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Los Diez Mandamientos

Los diez mandamientos son reglas divinas que guían a los hombres hacia el reino de los cielos, enfatizando la importancia de amar a Dios y al prójimo. Se dividen en dos tablas: la primera se refiere a la relación con Dios y la segunda a la relación con los demás. Cada mandamiento establece principios fundamentales para una vida moral y espiritual, promoviendo el respeto, la justicia y la santidad en las acciones humanas.

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Los Diez Mandamientos

Los diez mandamientos son reglas divinas que guían a los hombres hacia el reino de los cielos, enfatizando la importancia de amar a Dios y al prójimo. Se dividen en dos tablas: la primera se refiere a la relación con Dios y la segunda a la relación con los demás. Cada mandamiento establece principios fundamentales para una vida moral y espiritual, promoviendo el respeto, la justicia y la santidad en las acciones humanas.

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Los diez mandamientos.

¿Qué son los diez mandamientos de la ley de Dios?


Es posible decir que los mandamientos, se consideran como Las Reglas que han sido
puestas por Dios, a los hombres, con el fin de que puedan entrar al reino de los cielos.
Siendo que inclusive fue dicho por el mismísimo maestro Jesús “Si quieres entrar en la vida
eterna, cumple los mandamientos”.
1. Adorar a un solo Dios 6. No cometerás actos impuros
2. No tomar el Nombre de Dios en vano 7. No robarás
3. Santificar las fiestas. Y la segunda 8. No dirás falso testimonio ni mentirás
parte se refiere al prójimo, y allí están 9. No consentirás pensamientos ni
otros siete mandamientos: deseos impuros
4. Honra a tu padre y a tu madre 10. No codiciarás los bienes ajenos.
5. No matarás

Introducción
En una ocasión se acercó a Jesucristo un joven y le preguntó: «Maestro, ¿qué tengo que
hacer para alcanzar la vida eterna?». Sin duda el joven le había oído predicar y sabía que
hablaba de una nueva vida con la que se podía superar la muerte. Pero ¿cómo entrar en esa
vida?
La respuesta de Jesucristo fue muy simple: «Ya conoces los mandamientos, guárdalos». Y
le recordó una parte de la lista: «No matarás, no adulterarás, no robarás, no levantarás falso
testimonio, honra a tu padre y a tu madre». Como resumen, añadió: «Ama al prójimo como
a ti mismo» (Mt 19,16-19).
«Este comienzo es 7 más maravilloso de lo que se pueda decir, porque incluye el relato de
la creación del mundo; y en él se da a entender que el mundo está en armonía con la Ley y
la Ley con el mundo y que el hombre que respeta la Ley, en virtud de ese respeto, se
convierte en ciudadano del mundo, por el solo hecho de que conforma sus acciones con la
voluntad de la naturaleza por la que se gobierna el universo entero» (De Op. Mundi, I, 1-3).
Las dos tablas: lo que se debe a Dios y al prójimo
Estos diez mandamientos de dividen en dos tablas, este relato se encuentra en el libro del
Éxodo y es uno de los principales de la Biblia. Para el pueblo judío es relato del Éxodo es el
recuerdo de su libertad. Y para los cristianos el Éxodo es una imagen que anuncia la
liberación del pecado y el paso hacia la tierra prometida que es el cielo.
Después, según cuenta el mismo libro, otros muchos preceptos sobre casi todos los aspectos
de la vida y finalmente, instrucciones muy detalladas sobre el templo, las vestiduras, las
ceremonias y las fiestas.
Los diez mandamientos son considerados por el antiguo pueblo hebreo como fruto de su
alianza con Dios en el Sinaí. Estos preceptos, se deben tener en cuenta, ya que la vida cristiana
gira en torno al bien supremo que es Dios. Por tanto, cada ser humano debe actuar según
Dios, llevando buena conducta ante su presencia, es por eso que estos diez mandamientos se
resumen en dos, Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como así mismo, es decir
que el hombre que los cumple, permanece en Dios con una vida intachable.

