La Retórica Del Silencio - Amparo Amorós
La Retórica Del Silencio - Amparo Amorós
L
ría «recomenzar», porque el inicio Tápies el trazo. Hablo del trazo propiamente di
primigenio está siempre más lejos, en cho, del signo, de la inscripción (desde la cruz
unos orígenes que, a pesar de su tex hasta los números, las cuatro barras del escudo
tura mítica son también rastreables- en una intui catalán, los nombres propios, o, mejor dicho, la
ción reveladora surgida, como tantas otras veces huella -casi diría la sombra o la proyección- de
en la historia de la literatura, en las artes plásticas: una escalera; un pañuelo, unos girones de ropa».
concretamente en la pintura. En 1969 escribía An El segundo, de José Angel Valente, es «Cinco
tonio Tápies, para un número de la revista Essais fragmentos para Antoni Tápies» y está incluido al
dedicado a temas en torno a la idea del muro, un final de su libro Material memoria (3) publicado
artículo titulado «Comunicación sobre el muro» en 1979, cinco años después que Maeght impri
donde decía: «Más tarde llegó la hora de la sole miera en París, en 1974, las 64 litografías con
dad. Y en mi reducida habitación-estudio co collages que componen el álbum titulado Cartes
menzaron los cuarenta días de un desierto que no per a la Teresa que el pintor dedica a su mujer. El
sé si terminó. Con un ensañamiento desesperado y segundo fragmento, encabezado por el lema: Ut
febril llevé la experimentación formal a unos gra pictura, dice: «Mucha poesía ha sentido la tenta
dos de maníaco. Cada tela era un campo de batalla ción del silencio. Porque el poema tiende por na
en el que las heridas se iban multiplicando cada turaleza al silencio. O lo contiene como materia
vez más hasta el infinito. Y entonces acaeció la natural. Poética: arte de la composición del silen
sorpresa. Todo aquel movimiento frenético, toda cio. Un poema no existe si no se oye, antes que su
aquella gesticulación, todo aquel dinamismo ina palabra, su silencio».
cabable, a fuerza de arañazos, de golpes, de cica La cita de Gimferrer, toda vía referida a la pin
trices, de divisiones que inflingía a cada milímetro tura, alude a un silencio exterior al signo, a un
de la materia, provocaron súbitamente el salto ámbito de vacío en el que este se inscribe pero
cualitativo. El ojo ya no percibía las diferencias. que establece con él una relación dialéctica que es
Todo se unía en una masa uniforme. Lo que fue significativa. La cita de Valente -que ha abordado
ebullición ardiente se transformaba en silencio es este tema repetidamente como luego veremos en
tático. Fue una gran lección de humildad recibida su poesía y en su obra crítica- extiende los límites
por la soberbia del desenfreno. Y un día traté de de la cuestión a la poesía, donde advierte que
llegar directamente al silencio con más resigna cuenta con una larga tradición y apunta a un silen
ción, rindiéndome a la fatalidad que gobierna toda cio que podríamos llamar «interno», inherente a la
lucha profunda. Los millones de furiosos zarpazos naturaleza misma del poema y, lo que es más,
se convirtieron en millones de granos de polvo, de elemento activo del mismo. No sería difícil perci
arena... Ante mí se abrió de repente un nuevo bir que queda definida -por el tono taxativo del
paisaje, igual que en la historia del que atraviesa el texto y su explícita formulación- lo que podría
espejo, como para comunicarme la interioridad considerarse como una «poética del silencio» que
más secreta de las cosas. Toda una nueva geogra naturalmente, carecería de significación (fuera de
fía me iluminó de sorpresa en sorpresa. Sugestión la obra de su autor) si se tratase de un hecho
de raras combinaciones y estructuras moleculares, aislado. Pero tendamos la vista en tomo. ¿Qué
de fenómenos atómicos, del mundo de las gala factores y síntomas podemos rastrear de sensibili
xias, de imágenes de microscopio. Simbolismo del zación que apunten hacia esta poética que parece
polvo -«confundirse con el polvo, he aquí la pro perfilarse a mediados de la década de los setenta
funda identidad, es decir, la profundidad interna en nuestro país? Con las inevitables limitaciones
entre el hombre y la naturaleza» (Tao Te King)-, que la proximidad impone, pero también -¿por
de la ceniza, de la tierra de donde surgimos y a quién no ha de reconocerse?- con sus ventajas,
donde volvemos, de la solidaridad que brota al ver vamos a intentar detectar una serie de elementos
que la diferencia que hay entre nosotros es la diversos pero confluyentes.
