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Funciones y Estructura del Sistema Respiratorio

El sistema respiratorio es esencial para el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono, involucrando procesos como ventilación, hematosis y transporte de gases. Comprende órganos como las fosas nasales, faringe, laringe, tráquea, bronquios y pulmones, donde se lleva a cabo la respiración celular. La hematosis, o respiración externa, ocurre en los alvéolos, donde el oxígeno se difunde hacia la sangre y el dióxido de carbono se elimina.

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Funciones y Estructura del Sistema Respiratorio

El sistema respiratorio es esencial para el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono, involucrando procesos como ventilación, hematosis y transporte de gases. Comprende órganos como las fosas nasales, faringe, laringe, tráquea, bronquios y pulmones, donde se lleva a cabo la respiración celular. La hematosis, o respiración externa, ocurre en los alvéolos, donde el oxígeno se difunde hacia la sangre y el dióxido de carbono se elimina.

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UNIDAD 8 SISTEMA RESPIRATORIO.

Las células de nuestro organismo, como la mayoría de los seres vivos (exceptuando a ciertas
bacterias) necesitan un aporte continuo de oxígeno (O2) para llevar a cabo la respiración
celular. Como resultado de este proceso, las células generan dióxido de carbono (CO2), gas
que debe ser eliminado. El sistema respiratorio es el conjunto de órganos que nos permiten
intercambiar oxígeno y dióxido de carbono con el medio circundante.

Una serie de procesos se relacionan con la función respiratoria; en ellos no sólo interviene el
aparato respiratorio, sino que también participan el aparato circulatorio y todos los tejidos,
donde se efectúa la respiración celular.

Dichos procesos son:

• Ventilación: flujo de aire entre el exterior y los pulmones.

• Hematosis o respiración externa: difusión de oxígeno y dióxido de carbono entre los alvéolos
pulmonares y la sangre.

• Transporte de gases en sangre: traslado de oxígeno desde los pulmones hasta las células y de
dióxido de carbono desde las células hasta los pulmones.

• Respiración interna o tisular: difusión de oxígeno y de dióxido de carbono entre la sangre y


los tejidos.

• Respiración celular.

El sistema respiratorio comprende los siguientes órganos: fosas nasales, faringe, laringe,
tráquea, bronquios y pulmones. Los cuatro primeros forman la vía respiratoria, cuya función es
la conducción del aire. Los pulmones son los órganos donde se cumple el intercambio gaseoso.
En primer lugar describiremos los órganos respiratorios y luego analizaremos cada uno de los
procesos mencionados.
[Link]

Fosas nasales

Las fosas nasales son dos largos túneles delimitados por los huesos de la cara y del cráneo,
cuya abertura anterior está cubierta por la nariz. Un tabique intermedio separa a la fosa
izquierda de la derecha. Por delante, las fosas nasales se comunican con el exterior a través de
los orificios nasales o narinas. Por detrás, cada fosa se comunica con la faringe a través de un
orificio llamado coana. Las paredes laterales de las fosas nasales presentan tres eminencias, los
cornetes superior, medio e inferior, entre los cuales se encuentran espacios denominados
meatos. El interior de las fosas nasales está revestido por una membrana mucosa, la pituitaria.
En ésta se distinguen dos zonas: la superior u olfatoria de coloración amarillenta, donde se
ubican los receptores del olfato y la inferior o respiratoria, más rosada, pues posee una
abundante irrigación. La membrana pituitaria presenta células ciliadas y células productoras de
moco. A la altura de los orificios nasales la pituitaria se continúa con la piel, donde se
desarrollan folículos pilosos. Cuando pasa por las fosas nasales, el aire es modificado de tres
formas: 1) el aire se calienta, por el contacto con la extensa superficie que ofrecen los cornetes
y el tabique; 2) el aire se humidifica casi por completo; y 3) el aire se filtra. En la filtración
colaboran los pelos que se hallan a la entrada, los cuales retienen las partículas más grandes
que están suspendidas en el aire. Pero más importante es la turbulencia que generan los
cornetes; cuando el aire choca contra los cornetes, cambia de dirección y las partículas quedan
adheridas a la capa de moco. Luego las cilias barren el moco con las impurezas hacia la faringe;
desde allí es deglutido. Estas funciones de las fosas nasales determinan el acondicionamiento
del aire y son muy importantes para proteger a los pulmones del enfriamiento y la desecación.

Faringe
La faringe es un órgano común a los aparatos digestivo y respiratorio. Comunica a la boca con
el esófago, por un lado, y a las fosas nasales con la laringe, por el otro. Funciona como una vía
de paso para el bolo alimenticio y el aire.