1.- Amarás a Dios sobre todas las cosas


El primer mandamiento de la biblia exige amar a Dios con toda el alma. Los buenos judíos y
cristianos responderían que Dios es lo más digno de ser amado, porque es infinitamente
bueno y justo. El apóstol San Juan nos recuerda que no se puede amar a Dios a quien no
vemos si no se ama al prójimo al que vemos. El prójimo es imagen de Dios.
El primer mandamiento amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con
todas tus fuerzas, lleva aparejado un camino de conocimiento. Por ende, solo se puede amar
así, si se le conoce así. Solo si se llega a conocer la inmensa bondad de Dios podemos amarle
con todo el corazón.
El primer mandamiento dice que hay un solo Dios, y que hay que adorarle, confiar en Él y
amarle con todo el corazón, con toda la mente, con todas las fuerzas. La tradición cristiana
piensa que la relación del ser humano con Dios se desarrolla con tres virtudes la fe la
esperanza y la caridad. A esto se le llama Virtudes porque son hábitos que ponen en el centro
a Dios.
Tener fe consiste en creer en Dios: creer que existe Dios, Pero también cree lo que Dios
enseña, aceptar su mensaje y su palabra. Creer que Dios existe es pensar que toda la realidad
tiene un fundamento bueno y justo y razonable.
La esperanza es la confianza en Dios. Es decir que, en el fondo, para grandes cuestiones de
la vida se confía en Dios, no se confía simplemente de las propias fuerzas ni en los medios
de que uno dispone, ni en la buena suerte.
La caridad es el amor de Dios, el amor que tiene Dios y el amor que da Dios. Porque es el
amor de Dios y porque Dios lo da, es posible amarle a Él y al prójimo con todo el corazón,
con toda la mente y con todas las fuerzas.
Es obvio, que el significado de este mandamiento se basa, en el amor que se debe
considerar como lo más importante de la vida. Siendo que se trata de amarlo, de respetarlo.
Así como de vivir en la cercanía de dios.
Todo esto es posible, mediante la práctica de la oración, por, sobre todo, el cumplimiento de
la voluntad del mismo, en la vida de los jóvenes y adultos. Es decir, amarle por encima de
cualquier otra cosa.
Asimismo, fue Cristo el que vino a darnos las enseñanzas obvias, mediante lo que fu su
vida. Por lo tanto, se hace necesario el cumplimiento de estos mandamientos tal como lo
hizo el amado Maestro Jesús.
2.- No jurarás el nombre de Dios en vano
El segundo mandamiento es “No tomarás en Nombre de Dios en vano”. Pide tratar el
Nombre de Dios con el debido respeto, no usarlo mal, evitar blasfemia y no sin necesidad o
en falso, poniendo a Dios por testigo. Por tanto, hablar del nombre es hablar de la persona.
Maltratar el nombre es maltratar a la persona. Esto también sucede con el nombre de Dios.
Dios revela su nombre nuevo, que nunca se había usado antes. Se lo revela “Yo soy el que
soy”, que es una afirmación de entrada fuerte y misteriosa. Esto quiere decir que Dios, tiene
que ser el que es verdaderamente es por encima de cualquier otra cosa. Dios es “el que es”.
Por ende, Dios no es un ser más, que hay que tratarlo como si fuera un ser más. Es el que
verdaderamente es, antes que nada, e independiente de ningún otro. Lo demás existe porque
Dios quiere y en la medida en que Dios quiere.
En el nuevo testamento Jesús nos enseña a llamarle Padre. Es el nombre más importante de