18
Los Cuadernos de Literatura
Tapies. X de vernis.
En 1970 ya Gimferrer había escrito en su libro pensamiento poético que más que formular el
Els miralls (4) cuya edición bilingüe (Los espejos) tema abre un ámbito de reflexión sobre él que se
(5) aparecerá en 1978: «...¿El giro / se ha cum completará con los capítulos de la sección «Pala
plido en sentido inverso, y así la música / resta bras» de Claros del bosque, que se publicó en
blece el silencio y la pintura el vacío- y la palabra/ 1977 (7). Si indagamos en la crítica académica
el espacio en blanco?». Un año después, en 1971, encontraremos en 1973 un artículo de Claudio Gui
aparece la «Primera entrega» de las Obras reuni llén titulado « La estilística del silencio» incluido
das de María Zambrano (6) que, editadas origina en un volumen conjunto sobre la obra de Ahtonio
riamente fuera de España, habían llegado, en ge Machado (8) donde analiza en un poema de Cam
neral de modo escaso, esporádico y azaroso a pos de Castilla todos los síntomas retóricos de un
nuestras manos y, además, no habían tenido el «silencio» intencional por parte del autor que se
eco merecido por una falta de afinamiento ambien resuelve en elipsis, sobreentendidos, elementos
tal que permitiera captar las sutiles y matizadas implícitos, sugerencias, etc. Y lo que es aún más
modulaciones de su voz. En ese volumen, incluido significativo, termina diciendo: «¿No es esta rela
en su libro El sueño creador, hay un artículo titu ción dinámica y dialéctica lo propio de la creación
lado «Antes de la palabra» donde habla de «la verbal? ¿Su capacidad de actualizar lo incorpóreo,
palabra que transita, como habiéndose escapado de manifestar lo ausente, de dar voz al silencio?
de algún lugar de donde la palabra rara vez suele Es decir, ¿de hacer que el silencio sea estética
venir: de ese remoto silencio, fondo, horizonte, mente perceptible? (...) ¿De que el poema es ob
océano de silencio, de donde llegan las palabras jeto que va objetivando espíritu? ¿A la vez evoca
sueltas, solas, como sin dueño; las palabras que dor y absorbente de lo que evoca? ¿Finito e ilimi
visitan. Y que se presentan cuando el sujeto dor tado, opaco y transparente, preciso y vago, con
mido o en vela no está en situación de hablar, ni arreglo a un proceso de dilatación y contracción
pretende hacerlo». Y en su libro Poesía y Metafí que es como el aliento de un mundo inmenso?
sica, en el artículo titulado «Poesía» la define ¿No es éste, tal vez, el misterio de la poesía?».
