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Tema 3

El documento aborda los modelos sistémicos en el contexto familiar, destacando conceptos como la familia como sistema abierto, la interdependencia de sus miembros y la circularidad en las interacciones. Se exploran las etapas del ciclo vital familiar y se presenta el modelo estratégico-comunicacional, enfatizando la importancia de la comunicación en la dinámica familiar y la influencia del contexto en el comportamiento. Además, se analizan las patologías familiares desde una perspectiva sistémica, sugiriendo que los problemas surgen de patrones de comunicación disfuncionales y secuencias interaccionales automatizadas.

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Tema 3

El documento aborda los modelos sistémicos en el contexto familiar, destacando conceptos como la familia como sistema abierto, la interdependencia de sus miembros y la circularidad en las interacciones. Se exploran las etapas del ciclo vital familiar y se presenta el modelo estratégico-comunicacional, enfatizando la importancia de la comunicación en la dinámica familiar y la influencia del contexto en el comportamiento. Además, se analizan las patologías familiares desde una perspectiva sistémica, sugiriendo que los problemas surgen de patrones de comunicación disfuncionales y secuencias interaccionales automatizadas.

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Tema 3: Modelos sistémicos

Conceptos básicos
Propiedades sistémicas de la familia

 La familia como sistema abierto la familia es un sistema vivo que intercambia


información con el exterior y que presenta cambios constantes a lo largo del tiempo.
 Totalidad el todo es más que la suma de sus partes, por lo que no se puede observar
una parte del sistema de forma aislada para entender cómo funciona. Cada acción (y
significado) de uno de sus miembros es interdependiente, está conectada con las de
los demás mediante pautas de interacción. Así, si un miembro cambia, todos se ven
afectados por ello. Los síntomas forman parte de estas pautas de interacción.
 Circularidad  con este concepto se desmarca de la «causalidad lineal» (la respuesta
de B es causada por el estímulo de A) para describir un círculo de secuencias de
conductas que son recíprocas, pautadas y repetitivas, como sucede en un circuito de
retroalimentación. Así, la respuesta de B resulta a su vez un estímulo para A, formando
una pauta recurrente. Estas pautas de interacción permiten al sistema organizarse
para simplificar la vida cotidiana. Ante un síntoma, se pueden secuenciar las conductas
encadenadas que lo articulan, reguladas por una causalidad circular.
 Límites son aquellas trazas invisibles que distinguen a los subsistemas que forman
parte del todo. Un subsistema puede estar formado por un individuo, una díada o
varias personas. Los subsistemas más significativos en una familia son el conyugal; el
parental; y el filial o fraternal. Además, se pueden identificar otros subsistemas en
función de otras características como el género, la generación, intereses comunes, etc.
Los límites nos permiten observar cómo se definen y se relacionan los subsistemas
entre sí y con el exterior (quién participa, de qué y cómo). Se caracterizan por un grado
de permeabilidad variable a lo largo del ciclo vital de la familia, y pueden ser claros,
difusos o rígidos.
 Jerarquía en toda organización existe una estructura basada en la distribución del
poder que se puede observar mediante quién decide qué se va a hacer o quién tiene
más responsabilidad.
 Equifinalidad se refiere a la noción de que se puede llegar a un mismo estado final a
partir de condiciones iniciales distintas.
 Equicausalidad se refiere a que la misma condición inicial puede dar lugar a estados
finales distintos.
 Limitación o Proceso Estocástico tendencia del sistema a mantener una determinada
secuencia de interacción, disminuyendo la probabilidad de que se emita otra R
diferente.

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 Teleología adaptación a las demandas de las fases del desarrollo de cada uno de los
miembros, para asegurar continuidad y crecimiento de los mismos.
o Homeostasis/Morfostasis tendencia del sistema a mantener su unidad y
equilibrio.
 Morfogénesis tendencia del sistema a cambiar y crecer.
 Complementariedad La propuesta de complementariedad implica que una persona
toma una posición superior y la otra inferior. Generalmente, estos patrones varían o
evolucionan en función de los contextos o el estadio del desarrollo de los integrantes.
No obstante, si estos patrones se vuelven rígidos alo largo del ciclo vital, pueden
conllevar ciertas dificultades. En el caso de la complementariedad rígida, puede
generar que el que está en la posición inferior no logre desarrollarse. En el caso de la
simetría, el peligro reside en las escaladas simétricas, en la lucha para ocupar una
posición superior de forma que no haya lugar para una alternante complementariedad
o negociación (condiciones necesarias en una relación de igualdad). Existe un tercer
patrón muy frecuente en la clínica y en las terapias de pareja, la simetría inestable, que
implica la lucha constante para mantener una posición distinta a la que propone la otra
persona.

Ciclo vital familiar

 Cortejo cuando dos individuos se conocen, formulan proyectos comunes llenos de


expectativas que son importantes para la definición de la relación y el futuro de la
pareja. Ajustan sus visiones del mundo.
 Primeros años de convivencia la relación se va consolidando, normalmente se
celebra algún ritual que la formaliza. Se establecen reglas de interacción y se regula la
relación con la familia extensa y los amigos.
 Nacimiento y primeros años de los hijos se reajustan las tareas y los roles de la pareja
para incluir a los hijos, se crean los roles parentales, aparecen las tríadas (alianzas y
coaliciones) y se redefinen las relaciones con la familia extensa para definir los roles
de abuelos.
 Hijos en edad escolar etapa de socialización de la familia, formación de rituales, se
estipula la participación de los hijos en tareas familiares.
 Adolescencia y emancipación de los hijos la relación entre padres e hijos cambia, y
se requiere una redefinición de esta relación que permita al adolescente entrar y salir
del sistema. Supone un cierto reencuentro con la pareja y, al mismo tiempo, asumir el
rol de cuidador de las familias de origen.
 Retiro y vejez: cuando los hijos se marchan de casa, se produce el síndrome del nido
vacío. La pareja debe revisar y renegociar el vínculo, reorganizar su vida en tareas no
laborables y asumir el rol de ser cuidados, en vez de cuidadores.

2
Modelo estratégico-comunicacional
El primer gran teórico sistémico es Gregory Bateson, que incorpora algunos de los nuevos
paradigmas teóricos que se desarrollan en la primera mitad del siglo XX: la teoría general de
los sistemas (TGS) propuesta por Ludwig von Bertalanffy (1968) y la cibernética, una ciencia
que se ocupa de estudiar los intercambios de información dentro de los sistemas tanto físicos
como sociales. Su interés por la comunicación le aproxima a la psiquiatría, campo en el que
propone la famosa teoría del doble vínculo para tratar de explicar la génesis de la
esquizofrenia. En esencia, el doble vínculo se refiere a la emisión de mensajes incongruentes
a distintos niveles lógicos, también conocidos como mensajes paradójicos, que se dan
repetidamente en relaciones consideradas de vital importancia. Un mensaje paradójico sería,
por ejemplo, provocar una respuesta de rechazo en el otro y luego quejarse por haber sido
rechazado/a. Estos mensajes provocan una situación en la que no es posible responder
adecuadamente o escapar.

Bajo los auspicios de Bateson se crea el Mental Research Institute (MRI) de Palo Alto, el centro
germinal del enfoque sistémico. Por él pasan algunos de los teóricos que desarrollarán y
difundirán el modelo sistémico: John Weakland, Don D. Jackson, Virginia Satir, Jay Haley o Paul
Watzlawick. Hemos de destacar precisamente a este último autor por ser quien, con Jackson
y Beavin, desarrolla la teoría de la comunicación humana (TCH).

Otra escuela que históricamente se asocia a la terapia estratégica es la de Milán, constituida


por un equipo de psiquiatras italianos que aplican los principios de trabajo estratégicos al
trabajo con familias con trastornos de alimentación o esquizofrenia.

En un principio, en la historia de la terapia familiar, se conoce como terapia estratégica al


modelo desarrollado por Haley (1976).

Visión de la persona

Para entender la conducta de las personas, el contexto interaccional en el que están inmersas
es más relevante que cualquier variable de personalidad. Su idea es que una persona tiene
siempre diferentes alternativas para actuar, pero acaba llevando a la práctica solo unas pocas
por influencia del contexto en el que se encuentra.

La teoría general de los sistemas (Bertalanffy, 1968) sirve como modelo de partida para
entender el funcionamiento de los grupos humanos. Y como la interacción es ante todo
comunicacional, se usan los postulados de la teoría de la comunicación humana para
analizarla. Las dos teorías serán asumidas por todas las escuelas sistémicas.

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Postulados de la teoría general de los sistemas

Un sistema está constituido por una serie de elementos y unas reglas que determinan sus
relaciones. Lo más relevante desde esta perspectiva es que el funcionamiento global de un
sistema es difícilmente explicable sobre la base de las propiedades individuales de cada uno
de los elementos que lo constituyen.

La TGS es útil para entender el funcionamiento de muchos fenómenos. Por eso, podemos
entender a muchas entidades diferentes desde la perspectiva de los sistemas. Una familia es
un sistema y los elementos que lo componen son las distintas personas que a ella pertenecen.
Pero hay familias nucleares (padres e hijos) y familias extensas (abuelos, tíos, primos); de
forma que podemos decidir que la familia extensa es un sistema que está compuesto a su vez
por diferentes familias nucleares o subsistemas. Un sistema puede ser también una persona
individual (que actúa, piensa, se emociona, tiene reacciones fisiológicas), o una escuela, una
empresa, un barrio o una ciudad, o los servicios sociales de una ciudad, o un planeta o la
economía mundial. El profesional decide cuál es el sistema que va a estudiar. Lo importante
es que todos los sistemas, de acuerdo con la TGS, se pueden entender como regidos por una
serie de presupuestos entre los que destacan los siguientes: retroalimentación, causalidad
circular, patrón interaccional y principio de totalidad.

 Una de las grandes aportaciones del enfoque cibernético es el concepto de


retroalimentación. Las familias tienden a permanecer unidas a pesar de los cambios
(retroalimentaciones) que vienen de fuera, lo que se conoce como homeostasis (o
tendencia al equilibrio), pero al mismo tiempo necesitan cambiar para adaptarse al
desarrollo de sus miembros y a los nuevos retos que propone el ambiente.
 Una diferenciación central en la TGS es la que se establece entre causalidad lineal y
circular. La causalidad lineal entiende las relaciones entre elementos en términos de
causa-efecto. El tipo de relaciones en las que A determina B y B determina A, sin que
se pueda establecer qué es causa y qué consecuencia (igual que el huevo y la gallina),
son las que la TGS denomina causalidad circular.
 Un concepto derivado de la visión circular de los fenómenos es el de patrón
interaccional. Los humanos tenemos una enorme tendencia a automatizar nuestra
conducta, lo que nos permite ahorrar recursos cognitivos. De igual manera
automatizamos nuestro comportamiento con los demás, de forma que repetimos
secuencias de actuación con otras personas. Los terapeutas sistémicos buscan
establecer en sesión los patrones interaccionales (no necesariamente interpersonales)
que mantienen el problema.
Una pareja puede empezar una discusión porque uno de ellos levanta la voz, y terminar
después de una fuerte disputa verbal cuando uno de ellos se marcha dando un portazo.
Los contenidos, las razones por la que discuten, pueden ser muy variadas; mientras
que el proceso, la manera en la que discuten (el patrón interaccional que se repite),
suele ser muy parecido. El problema se mantiene circularmente porque las discusiones
no permiten tomar decisiones y la pareja no puede seguir adelante. El objetivo del

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tratamiento no es resolver los contenidos, sino cambiar el proceso, la manera que
tienen de comunicarse. Una máxima fundamental de la terapia sistémica es que no
importan los contenidos, el objetivo es cambiar el proceso.
 El último concepto es el de totalidad; lo que postula es que bastaría con que uno solo
de ellos cambiara su forma de actuar para que el resultado global fuera diferente.

