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FFG 643 T

La tesis de Dafne González Rosas explora el turismo cultural como una estrategia para revalorizar la identidad y patrimonio en Chiloé, destacando su potencial para el desarrollo local. A través de un análisis histórico, teórico y metodológico, se argumenta que el turismo puede servir como un mecanismo de empoderamiento comunitario, siempre que se gestione de manera sostenible y respetuosa con la cultura local. La investigación concluye que el turismo debe ser una herramienta que fortalezca la identidad cultural en lugar de desvirtuarla.

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La tesis de Dafne González Rosas explora el turismo cultural como una estrategia para revalorizar la identidad y patrimonio en Chiloé, destacando su potencial para el desarrollo local. A través de un análisis histórico, teórico y metodológico, se argumenta que el turismo puede servir como un mecanismo de empoderamiento comunitario, siempre que se gestione de manera sostenible y respetuosa con la cultura local. La investigación concluye que el turismo debe ser una herramienta que fortalezca la identidad cultural en lugar de desvirtuarla.

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Universidad Austral de Chile

Facultad de Filosofía y Humanidades


Instituto de Ciencias Sociales
Escuela de Antropología

Profesor Patrocinante:
Dra. María Eugenia Solari.
Instituto de Ciencias Sociales

“Turismo cultural como estrategia comunitaria en el


bordemar interior de Chiloé”

Tesis para optar al título de Antropóloga


y al grado de licenciada en Antropología.

Dafne González Rosas.


Índice

Introspección Profesional…Un viaje de errores y aciertos ------------------------------ 2.

Presentación ------------------------------------------------------------------------------------ 4.

Introducción ------------------------------------------------------------------------------------ 7.

Capítulo I: Antecedentes Históricos ------------------------------------------------------- 18.

1.1 Historia del Poblamiento


1.2 Territorio y Geografía
1.3 Composición demográfica de la población
1.4 Algunas características culturales actuales

Capítulo II: Marco teórico ------------------------------------------------------------------- 29.

Capítulo III: Metodología -------------------------------------------------------------------- 45.

Capítulo IV: Resultados ---------------------------------------------------------------------- 49.

4.1 Hacia una cultura turística patrimonial


4.2 Turismo patrimonial y desarrollo local
4.3 Empoderamiento local

Capítulo V: Conclusiones --------------------------------------------------------------------- 73.

1. Generalidades
2. Reflexiones: 2.1 Dinamización de una cultura ancestral a través del turismo.
2.2 Sobre el quehacer turístico en Chile.

Bibliografía -------------------------------------------------------------------------------------- 79.

-1-
Introspección profesional… un camino de errores y aciertos

Para empezar el trabajo que pone fin a la vida de estudiante de la carrera de


Antropología, quisiera resumir lo que ha sido el transcurso de este camino y de cómo me
interesé por el turismo como una actividad cultural más que económica y de cómo éste puede ser
utilizado por las localidades como una herramienta de revalorización patrimonial. La elección
del tema está enmarcada en la relación entre el espacio cotidiano en el cual me desenvuelvo y la
preocupación como “afuerina” de la transformación cultural que se vive en la isla.

El viaje comienza cuando al finalizar el colegio debía decidir qué camino tomar para
desarrollarme en la vida. Sin miedo a equivocarme, opté por lo que considero una
representación de lo que ha sido un largo camino hasta ahora lleno de diferencias y similitudes,
de otredades e igualdades, de coexistencias y sólo existencias, de tolerancias y respeto.

Aún no recuerdo bien cuál fue el hecho puntual que me llevó a la Antropología, pero
ahora que la conozco no me imagino haciendo otra cosa. En un principio, pensé en equivocarme
al ir estudiando el desarrollo de la disciplina pues la consideré muy excluyente, clasista y
autorreferente. Sin embargo, cuando se acercaba el momento de pensar en algún proyecto de
tesis, me volví a reencantar con la actividad y a abrir los ojos. Vivía en Chiloé por lo que era
una realidad íntimamente conocida ya que las redes sociales creadas se manejaban en todos los
niveles, por lo mismo y haciendo eco de esas inquietas voces, quise aportar en algo al sector
turístico dándole una nueva perspectiva. Como parte de esa sociedad y cultura, no veía lo que
pasaba ya que la idea, al estar geográficamente aislados, era estar psicológicamente conectados
y a la par con los procesos sociales de las ciudades cercanas. No obstante, al ver las cosas desde
fuera surgió la inquietud de reconciliar conceptos culturales, patrimoniales y económicos. Fue
así como surge la idea de utilizar al turismo como actividad económica generadora de cambio
para rescatar y revalorar el patrimonio e identidad ancestral a través de las acciones fraguadas
en el seno de las localidades.

-2-
No creo errar en el camino antropológico, ya que concierne a una preocupación válida
sobre las transformaciones culturales que han ido surgiendo en el tiempo acercándose
peligrosamente a una pérdida de sentido. En este sentido, el viaje como instinto elemental es
una buena alternativa para comprender y satisfacer las necesidades primarias y secundarias de
los grupos interactuantes en un intercambio turístico.

Dafne González Rosas.

-3-
-Presentación-

Cómo podrá avanzarse a un tercer milenio con un pueblo progresista en el ámbito material y
cultural, manteniendo aquella diferencia tan particular que permite reconocerse mutuamente.
Cómo resolver aquella ecuación que permita continuar interpretando la identidad, sin que se
transformen totalmente ante tantas modernidades y progresos avasalladores. Se requiere más
que nunca preocuparnos de seguir siendo una cultura especial, con sus propias directrices
histórica, siendo la nueva defensa a establecer. (Dante Montiel, 2003:10)

Haciendo eco de las palabras de un chilote preocupado por el devenir de la identidad de


Chiloé, el presente trabajo sólo pretende ser un documento de debate para trabajos posteriores
que busquen una piedra angular correspondiente al turismo cultural en la Isla de Chiloé.

No son pocas las veces que se ha escuchado de una pérdida de lo sustancial de cultura e
identidad de Chiloé. Sin embargo, ¿de dónde ha emergido tal consternación? La respuesta a la
pregunta se encuentra enfrente, al parecer es necesario formar un pensamiento crítico desde fuera
y mirar como un tercero los procesos culturales por los cuales atraviesa la isla. Como
“extranjero” o hasta como turista, se pretende encontrar en Chiloé toda esa magia que exporta
hacia el exterior, poder tocar con las propias manos todo el patrimonio cultural y natural, poder
disfrutar de todo eso en cada festival cuyos ciclos comienzan en el verano y se extienden hasta
localidades inimaginadas, pero existentes tales como la localidad rural de Pumanzano o Ahui.
Como visitantes nos llevamos el mejor recuerdo de estas experiencias, pero muchas no son las
reales ya que el sentido se ha trasformado repitiéndose una y otra vez para mejorar el ingreso sin
reparar en lo trascendental. El turismo programado hasta ahora realizado en la zona ha sido un
reforzamiento positivo a tal conducta.

Sin embargo, la actividad turística si bien ha ocurrido en formas esporádicas, al realizarse


prácticamente sólo en época de verano, y las veces que lo ha hecho ha sido exitosa, no compone

-4-
bajo ninguna circunstancia lo que se pretende en esta primera exploración. Como se verá más
adelante, el turismo emplazado en la Isla carece de relación entre los actores además de falencias
en los requerimientos mínimos que definen al turismo. No obstante, y a pesar de los obstáculos,
el patrimonio local ha sido activado por agentes externos (como operadores turísticos) en gran
parte. El problema de esto radica en que la realidad ha sido espectacularizada vaciando el sentido
originario que debiera tener el patrimonio. Cuando esto ocurre, la imagen cultural que la propia
comunidad percibe es la que desde fuera se ha creado con el fin de ser consumidos, cerrando
puertas y ventanas a un desarrollo turístico sostenible. Se da paso entonces, a que el patrimonio
sea un recurso finito dada la sobrexplotación sin ningún sentido ni carácter educativo, como
debiera ser.

Siendo objeto de debate al abrir los fuegos a un tema controversial, este documento busca
desmitificar la actividad turística al mostrar su lado más amable y constructivo para una sociedad
que siendo una cultura con carácter fuerte, marcada por la identidad ancestral que la precede, se
encuentra en proceso de transformación influida por procesos de modernización externos. Con
esto, se pretende establecer que la nueva búsqueda de identidad cultural debe cimentarse en la
articulación de la cultura ancestral y los cambios devenidos de la acomodación política y
económica del contexto nacional, siendo la mejor opción para revalorizar el concepto de Chiloé
Mágico, una imagen manejada por los habitantes y turistas alimentada y creada en el seno de los
operadores turísticos.

Es entonces en esta articulación donde el turismo cultural debe actuar como dinamizador
cultural comportándose como un mecanismo cuyo funcionamiento bien pensado y llevado por
manos locales con asesoría especializada, sirva de ayuda a la confundida cultura actual y no vaya
en desmedro de ella. Como se verá el turismo puede ser el mejor amigo del desarrollo local o el
mejor enemigo. Se busca, por lo tanto, la amistad más profunda y fraterna donde el turismo sea la
pantalla de los valores culturales y ya no sólo de las actividades expresiones que con el tiempo
van vaciándose de contenido.

-5-
Para la Organización Mundial del Turismo (OTM) el turismo comprende las actividades
que realizan las personas durante sus viajes y estancias en lugares distintos al de su entorno
habitual, lo que supone y da por sentado un intercambio cultural entre el turista y la comunidad
receptora determinando el marco en que se da la actividad turística. Dentro de la misma idea, el
turismo se constituye como una actividad temporal, es decir, ya no sólo cuenta con una
dimensión espacial sino que también con la constante de tiempo al determinar que son
actividades realizadas durante los viajes por un período consecutivo inferior a un año y mayor a
un día, con fines de ocio, por negocios o por otros motivos. El contexto lo entrega el mercado a
través de la oferta y la demanda, la oferta está dada por las motivaciones que se tengan para
realizar el viaje además de los servicios que otorgue la oferta. Mientras que ésta, está dada en
mayor parte, por la utilización y aprovechamiento de los recursos. (Ruiz y Solis, 2007)

-6-
-Introducción-

El comienzo de esta investigación se desprende de tres interrogantes, a mi forma de ver,


fundamentales y que tienen relación con la práctica turística, los efectos y consecuencias que
puede conllevar, y la relación directa entre turismo, cultura, y comunidad.

Ciertos sectores, ya sea municipalidades, agrupaciones culturales o particulares o personas


independientes interesadas en el turismo, han querido impulsar el desarrollo turístico en Chiloé
como una herramienta o estrategia económica. Sin embargo, las actividades turísticas impulsadas
por dichos grupos se han relacionado de alguna forma con la explotación del entorno natural, y
prácticas culturales descontextualizadas en el tiempo, lo que implica que la acción de paquetes
turísticos cuyo atractivo sea lo patrimonial o manifestaciones culturales que respeten su tiempo y
espacio, sean una minoría. El resto de la población no demuestra mayor interés en la estrategia
turística, por lo que ha sido necesario la intervención de otras instituciones y organizaciones, tales
como Fundación Con Todos o Amigos de las Iglesias de Chiloé cuyo accionar responde a una
preocupación por el fortalecimiento de la identidad, que ven en el turismo una manera de
promocionar la cultura y del mismo modo perpetuar la identidad en la comunidad residente en
Chiloé a través de proyectos financiados por las Municipalidades o por el Gobierno Regional. La
principal institución comprometida ha sido el Obispado de Ancud que, por medio de sus
fundaciones, ha impulsado este nuevo cambio. No obstante, cuando se le pregunta al Obispo de
Ancud (Entrevista radial realizada por Radio Estrella del Mar, 2005) cuál sería la identidad y por
ende la cultura chilota, plantea una visión que se encuentra en el imaginario de muchos dando a
entender que no existiría tal identidad de rasgos ancestral. No obstante, y pese a que es una
imagen reiterada, no representa el pensamiento de grupos de personas relacionadas con el
desarrollo de actividades turísticas, ni el del Obispo quien plantea de manera abierta la idea de la
pérdida de identidad en cuanto a la percepción que se tiene de ésta. Siendo la identidad una de
las múltiples expresiones que atrae al turismo, la religiosidad como uno de los rasgos distintivos
de la identidad chilota, logra transformarse en producto turístico capaz de revalorar y gestionar el
patrimonio cultural actual que da cuenta de una cultura sincrética en su pasado y presente. La
incursión de las misiones cuyo objetivo era evangelizar y de cierto modo urbanizar, puesto que

-7-
en la práctica fue una estrategia política de expansión y dominación, produjo un sincretismo
religioso que hasta los días de hoy se mantiene haciéndose carne en la permanencia de las
Iglesias y de las creencias acerca de los seres mágico que, dicho sea de paso, hace rato ambos son
un área trasformada en producto explotado por el turismo, lo que no implica que para cierto
sectores de la población deje de ser algo sustancial a su cosmovisión.

Existe en Chile un caso parecido a lo acontecido en Chiloé donde han sido sacerdotes los
incitadores a la reactivación del patrimonio local y por ende de las identidades ancestrales. Se
habla de Curarrehue en un sector fundado en 1921 ubicado a 40 kilómetros de Pucón hacia la
cordillera lo que le permite actuar como corredor entre Argentina y Chile. En esta zona se
empieza a engendrar un proyecto denominado Ngen fraguado desde el grupo de trabajo
parroquial cuyo impulsor fue el Padre Iñaki hace 17 años. Con un carácter fuertemente educativo,
el proyecto persigue desarrollar un turismo comunitario cuyos pilares sean:

- Equidad entre mujeres y hombres.

- Respeto medioambiental.

- Fomento de la organización social de base.

- Respeto a la cultura pewenche.

- Promoción del Comercio Justo.1

Por otra parte, el proyecto funciona a través de una Federación de Cooperativas nacidas en
torno a los grupos de producción y comercialización asociados a la Parroquia San Sebastián de
Kurarewe. Está formada por tres cooperativas: Cooperativa de madera Ngen, Cooperativa Zomo
Ngen, y la Cooperativa de Servicios Turísticos Ruka Ngen, cada una con funciones y utilización
de distintos recursos naturales.

1
Disponible en http://www.turismorukangen.cl/proyecto_ngen.php. Accedido el 20-04-12.
-8-
Lo que comparte este tipo de turismo en dos áreas distintas es el fuerte componente cultural
que poseen y que relatan una basta tradición ancestral. Para ambas comunidades la práctica de
actividades turísticas no sólo reportaría beneficios económicos sino que más bien una nueva
forma de mantener la cultura viva a través de la revalorización patrimonial. No obstante, no sólo
comparten una nutrida identidad, también las perspectivas turísticas que plantea un turismo
engendrado desde la comunidad.

El turismo como forma de desarrollo alternativo, busca recuperar o más bien redefinir la
identidad chilota centrada en las prácticas religiosas que actuaron y actúan en ciertos sectores
como agentes sociales de organización y cambio. Con esto se busca ilustrar que las iglesias son
más que un símbolo de poder religioso constituyéndose como autoridades sociales que rigen el
imaginario y la cosmovisión de la comunidad. Siendo las Iglesias el patrimonio tangible de lo
intangible, entonces la tarea del turismo cultural, además de la responsabilidad, es poder revalorar
el patrimonio para que el turista se lleve una experiencia cultural real y al mismo tiempo dejar a
la comunidad la satisfacción de responder a su identidad y por ende cultura ancestral. Sin
embargo, las Iglesias son tomadas sólo como referencia para acciones posteriores, por lo que los
alcances que tenga esta investigación pretenden llegar aún más allá ya que la cultura chilota
comprende una diversidad de expresiones siendo la religiosidad un exponente importante pero
sólo una parte.

La acción del turismo cultural se ha desarrollado abruptamente ya que ha aparecido un nuevo


producto susceptible a ser explotado, a saber, cualquier expresión cultural que evidencie las
formas de vida de la comunidad receptora. Como consecuencia de lo anterior el nuevo turista
interesado en conocer otras culturas aprovechando el espacio de ocio que se da al tratar de
desprenderse de la cotidianidad de la vida y el stress del trabajo, hace del descanso una
oportunidad de aprendizaje al buscar esos elementos culturales propios de los anfitriones y ajenos
a él. En este punto cabe señalar que el turismo aún sigue siendo para unos pocos, es decir, para
los que tienen las condiciones económicas que permitan estas “salidas”. Es en este juego donde el
turismo se ha ido abriendo camino aprovechando las distintas instancias y situaciones producidas
por las condiciones de los distintos lugares en donde se desarrolle algún tipo de actividad

-9-
turística. La responsabilidad de este nuevo turismo cultural centrado en el patrimonio está,
básicamente, basado en lo que se lleva el o la turista luego de dejar el ocio, y lo que queda en los
agentes de las comunidades. Bajo este marco donde el turismo forja relaciones sociales entre los
actores involucrados y al mismo tiempo genera transformaciones sociales en las comunidades,
surge la inquietud antropológica relacionada con las tradiciones, la identidad y el patrimonio,
abordando el proyecto desde la planificación turística y la responsabilidad social con las
comunidades receptoras y el entorno. Por lo tanto, los resultados y conclusiones se relacionan
directamente con los aspectos de autenticidad cultural.

Lo que facilita la aparición de un nuevo turista, es el desarrollo sistemático de un nuevo


turismo denominado turismo sostenible. Ya desde 1980 y tras las consecuencias de la segunda
guerra mundial (Fernández y Guzmán, 2004) comienza una nueva forma de turismo que
privilegia el desarrollo económico y cultural de la comunidad en donde se emplaza y donde lo
esencial es la relación entre la sociedad y su entorno natural. Es el conocimiento de la “otredad”
cultural a través de las múltiples expresiones culturales manifestadas en la gastronomía, religión,
costumbres, folklore, artesanía, entre otras, lo que se empieza a vender, a adquirir un valor de
cambio más que de significación dando paso a una turistificación del patrimonio. Dependiendo
de qué es lo que se busque encontrar apelando a los intereses de la demanda turística, el turismo
sostenible irá tomando otros nombres: aparece, por ejemplo, el etnoturismo, agroturismo, y
turismo cultural, siendo este último el que se ha llevado a cabo en la isla de Chiloé. No obstante,
las pretensiones de esta nueva forma no logra desligarse completamente del paradigma
economicista y utilitarista del turismo que, como se ha dicho anteriormente, responde a la
generación de productos turísticos.

