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(Kalifala Dao et al., 2018). Se empleó materia prima arcillosa nativa de Burkina Faso,
principalmente compuesta por cuarzo (49 wt%), caolinita (28 wt%), goetita (7 wt%), y
moscovita (9 wt%), agregado con hasta 12% de cemento. La mejora con cemento resultó en la
formación de silicato cálcico hidratado, ettringita y calcita.
Se encontró que los adobes estabilizados con un 2 wt% de cemento son adecuados para
su uso como materiales de construcción para la edificación en masa de sistemas habitacionales,
logrando alcanzar una buena resistencia mecánica incluso en ambientes húmedos, así como
disminuir su conductividad térmica.
Se implementaron diversas técnicas de caracterización para evaluar la microestructura de
estos materiales, como la difracción de rayos X, espectrometría infrarroja, calorimetría
diferencial de barrido, microscopía electrónica de barrido y espectrometría de energía dispersiva.
También se investigaron sus propiedades físicas (absorción de agua, prueba de rociado, densidad
aparente, porosidad y conductividad térmica), así como sus características mecánicas (resistencia
a la compresión y a la flexión).
Se encontró que la adición de cemento resultó en la formación de silicato de calcio
hidratado (CSH) (I), etringita y calcita. El CSH se formó en parte a través de la hidratación de
compuestos anhidros del cemento (alita y belita) y también mediante reacciones puzolánicas que
involucraron fuertemente al cuarzo finamente triturado y, en menor medida, a la caolinita.
Estos adobes estabilizados con cemento se destacaron por su buena resistencia mecánica,
incluso en ambientes húmedos, y su baja conductividad térmica. Los resultados indican que los
adobes estabilizados con un 2 % en peso de cemento son adecuados para su uso como materiales
de construcción para viviendas de interés social.
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(Hashmatulla RASA, et al. 2008). El equipo Hashmatulla seleccionól cemento Portland
ordinario (OPC) como estabilizador. En el experimento I, analizan el efecto del OPC como
aditivo para el suelo, mientras que en el experimento II, se analiza el efecto del curado con agua
para una hidratación adecuada en el desarrollo de la resistencia a la compresión de los ladrillos
de adobe estabilizados con cemento.
Se utilizó arcilla con un tamaño de grano de 20 µm y una densidad de 2,55 g/cm3, y
arena de río con un tamaño de partícula de menor a 0,6 mm y una densidad de 2,55 g/cm3, una
habitación con temperatura y humedad constantes para el precurado y el curado de los ladrillos
de adobe; la temperatura y la humedad se mantuvieron a 20 ℃ y HH60%, respectivamente.
El OPC reemplazó a la arcilla en volumen en cuatro niveles de 0,05, 0,15, 0,25 y 0,50,
mientras que la relación agua/sólido y arena/volumen sólido se mantuvo fija. Se contempló que
la duración del curado afecte la resistencia a la compresión y la durabilidad de las muestras, por
lo tanto, aplicaron dos niveles de curado, 10 y 20 días, respectivamente. La duración del
precurado, tres días estimados a partir del tiempo de colado, se incluyó en la duración total del
curado de las muestras.
Un período de curado de 10 días mostró desarrollar una resistencia a la compresión
deficiente y menor que las muestras curadas durante 20 días. Las muestras con una cantidad de
aditivo superior a la inferior (0,25, 0,50, en este experimento) mostraron una mejora razonable en
la resistencia a la compresión, mientras que las muestras con una relación de reemplazo de
cemento/arcilla de 0,15~0,50 no presentaron erosión.
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La adición de CPO incrementa la cohesión del material, reduce la contracción durante el
secado, y llega a duplicar o incluso triplicar la resistencia al esfuerzo de compresión. El curado
con agua mostró aumentar significativamente la resistencia a la compresión desarrollada.
(Lucas Miranda Araújo Santos, et al. 2020). Los suelos fueron caracterizados mediante
prueba de límites de Atterberg, tamaño de partícula, análisis de rayos X de fluorescencia y
difracción de rayos X. La norma peruana NT E.080 (SENCICO, 2000) propone la siguiente
composición granulométrica para tierras aptas para su uso en adobe: arcilla - 10% a 20%, limo -
15% 25% y arena - 55% a 70%.
Se utilizó cemento Portland CP II Z como material estabilizador en tres proporciones
diferentes (6%, 9% y 12%) para cada tipo de suelo. La cantidad de cemento se añadió en masa al
suelo seco. Luego del moldeado, todas las muestras fueron sometidas al proceso de curado donde
todas las muestras fueron colocadas en bolsas plásticas por un periodo de 28 días. Después de 28
días de curado, las muestras fueron sacadas de las bolsas plásticas y dejadas al aire libre por un
periodo de 24 horas para que se secaran siguiendo la recomendación del documento titulado:
Guía de Bloques de Tierra Comprimida (2000).