La teoría de la comunicación humana

1. Es imposible no comunicar. La no comunicación implica un mensaje. Obviamente,


cuando alguien decide quedarse callado está transmitiendo un mensaje.
2. Todo mensaje puede tener dos niveles: contenido y relación. Por ejemplo, un padre
dice a su hija: «Tienes que estudiar más». En el nivel de contenido hay una información
clara: «Dedica más horas al estudio». El segundo nivel añade una información
subyacente al contenido vinculada a la relación que existe entre el emisor y el receptor:
«Yo soy tu padre y te pago la carrera, así que tengo derecho a pedirte más». La manera
en que el receptor interpreta el contenido del mensaje está muy determinada por la
relación que tiene con el receptor.
3. Cada persona que participa en la comunicación tiene su propia puntuación de los
hechos. Cada participante ve las cosas desde su punto de vista y está convencido de
que él tiene razón y el otro se equivoca. Cuando una persona viene a consulta cuenta
su puntuación de los hechos, lo que para él es la verdad; pero el terapeuta no puede
olvidar que cada participante tendrá «su» verdad, y que el punto de vista de cada uno
es lo que mantiene su forma de comportarse, y por lo tanto el patrón interaccional que
produce el problema.
4. En la comunicación hay dos niveles: digital y analógico. La comunicación digital es
básicamente verbal, utiliza una serie de signos consensuados por una comunidad de
hablantes (lenguaje oral o escrito, código numérico) para transmitir significados. La
comunicación analógica es fundamentalmente no verbal. Los gestos corporales, el
tono de voz, el contexto en el que se dicen las cosas son informaciones analógicas. Al
igual que en el axioma contenido-relación, la faceta analógica matiza la digital y
determina lo que el oyente entiende.
5. Las interacciones comunicacionales pueden ser simétricas o complementarias. En una
relación simétrica los dos interlocutores definen una posición de igualdad desde la que
cada uno defiende su punto de vista (la discusión a la que antes me refería). Las
interacciones complementarias están basadas en la diferencia, una parte asume el
poder y la otra lo acepta.

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Patología

Hay varias posibles lecturas estratégicas de por qué se produce un problema.

La más básica es que los problemas aparecen porque las personas han automatizado
secuencias interaccionales desadaptadas que repiten sistemáticamente. Para el MRI las
soluciones intentadas ineficaces mantienen el problema. La persona y la familia son un
sistema guiado por una búsqueda constante de equilibrio. Este se pone en peligro por dos
posibles tipos de razones: a) un cambio producido por transiciones en el ciclo vital de las
personas; b) una crisis sobrevenida. Cuando las dificultades aparecen, las personas ponen en
marcha intentos de solución para resolverlas. Si estos son exitosos la dificultad desaparece,
pero si son infructuosos y las personas son incapaces de generar alternativas, las soluciones
se convierten en el problema. ¿Por qué seguimos haciendo cosas que no funcionan? Porque
cuando estamos convencidos de haber elegido la mejor solución tendemos a pensar que
acabará funcionando si aumentamos la dosis o la mantenemos un tiempo suficiente.

La segunda teoría sobre los problemas que defiende el MRI es que estos son el resultado de
formas anómalas de comunicación. Por ejemplo, cuando una pareja se separa y tiene que
decidir las reglas que van a regir su convivencia en el futuro, es muy frecuente que aparezcan
interferencias entre el nivel de contenido y el de relación. A la hora de repartir los bienes
comunes cada uno quiere obtener la mejor parte posible, y a veces también fastidiar al otro
por «ser el culpable» del fracaso. Así que les resulta imposible decidir quién se queda con el
coche (contenido), porque los dos están usando el coche (que probablemente a ninguno de
los dos le importa demasiado) como una forma de fastidiar al otro (relación). De igual manera
aparecen conflictos porque hay incongruencias entre la comunicación analógica y la digital.

Haley, además de entender que los problemas son causados por secuencias interaccionales
inadecuadas, defiende que los síntomas cumplen una función en el sistema y que pueden
evidenciar una distribución inadecuada del poder.

Los síntomas pueden entenderse como una manera disfuncional de comunicar algo. Pensando
en términos de la función que cumple el síntoma, se habla de paciente identificado para hacer
referencia al portador del síntoma, pero entendiendo que este no es más que el reflejo de
todo un sistema interaccional que no funciona.

Haley defiende también que los problemas aparecen cuando hay una distribución inadecuada
del poder. Según su concepción, para que una familia funcione los padres deben mantenerse
unidos, trabajando en equipo y tomando decisiones sobre sus hijos pequeños. Esta estructura
puede verse alterada por muchas causas. A Haley le gusta analizar la relación de poder en las
familias en términos de triángulos. Un triángulo es una relación entre tres personas en la que
hay tres relaciones diádicas posibles. Imaginemos una familia compuesta por una madre y una
hija de 10 años que convive con una abuela. Un lado del triángulo será la relación entre la
madre y la hija, otro, la relación entre la hija y la abuela, y el tercero, la relación entre la abuela
y la madre.

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Tratamiento

Objetivos

 Romper el patrón de interacciones que mantiene el problema para conseguir que se


establezcan nuevas formas de actuación y, posteriormente, nuevos puntos de vista
sobre la realidad.
 Corregir estilos de comunicación inadecuados.
 Redistribuir el poder dentro de la familia.

Terapeuta

El estratégico es un terapeuta poderoso. Lee interacciones y propone cambios que van en


contra de la lógica de los clientes, de forma que su habilidad para convencer a los usuarios es
fundamental para el éxito. Es un terapeuta activo, que asume la responsabilidad sobre las
mejorías y busca crear pequeñas diferencias que lleven a un cambio más grande. Es flexible y
creativo.

Técnicas
La filosofía estratégica es simple: hay que diseñar un cambio para resolver un problema. El
cambio estratégico tiene las siguientes características:

 El objetivo es resolver problemas y no necesariamente cambiar a las personas.


 Puede bastar con introducir una pequeña diferencia. Usan la visión de la «teoría del
caos» para entender cómo una pequeña variación bien diseñada para producir
desviaciones en el patrón interaccional puede acabar solucionando un gran problema
que lleva activo mucho tiempo.
 Cada intervención es única y adaptada a cada caso, diseñada para cambiar un patrón
concreto de unas personas determinadas.

El trabajo del MRI con las soluciones intentadas ineficaces

Fisch, Weakland y Segal proponen el siguiente proceso para diseñar cambios en terapia.

1. Establecer claramente cuál es el problema que se debe trabajar


2. Hacer un listado de las soluciones intentadas ineficaces: todo lo que las personas están
haciendo para intentar resolver el problema y no funciona.
3. Determinar cuál es el impulso básico (denominador común) de los intentos de solución
ineficaces.
4. Pensar en un giro de 180º: algo que sea radicalmente diferente a todo lo que han
estado haciendo hasta el momento.

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5. Diseñar una tarea para concretar el giro, eligiendo una intervención que esté adaptada
a las personas y su situación.
6. Pensar cómo vender la tarea. Muchas de las intervenciones estratégicas proponen un
cambio que va en contra de la lógica que hasta ahora han aplicado los clientes. Por ello
hay que dar una explicación de la tarea, y ajustada a la postura de los clientes.
7. Establecer un indicador que permita evaluar: el terapeuta piensa en un pequeño
cambio concreto que debería observarse si la tarea empieza a funcionar y el cambio se
inicia.

Los teóricos del MRI proponen cinco denominadores comunes (impulsos básicos) que pueden
estar en la base de muchos de los problemas. Una vez localizado el denominador común solo
hay que pensar en la tarea. A continuación, se describen los denominadores comunes para
ejemplificar cómo se razona en la terapia del MRI.

1. El intento de forzar algo que solo puede ocurrir de forma espontánea Cualquier
esfuerzo por forzar algo que es automático (la felicidad, el orgasmo) lo bloqueará.
Tareas como la prescripción de síntoma podrían servir para cambiar esa secuencia.
2. El intento de dominar un acontecimiento temido aplazándolo Es el denominador
común en la base de todos los problemas de evitación. Una tarea del MRI para
introducir cambios es «enfrentarse y fracasar»
3. El intento de llegar a un acuerdo mediante la oposición El ejemplo típico es una
discusión en la que ambas partes se creen con la razón y tratan de que el otro se dé
cuenta de su equivocación. Hay diferentes salidas. Si están las dos personas presentes
se puede hacer una negociación y un contrato en el que se establezca con claridad la
forma en que cada uno debe comportarse. Si solo está presente una de las partes se
diseñan tareas que sirvan para romper la escalada simétrica. Una curiosa tarea
estratégica es el «sabotaje benévolo». En el caso de que solo asistiera el padre a la
sesión, le pediríamos que no dijera nada a la hija la siguiente vez que llegara tarde,
pero que se las arreglará para hacer mucho ruido cerca de su habitación la mañana
siguiente, eso sí, pidiendo miles de disculpas por ello.
4. El intento de conseguir sumisión a través de la libre aceptación Consiste en que una
persona quiere que otra se comporte de una determinada manera, pero que lo haga
por propia iniciativa y no porque se lo piden. La tarea que encaja, en este caso, es:
«Pide directamente lo que quieres que el otro haga».
5. La confirmación de las sospechas del acusador mediante la autodefensa Es el
denominador común que aparece en los problemas de celos o mentiras. Una vez que
el acusador ha decidido que el otro es culpable, todo lo que este haga para tratar de
demostrar su inocencia será entendido como prueba de culpabilidad porque «si fuera
inocente no se esforzaría tanto en justificarse». Una de las tareas del MRI para estos
casos es «introducir interferencias»: ante las sospechas del acusador, el acusado debe
responder siempre de la misma manera (dando un beso o diciendo «te quiero»).

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Cambios en la secuencia problema

La idea es construir con los clientes toda la secuencia del problema paso a paso, tratando de
describir minuciosamente lo que los clientes hacen, piensan o sienten en cada momento.

O’Hanlon y Weiner-Davis (1989) proponen diferentes alternativas para bloquear secuencias:

 Cambiar la frecuencia de la conducta problemática.


 Cambiar su duración, grado o intensidad.
 Cambiar el momento del día en que se produce.
 Cambiar el lugar en que se produce.
 Cambiar las personas que intervienen.
 Añadir elementos nuevos a la secuencia.
 Cambiar el orden de algunos elementos de la secuencia.
 Introducir un inicio o un final arbitrarios.
 Asociar a la aparición del problema una tarea gravosa.
 Redefinir uno o varios elementos del sistema.

Intervención de Haley

La terapia estratégica comienza con lo que denominan fase social, un primer contacto en el
que la terapeuta habla con cada uno de los miembros de la familia para conocerlos.

Luego hay una fase de formulación del problema en la que se pregunta a cada miembro cuál,
en su opinión, es el problema que hay que tratar.

Le sigue una etapa de interacción en la que se permite que hablen entre ellos para analizar los
patrones interaccionales y evaluar cómo se distribuye el poder en la familia. Haley suele
aprovechar esta fase para ir introduciendo cambios en la forma de comunicarse: les pide que
hablen en primera persona o que se dirijan directamente a la persona sobre la que están
hablando.

