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Biografia de Pablo

San Pablo, conocido como Pablo de Tarso, fue un apóstol y mártir del cristianismo, reconocido por ser el 'Apóstol de los gentiles' y por fundar comunidades cristianas en el Imperio romano. Nació entre el 5 y el 10 d.C. en Tarso y es autor de varias epístolas que forman parte del canon bíblico, influyendo significativamente en la teología cristiana. Su figura es venerada en diversas tradiciones cristianas y su festividad se celebra en varias fechas a lo largo del año.

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Biografia de Pablo

San Pablo, conocido como Pablo de Tarso, fue un apóstol y mártir del cristianismo, reconocido por ser el 'Apóstol de los gentiles' y por fundar comunidades cristianas en el Imperio romano. Nació entre el 5 y el 10 d.C. en Tarso y es autor de varias epístolas que forman parte del canon bíblico, influyendo significativamente en la teología cristiana. Su figura es venerada en diversas tradiciones cristianas y su festividad se celebra en varias fechas a lo largo del año.

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«San Pablo» redirige aquí.

Para otras acepciones, véase San Pablo


(desambiguación).

Pablo de Tarso

San Pablo, por El Greco (s. XVII, Museo de Arte de


San Luis).

Título Apóstol de los gentiles y mártir

Culto público

Canonización Culto inmemorial

Festividad  29 de junio, martirio, junto a san


Pedro
 25 de enero, conversión de san
Pablo
 10 de febrero, naufragio en la isla
de Malta
 18 de noviembre, dedicación de
la Basílica de San Pablo
Extramuros
Atributos Espada, carta o libro

Venerado en Iglesia católica, Iglesia


ortodoxa, Comunión anglicana y
algunas Iglesias protestantes

Patronazgo Roma, Grecia, Malta, Écija, Manta


(Ecuador), Meoqui, teólogos y prensa
católica

Santuario Basílica de San Pablo


Extramuros, Roma

Información personal

Nombre Saulo de Tarso

Nacimiento ca. 5 a 10 d. C.
Tarso, Cilicia, Imperio romano

Fallecimiento ca. 67 d. C. (tradicional)


ca. 58 a 64 d. C. (historiografía
moderna)
Roma, Imperio romano

Obras Epístolas paulinas


notables

[editar datos en Wikidata]

Pablo de Tarso, de nombre judío Saulo de Tarso o Saulo Pablo,12 y más


conocido como san Pablo (Tarso, Cilicia 5-10 d. C.3-Roma, 58-674), es llamado
el «Apóstol de los gentiles», el «Apóstol de las naciones», o simplemente «el
Apóstol».5 Fundador de comunidades cristianas, evangelizador en varios de los
más importantes centros urbanos del Imperio romano tales
como Antioquía, Corinto, Éfeso y Roma, y redactor de algunos de los primeros
escritos canónicos cristianos —incluyendo el más antiguo conocido, la Primera
epístola a los tesalonicenses—, Pablo constituye una personalidad de primer
orden del cristianismo primitivo,67 y una de las figuras más influyentes en toda
la historia del cristianismo.89

Del análisis de sus epístolas auténticas se deduce que Pablo de Tarso reunía
en su personalidad: sus raíces judías, la gran influencia que sobre él tuvo la
cultura helénica y su ciudadanía romana que —en el decir del libro de
los Hechos de los Apóstoles— ejerció, lo que le permitió una reconocida
interacción con el Imperio romano. Pablo se sirvió de este conjunto de
condiciones para fundar varios de los primeros centros cristianos y para
anunciar la figura de Jesucristo tanto a judíos como a gentiles. Sin haber
pertenecido al círculo inicial de los Doce Apóstoles, y recorriendo caminos
marcados por incomprensiones y adversidades,a Pablo se constituyó en artífice
eminente en la construcción y expansión del cristianismo en el Imperio romano,
merced a su talento, a su convicción y a su carácter
indiscutiblemente misionero.1011 Su pensamiento conformó el
llamado cristianismo paulino, una de las cuatro corrientes básicas
del cristianismo primitivo que terminaron por integrar el canon bíblico.12

De las llamadas epístolas paulinas, la Epístola a los romanos, la Primera y


la Segunda epístola a los corintios, la Epístola a los gálatas, la Epístola a los
filipenses, la Primera epístola a los tesalonicenses y la Epístola a
Filemón tienen en Pablo de Tarso su autor prácticamente indiscutido. Ellas son,
junto con el libro de los Hechos de los Apóstoles, las fuentes primarias
independientes cuyo exhaustivo estudio científico-literario permitió fijar algunas
fechas de su vida, establecer una cronología relativamente precisa de su
actividad, y una semblanza bastante acabada de su apasionada personalidad.4
Sus escritos, de los que han llegado a la actualidad copias tan antiguas como

46
el papiro datado de los años 175-225, fueron aceptados
unánimemente por todas las Iglesias cristianas. Su figura, asociada con la
cumbre de la mística experimental cristiana, resultó inspiradora en artes tan
diversas como la arquitectura, la escultura, la pintura, la literatura, y
la cinematografía y es para el cristianismo, ya desde sus primeros tiempos, una
fuente ineludible de doctrina y de espiritualidad.13

Nombre
[editar]

Icono que representa a san Pablo, realizado


por Andréi Rubliov hacia el año 1407. De 110 x 160 cm, se atesora en la Galería
Tretiakov de Moscú.
Pablo no cambió su nombre al abrazar la fe en Jesucristo como Mesías de
Israel y Salvador de los gentiles, ya que, como todo romano de la época, tenía
un praenomen relacionado con una característica familiar (Saulo, su nombre
judío, que etimológicamente significa ‘invocado’, ‘llamado’), y un cognomen, el
único usado en sus epístolas (Paulus, su nombre romano, que
etimológicamente significa ‘pequeño’ o ‘poco’).14

El Apóstol se llamaba a sí mismo Παῦλος (Paulos) en sus cartas escritas


en griego koiné.15 Este nombre aparece también en la Segunda epístola de
Pedro 3:15 y en los Hechos de los Apóstoles a partir de 13, 9.16

Antes de ese versículo,b el libro de los Hechos lo llama con la


forma griega Σαούλ (Saoul) o Σαῦλος (Saulos) (en hebreo: ‫ ;ָׁש אּול‬en hebreo
moderno Sha'ul, y en hebreo tiberiano Šāʼûl). El nombre, expresado en hebreo
antiguo, equivaldría al del primer rey del Antiguo Israel,c un benjaminita igual
que Pablo. Ese nombre significa «invocado», «llamado» o «pedido» (de Dios o
de Yahveh).

También se utiliza su nombre Σαῦλος (Saulos) en los relatos de su


«conversión».d El libro de los Hechos de los Apóstoles señala además el paso
de «Saulo» a «Pablo»,e al emplear la expresión «Σαυλος, ο και Παυλος»,
«Saulo, también [llamado] Pablo» o «Saulo, [conocido] también [por] Pablo», lo
que no significa un cambio de nombre.17 En el judaísmo helenista, era
relativamente frecuente portar un doble nombre: uno griego y otro hebreo.1182

El nombre Paulos es la forma griega del conocido cognomen romano Paulus,


utilizado por la gens Emilia.19Solo se puede conjeturar respecto de la forma en
que Pablo obtuvo este nombre romano. Es posible que tuviera relación con la
ciudadanía romanaf que su familia poseía por habitar en Tarso.20También es
posible que algún antepasado de Pablo adoptara ese nombre por ser el de un
romano que lo manumitió.21Si bien paulus significa en latín ‘pequeño’ o ‘exiguo’,
no se relaciona con su contextura física o con su carácter.22

Con todo, Pablo pudo dar otro significado al uso del nombre Paulos. Giorgio
Agamben recuerda que cuando un señor romano dueño de esclavos compraba
un nuevo siervo, le cambiaba el nombre como signo de su cambio de estado o
de situación. Agamben señala ejemplos de ello: «Januarius qui et Asellus
(Asnillo); Lucius qui et Porcellus (Cochinillo); Ildebrandus qui et Pecora
(Ganado); Manlius qui et Longus (Largo); Aemilia Maura qui et Minima (La
menor)».23El nombre de la persona aparecía en primer lugar; el nuevo nombre
se señalaba al final; ambos nombres se unían por la fórmula «qüi et», que
significa ‘el cual también [se llama]’. En el libro de los Hechos de los Apóstoles
aparece la frase: «Σαυλος, ο και Παυλος» (‘Saulo, también [llamado] Pablo’),
donde «ο και» es el equivalente griego de la expresión latina «qüi et».
Agamben propone que Saulo cambió su nombre por el de Pablo cuando mudó
de estado, de libre a siervo/esclavo, siendo que se consideraba servidor de
Dios o de su Mesías.23 Siguiendo esa línea de pensamiento, Pablo se habría
considerado un instrumento humano pequeño (paulus, ‘pequeño’; san Agustín
de Hipona señala lo mismo en el Comm. in Psalm. 72,4: «Paulum […] minimum
est»), de poco valor, escogido, sin embargo, por Dios, su Señor, para
desempeñar una misión.23

Fuentes
[editar]
Se conoce a Pablo de Tarso principalmente por dos tipos de documentación,2425
que se pueden clasificar según su nivel de importancia:

46
Un folio del papiro , conteniendo el
pasaje correspondiente a la Segunda epístola a los corintios 11, 33 - 12, 9. El folio
presenta una laguna al pie. Se trata de un papiro de categoría I según la clasificación
de Kurt Aland y Barbara Aland.26 Fue datado de los años 175-225.

 Sus cartas auténticas. Probablemente escritas todas en la década


del año 50, son las siguientes (en un posible orden
cronológico): Primera epístola a los tesalonicenses, Primera epístola
a los corintios, Epístola a los gálatas, Epístola a Filemón, Epístola a
los filipenses, Segunda epístola a los corintios y Epístola a los
romanos. Se consideran la fuente más útil e interesante por ser el
más fiel reflejo de su personalidad humana, literaria y teológica. No
obstante, la crítica histórica ha identificado varios pasajes de estas
cartas que se consideran interpolaciones posteriores.27

 Los Hechos de los Apóstoles. Particularmente a partir del capítulo


13 son, a los efectos prácticos, los hechos realizados por Pablo. Este
libro aporta un conjunto notable de informaciones sobre él, desde su
«conversión» en el camino a Damasco hasta su llegada a Roma
como prisionero. Atribuido por algunos estudiosos a Lucas el
Evangelista, su valoración historiográfica es sin embargo
controvertida, debido a sus contradicciones u omisiones con las
cartas del propio Pablo. Por citar dos ejemplos, los Hechos no
mencionan en absoluto las relaciones tormentosas de Pablo con la
Iglesia de Corinto; las cartas auténticas de Pablo no mencionan el
llamado «decreto apostólico» recogido en Hechos 15, 24-29, una
concesión al judaísmo sobre la prohibición de determinados
alimentos. También hay discordancias teológicas (por ejemplo, los
Hechos pasan por alto la postura típicamente paulina de
la justificación de la fe sin las obras de la ley, bien marcada por
ejemplo, en la Epístola a los romanos).28
Los biógrafos de Pablo suelen dar la preferencia a las cartas paulinas
auténticas mientras aceptan aquellos datos del libro de los Hechos que
no son discordantes con las cartas.29
Existe otro tipo de obras, las llamadas «epístolas
pseudoepigráficas o deuteropaulinas», que fueron escritas con el
nombre de Pablo, quizá por algunos discípulos suyos después de su
muerte. Incluyen la Segunda epístola a los tesalonicenses,
la Epístola a los colosenses, Epístola a los efesios, y tres «cartas
pastorales», la Primera y la Segunda epístola a Timoteo y
la Epístola a Tito. Desde el siglo XIX, distintos autores han negado la
paternidad paulina directa de estas cartas, atribuyéndolas a varias
figuras de discípulos posteriores.30 Con todo, una minoría de autores
sigue defendiendo la autoría paulina de estas cartas, en particular
de Colosenses, argumentando que las variaciones en el estilo y en
la temática se pueden justificar por el cambio del marco histórico en
que se escribieron.31 (Ver sección sobre las epístolas
pseudoepigráficas).

Biografía
[editar]
Nacimiento de Pablo
[editar]
Saulo Pablo nació, posiblemente entre el año 5 y el año 10 d. C.,
en Tarso (en la actual Turquía), por entonces ciudad capital de la
provincia romana de Cilicia, en la costa sur del Asia Menor.[cita requerida]

Fecha
[editar]
En la Epístola a Filemón, se declaró ya anciano (presbytés).g La
escribió estando preso,h bien a mediados de la década del año 50 en
Éfeso, o bien a principios de la década del año 60 en Roma o
Cesarea. Se supone que en aquella época se alcanzaba la
ancianidad hacia los cincuenta o sesenta años.32 A partir de este
dato, se estima que Pablo nació a comienzos del siglo I, hacia el año
10 d. C.33343536Por lo tanto, fue contemporáneo de Jesús de Nazaret,
al que no llegó a conocer vivo.

Lugar
[editar]
Localización de las principales
sinagogas de la diáspora durante los siglos I y II, de acuerdo con evidencias
procedentes de la literatura, la papirología, la epigrafía y la arqueología. El
mapa pone de manifiesto la dispersión judía por el mundo helenístico y

romano. Iglesia de San Pablo en Tarso


(Turquía), construida durante los siglos XI o XII. Rediseñada y renovada en
1892, la iglesia fue abandonada en 1923 tras el éxodo de la comunidad
cristiana de Tarso, consecuencia de la guerra greco-turca (1919-1922).
Luego, fue ligeramente modificada y utilizada para otros fines. En 1994 el
Ministerio de Cultura la catalogó como museo histórico y se convirtió en un
monumento protegido.
El autor de los Hechos afirma que Pablo era oriundo de Tarso,i
ciudad situada en la provincia de Cilicia.373839 Corrobora esta
tradición que la lengua materna de Pablo era el griego desde su
nacimiento,4041 y que no se observan semitismos en sus epístolas.42

Además, Pablo utilizó la Septuaginta, traducción al griego de los


textos bíblicos, empleada por las comunidades judías del mundo
antiguo más allá de Judea.4243 Este conjunto concuerda con el perfil
de un judío de la diáspora nacido en una ciudad helenística.43 A esto
se suma la inexistencia de tradiciones alternativas que mencionen
otros posibles lugares de nacimiento, con excepción de una noticia
tardía de Jerónimo de Estridón que consigna el rumor de que la
familia de Pablo procediese de Giscala, ciudad de Galilea (De viris
illustribus 5 —Comentario a Filemón—; fines del siglo IV), noticia
considerada en general carente de respaldo.4244Nota 1

Por entonces, Tarso era una ciudad próspera, de cierta


importancia.45 Capital de la provincia romana de Cilicia desde el año
64 a. C.,4647 estaba enclavada a los pies de los montes Tauro y a
orillas del río Cidno,48 cuya desembocadura en el mar Mediterráneo
servía a Tarso de puerto. Tarso poseía importancia comercial, ya
que formaba parte de la ruta que unía Siria y Anatolia.49 Además era
el centro de una escuela de filosofía estoica.5051 Se trataba, pues, de
una ciudad conocida como centro de cultura, filosofía y enseñanza.52
La ciudad de Tarso tenía concedida la ciudadanía romana por
nacimiento,j lo cual explicaría que Pablo fuera ciudadano romano
pese a ser hijo de judíos.

Ciudadanía romana
[editar]
La información acerca de la ciudadanía romana de Pablo solo se
encuentra en los Hechos de los Apóstoles,k y no encuentra
paralelismos en las cartas de Pablo, por lo que aún hoy resulta
motivo de debate.53545556 Contra esta noticia, Vidal García aduce que
un ciudadano romano no hubiese sido apaleado, tal como asegura
Pablo que le ocurrió a él en 2 Corintios 11, 24-25, ya que estaba
prohibido.57 A favor, Bornkamm señala que el nombre Paulus era
romano.58 Y, si no hubiera sido romano, Pablo no habría sido
trasladado a Roma tras su detención en Jerusalén.59 Sin embargo,
hay excepciones a ambos supuestos.60616263 Peter van
Minnen defendió enérgicamente la historicidad de la ciudadanía
romana de Pablo, sosteniendo que Pablo era descendiente de uno o
más libertos, de quienes habría heredado la ciudadanía.64

Primeros años, educación y estado de vida


[editar]
Hijo de hebreos y de la tribu de Benjamín,l el libro de los Hechos de
los Apóstoles señala además otros tres puntos respecto de Pablo:
que recibió su educación en Jerusalén, instruido a los pies del
famoso rabino Gamaliel;m65 y que era fariseo.n

Educación, «a los pies de Gamaliel»


[editar]
La educación de Pablo es objeto de muchas especulaciones. La
opinión mayoritaria de los especialistas señala que recibió la
educación inicial en la misma ciudad de Tarso.6667 Asimismo, se
sugiere que se habría mudado a Jerusalén posteriormente, siendo
adolescente,68 o ya un joven.69 Algunos estudiosos, que mantienen
una actitud de gran reserva respecto de la información brindada por
los Hechos, objetan estos datos.70 Otros no encuentran razón
suficiente para descartar los datos del libro de los Hechos 22, 3
referidos a su educación a los pies de Gamaliel I el Viejo, autoridad
de mente abierta.71 Según Du Toi, los Hechos y las cartas paulinas
auténticas respaldan como más probable que Pablo fuera a
Jerusalén en sus años de adolescencia. Más importante aún, este
estudioso remarca que la dicotomía Tarso–Jerusalén debería
superarse mediante el reconocimiento de que la persona de Pablo
fue un punto de encuentro e integración de una variedad de
influencias.72 La educación de Pablo a los pies de Gamaliel sugiere
su preparación para ser rabino.73

Fariseo
[editar]
Que Pablo fuera fariseo es un dato que llegó a nosotros a partir del
pasaje autobiográfico de la Epístola a los filipenses:

Circuncidado el octavo día; del linaje de Israel; de la tribu de


Benjamín; hebreo e hijo de hebreos; en cuanto a la Ley, fariseo;
en cuanto al celo, perseguidor de la Iglesia; en cuanto a la
justicia de la Ley, intachable.
Epístola a los filipenses 3, 5-6

Sin embargo, estos versículos forman parte de un fragmento de la


carta que algunos autores consideran un escrito independiente
posterior al año 70.747576 Hyam Maccoby cuestionó que Pablo fuese
fariseo al afirmar que no se observa ningún rasgo rabínico en las
cartas paulinas.77

Con todo, el carácter fariseo de Saulo Pablo en su juventud suele


ser aceptado sin reticencias por otros autores,7879 a lo que se suman
las palabras que el libro de los Hechos pone en boca del Apóstol:

Todos los judíos conocen mi vida desde mi juventud, desde


cuando estuve en el seno de mi nación, en Jerusalén. Ellos me
conocen de mucho tiempo atrás y si quieren pueden testificar
que yo he vivido como fariseo conforme a la secta más estricta
de nuestra religión.
Hechos de los Apóstoles 26, 4-5

En resumen, Saulo Pablo sería un judío de profundas convicciones,


estricto seguidor de la Ley mosaica.

Estado civil
[editar]
Un tema discutido en la investigación del «Pablo histórico» es su
estado civil, del cual no existe constancia clara. Los textos de 1
Corintios 7, 8 y 1 Corintios 9, 5 sugieren que cuando escribió esa
carta en la primera mitad de la década del año 50, no estaba
casado, pero eso no aclara si nunca se había casado, si se había
divorciado o si había enviudado.80

En general, los investigadores suelen optar por dos posiciones


mayoritarias:

1. que habría permanecido célibe toda su vida sin que quede


clara la razón precisa, que no sería necesariamente de índole
religiosa;81
2. que habría estado casado,82 y luego habría enviudado. Esta
posición fue planteada por Joachim Jeremias,83 y encontró
entre otros seguidores a J.M. Ford, E. Arens y, en nuestros
días, a S. Légasse.84 Esta postura supone que Pablo estaba
casado porque era preceptivo en el caso de los rabinos.85 Por
lo tanto, cuando Pablo escribió en 1 Corintios 7, 8: «Digo a
los solteros y a las viudas, 'bueno es que se queden como yo
estoy'», podría ser clasificado entre los viudos (chérais), no
entre los solteros (agamois); Pablo no se habría casado de
nuevo (cf. 1 Corintios 9, 5). E. Fascher, que defendió el
celibato perpetuo de Pablo, mostró objeciones a esta teoría.86
Romano Penna y Rinaldo Fabris señalan otra posición posible: que
Pablo y su presunta mujer se hubiesen separado. Ese supuesto
podría vincularse con el llamado privilegio paulino establecido por el
Apóstol, lo cual consiste en el derecho que tiene a romper el vínculo
matrimonial la parte cristiana cuando la otra parte es infiel y no se
aviene a vivir con ella pacíficamente.8788

Saulo Pablo, perseguidor


[editar]
Conocimiento de Jesús de Nazaret
[editar]
Cabe plantearse si, habiendo estado Saulo Pablo en Jerusalén «a
los pies de Gamaliel», conoció personalmente a Jesús de Nazaret
durante su ministerio o al momento de su muerte. Las posiciones de
los estudiosos son diversas, pero en general se presume que no fue
así, ya que no hay mención de ello en sus epístolas. Resulta
razonable pensar que, si hubiera sucedido un encuentro semejante,
Pablo lo habría consignado en algún momento por escrito.8990

Siendo este el caso, cabría también cuestionar la presencia


permanente de Saulo Pablo en Jerusalén en sus años de
adolescencia o juventud.91 A partir de Hechos 26, 4-5, Raymond E.
Brown sugiere que Saulo Pablo era fariseo desde su juventud. Dado
que resultaría infrecuente la presencia de maestros fariseos fuera de
Palestina y que, además del griego, Pablo conocía el hebreo, el
arameo o ambos, la suma de toda esa información da pie a pensar
que al iniciarse la década del año 30, Saulo Pablo se trasladó a
Jerusalén con el fin de estudiar más profundamente la Torá.92

La primera persecución
[editar]

Martirio del diácono Esteban. Se trata


de una representación bizantina en miniatura incluida en el menologio de
Basilio II, obra de arte señera entre los manuscritos griegos con miniaturas.
Datado de fines del siglo X o principios del siglo XI, en la actualidad forma
parte de la colección de manuscritos griegos de la Biblioteca Apostólica
Vaticana. En la imagen se observa la lapidación de Esteban a la derecha, y a
Saulo Pablo, sentado, a la izquierda.
Según los Hechos de los Apóstoles, el primer contacto fidedigno con
los seguidores de Jesús lo tuvo en Jerusalén, con el grupo judío-
helenístico de Esteban y sus compañeros.93 Saulo Pablo aprobó la
lapidación de Esteban el protomártir, ejecución datada de la primera
mitad de la década del año 30.94

En su análisis, Vidal García limita la participación de Saulo Pablo en


el martirio de Esteban al señalar que la noticia sobre la presencia de
Pablo en esa lapidación no pertenecería a la tradición original
utilizada por Hechos.95 Bornkamm argumenta sobre la dificultad de
suponer que Pablo haya estado siquiera presente en la lapidación
de Esteban.96

Con todo, otros autores (por ejemplo, Brown, Fitzmyer, Penna,


Murphy O'Connor, etc.) no encuentran razones suficientes para
dudar sobre la presencia de Pablo en el martirio de Esteban.
Siempre según los Hechos, los testigos de la ejecución de Esteban
pusieron sus vestidos a los pies del «joven Saulo» (Hechos 7,
58).Nota 2 Martin Hengel considera que Pablo podría tener en aquellos
momentos unos 25 años.97

El capítulo 8 de los Hechos de los Apóstoles muestra en los


primeros versículos un cuadro panorámico de la primera
persecución cristiana en Jerusalén, en el que Saulo Pablo se
presenta como el alma de esa persecución. Sin respetar ni a las
mujeres, llevaba a los cristianos a la cárcel.

Saulo aprobaba su muerte. Aquel día se desató una gran


persecución contra la Iglesia de Jerusalén. Todos, a excepción
de los apóstoles, se dispersaron por las regiones de Judea y
Samaria. Unos hombres piadosos sepultaron a Esteban e
hicieron gran duelo por él. Entretanto Saulo hacía estragos en la
Iglesia; entraba por las casas, se llevaba por la fuerza hombres y
mujeres, y los metía en la cárcel.
Hechos de los Apóstoles 8, 1-3

No se habla de matanzas pero, en un discurso posterior en el templo


(Hechos 22, 19-21), Pablo señaló que anteriormente había andado
por las sinagogas encarcelando y azotando a los que creían en
Jesús de Nazaret. En Hechos 9,1 se indica que las intenciones y
propósitos de Saulo eran amedrentar de muerte a los fieles. Y en
Hechos 22, 4 se coloca en boca de Pablo su persecución «hasta la
muerte», encadenando y encarcelando a hombres y mujeres.

