TRABAJO PRÁCTICO
DICTADURAS EN ECUADOR
CURSO: 4to 2da Electromecánica
ESCUELA: E.E.S.T Nº1 JUAN XXIII
MATERIA: Geografía
INTEGRANTES: Capcha Walker, Ceballos Joaquín, Cruz
Patricio, Rocha Dylan
Dictadura de Ecuador
Introducción: Ecuador es un país que tiene 18,19 millones de habitantes que se
extiende por el ecuador en la costa oeste de Sudamérica. Sus diversos paisajes abarcan la
selva del Amazonas, las zonas altas andinas y las islas Galápagos de abundante fauna.
En las laderas de los Andes, a una elevación de 2,850 m, Quito, su capital, es famosa por
su centro colonial español que se ha conservado intacto por mucho tiempo, con palacios
decorados del siglo XVI y XVII y sitios religiosos, como la ornamentada Iglesia de la
Compañía de Jesús. Está organizado en veinticuatro provincias que a su vez se
subdividen en cantones. Limita al norte con Colombia, al este y sur con Perú, y al oeste
con el océano Pacífico. El cual lo separa del archipiélago de Colón o islas Galápagos por
aproximadamente mil kilómetros de la costa continental, entre la península de Santa Elena
y la isla San Cristóbal. Limita, así mismo, con Costa Rica por la frontera marítima de la
región insular. La línea equinoccial o paralelo 0° atraviesa el país y divide los territorios
continental e insular en dos, quedando así la mayor parte del territorio ecuatoriano en el
hemisferio sur.
DESARROLLO:
Ecuador, como muchos otros países de América Latina, experimento periodos de dictadura en
el siglo XX, marcados por la intervención militar y el control del poder autoritario. Estos
regímenes se justificaron bajo la premisa de restaurar el orden y promover el desarrollo,
especialmente durante el auge petrolero de la década de 1970. Este ensayo explora los
orígenes, características y efectos de la dictadura de Ecuador, así como su impacto en la política
y la economía del país. La dictadura de Ecuador, se extendió principalmente entre 1972 y 1979,
representa uno de los capítulos más oscuros y complejos de la historia contemporánea del
país. Este periodo se caracterizó por un fuerte autoritarismo, la represión sistemática de la
disidencia y violaciones graves a los derechos humanos.
La bandera del Ecuador tiene un significado patriótico que representa la libertad, el sentido de
identidad y la historia del país:
Colores
Los tres colores de la bandera tienen un significado específico:
Amarillo: Representa la riqueza, el oro, la agricultura y los recursos naturales del país. La franja
amarilla es el doble de ancha que las otras dos.
Azul: Representa el cielo y el océano Pacífico.
Rojo: Representa la sangre derramada por los héroes nacionales en las luchas por la
independencia.
Escudo
El escudo de armas ubicado en el centro de la bandera representa la cultura y geografía
ecuatoriana. Incluye elementos como el cóndor sudamericano, el río Guayas y el Chimborazo,
el volcán más alto del país.
Dictaduras en Ecuador
En la historia del Ecuador, ha habido varios periodos de dictaduras que han dejado una huella
significativa en el país. Uno de los periodos más destacados es el Alfarismo, que se caracterizó
por el gobierno autoritario de Eloy Alfaro.
El Aalfarismo
Eloy Alfaro fue un líder político y militar ecuatoriano que gobernó en dos periodos, de 1895 a
1901 y de 1906 a 1911. Durante su gobierno, implementó una serie de reformas progresistas
y modernizadoras en el país, como la separación de la Iglesia y el Estado, la promoción de la
educación laica y la consolidación de la infraestructura vial y ferroviaria.
Sin embargo, el gobierno de Alfaro también fue marcado por la represión política y la
violencia. Durante su mandato, se produjeron numerosas revueltas y conflictos, como la
Revolución Liberal de 1895 y la Revolución Alfarista de 1912.
Las dictaduras posteriores
Tras el final del Alfarismo, Ecuador continuó experimentando periodos de inestabilidad
política y dictaduras. Durante el siglo XX, se sucedieron varios gobiernos autoritarios, como
el de José María Velasco Ibarra, quien gobernó en cinco ocasiones y fue derrocado en varias
ocasiones.
Otro periodo de dictadura destacado fue el gobierno de Abdalá Bucaram, quien asumió la
presidencia en 1996 y fue destituido por el Congreso en 1997 debido a denuncias de
corrupción y violaciones a los derechos humanos.
