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Resumen DD - HH

Los derechos políticos son esenciales para la participación ciudadana en la vida política y están protegidos por tratados internacionales y la Constitución Nacional de Argentina. La reforma de 1994 fortaleció estos derechos, garantizando un sufragio universal, igualitario, secreto y obligatorio, y promoviendo la inclusión política de la mujer. Los sistemas electorales en Argentina combinan elementos mayoritarios y proporcionales para asegurar una representación justa y amplia de la ciudadanía.

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Temas abordados

  • Participación Ciudadana,
  • Derechos a la Libertad de Asoc…,
  • Derechos a la Cultura,
  • Derechos de los Consumidores,
  • Derechos Humanos en Argentina,
  • Estado de Sitio,
  • Derechos Económicos,
  • Derechos a la Libertad de Movi…,
  • Declaración Universal,
  • Sistema Electoral
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Resumen DD - HH

Los derechos políticos son esenciales para la participación ciudadana en la vida política y están protegidos por tratados internacionales y la Constitución Nacional de Argentina. La reforma de 1994 fortaleció estos derechos, garantizando un sufragio universal, igualitario, secreto y obligatorio, y promoviendo la inclusión política de la mujer. Los sistemas electorales en Argentina combinan elementos mayoritarios y proporcionales para asegurar una representación justa y amplia de la ciudadanía.

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  • Estado de Sitio,
  • Derechos Económicos,
  • Derechos a la Libertad de Movi…,
  • Declaración Universal,
  • Sistema Electoral

RESUMEN DERECHOS HUMANOS:

UNIDAD 7: DERECHOS POLÍTICOS:

Introducción a los Derechos Políticos

Los derechos políticos son un componente fundamental de la Declaración Universal de los


Derechos Humanos de 1948. Esta declaración se divide en dos partes: los derechos políticos,
que forman la primera parte, y los derechos económicos, sociales y culturales, que constituyen
la segunda. En el marco de la teoría de las tres generaciones de derechos humanos, los
derechos políticos se consideran parte de la primera generación.

Según el Dr. Bidart Campos, los derechos políticos se definen como aquellos que se asignan a
ciudadanos o, en algunos casos excepcionales, a extranjeros, cuando una norma expresa les
otorga esa titularidad. Estos derechos están directamente relacionados con la participación en
la vida política y no tienen otros fines fuera del ámbito político. De este modo, el concepto de
derechos políticos se acota, diferenciándolos claramente de los derechos civiles, que protegen
otros aspectos de la libertad personal.

El mismo autor también resalta que, en el contexto de una democracia, los derechos políticos,
los partidos políticos y el sistema electoral son elementos clave para el funcionamiento de un
sistema democrático. En este sentido, los derechos políticos son una parte integral de los
derechos humanos, junto con los derechos civiles y sociales.

En cuanto a su función, tanto los derechos civiles como los derechos políticos buscan proteger
la libertad, seguridad e integridad de las personas, así como garantizar su derecho a participar
activamente en la vida pública. Estos derechos protegen a las personas de cualquier acción del
Estado que pueda violar estos aspectos fundamentales de su dignidad. La vigencia de los
derechos políticos depende de que existan normas jurídicas que los reconozcan y los
garanticen, y cualquier violación por parte del Estado puede ser sancionada legalmente. En
este sentido, estos derechos son de exigibilidad inmediata y deben ser respetados como una
obligación de resultado por parte del Estado, lo cual puede ser supervisado judicialmente.

En resumen, los derechos políticos son esenciales para garantizar una participación activa y
libre de la ciudadanía en el proceso político, y su respeto es clave para el funcionamiento de
cualquier democracia.

Los Derechos Políticos en el ámbito Internacional

En el contexto internacional, los derechos políticos están protegidos y promovidos por varios
tratados y convenios, como el Pacto de San José de Costa Rica y el Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos. Ambos documentos establecen principios fundamentales para
asegurar que los ciudadanos puedan participar activamente en la vida política de sus países.
El artículo 23 del Pacto de San José consagra tres derechos clave para todos los ciudadanos:

Participación en la dirección de los asuntos públicos, ya sea de manera directa o mediante


representantes elegidos libremente.

Derecho al voto y a ser elegido en elecciones periódicas, auténticas y realizadas bajo un


sistema de sufragio universal, igual y secreto, para garantizar que la voluntad de los electores
se exprese libremente.

Acceso a las funciones públicas en condiciones de igualdad para todos los ciudadanos.

El artículo también aclara que la ley puede regular el ejercicio de estos derechos solo por
razones específicas, como edad, nacionalidad, residencia, idioma, instrucción, capacidad civil o
mental, o en caso de condena judicial en un proceso penal.

Por su parte, el artículo 25 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos establece un
marco similar para la protección de los derechos políticos. Este artículo garantiza que todos los
ciudadanos disfruten, sin discriminaciones indebidas, de los mismos derechos fundamentales,
incluyendo:

Participación en la dirección de los asuntos públicos, ya sea de forma directa o mediante


representantes elegidos libremente.

Derecho al voto y a ser elegido en elecciones periódicas, auténticas, con sufragio universal e
igual y voto secreto, para asegurar que la voluntad del pueblo se exprese de manera libre y
auténtica.

Acceso a las funciones públicas en igualdad de condiciones para todos los ciudadanos.

Tanto el Pacto de San José como el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos
promueven los principios de igualdad y libertad en el ejercicio de los derechos políticos,
buscando garantizar que todos los ciudadanos, sin importar su origen o estatus, tengan las
mismas oportunidades para participar en la vida política de sus países.

En resumen, los tratados internacionales refuerzan la importancia de que los ciudadanos


tengan acceso a un proceso electoral libre y justo, asegurando su derecho a participar en los
asuntos públicos y a acceder a las funciones del gobierno en condiciones de igualdad.

Los Derechos Políticos en el ámbito de la Constitución Nacional

Los derechos políticos son aquellos que vinculan al ciudadano con el Estado, permitiéndole
participar activamente en el ejercicio del poder político. Entre las expresiones más relevantes
de estos derechos se encuentran los derechos de elegir a los representantes del pueblo y de
ser elegido para ocupar cargos públicos.

En la Constitución Nacional Argentina de 1853, originalmente, se establecieron los siguientes


principios clave respecto a los derechos políticos:

Soberanía popular: La soberanía reside en el pueblo, quien es el titular del poder supremo en
el Estado. Este principio se refleja en el Preámbulo y en el artículo 33 de la Constitución.

Sistema representativo: El pueblo ejerce su poder no directamente, sino a través de


representantes elegidos, es decir, el pueblo no delibera ni gobierna directamente, sino por
medio de los representantes que elige. Esto está establecido en los artículos 1 y 22.

Con la reforma de 1994, se introdujeron varias modificaciones que ampliaron y reforzaron los
derechos políticos en la Constitución:

Reforzamiento de la soberanía popular: El principio de que el pueblo es el soberano fue


reafirmado, subrayando la centralidad de la voluntad popular en el sistema político del país.

Definición más clara de la democracia: La democracia se consolidó como el sistema político


fundamental del país, con un enfoque más explícito sobre la participación del pueblo y la
representación.

Reconocimiento de nuevos instrumentos de participación: Se reconocieron métodos


adicionales de participación política, como la iniciativa popular y la consulta popular. Estos
mecanismos permiten una participación más directa del pueblo en la toma de decisiones,
propios de un sistema de democracia semidirecta, que complementa el sistema
representativo.

En resumen, los derechos políticos en la Constitución Nacional no solo otorgan a los


ciudadanos el derecho de elegir y ser elegidos, sino que también promueven una soberanía
popular sólida, definen claramente el sistema democrático y amplían los instrumentos de
participación política, adaptándose a las nuevas demandas de la sociedad.

Régimen de los derechos políticos en la Constitución Nacional luego de la Reforma de 1994

Con la Reforma Constitucional de 1994, los derechos políticos en Argentina recibieron una
tutela expresa y reforzada, especialmente en lo relacionado con el sufragio. El artículo 37 de la
nueva Constitución establece que:

"Esta Constitución garantiza el pleno ejercicio de los derechos políticos, con arreglo al principio
de la soberanía popular y de las leyes que se dicten en consecuencia. El sufragio es universal,
igual, secreto y obligatorio."

El Sufragio en la Constitución de 1994

El sufragio es un derecho público fundamental que incluye dos componentes:


Sufragio activo: el derecho a elegir a los representantes.

Sufragio pasivo: el derecho a ser elegido para ocupar un cargo público.

Este derecho está regulado por la Constitución y también por el Código Electoral Nacional, que
establece las reglas para su ejercicio. A través de la reforma de 1994, se otorgó jerarquía
constitucional a principios democráticos esenciales que ya estaban presentes en la Ley Sáenz
Peña de 1912.

Los principios fundamentales del sufragio establecidos en la reforma son los siguientes:

Carácter universal: Todos los ciudadanos tienen el derecho a votar, con las únicas excepciones
que la ley considere razonables (por ejemplo, en casos de incapacidad o condena penal).

Carácter igualitario: Todos los votos tienen el mismo valor. Se prohíbe cualquier sistema que
discrimine u otorgue más peso a un voto sobre otro. El voto calificado está
constitucionalmente prohibido.

Secreto: El voto debe ser secreto para proteger la libertad del elector y evitar presiones
externas antes, durante o después de la votación. Cada elector tiene el derecho de mantener
en su conciencia su preferencia electoral.

Obligatorio: El voto es un deber jurídico y se considera una obligación constitucional para los
ciudadanos, contribuyendo al ejercicio pleno de la soberanía popular.

Las bases constitucionales del sufragio

La Constitución Nacional establece apenas 10 normas relacionadas con el régimen electoral, de


las cuales 5 están vinculadas a la elección de presidente y vicepresidente. Además, se
refuerzan algunos aspectos claves:

Igualdad real de oportunidades entre varones y mujeres: La reforma de 1994 incluyó una
cláusula que promueve la participación política femenina (art. 37, última parte), especialmente
en cargos electivos. En respuesta a la histórica disparidad de género en política, se sancionó la
Ley de Cupos Femeninos (Ley 24.012), que establece un 30% de representación femenina en
las listas electorales, lo cual marcó un avance significativo en la inclusión política de la mujer.

Elección de diputados nacionales: La elección de diputados es directa, sin intermediarios entre


el electorado y el representante. El sistema electoral es distrital, dividiendo el país en distritos
coincidentes con las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), con
representación proporcional. Esto significa que el número de diputados que cada distrito elige
se determina según su población.

Elección de senadores nacionales: La elección de senadores se realiza bajo un sistema


mayoritario de lista incompleta, con tres senadores por provincia y CABA, elegidos de forma
directa y conjunta. Las listas de senadores deben tener candidatos de distinto sexo,
promoviendo la igualdad de género.
Elección de presidente y vicepresidente: En la Constitución original de 1853, la elección del
presidente era indirecta, mediante colegios electorales, siguiendo el modelo de los Estados
Unidos. Sin embargo, debido a los resultados poco satisfactorios de este sistema, en la reforma
de 1994 se adoptó un sistema directo. Para resultar electa en la primera vuelta electoral, la
fórmula presidencial debe obtener más del 45% de los votos o al menos 40% con una
diferencia de 10% respecto a la segunda fórmula más votada. Si ninguno de los candidatos
alcanza estos porcentajes, se recurre a una segunda vuelta o ballotage para determinar al
ganador.

Conclusión

La reforma constitucional de 1994 consolidó y amplió los derechos políticos en Argentina,


garantizando un sufragio universal, igualitario, secreto y obligatorio, y fortaleciendo principios
clave como la participación política de la mujer y la igualdad de oportunidades. Además, el
régimen electoral se volvió más claro y accesible, con un sistema que refleja mejor la soberanía
popular y la representatividad democrática.

Sistemas Electorales

El sistema electoral es el conjunto de reglas y procedimientos mediante los cuales se


distribuyen y asignan los cargos electivos en función de los resultados obtenidos en las
elecciones. Los sistemas electorales son herramientas clave para la realización de la
democracia representativa, ya que determinan cómo se eligen los representantes y cómo se
refleja la voluntad popular en las instituciones políticas.

Clasificación de los sistemas electorales según la distribución territorial

Sistema de distrito único: En este sistema, no hay división territorial dentro del país para fines
electorales. Todos los electores votan para elegir a los mismos cargos, como el presidente,
vicepresidente o gobernadores, sin importar en qué región del país se encuentren. Los
ciudadanos eligen a los candidatos en una única circunscripción nacional.

Sistema de circunscripciones uninominales: El territorio se divide en distritos electorales que


coinciden con el número de cargos a cubrir. En cada distrito, se elige un único representante.
Este tipo de sistema es común en elecciones para órganos unicamerales o cargos donde se
elige a una sola persona, como en algunas elecciones de Parlamento o congreso.

Sistema de circunscripciones plurinominales: En este sistema, el territorio también se divide en


distritos, pero en cada uno de estos distritos, los electores eligen a más de un candidato. Es
decir, se vota por una lista de candidatos, y se elige a un número determinado de
representantes de acuerdo con el número de vacantes a cubrir. Un ejemplo de este sistema es
la elección de diputados nacionales.

Clasificación según la organización política


Sistemas mayoritarios: En un sistema mayoritario, la lista o candidato que obtiene la mayor
cantidad de votos en una circunscripción se lleva todos los cargos electivos disponibles. Este
sistema favorece a los partidos más grandes y tiende a producir gobiernos con mayoría clara,
lo cual facilita la gobernabilidad. Existen dos variantes:

Mayoría absoluta: El candidato o lista debe obtener más de la mitad de los votos para ganar.

Mayoría calificada: Se requiere un porcentaje más alto de votos (por ejemplo, el 40% o 45%)
para ganar en la primera vuelta. Si ningún candidato lo logra, se realiza una segunda vuelta
(ballotage).

Sistemas minoritarios: En los sistemas minoritarios, se busca dar representación a los partidos
de oposición, de manera que no solo el partido ganador pueda ocupar todos los cargos. Un
ejemplo histórico en Argentina es el sistema de lista incompleta, establecido por la Ley Sáenz
Peña de 1912 para la elección de presidente, vicepresidente y diputados nacionales. En este
sistema, el partido que obtiene la mayoría de los votos cubre dos tercios de los cargos,
mientras que el partido que queda en segundo lugar cubre el tercio restante. Este sistema
actualmente se utiliza en la elección de senadores.

Sistemas de representación proporcional: Los sistemas de representación proporcional buscan


reflejar de manera más fiel la voluntad popular, asegurando que los partidos minoritarios
también tengan representación en las instituciones. En este tipo de sistema, se asignan los
cargos de acuerdo con el porcentaje de votos obtenidos por cada partido. Uno de los métodos
más utilizados para aplicar este sistema es el sistema D'Hondt, que es un sistema de división
proporcional de escaños entre las listas de candidatos.

Sistemas electorales en Argentina

En Argentina, coexisten tres tipos de sistemas electorales que se aplican a distintas elecciones:

Sistema mayoritario calificado con eventual segunda vuelta: Este sistema se utiliza en las
elecciones de presidente y vicepresidente. En la primera vuelta, la fórmula presidencial
necesita obtener más del 45% de los votos o al menos 40% con una diferencia de 10 puntos
respecto al segundo lugar. Si no se cumplen estos requisitos, se realiza una segunda vuelta
entre las dos fórmulas más votadas (ballotage).

Sistema mayoritario con lista incompleta: Este sistema se utiliza para la elección de senadores
nacionales. En este caso, el sistema de lista incompleta otorga una representación a los
partidos mayoritarios (que obtienen más votos), pero también asegura la representación de las
fuerzas opositoras, distribuyendo los cargos de manera que el partido más votado cubra dos
tercios de los escaños y el segundo partido cubra el tercio restante.
Sistema de representación proporcional: Este sistema se aplica para la elección de diputados
nacionales. Se utiliza un sistema proporcional que asigna escaños según el porcentaje de votos
obtenidos por cada partido en un distrito determinado. Se emplea comúnmente el sistema
D'Hondt, que favorece en cierta medida a los partidos más grandes, pero también permite una
representación de los partidos pequeños.

Conclusión

Los sistemas electorales son fundamentales para el funcionamiento de la democracia


representativa, ya que determinan cómo se distribuyen los cargos electivos y cómo se refleja la
voluntad del electorado. En Argentina, la Constitución y las leyes han adoptado una
combinación de sistemas mayoritarios y proporcionales, con la finalidad de asegurar una
representación amplia y justa de la ciudadanía en los diversos órganos del poder. Cada sistema
tiene sus particularidades, ventajas y desventajas, pero todos buscan garantizar la
participación popular en la toma de decisiones políticas.

Los Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas en Argentina

En Argentina, se ha avanzado significativamente en la protección y reconocimiento de los


derechos de los pueblos indígenas, marcando un cambio sustancial en la relación de estos
pueblos con el Estado y la sociedad. Este reconocimiento no solo ha sido legal, sino también
cultural, apuntando a la inclusión, la igualdad de derechos y la reparación histórica.