Vidal García y Bornkamm manifiestan su desconfianza respecto de


los alcances reales de esa persecución, tanto desde el punto de
vista de su extensión geográfica cuanto de su grado de violencia.9899
Barbaglio señala que los Hechos hacen aparecer a Pablo, «no como
el perseguidor sino como la persecución personificada», por lo que
no se los puede considerar una crónica neutra.100 Sanders sostiene
que esa persecución se debió al celo de Saulo Pablo, y no a su
condición de fariseo.101 Más allá de los alcances precisos de su
carácter persecutorio, se podría resumir —en palabras de Gerd
Theissen— que la vida del Pablo precristiano se caracterizó por «el
orgullo y el celo ostentoso por la Ley».102

Una de las epístolas de Pablo relata su actividad antes de su


revelación:

[…]pues yo no lo recibí ni aprendí de hombre alguno, sino por


revelación de Jesucristo. Pues ya estáis enterados de mi
conducta anterior en el Judaísmo, cuán encarnizadamente
perseguía a la Iglesia de Dios y la devastaba, y cómo
sobrepasaba en el Judaísmo a muchos de mis compatriotas
contemporáneos, superándoles en el celo por las tradiciones de
mis padres. Mas, cuando Aquel que me separó desde el seno de
mi madre y me llamó por su gracia, tuvo a bien revelar en mí a
su Hijo, para que le anunciase entre los gentiles, al punto, sin
pedir consejo ni a la carne ni a la sangre, sin subir a Jerusalén
donde los apóstoles anteriores a mí, me fui a Arabia, de donde
nuevamente volví a Damasco.
Epístola a los gálatas 1, 12-17

La conversión o revelación
[editar]
Véase también: Conversión de San Pablo
Pablo, en sus cartas, afirmó haber visto a Jesús resucitado pero
apenas dio detalles sobre su visión. Presentó esta experiencia como
una «visión» (1 Corintios 9, 1), como una «aparición» de Jesucristo
resucitado (1 Corintios 15, 8) o como una «revelación» de Jesucristo
y su Evangelio (Gálatas 1, 12-16; 1Corintios 2, 10). Pero nunca
presentó esta experiencia como una «conversión», porque para los
judíos «convertirse» significaba abandonar a los ídolos para creer en
el Dios verdadero, y Pablo nunca había adorado a ídolos paganos,
ni había llevado una vida disoluta. Los biblistas tienden a acotar a un
marco muy preciso el significado del término «conversión» aplicado
a Pablo.103 En realidad, cabe que Pablo interpretara que tal
experiencia no lo hacía menos judío, sino que le permitía llegar a la
esencia más profunda de la fe judía 4ya que por entonces
el cristianismo aún no existía como religión independiente.104
Conversión en el camino para Damasco.
Por Caravaggio, en la Basílica de Santa María del Popolo, en Roma. En las
obras de arte y en la creencia popular se tiene la imagen de que Pablo cayó
de su caballo, cuando ni en las epístolas paulinas ni en los Hechos de los
Apóstoles se menciona la caída de un caballo. Podría tratarse, pues, de un
anacronismo.
Fue el autor de los Hechos de los Apóstoles quien construyó un
relato detallado, que se repite con variaciones en tres capítulos.105
Según los Hechos, después del martirio de Esteban Saulo Pablo se
dirigió a Damasco, hecho que los biblistas tienden a situar en el
término del año subsiguiente a la lapidación de Esteban.4

Entretanto Saulo, respirando todavía amenazas y muertes contra


los discípulos del Señor, se presentó al Sumo Sacerdote, y le
pidió cartas para las sinagogas de Damasco, para que si
encontraba algunos seguidores del Camino, hombres o mujeres,
los pudiera llevar atados a Jerusalén. Sucedió que, yendo de
camino, cuando estaba cerca de Damasco, de repente le rodeó
una luz venida del cielo, cayó en tierra y oyó una voz que le
decía: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?» El respondió:
«¿Quién eres, Señor?» Y él: «Yo soy Jesús, a quien tú
persigues. Pero levántate, entra en la ciudad y se te dirá lo que
debes hacer». Los hombres que iban con él se habían detenido
mudos de espanto; oían la voz, pero no veían a nadie. Saulo se
levantó del suelo, y, aunque tenía los ojos abiertos, no veía
nada. Le llevaron de la mano y le hicieron entrar en Damasco.
Pasó tres días sin ver, sin comer y sin beber.
Hechos de los Apóstoles 9, 1-9
La conversión de San Pablo (1542),
obra de Miguel Ángel. En la espiritualidad cristiana, el episodio de Pablo
derribado dio origen a una expresión técnica, las llamadas «gracias

tumbativas».106 Interior de la llamada


casa de Ananías o capilla de San Ananías, en Damasco. Se trata de una
cripta de dos habitaciones, situada a unos cuatro metros por debajo del nivel
de la calle actual. Se la asocia con el lugar en que Saulo Pablo recuperó la
vista y fue bautizado por Ananías.
Existen varios puntos sin resolver respecto de este relato. Por
ejemplo, en 1 Corintios 9, 1 Pablo señaló que «vio» a Jesús, pero en
ningún pasaje de los Hechos (Hechos 9, 3-7; 22, 6-9; 26, 13-18)
ocurre tal cosa. Más aún, los tres pasajes de Hechos no coinciden
en los detalles:107 si los acompañantes quedaron en pie sin poder
hablar o si cayeron por tierra; si oyeron o no la voz; asimismo, el
hecho de que Jesús hablara a Pablo «en idioma hebreo», pero
citando un proverbio griego (Hechos 26,14). Sin embargo, el núcleo
central del relato coincide siempre:108

— Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?


— ¿Quién eres tú, Señor?
— Yo soy Jesús (de Nazaret), a quien tú persigues.

Bab Kisan, uno de los ocho portales


de la antigua ciudad de Damasco. El muro fue construido en la época
romana. Se lo suele asociar con el lugar en que Saulo Pablo fue descolgado
por los discípulos de las murallas en el interior de un canasto para escapar
de los judíos que habían tomado la decisión de matarlo (Hechos 9, 23-25).
Hoy alberga la capilla de San Pablo.
Como resultado de esa «experiencia» vivida en el camino a
Damasco, Saulo de Tarso, hasta entonces dedicado a «perseguir
encarnizadamente» y «asolar» con «celo» a la «Iglesia de Dios»
según sus propias palabras,o transformó su pensamiento y su
comportamiento. Pablo siempre habló de su condición judía en
tiempo presente,p y señaló que él mismo debía cumplir las normas
dictaminadas por las autoridades judías.q Probablemente nunca
abandonó sus raíces judías, pero permaneció fiel a aquella
experiencia vivida, considerada uno de los principales
acontecimientos en la historia de la Iglesia.109

Después del suceso vivido por Pablo en el camino de Damasco,


Ananías lo curó de su ceguera imponiéndole las manos. Pablo
fue bautizado y permaneció en Damasco «durante algunos días».r

Desde la década de 1950 se presentaron trabajos científicos que


sugirieron la presunta epilepsia de Pablo de Tarso,110111 y se postuló
que su visión y experiencias extáticas pudieron ser manifestaciones
de epilepsia del lóbulo temporal.112 También se propuso
un escotoma central como dolencia de Pablo, y que esa patología
podría haber sido causada por una retinitis solar en el camino de
Jerusalén a Damasco.113 Bullock sugirió hasta seis posibles causas
de la ceguera de Pablo en el camino a Damasco: oclusión de la
arteria vertebrobasilar, contusión occipital, hemorragia vítrea
secundaria/desgarro de retina, lesión causada por un rayo,
intoxicación por Digitalis, o ulceraciones (quemaduras) de la
córnea.114 Con todo, el estado de salud física de Pablo de Tarso
permanece desconocido.112

Su ministerio temprano
[editar]
Pablo de Tarso comenzó su ministerio en Damasco y Arabia,s
nombre con el cual se hacía referencia al reino nabateo.115Nota 3 Fue
perseguido por el etnarca Aretas IV,t hecho que se suele datar de
los años 38-39,116 o quizás de antes del año 36.4Nota 4

Pablo huyó a Jerusalén donde, según la Epístola a los gálatas (1,


18-19), visitó y conversó con Pedro y con Santiago. Según
los Hechos (9, 26-28), fue Bernabé quien lo llevó ante los apóstoles.
Podría interpretarse que fue entonces cuando le transmitieron a
Pablo lo que más tarde mencionó en sus cartas haber recibido por
tradición sobre Jesús.u117 La estancia en Jerusalén fue breve: se
habría visto obligado a huir de Jerusalén para escapar de los judíos
de habla griega. Fue conducido a Cesarea Marítima y enviado a
refugiarse en Tarso de Cilicia.v
Bernabé acudió a Tarso y fue con Pablo a Antioquía, donde surgió
por primera vez la denominación de «cristianos» para los discípulos
de Jesús. Pablo habría pasado un año evangelizando allí, antes de
ser enviado a Jerusalén con ayuda para aquellos que sufrían
hambruna.w118 Antioquía se convertiría en el centro de los cristianos
convertidos desde el [Link] 5

Viajes misioneros
[editar]
Artículo principal: Viajes misioneros de Pablo
A partir del año 46 comienzan los tres grandes viajes misioneros de
Pablo, que el revisionismo moderno interpreta se iniciaron con
anterioridad, después del año 37. Los tres viajes son en realidad una
clasificación con fines didácticos.119

De izquierda a derecha, los recorridos que habría realizado Pablo durante el


primero, segundo y tercer viaje, según el libro de los Hechos de los Apóstoles.
Magnitud de los viajes
[editar]
Pablo hacía generalmente sus viajes a pie (2 Corintios 11, 26).120121
El esfuerzo realizado por Pablo de Tarso en sus viajes es digno de
mención. Si se cuenta únicamente el número de kilómetros de los
tres viajes por Asia Menor, se puede dar el siguiente resultado,
según Josef Holzner:122
Pilar de San Pablo en Pafos, Chipre.
Según Hechos 13, 7-12, el Apóstol convirtió en esta ciudad al procónsul
romano Sergio Paulo, durante su primer viaje.

 Primer viaje: desde Atalia, el puerto a donde llegó desde Chipre,


hasta Derbe, ida y vuelta, 1000 km.

 Segundo viaje: desde Tarso hasta Tróade, 1400 km. Si se tiene en


cuenta el desplazamiento por Galacia hasta su capital, Ancira, hay
que añadir 526 km más. Por lo tanto, solamente dentro del Asia
Menor recorrió por lo menos 1926 km. Este cálculo de mínimos se
debe a que la narración de los Hechos de los Apóstoles es muy
general y se limita a decir que anduvo por las regiones de Galacia y
Misia.

 Tercer viaje: de Tarso hasta Éfeso, 1150 km. A ello hay que sumar el
recorrido por la región de Galacia. En este viaje, solo dentro del Asia
Menor recorrió un mínimum de 1700 km.
A lo anterior habría que añadir los viajes por tierras de
Europa y por mar, los caminos difíciles, las diferencias de
altitud, etc. De una forma muy vívida, Pablo mismo
describió en el pasaje siguiente lo que estos viajes
implicaron:

En peligros de muerte he estado muchas veces.


Cinco veces recibí de los judíos cuarenta azotes
menos uno. Tres veces fui azotado con varas; una
vez fui apedreado; tres veces padecí naufragio; un
día y una noche pasé en el abismo. Viajes
frecuentes; peligros de ríos; peligros de salteadores;
peligros de los de mi raza; peligros de los gentiles;
peligros en la ciudad; peligros en despoblado;
peligros en el mar; peligros entre falsos hermanos;
trabajos y fatigas; noches sin dormir, muchas veces;
hambre y sed; muchos días sin comer; frío y
desnudez. Y aparte de otras cosas, mi
responsabilidad diaria: la preocupación por todas las
Iglesias. ¿Quién desfallece sin que desfallezca yo?
¿Quién sufre escándalo sin que yo me abrase?
2 Corintios 11, 23c-29

En efecto, como viajero desprotegido de toda escolta,


sería víctima fácil de bandidos, en particular en zonas
rurales poco frecuentadas. Los viajes marítimos no eran
más seguros: los vientos podían ser de ayuda proa al
este, pero era peligroso poner rumbo a poniente y los
naufragios eran frecuentes en cualquier sentido. Aun en
las grandes ciudades greco-romanas como Éfeso, Pablo
no dejaba de ser un judío, posiblemente con un zurrón al
hombro, queriendo cuestionar toda la cultura en nombre
de quien había sido considerado un criminal
crucificado.123 Ni aun los «suyos» (los de su «clase»,
«raza» o «estirpe», es decir, los judíos) dejaban de
sancionarlo.124 Finalmente, su labor ni siquiera finalizaba
luego de predicar el evangelio de Jesucristo o conformar
una comunidad.125

El teólogo protestante alemán Gustav Adolf


Deissmann enfatizó el punto al comentar en 1912 que
sentía «indecible admiración» a vista del esfuerzo
puramente físico de Pablo, que con toda razón podía
decir de sí mismo que «azotaba su cuerpo y lo domaba
como a un esclavo» (1 Corintios 9, 27).126

Primer viaje
[editar]
Pablo y Bernabé en
Listra (1650), obra del artista neerlandés Nicolaes Pietersz.
Berchem. Musée d'art et d'industrie, Saint-Étienne (Francia).
Enviados por la Iglesia antioquena, Bernabé y Pablo
partieron en el primer viaje misional (Hechos 13-14),
acompañados por Juan Marcos, primo de Bernabé que
oficiaba de auxiliar. Del relato surge que Bernabé habría
dirigido la misión en sus inicios.127 Zarparon de Seleucia,
puerto de Antioquía ubicado a 25 km de la ciudad, hacia
la isla de Chipre, patria de Bernabé.xAtravesaron la isla
desde Salamina en la costa oriental de Chipre,
hasta Pafos en la costa occidental.

En Pafos, Pablo logró un converso ilustre en la persona


del procónsul romano Sergio Paulo.y En su séquito se
hallaba el mago Elimas, que procuró apartar al procónsul
de la fe. Pablo lo llamó «repleto de todo engaño y de toda
maldad, hijo del Diablo y enemigo de toda justicia», y dejó
a Elimas ciego. Viendo lo ocurrido, el procónsul creyó.
Desde Pafos los misioneros navegaron hacia Perge, en la
región de Panfilia, en la costa sur del Asia Menor central.
Es aquí donde el relato de los Hechos de los Apóstoles
comienza a llamar a Saulo con su nombre romano Pablo,
quien en adelante encabeza la misión. En esta etapa los
dejó Juan Marcos para regresar a Jerusalén, con gran
disgusto de Pablo como se indica más adelante.z

Pablo y Bernabé continuaron viaje tierra adentro, hacia la


Anatolia centro-meridional, tocando las ciudades del sur
de Galacia: Antioquía de Pisidia, Iconio, Listra y Derbe.
La norma constante en Pablo, tal como la presenta los
Hechos, era la de predicar primero a los judíos a quienes
suponía más preparados para recibir el mensaje. El relato
de los Hechos muestra también la oposición activa que
hacían «los de su raza» al anuncio evangélico. Ante la
resistencia abierta que le opusieron manifestó su
intención de dirigirse en adelante a los [Link] Los
paganos comenzaron a acogerlo [Link] 6 Pablo
y Bernabé deshicieron el camino desde Derbe, por Listra,
Iconio y Antioquía de Pisidia, hasta Perge; embarcaron en
Atalía con dirección a Antioquía de Siria, donde Pablo
pasó algún tiempo con los [Link]

Si bien las epístolas auténticas de Pablo no brindan


ninguna información sobre este primer viaje, mencionan
en cambio que predicó a los gentiles con antelación
al concilio de Jerusalén y que sufrió una lapidación, la
cual tendría correspondencia con la que padeció en
Listra, según los Hechos.128

Concilio de Jerusalén
[editar]

Ícono que representa a Santiago


el Justo. Los textos de Gálatas 2, 9 y Hechos 12, 17 y 15, 13
producen la misma impresión: que Santiago ocupaba el primer
lugar en la Iglesia de Jerusalén al momento del Concilio de
Jerusalén.
Artículo principal: Concilio de Jerusalén
Después de la primera misión paulina y durante la breve
estadía del Apóstol en Antioquía, arribaron algunos
judaizantes,129 cuya prédica señalaba la necesidad de
la circuncisión para salvarse,130 por lo que
desencadenaron un conflicto no menor con Pablo y
Bernabé. La Iglesia de Antioquía envió a Pablo, Bernabé
y algunos otros (entre ellos Tito, según Gálatas 2, 1) a
Jerusalén para consultar a los apóstoles y ancianos.131
Según las palabras del propio Pablo, esta sería su
segunda visita a Jerusalén después de su conversión
(«una vez más en catorce años»). Este acontecimiento se
data tradicionalmente del año 49, en tanto que las
posturas revisionistas varían en la datación, entre los
años 47 y 51.132 Según Thiessen, este conflicto activó en
Pablo su propia conversión, llevándola a debate público
como argumento para instruir acerca del riesgo que
implicaba admitir la circuncisión.133

Si bien con algunos matices, este hecho aparece tanto en


la Epístola a los gálatas como en el libro de los Hechos,134
y dio lugar a un conciliábulo conocido como el Concilio de
Jerusalén, en el que triunfó la postura de Pablo sobre no
imponer el ritual judío de la circuncisión a los conversos
gentiles.135

La decisión adoptada en el concilio implicó un avance en


la liberación del cristianismo primitivo de sus raíces judías
para abrirse al apostolado universal.136 La cuestión
resuelta allí parece haber sido puntual,137138 aunque con
implicaciones doctrinales que excederían el problema
planteado. En efecto, Pablo denunciaría más tarde la
inutilidad de las prácticas cultuales propias del judaísmo,
que incluían no solo la circuncisión (Gálatas 6, 12) sino
además las observancias (Gálatas 4,10), para
desembocar finalmente en la concepción de que no es el
hombre el que logra su propia justificación como
resultado de la observancia de la Ley divina, sino que es
el sacrificio de Cristo el que lo justifica gratuitamente, es
decir, que la salvación es un don gratuito de Dios
(Romanos 3, 21-30).139

Controversia en Antioquía
[editar]
Artículo principal: Incidente de Antioquía

San Pedro y San Pablo (c.


1605), óleo sobre tela de Guido Reni que se conserva en
la Pinacoteca de Brera. Ambos apóstoles tuvieron presencia
decisiva en el Concilio de Jerusalén y fueron protagonistas de la
controversia posterior en Antioquía.
Tras el concilio de Jerusalén, Pablo y Bernabé retornaron
a Antioquía donde tendría lugar una disputa de
importancia. Según Gálatas 2, 12-14, habiendo Simón
Pedro comido con los gentiles, abandonó esta práctica
ante la llegada de hombres de Santiago que presentaron
objeciones a esa praxis.140

Pablo reconocía la posición de Pedro, a quien


consideraba uno de los pilares de la Iglesia de
Jerusalén,ac pero se sintió obligado a protestar y «le
resistió en el rostro».ad Le advirtió a Pedro que estaba
violando sus propios principios y que no caminaba
rectamente de acuerdo con la verdad del [Link] No
se trataba, pues, de una mera diferencia de opinión.
Según Bornkamm, Pablo veía en la actitud de Pedro una
recaída en el legalismo, que volvía la espalda al
evangelio y a lo acordado anteriormente en Jerusalén,
minimizando la importancia de la fe en Cristo como
superior a la ley.141

Es dudoso el resultado final de este incidente respecto de


la prevalencia de una opinión u otra.142143144 En cualquier
caso, el conflicto tuvo consecuencias. Según la Epístola a
los gálatas, Bernabé también tomó posición a favor de los
hombres de Santiago, y esta podría ser una razón
adicional de la separación de Pablo y Bernabé,af y de la
salida de Pablo de Antioquía en compañía de Silas.

Segundo viaje
[editar]

Vía Egnatia, calzada


romana que atravesaba la península balcánica para enlazar por
mar con la vía Apia conducente a Roma. Fue utilizada
parcialmente por Pablo de Tarso en su segundo viaje.
Cimientos del puente
romano que cruzaba el río a las afueras de la puerta occidental
de la antigua Filipos. Las piedras de pavimentación que
perduraron (a la derecha) son parte de la vía Egnatia, la calzada
romana que facilitaba los viajes a través de Macedonia a
comienzos de nuestra era. Probablemente cerca de allí se
conformó a mediados del siglo I la comunidad cristiana de
Filipos, una de las más apreciadas por Pablo.
En el segundo viaje misionero Pablo se hizo acompañar
por Silas. Partieron de Antioquía y, atravesando las
tierras de Siria y Cilicia, alcanzaron Derbe y Listra,
ciudades del sur de Galacia. En Listra se les
unió Timoteo (Hechos 16, 1-3).145 Luego, a través de
Frigia, se encaminó hacia el norte de Galacia, donde
fundó nuevas comunidades. Por la Epístola a los
gálatas se sabe que Pablo enfermó mientras atravesaba
Galacia y que, durante esa estadía no planificada, gracias
a su predicación surgieron allí las comunidades gá[Link]
No pudiendo proseguir hacia Bitinia, partió de Galacia
hacia Misia y Tróade, donde se presume se le
unió [Link] 7

Decidió ir a Europa, y en Macedonia fundó la primera


Iglesia cristiana europea: la comunidad de Filipos.146
Después de sufrir azotes con varas y prisión a manos de
pretores romanos en Filipos,ah Pablo pasó a Tesalónica,ai
donde tuvo una corta estadía destinada a la
evangelización, matizada por sus controversias con los
judíos.

La hostilidad de Tesalónica parece haber torcido la idea


inicial de Pablo que, según los autores, sería la de
dirigirse a Roma, capital del Imperio. Así lo indicaría el
hecho de que Pablo transitó la reconocida Vía
Egnatia hasta que, luego de Tesalónica, cambió el rumbo
para adentrarse más en Grecia.147148 En efecto, la
estancia en Tesalónica finalizó con la huida de Pablo
a Berea,aj y su posterior viaje a Atenas,ak donde intentó
infructuosamente atrapar la atención de los atenienses,
famosos por su avidez de novedades, con un discurso en
el Areópago sobre el evangelio de Jesús [Link] De
allí se dirigió a Corinto, donde permaneció durante un año
y medio,am acogido por Aquila y Priscila,an un matrimonio
judeocristiano que había sido expulsado de Roma debido
al edicto del emperador Claudio,149 y que se convertirían
en amigos entrañables de Pablo.150 Durante su estadía en
Éfeso, Pablo fue conducido ante el tribunal de Galión,
procónsul de [Link] Se trata de Lucio Junio Anneo
Galión, hermano mayor del filósofo Séneca, cuyo
mandato se menciona en la llamada inscripción de
Delfos, una evidencia epigráfica que originalmente se
hallaba en el templo de Apolo, descubierta
en Delfos (Grecia) en el año 1905.151 Desde el punto de
vista histórico, esta prueba es considerada clave y
segura,4152153 y permite datar de los años 50 a 51 la
presencia de Pablo en Corinto.154 En el año 51, Pablo
redactó la Primera epístola a los tesalonicenses, el
documento más antiguo del Nuevo Testamento. Al año
siguiente volvió a Antioquía.

Tercer viaje
[editar]
Véase también: La mujer en las epístolas de Pablo de
Tarso
El tercer viaje de Pablo de Tarso fue sin dudas complejo,
y enmarcó su misión más sufrida, por varias razones.
Esta etapa incluyó la experiencia de una muy fuerte
oposición (en su propio decir, «fieras»ap y «muchos
adversarios»aq) y de tribulaciones (con probable prisión)
que llegaron a «abrumar» al Apóstol,ar además de verse
jalonada por las crisis que sacudieron las comunidades
de Galacia y de Corinto y que motivaron la intervención
de Pablo y de su equipo, por medio de sendas epístolas
suyas y de visitas personales. Sin embargo, a la postre
fue una de las misiones más fecundas. Tradicionalmente
esta etapa se data de los años 54 a 57, en tanto que las
posturas revisionistas tienden a ubicarla entre los años 51
y 54. En esa etapa de su vida, Pablo escribió buena parte
de su obra epistolar.

Desde Antioquía, Pablo pasó por el norte de Galacia y


Frigia «para confirmar a todos los discípulos» que había
allí,as y siguió hasta Éfeso, capital de Asia Menor,Nota 8
donde fijó su nueva sede de misión,155 y desde donde
evangelizó toda el área de influencia acompañado por el
equipo que dirigía.156157
Predicación de San Pablo, uno
de los vitrales realizados por Joseph Ehrismann (1880-1937),
ubicado en el Templo protestante de " Notre Seigneur Jésus-
Christ" en Bischheim, Departamento del Bajo Rin, en la región
de Alsacia.
Primero se dirigió a los judíos en la sinagoga pero, como
luego de tres meses seguían manifestándose incrédulos,
comenzó a impartir sus enseñanzas en la «escuela de
Tirano».at No se dispone de más información sobre esta
«escuela». Sin embargo, esta breve noticia se considera
verídica, aun por parte de quienes asumen una actitud de
desconfianza ante el libro de los Hechos de los Apóstoles
(por ejemplo Helmut Köester, discípulo de Bultmann,
Bornkamm y Käsemann).158 Algunos conjeturan que se
trataría de una escuela de retórica que alquilaba el local a
Pablo en las horas libres.159 El texto occidental (códice de
Beza) indica que Pablo enseñaba allí desde las 11 de la
mañana hasta las 4 de la tarde («desde la hora quinta
hasta la décima»). Si esta noticia es cierta, podría tratarse
de una forma temprana de catequesis, efectuada de
modo regular. Pero según Vidal, es posible que la
enseñanza diaria de Pablo en «la escuela de Tirano»
apuntara a una especie de escuela teológica paulina en
esa ciudad, lugar de estudio de temas relacionados con la
interpretación de la Escritura.160

Poco después de llegar a Éfeso, Pablo habría escrito


su carta a las iglesias de Galacia, motivada por las
pretensiones de unos misioneros judaizantes opositores
del Apóstol, que exigían la circuncisión a los cristianos
gálatas de origen gentil.161 Tanto la carta, un manifiesto
de la libertad cristiana para oponerse a la tentativa de
judaización de aquellas Iglesias, como su portador Tito,
tuvieron éxito al lograr la conservación de la identidad
paulina de las comunidades de Galacia.