Impacto de las dictaduras en Ecuador
Las dictaduras en Ecuador dejaron un legado de inestabilidad política, represión y violencia.
Estos periodos autoritarios han tenido un impacto significativo en la historia y la sociedad
ecuatoriana, generando divisiones y tensiones que aún perduran en la actualidad.
Asimismo, las dictaduras también han afectado el desarrollo económico y social del país,
obstaculizando la consolidación de instituciones democráticas y la promoción de derechos
humanos.
Otras de las dictaduras más conocidas en la historia de Ecuador fue la de Gabriel García
Moreno, quien gobernó de manera autoritaria entre 1861 y 1875. Durante su gobierno, García
Moreno implementó políticas conservadoras y religiosas, lo que generó un gran impacto en la
sociedad ecuatoriana.
Otra dictadura destacada fue la de José María Velasco Ibarra, quien se autoproclamó dictador
en varias ocasiones durante su carrera política. A pesar de su retórica democrática, Velasco
Ibarra gobernó de manera autoritaria y restringió las libertades civiles.
*Primera presidencia (1934-1935)
*Segunda presidencia (1944-1947)
*Tercera presidencia (1952-1956)
*Cuarta presidencia (1960-1961)
*Quinta presidencia (1968-1972)
José María Velasco Ibarra
José María Velasco Ibarra fue un destacado político ecuatoriano que gobernó el país en cinco
ocasiones durante el siglo XX. Nació el 19 de marzo de 1893 en Quito, Ecuador. Conocido por su
carisma y habilidades oratorias, Velasco Ibarra se convirtió en una figura icónica de la política
ecuatoriana.
Durante su primer mandato presidencial, que comenzó en 1934, implementó diversas reformas
en el ámbito social y educativo. Sin embargo, su gobierno fue derrocado por un golpe militar
en 1935. A pesar de esto, Velasco Ibarra regresó al poder en tres ocasiones más en los años 40
y 50.
El Alfarismo, una corriente política basada en los ideales del expresidente ecuatoriano Eloy
Alfaro, fue una de las principales influencias en la carrera política de Velasco Ibarra. Defendió
los principios de justicia social, igualdad y la lucha contra la oligarquía.
Estas dictaduras tuvieron un impacto significativo en la historia del Ecuador, generando
tensiones y conflictos políticos que marcaron el desarrollo del país. Aunque actualmente el
Ecuador es una democracia, el legado de estas dictaduras aún se hace presente en la memoria
colectiva del pueblo ecuatoriano.
Primera presidencia (1934-1935)
Velasco triunfó en las elecciones presidenciales de 1933 por un gran margen, asumiendo el
cargo el 1 de septiembre de 1934. Nombró un gabinete liberal con un conservador en
Relaciones Exteriores. En su primer mensaje al Congreso presentó el plan de Gobierno:
garantía a las libertades públicas, respeto a la voluntad popular, laicismo en el sistema
educativo oficial, pero benevolencia con la libertad de enseñanza, esto es, con la educación
particular predominantemente católica. Pidió al Congreso que aprobara el plan económico
elaborado por el banquero guayaquileño, Víctor Emilio Estrada su ministro de Hacienda. Pidió
también que estudiara a fondo un plan de obras públicas y la reforma de los códigos Civil y
Penal más la reforma judicial, plan de Gobierno entorpecido por la pugna de poderes entre el
Ejecutivo y el Legislativo.
Impulsó la agricultura con canales de riego y caminos vecinales, creó el Gimnasio Educacional
Femenino -hoy Colegio 24 de Mayo-, la Escuela Experimental de Tumbaco y la Granja Agrícola
de Tulcán; empezó el edificio del Colegio Vicente Rocafuerte y contrató la aduana y el muelle
de Guayaquil; reabrió la Escuela Politécnica Nacional, pero desde el 18 de diciembre de 1934
hasta el 18 de febrero de 1935 clausuró la Universidad Central por no responder a la misión de
ética y cultura a la que se debía.