Reconocimiento Constitucional y Normativo

Artículo 75, inciso 17 de la Constitución Nacional: Este artículo, reformado en 1994, establece
el reconocimiento de la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas. También
garantiza el respeto a su identidad, el derecho a la educación bilingüe e intercultural, y el
derecho a la posesión y propiedad comunitaria de las tierras que han ocupado ancestralmente.
Además, se asegura su participación en la gestión de sus recursos naturales y en los asuntos
que los afecten. También establece que las provincias tienen competencias concurrentes en
estas cuestiones.

Ley 26.160 (2006): Esta ley regula el proceso de reorganización y regularización de los
territorios ancestrales de los pueblos indígenas, promoviendo la reivindicación de sus tierras y
el reconocimiento de su propiedad colectiva.

Convenio 169 de la OIT: Argentina ratificó este tratado internacional, que reconoce los
derechos de los pueblos indígenas en relación con sus territorios, autonomía y participación en
la toma de decisiones sobre los recursos naturales que habitan. Es un marco legal fundamental
para el respeto y promoción de los derechos indígenas en el ámbito internacional.
Declaración de la ONU sobre los derechos de los pueblos indígenas (2007): Argentina apoyó la
aprobación de esta declaración en la Asamblea General de la ONU, reafirmando el
compromiso del país con el respeto de los derechos humanos de los pueblos indígenas a nivel
global.

Historia de los Pueblos Indígenas en Argentina

La historia de los pueblos indígenas en Argentina está marcada por procesos de exclusión,
exterminio y colonización. Desde la llegada de los conquistadores en el siglo XVI hasta el siglo
XIX, las campañas militares llevadas a cabo por el Estado argentino fueron responsables de la
destrucción de muchas etnias y pueblos originarios, quienes fueron desplazados, exterminados
o forzados a asimilarse en la sociedad dominante.

Durante la conquista y las campañas militares del siglo XIX, se produjo el exterminio de muchas
comunidades indígenas. En este contexto, las campañas militares son consideradas por
muchos como genocidios, ya que su objetivo fue la eliminación de pueblos enteros, como los
mapuches, charrúas, quom, y coyas.

En el siglo XX, la política hacia los pueblos indígenas en Argentina fue predominantemente de
exclusión. La Constitución de 1853, antes de su reforma en 1994, asignaba al Congreso la tarea
de mantener una relación "pacífica" con los pueblos indígenas, pero en términos de
asimilación y promoción de su conversiones al capitalismo.

La situación de los pueblos indígenas fue invisibilizada hasta finales del siglo XX. Recién a partir
de 2000 se incluyeron oficialmente en los censos nacionales. Según el Censo 2010,
aproximadamente un 3% de la población argentina se identifica como indígena.

Situación Actual

A pesar de los avances legales, los pueblos indígenas en Argentina siguen enfrentando desafíos
significativos, tales como discriminación, exclusión social y pobreza. El legado colonial y la
estigmatización de estos pueblos continúan afectando sus derechos fundamentales.

Sin embargo, en las últimas décadas, se ha producido un cambio de paradigma: el Día de la


Raza ha sido reemplazado por el Día de la Diversidad Cultural, un reconocimiento de la riqueza
cultural de los pueblos indígenas. Este cambio implica un reconocimiento de la diversidad
cultural y la idea de que todas las culturas tienen un valor igual.

Cosmovisión Indígena
La cosmovisión indígena está centrada en una relación armónica con la naturaleza. Los pueblos
indígenas no conciben al ser humano como superior a la naturaleza, sino como una parte
integral de ella. Esta cosmovisión promueve un concepto del mundo que respeta el equilibrio y
la interdependencia entre todos los seres vivos. Esto se contrapone a la visión moderna de
dominación y explotación de los recursos naturales, promovida por las culturas dominantes.

Marco Legal e Institucional en Argentina

Artículo 75, inciso 17 de la Constitución Nacional: Este artículo, incorporado en 1994, marca un
giro importante en la relación del Estado con los pueblos indígenas. Reconoce la preexistencia
étnica y cultural de estos pueblos, les garantiza derechos sobre sus tierras ancestrales, el
derecho a la educación bilingüe e intercultural y su personería jurídica.

Ley 23.302 (1985): Esta ley creó el INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación, la
Xenofobia y el Racismo), encargado de diseñar políticas públicas a favor de los pueblos
indígenas y promover la igualdad de derechos para ellos.

Bajo la Ley 23.302, se les otorga personería jurídica a las comunidades indígenas que se
inscriban en el Registro Nacional de Comunidades Indígenas, lo que les permite actuar como
personas jurídicas y acceder a beneficios legales y sociales.

Los Derechos de los Pueblos Indígenas en Argentina: Avances y Desafíos

En Argentina, el reconocimiento y la protección de los derechos de los pueblos indígenas han


avanzado significativamente en las últimas décadas, pero aún enfrentan grandes desafíos.
Estas comunidades históricamente han sido objeto de exclusión y desplazamiento, y el Estado
ha tardado en reconocer sus derechos fundamentales, especialmente en cuanto a la propiedad
de tierras, educación y representación política.

Normativa y Leyes para la Protección de los Pueblos Indígenas

Ley 26.160 (2006): Esta ley fue sancionada para frenar el patrón de desalojos que afectaba a
muchas comunidades indígenas que estaban en conflicto con propietarios privados de tierras.
La ley suspende los desalojos de comunidades indígenas en tierras que consideran ancestrales,
inicialmente por un período de cuatro años, aunque ha sido prorrogada varias veces,
reconociendo la situación crítica de las comunidades.

Ley 26.202 (2006): Establece la educación intercultural y bilingüe como un derecho para los
pueblos indígenas, garantizando que puedan acceder a una educación que respete y promueva
su lengua y cultura. Esta ley busca asegurar que los pueblos indígenas tengan una educación
adaptada a sus propias realidades y tradiciones.
Ley 25.517 (2001): Esta ley dispone la restitución de restos mortales indígenas que se
encontraban en museos y otras instituciones, a las respectivas comunidades indígenas que los
reclamen. Esta medida tiene un valor simbólico y reparador, reconociendo el derecho de los
pueblos indígenas sobre sus restos culturales y humanos.

Instrumentos Internacionales Ratificados por Argentina

Argentina ha ratificado varios instrumentos internacionales que protegen los derechos de los
pueblos indígenas:

Convenio 169 de la OIT (1989): Ratificado en 1992, es uno de los instrumentos más
importantes para la protección de los derechos de los pueblos indígenas y tribales en países
independientes. Este convenio establece los derechos de los pueblos indígenas a la
autodeterminación, el derecho a la tierra y la consulta previa, entre otros.

Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (2007): Argentina votó a
favor de esta declaración, que establece el reconocimiento internacional de los derechos de
los pueblos indígenas, incluyendo el derecho a la autonomía y la protección cultural. Casi todos
los países miembros de la ONU apoyaron esta declaración, aunque hubo algunas excepciones.

Declaración Americana sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (2016): Aprobada en la
OEA, esta declaración reafirma los derechos de los pueblos indígenas en las Américas,
abogando por su protección, su autonomía y su participación en la toma de decisiones.

Desafíos y Problemáticas de los Pueblos Indígenas

A pesar de los avances legales, los pueblos indígenas siguen enfrentando una serie de desafíos:

Derechos de propiedad sobre tierras y territorios: El principal problema sigue siendo la


posesión y protección de las tierras ancestrales. Muchos pueblos enfrentan conflictos con
empresas y particulares que intentan apropiarse de sus territorios. A pesar de las leyes, los
conflictos territoriales siguen siendo una fuente constante de tensiones.

Barreras en educación y cultura: La educación intercultural bilingüe aún enfrenta grandes


obstáculos en términos de acceso y calidad. Aunque la ley existe, en muchos lugares no se
implementa adecuadamente, y los pueblos indígenas siguen siendo marginados en el sistema
educativo tradicional.
Extrema pobreza: Las comunidades indígenas siguen enfrentando niveles de pobreza mucho
más altos que la media nacional. La falta de acceso a servicios básicos, empleo y desarrollo
económico es una de las principales preocupaciones.

Condiciones de vida y desarrollo sostenible: Los pueblos indígenas a menudo viven en áreas
rurales y aisladas, lo que limita sus oportunidades de acceso a servicios de salud,
infraestructura y desarrollo económico.

Falta de representación política: A pesar de que los pueblos indígenas han ganado más
reconocimiento, aún faltan mecanismos efectivos para garantizar su participación en la toma
de decisiones políticas. La representación indígena en el Congreso Nacional es mínima, y a
menudo se sienten excluidos de los procesos políticos que afectan a sus comunidades.

Autonomía y libre determinación: La falta de autonomía para la toma de decisiones internas es


otro problema persistente. El Comité contra la Discriminación Racial de la ONU ha llamado la
atención a Argentina por la falta de representación política indígena en el Congreso y la
exclusión de los pueblos indígenas en muchas decisiones gubernamentales que los afectan
directamente.

Elementos para Reconocer a un Pueblo Indígena

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha establecido los criterios objetivos


y subjetivos para reconocer a un pueblo como indígena:

Elementos Objetivos:

Continuidad histórica: Los pueblos deben descender de generaciones anteriores a la


colonización y mantener características culturales propias.

Conexión territorial: Los pueblos indígenas han habitado el mismo territorio ancestralmente.

Instituciones propias: Deben tener instituciones políticas, sociales y culturales que los distingan
de otros pueblos.

Elementos Subjetivos:

Autoidentificación: El pueblo debe reconocerse a sí mismo como indígena, es decir, debe


existir una autoidentificación colectiva.

Derechos Específicos de los Pueblos Indígenas

Los pueblos indígenas no solo tienen derechos individuales, sino también derechos colectivos
que deben ser reconocidos y respetados:
Igualdad y no discriminación: Tienen derecho a ser tratados de igual manera que el resto de la
población, sin sufrir discriminación por su origen étnico o cultural.

Derecho a su propia identidad e integridad cultural: Tienen derecho a preservar y promover su


cultura, lengua y patrimonio cultural.

Derecho a la personalidad jurídica: El Estado debe reconocer a los pueblos indígenas como
pueblos, lo que implica el derecho a la personería jurídica para poder gestionar sus propios
asuntos y derechos. En Argentina, el INAI (Instituto Nacional de Asuntos Indígenas) les otorga
esta personería.

Derecho colectivo a la propiedad indígena: Los pueblos indígenas tienen derecho a poseer y
gestionar las tierras que tradicionalmente ocupan, y su derecho sobre estas tierras debe ser
protegido.

Derecho a la protección de conflictos territoriales: Tienen el derecho preferente a la


recuperación de las tierras que han sido despojadas. Si el Estado no puede devolverles sus
tierras originales, debe proporcionar tierras de igual calidad y extensión.

Derecho a la consulta y participación: El Estado tiene la obligación de consultar a los pueblos


indígenas antes de tomar decisiones que puedan afectarlos, como proyectos de desarrollo o
explotación de recursos naturales. Esta consulta debe ser libre, informada y previamente
realizada, respetando el consentimiento de las comunidades.

Reclamos sobre la Tenencia de Tierras y Recursos Naturales

Uno de los problemas más acuciantes que enfrentan los pueblos indígenas (PI) en Argentina es
la tenencia de tierras y el acceso a recursos naturales, una problemática que tiene raíces
profundas en la historia de despojo y exclusión. Desde la colonización y las campañas de
exterminio en el siglo XIX hasta el presente, las comunidades indígenas han sido despojadas de
sus tierras ancestrales en favor de estancieros, empresas agropecuarias o mineras. Este
proceso ha generado una inseguridad jurídica que sigue afectando a muchas comunidades
indígenas, que no cuentan con un reconocimiento legal formal de las tierras que ocupan o
consideran como suyas de acuerdo a sus usos y tradiciones.

Iniciativas para la Regularización de Tierras

A través del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI), el Estado argentino ha intentado
implementar un plan de regularización de tierras para garantizar la propiedad comunitaria de
las tierras que históricamente han sido reclamadas por los pueblos indígenas. Sin embargo, la
implementación de estas iniciativas ha enfrentado serios obstáculos. Uno de los principales
problemas es la falta de presupuesto y recursos del INAI, lo que limita la capacidad de llevar a
cabo los procesos de regularización de manera efectiva. Incluso cuando se cumplen con los
requisitos legales, la falta de medios y la burocracia ralentizan la resolución de los conflictos
territoriales.

Cosmovisión Indígena y la Propiedad Colectiva de la Tierra

En el marco de estos reclamos, es fundamental considerar la cosmovisión indígena, que


articula una concepción de la propiedad muy distinta a la visión individualista predominante en
las sociedades occidentales. Para los pueblos indígenas, la tierra no es solo un bien material o
un recurso económico, sino que es el espacio vital que sostiene su identidad cultural y sus
tradiciones. La propiedad colectiva tiene un significado profundo, pues refuerza el sentido de
pertenencia a una comunidad y a su territorio ancestral.

Esta visión colectiva de la tierra y los recursos está estrechamente vinculada a los sistemas de
conocimiento y cosmología indígenas, donde la tierra se considera un sujeto vivo con el que los
pueblos indígenas mantienen una relación de respeto y reciprocidad, en lugar de una relación
de explotación. Por tanto, cuando se arrebata la tierra a las comunidades indígenas, no solo se
les priva de un recurso, sino que se les despoja de su identidad y de la posibilidad de seguir
viviendo según su cosmovisión.

Barreras en la Educación y la Cultura Indígena

Otro de los grandes reclamos de los pueblos indígenas está relacionado con las barreras
educativas y culturales. Aunque existen leyes que reconocen el derecho a una educación
intercultural bilingüe, la realidad es que esta educación aún enfrenta serios desafíos,
especialmente en las comunidades más alejadas y rurales. Las escuelas en las comunidades
indígenas son escasas, y en muchas de ellas, la formación de los maestros no cumple con las
necesidades culturales y lingüísticas de los pueblos indígenas.

Escasez de escuelas: En muchas zonas rurales y remotas, las comunidades indígenas no tienen
acceso a establecimientos educativos cercanos, lo que limita el acceso de los niños y jóvenes
indígenas a la educación formal.

Falta de educación bilingüe: Aunque la ley establece el derecho a la educación en lengua


materna, en muchos casos la educación bilingüe no está implementada debido a la ausencia
de maestros capacitados en la lengua indígena. Además, en muchos casos, los maestros que
trabajan en estas comunidades no provienen de las propias comunidades indígenas, lo que
genera una desconexión con la cultura local.
La educación intercultural busca promover el respeto por las lenguas y culturas indígenas, pero
su implementación sigue siendo parcial y desigual en todo el país.

Acceso a la Justicia y Criminalización de la Protesta Indígena

Los pueblos indígenas enfrentan también una falta de acceso a la justicia. No existen
mecanismos o procedimientos eficaces que les permitan hacer valer sus derechos,
especialmente en lo que respecta a la tenencia de tierras y territorios ancestrales. En muchos
casos, los pueblos indígenas deben recurrir a la protesta pública para exigir sus derechos, lo
que con frecuencia desemboca en una criminalización de la protesta.

Cuando las comunidades indígenas se movilizan para defender sus tierras y derechos,
especialmente en casos de desalojos ilegales o explotación de recursos naturales sin consulta,
muchas veces son reprimiadas y acusadas de alterar el orden público. Esto ha generado una
creciente tensión entre las autoridades y los pueblos indígenas, quienes sienten que sus
demandas legítimas no son escuchadas, y que la violencia estatal se emplea para frenar sus
reclamos.

La criminalización de la protesta es un tema recurrente, y muchos activistas y dirigentes


indígenas han sido perseguidos judicialmente por organizar protestas pacíficas o por intentar
frenar el despojo de sus tierras. Esta situación refleja un problema más amplio de exclusión
social y falta de reconocimiento político de las comunidades indígenas dentro del marco del
Estado argentino.

UNIDAD 8: DESC:

El Constitucionalismo Social es un enfoque que busca integrar los derechos sociales dentro de
las constituciones de los países, lo cual se convierte en un movimiento global para promover
una mayor justicia social a través de la intervención del Estado en la garantía de ciertos
derechos colectivos, especialmente aquellos vinculados al bienestar económico y social de los
ciudadanos. Este concepto surge como respuesta a las desigualdades sociales y laborales que
se evidencian durante el siglo XX, en un contexto de cambios políticos y económicos, como las
secuelas de la Revolución Industrial y las dos guerras mundiales.