toda la revelación cristiana. Para los cristianos Dios es ciertamente “el que es” pero sobre
todo es Padre, en un sentido mucho más fuerte y mucho más completo que los padres de la
tierra.
En este mandamiento se evidencia el respeto que debe profesarse por el nombre de Dios.
Además del deber de respetar todas aquellas cosas las cuales son sagradas, tal como por
ejemplo las enseñanzas que viniera a dar el maestro Jesús.
Así es que, no resulta correcto el hecho de decir, que se jura en el nombre de Dios santo. Y
menos por cuestiones superfluas. Por lo tanto, las promesas de Dios no son cosas de juegos,
sino que son cosas bastante serias.
Es así que el hecho de que se jure de forma falta, es equivalente a tomar a Dios, para que
sea testigo de algo, que no se tiene la intención de cumplir. O que posteriormente será
echado para atrás luego de haberse prometido.
3.- Santificarás las fiestas
El tercer mandamiento recuerda el día del sábado para santificarlo. Seis días trabajaras y
harás todos tus trabajos, pero el día séptimo es día de descanso, es para el Señor tu Dios. (Ex
20, 8-10). Por eso, el sábado es el día para recordar e imitar el descanso de Dios, y darle
gracias por su creación, de la que nosotros formamos parte. El sábado es un día de descaso,
donde se dejan las obligaciones diarias para recuperar fuerzas. Pero sobre todo es un día de
culto, para dedicar tiempo a Dios, a la oración y a la alabanza.
Para los cristianos pasaron de celebrar el séptimo día, el sabath, a celebrar el día siguiente, el
octavo día o primer día de la semana, porque en ese día resucitó Jesucristo. El domingo es el
día del culto cristiano, para descansar del trabajo y alabar a Dios y darle gracias por su
creación y por su salvación con Jesucristo.
El tercer mandamiento invita de manera especial a contemplar y admirar la obra de Dios, la
obra de la creación. No es solo dejar de trabajar. Es también agradecer los bienes que no nos
hemos dado a nosotros mismos: la vida y la naturaleza.
Desde los primeros tiempos los cristianos, el centro de la celebración del domingo es la
participación en la Misa o Eucaristía. Los mas importante de la misa es la ofrenda que Cristo
de sí mismo: de su cuerpo, que es entregado por nosotros, y de su sangre derramada por
nosotros.
En este caso el significado viene dado por que es necesario dedicarle a Dios los días
domingos. Así como también aquellos días en los cuales se celebran las fiestas de tipo
religiosas en la iglesia católica.
Luego entonces quienes profesan la religión católica, para esos días deben consagrarse para
asistir a la misa. Siendo la razón de no asistir, el hecho de que se tenga alguna grave
enfermedad, o que suceda algún tipo de emergencia.
Resulta pues, que los días domingo. Así como también aquellos, que se consideren por los
católicos como de fiesta. Igualmente es obligatorio que se mantenga el descanso, los días
domingos y los de fiesta.
Días de fiesta en los Temas para jóvenes católicos
Así como también son días de fiestas los domingos. Se tienen otros días durante el año, en
donde se hace obligatorio para los católicos, la asistencia a la misa que se dedica a dicha
fiesta, la cuales son entre otras:
El 1 de enero de cada año.
El día jueves de Corpus Christi.
Cuando se celebre del día de la patrona o patrón de la localidad específica.
Los días de la Semana Santa.
El día 25 de diciembre, día de la Navidad.