Segunda presidencia (1944-1947)
El 28 de mayo de 1944, estalló una rebelión popular en Guayaquil. Se incendió el cuartel de
carabineros acantonado en Guayaquil, el único que respaldaba a Carlos Alberto Arroyo del Río,
quien renuncia ese día y pidió asilo en la embajada de Colombia. De inmediato el grupo
político denominado Alianza Democrática Ecuatoriana asumió transitoriamente el poder,
conformado la Junta Provisional de Gobierno que debía durar hasta que llegue a Quito el
doctor José María Velasco Ibarra. Esta Junta estuvo integrada así: Julio Teodoro Salem Gallegos,
por el Partido Liberal Radical, Mariano Suárez Veintimilla, por el Partido Conservador, Manuel
Agustín Aguirre, por el Partido Socialista, Gustavo Becerra, por el Partido Comunista, general
Luis Larrea Alba, por Vanguardia Socialista Revolucionaria, Camilo Ponce Enríquez, por el Frente
Democrático Ecuatoriano, Secretario General, José Terán Robalino.
La Constituyente, expidió la decimoquinta Carta Política, que incorporó los principios del
Código del Trabajo de 1938, creó el Tribunal de Garantías Constitucionales y el Tribunal
Supremo Electoral, reconoció la autonomía universitaria, se ocupó expresamente del régimen
de los municipios y redujo el Congreso a una cámara, la de Diputados, elegidos unos por las
provincias y otros veinticinco por sectores de la sociedad civil (funcionales), entre ellos nueve
por la educación, uno por la cultura y uno por los indígenas.
Velasco conformó un Gabinete equilibrado. Este equilibrio se rompió cuando el conservador
Camilo Ponce Enríquez dejó el ministerio de Relaciones Exteriores, el ex comunista Carlos
Guevara Moreno pasó al ministerio de Gobierno, el comunista Alfredo Vera ocupó el de
Educación y el socialista Alfonso Calderón, el de Previsión Social y Trabajo. Poco duró este
predominio de la Izquierda porque los socialistas y comunistas interpretaban el 28 de mayo
como el comienzo de una revolución marxista mientras Velasco lo interpretaba como un
triunfo personal. En este período destacan la aprobación de la Ley de Escalafón y Sueldos del
Magisterio Nacional, el ingreso a la ONU, la creación de la Casa de la Cultura Ecuatoriana y la
Pontificia Universidad Católica del Ecuador, el apoyo a la CTE, el fortalecimiento de las Fuerzas
Armadas y de la Policía, el plan vial y los programas de regadío.
En diciembre de 1945 hubo en Guayaquil una «marcha del hambre», duramente reprimida.
Crecía también la corrupción. El 30 de marzo de 1946 el Gobierno denunció un complot para
derrocarlo. El Gobierno convocó a elecciones para una nueva Constituyente. La derecha y los
velasquistas participaron, pero la Izquierda y los liberales se abstuvieron por falta de garantías.
La Asamblea de 1946, presidida por el conservador Mariano Suárez Veintimilla, nombró
presidente a Velasco Ibarra hasta septiembre de 1948. La Constituyente expidió la decimosexta
constitución el 31 de diciembre de 1946. Esta creó el cargo de vicepresidente de la República,
restituyó la Cámara del Senado, dio autonomía al Tribunal Supremo Electoral y ratificó la
obligatoriedad del voto.
La caída de Velasco obedeció a la naturaleza carismática del velasquismo no organizado. Con el
pretexto de que «el país entero estaba de pie contra el régimen personalista del doctor Velasco
Ibarra y el Gobierno era incapaz para afrontar y resolver la crisis económica», el ministro de
Defensa coronel Carlos Mancheno Cajas derrocó a Velasco Ibarra el 23 de agosto de 1947 y lo
desterró a Chile; pero el Ejército constitucionalista comandado por el coronel Ángel Baquero
Dávila derrotó a Mancheno en la escaramuza de El Socavón (Ambato) y devolvió el Poder al
vicepresidente Mariano Suárez Veintimilla.
Tercera presidencia (1952-1956)
Velasco Ibarra triunfó en las elecciones presidenciales de 1952 asumiendo el cargo el 1 de
septiembre de 1952. El presidente Galo Plaza Lasso se mostró imparcial en la campaña. Velasco
apoyado por el velasquismo, la C.F.P., ARNE, y disidentes conservadores triunfó con 153.945
votos.