A partir de ahí, se define un problema resoluble en que los cambios deseados deben estar lo
mejor descritos que se pueda (claros y concretos). A partir de ahí, se empieza a trabajar en la
sesión para modificar las interacciones que impiden la consecución de objetivos. Aunque la
mayor parte del trabajo se realiza fuera, en la vida real, a través de una serie de tareas que la
terapeuta solicita. Los tipos de intervenciones que Haley propone son:

 Intervenciones directas. Usualmente una solicitud para hacer algo diferente siguiendo
la filosofía de introducir algún tipo de cambio que bloquee el patrón interaccional.
 Intervenciones indirectas:
o Tareas metafóricas Se usan en aquellos casos en los que a la familia le cuesta
abordar directamente el problema. Muchas veces toman forma de rituales

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como: escribir todo lo que quedó pendiente de decir a una persona que falleció
y después quemar la carta y enterrarla.
o Tareas paradójicas. Se le pide a la gente que se esfuerce en realizar
voluntariamente la conducta sintomática. La idea que subyace a esta
intervención es que, si los intentos de solución ineficaces son los que
mantienen el problema, al intentar hacerlo voluntariamente se suspenden los
intentos y hacen posible un cambio. Una variante más complicada de esta
intervención es la connotación positiva que usa la Escuela de Milán. Está
basada en la idea de que los síntomas cumplen una función y que una forma
de redefinir la situación es poner de manifiesto dicha función.
 Las ordalías son un tipo de tareas característico de Haley. Se trata de permitir a la
persona que haga el síntoma pero que después le asocie una tarea gravosa.

Terapia estructural de Minuchin


Visión de la persona

Para entender su propuesta teórica hay que hacer referencia a tres conceptos que se
complementan: a) las personas actúan guiadas por una serie de pautas transaccionales, reglas
o creencias implícitas sobre cómo actuar; b) la conducta es interpersonal y la actuación
conjunta de varios actores acaba constituyendo patrones de conducta interaccional
automatizados; c) pautas y patrones de conducta llevan a constituir una determinada
estructura familiar: la radiografía estática del mapa de relaciones familiares. Patrón
interaccional, estructura y pautas transaccionales son tres conceptos complementarios. Las
pautas son las reglas (creencias) que guían las interacciones y mantienen una determinada
estructura; pero al mismo tiempo una determinada estructura funcional, favorecida por unas
pautas, mantiene activos una serie de patrones interaccionales y bloquea otros.

La visión estructural de la persona se puede condensar en seis conceptos. Los dos antes
expuestos, pautas transaccionales y estructura familiar, que, junto con un tercero —la idea de
«lados fuertes»—, constituyen la aportación más genuina de la terapia estructural; los
conceptos de patrón interaccional y ciclo vital, que comparten con buena parte de las escuelas
sistémicas, y el concepto de jerarquía, que proviene de la terapia estratégica.

Pautas transaccionales

Las interacciones que ocurren entre los miembros de una familia están regidas por una serie
de reglas (pautas transaccionales) que casi siempre están implícitas y responden en parte a
patrones culturales. Cada cultura transmite ideas generales sobre cómo ser padre o madre,
esposa o marido, hija mayor o hijo pequeño, pero al mismo tiempo cada familia interpreta

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esos roles a su manera y construye sus propios patrones de interacción. Al mismo tiempo, una
familia crea constantemente reglas para afrontar nuevas situaciones. Cuando una interacción
se repite acaba constituyendo un patrón interaccional porque se crean reglas sobre cómo
deben comportarse cada uno; estas llevan aparejadas demandas y expectativas.

Patrones interaccionales

La conducta es interaccional y las personas tienden a repetir patrones automatizados de


relación con los demás. Por ejemplo, cuanto más intenta controlar la madre, más necesita la
hija realizar conductas que afirmen su independencia.

La estructura familiar

El conjunto de patrones de interacción habituales con los que se relacionan los miembros de
una familia acaba creando su estructura familiar. Para analizar la estructura de una familia hay
que considerar tres conceptos básicos: susbsistema, alianzas y coaliciones, y límites.

Un subsistema está constituido por dos o más miembros que mantienen una relación de
especial proximidad psicológica entre ellos. Su conexión se debe a que comparten una
característica que los une que puede ser: el poder, el género, la edad, o simplemente un
interés. Los subsistemas cumplen funciones diferenciales dentro de la familia y por eso son
enriquecedores. En toda familia debe haber un subsistema parental que se ocupa de cuidar y
de tomar decisiones. Además, puede haber susbsistemas filiales en los que algunos hermanos
crean grupos de apoyo y complicidad para, por ejemplo, protegerse entre ellos en el exterior.

Una alianza supone que dos o más personas se unen (formando un subsistema) con una
determinada finalidad positiva. Desde una perspectiva general el concepto sirve para describir
cuánto apoyo se dan entre sí los diferentes miembros de una familia (quién se lleva bien con
quién). Puede haber alianzas estables (por ejemplo: los padres que trabajan en equipo para
sacar adelante a la familia) y alianzas cambiantes en función de áreas (el hijo mayor trabaja
en equipo con la madre para cuidar a los pequeños, pero prefiere tener como confidente al
padre para contarle sus problemas).

Cuando dos o más personas se unen contra un tercero se habla de coalición (por ejemplo: la
hija siempre se pone de parte del padre porque considera que la madre no lo trata
adecuadamente). En general, se considera que las coaliciones estables suelen generar
disfunciones tarde o temprano.

En terapia estructural se conoce como límites al conjunto de reglas que regulan quién puede
participar en un subsistema y con qué rol. Es un concepto muy espacial, tiene que ver con la
distancia psicológica que existe entre los miembros de la familia y con lo permeable que es
una persona o un subsistema a la hora de intercambiar información con otros. Los límites se

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encargan de proteger a cada persona y cada subsistema para permitirles que cumplan sus
funciones. Hay tres tipos de límites: difusos, rígidos y claros.

 Los límites difusos permiten un gran intercambio de información entre los miembros
de un sistema. Todos cuentan todo y todos tienen derecho a enterarse de todo y a
inmiscuirse en todo. La ventaja de este tipo de relaciones es que permite que los
miembros sientan con facilidad el apoyo emocional de los demás. Pero dificulta
enormemente su independencia.
 En las familias con límites rígidos la información no circula, las personas se comunican
poco entre sí. El resultado es que estas familias ofrecen poco apoyo emocional. La
ventaja asociada es que ello facilita enormemente la autonomía de sus integrantes.
 Los límites claros serían el punto intermedio: existe un intercambio que permite la
autonomía de sus miembros, al tiempo que garantiza que todos reciban apoyo
emocional cuando lo necesiten.

Lados fuertes

Los estructurales tienen una visión positiva de la familia. Entienden que las personas actúan
de una forma inadecuada porque están encorsetadas por una estructura que facilita una serie
de interacciones y excluye otras posibles. Aun así, todas las familias tienen posibilidades de
actuación alternativas que ayudarían a resolver el problema, y están ahí, de modo que el
terapeuta tiene que descubrirlas y potenciarlas. De igual manera cada uno de los miembros
de la familia tiene cualidades que, bien utilizadas, pueden ayudar a generar cambios positivos.
El terapeuta trata de localizarlas y amplificarlas para ayudar a crear nuevas formas de relación
que ayuden a resolver los problemas.

El ciclo vital

Las familias están en constante desarrollo. Sus miembros crecen (y envejecen), por lo que
aumentan las demandas internas (adolescentes luchando por su independencia) y las externas
(noviazgos, miembros que se van). Y el sistema familiar debe ofrecer la estabilidad suficiente
como para seguir proporcionando apoyo y, al mismo tiempo, ser flexible para adaptarse a las
transiciones que se van produciendo.

Cada etapa del ciclo vital tiene sus demandas específicas, de forma que para entender los
problemas que tiene una familia hay que tener en cuenta la etapa que están atravesando. Por
ejemplo, la primera etapa del ciclo, la de formación de la pareja (subsistema conyugal), es
especialmente crítica. Los cónyuges deben negociar cómo organizar su nueva vida para
mantener un cierto grado de autonomía personal (límites personales), pero con la suficiente
complicidad como para complementarse y afrontar sus retos como pareja. Deben mantener
un cierto contacto con sus familias de origen, pero conseguir que la pareja no se sienta

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invadida por ellas (límites en torno al subsistema conyugal). Cuando tienen hijos los padres
deben ser capaces de mantener su relación de pareja (alianza fuerte que les permite ejercer
el poder), al tiempo que conforman un equipo para afrontar los nuevos retos de la paternidad
(límites en el subsistema parental). Y así, sucesivamente, van apareciendo nuevas etapas:
llegan nuevos hijos, que crecen y se hacen adolescentes, para terminar abandonando el hogar.

La distribución del poder en la familia

Para que un sistema funcione tiene que estar claramente establecido quién toma decisiones
y quién asume responsabilidad sobre las distintas tareas. En este tema los estructurales son
muy normativistas, entienden que para que una familia sea funcional debe haber un
subsistema parental cohesionado que decida sobre los diferentes aspectos de la organización
familiar, mientras que los hijos deben tener diferentes cargas de autoridad en función de su
edad. Además, las responsabilidades deben estar claramente distribuidas. Esta distribución
debe ser lo suficientemente flexible como para adaptarse a posibles cambios.

Patología

Una familia es disfuncional cuando su estructura le impide adaptarse a los cambios internos o
externos, lo que se traduce en una disminución de su capacidad para ofrecer a sus miembros
la combinación de apoyo e independencia que necesitan. Los síntomas son el reflejo de esa
estructura anquilosada que es incapaz de evolucionar.

La definición de límites que hace una familia es una información fundamental para entender
sus problemas. A las familias con límites difusos se las conoce como familias aglutinadas, y a
las de límites rígidos como disgregadas. Estos dos tipos de familias tendrían más dificultades
para adaptarse a las transiciones vitales o las crisis inesperadas.

Otro signo de posible disfuncionalidad en una familia es la existencia de coaliciones de unos


miembros contra otros. Especialmente cuando se trata de coaliciones intergeneracionales,
porque el resultado es una distorsión en la estructura de poder de la familia.

Otra patología de las relaciones es la triangulación. Sucede cuando dos personas de una
familia, cada una por su parte, exigen a un tercero que se alíe con ellos contra el otro.

Para los estructurales debe existir un subsistema parental (aunque sea monoparental) que se
encargue de tomar decisiones y distribuir tareas. Cada miembro de la familia debe tener un
grado diferencial de autoridad y responsabilidades ajustadas a su edad y estatus dentro de la
familia. La presencia de jerarquías poco consistentes o una distribución poco clara de
responsabilidades pueden ser causas estructurales de los problemas.

13
Tratamiento

Objetivos

Propiciar un cambio en la estructura familiar para favorecer la desaparición del problema. El


propósito es conseguir unos límites claros entre los diferentes subsistemas, una alianza fuerte
entre los padres que les permita tomar decisiones y repartir adecuadamente las
responsabilidades entre los miembros de la familia.

Terapeuta

Es muy directivo decidiendo lo que hay que hacer en cada momento, y muy activo creando
situaciones de cambio.

Jugar con la distancia respecto a la familia es una habilidad del terapeuta. La primera posición
es de cercanía para unirse a la familia y construir una relación de colaboración. En un segundo
momento el terapeuta se mantiene en una posición de observador para analizar las
interacciones de la familia. Por último, para impartir directivas el terapeuta asume una
posición de experto distante y, en ocasiones, muy desafiante.

Proceso terapéutico

1. Joining y acomodación. El objetivo es crear una buena relación con la familia. Para ello,
el terapeuta habla con cada persona tratando de entender su punto de vista y ganarse
su confianza. Siempre desde una posición de respeto máximo, sin tratar de cuestionar
todavía su organización.
2. Evaluación de la estructura familiar usando dos tipos de informaciones: preguntas
directas y observación de la dinámica familiar.
a) Exploración directa a través de preguntas:
 Momento del ciclo vital en el que están y en qué manera está suponiendo
algún problema. Es interesante preguntar por transiciones anteriores en el
ciclo vital para analizar lo flexible que es el sistema para adaptarse a
cambios.
 Información sobre las familias de origen de los progenitores, por si ayuda a
entender el problema actual.
 Alianzas: ¿quién se lleva bien con quién?, ¿qué cosas hacen juntos algunos
miembros de la familia?
 Límites: ¿quién cuenta qué cosas a quién?, ¿en quién se apoya cada uno de
ellos?
 Jerarquía: ¿quién toma las decisiones en las distintas áreas?, ¿cómo se
reparten las responsabilidades?