como «un oír en el silencio y un ver en la oscuri Por otra parte, del lado de la creación, en 1973
dad», y eso por poner dos casos concretos de un recibe el Premio Ocnos de Poesía un libro de
19
Los Cuadernos de Literatura
primera vez que aparece el tema en Valente. En Los días 26 y 27 de mayo de 1981 en el Colegio
un artículo incluido en Las palabras de la tribu Mayor San Juan Evangelista de Madrid, José An
(12), libro publicado en 1971 que recoge textos gel Valente da dos conferencias sobre la palabra
que habían aparecido entre 1955 y 1970 en diver poética y sobre su teoría de la palabra poética en
sas revistas, titulado «La hermenéutica y la corte relación con la Estrofa XII del Cántico Espiritual
dad del decir» afirma: «Sin embargo, ese «corto de San Juan de la Cruz en las que vuelve a matizar
decir» es la única vía de la memoria. La experien el tema. Y, para terminar, porque hemos sido al
cia de lo indecible sólo puede ser dicha como tal fin alcanzados por las fechas, este mismo año
en el lenguaje: memoria de un olvido, voz de un acaba de aparecer un libro de poemas de Fanny
silencio». Y en el mismo estudio habla de «"Le Rubio con el título -no casual- de Retracciones
Mot" Mallarmeana, reducida a hablar de sí (18) inspirado en una cita de Valente que perte
misma, no de su sentido, sino de su «ser enigmá nece, precisamente, -y con esto cerramos de un
tico" -según un expositor reciente-, inscrita como modo circular esta introducción-, al primer frag
en desnudo muro en la página blanca». Y volve mento sobre Tápies del texto que citábamos al
mos al tema del muro como correlato del espacio comienzo y que dice así: «Quizá el supremo, el
vacío que rodea al poema. solo ejercicio del arte sea un ejercicio de retrac
Pero siguiendo con esta cadena cronológica de ción. (...) Crear es general un estado de disponibi
pequeños síntomas, notamos que en 1977 volvía lidad, en el que la primera cosa creada es el vacío,
Gimferrer a insistir sobre el tema en su libro L' es un espacio vacío. Pues lo único que el artista
pai desert (13) que un año más tarde sería tradu acaso crea es el espacio de la creación. Y en el
cido al castellano por él mismo (14): «Más allá del espacio de la creación no hay nada (para que algo
silencio existe aún un silencio» verso que nos pueda ser en él creado). La creación de la nada es
remite -como muy bien señala Castellet- a Witt el principio absoluto de toda creación...»
genstein que entre otras cosas en torno al tema Silencio, vacío, noche, espacio desierto, página
había escrito en una nota de 1931: «Lo inexpresa en blanco, muro. Todo parece confluir hacia una
ble es el fondo sobre el que cuanto he podido tendencia que cuestiona la capacidad expresiva
expresar adquiere significado» y añade «Lo inex del lenguaje, que adopta una postura más mo
presable está inexpresablemente contenido en lo desta, menos enfática, ante la efectividad del decir
que está expresado». y -acorde con el nihilismo y el desencanto de su
En 1980 aparecen dos libros de José Luis Jover: momento histórico- vuelve los ojos al callar, al
En el grabado (15) y Lección de música (16) y un insinuar, al aludir/eludir, a la desnudez, la concen
magnífico artículo sobre ellos del profesor César tración y la síntesis como síntomas más lucidos de
Nicolás en la revista Letras (17) titulado: «José la insuficiencia expresiva de las palabras-tópico de
Luis Jover: El lenguaje del silencio» que termina tan larga y antigua tradicción (el «Oh quanto e
diciendo: «La escritura poética de José Luis Jover corto il dire...» de La Divina Comedia) nueva
tepresenta un interesante ejercicio de escritura lí mente abordado de modo insistente y explícito, en
mite. Cuando su obra no ha hecho más que co la teoría y en la práxis, plenamente asumido e
menzar, entrevemos una creación que ya bordea y investigado a través de un pensamiento poético
traspasa el espacio acotado al silencio, que incor que en él se fundamenta.
