Tema 3
Tema 3
Conceptos básicos
Propiedades sistémicas de la familia
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Teleología adaptación a las demandas de las fases del desarrollo de cada uno de los
miembros, para asegurar continuidad y crecimiento de los mismos.
o Homeostasis/Morfostasis tendencia del sistema a mantener su unidad y
equilibrio.
Morfogénesis tendencia del sistema a cambiar y crecer.
Complementariedad La propuesta de complementariedad implica que una persona
toma una posición superior y la otra inferior. Generalmente, estos patrones varían o
evolucionan en función de los contextos o el estadio del desarrollo de los integrantes.
No obstante, si estos patrones se vuelven rígidos alo largo del ciclo vital, pueden
conllevar ciertas dificultades. En el caso de la complementariedad rígida, puede
generar que el que está en la posición inferior no logre desarrollarse. En el caso de la
simetría, el peligro reside en las escaladas simétricas, en la lucha para ocupar una
posición superior de forma que no haya lugar para una alternante complementariedad
o negociación (condiciones necesarias en una relación de igualdad). Existe un tercer
patrón muy frecuente en la clínica y en las terapias de pareja, la simetría inestable, que
implica la lucha constante para mantener una posición distinta a la que propone la otra
persona.
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Modelo estratégico-comunicacional
El primer gran teórico sistémico es Gregory Bateson, que incorpora algunos de los nuevos
paradigmas teóricos que se desarrollan en la primera mitad del siglo XX: la teoría general de
los sistemas (TGS) propuesta por Ludwig von Bertalanffy (1968) y la cibernética, una ciencia
que se ocupa de estudiar los intercambios de información dentro de los sistemas tanto físicos
como sociales. Su interés por la comunicación le aproxima a la psiquiatría, campo en el que
propone la famosa teoría del doble vínculo para tratar de explicar la génesis de la
esquizofrenia. En esencia, el doble vínculo se refiere a la emisión de mensajes incongruentes
a distintos niveles lógicos, también conocidos como mensajes paradójicos, que se dan
repetidamente en relaciones consideradas de vital importancia. Un mensaje paradójico sería,
por ejemplo, provocar una respuesta de rechazo en el otro y luego quejarse por haber sido
rechazado/a. Estos mensajes provocan una situación en la que no es posible responder
adecuadamente o escapar.
Bajo los auspicios de Bateson se crea el Mental Research Institute (MRI) de Palo Alto, el centro
germinal del enfoque sistémico. Por él pasan algunos de los teóricos que desarrollarán y
difundirán el modelo sistémico: John Weakland, Don D. Jackson, Virginia Satir, Jay Haley o Paul
Watzlawick. Hemos de destacar precisamente a este último autor por ser quien, con Jackson
y Beavin, desarrolla la teoría de la comunicación humana (TCH).
Visión de la persona
Para entender la conducta de las personas, el contexto interaccional en el que están inmersas
es más relevante que cualquier variable de personalidad. Su idea es que una persona tiene
siempre diferentes alternativas para actuar, pero acaba llevando a la práctica solo unas pocas
por influencia del contexto en el que se encuentra.
La teoría general de los sistemas (Bertalanffy, 1968) sirve como modelo de partida para
entender el funcionamiento de los grupos humanos. Y como la interacción es ante todo
comunicacional, se usan los postulados de la teoría de la comunicación humana para
analizarla. Las dos teorías serán asumidas por todas las escuelas sistémicas.
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Postulados de la teoría general de los sistemas
Un sistema está constituido por una serie de elementos y unas reglas que determinan sus
relaciones. Lo más relevante desde esta perspectiva es que el funcionamiento global de un
sistema es difícilmente explicable sobre la base de las propiedades individuales de cada uno
de los elementos que lo constituyen.
La TGS es útil para entender el funcionamiento de muchos fenómenos. Por eso, podemos
entender a muchas entidades diferentes desde la perspectiva de los sistemas. Una familia es
un sistema y los elementos que lo componen son las distintas personas que a ella pertenecen.
Pero hay familias nucleares (padres e hijos) y familias extensas (abuelos, tíos, primos); de
forma que podemos decidir que la familia extensa es un sistema que está compuesto a su vez
por diferentes familias nucleares o subsistemas. Un sistema puede ser también una persona
individual (que actúa, piensa, se emociona, tiene reacciones fisiológicas), o una escuela, una
empresa, un barrio o una ciudad, o los servicios sociales de una ciudad, o un planeta o la
economía mundial. El profesional decide cuál es el sistema que va a estudiar. Lo importante
es que todos los sistemas, de acuerdo con la TGS, se pueden entender como regidos por una
serie de presupuestos entre los que destacan los siguientes: retroalimentación, causalidad
circular, patrón interaccional y principio de totalidad.
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tratamiento no es resolver los contenidos, sino cambiar el proceso, la manera que
tienen de comunicarse. Una máxima fundamental de la terapia sistémica es que no
importan los contenidos, el objetivo es cambiar el proceso.
El último concepto es el de totalidad; lo que postula es que bastaría con que uno solo
de ellos cambiara su forma de actuar para que el resultado global fuera diferente.
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Patología
La más básica es que los problemas aparecen porque las personas han automatizado
secuencias interaccionales desadaptadas que repiten sistemáticamente. Para el MRI las
soluciones intentadas ineficaces mantienen el problema. La persona y la familia son un
sistema guiado por una búsqueda constante de equilibrio. Este se pone en peligro por dos
posibles tipos de razones: a) un cambio producido por transiciones en el ciclo vital de las
personas; b) una crisis sobrevenida. Cuando las dificultades aparecen, las personas ponen en
marcha intentos de solución para resolverlas. Si estos son exitosos la dificultad desaparece,
pero si son infructuosos y las personas son incapaces de generar alternativas, las soluciones
se convierten en el problema. ¿Por qué seguimos haciendo cosas que no funcionan? Porque
cuando estamos convencidos de haber elegido la mejor solución tendemos a pensar que
acabará funcionando si aumentamos la dosis o la mantenemos un tiempo suficiente.
La segunda teoría sobre los problemas que defiende el MRI es que estos son el resultado de
formas anómalas de comunicación. Por ejemplo, cuando una pareja se separa y tiene que
decidir las reglas que van a regir su convivencia en el futuro, es muy frecuente que aparezcan
interferencias entre el nivel de contenido y el de relación. A la hora de repartir los bienes
comunes cada uno quiere obtener la mejor parte posible, y a veces también fastidiar al otro
por «ser el culpable» del fracaso. Así que les resulta imposible decidir quién se queda con el
coche (contenido), porque los dos están usando el coche (que probablemente a ninguno de
los dos le importa demasiado) como una forma de fastidiar al otro (relación). De igual manera
aparecen conflictos porque hay incongruencias entre la comunicación analógica y la digital.
Haley, además de entender que los problemas son causados por secuencias interaccionales
inadecuadas, defiende que los síntomas cumplen una función en el sistema y que pueden
evidenciar una distribución inadecuada del poder.
Los síntomas pueden entenderse como una manera disfuncional de comunicar algo. Pensando
en términos de la función que cumple el síntoma, se habla de paciente identificado para hacer
referencia al portador del síntoma, pero entendiendo que este no es más que el reflejo de
todo un sistema interaccional que no funciona.