De este modo, bajo la perspectiva del turismo y de lo culturalmente propio a las comunidades
manifestado en el patrimonio, se desmarca el tema de esta tesis a raíz de cuatro cuestionamientos
propios al quehacer antropológico en el turismo:

- 10 -
- ¿Cuál es la responsabilidad de la comunidad frente al cambio social producido por las actividades
turísticas que cada año se intensifican?

- ¿Cuál es la responsabilidad del turismo hacia los valores culturales de la localidad en que se
desarrolla?

- ¿Cuál es la responsabilidad de la comunidad con su propia cultura ancestral?

- ¿Cómo lograr un turismo responsable con la cultura pero a la vez un agente que revalorice los
elementos patrimoniales de los cuales se sirve?

En este trabajo se postula entonces al turismo cultural como una estrategia de desarrollo
económico de localidades marginadas territorialmente, de baja densidad poblacional, y con
actividades económicas tradicionales de subsistencia desde la acción comunitaria o de lo que la
misma comunidad pueda realizar para otorgarle al turismo un nuevo quehacer utilizando
elementos propios de la cultura local. Este tipo de turismo hace referencia a lo cultural y sus
productos generalmente asociados al patrimonio, por lo tanto el rescate y promoción de éste
puede ser beneficioso para las comunidades que decidan otorgarle un uso de tipo turístico. En
este sentido, lo cultural se presenta como una motivación al desplazamiento de personas que,
como señala Edicott (1998 en Gurría Di-Bella 2000), demandan una respuesta mental y
cognoscitiva al ser atraídos por el aspecto educativo del turismo. Una primera aproximación al
concepto de patrimonio se aborda desde el uso o posesión de bienes culturales como
consecuencia de procesos culturales determinados que dan origen a dichos bienes. Ya la
UNESCO lo definía como “las obras de artistas, arquitectos, músicos, escritores y sabios, así
como las creaciones anónimas, surgidas del alma popular, y el conjunto de valores que dan
sentido a la vida, es decir, las obras materiales y no materiales que expresan la creatividad de ese
pueblo; la lengua, los ritos, las creencias, los lugares y monumentos históricos, la literatura, las
obras de arte y los archivos y bibliotecas.” (Declaración de México sobre políticas culturales,
1982:3). Desprendido de lo anterior, surge una de las características fundamentales, a mi juicio,
del patrimonio; el lograr que en torno a él se aglutine un grupo de personas determinando
identidad y pertenencia.

- 11 -
Para autores como Quintana o Stagno el patrimonio es un constructo que se redefine
constantemente en términos de uso, mantenimiento, y protección, por lo que el tratamiento de
éste persigue tres objetivos principales: rescate y mantención, puesta en valor de los bienes
patrimoniales, y la difusión del patrimonio..

Para la difusión patrimonial la experiencia turística puede consolidarse como una


estrategia potente al resaltar los valores estéticos de los destinos turísticos y potenciar los
sistemas simbólicos y cognitivos dirigiendo la conducta de los turistas hacia el conocimiento de
la comunidad receptora en cuanto a portadora de cultura. Es en la diferencia cultural devenida de
tal diálogo donde se encuentra la experiencia estética susceptible a explotación. No obstante, la
cultura no es algo estático ya que se compone de instituciones y prácticas sociales cambiantes.
Ante esto, el turismo contribuye al proceso de transformación de las redes de significado al darlo
a conocer y al establecer relaciones de poder visibles en los discursos y las prácticas al influir en
las formas de cómo acercarse a esa otredad cultural. (Santana, 1997)

El estudio entonces, retoma la misma línea de la práctica profesional realizada en el área


de turismo cultural cuyo territorio de acción es el bordemar interior de Chiloé y que busca
potenciar cada localidad en cuanto a la dinamización de cada economía basándose en la presencia
de cuatro iglesias declaradas patrimonio de la humanidad en el año 1999. Sobre esto se seguirá
trabajando, pero ahora ahondado en la percepción de las comunidades que orientan su
comportamiento en torno a la utilización de su patrimonio como un dinamizador de la economía
local. Como el estudio se centra en lo que puede hacer la comunidad con respecto a su patrimonio
y la consecución de alternativas para mejorar su calidad de vida, entendiendo esto como “el buen
vivir” (Ruiz y Solis, 2007:9), será responsabilidad de los habitantes mantener cualquier actividad
turística que se quisiera implementar. ¿Quién mejor que ellos para trasmitir lo significados
culturales que más que símbolos y códigos son sentimientos y tradiciones?.

Bajo este marco, la investigación se basa en el turismo cultural desarrollado en el


territorio de Tenaún, San Juan, Colo, y Dalcahue, las cuatro emplazadas en la provincia de Chiloé

- 12 -
(Fig.1), por lo que se contextualizará en el marco de lo hecho hasta ahora en materia turística dentro
de la región. Para efecto metodológico la unidad de recolección de información serán las
autoridades de las iglesias como los fiscales o quiénes resguarden la integridad de la cultura
religiosa materializada en las iglesias además de las fuentes escritas representadas por libros o
crónicas que rescaten los aspectos de esta cultura, y cualquier manifestación que relate aspectos
culturales característicos tales como la religiosidad expresadas en lo cotidiano, la música, la
arquitectura, el folklor, gastronomía, entre otros. Mientras que la unidad de análisis será la
actividad turística que desarrolle la comunidad en pos de un mejoramiento económico coherente
a sus representaciones culturales. Si bien la investigación se basa en lo realizado en la práctica
enmarcada en las localidades antes mencionadas, se busca replicar el modelo hacia la isla en
general ya que hay una similitud de rasgos culturales identitarios.

Fig. 1

Fuente: Documento de Uso Interno en Fundación Con Todos


Este mapa muestra el emplazamiento de las cuatro iglesias en cuestión ubicadas en el borde mar interior de Chiloé.

Al hablar de turismo como estrategia de desarrollo comunitario, es necesario enmarcar la


discusión en parámetros económicos que describan estrategias como modelos. No es la
pretensión originar un modelo económico sino que encontrar alguno que se adapte a la realidad
de la localidad.

- 13 -
Como no existe mucha discusión sobre el tema, la tesis a realizar comprende una
propuesta nueva de cómo abordar el turismo al servicio de la cultura. Para esto la metodología a
utilizar principalmente será la forma en cómo se logre recopilar la información necesaria por lo
que se llevará a cabo en dos etapas. La primera tiene que ver con los aspectos más teóricos
relacionados con la investigación de la localidad y de la propuesta metodológica realizada como
práctica profesional. La otra etapa, incluir dos nuevas perspectivas en cuanto metodología se
habla, a saber el turismo comunitario y la animación sociocultural.

Lo primero entonces, es caracterizar, desde la teoría, a la localidad escogida en términos


culturales, económicos, sociales y sobre todo, religiosos considerando que esta parte es
fundamental en la constitución del imaginario colectivo. Lo segundo, es recurrir a estudios
preliminares incluyendo lo realizado durante la práctica profesional para desarrollar
conceptualmente una propuesta turística construida desde la crítica al turismo utilitarista-
economista.

De este modo, la propuesta metodológica escogida para este caso es la investigación


acción que consiste en analizar prácticas sociales –prácticas turísticas asociadas a la presencia de
la iglesia- con un tránsito que va desde lo particular a lo general cuya base es comprender que la
introducción de cambios a nivel micro es el mejor método para mejorar las prácticas a la vez que
el entendimiento, por parte de la población estudiada, de éstas. Se busca el conocimiento de los
protagonistas y la capacidad de reflexión de los mismos para lograr una dinámica de reflexión
acción.

El motivo porque se eligió está metodología es porque se considera que la investigación


debiera ser un proceso de aprendizaje multidireccional en donde tanto el investigador como el
“investigado” participen de la generación de conocimiento. El investigador tiene por función
generar cuerpos teóricos que inserten a la realidad estudiada en dimensiones históricas o bien
estructurales, a la vez que participa de éstas para interpretarla objetivamente e idear desde este
punto líneas de acción/reflexión y viceversa. Lo que se pretende al elegir esta metodología es

- 14 -
poder seguir su método y cumplir con el rol del investigador para que luego sea una información
útil en el trabajo del investigado. Sobre esta directriz surge el tema, puesto que al considerar el
proceso de cambio cultural que se está produciendo en la población chilota donde los valores que
rigen a una cultura centenaria y característica han sido transformados pero no perdidos, es
necesario poder concientizar a la población de Chiloé de la importancia y valor que tiene el rico
patrimonio cultural con el cual cuenta este territorio. Esto como primer paso para posteriormente
desarrollar un tipo de turismo que tenga como protagonista a las comunidades dueñas y gestoras
de este patrimonio y como actores secundarios a los turistas comprendiendo que éstos son
fundamentales en proceso turístico y sin los cuales el turismo no podría ser una estrategia de
desarrollo entendiéndolo como un proceso de activación y canalización de fuerzas sociales. En
este sentido Boisier (2003) habla de un desarrollo societal caracterizado por las subjetividades
personales que, en un contexto de solidaridad entre el grupo humano, implica alcanzar la
satisfacción de cada uno. Por ende, ya no se trata de un indicador de crecimiento económico, más
bien el desarrollo es el medio social para alcanzar un fin individualmente establecido.

La emigración de la población joven hacia grandes ciudades la mayoría del año debido a
las actividades estudiantiles, merma la preservación del patrimonio puesto que el sentido de éste
no logra ser trasmitido y por ende tampoco es percibido. Sin embargo, es esta conexión con las
ciudades circundantes las que están haciendo más valorable el patrimonio local ya sea por ser
distintivo y único de la isla o por relacionarse directamente con las actividades que se realizan
durante las vacaciones. El reforzamiento de la identidad es el escenario propicio para potenciar e
incentivar la valoración y protección del patrimonio. (Gomez, 2004)

El principal aporte de esta tesis busca fomentar el proceso de revalorización patrimonial


por el cual está pasando la cultura chilota en la actualidad, que éste vaya de la mano con el
incipiente desarrollo turístico de la zona. Para nadie es desconocido que la Isla de Chiloé es un
destino muy apetecido por los extranjeros. Año a año se reciben a cada vez más turistas que,
atraídos por los festivales costumbristas, la gastronomía, el paisaje, etc. ponen a Chiloé en las
empresas turísticas.

- 15 -
Sin embargo, el principal incentivo turístico utilizado por los pocos operadores turísticos
es el patrimonio. El problema aparece cuando tal patrimonio cultural, por cierto, tangible o
intangible, termina siendo cosificado y fechitizado para los turistas. De este modo, el patrimonio
se desprende de significado y sentido tanto para las personas quienes lo resguardan, como para
quienes lo conocen. Cuando esto ocurre, por tanto, la identidad cultural se va volcando hacia las
demandas provenientes de otras esferas dejando al patrimonio como una vía de desarrollo
económico susceptible de explotación indiscriminada.

Proyectos como el de restaurar las iglesias han ayudado a que este tipo de patrimonio siga
vías poco tradicionales de revalorización. En cambio, ha abierto la puerta para que proyectos
investigativos como éste se planteen la inquietud sobre cómo desarrollar un turismo cultural que
satisfaga las necesidades económicas para las cuales se implementa, pero que a la vez respete los
valores sociales y culturales que mantienen al patrimonio vivo siendo la tradición un elemento
fundamental a considerar.

Por lo tanto, el objetivo principal de la investigación es proponer acciones bajo el marco


de un proyecto turístico patrimonial, relacionadas al quehacer comunitario en torno a la iglesia
para lograr, de este modo un desarrollo económico alternativo a las actividades ya existentes. De
este fin entonces, se desprende a. establecer que las acciones aplicadas en conjunto con la
comunidad al tratamiento del patrimonio (iglesia), conforman un conjunto de estrategias
económicas complementaria a la actividad económica general, b. esbozar una estrategia
económica complementaria basada en la utilización del turismo, c. revalorizar al patrimonio
local e incluirlo en rutas turísticas para trasmitir su significado a los turistas y generar conciencia
en la comunidad sobre el valor patrimonial con el cual se cuenta. Y por último, d. revelar la
importancia de la acción comunitaria en cualquier proceso de intervención o cambio más aun
cuando se trata de un elemento constitutivo de la cultura. Se trata que la transformación provenga
de los protagonistas satisfaciendo sus propias demandas e inquietudes.

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El desarrollo de esta propuesta pretende ser una pequeña colaboración a la incipiente
irrupción del turismo cultural haciendo un acercamiento adecuado entre los significados reales de
la cultura y los turistas a través del turismo comunitario como forma metodológica. El desarrollo
turístico debiera ir mucho más allá del simple conocer otra cultura o parte de ella, sino que tiene
que incluir una serie de códigos culturales que sólo son manejados por los portadores, o sea, por
los habitantes de las localidades.

- 17 -
-Antecedentes Históricos-

Descripción de la cultura chilota

1.1 Historia del poblamiento.

Chiloé como isla ha sido “invadida” (refiriéndose a un proceso de poblamiento) dos veces
lo que explica, de alguna manera, el carácter sincrético de su cultura. Sin embargo, los primeros
habitantes reconocidos en la bibliografía (Cárdenas, Montiel, Hall, 1991. Ocampo, Aspillaga,
Quiroz, 1990. Gallegos, 1983. Cooper, 1917, entre otros) son los que mucho llaman Chonos,
como expresión tardía de los canoeros (García et al, 2004:539), y cuya existencia en el territorio
dataría de hace más de doce mil años quienes con sus embarcaciones acuáticas (Dalcas)2
surcaban el mar interior de la Isla para procurarse los alimentos cotidianos haciendo de la pesca y
la recolección de mariscos su economía de subsistencia (Alvarez, 2002). Posteriormente, llegaría
los Huilliches o Veliches con costumbres y tradiciones más sedentarias al realizar actividades
agrícolas a la vez que pesqueras. “En este universo de especies vegetales y animales el hombre y
su familia ha integrado su vida, desarrollando una cultura distintiva junto al particular entorno
natural, que ha determinado profundamente a sus habitantes” (Montiel, 2003:21). Es así como la
multiplicidad de recursos naturales tanto vegetales como animales han sido los fundamentos
básicos para el asentamiento chilote.

1.1.1 Los primeros habitantes

Con las investigaciones realizadas en el sitio arqueológico de Monteverde y dirigidas por


Tom Dillehay, se asume que hace más de 14.000 años ya existían grupos de familias habitando el
sur de nuestro país, por lo que el poblamiento de América desde el norte, a través de la ruta de
Beringia o Bering debe haber sido utilizada algunos años antes. Si bien existen teorías de

2
Dalca: embarcación indígena atribuida a los Chonos primeramente, y luego circunscrita como algo exclusivo de la
sociedad chilota respondiendo a un raciocinio lógico de funcionalidad a la vez que de originalidad.
- 18 -
poblamiento americano como la teoría autoctonista de Amerghino en 1879 donde postulaba que
el poblamiento se había dado desde la región sur de América lo que rápidamente fue descartado.
En 1943 Paul Rivet postula que el poblamiento se produjo desde la Melanesia y Polinesia a través
de corredores terrestres como el estrecho de Bering y Oceano Pacífico. Para Mendes Correa el
poblamiento se habría dado por el estrecho de Bering y por Australia al postular que habría
existido un optimus climático unos 5.000 A.P. Luego de esto en 1930 se configura una teoría de
poblamiento tardío de America llamada Consenso Clovis donde la datación de objetos líticos
como puntas de flecha arrojaba una oscilación entre 12.900 A.P y 13.500 A.P lo que se verifica
con el método del carbono-14 (Warren, 2009). Aún no está claro en que momento los seres
humanos atraviesan desde Asia hacia nuestros continentes, sin embargo debe de haber coincidido
con un momento en que el hielo se había retirado parcialmente. Recordando que el efecto de las
glaciaciones redujo el nivel del mar hasta 100 o más metros bajo el nivel actual, podemos
imaginarnos corredores terrestres de grandes dimensiones en lo que hoy es fondo marino,
cubiertos de tundras y grandes pastizales donde pastaban animales como mastodontes y muchos
otros animales hoy extintos. Estos grupos humanos llegaron hasta aquí atraídos por estas presas
potenciales.

A ellos se les denominó cazadores – recolectores, pues satisfacían sus necesidades


recolectando frutos o semillas y cazando todo tipo de animales. Eran de hábitos transhumantes o
nómades, esto es, siempre estaban en movimiento, formando campamentos estacionales. Al
período en el que vivieron se le denomina Paleoindio, y comprende desde los 14.000 años hasta
aproximadamente los 7.000 a 5.000 años A.P en el sur de Chile. Según estudios (Aspillaga et al.
1995, Rivas et al. 1999 en García et. al. 2004) la colonización del Seno de Relocanví se habría
dado hacia 6.500 años atrás.

Con respecto a la población del sur sólo se sabe, gracias al sitio arqueológico de Monte
Verde cuya datación es de 14.000 años antes del presente3, que poseían un gran conocimiento
del bosque por lo que se puede plantear, siguiendo la teoría de poblamiento por el estrecho de
Bering, que los habitantes de estas extensiones fueron cazadores-recolectores de bosque. Sin

3
Estudio iniciado en el año 1976 en el margen de una inspección sumaria encabezada por el profesor Tom Dillehay
junto a estudiantes de la Universidad Austral, y que posteriormente tiene diversas incursiones en distintos años.
- 19 -
embargo, los pobladores de este periodo siguieron migrando hacia el sur hace 12.000 años antes
lo que se sustenta en las mismas construcciones y patrones de vida. A Chiloé habrían llegado
hace 5.500 años según los hallazgos encontrados en Puente Quilo ubicado en la costa de
Quetalmahue, comuna de Ancud, ejerciendo una presión cuya consecuencia genera “el confuso
mapa etnográfico del archipiélago de Chiloé, sin duda se relaciona con la presión ejercida por las
poblaciones continentales del norte de Chiloé hacia las poblaciones canoeras asentadas en el
archipiélago. Este efecto se complejiza aún más con la colonización española y presencia de
Jesuitas, importantes agentes de traslado, confinamiento y mezcla en los canales septentrionales”
(García et. al, 2004:539)4

Sin embargo, es en este punto donde empiezan a aparecer diferencias. Si bien lo


habitantes, según los restos arqueológicos encontrados, mantendrían un sistema de vida parecido
a sus vecinos de Monte Verde se diferenciaban en los hábitos alimenticios con lo que,
consecuentemente, desarrollarían otro sistema de subsistencia. Para Ricardo Álvarez (2004) los
conchales de Chiloé formarían parte de una vasta tradición canoera que perduró, sin cambios
mayores, desde los 5.500 años A.P. hasta finales del siglo XVIII. Estos montículos de conchas y
huesos de animales marinos son el testimonio de un grupo nómade que surcaba el territorio
marino en embarcaciones de cuero. A la llegada de los españoles, bajo esta categoría estaban los
Chonos, Kaweshkar y Yámanas.