También en esta etapa llegaron a oídos de Pablo noticias


sobre graves problemas surgidos en la Iglesia de Corinto:
formación de facciones dentro de la comunidad,
animadversión contra el propio Pablo, escándalos, y
problemas doctrinales diversos, de todo lo cual se tiene
noticia únicamente por sus cartas.162 Pablo les escribió
por lo menos cuatro epístolas (según Vidal García, [Link].,
hasta seis). De ellas se conservaron hasta hoy las dos
conocidas, probables resultantes de la fusión por parte de
un recopilador, quizá a fines del siglo I, de los originales
fragmentados de cuatro.163 Las primeras dos cartas, hoy
probablemente fusionadas en la que conocemos
como Primera epístola a los corintios, constituyeron
serias advertencias a esa comunidad contra las
dramáticas divisiones dentro de ella,au al igual que contra
algunos casos escandalosos, como el de la unión
conyugal incestuosa,av y la práctica de la prostitució[Link]
Los problemas con esta comunidad continuaron,
fomentados por unos misioneros enfrentados con el
equipo paulino. Esto dio ocasión a la tercera carta,
representada hoy por el fragmento de 2 Corintios 2, 14 -
7, 4.164 Entre la tercera y la cuarta carta, Pablo se dirigió a
Corinto en la que constituyó una visita dolorosa: se
encontró con una Iglesia levantada contra él, que incluso
lo agravió públicamente.165 A su vuelta a Éfeso, Pablo
escribió la cuarta carta a la comunidad corintia (2
Corintios 10, 1-13, 13), conocida como la Carta de las
lágrimas.166167 No se trataba solo de un mensaje
apologético de defensa frente a sus adversarios, sino que
estaba cargado de emotividad.

Artemisa como la «Señora de


Éfeso», imagen datada del siglo I. Se trata de una copia romana
de la estatua que era objeto de culto en el templo de Artemisa
(Éfeso). Actualmente se conserva en el Museo arqueológico de
Éfeso (Selçuk, Turquía).
Se considera segura la estadía de Pablo en Éfeso
durante 2 o 3 años.168 Entre los sucesos narrados por los
Hechos se cuentan el enfrentamiento de Pablo con los
siete hijos exorcistas de un sacerdote judío y la llamada
«revuelta de los plateros», una sublevación hostil
provocada por un tal Demetrio y secundada por otros
orfebres consagrados a la diosa Artemisa. La prédica de
Pablo habría irritado a Demetrio, quien fabricaba
pequeños santuarios de plata copiando el de Artemis de
Éfeso, con no pocas ganancias para él.

«Compañeros, vosotros sabéis que a esta industria


debemos el bienestar; pero estáis viendo y oyendo
decir que no solamente en Éfeso, sino en casi toda el
Asia, ese Pablo persuade y aparta a mucha gente,
diciendo que no son dioses los que se fabrican con
las manos. Y esto no solamente trae el peligro de
que nuestra profesión caiga en descrédito, sino
también de que el templo de la gran diosa Artemisa
sea tenido en nada y venga a ser despojada de su
grandeza aquella a quien adora toda el Asia y toda la
tierra».
Palabras de Demetrio, según los Hechos de los
Apóstoles 19, 25-27

El tono del relato de los Hechos y el cuadro que describe


es diferente del de las epístolas paulinas, por lo cual
algunos estudiosos no están seguros de su historicidad.169
En cambio otros, aun señalando la ausencia de estas
noticias en los escritos de Pablo, encuentran en sus
cartas posibles alusiones a la tumultuosa estancia del
Apóstol en Éfeso.170 Las dificultades que Pablo habría
padecido en Éfeso sugieren que el Apóstol podría haber
sufrido prisión allí. Esta posibilidad es importante no solo
como hecho biográfico, sino además a la hora de datar el
tiempo y lugar en que Pablo escribió su Epístola a los
filipenses y la Epístola a Filemón, cuyas redacciones en
el decir del propio Apóstol tuvieron lugar mientras estaba
prisionero (Filipenses 1, 12-14; Filemón 1, 8-13).171172
Imagen que representa a San
Pablo escribiendo, de una versión manuscrita de las cartas de
san Pablo datada de los inicios del siglo IX (Württembergische
Stuttgart Landesbibliothek, HB II 54). El origen del manuscrito
se atribuye a la Abadía de San Galo, bajo el escriba Wolfcoz. La
imagen resulta de una antigua tradición medieval de representar
al autor de un texto. Se cree que es una de las primeras
representaciones de san Pablo en el arte europeo. La inscripción
dice: «S(AN)C(TU)S PAULUS» y «sedet hic scripsit» («se
sienta aquí y escribe»).
No se puede aseverar si, luego de su estancia en Éfeso,
Pablo marchó inmediatamente a Corinto o pasó de
Macedonia al Ilírico, por vez primera, para girar una breve
visita de evangelizació[Link] En cualquier caso, Pablo llegó
a Corinto, en la que probablemente sería su tercera visita
a aquella ciudad. Permaneció tres meses en [Link]

En aquella época Pablo escribió la que, según la mayoría


de los especialistas, fue la última carta de su autoría que
se conserva: la Epístola a los romanos, datada de los
años 55 a [Link] 9 Esta carta es el testimonio más antiguo
de la existencia de la comunidad cristiana de Roma, y su
nivel de importancia es tal que Bornkamm llega a referirse
a ella como «el testamento de Pablo».173 Pablo señala
entonces su proyecto de visitar Roma,az y desde allí
marchar a Hispania y el Occidente.

Entretanto, Pablo venía pensando en regresar a


Jerusalén. En ese tiempo procuró que sus iglesias
gentiles realizaran una colecta para los pobres de
Jerusalén.174175 Cuando ya había decidido embarcarse en
Corinto con rumbo a Siria, algunos judíos tramaron contra
él una conjura y Pablo resolvió regresar por tierra, a
través de [Link] Acompañado por algunos
discípulos de Berea, Tesalónica, Derbe y Éfeso, Pablo se
embarcó en Filipos hacia Tróade,bb pasando luego
por Aso y [Link] Bordeando la costa de Asia Menor,
navegó desde la isla de Quíos a la isla de Samos y luego
a Mileto, donde pronunció un importante discurso a los
ancianos de la Iglesia de Éfeso convocados allí.bd Luego
navegó hasta la isla de Cos, Rodas, Patara de Licia
y Tiro de Fenicia,be Tolemaida y Cesarea Marí[Link] Por
tierra llegó a Jerusalén, donde habría logrado entregar la
colecta que tan arduamente había reunido.176

Se sabe por la Epístola a los romanos 15 que Pablo veía


con cierta preocupación su retorno a Jerusalén, tanto por
la posibilidad de ser perseguido por los judíos como por la
reacción que pudiera tener la comunidad de Jerusalén
hacia su persona y hacia la colecta realizada por las
comunidades que él había fundado.177Llamativamente, los
Hechos de los Apóstoles no comentan la entrega de la
colecta, lo que podría ser indicio de un final conflictivo en
el cual Pablo no alcanzó a disolver los recelos que aún
perduraban en la comunidad de Jerusalén respecto de su
predicación.178

Arresto y muerte de Pablo


[editar]

Martirio de San Pablo


pintado por Theodoor Boeyermans en 1670.
La «inscripción Soreg» -
una evidencia epigráfica en griego encontrada en Jerusalén en
1871 y datada de finales del siglo I a. C. o inicios del
siglo I d. C. Se trata de una advertencia a los no judíos de no
entrar en el santuario del Templo bajo pena de muerte. La
inscripción se ubica actualmente en el Museo Arqueológico
Nacional de Estambul y a ella hace referencia Flavio Josefo en
su obra Antigüedades judías XV.179 Esta evidencia puede
relacionarse con la acusación hecha a Pablo de patrocinar una
violación de la Ley y de profanar la santidad del Templo al
introducir en él a unos griegos (Hechos 21, 27-28).
La última etapa de la vida de Pablo, que abarca desde su
apresamiento en Jerusalén hasta su estancia en Roma,
tiene como fuente fundamental el relato de Hechos de los
Apóstoles 21, 27 - 28, 31, que termina sin dar ninguna
información sobre la muerte del Apóstol.180 Si bien autores
cualificados de diversas extracciones reconocen que el
relato no responde a criterios estrictos de historicidad al
detalle,181182183 sin embargo los teólogos cristianos
consideran que el relato atesora noticias históricas sin
duda fidedignas.184185186

Según el libro de los Hechos, Santiago aconsejó a Pablo


que se comportase en Jerusalén como un judío piadoso y
practicante,bg y Pablo aceptó.187 Cuando el período ritual
de setenta días estaba por cumplirse, algunos judíos
procedentes de la provincia de Asia vieron a Pablo en los
recintos del Templo y le acusaron de patrocinar una
violación de la Ley y de haber profanado la santidad del
Templo introduciendo en él a gentiles. Intentaron matarlo
en una revuelta, de la que fue sustraído mediante el
arresto por parte del tribuno de la cohorte romana con
asiento en la Fortaleza [Link] 10 Conducido ante el
Sanedrín, Pablo se defendió y terminó por suscitar una
disputa entre los fariseos y los saduceos, ya que estos
últimos no creían en la resurrección mientras que los
fariseos sí.bh Seguidamente, los judíos se habrían
confabulado para matar a Pablo pero el tribuno lo envió al
procurador de la provincia de Judea, Marco Antonio Félix,
que residía en Cesarea Marítima,bi ante quien volvió a
defenderse. El procurador postergó el juicio y dejó a
Pablo en prisión durante dos años.bj188 El caso fue
revisado solo después de la llegada del siguiente
procurador, Porcio Festo. Por haber apelado al César,
Pablo fue enviado a Roma.189 La cronología más
tradicional de la vida de Pablo ubicaba la redacción de
la Epístola a los filipenses y de la Epístola a Filemón en
este período de cautividad de Pablo en Cesarea
Marítima, o posteriormente en su prisión en Roma.190

Del largo y detallado relato de Hechos sobre el azaroso


viaje de Pablo a Roma en calidad de prisionero,bk algunos
autores toman como fidedignos la prolongada duración de
la travesía, el acompañamiento de que fue objeto, y una
detención obligada en la isla de Malta, que pudo
extenderse durante tres meses.191

El libro de los Hechos de los Apóstoles otorgó a la llegada


de Pablo a Roma una importancia adicional al mero
carácter histórico: para él significaba el cumplimiento de
lo que consideraba ya previsto por Jesús en el comienzo
del mismo libro respecto de que el Evangelio sería
llevado a todas las [Link] Algunos estudiosos
señalan además cierta ironía apologética en la forma en
que el libro de los Hechos de los Apóstoles describe la
llegada de Pablo a Roma: no por libre voluntad, como se
lo había propuesto una década antes sin lograrlo, sino
como prisionero sujeto al César, con lo que los romanos
se convirtieron en agentes indirectos del afianzamiento
del evangelio en el centro mismo de su imperio.192193
La etapa final de la vida de Pablo de Tarso fue objeto de diversas
representaciones artísticas. A la izquierda, El juicio del apóstol
Pablo (1875), de Nikolai Kornilievich Bodarevsky, óleo sobre tela
conservado en el Museo de Arte Regional, Úzhgorod, Ucrania. A
continuación, San Pablo en prisión (1627), de Rembrandt, óleo
sobre tela. Le sigue Marina con el embarque de San Pablo (1654),
de Claudio de Lorena. A la derecha, San Pablo en
Malta (ca.1600), de Adam Elsheimer, óleo sobre cobre que se
conserva en el National Gallery de Londres.

Decapitación de San
Pablo (1887), de Enrique Simonet. Firmada en Roma, la obra
fue donada más tarde por el padre del artista a la Catedral de
Málaga, donde puede contemplarse en la Capilla de la Virgen
de los Reyes.
Según estudiosos cristianos, la cautividad de Pablo en
Roma habría tenido una duración de dos años, tiempo en
que el Apóstol no vivió encarcelado sino en custodia lo
que, sin embargo, acotó sus libertades.194195196

Una de las cuestiones sobre la que no existe una


definición clara es si, luego de esa custodia domiciliaria
de Pablo en Roma, se produjo su liberación seguida de
algún otro viaje, por ejemplo el que tenía proyectado
a Hispania. Favorecen esta hipótesis la Primera epístola
de Clemente y el Fragmento Muratoriano.197198 En el
presente se tiende a desconsiderar estas noticias como
carentes de suficiente sustento.199 Tanto quienes piensan
que Pablo llegó a Tarraco 200como los que piensan que
nunca llegó admiten que por el momento no es posible
llegar a una conclusión clara y definitiva sobre el tema.201

Independientemente del Nuevo Testamento, la tradición


de los Padres de la Iglesia afirmó que Pablo murió en
Roma bajo el gobierno de Nerón (54-68 d. C.) de manera
violenta.202203Nota 11204 Fue Ignacio de Antioquía el primero
en mencionar el martirio de Pablo en su Carta a los
efesios XII, escrita probablemente en la primera década
del siglo II,205si bien de manera algo ambigua.180 Más
tarde, Eusebio de Cesarea afirmó categóricamente que
"está registrado que Pablo fue decapitado en la misma
Roma, y que Pedro también fue crucificado bajo
Nerón,"206basándose en una carta de Dionisio de
Corinto (166-174 d. C.).207 Respecto de la fecha, la
tradición la hace contemporánea de la muerte de Pedro,
sobre la cual tampoco exista ninguna fuente histórica
pero que suele datarse entre 64 y 67.208 Algunos
biógrafos modernos, por el contrario, han propuesto
fechas anteriores, hacia el año 58,4209210 o a lo sumo a
principios de la década del año 60.211

El texto apócrifo conocido bajo el título de Hechos de


Pablo afirmó que el martirio de Pablo habría sido por
decapitación.212Tertuliano tenía la misma opinión,
estableciendo un paralelo con la ejecución de Juan el
Bautista por el mismo método:

¡Cuán feliz es su iglesia, en la cual los apóstoles


derramaron toda su doctrina junto con su sangre!
¡Donde Pedro soportó una pasión como la de su
Señor! Donde Pablo ganó su corona en una muerte
como la de Juan (el Bautista).213

Autores posteriores añadieron algunos detalles. Por


ejemplo Jerónimo, en su obra De Viris Illustribus (392
d. C.), afirmó que "Pablo fue decapitado en el
decimocuarto año de Nerón y que fue enterrado en la vía
Ostia en Roma".214

Sepultura y culto
[editar]
Basílica de San Pablo
Extramuros. Se supone con fundamentos que la basílica se
edificó en el lugar donde descansan los restos del Apóstol.

Tumba de San Pablo en


la Basílica de San Pablo Extramuros.
Se encuentra documentada la forma en que se desarrolló
prontamente el culto a Pablo en Roma y cómo se
expandió posteriormente por distintas localidades
europeas y norteafricanas.215

Entre las fuentes más antiguas que vinculan la muerte de


Pablo con Roma se encuentran el testimonio de su
sepultura en la vía Ostiensis por parte del presbítero
Caius a fines del siglo II o principios del siglo III, y un
calendario litúrgico del siglo IV sobre el entierro de los
mártires.

Yo puedo mostrarte los trofeos de los Apóstoles; si


quieres ir al Vaticano o a la vía Ostiense, encontrarás
los trofeos de los fundadores de esta Iglesia.216
Caius, recogido por Eusebio de Cesarea, Historia
eclesiástica II, 25:7 206

Asimismo, la Pasión de Pablo del Pseudo Abdías


(siglo VI) señaló la sepultura del Apóstol «fuera de la
ciudad […], en la segunda milla de la vía Ostiense», más
precisamente «en la hacienda de Lucina», una matrona
cristiana, donde más tarde se levantaría la basílica de
San Pablo Extramuros.217

Hacia el siglo V, el texto apócrifo del Pseudo Marcelo,


conocido bajo el título de Hechos de Pedro y Pablo 80,
señaló que el martirio de Pablo habría sido por
decapitación en las Acque Salvie, en la vía Laurentina,
hoy abadía delle Tre Fontane, con un triple rebote de su
cabeza que aseguraba haber causado la generación de
tres vías de agua. Esta noticia es independiente de todas
las anteriores y tardía, lo que sugiere su carácter
legendario.

Tras una serie de excavaciones realizadas en la basílica


romana de San Pablo Extramuros desde 2002, un grupo
de arqueólogos del Vaticano descubrieron en 2006 restos
humanos óseos en un sarcófago de mármol ubicado bajo
el altar mayor del templo. La tumba data
aproximadamente del año 390. Mediante la técnica de
datación por medición del carbono-14, pudo determinarse
que los restos óseos datan del siglo I o II. En junio de
2009, el papa Benedicto XVI anunció los resultados de
las investigaciones realizadas hasta ese momento y
expresó su convicción de que, por los antecedentes,
ubicación y datación, podría tratarse de los restos del
Apóstol.218219220221

Valoraciones de Pablo de
Tarso
[editar]
Tanto durante su vida como en las siguientes
generaciones, la figura y el mensaje de Pablo de Tarso
fueron motivo de debate, generaron juicios de valor
marcadamente contrastantes, y llegaron a suscitar
reacciones extremas.222 De hecho, el propio Clemente de
Roma sugirió que Pablo fue entregado a la muerte «por
celos y envidias».223
Representación de Policarpo de Esmirna,
uno de los padres apostólicos que expresó su admiración por
Pablo. Basílica de San Apolinar el Nuevo en Rávena, ca. 526.
Por una parte, tres de los padres apostólicos de los siglos
I y II, Clemente de Roma, Ignacio de
Antioquía (particularmente en su Carta a los romanos)
y Policarpo de Esmirna (en su Epístola a los filipenses),
se refirieron a Pablo y manifestaron su admiración por
él.224 Policarpo llegó a expresar que no sería capaz de
aproximarse a «la sabiduría del bienaventurado y glorioso
Pablo»:

«Porque ni yo ni otro alguno semejante a mí puede


competir con la sabiduría del bienaventurado y
glorioso Pablo, quien, morando entre vosotros, a
presencia de los hombres de entonces, enseñó
puntual y firmemente la palabra de la verdad; y
ausente luego, os escribió cartas, con cuya lectura, si
sabéis ahondar en ellas, podréis edificaros en orden
a la fe que os ha sido dada […]».225
Policarpo de Esmirna, Epístola a los filipenses III

Por otra, la corriente judeocristiana de la Iglesia primitiva


tendió a ser refractaria a Pablo, a quien pudo considerar
rival de Santiago y Pedro, los líderes de la Iglesia de
Jerusalén.226 De allí que especialistas como Bornkamm
interpreten que la Segunda epístola de Pedro, un escrito
canónico tardío datado de los años 100-150, expresa
cierta «cautela» respecto de las epístolas paulinas. Si
bien esta carta menciona a Pablo como «querido
hermano», parece tratar sus escritos con alguna reserva
por las dificultades que podrían suscitarse en su
comprensión, con lo que «los débiles o no formados
podrían torcer su doctrina, para su propia perdición» (2
Pedro 3, 15-16).

Los padres de la Iglesia subsiguientes avalaron y


utilizaron las cartas de Pablo de forma sostenida. Ireneo
de Lyon, a fines del siglo II y a propósito de la sucesión
apostólica en las distintas iglesias, señaló a Pablo junto
a Pedro como base de la Iglesia de Roma.227 Contra los
extremismos, tanto de los judeocristianos antipaulinos
como de Marción y de los gnósticos, el propio Ireneo
expuso su postura según la cual existía consonancia
entre los evangelios, los Hechos de los Apóstoles, las
cartas paulinas y las Escrituras hebreas:

Todavía hemos de añadir a las palabras del Señor


las palabras de Pablo, examinar su pensamiento,
exponer al apóstol, aclarar todo lo que ha recibido de
otras interpretaciones por parte de los herejes, que
no comprenden lo más mínimo de lo que dijo Pablo,
mostrar la estupidez de su locura y demostrar,
precisamente a partir de Pablo —de quien ellos
sacan sus objeciones contra nosotros—, que son
unos mentirosos, mientras que el apóstol, heraldo de
la verdad, enseñó todas las cosas plenamente de
acuerdo con la predicación de la verdad […].228
Ireneo de Lyon, Adversus haereses IV, 41, 4.

Quizá el culmen de la influencia de Pablo de Tarso entre


los padres de la Iglesia haya tenido lugar en la teología
de Agustín de Hipona, en particular contra
el pelagianismo.229 La diversidad notable de valoraciones
de la figura y obra de Pablo continuaron a través del
tiempo, y se puede resumir en el decir de Romano
Penna:

San Juan Crisóstomo lo exaltaba como superior a


muchos ángeles y arcángeles (cf Paneg. 7,3); Martín
Lutero sostenía que no había nada en el mundo tan
audaz como su predicación (cf Tischr. 2,277); un
hereje ibérico del s. VIII, Migecio, proclamaba incluso
que en él se había encarnado el Espíritu Santo; y un
estudioso de comienzos del s. XX lo consideraba
como el segundo fundador del cristianismo (W.
Wrede). Otras definiciones son más corrientes, como
«el misionero más grande», «el decimotercer
apóstol», «el primero después del Único» o, más
simplemente, el «vaso de elección» (que Dante, Inf.
2,28, toma de Hechos 9, 15).230
R. Penna

Las interpretaciones que de los escritos de Pablo de


Tarso hicieron Martín Lutero, Juan Calvino tuvieron
influencia importante en la Reforma Protestante del
siglo XVI. En el siglo XVIII, el epistolario paulino fue fuente
de inspiración para el movimiento de John Wesley en
Inglaterra. En el siglo XIX, resurgió la hostilidad declarada
contra Pablo. Quizá el detractor más extremo en su
ferocidad haya sido Friedrich Nietzsche en su obra El
Anticristo,231 donde acusa a Pablo y a las primeras
comunidades cristianas de desvirtuar totalmente el
mensaje de Jesús:

A la «buena nueva» le sucedió inmediatamente la


peor de todas: la de Pablo […] La vida, el ejemplo, la
doctrina, la muerte, el sentido y el derecho
del evangelio entero, todo eso dejó de existir cuando
este falsario por odio comprendió que era lo único
que podía usar. ¡No la realidad, no la verdad
histórica! […] Borró sencillamente el ayer, el anteayer
del cristianismo, se inventó una historia del
«cristianismo primitivo» […] Más tarde
la Iglesia falseó incluso la historia de la humanidad,
convirtiéndola en prehistoria del cristianismo...
Friedrich Nietzsche, El Anticristo, 42.232

Paul de Lagarde quien pregonaba una «religión alemana»


y una «iglesia nacional», atribuyó lo que él consideró la
«evolución nefasta del cristianismo» al hecho de que
«una persona absolutamente incompetente (Pablo) logró
influir en la iglesia».233 En las antípodas, la teología
dialéctica de Karl Barth, un antecedente intelectual
relevante en la lucha contra el nacionalsocialismo, nació
con el comentario de 1919 de este teólogo suizo a
la Carta a los romanos.234

Con todo, Raymond E. Brown previno acerca de dos


tendencias: (1) la que propende a maximizar ciertas
perspectivas anacrónicas referidas a Pablo, y (2) la que
extrema las diferentes posturas que pudieran haber
existido en las primeras comunidades cristianas.235 Más
allá de las diferencias entre el cristianismo paulino por un
lado y el judeocristianismo de Santiago y Pedro por otro,
ellos mantuvieron una fe en común.236 Y la fecha tardía de
la redacción de la Segunda epístola de Pedro permite
suponer que las diferencias de opinión existentes entre
las distintas corrientes básicas del cristianismo primitivo
no sofocaron su pluralidad interna, tal como cristalizó en
el canon bíblico.237

Temas paulinos
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Redención
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Artículo principal: Expiación (religión)
La teología de la redención fue uno de los principales
asuntos abordados por Pablo.238 Pablo enseñó que los
cristianos fueron redimidos de la Ley y del pecado por la
muerte de Jesús y su resurrección.238 Su muerte fue una
expiación y, por la sangre de Cristo, se estableció la paz
entre Dios y el hombre.238 Por el bautismo, un cristiano
toma su parte en la muerte de Jesús y en su victoria
sobre la muerte, recibiendo gratuitamente una renovada
condición de hijo de Dios.238

Pablo predicando
en Atenas.
Pintura en la pared del auditorio Weise-Gymnasium, en Zittau, en Sajonia.
Relación con el judaísmo
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Artículo principal: Pablo y el judaísmo

Estatua de
Pablo de Tarso en la Basílica de San Pedro.
Pablo era judío, de la escuela de Gamaliel, de
denominación fariseo, mencionando esto último como
algo de lo que se sentía orgulloso (Fil 3:5). El punto
principal de su mensaje era que los gentiles no tienen
necesidad de circuncidarse al igual que los judíos (1Cor
3:2), de hecho una buena parte de sus enseñanzas es un
énfasis a los gentiles para que comprendan que su
salvación no depende de copiar los rituales judíos; sino
que tanto judíos como gentiles, en última estancia, son
salvos por gracia divina [claro que la gracia Divina se
aplica por medio de la Fe (fidelidad)]. Los estudiosos
contemporáneos, sin embargo, debaten acerca de si
cuando Pablo habla de "fe/fidelidad en/de Cristo" (el
genitivo griego es susceptible de ambas interpretaciones,
objetiva y subjetiva) se refiere en todos los casos a la fe
en Cristo como algo necesario para alcanzar la salvación
(no solo por parte de los gentiles, sino también de los
judíos) o si en ciertos casos se refiere más bien a la
fidelidad del propio Cristo hacia los hombres (como
instrumento de la salvación divina dirigida a los judíos y
los gentiles por igual)239

Fue el pionero en comprender que el mensaje de


salvación de Jesús que comenzaba en Israel, se
expandía a toda criatura independientemente de su
origen. Para Saulo (en hebreo: Shaúl) los seguidores
gentiles de Jesús no deben seguir los mandamientos de
la Torá (ley) que son exclusivos al pueblo de Israel. Y así
queda establecido en el Concilio de Jerusalén (Gal 2:7-9),
que los gentiles solo deben guardar los preceptos de los
gentiles (comúnmente conocidos en el judaísmo como:
preceptos noájidas; Hch 21:25; Talmud, Sanedrín 56a y
b).