Haley defiende también que los problemas aparecen cuando hay una distribución inadecuada
del poder. Según su concepción, para que una familia funcione los padres deben mantenerse
unidos, trabajando en equipo y tomando decisiones sobre sus hijos pequeños. Esta estructura
puede verse alterada por muchas causas. A Haley le gusta analizar la relación de poder en las
familias en términos de triángulos. Un triángulo es una relación entre tres personas en la que
hay tres relaciones diádicas posibles. Imaginemos una familia compuesta por una madre y una
hija de 10 años que convive con una abuela. Un lado del triángulo será la relación entre la
madre y la hija, otro, la relación entre la hija y la abuela, y el tercero, la relación entre la abuela
y la madre.
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Tratamiento
Objetivos
Terapeuta
Técnicas
La filosofía estratégica es simple: hay que diseñar un cambio para resolver un problema. El
cambio estratégico tiene las siguientes características:
Fisch, Weakland y Segal proponen el siguiente proceso para diseñar cambios en terapia.
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5. Diseñar una tarea para concretar el giro, eligiendo una intervención que esté adaptada
a las personas y su situación.
6. Pensar cómo vender la tarea. Muchas de las intervenciones estratégicas proponen un
cambio que va en contra de la lógica que hasta ahora han aplicado los clientes. Por ello
hay que dar una explicación de la tarea, y ajustada a la postura de los clientes.
7. Establecer un indicador que permita evaluar: el terapeuta piensa en un pequeño
cambio concreto que debería observarse si la tarea empieza a funcionar y el cambio se
inicia.
Los teóricos del MRI proponen cinco denominadores comunes (impulsos básicos) que pueden
estar en la base de muchos de los problemas. Una vez localizado el denominador común solo
hay que pensar en la tarea. A continuación, se describen los denominadores comunes para
ejemplificar cómo se razona en la terapia del MRI.
1. El intento de forzar algo que solo puede ocurrir de forma espontánea Cualquier
esfuerzo por forzar algo que es automático (la felicidad, el orgasmo) lo bloqueará.
Tareas como la prescripción de síntoma podrían servir para cambiar esa secuencia.
2. El intento de dominar un acontecimiento temido aplazándolo Es el denominador
común en la base de todos los problemas de evitación. Una tarea del MRI para
introducir cambios es «enfrentarse y fracasar»
3. El intento de llegar a un acuerdo mediante la oposición El ejemplo típico es una
discusión en la que ambas partes se creen con la razón y tratan de que el otro se dé
cuenta de su equivocación. Hay diferentes salidas. Si están las dos personas presentes
se puede hacer una negociación y un contrato en el que se establezca con claridad la
forma en que cada uno debe comportarse. Si solo está presente una de las partes se
diseñan tareas que sirvan para romper la escalada simétrica. Una curiosa tarea
estratégica es el «sabotaje benévolo». En el caso de que solo asistiera el padre a la
sesión, le pediríamos que no dijera nada a la hija la siguiente vez que llegara tarde,
pero que se las arreglará para hacer mucho ruido cerca de su habitación la mañana
siguiente, eso sí, pidiendo miles de disculpas por ello.
4. El intento de conseguir sumisión a través de la libre aceptación Consiste en que una
persona quiere que otra se comporte de una determinada manera, pero que lo haga
por propia iniciativa y no porque se lo piden. La tarea que encaja, en este caso, es:
«Pide directamente lo que quieres que el otro haga».
5. La confirmación de las sospechas del acusador mediante la autodefensa Es el
denominador común que aparece en los problemas de celos o mentiras. Una vez que
el acusador ha decidido que el otro es culpable, todo lo que este haga para tratar de
demostrar su inocencia será entendido como prueba de culpabilidad porque «si fuera
inocente no se esforzaría tanto en justificarse». Una de las tareas del MRI para estos
casos es «introducir interferencias»: ante las sospechas del acusador, el acusado debe
responder siempre de la misma manera (dando un beso o diciendo «te quiero»).
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Cambios en la secuencia problema
La idea es construir con los clientes toda la secuencia del problema paso a paso, tratando de
describir minuciosamente lo que los clientes hacen, piensan o sienten en cada momento.
Intervención de Haley
La terapia estratégica comienza con lo que denominan fase social, un primer contacto en el
que la terapeuta habla con cada uno de los miembros de la familia para conocerlos.
Luego hay una fase de formulación del problema en la que se pregunta a cada miembro cuál,
en su opinión, es el problema que hay que tratar.
Le sigue una etapa de interacción en la que se permite que hablen entre ellos para analizar los
patrones interaccionales y evaluar cómo se distribuye el poder en la familia. Haley suele
aprovechar esta fase para ir introduciendo cambios en la forma de comunicarse: les pide que
hablen en primera persona o que se dirijan directamente a la persona sobre la que están
hablando.
A partir de ahí, se define un problema resoluble en que los cambios deseados deben estar lo
mejor descritos que se pueda (claros y concretos). A partir de ahí, se empieza a trabajar en la
sesión para modificar las interacciones que impiden la consecución de objetivos. Aunque la
mayor parte del trabajo se realiza fuera, en la vida real, a través de una serie de tareas que la
terapeuta solicita. Los tipos de intervenciones que Haley propone son:
Intervenciones directas. Usualmente una solicitud para hacer algo diferente siguiendo
la filosofía de introducir algún tipo de cambio que bloquee el patrón interaccional.
Intervenciones indirectas:
o Tareas metafóricas Se usan en aquellos casos en los que a la familia le cuesta
abordar directamente el problema. Muchas veces toman forma de rituales
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como: escribir todo lo que quedó pendiente de decir a una persona que falleció
y después quemar la carta y enterrarla.
o Tareas paradójicas. Se le pide a la gente que se esfuerce en realizar
voluntariamente la conducta sintomática. La idea que subyace a esta
intervención es que, si los intentos de solución ineficaces son los que
mantienen el problema, al intentar hacerlo voluntariamente se suspenden los
intentos y hacen posible un cambio. Una variante más complicada de esta
intervención es la connotación positiva que usa la Escuela de Milán. Está
basada en la idea de que los síntomas cumplen una función y que una forma
de redefinir la situación es poner de manifiesto dicha función.
Las ordalías son un tipo de tareas característico de Haley. Se trata de permitir a la
persona que haga el síntoma pero que después le asocie una tarea gravosa.
Para entender su propuesta teórica hay que hacer referencia a tres conceptos que se
complementan: a) las personas actúan guiadas por una serie de pautas transaccionales, reglas
o creencias implícitas sobre cómo actuar; b) la conducta es interpersonal y la actuación
conjunta de varios actores acaba constituyendo patrones de conducta interaccional
automatizados; c) pautas y patrones de conducta llevan a constituir una determinada
estructura familiar: la radiografía estática del mapa de relaciones familiares. Patrón
interaccional, estructura y pautas transaccionales son tres conceptos complementarios. Las
pautas son las reglas (creencias) que guían las interacciones y mantienen una determinada
estructura; pero al mismo tiempo una determinada estructura funcional, favorecida por unas
pautas, mantiene activos una serie de patrones interaccionales y bloquea otros.
La visión estructural de la persona se puede condensar en seis conceptos. Los dos antes
expuestos, pautas transaccionales y estructura familiar, que, junto con un tercero —la idea de
«lados fuertes»—, constituyen la aportación más genuina de la terapia estructural; los
conceptos de patrón interaccional y ciclo vital, que comparten con buena parte de las escuelas
sistémicas, y el concepto de jerarquía, que proviene de la terapia estratégica.