La primera “invasión” se produce hace aproximadamente 2000 años marcada por la


llegada de los Huilliches a las costas de la Isla trayendo consigo el sedentarismo, la cerámica, el
telar, y la horticultura todas innovaciones desconocidas para los Chonos. Desde aquí, ya se
empieza a generar una suerte de mestizaje genético que para autores como Ocampo, Aspillaga y
Rivas (1984,1990,1994,1999 en Álvarez, 2004) constituirían el origen de una sociedad con
rasgos físicos identificables y característicos junto con la consecuente identidad cultural propia y
excluyente generada a la luz de este primer intercambio y de las condiciones de aislamiento
geográfico de la isla.

4
Artículo publicado en revista Scielo que comprende un análisis más biológico de la población chilota hacia sus
inicios.
- 20 -
Con el arribo de los europeos (segunda “invasión”) las tierras ahora en manos del pueblo
huilliche al establecerse sedentariamente, pasan a título de Rey de España, Carlos V, por lo que la
gente huilliche pasó a servir a la corona estableciéndose desde un comienzo la subordinación de
éstos ante los colonizadores. Desde el siglo XVI hasta finales del siglo XVII los indígenas
tuvieron que trabajar prácticamente como esclavos en las encomiendas españolas, sin que los
mínimos derechos permitidos por el rey fueran cumplidos, principalmente debido al aislamiento
de Chiloé. De esta manera los encomenderos explotaron a las familias Huilliche hasta el máximo.
Hacia 1.600 a 1.620 se legaliza la esclavitud, lo que significa el traslado masivo de cientos y tal
vez miles de personas desde Chiloé hacia las minas de oro y plata del norte de nuestro país y
Perú (Montiel, 2003).

Por otra parte, los Chonos replegados más al sur tras la llegada del pueblo Huilliche,
comienzan a ser integrados al sistema colonial de la Isla Grande por medio de las misiones
jesuitas. No obstante, no todos lograron ser convencidos y los que no siguieron migrando hacia el
sur encontrándose con otros grupos como los Kaweshkar desconociéndose el resultado de esta
mezcla cultural y biológica. Hacia finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX los Chonos
de Chiloé desaparecen, seguramente mezclándose con el pueblo Huilliche y la nueva sociedad
chilota mestiza que estaba en gestación.

1.1.2 Las Misiones

Los primeros hombres de fe en llegar al territorio insular fueron mercenarios y


franciscanos alrededor de 1590 cuando se establecieron en la Isla. Su función era principalmente
instruir a la población con conocimientos de fe, lecto/escritura y matemáticas. Siendo
encomendadas por autoridades reales, las misiones constituyeron una forma de dominación
indirecta. Los sacerdotes eran los encargados en “dominar” pacíficamente a la población
autóctona a través de enseñanzas e imaginería religiosa.

- 21 -
Según Barrientos (1948) la llegada de los misioneros jesuitas se dio en los inicios del
siglo XVI y se enmarcó en la contingencia nacional donde los araucanos se revelaban arrasando
con la cuidad de Osorno en lo conocido como Desastre de Curalava. Este hecho, provocó el
éxodo masivo de la población con dirección al sur, es decir, con dirección a Chiloé. Al respecto
dicho autor dice que comenzaron la construcción de iglesias y casas, ayudando a las autoridades
en su labor de seguir el proceso de evangelización, no sólo de los indígenas y criollos sino que
también a los mismos españoles. A su llegada a la ciudad de Castro, los jesuitas fundaron el
primer colegio en el mismo lugar donde el gobernador de ese entonces, Tomás de Olavarría, les
había dado cabida. Desde este punto empiezan su misión educativa, pero a poco andar los
sacerdotes fueron escaseando, no así el levantamiento de capillas en diversos lugares que fueron
requiriendo a personas que se hicieran cargo. Tampoco las misiones circulares5 dieron abasto
pues se necesitaba la presencia constante de alguna autoridad de fe ante la creciente adhesión de
la población. Ante lo cual la respuesta de los eclesiásticos fue simple, para cubrir las necesidades
de fe de los fieles a través del funcionamiento de cada capilla, pidieron al gobernador, en ese
tiempo Sores, el privilegio de eximir a los fiscales, encargados de las capillas, de cualquier
servicio personal, y del alejamiento de su residencia producto de encomenderos. De este modo, se
aseguraba la continuidad del proyecto misionero.

1.1.3 Las Iglesias

Las iglesias de Chiloé no son más que la expresión del mestizaje cultural producido al
inicio de las misiones jesuitas en el siglo XVII y continuado por los franciscanos posteriormente.
En ellas conviven el trabajo de los indígenas como mano de obra y el de los religiosos
manifestados en la adaptación de modelos religiosos traídos desde el viejo mundo al paisaje
natural de esta nueva tierra con la utilización de madera por ser el material más abundante.

Debido a la geografía y al aislamiento espacial de la población, las comunicaciones sólo


se realizaban a través de los canales marítimos internos de la isla debido a la inexistencia de vías
5
Mecanismo de acción continua, asentada en puntos de apoyo, que permitió a los jesuitas mantener el contacto con
los fieles considerando el clima y la geografía desfavorable. Hacia el siglo XVIII existían 4 puntos de residencia para
la acción de la red misionera entre el Colegio de Castro y dichos apoyos, a saber: Achao, Chonchi, Nahuehuapi, y
Guar. Síntesis de concepto elaborado por cuenta propia partir de documentos y autores provenientes de áreas
biológicas, arqueológicas y antropológicas.
- 22 -
terrestres durante el siglo XVI, todo el XVII y parte del XVIII. Cada capilla, ubicada en el centro
del poblado configurándose como una especie de plaza-iglesia, congregaba cada año a todos los
naturales producto de la acción de la misión circular. Las iglesias, en sus inicios y hasta hoy, son
el epicentro de la vida comunitaria de los pueblos y de las comunidades rurales chilotas. En torno
a ellas se configura una serie de instituciones, manifestaciones y personajes que actúan como
verdaderos sistemas de cohesión social.

La construcción en madera de las iglesias responde a una cultura que ha sido capaz de
aprovecha lo existente en su entorno de manera responsable pese a que las casas son hechas de
madera, las embarcaciones, y tantas otras expresiones que componen lo conocido como “cultura
de la madera” (Barrientos, 2002)

1.1.4 Cultura sincrética

Siendo las iglesias la expresión más visible del sincretismo cultural al incorporar
conceptos locales a los nuevos modelos religiosos, comienza a desdibujarse una cultura asentada
en el intercambio de conocimiento y tradiciones que la hace tener rasgos únicos , hecho que es
facilitado y acentuado por el aislamiento geográfico característico en el cual ésta se desarrolla.

Es importante destacar también la ritualidad como parte inherente a la religiosidad


tradicional chilota, que se expresa en las fiestas patronales, la imaginería religiosa en madera
policromada que tiene una clara identidad local, la importancia que se le asigna a ciertos eventos
como la muerte, o los casamientos que constituyen instancias que dan lugar a la celebración de
rituales ordenadamente estructurados.

Debe agregarse a este pequeño recuento la figura de los fiscales, verdaderos líderes
espirituales de cada una de las comunidades instituidos hace más de tres siglos por los jesuitas
para que sirvan de guías y apoyo al proceso evangelizador en cada una de las comunidades

- 23 -
visitadas; los patronos de imágenes, los cabildos, las rezadores que son parte fundamental de los
rituales anteriormente descritos que dirigen con sus cantos y letanía el curso de estos rituales.

1.2 Territorio y geografía

La Provincia de Chiloé está situada geográficamente al sur del Canal de Chacao, entre
41º40’ y 43º40’ de latitud sur y 73º y 74º20’ de longitud oeste, tiene 180km. de norte a sur. Es
una archipiélago conformado por 44 islas, siendo la Isla Grande de Chiloé la segunda más grande
de Sudamérica con una superficie de 9.080km2 (Fig.2); después de Tierra del Fuego que abarca
63.000 hectareas6. La precipitación media anual es de 2.200 mm. siendo mayor al sur de la isla.

Fig. 2

Imagen satelital de la Isla de Chiloé.


Fuente: Google maps. Accedido el 25-03-12

La cordillera de la costa es desgastada y con alturas inferiores a los 1.000 m. Sin embargo,
es capaz de detener los húmedos vientos del Pacífico creando un microclima en las riberas del

6
Investigación realizada por Ana Laura Monserrat y disponible en el sitio web
http://www.patrimonionatural.com/HTML/provincias/tierradelfuego/tierradelfuegopn/superficie.asp. Accedido el 20-
04-12.
- 24 -
mar interior. Esta cordillera es abruptamente cortada por los lagos Cucao y Huillinco. Las
montañas al norte se llaman Pichué y las del sur, Pirulillas.

El Origen de la Geografía Chilota.

El origen de esta singular geografía se debe a dos fenómenos: el movimiento de la corteza


terrestre, producido por el choque entre las placas Nazca y Sudamericana, y el período glacial
donde la gran presión del hielo produjo una colosal erosión. (Montiel, 2003)

1.3 Composición demográfica de la población

1.3.1 En los inicios

La información concerniente a la población en los primeros años de colonización es


escasas, faltan crónicas o artículos de época que contabilicen o den luces de cómo vivían. Sin
embargo, y pese a las lamentaciones de autores como Pedro Barrientos7 sobre la falta de historia
de estos pueblos debido al desinterés de las autoridades, sí aparecieron instituciones que se
preocuparon de llevar cierto tipo de registro de la población. Éstas fueron las misiones jesuitas.
“Notase en ellos más diligencia y espíritu previsor. En sus archivos, muchos de los cuales se
conservan hoy día en buen estado, se han trasmitido a la posteridad las fechas que se relacionan
con el establecimiento de capillas y misiones, creación de parroquias, itinerarios de viajes a la
cordillera y archipiélago de los chonos, destinados a evangelizar indígenas, descubrir derroteros o
vías más cortas o más fáciles que las conocidas hasta entonces”. (Barrientos, 1948:47). Aún así,
se estima que la población autóctona era reducida debido a las condiciones de pobreza en la cual
se encontraban inmersos consecuente al entorno adverso y al aislamiento geográfico, factor
decisivo a la hora de atraer inmigrantes y aumentar la población. Las malas condiciones
económicas imperantes impidieron un desarrollo óptimo que no atraía a la inversión extranjera.

7
Autor del libro “Historia de Chiloé”. Uno de los pocos documentos, bajo mi conocimiento, que relata la historia de
este pueblo desde sus inicios a la llegada de los colonizadores.
- 25 -
Según Barrientos (1948), ni si quiera en materia educativa se avanzó. No había maestros con
vocación y carecían de conocimientos pedagógicos.

Con todo en contra, las expectativas de crecimiento en todo ámbito eran demasiado bajas
por no decir nulas. Los conocimientos dominantes eran los trasmitidos por la tradición autóctona,
dejando la instrucción formal en manos de eclesiásticos. A estas alturas, la población se dedicaba
a actividades de subsistencia ya que, existiendo minerales de valor importante, no se consideraba
debido a los altos costos por lo que no era visto como un buen negocio. La carta segura era,
mediante las encomiendas, abastecerse de lo necesario, mientras que la población originaria debía
subsistir con la agricultura, pesca y recolección. “Hacia 1895 y tras el poblamiento y fundación
de Ancud, se contabilizaron sólo en esa ciudad 6.000 habitantes según el censo de ese mismo
año. Para 1907, Chiloé contaba con 87.000 habitantes de los cuales 82.000 vivían dispersos por
los campos o agrupados en caseríos, aldeas o pequeños pueblos” (Urbina, 2002:49).

1.3.2 La demografía de Chiloé en la actualidad

En la actualidad Chiloé cuenta con una población cercana a 150.000 habitantes según
Censo 2002, caracterizados por un trato amable, que es su mayoría se dedican a actividades
relacionadas a la agricultura, ganadería, pesca y explotación forestal. Son las comunas de Ancud,
Castro y Quellón las que concentran el 60% de los habitantes. La comuna de Dalcahue concentra
a las localidades de Dalcahue, Tenaún y San Juan, mientras que la de Colo pertenece a la comuna
de Quemchi. La población en cada localidad se presenta en la siguiente tabla según fuentes
censales del INE.

Tabla 1

Localidad Superficie (km2) Población total Población urbana Población rural

Dalcahue 84,6 6.576 4.933 1.643

- 26 -
Tenaún 35,1 903 0 903

San Juan 76,5 1.139 0 1.139

Quemchi 57,7 2.124 1.596 528

Fuente: Elaboración propia con datos de http://www.ineloslagos.cl/

Entre los años 1982 y 1992 la población creció en un 15%, con una densidad de 14,2
habitantes por km2, siendo un poco menor que el promedio de la Región de Los Lagos que
alcanza a 14,8 personas por km2.

1.4 Algunas características culturales

Desinterés por la cultura ancestral

Pese que aún persisten ciertas prácticas culturales que representan una forma de vida
heredada de los indígenas basada en el trabajo solidario, éstas se ven cada vez más
comercializadas. Con la aparición de nuevas tecnologías, la asistencia de los vecinos de las
comunidades se hacen cada vez más innecesarias. Las casas ya no son trasladadas como antes por
lo que ese espacio social en donde la retribución al trabajo se daba entre alimentación y bailes, se
va perdiendo manteniéndose sólo las prácticas relacionadas con el ejercicio de la fe. Desaparece
el concepto de minga recluyéndolo a sectores rurales donde la principal actividad económica se
realice a pulso de hombres y mujeres, y animales.

Tan serio se ve este punto a los ojos de afuerinos a quiénes les preocupa esta pérdida de
identidad ancestral que comienzan a involucrarse nuevos actores. Tras una ola de mal tiempo que
azotó a la isla y según cuentan algunos registros de las mismas iglesias, los monumentos
quedaron muy afectados y el aspecto físico por lo que “con motivo de es casi derrumbe el obispo
decide convocar a una fundación de amigos de las iglesias de Chiloé a objeto de que el país
tomara conciencia de este patrimonio que se estaba viniendo abajo” (Hernán Pressa O. Director

- 27 -
ejecutivo de Fundación Amigos de las Iglesias de Chiloé)8. El mismo director señala que para
aumentar el escenario mediático se opta por proponer, en una especie de lista corta, ante la
UNESCO a algunas iglesias como patrimonio de la humanidad.

Persistencia del trabajo comunitario frente a problemáticas sociales

Si bien el trabajo comunitario como tal dejó de ser una forma sustancial de vida, ya que
como se explicó anteriormente deja de ser necesario, sí se constituye en la actualidad como un
sistema social que contribuye a la perpetuación de la cultura en su perspectiva histórica. Un
ejemplo es la mantención de las iglesias por parte de la comunidad que la siguen considerando
como un punto de encuentro donde se tratan cualquier tipo de problemas que aquejen a las
comunidades. Es así como los actos fúnebres se convierten en instancias de reunión social
dramatizada donde cada personaje cumple un rol. La importancia de las iglesias como
mediadoras físicas o espirituales frente a conflictos sociales radica que éstas son producto de las
comunidades y sus conocimientos “Una población, un pueblo sin su templo no existe. Es como
ver el sigo, la cara, el reflejo de su gente” (Padre Luis Angulo, Párroco de Tenaún). Las iglesias
representan a un patrimonio tangible mientras que las personas lo intangible.

8
Información recopilada a nivel interno en una primera instancia. Luego se encuentra disponible en material
audiovisual denominado “Chiloé: Iglesias al fin del mundo, Patrimonio vivo de la madera”.
- 28 -
- Marco teórico -

La investigación se enmarca en el modelo teórico que propone el turismo comunitario


definido como “aquel que intenta contribuir con aquellas comunidades generalmente olvidadas
por el modelo actual de desarrollo” (Henríquez 2007 en Henríquez et al 2010). Las localidades
señaladas como muestra se caracterizan por la permanencia de oficios tradicionales y actividades
agrícolas y de pesca en menor escala por lo que quedan algo marginadas del modelo de desarrollo
hegemónico. Este nuevo tipo de turismo aparece tras la reflexión sobre turismos desarrollados en
espacios rurales tales como turismo cultural, ecoturismo, etnoturismo, entre otros
caracterizándose por tres pilares que hacen de la actividad turística más humana, a saber:
a)comunidad, b) convivencialidad, y c) cotidianidad (Henríquez et al 2010), implicando un
vuelco hacia un desarrollo sustentable que deje atrás la disociación entre actividad turística y
medio social y natural. Sin embargo, no existe un consenso sobre lo qué es desarrollo y qué es
sustentabilidad (Skewes et al 2012), pero aquí involucrará el incentivo para que las familias
gestionen desde sus tradiciones culturales las actividades turísticas que se desarrollen en su
territorio.

Lo primero es decir que el concepto de comunidad implica algo bueno, un lugar acogedor
en donde trascurren todo las cosas agradables y confortables, fuera de ella se encuentra el peligro
y todo aquellos de lo que hay que cuidarse (Bauman, 2003). Es el lugar social en donde se
desarrolla la vida cotidiana por lo que implica un deseo de tener un lugar donde resguardarse
sobre todo en tiempos como el actual donde el individualismo originado por la consecución de
bienestar económico, aumenta y se reproduce en cada generación.

Por convivencialidad se entiende como “una relación social donde uno se interesa por el
otro, por lo diferente, por la alteridad, por la autenticidad, respetando los modos de vida de las
comunidades tradicionales, sus rutinas, sus modos de hablar, cantar, bailar, comer, en síntesis, su
cultura” (Skewes et al 2012; 77). Con esto la simple relación entre visitantes y visitados
trasciende al simple intercambio comercial pasando a configurarse como una oportunidad de
contacto intercultural.

