El Mando: Arte Profesional del Oficial
El mando es la esencia del oficio del Oficial, no solo una función que ejerce dentro del
Ejército. Su capacidad para dirigir es lo que lo define, y sin ella, es solo un "portagalones".
Un Oficial no solo debe conocer las reglas del Ejército, sino que debe ser capaz de aplicar
principios superiores de liderazgo, decisión y estrategia.
1. La Esencia del Mando en el Ejército
El Ejército es la única institución donde el mando es exclusivo del Oficial.
Los Suboficiales y Clases tienen funciones de liderazgo, pero su papel se centra más
en la ejecución y cumplimiento de órdenes.
La diferencia entre Oficiales y Suboficiales es similar a la de un ingeniero y un
contramaestre en una fábrica: uno diseña y dirige, el otro supervisa la ejecución.
2. El Mando como Ciencia y Arte
No debe ejercerse por rutina, sino con un conocimiento profundo de sus principios.
Un Oficial debe ser capaz de encontrar la esencia del mando en las reglas militares
y aplicarlas con criterio.
El mando requiere un proceso intelectual que permite transformar la teoría en
acción inmediata y efectiva.
3. La Formación del Oficial
Un Oficial debe poseer una educación sólida que le permita razonar y tomar
decisiones basadas en principios, no solo en la costumbre o la jerarquía.
La guerra exige líderes que puedan actuar más allá de la rutina del cuartel, donde las
reglas convencionales pueden no ser suficientes.
En situaciones críticas, el Oficial debe inspirar confianza con su capacidad
intelectual y moral.
4. Diferencia entre Subordinación y Mando
Los principios de subordinación están claros en los reglamentos militares, pero no
deben confundirse con el mando.
Aplicar la disciplina como único criterio puede llevar a un estilo de liderazgo
deficiente, donde la iniciativa se pierde.
Un Oficial debe reflexionar y construir sus propios principios de mando para ejercer
un liderazgo auténtico y eficaz.
5. La Responsabilidad del Oficial en el Mando
No basta con aplicar reglas impuestas, el Oficial debe hacer suyos los principios del
mando para actuar con convicción.
En momentos de crisis, su liderazgo debe estar basado en principios interiorizados
que le permitan actuar con decisión y seguridad.
Su capacidad para dirigir no solo afecta el éxito de una misión, sino la vida de sus
soldados.
Conclusión
El mando no es simplemente dar órdenes, sino un arte que el Oficial debe estudiar,
comprender y practicar con responsabilidad. Su liderazgo se basa en su conocimiento, su
criterio y su capacidad de actuar con convicción en los momentos más difíciles. Solo a
través de un esfuerzo personal constante puede desarrollar la excelencia en el arte de
mandar.
Elementos del Mando: Primeros Datos Analíticos
El concepto de mando en el ámbito militar se relaciona con el acto de gobernar, dirigir y
gestionar una unidad de manera eficaz. No se trata simplemente de dar órdenes y ser
obedecido, sino de ejercer una influencia constante y efectiva sobre la tropa.
1. Características Fundamentales del Jefe
Para ejercer el mando de manera adecuada, un jefe debe poseer tres cualidades esenciales:
Inteligencia: Permite comprender la misión, evaluar la situación y tomar decisiones
acertadas.
Carácter: Asegura firmeza en las acciones, coherencia en las órdenes y constancia
en la dirección del grupo.
Abnegación: Representa la entrega total al deber, colocando los intereses del grupo
y la misión por encima de los propios.
De estas tres cualidades, la abnegación es la más crucial, ya que es el motor que impulsa al
jefe a superar obstáculos y llevar a su unidad al éxito.
2. La Diferencia entre un Buen y un Mal Comandante
Un buen comandante logra disciplina y eficiencia sin necesidad de recurrir constantemente
a castigos o medidas extremas. Su liderazgo inspira obediencia natural y cohesión en la
unidad. Por el contrario, un mal comandante genera resistencia y caos, se ve obligado a
gritar, castigar y ejercer una autoridad desordenada, sin lograr resultados óptimos.
Se pueden identificar dos tipos de mandos:
El mando efectivo: Aquel que mantiene la unidad organizada, disciplinada y
preparada sin aparente esfuerzo.
El mando ineficaz: Aquel que, pese a los intentos del oficial, genera desorden, falta
de moral y conflictos internos.
Un jefe incompetente tiende a culpar a sus subordinados y al entorno por su fracaso, sin
reconocer sus propias deficiencias.
3. El Arte de Mandar: Gobierno y Dirección de la Unidad
El mando no es solo la capacidad de dar órdenes, sino de gobernar la unidad en su
totalidad. Esto incluye:
Ordenar y dirigir en el combate.
