TEMA 2.
EL GIRO ANTROPOLÓGICO DE LA FILOSOFÍA: SOFISTAS Y SÓCRATES
1. LOS SOFISTAS
El término "sofista"era para referirse a alguien experto o sabio. Sin embargo, a mediados del
siglo V a.C., se aplicó a educadores profesionales que enseñaban por dinero, lo que llevó a que el
término adquiriera un sentido peyorativo, asociado con "embaucador" o "falso sabio". Esto, entre
otros factores, se debe a las críticas de filósofos como Platón y Aristóteles.
Algunos de los sofistas más destacados fueron Protágoras, Gorgias, Calicles y Trasímaco.
Aunque la mayoría de sus escritos se han perdido, su influencia perdura en la filosofía y en su
debate con Sócrates. Aunque no formaron una escuela filosófica, se les agrupa por compartir
ciertas características comunes:
a) Daban un importante papel a la enseñanza: Los sofistas se veían como maestros de virtud,
capaces de enseñar qué es el bien. Cobraban altas sumas por sus lecciones, lo cual era
novedoso en Grecia, donde la educación se consideraba un proceso natural y desinteresado.
Los sofistas enseñaban habilidades esenciales para la vida pública y privada en la democracia
griega, como la retórica (el arte de persuadir en asambleas y juicios) y la política (el arte de
gobernar). También tenían la capacidad de defender cualquier argumento, aún si parecía falso,
y enseñaban esta técnica a otros.
b) Los sofistas defendían el relativismo, tanto epistemológico (todas las opiniones son
verdaderas, sin verdades absolutas) como ético (lo bueno o malo depende de la convención, no
hay acciones objetivamente buenas o malas).
Protágoras, uno de los sofistas más importantes, decía que la verdad y la falsedad son
relativas al ser humano.
c) Los sofistas se caracterizaban por su escepticismo, sosteniendo que el verdadero
conocimiento de la realidad no es posible.
Gorgias es el máximo representante del escepticismo entre los sofistas. Su teoría del conocimiento
se resume en tres tesis:
a) Nada existe (tesis ontológica).
b) Si algo existiera, no lo podríamos conocer (tesis epistemológica).
c) Si algo fuese conocido, no lo podríamos comunicar (tesis lingüística).
De estas tesis, Gorgias extrae la conclusión de que no hay nada que se pueda conocer. No existen
verdades objetivas y si las hubiera, no podrían ser conocidas. Por ello, el lenguaje no sirve para
expresar ninguna verdad, siendo hablar una forma caprichosa de asociar palabras y significados. El
planteamiento epistemológico tiene consecuencias éticas, ya que Gorgias considera el lenguaje un
instrumento de dominio, donde la retórica puede engañar. Así, quien domina la palabra puede
dominar a las personas.
d) Los sofistas adoptaron una postura convencionalista en relación a la legalidad, diferenciando entre
physis (naturaleza) y nomos (legalidad, costumbre). Afirmaron que las leyes que dirigen las
sociedades son el resultado de convenciones establecidas mediante un pacto social (el nomos).
2. EL DEBATE PHYSIS/NOMOS
Los sofistas distinguieron entre lo creado por el ser humano (nomos) y la naturaleza (physis).
Reconocieron que el ser humano está sometido a leyes naturales, como la gravedad, que son
necesarias e inmutables. En contraste, consideraron que las leyes humanas, opiniones,
costumbres y cultura (nomos) son productos artificiales y convencionales, es decir, pueden
variar y son contingentes. Esta visión se reforzó con los descubrimientos geográficos que
mostraron diversas formas de vida moral, social y política en el mundo.