A lo largo de la historia, las constituciones del siglo XIX, como la de Argentina de 1853, seguían
el modelo liberal clásico, que se centraba principalmente en los derechos individuales y la
libertad personal, sin tener en cuenta las condiciones sociales y económicas de los ciudadanos.
Estas constituciones liberales promovían principalmente la protección de los derechos civiles y
políticos, como la libertad de expresión, de asociación y de propiedad. Sin embargo, no
contemplaban de manera explícita los derechos económicos, sociales y culturales, como la
salud, la educación o las condiciones laborales, que son fundamentales para una vida digna.

En contraste, las constituciones sociales que emergen en el siglo XX, como la Constitución
Mexicana de 1917, la Reforma Constitucional de Argentina de 1949/1957, o la Constitución
de la República de Weimar en Alemania (1919), comenzaron a reconocer los derechos
sociales. Estos derechos no solo protegen al individuo en su rol personal, sino que también
toman en cuenta su situación dentro de la sociedad y, en particular, su condición de
trabajador. En este sentido, el Constitucionalismo Social integra a la constitución principios que
protegen a los ciudadanos frente a las desigualdades sociales y económicas, destacando el
derecho al trabajo, la seguridad social, la salud y la educación, entre otros aspectos.

El derecho al trabajo es uno de los elementos más relevantes en este tipo de


constitucionalismo, ya que se busca garantizar que todos los individuos puedan acceder a un
empleo en condiciones dignas. Además, la jornada laboral de 8 horas, el salario justo, y la
protección de los derechos laborales son reivindicaciones fundamentales del
Constitucionalismo Social. De esta manera, se establece que el Estado debe asegurar no solo la
libertad individual, sino también la justicia social, interviniendo cuando sea necesario para
equilibrar las desigualdades.

En este contexto, los derechos de segunda generación, que incluyen los derechos económicos,
sociales y culturales, se reconocen como fundamentales para la construcción de una sociedad
más equitativa. Estos derechos son diferentes de los derechos civiles y políticos, ya que no se
limitan a la protección frente al Estado, sino que requieren de la acción del mismo para su
efectiva realización. Es decir, para garantizar el acceso a la educación, la salud, la vivienda, el
trabajo, etc., el Estado debe intervenir activamente a través de políticas públicas, servicios y
prestaciones sociales. En este sentido, los derechos sociales son positivos, lo que implica que
el Estado debe garantizar su cumplimiento mediante el establecimiento de mecanismos y
recursos.

En cuanto a la Organización Internacional del Trabajo (OIT), fundada en 1919, se convirtió en


un actor clave para la promoción de los derechos laborales a nivel global. Su creación marcó un
hito en la defensa de los derechos de los trabajadores, al reconocer que las condiciones
laborales son fundamentales para la paz y el bienestar social. La OIT, con su sistema tripartito
que involucra a gobiernos, empleadores y sindicatos, ha promovido normas internacionales en
materia laboral que han influido en las constituciones de muchos países.

El Estado de Bienestar o Welfare State es el modelo político que surge en la segunda mitad del
siglo XX, basado en los principios del Constitucionalismo Social. El Estado de Bienestar se
caracteriza por la intervención activa del Estado en la economía y en la vida social para
garantizar que todos los ciudadanos, especialmente los más vulnerables, tengan acceso a una
serie de servicios y derechos básicos. Esto incluye la sanidad, la educación, la seguridad social,
el seguro de desempleo, las pensiones de jubilación, la asistencia en caso de enfermedad, y la
protección en situaciones de invalidez y maternidad.

Este modelo también establece una relación de reciprocidad entre el Estado y los ciudadanos.
Mientras que el Estado tiene la obligación de garantizar el bienestar social mediante políticas
públicas y la provisión de servicios, los ciudadanos, por su parte, deben cumplir con ciertas
responsabilidades, como el pago de impuestos o contribuciones a los sistemas de seguridad
social. En otras palabras, el Estado no solo tiene derechos y obligaciones frente a los
individuos, sino que también estos tienen un compromiso con el bienestar colectivo y la
estabilidad económica y social.

Dentro del marco del Constitucionalismo Social, existen diferentes tipos de derechos que son
esenciales para garantizar el bienestar de los ciudadanos en aspectos económicos, sociales y
culturales. Estos derechos buscan asegurar que todas las personas tengan acceso a las
condiciones necesarias para llevar una vida digna, justa e igualitaria. A continuación, se
explican tres grandes categorías de derechos dentro de este enfoque: los Derechos Sociales,
los Derechos Culturales y los Derechos Económicos.
1. Derechos Sociales

Los Derechos Sociales son aquellos que permiten a las personas desarrollarse plenamente en
un contexto de autonomía, igualdad y libertad. Estos derechos se enfocan en garantizar que
los ciudadanos puedan acceder a las condiciones necesarias para vivir dignamente,
especialmente en lo que respecta a sus necesidades económicas y sociales. A diferencia de los
derechos naturales (que se entienden como inherentes al ser humano), los derechos sociales
son reconocidos por el derecho positivo, es decir, son establecidos por las leyes de cada país,
reflejando un acuerdo social que el Estado asume para garantizar el bienestar de sus
habitantes.

Algunos ejemplos clave de los Derechos Sociales incluyen:

 El derecho a un empleo y a un salario justo: Garantizar que todas las personas puedan
acceder a un trabajo remunerado de acuerdo con sus habilidades, y que dicho trabajo
sea remunerado de manera justa.

 El derecho a la protección social: Esto incluye el acceso a sistemas de seguridad social


en situaciones de necesidad, como la jubilación, el desempleo, bajas por enfermedad,
maternidad o paternidad, y accidentes laborales.

 El derecho a la vivienda: Asegurar que todos los ciudadanos tengan acceso a una
vivienda adecuada.

 El derecho a la educación: Garantizar la educación para todos, sin discriminación y con


acceso a la formación en todos los niveles.

 El derecho a la sanidad: Acceso a servicios de salud adecuados y gratuitos o accesibles


para todos.

 El derecho a un medio ambiente saludable: Garantizar que las personas puedan vivir
en un entorno libre de contaminación y con recursos naturales sostenibles.

 El derecho a la alimentación y la soberanía alimentaria: Asegurar que todos los


individuos puedan acceder a alimentos suficientes, nutritivos y culturalmente
apropiados.

2. Derechos Culturales

Los Derechos Culturales están relacionados con el acceso, la participación y el disfrute de la


cultura en sus diversas formas. Son derechos fundamentales que buscan garantizar que las
personas y las comunidades puedan participar activamente en la vida cultural, expresar su
identidad cultural, y disfrutar de las creaciones artísticas y científicas de su sociedad. Estos
derechos se centran en la idea de que todos los individuos deben tener la posibilidad de
contribuir a la producción cultural y de acceder a ella en igualdad de condiciones, respetando
su dignidad humana y sin discriminación.

Algunos ejemplos clave de los Derechos Culturales incluyen:

 Derecho a la creación, producción y divulgación cultural: Las personas tienen el


derecho a participar en la creación y distribución de obras culturales, científicas,
tecnológicas y humanísticas.
 Derecho a la propiedad intelectual: Las personas tienen derecho a proteger sus
creaciones artísticas y culturales, así como a beneficiarse de ellas económicamente.

 Derecho a la educación: La educación no solo se limita al ámbito académico, sino que


también debe incluir la transmisión de valores culturales, históricos y científicos.

 Derecho a la educación ambiental: Asegurar que las personas comprendan la


importancia de un entorno saludable y aprendan a cuidar el medio ambiente.

 Derecho a la autonomía universitaria: Garantizar que las universidades tengan


libertad para desarrollar su actividad educativa, investigativa y cultural sin
interferencias externas.

 Derecho al deporte y la recreación: Facilitar la participación en actividades deportivas


y recreativas como parte del desarrollo integral de las personas.

3. Derechos Económicos

Los Derechos Económicos son aquellos que están directamente relacionados con la
organización y regulación de la actividad económica dentro de un país, y buscan garantizar que
todos los ciudadanos puedan participar en la creación, distribución y consumo de la riqueza de
manera justa y equitativa. Estos derechos no solo protegen los intereses económicos
individuales, sino que también imponen al Estado la responsabilidad de intervenir y regular la
economía para asegurar el bienestar colectivo.

Algunos ejemplos de Derechos Económicos incluyen:

 El derecho al trabajo: Este derecho implica que no haya limitaciones injustificadas a las
horas de trabajo y que se respeten las condiciones laborales adecuadas tanto en el
sector público como privado.

 El derecho a participar en la vida cultural y social: Garantizar que todas las personas,
incluyendo a minorías o pueblos indígenas, puedan ejercer sus derechos sin ser
discriminados por razones culturales, lingüísticas o étnicas.

 El derecho a la seguridad social: Asegurar que todas las personas, especialmente las
que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad, como aquellas sin hogar o que
solicitan asilo, puedan acceder a una red de apoyo social y asistencia.

 La protección a la familia: En el ámbito económico, esto implica garantizar licencias de


maternidad y paternidad a los trabajadores, lo que protege a las familias y facilita la
igualdad de género en el ámbito laboral.

 El derecho al agua: La provisión de agua potable es un derecho económico


fundamental que no debe ser interrumpido de manera arbitraria, ya que es esencial
para la vida humana y el bienestar básico.

Los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DESC) a Nivel Internacional

Los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DESC) son un conjunto de derechos


fundamentales que buscan garantizar las condiciones necesarias para una vida digna, en áreas
como la economía, el trabajo, la educación, la cultura y la salud. A nivel internacional, estos
derechos están protegidos por varios tratados y acuerdos, que establecen obligaciones para
los Estados en cuanto a la mejora de las condiciones de vida de las personas. A continuación,
se explican algunos de los principales instrumentos internacionales que abordan los DESC:

1. Pacto de San José de Costa Rica (Convención Americana sobre Derechos Humanos)

En su Capítulo III, titulado "Derechos Económicos, Sociales y Culturales", el Pacto de San José
de Costa Rica (1969) establece el compromiso de los Estados Partes para adoptar medidas
tanto a nivel interno como en el ámbito de la cooperación internacional, para garantizar la
plena efectividad de los derechos económicos, sociales y culturales. En su artículo 26, se señala
que los Estados deben:

 Adoptar providencias internas (políticas nacionales) y cooperar internacionalmente,


especialmente en lo económico y técnico, para cumplir con estos derechos.

 Buscar la progresividad en la consecución de estos derechos, es decir, avanzar


gradualmente hacia su plena realización, en la medida de los recursos disponibles.

 Utilizar vías legislativas y otros medios apropiados para garantizar estos derechos.

Este artículo refleja la idea de que, aunque estos derechos deben garantizarse, no es necesario
cumplirlos de manera inmediata, sino que deben implementarse gradualmente, tomando en
cuenta los recursos y capacidades de cada país.

2. Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC)

El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966), adoptado por la


Asamblea General de la ONU, es uno de los instrumentos más importantes en la protección de
los DESC a nivel mundial. Este Pacto establece en sus artículos diversos derechos que los
Estados deben garantizar a todos los individuos sin discriminación. A continuación, se explican
algunos de los artículos clave:

 Artículo 1: Reconoce el derecho de libre determinación de los pueblos, lo que implica


que cada pueblo tiene el derecho a decidir libremente su condición política y a
promover su desarrollo económico, social y cultural. Este principio resalta la
importancia de la autodeterminación como base para la realización de los derechos
económicos, sociales y culturales.

 Artículo 3: Igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Establece que los Estados
Partes se comprometen a garantizar que tanto hombres como mujeres disfruten de los
mismos derechos económicos, sociales y culturales, eliminando cualquier tipo de
discriminación por género.

 Artículo 7: Relativo a las condiciones laborales, establece que los Estados deben
garantizar a todas las personas un trabajo equilibrado y satisfactorio. Este artículo
aborda varios aspectos clave:

o Salarios justos: Se debe asegurar un salario igual para trabajo de igual valor,
sin distinción de género ni otras discriminaciones.

o Condiciones dignas: Asegurar que los trabajadores tengan condiciones


laborales que permitan una existencia digna para ellos y sus familias.

o Seguridad y higiene laboral: Los trabajadores deben contar con condiciones


de trabajo seguras y saludables.
o Oportunidades de ascenso: Los trabajadores deben tener igualdad de
oportunidades para ser promovidos, basados en su tiempo de servicio y
capacidad, sin discriminación.

o Derecho al descanso: Se deben garantizar vacaciones pagadas, límites


razonables a las horas de trabajo, y descanso en días festivos.

 Artículo 8: Este artículo se refiere al derecho a la actividad sindical, reconociendo el


derecho de los trabajadores a formar sindicatos y a negociar colectivamente. También
establece la protección contra la huelga.

 Artículo 9: Garantiza el derecho a la seguridad social, es decir, que los trabajadores y


sus familias tengan acceso a un sistema de seguridad social que los proteja en caso de
desempleo, enfermedad, accidente, jubilación, etc.

 Artículos 13, 14 y 15: Estos artículos abordan el derecho a la educación y la cultura:

o Artículo 13: Establece el derecho de todas las personas a acceder a la


educación, la cual debe ser gratuita y accesible, con el objetivo de lograr la
educación primaria obligatoria y el acceso a niveles superiores.

o Artículo 14: Se refiere a la obligación de los Estados de garantizar la educación


gratuita en las primeras etapas, y promover la educación técnica y
profesional.

o Artículo 15: Reconoce el derecho de las personas a participar en la vida


cultural de su comunidad, así como el acceso a los beneficios del desarrollo
científico y artístico.

3. Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y


Culturales

El Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales


(adoptado en 2008) permite que los individuos o grupos presenten quejas ante el Comité de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU si consideran que sus derechos bajo
este pacto han sido violados. Este protocolo proporciona un mecanismo para que los
ciudadanos de los Estados Partes busquen una compensación internacional por violaciones de
sus derechos sociales, económicos o culturales, en caso de que hayan agotado los recursos
legales dentro de sus propios países.

Los DESC (Derechos Económicos, Sociales y Culturales) a Nivel Nacional: El


Constitucionalismo Social en Argentina

El concepto de Constitucionalismo Social en Argentina tiene sus raíces en la Reforma


Constitucional de 1949, la cual marcó un giro en la orientación ideológica de la Constitución
Nacional. A través de esta reforma, se abandonaron los principios del liberalismo clásico que
habían predominado en la Constitución original de 1853, para adoptar un enfoque más social,
en sintonía con las demandas de justicia social y de bienestar de los ciudadanos.

La Reforma de 1949: Un Cambio hacia lo Social

La reforma de 1949 fue un paso crucial en la construcción de un Estado Social de Derecho en


Argentina. En esta nueva versión de la Constitución, se incorporaron numerosos derechos
sociales y económicos, reflejando la creciente conciencia sobre la necesidad de promover el
bienestar social y la equidad económica. De hecho, la reforma dejó explícita su preocupación
por los derechos de los trabajadores, la familia, la ancianidad, la educación y la cultura,
reflejando la influencia de las ideas del constitucionalismo social.

 En el Capítulo III, la reforma se centró en los derechos laborales, destacando la


importancia de los derechos del trabajador, el derecho a la educación, y la protección
social en situaciones de ancianidad o discapacidad.

 En el Capítulo IV, se trató sobre la función social de la propiedad, del capital y de la


actividad económica, introduciendo la idea de que el capital debe servir al bienestar
general y no solo a intereses particulares.

 Además, se otorgaron atribuciones al Congreso para la sanción de un Código de


Derecho Social, que debía regular las relaciones laborales, los derechos de los
trabajadores y otros aspectos relacionados con la justicia social.

Sin embargo, esta reforma de 1949 también fue criticada, especialmente por su omisión
deliberada de reconocer el derecho a huelga, un derecho fundamental para la organización
laboral y la defensa de los intereses de los trabajadores.

La Reforma de 1957 y su Impacto en los Derechos Sociales

En 1957, durante el gobierno de facto de la "Revolución Libertadora", la reforma


constitucional de 1949 fue derogada, y la Constitución fue modificada nuevamente. Aunque
esta reforma fue objeto de críticas debido al proceso autoritario en el que se realizó, con el
tiempo las modificaciones que introdujo fueron aceptadas y adoptadas de manera
consolidada.

En 1994, durante la reforma constitucional que le dio lugar a la Constitución Nacional vigente,
se recuperaron y consolidaron las ideas sociales de la reforma de 1949, lo que permitió que el
texto constitucional adquiriera legitimidad incuestionable. Entre las modificaciones
relevantes, se destacan dos que afectan directamente los derechos sociales:

1. El artículo 14 bis: Un elemento clave en la reforma de 1957 fue la incorporación del


artículo 14 bis en la Constitución, que se incorporó a la versión de 1994 y sigue vigente
hoy. Este artículo es fundamental en cuanto a los derechos laborales y sociales, y es
considerado uno de los pilares del Constitucionalismo Social en Argentina.

2. El Código de Trabajo y Seguridad Social: También se reafirmó la atribución del


Congreso para sancionar el Código de Trabajo y Seguridad Social, como un
instrumento para regular las condiciones laborales, la seguridad social y otros aspectos
fundamentales de la vida económica y social de los ciudadanos.