Laringe

La laringe se ubica en la parte anterior del cuello. Es un conducto formado por siete cartílagos:
dos pares (aritenoides y corniculados) y tres impares (epiglotis, tiroides y cricoides), unidos por
ligamentos y músculos. El cartílago tiroides presenta un ángulo saliente que se puede palpar a
través de la piel y se conoce como “nuez de Adán”. La epiglotis funciona como una tapa que
desciende y cubre la entrada a la laringe durante la deglución, para desviar el bolo alimenticio
hacia el esófago. En el interior de la laringe se encuentran dos pares de cuerdas vocales: las
superiores, también llamadas falsas, y las inferiores o verdaderas. El espacio comprendido
entre las cuerdas vocales se denomina glotis. Cuando el aire sale a través de la glotis, el grado
de tensión o relajación de las cuerdas vocales produce distintas vibraciones. Estos
movimientos generan los sonidos. Por lo tanto, la laringe no solo forma parte de la vía
respiratoria, sino que es además el principal órgano de la fonación.

Tráquea

La tráquea es un tubo flexible, aplanado en la parte posterior, de aproximadamente 12 cm de


longitud y 2 cm de ancho, que recorre parte del cuello y del tórax. Sus paredes presentan una
serie de anillos cartilaginosos que le dan sostén e impiden su colapso. Estos anillos no son
círculos completos, pues presentan una interrupción en su cara posterior, que se halla cerrada
por músculo. La tráquea se bifurca en un ángulo denominado “carina”, dando origen a los
bronquios fuente. La función de la tráquea es la conducción del aire desde la laringe hacia los
bronquios.

Bronquios

Son dos cilindros huecos que resultan de la bifurcación de la tráquea. El bronquio derecho es
algo más vertical y más corto que el izquierdo. Cada bronquio penetra en el pulmón
correspondiente, dentro del cual se ramifica formando ramas cada vez menores. Las últimas
ramas del árbol respiratorio, los bronquíolos, son los encargados de conducir el aire a los
alvéolos pulmonares.

Pulmones

Los pulmones son los órganos esenciales del aparato respiratorio. Se ubican en la cavidad
torácica, separados por un espacio llamado mediastino. Cada pulmón tiene la forma de un
semicono, con su cara plana orientada hacia el mediastino y su superficie convexa en contacto
con la pared torácica. La base de los pulmones apoya sobre el músculo diafragma y el vértice
llega a la altura de la primera costilla. La coloración es rosada en el niño, grisácea en el adulto y
gris oscuro en el anciano. Los pulmones tienen una consistencia blanda y son muy elásticos;
ceden a la presión fácilmente y rápidamente recobran su forma.

En la superficie de los pulmones se observan hendiduras profundas, llamadas cisuras, que


separan los lóbulos pulmonares; el pulmón derecho comprende tres lóbulos y el izquierdo,
dos. La cara interna de los pulmones presenta una zona denominada hilio, por donde ingresan
al pulmón los bronquios, los vasos sanguíneos y los nervios.

Las pleuras son las membranas serosas que recubren los pulmones. Cada pleura está formada
por una hoja parietal, en contacto con la pared torácica, y una hoja visceral, adherida a la
superficie del pulmón. La hoja visceral se continúa con la parietal a la altura del hilio. Entre
ambas hojas hay un espacio virtual, la cavidad pleural, ocupada por una delgada película
líquida. Las pleuras facilitan el deslizamiento de los pulmones dentro de la cavidad torácica. En
ciertas situaciones patológicas, la cavidad pleural deja de ser virtual y se llena de aire
(neumotórax), o sangre (hemotórax). Al aumentar la presión dentro de la cavidad (que
habitualmente tiene presión negativa), los pulmones son comprimidos, con la consecuente
dificultad respiratoria. Internamente, los pulmones están recorridos por el árbol bronquial,
cuyas ramificaciones más delgadas, los bronquíolos respiratorios, terminan en los sacos
alveolares. Cada saco alveolar tiene el aspecto de un racimo de uvas, y está formado por varios
alvéolos.

Los alvéolos son las unidades anatómicas y funcionales del pulmón. Son pequeños sacos, de
0,1 mm de diámetro. Presentan paredes muy delgadas, formadas por una sola capa de células
epiteliales aplanadas, y se hallan rodeados por una gran red capilar. Entre ambos pulmones
poseen unos 300 millones de alvéolos, cuya área superficial equivale a 70 metros cuadrados.
La delgadez de la membrana alveolar, la cercanía a los capilares y su amplia superficie son las
características que facilitan el intercambio gaseoso que ocurre en los alvéolos.

Alvéolos

Alrededor de los conductos alveolares hay numerosos alveolos y sacos alveolares. Un alvéolo
es una evaginación con forma de divertículo revestida por epitelio pavimentoso simple y
sostenida por una membrana basal elástica delgada. Un saco alveolar consiste en dos o más
alvéolos que comparten la desembocadura. Las paredes de los alveolos tienen dos tipos de
células epiteliales alveolares. Las más numerosas son las células alveolares tipo I, células
epiteliales pavimentosas simples que forman un revestimiento casi continúo en la pared
alveolar. Las células alveolares tipo II, también llamadas células septales, son más escasas y se
disponen entre las células alveolares tipo I. Las delgadas células alveolares tipo I constituyen el
sitio principal de intercambio gaseoso. Las células alveolares tipo II, que son células epiteliales
redondeadas o cubicas cuyas superficies libres contienen microvellosidades, secretan liquido
alveolar, que mantiene húmeda la superficie entre las células y el aire. El líquido alveolar
contiene surfactante, una mezcla compleja de fosfolípidos y lipoproteínas que disminuye la
tensión superficial del líquido alveolar, lo que a su vez reduce la tendencia de los alveolos a
colapsar y, de esta manera, mantiene su permeabilidad.