pora al silencio como elemento estructurador y a ***
la vez significante del poema. Una escritura límite
por su tensión racionalista y erótica. Una escritura 11
límite por su naturaleza moral y su juego de trans
gresiones. Una escritura límite porque parece Pero ¿qué antecedentes tiene esta «poética del
buscar la tierra de nadie entre el lenguaje y el silencio»? Centrándonos en nuestra tradició'n uno
silencio. Nombrar el vacío hasta que el mundo de los primeros y máximos ejemplos de c_onscien
sea, hasta que sus signos estallen o chirríen -pero cia de ese «lenguaje insuficiente» -como lo llama
con la paciencia de un artesano ordenado y pru Jorge Guillén (19)- es San Juan de la Cruz. En la
dente. En esa frontera se origina lo más emotivo y Estrofa 38 del Cántico Espiritual dice:
poético de su obra: una obra esencialmente paté «Allí me mostrarías
tica y conflictiva. Entre la dispersión y la unidad aquello que mi alma pretendía
extremas, entre los paradigmas de la obra cerrada y luego ine darías
y la obra abierta, el poeta optó fría y altivamente, allí tú, vida mía,
por la máscara de oro de un artificio coherente. aquello que me diste el otro día.» (20)
Pero esa coherencia también significa, y su belleza
y su horror nos reenvían precisamente a sus con Y añade en la declaración a esta estrofa: «¿ Y
trarios: un mundo fragmentario y caótico que qué será aquello que allí le dio? Ni ojo lo vio, ni
busca ser dicho con la engañosa precisión y niti oído lo oyó, ni en corazón de hombre cayó, como
dez de las artes del tapiz y del grabado, o con el dice el Apóstol (1 Cor 2,9); y otra vez dice Isaías:
caótico y disperso engranaje que configura el puz Ojo no vio Señor, fuera de tí, lo que aparejaste,
zle verbal a la manera de una engañosa, sutil y etcétera (64,4); que por no tener ello nombre lo
delicada maquinaria celeste». dice el alma aquello. Ello, en fin es ver a Dios;
21
Los Cuadernos de Literatura
u
. .
. ·,. ·.. /
;).1)
/j //);
/)
,. )
•
.:::)
� " ' : jp
. . ...
,''')
.,
,
\_() /( \'
'. ' ( f ;
)
( r . \ r. ') J ! �
¡
interpretación ha hecho pensar a algunos que un el escritor que intuye que está en tela de juicio la
poema sordo es, necesariamente, un poema pro condición del lenguaje, que la palabra está per
fundo, sin darse cuenta de que los elementos rít diendo algo de su genio humano, hay abiertos dos
micos tienen también un poder evocador que re caminos: tratar de que su propio idioma exprese la
clama al pensamiento, cuando lo hay, natural crisis general, de trasmitir por medio de él lo pre
mente, y lo trae de la mano, y que una idea sólo cario y lo vulnerable del acto comunicativo o ele
nos conmueve -poemáticamente hablando- si gir la retórica suicida del silencio. (...) El silencio
viene envuelta en la forma adecuada, es decir, es una alternativa. Cuando en la polis las palabras
potenciada, entre otras cosas, por los elementos están llenas de salvajismo y de mentira, nada más
fónicos. Y no me refiero a los casos en que el resonante que el poema no escrito. «Pero estas
poeta no carece de música sino que la tiene dis (las sirenas) tienen un arma más terrible aún que
tinta por proceder de otras fuentes (como ocurre el canto», escribió Kaflrn en sus Parábolas, «y es
en la poesía alemana contemporánea con Paul Ce su silencio. Aunque no ha sucedido, es quizás
lan y en la nuestra con Manuel Alvarez Ortega, imaginable la posibilidad de que alguien se haya
por poner dos ejemplos) sino que hablo de la ca salvado de su canto, pero de su silencio cierta
rencia de toda musicalidad. mente no».
