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C 480 05

La Corte Constitucional se inhibió de decidir sobre la demanda de inconstitucionalidad presentada por Willman Alexis González Marquínez contra el artículo 323 de la Ley 906 de 2004, debido a la falta de claridad, pertinencia y especificidad en la argumentación del demandante. La Corte determinó que la ausencia de un concepto de violación no puede ser suplida oficiosamente y que la demanda no cumplía con los requisitos mínimos necesarios para activar el proceso de control constitucional. Como resultado, se declaró la ineptitud sustantiva de la demanda.

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C 480 05

La Corte Constitucional se inhibió de decidir sobre la demanda de inconstitucionalidad presentada por Willman Alexis González Marquínez contra el artículo 323 de la Ley 906 de 2004, debido a la falta de claridad, pertinencia y especificidad en la argumentación del demandante. La Corte determinó que la ausencia de un concepto de violación no puede ser suplida oficiosamente y que la demanda no cumplía con los requisitos mínimos necesarios para activar el proceso de control constitucional. Como resultado, se declaró la ineptitud sustantiva de la demanda.

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Sentencia C-480/05

DEMANDA DE INCONSTITUCIONALIDAD-Requisitos mínimos

DEMANDA DE INCONSTITUCIONALIDAD-Concepto de violación

INHIBICION DE LA CORTE CONSTITUCIONAL-Incumplimiento


de la carga mínima de claridad, pertinencia y especificidad en la
argumentación/DEMANDA DE INCONSTITUCIONALIDAD-
Ausencia del concepto de violación no puede ser suplida oficiosamente

El demandante no ha cumplido con la carga mínima de claridad, pertinencia


y especificidad en la argumentación que le incumbe en tanto actor dentro de
un proceso de control de constitucionalidad abstracto. La lectura de la
demanda revela serios problemas de coherencia lógica, así como la ausencia
de un señalamiento preciso y comprensible de las normas constitucionales
que son desconocidas por la disposición acusada, y de las razones concretas
por las cuales se presenta tal desconocimiento de lo dispuesto en la Carta
Política. Incluso si se hubiese de aceptar, que del último párrafo de la
demanda se puede deducir un argumento de inconstitucionalidad, consistente
en que la regulación legal del principio de oportunidad es insuficiente para
garantizar su cabal ejercicio por parte de los funcionarios judiciales
encargados de aplicarlo y evitar la impunidad, éste no se encuentra
debidamente sustentado ni explicado por el actor, y como se vio, no compete a
la Corte deducir motivos de inconstitucionalidad cuando los demandantes no
cumplen con el deber de indicarlos en forma expresa e inteligible.

Referencia: expediente D-5461

Demandante: Willman Alexis González


Marquínez.

Demanda de inconstitucionalidad contra el


artículo 323 de la Ley 906 de 2004, Código
de Procedimiento Penal.

Magistrado Ponente:
DR. MANUEL JOSÉ CEPEDA
ESPINOSA

Bogotá, D. C., diez (10) de mayo de dos mil cinco (2005)

La Sala Plena de la Corte Constitucional, en cumplimiento de sus atribuciones


constitucionales y de los requisitos y trámites establecidos en el decreto 2067
de 1991, ha proferido la siguiente
SENTENCIA

I. ANTECEDENTES

En ejercicio de la acción pública consagrada en el artículo 241 de la


Constitución, el ciudadano Willman Alexis González Marquínez demandó el
artículo 323 de la Ley 906 de 2004, Código de Procedimiento Penal.

Mediante Auto del veintidós (22) de octubre de dos mil cuatro (2004), la Corte
admitió la demanda.

Cumplidos los trámites constitucionales y legales propios de los procesos de


constitucionalidad, la Corte Constitucional procede a decidir acerca de la
demanda en referencia.

II. NORMAS DEMANDADAS

A continuación se transcribe el artículo 323 del Código de Procedimiento


Penal, demandado en el presente proceso:

“LEY 906 DE 2004


Por la cual se expide el Código de Procedimiento Penal

Artículo 323. Aplicación del principio de oportunidad. La Fiscalía


General de la Nación podrá suspender, interrumpir o renunciar a
la persecución penal, en los casos que establece este Código para
la aplicación del principio de oportunidad.”