Muchas de sus enseñanzas, al ser dirigidas a un pueblo


gentil eran mal entendidas y mal interpretadas (2P 3:15-
16). Algunos judíos por un lado interpretaron que Pablo
enseñaba a abandonar la Torá de Moisés (Hch 21:28;
Hch 21:21), lo cual no era cierto, y él mismo lo tuvo que
desmentir (Hch 25:8; Hch 21:24,26). Por otro lado, había
gentiles que interpretaban que la salvación por gracia les
permitía pecar, y también lo tuvo que desmentir (Rom
6:15).

Recientemente, algunos investigadores como Krister


Stendahl, Lloyd Gaston, John G. Gager, Neil
Elliott, William S. Campbell, Stanley K. Stowers, Mark D.
Nanos, Pamela Eisenbaum, Paula Fredriksen, Caroline
Johnson Hodge, David J. Rudolph y, en España, Carlos
A. Segovia, han defendido que Pablo no buscó superar ni
reformar el judaísmo, sino incorporar a los gentiles a
Israel por medio de Cristo sin obligarles a renunciar a su
condición de gentiles.240241 Esta interpretación recibe el
nombre "nuevo enfoque radical sobre Pablo" y contrasta
tanto con su interpretación cristiana tradicional como con
la llamada "nueva perspectiva sobre Pablo" de James D.
G. Dunn y Nicholas Thomas Wright, según la cual Pablo
se propuso reformar el judaísmo.242

Papel de las mujeres


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Un versículo en la Primera Epístola a Timoteo,
tradicionalmente atribuido a Pablo, muchas veces es
utilizado como mayor fuente de autoridad en la Biblia para
que las mujeres sean vedadas al sacramento del orden,
además de otras posiciones de liderazgo y ministerio en
el cristianismo. La Epístola a Timoteo es también muchas
veces utilizada por muchas iglesias para negarles el voto
en asuntos eclesiásticos y posiciones de enseñanza para
público adulto y también el permiso para el trabajo
misionero.243
11
Que la mujer aprenda en silencio y con toda
sujeción;
12
pues no permito que la mujer enseñe ni ejerza
dominio sobre el hombre, sino que guarde silencio.
13
Porque primero fue formado Adán, y después Eva.
14
y el engañado no fue Adán, sino que la mujer, al ser
engañada, incurrió en transgresión;
1 Timoteo 2, 11-14244

Este pasaje parece estar diciendo que las mujeres no


deben tener en la iglesia ningún papel de liderazgo frente
a los hombres.245 Si ella también prohíbe a las mujeres
enseñar a otras mujeres o a niños es dudoso, pues
incluso la Iglesia católica —que prohíbe la ordenación de
mujeres para el sacerdocio— permite
que abadesas enseñen y asuman posiciones de liderazgo
sobre otras mujeres. Cualquier interpretación de esta
parte de las Escrituras tiene que confrontarse con las
dificultades teológicas, contextuales, sintácticas y léxicas
de estas pocas palabras.246

El teólogo JR Daniel Kirk encontró un importante papel


para las mujeres en la Iglesia antigua, como por ejemplo
cuando Pablo elogió a Febe por su trabajo
como diaconisabm y también Junia,bn considerada por
algunos como la única mujer en ser citada en el Nuevo
Testamento entre los apóstoles.247248 Kirk apunta a
estudios recientes que llevaron a algunos a concluir que
el paso que obliga a las mujeres a "quedarse calladas en
las iglesias" en 1 Corintios 14, 34bo fue una adición
posterior, aparentemente por un autor diferente y no era
parte de la carta original de Pablo a la iglesia de Corinto.
Otros, como Giancarlo Biguzzi, alegan que la restricción
de Pablo sobre las mujeres en Corintios es genuina, pero
se aplica al caso particular de prohibirlas de hacer
preguntas o de conversar, y no una prohibición
generalizada contra las mujeres hablar, pues en 1
Corintios 11, 5249 Pablo afirma el derecho de las mujeres
de profetizar.250
Conversión en el Camino a Damasco
de Caravaggio, en la Iglesia de Santa María del Pueblo,
en Roma.
El tercer ejemplo de Kirk de una visión más inclusiva está
en Gálatas 3, 28bp Al anunciar un fin dentro de la Iglesia
de las divisiones que eran tan comunes en todo el
mundo, concluye destacando que "...había mujeres
del Nuevo Testamento que enseñaron y tenían autoridad
en la Iglesia antigua y que estas enseñanzas y esta
autoridad eran sancionadas por Pablo y que el apóstol
mismo ofrece un paradigma teológico dentro del cual la
superación de la subyugación de la mujer es un resultado
esperado".251

Carácter y legado de Pablo


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El carácter y el legado de Pablo se verificaron: (1) en las
comunidades por él fundadas y en sus colaboradores; (2)
en sus cartas auténticas; y (3) en las llamadas cartas
deuteropaulinas, surgidas quizá de una escuela que nació
y creció en torno al Apóstol.252 Es a partir de ese legado
inmediato que surgió todo su influjo posterior.

Comunidades y colaboradores
[editar]
Véanse también: Mujeres colaboradoras de Pablo de
Tarso y Aristarco de Tesalónica.
Representaciones iconográficas de Silas y Lucas el
Evangelista, a quienes se considera colaboradores de Pablo
de Tarso

Pablo utilizó para con sus comunidades y colaboradores


un lenguaje apasionado.253254255 A los tesalonicenses les
escribió que eran su esperanza, su gozo, su corona, su
gloria;bq a los filipenses les dijo que Dios era testigo de
cuánto los amaba con el entrañable amor de Jesucristo,br
y que resplandecían como antorchas en el [Link] A los
miembros de la comunidad de Corinto les advirtió que no
sería indulgente con ellos,bt pero no sin antes comentarles
que les había escrito con muchas lágrimas para que
supieran cuán grande era el amor que les tení[Link]

Se especula que Pablo debió ser un hombre capaz de


suscitar profundos sentimientos de amistad, ya que sus
cartas dan muestras de lealtad por parte de un amplio
abanico de personajes con nombre [Link]
256
Timoteo, Tito, Silas, todos formaron parte del equipo
paulino, llevando sus cartas y sus mensajes, a veces en
circunstancias difíciles. Los esposos cristianos Priscila –
también llamada Prisca– y Aquila, cuya amistad hacia
Pablo de Tarso resultó entrañable, fueron capaces de
levantar su tienda y partir con él desde Corinto a Éfeso y
luego ir a Roma, de donde habían sido exiliados
previamente, para preparar la llegada del Apóstol. Vidal
sugiere que en Éfeso fueron ellos quienes, en una
intervención riesgosa, habrían logrado la liberación de
Pablo,257 lo que justificó el encomio del Apóstol:

Saluden a Prisca (Priscila) y Aquila, colaboradores


míos en Cristo Jesús. Ellos expusieron sus cabezas
para salvarme. Y no solo les estoy agradecido yo,
sino también todas las Iglesias de la gentilidad.
Pablo, Epístola a los romanos 16, 3-4

A ellos se suma Lucas, a quien por tradición se identifica


con el autor del evangelio homónimo y de los Hechos de
los Apóstoles. Se menciona su nombre entre los de los
colaboradores de [Link] Según la Segunda epístola a
Timoteo, habría acompañado a Pablo hasta su final (2
Timoteo 4, 11).258

Las epístolas paulinas auténticas


[editar]
Artículo principal: Epístolas paulinas

San Pablo escribiendo


sus epístolas, obra de Valentin de Boulogne o Nicolas Tournier,
del siglo XVII.
Las cartas auténticas de Pablo son un conjunto de
escritos neotestamentarios conformado por las siguientes
obras:259

 la Primera epístola a los tesalonicenses


 la Epístola a los filipenses
 la Primera epístola a los corintios
 la Segunda epístola a los corintios
 la Epístola a los gálatas
 la Epístola a Filemón
 la Epístola a los romanos.
Este corpus de epístolas auténticas es único en más de
un sentido:
1. Porque se conoce a ciencia cierta su autor, y su autenticidad
resulta reconocida ampliamente desde el análisis científico-
literario actual.260261262263
2. Porque su fecha de redacción es la más antigua de los libros del
Nuevo Testamento, apenas 20-25 años posterior a la muerte
de Jesús de Nazaret, y probablemente anterior incluso a la de los
evangelios en su versión definitiva conocida hoy, por lo que
constituyen documentación de carácter capital en cualquier
análisis sobre los inicios del cristianismo.264
3. Porque ninguna otra personalidad del Nuevo Testamento se
conoce a nivel semejante a través de sus escritos.265
El conocimiento que Pablo tenía de la cultura helénica
—hablaba fluidamente tanto el griego como el arameo
— le permitió predicar el Evangelio con ejemplos y
comparaciones comunes de esta cultura, por lo que
su mensaje cosechó un pronto éxito en territorio
griego. Pero esta característica también dificultó por
momentos la exacta comprensión de sus palabras, ya
que Pablo recurría en ocasiones a nociones
helenísticas alejadas del judaísmo, mientras que otras
veces hablaba como un judío estricto y observante de
la [Link] De ahí que en la Antigüedad algunas de sus
afirmaciones fueran calificadas como «τινα δυσνοητα»
(transliterado, tina dysnoēta, que significa puntos
‘difíciles de entender’;by y que hasta hoy se susciten
polémicas en la interpretación de ciertos pasajes y
temas de las cartas paulinas, como, por ejemplo, la
relación entre judíos y gentiles, entre gracia y Ley, etc.
Por otra parte, es claro que sus epístolas fueron
escritos de ocasión, respuestas a situaciones
concretas. Por ello el análisis exegético moderno, más
que esperar de cada una de ellas una formulación
sistemática del pensamiento del Apóstol, examina las
dificultades y particularidades que él presenta, analiza
su evolución y debate sobre su integridad.

Aunque las cartas tuvieron por función inmediata


abordar problemas resultantes de situaciones
concretas, es muy verosímil que las comunidades a
las cuales estas cartas estuvieron dirigidas las hayan
atesorado, y que prontamente las compartieran con
otras comunidades paulinas.266 Así, resulta altamente
probable que hacia fines del siglo I estos escritos ya
existieran como corpus, resultante del trabajo de una
escuela paulina que recopiló sus cartas para
conformar el legado escrito del Apóstol.267

Las epístolas pseudoepigráficas


[editar]
Existe, además de las cartas de Pablo, un conjunto de
escritos epistolares que se presentan como suyos
pero que la crítica moderna, conocedora del
fenómeno de la pseudoepigrafía típico de las obras
antiguas orientales y griegas, atribuye a diferentes
autores asociados con Pablo.268269 Se trata de las
siguientes obras:

 la Segunda epístola a los tesalonicenses


 la Epístola a los colosenses
 la Epístola a los efesios
 la Primera epístola a Timoteo
 la Segunda epístola a Timoteo
 la Epístola a Tito.
El hecho de que se sugiera que estos
escritos canónicos son pseudoepigráficos o
deuteropaulinos, lejos de quitarle notoriedad al
Apóstol la incrementaron,270271 porque significa que
una «escuela», quizá ya establecida en torno al
mismo Pablo y depositaria de su legado, recurrió a la
autoridad del Apóstol para validar sus escritos.272

Teología paulina
[editar]

Pablo el Apóstol,
de Rembrandt. Óleo sobre lienzo ubicado en el Museo de
Historia del Arte de Viena. El códice bajo el brazo
izquierdo del Apóstol simboliza las epístolas paulinas.
Se denomina teología paulina al estudio razonado,
sistemático e integral del pensamiento de Pablo de
Tarso, que experimentó desarrollos y retoques en las
sucesivas interpretaciones que se hicieron de sus
escritos. La presentación sumaria de la teología de
san Pablo es muy ardua. La mayor dificultad de
cualquier intento de sistematización del pensamiento
del Apóstol radica en que Pablo no era un teólogo
sistemático, por lo cual cualquier categorización y
ordenamiento parece responder más a las preguntas
del exégeta que a esquemas paulinos.273

Por mucho tiempo el debate estuvo supeditado a una


disyuntiva. Según la tesis luterana clásica, el tema
fundamental de la teología paulina sería el de
la justificación de la fe sin las obras de la Ley. A partir
de esa tesis se llegó a considerar que en la doctrina
paulina así entendida estaba el núcleo central del
anuncio cristiano. En el siglo XX, la postura a favor del
principio de la sola fide fue una constante en el
trasfondo y en la orientación del pensamiento
de Rudolf Karl Bultmann y también se presentó, con
una variedad de matices, en seguidores suyos tales
como Ernst Käsemann274 o G. Bornkamm.275

Desde el punto de vista del catolicismo, si bien la


justificación forma parte del mensaje paulino, no
constituye su núcleo central único. El argumento
tradicional católico sostenía que Dios, más que
«declarar justo» al hombre, hace justo al hombre
transformándolo.276

En los últimos años, diferentes estudiosos


protestantes, tales como Krister Stendahl,277 Ed Parish
Sanders,278279 y James D. G. Dunn,280 criticaron la
postura luterana clásica que oponía una fe cristiana
portadora de la gracia y de la libertad contra un
presunto judaísmo tradicional afecto al legalismo y
exaltación soberbia de la observancia de las
prescripciones mosaicas. Después de presentar la
dificultad de «escribir una teología de Pablo», James
Dunn propuso en su libro a modo de esquema lo
siguiente: Dios y la humanidad – la humanidad bajo
interdicción – el Evangelio de Jesucristo – el
comienzo de la salvación – el proceso de la salvación
– la Iglesia – la ética.

Los autores católicos (Lucien Cerfaux,281 Rudolf


Schnackenburg,282 y particularmente Joseph A.
Fitzmyer) centraron la teología de Pablo en su
pensamiento sobre Cristo, particularmente sobre su
muerte y su resurrección. J. Fitzmyer señaló la
cristología como centro de la teología paulina.283 Para
él, la teología paulina sería una teología cristocéntrica,
es decir, una teología cuyo eje principal es Cristo
muerto y resucitado. Otros autores como Joachim
Gnilka y Giuseppe Barbaglio hablan de un
teocentrismo paulino, lo que quiere implicar que todo
el pensamiento de Pablo arranca de Dios y vuelve a
Él.284285

Por otra parte, una detallada observación de


las epístolas paulinas auténticas permite advertir que
en el pensamiento del Apóstol se produjo una
evolución y que, en consecuencia, no se podría hablar
de un único centro de interés en su predicación.286 G.
Barbaglio propuso que el Apóstol escribe una
«teología en epístola». De allí que el esquema de
Barbaglio consistió en presentar la teología de cada
carta siguiendo cronológicamente cada una de las
siete epístolas auténticamente paulinas, para finalizar
con un capítulo titulado: «Coherencia de la teología de
Pablo: hermenéutica del Evangelio».285

Según R. Penna, se tiende a aceptar que en el centro


del pensamiento de Pablo se encuentra el «evento-
Cristo», hecho concluyente en «su teología». La
discusión discurre sobre las consecuencias
(antropológicas, escatológicas, eclesiológicas) de ese
dato. Brown sugirió que todas las propuestas
encierran parte de verdad, pero derivan de «juicios
analíticos» posteriores a Pablo.287

Representaciones artísticas
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Imagen de Pablo de
Tarso, el Apóstol, datada de ca. 380, descubierta en
las catacumbas romanas de Santa Tecla.
Anania ridà la vista a
san Paolo (Ananías restaura la vista a san Pablo), lienzo
de Pietro da Cortona (ca. 1631) ubicado en Santa Maria
della Concezione dei Cappuccini, Roma.
Pablo, como otros apóstoles relevantes, tuvo un
amplísimo tratamiento en el arte. En especial, su
episodio de conversión fue tratado por maestros
italianos como Parmigianino (Museo de Historia del
Arte de Viena), Miguel Ángel (mural en la Capilla
Paulina del Palacio Apostólico de la Ciudad del
Vaticano) y Caravaggio (Basílica de Santa María del
Popolo, Roma). Otros momentos frecuentemente
escogidos fueron la predicación en el
Areópago (Rafael, Capilla Sixtina -también pintó el
rechazo del mago Elimas y el sacrificio de Listra-),
el descenso en canasta de las murallas de Damasco,
el naufragio, el episodio de las serpientes, el éxtasis,
la estancia en prisión y el martirio.288

No suele aparecer en las series referidas a los doce


apóstoles que conocieron en vida a Cristo, pero muy a
menudo se le representa en pareja con Simón Pedro.
En este caso suelen distinguirse por sus atributos: en
san Pedro, las llaves que simbolizan su elección como
jefe de la Iglesia, y en san Pablo la espada que
simboliza su martirio -además de referirse a un pasaje
de su carta a los Efesios: la espada del Espíritu, que
es la palabra de Dios-).289 También es frecuente la
presencia de un libro que representa su condición de
autor de textos neotestamentarios (aunque esto
también identifica a Pedro y a otros apóstoles). A
veces se representa a Pedro y Pablo como teólogos
debatiendo.

El origen de su iconografía, que fija unos rasgos


característicos y repetidos a lo largo de los siglos, se
remonta al arte paleocristiano, que la entronca con la
tradición greco-romana de representación de filósofos
como Plotino.290291

Notas
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1. ↑ Sin embargo, Murphy-O'Connor, profesor de


Nuevo Testamento en la École Biblique et
Archéologique Française de Jerusalén y
especialista en Pablo de Tarso, apoya este dato y
lo compatibiliza con el recuerdo de Tarso en la
infancia. Según este supuesto, los padres de Pablo
habrían sido víctimas de las expediciones
devastadoras de Publio Quintilio Varo y sus
legiones romanas en Siria. Vendidos como
esclavos, su destino final habría sido Tarso. Según
el supuesto de Murphy-O'Connor, Pablo «era
galileo de nacimiento» (cfr. Murphy-O'Connor,
Jerome. (2008). Pablo, su historia. Madrid: San
Pablo. pp. 14-15. ISBN 978-84-285-3258-7.).
2. ↑ Las ejecuciones debían tener lugar fuera de la
ciudad y exigían que los testigos por los cuales se
había empezado la causa fueran también los
primeros en tirar las piedras. Para poder tirar las
piedras mejor y con más fuerza, se quitaban los
mantos.
3. ↑ No se trata, pues, de Arabia saudí sino del
reino nabateo, que alcanzaba por el sur hasta el
Sinaí y cuya capital era Petra. A comienzos del
siglo II se constituyó en la provincia romana
de Arabia Pétrea.
4. ↑ Este dato es uno de los puntos considerados en
la reconstrucción temporal de la vida de Pablo de
Tarso. Aretas IV estuvo en guerra con Herodes
Antipas, un aliado de los romanos, por lo que
tradicionalmente se considera que recién tuvo
injerencia sobre Damasco en los años 38 y 39, en
tiempos del emperador Calígula, para finalmente
ser muerto en el año 40. Según la opinión
tradicional, el suceso relatado por Pablo se sitúa en
ese intervalo. Sin embargo el dato podría no ser
totalmente seguro porque, antes de la guerra con
Herodes, Aretas colaboró con los romanos para
contener sediciones judías. Por ejemplo, Flavio
Josefo señaló que Aretas ayudó al procurador
romano Publio Quintilio Varo en su campaña contra
los judíos (Bell. 2,68). A cambio de este tipo de
colaboración se le concedía a Aretas el control de
la colonia nabatea que habitaba en Damasco. Por
ello, Víctor M. Fernández sugiere que el episodio
podría también situarse antes del año 36.
5. ↑ Antioquía de Siria fue la tercera ciudad en
importancia del Imperio romano, después
de Roma y Alejandría. Fue el enclave de más
trascendencia en la vida de Pablo, base de su
actividad misionera hacia el exterior. El
río Orontes dotaba a Antioquía de acceso al mar
Mediterráneo, medio que fue muy utilizado por
Pablo en sus viajes. Fue Antioquía de Siria desde
donde Pablo evangelizó el Asia Menor y Grecia y
desde donde Osroena (zona neutra de encuentro
entre los imperios romano y persa) sería alcanzada
definitivamente por el cristianismo en el siglo
siguiente.
6. ↑ En la Epístola a los romanos 1, 16, el Apóstol
hablaría más tarde de un evangelio que trae la
salvación, primero a los judíos y luego a los
griegos.
7. ↑ La presunción se basa en que el relato del libro
de los Hechos de los Apóstoles, cuya escritura se
atribuye tradicionalmente a Lucas, comienza a
utilizar el pronombre personal de la primera
persona del plural, «nos» (Hechos 16,10-17).
8. ↑ En el siglo I, Éfeso era la cuarta metrópoli del
Imperio romano, después de Roma, Alejandría, y
Antioquía. Se estima que su número de habitantes
se hallaba entre 180 000 y 250 000, según los
autores. Era un centro estratégico para el comercio
y las comunicaciones hacia Oriente.
9. ↑ Para la datación de esta carta, las opiniones se
agrupan en dos tendencias generalizadas. Algunos
autores sostienen que la Epístola a los romanos
habría sido escrita hacia el año 58. Entre ellos se
encuentran Joseph A. Fitzmyer («Carta a los
Romanos», en: Comentario Bíblico San Jerónimo,
Tomo IV, Madrid, 1972, página 102); R. Jewett
(Dating Paul's Life; Londres, 1979); J.M. Cambier
(«La lettera ai Romani», en: Introduzione al Nuovo
Testamento III; Roma, 1981, página 127); O.
Michel (Der Brief an die Römer; Göttingen, 1978,
página 1); U. Vanni («Romanos», en: Nuevo
Diccionario de Teología Bíblica; Madrid, 1990,
página 1700). Para otros, la Epístola a los romanos
fue escrita hacia el año 55. Dan preeminencia a
esta datación L. Alonso Schöckel («Carta a los
Romanos», en: Biblia del Peregrino III; Bilbao-
Estella, 1993, página 380); G, Barbaglio (Pablo de
Tarso y los orígenes cristianos; Salamanca, 1989,
página 32); G. Bornkamm (Pablo de Tarso,
Salamanca, 2002, página 138); J. Becker (Pablo, el
apóstol de los paganos; Salamanca, 1996, páginas
313-315); S. Vidal (Pablo, de Tarso a Roma;
Santander, 2007, página 223); y S. Lyonnet (Nueva
Biblia de Jerusalén; Bilbao, 1998, página 1646).
10. ↑ El tribuno sería Claudio Lisias, según señala el
libro de los Hechos en varias ocasiones (Hechos
23, 26; Hechos 24, 7; Hechos 24, 22).
11. ↑ La decapitación era la forma de ejecución
reservada para personas con la ciudadanía
romana. El suplicio de la cruz, considerado
degradante, se destinaba a quienes no eran
romanos.

Citas bíblicas
[editar]

1. ↑ 2 Corintios 11, 23-29.


2. ↑ Hechos 7, 58; Hechos 8, 1-3; Hechos 9,1.
3. ↑ 1 Samuel 9, 2; 1 Samuel 10, 1.
4. ↑ Hechos 9, 4.17; Hechos 22, 7.13; Hechos 26, 14.
5. ↑ Hechos 13, 9.
6. ↑ Hechos 16, 39 . 22, 27-28 . 25, 10.
7. ↑ Filemón 1, 9.
8. ↑ Filemón 1, 1.
9. ↑ Hechos 9, 11; 21, 39; 22, 3.
10. ↑ Hechos 22, 22-29.
11. ↑ Hechos 16, 37-38; 22, 25-29; 23, 27.
12. ↑ Romanos 11, 1; Filipenses 3, 5.
13. ↑ Hechos 22, 3.
14. ↑ Hechos 26, 5.
15. ↑ Gálatas 1, 13; Filipenses 3, 6.
16. ↑ 2 Corintios 11, 22; Gálatas 2, 15; Filipenses 3, 3-
6.
17. ↑ 2 Corintios 11, 24.
18. ↑ Hechos 9, 10-19.
19. ↑ Gálatas 1, 17.
20. ↑ 2 Corintios 11, 32.
21. ↑ 1 Corintios 11, 23; 1 Corintios 15, 3
22. ↑ Hechos 9, 29-30.
23. ↑ Hechos 11,25-30
24. ↑ Hechos 4, 36.
25. ↑ Hechos 13, 7-12.
26. ↑ Hechos 15, 38.
27. ↑ Hechos 14, 48-50.
28. ↑ Hechos 14, 28.
29. ↑ Gálatas 2, 9.
30. ↑ Gálatas 2, 11.
31. ↑ Gálatas 2, 14.
32. ↑ Hechos 15, 36-40.
33. ↑ Gálatas 4, 13-20.
34. ↑ Hechos 16, 16-40.
35. ↑ Hechos 17, 1.
36. ↑ Hechos 17, 10.
37. ↑ Hechos 17, 15.
38. ↑ Hechos 17, 22-32.
39. ↑ Hechos 18, 11.
40. ↑ Hechos 18, 1-3.
41. ↑ Hechos 18, 12-17.
42. ↑ 1 Corintios 15, 32.
43. ↑ 1 Corintios 16, 8-9.
44. ↑ 2 Corintios 1, 8-9.
45. ↑ Hechos 18, 23.
46. ↑ Hechos 19, 8-10.
47. ↑ 1 Corintios 1,10 – 4, 21.
48. ↑ 1 Corintios 5, 1-13.
49. ↑ 1 Corintios 6, 12-20.
50. ↑ Romanos 15, 19.
51. ↑ Hechos 20, 2-3; 1 Corintios 16, 5-6; 2 Corintios 1,
16.
52. ↑ Romanos 15, 22-24.
53. ↑ Hechos 20, 3.
54. ↑ Hechos 20, 4-6.
55. ↑ Hechos 20, 13-14.
56. ↑ Hechos 20, 17-35.
57. ↑ Hechos 21, 1-3.
58. ↑ Hechos 21, 7-8.
59. ↑ Hechos 21, 17-25.
60. ↑ Hechos 23, 6-10.
61. ↑ Hechos 23, 23-33.
62. ↑ Hechos 24, 22-27.
63. ↑ Hechos 27, 1 - 28, 16.
64. ↑ Hechos 1, 8.
65. ↑ Romanos 16:1
66. ↑ Romanos 16:7
67. ↑ 1 Corintios 14, 34
68. ↑ «No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre;
no hay hombre ni mujer; porque todos sois uno en
Cristo Jesús» (Gálatas 3, 28)
69. ↑ 1 Tesalonicenses 2, 19-20.
70. ↑ Filipenses 1, 8.
71. ↑ Filipenses 2, 15.
72. ↑ 2 Corintios 13, 2.
73. ↑ 2 Corintios 2, 4.
74. ↑ Por ejemplo, en Romanos 16, 5-14, Pablo
escribió: «Saludad también a la Iglesia que se
reúne en su casa. Saludad a mi querido Epéneto,
primicias del Asia para Cristo. Saludad a María,
que se ha afanado mucho por vosotros. Saludad a
Andrónico y Junia, mis parientes y compañeros de
prisión, ilustres entre los apóstoles, que llegaron a
Cristo antes que yo. Saludad a Ampliato, mi amado
en el Señor. Saludad a Urbano, colaborador
nuestro en Cristo; y a mi querido Estaquio. Saludad
a Apeles, que ha dado buenas pruebas de sí en
Cristo. Saludad a los de la casa de Aristóbulo.
Saludad a mi pariente Herodión. Saludad a los de
la casa de Narciso, en el Señor. Saludad a Trifena
y a Trifosa, que se han fatigado en el Señor.
Saludad a la amada Pérside, que trabajó mucho en
el Señor. Saludad a Rufo, el escogido del Señor; y
a su madre, que lo es también mía. Saludad a
Asíncrito y Flegonta, a Hermes, a Patrobas, a
Hermas y a los hermanos que están con ellos.»
75. ↑ Filemón 1, 23-24.
76. ↑ 1 Corintios 9, 19-21.
77. ↑ 2 Pedro 3, 15-16.