Pautas transaccionales
Las interacciones que ocurren entre los miembros de una familia están regidas por una serie
de reglas (pautas transaccionales) que casi siempre están implícitas y responden en parte a
patrones culturales. Cada cultura transmite ideas generales sobre cómo ser padre o madre,
esposa o marido, hija mayor o hijo pequeño, pero al mismo tiempo cada familia interpreta
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esos roles a su manera y construye sus propios patrones de interacción. Al mismo tiempo, una
familia crea constantemente reglas para afrontar nuevas situaciones. Cuando una interacción
se repite acaba constituyendo un patrón interaccional porque se crean reglas sobre cómo
deben comportarse cada uno; estas llevan aparejadas demandas y expectativas.
Patrones interaccionales
La estructura familiar
El conjunto de patrones de interacción habituales con los que se relacionan los miembros de
una familia acaba creando su estructura familiar. Para analizar la estructura de una familia hay
que considerar tres conceptos básicos: susbsistema, alianzas y coaliciones, y límites.
Un subsistema está constituido por dos o más miembros que mantienen una relación de
especial proximidad psicológica entre ellos. Su conexión se debe a que comparten una
característica que los une que puede ser: el poder, el género, la edad, o simplemente un
interés. Los subsistemas cumplen funciones diferenciales dentro de la familia y por eso son
enriquecedores. En toda familia debe haber un subsistema parental que se ocupa de cuidar y
de tomar decisiones. Además, puede haber susbsistemas filiales en los que algunos hermanos
crean grupos de apoyo y complicidad para, por ejemplo, protegerse entre ellos en el exterior.
Una alianza supone que dos o más personas se unen (formando un subsistema) con una
determinada finalidad positiva. Desde una perspectiva general el concepto sirve para describir
cuánto apoyo se dan entre sí los diferentes miembros de una familia (quién se lleva bien con
quién). Puede haber alianzas estables (por ejemplo: los padres que trabajan en equipo para
sacar adelante a la familia) y alianzas cambiantes en función de áreas (el hijo mayor trabaja
en equipo con la madre para cuidar a los pequeños, pero prefiere tener como confidente al
padre para contarle sus problemas).
Cuando dos o más personas se unen contra un tercero se habla de coalición (por ejemplo: la
hija siempre se pone de parte del padre porque considera que la madre no lo trata
adecuadamente). En general, se considera que las coaliciones estables suelen generar
disfunciones tarde o temprano.
En terapia estructural se conoce como límites al conjunto de reglas que regulan quién puede
participar en un subsistema y con qué rol. Es un concepto muy espacial, tiene que ver con la
distancia psicológica que existe entre los miembros de la familia y con lo permeable que es
una persona o un subsistema a la hora de intercambiar información con otros. Los límites se
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encargan de proteger a cada persona y cada subsistema para permitirles que cumplan sus
funciones. Hay tres tipos de límites: difusos, rígidos y claros.
Los límites difusos permiten un gran intercambio de información entre los miembros
de un sistema. Todos cuentan todo y todos tienen derecho a enterarse de todo y a
inmiscuirse en todo. La ventaja de este tipo de relaciones es que permite que los
miembros sientan con facilidad el apoyo emocional de los demás. Pero dificulta
enormemente su independencia.
En las familias con límites rígidos la información no circula, las personas se comunican
poco entre sí. El resultado es que estas familias ofrecen poco apoyo emocional. La
ventaja asociada es que ello facilita enormemente la autonomía de sus integrantes.
Los límites claros serían el punto intermedio: existe un intercambio que permite la
autonomía de sus miembros, al tiempo que garantiza que todos reciban apoyo
emocional cuando lo necesiten.
Lados fuertes
Los estructurales tienen una visión positiva de la familia. Entienden que las personas actúan
de una forma inadecuada porque están encorsetadas por una estructura que facilita una serie
de interacciones y excluye otras posibles. Aun así, todas las familias tienen posibilidades de
actuación alternativas que ayudarían a resolver el problema, y están ahí, de modo que el
terapeuta tiene que descubrirlas y potenciarlas. De igual manera cada uno de los miembros
de la familia tiene cualidades que, bien utilizadas, pueden ayudar a generar cambios positivos.
El terapeuta trata de localizarlas y amplificarlas para ayudar a crear nuevas formas de relación
que ayuden a resolver los problemas.
El ciclo vital
Las familias están en constante desarrollo. Sus miembros crecen (y envejecen), por lo que
aumentan las demandas internas (adolescentes luchando por su independencia) y las externas
(noviazgos, miembros que se van). Y el sistema familiar debe ofrecer la estabilidad suficiente
como para seguir proporcionando apoyo y, al mismo tiempo, ser flexible para adaptarse a las
transiciones que se van produciendo.
Cada etapa del ciclo vital tiene sus demandas específicas, de forma que para entender los
problemas que tiene una familia hay que tener en cuenta la etapa que están atravesando. Por
ejemplo, la primera etapa del ciclo, la de formación de la pareja (subsistema conyugal), es
especialmente crítica. Los cónyuges deben negociar cómo organizar su nueva vida para
mantener un cierto grado de autonomía personal (límites personales), pero con la suficiente
complicidad como para complementarse y afrontar sus retos como pareja. Deben mantener
un cierto contacto con sus familias de origen, pero conseguir que la pareja no se sienta
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invadida por ellas (límites en torno al subsistema conyugal). Cuando tienen hijos los padres
deben ser capaces de mantener su relación de pareja (alianza fuerte que les permite ejercer
el poder), al tiempo que conforman un equipo para afrontar los nuevos retos de la paternidad
(límites en el subsistema parental). Y así, sucesivamente, van apareciendo nuevas etapas:
llegan nuevos hijos, que crecen y se hacen adolescentes, para terminar abandonando el hogar.
Para que un sistema funcione tiene que estar claramente establecido quién toma decisiones
y quién asume responsabilidad sobre las distintas tareas. En este tema los estructurales son
muy normativistas, entienden que para que una familia sea funcional debe haber un
subsistema parental cohesionado que decida sobre los diferentes aspectos de la organización
familiar, mientras que los hijos deben tener diferentes cargas de autoridad en función de su
edad. Además, las responsabilidades deben estar claramente distribuidas. Esta distribución
debe ser lo suficientemente flexible como para adaptarse a posibles cambios.
Patología
Una familia es disfuncional cuando su estructura le impide adaptarse a los cambios internos o
externos, lo que se traduce en una disminución de su capacidad para ofrecer a sus miembros
la combinación de apoyo e independencia que necesitan. Los síntomas son el reflejo de esa
estructura anquilosada que es incapaz de evolucionar.
La definición de límites que hace una familia es una información fundamental para entender
sus problemas. A las familias con límites difusos se las conoce como familias aglutinadas, y a
las de límites rígidos como disgregadas. Estos dos tipos de familias tendrían más dificultades
para adaptarse a las transiciones vitales o las crisis inesperadas.
Otra patología de las relaciones es la triangulación. Sucede cuando dos personas de una
familia, cada una por su parte, exigen a un tercero que se alíe con ellos contra el otro.
Para los estructurales debe existir un subsistema parental (aunque sea monoparental) que se
encargue de tomar decisiones y distribuir tareas. Cada miembro de la familia debe tener un
grado diferencial de autoridad y responsabilidades ajustadas a su edad y estatus dentro de la
familia. La presencia de jerarquías poco consistentes o una distribución poco clara de
responsabilidades pueden ser causas estructurales de los problemas.