Velasco inició su Gobierno con un Gabinete integrado casi en su totalidad por dirigentes de su
campaña electoral. La derecha dominaba el Senado. La cámara de diputados se repartía entre
una mayoría velasquista y una alianza de liberales, conservadores y cefepistas. Pese a que hacia
1955 disminuyeron las exportaciones por causas externas al Ecuador, Velasco realizó obras de
mayor envergadura que en sus anteriores mandatos. Concretó el primer plan vial
orgánicamente concebido, construyó numerosas escuelas y colegios, reequipó las Fuerzas
Armadas de tierra, mar y aire con armamento moderno, emprendió obras de regadío y creó la
Junta de Planificación y Coordinación Económica.3 Pero también clausuró periódicos y apresó
al representante de la SIP en el Ecuador Jorge Mantilla, por haber iniciado a un paro nacional
de los medios de información.
Restauró las libertades de sufragio, culto y de educación, la abolición de la discriminación
administrativa por ideas políticas o religiosas, declaró nulo el Tratado de Río de Janeiro, apoyó
a la Iglesia católica que pudo desplegar su obra educativa con la fundación de universidades
católicas como la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, en la ciudad de Quito y decenas
de escuelas y colegios. También fundó el Colegio Nacional 24 de Mayo de Quito (mixto). Entre
las carreteras inauguradas o construidas se anotan: Girón-Pasaje, Durán-Tambo, El Empalme,
Latacunga-Quevedo, vía la Maná, pavimentada, Babahoyo-Quevedo, Santo Domingo-Quininde.
Cuarta presidencia (1960-1961)
La década de 1960 empezó con la crisis del comercio exterior, a la cual se sumó el efecto
político e idealista de la Revolución Cubana y la acción de los Estados Unidos para
contrarrestarla en todo el continente. En este escenario que empezaba a perfilarse actuó el
cuarto velasquismo. Al terminar su período constitucional de cuatro años el presidente Camilo
Ponce Enríquez, se efectuaron las elecciones presidenciales de 1960, triunfando ampliamente
Velasco Ibarra sobre sus contrincantes Galo Plaza Lasso, Gonzalo Cordero Crespo y Antonio
Parra Velasco.
El primer acto de Velasco Ibarra fue declarar nulo el Protocolo de Río de Janeiro, firmado a la
fuerza. Propuso la reforma agraria como comienzo de un cambio estructural pero su propuesta
no tuvo eco pese a que Velasco contaba con mayoría en el Congreso. Pronto estalló la crisis
fiscal y con ella el malestar del pueblo, la agitación estudiantil y un germen de división entre el
vicepresidente Carlos Julio Arosemena Monroy y el presidente.
En julio de 1961, Velasco unificó el tipo de cambio desvalorizando el sucre, medida necesaria
pero tardíamente tomada. Criticada por el pueblo, la medida resquebrajó más aún el frente
interno ya violentamente dividido en el Congreso. El presidente viajó a Cuenca para la
celebración del 3 de noviembre y Cuenca no lo quiso recibir. El vicepresidente de la República y
presidente del Parlamento acusó al régimen de haber intentado asesinarlos en una balacera
entre las barras opuestas del Congreso.
El 7 de noviembre, Velasco ordenó la prisión del Vicepresidente, de varios legisladores y de
dirigentes de la oposición, entre ellos Assad Bucaram. En Cuenca y Quito los estudiantes y
ciudadanos realizaron protestas callejeras. El batallón Chimborazo, acantonado en Quito, se
sublevó contra estas medidas del presidente, las Fuerzas Armadas depusieron a Velasco y
encargaron el Poder al presidente de la Corte Suprema de Justicia, Camilo Gallegos Toledo,
nombrándolo presidente interino. Este no tuvo tiempo para gobernar ni fue reconocido porque
la Fuerza Aérea con vuelos rasantes sobre el palacio del Congreso intervino a favor del
vicepresidente, el cual fue liberado el mismo día junto a los demás legisladores, convocándose
a una sesión del pleno del congreso nacional para la sucesión presidencial . Los legisladores,
presionados y respondiendo también al sentir de los estudiantes y de la ciudadanía,
proclamaron presidente a Arosemena, mientras Gallegos Toledo desistió de su interinazgo y las
Fuerzas Armadas reconocieron a Arosemena, llegando Arosemena al Palacio de Gobierno en la
madrugada del 8 de noviembre.
Quinta presidencia (1968-1972)
José María Velasco Ibarra, ganó las elecciones presidenciales de 1968, 20.000 votos le
separaban a Andrés F. Córdova de la centro izquierda y Camilo Ponce Enríquez de la derecha,
no ganó la Vicepresidencia su compañero de fórmula el doctor Víctor Hugo Sicouret Pazmiño,
sino asumió el doctor Jorge Zavala Baquerizo de la centro izquierda, que acompañaba en la
papeleta al doctor Córdova. Entonces asumió el poder el 1 de septiembre de 1968, pero juzgó
improcedente la Carta Política de 1967, a la cual consideraba absurda desde todo punto de
vista.