El Artículo 14 bis: Los Derechos Sociales Esenciales

El artículo 14 bis de la Constitución Nacional es crucial porque establece varios derechos


sociales fundamentales en tres grandes áreas: el derecho individual del trabajo, el derecho
colectivo del trabajo o derechos gremiales, y el derecho a la seguridad social. Estos derechos
son esenciales para la protección de los trabajadores y el bienestar de la población en general.

Derecho Individual del Trabajo

Este derecho se refiere a las garantías mínimas que deben tener todos los trabajadores en
Argentina. El artículo 14 bis establece que el trabajo en sus diversas formas debe estar
protegido por la ley, y que dicha legislación debe garantizar condiciones dignas y equitativas
de trabajo, lo que incluye aspectos fundamentales como:

 Jornada limitada: Asegura que los trabajadores no sean sometidos a jornadas


laborales excesivas.

 Descanso y vacaciones pagadas: Se garantiza que los trabajadores tengan derecho a


períodos de descanso y vacaciones, lo cual es esencial para su bienestar físico y
mental.

 Retribución justa y salario mínimo vital móvil: Se asegura que los trabajadores
reciban una compensación adecuada por su labor, con la protección de un salario
mínimo vital y móvil, que debe ajustarse periódicamente para mantener el poder
adquisitivo de los trabajadores.

 Igual remuneración por igual tarea: Este principio promueve la igualdad de género y
la no discriminación salarial por trabajo de igual valor.

Derecho Colectivo del Trabajo (Derechos Sindicales o Gremiales)

El derecho colectivo del trabajo garantiza la libertad sindical, es decir, el derecho de los
trabajadores a organizarse en sindicatos y defender sus derechos de manera colectiva. El
artículo 14 bis establece las siguientes garantías clave:

 Organización sindical libre y democrática: Los trabajadores tienen derecho a formar


sindicatos de manera libre, sin interferencias, y a que estos sindicatos sean
reconocidos por el simple hecho de inscribirse en un registro especial.

 Derecho de huelga: Los trabajadores tienen derecho a realizar huelgas como una
forma legítima de protesta para defender sus derechos laborales, lo que refuerza la
importancia de la negociación colectiva.

 Concertación de convenios colectivos: Los sindicatos tienen la facultad de negociar


acuerdos laborales con los empleadores, buscando mejorar las condiciones laborales
de los trabajadores.

Derecho de la Seguridad Social

El derecho a la seguridad social es uno de los pilares más importantes del artículo 14 bis.
Establece que el Estado debe garantizar un sistema de seguridad social integral e
irrenunciable, que cubra una amplia gama de necesidades sociales. Algunas de las medidas
clave son:

 Seguro social obligatorio: Debe existir un sistema de seguro social obligatorio, que sea
administrado por entidades nacionales o provinciales con autonomía financiera y
económica.

 Jubilaciones y pensiones móviles: Los trabajadores deben tener derecho a una


pensión de jubilación que se ajuste a las condiciones económicas del momento.

 Protección integral de la familia: El sistema de seguridad social debe ofrecer


beneficios para proteger a las familias, como la compensación económica familiar y la
protección de la familia como institución.
 Acceso a vivienda digna: El Estado debe garantizar que todas las personas tengan
derecho a acceder a una vivienda adecuada, contribuyendo así a mejorar las
condiciones de vida de los ciudadanos.

El problema de la efectividad de los DESC.- La intervención del Estado en lo económico y social:


El Constitucionalismo Social y el Papel del Estado: El Principio de Subsidiariedad

El Constitucionalismo Social promueve la idea de un Estado activo que no solo se limita a


proteger los derechos individuales, sino que también juega un rol fundamental en la
promoción del bien común y en el aseguramiento de condiciones de vida dignas para todos los
ciudadanos. Este modelo tiene como objetivo el desarrollo integral de las personas, actuando
en favor del bienestar social, especialmente en aquellos ámbitos en los que las personas y las
familias no pueden alcanzar por sí mismas los recursos necesarios para su desarrollo.

El Estado Promotor del Bien Común

Uno de los aspectos centrales del Constitucionalismo Social es la concepción de un Estado que
no solo se limita a garantizar la libertad de los individuos, sino que se convierte en un actor
proactivo en la promoción del bienestar general. Este Estado promotor tiene la misión de
crear las condiciones necesarias para que todos los ciudadanos puedan desarrollarse
plenamente.

En este sentido, la reforma constitucional de 1949 en Argentina estableció que los servicios
públicos son una responsabilidad del Estado, lo que implica que no pueden ser privatizados ni
entregados a la iniciativa privada para su explotación sin más. El artículo correspondiente de la
reforma declaraba que “los servicios públicos pertenecen originariamente al Estado”,
subrayando el papel esencial del Estado en la provisión de servicios básicos como el agua, la
electricidad, el transporte y la salud, servicios que son esenciales para garantizar una vida
digna a los ciudadanos.

Sin embargo, es importante señalar que, según la filosofía del Constitucionalismo Social, el
Estado no debe suplantar a otros actores sociales, como la familia, las asociaciones o las
entidades privadas, sino que debe trabajar en colaboración con ellos, proporcionando los
recursos y condiciones necesarias para que puedan desempeñar su función social. La iniciativa
privada y la actividad estatal deben estar siempre al servicio del bien común y al beneficio de
las personas.

El Principio de Subsidiariedad: Equilibrando la Acción del Estado y la Iniciativa Privada

Un principio fundamental dentro del Constitucionalismo Social es el principio de


subsidiariedad, el cual busca equilibrar la relación entre la acción del Estado y la iniciativa
privada. Este principio se basa en la idea de que el Estado no debe intervenir en todos los
aspectos de la vida social, sino que debe hacerlo solo en aquellos casos donde la iniciativa
privada no puede o no quiere intervenir para lograr el bien común.

En palabras sencillas, la subsidiariedad significa que el Estado debe apoyar, ayudar, auxiliar a
los individuos y grupos sociales en aquellos aspectos en los que no puedan alcanzar por sí
mismos lo necesario para su desarrollo. En otras palabras, el Estado solo debe intervenir
cuando sea absolutamente necesario, y debe hacerlo de manera complementaria a lo que ya
están haciendo los actores privados, sin desplazar su función.
Este principio tiene dos caras. Por un lado, es una llamada a la libertad y a la autonomía de los
actores privados, indicando que el Estado no debe intervenir innecesariamente en actividades
que pueden ser gestionadas de manera más eficiente por las personas o las organizaciones
privadas. Por otro lado, también implica que el Estado tiene la responsabilidad de intervenir
cuando las necesidades sociales no pueden ser satisfechas adecuadamente por los
particulares, ya sea por razones económicas o por falta de interés en ciertos sectores no
rentables.

El Estado y la Privatización: Un Equilibrio Necesario

A menudo se ha interpretado el principio de subsidiariedad como una justificación para la


privatización de servicios públicos, es decir, para entregar la gestión de servicios esenciales a
empresas privadas. Sin embargo, es fundamental no caer en la deformación de este principio.
La subsidiariedad no significa que el Estado deba desentenderse de la provisión de servicios
sociales cuando estos no son rentables para el sector privado. De hecho, uno de los puntos
clave de la subsidiariedad es que el Estado debe garantizar que se presten servicios esenciales
a la población, incluso si no son rentables para las empresas privadas.

Este principio puede ser interpretado como una llamada a la eficiencia en la gestión de los
recursos públicos, pero también como un recordatorio de que el Estado debe seguir teniendo
un papel activo en la provisión de servicios esenciales cuando el sector privado no esté
dispuesto a asumirlos por razones económicas.

Un ejemplo claro de este principio en acción es el caso de los servicios públicos que son
considerados no rentables para las empresas privadas, como la energía eléctrica en zonas
rurales o la atención sanitaria en áreas de bajos ingresos. En estos casos, el Estado tiene el
deber de intervenir para garantizar que todos los ciudadanos, independientemente de su
capacidad económica, tengan acceso a estos servicios.

Conclusión: El Rol del Estado en el Constitucionalismo Social

En conclusión, el Constitucionalismo Social propone un Estado activo que promueve el


bienestar común, pero al mismo tiempo reconoce la importancia de la iniciativa privada y el
principio de subsidiariedad como una herramienta para evitar que el Estado asuma
responsabilidades que no le corresponden. Este modelo busca un equilibrio en el que el Estado
se convierta en un facilitador y no en un obstáculo para el desarrollo de las personas y las
comunidades. El objetivo es garantizar un marco donde las libertades individuales puedan
desarrollarse plenamente, sin renunciar a la intervención estatal cuando sea necesario para
garantizar los derechos económicos, sociales y culturales de todos los ciudadanos.

OBLIGACIÓN DE RESPETAR Exige de los Estados que se abstengan de ingerir en el goce de los
derechos económicos, sociales y culturales OBLIGACIÓN DE GARANTIZAR Exige de los Estados
que se opongan a la violación de estos derechos por terceros OBLIGACIÓN DE SATISFACER
Exige de los Estados que adopten disposiciones legislativas, administrativas, presupuestarias,
judiciales y de otra índole para promover el pleno ejercicio de estos derechos.

UNIDAD 9: DERECHOS DE INCIDENCIA COLECTIVA:

La tercera generación de derechos humanos, que comenzó a integrarse en las leyes a finales
del siglo XX y principios del XXI, busca promover la solidaridad global y relaciones pacíficas.
Entre estos derechos destacan el derecho a la paz, al desarrollo, a un medio ambiente limpio, y
los derechos de los consumidores para protegerlos de los abusos de los monopolios, buscando
equilibrar las desigualdades económicas y jurídicas entre empresas y consumidores.

El Derecho a un Medio Ambiente Sano. Constitución Nacional. El artículo 41: derecho al


ambiente. (leerlo) El artículo 41 de la Constitución, al reconocer el derecho a un ambiente sano
como "derecho de todos los habitantes", lo individualiza, estableciendo una situación jurídica
subjetiva similar a lo hecho en el artículo 14 con otros derechos. El derecho ambiental, de
amplio contenido, ha cobrado relevancia a nivel global y se vincula con el derecho de los
recursos naturales, que abarca áreas como el derecho de aguas, tierras, forestal, marítimo,
minero, energético y atmosférico. Aunque no son coincidentes, ambos derechos se
interrelacionan en aspectos como los suelos, bosques, fauna y flora. Además, el artículo 124
establece que las provincias son las titulares del dominio originario de los recursos naturales
en su territorio.

Las calificaciones del ambiente: El derecho al ambiente se define a través de características


como ser "sano", "equilibrado", y "apto para el desarrollo humano y las actividades
productivas", sin comprometer las necesidades de las generaciones futuras. Esta definición
está vinculada al concepto de "desarrollo sustentable", que busca un equilibrio entre el
bienestar humano y la preservación ambiental. El "ambiente sano" favorece el bienestar,
mientras que el "equilibrado" asegura que las actividades humanas no deterioren el entorno.
La mención a las "generaciones futuras" no implica derechos anticipados para quienes aún no
han nacido, sino que resalta la necesidad de políticas de desarrollo que consideren el impacto
ambiental a largo plazo. El artículo 41 promueve esta visión de desarrollo sostenible, con un
enfoque de solidaridad social para prevenir daños ambientales futuros.

Los elementos que integran el ambiente: El ambiente no solo incluye los elementos naturales
como agua, aire, tierra y subsuelo, sino también los aspectos creados por el ser humano que
permiten la vida y el desarrollo, como los ecosistemas y la ecología, que reflejan la relación
entre los organismos y su entorno. Además de los recursos naturales, el ambiente también
abarca componentes culturales, como el patrimonio artístico e histórico. El patrimonio natural,
incluyendo el paisaje, se suma a esta visión integral del ambiente, que abarca tanto los
elementos naturales como los creados por el hombre donde se desarrollan las actividades
humanas.

El deber de preservación: El derecho de todos los habitantes a un ambiente sano viene


acompañado de un deber jurídico de preservarlo, que es exigible a todos. Este deber convierte
a cada persona en un agente activo en la protección del medio ambiente. Además, el Estado
tiene responsabilidades claras en esta materia, abarcando a todos los niveles de gobierno y
órganos estatales, incluyendo autoridades como los jueces, el Defensor del Pueblo y el
Ministerio Público. La norma no solo implica evitar dañar el ambiente, sino también tomar
medidas positivas para protegerlo, restaurarlo y exigir que los particulares cumplan con sus
deberes ambientales en cada situación. Aunque el texto menciona dos aspectos—proteger el
derecho al ambiente y la gestión racional de los recursos naturales y la biodiversidad—ambos
están estrechamente relacionados en el contexto de la preservación ambiental.

El deber de recomponer y reparar: El artículo 41 establece que, cuando se produce un daño


ambiental, lo primero que debe hacerse es intentar recomponer el daño, conforme a lo que
disponga la ley. El término "recomponer" puede generar dudas, ya que solemos hablar de
"reparar". Sin embargo, la recomposición no reemplaza la reparación; simplemente implica
tratar de devolver el entorno a su estado original cuando sea posible. Aunque no siempre se
podrá recomponer el daño, en los casos en que sea factible, se debe restaurar el ambiente a su
condición anterior. Además, si la recomposición es posible, esto no excluye la necesidad de
reparar los daños causados. El hecho de que la ley deba regular cómo se debe recomponer el
daño no significa que, en ausencia de una ley específica, la norma constitucional no sea
aplicable de manera inmediata y directa. Finalmente, el uso del término "prioritariamente"
enfatiza que la restauración del daño ambiental debe ser lo primero que se haga, antes de
tomar cualquier otra medida, siempre que sea posible.

La operatividad de la norma: El artículo 41 tiene, al menos, una presunción de operatividad


inmediata. Aunque es cierto que necesita desarrollo legislativo, no se debe permitir que la
falta o insuficiencia de leyes impida la aplicación de los derechos que reconoce. En particular,
los jueces deben actuar con un activismo judicial prudente, interpretando y aplicando la norma
de manera que se cumpla el derecho al ambiente sano y se garantice el deber de preservación,
tal como lo establece la Constitución.

La información y educación ambientales: el Estado tiene dos obligaciones clave en cuanto a la


información y la educación ambiental. Primero, debe recolectar y procesar la información
relevante sobre el medio ambiente, lo que implica una vigilancia constante para identificar
riesgos o daños potenciales. Segundo, debe difundir esa información de manera accesible y
continua para el público. En cuanto a la educación ambiental, el Estado debe promover
campañas educativas que fomenten la conciencia sobre la preservación del ambiente, y
también incorporar la educación ambiental en los planes de estudio a todos los niveles
educativos, asegurando que todos los ciudadanos estén informados y preparados para cumplir
con el deber de proteger el medio ambiente.

El reparto de competencias federales y provinciales: legislación y aplicación: El artículo 41 de la


Constitución establece un reparto de competencias entre el Estado federal y las provincias en
materia ambiental. El Estado federal tiene la responsabilidad de dictar las "normas de
presupuestos mínimos" para la protección del ambiente, mientras que las provincias pueden
legislar sobre normas "complementarias" que amplíen esas normas mínimas, adaptándolas a
sus necesidades locales.

Esto implica que no toda la legislación ambiental está bajo la competencia de ambas
jurisdicciones, sino que se distribuye entre los "contenidos mínimos" (federales) y las "normas
complementarias" (provinciales). Sin embargo, las provincias pueden legislar sobre cuestiones
ambientales que solo afectan a su territorio, siempre y cuando no contravengan las normas
federales.

El concepto de "complementariedad maximizadora" sugiere que las provincias tienen margen


para ampliar los derechos ambientales, siempre y cuando respeten el marco federal. En cuanto
a los delitos ambientales, la competencia para legislar y sancionar en materia penal es
exclusiva del Congreso, pero la ejecución de la legislación puede recaer en tribunales locales, a
menos que se trate de delitos federales.

El artículo 41 también refleja que la responsabilidad primaria de cuidar el ambiente recae en


las jurisdicciones locales (provinciales y municipales), pero dado que los problemas
ambientales suelen trascender fronteras, el Estado federal tiene la obligación de establecer los
presupuestos mínimos de protección ambiental. Esta distribución de competencias reconoce la
interdependencia del ambiente y la necesidad de coordinación entre las distintas jurisdicciones
para garantizar una protección efectiva.
Los tratados internacionales: Los daños ambientales que cruzan fronteras jurisdiccionales (es
decir, que afectan a más de una jurisdicción) permiten que el Estado federal celebre tratados
internacionales, los cuales, por tener jerarquía superior a las leyes nacionales, prevalecen
sobre las leyes de presupuestos mínimos dictadas por el Congreso y también sobre las normas
provinciales. Estos tratados no solo tienen prioridad sobre la legislación interna, sino que
incluso pueden abordar temas que exceden la competencia del Estado federal en materia de
protección ambiental.