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b) Observación de interacciones. Desde la posición intermedia que antes describía, el
terapeuta aprovecha las interacciones espontáneas que surgen entre los
asistentes, o incluso las provoca introduciendo en la conversación temas
conflictivos, para evaluar los patrones de interacción con los que interactúan. Los
detalles que pueden ser útiles para el diagnóstico estructural son:
 Cómo se distribuye la familia en la sala: ¿quién se sienta al lado de quién?,
¿qué espacio dejan entre ellos?
 Cómo se comunican: ¿quién toma la iniciativa?, ¿quién responde a quién?,
¿quién interrumpe a quién y con qué resultado?, ¿en qué tono lo hacen?
 ¿Qué tipo de interacciones se repiten sistemáticamente?, ¿qué personas
participan y de qué forma?, ¿cómo empieza y cómo acaba?

La terapia estructural utiliza un sistema para representar gráficamente límites


y alianzas: el genograma familiar. Y su creación, conjuntamente con la familia,
puede convertirse en una herramienta diagnóstica muy interesante para el
terapeuta.

3. Fase de intervención en la que se ponen en marcha todas las técnicas de cambio.

Técnicas

Un buen inicio del trabajo para los estructurales es reformular el problema en términos
relacionales. Las familias suelen tener definiciones muy lineales de los problemas, y el
terapeuta devuelve explicaciones relacionales. Este tipo de devoluciones ofrece una visión
alternativa del problema que implica a todos en su resolución.

El trabajo estructural se realiza en el «aquí y ahora», el terapeuta introduce cambios en la


estructura familiar dentro de la propia sesión. Para ello, favorece (incluso provoca) la aparición
de interacciones problemáticas con las que trabajar (lo que se denomina escenificación). Una
vez que la secuencia problema se produce, el terapeuta la aprovecha para reestructurar
límites y cambiar alianzas, modificar secuencias, y/o redistribuir poder.

Trazado de límites. Diferentes intervenciones pueden ser útiles para transformar las
relaciones entre personas y subsistemas.

 En consulta el terapeuta puede modificar el espacio físico. Puede actuar sobre los
turnos comunicativos, bloqueando a unas personas mientras favorece que otras
hablen para delimitar un subsistema, o impedir que unas hablen en nombre de otras
para permitir la independencia de algún miembro. Otra opción es recibir por separado
a diferentes partes de la familia para mandar un mensaje a los demás y trabajar la
alianza entre ellos.
 El trabajo en sesión se puede completar con tareas para casa diseñadas para fortalecer
alianzas, o bloquear una intromisión en un subsistema.

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Trabajo con la jerarquía. Trazar límites y evitar intromisiones ya es una forma de devolver el
poder a una persona o subsistema. Algunas intervenciones complementarias son:

 En sesión: una de las técnicas favoritas de los estructurales para redistribuir el poder
es lo que se conoce como desequilibramiento. Consiste en que el terapeuta decide
estratégicamente abandonar la neutralidad para hacer un apoyo fuerte a una persona
o subsistema. Para ello, crea una potente alianza puntual con alguno de ellos. El
desequilibramiento suele ser temporal, para dar poder a alguien, y el terapeuta se
encargará más tarde de reequilibrarlo con el resto de los familiares.
 Se puede completar con tareas para casa. Por ejemplo, encargando a alguien que
realice una tarea que antes no hacía o solicitando a un subsistema que asuma su
responsabilidad.

Trabajo con secuencias problema utilizando maniobras como:

 Poner de manifiesto la circularidad para bloquear la secuencia.


 Introducir algún cambio en la secuencia.
 Señalar secuencias alternativas: si las secuencias problemáticas son solo una parte del
repertorio posible que una familia tiene a su disposición, y he adelantado que los
estructurales piensan que las personas tienen puntos fuertes, el terapeuta estará
atento a un atisbo de buen funcionamiento familiar para señalarlo y amplificarlo.
 También se pueden pedir tareas para casa muy parecidas a las que solicitan los
terapeutas estratégicos. La idea es tratar de crear cambios en el exterior a los cuales
se les pueda sacar partido en la siguiente sesión.

Trabajo con las creencias. Al mismo tiempo que facilita cambios estructurales e
interaccionales, el terapeuta trata de modificar las visiones de mundo que tienen los clientes.
En esta parte del trabajo las reglas o pautas transaccionales son el objetivo. En ocasiones, la
terapeuta pone de manifiesto las reglas disfuncionales que subyacen a la conducta. Otras
veces ofrece visiones diferentes sobre alguna persona. Para este tipo de intervenciones el
terapeuta puede asumir una posición muy de experto, o usa un lenguaje más metafórico.

El uso del lenguaje para facilitar y consolidar cambios. Los terapeutas estructurales son
expertos en sacar partido a las situaciones clave de cambio, aumentando la intensidad del
momento para hacerlo más relevante. El objetivo es, siempre, aumentar la intensidad del
mensaje para enfatizar el cambio que se está trabajando.

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Terapia familiar intergeneracional de Bowen y Boszormenyi-Nagy
Visión de la persona

Las dos ideas fundamentales de estos enfoques son: a) la transmisión intergeneracional de


patrones conductuales y emocionales; y b) la familia como factor determinante de la
autonomía personal de cada uno de sus miembros.

La primera premisa que viene de la terapia contextual (Boszormenyi-Nagy y Spark), es simple.


La familia es una unidad emocional, una red de interrelaciones que se han ido creando a lo
largo de generaciones. De manera que, para entender la familia actual, hay que conocer la
influencia de las familias de origen de sus miembros. En la familia se aprenden patrones de
reacción conductuales, cognitivos y emocionales; formas de relación que se repiten en las
nuevas parejas y se trasladan a las nuevas familias. La idea de la terapia intergeneracional es
que continuamos reaccionando ante nuestra pareja e hijos con la misma sensibilidad de
cuando éramos adolescentes. Otra herencia que llevamos es que tendemos a repetir en
nuestras parejas la relación que vimos entre nuestros padres.

La segunda idea del enfoque intergeneracional, de origen más boweniano, es que toda
persona se debate entre dos tipos de fuerzas: las de unión (mantenernos conectados con
nuestros padres y hermanos) y las de individuación (desarrollar nuestra propia identidad y
tener una vida independiente). Si una familia consigue mantener un equilibrio entre estas dos
fuerzas, da lugar a personas autónomas que son capaces de tomar decisiones reflexivas en
vez de solo reaccionar emocionalmente ante las situaciones.

En un principio, una familia es lo que Bowen (1978) denomina la masa indiferenciada del ego
familiar: un conjunto de personas que viven en el mismo contexto emocional en el que
intercambian conductas, puntos de vista y reacciones emocionales. Juntos han creado todo
un entramado de necesidades y expectativas que deben ser satisfechas. La cuestión es que de
esa masa indiferenciada deben «desgajarse» en cada uno de los «Yoes» individuales, y el éxito
de un grupo familiar consiste en fomentar la independencia, pero manteniendo lazos sanos
con la familia de origen. El concepto clave de la terapia intergeneracional es, precisamente, el
de diferenciación del self: cada persona debe conseguir una distancia psicológica y emocional
suficiente como para poder actuar de forma autónoma con respecto a su familia. Lo opuesto
es la fusión: cuando la persona está atrapada emocionalmente en la masa indiferenciada
familiar, le resulta difícil establecer límites respecto a los otros y su identidad se disuelve en
el grupo.

Todo el ciclo vital es una constante lucha por conseguir ese equilibrio entre apego y
diferenciación:

 La adolescencia es el primer gran hito de la separación. Los jóvenes luchan por tener
su propio camino en el exterior. Cuando los padres tienen vidas satisfactorias les
resulta fácil permitir la autonomía de sus hijos. En caso contrario, pueden intentar
controlarlos y mantenerlos pequeños para que no se emancipen.

17
 Formar una pareja es el paso definitivo que marca la separación de la familia de origen.
El reto es encontrar un equilibrio que permita seguir en contacto con la familia extensa,
sin que esta constituya una barrera para la creación de una nueva pareja
independiente.
 Cuando nacen los niños la dificultad aumenta porque se crea un nuevo frente. Hay que
seguir manteniendo una relación de apoyo y distancia con las familias de origen; y,
además, hay que aprender a cooperar en las tareas de crianza sin dejar de ser una
pareja.
 Conforme los hijos se van haciendo mayores el ciclo se reinicia, y los padres pueden
repetir las pautas que aprendieron en sus familias de origen: pueden colaborar en la
individualización de sus hijos o ponerles trabas y provocar crisis porque la pareja tiene
dificultades para abandonar una relación exclusivamente basada en la parentalidad.
 En la última etapa, la pareja tiene que adaptarse a una nueva vida en la que lo más
importante de la relación es el apoyo mutuo para ir sobrellevando la vejez, las
enfermedades y muertes del entorno.

Resumiendo, las características que una familia sana deben tener para afrontar
adecuadamente los retos que acompañan al desarrollo son (Framo, 1981):

1. Los padres Cada progenitor ha realizado un adecuado proceso de diferenciación de


sus familias de origen, por lo que tienen un sentido de lealtad mayor hacia la familia
que han creado juntos que el que sienten hacia sus padres y hermanos. El resultado es
que, para cada uno, el otro es lo más importante y son capaces de disfrutar juntos de
la vida y el sexo.
2. La familia Dentro de la familia nuclear hay límites claros entre generaciones. Los
padres tienen expectativas equilibradas sobre cada uno de sus hijos y trabajan para
desarrollar su identidad y autonomía. Y como grupo, la familia está abierta a
relacionarse con otras personas, incluida la familia de origen, sin dejar que eso afecte
a su cohesión.
3. Los hijos Son capaces de comunicarse y expresar abiertamente su cariño, pueden
relacionarse con cada uno de sus progenitores sin que exista competencia entre
hermanos. La lealtad que sienten hacia su familia no les impide hacerse autónomos y
prepararse para la independencia y la formación de su propia familia.

Patología

Una familia es patológica cuando no consigue ejercer adecuadamente su doble función de


mantener unidos a sus miembros al tiempo que se fomenta su autonomía. Son especialmente
problemáticas las familias que están fusionadas, atrapadas en un conflicto emocional
permanente que no permite el crecimiento de sus miembros. El resultado del conflicto es que
sus integrantes permanecen indiferenciados: tienen reacciones emocionales inadecuadas,
arrastran deudas del pasado no satisfechas que les llevan a tener relaciones inadecuadas con

18
la familia extensa (abuelos, padres, tíos, hermanos), y tienden a repetir algunos de los
patrones disfuncionales aprendidos en sus nuevas familias.