Procurar la igualdad económica y social, eliminar las condiciones humillantes en que vive el
campesino, vigilar los contratos petroleros, fomentar la renovación de los partidos políticos
hacia una convergencia nacional en un Ecuador que se sume en una crisis de desarticulación a
fondo y centralizar la administración suprimiendo la dispersión de las entidades autónomas fue
el condumio del discurso que Velasco Ibarra pronunció en el Congreso al posesionarse del
Mando.
La primera derrota de Velasco fue la caída del ministro de Agricultura, Pedro Menéndez Gilbert,
que había inspirado un decreto de gravamen a las exportaciones de azúcar. La segunda fue la
caída del ministro de Finanzas, Luis Guzmán Vanegas. Cuatro ministros de Finanzas se
sucedieron entre 1968 y 1970. Revocó la entrega de cerca de un millón de hectáreas a la
Texaco, expidió la Ley de Hidrocarburos (1971), creó la Corporación de Yacimientos Petrolíferos
Fiscales e inició la construcción del oleoducto Balao-Esmeraldas. Pidió que se reformara la Ley
Agraria de 1964, pero el Congreso desoyó esta demanda.
En mayo de 1969, los liberales habían retirado su colaboración a Velasco Ibarra, quien para no
quedarse solo se acercó al alcalde de Guayaquil, Assad Bucaram, hombre fuerte en Guayaquil.
La petición de reformas a la Constitución para dar más poder al Ejecutivo y ciertas
desavenencias con los legisladores en torno al presupuesto general causaron una pugna de
Poderes entre el presidente y el Congreso. Se iba creando un clima general de intranquilidad en
el campo por la pobreza, y en las universidades por la campaña en pro del libre ingreso para los
bachilleres titulados y por la represión violenta a las manifestaciones estudiantiles. Este cúmulo
de circunstancias provocó una crisis política que estalló el 22 de junio de 1970. Para arreglar
este conjunto desequilibrado, Velasco Ibarra optó por la dictadura. Se había convencido de que
no podía gobernar constitucionalmente dada la insuficiencia de las leyes.
Accediendo a la solicitud «patriótica, comprensiva y unánime de las Fuerzas Armadas
Nacionales», Velasco Ibarra asumió la plenitud de poderes el mismo 22 de junio de 1970 y
desconoció la Constitución vigente con el propósito de «regularizar la vida del Estado y poner
bases de justicia social y vigor nacional». La etapa dictatorial duró un año y siete meses en los
que el Gobierno reprimió a la oposición, a los medios de comunicación y a las universidades y
no halló otra fórmula para restablecer el régimen de derecho que convocar a elecciones bajo la
Constitución de 1946 a la que añadió dictatorialmente algunas reformas.
La dictadura velasquista devaluó la moneda de 20.22 a 25 sucres el dólar. Suprimió la
autonomía de la Autoridad Portuaria de Guayaquil y del Comité Ejecutivo de Vialidad del
Guayas, aprisionó al alcalde electo de Guayaquil, Francisco Huerta Montalvo, y desterró a
Panamá al prefecto provincial electo, Assad Bucaram. Ocupó las universidades estatales de
Quito y Guayaquil, cortó los programas de comentarios y discusión política de Canal 2 de TV
(hoy Ecuavisa), olvidó de cortar los programas de comentarios y discusión política de Canal 4
(hoy RTS) y olvidó de cortar los programas de comentarios y discusión política de Canal 10 de
TV (hoy TC Televisión). Los agentes del Gobierno reprimieron a estudiantes, sindicalistas y
opositores políticos y en algunos casos extremos torturaron a activistas estudiantiles.
Pero la economía no convaleció, la balanza comercial de 1971 tuvo un déficit de 141 millones
de dólares, creció el servicio de la deuda externa y hubo corrupción en el Banco Ecuatoriano de
la Vivienda. En el orden internacional la dictadura civil de Velasco Ibarra defendió la soberanía
frente a la incursión de barcos piratas atuneros americanos en aguas territoriales por lo que
llevó a los Estados Unidos al banquillo de los acusados en la OEA. Ecuador votó por el ingreso
de la República Popular China a la ONU y fortaleció las relaciones diplomáticas y comerciales
con los países socialistas. Pese a la crisis y contribuyendo a ella, la obra pública del quinto
velasquismo especialmente en vialidad, educación superior, electrificación, telecomunicaciones
y oleoducto fue considerable.