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Tratamiento
Objetivos
Terapeuta
Es muy directivo decidiendo lo que hay que hacer en cada momento, y muy activo creando
situaciones de cambio.
Jugar con la distancia respecto a la familia es una habilidad del terapeuta. La primera posición
es de cercanía para unirse a la familia y construir una relación de colaboración. En un segundo
momento el terapeuta se mantiene en una posición de observador para analizar las
interacciones de la familia. Por último, para impartir directivas el terapeuta asume una
posición de experto distante y, en ocasiones, muy desafiante.
Proceso terapéutico
1. Joining y acomodación. El objetivo es crear una buena relación con la familia. Para ello,
el terapeuta habla con cada persona tratando de entender su punto de vista y ganarse
su confianza. Siempre desde una posición de respeto máximo, sin tratar de cuestionar
todavía su organización.
2. Evaluación de la estructura familiar usando dos tipos de informaciones: preguntas
directas y observación de la dinámica familiar.
a) Exploración directa a través de preguntas:
Momento del ciclo vital en el que están y en qué manera está suponiendo
algún problema. Es interesante preguntar por transiciones anteriores en el
ciclo vital para analizar lo flexible que es el sistema para adaptarse a
cambios.
Información sobre las familias de origen de los progenitores, por si ayuda a
entender el problema actual.
Alianzas: ¿quién se lleva bien con quién?, ¿qué cosas hacen juntos algunos
miembros de la familia?
Límites: ¿quién cuenta qué cosas a quién?, ¿en quién se apoya cada uno de
ellos?
Jerarquía: ¿quién toma las decisiones en las distintas áreas?, ¿cómo se
reparten las responsabilidades?
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b) Observación de interacciones. Desde la posición intermedia que antes describía, el
terapeuta aprovecha las interacciones espontáneas que surgen entre los
asistentes, o incluso las provoca introduciendo en la conversación temas
conflictivos, para evaluar los patrones de interacción con los que interactúan. Los
detalles que pueden ser útiles para el diagnóstico estructural son:
Cómo se distribuye la familia en la sala: ¿quién se sienta al lado de quién?,
¿qué espacio dejan entre ellos?
Cómo se comunican: ¿quién toma la iniciativa?, ¿quién responde a quién?,
¿quién interrumpe a quién y con qué resultado?, ¿en qué tono lo hacen?
¿Qué tipo de interacciones se repiten sistemáticamente?, ¿qué personas
participan y de qué forma?, ¿cómo empieza y cómo acaba?
Técnicas
Un buen inicio del trabajo para los estructurales es reformular el problema en términos
relacionales. Las familias suelen tener definiciones muy lineales de los problemas, y el
terapeuta devuelve explicaciones relacionales. Este tipo de devoluciones ofrece una visión
alternativa del problema que implica a todos en su resolución.
Trazado de límites. Diferentes intervenciones pueden ser útiles para transformar las
relaciones entre personas y subsistemas.
En consulta el terapeuta puede modificar el espacio físico. Puede actuar sobre los
turnos comunicativos, bloqueando a unas personas mientras favorece que otras
hablen para delimitar un subsistema, o impedir que unas hablen en nombre de otras
para permitir la independencia de algún miembro. Otra opción es recibir por separado
a diferentes partes de la familia para mandar un mensaje a los demás y trabajar la
alianza entre ellos.
El trabajo en sesión se puede completar con tareas para casa diseñadas para fortalecer
alianzas, o bloquear una intromisión en un subsistema.
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Trabajo con la jerarquía. Trazar límites y evitar intromisiones ya es una forma de devolver el
poder a una persona o subsistema. Algunas intervenciones complementarias son:
En sesión: una de las técnicas favoritas de los estructurales para redistribuir el poder
es lo que se conoce como desequilibramiento. Consiste en que el terapeuta decide
estratégicamente abandonar la neutralidad para hacer un apoyo fuerte a una persona
o subsistema. Para ello, crea una potente alianza puntual con alguno de ellos. El
desequilibramiento suele ser temporal, para dar poder a alguien, y el terapeuta se
encargará más tarde de reequilibrarlo con el resto de los familiares.
Se puede completar con tareas para casa. Por ejemplo, encargando a alguien que
realice una tarea que antes no hacía o solicitando a un subsistema que asuma su
responsabilidad.
Trabajo con las creencias. Al mismo tiempo que facilita cambios estructurales e
interaccionales, el terapeuta trata de modificar las visiones de mundo que tienen los clientes.
En esta parte del trabajo las reglas o pautas transaccionales son el objetivo. En ocasiones, la
terapeuta pone de manifiesto las reglas disfuncionales que subyacen a la conducta. Otras
veces ofrece visiones diferentes sobre alguna persona. Para este tipo de intervenciones el
terapeuta puede asumir una posición muy de experto, o usa un lenguaje más metafórico.
El uso del lenguaje para facilitar y consolidar cambios. Los terapeutas estructurales son
expertos en sacar partido a las situaciones clave de cambio, aumentando la intensidad del
momento para hacerlo más relevante. El objetivo es, siempre, aumentar la intensidad del
mensaje para enfatizar el cambio que se está trabajando.
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Terapia familiar intergeneracional de Bowen y Boszormenyi-Nagy
Visión de la persona
La segunda idea del enfoque intergeneracional, de origen más boweniano, es que toda
persona se debate entre dos tipos de fuerzas: las de unión (mantenernos conectados con
nuestros padres y hermanos) y las de individuación (desarrollar nuestra propia identidad y
tener una vida independiente). Si una familia consigue mantener un equilibrio entre estas dos
fuerzas, da lugar a personas autónomas que son capaces de tomar decisiones reflexivas en
vez de solo reaccionar emocionalmente ante las situaciones.
En un principio, una familia es lo que Bowen (1978) denomina la masa indiferenciada del ego
familiar: un conjunto de personas que viven en el mismo contexto emocional en el que
intercambian conductas, puntos de vista y reacciones emocionales. Juntos han creado todo
un entramado de necesidades y expectativas que deben ser satisfechas. La cuestión es que de
esa masa indiferenciada deben «desgajarse» en cada uno de los «Yoes» individuales, y el éxito
de un grupo familiar consiste en fomentar la independencia, pero manteniendo lazos sanos
con la familia de origen. El concepto clave de la terapia intergeneracional es, precisamente, el
de diferenciación del self: cada persona debe conseguir una distancia psicológica y emocional
suficiente como para poder actuar de forma autónoma con respecto a su familia. Lo opuesto
es la fusión: cuando la persona está atrapada emocionalmente en la masa indiferenciada
familiar, le resulta difícil establecer límites respecto a los otros y su identidad se disuelve en
el grupo.
Todo el ciclo vital es una constante lucha por conseguir ese equilibrio entre apego y
diferenciación:
La adolescencia es el primer gran hito de la separación. Los jóvenes luchan por tener
su propio camino en el exterior. Cuando los padres tienen vidas satisfactorias les
resulta fácil permitir la autonomía de sus hijos. En caso contrario, pueden intentar
controlarlos y mantenerlos pequeños para que no se emancipen.
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Formar una pareja es el paso definitivo que marca la separación de la familia de origen.
El reto es encontrar un equilibrio que permita seguir en contacto con la familia extensa,
sin que esta constituya una barrera para la creación de una nueva pareja
independiente.
Cuando nacen los niños la dificultad aumenta porque se crea un nuevo frente. Hay que
seguir manteniendo una relación de apoyo y distancia con las familias de origen; y,
además, hay que aprender a cooperar en las tareas de crianza sin dejar de ser una
pareja.