Algunos de los constructos para entender la patología que la terapia intergeneracional


propone son los siguientes:

 Patrones interaccionales disfuncionales Se trata de conductas interaccionales (por


ejemplo: cuanto más se responsabiliza uno, más ineficaz hace al otro y viceversa),
patrones de reacción emocional (ante la más mínima crítica del otro la persona
experimenta un gran enfado que la lleva a alejarse), patrones de pensamiento.
 Triángulos El origen de los triángulos es la ansiedad; a veces, cuando dos personas
son incapaces de resolver un problema, se vuelcan en un tercero para «pedir ayuda»
(el tercer vértice puede ser una persona o una actividad). Ante un conflicto de pareja
un cónyuge puede apoyarse en un hijo, mientras que el otro se vuelca en el trabajo.
Inicialmente el triángulo disminuye la ansiedad, y el equilibrio se mantiene, pero el
problema sigue sin estar resuelto. En otras ocasiones una pareja proyecta toda su
ansiedad en uno de los hijos (el más pequeño o el más débil), provocando que este
tenga dificultades de diferenciación, pero permitiendo que los otros crezcan más
autónomos. La patología solo aparece cuando el triángulo o la proyección se
convierten en un patrón interaccional estable.
 Ruptura emocional Otra manera de manejar los conflictos en una familia es
aumentar la distancia para evitar la ansiedad que produce el enfrentamiento. En
algunos casos el distanciamiento es puramente emocional, el contacto se convierte en
superficial y los problemas se evitan llevando la conversación a temas superficiales. En
los casos más graves se produce una ruptura de la relación con la familia de. El efecto
de la ruptura es que la tensión disminuye; pero, al no haber comunicación real, sigue
sin haber una solución eficaz para los conflictos.
 Problemas de lealtad Las familias exigen a sus miembros que cumplan dos principios
básicos: a) lealtad, en el sentido de estar disponibles para ayudar a la familia; y b)
justicia, que implica devolver tanto como se ha recibido. La idea es que cada familia
tiene una especie de registro imaginario de méritos en el que consta lo que cada
miembro va recibiendo y lo que va devolviendo. Y cada persona está sometida a un
compromiso inconsciente de satisfacer las «deudas» (o reclamar los «pagos») que
tiene con el resto de su grupo. El sistema de «pagos» funciona muy basado en la culpa
que las personas experimentan cuando no son leales con los suyos.

Concluyendo, el concepto clave de este tipo de terapia es el de transmisión multigeneracional


de los problemas. De acuerdo con este modelo, se piensa que las personas se llevan de sus
familias de origen a sus nuevas familias formas de relacionarse como las triangulaciones,
patrones de actuación inadecuada, estilos de respuesta emocional problemáticos, o visiones
de cómo debe ser una pareja o cómo educar a los hijos. Y, además, se pueden llevar de una
generación a otra asuntos no resueltos o deudas de amor o desamor. Por lo que, a veces, para

19
entender los problemas que una familia tiene en el presente hay que buscar en los
aprendizajes que los cónyuges hicieron en sus familias de origen.

Los problemas de una familia disfuncional se pueden manifestar en diferentes niveles:

 En el nivel individual, los miembros de una familia problemática tienen dificultades de


diferenciación del self como resultado del fracaso a la hora de conseguir un equilibrio
entre pertenencia y autonomía. El síntoma más prominente es un trastorno emocional
que puede tener dos polos: algunas personas reaccionan habitualmente desde la
emoción más intensa sin un ápice de reflexión; en el otro extremo, otras personas se
niegan a aceptar sus emociones —y las de los demás— y actúan con absoluta frialdad.
 Conflicto de pareja. Un ejemplo de relación habitual en una pareja con problemas es
que tenga periodos de distanciamiento progresivo, hasta casi la ruptura, seguidos por
intentos de reconciliación, para volver otra vez al distanciamiento.
 Conflictos paterno-filiales. En forma de triangulaciones o proyecciones familiares de la
ansiedad sobre alguno de sus miembros que puede afectar al proceso de
diferenciación de estos.

Tratamiento

Objetivos

Desde una posición boweniana, los objetivos del tratamiento son:

 Los objetivos finales, independientemente de la naturaleza del problema presente, son


dos: a) manejo de la ansiedad y alivio de los síntomas; y b) promover la diferenciación
de cada uno de los miembros para mejorar su capacidad de adaptación. La
diferenciación debe conseguirse tanto dentro de la familia nuclear como con respecto
a la familia extensa.
 La diferenciación debe traducirse en una forma de actuar consciente y no reactiva, en
la que las personas sean capaces de separarse de sus emociones para tomar decisiones
más reflexivas.

A estos objetivos, la terapia contextual añade el de restablecer la equidad en la balanza de


pagos dentro de la familia nuclear y también con respecto a otras generaciones. Para ello, se
han de resolver los problemas pendientes (conflictos, duelos) y satisfacer las deudas
emocionales que están sin pagar.

Terapeuta

La terapeuta boweniana es una guía que, desde una posición de neutralidad (de coach), hace
preguntas para que salgan informaciones que hagan a las personas conscientes de sus

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patrones relacionales disfuncionales. Puede ser una guía muy activa y directiva que empatice,
cuestione, proponga retos o incluso autodesvele aspectos relacionados con su propia crianza.

La terapia busca más la comprensión que la acción, aunque los profesionales también ejerzan
una labor educativa ayudando a las personas a pensar en pequeños cambios conductuales
para modificar sus posiciones con respecto a otros miembros de la familia.

Evaluación

El terapeuta ayuda a identificar los patrones interaccionales presentes que mantienen el


problema y a entenderlos a la luz de las dinámicas intergeneracionales. Para ello, puede
preguntar sobre:

1. El problema presente, buscando las informaciones fundamentales que lo explican.


2. La historia de la familia nuclear: cómo se conocieron los padres y cómo fue la crianza
de los hijos.
3. La historia de la familia extensa.

La evaluación se puede realizar usando las técnicas del genograma y el cronograma. Un


genograma es una representación gráfica de las personas que componen una familia y de sus
relaciones. Habitualmente los hombres se representan con cuadrados y las mujeres con
círculos, y dentro de cada figura se escribe el nombre y la edad de cada uno de ellos. Arriba se
colocan los padres y hacia abajo las distintas generaciones. Para representar las relaciones se
trazan líneas entre personas: una línea simple representa una relación normal, una doble
simboliza una muy estrecha, y una triple una relación fusionada, una línea de puntos implica
distancia, un trazo quebrado refleja conflicto y una línea continua con una interrupción en el
centro representa un corte de la relación. Una información relevante a la hora de realizar el
cronograma es el orden de nacimiento de los hijos.

El cronograma es un complemento de la técnica anterior, pero esta vez con una perspectiva
histórica. En una línea temporal se representan todos los cambios importantes que se han
producido en la familia.

Con los datos obtenidos en la exploración se hacen hipótesis sobre: patrones interaccionales
y de reacción emocional que están en la base del problema; los triángulos, proyecciones, o
expectativas insatisfechas; y los posibles temas pendientes de resolver que hay en la familia.

Trabajo con familias

El mecanismo de cambio fundamental con el que trabaja la terapia transgeneracional es la


toma de conciencia. Su meta es que las personas aprendan sobre sí mismas y sus relaciones.
La transmisión de patrones inadecuados se detiene cuando estos se hacen conscientes y se
comprenden (y perdonan), porque al entender los comportamientos de los otros como una

21
búsqueda de justicia se redefinen las intenciones. La comprensión es el paso previo para el
cambio.

La indagación interactiva es la herramienta básica de este modelo. Se trata de plantear


cuestiones que ayuden a poner en evidencia el patrón interaccional de conductas, creencias
y emociones en el que está atrapada la familia. El objetivo es triple:

a) permitir al terapeuta hacer hipótesis sobre mantenedores del problema (patrones,


triángulos, cortes emocionales, proyecciones); b) hacer que la familia se conozca a sí misma y
cada miembro se dé cuenta de cómo está contribuyendo a mantener el problema; y c)
fomentar la comunicación abierta como marco para negociar las «cuentas pendientes» y
buscar nuevas soluciones. El genograma puede resultar útil como soporte de este trabajo
porque sirve tanto para evaluar como para ayudar a que las personas tomen conciencia de
aspectos como: su grado de diferenciación/fusión con la familia de origen, los patrones
relacionales a los que están contribuyendo, las triangulaciones en las que participan o los
posibles cortes emocionales que están realizando. Este trabajo se puede concretar en algunas
maniobras (Nichols, 2003):

 Trabajo con triángulos Fomentar que los participantes se hagan conscientes del
papel que desempeñan en el triángulo, para después facilitar la separación o unión de
personas para cambiar su interacción.
 Experiencias correctivas intelectuales o emocionales El objetivo aquí de la
indagación interactiva es introducir nuevas informaciones en el sistema, aclarar
situaciones, corregir malentendidos, renegociar reglas.
 Exploración de «cuentas pendientes» el trabajo busca que las personas se hagan
responsables de cambiar la situación en vez de quejarse o criticar al otro. Para ello, a
veces necesitarán pedir perdón, otras simplemente hablar sobre el tema y casi siempre
comenzar a comportarse de manera diferente.

La terapia en pareja

El terapeuta se convierte en un lado del triángulo formado por él mismo y los cónyuges.

La conversación que mantiene con cada uno sirve para que el otro escuche y consiga un mayor
grado de entendimiento del punto de vista de su esposo/a. Al explorar no interesan tanto los
detalles del contenido como el patrón interaccional que se produce.

La posición del profesional está caracterizada por la neutralidad y por lo que denominan la I-
position. Dado que el objetivo final es la diferenciación de cada uno de los cónyuges, el
terapeuta hace de modelo expresando sus opiniones sobre la familia, desde esta posición del
Yo («yo creo», «yo opino»), sin tomar partido por nadie, e invitando a que cada uno se
posicione desde sus creencias, sin atacar a los demás.

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A partir de aquí se pueden trabajar aspectos como la comunicación con la técnica del feedback
(cada uno repite lo que el otro ha dicho para demostrar que ha entendido), la negociación de
conflictos, o el cambio de reglas familiares.

Otra posible intervención es ayudar a entender las interacciones actuales a la luz de lo


aprendido en la familia de origen. La idea es que las personas entiendan de dónde viene su
forma de reaccionar, que se hagan conscientes de que están repitiendo patrones de reacción
que aprendieron en el pasado. A partir de ahí, se les ayuda a asumir la responsabilidad de
actuar de manera diferente. El objetivo es siempre doble: a) ayudar a la persona a entender
en qué medida está repitiendo patrones internacionales del pasado; y b) hacerla consciente
de los asuntos no resueltos que tiene con su propia familia, dándole así la posibilidad de
afrontarlos.

El trabajo individual

Se trata siempre de cambiar la relación que la persona tiene con su familia de origen. Se
comienza ayudando a la persona a hacerse consciente del tipo de relación que tiene con su
familia de origen, analizando patrones, triangulaciones y cortes relacionales para, en un
segundo momento, programar cambios:

 Programar reencuentros con tantos miembros de la familia de origen como sea posible
para aclarar temas y profundizar relaciones.
 Trabajar su detriangulación, ayudando al usuario a reconocer el proceso en el que está
inmerso y cómo este contribuye a mantener un equilibrio patológico en la familia. La
forma de romper un triángulo es haciendo que las dos personas en conflicto hablen
directamente, evitando atacarse y bloqueando alianzas laterales con otros miembros.

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Terapia experiencial de Virginia Satir
Visión de la persona

Asume la concepción de Carl Rogers de que todos los seres están diseñados para progresar y
desarrollar sus potencialidades. Satir habla de dos modelos de persona contrapuestos. Por un
lado, está el modelo semilla: todas las personas cuentan con recursos para el desarrollo. Y por
otro, el modelo contrapuesto, el de amenaza y recompensa: las personas son malas por
naturaleza y sus emociones son peligrosas, de manera que solo el control, a través del castigo
y la recompensa, pueden encauzarlas. La terapeuta estadounidense cree que el cambio debe
basarse en el desarrollo de potencialidades y para que este se produzca las personas necesitan
el reconocimiento, la valoración y la aceptación de los demás. Cuando las personas crecen en
un contexto de validación de su identidad desarrollan una buena autoestima, un concepto
fundamental en la teoría de Satir.