Si consideramos que estos tratados internacionales tienen un carácter similar al de los


derechos humanos (dado que incluyen el derecho a un ambiente sano), se puede afirmar que
el derecho interno también tiene espacio para ampliar las protecciones establecidas en los
acuerdos internacionales.

En cuanto a las competencias provinciales, se reconoce que:

1. Los convenios de regionalización (art. 124) pueden incluir la protección del ambiente
en relación con el desarrollo económico y social.

2. Los "tratados" interprovinciales (art. 125), incluso cuando involucran al Estado federal,
también pueden abordar temas ambientales.

3. Los acuerdos internacionales que las provincias pueden celebrar (según el art. 124)
pueden incluir asuntos ambientales.

El Derecho del Usuario y Consumidor Constitución Nacional. El artículo 42: consumo, bienes y
servicios. (leer) El sistema económico: mercado, competencia y estado: El artículo 42 de la
Constitución establece una orientación para el sistema económico, que debe estar alineada
con los principios democráticos y los valores que sustentan la constitución. Las menciones a la
competencia, al control de monopolios y al consumo dentro de este artículo suponen la
existencia del mercado, pero esto no implica que el Estado deba abstenerse de intervenir. Por
el contrario, el artículo 42 refuerza la idea de que el Estado debe tener una presencia activa en
la regulación del mercado para evitar desigualdades injustas y proteger los derechos de los
consumidores.

La norma no solo menciona la libertad y la competencia en el mercado, sino que también


subraya la necesidad de que el Estado supervise y controle las prácticas comerciales para
evitar abusos, engaños y deslealtades. El objetivo es garantizar que los bienes y servicios que
cubren las necesidades básicas de las personas (como alimentos, agua, electricidad, gas,
telefonía, entre otros) se provean de manera justa y equitativa.

El artículo también aborda la desigualdad en la relación entre los consumidores y los


proveedores. A pesar de la libertad de mercado, los consumidores son vulnerables frente a los
proveedores de bienes y servicios, especialmente cuando estos son esenciales para una vida
digna. Por lo tanto, el Estado debe intervenir para equilibrar las relaciones comerciales y
proteger a los consumidores.

Además, el artículo reconoce que el mercado de consumo ha cambiado significativamente con


la globalización, la publicidad comercial y la mercadotecnia, lo que ha alterado las dinámicas
tradicionales entre proveedores y consumidores. El mercado ahora está marcado por
estrategias comerciales agresivas y por la tendencia al consumismo, lo que refuerza la
necesidad de intervención estatal para proteger la dignidad humana y los derechos de los
consumidores.
Por último, el "derecho de consumo" se entiende como un derecho que protege al consumidor
como destinatario final de productos o servicios. El Estado debe garantizar que se respete la
competencia leal, protegiendo a los consumidores (quienes son la parte más vulnerable) y
también a los pequeños proveedores y empresas frente a las prácticas comerciales desleales.
Esto requiere un marco normativo que abarque tanto los derechos individuales de los
consumidores como los derechos de incidencia colectiva, según se establece en el artículo 43.

Los derechos, las protecciones y los deberes: El primer párrafo del artículo 42 de la
Constitución establece una serie de derechos para los consumidores y usuarios en el contexto
de la relación de consumo y uso. Estos derechos son:

1. Derecho a la protección de la salud, lo que incluye el derecho a la vida y la integridad.

2. Derecho a la protección de la seguridad personal, especialmente en lo que respecta a


los riesgos derivados de los bienes y servicios que se consumen.

3. Derecho a la protección de los intereses económicos, garantizando que los


consumidores no sufran perjuicios indebidos en función de sus recursos económicos.

4. Derecho a recibir información veraz y adecuada de quienes proveen los bienes y


servicios.

5. Derecho a la libertad de elección, permitiendo que los consumidores puedan tomar


decisiones sin presiones indebidas en el mercado.

6. Derecho a ser tratados de manera equitativa y digna, en todas las interacciones con
proveedores de bienes y servicios.

En el segundo párrafo, se subraya que el Estado tiene la responsabilidad de proteger estos


derechos. Al igual que en el artículo 41, que trata sobre el ambiente, el artículo 42 asigna a las
"autoridades" la tarea de garantizar la protección de los derechos de los consumidores.
Además, se extiende la obligación estatal a otras áreas, tales como:

 Educación para el consumo, para que los consumidores puedan tomar decisiones
informadas.

 Defensa de la competencia en el mercado, asegurando que el mercado no se


distorsione por prácticas monopolísticas.

 Control de los monopolios, para evitar que unas pocas empresas controlen
indebidamente el mercado.

 Control de la calidad y eficiencia de los servicios públicos, asegurando que los


servicios sean adecuados y accesibles para todos.

 Fomento de la formación y participación de asociaciones de consumidores y


usuarios, para que los mismos puedan defender sus derechos.

Además de los derechos mencionados explícitamente en el artículo, existen otros implícitos,


como:

 El derecho a acceder al consumo, garantizando que todos los ciudadanos puedan


acceder a bienes y servicios esenciales.
 El derecho a un trato no discriminatorio, asegurando igualdad de oportunidades en el
mercado.

 El derecho a satisfacer las necesidades básicas o primarias de la persona, como


alimentación, agua, electricidad, entre otros.

 El derecho a la lealtad comercial, para que los proveedores actúen de manera honesta
y justa.

Estos derechos están profundamente ligados a valores fundamentales, como:

 Solidaridad: El bienestar colectivo debe ser protegido.

 Cooperación: Los consumidores y proveedores deben trabajar juntos para asegurar un


mercado justo.

 Seguridad: Tanto en la calidad de los productos como en la seguridad del consumo.

 Participación: Los consumidores deben poder involucrarse en el proceso y en las


decisiones que afectan sus derechos.

 Igualdad: Todos deben tener las mismas oportunidades en el mercado.

 Justicia: Los derechos de los consumidores deben ser respetados y defendidos.

Los derechos que se enumeran en el artículo 42 también son "frente al Estado", es decir, son
derechos que los ciudadanos pueden exigir a las autoridades para su protección. En este
sentido, el término "autoridades" tiene un alcance amplio e incluye no solo los poderes del
Estado, sino también a los jueces, tal como se establece en el artículo 43, que permite que los
consumidores ejerzan acciones judiciales para proteger sus derechos.

Algunos de estos derechos son ambivalentes, es decir, pueden ser exigidos no solo frente al
Estado, sino también frente a los proveedores de bienes y servicios. Por ejemplo, el derecho a
la calidad y eficiencia de los servicios o el derecho a que el mercado no se distorsione. De esta
forma, los consumidores tienen derechos tanto frente al Estado como ante los proveedores de
productos y servicios.

Finalmente, algunos de los derechos de los consumidores tienen similitudes con los derechos
ambientales del artículo 41. Así, por ejemplo, los proveedores de servicios esenciales, como el
agua, tienen la obligación de proteger ese recurso y evitar su contaminación. De igual forma,
las industrias que producen alimentos o bebidas deben garantizar que sus procesos no afecten
negativamente al medio ambiente, evitando la contaminación o la explotación insostenible de
los recursos naturales.

Tratados Internacionales - Legislación de Consumo Internacional

Las Directrices de las Naciones Unidas, aprobadas en 1985 por la Asamblea General de la ONU
en la Resolución 39/248 y ampliadas en 1999, establecen claramente los derechos de los
consumidores y usuarios, así como la obligación de las autoridades de garantizar su protección.
Aunque estas directrices no tienen la jerarquía de un tratado, sino que son recomendaciones,
su importancia radica en que sirven como lineamientos para la creación de políticas
gubernamentales de protección al consumidor. A pesar de no ser vinculantes, las Directrices
son principios que las legislaciones nacionales no pueden ignorar y han sido la base para la
redacción de la Ley 24.240 de protección al consumidor en Argentina.
Una limitación importante de las Directrices de la ONU es que, a pesar de su actualización en
1999, aún no abordan específicamente la protección de los consumidores de ciertos servicios,
como los bancarios, financieros o de seguros, un tema que sigue siendo objeto de debate en
varios países sobre si deben estar cubiertos por las leyes generales de protección al
consumidor o por leyes específicas para estas actividades.

En el ámbito del MERCOSUR (Mercado Común del Sur), hubo un intento de establecer una
normativa común para la protección de los consumidores. El Protocolo sobre Jurisdicción
Internacional en materia de relaciones de consumo fue firmado el 22 de diciembre de 1996
en Santa María, Brasil, y aprobado por la Decisión CMC 10/96. Sin embargo, este protocolo
nunca llegó a entrar en vigor debido a una cláusula que condicionaba su implementación a la
aprobación del Reglamento Común del MERCOSUR para la Defensa del Consumidor, el cual
aún no ha sido promulgado.

A pesar de este obstáculo, cada uno de los países miembros del MERCOSUR ha avanzado en la
creación de sus propias leyes nacionales de protección al consumidor. Por ejemplo:

 Paraguay adoptó la Ley 1334 en 1998.

 Uruguay implementó la Ley 17189 en 1999.

 Brasil tiene el Código de Defensa del Consumidor (Ley 8078 de 1990), que es
considerado el marco normativo más robusto y efectivo de la región en cuanto a la
protección de los derechos de los consumidores.

Este panorama muestra que, aunque los esfuerzos integradores en el MERCOSUR han
encontrado obstáculos, los países han desarrollado marcos normativos nacionales que buscan
fortalecer la protección de los consumidores en la región.

El Derecho de Acceso al Consumo a Nivel Internacional

El derecho de acceso al consumo, como una fase previa a la relación de consumo, está
recogido en las Directrices de las Naciones Unidas para la Protección del Consumidor de
1985, con sus modificaciones posteriores. Este derecho, aunque no se menciona
explícitamente con esa terminología en la Ley 24.240, se encuentra implícito en su espíritu.
Constitucionalmente, se consagra a través del derecho al "trato equitativo y digno" establecido
en el primer párrafo del artículo 42 de la Constitución, extendiéndose también a situaciones en
las que ya se ha iniciado la relación de consumo.

Según la clasificación de derechos propuesta por el Dr. Gabriel A. Stiglitz, que compartimos, el
derecho de acceso al consumo se considera un derecho primario dentro del esquema de
protección. Este derecho implica que todos los sectores de la población deben tener la
posibilidad de consumir bienes y servicios, independientemente de su capacidad económica. Si
bien la economía se ocupa de estudiar las posibilidades materiales de consumo, el derecho de
acceso al consumo tiene un fundamento más amplio, vinculado a los derechos humanos y a los
principios constitucionales de trato equitativo y digno.

El concepto de dignidad en este contexto se refiere a un trato justo en la relación de consumo,


respetando la vida, la salud y la integridad física de las personas, sin distinción ni
discriminación alguna. El acceso al consumo se vincula estrechamente con el principio de no
discriminación, lo que implica que las infraestructuras, los medios y la información necesarios
para facilitar el consumo deben estar disponibles y ser comprensibles para todos los sectores
de la población, incluyendo a grupos con necesidades especiales, como ancianos, niños,
personas con discapacidades, o personas con bajos niveles educativos, entre otros.

En cuanto a los servicios públicos, el acceso al consumo tiene una relevancia especial debido a
su carácter universal. Estos servicios son esenciales para las condiciones de calidad de vida y
dignidad humana de la población. El derecho de acceso implica que todos los sectores sociales
y geográficos tengan acceso a estos servicios básicos.

Cuando se crea un servicio público, ya sea prestado por el Estado o por entidades privadas,
nace el derecho de los usuarios potenciales a acceder a dicho servicio. Este derecho es
subjetivo, y se encuentra regulado por condiciones razonables, que no deben ser arbitrarias ni
restrictivas, conforme al principio de que estos servicios deben estar disponibles para la mayor
parte de la población, garantizando su esencialidad operativa.

El derecho de acceso al consumo implica la prerrogativa de convertirse de usuario potencial a


usuario activo, lo que conlleva una obligación para el gestor del servicio (ya sea público o
privado) y para el Estado de garantizar dicho acceso. Para ello, es necesario crear las
condiciones técnicas, operativas y económicas que hagan posible este derecho, evitando que
existan barreras o limitaciones injustas.

UNIDAD DIEZ: LA TUTELA JUDICIAL Y LAS ACCIONES DE GARANTÍA DE LOS DERECHOS: El


derecho a la tutela judicial efectiva o el Derecho a la Jurisdicción:

El derecho a la jurisdicción es un derecho fundamental, reconocido por la doctrina y la


jurisprudencia, que permite a las personas acceder a los tribunales para obtener justicia.
Aunque no está explícitamente establecido en nuestra Constitución, la Corte Suprema lo
considera un derecho esencial que habilita a los individuos (tanto personas físicas como
jurídicas) a presentar sus pretensiones ante un órgano judicial.

Este derecho no solo corresponde a la persona que inicia el proceso (el actor), sino también al
demandado, quien, aunque sea llevado al juicio, tiene igualmente el derecho a que su caso sea
resuelto por un juez. Por lo tanto, el derecho a la jurisdicción implica tanto el acceso al órgano
judicial como la resolución efectiva del conflicto. Para que este derecho se materialice, se
debe garantizar el debido proceso, lo cual incluye el derecho a la defensa y la necesidad de
que la sentencia sea oportuna, fundada y justa.

Un tema controvertido relacionado con este derecho es el de las tasas de justicia. Si el


justiciable debe abonar una tasa o depósito previo al inicio del proceso, dicha exigencia puede
ser inconstitucional si resulta desproporcionada y obstaculiza el acceso a la justicia,
especialmente cuando la capacidad económica del obligado no permite hacer frente al pago.
Sin embargo, la Corte ha señalado que la tasa de justicia no es inconstitucional si se exige
después de la sentencia definitiva, cuando la parte perdidosa debe asumirla.

Por otro lado, también se considera que el derecho a la jurisdicción se ve vulnerado cuando un
individuo no puede demandar a una entidad extranjera o internacional debido a su inmunidad
de jurisdicción, lo que impide que se someta a los tribunales del país, ya sea dentro o fuera de
su territorio.

Las garantías del imputado en el proceso penal:

1. La garantía de los jueces naturales


La garantía de los jueces naturales es un principio fundamental en el proceso penal y en la
administración de justicia en general. Este derecho establece que toda persona debe ser
juzgada por un tribunal que haya sido previamente creado por una ley que le otorgue
jurisdicción y competencia, y dicha ley debe haber sido promulgada antes de que ocurra el
hecho que origina el proceso judicial.

El derecho a la jurisdicción implica la posibilidad de acceder a la justicia a través de un órgano


judicial determinado de acuerdo con la ley. Este órgano debe ser el juez natural, es decir, el
tribunal establecido por una norma legal anterior al hecho que origina la causa judicial. Esta
garantía no se limita solo al ámbito penal, sino que se extiende a todas las áreas del derecho,
como el civil, comercial, laboral, etc.

La garantía de los jueces naturales está estrechamente vinculada con varios principios
constitucionales, entre los que destacan:

1. La prohibición del artículo 109 de la Constitución Nacional, que impide que el


presidente de la nación ejerza funciones judiciales, incluso en situaciones
excepcionales como el estado de sitio.

2. La prohibición del artículo 29, que prohíbe la concesión de facultades extraordinarias


al poder ejecutivo y la acumulación del poder público, lo que impide que el Congreso
le otorgue al presidente funciones judiciales.

3. El principio de la división de poderes, que garantiza que el poder judicial sea


independiente de los poderes legislativo y ejecutivo.

El principio de los jueces naturales también se extiende a las provincias, conforme al artículo 5
de la Constitución Nacional. Esto implica que los tribunales provinciales, cuando se establecen
conforme a las normas constitucionales, también actúan como jueces naturales, no solo los
tribunales del poder judicial federal.

La fórmula del juez natural que establece el artículo 18 de la Constitución Federal implica dos
prohibiciones fundamentales:

 No se puede juzgar a una persona por comisiones especiales.

 No se puede alterar la competencia del tribunal que ha sido previamente designado


por la ley para juzgar una causa, es decir, no se puede cambiar el tribunal
originalmente asignado a una causa judicial después de que esta haya comenzado.

Esto significa que, una vez iniciado el proceso o cuando se haya determinado una causa, no es
posible trasladar esa causa a otro tribunal que no sea el que fue asignado por la ley
previamente. La Corte Suprema ha reafirmado que es inconstitucional transferir casos de
tribunales permanentes a tribunales especiales creados exclusivamente para juzgar ciertos
hechos o personas.

2. El debido proceso: concepto y alcance

El debido proceso o defensa en juicio es un derecho fundamental que garantiza que ninguna
persona pueda ser privada de un derecho sin que se siga un procedimiento regular establecido
por la ley. Si no existe una ley específica para regular el procedimiento, el juez debe definir uno
adecuado, asegurando que el justiciable tenga suficiente oportunidad de participar en el
proceso.