- 29 -
Mientras que cotidianidad “considera los aspectos relacionales de las personas a partir de,
por ejemplo, el uso del tiempo y el espacio, las formas de organización del trabajo, el consumo de
materiales y formas simbólicas, y los medios de comunicación y las tecnologías adoptadas por
estas poblaciones en su realidad cotidiana.” (Henríquez et al 2010:29)

De este modo, el cuerpo teórico propuesto se encuadra en un concepto de desarrollo más


humano relacionado con el mejoramiento y calidad de vida. Como las necesidades de las
personas son crecientes y muchas veces los recursos tradicionales son limitados, se hace
necesario cambiar la óptica y buscar nuevas formas de satisfacer esas necesidades. Chiloé es
reconocido por ser rico en tradiciones y por poseer múltiples bienes culturales resumidos en lo
conocido como patrimonio entendiendo a éste en términos de memoria e identidad
(Kingman,2004). Al respecto, una primera aproximación al concepto se aborda desde el uso o
posesión de bienes culturales como consecuencia de procesos culturales determinados,
refiriéndose a un bien tangible o intangible con valor social e histórico devenido de un proceso,
es decir, obtenido como herencia que orienta las acciones sociales hacia la conservación,
preservación y restauración de dichos bienes, está integrado por tres dimensiones: una identitaria,
otra política, educativa (Prats, 2003). El patrimonio, remitiendo a una mentalidad acumuladora de
objetos x (Choay, 2007) configura valores arqueológicos que dan cuenta de sistemas sociales
anteriores, configurando el presente y previendo el futuro por lo que designar a algo en específico
como patrimonio radica en una decisión social que es transversal a la revalorización de la
identidad, y cuyo fin es proteger la diversidad. Como se dijo en la introducción, el patrimonio se
construye y redefine constantemente en términos de uso, mantenimiento, y protección, ya que la
preocupación creciente por el patrimonio persigue tres objetivos principales: el primero tiene que
ver con el rescate y mantención, el segundo se relaciona con la puesta en valor de los bienes
patrimoniales, mientras que el tercero persigue la difusión del patrimonio y sus implicancias
(Quintana, Stagno, 2008).

En la conferencia de 1982 la UNESCO define al patrimonio cultural como “las obras de


artistas, arquitectos, músicos, escritores y sabios, así como las creaciones anónimas, surgidas del
alma popular, y el conjunto de valores que dan sentido a la vida, es decir, las obras materiales y

- 30 -
no materiales que expresan la creatividad de ese pueblo; la lengua, los ritos, las creencias, los
lugares y monumentos históricos, la literatura, las obras de arte y los archivos y bibliotecas.” La
importancia de las iglesias desde el punto de vista patrimonial, es que constituyen lo conocido
como “escuela chilota de arquitectura religiosa” que posee características particulares haciéndola
aún más atractiva puesto que no representa sólo un aspecto arquitectónico, sino más bien un
sincretismo cultural. Ya lo decía Hernán Barrientos al manifestar que la relevancia de las
iglesias patrimoniales radica en su valor artístico - arquitectónico, su importancia histórico y su
valor dentro de la comunidad chilota, tanto global como localmente. El año 2000 la iglesia de
Tenaún es declarada como patrimonio de la humanidad, al igual que la iglesia de Colo, Dalcahue
y San Juan. Sin embargo, dentro de la institucionalidad chilena, han sido consideradas como
Monumento histórico Nacional en distintas fechas. Respectivamente, 1999, 1999, 1971 y 1999.

La idea de patrimonio actúa, entonces, bajo la fórmula de que el desarrollo propio de cada
sociedad menoscaba al bien patrimonial, pero a la vez le otorga el valor necesario para que sea
protegido y conservado. La protección y conservación implica la creación de nuevas categorías
que preserven la memoria colectiva en la medida que se desarrolle una mentalidad de conciencia,
y no que opere bajo una mentalidad nostálgica.

Al desarrollarse tal conciencia, se genera una identidad propia y característica al territorio


que ocupan las comunidades pasando a ser relevante el espacio geográfico y social. Entendiendo
que toda relación social se da necesariamente en un territorio geográfico determinado, Milton
Santos (1997 en Montañez et al 1998) propone concebir a éste último “como un conjunto
indisociable de objetos y de sistemas de acciones. Los sistemas de objetos no ocurren sin los
sistemas de acciones y estos Otimos no suceden sin los primeros. El espacio es construido
históricamente” (Montañez, Gómez, y Ovidio, Delgado Mahecha 1998;121). Siendo así, la
adaptación a los macrocambios de la comunidad en el tiempo dependerá de la versatilidad de las
actividades que puedan realizar para poder mejorar su calidad de vida, que a la vez implica un
contingente identitario fuertemente marcado por su patrimonio.

- 31 -
“Las significaciones imaginarias sociales crean un mundo propio para la sociedad
considerada, son en realidad ese mundo: conforman la psique de los individuos. Crean así una
“representación” del mundo, incluida la sociedad misma y su lugar en ese mundo: pero esto no es
un constructum intelectual; va parejo con la creación del impulso de la sociedad considerada (una
intención global, por así decir) y un humor o Stimmung específico –un afecto o una nebulosa de
afectos que embeben la totalidad de la vida social.” (Castoriadis, Cornelius. 1997;9). De este
modo el patrimonio pasa a ser una síntesis simbólica de los valores identitarios de una sociedad
que los reconoce como propios. Los valores religiosos de las comunidades de Chiloé están
sintetizados en la figura de la iglesia que vincula el sentimiento de pertenencia a un grupo, por lo
tanto la “activación patrimonial” (Prats, 2003) de las iglesias pondría en valor a las mismas como
patrimonio articulador de las actividades culturales manifestando rasgos identitarios persistentes
en el tiempo. Cuando esto ocurre, se configura un nuevo tipo centrado en lo que caracteriza a
cada comunidad en tanto grupo original, pero sobretodo basado en las particularidades
intangibles. Así se introduce al patrimonio cultural que está formado por los bienes culturales que
la historia le ha legado a una nación y por aquellos que en el presente se crean y a los que la
sociedad les otorga una especial importancia histórica, científica, simbólica o estética (Hevia,
Caluf y Martinez. 2000). Es la herencia recibida de los antepasados, y que viene a ser el
testimonio de su existencia, de su visión de mundo, de sus formas de vida y de su manera de ser,
y es también el legado que se deja a las generaciones futuras. No obstante el Patrimonio Cultural
al ser una construcción social donde se han legitimado ciertos referentes simbólicos por parte de
ciertas autoridades inmutables (Prats, 1998), como lo es la religiosidad en la Isla, se divide en dos
tipos, Tangible e Intangible, confluyendo ambas en una identidad asociada a elementos culturales
característicos. Mientras que el patrimonio tangible es visto como expresión de las culturas a
través de grandes realizaciones materiales, el intangible se constituye por aquella parte invisible
que reside en espíritu mismo de las culturas. El patrimonio cultural no se limita a las creaciones
materiales. Existen sociedades que han concentrado su saber y sus técnicas, así como la memoria
de sus antepasados, en la tradición oral. La noción de patrimonio intangible o inmaterial
prácticamente coincide con la de cultura, entendida en sentido amplio como "el conjunto de
rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan una
sociedad o un grupo social" y que, "más allá de las artes y de las letras", engloba los "modos de
vida, los derechos fundamentales del ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones y las

- 32 -
creencias" A esta definición hay que añadir lo que explica su naturaleza dinámica, la capacidad
de transformación que la anima, y los intercambios interculturales en que participa.

El patrimonio intangible está constituido, entre otros elementos, por la poesía, los ritos,
los modos de vida, la medicina tradicional, la religiosidad popular y las tecnologías tradicionales
de nuestra tierra. Integran la cultura popular las diferentes lenguas, los modismos regionales y
locales, la música y los instrumentos musicales tradicionales, las danzas religiosas y los bailes
festivos, los trajes que identifican a cada región de Chile, la cocina chilena, los mitos y leyendas;
las adivinanzas y canciones de cuna; los cantos de amor y villancicos; los dichos, juegos
infantiles y creencias mágicas.

Por su parte, el patrimonio tangible puede ser mueble o inmueble. El primero comprende
los objetos arqueológicos, históricos, artísticos, etnográficos, tecnológicos, religiosos y aquellos
de origen artesanal o folklórico que constituyen colecciones importantes para las ciencias, la
historia del arte y la conservación de la diversidad cultural del país. Entre ellos cabe mencionar
las obras de arte, libros manuscritos, documentos, artefactos históricos, grabaciones, fotografías,
películas, documentos audiovisuales, artesanías y otros objetos de carácter arqueológico,
histórico, científico y artístico. Según lo expuesto en un Seminario sobre Patrimonio Cultural
Inmaterial realizado el año 2011 patrocinado por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, se
estima que en Chile existen más de dos millones de objetos o piezas museables, los que se
encuentran principalmente en museos, archivos y bibliotecas del Estado. En una página web
(www.mav.cl)9 que sintetiza lo que la legislación chilena considera como tipos de patrimonio al
patrimonio tangible inmueble que está constituido por los lugares, sitios, edificaciones, obras de
ingeniería, centros industriales, conjuntos arquitectónicos, zonas típicas y monumentos de interés

9
CONSEJO DE MONUMENTOS NACIONALES, et al. Monumentos Nacionales de Chile: 225 Fichas. Imprenta
Biblioteca Nacional, 1999.
CONSEJO DE MONUMENTOS NACIONALES, DIBAM: Seminario de Patrimonio Cultural. Ed. Consejo de
Monumentos Nacionales. Santiago de Chile. 2ª Edición. 1998
MINISTERIO DE EDUCACIÓN, CONSEJO DE MONUMENTOS NACIONALES: Cartas Internacionales Sobre
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MINISTERIO DE EDUCACIÓN, CONSEJO DE MONUMENTOS NACIONALES: Aspectos financieros de la
legislación sobre monumentos nacionales en Chile: Antecedentes, Proposiciones. En Cuadernos del Consejo de
Monumentos Nacionales. Segunda Serie, No 24, 1998.
UNESCO: Conferencia Intergubernamental sobre Políticas Culturales para el Desarrollo. El Poder de la Cultura.
Estocolmo, Suecia, 30 de Marzo - 2 de Abril, 1998.
- 33 -
o valor relevante desde el punto de vista arquitectónico, arqueológico, histórico, artístico o
científico, reconocidos y registrados como tales. Estos bienes culturales inmuebles son obras o
producciones humanas que no pueden ser trasladadas de un lugar a otro, ya sea porque son
estructuras (por ejemplo, un edificio), o porque están en inseparable relación con el terreno (por
ejemplo, un sitio arqueológico). La identificación del patrimonio arquitectónico y urbano de
Chile ha sido realizada, en gran parte, por estudios universitarios. Sólo una parte de él goza de
protección legal, mediante la aplicación de la legislación de Monumentos Nacionales (Decreto
Ley No 651 de 1925, y Ley No 17.288 de 1970).

El patrimonio así expuesto y relacionado con la realidad de la Isla, puede ser configurado
como un bien turístico de gran potencialidad no sólo para los beneficios turísticos sino que
también para la identidad y la cultura. No obstante, antes de aventurarse en la definición de un
concepto tan amplio y tan controvertido, se debe hacer una linealidad en el desarrollo del turismo.
Lo primero es establecer que el hombre desde siempre se ha debatido entre dos cosas: la primera
es el trabajo y la segunda el juego. Para el doctor Portabella Durán10 el trabajo es una necesidad,
porque sólo a través de éste los seres humanos procuran los medios necesarios para satisfacer sus
necesidades, mientras que el juego es un instinto. Entonces, el turismo es la actividad que permite
mantener al Homo faber (hombre que trabaja) y al Homo ludens (hombre que juega) separados.
No obstante, ambas facetas se encuentran en una relación dialéctica de necesidad mutua ya que
para satisfacer una es necesaria la otra. Siendo ambas caras de una misma moneda, a lo largo de
la historia el hombre ha debido trabajar para satisfacer las necesidades de otros para lograr las
propias por lo que se hace imposible determinar si el juego deriva del trabajo o al revés pero sí se
puede decir que el juego como uno de los anhelos máximos del ser humano es el sustento de la
filosofía turística. (Gurría Di Bella, 2007)

Ahora bien, aparece entonces lo que se denomina como tiempo libre, es decir como “aquel
que nos queda después del trabajo; esto es, el tiempo de “no trabajo” incluyendo las vacaciones.”
(Gurría Di-Bella, 2007:25), y el ocio entendido como “lo que queda del tiempo libre para
ocuparlo a voluntad” (Ibíd:25). Para el turismo es necesario el uso de ese tiempo de ocio activo

10
Doctor cuyos trabajos se encuentran principalmente en el área de la psicología.
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en la forma de viaje para poder alcanzar el anhelo del juego. El viaje por su parte, puede tener
características de evasión o escape, y de atesoramiento cultural. En el caso de evasión se
responde a un arraigado instinto de cambio, de movimiento y desplazamiento evidenciados en el
transcurso de la historia del hombre donde se ha visto obligado a desplazarse ya sea pro
condiciones climáticas, de territorialidad, bélicas, etc.

El concepto de turismo adoptado por la Comisión de Estadísticas de las Naciones Unidas en


1995 se define como las actividades que realizan las personas durante sus viajes y estancias en
lugares distintos al de su entorno habitual, por un periodo de tiempo consecutivo inferior a un año
con fines de ocio, por negocios u otros motivos. (Organización Mundial del Turismo OTM,
1999). Mientras que la sustentabilidad, según la Comisión Mundial Del Desarrollo y Medio
Ambiente, se comprende como el desarrollo que cubre las necesidades del presente sin
comprometer la capacidad de futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades,
refiriéndose a la mantención, restauración y renovación del bien turístico que involucren un
equilibrio entre las presiones económicas y las necesidades futuras del medio ambiente.

Este nuevo turismo empieza su desarrollo en la década del ’80 cuando emerge la
preocupación por el entorno natural que, producto del desarrollo económico basado en la
explotación excesiva, se vio amenazado. Sin embargo, el medio ambiente ya no se compondría
por un paisaje natural, sino que también incluiría a un paisaje social. (Santana, 2003)

Es desde aquí que aparecen los nuevos tipos de turismo que aluden al tipo de recursos que
cada uno explota: ecoturismo, etnoturismo, turismo cultural, turismo religioso, entre otros. Cada
uno tiene un elemento que le es propio y que lo define, por ejemplo, el turismo cultural se basa en
las expresiones culturales de las comunidades y en definitiva, en su patrimonio sea éste tangible o
intangible.

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Con el afán conservacionista, el turismo cultural (OMT, 1999) plantea un acercamiento
respetuoso entre el turismo como estrategia de desarrollo que implique un cambio social y el
patrimonio cultural en sus dos dimensiones: tangible e intangible.

El turismo es una experiencia que resalta los valores estéticos de los destinos turísticos, el
turismo cultural potencia los sistemas simbólicos y cognitivos dirigiendo la conducta de los
turistas hacia el conocimiento de la comunidad receptora en cuanto a portadora de cultura. Como
ya se ha dicho anteriormente, la OMT introduce en el concepto de turismo la variante de lugar sin
hacer referencia a lo que el contacto entre las dos partes (el turista y la comunidad receptora)
pueda producir dejando de lado la transformación de las relaciones sociales que trae el proceso
turístico. Cabe señalar que es en la diferencia cultural devenida de tal diálogo donde se encuentra
la experiencia estética susceptible a explotación. No obstante, la cultura no es algo estático ya que
se compone de instituciones y prácticas sociales cambiantes. Ante esto, el turismo contribuye al
proceso de transformación de las redes de significado al darlo a conocer y al establecer relaciones
de poder visibles en los discursos y las prácticas al influir en las formas de cómo acercarse a esa
otredad cultural.

Reconocido por organismos como la UNESCO (2003) como una actividad instituida, el
turismo puede actuar de dos maneras; puede ser amigo o simplemente el mejor enemigo del
desarrollo local siendo este sector el más susceptible a transformaciones negativas suponiendo un
tipo de relación social en donde ambas partes son necesarias contextualizándose en el marco de
una acción social compartida por varios agentes “pudiendo ser de carácter comunitario (personal)
11
o societario (impersonal)” (Sampaio, 2004:102). Bajo esta consideración se empieza a
configurar una idea de turismo que armonice distintas áreas para que sea una estrategia que actúe
favorablemente a la comunidad. Teniendo directa relación con el turismo rural ya que constituye
una de sus formas el turismo cultural plantea un acercamiento respetuoso entre el turismo como
estrategia de desarrollo que implique un cambio social, y el patrimonio cultural en sus dos
dimensiones: tangible e intangible, ya que busca rehabilitar zonas deprimidas económicamente

11
Los términos se encuentran en portugués por lo que los utilizados en este trabajo incurren en un interpretación
personal siendo lo textual “…podendo ter caráter comunitário (pessoal) ou societário(impessoal) …”
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(Gurría Di-Bella 2000) basándose en el desarrollo y aprovechamiento de elementos relacionados
con el entorno natural y cultural.

Dependerá entonces, de que el turismo cultural, remitiendo a lo rural basado en la acción


comunitaria, actúe como espacio de diálogo donde la diversidad sea el parangón ya que de no ser
así, el turismo será un agente más de un sometimiento continuo facilitando la explotación de los
espacios marginados. Cada localidad presenta características culturales distintivas que dificulta el
desarrollo de un proyecto turístico que los englobe en una ruta sin tener un hilo conductor que en
este caso es el patrimonio físico manifestado en las iglesias.

Para Noel Salazar12 el turismo desde un enfoque antropológico aparece como un proceso de
aculturación (Gudykunst 1983; Núñez 1963 en Salazar, 2006), marcado por un intercambio
cultural al mismo tiempo que una relación intercultural. Cabe señalar que sin el marco de tal
relación no puede existir un intercambio. Una forma de hospitalidad mercantilizada (Cohen 1974)
donde el turista aparece como una categoría cultural una vez definido su rol al establecerse una
relación de intercambio económico. Un agente conducente a la democracia (Turner y Ash 1975)
puesto que el turismo implica un ejercicio de poder que haga posible las tomas de decisiones con
respecto al futuro de los bienes turísticos y al aprovechamiento de éstos para el mejoramiento de
la calidad de vida de los actores. Por último, aparece como un tipo de relación étnica mediante la
cual se modifican o reinventan las tradiciones culturales (Bendix 1989; Leong 1989; Swain 1990
en Salazar, 2006)

En este sentido la antropología del turismo focalizó su atención principalmente sobre las
comunidades anfitrionas o receptoras, la sociedad no occidental, los “Otros”, haciendo hincapié
en los efectos o impactos socioculturales del turismo en diversos grupos étnicos (Rossel, 1988;
Smith,1992; Santana, 1997, en Salazar, 2006).

12
Artículo publicado el año 2006 en Tabula Rasa, Colombia. Donde el autor rescata la relación entre, turismo, poder,
e identidad. http://www.revistatabularasa.org/numero_cinco/salazar.pdf. Accedido en 25-01-12
- 37 -
Ahora bien, para abordar al turismo como un proceso donde el turista y la cultura receptora
sufren transformaciones, la antropología se ha aproximado desde tres vertientes.

