por lo menos una vez a la semana y verifica si tu vida se mantiene a la altura del estándar
que Dios quiere.
Pablo era como el músico que no necesita el visto bueno del auditorio, si puede lograr la mirada de
aprobación de su director.
Cualquier meta que nos desvíe en lo más mínimo del objetivo central de ser aprobados delante de Dios (2
Timoteo 2:15), puede terminar en nuestra descalificación. Aprende a discernir hacia dónde te conducen
tus metas y entenderás por qué es tan necesario tener puestos los ojos en Jesús (Hebreos 12:2). Pablo
habló de la importancia de controlar su propio cuerpo para que no lo llevara en la dirección equivocada:
"Sino que golpeo mi cuerpo y lo pongo en servidumbre, no sea que... yo mismo venga a ser eliminado", 1
Corintios 9:27.
Debo aprender a relacionar todas las cosas con el objetivo principal y a mantenerlo en todo instante. El
valor que tengo para Dios en público se mide por lo que soy en privado. ¿Mi meta principal en la vida es
complacerlo a Él y serle agradable, o es una meta inferior, sin importar qué tan sublime pueda sonar?
1. ¿Qué acciones concretas puedes tomar en tu vida escolar para asegurarte de que estás viviendo con
este propósito?
2. Según 1 Corintios 9:27, Pablo habla de la importancia de disciplinarse espiritualmente. ¿Cómo
puedes aplicar esta enseñanza en tu vida diaria para mantenerte enfocado en Dios y no desviarte de
su propósito?
13
Marzo 18
¿Demasiado alto para mí?
"Perfeccionando la santidad en el temor de Dios" 2 Corintios 7:1
"Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas..." Yo pido el cumplimiento de las promesas de
Dios para mi vida y hago bien. Pero este solamente es el punto de vista humano. La perspectiva de Dios
es que a través de sus promesas yo reconozca el derecho que Él tiene sobre mí. Por ejemplo, ¿me doy
cuenta de que mi cuerpo es el templo del Espíritu Santo, o tengo un hábito corporal que indudablemente
no soportaría la luz de Dios? A través de la santificación el Hijo de Dios se forma en mí y luego yo debo
empezar a transformar mi vida natural en una vida espiritual por medio de la obediencia. Dios nos educa
incluso en los detalles más pequeños de la vida. Cuando Él te dé convicción de pecado, no consultes con
carne y sangre, con el hombre, sino límpiate en seguida. Mantente limpio en tu caminar diario.
Es necesario que me purifique de toda contaminación de la carne y del espíritu hasta que ambos se
encuentren en armonía con la naturaleza de Dios. ¿La intención de mi espíritu está en perfecto acuerdo
con la vida del Hijo de Dios en mí, o soy un rebelde en mi intelecto? ¿Se está formando en mí la mente de
Cristo? Él nunca hablaba de los derechos que tenía, sino que mantuvo una vigilancia interna mediante la
cual sometió continuamente su espíritu al Padre. Yo también tengo la responsabilidad de conservar mi
espíritu en armonía con su Espíritu. Y cuando lo hago, gradualmente Jesús me eleva al nivel en el que Él
vivió: el perfecto sometimiento a la voluntad de su Padre, sin prestarle atención a nada más. ¿Estoy
perfeccionando en el temor de Dios esta clase de santidad? ¿Dios está haciendo su voluntad en mí y cada
vez más otras personas están empezando a verlo a Él en mi vida?
Debes tener seriedad en tu compromiso con Dios y dejar con gusto todo lo demás. Literalmente, coloca a
Dios en el primer lugar.
1. ¿Cómo puedes reflejar esta verdad en tu vida diaria a través de tus acciones, palabras y
pensamientos?
2. ¿Qué cambios prácticos puedes hacer en tu vida para asegurarte de que estás creciendo en
santidad y reflejando a Jesús en tu colegio y en tu hogar?
14
Marzo 19
El camino de Abraham en la fe
"Y salió sin saber a dónde iba", Hebreos 11:8
En el Antiguo Testamento, la relación de una persona con Dios se manifestaba por una separación. En la
vida de Abraham la vemos simbolizada por medio de la separación de su país y su parentela. Hoy, la
separación es más de tipo mental y moral: Nos apartamos de la perspectiva que tienen nuestros seres
queridos, si no tienen una relación personal con Dios. Jesucristo enfatizó este punto en Lucas 14:26.
Vivir una vida de fe implica no saber nunca hacia dónde te está guiando Él. Pero también significa amar y
conocer a Aquel que te guía. Literalmente es una vida de fe, no de intelecto y razón, sino de conocer a quien
nos hace "ir". La fe está fundamentada en el conocimiento de una persona. Pero una de las trampas más
grandes en las que podemos es creer que, si tenemos fe, Dios de seguro nos llevará a tener éxito en el
mundo.
La jornada final en la vida de fe es la adquisición de carácter, el cual sufre muchas transformaciones
pasajeras. Cuando oramos, sentimos que la presencia de Dios nos envuelve y cambiamos
momentáneamente. Luego regresamos a los días ordinarios y a los caminos de siempre y la gloria se
desvanece. La vida de fe no consiste en una sucesión ininterrumpida de experiencias gloriosas, como si nos
eleváramos con alas. Es una vida de perseverancia día tras día, de caminar y no fatigarse (ver Isaías 40:31).
