0% encontró este documento útil (0 votos)
49 vistas3 páginas

Cap 1

Lucía se siente confundida tras haber sido besada por su mejor amigo, lo que provoca una conversación sincera con su amiga Alma sobre sus sentimientos. A medida que Lucía reflexiona sobre la situación, se da cuenta de que no puede evitar sus emociones y que debe enfrentar la realidad de su relación. El capítulo culmina con Lucía decidida a hablar con su amigo para aclarar lo sucedido.

Cargado por

milagrosmasman
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
49 vistas3 páginas

Cap 1

Lucía se siente confundida tras haber sido besada por su mejor amigo, lo que provoca una conversación sincera con su amiga Alma sobre sus sentimientos. A medida que Lucía reflexiona sobre la situación, se da cuenta de que no puede evitar sus emociones y que debe enfrentar la realidad de su relación. El capítulo culmina con Lucía decidida a hablar con su amigo para aclarar lo sucedido.

Cargado por

milagrosmasman
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Capítulo 1

"Confusión"
—Si dejas de mirarlo, tal vez seas menos obvia.
Suspiro con pesadez, dejando caer mi cabeza sobre el banco del colegio.
—Sí, pero eso no hace que sea menos estúpida.
—Obvio, no dije que fueras a dejar de serlo.
—Gracias por tu comprensión, amiga —respondí irónicamente.
Mi mejor amiga, Alma, ríe mientras me acariciaba la espalda en un gesto de consuelo.
—¿Qué pasó exactamente? —preguntó, su tono ahora es más serio.
Me lamento más cuando me recuerda todo lo que pasó. Creo muy poco probable que la
tierra me pueda tragar y escupir en cualquier otro lado.
—-Anoche pasó algo malo- digo como puedo mientras mi cara permanece pegada a la
mesa.
—No creo que sea para tanto
—Créeme, esto te va a hacer caerte si te lo cuento y no estás sentada.
—Para suerte de ambas, sí lo estoy, así que empeza a hablar. ¿Qué fue lo que pasó para
que estés así?
Me enderezó en mi lugar y miro la cara de mi mejor amiga. Su tono sugería algo más que
una simple pregunta, y yo podía ver el brillo curioso en sus ojos.
—¿Me lo decis porque realmente quieres ayudarme, o solo porque estás ansiosa por
saber?
Se pone una mano en el corazón y abre los ojos con un dramatismo exagerado que casi me
hace sonreír.
—¿Cómo puedes pensar así de mí? —se ríe, esbozando una sonrisa maliciosa—. Además,
¿cuál es la diferencia?
Ruedo los ojos mientras me pongo una mueca.
—Deja de dar tantas vueltas y constante de una vez qué pasó.
—Me besó.
Miré atentamente su reacción, pero simplemente no decía nada. Literalmente.
-¿Te...beso?- pregunto después de un silencio- Pero... ¿Quién?
No hizo falta que le contestara, porque se dio cuenta sola en el momento que abrió los ojos
como plato y giró su cabeza hacia la dirección de él como si fuera el exorcista. Alarmada y
con urgencia la sacudí de los hombros para que volviera la cabeza hacia adelante ante su
falta de disimulo.
—¡Mierda, Alma, disimula un poco, ¿queres?! —le susurré con urgencia, mientras me
aseguraba de que nadie estuviera cerca escuchando nuestra conversación.
Volvió a mirar al frente, pero no pudo evitar la sonrisa cómplice que se dibujó en su rostro.
—Entonces... —empezó, tratando de contener la risa— ¿te besó?
Asentí con la cabeza, sintiendo cómo el calor subía desde mi cuello hasta mis mejillas. No
podía creer que estuviera reviviendo ese momento de nuevo.
—¿Y... qué hiciste? —preguntó Alma con genuino interés, sus ojos brillando con
expectación.
Tomé una profunda respiración antes de contestar
—Nada.
—¿Cómo que nada?
Volví a evadir su mirada, avergonzada en total magnitud. A ver¿Cómo le decía que, tal vez
de forma inconsciente, había correspondido al beso?
—Bueno, puede ser que no lo apartara.
—¿Qué quieres decir con "puede ser"? —preguntó.
—Lo que quiero decir es que... correspondí al beso.
Esas dos palabras, "lo correspondí", se quedaron resonando en mi cabeza mientras
intentaba entender cómo es que estaba metida en una situación así.
Ante el silencio de mi mejor amiga, me distraje con los patrones que formaban las sombras
de la luz de la mañana que se filtraba por la ventana. Sin poder evitarlo, mi mirada se
desvió involuntariamente hacia dos bancos atrás, donde el dueño de mi enredo mental
parecía evitarme.
Aunque, siendo completamente sincera, era lo mismo que estaba haciendo yo. Desde que
había entrado más temprano en el salón de clases, había estado intentando fundirme con la