[Link] DEMANDA

El siguiente es el texto literal de la demanda interpuesta contra el artículo 323


del Código de Procedimiento Penal:

“1. El constituyente primario, debidamente representado por sus


delegados a la asamblea nacional constituyente, solo le asignó al
Fiscal General de la Nación en el inciso 2 del artículo 250, la
obligación de que no podrá en consecuencia suspender, interrumpir
o renunciar a la persecución penal, en los casos que establecen este
código para la aplicación del principio de oportunidad como se
agrego en el artículo 323 del libro II, capítulo III, del título V, del
nuevo código de procedimiento penal (Ley 906 de 2004).
2. La asamblea nacional constituyente, el 4 de julio de 1991, día de
la promulgación de la nueva constitución política de Colombia,
determinó, decretó y ordenó que las funciones generales del Fiscal
General de la Nación, eran las señaladas en el artículo 250, de No
poder suspender, interrumpir ni renunciar a la persecución penal
salvo en los casos que establezca la ley para la aplicación del
principio de oportunidad regulado dentro del marco de la política
criminal del Estado, el cual estará sometido al control de legalidad
por parte del juez que ejerza las funciones de control de garantías.

Y por parte alguna autorizó al Congreso de la República para que


expidiera una ley que le permitiera a este alto funcionario del
Estado delegar en sus subalternos esa función.

La expresión ‘el Fiscal General de la Nación podrá suspender,


interrumpir o renunciar a la persecución penal, en los casos que
establezca este código para la aplicación del principio de
oportunidad’. Del artículo 323 del libro II, capítulo III, título V, del
nuevo Código de Procedimiento Penal (Ley 906 de 2004).

3. Al tenor del inciso 2 del artículo 250 de la Constitución Política,


el fiscal General de la Nación, NO podrá en consecuencia,
suspender, interrumpir, renunciar a la acción penal, salvo en los
casos que establezca la ley para la aplicación del principio de
oportunidad regulado dentro del marco de la política criminal del
Estado, el cual estará sometido al juez que ejerza las funciones de
control de garantías. Se exceptúa los delitos cometidos por
miembros de la fuerza pública en servicio activo y la relación con el
mismo servicio. (...)

4. Al tenor del inciso 1 del artículo 250 de la Constitución Política,


el Fiscal General de la Nación, está obligado a adelantar el
ejercicio de la acción penal y realizar la investigación de los
hechos que revistan las características de un delito que lleguen a su
conocimiento por medio de denuncia, petición especial, querella o
de oficio, siempre y cuando medien suficientes motivos y
circunstancias fácticas que indiquen la posible existencia del
mismo. (...)

5. Sobre la norma acusada, considero que el artículo 323 del libro


II, capítulo III, título V, debe ser declarado INEXEQUIBLE. Porque
se le está otorgando ‘facultades extremas’, para que el Fiscal se
convierta en juez determinante. En donde se deje de ahondar en las
conductas punibles.

Para ello a su manera podrá dar por terminada una investigación


puesto que no existe normatividad alguna para sustentar dicha
decisión. Dando pie de abrirse un inmenso espacio a la impunidad,
pues si es verdad, que la Constitución nos consagra el principio de
la buena fe, también es verdad que nuestros funcionarios, en
algunas actuaciones adolecen de este principio, para valorar las
conductas del hombre, dando lugar a establecer la premisa de que
todos somos responsables y que por consiguiente debemos ser
procesados”.

IV. INTERVENCIÓN DE AUTORIDADES

1. Intervención del Fiscal General de la Nación.

El señor Fiscal General de la Nación, Luis Camilo Osorio Isaza, intervino en


el presente proceso, para solicitar que la Corte adopte un fallo inhibitorio por
ineptitud sustancial de la demanda, “con fundamento en la falta de
coherencia, claridad y sindéresis del cargo expuesto en el libelo, que lo hace
ser ininteligible”.