La primera tiene relación con que “el cambio sociocultural que acontece tanto en
asentamientos elegidos como destinos turísticos, como en aquellas áreas que dependen de los
primeros” (Santana, 1997:17). Bajo esta óptica, el conocimiento generado deviene de cómo se
están configurando esos destinos turísticos, es decir, de quién o quiénes determinan si es o no un
atractivo, y de las condiciones que deben cumplir en cuanto a infraestructura y a servicios.

Una segunda línea explicativa es entregada por la antropología simbólica y se relaciona con
lo cotidiano y no cotidiano que representa el viaje y la experiencia turística, o cómo el “tour” en
sí mismo aparece como un proceso ritual en el cual las instancias de separación, liminalidad, y
reintegración producen una transformación social del individuo (Turner, 1988).

Un tercer enfoque resalta el ocio y el tiempo libre. Ante esto, el rol del antropólogo radicó en
explicar todos aquellos sucesos que las personas ejecutan en los momentos que no trabajan. Por
lo tanto, el trabajador ocioso y el turista son los candidatos principales para consumir los bienes
culturales de las sociedades receptoras. Al aparecer fuertemente el concepto de patrimonio
cultural, la antropología se ve obligada a centrar la óptica en los usos sociales y políticos en las
construcciones históricas del patrimonio puesto que se considera como un mediador entre el
pasado y presente, así como también vieron en el turismo cultural una forma económica posible
para el sustento, mantenimiento y conservación del mismo (Barreto, 2000). Frente a la
preocupación por la conservación y revalorización del patrimonio, es necesario reflexionar sobre
las consecuencias que ha traído la manipulación de los bienes patrimoniales por agentes turísticos
externos desvirtuando los componentes identitarios y culturales dejando abierta una nueva óptica
que solicita la inclusión de las comunidades receptoras como agentes sociales activos.

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Al respecto, comienza a entrelazarse el turismo con la cultura. Se hace evidente la relación
recíproca que debe existir entre ambos en todo el proceso de intercambio. Un primer abordaje del
concepto cultura se da en el marco de una Conferencia desarrollada por la UNESCO (1982)
dirigiéndose hacia un “Conjunto de rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y
afectivos que caracterizan a una sociedad o a un grupo social. Ella engloba, además de las artes y
las letras, los modos de vida, los derechos fundamentales del ser humano, los sistemas de valores
y las creencias. La cultura da al hombre la capacidad de reflexión sobre sí mismo. Es ella la que
hace de nosotros seres específicamente humanos, racionales, críticos y éticamente
comprometidos. Por ella es como discernimos los valores y realizamosnuestras opciones. Por ella
es como el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como un proyecto
inacabado, pone en cuestión sus propias realizaciones, busca incansablemente nuevos
significados y crea obras que lo trascienden”.

Para hacer la relación entre cultura y turismo, un buen enfoque lo da la antropología al


definirla como un proceso de intercambio donde existe un enriquecimiento de la cultura visitante
y receptora. Desde la antropología, el concepto de cultura fue desarrollado en un inicio por E. B.
Taylor (1874) cuya definición incurre en un conjunto complejo que incluye conocimiento,
creencias, arte, moral, ley, costumbres y otras capacidades y hábitos adquiridos por el hombre
como miembro de la sociedad. Una visión más actual sobre la cultura tiene relación con "un
modo de organizar el movimiento constante de la vida concreta, mundana y cotidianamente. La
cultura es el principio organizador de la experiencia, mediante ella ordenamos y estructuramos
nuestro presente, a partir del sitio que ocupamos en las redes de las relaciones sociales"
(González, 1991:2).

Se puede hablar, entonces, de un concepto clásico, un concepto ilustrado y un concepto


romántico de la cultura. El primero subraya la forma de heredar (la frecuentación personal de los
grandes libros, las grandes obras de arte, los grandes ejemplos); el segundo, el nivel alcanzado (la
superioridad de los que están en la cumbre); el tercero, el patrimonio (todo lo que puede
considerarse propio). Pero en los tres se dan los tres aspectos. Por ejemplo, con respecto al nivel:
el concepto clásico ve la cultura como nivel personal (en comparación con otras personas); el

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ilustrado, como nivel social (en comparación con otras sociedades o estamentos); el romántico,
como identidad (incomparable). El primero y el segundo son elitistas, frente al tercero, que
enaltece la cultura popular y los valores comunitarios. El segundo y el tercero son paternalistas, a
diferencia del primero, que enaltece el esfuerzo personal. En el concepto clásico, la cultura que
importa es la mía: la que me lleva al diálogo con los grandes creadores. En el concepto ilustrado,
hay una sola cultura universal que va progresando, ante la cual los pueblos son graduables como
adelantados o atrasados. En el romántico, todos los pueblos son cultos (tienen su propia cultura);
todas las culturas son particulares y ninguna es superior o inferior.

Para Gabriel Zaid (2007) existen tres grandes categorías donde se puede enmarcar el concepto
de cultura partiendo de una definición general y que tiene relación con un “conjunto de elementos
materiales e inmateriales que determinan en su conjunto el modo de vida de una comunidad, y
que incluye técnicas, pautas sociales, lenguaje, sistemas sociales, económicos, políticos y
religiosos. Como pautas sociales entendemos a la moral, las creencias, costumbres y toda la serie
de hábitos que el hombre adquiere en tanta es miembro de una sociedad.”

Kroeber (en Zaid 2007) por su parte, postula que existen cosas relativas a los seres humanos
que no son puramente biológicas, ni psicológicas otorgándole una base material a la cultura. Para
él, todo ser humano que se desarrolla en un núcleo social donde comparte con otras creencias,
costumbres, tradiciones y educación, posee cultura constituyendo un grupo cultural diferenciable
de otros. Desde este punto de vista, una característica fundamental es que la cultura entendida
como una suma de manifestaciones se enseña o se transmite, es decir, es heredable.

La división de la cultura

Para muchos antropólogos y para el mismo Zaid (2007), existen tras divisiones de la cultura.
La primera es la cultura material considerada como un producto de la cultura y no cultura en si
misma. Esto se justifica ya que la cultura material (los avances tecnológicos que permiten la
adaptación) son siempre consecuencia y realización de determinadas ideas, pero esta tecnología a

- 40 -
su vez ejerce gran influencia en el surgimiento de nuevos valores y creencias. En definitiva, se
puede decir que la cultura material son aquellos soportes artefactuales que permiten a la cultura
no material interactuar entre los valores morales y los materiales.

La cultura no material incluye a todos aquellos principios acordados de convivencia (valores,


normas, moral, costumbres), esta cultura hace referencia a los valores, fines e ideologías que
forman la base de dicha sociedad. Esta cultura depende de las necesidades síquicas del individuo,
estas necesidades se resumen en la religión, la moral, la ética, y conocimientos que el hombre
quiere o necesita suplir por medio de prácticas o actividades

La cultura real e ideal es aquella de la que somos participes en la actualidad, esta cultura es
heredada por nuestros padres y guarda patrones de tradición los cuales se ven modificados por los
avances tecnológicos que dan lugar a la difusión de nuevos sistemas de valores. Por ello la
cultura real es el producto de las supervivencias de las generaciones.

Por otro lado la cultura ideal es aquella que anhelamos poseer. Ésta se fundamenta en la
mayor práctica y defensa de aquellos valores mas desgraciados u olvidados dentro de la sociedad.
No obstante, es una idea instalada en el imaginario de terceros, entendiendo a éstos como
aquellas personas externas a la cultura comunitaria en sí pero preocupadas por su conservación,
que considera la mutabilidad de tales valores que le permiten a la comunidad poder adaptarse sin
tener que, necesariamente, vaciarse de contenido. A saber “la institución de la sociedad recrea,
siempre y obligatoriamente, una lógica suficientemente correspondiente a esta lógica “ensídica”
(lo cual le permite sobrevivir como sociedad) bajo la égida de las significaciones imaginarias
sociales instituidas cada vez. Esto le permite crear un mundo dotado de sentido (diferente cada
vez).” (Castoriadis, Cornelius. 1997;6)

La identidad, concepto que determina y a la vez es determinado y definido por el


patrimonio cultural, está concebida en este trabajo como un constructo social y temporal relativo

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al contexto sociohistórico en el que se produce. Tiene como característica su permanencia en el
tiempo y en el espacio ya sea virtual o realmente, relacionándose íntimamente con un espacio
físico y social. La identidad remite a un sentimiento de pertenencia hacia un grupo donde los
sistemas simbólicos y cognitivos son compartidos apareciendo una acción que define al
sentimiento de “sentirse parte de”, a saber, una identificación en términos de que “Obedece a la
lógica del más de uno. Y puesto que como proceso actúa a través de la diferencia, entraña un
trabajo discursivo, la marcación y ratificación de límites simbólicos, la producción de «efectos de
frontera». Necesita lo que queda afuera, su exterior constitutivo, para consolidar el proceso.”
(Hall, 1996 :16). En este sentido la identidad se forma entre la memoria colectiva y la historia. Al
respecto “La memoria trae datos cargados de afectividad, subjetividad y se confunde con el
presente. La historia registra y esquematiza, ordenando. La historia trae, generalmente, la versión
oficial o del grupo en el poder, y precisa del aporte de la memoria para equilibrar con la versión
de los vencidos.” (Barreto en Santana et al, 2005:11)

Para Castells (2003) la identidad en el proceso de globalización actúa como fuente que
otorga sentido a la vida cotidiana de cada quien. Es, entonces, que al experimentar intercambios
y relaciones con los demás, se experimenta la identidad y es en este proceso en donde la
identificación otorga la seguridad de saber quiénes somos, mientras que la diferenciación evitará
confundirnos con los demás. Si bien en la realidad se distinguen distintos tipos de identidades que
por su carácter de circunstanciales y aglutinantes no pueden ser unificadas en un solo concepto, el
que mejor distingue las implicancias de revalorizar al patrimonio es la identidad cultural
entendida como una construcción social de una realidad intersubjetiva que agrupa a núcleos
familiares que comparten en la vida común y que son conocidos desde dentro por los actores con
fines prácticos y cuyas representaciones sociales son compartidas. Según Castells (1999), la
identidad cultural es un principio básico de organización social, seguridad personal y
movilización política. De este modo, se constituye como un proceso donde los actores sociales
construyen el sentido de su acción cuyo referente es un bien cultural o un conjunto de bienes
culturales, fundadas en una tradición cultural a la vez que en una experiencia histórica.

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Por desarrollo hay que entender a la superación de la dialéctica entre la necesidad de subsistir
identitariamente ante los cambios, y la necesidad de adaptarse a dicho cambios. Para Boisier “el
desarrollo no puede ser sino el resultado de la adaptación interactiva con el entorno, producto de
subsistemas independientes del sistema adaptativo complejo, que buscan mejorar su situación, en
una dialéctica permanente entre impulsos centrífugos y centrípetos (autopoiéticos)” (2003:197).
Cuando se asume que tal superación está dada en la realidad por las cosas que impiden el
bienestar personal y por ende una buena calidad de vida, entonces es necesario la manera de
medir tales grados de insatisfacción, pero más aún evidenciar esos obstáculos que impiden a las
personas desarrollarse como consecuencia de “haber olvidado que el desarrollo económico no se
reduce a crecimiento, baja inflación y equilibrio en la balanza comercial, y que el desarrollo
social incluye esa dimensión propia de la cultura que es encontrarle sentido a lo que hacemos”
(García Canclini, 2005:6). Como Max Neef (2006) señala, medir el desarrollo sólo en términos
cuantitativos no es la solución y por lo demás es una idea bastante obsoleta. Por el contrario, es
necesario buscar nuevos valores capaces de “medir” el grado de bienestar de las personas. Es así
como surge un modelo de desarrollo a escala humana. Como el concepto de desarrollo se
encuentra más asociado a las personas sujetos y no meramente objetos, es responsabilidad de
éstas ejercer, responsablemente, su rol como agentes, por esto es que la gestión patrimonial debe
partir de esta base.

Los pilares que sostienen a la teoría del desarrollo a escala humana son las necesidades
humanas, la autodependecia, y ls organización orgánica entre sociedad, naturaleza y tecnología.
Sin embargo, y tal como lo dice uno de los propulsores de este nuevo desarrollo, Manfred Max
Neef, de nada servirían si no estuvieran cimentadas sobre bases sólidas como lo es “el
protagonismo real de las personas, como consecuencia de privilegiar tanto la diversidad como la
autonomía de espacios en que el protagonismo sea realmente posible” (2006: 30). Por lo que la
participación y activismo de las personas es fundamental para impulsar un cambio cuyo fin sea
mejorar la calidad de vida de cada uno siendo la acción colectiva el combustible para dicho
impulso más aún cuando el desarrollo está enmarcado en un contexto de sustentabilidad que
debe “asegurar la calidad de vida manteniendo la capacidad de carga, que soportar los
ecosistemas. La sustentabilidad no es una señal de crecimiento aunque sí un indicador de los
recursos. Desarrollo es la capacidad de convertir eses mismos recursos en bienes y servicios para

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satisfacer las necesidades humanas sin la degradación del medio que mantiene a los ecosistemas”
(Zamorano, 1997:20).

Siendo la promoción de espacios de participación social el motor de cambio el turismo


cultural basado en la acción comunitaria se posiciona como una carta factible para lograr cambios
que lleven a las aspiraciones personales, reconociendo que el mejoramiento de la calidad de vida
está ligado a las posibilidades reales que tengan las personas para satisfacer adecuadamente sus
necesidades humanas fundamentales. Ante la necesidad de que la identidad resista a los cambios,
y al instinto de supervivencia a través de la adaptación, la gestión patrimonial es necesaria como
bastión de una identidad transformada para lograr estrategias que permitan obtener los recursos
necesarios para la satisfacción de tales necesidades. Ya se sabe que el turismo así pensado, es
sólo un modo alternativo pero que puede ser muy utilitario.

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-Metodología-

Desde el punto de vista metodológico, la investigación realizada se caracteriza por ser de


tipo propositivo ya que los resultados obtenidos configuran, entre otras cosas, sugerencias de
actividades que potencien el desarrollo turístico gestionado desde las comunidades, por lo que la
forma metodológica busca describir y caracterizar la situación para luego encaminarse hacia las
actividades propuestas.

La descripción metodológica consta de dos partes. La primera tiene relación con los
problemas prácticos, y específicos de la tesis. Mientras que en una segunda etapa busca proponer
la mejor forma para abordar los objetivos propuestos, siendo la vía escogida la propuesta por el
turismo comunitario como metodología a través de la animación sociocultural , conjuntamente
con una combinación entre la investigación realizada en práctica y una indagación bibliográfica.

Delimitación Conceptual

Área temática: Turismo cultural

Tema: El turismo cultural como estrategia comunitaria

Problemas práctico teórico

El principal problema que enfrenta el desarrollo de la investigación radica en el efecto real


que pueda ocasionar la puesta en práctica de la propuesta de turismo cultural en la comunidad,
presumiendo que pueden ocurrir tres cosas. La primera de ellas incurre en un efecto negativo para
el restauro de la identidad ancestral a través de las recreaciones culturales recurrentes para efectos
turísticos lo que le restaría el carácter ritualista a las dichas prácticas tradicionales. Por otra parte,
hay una mirada más optimista que tiene relación con una concientización de la comunidad sobre
los potenciales del patrimonio, acción que llevaría a una revalorización patrimonial y a una

- 45 -
mirada externa más respetuosa. Y lo último, igualmente lamentable y no deseable, es la pasividad
frente al turismo como un agente de cambio.

Problemas específicos de la tesis

Para enfrentar los tres escenarios posibles descritos anteriormente se busca desarrollar un
método, desde la teoría, que permita reducir el estado de abulia13cultural en el que se encuentra
la sociedad chilota y la depredación turística sin sentido realizada por operadores para turistas en
busca de lo culturalmente distinto.

De este modo, la tesis se constituye como un desafío que evalúa el proceso turístico cultural
que actualmente se realiza en el bordemar chilote para poder mejorarlo a futuro y adecuarlo a la
cultura tradicional. Sin embargo, y aquí el principal problema, es que se esboza como un proceso
de cambio de largo aliento debido a los múltiples actores que participan en él. En definitiva, es la
razón por la cual los alcances reales y los resultados prácticos de esta investigación se mantienen
en suspensión al no poder establecerse en territorio conocido y firme.

La segunda parte gira en torno a los conceptos de la investigación/propuesta centrándose en


el patrimonio, cultura, identidad, turismo, y desarrollo, con los cuales se busca establecer una
relación armoniosa entre cada una que sea funcional a las comunidades objeto de estudio y al
ejercicio de actividades turísticas en sectores “marginados”.

Para el turismo comunitario, considerado como un subsector del turismo cultural para efectos
de esta tesis, el objeto es la forma en cómo organizar la actividad turística, razón por la cual se
ha elegido como parte de la metodología. Lo primero es entonces, delimitar cuál es el rol del
sector empresarial, y cuál es la organización comunitaria. Si bien existe tal diferenciación, ésta se
desdibuja al poner a la localidad como intermediadora entre la oferta y la demanda a través del

13
Término derivado desde la psicología que remite a un estado de pasividad emocional. En este caso, el estado
abúlico cultural tiene relación con la pasividad de la población frente a la valoración patrimonial en cualquier
sentido. Síntesis y traslación del concepto por cuenta propia.
- 46 -
ofrecimiento y calidad de los servicios. Ante este hecho, se proponen ciertas actividades
devenidas de los dos sectores para lograr que sea una alternativa económica efectiva, siendo la
organización y gestión autónoma, apelando a la capacidad de compromiso local, el impulsor del
desarrollo social, cultural y económico. La gestión desde la comunidad en la promoción de los
servicios turísticos favorece la captación de nuevos turistas atraídos por la autenticidad, por lo
que el acceso a los productos turísticos ofertados adquiere un plus especial si vienen de un sector
con carácter definido y particular como lo es la cultura ancestral de Chiloé.