Para que el procedimiento sea considerado "debido", se debe garantizar al justiciable la


posibilidad de tener conocimiento completo del proceso, de sus actos y etapas, poder
presentar pruebas y ser escuchado. Este principio se conoce como derecho de defensa.

En los casos de controversia o disputa entre partes, donde cada una presenta pretensiones
opuestas, se habla de un proceso contradictorio, regido por el principio de bilateralidad o
contradicción. Esto implica que ambas partes deben conocer las pretensiones de la otra, tener
derecho de defensa y poder controlar todos los actos procesales.

El principio de congruencia establece que la sentencia debe ajustarse estrictamente a las


pretensiones planteadas por las partes, sin añadir o omitir aspectos que no hayan sido
discutidos en el proceso.

En procesos no penales, es posible dictar sentencia en rebeldía del demandado, siempre que
se cumplan los requisitos legales, como la notificación adecuada y, si es necesario, la
designación de un defensor oficial. Sin embargo, en procesos penales, la rebeldía no impide el
trámite, pero no puede ser motivo exclusivo de la sentencia, ya que el imputado debe poder
intervenir y ofrecer pruebas en cualquier etapa del proceso.

Además, el debido proceso incluye la duración razonable del proceso, que debe ser
proporcional a la urgencia de la pretensión jurídica. Por ejemplo, los procesos de amparo o
habeas corpus deben resolverse con mayor rapidez debido a su carácter urgente.

Si bien la defensa en juicio es un derecho esencial, existen algunas limitaciones


constitucionalmente válidas, como la imposición de términos breves, la obligación de contar
con abogado, el rechazo de pruebas ineficaces o las sanciones disciplinarias por obstrucción o
malicia procesal.

El derecho al debido proceso se culmina con una sentencia útil, que debe ser imparcial, justa,
fundada y oportuna. En los procesos que permiten una segunda instancia, este derecho se
extiende a la revisión de la decisión tomada en primera instancia. Si la ley establece la doble
instancia en el proceso penal, es inconstitucional impedir el acceso a ella, aunque en el
proceso no penal la instancia única no es inconstitucional.

3. La ley y el juicio previo en materia penal

El principio de "ningún habitante de la Nación puede ser penado sin juicio previo" garantiza
que una persona no puede ser condenada sin que exista una ley penal anterior al hecho que
origine el proceso. Este principio también prohíbe la retroactividad de la ley penal, en línea
con el principio liberal de que no hay delito ni pena sin ley. Esto significa que, para que alguien
sea condenado, debe existir una ley que defina el delito y la pena correspondiente; si no hay
pena atribuida a un delito, no puede haber condena.

En el proceso penal, el juicio previo es indispensable. Nadie puede ser penado sin un juicio que
cumpla con las etapas esenciales del debido proceso: acusación, defensa, prueba y sentencia.
La sentencia debe basarse en la ley vigente al momento de los hechos.
Mientras no exista una sentencia firme de condena, la persona tiene derecho a la presunción
de inocencia, un derecho implícito, aunque no expresamente formulado en la constitución.

Un tema debatido es la ley penal más benigna en casos de delitos permanentes. Si un delito
se prolonga en el tiempo y durante su comisión se promulga una ley más severa, se debe
aplicar la ley vigente cuando comenzó el delito, no la que se dicta después. Por lo tanto, la ley
más severa posterior no es aplicable, ya que no es "previa" al hecho. La ley vigente cuando
comenzó el delito es la que corresponde, y si es más benigna que la actual, prevalece en favor
del imputado.

4. La irretroactividad constitucional es un principio jurídico que establece que las leyes no


tienen efectos retroactivos, salvo disposición expresa en contrario o en el ámbito penal.
Aunque la Constitución Nacional no regula directamente la irretroactividad en materia no
penal, lo hace de manera clara en el ámbito penal, al exigir una ley anterior al hecho para
juzgar y condenar a una persona, evitando la aplicación de leyes penales posteriores.

A pesar de la ausencia de una disposición constitucional específica en materia no penal, la


jurisprudencia de la Corte Suprema ha creado un principio que, en términos materiales,
extiende la irretroactividad a casos donde una ley nueva prive a una persona de derechos
previamente adquiridos. En estos casos, la irretroactividad se eleva al nivel constitucional, ya
que afecta el derecho de inviolabilidad de la propiedad consagrado en el art. 17 de la
Constitución. Esto significa que, aunque una ley puede ser retroactiva en términos generales,
no puede hacerlo si priva a una persona de derechos ya incorporados a su patrimonio.

En resumen, la Constitución prohíbe la retroactividad de las leyes penales, excepto cuando se


trata de la ley penal más benigna (que beneficia al imputado). Además, el derecho judicial
establece que la retroactividad de las leyes no penales es inadmisible cuando vulnera
derechos adquiridos y protegidos como propiedad, conforme al principio de inviolabilidad de
la propiedad.

Las garantías judiciales para la defensa de los derechos: en el sistema Internacional de


Derechos Humanos: pacto san jose de costa rica, declaración universal de derechos humanos y
Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre. (leer apunte)

Otras Garantías del Sistema: El amparo individual. El amparo colectivo. El habeas data. El
hábeas corpus. Las acciones de clase.

Amparo Individual: El Amparo lo encontramos en nuestra Constitución Nacional en el art. 43.


Características principales del Amparo Individual

El amparo individual es una acción judicial expedita y rápida, diseñada para proteger de
manera urgente los derechos fundamentales de las personas. Esta rapidez se refiere al proceso
que se inicia con la acción, permitiendo una respuesta ágil. Un aspecto clave es que el amparo
procede cuando no existe otro medio judicial más idóneo para la defensa de los derechos
vulnerados. Esto implica que no es necesario agotar previamente otras vías, como los recursos
administrativos, para que el amparo sea admisible. Esta interpretación se ve favorecida por el
art. 43 de la Constitución, que elimina obstáculos que limitaban el uso del amparo en casos
donde se intentaba recurrir primero a la vía administrativa.

El amparo puede ser interpuesto contra actos de autoridades estatales y también contra actos
de particulares. La naturaleza de estos actos debe ser lesiva, es decir, deben causar una lesión,
restricción, alteración o amenaza de derechos, y deben ser manifestamente arbitrarios o
ilegales, ya sea en forma actual o inminente. Además, los actos que se impugnan pueden
afectar derechos y garantías establecidos en la Constitución, en tratados internacionales o en
leyes nacionales, lo que amplía el ámbito de protección y hace más flexible el proceso de
amparo.

La declaración de inconstitucionalidad en el Amparo

En el proceso de amparo, el juez tiene la facultad de declarar la inconstitucionalidad de una


norma en la que se base el acto u omisión lesivo que se impugna. Esto significa que, a partir de
la reforma, si un acto o una omisión violatoria de derechos está fundamentado en una norma
general (como una ley o reglamento), el juez puede controlar judicialmente la validez de dicha
norma dentro del mismo proceso de amparo.

De esta forma, la acción de amparo no solo se puede utilizar para cuestionar el acto u omisión
en sí, sino también para impugnar la norma subyacente, permitiendo que el juez analice su
conformidad con la Constitución

Amparo Colectivo: Como dijimos lo encontramos en la segunda parte del art. 43 CN, Para
comparar el amparo previsto en el segundo párrafo del art. 43 con el genérico que contempla
el párrafo primero. El amparo del párrafo segundo de la normativa se refiere a situaciones
donde existe un acto lesivo que afecta a ciertos derechos y bienes jurídicos, pero se limita a
proteger ciertos derechos colectivos o difusos, a diferencia del amparo individual del primer
párrafo. Este tipo de amparo abarca derechos de incidencia colectiva, que incluyen derechos
relacionados con:

1. Discriminación.

2. Protección del ambiente.

3. Competencia.

4. Derechos de usuarios y consumidores.

Uno de los aspectos más importantes de este amparo es que permite la protección no solo de
derechos subjetivos clásicos (como el derecho individual a la propiedad, la libertad, etc.), sino
también de derechos colectivos o difusos, como los derechos ambientales o los derechos de
los consumidores. Estos derechos son de naturaleza colectiva y afectan a grupos de personas,
y no solo a individuos específicos.

En cuanto a la legitimación para interponer este amparo, el artículo 43 establece que pueden
acceder a esta acción no solo los afectados directamente, sino también otras personas o
entidades interesadas en proteger estos derechos colectivos, tales como:

 El afectado directamente.

 El defensor del pueblo.

 Las asociaciones registradas que persigan fines relacionados con los derechos
afectados, como las organizaciones ambientales o de defensa de consumidores.

De esta manera, el amparo colectivo está diseñado para proteger intereses difusos o
colectivos, permitiendo que no solo las personas afectadas directamente, sino también
entidades representativas de la comunidad, puedan interponer la acción para defender estos
derechos de incidencia colectiva.
La Legitimación del “Afectado” en el Amparo Colectivo

En el contexto del amparo colectivo, la legitimación del “afectado” tiene particularidades que
permiten una interpretación más amplia de quién puede interponer la acción, especialmente
cuando se trata de intereses colectivos, difusos o sociales.

Características de la Legitimación del “Afectado”:

1. Pluriindividualidad:

o Aunque los intereses colectivos son indivisibles (afectan a muchos), cada


individuo que resulta afectado mantiene una situación jurídica subjetiva
propia. Esto significa que, aunque la afectación sea común a varios, cada
persona tiene "su parte" en la afectación, lo que justifica su legitimación para
interponer el amparo.

2. Afectación personal y colectiva:

o La afectación no necesita ser exclusiva o única para el afectado. Si bien


muchos pueden verse afectados de manera similar, esto no impide que el
daño sea considerado personal, directo y concreto para cada individuo, lo que
le da legitimación para recurrir al amparo.

Ámbitos en los que se aplica:

El amparo colectivo está destinado a proteger una serie de derechos que son comunes a
muchas personas, entre los que se incluyen:

 Discriminación grupal (por raza, religión, origen étnico o social, etc.).

 Derechos relacionados con el ambiente (art. 41 de la Constitución).

 Derechos de consumidores y usuarios (art. 42 de la Constitución).

 Cualquier otro derecho de incidencia colectiva (por ejemplo, derechos ambientales,


de salud pública, etc.).

Interpretación amplia del “Afectado”:

 El término “afectado” debe interpretarse de forma amplia, como toda persona que
haya sufrido o pueda sufrir una afectación derivada de un acto lesivo. Esto implica que
cualquier persona que esté afectada por un acto de discriminación o que vea
vulnerado un derecho colectivo puede acceder al amparo.

 No se requiere una afectación exclusiva o un daño único para cada persona. Basta con
que el afectado haya sufrido una afectación directa o concreta que esté vinculada al
acto lesivo, sin importar que otros hayan sufrido la misma afectación.

Limitación de la "acción popular":

 Aunque la legitimación del afectado es amplia, no debe confundirse con la acción


popular, que es más amplia y permite a cualquier persona, incluso sin ser afectada
directamente, iniciar un amparo en defensa de derechos colectivos. El amparo en este
contexto sigue siendo una acción procesal en la que el afectado debe tener un interés
directo en el caso.
Interpretación de la legislación:

 Si la ley reglamentaria del amparo utiliza términos como “afectado personal” o


“afectado directo”, estos calificativos no deben interpretarse como restrictivos de la
legitimación procesal, sino como aclaratorios. La Constitución habilita a toda persona
afectada para presentar un amparo bajo el segundo párrafo del artículo 43.

Fundamento de la Legitimación del Defensor del Pueblo:

1. Legitimación procesal:

o El artículo 43 reconoce que el Defensor del Pueblo puede interponer el


amparo en el ámbito de los derechos de incidencia colectiva (como los
derechos ambientales, de consumidores, etc.). Este derecho de acción está
expresamente otorgado al defensor en su rol de protector de derechos.

2. Misión del Defensor del Pueblo:

o Según el art. 86, la misión del Defensor del Pueblo es la defensa y protección
de los derechos humanos y otras garantías e intereses. Esta responsabilidad
le otorga legitimación procesal para acceder a la justicia en nombre de los
derechos que le competen, incluyendo aquellos que pueden ser objeto de
amparo colectivo.

3. Acceso a la justicia:

o En este sentido, el Defensor del Pueblo tiene la capacidad de interponer la


acción de amparo para proteger los derechos humanos y los derechos
colectivos que forman parte de su misión institucional. Su legitimación no se
limita a la defensa de intereses individuales, sino que abarca los derechos de
colectivos o grupos vulnerados.

Legitimación de las Asociaciones en el Amparo

Las asociaciones que tienen como fin la defensa de derechos e intereses, están habilitadas
para interponer acciones de amparo, siempre y cuando estén registradas conforme a la ley.
No obstante, en ausencia de una ley que regule su registro, basta con que la asociación exista
con alguna formalidad asociativa y demuestre su propósito de defensa para que se reconozca
su legitimación procesal.

Además, si bien su legitimación está asociada al amparo, también pueden recurrir a otras vías
judiciales si el amparo no es procedente.

La Operatividad del Art. 43

El artículo 43 de la Constitución es directamente operativo, lo que implica que sus


disposiciones tienen efecto inmediato y deben ser aplicadas por los jueces, incluso sin
necesidad de una ley reglamentaria. Aunque la ley puede otorgarle un desarrollo más
específico, su aplicación no depende de dicha reglamentación, ya que la norma ya tiene fuerza
de ley por sí misma.

Los tratados internacionales de jerarquía constitucional


el Pacto de San José de Costa Rica alberga innominadamente un proceso judicial que da cabida
al amparo. (art. 25.1). En el apartado 2 del mismo art. 25. El Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos establece que toda persona cuyos derechos o libertades reconocidos en el
tratado sean violados tiene el derecho de interponer un recurso efectivo. Esto aplica incluso si
la violación proviene de personas que actúan en ejercicio de funciones oficiales, garantizando
así un mecanismo de reparación para las víctimas de abusos, sin importar que los responsables
sean autoridades o funcionarios públicos.

Hábeas Data: En la Constitución Nacional lo entramos en el art. 43, 3er párrafo. El habeas
data, por analogía con el habeas corpus, se refiere al derecho de cada persona sobre sus datos
personales, entendiendo que todos los datos vinculados a una persona y que no tienen como
fin la publicidad o la información a terceros deben ser protegidos. Su objetivo es garantizar la
privacidad de la persona en relación con la recopilación, almacenamiento y difusión de sus
datos.

Toda persona tiene derecho a interponer esta acción con el fin de:

1. Conocer los datos que le conciernen y la finalidad de su almacenamiento.

2. Exigir la supresión, rectificación, confidencialidad o actualización de esos datos.

Los datos protegidos por el habeas data incluyen aquellos que están en registros o bancos de
datos públicos y privados, especialmente aquellos destinados a proveer información a
terceros. Sin embargo, no se puede afectar el secreto de las fuentes de información
periodística, ya que la norma resguarda el secreto profesional de los medios de comunicación.

El habeas data es aplicable en registros privados solo cuando estos están destinados a
suministrar informes. Por ejemplo, no aplicaría a archivos históricos o recopilaciones de
documentación, pues su destino no es el uso público. No obstante, si un banco de datos
privado, cuyo destino no es la divulgación pública, proporciona información a terceros, el
habeas data queda habilitado.

El derecho también abarca los datos archivados en soportes informáticos o no, que puedan
ser objeto de tratamiento automatizado, así como cualquier otro tipo de tratamiento de datos
susceptible de ser automatizado. Este enfoque es coherente con el alcance moderno de
protección de datos en el derecho comparado y con la interpretación amplia del artículo 43 de
la constitución.

Las clases de habeas data: su objeto y sus finalidades. El habeas data se clasifica en: a) Habeas
Data Informativo para Conocer (datos registrados, finalidad de los mismos, fuente de la cual
fueron obtenidos); b) Habeas Data Cancelatorio para Suprimir o Cancelar (datos de
información sensible); c) Habeas Data para corregir o Rectificar o Actualizar (datos falsos,
inexactos, incompletos, desactualizados); d) Habeas Data Confidencial para Reservar (datos
que pueden registrarse, pero no difundirse porque son confidenciales).

Ámbitos No Cubiertos por el Habeas Data

El habeas data no protege ciertos tipos de datos que, por su naturaleza, son considerados de
interés público o general. A continuación, se enumeran algunos ámbitos en los que no opera
esta protección:

1. Información Comercial, Empresarial o Financiera


Los datos relacionados con la actividad comercial, empresarial o financiera de una
persona, que son relevantes para terceros involucrados en actividades similares, no
están cubiertos por el habeas data.
Razonamiento: Estos datos son de acceso necesario para la red de actividades
comerciales y pueden ser consultados por otras personas o entidades con fines
legítimos dentro del ámbito económico.