Enseñar e instruir en tiempos de paz.
Administrar y gestionar la unidad en su funcionamiento diario.
Para ejercer un mando efectivo, el jefe debe aplicar principios sólidos, ser coherente en sus
órdenes y mantener la motivación de su tropa. Un liderazgo fuerte genera una unidad sólida
y preparada, mientras que la falta de dirección puede desmoralizar a los soldados y hacer
que el servicio militar sea caótico y desgastante.
Conclusión
El mando es un arte que requiere preparación, disciplina y vocación de servicio. No basta
con tener autoridad; es necesario saber ejercerla con inteligencia, carácter y abnegación. Un
buen líder militar no solo imparte órdenes, sino que guía, instruye y motiva a su unidad,
asegurando su eficacia y cohesión en cualquier circunstancia.
Ejemplos de Procedimientos de Mando: Buenos y Malos
El ejercicio del mando en el ámbito militar no depende solo del grado o de la posición
jerárquica, sino del carácter, la inteligencia y la abnegación del jefe. A través de la
observación de diferentes estilos de liderazgo, es posible identificar qué prácticas conducen
al éxito y cuáles generan desmoralización y fracaso.
I. Procedimientos de Mando Deficientes
Existen distintos tipos de líderes cuyo mal desempeño deriva de la imposición de sus
intereses personales sobre el deber. Entre los más notorios encontramos:
1. El Jefe Vanidoso y Autoritario
o Considera que su autoridad debe ser temida y admirada.
o Impone disciplina mediante castigos excesivos y actitudes arrogantes.
o Desmoraliza a su tropa, convirtiéndola en un grupo apático y resignado.
2. El Ambicioso sin Abnegación
o Usa su cargo para demostrar su capacidad o aparentar habilidades que no
posee.
o Somete a su unidad a esfuerzos innecesarios con el fin de destacar ante sus
superiores.
o Desgasta la moral de sus subordinados en lugar de fortalecerla.
3. El Oficial Indeciso y Temoroso
o No toma decisiones firmes y evade responsabilidades.
o Prefiere no arriesgarse, dejando su unidad en un estado de incertidumbre.
o Transforma la profesión militar en un simple empleo burocrático.
4. El Indolente y Apático
o Solo se preocupa por las ventajas del cargo sin asumir las obligaciones.
o Evita las tareas difíciles, dejando a su unidad sin dirección.
o Genera un ambiente de ineficacia y falta de compromiso.
5. El Jefe Excesivamente Reglamentarista
o Se enfoca en el papeleo y en cumplir protocolos sin comprender el objetivo
del servicio.
o Reduce la instrucción militar a ejercicios mecánicos, sin preparación real
para la guerra.
o Convierte al ejército en una maquinaria de exhibición, incapaz de responder
en combate.
II. Procedimientos de Mando Eficaces
Un mando exitoso se basa en principios como el sacrificio personal, el liderazgo por el
ejemplo y una visión clara del propósito militar. Las características de un buen líder
incluyen:
1. Abnegación y Espíritu de Servicio
o Su autoridad no se basa en su ego, sino en la misión encomendada.
o Piensa en el bienestar y la preparación de su tropa antes que en su beneficio
personal.
o Entiende que el respeto se gana con acciones, no con imposiciones.
2. Carácter Firme y Decidido
o No se deja llevar por emociones pasajeras como la ira o la complacencia
excesiva.
o Toma decisiones difíciles con seguridad y responsabilidad.
o Inspira confianza y cohesión dentro de su unidad.
3. Inteligencia Aplicada al Servicio
o No busca exhibirse, sino comprender y mejorar la preparación de sus
subordinados.
o Adapta su estrategia a las necesidades reales de su unidad.
o Se enfoca en la formación integral de su equipo, no solo en la apariencia
superficial del mando.
4. Liderazgo Moral y Educador
o Actúa con justicia y equidad, generando respeto en su tropa.
o Se preocupa por el desarrollo personal y profesional de sus subordinados.
o Fomenta un ambiente de disciplina consciente, no de miedo o sumisión.
Conclusión
El buen liderazgo militar no es producto del azar ni de la imposición de jerarquías, sino del
carácter, la inteligencia y la vocación de servicio del jefe. Un mando eficaz se ejerce con
firmeza, pero también con justicia y humildad, priorizando siempre la preparación y el
bienestar de la unidad. Por el contrario, los jefes egocéntricos, indolentes o excesivamente
autoritarios generan desmotivación y afectan el desempeño del ejército. En definitiva, la
abnegación y el compromiso con la causa militar son los cimientos del liderazgo genuino y
efectivo.