2. Intervención del Ministerio del Interior y de Justicia

El ciudadano Fernando Gómez Mejía, obrando como apoderado del Ministerio


del Interior y de Justicia, intervino en este proceso para pedir que la Corte
declare exequible la norma acusada.

Luego de señalar el carácter confuso de la demanda de inconstitucionalidad


que se estudia, la cual considera que no indica con precisión los cargos de
inconstitucionalidad a resolver, afirma el interviniente que el principio de
oportunidad se consagró en la Reforma constitucional efectuada mediante el
Acto Legislativo No. 03 de 2002, como reflejo de la voluntad del
constituyente derivado de instaurar un nuevo sistema de investigación y
juzgamiento en materia penal, dentro del cual se consagró el principio de
oportunidad. La posibilidad de aplicar este principio fue asignada a la Fiscalía
General de la Nación en tanto institución, “por lo cual carece de respaldo el
dicho del actor en cuanto dicha función se radicó en cabeza del Fiscal quien la
delega por mandato legal en sus subalternos”.

Recuerda, adicionalmente, que de conformidad con el artículo 330 de la Ley


906 de 2004, corresponde al Fiscal General de la Nación expedir un
reglamento en que se establezca el procedimiento interno de la entidad para
asegurar que la aplicación del principio de oportunidad cumpla con las
finalidades establecidas para ella, y se ajuste a la Constitución y a la ley.

“De otra parte –continúa-, y frente a los cargos enderezados en


contra de la facultad otorgada a la Fiscalía General de la Nación
de suspender, interrumpir o renunciar a la persecución penal, es
decir, de aplicar el principio de oportunidad, se considera que esta
figura se justifica como un intento válido del derecho por regular la
necesaria selección de hechos punibles a perseguir, según criterios
racionales, acordes con las metas políticas que persigue el ejercicio
del poder penal del Estado. // El principio de Estado de Derecho es
el que obliga al Estado, sin descartar las excepciones, a perseguir
las actividades punibles, lo que no es obstáculo para que el
Legislador incorpore excepciones a la persecución penal. Es la
Constitución la que permite su utilización y la que dejó al criterio
del Legislador su procedencia, eso sí, sujetándola a los límites
establecidos por la política criminal del Estado. (...) Consideramos
que el diseño constitucional del principio de oportunidad, incluyó
tres aspectos: (1) es reglado; (2) se aplicará de conformidad a la
política criminal del Estado; (3) estará sujeto a control de
legalidad. // El que sea reglado implica que debe estar determinado
por razones legalmente preestablecidas y obedecer a un criterio
axiológico por encima del capricho del funcionario, ya que éste en
ninguna manera puede disponer en forma omnímoda o arbitraria de
su capacidad de acusar, debe tomar la opción de hacerlo o no, en
función de criterios axiológicos que vendrían dados por el propio
sistema procesal.// Esos criterios no son dejados a su buen juicio o
arbitrio sino han sido previamente establecidos por el Legislador en
la ley. En efecto, el artículo 324 de la Ley 906 de 2004 señala los
casos en que es posible aplicar este principio.”

Así mismo, señala que la aplicación del principio de oportunidad, cuando con
ella se extingue la acción penal, “está sujeta al control de legalidad por parte
del juez de control de garantías quien la realiza dentro de los cinco días
siguientes de proferida la decisión de aplicarlo. Este control es obligatorio y
automático, y permite la presencia del Ministerio Público y de la víctima,
quienes pueden controvertir las pruebas aducidas por la Fiscalía para sustentar
su decisión. // Es el juez quien en definitiva decide si es viable su aplicación o
no.”

Por último, indica que el tema de la buena fe en la aplicación del principio de


oportunidad no ha de incidir sobre el análisis de constitucionalidad de la
norma.

En consecuencia, solicita a esta Corporación que declare la exequibilidad del


artículo demandado.

V. CONCEPTO DEL PROCURADOR GENERAL DE LA NACION

La Procuradora Auxiliar para Asuntos Constitucionales, Sonia Patricia Téllez


–designada para rendir concepto dentro del proceso de la referencia en virtud
de la presentación y aceptación de un impedimento para conceptuar por parte
del señor Procurador General y el señor Viceprocurador General de la Nación-
solicitó que la Corte se inhiba de dictar un pronunciamiento de fondo sobre la
demanda que se examina, y en subsidio, que declare exequible la norma
acusada.