Y, cambiando de perspectiva, no quisiera omitir ***
un aspecto del tema que es extrínseco y previo al
hecho mismo de la escritura y alude más bien a la IV
responsabilidad del poeta o del escritor ante la Pero hasta ahora hemos estado coqueteando
historia y la sociedad. Se trata de lo que podría con el término «retórica». Es hora ya de justificar
mos llamar la «ética del silencio». Por ser una su elección, que no es caprichosa, en el título. Y
cuestión estrictamente personal en cada caso no de explicar por qué he usado cuidadosamente
voy a pronunciarme sobre ella. Solamente dejarla «poética del silencio» y no «retórica del silencio»
planteada recordando las palabras de George Stei como cabía esperar. «Retórica» es un término
ner en su artículo de 1966 «El silencio y el poeta» ambiguo porque ha sufrido un proceso de cambio
(30) en el que -junto con su otro estudio titulado semántico. Y eso precisamente lo enriquece y le
«El abandono de la palabra» (1961)- no sería aven da esas posibilidades de juego que he aprove
turado buscar la raíz de muchas de las actitudes chado. Su sentido originario era de carácter posi
antes señaladas sobre el silencio. Dice así: «Para tivo y aludía al «arte del buen decir, de embellecer
25
Los Cuadernos de Literatura
�V�.§fu
un texto: a lo que no significa y, en consecuencia,
sobra. De este uso peyorativo sería sabroso testi
monio un poema de Antonio Martínez Sarrión Ti
tulado «Denostatio Retoricae» (30):
dle Ü<cte.itdlenie
La reflexión está servida: cortan
un silogismo en largas, frías lonchas,
trinchan en flor el tierno anacoluto,
sirven con bechamel los encabalgamientos
y tras el postre, mousse de metonimias,
humean en las tazas las sindéresis
y un eructo de hartazgo es de rigor.
Año 1982. N.º 5 18-19 Hemos adelantado que entre los seguidores de
la «poética del silencio» había un rechazo a todo
lo que se considerase retórico en el mal sentido. Y
que ello ha dado óptimos resultados. Pero, como
INDICE sucede con todas las retóricas (y espero que se me
perdonen los juegos con el término, su uso exce
sivo, poco inteligente y su aplicación gárrula e
CHARLES R. DARWIN: indiscriminada ha producido un cansancio y un
LA EVOLUCION hastío. Y a la vana retórica de las palabras ha
Y EL ORIGEN DEL HOMBRE venido a sustituir la no menos consabida retórica
del silencio. Hasta el extremo de que José Miguel
Manuel Fernández Miranda. F. Clark Ullán en su balance anual de El País de este año
pasado no señalaba otro derrotero poético que lo
Howll. Joaquín González Echegaray. que él llamaba «la plaga del silencio».
Emiliano Aguirre. Joaquín Templado. Hemos llegado no al silencio sino al mutismo.
No al vacío de significación, a la campana de
Carlos Castrodeza. Carlos López Fanjul cristal en la súbita deserción del aire que, reple
de Argüelles. Stephen Jai Gould. Richard gado sobre sí mismo, nos sorbe a la vertiginosa
concavidad; sino a la atonía de la insignificancia,
Dawkins. Francisco José Ayala. Redmond al trazo lineal cuando cesa el relieve del latido -la
O'Hanlon. Juan Delval. Miguel A. Toro trayectoria de su látigo- y se distiende laxo, hori
zontal. No rúbrica de muerte, sino la estúpida
lbáñez grafía de la falta de vida.
Cuando, en un primer momento, yo misma fui
encandilada por esa bellísima «retórica del silen
cio», intenté aplicar como elemento distanciador
el análisis crítico y me pregunté cuáles eran los
encantos que me habían seducido de ella. Llegué a
Suscripciones: la conclusión de que, si bien la idea paradójica que
formulaba y su desencanto respecto al lenguaje
eran acordes con el talante desolado y desolador
e/Génova, 23 - MADRID-4 del momento histórico que atravesamos, y por
tanto encontraban terreno abonado, lo que real
Teléfono 4104412 mente me había ganado para esa causa -he ahí la
contradicción- era su espléndida formulación lin
güística.
No quiero que esto se tome como un rechazo de
26
Los Cuadernos de Literatura
NOTAS TRANSPORTE DE
(1) Tápies, Antoni. La práctica del arte, Ariel, Barcelona,
1971 (pp. 139-140). VIAJEROS EN
(2) Antoni Bosch, Barcelona, 1978 (pp. 98 a 103). Cita en
p. 102. Gimferrer ha dedicado otros artículos a Tápies en su AUTOCAR
Dietari 1979-1980, Edicions 62, Barcelona, 1981: «Un llibre
vermell» (pp. 134-135) y « Una nit de Gener» (pp. 238 a 239).