El desarrollo del Yo está determinado por la genética, el aprendizaje y las relaciones


mente/cuerpo. El resultante es un todo conformado por una serie de dimensiones: a) lo físico:
somos un cuerpo que debemos aceptar y cuidar; b) lo intelectual: tenemos un hemisferio
izquierdo que es sede de la racionalidad; c) lo emocional, que reside en el hemisferio derecho
y con frecuencia tendemos a obviar o controlar porque así nos lo enseñan; d) lo sensorial, que
también nos entrenan a menospreciar («no toques», «no mires», «no escuches»; e) lo
interaccional: nuestras relaciones con otras personas; f) lo nutricional: lo que comemos; g) lo
contextual: el sitio donde vivimos, con sus colores, temperatura, luz, espacio; y h) lo espiritual:
nuestras creencias, lo que hacemos para dar sentido a la vida.

Los cinco derechos básicos de los que todo ser humano debería disfrutar son (Satir y Baldwin):

1. Ver y oír lo que hay, en vez de centrarse en lo que «debería haber».


2. Sentir lo que sientes, en vez de forzarte a sentir lo que «parece adecuado» en la
situación.
3. Decir lo que sientes y piensas, en vez de lo que «parece correcto».
4. Pedir lo que deseas, en vez de esperar a recibir permiso.
5. Asumir riesgos, en vez de estancarse en lo que «parece seguro».

El núcleo familiar es el contexto privilegiado en el que se aprende a hacer todo esto y donde
se producen los tres aprendizajes básicos para una persona: a) la confianza en sí mismo
(autoestima); b) una serie de reglas sobre cómo actuar en las relaciones; y c) unas pautas de
comunicación que regulan la expresión de necesidades y emociones.

Empezando por la autoestima, los seres humanos estamos dispuestos a pagar un precio muy
alto para sentirnos queridos, aceptados y comprendidos (Satir y Baldwin, 1983). La autoestima
es el valor que cada persona se otorga a sí misma y depende en gran medida del
reconocimiento que obtiene de los demás, y especialmente de la familia con la que se convive
en los primeros años.

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La familia es un sistema en el que crecemos aprendiendo, un contexto en el cada miembro es
receptor de las influencias de los demás y, a su vez, es agente con capacidad de afectar a los
otros. En este espacio de influencias mutuas creamos reglas que gobiernan las interacciones.
Se trata de normas que pueden ser explícitas (hora de acostarse, quién recoge la mesa), o
pueden ser tácitas: no se habla de ellas, aunque todos las conocen y cumplen («ni se te ocurra
hablar de la muerte de nuestro tío»).

Reglas y patrones comunicacionales determinan cómo actuamos en el ámbito de las cinco


libertades básicas: ¿digo o no lo que pienso?, ¿expreso o no libremente mis emociones?,
¿tengo derecho a pedir? Concluyendo, una familia sana es aquella cuyas reglas y patrones
comunicacionales permiten la libre expresión de ideas, deseos y emociones; un espacio en el
que los padres validan las experiencias de sus hijos, apoyan sus iniciativas y los animan a
explorar el mundo y disfrutar de la vida. Y, por último, este contexto de validación permite el
desarrollo de la autoestima de sus miembros.

Patología

La terapia familiar experiencial está más preocupada por el crecimiento y el desarrollo que
por diagnosticar patologías.

Los síntomas que experimenta una persona evidencian la existencia de un bloqueo en su


crecimiento. Algo ocurre en las reglas familiares o en las pautas de comunicación que impiden
el crecimiento psicológico de esa persona y el desarrollo de una buena autoestima. El bloqueo
cumple, además, algún tipo de función homeostática dentro del sistema familiar: el síntoma
sirve para mantener un equilibrio, por patológico que este sea.

Los problemas de las familias se pueden describir en términos de reglas familiares o problemas
de comunicación. Las reglas inadecuadas o problemas de comunicación disfuncionales
impiden que la familia cumpla su objetivo principal: apoyar la autoestima de cada uno de sus
miembros.

 Baja autoestima
Las personas con baja autoestima se sienten inseguras y se preocupan en exceso.
Hacen depender su valía de la opinión de los demás, así que viven pendientes de lo
que los otros piensan. Según Satir, la baja autoestima puede «contagiarse» dentro de
las familias. Determina la elección de parejas: los inseguros buscan parejas con poca
autoestima o, al contrario, cónyuges muy seguros en los que apoyarse. Y, además, las
personas inseguras tienden a educar hijos con poca confianza en sí mismos.

 Comunicación disfuncional
La segunda característica de las familias problemáticas es la comunicación
disfuncional, que se caracteriza por ser poco clara e indirecta y, lo más importante, no
permite que los participantes puedan negociar para aclarar significados. Los errores

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comunicacionales más frecuentes son de tres tipos: a) usar un lenguaje abstracto,
repleto de abstracciones, omisiones e inexactitudes que impide que los demás saquen
conclusiones claras; b) la nominalización, que consiste en representar con palabras
estáticas algo que es activo y cambiante; c) sacar conclusiones contundentes a partir
de pocos datos. Los estilos comunicativos pueden estar muy relacionados con la
autoestima de sus miembros. Satir (1972) describe algunos estilos comunicativos
asociados a problemas de inseguridad:
o El aplacador es un tipo de persona que trata siempre de complacer a los demás,
aunque ello implique negarse a sí mismo. En el fondo es alguien que se siente
vulnerable y teme ser rechazado, por lo que necesita el constante apoyo de los
otros. El servicio a los demás es su máxima aspiración.
o El acusador es una persona que vive criticando a los demás por no hacer las
cosas bien, y eso le hace sentirse poderoso e importante. Pero en el fondo es
una persona que se siente sola y fracasada. La búsqueda de poder es su mayor
motivación.
o El super-razonable es alguien que se siente vulnerable y no quiere sufrir; así
que, para bloquear unas emociones que no se puede permitir, lo intelectualiza
todo. La búsqueda de la razón es su principio de actuación.
o El irrelevante evita los problemas a toda costa, tratando de pasar desapercibido
o dirigiendo su atención —y la de los demás— hacia aspectos poco relevantes
(hace bromas, cambia de tema). Se trata de una persona que se siente aislada
y poco querida por los otros.

El estilo comunicativo más funcional es el que denominan congruente: la persona está


en contacto con sus emociones y las utiliza para adaptarse. Dependiendo del contexto,
una misma persona puede responder con diferentes estilos, aunque uno de ellos suele
ser predominante. Los estilos son además interaccionales.

 Reglas familiares
Algunas de las normas que una familia se ha impuesto pueden llevarla al fracaso por
diferentes razones:
o Son imposibles de cumplir.
o Se han desactualizado.
o Son injustas.

Las normas se pueden cambiar cuando la familia está abierta a hablar de ellas y a
negociarlas, pero esto no siempre es así. De manera que para ayudar a replantear
reglas hay que trabajar algunos aspectos adicionales:

o Las reglas sobre qué es lo que se puede expresar acerca de lo que cada uno
siente, ve o escucha. En algunas familias no se puede expresar el desacuerdo, y

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mucho menos el enfado. Otras tienen reglas limitantes sobre demostraciones
de afecto.
o El estilo de resolución de problemas. En algunas familias la regla implícita es
evitar conflictos a toda costa, lo que impide su resolución. En otras ocurre lo
opuesto, cada pequeña situación es una oportunidad para negociar posiciones.
o La toma de decisiones. En todo grupo humano la información es poder, también
en las familias.

Tratamiento

Objetivos

 Potenciar la autoestima de las personas ayudándolas a desarrollar sus competencias.


El reto es, además, integrar las necesidades de crecimiento de cada una de ellas con
las del resto de su familia.
 Desarrollar habilidades comunicativas (expresión de emociones y negociación de
significados) para facilitar la resolución de conflictos y la búsqueda de formas
alternativas de enfrentarse a los problemas.
 Revisar las reglas familiares que no funcionan: hacer explícitas las que son tácitas,
aclarar las que son confusas, cambiar las que son injustas y actualizar las que se han
quedado anticuadas.

Terapeuta

El terapeuta debe estar en situación de congruencia: en contacto con sus emociones,


aceptándolas, comprendiéndolas y respondiendo desde ellas de una manera adecuada al
contexto.

El resultado es una terapeuta cálida y acogedora, dispuesta a desvelar aspectos de su vida y


sus sentimientos, cuando ello contribuya al progreso terapéutico. En muchos aspectos la
terapeuta ejerce como modelo para los usuarios, ofreciéndoles una forma serena de expresar
emociones y dando un modelo claro de cómo comunicarse.

Proceso terapéutico

La intervención se desarrolla en tres etapas (Satir y Baldwin, 1983).

 Contacto En este primer momento el objetivo es crear un contexto de seguridad en


el que todos se puedan expresar con libertad. Para ello, la terapeuta habla con cada
persona, interesándose por sus opiniones y reconociendo su valía. Se trata de crear un
ambiente informal en el que se suprimen los juicios, para que cada uno pueda ser él

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mismo; donde la profesional, desde una posición de cercanía, anima a las personas a
expresar lo que sucede en su interior (emociones) y lo que ven en el exterior
(relaciones, comunicación, reglas). El propósito de esta etapa de contacto es doble: a)
obtener información sobre los cambios deseados por cada persona; b) hacer hipótesis
sobre cómo funciona la comunicación, cuáles son las reglas familiares y cómo hacen
para apoyarse entre sí los componentes de la familia.
 Caos Es la etapa en la que se ponen en marcha las técnicas de cambio. El objetivo
terapéutico es ayudar a la familia a romper el equilibrio relacional que mantiene el
problema. Para ello, el terapeuta anima a las personas a entrar en un territorio
desconocido: hacer explícito lo que estaba implícito u oculto.
 Integración La ruptura del equilibrio trae el caos y a veces la desesperanza; pero
también es la puerta para crear un cambio, una nueva visión del problema, o una nueva
forma de actuar y comunicarse.

Técnicas

Satir denomina a su terapia el proceso de validación humana. Su idea es que los terapeutas
usen las técnicas para ayudar a las personas a explorar nuevas formas de expresarse y actuar.
Pero las técnicas están siempre al servicio de los terapeutas y no lo contrario.

 Técnicas activas
Se trata de representar mediante técnicas psicodramáticas la dinámica familiar o los
patrones de interacción problemáticos de las familias. Las más habituales son:
o Escultura familiar La familia representa en una escultura las relaciones que
existen entre sus miembros. La terapeuta colabora ayudándolos a pensar en
posturas corporales que reflejen el estado de cada uno y, al mismo tiempo, las
relaciones que tienen entre ellos (posturas personales, contactos físicos,
miradas, distancias). La terapeuta juega con las posiciones, cambiándolas para
ver qué efecto tiene eso en su forma de sentirse o comunicarse. Una forma de
introducir cambios a través de esta técnica consiste en que la terapeuta
proponga una escultura alternativa y trabaje con la familia la manera de
convertirla en una realidad en la práctica. La técnica de la escultura se puede
usar también para fines específicos como: a) representar una regla familiar
implícita; b) escenificar un patrón interaccional; o c) evidenciar un estilo
comunicativo.
o Escenificación del drama Se solicita a los familiares que representen una
escena problemática de su vida.
o Técnica de las cuerdas A cada persona se le dan varias cuerdas y se les pide
que aten un extremo a su cintura y el otro a alguna parte del cuerpo de otra
persona; deben establecerse tantas ligaduras como relaciones. La técnica sirve
para evidenciar la complejidad de los vínculos que hay en una familia.