2. Documentación Histórica y Científica


Los archivos históricos y la documentación destinada a la consulta pública, como la
que puede ser utilizada por investigadores, estudiosos, científicos o periodistas,
tampoco están sujetos al habeas data.
Razonamiento: Esta información se considera de interés público, facilitando el acceso
a la cultura, la historia, la libertad de expresión y el ejercicio de la creación cultural. Su
divulgación a través de distintos medios contribuye al conocimiento y el bienestar
social.

3. Seguridad y Defensa del Estado


En situaciones excepcionales, los datos personales registrados pueden ser excluidos de
la protección del habeas data cuando su acceso es necesario para la defensa y la
seguridad del estado.
Razonamiento: Este ámbito está relacionado con la protección de intereses comunes
de la sociedad, como la defensa de la comunidad. Sin embargo, es importante que el
acceso a estos datos se justifique de manera razonable y no se utilice de forma
desmesurada para invadir la privacidad.

Hábeas Corpus Nuestra CN, en el último párrafo del art. 43, expresa. El habeas corpus es una
garantía fundamental que protege la libertad física o de locomoción de las personas. Esta
acción judicial tiene como propósito evitar detenciones, arrestos o restricciones de libertad
arbitrarias o ilegales. El término habeas corpus proviene del latín y significa "tienes tu cuerpo",
lo que refleja su objetivo: llevar al individuo ante el juez para garantizar su libertad.

Objetivo Principal

El habeas corpus se activa cuando una persona es privada o restringida de su libertad sin causa
legal, de forma arbitraria o sin el debido procedimiento legal. Esto incluye actos como
detenciones ilegales, arrestos sin justificación, traslados indebidos o la prohibición de
deambular sin fundamento legal.

Características Jurídicas

1. Acción y No Recurso: A diferencia de un recurso, el habeas corpus es una acción que


inicia un proceso judicial de carácter sumario, es decir, rápido y eficiente, con el fin de
resolver la situación de libertad de forma inmediata.

2. Proceso Sumario: La naturaleza de la acción exige un procedimiento judicial


expeditivo, para que la persona afectada pueda recuperar su libertad sin dilaciones
indebidas.

3. Protección de la Libertad Física: Esta acción está dirigida específicamente a proteger a


la persona contra actos que vulneren su libertad de manera ilegal o arbitraria.
4. Proceso Constitucional: El habeas corpus se considera un proceso constitucional, ya
que tiene un fundamento en la protección de derechos humanos y la tutela efectiva de
la libertad.

Sus clases — Dentro de las variadas categorías de habeas corpus, cabe mencionar: a) el habeas
corpus clásico, o de reparación, que tiende a rehabilitar la libertad física contra actos u
omisiones que la restringen o impiden sin orden legal de autoridad competente; b) el habeas
corpus preventivo, que se dirige a frenar las “amenazas” ciertas e inminentes para la libertad
física; c) el habeas corpus correctivo opera contra toda forma ilegítima que agrava la condición
de una persona legalmente privada de su libertad; d) el habeas corpus restringido contra
molestias que perturban la libertad de locomoción, sin llegar a la privación de libertad
(seguimientos, vigilancias, impedimentos de acceder a lugares como el domicilio, el sitio de
trabajo o estudio, etc.).

Los tratados internacionales de jerarquía constitucional — El art. 7 del Pacto de San José de
Costa Rica, después de varias cláusulas de garantía para la libertad, consagra el habeas corpus,
sin denominarlo así, en el apartado 6, que dice… El Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos contiene una norma equivalente en su art. 9.4. La Convención sobre Derechos del
Niño prevé en su art. 37 el supuesto de privación de libertad ilegal o arbitraria del niño (inc. b),
y el derecho a impugnarla ante un tribunal u otra autoridad competente, independiente e
imparcial, así como a pronta decisión sobre dicha acción (inc. d).

Las acciones de clase son procesos colectivos que permiten agrupar múltiples casos similares
en un solo juicio. Estas acciones se utilizan principalmente cuando las demandas individuales
son pequeñas o complejas, lo que dificultaría su tramitación por separado debido a los altos
costos o la complejidad de la prueba. En lugar de llevar cada caso de forma individual, los
afectados se agrupan bajo una misma clase, lo que facilita su resolución en un solo proceso.

La acción de clase tiene como objetivo consolidar diferentes pleitos relacionados en un solo
juicio, ofreciendo una alternativa eficiente a numerosos juicios individuales. Aunque no todos
los casos pueden transformarse en acciones de clase, cuando hay un número considerable de
actores o demandas con cuestiones similares, el juez puede certificar que pertenecen a una
misma clase.

Beneficios

1. Reducción de Costos: Permite a los demandantes hacer frente a los costos de un juicio
colectivo en lugar de asumir los costos de procesos individuales.

2. Certidumbre en la Resolución: El demandado tiene la posibilidad de conocer la


extensión de los costos del proceso, ya que al concentrarse, la resolución se limita a un
solo juicio, reduciendo la incertidumbre que genera la existencia de muchos pleitos
individuales.

3. Descongestionamiento Judicial: Facilita la administración de justicia, evitando la


sobrecarga de los juzgados con demandas similares y evitando resultados dispares en
casos idénticos.

4. Seguridad Jurídica: Al concentrar las demandas, se mejora la previsibilidad de los


resultados y la seguridad en la resolución del conflicto.
Aplicación en Argentina
En el derecho argentino, a pesar de la falta de una ley específica que regule las acciones de
clase en los casos de derechos de incidencia colectiva relacionados con intereses individuales
homogéneos, el art. 43 de la Constitución Nacional es operativo. Este artículo permite que, a
través de acciones de amparo, los jueces garanticen la tutela judicial efectiva de los derechos
fundamentales afectados por estas acciones colectivas. Aunque el marco legal específico aún
no esté completamente desarrollado, el principio constitucional establece que donde hay un
derecho hay un remedio legal, y los jueces están obligados a dar efectividad a la acción de
clase cuando se demuestra la afectación de un derecho fundamental y el acceso a la justicia.

Jurisprudencia
La Corte Suprema de Justicia de la Nación ha sido la encargada de trazar las líneas de cómo se
conforman estas acciones de clase, estableciendo el proceso que debe seguirse para garantizar
el acceso a la tutela judicial efectiva en casos colectivos. Este tipo de acción se enmarca dentro
de la evolución jurisprudencial que promueve una efectiva protección de los derechos
fundamentales de los individuos dentro del sistema judicial argentino.

Unidad 11: LOS ESTADOS DE EXCEPCIÓN Y LA SUSPENSIÓN DE DERECHOS:

existen limitaciones permanentes y limitaciones excepcionales, estas últimas son transitorias


y se aplican solo en situaciones de emergencia o crisis, conocidas como situaciones de
excepción. En estos contextos, las restricciones a los derechos pueden volverse más intensas y
severas.

Sin embargo, se establece una pauta clave: los derechos deben interpretarse de forma amplia
para favorecer su máxima protección, mientras que las normas que limitan esos derechos
deben ser interpretadas de manera restrictiva, es decir, de forma más restrictiva y estricta
para garantizar que solo se apliquen en circunstancias realmente necesarias.

En el derecho constitucional argentino, las normas constitucionales abordan las emergencias


de manera limitada y estructurada:

1. Emergencias en la Constitución Formal: La Constitución Nacional menciona solo dos


tipos de emergencias:

o Guerra (equivalente a un ataque exterior).

o Conmoción interna (situaciones de desorden o alteración grave en el país).

2. Emergencia fuera de la Constitución Formal: Se reconoce, además, una emergencia


económica en la constitución material, relacionada con crisis económicas graves.

3. Emergencia Pública: El artículo 76 de la Constitución formal permite, en circunstancias


excepcionales, la delegación legislativa al poder ejecutivo, lo que habilita la toma de
decisiones urgentes para enfrentar una crisis.

4. Decretos de Necesidad y Urgencia: El artículo 99, inciso 3, establece que el poder


ejecutivo puede dictar decretos de necesidad y urgencia en situaciones extremas,
pero solo bajo condiciones muy rigurosas y excepcionalidad.

El estado de sitio es el único instituto de emergencia expresamente regulado por la


Constitución Nacional de Argentina. Este se encuentra en el artículo 23, que establece que el
estado de sitio puede ser declarado en dos situaciones excepcionales: por ataque exterior, es
decir, en caso de guerra, o por conmoción interna, que hace referencia a situaciones de
alteración grave del orden público dentro del país.

Condiciones para declarar el estado de sitio: Aunque tanto el ataque exterior como la
conmoción interna son causas que habilitan la declaración del estado de sitio, no basta con
que ocurra cualquiera de estas situaciones. La Constitución establece requisitos adicionales
para que se pueda declarar:

 Peligro para el ejercicio de la Constitución y las autoridades: La emergencia debe


poner en peligro el funcionamiento de la Constitución y las autoridades creadas por
ella.

 Perturbación del orden: La situación debe generar una alteración grave del orden
público.

Declaración según el tipo de emergencia:

Ataque exterior (guerra): El poder ejecutivo, con acuerdo del Senado, puede declarar el estado
de sitio. Si el Congreso está en receso, el ejecutivo puede convocar a sesiones extraordinarias
para su aprobación (art. 99, inc. 16).

Conmoción interior: En este caso, el Congreso debe declarar el estado de sitio. Si está en
receso, el poder ejecutivo puede tomar la medida, pero debe ser aprobada o suspendida por el
Congreso (art. 75, inc. 29; art. 99, inc. 16). El ejecutivo debe convocar al Congreso
inmediatamente después de declarar el estado de sitio durante su receso.

Importancia de la Autonomía Provincial: El estado de sitio también puede aplicarse para


proteger el ejercicio de las autoridades provinciales, que son reconocidas y garantizadas por la
Constitución dentro del sistema federal. Si estas autoridades están en peligro, la medida es
válida, dado que son "autoridades creadas por la Constitución".

Duración Temporal y Naturaleza Política

El estado de sitio tiene una duración limitada, y esta temporalidad es crucial para su
constitucionalidad. Según el artículo 99, inciso 16, el poder ejecutivo puede declarar el estado
de sitio en caso de un ataque exterior, pero esta declaración debe ser por un término
limitado. La transitoriedad del estado de sitio refleja su carácter excepcional, diseñado para
situaciones de crisis que requieren medidas urgentes y restringidas en el tiempo.

Además, la declaración del estado de sitio es una competencia exclusiva del gobierno federal.
Las provincias no pueden declarar el estado de sitio en sus territorios, ya que es un acto de
alta gravedad que corresponde al poder ejecutivo nacional o al congreso, según el caso.

La Justiciabilidad del Acto Declarativo

El acto declarativo del estado de sitio tiene una naturaleza política, lo que implica que, en
principio, no es revisable judicialmente. Sin embargo, esto no significa que esté
completamente exento de control por parte de los tribunales. La Corte Suprema ha sostenido
que, aunque el acto declarativo no puede ser atacado judicialmente en cuanto a su
oportunidad o conveniencia política, sí es posible revisar si se cumplen ciertos requisitos
constitucionales. En particular, el control judicial puede centrarse en:
1. La competencia y forma: Verificar si el estado de sitio fue declarado por la autoridad
competente y de acuerdo con el procedimiento previsto por la constitución.

2. La duración y el lugar de aplicación: Comprobar si el estado de sitio se declaró por el


tiempo adecuado y en los lugares especificados en la norma.

Aunque la Corte no permite el control judicial sobre la subsistencia o duración del estado de
sitio en general, sí ha aceptado revisar medidas concretas adoptadas durante su ejecución,
especialmente aquellas que limitaban la libertad individual. En estos casos, el control judicial
se enfoca en evaluar la razonabilidad de las medidas, como las detenciones arbitrarias o
restricciones de movimiento, para asegurarse de que no se vulneren derechos fundamentales.

LA LIMITACION DE LOS DERECHOS DURANTE EL ESTADO DE SITIO. Principios del Estado de


Sitio

1. No suspende la vigencia de la Constitución: A pesar de la declaración del estado de


sitio, la Constitución Nacional sigue siendo plenamente vigente. No se suspenden los
derechos constitucionales en su totalidad, sino que solo se limita temporalmente su
ejercicio en las zonas afectadas por la perturbación del orden.

2. No destruye ni debilita la división de poderes: El estado de sitio no tiene como fin


eliminar o reducir las competencias de los poderes del Estado. Los poderes Ejecutivo,
Legislativo y Judicial continúan funcionando en su integridad, aunque el Poder
Ejecutivo asume un papel más prominente en la gestión de la emergencia.

3. Defensa de la Constitución y las autoridades creadas por ella: El estado de sitio se


declara para proteger el orden constitucional y la integridad de las autoridades
establecidas por la Constitución, ya sea frente a un ataque exterior o una conmoción
interna que amenace el funcionamiento del gobierno y las instituciones democráticas.

Repercusiones sobre los Derechos Fundamentales

El impacto del estado de sitio en los derechos individuales se puede dividir en dos áreas
principales: la libertad corporal y otros derechos.

A) Suspensión de garantías constitucionales

El artículo 23 de la Constitución establece que, cuando se declara el estado de sitio, las


garantías constitucionales quedan suspendidas en el territorio o provincia afectada por la
perturbación del orden. Sin embargo, esta suspensión no es absoluta, ya que las garantías
pueden ser suspendidas de manera parcial y sólo en las áreas donde la perturbación del orden
justifique dicha medida.

B) Limitaciones específicas a los derechos

El presidente de la república recibe facultades específicas bajo el estado de sitio, en relación


con la libertad corporal de las personas, lo cual se entiende de la siguiente manera:

1. Arresto y Traslado:

o Arresto: El presidente puede ordenar el arresto de las personas que sean


consideradas una amenaza para el orden público. Esta facultad está vinculada
a situaciones excepcionales en las que se considera necesario restringir
temporalmente la libertad de ciertos individuos.
o Traslado: También se autoriza al presidente a trasladar a las personas
arrestadas de un lugar a otro, si ello contribuye a garantizar la seguridad y el
orden durante el estado de sitio.

2. Limitación del poder presidencial:


Sin embargo, el poder del presidente se limita en cuanto a su capacidad para aplicar
penas o condenar a una persona. El presidente no tiene la facultad de imponer
sanciones punitivas, como condenas judiciales, sino que su poder se restringe a
medidas de arresto y traslado.

3. Posibilidad de salida del territorio:


Un derecho fundamental protegido en el estado de sitio es el derecho a abandonar el
país. Si una persona arrestada o trasladada decide salir del territorio argentino, cesan
las medidas de arresto o traslado. Es decir, el individuo puede optar por dejar el país
en lugar de seguir sometido a la medida restrictiva.

Clasificación de las Restricciones a los Derechos

Las posibles restricciones a los derechos bajo el estado de sitio se pueden clasificar en dos
campos:

1. Restricciones a la libertad corporal o física:


Las medidas que afectan la libertad de locomoción, como el arresto o el traslado de
personas, son las principales restricciones en este campo. Estas medidas están
controladas por las garantías constitucionales y son proporcionales al peligro de la
situación de emergencia.

2. Restricciones a otros derechos y libertades:


Si bien el artículo 23 menciona la suspensión de garantías constitucionales en el
territorio afectado, esta suspensión no implica una suspensión generalizada de todos
los derechos. Los derechos civiles y políticos, aunque pueden ser restringidos de
manera temporal en el marco del estado de sitio, deben estar sometidos a un control
que asegure su razonabilidad y proporcionalidad.

El congreso:

a) Reglamentación General del Estado de Sitio

Es cierto que el Congreso podría, en teoría, establecer una ley reglamentaria general para el
instituto del estado de sitio, con el fin de prever situaciones futuras donde se pueda declarar
esta medida. Sin embargo, dada la naturaleza flexible y situacional del estado de sitio, resulta
difícil anticipar todas las posibles circunstancias concretas en las que se justifique su aplicación.
Por lo tanto, una ley reglamentaria probablemente no podría ser tan específica, sino que
debería incluir parámetros globales que otorguen flexibilidad al Ejecutivo para adaptarse a las
circunstancias cambiantes de cada crisis. Esto permitiría que las autoridades actúen con
agilidad, pero siempre dentro de los límites establecidos por la Constitución.

b) Ley Específica para un Estado de Sitio Declarado

En situaciones concretas, cuando se declare el estado de sitio, el Congreso podría, en efecto,


establecer una ley particular que detalle los derechos que quedarán afectados o suspendidos y
especificar qué medidas restrictivas podrían aplicarse a la población. Además, esta ley podría
señalar que, para que el Poder Ejecutivo adopte medidas restrictivas, se debe evaluar la
existencia de un peligro real que justifique esas restricciones, de acuerdo con los objetivos del
estado de sitio. En este sentido, el Congreso podría dar una base jurídica más detallada y
estricta para la actuación del Ejecutivo, asegurando que las medidas adoptadas sean
razonables y proporcionales a la amenaza enfrentada.

c) Limitación de la Facultad del Presidente

El Congreso, sin embargo, no puede interferir con la facultad exclusiva y privativa del
presidente de la República para decretar el arresto o traslado de personas en un estado de
sitio. Esta atribución está claramente asignada al Poder Ejecutivo, y cualquier intento de
limitarla por parte del Congreso sería inconstitucional. Lo que sí puede hacer el Congreso es
controlar la razonabilidad de las medidas adoptadas, aunque no tiene poder para restringir la
facultad del Ejecutivo de actuar en situaciones de emergencia. Además, aunque el Congreso no
pueda interferir directamente con la acción del Ejecutivo, sí tiene la posibilidad de revisar el
estado de sitio una vez declarado, ya que debe autorizar su vigencia y puede suspenderlo si no
considera que la emergencia persiste.