En cuanto a la solicitud de proferir un fallo inhibitorio, argumenta la


Procuradora que “la exposición del ciudadano González Marquínez carece
tanto de la claridad, como de la certeza que se exige (en el artículo 2,
numeral 3 del Decreto 2067 de 1991), pues inicia la argumentación con una
formulación confusa sobre las obligaciones constitucionales del Fiscal, para
finalmente advertir que la norma demandada es inconstitucional porque
otorga facultades extremas al fiscal que lo convierten en juez determinante,
sin indicar a qué facultades se refiere, porqué son extremas y porqué lo
convierten en juez. Tampoco indica de forma más o menos razonable y
coherente los motivos por los cuales la disposición legal viola concretamente
el artículo 250 constitucional que identifica como transgredido”.

En relación con la petición subsidiaria de declarar la exequibilidad de la norma


acusada, explica la Procuradora que “no puede contrariar la Constitución
Política una disposición legal que precisamente reproduce una de sus normas,
el artículo 250 inciso primero, aunque para ello acuda a distinta redacción”.
Señala adicionalmente que es precisamente la Ley 906 de 2004 la que
desarrolla la facultad constitucional de aplicar el principio de oportunidad,
fijando taxativamente los parámetros que han de gobernar su operancia.

VI. CONSIDERACIONES Y FUNDAMENTOS

1. Competencia

En virtud de lo dispuesto por el artículo 241-4 la Corte Constitucional es


competente para conocer de las demandas de inconstitucionalidad contra
normas de rango legal, como las que se acusan en la demanda que se estudia.

2. Ineptitud sustantiva de la demanda. Inhibición de la Corte


Constitucional para proferir decisión de fondo.

2.1. La Corte Constitucional ha precisado en numerosas oportunidades que en


virtud de la naturaleza de la acción de inconstitucionalidad y de las
competencias limitadas de esta Corporación, no le corresponde a ella adelantar
el control oficioso de las leyes, sino únicamente pronunciarse sobre las
demandas debidamente presentadas por los ciudadanos (C.P., art. 241). Estas
demandas han de cumplir con ciertos requisitos mínimos, para efectos de
permitir un adecuado funcionamiento del aparato de administración de
justicia. “Y para que realmente exista una demanda –ha explicado la Corte-,
es necesario que el actor formule un cargo susceptible de activar un proceso
constitucional, pues no le corresponde a esta corporación imaginar cargos
inexistentes ya que ello equivaldría a una revisión oficiosa. Además, es claro
que este cargo debe estar suficientemente estructurado desde la presentación
misma de la demanda (...) pues la corte no puede corregir, sin afectar el
debido proceso constitucional, el defecto de ausencia de cargo” 1. Así, al
estudiar la constitucionalidad del numeral 3° del artículo 2° del Decreto 2067
de 1991, la Corte sostuvo que “el ataque indeterminado y sin motivos no es
razonable” 2. En este mismo sentido, ha precisado la Corte que “la ausencia
de un requisito sustancial como el concepto de la violación, no puede ser
suplida oficiosamente por la Corte y, por tratarse de una demanda inepta,
debe proferirse sentencia inhibitoria”3.

2.2. La necesidad de justificar en forma clara, precisa y coherente las


acusaciones de inconstitucionalidad presentadas contra las normas legales, ha
sido clasificada como una carga procesal básica a cumplir por los ciudadanos
que ponen en movimiento el sistema de control constitucional, cuyo alcance
ha sido explicado por esta Corporación al indicar que “entre el señalamiento
de las normas acusadas como inconstitucionales, el señalamiento de las
normas constitucionales que se consideran infringidas y las razones por las
cuales dichos textos se estiman violados, no sólo debe existir una
correspondencia lógica sino que también es necesario que exista claridad en
la exposición de la secuencia argumentativa 4. En verdad, mal haría la Corte
en ejercer el control constitucional que se la confiado por mandato del
artículo 241 Superior, sobre disposiciones legales en relación con las cuales
el impugnante plantea argumentaciones ininteligibles o carentes de sentido
lógico. Por ello, en estos eventos lo procedente es adoptar una decisión
inhibitoria que no impide que los textos acusados puedan ser nuevamente
objeto de estudio a partir de una demanda que satisfaga cabalmente las
exigencias de ley”5. Tal carga procesal implica, así, la obligación de
determinar con la mayor claridad posible la forma en que las normas acusadas
contradicen o desconocen lo dispuesto en la Carta Política, “con el fin de
destruir la presunción de constitucionalidad”6.