Los macrófagos alveolares (células del polvo) están asociados con la pared alveolar y son
fagocitos que eliminan las finas partículas de polvo y otros detritos de los espacios alveolares.
También se pueden identificar fibroblastos que producen fibras elásticas y reticulares. Debajo
de la capa de células alveolares tipo I, hay una membrana basal elástica. Sobre la superficie
externa de los alveolos, la arteriola y la vénula del lobulillo constituyen una red de capilares
sanguíneos compuesta por una sola capa de células endoteliales y una membrana basal.
El intercambio de O2 y CO2 entre los espacios aéreos en los pulmones y la sangre tiene lugar
por difusión, a través de las paredes alveolares y capilares, que juntas forman la membrana
respiratoria. Desde el espacio aéreo alveolar hacia el plasma, la membrana respiratoria consta
de cuatro capas:

1. Una capa de células alveolares tipos I y II y macrófagos alveolares asociados, que


constituyen la pared alveolar.

2. La membrana basal epitelial por debajo de la pared alveolar.

3. Una membrana basal capilar que a menudo esta fusionada con la membrana basal epitelial.

4. El endotelio capilar.

Ventilación

La ventilación es la renovación del aire pulmonar. La ventilación se logra por medio de una
mecánica respiratoria, un conjunto de movimientos que producen la entrada del aire a los
pulmones – la inspiración y la salida del aire de los mismos – la espiración- a través de la vía
respiratoria. El principal músculo respiratorio es el diafragma. La inspiración es causada por la
contracción del diafragma. Cuando el diafragma se contrae, se hace más plano y se desplaza
hacia abajo. El descenso del diafragma aumenta el diámetro longitudinal del tórax.
Normalmente, entre la pared torácica y los pulmones existe tan solo una delgada capa de
líquido. Los pulmones se resisten a ser separados de la pared, de la misma manera que dos
piezas de vidrio mojadasresisten la separación. Por lo tanto, cuando se distiende la pared
torácica, los pulmones lo hacen junto a ésta. Este fenómeno se denomina “solidaridad tóraco-
pulmonar”. Cuando aumenta el volumen del tórax y solidariamente el volumen pulmonar, la
presión intrapulmonar desciende, haciéndose menor que la presión atmosférica. Ya que el aire
se mueve desde la zona de mayor a la de menor presión, esta diferencia de presión hace que
el aire ingrese a la vía respiratoria, causando el movimiento de inspiración. La espiración
normal es un fenómeno pasivo, que ocurre cuando el diafragma se relaja. La relajación del
diafragma provoca su ascenso, con la consecuente disminución de los volúmenes torácico y
pulmonar. Así, la presión dentro del tórax aumenta, hasta que supera a la presión exterior.
Como resultado, el aire abandona los pulmones y es expulsado al exterior.

En la respiración tranquila normal, el trabajo del diafragma alargando y acortando la cavidad


torácica es suficiente para producir la inspiración y la espiración. En la respiración enérgica, sin
embargo, se requiere la participación de otros músculos respiratorios accesorios que elevan y
bajan las costillas, aumentando o disminuyendo el diámetro anteroposterior del tórax. Los
músculos más importantes que elevan las costillas son los intercostales externos. También
contribuyen accesoriamente los escalenos, elevando las dos primeras costillas, el serrato
anterior, levantando las costillas, y el esternocleidomastoideo, que eleva el esternón. Estos
últimos cobran mayor importancia en situaciones de dificultad respiratoria. Los músculos que
hacen descender las costillas durante la espiración son los intercostales internos. Los músculos
rectos del abdomen tiran las costillas hacia abajo y junto a otros músculos abdominales,
comprimen el contenido abdominal hacia arriba, contra el diafragma, colaborando en la
espiración forzada. 160 Los pulmones realizan 12 movimientos inspiratorios y espiratorios en
el término de un minuto. Esta cifra es la frecuencia respiratoria normal o eupnea. Se denomina
taquipnea al aumento de la frecuencia respiratoria, bradipnea a la disminución de esta, disnea
a la dificultad respiratoria y apnea a la ausencia de respiración.

Hematosis (respiración externa)

La hematosis es el intercambio de oxígeno y de dióxido de carbono que se realiza entre el aire


que llega a los alvéolos y la sangre que circula por los capilares alveolares. Este intercambio se
produce a través de la membrana respiratoria, formada por las delgadas paredes de los
alvéolos (un epitelio plano simple), el endotelio capilar y sus respectivas membranas basales,
que pueden estar fusionadas. La hematosis consiste en un movimiento neto de oxígeno desde
el aire alveolar hacia la sangre, y de dióxido de carbono desde la sangre hacia el aire alveolar.
Dichos movimientos corresponden a un fenómeno de difusión.

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