4.- Honrarás a tu padre y a tu madre


A partir de este cuarto mandamiento empieza la segunda tabla que consiste en amar al
prójimo como así mismo.
Este cuarto mandamiento en resumen dice: “Honrarás a tu padre y a tu madre”. Y en nuestra
tradición moral incluye todo lo que se refiere a las relaciones familiares. La vida es un gran
don que hemos recibido sin pagar por ella. Nuestros padres nos han alimentado, limpiado,
cuidad, día tras día, durante años antes de que seamos capaces de darnos cuenta y agradecerlo.
Ellos lo han dado todo con un amor muy generoso.
El cuarto mandamiento acoge los deberes de los hijos para los padres. Y también los deberes
de los padres con los hijos: alimentarlos, cuidarlos y educarlos. Con el debido respeto porque,
aunque sean pequeños, son personas, son tutelados por los padres, pero nunca llegan a ser
propiedades de los padres, porque el hijo es una persona que se le concede dignidad y libertad
que siempre hay que respetar.
Entre los deberes que los hijos tienen hacia los padres es el respeto, la obediencia, la ayuda
que merecen ellos, y honrarlos con nuestras buenas acciones.
Este mandamiento claramente hace la indicación del amor que, como hijos buenos,
debemos profesar a nuestros padres. Así es que se requiere la práctica del agradecimiento,
debido a que fueron ellos los que nos dieron la vida, y la crianza y educación.
Es necesario tener en cuenta, que a los padres se debe profesar el mayor de los respetos.
Aun cuando ya no se esté dependiendo de los mismos. Igualmente resulta obligatorio,
brindarles a los padres ayuda en cuanto a lo material.
Así como también el apoyo, y acompañamiento en los años que se vayan poniendo viejos,
así como también cuando enferman. Sin duda que es indispensable, el ocuparse de aquellos
que, durante toda su vida, se ocuparon de nosotros.
5.- No matarás
El quinto mandamiento recuerda que la vida es un don de Dios. Nadie tiene el derecho a
disponer de la vida de otro. Dios la da y Dios la quita. I siquiera uno mismo es dueño de su
propia vida. La vida que tiene nuestro cuerpo, la hemos recibido como regalo de Dios, y
también nuestro cuerpo. Es nuestro y, al mismo tiempo, no es del todo nuestro. No podemos
hacer con él lo que queremos. A Él le pertenece nuestra vida y en realidad, también nuestro
cuerpo.
El quinto mandamiento del decálogo dice: “No matarás” y en otro lugar concreta: “No quites
la vida del inocente y justo” (Ex 23, 7). Esta claro: no se puede matar al inocente. Y al
culpable, ¿se puede matar al culpable?
Nadie tiene derecho de quitar la vida a otro. En ninguna circunstancia. Solo existe, como
anteriormente decía, el derecho a defenderse y como caso extremo, se puede matar en defensa
propia.
Así como la vida está en las manos de Dios, al final hay que dejar que por su propia decisión
se termine la vida, es decir hay que dejar que acabe naturalmente, eso es lo que nos enseña
la tradición cristiana. No hay que matar, no hay que herir, no hay que insultar, para que la
vida propia y de los demás se pueda respetar.
En ningún caso nadie por ningún tipo de motivo, tiene el derecho de quitarle la vida a otro
ser humano. Puesto que es Dios, solamente Él da y quita la vida. Asimismo, por la iglesia
católica, existen Temas para jóvenes católicos al respecto, se considera que el aborto, es lo
mismo que matar al propio hijo.
Siendo esto a una criatura, la cual no tiene la más mínima forma de defenderse, puesto que
aun cuando sea demasiado pequeñito, ya es un cuerpo donde está habitando y alma, y
también de trata de un hijo de Dios.
De la misma manera, se considera dentro de este mandamiento, el hecho del suicidio y el
reconocimiento del pecado, al momento en el que dicho mandamiento
Así pues, que en este mandamiento se pide que sea respetada y valorada la vida y la salud
propia. Siendo que debe entenderse que, por ejemplo, el hecho de consumir alcohol de
manera excesiva, se encuentra prohibido. Al igual que el consumo de drogas, puesto que
son factores que afectan notablemente la vida de la persona que los consumen.
Asimismo, el hecho de respetar la vida de los demás, por lo cual es prohibido por la iglesia
católica, mediante este mandamiento lo que se refiere cualquier hecho que atente contra la
vida de las personas, así como también, lo relativo a:
Guerras.
Torturas.
Terrorismo.
Secuestro.

