Métodos del diseño
Delgado Castillo Lucia
2HM
Profesor:Rodrigo
UAEM
Facultad de arquitectura.
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ELEMENTOS PRIMARIOS
Toda forma pictórica comienza con un punto en movimiento. Al moverse, el punto se
convierte en una línea, que representa la primera dimensión. Si la línea se transforma en un
plano, obtenemos una figura bidimensional. Al llevar el plano al espacio, surge el volumen,
introduciendo la tercera dimensión. Este proceso describe un conjunto de energías cinéticas
que transforman el punto en línea, la línea en plano y el plano en un espacio tridimensional.
Este capítulo explora los elementos primarios de la forma, desde el punto hasta el volumen
tridimensional, considerando primero su aspecto conceptual y luego su función visual en el
diseño arquitectónico. Aunque los elementos como el punto, la línea, el plano y el volumen
no son visibles en su forma conceptual, podemos percibirlos en la intersección de
segmentos, los contornos de un plano, el cierre de un volumen y el volumen de un objeto en
el espacio. Al volverse visibles en superficies o en el espacio tridimensional, estos
elementos adquieren características como esencia, contorno, tamaño, color y textura, lo que
permite percibir su estructura en nuestro entorno.
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Un punto en el espacio define una posición. Al prolongarlo, se convierte en una línea, que
tiene propiedades de longitud, dirección y posición. La extensión de una línea forma un
plano, con propiedades de longitud, anchura, forma, superficie, orientación y posición. A su
vez, la extensión de un plano da lugar a un volumen, que posee características de longitud,
anchura, profundidad, forma, espacio, superficie, orientación y posición.
El punto.
Un punto en el espacio conceptual no tiene longitud, anchura ni profundidad, lo que lo hace
estático, central y no direccional. Es un elemento clave en el vocabulario de la forma y se
utiliza para marcar:
• Los extremos de una línea.
• La intersección de dos líneas.
• El encuentro de líneas en una arista o volumen.
• El centro de un campo.
Aunque conceptualmente el punto carece de forma, se manifiesta cuando se coloca en un
campo visual. En el centro de su entorno, el punto es estable y organiza los elementos que
lo rodean, dominando su campo.
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Dos puntos
Los puntos situados en el espacio mediante elementos colineales o formas centralizadas
pueden definir un eje, utilizado a lo largo de la historia para organizar formas y espacios
constructivos. En la planta de un edificio, dos puntos pueden señalar un acceso, y su alzado
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define un plano de entrada y una línea de aproximación perpendicular a este. Un ejemplo
histórico de este uso es el Toril en el Santuario de Mié, Japón, del año 690 d.C.
La línea
Aunque conceptualmente una línea tiene una sola dimensión, para ser visible debe tener un
grosor. Su carácter, ya sea rígido, flexible, atrevido o dudoso, depende de nuestra
percepción, la relación entre su longitud y anchura, su contorno y su continuidad. Si es
continua, la repetición de elementos similares puede crear una línea, destacándose
especialmente sus cualidades de textura. En un trazado visual, la orientación de la línea
influye en su significado: una línea vertical puede representar equilibrio o una posición en
el espacio, mientras que una horizontal puede simbolizar estabilidad o el horizonte. Ambas
líneas son dinámicas y activas, dependiendo de su dirección.
Elementos lineales
LOS ELEMENTOS LINEALES
A lo largo de la historia, los elementos lineales verticales, como columnas, obeliscos y
torres, han sido utilizados para conmemorar eventos significativos y establecer puntos de
referencia en el espacio. Por ejemplo, el campanario de la Iglesia de Vuoksenniska en
Finlandia, diseñado por Alvar Aalto en 1956, es un elemento vertical que destaca en el
paisaje.
Los menhires, grandes piedras verticales, son monumentos prehistóricos que se encuentran
en diversas partes del mundo, como en la Plaza de la Concordia en París. Los obeliscos,
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como el de la Plaza de la Concordia en París, son monolitos de piedra que conmemoran
eventos históricos y están decorados con jeroglíficos que narran la historia del faraón.
Además de su función conmemorativa, estos elementos verticales lineales se emplean para
definir volúmenes ideales en el espacio. Un ejemplo de esto es la disposición de los
minaretes en la Mezquita de Santa Sofía en Estambul, donde las cuatro torres delimitan un
campo espacial desde el cual la cúpula central asciende en todo su esplendor.
Estos elementos arquitectónicos no solo sirven como puntos de referencia visuales, sino
que también reflejan la cultura, la historia y la tecnología de las civilizaciones que los
crearon.
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Los elementos planos
El plano del suelo en el diseño arquitectónico debe ser sólido y duradero, ya que define los
límites del espacio. La forma, el modelo y la textura de este plano son fundamentales para
crear un entorno que resalte otros elementos del espacio. La textura y la densidad del
material también afectan cómo nos movemos sobre la superficie. Además, el plano puede
ser modificado con escalones o terrazas para adaptar el espacio a las dimensiones humanas,
y puede ser diseñado con materiales nobles o como una superficie neutra para resaltar otros
elementos del entorno.
El plano del suelo en el diseño arquitectónico debe ser sólido y duradero, ya que define los
límites del espacio. La forma, el modelo y la textura de este plano son fundamentales para
crear un entorno que resalte otros elementos del espacio. La textura y la densidad del
material también afectan cómo nos movemos sobre la superficie. Además, el plano puede
ser modificado con escalones o terrazas para adaptar el espacio a las dimensiones humanas,
y puede ser diseñado con materiales nobles o como una superficie neutra para resaltar otros
elementos del entorno. La cubierta plana de una construcción tiene como función proteger
del clima, y su forma depende de la geometría y los materiales de la estructura.
Visualmente, actúa como un “sombrero” que puede influir en el impacto visual y el
contorno del edificio. Puede quedar separada de los exteriores del edificio o fusionarse con
ellos, destacando la volumetría de la construcción. Si la cubierta se extiende hacia afuera,
puede formar un voladizo que proteja las aberturas. En climas cálidos, se sitúa elevada para
permitir la circulación del aire y mejorar la ventilación del edificio.
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Un volumen es un elemento tridimensional que tiene tres dimensiones: longitud, anchura y
profundidad. Se puede analizar como compuesto por puntos (vértices), líneas (aristas) y
planos (superficies), que definen los límites del volumen. La forma es clave para identificar
un volumen, ya que los contornos e interrelaciones de los planos establecen sus límites. En
diseño arquitectónico, un volumen puede ser sólido (una masa que ocupa espacio) o vacío
(un espacio contenido).