Aunque todos los sofistas coincidían en que la ley es convencional, no todos valoraban la ley de
la misma manera. Esto les llevó a cuestionar su justificación y conveniencia: si las leyes
humanas son producto de la convención, ¿qué nos obliga a cumplirlas?, ¿cuál es su
legitimidad?, ¿es mejor seguir la ley natural o la convencional? Las posturas ante estas
preguntas son:
a) Algunos filósofos, como Protágoras, defendían el nomos, argumentando que las leyes son
necesarias para vivir en sociedad. Sostenían que surgieron de un acuerdo entre individuos que,
al darse cuenta de que vivir separados era perjudicial, optaron por convivir, lo que permite la
supervivencia y el desarrollo personal.
b) En contraste, los defensores de la physis criticaban la ley convencional por ir en contra de
los intereses naturales. Dentro de esta corriente hay tres posturas:
Hipias, con una posición igualitarista, argumentaba que la ley establece diferencias artificiales
entre personas que, por naturaleza, son iguales.
Calicles, desde una postura antiigualitarista, afirmaba que las leyes son injustas porque
imponen una igualdad artificial que niega la regla natural del más fuerte. Ambos sostenían que
las leyes naturales se resumen en la búsqueda del placer y el dominio del más fuerte, y
consideraban que las leyes convencionales eran arbitrarias y, por lo tanto, inmorales.
c) Los teóricos del contrato social, como Glaucón y Trasímaco, afirmaban que la ley representa
el interés de los poderosos, quienes imponen el nomos como lo justo. Creían que, por
naturaleza, es más beneficioso ignorar la ley y seguir nuestros deseos, pero las personas
obedecen por miedo a las consecuencias de incumplirla.
4.2. LA DIALÉCTICA SOCRÁTICA: IRONÍA Y MAYÉUTICA
Sócrates creía en la posibilidad de alcanzar el conocimiento sobre la verdad, la belleza y la
justicia, utilizando el diálogo racional como método. Su enfoque se dividía en dos fases: la fase
irónico-refutativa, donde cuestionaba ideas preconcebidas, y la fase mayéutica, que ayudaba a
las personas a descubrir la verdad por sí mismas.
Sócrates cree que, para alcanzar el verdadero conocimiento es necesario, en primer lugar,
reconocer la propia ignorancia.
- La ironía socrática consiste en llevar al interlocutor a reconocer su ignorancia,
cuestionando conceptos como el valor y la justicia. A través de preguntas y paradojas,
rechazar creencias, mostrando que el que se considera sabio en realidad no sabe y
llevándolos así a la contradicción.
- La mayéutica implica analizar casos concretos para encontrar definiciones generales.
Por ejemplo, al estudiar comportamientos temerarios, puede concluir que la temeridad
es asumir riesgos innecesarios. Así, busca que los demás comprendan conceptos
morales sin imponer su visión.
4.3. EL INTELECTUALISMO MORAL DE SÓCRATES
La teoría ética de Sócrates, conocida como intelectualismo moral, relaciona la bondad y la
virtud con adquirir conocimiento. A diferencia de los sofistas, que buscaban el poder a través
de la persuasión, para Sócrates, el objetivo del diálogo es alcanzar un verdadero conocimiento
sobre la virtud, que considera cultivable y enseñable.
Sostiene que la moralidad es un saber técnico: no se puede ser bueno sin saber qué es el bien,
y la maldad es ignorancia de este concepto. La virtud consiste en maximizar la racionalidad.
Sócrates afirma que la bondad lleva a la felicidad, y que las malas acciones son fruto de la
ignorancia, ya que nadie desea hacer el mal a sabiendas. En resumen, "el bueno es feliz, y el
malvado es desgraciado".
La racionalización de la virtud por parte de Sócrates elimina la culpa de la moralidad y responde
al convencionalismo ético-político de los sofistas, a quienes culpa de la decadencia de Atenas.
A diferencia de los sofistas, que cuestionaban las leyes y los valores universales, Sócrates
sostiene que la felicidad se logra a través del compromiso moral y político de los ciudadanos.
Esta visión fue continuada por Platón y Aristóteles, influyendo en la historia del pensamiento.