El 29 de marzo de 1971, el general Luis Jácome Chávez, director de la Academia de Guerra,
comandó un levantamiento militar en la hacienda La Balbina con el fin de exigir la salida del
ministro de Defensa, Jorge Acosta Velasco, por supuesta conspiración para apoderarse del
Poder. Velasco respaldó al ministro, pero la guarnición de El Oro, exigió la renuncia de Acosta y
la libertad de los detenidos. Hubo una reunión urgente de altos oficiales en el Colegio Militar
Eloy Alfaro, dirigida por el general de Brigada Guillermo Rodríguez Lara. Velasco Ibarra estuvo a
punto de caer, pero faltó decisión en los militares. Velasco conservó el Poder, pero sacrificó a su
ministro de Defensa Jorge Acosta Velasco, nombró comandante general del Ejército a
Rodríguez Lara y ministro de Defensa a Luis Robles Plaza. El régimen quedó debilitado.
La dictadura civil había planteado un plebiscito para retornar al orden constitucional. Los
ciudadanos debían votar por la Carta Política (conservadora) de 1946 y por algunas reformas a
esa carta. Se atribuía unilateralmente a la Constitución de 1946 el mérito de la estabilidad
política entre 1948 y 1960. Meses después, la dictadura velasquista añadió al plebiscito la
convocación a elecciones generales para junio de 1972. Velasco Ibarra permitió que Assad
Bucaram volviera a Ecuador. Pronto se convirtió en el candidato con más oportunidad de ganar
las elecciones. El ministro de Gobierno Jaime Nebot Velasco presentó documentos que
«atestiguaban» que Assad Bucaram era un ciudadano oriundo de Líbano que respondía al
nombre de Fortunato Khoury Buraye. El caso de la nacionalidad de Bucaram fue a la Corte
Suprema de Justicia. Camilo Ponce Enríquez, pedía suspender las elecciones y declaraba que
acudiría a todos los medios para impedir que Bucaram fuera presidente.
El 4 de noviembre de 1971, el presidente Velasco recibe en Guayaquil al Líder cubano Fidel
Castro; en la época de la llamada “guerra fría”, la política internacional de los regímenes se
hallaba sujeta, con rigidez extrema, a las confrontaciones e intereses del mundo bipolar, y en
Latinoamérica apenas a doce años de la revolución cubana, ningún país latinoamericano se
atrevía a contrariar los dictámenes norteamericanos en relación del comportamiento que los
Estados debían asumir frente a Cuba, de tal suerte que la visita de Fidel Castro a Chile, a su
homólogo el socialista Salvador Allende, y luego “la escala técnica en Guayaquil” que permitió
la entrevista de Castro con el mandatario de Ecuador, debe haber invalidado el libreto del
departamento de estado estadounidense y resulta factible pensar en sanciones en contra de
los gobernantes mencionados. En el discurso de bienvenida el presidente Velasco Ibarra
exteriorizó su admiración por el proceso revolucionario cubano y por Fidel Castro con valentía y
convicción que deben ser rescatados, pues no debemos olvidar que en el momento de dicho
encuentro no existían relaciones diplomáticas entre Ecuador y Cuba, aparte de que hubo, en
los días previos a la mencionada cita, presiones del gobierno estadounidense para impedir la
visita.
El 15 de febrero de 1972 los militares efectuaron un golpe de Estado. El comandante general
del Ejército, Guillermo Rodríguez Lara, asumió el Poder en nombre de las Fuerzas Armadas y
proclamó una revolución nacionalista. El golpe militar del 15 de febrero de 1972 sorprendió en
Quito a Velasco Ibarra que se trasladó a Guayaquil para desde el Canal 10 de TV (ahora TC
Televisión) denunciar el golpe, fue apresado y al día siguiente lo desterraron a Panamá. Desde
allí Velasco volvió a Buenos Aires.6
Los acontecimientos en torno al final de su quinto y último mandato son tratados en el libro
«Inside the Company: A CIA Diary» del exagente de la CIA Philip Agee, en el cual relata como
lideró la operación para deponer a Velasco del poder.