pared o deseando ser tragada por la tierra, a lo que, obviamente, ninguna de las dos
sucedió.
Él estaba conversando con sus amigos. Casi al instante en que al parecer sintió mi mirada y
sus ojos verdes conectaron con los míos, volví mi atención hacia mi amiga.
—No sé cómo enfrentar esta situación —admití en un susurro.
—Pero, a ver, ¿qué pasó después?
Me obligo a respirar profundamente antes de hablar, tratando de despejar la nube de
confusión en mi mente.
—Solo... nos quedamos en silencio. Él parecía tan sorprendido como yo, no dijo nada... y
después, empezó a dar un discurso sobre cómo había comenzado a sentir algo y cómo
había empezado a confundir nuestra amistad.
—¿Y qué le dijiste?
—¿Qué se supone que le tenía que decir? —me acerqué un poco a ella, bajando el tono—.
No me esperaba que él se confesara de la manera en que lo hizo.
—¿No esperabas la forma en que lo hizo o que lo hiciera?
—¿Cuál es la diferencia?
—Que ya lo sabías, ¿o no?
Esbozó una sonrisa triunfante al no recibir respuesta.
—Entonces, ¿qué le contestaste?
Miré hacia otro lado intentando evadir la pregunta, cosa que por supuesto no iba a poder
evitar. La cosa era que no tenía una respuesta clara, o más bien ninguna.
–Yo no lo… no lo sé- sacudí la cabeza intentando buscar las palabras –Solo le dije que no
entendía nada, que estaba siendo muy confuso.
–Es que las cosas se volvieron un poco complicadas.
—Me quedó claro que todo se volvió muy complicado —dije, sintiendo cómo las palabras
salían de mis labios con un tono de resignación.
—Entonces, ¿él se fue después de... todo eso? —preguntó, su voz temblando ligeramente
Asentí, mi mirada siguiendo el movimiento de sus amigos, que aún estaban en una
conversación animada.
—Sí. Al llegar a mi casa, senti como todo comenzaba a abrumarme. No entiendo como
pudo pasar tanto en tan poco tiempo.
—Bueno... tampoco es que hubiera mucho que comprender...
La miré, confundida.
—¿Cómo puedes explicarme todo lo que pasó, Alma?
Ella suspiró y se acomodó en su lugar.
—Lucía, las dos sabíamos que en algún momento iba a pasar. Obviamente, ninguna se
esperaba el cómo. Pero hay dos cosas que aceptar: tu mejor amigo te besó, y vos no lo
apartaste.
Sus palabras resonaban con una claridad que me hizo sentir aún más incómoda. Una cosa
había sido darle tantas vueltas en mi cabeza, pero otra muy distinta escucharlo en voz alta,
lo hacía más… real.
Miré a mi alrededor, buscando alguna distracción, pero el aula permanecía igual de
indiferente.
Era la verdad: mi mejor amigo me había confesado que sentía algo por mi y se había
lanzado a besarme. Y lo peor de todo, yo había correspondido al beso.
- ¿Entonces, qué hago ahora? - pregunté finalmente, mi voz casi un susurro. - ¿Qué se
supone que debo hacer con todo esto?
Todo parecía un enredo de emociones que no sabía cómo desenredar.
El timbre del fin del receso sonó, sacándome de mis pensamientos. Miré a Alma, quien me
ofreció una sonrisa de apoyo mientras me paraba para dirigirme a mi lugar.
—Lucía, no te atormentes más —dijo, mirando un breve momento hacia atrás—. Habla con
él. Solo así podrás encontrar respuestas.
Asentí, aunque el nudo en mi estómago se apretaba más con cada paso que daba hacia mi
asiento. No podía evitar pensar en cómo cambiaría nuestra amistad después de esto.
¿Podríamos volver a ser los mismos? ¿O ya todo estaba perdido?
Mis ojos lo buscaron automáticamente.
Tomé una respiración profunda, tratando de calmar mi mente. Este año va a ser difícil, más
de lo que había imaginado. Pero sabía que no podía seguir evitando la situación.
La clase comenzó y traté de concentrarme lo más que pude. Pero inevitablemente, volvía a
pensar en la noche anterior. Ese beso… lo había cambiado todo
Me había sorprendido a mi misma correspondiendo, nunca había pensado en él de esa
manera, o al menos eso creía. Suspire nuevamente ante la confusión que se había
empezado a formar en mi cabeza.
El profesor seguía hablando, pero ya era imposible para mí el hacer un esfuerzo y escuchar.
Así que, la hora y media que duraba la clase, me la pasé torturando mentalmente por haber
arruinado todo.
¿Por que carajos le seguí el beso?
El timbre de fin de clase sonó, marcando el inicio del recreo.
Me levanté con decisión, aunque mis piernas temblaban ligeramente. Caminé hacia él,
perdiendo un poco la valentía en cada paso que daba.
Cuando llegue hacia él, una atmósfera tensa nos envolvió al instante en que noto mi
presencia.
—Necesitamos hablar.

También podría gustarte