Referencias
[editar]

1. ↑ Saltar a:a b Becker (2007). Pablo, el apóstol de los


paganos, p. 55: «…solían llevar […] un segundo
nombre…»
2. ↑ Saltar a:a b Brown (2002). Introducción al Nuevo
Testamento, II, p. 558: «Los judíos de esta época,
especialmente en la Diáspora (es decir, fuera de
Palestina), tenían dos nombres, uno griego o
romano, y otro semítico».
3. ↑ Escuela bíblica de Jerusalén (1976). Biblia de
Jerusalén, p. 1803.
4. ↑ Saltar a:a b c d e f g Fernández, Víctor
Manuel (2009). Pablo apasionado. De Tarso hasta
su plenitud. Buenos Aires: Ediciones Paulinas.
pp. 7-13. ISBN 978-950-861-485-8.
5. ↑ Penna (2000). Pablo, p. 1800: «[…] suele
designárselo en el lenguaje común cristiano
solamente como "el Apóstol" por excelencia,
aunque él nunca formara parte de los Doce e
incluso estuviera en conflicto con alguno de ellos».
6. ↑ Penna (2000). Pablo, p. 1801: «[…] brilla como
estrella de primera magnitud [...]».
7. ↑ Guignebert, Charles (1956). El cristianismo
antiguo. México: Fondo de Cultura Económica.
p. 60. «El genio religioso de Pablo es indiscutible
[...]».
8. ↑ Brown (2002). Introducción al Nuevo Testamento,
II, p. 557: «Junto con Jesús, Pablo ha sido el
personaje más influyente en la historia de la
cristiandad».
9. ↑ Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma,
p. 11: «Obviamente, esa presencia de Pablo en el
cristianismo de los orígenes no fue la de un simple
testigo, sino la de un actor cualificado y, en varios
aspectos, único».
10. ↑ Bornkamm (2002). Pablo de Tarso, p. 89: «Pablo
pasa por ser precisamente el apóstol de las
naciones. De ningún otro misionero del cristianismo
primitivo ha llegado hasta nosotros que apuntase
tan lejos y que se propusiese llevar el evangelio
hasta los confines del mundo entonces conocido».
11. ↑ Fitzmyer (1972). Las epístolas del Nuevo
Testamento, p. 570: «Ante todo era un apóstol, un
misionero, un predicador. Sus cartas iban dirigidas
a diferentes comunidades y personas con intención
de llevar adelante su designio de edificar la Iglesia.
Se sirvió del género epistolar como de un medio
para difundir su conocimiento del mensaje cristiano
y, sobre todo, con vistas a aplicarlo a los
problemas concretos surgidos en aquellas zonas
que no podía visitar personalmente. Estos
problemas le servían frecuentemente como punto
de arranque para tratar de manera más amplia y
trascendente las verdades fundamentales de la fe y
la conducta cristianas».
12. ↑ Theissen (2002). La religión de los primeros
cristianos, pp. 300-309: «…cuatro corrientes
básicas en el cristianismo primitivo». Las otras tres
corrientes de pensamiento podrían esquematizarse
escriturísticamente en: (1) el judeo-cristianismo,
representado por los escritos derivados de las
posturas de Santiago el Justo y de Simón Pedro;
(2) el complejo cristianismo sinóptico (que abarca
desde el judeo-cristianismo del Evangelio de
Mateo hasta el pagano-cristianismo del Evangelio
de Lucas y de los Hechos de los Apóstoles), y (3)
el cristianismo joánico.
13. ↑ Brown (2002). Introducción al Nuevo Testamento,
II, p. 557: «Esta amplitud (de su influencia), junto
con la profundidad de su pensamiento y la pasión
de su compromiso, han supuesto que — desde que
sus cartas llegaron a ser parte del NT — no haya
habido cristiano al que no haya afectado lo que
este personaje ha escrito. Ya conozcan bien o mal
a Pablo, todos los cristianos son hijos de él en la fe
a través de lo que se les ha enseñado sobre la
doctrina y la piedad».
14. ↑ Fabris (1976). Pablo: el apóstol de los gentiles.
15. ↑ Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma,
p. 36: «… (las cartas) emplean siempre el nombre
helenista Pablo»
16. ↑ Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma,
p. 36.
17. ↑ Bornkamm (2002). Pablo de Tarso, p. 36.
Bornkamm hace notar la ausencia de base para
afirmar que Pablo haya adoptado este nombre
«tras su conversión», lo que no puede deducirse ni
de sus cartas ni del relato de los Hechos: «Es una
opinión errónea, por extendida que esté, que Pablo
tomó ese nombre a partir de su conversión».
18. ↑ Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma,
p. 36: «…era un fenómeno ordinario…»
19. ↑ Fitzmyer (1972). Vida de San Pablo, p. 548: «…
forma griega del conocido cognomen o nombre de
familia romano Paulus, usado por la gran gens
Emilia».
20. ↑ Fitzmyer (1972). Vida de San Pablo, p. 552:
«Marco Antonio concedió a la ciudad la libertad, la
inmunidad y el derecho de
ciudadanía; Augusto confirmó estos privilegios. La
condición de civis romanus que ostentaba Pablo se
debía indudablemente al estatuto de ciudad libre
que poseía Tarso».
21. ↑ Brown (2002). Introducción al Nuevo Testamento,
II, p. 559: «… la ciudadanía romana pudo haber
llegado a Pablo a través de su familia, más bien
que por su estatus de judío de Tarso».
22. ↑ Fitzmyer (1972). Vida de San Pablo, pp. 548-549:
«…nada tiene que ver con la estatura o modestia
de Pablo de Tarso».
23. ↑ Saltar a:a b c Agamben, Giorgio (2006). El tiempo
que resta: un comentario a la Carta a los romanos.
Madrid: Editorial Trotta. pp. 20-22. ISBN 978-84-8164-834-
8.
24. ↑ Fitzmyer (1972). Vida de San Pablo, p. 549: «Lo
poco que sabemos acerca del Apóstol ha llegado
hasta nosotros a través de dos fuentes: (1) sus
cartas, principalmente Gal 1:15-23; 2:1-14; Flp 3:5-
6; 4:16; 1 Cor 7:7; 16:5-8; 2 Cor 2:1.9-13; 11:32-33;
12:2-4.14.21; 13:1.10; Rom 11:1; 15:22-28. Los
detalles de las Pastorales sólo pueden utilizarse en
el supuesto de que estas cartas sean auténticas
composiciones paulinas; y (2) Hechos de los
Apóstoles 7:58; 8:1-3; 9:1-30; 11:25-30; 12:25;
13:1-28:31».
25. ↑ Brown (2002). Introducción al Nuevo Testamento,
II, pp. 557-558: «Hay dos fuentes para conocer su
vida: detalles biográficos en sus propias cartas y
relatos de su trayectoria vital en los Hechos (de los
Apóstoles) (a partir de 7:58). Hay tres opiniones
sobre cómo relacionar entre sí estas fuentes. a)
Confianza virtualmente completa en los Hechos.
Las "vidas" tradicionales de Pablo están afectadas
fuertemente por los Hechos; acomodan y adaptan
al marco de esta obra la información tomada de las
cartas paulinas. b) Gran desconfianza de los
Hechos (de los Apóstoles). A modo de reacción y
como parte de una postura escéptica sobre el valor
de esta obra, se cuestiona todo lo que ella dice
sobre Pablo.[…] c) Una postura intermedia utiliza
las cartas de Pablo como fuente principal y las
suplementa cautelosamente por medio de los
Hechos (de los Apóstoles), sin apresurar a declarar
como contradicciones las diferencias aparentes.
[…] existen sencillamente demasiadas
correspondencias entre los Hechos y las noticias
autobiográficas en las epístolas paulinas como
para despachar sin más la información de
aquéllos».
26. ↑ Aland, Kurt; Aland, Barbara (1995). The Text of
the New Testament: An Introduction to the Critical
Editions and to the Theory and Practice of Modern
Textual Criticism. Grand Rapids: William B.
Eerdmans Publishing Company. p. 98. ISBN 978-0-8028-
4098-1.
27. ↑ Mordillat, Gérard; Prieur, Jérôme (2004). Jésus
après Jésus: l'origine du christianisme (en francés).
Éd. du Seuil. p. 250. ISBN 978-2-02-051249-7.
28. ↑ Penna (2000). Pablo, p. 1802: «[…] los Hechos
[…] pasan por alto el punto fuerte de la justificación
por la fe sin las obras de la Ley».
29. ↑ Crossan, John Dominique; Reed, Jonathan L.
(2006). En busca de Pablo. El imperio de Roma y
el Reino de Dios frente a frente en una nueva
visión de las palabras y el mundo del apóstol de
Jesús. 557 páginas. Editorial Verbo Divino. ISBN 84-
8169-697-8.
30. ↑ Penna (2000). Pablo, pp. 1801-1802: «Hoy se les
niega en general su paternidad directa,
atribuyéndolas a varias figuras de discípulos
póstumos por motivos tanto estilísticos (diferencias
de léxico y de sintaxis) como teológicos
(diversificación sobre algunos puntos de
pensamiento especialmente cristológico y
eclesiológico), de encuadre histórico (dificultad
para situarlas en una sucesión creíble de los
acontecimientos biográficos); esto vale sobre todo
para las denominadas «pastorales» (Primera y
Segunda epístola a Timoteo y Epístola a Tito)».
31. ↑ Escuela bíblica de Jerusalén (1976). Biblia de
Jerusalén, pp. 1597-1608.
32. ↑ Becker (2007). Pablo, el apóstol de los paganos,
p. 49: «…se consideraba a uno viejo cuando tenía
alrededor de cincuenta años».
33. ↑ Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma,
p. 28: «…a comienzos del siglo I».
34. ↑ Becker (2007). Pablo, el apóstol de los paganos,
p. 48: «…en torno al 10 d. C».
35. ↑ Bornkamm (2002). Pablo de Tarso, p. 11: «…
finales del siglo I a. C. y comienzos del
siglo I d. C».
36. ↑ Fitzmyer (1972). Vida de San Pablo, p. 551: «…
su nacimiento no pudo ocurrir después del año
10 d. C».
37. ↑ Bornkamm (2002). Pablo de Tarso, p. 33: «… esa
información… sin duda digna de crédito…»
38. ↑ Becker (2007). Pablo, el apóstol de los paganos,
p. 54: «Estos datos parecen fiables…»
39. ↑ Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma,
p. 35: «No parece que se deba sospechar de la
fiabilidad histórica de esa noticia…»
40. ↑ Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma,
p. 35: «…su lengua materna es el griego…»
41. ↑ Becker (2007). Pablo, el apóstol de los paganos,
p. 52: «…el griego no fue para él una lengua
extranjera…»
42. ↑ Saltar a:a b c Becker (2007). Pablo, el apóstol de
los paganos, p. 52.
43. ↑ Saltar a:a b Vidal García (2007). Pablo. De Tarso
a Roma, p. 35.
44. ↑ Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma,
p. 35: «…no parece tratarse de una tradición
antigua y fidedigna…»
45. ↑ Bornkamm (2002). Pablo de Tarso, p. 33: «…una
floreciente ciudad helenística…»
46. ↑ Bornkamm (2002). Pablo de Tarso, p. 33: «…es
la capital…»
47. ↑ Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma,
p. 35: «…desde el año 64 a. C».
48. ↑ Becker (2007). Pablo, el apóstol de los paganos,
p. 54: «…Cidno…»
49. ↑ Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma,
p. 35: «…por ella pasaba la vía principal que unía a
Siria con Anatolia…»
50. ↑ Becker (2007). Pablo, el apóstol de los paganos,
p. 54: «Era uno de los lugares conocidos por su
educación estoica».
51. ↑ Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma,
p. 35: «…floreciente escuela estoica…»
52. ↑ Fitzmyer (1972). Vida de San Pablo, p. 570:
«Estrabón (Geografía,XIV,673) habla de sus
escuelas, que superaban a las
de Atenas y Alejandría. Sus estudiantes eran los
mismos cilicianos, no extranjeros, como ocurría en
Atenas y Alejandría; ello es índice del nivel cultural
de la población nativa. El político y filósofo
estoico Atenodoro Cananita, famoso como
consejero y maestro del emperador Augusto, se
retiró a Tarso el año 15 a.C. Allí se le encomendó
la tarea de revisar las instituciones democráticas y
cívicas. Hubo otros filósofos, tanto estoicos como
epicúreos, que se establecieron en Tarso y allí
impartieron sus enseñanzas. Romanos famosos
visitaron la ciudad: Cicerón, Julio César, Augusto.
Fue allí donde Marco Antonio dispensó un
recibimiento regio a Cleopatra cuando ésta
desembarcó. Tal era la ciudad en que nació Pablo
y en que probablemente recibió parte de su
primera educación; de ahí que dijera con orgullo
que era "ciudadano de una ciudad nada
desconocida" (Hechos 21, 39)».
53. ↑ Fitzmyer (1972). Vida de San Pablo, p. 551:
«Desde su nacimiento disfrutó de la condición de
ciudadano romano».
54. ↑ Bornkamm (2002). Pablo de Tarso, p. 36: «Su
posición como ciudadano romano jugó
repetidamente un papel importante…»
55. ↑ Becker (2007). Pablo, el apóstol de los paganos,
p. 54: «…no consta pues con plena certeza, pero
es probable…»
56. ↑ Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma,
p. 32: «…se trata de una noticia claramente
sospechosa…»
57. ↑ Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma,
p. 33: «…cuya aplicación a ciudadanos estaba
prohibida legalmente…»
58. ↑ Bornkamm (2002). Pablo de Tarso, p. 36: «…su
nombre bien romano…»
59. ↑ Becker (2007). Pablo, el apóstol de los paganos,
p. 54.
60. ↑ Becker (2007). Pablo, el apóstol de los paganos,
p. 54: «…la antigüedad ofrece casos de judíos a
los que la ciudadanía romana no libró de la
crucifixión y la flagelación».
61. ↑ Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma,
p. 33: «En alguna ocasión se aplicó a ciudadanos
romanos este tipo de castigos…»
62. ↑ Becker (2007). Pablo, el apóstol de los paganos,
p. 54: «El caso era distinto cuando se trataba de
personas significadas o agitadores antiromanos…
que eran trasladadas a Roma aunque no
poseyeran la ciudadanía romana…»
63. ↑ Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma,
p. 33: «…en procesos de pena capital ese recurso
no era exclusivo de ciudadanos romanos».
64. ↑ Van Minnen, Peter (abril de 1995). «Paul the
Roman Citizen». Journal for the Study of the New
Testament 17 (56): 43-52. ISSN 0142-
064X. doi:10.1177/0142064X9501705603. Archivado desde el
original el 27 de diciembre de 2014. Consultado el
17 de septiembre de 2012.
65. ↑ Fitzmyer (1972). Vida de San Pablo, p. 553: «…
se refiere a Gamaliel I el Viejo, cuyo apogeo en
Jerusalén se sitúa en los años 20-50».
66. ↑ Brown (2002). Introducción al Nuevo Testamento,
II, p. 559: «La mayoría, probablemente, de los
estudiosos mantiene que Pablo fue criado y
educado en Tarso. Escribía un buen griego y
dominaba las técnicas básicas de la retórica
helenística, citaba las Escrituras en griego y
conocía los libros deuterocanónicos compuestos o
conservados en esta lengua. Tarso tenía
excelentes escuelas y una reputación de ciudad
culta; aunque estas instituciones fueran paganas,
los jóvenes judíos pudieron tener acceso a una
formación esencial en escritura, retórica y
dialéctica, para permitirles actuar
competitivamente».
67. ↑ Penna (2000). Pablo, p. 1803: «En Tarso Pablo
pasa su infancia, tal vez hasta los 13 años ([…]
cuando según la Misná al niño hebreo se le
consideraba "maduro para los preceptos"),
frecuentando allí una escuela elemental si bien en
ámbito judío, donde aprendió el griego y sobre todo
la Biblia en lengua griega, con la que se mostrará
familiarizado».
68. ↑ Penna (2000). Pablo, p. 1803: «Habiéndose
trasladado de adolescente a Jerusalén (donde
tenía lazos de parentesco; cf. Hechos 23,16)…»
69. ↑ Brown (2002). Introducción al Nuevo Testamento,
II, p. 563.
70. ↑ Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma,
p. 36-37: «Esa noticia se hace sospechosa […] en
contra de esa noticia está, en primer lugar, el dato
de Gálatas 1, 17 ("me fui a Arabia, de donde volví
de nuevo a Damasco"), que supone una estancia
permanente de Pablo en Damasco al encontrarse
por primera vez con el movimiento cristiano. Y
también está en contra de esa noticia la
declaración expresa de Gálatas 1, 22-23, que
afirma un desconocimiento de Pablo por parte de
"las comunidades de Judea", entre las cuales se
cuenta la comunidad central de Jerusalén».
71. ↑ Penna (2000). Pablo, p. 1803: «[…] a los pies de
Gamaliel el Viejo, de quien la Mishná hablará en
términos encomiásticos, señalando que "con su
muerte cesó el honor de la Ley y desaparecieron la
pureza y la abstinencia" (Sotah 9,15)».
72. ↑ Du Toit, Andrie B. (2000). «A Tale of Two Cities:
'Tarsus or Jerusalem' Revisited». New Testament
Studies 46 (3): 375-402. ISSN 0028-6885.
73. ↑ Fitzmyer (1972). Vida de San Pablo, p. 548:
«Según J. Jeremías (Zeitschrift für die
Neutestamentliche Wissenschaft 25 [1926], 310-
12; Zeitschrift für die Neutestamentliche
Wissenschaft 28 [1929], 321-23), cuando Pablo se
convirtió no era simplemente un discípulo rabínico
(talmid hákam), sino un maestro reconocido, con
capacidad para formular decisiones legales. Es la
categoría que se le presupone por el papel que
desempeñaba cuando marchó a Damasco (Hechos
9:1-2; 22, 5; 26, 12); semejante autoridad sólo
podía conferirse a una persona cualificada».
74. ↑ Escuela bíblica de Jerusalén (1976). Biblia de
Jerusalén, p. 1683: «Al concluir la carta (en
Filipenses 3, 1), Pablo inicia un nuevo tema. Este
nuevo comienzo hace pensar a algunos que el
pasaje 3:1 — 4:1 había sido anteriormente un
escrito independiente».
75. ↑ Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma,
p. 38: «Esta glosa, que forma parte de la amplia
añadidura de Filipenses 3, 1b — 4,1 refleja también
una situación posterior al año 70 d. C., en la que el
cristianismo estaba ya radicalmente separado del
judaísmo, y el «fariseo» era el representante del
judío estricto, "celoso" (Filipenses 3, 6)».
76. ↑ En el año 70, en el transcurso del conflicto que
enfrentó a judíos y romanos, el futuro
emperador Tito destruyó el templo de
Jerusalén (Crossan, John (2007). El Jesús de la
historia: Vida de un campesino judío. Barcelona:
Editorial Crítica. ISBN 84-8432-885-6. página 49).
Esta desgracia marcó la literatura judía y cristiana
posterior, a punto tal que se puede inferir si un
escrito es anterior o no al año 70 en función de que
presuma conocimiento de este hecho.
77. ↑ Maccoby, Hyam (1991). Paul and Hellenism (en
inglés). Londres: SCM/Trinity Press
International. ISBN 0-334-02485-4.
78. ↑ Becker (2007). Pablo, el apóstol de los paganos,
p. 59: «No hay motivo alguno para dudar de su
propia calificación como antiguo fariseo…»
79. ↑ Bornkamm (2002). Pablo de Tarso, p. 42: «Al
decidirse por la corriente farisaica…»
80. ↑ Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma,
p. 30: «[…] nada dice en esos textos de las
razones de esa su soltería: si era porque nunca se
había casado, o porque se había divorciado, o
porque había enviudado. No se puede descartar,
en absoluto, ninguna de esas posibilidades».
81. ↑ Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma,
pp. 30-31: «[…] como no hay ninguna indicación
sobre su viudez o divorcio, lo normal es suponer
que había permanecido siempre célibe, aunque
nada sabemos sobre las causas de esa opción de
Pablo. En todo caso, las razones para no casarse
debieron de ser muy variadas en el mundo de
entonces, como lo son en el de ahora. No hay que
suponer, por tanto, que Pablo tuviera unas
especiales razones religiosas o filosóficas, como
era el caso, probablemente, de los miembros de la
comunidad de Qumrán y de algunos maestros
judíos, para dedicarse al estudio de la Torah, o
como sucedía con algunos filósofos helenistas,
especialmente los cínicos itinerantes».
82. ↑ Penna (2000). Pablo, p. 1803: «[…] con toda
verosimilitud contrajo matrimonio […]»
83. ↑ Jeremias, Joachim (1926). «War Paulus
Witwer?». Zeitschrift für die Neutestamentliche
Wissenschaft und die Kunde der älteren Kirche (en
alemán) 25 (2): 310-312. ISSN 0044-2615.
84. ↑ Légasse, Simon (1991). Paul apôtre: essai de
biographie critique (en francés). Quebec: La
Corporation des Éditions Fides. pp. 45-46. ISBN 2-
7621-1512-4. Edición en español. (2005) Pablo apóstol:
ensayo de biografía crítica. España: Desclée de
Brouwer. ISBN 84-330-2030-7.
85. ↑ Penna (2000). Pablo, p. 1803: «[…] R. Eliezer,
Jeb. 63b: «Quien no se ocupa de la procreación es
como quien derrama la sangre»; la única excepción
al respecto, representada por R. Ben Azzaj hacia
finales del siglo I es tachada de infidelidad por la
tradición posterior. […].
86. ↑ Fascher, E. (1929). «Zur Witwerschaft des Paulus
und der Auslegung von I Cor 7». Zeitschrift für die
Neutestamentliche Wissenschaft und die Kunde
der älteren Kirche (en alemán) 28 (1): 62-
69. ISSN 0044-2615. Archivado desde el original el 24
de septiembre de 2015. Consultado el 30 de
octubre de 2012.
87. ↑ Penna (2000). Pablo, p. 1803: «[…] Más tarde
(Pablo) pudo haberse quedado viudo o bien ser
abandonado por la mujer (cf. El llamado privilegio
paulino en 1 Corintios 7, 12-16). Lo cierto es que
está sin compañía cuando escribe la Primera carta
a los corintios hacia la mitad de la década del año
50.
88. ↑ Fabris, Rinaldo (2006). Para leer a San Pablo.
Bogotá: San Pablo. pp. 33-34. ISBN 958-607-820-5.
89. ↑ Fitzmyer (1972). Vida de San Pablo, pp. 553-554:
«…¿conoció a Jesús? En sus cartas no hay indicio
alguno de que así fuera. Tampoco 2 Corintios 5, 16
implica necesariamente que ocurriera tal cosa:
«Aunque en otro tiempo contemplamos a Cristo
desde un punto de vista humano, ya no le miramos
así». Ello se refiere con toda probabilidad a la
actitud de Pablo para con Jesús, cuando perseguía
a la Iglesia; indudablemente sabía cuánto Jesús
significaba y cuáles eran las pretensiones de sus
discípulos. De otro modo resultaría dificilísimo
explicar su ardiente persecución de este nuevo
"Camino"».
90. ↑ Penna (2000). Pablo, pp. 1803-1804: «No
tenemos el menor indicio de contacto alguno con
Jesús de Nazaret, crucificado probablemente en el
año 30, aunque es verosímil que Pablo estuviese
en Jerusalén por la pascua de aquel año (cf.
Deuteronomio 16:16). Pero una sana exégesis de 2
Corintios 5, 16 no permite una conclusión de este
género».
91. ↑ Brown (2002). Introducción al Nuevo Testamento,
II, p. 562: «Las cartas no sugieren que Pablo
hubiera visto a Jesús durante su vida pública o en
la crucifixión, con lo cual arrojan dudas implícitas
sobre una continua presencia del Apóstol en
Jerusalén en los años 26-30/33».
92. ↑ Brown (2002). Introducción al Nuevo Testamento,
II, pp. 562-563: «…da pie a la posibilidad de que a
comienzos de los años 30 (antes de la muerte de
Esteban), Pablo, quien tenía entonces unos 20
años y quien había recibido ya una sólida
educación judía en Tarso, viajara a Jerusalén para
estudiar la Ley…»
93. ↑ Penna (2000). Pablo, p. 1804: «Su primer
contacto seguro con el naciente cristianismo…»
94. ↑ La cronología paulina más tradicional ubica la
lapidación de Esteban y la siguiente «conversión»
de Pablo a Cristo hacia el año 36. Así, Joseph A.
Fitzmyer (1972) señala: «Este martirio y la
subsiguiente persecución de la Iglesia encaja bien
en el cambio de prefectos que se produjo el año
36» (p. 554). Por su parte, la Escuela bíblica de
Jerusalén (1976) ubica la muerte de Esteban hacia
el año 34 (p. 1804). Brown (2002) resume que la
postura revisionista la ubica entre 30 y 34 (p. 566).
95. ↑ Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma,
p. 33: «Fue más bien el autor de esa obra (Hechos)
quien introdujo en el relato tradicional la figura de
Pablo, pero sólo como simple testigo del
acontecimiento, ya que, curiosamente, se trata de
una simple figura estática, que aprueba pero no
actúa directamente (Hechos 7, 58b; 8, 1a)».
96. ↑ Bornkamm (2002). Pablo de Tarso, p. 47-48:
«También habla inequívocamente contra la
descripción lucana la información de Gálatas 1, 22,
en la cual el apóstol afirma que era un desconocido
para las comunidades de Judea —por
consiguiente, ante todo para la de Jerusalén—;
sólo más tarde, cuando el rival de otro tiempo se
convirtió en el triunfante misionero de Siria y Cilicia,
comenzó él a ser noticia. Esto en un hombre que,
ya en Jerusalén durante la persecución de los
cristianos, ha de haber desempeñado el papel
decisivo que Lucas le atribuye (Hechos 22, 4 ss.),
resulta absolutamente inimaginable. Por esto es
tan difícil suponer que Pablo estuvo ya presente en
la lapidación de Esteban (Hechos 7, 58; 8, 1); todo
hace pensar que esta noticia está manipulada por
Lucas».
97. ↑ Hengel, Martin; Deines, Roland (1992). Il Paolo
precristiano (Studi Biblici 100). 204 páginas.
Brescia: Paideia Editrice. Este libro ha recibido
varias recensiones positivas, recopiladas por
Robert North (1996), Elenchus of Biblica 1993,
Roma: Editrice Pontificio Istituto Biblico, p. 396.
Según Antonio Piñero Archivado el 27 de
septiembre de 2013 en Wayback Machine., es el
«único libro que conozco que trata con solvencia
este tema (Pablo precristiano)».
98. ↑ Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma,
p. 42-43: «No se trató, pues, de la persecución de
los grupos cristianos en Jerusalén y Judea, como
afirma el libro de los Hechos (7, 58; 8, 1-3; 9, 1-
2.13-14.21; 22, 4-5; 26, 9-12). Parece que ese dato
no se debe a la realidad histórica, sino a la típica
imagen monolítica sobre los orígenes cristianos
que presenta Hechos. […] El conflicto tuvo, más
bien, un carácter local, y las partes implicadas
fueron la colonia judía de Damasco y el grupo
cristiano surgido en la ciudad».
99. ↑ Bornkamm (2002). Pablo de Tarso, p. 48:
«Discutible resulta también la visión que nos
ofrecen los Hechos del proceder de Pablo en
Damasco. Que él, investido de plenos poderes por
el sumo sacerdote, fuese allá para detener a los
cristianos y llevarles a rastras a comparecer ante el
tribunal de Jerusalén, es insostenible, por la
sencilla razón de que el sanedrín, o tribunal
supremo, jamás poseyó, bajo la administración
romana, semejante jurisdicción, que iba mucho
más allá de las fronteras de Judea. Por esto
tenemos que admitir que el fariseo Pablo actuaba
dentro de los márgenes del poder coercitivo interno
concedido a las comunidades sinagogales
(flagelación, destierro, excomunión)».
100.↑ Barbaglio (2009). Jesús de Nazaret y Pablo de
Tarso, p. 103: «La persecución debía consistir en
las penas corporales previstas en el código de las
sinagogas para los transgresores, las mismas que
Pablo sufrirá como apóstol: "Cinco veces he
recibido de los judíos los cuarenta latigazos menos
uno" (2 Corintios 11, 24)».
101.↑ Sanders, Ed Parish (1991). Paul. EE. UU.:
Oxford Paperbacks. p. 6. ISBN 0-19-287679-1.
102.↑ Theissen (2002). La religión de los primeros
cristianos, p. 259: «(Pablo) era consciente de que
su judaísmo no era típico del judaísmo en general.
Pablo recuerda que había aventajado a todos los
contemporáneos en el celo por el judaísmo
(Gálatas 1, 14)».
103.↑ Brown (2002). Introducción al Nuevo
Testamento, II, p. 564: «Aunque utilizo el término
convencional de "conversión", no deseo sugerir
que la llegada a la fe en Jesús por parte de Pablo
significara el comienzo de una vida "honesta"
(Filipenses 3, 6, previamente había sido
"irreprensible" en su observancia de la Ley) o que
se convirtiera desde el judaísmo a una nueva
religión. De hecho, el Apóstol nunca habla de
conversión, sino de llamada o misión. Sin embargo,
Pablo experimentó un cambio o mutación de
valores cuando reconsideró la importancia de la
Ley de Moisés a la luz de lo que Dios había hecho
en Jesús (Cf. Craffert, P.F. (1989). Paul's
Damascus experience as reflected in Galatians 1:
Call or conversion? Scriptura 29:36-47)».
104.↑ Piñero, A. (2006). Guía para entender el Nuevo
Testamento. Madrid: Editorial Trotta. p. 242. ISBN 84-
8164-832-9.
105.↑ Mordillat, Gérard; Prieur, Jérôme (2004). Jésus
après Jésus: l'origine du christianisme (en francés).