(3) La Gaya Ciencia, Barcelona, 1979 (pp. 61 a 74). Cita en
p. 65.
LINEAS
(4) Edicions 62, Barcelona, 1970.
(5) Gimferrer, Pere. Poesía 1970-1977, Alberto Corazón,
PROVINCIALES,
Madrid, 1978 (p. 87).
(6) Aguilar, Madrid, 1971. NACIONALES E
(7) Seix Barral, Barcelona, 1977 (pp. 81 a 101).
(8) Antonio Machado (Edición de Ricardo Gullón y Allen
INTERNACIONALES
W. Phillips) Taurus, Madrid, 1979 (pp. 445 a 490). El artículo OVIEDO
había sido publicado antes en Revista Hispánica Moderna, año Plaza Primo Rivera, 1
XXIII, julio-octubre, 1957, números 3-4 pero al ser reeditado Teléfono: 985/281200
adquiere nueva difusión. Télex: 87456
(9) Llibres de Sinera, Barcelona, 1973.
(10) Alberto Corazón, Madrid, 1974.
(11) Barral, Barcelona, 1974.
(12) Siglo XXI, Madrid, 1971.
Wll&cJlm:�
(13) Edicions 62, Barcelona, 1977.
(14) Op. Cit. en nota 5 (pp. 173 a 229).
(15) Alberto Corazón, Madrid, 1980.
(16) Taberna de Cimbeles, Valencia, 1980. �rn.�@� �<, &,,
(17) Año I, n.0 3, Valencia, junio, 1980. Grupo A•Título3
(18) Ayuso, Madrid, 1982. WllM�
(19) «Lenguaje insuficiente: San Juan de la Cruz o lo inefa
ble místico» en Lenguaje y Poesía, Alianza Editorial, Madrid,
1969 (pp. 73 a 109).
(20) Cito por Vida y Obras de San Juan de la Cruz, 10.ª
EXCURSIONES,
Ed., B.A.C., Madrid, 1978 (pp. 976 y siguientes).
(21) En conferencia dada el 27 de mayo de 1981 sobre la
RUTAS TURISTICAS,
Estrofa XII del Cántico Espiritual cuya grabación obra en mi
poder.
CONGRESOS,
(22) Año XXX, n.0 370, diciembre, 1981 (pp. 29-30).
(23) Op. Cit. en nota 19 (pp. 112 a 141).
CIRCUITOS
(24) Op. Cit. en nota 12 (p. 70).
� (25) Cito por Poesías Completas (1944-1962), Giner, Ma
NACIONALES E
drid, 1962 (pp. 123-124).
(26) Lumen, Barcelona, 1976 (pp. 44-45).
INTERNACIONALES
(27) Revista de Occidente, Madrid, 1966 (p. 129).
(28) Sobre la función del espacio en blanco en torno al
poema ver el de José Angel Valente en Interior con figuras,
Barral, Barcelona, 1976 (p. 14) titulado «Cerámica con figuras
sobre fondo blanco» en el que utiliza la relación que existe
entre los orientales entre el color blanco y el silencio como
evidencia el bellísimo Hai-ku: «Estaban en silencio / el invi
tado, el huésped / y el crisantemo blanco». Para más detalles UNA ORGANIZACION AL SERVICIO
sobre el tema ver mi artículo «El espacio en la poesía de José DEL VIAJERO
Angel Valente», lnsula, n.0 412, marzo, 1981 (pp. 1 y 10).
(29) Esta actitud parte de un artículo de Valente titulado OVIEDO GIJON AVILES
«Luis Cernuda y la poesía de la meditación» en Op. Cit. en
nota 12 (pp. 127 a 143). MADRID LEON BILBAO
(30) En El centro inaccesible (Poesía 1967-1980), Hiperión,
Madrid, 1981 (p. 222).
27