La metodología empleada sigue los lineamientos de lo realizado en la práctica profesional


donde el camino metodológico estuvo determinado por dos ítemes acerca de la creación de una
ruta patrimonial en el bordemar de Chiloé. Los lineamientos de acción posibles para una
adecuada gestión del patrimonio cultural se basaron en dos formas o métodos, a saber, la
interpretación y la animación en donde la conservación, como un proceso social de
concientización y sensibilización frente a lo patrimonial, es el principal objetivo. Por lo tanto, la
metodología propuesta consta de dos partes considerando la situación turística actual de los
territorios en donde se emplazan las iglesias. La primera atañe a la formulación y gestión de la
ruta. Mientras que en la segunda tiene relación con las formas posibles de abordar una ruta
patrimonial que respete el desarrollo de los grupos, pero que a la vez comprometa a los sectores
para mantener viva la ruta desde los lugares otorgándole al visitante las herramientas para que se
acerque de manera más pertinente a la otredad cultural. Las técnicas metodológicas en esta etapa
se centraron en entrevistas informales con las personas anfitrionas en las localidades y con los
investigadores interesados en la creación de un nuevo producto turístico: una ruta cultural,
rescatando un discurso emanado desde una cultura con identidad.

Teniendo lo anteriormente expuesto como un antecedente metodológico central para la


forma en cómo se desarrolló la presente investigación, los pasos seguidos se dirigieron
fundamentalmente a fortalecer la idea de turismo cultural a través de una propuesta teórica capaz
de culturizar las prácticas turísticas desarrolladas en los sectores analizados, ya que muchas veces
a sabiendas de la riqueza de su patrimonio cultural, los mismos actores lo utilizan como producto
turístico descontextualizado de su espacio por lo que es despojado de su valor real. Para evitar

- 47 -
esto, se elabora esta propuesta basada en una investigación previa, que tiene como finalidad
educar en términos culturales y que a partir de ese aprendizaje puedan ser los perpetuadores de
cualquier forma de gestión patrimonial tal como lo hacen los patrones14 de las iglesias. Para esto,
se retomaron las conversaciones realizadas en terreno de práctica profesional como punto de
partida para una teorización del quehacer turístico cultural basado en la sistematización de
información concerniente a los conceptos expuestos en el marco teórico. Como se trata de
utilización de conceptos distintos y algunos poco manejados como el turismo, es necesario
establecer una identificación para luego agruparlos. Posteriormente, se estableció un sistema de
fichajes para orientar la bibliografía hacia los objetivos de la propuesta al igual que la elaboración
de una matriz cuyo fin es correlacionar los conceptos a la vez que establecer una linealidad de la
información recopilada. En cuanto a ésta, se presenta a lo largo de este documento bajo la figura
de tablas en forma resumida, por ejemplo las principales celebraciones religiosas llevadas a cabo
en las Iglesias de cada localidad.

En definitiva, la metodología aquí expuesta es una combinación entre el trabajado


realizado en práctica y una indagación bibliográfica que responde a una investigación descriptiva.

14
Figura social encargada de velar por la apariencia física de las parroquias y de procurar lo que sea necesario en
cada celebración.
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-Resultados-

Las iglesias expresan un lugar de encuentro para las celebraciones religiosas y la forma de
vivir de las comunidades. Es en este intercambio cultural donde son identificados dos grupos
completamente opuestos: por un lado estaba la tradición religiosa europea mientras que por otro
estaba un componente fuertemente indígena que sirvió como mano de obra para la construcción
de las iglesias. ”…Yo creo que la fe de este lugar se mantiene especialmente en todo lo que
significa participación en la vida activa de la iglesia, quizás no tanto en la organización en sí,
pero si en devoción. La gente baja cuando hay una solemnidad, cuando hay un funeral, o sea se
mantiene todo lo que es desde siempre” (Omar Nahuel, fiscal de Ichuac). Tan suyos hicieron este
nuevo sistema social marcado por la fe, que los habitantes actuales de la Isla se preocupan del
funcionamiento de cada una de sus Iglesias que más que monumentos, son para ellos parte
fundamental de su organización y estructura social.

El significado de la religión se transforma al entrar en contacto con la población anfitriona. Se


configura una orden basada en la comunidad y teñida de una tradición centenaria. Sin embargo, y
al considerar las condiciones climáticas adversas que afectan el mantenimiento de las Iglesias,
los esfuerzos de las comunidades para mantenerlas no son suficientes y es necesario la
intervención de terceros. “…y todos reclamábamos, y todos decíamos Padre que tener, Padre qué
hacemos con la iglesia, qué vamos a hacer, por ahí Padre estamos buscándole algún lado donde
pueda salir alguna platita. En tanto se acordó Dios…” (José Aladino Mayorga, habitante de Villa
Quinchao). A raíz de lo cuál se gestiona, desde el Obispado de Ancud, la creación de
Fundaciones que se preocupen por el restauro estructural de las iglesias y por consiguiente el
cuidado y continuidad de la forma tradicional de vida de la Isla.

El interés creciente por mantener las iglesias como espacios físicos aglutinantes de una forma
de vida específica y el deterioro evidente de las más significativas como la de Achao o San Juan,
llevó a que Fundaciones se propusieran junto con el Ministerio de Bienes Nacionales levantar

- 49 -
informes que permitieran darles más renombre y auge al patrimonios insular por medio de la
proclamación de “Patrimonio de la Humanidad” en 1999.

Desde aquí se empieza a intensificar el turismo, siendo la principal actividad económica en


período estival. No obstante, el tipo de turismo que más destaca en toda la Isla es el que se
relaciona con la demostración de la forma característica de vida que tiene Chiloé basada en la
asistencia comunitaria frente a las problemáticas sociales.

Al ingresar el turismo al territorio como una alternativa a las actividades económicas


existentes se plantean dos cuestionamientos. El primero es de carácter más positivo visto desde
la comunidad puesto que puede actuar como escenario para mostrar su cultura además de remesar
un ingreso extra. El segundo en cambio, es algo más crítico al instar a la reflexión sobre el
ejercicio de prácticas turísticas sobre el patrimonio. Al respecto se pueden responder las
interrogantes al principio enunciadas y relacionadas con la realidad actual del turismo en la
región, se puede decir que:

- ¿Cuál es la responsabilidad de la comunidad frente al cambio social producido por las actividades
turísticas que cada año se intensifican?

El rol que debiera cumplir la comunidad es el principal siendo actor y no sujeto. Cada
localidad debiera empoderarse del desarrollo de la actividad turística para dejar atrás el rol pasivo
que ha venido jugando hasta el momento replegándose solamente al suministro de servicios
turísticos. No obstante, es fundamental el apoyo privado puesto que no se cuenta con los recursos
necesarios ya sean monetarios o de formación de profesionales en el área turística. Hay que
recordar que en su mayoría son comunidades cuya economía se basa en oficios tradicionales tales
como la pesca, la agricultura, y en el caso de San Juan en la construcción de rivera.

- 50 -
- ¿Cuál es la responsabilidad del turismo hacia los valores culturales de la localidad en que se
desarrolla?

Una de las funciones que conlleva el turismo cultural, es activar el patrimonio de las zonas en
la cual se desarrolla, mientras que una dimensión del patrimonio nos recuerda el carácter
educativo que éste debiera tener. De este modo y sabiendo que ha sido mal manejado como
producto turístico ya que se ha vaciado de contenido al quitarle el contexto original en el que
cobra sentido, se hace necesario que el nuevo producto turístico eduque a la población turista y
residente ya que al hacerlo, entrega en el primer caso una experiencia más real, mientras que para
el segundo una instancia de transmisión cultural y de conservación de la identidad a través de la
herencia tal como se aprecia en el caso de la Familia Bahamondes en San Juan donde por años se
han dedicado a la construcción de embarcaciones, pero a la vez en la tradición musical marcada
por los acordeones que salen a relucir en cada reunión social mostrando el aprendizaje que cada
generación va adquiriendo.

- ¿Cuál es la responsabilidad de la comunidad con su propia cultura ancestral?

“¿Qué rol desempeña en ese intento la Gestión y Difusión del Patrimonio Cultural, es decir, su
Uso Social comprometido y responsable? ¿Qué papel juega la Educación en sus distintas formas?
Desde esta concepción, el PATRIMONIO CULTURAL INTEGRAL, como producto social-
histórico y como representación de la memoria colectiva, aparece como un ámbito óptimo para
que los diferentes actores sociales coordinen sus acciones, las orienten hacia una armonización
superadora del cálculo individualista, de tal modo que los procesos involucrados sean
verdaderamente integracionistas.” (Martini, 2002). Con esta cita queda de manifiesto la
importancia del patrimonio cultural entendiéndose como las expresiones tangibles o intangibles
de la identidad cultural de un grupo, por lo que la necesidad de gestión debe, necesariamente,
pasar por las comunidades dejando la tarea de difusión del patrimonio a éstas conjuntamente con
el sector empresarial quienes muchas veces deben asumir los altos costos que implican
desarrollar alguna actividad turística en la región. Sin embargo, hay que considerar las precarias
condiciones en que la población de las comunidades desarrollan turismo al proveer solo servicios
de alimentación y escaso servicio de hospedaje. Para que haya un compromiso real y responsable

- 51 -
del uso social del patrimonio cultural es necesario que las familias involucradas directamente en
la continuidad de la identidad de cada localidad tomen relevancia y logren empoderarse
finalmente de las riendas de su cultura evitando una transformación de ésta hacia una cultura
hegemónica movida y engendrada en el seno de la globalización.

- ¿Cómo lograr un turismo responsable con la cultura pero a la vez un agente que revalorice los
elementos patrimoniales de los cuales se sirve?

Lo primero es recordar la dimensión política del patrimonio que va más allá de determinar
quiénes lo poseen y quiénes no. Lo principal es establecer quiénes están legitimando el carácter
patrimonial de un bien. Al respecto la ley chilena ha reconocido a las cuatro iglesias de las
localidades estudiadas como parte del patrimonio cultural que delimita precisamente a la
identidad insular asumiéndola como una imagen cultural (Prats, 2008). No obstante, la activación
patrimonial que le da el sentido de patrimonial a un bien cultural y por ende la legitimidad como
un rasgo identitario, debiera emanar desde la población anfitriona, y no desde los intereses de
consumo que mueven al turismo tradicional, ya que el interés es alcanzar un desarrollo sostenible
que articule a los actores territoriales como la comunidad, emprendedores turísticos, y del
gobierno local e institucionalidad sectorial. Ante esto, creo que la respuesta está en apoyar la
gestión turística desde las propias comunidades para que la activación patrimonial surja desde
una tradición marcadamente ancestral comprometiendo el apoyo sectorial.

Un ejemplo es el caso de turismo comunitario en Ecuador (Ruiz, Solis, 2007) donde se


considera la necesaria relación entre el sector empresarial y la comunidad en toda su expresión
multicultural tratando de equilibrar factores culturales y naturales, con una gestión turística
anclada en las comunidades. El turismo comunitario representa para Ecuador desde los años 80’
una estrategia de desarrollo que permite:

(1) La promoción socioeconómica de comunidades en situación muy vulnerable desde el


punto de vista social, económico y cultural, constituyendo un motor estratégico para el desarrollo
local de las mismas.

- 52 -
(2) El encuentro cultural a través del turismo, en tanto en cuanto no sólo potencia las
identidades culturales indígenas, sino el contacto intercultural en contextos menos asimétricos
que los habituales en la práctica turística.

(3) El desarrollo de actividades económicas sustentables desde el punto de vista ambiental


habida cuenta que este tipo de turismo tiene en la naturaleza a uno de sus principales pilares de
atracción.

(4) La apertura de posibilidades de autogestión y desarrollo endógeno de las comunidades


(indígenas o mestizas) en virtud de los índices de participación, acción y control comunitario que
promociona esta actividad (Ruiz y Solis coordinadores)

Las falencias de un turismo cultural gestado desde la comunidad insular se ilustra a


continuación (Ver Tabla 2), quedando de manifiesto la necesidad de pensar el desarrollo turístico
desde la identidad local.

Tabla 2

Servicios Colo Tenaún San Juan Dalcahue

No existe la oferta. Existe un restaurante Existe un grupo de Tiene una amplia


Sólo a veces la que requiere Turismo con un oferta
familia que vive en el mejoramiento en la Fogón y gastronómica.
espacio vende pan. calidad y la que dispone de una Las estimaciones,
Servicio de Esta la inquietud e permanencia de la capacidad de sólo considerando
Gastronomía interés de abrir la oferta; dos socias de atención de los
oferta. la red de agroturismo; 30 visitantes. establecimientos
dos familias privadas Cuando la y familias
y un grupo de turismo demanda lo reunidas
: Tenatur requiere dos en la Agrupación
Se ha generado la familias en forma de
demanda de insumos improvisada turismo de la
en la misma entregan el comuna, se llega a

- 53 -
comunidad: carne, servicio de una capacidad
papas verduras, comidas. para
excursiones. También La capacidad total alimentar a 187
la contratación de de atención no personas a la vez.
mano de obra en sobre pasa las
épocas pick. 40 personas.
Capacidad de
atención: 171
personas a la vez.
La capacidad esta
dada considerando
los tres fogones
existentes, pero
que no funcionan
permanentemente
sino
por reservación..

No existe el La capacidad total No existe. Entre


servicio. existente es para hospedajes y
Se esta que se pueda alojar cabañas
proyectando un total de 66 adscritas a
Hospedaje abrir un hospedaje visitantes. la Agrupación
en la misma casa de
del cura. Turismo
Comunal del
sector de
Dalcahue
se llega a un
total de 134
personas que se
pueden alojar.

No existe Las familias que Existen algunos Existe sólo una


reciben a los lancheros lancha que
visitantes a veces que en forma ofrece un
entregan el servicio muy esporádica recorrido por la
de excursiones o y sin bahía en el
guías por el pueblo planificación periodo estival.

- 54 -
Entretención que no se cobra. previa entregan
La excursión que si el servicio de
se cobra es la excursión
navegación a marítima.
Isla Mechuque. A veces se lleva
Existen al menos 3 los turistas a
prestadores que hacer
ofrecen este avistamiento de
servicio aunque aves en el Estero
ninguno cumple de San Juan.
todos los requisitos
legales párale
transporte de
pasajeros.
Existe un grupo de Algunas familias Dentro del grupo Muy conocida
artesanas en la confeccionan de es la
cercanías de la artesanías turismo hay Feria de
Iglesia a 4 Kms. en lanas en forma algunas Dalcahue
Durante una esporádica y lo artesanas que con su oferta de
temporada poco que confeccionan artesanías. Sin
Otros servicios:
funcionaron el la logran hacer se pocas embrago, con el

Artesanía Iglesia pero no vende en prendas. tiempo ha ido


hubo los primeros meses No se trabaja perdiendo vigor
claridad en los del planificadamente e
acuerdos de verano. el tema. identidad.
intercambio y no se Incluso en
siguió. los materiales
Aunque funcionan y de
dispone de su construcción
propio taller el que se
funcionamiento es incorporó para
esporádico. aislar
el lugar.

1.Cementerio 1.Cementerio 1.Cementerio 1. Museo


2. Estero: paseos y 2. Molino de agua flotante 2.Feria
Otros servicios: pesca 3. Zona Típica del 2.Estero San Artesanal
3. Cueva de los pueblo Juan 3. El Pueblo
Atractivos piratas. 4. Casa Brahms 3. Zona de 4. El Muelle

- 55 -
asociados a 4. Quicavi restaurada nidificación 5. Cultores
5. Cueva de los 5.Cascada aves 6. Navegación
templos y
Brujos de Quicavi Tocohiue ( a 7 4.Corrales de 7. Pesca
comunidades
6. Historia de Fco. Kms.) pesca
Coloane. 6. Isla Mechuque 5.El Pueblo
7. Complejo de 6. Talleres de
islas Carpinteros
Butachauques de Rivera.
8. Músicos 7. Navegación e
historia
de navegantes
8. Pesca

Hacia una cultura turística patrimonial

Patrimonio Cultural de Chiloé

Mitología

Según Oreste Plath (1973), “el mito entrega el conocimiento de la vida del hombre antiguo y
la interpretación de su pensamiento y, en ese sentido, es una clave que permite reconstruir, trozo
a trozo, el tiempo sin escritura…". Con ese espíritu nos adentramos en la prodigiosa mitología
chilota.

Los seres de características casi siempre monstruosas que pueblan la mitología chilota, no
sólo permiten explicar eventos naturales (escasez de pesca, destrucción de sembradíos, etc.) sino
que también proporcionan la posibilidad de tomar control de la situación de crisis a través de la
identificación de su causa y de la correspondiente magia de protección, como bien lo ilustra la
antropología ritualista al plantear que “… las celebraciones rituales como fases específicas de los
procesos sociales por los que los grupos llegan a ajustarse a sus cambios internos, y a adaptarse a
su medio ambiente” (Turner,1967:22). Es así, como un personaje mitológico como la Pincoya, el
Caleuche, el Trauco (por nombrar a algunos) pasan a transformarse en referentes simbólicos que

- 56 -
en algún momento organizaron y dirigieron la conducta de los habitantes del territorio insular, ya
que en la actualidad la pesca y recolección no están influídas por la aparición de la Piconya, ni los
embarazos de mujeres solteras se atribuyen al Trauco.

Costumbres y juegos

Son muchas y variadas las tradiciones y costumbres sociales que durante años se han
cultivado y preservado en Chiloé. Estos usos sociales se generan como respuesta a las
necesidades sociales y económicas de la población insular, que debido a su condición de
aislamiento, deben enfrentar las adversas situaciones haciendo uso de la fuerza y empuje
comunitario.

Entre las costumbres más vistosas se distingue la “Minga” como una forma de asociación
comunitaria especial, que esta enfocada al apoyo a un grupo familiar en la construcción de su
vivienda u otras labores de gran magnitud que requieren de mano de obra intensa sin la
mediación del dinero, sólo la retribución en alimento y bebida para quien colabore. Montiel
señala que esta acción se extiende a otros rubros ampliándose hacia cualquier necesidad que
presente la familia vecina. Cabe señalar, que la colaboración responde a las relaciones sociales
establecidas y a la proximidad territorial. (Montiel, 2003: 39).

Dentro de los juegos tradicionales destacan el linao y la chueca. Con la llegada de los
conquistadores, y posteriormente de los chilenos del norte, se incluyeron el rodeo y todo lo
concerniente a la utilización de caballos.

Gastronomía

Dentro dela gastronomía, lo más característico es quizás el curanto. Aprovechando la


época de bajamar los pobladores hacían lo de costumbre, pero esta vez recolectaban en
abundancia lo que hacía necesaria una rápida acción que fue empezar con el cocimiento del botín
en hoyos. La particularidad de esta actividad es que requiere casi por necesidad la presencia de
- 57 -
una amplia comitiva que, por el número, componen un grupo bullidor y alegre. No obstante, el
curanto se compone además por preparaciones derivadas de la papa, producto distintivo de la
zona con más de 200 variedades. En definitiva, el curanto es evidencia del aprovechamiento del
medio sin que la sobrexplotación sea necesaria, además del mestizaje ya que alguno de los
ingredientes fueron introducidos por los conquistadores.