Éd. du Seuil. pp. 162-164. ISBN 978-2-02-051249-7.
106.↑ Cabodevilla, José María (1986). Juego de la oca
o guía de los caminantes. Madrid: Biblioteca de
Autores Cristianos. p. 13. ISBN 84-220-1266-9.
107.↑ Brown (2002). Introducción al Nuevo
Testamento, II, p. 564: «Es un problema notorio
que esos tres relatos no están de acuerdo en los
detalles…»
108.↑ Fitzmyer (1972). Vida de San Pablo, p. 554: «…
el mensaje esencial transmitido a Pablo es el
mismo. Los tres relatos están de acuerdo en este
punto… Las variantes pueden ser debidas a las
diferentes fuentes de información utilizadas por
Lucas».
109.↑ Escuela bíblica de Jerusalén (1976). Biblia de
Jerusalén, p. 1563. «[…] este acontecimiento
capital para la historia de la Iglesia […]»
110.↑ Stern A. (1957). «Zum Problem Der Epilepsie
Des Paulus». Psychiatria et neurologia (Basel) 133:
276-284.
111.↑ Selby, D.J. (1962). Toward the Understanding of
St. Paul. Englewood Cliffs, Nueva Jersey: Prentice-
Hall, Inc. pp. 145-148.
112.↑ Saltar a:a b Landsborough, D. (1987). «St Paul
and temporal lobe epilepsy». Journal of Neurology,
Neurosurgery, and Psychiatry 50: 659-664.
Consultado el 14 de febrero de 2014.
113.↑ Manchester, Paul T.; Manchester Jr., P. Thomas
(1972). «The Blindness of Saint Paul». Archives of
Ophthalmology 88 (3): 316-
321. doi:10.1001/archopht.1972.01000030318019.
114.↑ Bullock, J. D. (1978). «The blindness of St.
Paul». Ophthalmology 85 (10): 1044-1053.
Consultado el 14 de febrero de 2014.
115.↑ Murphy-O'Connor, J. (1993). «Paul in
Arabia». The Catholic Biblical quarterly (en
francés) 55 (4): 732-737. ISSN 0008-7912. Archivado
desde el original el 12 de octubre de 2013.
Consultado el 1 de octubre de 2012.
116.↑ Brown (2002). Introducción al Nuevo
Testamento, II, p. 565: «El emperador Calígula (37-
41) concedió el dominio sobre Damasco a este rey
nabateo; por ello muchos sitúan la conversión de
Pablo hacia el 36 y su huida de aquella ciudad y
llegada a Jerusalén en el 39».
117.↑ Brown (2002). Introducción al Nuevo
Testamento, II, p. 565: «[…] se ha sugerido que fue
en este período cuando recibió toda, o parte de,
esta tradición».
118.↑ Fitzmyer (1972). Vida de San Pablo, p. 556: «El
episodio debe asociarse con el hambre que afectó
extensamente al Mediterráneo oriental durante el
reinado del emperador Claudio y a Palestina
especialmente hacia el año 46».
119.↑ Brown (2002). Introducción al Nuevo
Testamento, II, pp. 568-569: «Una de las
principales objeciones a las que ha de hacer frente
el uso de los Hechos (de los Apóstoles) como guía
de la vida de Pablo es que en sus cartas el Apóstol
no muestra conciencia alguna de haber realizado
tres viajes misioneros. Se ha argumentado
mordazmente que si alguien hubiera preguntado al
Pablo de las cartas "¿En qué viaje estás ahora?",
no habría sabido de qué se le estaba hablando.
Mas, hasta cierto punto, lo mismo puede decirse
del Pablo de los Hechos, los cuales nunca
mencionan explícitamente tres viajes misioneros.
Ciertamente los Hechos señalan que Pablo estuvo
en Corinto durante año y medio y tres en Éfeso,
por lo que no viajaba en el sentido ordinario del
término. Los tres viajes son solo una clasificación
conveniente propuesta por los estudiosos de los
Hechos, y nosotros la utilizaremos en ese sentido».
120.↑ Murphy-O’Connor, Jerome (1985). «On the road
and on the sea with Paul». Bible Review 1 (2): 38-
47.
121.↑ Brown (2002). Introducción al Nuevo
Testamento, II, pp. 588-589: «Se ha afirmado a
menudo que la famosa red romana de carreteras
facilitó la expansión del cristianismo, y las películas
de romanos nos pintan a las cuadrigas
deslizándose a lo largo de esas vías pavimentadas
con duras losas. Sin duda alguna Pablo aprovechó
tales caminos cuando pudo pero en muchas
regiones no pudo gozar de tal lujo. El Apóstol,
además, fue un artesano itinerante que hubo de
luchar para conseguir dinero para alimentarse. Un
vehículo con ruedas habría estado fuera de sus
posibilidades. Viajar a caballo era dificultoso,
puesto que no se utilizaban estos animales para
largas distancias y se necesitaba estar ducho en
equitación (dada la ausencia de sillas y arreos tal
como hoy los conocemos). Pablo probablemente
no tuvo posibilidades o deseos de gastar dinero en
un asno que transportara su equipaje, puesto que
los soldados se sentían inclinados a requisar tales
animales de los viandantes que no podían ofrecer
resistencia. De este modo podemos imaginarnos a
Pablo marchando a lo largo de los caminos
acarreando sus limitadas posesiones en un saco,
cubriendo cada día un máximo de treinta
kilómetros».
122.↑ Holzner, Josef (1989). San Pablo: heraldo de
Cristo. 560 páginas. Barcelona: Herder. ISBN 978-84-
254-0047-6.
123.↑ Brown (2002). Introducción al Nuevo
Testamento, II, p. 589: «La mofa y el desprecio de
esos gentiles tan cultos por ese balbuceante y
andrajoso vendedor de ideas tal como nos lo pintan
Hechos 17, 18 suena a verdadero. Además, los
relatos de los Hechos que nos cuentan cómo era
arrastrado ante los magistrados y arrojado a prisión
proyectan luz sobre los que Pablo llama "peligros
por parte de los gentiles"».
124.↑ Brown (2002). Introducción al Nuevo
Testamento, II, p. 590: «[…] todo ello recibe
confirmación de las cinco veces en las que fue
sancionado por los "judíos" con treinta y nueve
latigazos, castigo propio de la disciplina
sinagogal».
125.↑ Brown (2002). Introducción al Nuevo
Testamento, II, p. 590: «[…] dedica gran parte de
su Carta a los gálatas a contrarrestar la labor de
[…] falsos hermanos, porque minaban su trabajo
intentando predicar otro evangelio. La
correspondencia con los corintios también muestra
vívidamente su angustia por las iglesias».
126.↑ Deissmann, Gustav Adolf (1926) [1912]. Paul: A
Study in Social and Religious History (2ª edición).
Londres: Hodder and Stoughton. Uno de los
aportes originales de Deissmann en su análisis del
«Pablo histórico» realizado a principios del siglo
XX, que contrastó con muchas posiciones
académicas del siglo XIX centradas en la «teología
paulina», radicó en su indicación de que el legado
de Pablo no fue una teología sistemática escrita,
sino una «experiencia personal» de Cristo
resucitado, que «compartió con entusiasmo» tanto
con judíos como con gentiles «en todo el mundo
mediterráneo».
127.↑ Fitzmyer (1972). Vida de San Pablo, p. 557: «El
hecho de que en la primera parte del relato se
anteponga el nombre de Bernabé parece indicar
que éste era el jefe efectivo en un principio».
128.↑ Brown (2002). Introducción al Nuevo
Testamento, II, p. 569: «En Gálatas 2, 1-3 recuerda
que estuvo predicando a los gentiles antes del
concilio de Jerusalén en el (año) 49 […] y en 2
Corintios 11,25 menciona que fue lapidado
(mientras estaba en Listra, según Hechos 14, 19
[…]»
129.↑ Fitzmyer (1972). Vida de San Pablo, pp. 557-
558: «[…] muy probablemente conversos con un
trasfondo fariseo […]»
130.↑ Theissen (2002). La religión de los primeros
cristianos, p. 201: «Judíos circuncisos y paganos
incircuncisos vivían juntos y con igualdad de
derechos en las comunidades recién fundadas. Los
que renunciaban a la circuncisión lo hacían por
convicción interna. La circuncisión era considerada
como señal de separación entre judíos y paganos».
131.↑ Fitzmyer (1972). Vida de San Pablo, p. 558: «En
Gálatas 2, 2 (Pablo) afirma que (la visita a
Jerusalén) fue motivada por una "revelación",
detalle que no se menciona en Hechos 15,2».
132.↑ Brown (2002). Introducción al Nuevo
Testamento, II, p. 566: «Cronología paulina:
Concilio de Jerusalén. Tradicional: año 49.
Revisionista: 47/51».
133.↑ Theissen (2002). La religión de los primeros
cristianos, p. 262: «[…] argumento para advertir
contra el peligro de adoptar la circuncisión […]
Confluían así una crisis —presente— en las
comunidades y otra crisis personal —de un pasado
ya remoto— de Pablo. La una venía a interpretar la
otra».
134.↑ Brown (2002). Introducción al Nuevo
Testamento, II, p. 569: «Aunque hay diferencias
entre los dos relatos, ambos están de acuerdo en
que en esa reunión estuvieron Pablo, Santiago (el
hermano del Señor) y Pedro (Cefas), y en que
había un grupo opuesto a Pablo que insistía en que
los paganos recibieran la circuncisión».
135.↑ Fitzmyer (1972). Vida de San Pablo, p. 558:
«Salió triunfante la postura de Pablo; los
"principales" no añadieron nada a su evangelio
(Gálatas 2,6)».
136.↑ Theissen (2002). La religión de los primeros
cristianos, p. 199: «El comienzo del proceso hacia
la autonomía de la religión cristiana primitiva: el
concilio de los apóstoles y Pablo».
137.↑ Fitzmyer (1972). Vida de San Pablo, p. 558: «De
Gálatas 2, 1-10 se saca la conclusión de que la
única cuestión planteada y resuelta allí fue la
referente a la circuncisión».
138.↑ Penna (2000). Pablo, p. 1805: «Lucas (en los
Hechos de los Apóstoles) añade la solicitud de
cuatro cláusulas levíticas, a las que los paganos
convertidos deberían atenerse aun renunciando a
la cincuncisión (a saber: abstenerse a las carnes
inmoladas a los dioses, de la sangre, de los
animales ahogados y de los matrimonios
prohibidos por la ley levítica) pero Pablo en sus
cartas no demuestra conocer estas disposiciones».
139.↑ Escuela bíblica de Jerusalén (1976). Biblia de
Jerusalén, pp. 1602-1603: «La Ley de Moisés,
buena y santa en sí (Romanos 7, 12), hizo que el
hombre conociera la voluntad de Dios, pero sin
comunicarle la fuerza interior para cumplirla; por lo
mismo, no consiguió más que hacerle consciente
de su pecado y de la necesidad que tiene de la
ayuda de Dios (Gálatas 3, 19-22; Romanos 3,20).
Pues bien, esa ayuda de pura gracia […] acaba de
ser concedida en Cristo».
140.↑ Fitzmyer (1972). Las epístolas del Nuevo
Testamento, p. 570: «[…] sin duda, cristianos de
acusadas tendencias fariseas, que criticaron a
Pedro por comer con los gentiles convertidos.
Pedro cedió ante sus críticas y se apartó de los
gentiles. Su gesto hizo que otros muchos judeo-
cristianos, incluso Bernabé, lo imitaran».
141.↑ Bornkamm (2002). Pablo de Tarso, pp. 84-85:
«[…] en aquella ocasión estaba en juego nada más
y nada menos que el mensaje de Cristo y la misma
fe. Para él (Pablo), el conflicto no consistía en una
insignificante divergencia de pareceres, en cuyo
caso él debía estar dispuesto a llegar a una
fórmula de compromiso. Más bien da a esta
cuestión una importancia fundamental que lo
abarca todo.[…] Estaba personalmente convencido
de que la unidad de la iglesia, la superación de la
ley como camino de salvación y la verdad del
evangelio, debía ser proclamada también
precisamente en la participación de judíos y no
judíos en una comida común. La cuestión de
procedimiento es para Pablo, en este caso,
absolutamente determinante.[…] Lo que a otros
podía parecer insignificante y hasta aceptable por
amor a la unidad de la iglesia –al menos la paz con
Jerusalén sí estaba en juego- se convirtió para él
en el campo de batalla, en el que había que luchar
por la verdad y la libertad […]»
142.↑ Fitzmyer (1972). Vida de San Pablo, p. 558:
«Pablo no afirma directamente en Gálatas que su
intervención lograra el éxito, pero esto es lo que
parece desprenderse del texto».
143.↑ Brown (2002). Introducción al Nuevo
Testamento, II, p. 570: «[…] (Pablo) perdió la
batalla respecto a las leyes sobre la pureza
dietética. […] eso puede explicar por qué Antioquía
no tiene desde entonces un papel importante como
base de la actividad del Apóstol».
144.↑ Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma,
p. 101: «Si Pablo hubiese convencido a la
comunidad antioquena en su reacción contra Pedro
en la asamblea plenaria, de seguro que lo hubiera
dicho, ya que le habría venido muy bien para la
argumentación de la carta.[…] Esto quiere decir
que Pablo fue el perdedor en el conflicto
antioqueno».
145.↑ Bornkamm (2002). Pablo de Tarso, pp. 89-90:
«Lucas nos informa de que los viajeros pasaron
primero por las comunidades anteriormente
fundadas, en una de las cuales, la de Listra, ganó
Pablo, como colaborador, a Timoteo, a quien a
menudo cita en sus cartas […]»
146.↑ Bornkamm (2002). Pablo de Tarso, pp. 90-91:
«[…] no hay duda de que, tras su actuación en
Galacia, siguió inmediatamente adelante en
dirección noroeste. Filipos —con su nombre
romano entero: Colonia Augusta Julia Philippensis
— es suelo romano por título especial, ya que, en
memoria de la victoriosa batalla librada por Octavio
(más tarde César Augusto) y Antonio contra los
asesinos de César (42 d. C.), fue convertida por los
triunfadores en una ciudad de veteranos y
distinguida con el ius italicum, o sea, con los
privilegios de una ciudad romana. Aquí, en Filipos,
nace la primera comunidad en suelo europeo, que
más tarde había de seguir ligada al apóstol como
ninguna otra (Filipenses 4, 15)».
147.↑ Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma,
p. 105: «[…] lo que el equipo misional paulino hace
al alcanzar Europa en Neápolis es seguir la vía
Egnacia hacia occidente, es decir, en dirección a
Roma. Sólo a raíz de la hostilidad en Tesalónica, el
equipo paulino abandona la dirección hacia
occidente por la vía Egnacia y desciende hacia el
sur, aplazando así su ida a Roma. Es probable que
precisamente a este tiempo se refiera la noticia de
Romanos 1, 13-15 y Romanos, 15:22-23 sobre el
intento fallido de Pablo de llegar a Roma. Esto
quiere decir que la intención de Pablo al salir de
Antioquía para iniciar su misión autónoma fue
llegar hasta la misma Roma, la capital del imperio.
Pero las cosas se le fueron complicando, y ese
viaje a la gran metrópoli sólo pudo efectuarlo
mucho más tarde y de un modo muy diferente del
que había proyectado. Con todo, el horizonte
mundial que ese proyecto de viaje a Roma
marcaba ya en el inicio de su misión autónoma lo
conservó Pablo a lo largo de toda ella».
148.↑ Bornkamm (2002). Pablo de Tarso, p. 91: «De
Filipos arranca en dirección al occidente la
famosa Vía Egnatia, ruta importante tanto desde el
punto de vista estratégico como desde el
económico, que enlaza el oeste del imperio con el
este».
149.↑ Escuela bíblica de Jerusalén (1976). Biblia de
Jerusalén, p. 1579: «Este decreto, conocido
por Suetonio, podría datar del 49 […]».
150.↑ Brown (2002). Introducción al Nuevo
Testamento, II, p. 571: «[…] habrían de navegar
con él hasta Éfeso, llegaron a ser amigos de por
vida y colaboradores tanto en Éfeso como en
Roma».
151.↑ Fabris, Rinaldo (2006). Para leer a San Pablo.
Bogotá: San Pablo. p. 13. ISBN 958-607-820-5. «[...]
inscripción publicada en 1905, completada por
otros nueve fragmentos y por sus interpretaciones
sucesivas entre los años 1967 y 1971 [...]».
152.↑ Fitzmyer (1972). Vida de San Pablo, p. 551:
«[…]ésa es la fecha cardinal para la cronología
paulina y nos sirve para encajar los restantes
detalles en un esquema coherente y satisfactorio».
153.↑ Brown (2002). Introducción al Nuevo
Testamento, II, p. 571: «[…] punto fijo de la
cronología paulina […]
154.↑ Murphy-O'Connor, Jerome. (1993). «Paul and
Gallio». Journal of Biblical Literature 112 (2): 315-
317. Consultado el 23 de octubre de 2012.
155.↑ Fitzmyer (1972). Vida de San Pablo, p. 561: «La
capital de Asia se convirtió en el centro de su
actividad misionera durante los tres años
siguientes (Hechos 20,31) […]»
156.↑ Escuela bíblica de Jerusalén (1976). Biblia de
Jerusalén, p. 1581. «[…] la región cuyo centro es
Éfeso con las siete ciudades de Apocalipsis 1, 11.
Pablo había confiado a Epafrás, un colosense, el
cuidado de evangelizar a Colosas; Epafrás había
extendido su apostolado
a Laodicea y Hierápolis (Colosenses 1, 7;
Colosenses 4, 12-13). A Pablo le seguían
ayudando Timoteo y Erasto (Hechos 19, 22), Gayo
y Aristarco (Hechos 19,29), Tito, de quien nunca
hablan los Hechos, y otros (2 Corintios 12,
18). Lucas atribuye a Pablo el trabajo de todo el
equipo que dirigía (cf. Colosenses 4, 10)».
157.↑ Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma,
p. 121: «[…] la comunidad de Éfeso se convirtió
además en centro misional de la región de Asia
Menor, al igual que en la etapa anterior la
comunidad de Tesalónica lo había sido para la
región de Macedonia, y la comunidad de Corinto
para la región de Acaya. En definitiva, se trataba
de un método misional heredado de la misión
helenista de Damasco y de Antioquía, que eran
centros misionales de las regiones de su entorno».
158.↑ Köester, Helmut (1980). Einfuehrung in das
Neue Testament [Introducción al Nuevo
Testamento]. Berlín: Walter de Gruyter. p. 549.
159.↑ Muñoz Iglesias, Salvador (1981). Por las rutas
de San Pablo. Madrid: Ediciones Palabra. pp. 131-
132. ISBN 84-7118-280-7.
160.↑ Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma,
p. 121: «Esa escuela habría continuado después
de la muerte de Pablo y habría sido la que cuidó de
la conservación y el cultivo de la tradición de su
maestro. De este modo, ella habría sido la que
recopiló las cartas de Pablo en una colección y la
que habría alargado esa colección con algunas
glosas e incluso con nuevos escritos en forma de
carta».
161.↑ Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma,
pp. 122-123: «[…] La noticia sorprende a Pablo,
pues no hacía mucho que había visitado a sus
comunidades de Galacia y las había encontrado en
buen estado (Gálatas 1, 6; Gálatas 5, 7). Ésa fue la
situación de origen de la poderosa carta a las
comunidades gálatas, que Pablo escribe con una
gran tensión emocional».
162.↑ Brown (2002). Introducción al Nuevo
Testamento, II, p. 573: «Los Hechos mantienen
silencio total respecto al difícil trato de Pablo con
los corintios».
163.↑ Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma,
p. 140: «Quien efectuó la recopilación de la
colección ecuménica de las cartas de Pablo,
probablemente hacia finales del siglo I, introdujo
esta primera carta a la comunidad corintia dentro
del marco de la segunda carta, para formar la
actual 1 Corintios». Algo similar habría sucedido
con la tercera y cuarta cartas.
164.↑ Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma,
p. 143: «Las secciones siguientes abordan los
temas principales de la discusión con los
misioneros opositores: la capacidad de Pablo como
emisario (2, 16b - 4, 6), el sentido de la debilidad
de Pablo (4, 7- 5, 10), el servicio de Pablo a la
comunidad (5, 11 - 6, 10). El cuerpo de la carta
termina con una exhortación conclusiva (6, 11 - 7,
4)».
165.↑ Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma,
p. 143: «[…] esa visita de Pablo a Corinto fue un
fracaso, al encontrarse con una comunidad en
abierta rebeldía contra él y que le acusó de fraude
en la colecta, y uno de cuyos miembros llegó
incluso a infligirle una afrenta en público».
166.↑ Brown (2002). Introducción al Nuevo
Testamento, II, p. 573: «[…] la carta de las
lágrimas […]»
167.↑ Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma,
p. 144: «A esta carta se referirá Pablo más tarde
como la carta escrita "con mucha aflicción y
angustia de corazón" y "con muchas lágrimas" (2
Corintios 2, 3-4; 2 Corintios 7, 8-12)».
168.↑ Bornkamm (2002). Pablo de Tarso, p. 123: «Los
Hechos, aquí sin duda fidedignos, señalan un lapso
de tiempo de dos a tres años para su estancia en
dicha ciudad (Hechos 19, 8-10; 20, 31)».
169.↑ Bornkamm (2002). Pablo de Tarso, p. 123: «[…]
no logran proporcionarnos una exposición
coherente e históricamente segura […] Por más
que algunas valiosas noticias pueden hallarse ahí
metidas, y el autor de Hechos –ciertamente no sin
fundamento– considere Éfeso como el clímax de la
actividad misionera de Pablo, apenas pueden
encontrarse en Hechos 19 materiales
pertenecientes a una fuente segura […]»
170.↑ Brown (2002). Introducción al Nuevo
Testamento, II, p. 572: «Pablo en sus cartas nunca
habla de tales sucesos de Éfeso; ahora bien,
implícitamente puede referirse al último de ellos (la
revuelta de los plateros) en la relación de peligros
de 2 Corintios 11, 23-26, en la "aflicción que nos
sobrevino en Asia" de 2 Corintios 1, 8, o en "luché
con las fieras en Éfeso" (1 Corintios 15, 32;
también en 2 Corintios 16, 8-9: "Hay muchos
adversarios")».
171.↑ Brown (2002). Introducción al Nuevo
Testamento, II, p. 572: «[…] tales alusiones a las
pruebas de Pablo dejan abierta la posibilidad de
que el Apóstol hubiera estado prisionero en Éfeso,
aunque los Hechos no describen tal
encarcelamiento. Esta cuestión es importante
porque muchos sugieren que Pablo escribió en
Éfeso las cartas a Filemón y a los filipenses,
compuestas ambas mientras estaba prisionero».
172.↑ Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma,
p. 126: «Toda esa hostilidad desembocó en la
prisión que Pablo y varios colaboradores suyos
sufrieron en Éfeso, probablemente desde finales de
53 hasta la primavera de 54. Por razón de su
tendencia apologética, que trata de limar lo más
posible los datos conflictivos de Pablo con las
autoridades civiles, el libro de los Hechos no
menciona esa prisión en Éfeso, pero sí parecen
referirse a ella numerosos textos de las cartas
(Filipenses 1, 7.12-26; Filemón 1, [Link].23; 2
Corintios 1, 8-9; Romanos 16, 3 - 4, 7). Es posible
que la causa inmediata de ella fuera el incidente
con Demetrio y otros orfebres narrado en Hechos
19,23-40, ya que Gayo y Aristarco, que aparecen
ahí implicados como colaboradores de Pablo
(Hechos 19, 29), figuran también como
colaboradores de Pablo e incluso como
compañeros suyos de prisión en Filemón 1, 24 y
Colosenses 4, 10. […] quizá lo más significativo de
ese tiempo fueron los contactos del equipo paulino
con sus comunidades y las cartas que les enviaron.
En esa prisión de Pablo en Éfeso, y no en las
posteriores en Cesarea y en Roma, hay que
localizar la correspondencia con la comunidad de
Filipos, recopilada en la actual Carta a los
filipenses y en la Carta a Filemón».
173.↑ Bornkamm (2002). Pablo de Tarso, pp. 135-136.
«La Carta a los romanos como testamento de
Pablo […] Como con razón ha sido frecuentemente
subrayado, su índole peculiar se explica, y no en
último lugar, por el hecho de que la carta se dirige
a una comunidad que fue previamente fundada no
por el mismo Pablo, sino por desconocidos, y que
ni conocía a Pablo ni era conocida de él. La Carta
a los romanos posee una significación particular,
por cuanto es el testimonio más antiguo de la
existencia de la comunidad romana, tan importante
en la historia ulterior de la iglesia».
174.↑ Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma,
p. 184: «La colecta era, ante todo, una ayuda
caritativa de unas comunidades en mejores
condiciones económicas que la comunidad pobre
de Jerusalén, cuya situación de necesidad se
agudizaba periódicamente en los años sabáticos,
cuando en Palestina no se realizaba la cosecha
ordinaria. La colecta era, pues, una demostración
efectiva de la comunión entre las comunidades
cristianas locales […] Pero esa demostración de la
comunión mesiánica implicaba que la comunidad
de Jerusalén reconocía a las comunidades
paulinas como parte del mismo pueblo mesiánico
universal, lo cual incluía necesariamente el
reconocimiento de la misión y el evangelio
paulinos. […] Pero ahí precisamente estaba el
problema, como ya lo había demostrado
anteriormente el conflicto de Antioquía (Hechos
10). Esa cuestión se había vuelto aún más aguda
después de la crisis gálata. ¿Aceptaría la
comunidad de Jerusalén una colecta así, con esa
intención ecuménica, por parte de las comunidades
paulinas? Da la impresión de que Pablo no tenía
una clara respuesta afirmativa a esa cuestión
cuando escribe Romanos 15, 25-32, al final de su
última carta, la que dirige a la comunidad de Roma
poco antes de emprender el viaje hacia Jerusalén.
175.↑ Fitzmyer (1972). Vida de San Pablo, p. 562: «Así
se hizo (la colecta) en las iglesias de Galacia,
Macedonia y Acaya (1 Corintios 16, 1; Romanos
15, 25-26). Planeó llevarla a Jerusalén y terminar al
mismo tiempo su tarea de evangelización en el
Mediterráneo oriental».
176.↑ Penna (2000). Pablo, p. 1806: «[…] llega por fin
a Jerusalén para llevar las colectas recogidas
sobre todo en Macedonia y Acaya».
177.↑ Bornkamm (2002). Pablo de Tarso, pp. 138-139:
«Por lo que se nos comunica al final de Romanos
15, sabemos que Pablo ve con inquietud su viaje a
Jerusalén. Teme ser perseguido por parte de los
judíos; más aún: le preocupa si la primitiva
comunidad aceptará o no su persona y lo que han
recogido sus comunidades. Por esto pide a los
cristianos de Roma que quieran luchar con él en la
plegaria, para salir incólume del peligro que le
amenaza y no ser rechazado de los "santos" en
Jerusalén (Romanos 15, 30-32). No es difícil
imaginar en qué se basaban los temores que
albergaba Pablo con respecto a los judíos. Desde
tiempo atrás no era para ellos un desconocido. Se
le conocía como al ex-fariseo y al fanático
perseguidor de la joven comunidad cristiana y entre
tanto habían llegado bastantes noticias sobre su
anuncio de Cristo entre los paganos y su proclama
de la libertad con respecto a la ley. Por esto, al
menos los judíos, pero incluso también los
judeocristianos rigoristas, le miraban como a un
renegado y le consideraban como destructor de la
ley y enemigo de Dios».
178.↑ Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma,
p. 187: «[…] acompañado de los delegados de las
comunidades, Pablo puede llevar la colecta a
Jerusalén. Pero la finalidad de ésta no parece que
fuera la deseada por Pablo. En Jerusalén se
encontró con los recelos de la comunidad allí
existente, que le exige, como condición
indispensable para la aceptación de la colecta, una
demostración de su fidelidad al culto y a la ley.
Pero mientras intenta cumplir la condición
impuesta, Pablo es apresado, y no se sabe
exactamente qué sucedió con la colecta. En todo
caso, parece ser que significó un conflicto, y ello
explicaría el extraño silencio de Hechos al
respecto».
179.↑ «El muro de separación». Consultado el 28 de
enero de 2013.
180.↑ Saltar a:a b Mordillat, Gérard; Prieur, Jérôme
(2004). Jésus après Jésus: l'origine du
christianisme (en francés). Éd. du Seuil. pp. 265-
268. ISBN 978-2-02-051249-7.
181.↑ Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma,
p. 205: «[…] en su mayor parte es construcción del
autor, de acuerdo con sus intereses apologéticos
[…]»
182.↑ Brown (2002). Introducción al Nuevo
Testamento, II, p. 574: «Los Hechos […] describen
la azarosa travesía de Pablo (finales de 60,
comienzos de 61) con elocuente estro».
183.↑ Bornkamm (2002). Pablo de Tarso, p. 151: «[…]
todos estos informes, como conjunto y en muchas
de sus particularidades, no resisten la crítica
histórica […]»
184.↑ Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma,