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o Fiesta de las partes Todos tenemos facetas distintas que son el producto de
nuestras experiencias y aprendizajes, esas partes a veces tienen dificultades
para relacionarse entre sí. Por ejemplo: podemos tener una parte más racional
y otra más emocional, un aspecto más sociable y otro más introvertido, etc.
Hay algunas de ellas que nos gustaría desarrollar y otras que estaríamos
dispuestos a disminuir. La idea es integrar todos esos aspectos para que
puedan colaborar. Para hacer esta técnica es necesario tener un grupo de
apoyo con personas a las que se puedan asignar los distintos roles. Después se
crea un contexto en el que el anfitrión (el paciente), con la ayuda del guía (el
terapeuta), organiza una fiesta simulada para las partes.
o Reconstrucción familiar. Sirve para enseñar a las personas que ellas son el
producto de los aprendizajes, algunos de ellos muy incoherentes, que han
hecho en sus familias de origen. En este caso, se denomina estrella al usuario
que va a reconstruir su historia con la ayuda del guía. Para empezar, el guía
ayuda al cliente a hacer un relato cronológico de su familia, desde el nacimiento
de los abuelos hasta el presente. Se recogen cambios importantes, trabajos,
nacimientos y muertes; y, además, todos los acontecimientos que tengan una
importancia especial para la estrella (por ejemplo: su primer fracaso en los
estudios). Como complemento, el usuario debe crear un mapa familiar de tres
generaciones, con nombres y cualidades de cada uno de ellos. Un tercer
elemento que se ha de añadir es el denominado círculo de influencia: se eligen
entre el público actores para representar a las personas más influyentes en la
vida de la estrella, esta se coloca en el centro y reordena a los personajes, luego
traza en el suelo con una tiza las líneas que la unen con cada uno de ellos (el
grosor de la raya representa lo intenso de la relación). Una vez revisada la
historia familiar y las relaciones, el guía ayuda al usuario a elegir algunas
escenas de su vida para representarlas. La cuestión es que la persona tome
conciencia de que está usando modelos anticuados para resolver problemas
actuales. Recordar el pasado debe servir para entender los sentimientos de
autoestima presentes y para crear la necesidad de crear un futuro diferente.
o Ejercicios de conciencia y comunicación. Se trata de una serie de ejercicios
experienciales dirigidos a enseñar a las personas los cinco derechos básicos (ver
y oír, sentir, decir, pedir y arriesgarse). Se presentan en formato de taller
específico o como técnicas concretas para usar en sesión.

 El manejo de la comunicación en terapia


La comunicación es un aspecto esencial para una autora que trabaja en el mismo
centro que los autores de la teoría de la comunicación humana.
o Satir usa mucho el contacto físico (comunicación analógica), es una terapeuta
maternal a la que le gusta abrazar o tocar a los miembros de la familia. Siempre
ajustándose a los tiempos y costumbres de estos: el contacto físico debe

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ofrecerse únicamente como respuesta a una invitación (aunque sea implícita)
de los usuarios.
o Uso de metáforas para transmitir eficazmente informaciones. La más conocida
es «la olla de la autoestima»: cada persona tiene un monto de autoestima que
sube y baja, como si del contenido de una olla se tratara. Cada miembro de la
familia puede contribuir a llenar o vaciar la olla de los otros. También le gusta
referirse a las familias como «una lata de lombrices», para señalar lo difíciles
que son las posiciones que hay que asumir para adaptarse a los demás.
o Uso del sentido del humor para relajar situaciones o introducir matices
emocionales diferentes en situaciones que parecen muy graves.
o Replanteamientos: se trata de ofrecer significados diferentes a las conductas
de las personas. A veces consiste en hacer explícitas las intenciones, otras se
ofrecen significados alternativos o se descubren reglas.

Terapia centrada en soluciones de De Shazer


Visión de la persona

La TCS asume los postulados básicos de la teoría general de los sistemas y de la teoría de la
comunicación humana. Además, se inscribe en una visión construccionista de la psicoterapia.
Ellos defienden que no existe una realidad independiente del observador, cada persona
interpreta el mundo en función de sus conocimientos previos, y estas interpretaciones se
renegocian constantemente a través de las conversaciones que se mantienen con otros
individuos.

Muchos terapeutas centrados en soluciones asumen también una visión narrativa de las
personas y la terapia.

Además, de Shazer recupera para la psicoterapia la visión positiva de los seres humanos.
Algunas características del ser humano que defiende la TCS:

 Todas las personas tienen algún tipo de competencia, entendiendo por tal tanto
cualidades personales como recursos de apoyo de su red social.
 Las personas son responsables de su propia vida. Decidimos, a veces limitados por las
restricciones del ambiente, pero estamos constantemente eligiendo entre
alternativas. Así que cualquier persona puede decidir hacerse cargo de su vida y
empezar a hacer algo diferente para resolver el problema. La TCS critica algunos
constructos psicológicos que quitan responsabilidad a la gente (el inconsciente).
 Los seres humanos estamos diseñados para ir hacia algún sitio, para establecer metas
y ponernos en marcha para conseguirlas, necesitamos soñar y trabajar para convertir
nuestros sueños en realidades.

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 Cada persona es única e irrepetible. Crecemos esforzándonos por diferenciarnos de
los demás, queremos convertirnos en alguien distinto al resto, ser especiales. Y
necesitamos que nos reconozcan como tales, y por eso nos enamoramos de quien ve
en nosotros algo distinto y valioso. En cambio, las clasificaciones diagnósticas nos
estandarizan, nos clasifican en función de los rasgos negativos que compartimos con
otros que también tienen problemas.

Patología

La TCS se une a toda la corriente antidiagnósticos que se inició a finales del siglo XX y cristaliza
en la actualidad con las rebeliones anti-DSM-5. Su visión es antinormativa. La presencia de
sufrimiento es el gran indicador de que existe un problema. Cuando una persona sufre por
algo que le pasa a ella o a alguien de su entorno, sabemos que estamos ante un problema que
hay que resolver.

Por lo demás, la TCS asume la filosofía del MRI sobre el origen de los problemas: suelen
aparecer asociados a transiciones vitales o crisis inesperadas, empiezan a existir cuando
alguien los etiqueta como tales, pone en marcha intentos de solución que no funcionan y los
mantiene en el tiempo a pesar de su ineficacia.

La TCS se deshace además de muchos de los conceptos de otros modelos de terapia familiar,
como la función del síntoma, la resistencia al cambio o el entender los problemas actuales
como consecuencia de una herencia interaccional que se transmite de generación en
generación. Ni siquiera asume la visión sistémica clásica que culpabiliza a la familia de las
interacciones que producen los síntomas. Al contrario, la familia es vista como una fuente de
recursos, como un colaborador necesario en el proceso de cambio.

Para explicar por qué las personas tienen problemas, de Shazer utilizaba una expresión poco
académica, pero simple y clara «shit happens». Las dificultades son inevitables, la gestión que
hacemos de ellas es lo que puede convertirlas en un problema grande.

Tratamiento

Objetivos

El objetivo de la TCS es resolver los problemas y no necesariamente cambiar a las personas.


Aunque sin duda cualquier cambio en el contexto del problema llevará aparejados cambios en
las personas. El compromiso de la TCS es ayudar a las personas a alcanzar sus metas, usando
preferentemente para ello sus iniciativas de afrontamiento exitosas y sus recursos personales.

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Terapeuta

El terapeuta debe asumir una posición de facilitador. La idea es que los usuarios son los
protagonistas del proceso y el terapeuta ayuda con sus técnicas a que ellos recorran el camino
que necesitan andar para conseguir sus metas.

Para ello, el terapeuta asume una posición de ignorancia, de no saber lo que es bueno o malo
para la gente, no es él quien decide en qué se tienen que convertir o cómo tienen que cambiar.
La terapia es colaboración, terapeuta y cliente construyen un equipo en el que los usuarios
son especialistas en su problema y los terapeutas son expertos en ayudar a resolverlos. Como
expertos en sus problemas y en sus vidas, los clientes deciden qué objetivos quieren
conseguir.

Para este trabajo colaborativo hace falta un terapeuta empático que sepa descubrir en las
personas esas cualidades que las convierten en seres únicos Su cualidad fundamental es la
capacidad de ajuste. Para facilitar el cambio el terapeuta debe ser capaz de conectar con los
valores de la persona, con sus ideas sobre el origen del problema y la naturaleza de las
soluciones, y con el ritmo y estilo de trabajo de cada uno.

Proceso terapéutico

 Discontinuidad entre problemas y soluciones La TCS demuestra que, a veces, para


resolver un problema es mejor establecer objetivos y ponerse en marcha para
conseguirlos. Y una vez que la persona consigue el futuro deseado, los problemas
pasados dejarán de ser relevantes.
 Correspondencia entre gravedad, antigüedad de los problemas y duración del
tratamiento Por mucho tiempo que un problema lleve activo hay que buscar las
causas que lo mantienen en el presente y trabajar para cambiar las cosas desde los
recursos actuales del cliente. Según la TCS, no se necesita saber mucho del problema
o del pasado, basta con saber dónde quiere llegar la persona y qué está haciendo, ya
que ayuda a ir en esa dirección.
 El cambio es inevitable, porque todo en la vida se transforma y porque las personas
están dotadas con recursos de afrontamiento.

Por lo demás, la TCS comparte la visión estratégica del proceso terapéutico: no son necesarios
tratamientos pautados con un número de sesiones fijas y un tiempo preestablecido de
antemano entre consulta y consulta. Cada sesión es una oportunidad para el cambio, y los
clientes usarán solo las que necesiten. En los tratamientos no hay una serie de fases por las
que se debe pasar, el terapeuta maneja una serie de técnicas que usa ajustándose a las metas
y al estilo de cada usuario. El objetivo de cada sesión es producir el mayor cambio posible y
en las subsiguientes se buscará que los cambios se amplifiquen y se hagan cada vez más
sólidos.

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Técnicas

 La técnica de proyección al futuro para negociar objetivos los terapeutas centrados


en soluciones no deciden los cambios que los usuarios necesitan, sino que los ayudan
a ir en la dirección que ellos quieran. Por ello, uno de los primeros pasos del
tratamiento es establecer objetivos. Para facilitar que las metas sean del cliente y no
opiniones del terapeuta, el profesional suele pedir a los usuarios que imaginen un
futuro próximo en el que ya han desaparecido todos los problemas que les han llevado
a la consulta. La formulación más clásica de las preguntas de proyección al futuro es la
pregunta milagro.
El terapeuta hace además un trabajo conversacional para asegurarse de que los
objetivos queden formulados de manera que sean: alcanzables, de empezar algo en
vez de terminarlo, de presencia de algo en vez de ausencia, que incluyan indicadores
de cambio observables y que sean interaccionales.
Hablar de objetivos tiene dos efectos interesantes: 1) permite establecer indicadores
concretos de cambio y con ello criterios para evaluar el impacto de la terapia (basta
con preguntar en la última sesión si se han conseguido o no y en qué grado); 2) actúa
como facilitador de la acción, imaginar futuros deseados crea estados emocionales que
ayudan a que las personas se pongan en marcha para conseguirlos.
 La búsqueda de avances o excepciones. Lo habitual en las personas que vienen a
consulta es que el problema se produzca en la mayoría de las situaciones, las
excepciones son precisamente aquellos momentos en los que las cosas funcionan
adecuadamente (los momentos de mayor alegría de la persona deprimida, o las
buenas conversaciones entre la pareja en conflicto). La máxima de la TCS es que en
esos momentos de mejoría excepcional puede estar la clave para hallar soluciones
estables. Para ello, el terapeuta debe saber sacar partido a los cambios haciendo
preguntas como: ¿qué es aquello diferente que ayuda a que las cosas funcionen?, ¿qué
cosa distinta hace cada uno y qué impacto tiene eso sobre el resto de las personas

El trabajo del terapeuta es entonces buscar excepciones, ampliarlas para crear una historia
de cambio y ayudar a extraer de la nueva historia los elementos concretos que hacen el
cambio repetible.

Una situación privilegiada para empezar a hablar de lo que funciona es la pregunta de


cambio pretratamiento: «Algunas personas me cuentan que en la última época anterior a
que viniesen a la terapia han empezado ya a notar algunas mejorías, ¿qué cambios has
notado tú?». El 50 % de las personas dicen haber experimentado alguna mejoría. Esto
permite empezar a hablar de cambios desde el minuto cinco de la terapia, sin tener mucha
información sobre el problema. También se puede introducir la conversación de
excepciones después de hablar de objetivos.