No es un asunto de santificación, sino de algo que va muchísimo más lejos. Es una fe que ha sido probada y
ha soportado la prueba. Abraham no es un modelo de la santificación, sino de la vida de fe, fe probada cuyo
fundamento es el Dios verdadero. Abraham le creyó a Dios (Romanos 4:3).
1. ¿En qué área de tu vida necesitas ejercitar más tu fe en Dios y aprender a depender de Él sin miedo?
2. ¿cómo puedes mantenerte fiel a Dios incluso cuando enfrentas dificultades o incertidumbre en tu
vida escolar o familiar?
15
Marzo 20
Amistad con Dios
"¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer?", Génesis 18:17
Los deleites de su amistad. Génesis 18 nos presenta el deleite de una verdadera amistad con Dios, en
contraste con un sentimiento ocasional de su presencia cuando estamos orando. Si tu contacto es tan
cercano con Él, de tal manera que nunca necesitas pedirle que te muestre su voluntad, te estás acercando a
la etapa final de tu disciplina en la vida de fe. Cuando estableces una relación correcta con el Señor, tienes
una vida de libertad y gozo, tú eres la voluntad de Dios y todas tus decisiones que se basan en el sentido
común son verdaderamente su voluntad para ti, a menos que Él las repruebe. Eres libre de tomar
decisiones a la luz de una perfecta y deleitosa amistad con Dios, sabiendo que si son equivocadas, te lo
hará saber. Una vez que Él las repruebe, debes parar inmediatamente.
Las dificultades de su amistad. ¿Por qué desistió Abraham de orar en el momento que lo hizo? Porque
todavía no tenía la suficiente intimidad en su relación con Dios como para continuar orando con empeño
hasta que su petición le fuera concedida. Si paramos a medio camino y dejamos de orar, diciendo:
"Bueno, yo no sé... Quizás no sea la voluntad de Dios", entonces todavía nos falta una etapa por recorrer.
Esto revela que no conocemos a Dios tan íntimamente como Jesús lo conoció y como Él desea que
nosotros lo hagamos, "...Para que sean uno, así como nosotros somos uno", Juan 17:22. Piensa en la
última oración que hiciste. ¿Tu empeño y tu fervor fueron para satisfacer tus deseos, o para Dios?
¿Estabas decidido a obtener una dádiva del Espíritu o a lograr asir al mismo Dios? "Porque vuestro Padre
sabe de qué cosas tenéis necesidad antes que vosotros le pidáis", Mateo 6:8. La razón para pedir es que
puedes llegar a conocer mejor a Dios. "Deléitate asimismo en Jehová y el te concederá las peticiones de
tu corazón", Salmo 37:4. Persiste en la oración con el fin de alcanzar un perfecto entendimiento de Dios
mismo.
1. ¿Cómo puedes fortalecer tu relación con Dios para aprender a escuchar su voluntad en tu vida
diaria?
2. ¿Cómo puedes hacer que tu tiempo de oración sea más profundo y significativo en lugar de solo
pedir cosas?
16
Marzo 21
¿Interesado o identificado?
"Con Cristo estoy juntamente crucificado", Gálatas 2:20
Cada uno de nosotros tiene la ineludible necesidad espiritual de firmar el certificado de defunción de su
naturaleza pecaminosa. Esto significa que debo convertir mis impresiones emocionales y creencias
intelectuales en un veredicto moral contra la naturaleza pecaminosa, es decir, contra cualquier reclamo de
mi parte de tener derecho sobre mí mismo. Pablo afirmó: "Con Cristo estoy juntamente crucificado…".
No dijo: "Estoy decidido a imitar a Jesucristo", ni: "Realmente me esforzaré para seguirlo", sino: "me he
identificado con Él en su muerte".
Cuando tomo esta decisión moral y actúo de acuerdo con ella, en mi ser se lleva a cabo todo lo que Cristo
hizo por mí en la cruz. Mi libre entrega a Dios le da al Espíritu Santo la oportunidad de impartirme la
santidad de Jesucristo.
"…Ya no vivo yo...". Mi individualidad permanece, pero cambian radicalmente mi motivación principal
para vivir y la naturaleza que me gobierna. Tengo el mismo cuerpo humano pero queda destruido el anti-
derecho satánico sobre mí.
"…Y lo que ahora vivo en la carne...". No la vida que anhelo vivir o la que pido en oración que yo viva, sino
lo que ahora vivo en mi carne mortal - la vida que los hombres pueden ver-lo vivo en la fe del Hijo Dios...
Esta fe no era propia de Pablo, no era su fe en Jesucristo, sino la fe que el Hijo de Dios le había dado (ver
Efesios 2:8). Ya no es fe en la fe, sino la fe que ha sobrepasado los límites de mi conocimiento subjetivo,
una fe que proviene solamente del Hijo de Dios.
1. El devocional menciona que debemos identificarnos con Cristo y no solo imitarlo. ¿Qué significa
para ti estar "juntamente crucificado con Cristo" en tu vida diaria y cómo puedes vivir esta verdad
en tu colegio o en casa?
2. Pablo dice que ya no vive para sí mismo, sino que Cristo vive en él. ¿Qué cambios prácticos puedes
hacer en tu forma de pensar o actuar para reflejar que Cristo es quien gobierna tu vida?
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