p. 205: «[…] conserva algunas noticias
tradicionales importantes […]»
185.↑ Brown (2002). Introducción al Nuevo
Testamento, II, p. 574: «Hechos 21, 15 - 28, 31
narran la mayor parte de la última media docena de
años de la vida de Pablo […]»
186.↑ Bornkamm (2002). Pablo de Tarso, p. 151: «[…]
no obstante se apoyan indiscutiblemente en
hechos históricos, al menos los más importantes».
187.↑ Bornkamm (2002). Pablo de Tarso, p. 148:
«Según el informe totalmente fidedigno de los
Hechos de los Apóstoles, Santiago ha dado en
seguida a Pablo el consejo de salir al paso de la
desconfianza que la comunidad judeocristiana
abriga contra él -lo considera enemigo demoledor
de la ley- tomando a su cargo un acto ritual en el
templo».
188.↑ Bornkamm (2002). Pablo de Tarso, p. 151:
«[Entre los hechos históricos] debemos contar con
toda seguridad el traslado de Pablo a Cesarea
después de ser detenido por los romanos, el
aplazamiento de su proceso durante dos años,
desde el gobierno de Félix hasta el de su sucesor
Festo –Hechos 24, 27; un dato de duración
ciertamente no inventado– […]»
189.↑ Brown (2002). Introducción al Nuevo
Testamento, II, p. 574: «Sólo la llegada de Festo, el
gobernador siguiente, y las continuas acusaciones
de los dirigentes judíos, hicieron que se viera de
nuevo su caso (Hechos 25, 1 - 26, 32). En el juicio
ante Festo, Pablo argumentó que no había
cometido ningún crimen contra la ley judía o contra
el César. El procurador invitó al rey Herodes Agripa
II a escuchar el caso; y aunque ninguna de esas
dos autoridades encontró culpable a Pablo, éste
fue enviado como prisionero a Roma, puesto que
había apelado al César».
190.↑ Brown (2002). Introducción al Nuevo
Testamento, II, p. 574: «Los que no atribuyen la
composición de Filipenses y Filemón en la
supuesta prisión en Éfeso piensan que Pablo las
escribió en Cesarea o en Roma, datándolas así en
una fecha posterior».
191.↑ Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma,
p. 206: «El viaje de Pablo prisionero a Roma duró
mucho más de lo esperado, probablemente desde
el otoño de 55 hasta la primavera de 56. Detrás del
curioso relato de Hechos 27,1 - 28, 16}} se pueden
descubrir algunas noticias con visos de historicidad
sobre algunas personas que acompañaban a
Pablo, el centurión Julio y Aristarco, y sobre la ruta
del viaje, que incluyó una estancia obligada de
"tres meses" (Hechos 28, 11) en la isla de Malta».
192.↑ Brown (2002). Introducción al Nuevo
Testamento, p. 420: «El texto describe la llegada
de Pablo […] con un portentoso sobreentendido: "Y
así llegamos a Roma" (Hechos 28, 14b). Ésta es la
última etapa prevista por el Jesús resucitado de
Hechos 1, 8: "Seréis mis testigos en Jerusalén,
toda Judea y Samaría hasta los confines de la
tierra". En esta época, a comienzos de los 60, las
comunidades cristianas llevaban en Roma unos
veinte años, pero en el flujo de una historia
centrada en Pedro y Pablo el clímax sobreviene
con la llegada a la capital del gran misionero.
Irónicamente las autoridades romanas lo han
enviado allí a causa de su apelación al Emperador,
con lo que se hacen responsables de la
evangelización de su propio Imperio».
193.↑ Bornkamm (2002). Pablo de Tarso, p. 153: «[…]
resulta comprensible el final del libro si uno se
acuerda del objetivo de la obra histórica de Lucas
expresado al principio: mostrar la propagación del
evangelio desde Jerusalén a Judea, pasando por
Samaria, hasta los confines de la tierra (Hechos 1,
8). En este sentido, el autor de los Hechos de los
Apóstoles deja que el gran misionero de los
pueblos complete en Roma su ingente obra».
194.↑ Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma,
p. 206: «La prisión de Pablo en Roma duró "dos
años" (Hechos 28, 30), probablemente desde la
primavera de 56 hasta el año 58. Según las
noticias de Hechos 28,16 […] se trató de una
prisión en "custodia libre y abierta", y no en "cárcel"
o "cadenas", ya que Pablo vivía bajo custodia, pero
con cierta libertad y "a su propia costa",
probablemente ejerciendo su oficio artesanal, para
cubrir sus propias necesidades y pagar al soldado
que lo vigilaba».
195.↑ Bornkamm (2002). Pablo de Tarso, p. 154: «El
verdadero final del apóstol transcurrirá de otra
manera. En efecto, estará detenido en Roma
todavía más tiempo –-el dato de los dos años de
que nos habla Hechos 28, 30 es con toda
seguridad fidedigno– en una cautividad
relativamente cómoda, pero más difícil respecto a
las ilimitadas posibilidades de predicación aludidas
por el informe de Lucas».
196.↑ Penna (2000). Pablo, p. 1807: «Llegado
finalmente a Roma, transcurrió aquí bajo custodia
militar un bienio en una casa alquilada. Según la
cronología adoptada, este plazo nos lleva al año 58
o bien al año 63».
197.↑ Brown (2002). Introducción al Nuevo
Testamento, II, p. 575: Brown considera este punto
como una de las "cuestiones pendientes", y señala
los principales sustentos de esta teoría. «Unos
treinta años después de la muerte de Pablo,
la Primera epístola de Clemente 5:7 nos dice que
el Apóstol "viajó hasta el extremo occidente" antes
de dar testimonio ante las autoridades y morir. Al
tratar de los Hechos el Fragmento
muratoriano (¿hacia el 180?) hace referencia a
noticias sobre la partida de Pablo desde Roma
para España».
198.↑ Fitzmyer (1972). Vida de San Pablo, p. 554: «La
tradición nos cuenta que Pablo, libre después de
pasar dos años de arresto domiciliario, marchó a
España. Clemente de Roma (1 Corintios, 5.7)
afirma que "Pablo enseñó a todo el mundo la
justicia y viajó hasta el extremo occidental (epi to
terma tes dyseos elthon). Y después que hubo
dado testimonio ante las autoridades, fue
arrebatado de este mundo y llegó al lugar santo,
habiéndose acreditado como el mayor modelo de
perseverancia". El testimonio de Clemente (ca. 95)
sugiere la visita a España, un nuevo juicio y el
martirio. El Fragmento Muratoriano (líneas 38-39;
EB 4; ca. 180) implica que la última parte de
Hechos en que se narraba "la partida de Pablo de
la Ciudad [Roma] cuando se dirigió a España" (…
profectione Pauli ab Urbe ad Spaniam
proficiscentis), se ha perdido. Eusebio (HE 2.22, 2)
es el primero en mencionar la segunda prisión de
Pablo en Roma […]».
199.↑ Bornkamm (2002). Pablo de Tarso, p. 155:
«Queda por comprobar si Pablo ha podido
realmente llevar a cabo su plan de misionar en el
extremo de occidente, en España, como supone
la Primera carta de Clemente. Sólo se podría
afirmar eso si se conjugara con los Hechos de los
Apóstoles el hecho de que tras su primera prisión
en Roma quedara de nuevo libre y más tarde
hubiera sufrido un segundo y definitivo arresto.
Pero esto es enteramente inverosímil, y ni siquiera
se puede probar desde las cartas pastorales como
frecuentemente se ha intentado. En realidad, la
noticia de la Primera carta de Clemente, inspirada
en Romanos 15, 24s.28, se explicará pensando
que Pablo efectivamente esperaba todavía (poder
viajar a España)».
200.↑ Puig i Tàrrech, Armand (2013). «La actividad
misionera de Pablo durante su juicio romano. La
hipótesis del viaje de Pablo a Hispania». En Institut
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202.↑ Penna (2000). Pablo, p. 1807: «La muerte de
Pablo acaeció seguramente en Roma bajo el
emperador Nerón y fue violenta: un martirio,
verosímilmente con la acusación de pertenecer a
un grupo subversivo».
203.↑ Fitzmyer (1972). Vida de San Pablo, p. 564:
«Eusebio (HE 2.22, 2) es el primero en mencionar
[…] su martirio bajo Nerón […]. Eusebio cita más
adelante a Dionisio de Corinto (ca. 170), quien
afirmó que Pedro y Pablo "fueron martirizados al
mismo tiempo" (HE 2.25, 8). Tertuliano (De
praescriptione haereticorum, 36) compara la
muerte de Pablo con la de Juan (el Bautista), es
decir, que fue decapitado».
204.↑ Lactancio relata en su obra Sobre la muerte de
los perseguidores (318 d.C.) lo siguiente: "Él
[Nerón] fue el primero en perseguir a los siervos de
Dios. Él crucificó a Pedro y él mató a Pablo. (Sobre
la muerte de los perseguidores Capítulo 2)
205.↑ Ignacio de Antioquía. Carta a los efesios XII:
«Vosotros sois el camino por donde pasan aquellos
que son conducidos a la muerte para encontrar a
Dios, iniciados en los misterios con Pablo, el santo,
quien ha recibido el martirio y es digno de ser
llamado bienaventurado».
206.↑ Saltar a:a b Cesarea, Eusebio. «Historia
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207.↑ de Corinto, Dionisio. Fragmentos de una carta a
la Iglesia de Roma. Consultado el 19 de octubre de
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208.↑ Brown (2002). Introducción al Nuevo
Testamento, II, p. 575: «Ni los Hechos ni las cartas
nos hablan de la muerte de Pablo; pero existe una
tradición fiable de que murió mártir durante el
reinado de Nerón (Historia eclesiástica 25, 4-8),
bien en la misma época que Pedro (64) o un poco
más tarde (67)».
209.↑ Penna (2000). Pablo, p. 1807: «Según la
cronología más adoptada, es perfectamente
posible pensar en el 58».
210.↑ Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma,
p. 206: «[…] la ejecución de Pablo en Roma,
probablemente en el año 58[…]
211.↑ Bornkamm (2002). Pablo de Tarso, p. 9-12: Ver
cronología: «Martirio de Pablo bajo Nerón:
probablemente en el año 60».
212.↑ Hechos de Pablo. Consultado el 19 de octubre
de 2017.
213.↑ Quinto Septimio Florente,
Tertuliano. Prescription against Heretics Capítulo
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Literature. ISBN 978-1-58983-515-3. Consultado el 20 de
diciembre de 2012. El libro es el resultado de su
tesis doctoral en la Universidad de Yale (2009), y
contiene numerosas referencias de utilidad.
216.↑ Penna (2000). Pablo, p. 1807
217.↑ Penna (2000). Pablo, p. 1808: «[…] en la
hacienda de una cierta Lucina, donde hoy se
levanta la basílica de San Pablo Extramuros.
Durante las persecuciones del
emperador Valeriano, el 29 de junio de 258 el
cuerpo fue trasladado con el de Pedro a
las catacumbas de San Sebastián en la vía Apia,
para mayor seguridad. En el siglo IV, el
papa Silvestre I mandó devolver el cuerpo a la
sepultura originaria y Constantino hizo erigir allí
una primera Iglesia, transformada a finales del
mismo siglo en basílica. Devastada por un violento
incendio en 1823, fue reconstruida tal como la
contemplamos hoy».
218.↑ ABC Digital (28 de junio de 2009). «Tumba de
San Pablo contendría restos del apóstol, según el
Papa». Archivado desde el original el 19 de octubre
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220.↑ Rice, Patricia C. (2009). «Paleoanthropology
2009 – Part 2». General Anthropology 16 (2): 12-
16. «Yendo más allá de lo que los arqueólogos del
Vaticano habían encontrado, el Papa ha
"confirmado" recientemente que los huesos
(contenidos) en un sarcófago de mármol ubicado
debajo de la Basílica de San Pablo Extramuros
serían en verdad del Apóstol Pablo».
221.↑ Wilson, A.N. (5 de julio de 2009). «Have we
found the body of St Paul?». Reino Unido: Daily
Mail. Consultado el 21 de diciembre de 2012.
«¿Por qué está (el Papa) tan convencido? A pesar
de que los expertos en datación por radiocarbono
no conocían nada de sus orígenes, los fragmentos
óseos se obtuvieron después de que se insertó una
diminuta sonda en la tumba ubicada en una cripta
por debajo de la basílica de San Pablo Extramuros
–una iglesia de la que se sostuvo largamente haber
sido construida donde Pablo había sido enterrado.
Hace solo tres años que la tumba en sí fue
descubierta por arqueólogos del Vaticano. El hecho
de que está posicionada exactamente debajo del
epígrafe Paulo Apostolo Mart (Pablo Apóstol y
Mártir) en la base del altar los convenció de que la
tumba sería de Pablo».
222.↑ Bornkamm (2002). Pablo de Tarso «Ya en el
cristianismo primitivo era Pablo una figura
discutida, tan venerada y querida como temida y
odiada. El prestigio de que goza en la Iglesia no
debe inducirnos a error. […]» (p. 29). «La
valoración de Pablo y de su mensaje, ciertamente,
es una cuestión antiquísima. Como hemos visto, ya
en vida suya pasó Pablo por apóstol ilegítimo y
falsificador del mensaje cristiano, según sus
adversarios. También en la historia ulterior de la
primitiva iglesia los juicios sobre Pablo están
extraordinariamente divididos». (p. 292).
223.↑ Penna (2000). Pablo, p. 1807: «[…] cf.
1Clemente 5:6, según el cual Pablo fue entregado
“por celos y envidias”, tal vez por los judeo-
cristianos de la capital».
224.↑ Bornkamm (2002). Pablo de Tarso, p. 292: «[…]
desde finales del siglo primero no faltan autores
eclesiásticos que admiran a Pablo y citan sus
cartas (primera carta de Clemente, Ignacio de
Antioquía, Policarpo)».
225.↑ Ruiz Bueno, Daniel (1974). Padres Apostólicos.
Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos. pp. 661-
671. ISBN 84-220-0151-9.
226.↑ Bornkamm (2002). Pablo de Tarso,
p. 292:«Durante mucho tiempo, el
judeocristianismo lo ha rechazado totalmente,
como rival de Pedro y de Santiago, el hermano del
Señor; en estos círculos no se tuvo siquiera reparo
de compararlo a Simón el Mago, cabecilla de todas
las herejías (cartas pseudoclementinas)».
227.↑ Ireneo de Lyon. Adversus haereses Libro
III,3,2. Archivado el 1 de abril de 2012 en Wayback
Machine. «Ya que sería largo enumerar las
sucesiones de todas las Iglesias, tomaremos la
Iglesia grandísima y antiquísima y de todos
conocida, la Iglesia fundada y establecida en Roma
por los dos gloriosísimos apóstoles Pedro y
Pablo».
228.↑ Rossano, Pietro; Ravasi, Gianfranco; Girlanda,
Antonio (2001). Nuevo diccionario de teología
bíblica. Madrid: San Pablo. p. 1370. ISBN 978-84-285-
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229.↑ Moriones, Francisco (2004). Teología de San
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230.↑ Penna (2000). Pablo, p. 1801
231.↑ Nietzsche, Friedrich (2008). El Anticristo:
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por Leandro Prinkler (1ª edición). Buenos Aires:
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232.↑ Nietzsche, Friedrich (1980). «42». El Anticristo,
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Editorial (traducción de Andrés Sánchez Pascual).
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233.↑ Bornkamm (2002). Pablo de Tarso, p. 293.
234.↑ Bornkamm (2002). Pablo de Tarso, p. 29: «[…]
no hay que olvidar que la llamada teología
dialéctica, sin la cual la lucha contra el
nacionalsocialismo sin espíritu y sin fe hubiera
resultado inconcebible, se inició con la
reinterpretación, llena de fuerza y vehemencia, que
de la carta a los romanos hizo Karl Barth».
235.↑ Brown (2002). Introducción al Nuevo
Testamento, II, p. 578: «El hincapié de Pablo en
sus diferencias con Cefas (Pedro) y con los
hombres de Santiago en Gálatas 2, 11-14 y su
crítica a los superapóstoles en 2 Corintios 11, 5
han generado la figura de un Pablo solitario. A lo
largo de la historia cristiana el estudio del Apóstol
ha impulsado a importantes teólogos a desafiar
radicalmente el pensamiento dominante o popular
(Marción, Agustín [contra Pelagio], Martín
Lutero, K. Barth) y han retroproyectado este
desafío a la figura de Pablo. Ahora bien, existe el
peligro de anacronismo en tal retroproyección; por
ejemplo, como ha señalado K. Stendhal, la lucha
personal de Lutero con la culpa y el pecado no
puede ser utilizada para interpretar las ideas de
Pablo en su pasado precristiano (The Apostle Paul
and the Introspective Conscience of the
West (1963). The Harvard Theological Review 56
(3): 199-215)».
236.↑ Brown (2002). Introducción al Nuevo
Testamento, II, pp. 578-579: «Gálatas 2, 9
presenta a Santiago, Cefas (Pedro) y Juan dando
su mano derecha al Apóstol en señal de comunión,
y en 1 Corintios 15, 3-11 vemos que Pablo se une
a Cefas, los Doce, Santiago y a todos los apóstoles
en una predicación y fe comunes. Podemos
preguntarnos, pues, si la percepción de una cierta
armonía entre Pedro y Pablo (Hechos, Primera
epístola de Clemente 5, 2-5) y si la benevolente
expresión de los problemas entre ambos (2 Pedro
3, 15-16) en obras posteriores es simplemente una
domesticación del Apóstol o si se conserva con ello
la perspectiva de que Pablo no estaba hostilmente
aislado».
237.↑ Theissen (2002). La religión de los primeros
cristianos, p. 320: «Habida cuenta de que la
Segunda carta de Pedro presupone ya una buena
parte del canon neotestamentario, es posible que
estuviera relacionada de cerca con la formación del
canon. […] A pesar de la distancia que guarda
frente a ellas (es decir, frente a las cartas
paulinas), la Segunda carta de Pedro no trata de
excluir del canon las cartas del "querido hermano
Pablo"».
238.↑ Saltar a:a b c d Cross, F. L., ed. (2005).
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252.↑ Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma,
p. 207: «El paulinismo no acabó con la muerte de
Pablo. La herencia paulina continuó con las
comunidades surgidas de la misión de Pablo y sus
colaboradores. De la conservación y ulterior cultivo
de esa herencia se encargó, ante todo, la "escuela"
paulina posterior a la muerte de Pablo, que fue la
heredera de la escuela formada en torno a Pablo
durante su vida».
253.↑ Brown (2002). Introducción al Nuevo
Testamento, II, p. 594: «Pablo fue un hombre de
una gran intensidad y de un amplio espectro de
emociones».
254.↑ Bornkamm (2002). Pablo de Tarso, p. 222: «[…]
la pasión y la vehemencia con que Pablo, en
pasajes especialmente intensos […], intenta
apasionadamente recuperar a las comunidades
que casi han sido ganadas por la agitación
enemiga. En vez de una superioridad impasible
Pablo pone en juego todos los demás registros:
dolor que llega hasta las lágrimas, la ira y la
indignación, las quejas […] pero también
encontramos explosiones emocionales de su
corazón con las que busca reconquistar a los que
están amenazados o han sido seducidos».
255.↑ Fernández, Víctor Manuel (2009). Pablo
apasionado. De Tarso hasta su plenitud. Buenos
Aires: Ediciones Paulinas. p. 5. ISBN 978-950-861-485-8.
«Toda la vida de san Pablo fue una gran pasión. Lo
fue por sus sufrimientos, por su entusiasmo, por su
amor a Cristo, por su compromiso con la gente.»
256.↑ Brown (2002). Introducción al Nuevo
Testamento, II, p. 594: Brown comparó además los
evangelios y las cartas paulinas con
los manuscritos del Mar Muerto por él estudiados,
para ver la cantidad de nombres propios que
aparecen en ellos y señaló la diferencia: «En todo
el conjunto de los manuscritos del Mar Muerto
parece que no tenemos ni un solo nombre de los
miembros de la comunidad, ni siquiera el de su
fundador. Tanto en lo estricto como en el amplio
sentido de la palabra, el evangelio se había
"encarnado" en individuos».
257.↑ Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma,
p. 127: «Es posible que hacia el final de su
encarcelamiento (en Éfeso) Pablo fuera condenado
a la pena capital, ya que en ese momento contó
con su muerte segura (2 Corintios 1, 8-9). Pero en
esa difícil situación es liberado gracias a una
arriesgada intervención de Prisca y Aquila
(Romanos 16, 3-4)».
258.↑ Brown (2002). Introducción al Nuevo
Testamento, II, p. 595: «[…] no debemos pasar por
alto el homenaje extraordinario a Pablo que
significa el haberle dedicado la mitad de la larga
descripción de la expansión del cristianismo que
alberga su libro (los Hechos de los Apóstoles).
Fuera o no importante el Apóstol en la estima de
los cristianos no paulinos, los Hechos han colocado
a Pablo junto con Pedro […]».
259.↑ Penna (2000). Pablo, p. 1808: «Las siete cartas
que hoy la crítica reconoce como auténticas […]»
260.↑ Bornkamm (2002). Pablo de Tarso, p. 303:
«Dada la situación actual de la investigación la
autenticidad de las cartas paulinas […] no necesita
ninguna demostración».
261.↑ Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma,
p. 12: «(Pablo) se trata del único personaje del
cristianismo naciente cuyos escritos se nos han
conservado».
262.↑ Rivas, Luis H. (2010). «Pablo». Diccionario para
el estudio de la Biblia. Buenos Aires: Editorial
Amico. pp. 132-134. ISBN 978-987-25195-1-3. «[…] es
ampliamente admitido […]».
263.↑ Brown (2002). Introducción al Nuevo
Testamento, II Su autenticidad «no se disputa
seriamente».
264.↑ Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma,
p. 12: «Sus cartas auténticas, todas ellas escritas
al ritmo de la problemática misional, surgieron
entre los años 50 y 55, es decir, entre veinte y
veinticinco años después de la muerte de Jesús.
Son, así, los únicos escritos que se conservan de
la primera generación cristiana. Y, de este modo,
representan los documentos clave y absolutamente
imprescindibles para la reconstrucción del
movimiento cristiano más antiguo».
265.↑ Brown (2002). Introducción al Nuevo
Testamento, II, p. 593: «Ningún otro seguidor de
Jesús en la época del NT dejó un testimonio escrito
comparable al del Apóstol.
Ciertamente, Lucas/Hechos (unas 37800 palabras)
son más extensos que las […] cartas atribuidas a
Pablo […]; pero apenas conocemos nada de Lucas
como autor, mientras que la personalidad de Pablo
destaca en sus cartas».
266.↑ Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma,
pp. 207-208: «Pablo no contó, al parecer, con la
permanencia de sus cartas, que tenían la función
inmediata de solucionar la problemática de una
situación concreta. Pero es explicable que las
comunidades a las que estaban dirigidas las
conservaran con cuidado, ya que, al tratarse de
cartas escritas por el emisario fundador de
aquéllas, tenían un carácter especial de autoridad.
Su proclamación pública en las asambleas,
probablemente durante el simposio conclusivo de
la cena del Señor, se siguió repitiendo sin duda con
alguna frecuencia. Pronto tuvo que producirse
también un intercambio de cartas entre las
comunidades paulinas cercanas, al estilo del
indicado por la noticia de Col 4,16. Las cartas iban
adquiriendo así un carácter de universalidad, por
encima de la situación concreta de su origen».
267.↑ Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma,
p. 208: «Podemos suponer, pues, que después de
la muerte de Pablo fueron surgiendo pequeñas
colecciones de sus cartas en algunas
comunidades. Del sucesivo intercambio de dicha
cartas surgió una colección ecuménica para todas
las comunidades paulinas, probablemente hacia el
final del siglo I. Varios testimonios de ese tiempo,
finales del siglo I y comienzos del siglo II (I
Clemente, Ignacio de Antioquía, 2 Pedro 3, 15-16),
muestran la existencia entonces de una colección
de cartas paulinas».
268.↑ Brown (2002). Introducción al Nuevo
Testamento, II Raymond Brown señala que el 80-
90 % de la crítica considera pseudónimas la
Epístola a Tito (página 828), la Primera epístola de
Timoteo (página 844) y la Segunda epístola a
Timoteo (página 868). También señala que el 80 %
más o menos de la crítica considera pseudónima la
Epístola a los efesios (página 804), el 60 % de la
crítica considera pseudónima la Epístola a los
colosenses (página 778), y aproximadamente el
50 % de la crítica considera pseudónima la
Segunda epístola a los tesalonicenses (página
766), aunque esa opinión va en aumento.
269.↑ Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma,
p. 209: «Se trata, sin duda, de escritos
pseudoepigráficos, en los que sus autores se
presentan como «Pablo», dando a entender así
que recurren a la autoridad de la tradición paulina;
pero tanto su vocabulario y estilo como su
concepción demuestran que ellos no son el Pablo
auténtico».
270.↑ Brown (2002). Introducción al Nuevo
Testamento, II «Un tributo mayor a la persona de
Pablo procede de aquellos discípulos que
compusieron en su nombre la literatura
deuteropaulina».
271.↑ Penna (2000). Pablo, p. 1811: «Precisamente la
pseudoepigrafía testimonia el gran prestigio y la
permanente vitalidad del Apóstol y de su
pensamiento, a cuya autoridad apela en momentos
y situaciones difíciles».
272.↑ Vidal García (2007). Pablo. De Tarso a Roma,
p. 207: «Fueron los maestros de esa escuela
paulina los que recopilaron las cartas de Pablo en
una colección, para el uso de las comunidades
paulinas, y también los que alargaron esa
colección con algunas glosas de comentario e
incluso con nuevos escritos en forma de carta, para
actualizar así la tradición del maestro a la situación
presente de las comunidades».
273.↑ de la Serna, Eduardo (enero-junio de 2008).
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275.↑ Bornkamm (2002). Pablo de Tarso, pp. 165-166:
Bornkamm expresó: «[…] está fuera de duda el
que Pablo interpreta y desarrolla el mensaje de
Cristo como mensaje de la justificación sólo por la
fe. Esta doctrina, lejos de ser un patrimonio común
de la primitiva comunidad cristiana, es una
aportación específicamente paulina. En ningún otro
sitio ha sido desarrollada, reflexionada, elaborada y
expresada la fe en Cristo -que une a Pablo con
todo el resto de la primitiva cristiandad- en la
dirección de esa doctrina. Esta, no sólo ha puesto
a Pablo de la parte de los enemigos mortales del
judaísmo, sino que incluso le ha llevado al
descrédito en la cristiandad de su tiempo y le ha
hecho raro y extraño. Y sin embargo, por medio de
esta dodrina se ha convertido en el apóstol de los
pueblos, y no sólo ha sacado adelante el
cristianismo fuera del judaísmo, sino que por
primera vez ha fundamentado con rigor teológico la
unidad de judíos y gentiles en la iglesia».
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cartas. Su teología. 186 páginas. Buenos Aires:
San Benito. ISBN 978-987-1007-23-3.
287.↑ Brown (2002). Introducción al Nuevo
Testamento, II, p. 580: «Todas estas propuestas
tienen su parte de verdad, con tal de que caigamos
en la cuenta de que se trata de juicios analíticos y
de que probablemente Pablo nunca pensó en “el
centro de su teología”. Él habló de su "evangelio" y
el cristocentrismo es lo más cercano a ello (cf.
Romanos 1, 3-4; Romanos 4, 24-25)».
288.↑ Mario De Gasperín, San Pablo en el arte
289.↑ Capítulo 6, versículo 17, citado y comentado
en Homilía de la festividad de San Pedro y San
Pablo Archivado el 17 de mayo de 2013
en Wayback Machine., Panorama católico
internacional, 06/29/2009.
290.↑ San Pablo en el Vaticano – La imagen y la
palabra del Apóstol de las Gentes en las
colecciones pontificias Archivado el 12 de
septiembre de 2015 en Wayback Machine.,
exposición en Museos Vaticanos, Museo Pío
Cristiano, 26 de junio de 2009-27 de septiembre de
2009.
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a España, exposición en el Museo del Prado,
enero-marzo de 1964.