 El uso de escalas. Es una herramienta sencilla que permite hablar tanto de objetivos
como de excepciones. La más utilizada es la escala de avance: «En una escala de 1 a

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10, en la que 1 significaría que las cosas durante la última semana han estado peor que
nunca, y 10 que el problema está completamente resuelto, ¿cómo evaluarías el estado
del problema en la última semana?».
 El lenguaje del cambio. La profesional centrada en soluciones puede usar el lenguaje
para crear expectativas de cambio, lo que se conoce como lenguaje presuposicional:
«¿En qué vas a notar que tu esposa se vuelve a interesar por ti?», en lugar de usar el
condicional: «¿En qué notarías…?». Puede utilizar preguntas para deconstruir
significados, usando el debate socrático para cuestionar puntos de vista de los clientes.
En ocasiones la terapeuta también ofrece sus propios significados para redefinir la
visión del cliente. También es habitual el uso de metáforas y otros elementos que
ayuden a transmitir con claridad los mensajes de cambio.
 El diseño de intervenciones. La TCS busca producir cambios dentro de la sesión, pero
también solicita tareas para casa con el objeto de fomentar nuevos avances o ampliar
los ya encontrados. Hay tareas para trabajar con objetivos. También hay tareas para
facilitar excepciones.
 Técnicas complementarias. El modelo que combina el enfoque estratégico con el
centrado en soluciones se denomina terapia sistémica breve. No son pocos los que,
además, incorporan técnicas adicionales de otros modelos sistémicos para potenciar
la TCS, y a las estratégicas les añaden intervenciones estructurales o narrativas.

Terapia narrativa de White y Epston


Visión de la persona

En la terapia narrativa el objeto de trabajo ya no son los sistemas humanos, sino los relatos
que las personas han construido. Se orientan más al cambio de los sistemas lingüísticos con
los que representamos la realidad que al trabajo con los sistemas humanos que caracteriza a
los otros modelos sistémicos.

Los narrativos, al igual que la TCS, asumen la filosofía del construccionismo social. Las personas
interpretamos la realidad, esto es, seleccionamos informaciones a las que dotamos de
significados. Para tratar de darle una lógica a la inmensa cantidad de datos que manejamos,
los organizamos en relatos, en narraciones con una secuencia temporal y una estructura
lógica. Este proceso de construcción de realidades es interaccional, creamos historias
hablando con otros, y las transformamos constantemente a partir de las conversaciones que
mantenemos. Los relatos se crean en la interacción con otras personas y a través de
conversaciones.

Los narrativos utilizan la metáfora del texto escrito. Nuestra historia como especie empieza
en el momento en el que inventamos la escritura, por eso ellos utilizan muchas cartas
terapéuticas, para afianzar los relatos que se construyen en terapia.
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Para complicar la cosa, este libro de relatos que nos conforma no está escrito con tinta
indeleble; al contrario, estamos reescribiendo constantemente los párrafos, porque nos
repensamos constantemente en función de nuestras experiencias (nuestros éxitos y fracasos)
y de los mensajes que recibimos de los otros.

Patología

Las personas tienen problemas porque han construido un relato de la realidad que no les
ofrece salidas. Están atrapadas en una narración de los hechos que condiciona su
interpretación de la realidad, sus conductas y emociones, y han asumido esa historia como la
única alternativa posible.

Los relatos-saturados-de-problema suelen ser versiones empobrecidas de la realidad;


descripciones que omiten detalles importantes de la vida de las personas; detalles que, si se
incluyeran, podrían cambiar la perspectiva desde la que las personas entienden el mundo,
abriendo así alternativas de cambio.

Tratamiento

Objetivos

Construir relatos alternativos más abiertos, ricos y positivos que permitan a las personas
seguir adelante con sus vidas. Y también disminuir la influencia que tienen sobre las personas
algunos relatos de poder propiciados por la cultura que se difunde en una sociedad.

Terapeuta

Busca entender a las personas desde la curiosidad y el interés por conocer los aspectos
particulares de cada una de sus historias. Es un experto en mantener en marcha
conversaciones para el cambio y en hacer preguntas que ayuden a desarrollar nuevos
significados, pero se declara ignorante en cuanto a saber y opinar sobre lo que es bueno o
malo para sus clientes.

Al mismo tiempo es un profesional concienciado políticamente y comprometido con el cambio


social. Desde esta posición ayuda a las personas a liberarse de las imposiciones doctrinarias
de algunas sociedades combatiendo actitudes como el machismo o la homofobia.

El respeto por el paciente es una característica fundamental del narrativo.

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Proceso terapéutico

La terapia es una conversación para el cambio en la que la terapeuta, con sus técnicas, ayuda
a los usuarios a cuestionar sus relatos-saturados-de-problema y a construir historias
alternativas que favorezcan el cambio.

Técnicas

 Externalización
Los narrativos utilizan técnicas para cambiar las historias negativas que traen los
clientes y la externalización es la herramienta insignia del modelo. A través del
lenguaje el terapeuta ayuda a que el cliente describa el problema como algo externo a
él, como una entidad molesta contra la que hay que luchar. La idea es crear una
distancia entre la persona (o personas) y sus problemas, para ayudar a que se
enfrenten a ellos con mayor eficacia.

La técnica consiste en que el terapeuta, usando el lenguaje de una manera metafórica,


convierte al problema en una entidad externa a la que se pueden achacar todos los
aspectos negativos de la situación. Al mismo tiempo todo lo positivo, lo que ayuda al
afrontamiento, es descrito como recursos internos del cliente.
Los pasos para externalizar son los siguientes:
1. Decidir qué externalizar. Habitualmente se trata de algo negativo que la gente
percibe como un defecto, un aspecto que se siente incapaz de manejar, o
incluso un trastorno psicológico diagnosticado. El terapeuta decide con qué
puede ser más rentable trabajar en función de los objetivos terapéuticos
marcados.
2. Nombrar y uso del lenguaje personificador. Para crear distancia respecto al
problema el terapeuta, usando las mismas palabras que utilizan los clientes,
empieza a referirse al problema llamándolo por un nombre. Y, además,
comienza a atribuir a lo externalizado intenciones que lo hacen casi humano.
3. Efectos que el problema tiene sobre la persona. Mientras se sigue usando el
lenguaje personificador el terapeuta hace un listado de todos los efectos
negativos que el problema está teniendo sobre la persona, o sobre sus
relaciones.
4. Éxitos que la persona ha tenido afrontando la dificultad. Se trata de revisar en
qué momentos el cliente ya ha sido capaz de «vencer» de alguna manera al
problema. Para ello, se revisan lo que los narrativos llaman acontecimientos
extraordinarios, esto es, todos aquellos momentos en que las personas han
conseguido enfrentarse con algo de éxito a su dificultad.

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 Otras técnicas para cambiar historias
Las personas estamos constantemente tratando de dar sentido a lo que nos sucede.
Hay un plano de la acción (la conducta observable) y un plano de los significados (la
interpretación que hacemos de los hechos). Además, hay un tipo de significados que
tienen especial relevancia para la psicoterapia, los vinculados a nuestra identidad, las
interpretaciones que hacemos sobre de qué manera está relacionado lo que nos
ocurre con lo que somos. Acciones y significados son los contenidos de los relatos.
Veamos ahora otras técnicas narrativas para cambiar historias:
a. Conversaciones de reautoría Sirven para que la persona modifique el relato
de su identidad revisando los significados que tiene una acción particular. El
esquema básico de trabajo sería el siguiente:
1. Revisar el acontecimiento presente y lo que puede significar en
términos de identidad.
2. Repasar acontecimientos pasados similares y sus significados para la
identidad.
3. Pensar en posibles acontecimientos futuros en la misma línea.
b. Uso de testigos externos Los cambios son más potentes cuando alguien de
fuera los percibe y reacciona ante ellos.
c. Club de vida (conversaciones de remembresía) Continuando con la idea de
usar testigos externos, el club de vida es una técnica para reconstruir la
identidad de los clientes utilizando el punto de vista de las personas que han
sido significativas en su vida. Cuando una persona se siente desvalida y
atrapada por su problema y le parece que hay acontecimientos pasados que
conviene revisar, el club de vida nos permite reescribir la historia de nuestros
clientes usando el punto de vista de testigos externos de cualquier época.
Pasos:
1. Se les pide a los usuarios que realicen un listado de todas aquellas
personas que han sido importantes en su vida. En un segundo momento
se les pide que añadan cualquier otro tipo de ser por el que se hayan visto
influenciados.
2. A partir de ahí, se revisa la influencia que cada uno de ellos ha tenido
sobre nuestro usuario. De las personas negativas se habla de cómo se
sobrepuso a su influencia y qué aprendió a pesar del sufrimiento que
pudo experimentar en la relación.
3. En el último movimiento el terapeuta le explica al usuario que nuestra
memoria funciona como una especie de club en el que guardamos los
recuerdos de todas las personas que han sido importantes para nosotros.
Cada uno de nosotros somos los presidentes de nuestro club de vida y
tenemos derecho a modificar el estatus de sus socios. A continuación, se
discute qué socios se merecen estar en el cuadro de honor y por qué

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razones. Se establece también a quiénes quiere mantener como socios
ordinarios, e incluso a quién le gustaría despedir del club.
d. Documentos terapéuticos algunos ejemplos de cartas habituales son:
 El terapeuta puede escribir cartas a los clientes para:
 Invitar al tratamiento a personas que no han acudido en primera
instancia, o ponerse en contacto con personas que no asistieron
a una entrevista que tenían concertada.
 Afianzar los cambios que se han tratado durante las sesiones
 Hacer una «carta de recomendación» para las personas que han
terminado un tratamiento para que la utilicen como quieran.
 Certificado de éxito: se utilizan con frecuencia para premiar a
niños que han terminado exitosamente la terapia.
 Cartas que escriben los clientes, a petición del terapeuta, para:
 Despedir un problema: se les pide que, después de convivir
mucho tiempo con una dificultad, y una vez que la han vencido,
escriban una carta de despedida al problema figurado.
 Difundir un éxito entre amigos y familiares.
 Decir cosas que quedaron sin resolver: aquí caben todo tipo de
cartas que se escriben en duelos, en situaciones de abuso sexual
o violencia dirigidas a personas con las que ya no se puede
hablar.
 Que los clientes describan su proceso de terapia y recuerden
siempre qué es lo que les ayudó a salir adelante.

 Tareas para casa


Después de un trabajo de externalización pueden pedir tareas como: «Fíjate en qué
otros momentos eres capaz de vencer al miedo», o «haz un listado de todas las cosas
que te impide hacer la depresión». Si el trabajo ha sido de reautoría: «Trata de
recordar todos los momentos de valentía que ha habido en tu vida», «escribe qué
cosas diferentes te va a permitir hacer tu recién descubierta valentía». Hay muchas
tareas que pueden apoyar un trabajo de club de vida: «Piensa todas las personas que
han sido relevantes en tu vida y trae una foto la próxima sesión», «contacta con todas
las personas que forman parte de tu cuadro de honor», «escribe una carta explicativa
para todos los socios que han cambiado de estatus en tu club de vida contándoles las
razones del cambio, luego decides si la envías o no». Además de las cartas, hay otras
tareas que sirven para hacer más potente el trabajo con testigos externos. Es
especialmente interesante un ritual de agradecimiento que se suele pedir al final de
los tratamientos: «Organizad una fiesta para todas las personas que os han ayudado a
vencer al problema, y escribid una nota personalizada para cada uno de ellos
explicándole lo que más te sirvió de lo que hizo para ayudarte».

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