Conforme los hijos se van haciendo mayores el ciclo se reinicia, y los padres pueden
repetir las pautas que aprendieron en sus familias de origen: pueden colaborar en la
individualización de sus hijos o ponerles trabas y provocar crisis porque la pareja tiene
dificultades para abandonar una relación exclusivamente basada en la parentalidad.
En la última etapa, la pareja tiene que adaptarse a una nueva vida en la que lo más
importante de la relación es el apoyo mutuo para ir sobrellevando la vejez, las
enfermedades y muertes del entorno.
Resumiendo, las características que una familia sana deben tener para afrontar
adecuadamente los retos que acompañan al desarrollo son (Framo, 1981):
Patología
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la familia extensa (abuelos, padres, tíos, hermanos), y tienden a repetir algunos de los
patrones disfuncionales aprendidos en sus nuevas familias.
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entender los problemas que una familia tiene en el presente hay que buscar en los
aprendizajes que los cónyuges hicieron en sus familias de origen.
Tratamiento
Objetivos
Terapeuta
La terapeuta boweniana es una guía que, desde una posición de neutralidad (de coach), hace
preguntas para que salgan informaciones que hagan a las personas conscientes de sus
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patrones relacionales disfuncionales. Puede ser una guía muy activa y directiva que empatice,
cuestione, proponga retos o incluso autodesvele aspectos relacionados con su propia crianza.
La terapia busca más la comprensión que la acción, aunque los profesionales también ejerzan
una labor educativa ayudando a las personas a pensar en pequeños cambios conductuales
para modificar sus posiciones con respecto a otros miembros de la familia.
Evaluación
El cronograma es un complemento de la técnica anterior, pero esta vez con una perspectiva
histórica. En una línea temporal se representan todos los cambios importantes que se han
producido en la familia.
Con los datos obtenidos en la exploración se hacen hipótesis sobre: patrones interaccionales
y de reacción emocional que están en la base del problema; los triángulos, proyecciones, o
expectativas insatisfechas; y los posibles temas pendientes de resolver que hay en la familia.
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búsqueda de justicia se redefinen las intenciones. La comprensión es el paso previo para el
cambio.
Trabajo con triángulos Fomentar que los participantes se hagan conscientes del
papel que desempeñan en el triángulo, para después facilitar la separación o unión de
personas para cambiar su interacción.
Experiencias correctivas intelectuales o emocionales El objetivo aquí de la
indagación interactiva es introducir nuevas informaciones en el sistema, aclarar
situaciones, corregir malentendidos, renegociar reglas.
Exploración de «cuentas pendientes» el trabajo busca que las personas se hagan
responsables de cambiar la situación en vez de quejarse o criticar al otro. Para ello, a
veces necesitarán pedir perdón, otras simplemente hablar sobre el tema y casi siempre
comenzar a comportarse de manera diferente.
La terapia en pareja
El terapeuta se convierte en un lado del triángulo formado por él mismo y los cónyuges.
La conversación que mantiene con cada uno sirve para que el otro escuche y consiga un mayor
grado de entendimiento del punto de vista de su esposo/a. Al explorar no interesan tanto los
detalles del contenido como el patrón interaccional que se produce.
La posición del profesional está caracterizada por la neutralidad y por lo que denominan la I-
position. Dado que el objetivo final es la diferenciación de cada uno de los cónyuges, el
terapeuta hace de modelo expresando sus opiniones sobre la familia, desde esta posición del
Yo («yo creo», «yo opino»), sin tomar partido por nadie, e invitando a que cada uno se
posicione desde sus creencias, sin atacar a los demás.
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A partir de aquí se pueden trabajar aspectos como la comunicación con la técnica del feedback
(cada uno repite lo que el otro ha dicho para demostrar que ha entendido), la negociación de
conflictos, o el cambio de reglas familiares.
El trabajo individual
Se trata siempre de cambiar la relación que la persona tiene con su familia de origen. Se
comienza ayudando a la persona a hacerse consciente del tipo de relación que tiene con su
familia de origen, analizando patrones, triangulaciones y cortes relacionales para, en un
segundo momento, programar cambios:
Programar reencuentros con tantos miembros de la familia de origen como sea posible
para aclarar temas y profundizar relaciones.
Trabajar su detriangulación, ayudando al usuario a reconocer el proceso en el que está
inmerso y cómo este contribuye a mantener un equilibrio patológico en la familia. La
forma de romper un triángulo es haciendo que las dos personas en conflicto hablen
directamente, evitando atacarse y bloqueando alianzas laterales con otros miembros.
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Terapia experiencial de Virginia Satir
Visión de la persona
Asume la concepción de Carl Rogers de que todos los seres están diseñados para progresar y
desarrollar sus potencialidades. Satir habla de dos modelos de persona contrapuestos. Por un
lado, está el modelo semilla: todas las personas cuentan con recursos para el desarrollo. Y por
otro, el modelo contrapuesto, el de amenaza y recompensa: las personas son malas por
naturaleza y sus emociones son peligrosas, de manera que solo el control, a través del castigo
y la recompensa, pueden encauzarlas. La terapeuta estadounidense cree que el cambio debe
basarse en el desarrollo de potencialidades y para que este se produzca las personas necesitan
el reconocimiento, la valoración y la aceptación de los demás. Cuando las personas crecen en
un contexto de validación de su identidad desarrollan una buena autoestima, un concepto
fundamental en la teoría de Satir.
Los cinco derechos básicos de los que todo ser humano debería disfrutar son (Satir y Baldwin):
El núcleo familiar es el contexto privilegiado en el que se aprende a hacer todo esto y donde
se producen los tres aprendizajes básicos para una persona: a) la confianza en sí mismo
(autoestima); b) una serie de reglas sobre cómo actuar en las relaciones; y c) unas pautas de
comunicación que regulan la expresión de necesidades y emociones.
Empezando por la autoestima, los seres humanos estamos dispuestos a pagar un precio muy
alto para sentirnos queridos, aceptados y comprendidos (Satir y Baldwin, 1983). La autoestima
es el valor que cada persona se otorga a sí misma y depende en gran medida del
reconocimiento que obtiene de los demás, y especialmente de la familia con la que se convive
en los primeros años.
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La familia es un sistema en el que crecemos aprendiendo, un contexto en el cada miembro es
receptor de las influencias de los demás y, a su vez, es agente con capacidad de afectar a los
otros. En este espacio de influencias mutuas creamos reglas que gobiernan las interacciones.
Se trata de normas que pueden ser explícitas (hora de acostarse, quién recoge la mesa), o
pueden ser tácitas: no se habla de ellas, aunque todos las conocen y cumplen («ni se te ocurra
hablar de la muerte de nuestro tío»).
Patología
La terapia familiar experiencial está más preocupada por el crecimiento y el desarrollo que
por diagnosticar patologías.
Los problemas de las familias se pueden describir en términos de reglas familiares o problemas
de comunicación. Las reglas inadecuadas o problemas de comunicación disfuncionales
impiden que la familia cumpla su objetivo principal: apoyar la autoestima de cada uno de sus
miembros.
Baja autoestima
Las personas con baja autoestima se sienten inseguras y se preocupan en exceso.
Hacen depender su valía de la opinión de los demás, así que viven pendientes de lo
que los otros piensan. Según Satir, la baja autoestima puede «contagiarse» dentro de
las familias. Determina la elección de parejas: los inseguros buscan parejas con poca
autoestima o, al contrario, cónyuges muy seguros en los que apoyarse. Y, además, las
personas inseguras tienden a educar hijos con poca confianza en sí mismos.