También destacan los productos ahumados tales como los salmones, algunos mariscos,
ciertas carnes, y algún vegetal. La abundancia de estos comestibles radica en la necesidad de
conservar recursos que en invierno o en alguna estación conflictiva se harán escasos. Por lo tanto
surge de la necesidad de proveerse de productos reducidos en una época del año, pero abundante
en otra.

Música

De las primeras composiciones musicales se tiene archivo gracias al trabajo netamente


evangelizador de las misiones jesuitas en Chiloé. Según Barrientos (1948), se cree que el
principal precursor de la música y cantos sagrados, fue el Padre Francisco van de Bergh. Aunque
se trate de cantos religiosos, en ese tiempo trasgredió los límites de los templos emplazándose
hacia la cotidianidad de los hogares, y en lo viajes por tierra y mar que emprendían los
pobladores entre los canales. Característica que hasta los días de hoy se mantiene.

Siendo uno de los estandartes fundamentales de los bienes culturales de Chiloé, la música
chilota posee un sello característico. Ya se sabe que al ser una expresión, deviene de un mestizaje
cultural, por lo se compone de elementos españoles e indígenas. Para Montiel, el componente
hispánico son las melodías y las cuerdas, mientras que la percusión es aporte indígena. Al ser una
mezcla inducida por los colonizadores a través de los cantos religiosos, el componente indígena
pasa constituir una especie de “desafinación” en la melodía, hecho que marca la singularidad de
la música chilota. Lo característico de la tradición musical de la isla está dado por las salidas de
las escalas convencionales otorgadas por la tradición docta, siendo estas “impurezas” la piedra
angular para nuevas escalas melódicas propias del territorio.
- 58 -
Iglesias

Asociado al patrimonio cultural, se encuentra el patrimonio arquitectónico donde se


destacan las iglesias y los palafitos.

En 1993 un fuerte temporal de viento casi desploma las Iglesias de la Isla. Ante esa
amenaza real, se creó la “Fundación Amigos de las Iglesias de Chiloé” (presidida por el entonces
obispo de Ancud, monseñor Ysern) que encabezó la postulación de las 16 iglesias hoy declaradas
Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Después de todo, en palabras de la UNESCO, “ellas constituyen un ejemplo único en


América Latina de una tradición y arquitectura religiosa en madera, iniciada por los jesuitas en
los siglos XVII y XVIII y continuada y enriquecida por los franciscanos durante el XIX y XX,
que atestiguan la exitosa fusión entre cultura indígena y europea, de integración de la arquitectura
con el paisaje como de los valores espirituales de las comunidades".

Palafitos

No existen antecedentes de quién fue el creador de la construcción de viviendas sobre


firmes pilares de madera en el agua. Algunos historiadores plantean la teoría que sería un modo
de ocupación de suelo precolombino, que resume la necesidad cultural y económica de los
habitantes, de ser pescadores y agricultores al mismo tiempo.

Los palafitos se desarrollan en Chiloé a comienzo del siglo XX, cuando se permite habitar el
bordemar de las principales ciudades. Así, los chilotes trasladaron sus modelos tipológicos
rurales a una vida sobre el mar, en suma se trata de barrios de viviendas de periferia urbana,
construidas en uno de los espacios esenciales de la geografía de Chiloé.

- 59 -
Turismo patrimonial y desarrollo local

“…Chiloé es un territorio, un medio ambiente, una historia y una cultura que ha integrado
experiencias étnicas milenarias y muy diversas. Esta geografía desmembrada ha sido domeñada
por los Chono, los Veliche, los Españoles y tardíamente los Chilenos. Los chilotes viven sobre la
base de un eje, cuyo centro es la “comunidad”. Se ha trabajado para ella, los vínculos sociales se
profundizan en este entorno y la cultura se practica en la cotidianidad comunitaria a través del
trabajo y las interrelaciones” (Montiel, 2003:82). La intencionalidad de esta cita resulta evidente.
El desarrollo local de comunidades como éstas donde la cotidianidad trascurre en la cooperación
entre las personas, debe estar pensado y gestionado desde este núcleo, tratándose entonces de un
mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes a través de la reafirmación de la cultura y la
utilización de los bienes y recursos culturales con los que se cuenta. Ante esto, un buen agente
movilizador es el turismo, siempre y cuando el objetivo fundamental de la actividad turística sea
la relación respetuosa entre bienestar económico- entorno natural- entorno social/cultural.

El turismo por su parte, al ser una actividad que genera cambios a nivel social y económico,
debe delimitar sus espacios de conflicto, es decir, que al pensar en el desarrollo de una actividad
con fines turísticos hay que considerar las trasformaciones que el ejercicio de ésta traerá al
espacio en que se emplace. Al ser una actividad comercial, generará procesos que revaloricen el
territorio lo que traerá inevitablemente conflictos por el uso de suelo y espacios otrora públicos, y
por la concesión de servicios básicos, requisitos fundamentales a la hora de pensar en turismo.
(Ver fig.3)

- 60 -
Fig. 3

Otros servicios:

Turismo Comunitario

Recreación
Transporte

Bancos,
Carabineros, cajeros
PDI, Hospitales, Postas, automáticos,
Marinos, etc. etc.
consultorios, etc.

Fuente: Elaboración propia

En el diagrama se presenta al turismo comunitario en el centro como una de las formas del
patrimonio cultural. Alrededor de éste se encuentran las condiciones fundamentales para que el
turismo funcione. En el círculo más cercano, se encuentran los servicios indispensables para el
turista en cualquiera de sus condiciones. Se incluyen dentro del ítem “transporte” a las rutas de
acceso ya que a la hora de elegir destino compone un factor imperioso. Luego en el segundo
círculo encontramos a otros servicios que si bien son secundarios desde el punto de vista de
necesidad, son igual de importantes desde la perspectiva perceptiva.

Propuesta de estrategias comunitarias para un turismo cultural local

Museos

Implementación de museos (Villalba, 1998) como depositarios tangibles de las tradiciones


culturales de las comunidades. Los museos son los lugares físicos que albergan a la cultura
- 61 -
material, expresión de la identidad y memoria de un grupo, que trasciende en el tiempo. Es una
instancia en donde los elementos materiales son preservados y conservados como patrimonio
tangible de las comunidades encarnando cada momento histórico que les otorga sentido. Es en los
museos en donde lo intangible se traduce en materia exhibida rica en significado.

Para el caso del turismo cultural emplazado en cuatro las cuatro localidades y basado en
sus respectivas iglesias, se implementarían museos como tales, salas museográficas, o muestras
museográficas, en el interior de los templos a través de la exhibición de piezas de valor identitario
transmitiendo el valor histórico, arquitectónico, comunitario, o cualquier valor transmisible que
represente el sentido que cobra la presencia de las iglesias. Con esto, se lograría que la misma
comunidad circundante se involucrara en el proceso de mantener y reproducir el patrimonio.
(Gómez, 2004). De este modo, las actividades realizadas en estos espacios están dirigidas a
conservar, investigar, concientizar, difundir y revalorar la historia local como parte de un proceso
más general.

Lo primero para implementar cualquier tipo de muestra que se pretenda al interior de las
iglesias es plantear los objetivos que se persiguen al implementar un museo. El objetivo más
amplio, es la conservación y preservación de cualquier bien que dinamice el óptimo uso turístico
del patrimonio. Quizás el punto más álgido y conflictivo, se encuentre en buscar la
concientización y revaloración de la historia local por medio del patrimonio otorgándole a los
museos o salas un rol fundamental en estos procesos siendo los responsables directos en el primer
acercamiento entre cultura receptora y cultura emisora. Si bien existen museos en ciertas zonas
como las ciudades más grandes o los poblados más numerosos en cuanto a población como
Castro o Ancud, se hace necesario considerar el aspecto educativo del patrimonio siendo la mejor
manera la implementación de sitios que resguarden la historia a través de objetos trasmitiendo
los valores culturales e identitarios de cada sector en particular. Para el caso de las pequeñas
localidades, los museos o muestras museográficas pueden instalarse en las dependencias de las
iglesias o parroquias siendo los lugares más idóneos ya que éstos aglutinan la vida social y
cultural de las poblaciones.

- 62 -
Dentro los objetivos específicos desprendidos de la conservación y preservación del
patrimonio en relación a los museos se pueden mencionar y sólo para recodar, los siguientes:

• Identificar y rescatar los materiales físicos con valor patrimonial. Se trata, por tanto, de un
trabajo entre la comunidad y las personas externas que diseñan la ruta a través del trabajo en
campo y de gabinete donde se registre la caracterización del paisaje social y natural de las
comunidades.

• Organizarlos de acuerdo a un soporte documental histórico que identifique la disposición


espacio-temporal. De esta manera, se asume un proceso de clasificación según períodos
históricos, y el inventario de los artefactos.

• Diseñar estrategias que promuevan un recorrido informado del lugar para evitar que los
objetos exhibidos sean descontextualizados por lo visitantes. Junto a esto, aparece la elaboración
de catálogos que divulguen los temas exhibidos. El tiraje en lo posible debiera tener alcances
regionales y hasta nacionales. Sin embargo, no se constituye como requisito y se considera que en
una primera etapa sólo podría ser de carácter local.

• Divulgar la existencia de las salas y de los temas mediante actividades didácticas como
formación de grupos de difusión que acudan a los centros educativos a exponer de forma lúdica
la presencia de las salas en las iglesias.

• Mantener los medios materiales y humanos con los cuales se dispone a través de una
capacitación constante de personas encargadas de las salas y los artefactos.

Documentación

La generación de documentación, traducida en archivos escritos o de imaginería,


almacenada en especies de bibliotecas en las comunidades o en los propios lugares dedicados a
las muestras museográficas, facilitará la difusión del patrimonio al igual que su conservación bajo
la forma de concientización de la importancia que tiene para la cultura.

- 63 -
La documentación del patrimonio permite fijar los procesos sociales en un tiempo y
espacio determinado otorgándole sentido a los bienes patrimoniales, haciendo que la
interpretación de los significados no se disgregue del contenido real. Si bien, el patrimonio
cultural ya es un testimonio, el contar con documentos que evidencien que las cosas ocurren de
cierta manera y no de otra sin duda que ayuda a ratificar y mantener los significados que ocurren
sólo en ese momento y no en otro. El objetivo fundamental, por ende, es el rescate patrimonial en
sus dos dimensiones para que sea vinculado a las redes sociales de más largo alcance y lograr una
correcta puesta en valor de las iglesias. Se trata entonces, de documentar el significado de
objetos, bienes culturales, colecciones, artefactos, etc. recogiendo información sobre su historia,
significado, función, contexto, uso, y valor comunitario.

Diseño de estrategias publicitarias

La fuente de la cual se debiera nutrir cualquier estrategia destinada a la difusión del


patrimonio, es la que conserva el sentido real de los imaginarios simbólicos como lo son la
documentación generada en los distintos momentos. La idea es producir distintos soportes de
difusión a raíz del desarrollo de contenidos históricos concernientes al patrimonio. Estos pueden
ser:

• Postales que actúen como estrategia informacional sobre el sitio web de la ruta,
fotografías del bien patrimonial (iglesias) y de las actividades que se desarrollan entorno a ella, y
del paisaje natural.

• Sitios web que contengan una propuesta de atracción turística. Se pueden incorporar datos
de interés como hospedaje, horarios de algunas actividades, una pequeña reseña histórica, entre
otros.

• Creación de afiches y folletos (trípticos, dípticos, etc) que contengan información


histórica de interés que faciliten la comodidad de los visitantes.

• Incorporación de información cultural de las iglesias al interior de las mismas en soporte


de pendones o afiches.

- 64 -
• Publicitación de la ruta en radios, periódicos, y volantes depositados en distintas
instituciones y de distribución gratuita.

Visitas guiadas

Este tipo de visitas implicaría una articulación con agencias turísticas que incluyan a esta
ruta en los programas turísticos sujeto a la disponibilidad horaria de cada localidad en particular,
es decir, que las autoridades de cada iglesia debieran definir un horario de visita. El objetivo
principal, sería interpretar de manera más fidedigna el significado de la cultura de las localidades
en función de la iglesia ya que ésta ha permitido desde su llegada con las misiones jesuitas, un
desarrollo económico y social local. Sin embargo, no sólo se contempla a las visitas guiadas en el
interior de las iglesias, sino que su realización transciende al monumento involucrando el entorno
social y físico en la que el patrimonio influye. Cualquiera sea la información que el guía pudiera
aportar en lo relativo a la historia, lo cultural, el patrimonio, el paisaje natural, etc. debiera ir
apoyado por material visual ya sean pendones, paneles, folletos o cualquier soporte que permite
un entendimiento más claro y sincrético, informando sobre lugares de interés aledaños,
actividades a realizar, y sobre los servicios turísticos.

La existencia de visitas guiadas implicaría que los guías sean formados previamente en
términos de historia local e historia asociada a los procesos de transformación político- cultural
acontecidos desde la llegada de las misiones jesuitas en el siglo XVII. La inserción de las visitas
como una ayuda dentro de los programas turísticos, ya sean de municipios o agencias privadas,
significaría una mayor difusión de la identidad local por medio del las actividades turísticas.

Las visitas guiadas aparecen como consecuencia de un trabajo comunitario donde lo


principal es mostrar los códigos del sistema simbólico de las comunidades a los visitantes para
que la interpretación sea lo más cercano a la realidad histórica en el pasado, presente y futuro. De
esta manera, la formación de guías turísticos esta compuesta por una serie de actividades que
resguarden tal objetivo, además de un contingente mixto entre personas relacionadas con las
actividades de las iglesias y personas externas. La relevancia de los representantes de ambas
- 65 -
partes en esta actividad radica en la posibilidad de mantener la cultura viva promovida por la ruta
y el conocimiento del patrimonio, respectivamente.

Los guías pueden ser generales o especializados en una localidad específica definidos
como aquellas personas físicas que orientas e informan a los visitantes sobre el patrimonio y los
atractivos que éstos puedan generar, además de información sobre servicios de asistencia. No
obstante, la sugerencia para el caso de la ruta patrimonial del bordemar interior de Chiloé es
contar, en una primera instancia, con guías especializados que tengan conocimientos y
experiencia acreditables relacionada estrictamente a las iglesias como patrimonio y a los relatos
populares sobre las localidades en las cuales se emplazan cuyo campo de acción serían las
iglesias. En una segunda etapa y para complementar a los primeros, se podría insertar a guías
generales que requieren conocimientos más técnicos sobre turismo cultural.

De este modo, para generar conocimiento en los potenciales guías, las actividades a
realizar están en orden de instruir:

a) Evaluación del nivel de conocimiento sobre la historia local desarrollada entorno a la


presencia de las iglesias.

b) Capacitar a los guías en todo lo que se refiera a la historia de las iglesias como
patrimonio.

c) Diseñar programas de capacitación constante para mantener vigente el valor patrimonial


ya que éste se resignifica permanente a raíz de las dinámicas identitarias.

d) Instruir a los futuros guías en temas de identidad, inclusión social e integración de las
localidades a través del desarrollo patrimonial con sectores más amplios.

e) Generar instancias de interacción entre los guías y la población residente, ya sean con
cargos en la iglesia o no, para una retroalimentación permanente de significados en torno a las
actividades religiosas.

- 66 -
f) Capacitación sobre las implicancias del desarrollo de actividades turísticas

g) Capacitar a los guías en temas de primeros auxilios identificando posibles situaciones de


emergencia.

h) Fomentar y optimizar destrezas comunicativas personales y grupales por medio de cursos.

Exacerbación de las actividades tradicionales

El realce de las actividades tradicionales que encarnen aspectos culturales relevantes,


otorgaría un mayor atractivo al patrimonio local como producto turístico en un constante proceso
de retroalimentación puesto que la mayor afluencia de público permitiría un mayor alcance de la
identidad local, evitando una “espectacularización de la realidad”. (Prats, 1998). Con
exacerbación hay que entender (bajo mi parecer) a la canalización de acciones que permitan,
refuercen, y hagan que la imagen de las actividades tradicionales sean aún más potentes como
atractivos turísticos in situ.

Para potenciar las actividades tradicionales sobre todo aquellas que tengan que ver con la
religiosidad de la zona, es necesario otorgarles más cobertura implicando a éstas como la cara
publicitaria de la ruta presente en las promociones turísticas, ya sean en los folletos, como
información entregada por operadores en las agencias turísticas, en los sitios web, etc.

No obstante, con esta acción no se busca que las actividades tradicionales sean una
reiteración constante para el deleite de los visitantes, sino que se busca potenciarlos en los
tiempos en que se realicen. Un ejemplo son las fiestas religiosas que tienen fechas específicas en
el año y que no se pueden recrear en otro momento. Lo más probable es que al hacerlo,
estaríamos vaciándolo de contenido. Lo mismo ocurriría con las mingas, etc.

Las actividades tradicionales, encarnan patrones culturales trasmitidos de generación en


generación. Cuando eso ocurre, se está ante un tipo de patrimonio que comúnmente se conoce

- 67 -
como “el intangible”. Siendo así, su realización y persistencia en el tiempo, permite que el
patrimonio se mantenga y a la vez sea continuamente rescatado.

Algunos ejemplos de este tipo de patrimonio, es la persistencia de celebraciones religiosas


que se dan en todo Chiloé, pero como el bordemar interior es más cercano puesto que es la
delimitación geográfica de estudio, se resume algunas actividades como:

Tabla 3

Iglesias Festividades religiosas

Colo - San Antonio 13 de Junio

- Jesús de Nazareno 30 de Agosto

- Santa Teresita 13 de Julio

- Misa de la Virgen de la Candelaria 8 de Diciembre

- Misa de Navidad 25 de Diciembre

- Encuentro de las tradiciones marineras. Reunión de cantores,


músicos, carpinteros de ribera, campesinos, y navegantes.

- 12 de octubre
San Juan
- San Juan 24 de Junio

- San Pedro 30 de Junio

- Mes de María Noviembre

Tenaún - Nuestra Señora del Patrocinio 30 de Enero

- Misa de Navidad 25 de Diciembre

- San Juan
Dalcahue 24 de Junio

- Nuestra Señora de los Dolores 15 de Septiembre

- 68 -
Cabe mencionar, que al tratarse de una isla los centros urbanos se encuentran
geográficamente aislados por lo que las tradiciones responden a formas particulares de habitar
cada lugar, aunque no difieran mucho unas de otras sobre todo las actividades religiosas ya que
son herencia de las misiones franciscanas y posteriormente jesuitas.