2.3. En el caso presente, se observa que el demandante no ha cumplido con la


carga mínima de claridad, pertinencia y especificidad 7 en la argumentación
que le incumbe en tanto actor dentro de un proceso de control de
constitucionalidad abstracto. La lectura de la demanda revela serios problemas
de coherencia lógica, así como la ausencia de un señalamiento preciso y
comprensible de las normas constitucionales que son desconocidas por la
disposición acusada, y de las razones concretas por las cuales se presenta tal
desconocimiento de lo dispuesto en la Carta Política. A esa conclusión
llegaron también el Procurador General de la Nación y el Fiscal General de la
Nación. El Ministerio del Interior y de Justicia también advierte que la
demanda es confusa ni precisa los cargos, aunque no pide fallo inhibitorio.
1
Sentencia C-918 de 2002, M.P. Eduardo Montealegre Lynett.
2
Sentencia C-131/93 M.P. Alejandro Martínez Caballero.
3
Sentencia C-1256 de 2001, Fundamento 17. En el mismo sentido, ver las Sentencias C-1052 de 2001, C-
402 de 2001, C-142 de 2001, C-561 de 2000, C-1370 de 2000, C-986 de 1999 y C-447 de 1997, entre
muchas otras.
4
Sentencia C-1095 de 2001. M.P. Jaime Córdoba Triviño.
5
Sentencia C-1298 de 2001, M.P. Clara Inés Vargas Hernández.
6
Corte Constitucional. Sentencia C-236 de 1997. M. P. Antonio Barrera Carbonell.
7
La jurisprudencia sobre estos conceptos fue sintetizada en la sentencia C-1052 de 2001.
2.4. Incluso si se hubiese de aceptar, que del último párrafo de la demanda se
puede deducir un argumento de inconstitucionalidad, consistente en que la
regulación legal del principio de oportunidad es insuficiente para garantizar su
cabal ejercicio por parte de los funcionarios judiciales encargados de aplicarlo
y evitar la impunidad, éste no se encuentra debidamente sustentado ni
explicado por el actor, y como se vio, no compete a la Corte deducir motivos
de inconstitucionalidad cuando los demandantes no cumplen con el deber de
indicarlos en forma expresa e inteligible.

2.5. Por las anteriores razones, y compartiendo lo afirmado por los distintos
intervinientes en el proceso de la referencia, la Corte Constitucional habrá de
inhibirse para adoptar una decisión de fondo dentro del proceso de la
referencia.

VII. DECISION

En mérito de lo expuesto, la Corte Constitucional de la República de


Colombia, administrando justicia en nombre del pueblo y por mandato de la
Constitución,

RESUELVE

Declararse INHIBIDA para adoptar una decisión de mérito dentro del proceso
de la referencia.

Notifíquese, comuníquese, publíquese, insértese en la Gaceta de la Corte


Constitucional y archívese el expediente.

JAIME ARAUJO RENTERÍA


Presidente

ALFREDO BELTRÁN SIERRA


Magistrado

MANUEL JOSÉ CEPEDA ESPINOSA


Magistrado
JAIME CÓRDOBA TRIVIÑO
Magistrado

RODRIGO ESCOBAR GIL


Magistrado

MARCO GERARDO MONROY CABRA


Magistrado

HUMBERTO SIERRA PORTO


Magistrado

ALVARO TAFUR GALVIS


Magistrado

CLARA INÉS VARGAS HERNÁNDEZ


Magistrada

MARTHA VICTORIA SÁCHICA MÉNDEZ


Secretaria General

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