Comunicación disfuncional
La segunda característica de las familias problemáticas es la comunicación
disfuncional, que se caracteriza por ser poco clara e indirecta y, lo más importante, no
permite que los participantes puedan negociar para aclarar significados. Los errores
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comunicacionales más frecuentes son de tres tipos: a) usar un lenguaje abstracto,
repleto de abstracciones, omisiones e inexactitudes que impide que los demás saquen
conclusiones claras; b) la nominalización, que consiste en representar con palabras
estáticas algo que es activo y cambiante; c) sacar conclusiones contundentes a partir
de pocos datos. Los estilos comunicativos pueden estar muy relacionados con la
autoestima de sus miembros. Satir (1972) describe algunos estilos comunicativos
asociados a problemas de inseguridad:
o El aplacador es un tipo de persona que trata siempre de complacer a los demás,
aunque ello implique negarse a sí mismo. En el fondo es alguien que se siente
vulnerable y teme ser rechazado, por lo que necesita el constante apoyo de los
otros. El servicio a los demás es su máxima aspiración.
o El acusador es una persona que vive criticando a los demás por no hacer las
cosas bien, y eso le hace sentirse poderoso e importante. Pero en el fondo es
una persona que se siente sola y fracasada. La búsqueda de poder es su mayor
motivación.
o El super-razonable es alguien que se siente vulnerable y no quiere sufrir; así
que, para bloquear unas emociones que no se puede permitir, lo intelectualiza
todo. La búsqueda de la razón es su principio de actuación.
o El irrelevante evita los problemas a toda costa, tratando de pasar desapercibido
o dirigiendo su atención —y la de los demás— hacia aspectos poco relevantes
(hace bromas, cambia de tema). Se trata de una persona que se siente aislada
y poco querida por los otros.
Reglas familiares
Algunas de las normas que una familia se ha impuesto pueden llevarla al fracaso por
diferentes razones:
o Son imposibles de cumplir.
o Se han desactualizado.
o Son injustas.
Las normas se pueden cambiar cuando la familia está abierta a hablar de ellas y a
negociarlas, pero esto no siempre es así. De manera que para ayudar a replantear
reglas hay que trabajar algunos aspectos adicionales:
o Las reglas sobre qué es lo que se puede expresar acerca de lo que cada uno
siente, ve o escucha. En algunas familias no se puede expresar el desacuerdo, y
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mucho menos el enfado. Otras tienen reglas limitantes sobre demostraciones
de afecto.
o El estilo de resolución de problemas. En algunas familias la regla implícita es
evitar conflictos a toda costa, lo que impide su resolución. En otras ocurre lo
opuesto, cada pequeña situación es una oportunidad para negociar posiciones.
o La toma de decisiones. En todo grupo humano la información es poder, también
en las familias.
Tratamiento
Objetivos
Terapeuta
Proceso terapéutico
27
mismo; donde la profesional, desde una posición de cercanía, anima a las personas a
expresar lo que sucede en su interior (emociones) y lo que ven en el exterior
(relaciones, comunicación, reglas). El propósito de esta etapa de contacto es doble: a)
obtener información sobre los cambios deseados por cada persona; b) hacer hipótesis
sobre cómo funciona la comunicación, cuáles son las reglas familiares y cómo hacen
para apoyarse entre sí los componentes de la familia.
Caos Es la etapa en la que se ponen en marcha las técnicas de cambio. El objetivo
terapéutico es ayudar a la familia a romper el equilibrio relacional que mantiene el
problema. Para ello, el terapeuta anima a las personas a entrar en un territorio
desconocido: hacer explícito lo que estaba implícito u oculto.
Integración La ruptura del equilibrio trae el caos y a veces la desesperanza; pero
también es la puerta para crear un cambio, una nueva visión del problema, o una nueva
forma de actuar y comunicarse.
Técnicas
Satir denomina a su terapia el proceso de validación humana. Su idea es que los terapeutas
usen las técnicas para ayudar a las personas a explorar nuevas formas de expresarse y actuar.
Pero las técnicas están siempre al servicio de los terapeutas y no lo contrario.
Técnicas activas
Se trata de representar mediante técnicas psicodramáticas la dinámica familiar o los
patrones de interacción problemáticos de las familias. Las más habituales son:
o Escultura familiar La familia representa en una escultura las relaciones que
existen entre sus miembros. La terapeuta colabora ayudándolos a pensar en
posturas corporales que reflejen el estado de cada uno y, al mismo tiempo, las
relaciones que tienen entre ellos (posturas personales, contactos físicos,
miradas, distancias). La terapeuta juega con las posiciones, cambiándolas para
ver qué efecto tiene eso en su forma de sentirse o comunicarse. Una forma de
introducir cambios a través de esta técnica consiste en que la terapeuta
proponga una escultura alternativa y trabaje con la familia la manera de
convertirla en una realidad en la práctica. La técnica de la escultura se puede
usar también para fines específicos como: a) representar una regla familiar
implícita; b) escenificar un patrón interaccional; o c) evidenciar un estilo
comunicativo.
o Escenificación del drama Se solicita a los familiares que representen una
escena problemática de su vida.
o Técnica de las cuerdas A cada persona se le dan varias cuerdas y se les pide
que aten un extremo a su cintura y el otro a alguna parte del cuerpo de otra
persona; deben establecerse tantas ligaduras como relaciones. La técnica sirve
para evidenciar la complejidad de los vínculos que hay en una familia.
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o Fiesta de las partes Todos tenemos facetas distintas que son el producto de
nuestras experiencias y aprendizajes, esas partes a veces tienen dificultades
para relacionarse entre sí. Por ejemplo: podemos tener una parte más racional
y otra más emocional, un aspecto más sociable y otro más introvertido, etc.
Hay algunas de ellas que nos gustaría desarrollar y otras que estaríamos
dispuestos a disminuir. La idea es integrar todos esos aspectos para que
puedan colaborar. Para hacer esta técnica es necesario tener un grupo de
apoyo con personas a las que se puedan asignar los distintos roles. Después se
crea un contexto en el que el anfitrión (el paciente), con la ayuda del guía (el
terapeuta), organiza una fiesta simulada para las partes.
o Reconstrucción familiar. Sirve para enseñar a las personas que ellas son el
producto de los aprendizajes, algunos de ellos muy incoherentes, que han
hecho en sus familias de origen. En este caso, se denomina estrella al usuario
que va a reconstruir su historia con la ayuda del guía. Para empezar, el guía
ayuda al cliente a hacer un relato cronológico de su familia, desde el nacimiento
de los abuelos hasta el presente. Se recogen cambios importantes, trabajos,
nacimientos y muertes; y, además, todos los acontecimientos que tengan una
importancia especial para la estrella (por ejemplo: su primer fracaso en los
estudios). Como complemento, el usuario debe crear un mapa familiar de tres
generaciones, con nombres y cualidades de cada uno de ellos. Un tercer
elemento que se ha de añadir es el denominado círculo de influencia: se eligen
entre el público actores para representar a las personas más influyentes en la
vida de la estrella, esta se coloca en el centro y reordena a los personajes, luego
traza en el suelo con una tiza las líneas que la unen con cada uno de ellos (el
grosor de la raya representa lo intenso de la relación). Una vez revisada la
historia familiar y las relaciones, el guía ayuda al usuario a elegir algunas
escenas de su vida para representarlas. La cuestión es que la persona tome
conciencia de que está usando modelos anticuados para resolver problemas
actuales. Recordar el pasado debe servir para entender los sentimientos de
autoestima presentes y para crear la necesidad de crear un futuro diferente.
o Ejercicios de conciencia y comunicación. Se trata de una serie de ejercicios
experienciales dirigidos a enseñar a las personas los cinco derechos básicos (ver
y oír, sentir, decir, pedir y arriesgarse). Se presentan en formato de taller
específico o como técnicas concretas para usar en sesión.