Centros de interpretación

Muy de la mano con las visitas guiadas, los centros de interpretación son instancias que
actúan in situ informando y orientando a la visita para que los valores culturales encarnados en
las figuras de las iglesias sean más ampliamente conocidos. Actuando como difusor de la ruta,
una buena estrategia pareciera ser instalar a los centros en lugares estratégicos como en los
alrededores de las localidades o en ciudades y pueblos importantes dentro de la isla.

Un centro de interpretación es más amplio que las visitas guiadas ya que es éste el que
trabaja sobre los valores culturales y naturales del territorio en el que se emplaza la iglesia. Las
visitas guiadas en cambio, podrán devenir de los centros acercando el sentido de las iglesias
como estructuras físicas.

Los centros interpretativos presentes en las comunidades podrían seguir dos tipos de
programas respetando la organización política local:

 Programa educativo: destinado a los grupos escolares como parte de la formación de los
estudiantes ya que se considera al patrimonio como algo sustancial a la identidad comunal

 Programa de atención continua: que permita un flujo de información constante por diversas vías
para establecer una visita guiada por la iglesia. Ya sean éstas vía Internet, agencias, o vía
telefónica.

- 69 -
Ambas actividades están relacionadas con la valorización del patrimonio por medio de
acciones pedagógicas entre el guía y quién recibe la información. Para organizar las actividades
aparecen los centros de interpretación cuya central, en el caso de la ruta propuesta, se encuentra
en la Iglesia Inmaculada de la ciudad de Ancud implementado por la Fundación de Amigos de las
Iglesias de Chiloé. Mientras que en las localidades los centros serán lugares físicos de extensión
de la central que aportarían información y apoyo a los visitantes.

Servicios turísticos

Siendo uno de las principales condicionantes para que el desarrollo del turismo sea
posible, se hace necesario contar con una red básica de servicios al interior de las comunidades
para la mayor comodidad de los visitantes. De hecho, la inexistencia de lugares cercanos donde
comer, de servicios sanitarios o de hospedaje, puede constituir un obstáculo considerable para la
difusión del patrimonio local y, como consecuencia, la inviabilidad de la ruta turística
patrimonial.

Los servicios turísticos actúan como dinamizadores del proceso que busca utilizar, en
términos turísticos, al patrimonio, por lo tanto se constituyen como un elemento relevante
imposible de soslayar en la pretensión de cualquier proyecto de desarrollo.

Empoderamiento Social

Lo primero que se viene a la mente es lo que decía Burton Benedict (en Wolf et al, 1990)
acerca de las sociedades pequeñas. Se debe hacer una distinción entre sociedades pequeñas y
territorios pequeños. Chiloé posee un amplio territorio, sin embargo la sociedad en cuanto a
número sigue siendo pequeña más aún en sectores rurales. Más allá de delimitar la superficie o el
tamaño de la población, lo importante es que “Los criterios para definir el tamaño de un territorio
son la superficie y la población, en tanto que para determinar la escala de una sociedad son la
cantidad y la calidad de las relaciones de rol” (en Wolf et al, 1990:40). Bajo este precepto, la

- 70 -
sociedad chilota sería una sociedad a pequeña escala puesto que los individuos interactúan entre
sí varias veces bajo distintas situaciones sociales. Como la situación se agudiza hacia los sectores
más rurales como lo son el bordemar chilote, las relaciones sociales están marcadas por la
inmediatez territorial, es decir, que la sociedad a pequeña escala está determinada por la relación
inmediata entre los pobladores.

Por otra parte, los roles generados por las relaciones estarán determinados por el número
de la población. No obstante, una población pequeña puede cumplir diversos roles. Tal es el caso
las comunidades que circundan las ciudades chilotas. En estos lugares cada persona cumple más
de un rol, al ser reducidas en número y muchas veces aislados geográficamente se limitan las
posibilidades. Es así como una persona puede llegar a ser fiscal15, dueña de casa, vecina, madre,
curandera, entre otros. Al contrario de lo dicho por Benedict, las pequeñas sociedades chilotas sí
logran llegar a especializarse en términos técnicos y económicos al mismo tiempo de cumplir
roles rituales y políticos. Siendo así, la implementación de estrategias comunitarias que ayuden al
desarrollo turístico patrimonial podrían y debieran ser asumidas por las mismas comunidades a
través de la animación sociocultural estipulando nuevos roles.

La animación sociocultural se comprende como una metodología de intervención social y


cultural para el desarrollo económico de un territorio determinado cuyo objetivo es la
conservación del patrimonio cultural, a la par de reforzar la identidad. En este sentido se plantea
que ésta es la metodología adecuada para lograr un desarrollo humano sustentable por medio de
la actividad turística. Los roles sociales en la comunidad chilota ya se encuentran determinados,
algunos cumplen labores políticas, otro religiosas, educativas, culturales, entre otras. Al
incorporarse el turismo como una estrategia de desarrollo alternativa a las actividades
comerciales comunes, es necesario planear estrategias venidas desde la comunidad que permitan
que la actividad sea posible y beneficiosa para ellos mismos. Como la animación tiene un
carácter educativo, se hace imperativo que las autoridades locales tomen cartas en el asunto para

15
Autoridad eclesiástica civil que en los tiempos de las misiones circulares estaban autorizados a realizar bautizos,
comuniones, etc. Debido a la espacialidad de las visitas sacerdotales. Cabe recordar que éstas se producían una vez al
año.
- 71 -
que exista una identificación de las personas con el medio en el que viven, hecho que se
constituye como base de cualquier actividad de desarrollo económico sustentable.

Es fundamental que en esta etapa los roles principales sean asumidos por las autoridades
comunales ya que “educación significa la adquisición cognoscitiva de los valores de la cultura y
adopción en la actividad y en el ser, al contenido espiritual de los mismos valores que se pueden
adquirir funcional o premeditadamente” (Vega, 1997:47). Si no fueran ellos mismos los que
enseñaran a las futuras generaciones o a los visitantes, ¿cómo podrían éstos conocer e interpretar
los valores de una cultura ajena, si quienes hablan de cultura no manejan los códigos culturales
necesarios?, porque hay que convenir, que existen muchos códigos culturales aprehendidos de
forma inconsciente y que aun siendo mayores no nos damos cuenta que los manejamos pero de
todas maneras los seguimos transmitiendo.

- 72 -
-Conclusiones-

La primera conclusión corteja la idea no tan errónea de una tercera invasión a la Isla. Año
a año la cantidad de turistas en el territorio durante período estival aumenta, por lo que de a poco
se ha comenzado a generar un nicho institucionalizado. El problema aparece cuando lo que se
ofrece como producto turístico pretende idealizar una realidad que en la práctica no corresponde
ya que esto provoca un consumo reiterado de una cultura irreal. Estos nuevos invasores (los
turistas) se llevan una experiencia turística algo comercializada y producida para efectos de
mercado.

Generalidades

Mucho se ha hablado de una pérdida de identidad en la isla, de un fraccionamiento


cultural o de un despojo de contenido. De hecho, esta creciente preocupación frente a un hecho
irremediable es lo que ha motivado la creación de fundaciones que protejan el patrimonio
histórico de Chiloé. Sin embargo, y como conclusión al trabajo realizado, lo más adecuado es
hablar de un cambio cultural el cual se manifiesta en las nuevas prácticas de la sociedad. La
cultura es dinámica al ser la manera en cómo la sociedad se adapta creativamente al entornos por
lo tanto no es algo que se haya perdido más aún cuando existen agentes que buscan perpetuar las
tradiciones y creencias. El crecimiento económico no tiene porqué contraponerse a las prácticas
culturales que antaño definieron y determinaron la identidad chilota que hoy en día se busca
recuperar. Son éstas, transmitidas de generación en generación, las que permiten el
reconocimiento de un patrimonio vivo el cual hay que preservar y proteger ya que dotan de
significado a la nueva cultura de Chiloé. Es indudable que las culturas se deben ir transformando
y adaptando a los cambios que van ocurriendo sobre todo si es un contexto vertiginoso como la
economía que tiende a despojar los valores sociales de las comunidades.

Cuando se trata de territorios políticamente rurales donde las actividades productivas


definitorias se siguen caracterizando por la permanencia de oficios mantenidas por grupos
familiares, una buena opción es utilizar una nutrida cultura como una alternativa de desarrollo
- 73 -
económico. En términos generales, la cultura se ha transformado en un recurso para generar
divisas por lo que un buen encauce de ésta debiera perfilarse como una alternativa económica
sustentable, más aún cuando se pretende que sea un tipo de turismo con base comunitaria. La
producción cultural en manos de las comunidades de Chiloé estudiadas favorecerá el
conocimiento y revalorización del patrimonio insular que harto tiene que decir en términos
identitarios.

En este caso, el trabajo del antropólogo debiera ser de conciliador entre el desarrollo
económico y las prácticas culturales que han definido a la cultura en el pasado y que en la
actualidad nos permiten identificarnos de manera distinta. Como ya se ha dicho, la cultura chilota
es producto de un mestizaje cultural producido entre colonos y originarios manifestado tanto en
la arquitectura como en la cosmovisión. Al tratarse de una isla los grupos poblacionales desde un
inicio se asentaron alejados unos de otros debido a las condiciones geográficas, por lo que fue
necesario contar con un punto de encuentro donde los habitantes de las comunidades puedan
juntarse a realizar sus ritos sociales y culturales. Es desde este punto entonces, en donde el
trabajo comunitario toma mucha mayor importancia y se hace conocido a ojo extranjero. Son las
personas de las comunidades las que actúan como mano de obra para la construcción de las
iglesias a la vez que proveedoras de materias constructivas como la madera, mientras que el
trabajo de jesuitas y posteriormente franciscanos era visitar cada capilla una vez al año en donde
acontecida la comunión de todas las personas de la localidad.

Dinamización de una identidad ancestral a través del turismo

“Las regiones, como las naciones, suelen ser vistas a través de un prisma que tiene algo de
personal y mucho de colectivo. Es el imaginario, aquello de las representaciones, como se notaba
a principios de siglo, cuando la capital conocía casi sólo de oídas la vida provinciana” (Urbina,
2002:15). Y es en el imaginario colectivo donde encontramos la idea de Chiloé como una cultura
sustentada en los mitos y leyendas como forma de explicar fenómenos comunes y corrientes. Esa
identidad fundada en la colectividad, en la solidaridad y cooperación entre los habitantes cuyos
nombres son conocidos por todos. Imaginario que habla de una cultura sobreviviente a los
embates del tiempo, a las invasiones ideológicas, transformaciones de fe, guerras, temporales,
- 74 -
etc. Creencias fomentadas en la publicidad de las agencias turísticas que invitan a visitar la tierra
de brujos, que por ser algo distinto a lo conocido por los citadinos, constituye un buen panorama
para escapar de la rutina. Comienza el entramado que complica al que quiera desmembrar la
actividad turística en pro de una gestión políticamente correcta. Para nosotros, el problema se
vislumbra cuando el “turista” busca un destino motivado por el interés en conocer algo
culturalmente distinto, o sólo por escapar de la rutina y aprovechar el tiempo libre.

Digo que preocupa porque la imagen cultura de Chiloé que se vende y la que consume,
dista de su propio discurso. Para las autoridades locales el turismo es una forma de obtener
ingresos económicos extras por lo que fomentar la actividad con lo que más se vende, es la
prioridad. Ya no importa cómo se originaron las tradiciones ni la fuerza coercitiva que tenían en
sus comienzos. ¿Quién repararía en pensar esas cosas cuando la cultura está a la mano y por ella
se están obteniendo beneficios económicos año tras año? . Considero que este es el punto crítico
donde la identidad ancestral pierde su contenido evidenciándose como una confusión de
proporciones. Se explotan las expresiones culturales a costa de la identidad. Se pierden los
valores ancestrales y con eso, el porvenir. Claro está que un pueblo nunca pierde la identidad ni
mucho menos la cultura porque no son cosas estáticas sino cambiantes, con el tiempo se
reconfiguran una y otra vez, pero no debieran perder su esencia.

Para el caso de Chiloé todo indica que puede pasar lo antes expuesto si no se hace algo al
respecto. Es cierto que ya no existen los tiempos de fogón puesto que la luz eléctrica está
presente desde el siglo XX alargando el día facilitando la vida individual, pero no es sinónimo de
que se pierda. El cambio en este sentido, debe venir desde las comunidades, desde la cotidianidad
de sus hogares y sus actividades, luego de la educación y posteriormente de las autoridades
locales. Primero debe existir una revaloración del patrimonio cultural, para luego auto
reconocerse como parte de una tradición ancestral forjada en el rigor de los acontecimientos
históricos de invasiones, conquistas, rebeliones, entre otros.

- 75 -
Sobre el quehacer turístico en Chile

Sin embargo, qué es lo que está haciendo Chile frente a las prácticas turísticas, o más bien
cómo éstas se están llevando considerando que es una actividad cuyo ejercicio produce
transformaciones sociales tanto en la comunidad receptora como en la visitante. Lo primero
entonces es percatarse que hay un Servicio Nacional de Turismo cuyo fin es promover y difundir
el desarrollo de la actividad turística de Chile donde la misión institucional ejecutar la Política
Nacional de Turismo mediante la implementación de planes y programas que incentiven la
competitividad y participación del sector privado, el fomento de la oferta turística, la promoción
y difusión de los destinos turísticos resguardando el desarrollo sustentable de la actividad, que
beneficien a los visitantes, nacionales y extranjeros, prestadores de servicios turísticos,
comunidades y al país en su conjunto. Los objetivos estratégicos en cambio se dirigen a:

- Coordinar a los actores públicos y privados del sector a participar, alinear y potenciar las
acciones de promoción y difusión de los productos y destinos, con el fin de generar el
crecimiento de la industria turística.
- Promover la competitividad del sector mediante la incorporación y certificación de estándares
para asegurar la calidad y seguridad de los prestadores de servicios turísticos.
- Generar información de calidad, oportuna y accesible que facilite la definición de estrategias y la
toma de decisiones del sector, para potenciar la oferta turística.
- Fortalecer los programas de turismo interno para reducir la estacionalidad de la industria,
promover el desarrollo regional y la descentralización.
- Fomentar y velar por el desarrollo integral de los territorios para así, contribuir con la
sostenibilidad y sustentabilidad de los destinos y productos turísticos.
- Diseñar e Implementar la estrategia de desarrollo de la gestión interna en el marco de la
implementación de la Ley de Turismo

Al respecto, la ley que permitió la creación del Servicio Nacional de Turismo en 1975,
consideraba que era viable una actividad de este tipo ya que:

1.- Que Chile, por sus características geográficas y climáticas y por sus expresiones
arqueológicas, artesanales, folklóricas y culturales, constituye una atracción para el turismo;

- 76 -
2.- Que el mayor desarrollo del turismo significa el incremento de fuentes de trabajo e ingreso de
divisas para el país, y propende a activar las economías regionales;

3.- Que el turismo contribuye a la preservación, conservación y mejor utilización de los recursos
naturales y culturales del país;

4.- Que el turismo facilita el conocimiento del país en el exterior y promueve efectivamente la
integración nacional a través del conocimiento e identificación del chileno con su país sus
connacionales;

5.- Que es necesario substituir la actual organización pública del sector, por un organismo que
eficientemente asegure un adecuado desarrollo de esta clase de actividades.

Es aquí donde comienzan las complicaciones conceptuales y prácticas. Se habla de un


beneficio económico para una comunidad pero primero para una estructura mayor como lo
pueden ser las Municipalidades, las Gobernaciones, el mismo Estado. Siendo el principal
“afectado” la comunidad donde se practica la actividad turística puesto que implica
transformaciones y muchas veces con altos costos sociales y culturales, ¿no sería más apropiado
considerar al turismo como una actividad que produce cambios aculturativos como se ha podido
ver en Chiloé?.

Muchos siglos después, nos encontramos con el inevitable ingreso de la globalización a la isla
transformando los sistemas comunitarios de vida. La luz eléctrica prolonga la utilización de
artículos electrodomésticos por más tiempo dentro de las casas rurales lo que reemplaza la
conversación familiar nocturna donde se trasmiten historias, mitos, conocimientos, etc. Se
tecnologiza los sistemas productivos por lo que ya no se hace necesario mano de obra además de
aumentar la cantidad de ganado más de lo necesario. Con el aumento de los bienes, el ritmo de
vida de las personas oriundas se ve alterado y transformado. El ejemplo más claro es relatado por
un párroco de Tenaún que al encontrarse con un alterado gerente de salmonera se entera que el
motivo de su indignación es el ausentismo de uno de sus trabajadores sin aviso ni autorización y
su posterior regreso tras uno hora como si nada pasara. Cuando el trabajador es increpado por el
jefe, éste le responde que había ido a buscar a su mujer que venía de otra isla hecho ante el cual el
gerente le llama la atención aún más. Cómo obligar a alguien acostumbrado a rituales cambiar de

- 77 -
un día para otro? Para el hombre era habitual ir a buscar a su mujer cada vez que viajaba por lo
que pedir permiso para hacerlo no se encontraba dentro de su mapa mental, pero como se
encuentra inmerso dentro de un sistema enajenante debe producir ese quiebre internalizando este
nuevo sistema. Llevado a un plano general, este mismo ocurre a nivel cultural, las relaciones
sociales cambian y se transforman. Las tradiciones y las cosas típicas que definieron a la cultura
que más atrae a los turistas, han sido fetichizadas. Ya no podemos hablar de una cultura arraigada
a la comunidad sino más bien de una cultura algo individual que busca perpetuar los rasgos
culturales dotadores de identidad.

Al no poder nadar contracorriente y pecar de inocente, lo que se busca es promover un


turismo más que sustentable o cultural sino uno que sea responsable donde los agentes comunales
sean los protagonistas y gestores de su propio patrimonio para que no sea transformado por
personas externas en simples mercancías. Sin embargo, y aquí se encuentra el peligro bajo mi
concepción, las prácticas llevadas irresponsablemente, es decir, repetirlas una y otra vez
sacándolo fuera de contexto con el fin de atraer al turista y así percibir beneficios económicos,
puede llevar a una irremediable pérdida de sentido, y por lo tanto a un olvido de cultura.

- 78 -
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