6.- No cometerás actos impuros


Aunque no exista un mandamiento sobre el comer, existe un mandamiento sobre el sexo, que
es el sexto mandamiento. Dice sencillamente: “No cometerá adulterio”: es decir, respetaras
las promesas matrimoniales. Se entiende entoces que la moral preste mucha atención al sexo
que a la comida u que le dedique un mandamiento.
La moral no es otra cosa que guiar la conducta por la razón, respetando lo que haya que
respetar. En primer lugar, hay que respetar al prójimo, esto es la justicia que es una gran parte
de la moral. En segundo lugar, hay que respetarse así mismo, la propia humanidad. La moral
sexual ocupa un lugar intermedio porque tiene que ver con el respeto al prójimo y así mismo;
y con el respeto al sentido de la sexualidad, del matrimonio y de la familia.
Vivir una sexualidad siempre y como Dios lo pide es importante, ya que se dive bajo los
preceptos de Dios, se es más consciente de las acciones y se valora más la vida.
En cuanto a los Temas para jóvenes católicos, lo que se relaciona con este mandamiento
indica varias cosas, en las cuales se debe estar bien claros, tales como que:
Deben ser aprendidas a dominar, las pasiones por los hombres. Respetando así la
sexualidad de los mismos. Lo cual se denomina como castidad.
En relación a las ofensas principales para la castidad se encuentran, entre otras:
La lujuria.
La masturbación.
Fornicación.
Pornografía.
Prostitución.
Violación.
Prácticas homosexuales.
De igual forma luego de estar casados, se requiere de la fidelidad en el amor, la cual ha de
durar hasta que la muerte los separe.
Asimismo, se consideran por la iglesia católica, como pecados mortales, además:
El adulterio, es decir, el hecho de tener relaciones con otras personas las cuales no sean
nuestras esposas, o esposos.
Tener más de una esposa o esposo.
Practicar el abuso sexual de cualquier persona. Siendo peor el caso en los propios hijos o
niños familiares.
El hecho de convivir, así como tener relaciones sexuales con alguien, antes de que se haya
contraído matrimonio eclesiástico.
El hecho de divorciarse y posteriormente casarse con otras personas.
7.- No Robarás
El séptimo mandamiento prohíbe tomar o retener el bien del prójimo injustamente y
perjudicar de cualquier manera al prójimo en sus bienes. Es decir que además del puro
robo, que es tomar y quedarse con los bienes ajenos, se considera pecado contra el séptimo
mandamiento no dar o no devolver lo debido, y dañar los bienes del prójimo.
“No robarás”, es decir no tomaras los bienes ajenos, no retendrás lo que tienes que pagar o
devolver, ni harpas daño injusto a los bienes ajenos. También se roba cuando se vende algo
con menos cantidad o calidad de lo prometido. Se roba cuando se hace menos trabajo del
acordado o cuando se hace peor. Pero también roban los que cobran comisiones injustas y
ocultas por hacer compras o ventas o gestiones en nombre de otros.
Todo es bueno se ama. Amamos las cosas buenas y por eso, también amamos todo lo que
tenemos y vale algo. Los bienes dan libertad porque podemos hacer las cosas. Pero también
quitan la libertad, porque crean lazos que no sujetan.
Sin duda, claramente indica este mandamiento a no tomar lo que es ajeno. Aun cuando se le
antoje demasiado. Y se crea que la otra persona no ha de darse cuenta, de que algo le está
faltando. Inclusive si se cree que la otra persona no lo utiliza o no lo necesita. Es decir, hay
que tener muy claro que lo ajeno se respeta. Y es un mandamiento divino.
Igualmente es necesario tener en cuenta, que se debe cuidar toda la creación de dios, tal
como la naturaleza y los animales. Así como también, cuidar los bienes que son públicos y
que se comparten en comunidad.
8.- No mentirás
El octavo mandamiento trata sobre la verdad. En la Biblia prohíbe dar falso testimonio o
jurar en falso y se refiere, más bien, a actos públicos o solemnes. En la tradición cristiana
incluye todos los actos de la vida humana: pide vivir en la verdad, buscar la verdad, decir la
verdad y defender la verdad.
El catecismo ha recogido como ideal de vida una exposición que se encuentra ya en el