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ofrecerse únicamente como respuesta a una invitación (aunque sea implícita)
de los usuarios.
o Uso de metáforas para transmitir eficazmente informaciones. La más conocida
es «la olla de la autoestima»: cada persona tiene un monto de autoestima que
sube y baja, como si del contenido de una olla se tratara. Cada miembro de la
familia puede contribuir a llenar o vaciar la olla de los otros. También le gusta
referirse a las familias como «una lata de lombrices», para señalar lo difíciles
que son las posiciones que hay que asumir para adaptarse a los demás.
o Uso del sentido del humor para relajar situaciones o introducir matices
emocionales diferentes en situaciones que parecen muy graves.
o Replanteamientos: se trata de ofrecer significados diferentes a las conductas
de las personas. A veces consiste en hacer explícitas las intenciones, otras se
ofrecen significados alternativos o se descubren reglas.
La TCS asume los postulados básicos de la teoría general de los sistemas y de la teoría de la
comunicación humana. Además, se inscribe en una visión construccionista de la psicoterapia.
Ellos defienden que no existe una realidad independiente del observador, cada persona
interpreta el mundo en función de sus conocimientos previos, y estas interpretaciones se
renegocian constantemente a través de las conversaciones que se mantienen con otros
individuos.
Muchos terapeutas centrados en soluciones asumen también una visión narrativa de las
personas y la terapia.
Además, de Shazer recupera para la psicoterapia la visión positiva de los seres humanos.
Algunas características del ser humano que defiende la TCS:
Todas las personas tienen algún tipo de competencia, entendiendo por tal tanto
cualidades personales como recursos de apoyo de su red social.
Las personas son responsables de su propia vida. Decidimos, a veces limitados por las
restricciones del ambiente, pero estamos constantemente eligiendo entre
alternativas. Así que cualquier persona puede decidir hacerse cargo de su vida y
empezar a hacer algo diferente para resolver el problema. La TCS critica algunos
constructos psicológicos que quitan responsabilidad a la gente (el inconsciente).
Los seres humanos estamos diseñados para ir hacia algún sitio, para establecer metas
y ponernos en marcha para conseguirlas, necesitamos soñar y trabajar para convertir
nuestros sueños en realidades.
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Cada persona es única e irrepetible. Crecemos esforzándonos por diferenciarnos de
los demás, queremos convertirnos en alguien distinto al resto, ser especiales. Y
necesitamos que nos reconozcan como tales, y por eso nos enamoramos de quien ve
en nosotros algo distinto y valioso. En cambio, las clasificaciones diagnósticas nos
estandarizan, nos clasifican en función de los rasgos negativos que compartimos con
otros que también tienen problemas.
Patología
La TCS se une a toda la corriente antidiagnósticos que se inició a finales del siglo XX y cristaliza
en la actualidad con las rebeliones anti-DSM-5. Su visión es antinormativa. La presencia de
sufrimiento es el gran indicador de que existe un problema. Cuando una persona sufre por
algo que le pasa a ella o a alguien de su entorno, sabemos que estamos ante un problema que
hay que resolver.
Por lo demás, la TCS asume la filosofía del MRI sobre el origen de los problemas: suelen
aparecer asociados a transiciones vitales o crisis inesperadas, empiezan a existir cuando
alguien los etiqueta como tales, pone en marcha intentos de solución que no funcionan y los
mantiene en el tiempo a pesar de su ineficacia.
La TCS se deshace además de muchos de los conceptos de otros modelos de terapia familiar,
como la función del síntoma, la resistencia al cambio o el entender los problemas actuales
como consecuencia de una herencia interaccional que se transmite de generación en
generación. Ni siquiera asume la visión sistémica clásica que culpabiliza a la familia de las
interacciones que producen los síntomas. Al contrario, la familia es vista como una fuente de
recursos, como un colaborador necesario en el proceso de cambio.
Para explicar por qué las personas tienen problemas, de Shazer utilizaba una expresión poco
académica, pero simple y clara «shit happens». Las dificultades son inevitables, la gestión que
hacemos de ellas es lo que puede convertirlas en un problema grande.
Tratamiento
Objetivos
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Terapeuta
El terapeuta debe asumir una posición de facilitador. La idea es que los usuarios son los
protagonistas del proceso y el terapeuta ayuda con sus técnicas a que ellos recorran el camino
que necesitan andar para conseguir sus metas.
Para ello, el terapeuta asume una posición de ignorancia, de no saber lo que es bueno o malo
para la gente, no es él quien decide en qué se tienen que convertir o cómo tienen que cambiar.
La terapia es colaboración, terapeuta y cliente construyen un equipo en el que los usuarios
son especialistas en su problema y los terapeutas son expertos en ayudar a resolverlos. Como
expertos en sus problemas y en sus vidas, los clientes deciden qué objetivos quieren
conseguir.
Para este trabajo colaborativo hace falta un terapeuta empático que sepa descubrir en las
personas esas cualidades que las convierten en seres únicos Su cualidad fundamental es la
capacidad de ajuste. Para facilitar el cambio el terapeuta debe ser capaz de conectar con los
valores de la persona, con sus ideas sobre el origen del problema y la naturaleza de las
soluciones, y con el ritmo y estilo de trabajo de cada uno.
Proceso terapéutico
Por lo demás, la TCS comparte la visión estratégica del proceso terapéutico: no son necesarios
tratamientos pautados con un número de sesiones fijas y un tiempo preestablecido de
antemano entre consulta y consulta. Cada sesión es una oportunidad para el cambio, y los
clientes usarán solo las que necesiten. En los tratamientos no hay una serie de fases por las
que se debe pasar, el terapeuta maneja una serie de técnicas que usa ajustándose a las metas
y al estilo de cada usuario. El objetivo de cada sesión es producir el mayor cambio posible y
en las subsiguientes se buscará que los cambios se amplifiquen y se hagan cada vez más
sólidos.
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Técnicas
El trabajo del terapeuta es entonces buscar excepciones, ampliarlas para crear una historia
de cambio y ayudar a extraer de la nueva historia los elementos concretos que hacen el
cambio repetible.
El uso de escalas. Es una herramienta sencilla que permite hablar tanto de objetivos
como de excepciones. La más utilizada es la escala de avance: «En una escala de 1 a
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10, en la que 1 significaría que las cosas durante la última semana han estado peor que
nunca, y 10 que el problema está completamente resuelto, ¿cómo evaluarías el estado
del problema en la última semana?».
El lenguaje del cambio. La profesional centrada en soluciones puede usar el lenguaje
para crear expectativas de cambio, lo que se conoce como lenguaje presuposicional:
«¿En qué vas a notar que tu esposa se vuelve a interesar por ti?», en lugar de usar el
condicional: «¿En qué notarías…?». Puede utilizar preguntas para deconstruir
significados, usando el debate socrático para cuestionar puntos de vista de los clientes.