Bibliografía
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Roma. Santander: Editorial Sal terrae. ISBN 978-84-
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IA

Pablo como Fariseo

Pablo de Tarso: De Fariseo a Apóstol

Saulo de Tarso, más conocido como el apóstol Pablo, nació en una familia judía
helenizada en la ciudad de Tarso, en la actual Turquía. Desde joven, fue instruido en la
rigurosa ley judía y se convirtió en un fariseo ferviente. Los fariseos eran un grupo
religioso judío que se destacaba por su estricta observancia de la Ley de Moisés y sus
tradiciones orales.

Como fariseo, Pablo recibió una educación de alta calidad en Jerusalén, estudiando bajo
la tutela del renombrado rabino Gamaliel. Esta formación lo convirtió en un experto en
las Escrituras hebreas y un defensor acérrimo del judaísmo. Su celo religioso lo llevó a
perseguir a los primeros cristianos, a quienes consideraba herejes por no adherirse
estrictamente a la Ley.

Pablo era un hombre culto, con una sólida formación en la lengua griega y romana, lo
que le permitió comunicarse eficazmente con personas de diversas culturas. Su vida
como fariseo lo preparó para su posterior conversión al cristianismo y su papel como
apóstol de los gentiles. Esta transformación radical lo llevó a recorrer vastas regiones
del Imperio Romano, predicando el Evangelio y estableciendo las primeras
comunidades cristianas.

Puntos clave de su vida como fariseo:

 Educación: Estudió en Jerusalén bajo la tutela de Gamaliel, un destacado


rabino.
 Creencias: Ferviente creyente en la Ley de Moisés y las tradiciones judías.
 Persecución: Perseguía a los cristianos, a quienes consideraba una amenaza
para el judaísmo.
 Conocimiento: Experto en las Escrituras hebreas y conocedor de las lenguas
griega y romana.

Su vida como fariseo, aunque marcada por la persecución, sentó las bases para su
posterior conversión y su papel fundamental en la expansión del cristianismo.

Pablo como Misionero

Pablo de Tarso: El Apóstol de los Gentiles

Tras su radical conversión en el camino a Damasco, Saulo de Tarso, ahora conocido


como Pablo, se dedicó incansablemente a difundir el mensaje de Jesucristo. Llamado el
"apóstol de los gentiles", Pablo emprendió numerosos viajes misioneros por todo el
Imperio Romano.
Sus viajes lo llevaron a ciudades como Antioquía, Éfeso, Corinto y Roma, donde fundó
numerosas iglesias. En cada lugar, Pablo predicaba el Evangelio, estableciendo
comunidades cristianas y enfrentando diversas oposiciones, tanto de judíos como de
romanos.

Un aspecto distintivo de su ministerio fue su enfoque en los gentiles, es decir, en los no


judíos. Pablo sostenía que la salvación era por la gracia de Dios a través de la fe en
Jesucristo, y no por las obras de la Ley. Esta enseñanza revolucionaria lo llevó a
confrontar a otros líderes cristianos en Jerusalén, pero también le permitió abrir las
puertas del cristianismo a un público mucho más amplio.

Pablo escribió numerosas cartas a las iglesias que había fundado, las cuales se
convirtieron en parte del Nuevo Testamento. En estas cartas, abordó temas como la
justificación por la fe, la relación entre la ley y la gracia, los dones espirituales y la vida
cristiana. Su legado como misionero es inmenso, ya que sus viajes y escritos
contribuyeron de manera fundamental a la expansión del cristianismo y a la formación
de la doctrina cristiana.

Puntos clave de su vida como misionero:

 Viajes misioneros: Recorrió extensas regiones del Imperio Romano, fundando


iglesias.
 Enfoque en los gentiles: Predicaba el Evangelio a los no judíos, enfatizando la
gracia de Dios.
 Cartas: Escribió numerosas cartas a las iglesias, las cuales son parte del Nuevo
Testamento.
 Legado: Su ministerio fue fundamental para la expansión del cristianismo.

1. Bruce, F. F. El Nuevo Testamento en la Iglesia: Un Comentario


Introductorio. Editorial Clie.

 Páginas clave:
o Capítulos dedicados a Hechos de los Apóstoles: En esta sección, Bruce
narra en detalle los viajes misioneros de Pablo, analizando sus
estrategias, desafíos y éxitos. Destaca la importancia de la predicación
del Evangelio, la fundación de iglesias y la formación de líderes.
o Capítulos dedicados a las epístolas paulinas: Bruce conecta los viajes
misioneros de Pablo con sus cartas, mostrando cómo sus experiencias
misioneras influyeron en su teología y su comprensión de la iglesia.

2. Morris, Leon. El Comentario Expositivo de la Biblia. Editorial Vida.

 Páginas clave:
o Hechos 13-28: Morris ofrece un comentario detallado de los viajes
misioneros de Pablo, analizando su relación con Bernabé, su enfoque en
las sinagogas y su adaptación a diferentes culturas.
o Epístolas a los Corintios: En estas cartas, Pablo reflexiona sobre sus
experiencias misioneras y ofrece consejos prácticos para las iglesias que
ha fundado. Morris analiza cómo Pablo aborda los desafíos de la vida
misionera y cómo fortalece a sus iglesias.

Pablo como pastor

Pablo de Tarso: El Pastor Apóstol

Más allá de ser un misionero incansable, Pablo de Tarso demostró una profunda
vocación pastoral. Tras sus viajes evangelizadores, Pablo se dedicó a consolidar las
comunidades cristianas que había establecido, desempeñando el papel de pastor y
mentor espiritual.

Como pastor, Pablo se caracterizó por:

 Unión estrecha con sus iglesias: Mantuvo una relación cercana con las iglesias
que fundó, visitándolas regularmente, respondiendo a sus preguntas y
necesidades, y ofreciéndoles dirección espiritual.
 Enseñanza profunda: A través de sus cartas, Pablo proporcionó una rica
enseñanza teológica, abordando temas fundamentales como la fe, la gracia, la
santidad y la vida en comunidad.
 Cuidado pastoral: Demostró un profundo interés por el bienestar espiritual de
los creyentes, ofreciéndoles consuelo, aliento y corrección cuando era necesario.
 Ejemplo a seguir: Su propia vida era un testimonio vivo de la fe cristiana,
inspirando a otros a seguir sus pasos.

Pablo no solo fundó iglesias, sino que también las pastoreó, formando a líderes locales y
equipándolos para continuar su ministerio. Su liderazgo pastoral se caracterizó por un
equilibrio entre la autoridad apostólica y el servicio humilde.

En resumen, Pablo de Tarso fue un pastor excepcional, cuyo legado pastoral sigue
siendo relevante para la iglesia hoy en día. Su vida y enseñanzas nos muestran la
importancia de un liderazgo pastoral que combine la proclamación de la Palabra de Dios
con el cuidado pastoral de las personas.

1. Bruce, F. F. El Nuevo Testamento en la Iglesia: Un Comentario


Introductorio. Editorial Clie.

 Páginas clave:
o Capítulos dedicados a 1 y 2 Timoteo y Tito: En estos capítulos, Bruce
analiza en detalle el papel de Pablo como mentor y supervisor de
Timoteo y Tito. Examina los principios de liderazgo que Pablo transmite
en estas cartas, como la necesidad de una vida santa, la importancia de la
enseñanza sana y la capacidad de resolver conflictos.
o Secciones sobre la iglesia primitiva: Bruce contextualiza el liderazgo
de Pablo dentro de la iglesia primitiva, destacando los desafíos que
enfrentaban los líderes y las herramientas que Pablo les proporcionaba.

2. Morris, Leon. El Comentario Expositivo de la Biblia. Editorial Vida.

 Páginas clave:
o Romanos 12: Aunque no es una epístola pastoral, en Romanos 12, Pablo
ofrece una amplia enseñanza sobre los dones espirituales y cómo
utilizarlos para servir a la iglesia. Morris conecta estos principios con el
liderazgo pastoral, mostrando cómo los líderes deben cultivar y utilizar
sus dones para edificar a la iglesia.
o 1 Timoteo y Tito: En estos capítulos, Morris analiza en detalle las
instrucciones de Pablo a Timoteo y Tito sobre cómo ejercer el liderazgo
pastoral. Examina temas como la calificación de los ancianos, la
disciplina eclesiástica y la importancia de la enseñanza sana.

¿Por qué estas referencias?

 Enfoque en las epístolas pastorales: Ambas obras dedican una atención


especial a las cartas de Pablo a Timoteo y Tito, donde se encuentran algunas de
las enseñanzas más claras sobre el liderazgo pastoral.
 Análisis detallado: Tanto Bruce como Morris ofrecen análisis detallados de los
textos bíblicos, lo que permite una comprensión profunda de los principios de
liderazgo que Pablo transmite.
 Disponibilidad: Estas obras son ampliamente utilizadas en el mundo
hispanohablante y están disponibles en muchas bibliotecas y librerías cristianas.

Pablo como escritor

Pablo de Tarso: El Teólogo por Excelencia

Más allá de su labor como misionero y pastor, Pablo de Tarso dejó un legado invaluable
como escritor. Sus cartas, redactadas principalmente durante sus viajes misioneros,
constituyen una parte fundamental del Nuevo Testamento.

Como escritor, Pablo demostró una gran habilidad para comunicar ideas complejas de
manera clara y concisa. Su estilo, aunque influenciado por la retórica griega, estaba
profundamente arraigado en las Escrituras Hebreas. A través de sus cartas, Pablo abordó
una amplia gama de temas teológicos, incluyendo:

 Justificación por la fe: Pablo enfatizó que la salvación se obtiene por la gracia
de Dios a través de la fe en Jesucristo, y no por las obras de la ley.
 La iglesia: Describió la iglesia como el cuerpo de Cristo y expuso las
características de una comunidad cristiana sana.
 La vida cristiana: Ofreció directrices prácticas para vivir una vida consagrada a
Dios en medio de un mundo caído.
 Los dones espirituales: Exploró la diversidad de dones espirituales otorgados
por el Espíritu Santo para el bien común de la iglesia.

Sus cartas, como Romanos, Corintios, Gálatas y Efesios, entre otras, se convirtieron en
textos fundamentales para la formación teológica de la iglesia primitiva y continúan
siendo estudiadas y discutidas hasta el día de hoy. La influencia de Pablo como escritor
trasciende las barreras culturales y temporales, convirtiéndolo en uno de los teólogos
más importantes de la historia.

En resumen, Pablo de Tarso fue un escritor prolífico y profundo, cuyas cartas han
moldeado la teología cristiana durante siglos. Su capacidad para comunicar verdades
espirituales complejas de manera clara y concisa lo convierte en una figura
indispensable para comprender las raíces del cristianismo.

Pablo como teólogo

¡Claro! Aquí tienes un resumen biográfico de 200 palabras sobre la vida del Apóstol
Pablo como teólogo:

Pablo de Tarso: El Fundador de la Teología Paulina

Saulo de Tarso, más conocido como el apóstol Pablo, fue un teólogo de inmensa
influencia en el desarrollo del cristianismo. Su formación como fariseo, su conversión y
sus experiencias misioneras lo convirtieron en un pensador profundo y original, cuyas
ideas han moldeado la teología cristiana durante siglos.

Como teólogo, Pablo se destacó por:

 Justificación por la fe: Pablo enfatizó que la salvación se obtiene por la gracia
de Dios a través de la fe en Jesucristo, y no por las obras de la ley. Esta doctrina
revolucionaria desafió las creencias religiosas de su tiempo y ha sido un tema
central en la teología cristiana desde entonces.
 La iglesia como cuerpo de Cristo: Pablo desarrolló una profunda comprensión
de la iglesia como el cuerpo de Cristo, en el que todos los creyentes están unidos
en un solo cuerpo por el Espíritu Santo.
 La relación entre ley y gracia: Pablo exploró la tensión entre la ley de Moisés
y la gracia de Dios en Cristo, argumentando que la ley no puede salvar, pero que
revela el pecado y nuestra necesidad de un Salvador.
 La vida en el Espíritu: Pablo enseñó que los cristianos deben vivir una vida
guiada por el Espíritu Santo, manifestando los frutos del Espíritu en su vida
diaria.
Las cartas de Pablo, como Romanos, Corintios y Gálatas, son consideradas tesoros
teológicos que han sido objeto de estudio y debate durante siglos. Sus ideas sobre la
justificación por la fe, la santidad y la esperanza escatológica han influido
profundamente en el pensamiento cristiano y continúan siendo relevantes en la
actualidad.

En resumen, Pablo de Tarso fue un teólogo innovador y profundo, cuyas enseñanzas


han moldeado la teología cristiana y han inspirado a innumerables generaciones de
creyentes. Su legado como teólogo sigue siendo una fuente inagotable de sabiduría y
guía espiritual.

Referencias Bibliográficas

1. Dunn, James D.G. Pablo y la Teología del Nuevo Testamento. Este libro es una
obra clásica y muy respetada en el campo de los estudios paulinos. Dunn ofrece
una visión amplia y detallada de la teología de Pablo, explorando temas como la
justificación por la fe, la ley, la iglesia y el Espíritu Santo.
2. Sanders, E.P. Pablo y el Judaísmo Palestino. Sanders revolucionó la
comprensión de Pablo al situarlo en su contexto histórico y cultural judío. Este
libro ofrece una nueva perspectiva sobre la teología paulina, enfatizando las
continuidades y discontinuidades entre Pablo y el judaísmo de su tiempo.

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