Evangelio de San Juan, usaba Santa Teresa y le preguntaba mucho al papa Juan Pablo II:
“Vivir en la verdad”.
Este mandamiento para los Temas de jóvenes católicos está bastante claro. Es obvio que se
refiere, a que se debe siempre hablar con la verdad a las demás personas. Puesto que el
hecho de decir algo que es falso, es entonces el decir mentiras y engañar a los demás.
La mentira siempre termina siendo descubierta, y la verdad sale a flote. Por lo cual, la
persona que queda como mentirosa, pasará el resto de su vida condenada, a que no se le
crea aun cuando no esté mintiendo.
Así es que en el caso de que, en algún momento, se haya hablado con mentiras, resulta
necesario aclarar y decir la verdad. Para comenzar a caminar por el camino de la verdad y
la vida.
9.- No consentirás pensamientos ni deseos impuros
El noveno mandamiento, según la tradición cristiana, se formula así: “No consentirás
pensamientos ni deseos impuros”. En la Biblia el corazón es el centro de la persona, el
lugar de los grandes amores, y también la sede de la sabiduría, donde la persona se recoge a
meditar y tomas sus decisiones. El corazón es la sede de las grandes aspiraciones humanas
y de deseos más altos, también es la cede que juzga la razón.
Los deseos sexuales son parte de nuestra personalidad. La sexualidad es una gran fuerza
natural que está biológicamente al servicio de la vida. Es por ello, que los impulsos
sexuales tienen gran capacidad de desordenar a las personas. Por tanto, la tradición cristiana
dice que se necesita mucho la gracias de Dios.
Se trata este mandamiento del hecho de que no se debe pensar, ni mucho menos desear
aquellas cosas consideradas como inmorales o impuras. Siendo que en el caso de que
lleguen dichos pensamientos a la mente. Deberán ser desechados inmediatamente.
A fin de que no se caiga en esta falta, resulta de suma importancia el hecho de que no sean
vistas películas o revistas. En las cuales se estén mostrando cosas que tengan que ver con
provocar, deseos y pensamientos impuros.
10.- No codiciarás los bienes ajenos
El décimo mandamiento es “no desearás o no codiciarás los bienes ajenos” y según explica
el catecismo de la iglesia católica, este mandamiento “prohíbe la codicia del bien ajenos,
raíz del robo de la rapiña y del fraude” 2534). También el décimo mandamiento prohíbe la
avaricia, el deseo moderado de las riquezas y de su uso de poder.
Desear es aspirar a los que no se tiene. Y no podemos evitar desear porque somos seres
necesitados: nos falta muchísimas cosas. El deseo surge siempre cuando notamos algún tipo
de carencia, que algo nos falta.
Se habla de deseos que son necesario, como el comer, dormir, jugar etc. Es decir, que son
deseos naturales. Pero cuando el décimo mandamiento, se refieres es a no desear lo bienes
ajenos, ya que, porque es una manera de dejar que, en el corazón entre la envidia, la
avaricia, y muchos pecados que lo pueden llevar hacer algo más.
Los deseos son una parte muy importante de la motivación humana. Sin ellos seríamos
abúlicos y nos costaría mucho vencer la pereza, porque todo cuesta. La tradición cristiana
añade que esa razón debe estar encendida por el amor de Dios y el amor a los demás. Es el
amor de Jesucristo. Esto es lo que nos realiza como personas y la clave de felicidad.
Aquí se plantea claramente, el comportamiento que deben tener las personas, donde privará
el agradecimiento por lo que se tiene, y no el deseo de tener lo que los demás tienen. Donde
se enerva la conducta envidiosa y mala.
Siendo que ha sido dado por dios a cada quien lo que tiene, y por lo tanto es responsable de
su uso, y su disfrute. Nadie en la tierra debe envidiar a quien, mediante su trabajo y buenas
obras, tengas las cosas materiales, que se ha ganado con su mayor esfuerzo.
En conclusión
Es de señalarse pues, que todos los mandamientos fueron resumidos, por el Maestro Jesús,
de la siguiente manera:
1- Amarás al Señor tu Dios, con todo tu corazón, con tu alma y con todas tus
fuerzas.
2- Y Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

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