En ocasiones la terapeuta también ofrece sus propios significados para redefinir la
visión del cliente. También es habitual el uso de metáforas y otros elementos que
ayuden a transmitir con claridad los mensajes de cambio.
El diseño de intervenciones. La TCS busca producir cambios dentro de la sesión, pero
también solicita tareas para casa con el objeto de fomentar nuevos avances o ampliar
los ya encontrados. Hay tareas para trabajar con objetivos. También hay tareas para
facilitar excepciones.
Técnicas complementarias. El modelo que combina el enfoque estratégico con el
centrado en soluciones se denomina terapia sistémica breve. No son pocos los que,
además, incorporan técnicas adicionales de otros modelos sistémicos para potenciar
la TCS, y a las estratégicas les añaden intervenciones estructurales o narrativas.
En la terapia narrativa el objeto de trabajo ya no son los sistemas humanos, sino los relatos
que las personas han construido. Se orientan más al cambio de los sistemas lingüísticos con
los que representamos la realidad que al trabajo con los sistemas humanos que caracteriza a
los otros modelos sistémicos.
Los narrativos, al igual que la TCS, asumen la filosofía del construccionismo social. Las personas
interpretamos la realidad, esto es, seleccionamos informaciones a las que dotamos de
significados. Para tratar de darle una lógica a la inmensa cantidad de datos que manejamos,
los organizamos en relatos, en narraciones con una secuencia temporal y una estructura
lógica. Este proceso de construcción de realidades es interaccional, creamos historias
hablando con otros, y las transformamos constantemente a partir de las conversaciones que
mantenemos. Los relatos se crean en la interacción con otras personas y a través de
conversaciones.
Los narrativos utilizan la metáfora del texto escrito. Nuestra historia como especie empieza
en el momento en el que inventamos la escritura, por eso ellos utilizan muchas cartas
terapéuticas, para afianzar los relatos que se construyen en terapia.
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Para complicar la cosa, este libro de relatos que nos conforma no está escrito con tinta
indeleble; al contrario, estamos reescribiendo constantemente los párrafos, porque nos
repensamos constantemente en función de nuestras experiencias (nuestros éxitos y fracasos)
y de los mensajes que recibimos de los otros.
Patología
Las personas tienen problemas porque han construido un relato de la realidad que no les
ofrece salidas. Están atrapadas en una narración de los hechos que condiciona su
interpretación de la realidad, sus conductas y emociones, y han asumido esa historia como la
única alternativa posible.
Tratamiento
Objetivos
Construir relatos alternativos más abiertos, ricos y positivos que permitan a las personas
seguir adelante con sus vidas. Y también disminuir la influencia que tienen sobre las personas
algunos relatos de poder propiciados por la cultura que se difunde en una sociedad.
Terapeuta
Busca entender a las personas desde la curiosidad y el interés por conocer los aspectos
particulares de cada una de sus historias. Es un experto en mantener en marcha
conversaciones para el cambio y en hacer preguntas que ayuden a desarrollar nuevos
significados, pero se declara ignorante en cuanto a saber y opinar sobre lo que es bueno o
malo para sus clientes.
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Proceso terapéutico
La terapia es una conversación para el cambio en la que la terapeuta, con sus técnicas, ayuda
a los usuarios a cuestionar sus relatos-saturados-de-problema y a construir historias
alternativas que favorezcan el cambio.
Técnicas
Externalización
Los narrativos utilizan técnicas para cambiar las historias negativas que traen los
clientes y la externalización es la herramienta insignia del modelo. A través del
lenguaje el terapeuta ayuda a que el cliente describa el problema como algo externo a
él, como una entidad molesta contra la que hay que luchar. La idea es crear una
distancia entre la persona (o personas) y sus problemas, para ayudar a que se
enfrenten a ellos con mayor eficacia.
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Otras técnicas para cambiar historias
Las personas estamos constantemente tratando de dar sentido a lo que nos sucede.
Hay un plano de la acción (la conducta observable) y un plano de los significados (la
interpretación que hacemos de los hechos). Además, hay un tipo de significados que
tienen especial relevancia para la psicoterapia, los vinculados a nuestra identidad, las
interpretaciones que hacemos sobre de qué manera está relacionado lo que nos
ocurre con lo que somos. Acciones y significados son los contenidos de los relatos.
Veamos ahora otras técnicas narrativas para cambiar historias:
a. Conversaciones de reautoría Sirven para que la persona modifique el relato
de su identidad revisando los significados que tiene una acción particular. El
esquema básico de trabajo sería el siguiente:
1. Revisar el acontecimiento presente y lo que puede significar en
términos de identidad.
2. Repasar acontecimientos pasados similares y sus significados para la
identidad.
3. Pensar en posibles acontecimientos futuros en la misma línea.
b. Uso de testigos externos Los cambios son más potentes cuando alguien de
fuera los percibe y reacciona ante ellos.
c. Club de vida (conversaciones de remembresía) Continuando con la idea de
usar testigos externos, el club de vida es una técnica para reconstruir la
identidad de los clientes utilizando el punto de vista de las personas que han
sido significativas en su vida. Cuando una persona se siente desvalida y
atrapada por su problema y le parece que hay acontecimientos pasados que
conviene revisar, el club de vida nos permite reescribir la historia de nuestros
clientes usando el punto de vista de testigos externos de cualquier época.
Pasos:
1. Se les pide a los usuarios que realicen un listado de todas aquellas
personas que han sido importantes en su vida. En un segundo momento
se les pide que añadan cualquier otro tipo de ser por el que se hayan visto
influenciados.
2. A partir de ahí, se revisa la influencia que cada uno de ellos ha tenido
sobre nuestro usuario. De las personas negativas se habla de cómo se
sobrepuso a su influencia y qué aprendió a pesar del sufrimiento que
pudo experimentar en la relación.
3. En el último movimiento el terapeuta le explica al usuario que nuestra
memoria funciona como una especie de club en el que guardamos los
recuerdos de todas las personas que han sido importantes para nosotros.
Cada uno de nosotros somos los presidentes de nuestro club de vida y
tenemos derecho a modificar el estatus de sus socios. A continuación, se
discute qué socios se merecen estar en el cuadro de honor y por qué
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razones. Se establece también a quiénes quiere mantener como socios
ordinarios, e incluso a quién le gustaría despedir del club.
d. Documentos terapéuticos algunos ejemplos de cartas habituales son:
El terapeuta puede escribir cartas a los clientes para:
Invitar al tratamiento a personas que no han acudido en primera
instancia, o ponerse en contacto con personas que no asistieron
a una entrevista que tenían concertada.
Afianzar los cambios que se han tratado durante las sesiones
Hacer una «carta de recomendación» para las personas que han
terminado un tratamiento para que la utilicen como quieran.
Certificado de éxito: se utilizan con frecuencia para premiar a
niños que han terminado exitosamente la terapia.
Cartas que escriben los clientes, a petición del terapeuta, para:
Despedir un problema: se les pide que, después de convivir
mucho tiempo con una dificultad, y una vez que la han vencido,
escriban una carta de despedida al problema figurado.
Difundir un éxito entre amigos y familiares.
Decir cosas que quedaron sin resolver: aquí caben todo tipo de
cartas que se escriben en duelos, en situaciones de abuso sexual
o violencia dirigidas a personas con las que ya no se puede
hablar.
Que los clientes describan su proceso de terapia y recuerden
siempre qué es lo que les ayudó a salir adelante.
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