Se observa que para mezclas que contienen 6% de cemento Portland, una mayor cantidad
de agua en el suelo S2 no influyó en la resistencia. La influencia de la cantidad de agua en la
resistencia se produjo solo cuando el contenido de cemento fue del 9% y 12%. Se observa que
para ambos suelos, la resistencia a la compresión y a la flexión fueron como para el cemento
Portland al 6%, aproximadamente 1,30 MPa a 0,43 MPa, respectivamente.
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En general, este trabajo ha demostrado que el 9% de cemento Portland para utilizar estos
suelos en ladrillos de adobe es suficiente para alcanzar la resistencia mínima a la compresión
requerida por la norma NBR 8491 (ABNT, 2012).
(Zakarya Laouidji, et al., 2025). El estudio investigó la estabilización de suelos
provenientes de tres regiones de Argelia (M’Sila, Bordj Bou Arreridj y Sétif) mediante la adición
de cal y cemento en proporciones del 2% al 10%. Se analizaron sus composiciones químicas y
mineralógicas mediante XRF y XRD, identificando que el suelo A era rico en calcita, mientras
que los suelos B y C contenían principalmente cuarzo y calcita. Las densidades fueron 2385
kg/m³, 2482 kg/m³ y 2423 kg/m³, respectivamente.
Se prepararon dos tipos de mezclas para cada suelo: una con cal y otra con cemento. El
contenido de agua necesario para la trabajabilidad se calculó con base en los límites líquido y
plástico. Para las mezclas con cemento, se agregó un 45% adicional de agua sobre la cantidad ya
calculada. Las muestras con cemento se curaron durante 28 días.
Los resultados mostraron que el 2% de cemento redujo la resistencia a la compresión en
un 77%, debido a la falta de enlaces efectivos. Sin embargo, a partir del 4%, la resistencia
aumentó progresivamente, alcanzando un máximo de 5.23 Mpa con un 10% de cemento
(incremento del 24%). Este refuerzo estructural se atribuye a la formación de hidratos de silicato
y aluminato de calcio (C-S-H y C-A-H).
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En cuanto a la absorción capilar (CA), la cal redujo su valor hasta un umbral del 6%-8%,
tras el cual comenzó a aumentar, lo que sugiere una mejora en la resistencia al agua de los
ladrillos de arcilla. En contraste, el cemento disminuyó progresivamente la CA conforme se
incrementó su proporción, indicando una mayor eficacia en la mejora de la resistencia a la
humedad del suelo.
(Garcia Valderrama, 2020). Se empleó un suelo de clasificación ML, compuesta por
limos inorgánicos, arenas muy finas, limos muy limpios, arenas finas limosas, arcillosas o limos
arcillosos con ligera plasticidad. Los cuatro mejores resultados del ensayo de resistencia a
compresión, en las muestras fueron: patrón, estabilizado al 4% con cemento portland tipo I y al
7% con cemento portland tipo I.
En las muestras estabilizadas con cemento portland tipo I al 7%, su resistencia
incrementa considerablemente en un 57.53% en comparación a la muestra patrón, en la muestra
estabilizada con 4% de cemento portland tipo I incrementa su resistencia en un 14.08% en
comparación de la muestra patrón. Por lo que demuestra que al aumentar más cemento portland
tipo I incrementa la resistencia de la muestra, considerando que no debe superar el 12% de
cemento portland tipo I según “ACI 230.1R-09 Reporte de relación de cemento suelo.”
Según la investigación realizada por Ying (2015), los adobes estabilizados con un 10% de
cemento lograron una resistencia a la compresión de 24.80 Kg/cm² y una resistencia a la tracción
de 2.18 Kg/cm². Además, las muestras sometidas a pruebas demostraron una buena durabilidad,
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superando más de 24 horas de inmersión en agua. Estos resultados evidencian que la elección del
estabilizante fue eficiente en la mejora de las propiedades mecánicas y físicas del adobe.
Sin embargo, es fundamental considerar el porcentaje de adición de cemento, ya que
influye tanto en el desempeño estructural como en el costo de producción. Por esta razón, se ha
optado por emplear un 7% de cemento Portland tipo I como estabilizante. Esta proporción resulta
adecuada, ya que ofrece un equilibrio entre resistencia, durabilidad y viabilidad económica,
permitiendo que los pobladores puedan fabricar adobes de mayor calidad y construir viviendas
más seguras.