Crisis económica: La emergencia económica se refiere a una situación excepcional que afecta
profundamente al orden económico-social, como la escasez o la pobreza, creando un estado
de necesidad. Esta crisis pone en riesgo el funcionamiento del sistema político y jurídico,
permitiendo al Estado restringir temporalmente algunos derechos patrimoniales para
restaurar el orden y garantizar la estabilidad. La intervención del Estado es justificada para
evitar el colapso del sistema, pero debe ser proporcional y enfocada en superar la crisis, sin
suspender completamente los derechos fundamentales.

Las crisis económicas no están explícitamente previstas en la constitución argentina, pero


pueden considerarse como emergencias constitucionales cuando afectan el orden
constitucional, ya sea aumentando las competencias del poder o restringiendo derechos
individuales. Estas crisis pueden coincidir con otras emergencias, como una guerra, o surgir
por sus propias causas.

En la práctica, las crisis económicas han dado lugar a medidas de emergencia que incluyen
moratorias hipotecarias, reducción de tasas de interés, rebajas en pensiones y jubilaciones,
congelación de alquileres y restricciones a la disponibilidad de depósitos bancarios. Estas
medidas implican limitaciones al derecho de propiedad, de contratar, comerciar y otros
derechos fundamentales, como una forma de enfrentar la situación económica excepcional.

La normativa internacional. Los tratados internacionales de jerarquía constitucional. Los


tratados sobre derechos humanos prevén, bajo el nombre de “suspensión”, restricciones o
limitaciones que, con carácter excepcional y por real causa de emergencia, pueden recaer en
los derechos que ellos reconocen. El Pacto de San José de Costa Rica contempla la suspensión
de garantías en su art. 27, cuyo texto dice… El Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos (PIDCP), en su artículo 4, establece disposiciones para situaciones excepcionales que
pongan en peligro la vida de la nación, como crisis o emergencias de gran magnitud. En estos
casos, los Estados parte pueden adoptar medidas que suspendan temporalmente sus
obligaciones bajo el tratado, pero solo en la medida estrictamente necesaria para enfrentar la
situación, y siempre que esas medidas no sean incompatibles con otras obligaciones
internacionales ni impliquen discriminación por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión
u origen social. los Estados que adopten medidas excepcionales deben informar a los demás
Estados parte sobre la situación de emergencia y su cese, a través de las Naciones Unidas.

UNIDAD DOCE: EL SISTEMA INTERAMERICANO DE DDHH

El Sistema Interamericano de Derechos Humanos es un sistema regional establecido para


promover y proteger los derechos humanos en los países miembros de la Organización de
Estados Americanos (OEA). Está compuesto por dos órganos principales: la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Corte Interamericana de Derechos
Humanos (Corte IDH), que trabajan de manera complementaria pero con funciones diferentes.

1. Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)

 Establecimiento: Creada en 1959, la CIDH es el principal órgano encargado de


promover y defender los derechos humanos en el ámbito interamericano.

 Composición: Está integrada por siete miembros, quienes son elegidos por la
Asamblea General de la OEA, a título personal, y no en representación de sus
respectivos países. Estos miembros deben representar a todos los Estados miembros
de la OEA.

 Funciones:

o Promoción de derechos humanos: La CIDH realiza informes y visitas in loco


para evaluar la situación de los derechos humanos en los Estados miembros.

o Función cuasijudicial: Recibe y examina las denuncias de individuos, grupos u


organizaciones sobre violaciones a los derechos humanos en los Estados
miembros de la OEA. Si las denuncias cumplen con los requisitos de
admisibilidad, la Comisión puede interponer recomendaciones y llevar casos
ante la Corte Interamericana.

o Documentos clave: La CIDH supervisa el cumplimiento de la Convención


Americana sobre Derechos Humanos (CADH) y otros instrumentos
internacionales como la Declaración Americana de los Derechos y Deberes
del Hombre (1948).

 Objetivo: Su función principal es promover la observancia de los derechos humanos,


actuar como órgano consultivo de la OEA, y atender casos de violaciones a los
derechos humanos a nivel regional.

2. Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH)

 Establecimiento: La Corte IDH, con sede en San José, Costa Rica, es una institución
judicial autónoma creada para aplicar e interpretar la Convención Americana sobre
Derechos Humanos (CADH) y otros tratados interamericanos.

 Funciones:

o Función contenciosa: La Corte resuelve casos contenciosos entre los Estados y


las víctimas de violaciones a los derechos humanos, basándose en la
Convención Americana y otros instrumentos internacionales.
o Función consultiva: La Corte emite opiniones consultivas sobre la
interpretación de la Convención Americana y otros tratados de derechos
humanos, a solicitud de los Estados miembros.

o Medidas provisionales: La Corte tiene la facultad de dictar medidas


provisionales para proteger los derechos de las personas, en situaciones de
urgencia.

 Competencia: La Corte es competente para conocer casos y supervisar el


cumplimiento de las sentencias dictadas, tanto en casos contenciosos como en la
supervisión de medidas provisionales.

Diferencias entre la Comisión y la Corte:

 La CIDH tiene un enfoque político y cuasijudicial, promoviendo derechos humanos y


recibiendo denuncias de violaciones.

 La Corte IDH, en cambio, tiene una función judicial y jurisdiccional, resolviendo casos
y emitiendo sentencias vinculantes para los Estados partes.

Ambos órganos trabajan juntos para garantizar la protección de los derechos humanos en las
Américas, aunque con competencias y funciones distintas dentro del Sistema Interamericano
de Derechos Humanos.

Peticiones Individuales ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)

El procedimiento para presentar denuncias individuales ante la Comisión Interamericana de


Derechos Humanos (CIDH) está regulado por los artículos 44 a 51 de la Convención Americana
sobre Derechos Humanos (CADH), y se realiza con el objetivo de garantizar la protección de
los derechos humanos en los Estados miembros de la Organización de Estados Americanos
(OEA). A continuación se explica el procedimiento y los requisitos de competencia para las
denuncias.

Acción directa ante la Corte Interamericana

Las víctimas de violaciones a los derechos humanos no pueden presentar denuncias


directamente ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH). Solo los
Estados Parte y la CIDH pueden llevar casos ante la Corte (art. 61.1 CADH). Sin embargo, si una
persona o grupo considera que sus derechos han sido violados, puede presentar una denuncia
ante la Comisión Interamericana, que es el primer paso del proceso. Si la Comisión lo
considera oportuno, podrá llevar el caso a la Corte, después de intentar una solución amistosa
o de seguir el procedimiento detallado en los artículos 49 a 51 de la CADH.

Requisitos para presentar una denuncia ante la CIDH

1. Violación de derechos humanos: La denuncia debe referirse a una violación de los


derechos humanos establecidos en la Convención Americana, la Declaración
Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, o en otro instrumento regional de
derechos humanos aprobado por los Estados miembros de la OEA. El denunciante
debe demostrar que hubo una violación concreta de estos derechos.

2. Ratificación de la Convención: El Estado contra el que se presenta la denuncia debe


haber ratificado la Convención Americana. Si el Estado no ha ratificado la Convención,
la Comisión aplicará la Declaración Americana para evaluar la violación de derechos.
3. Agotamiento de los recursos internos: Es requisito previo que el denunciante haya
agotado todos los recursos legales disponibles en el Estado donde ocurrió la violación
antes de presentar la denuncia ante la Comisión. Esto significa que el caso debe haber
sido llevado a los tribunales nacionales o a las autoridades competentes del país, sin
que se haya obtenido una solución favorable. Además, la denuncia debe presentarse
ante la Comisión dentro de los seis meses siguientes a la notificación de la decisión
final sobre el caso por parte del tribunal nacional.

4. No duplicidad de procedimientos internacionales: La denuncia no debe estar siendo


examinada simultáneamente en otro procedimiento internacional, como el Comité de
Derechos Humanos de la ONU.

Quién puede presentar una denuncia

 Personas individuales: Cualquier persona, por sí misma o en representación de otra,


puede presentar una denuncia ante la Comisión.

 Grupos de personas: También un grupo de personas afectadas puede presentar la


denuncia colectivamente.

 Organizaciones no gubernamentales (ONGs): Las ONGs pueden presentar denuncias


en representación de las víctimas, siempre que haya personas identificables como
víctimas de la violación.

 Condición de las víctimas: Las víctimas deben ser personas humanas (no se aceptan
denuncias en nombre de entidades jurídicas) y deben poder ser identificadas
individualmente.

Procedimiento ante la Comisión

1. Examen de la denuncia: La Comisión examina si la denuncia cumple con los requisitos


formales y sustantivos establecidos en la Convención Americana. Esto incluye verificar
si la denuncia está debidamente fundamentada y si las víctimas pueden ser
individualizadas.

2. Intento de solución amistosa: Durante la tramitación del caso, la Comisión procura


que las partes lleguen a un acuerdo para resolver la violación de derechos humanos de
manera amistosa. Si no se alcanza una solución, la Comisión puede proceder con la
siguiente etapa del proceso.

3. Informe y recomendaciones: Si la Comisión concluye que ha habido una violación de


derechos humanos, puede emitir un informe con sus conclusiones y recomendaciones.
La Comisión tiene la facultad de remitir el caso ante la Corte Interamericana de
Derechos Humanos si considera que la violación es grave y no se ha llegado a una
solución amistosa.

4. Publicación de resultados: Si el caso no llega a la Corte, la Comisión puede incluir las


conclusiones y recomendaciones del caso en su informe anual, que se presenta ante la
Asamblea General de la OEA.

Resumen de Condiciones para Presentar una Denuncia:


1. La denuncia debe estar relacionada con una violación de los derechos previstos en la
Convención Americana, la Declaración Americana, u otros instrumentos de derechos
humanos.

2. El denunciante debe haber agotado todos los recursos legales internos disponibles en
el país donde ocurrió la violación.

3. La denuncia debe ser presentada dentro de los seis meses siguientes a la decisión final
del tribunal nacional.

4. La denuncia no debe estar siendo examinada en otro procedimiento internacional,


como el Comité de Derechos Humanos de la ONU.

Sometimiento a la Corte Interamericana

Solo los Estados Partes y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) pueden
llevar un caso ante la Corte Interamericana. Las personas u organizaciones que aleguen
violaciones deben presentar su denuncia ante la CIDH, que decidirá si lo lleva a la Corte.

Efecto de los informes de la CIDH

Los informes de la CIDH no son vinculantes, pero pueden ser muy persuasivos. Si la Comisión
concluye que hubo una violación de derechos humanos, puede remitir el caso a la Corte. Si no
lo hace, publica un informe anual con sus conclusiones y recomendaciones.

La "cuarta instancia"

La Corte no actúa como una instancia de apelación de tribunales nacionales. Su rol es


garantizar que los Estados respeten los derechos humanos. No revisa decisiones internas, sino
que asegura el cumplimiento de la Convención Americana.

Mecanismo de seguimiento

Una vez que la Corte emite una sentencia, puede supervisar el cumplimiento de sus decisiones.
Si el Estado no cumple, la CIDH puede intervenir y asegurar que se apliquen las reparaciones.

Medidas cautelares

En situaciones urgentes, la CIDH o la Corte pueden dictar medidas cautelares para prevenir
daños graves a los derechos humanos, como proteger a víctimas de violencia o detener
ejecuciones.

Competencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos

La Corte Interamericana tiene competencia contenciosa (es decir, para conocer de casos)
respecto a cualquier asunto relacionado con la interpretación y aplicación de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos siempre que el Estado involucrado haya reconocido
previamente la competencia de la Corte.

Un Estado puede reconocer esta competencia en el momento de la ratificación o adhesión a la


Convención, o bien en cualquier momento posterior. Si un Estado no ha reconocido dicha
competencia, la Corte no puede juzgar los casos que involucren a ese Estado.

Duración del Procedimiento ante la Corte


El promedio de duración de un procedimiento contencioso ante la Corte Interamericana en
2015 fue de 22.2 meses. Este plazo va desde el momento en que se somete el caso ante la
Corte hasta la emisión de la sentencia de reparaciones.

Estructura del Sistema de la Convención Americana sobre Derechos Humanos

1. Capítulo VI: Órganos competentes (Art. 33).

2. Capítulo VII: Comisión Interamericana de Derechos Humanos

o Organización (Arts. 34-40)

o Funciones (Arts. 41-43)

o Competencia (Arts. 44-47)

o Procedimiento (Arts. 48-51)

3. Capítulo VIII: Corte Interamericana de Derechos Humanos

o Organización (Arts. 52-60)

o Competencia y funciones (Arts. 61-65)

o Procedimiento (Arts. 66-69)

4. Capítulo IX: Disposiciones comunes (Arts. 70-73)

Comisión art: https://www.oas.org/dil/esp/1969_Convenci


%C3%B3n_Americana_sobre_Derechos_Humanos.pdf , mas el archivo publicado en el campus!

UNIDAD TRECE: EL PROCEDIMIENTO ANTE LA CORTE INTERAMERICANA DE DERECHOS


HUMANOS.

Estructura y Funcionamiento de la Corte Interamericana de Derechos Humanos

Aprobación y Establecimiento:
La Corte Interamericana de Derechos Humanos fue aprobada mediante la Resolución N° 448
adoptada por la Asamblea General de la OEA en su noveno período de sesiones, celebrado en
La Paz, Bolivia, en octubre de 1979.

Capítulo I: Disposiciones Generales

Artículo 1 - Naturaleza y Régimen Jurídico:


La Corte Interamericana es una institución judicial autónoma cuyo objetivo es aplicar e
interpretar la Convención Americana sobre Derechos Humanos. Actúa de acuerdo con las
disposiciones de la Convención y de su propio Estatuto.

Artículo 2 - Competencia y Funciones:


La Corte tiene dos funciones principales:

 Jurisdiccional: Regida por los artículos 61, 62 y 63 de la Convención.

 Consultiva: Regida por el artículo 64 de la Convención.

Artículo 3 - Sede:
 La sede principal de la Corte se encuentra en San José, Costa Rica.

 Puede celebrar reuniones en cualquier Estado miembro de la OEA si la mayoría de los


jueces lo aprueba y con el consentimiento del Estado respectivo.

 Cambio de sede: La sede puede ser cambiada por dos tercios de los Estados partes de
la Convención en una Asamblea General de la OEA.

Capítulo II: Composición de la Corte

Artículo 4 - Integración:
La Corte está compuesta por siete jueces, que deben ser nacionales de los Estados miembros
de la OEA, con una alta autoridad moral y reconocida competencia en derechos humanos.
Estos jueces son elegidos a título personal. Además:

 No puede haber más de un juez de la misma nacionalidad.

Artículo 5 - Mandato de los Jueces:

 Los jueces son elegidos para un mandato de seis años y pueden ser reelegidos una
vez.

 Si un juez reemplaza a otro antes de que termine su mandato, completará el período


restante.

 El mandato comienza el 1 de enero del año siguiente a la elección y termina el 31 de


diciembre del año correspondiente.

 Los jueces siguen conociendo de los casos pendientes de sentencia hasta su


resolución, aunque su mandato haya terminado.

Artículo 6 - Fecha de Elección de los Jueces:

 La elección de jueces debe realizarse, en lo posible, durante el período de sesiones de


la Asamblea General de la OEA, antes de la expiración del mandato de los jueces
salientes.

 Si un juez muere, queda incapacitado permanentemente, renuncia o es removido, la


vacante se llena, en lo posible, en el siguiente período de sesiones de la Asamblea
General.

 Si la vacante ocurre dentro de los últimos seis meses del mandato, no es necesario
elegir un reemplazo.

 En caso de ser necesario para mantener el quórum, los Estados partes pueden
nombrar jueces interinos hasta que se elijan los nuevos jueces.

Artículo 7 - Candidatos

1. Los jueces de la Corte Interamericana son elegidos por los Estados partes en la
Convención, en la Asamblea General de la OEA, de una lista de candidatos propuesta
por esos mismos Estados.

2. Cada Estado parte puede proponer hasta tres candidatos, que pueden ser nacionales
del Estado proponente o de cualquier otro Estado miembro de la OEA.
3. Al menos uno de los tres candidatos propuestos debe ser nacional de un Estado
distinto al proponente.

Artículo 8 - Elección: Procedimiento Previo

1. Seis meses antes del período ordinario de sesiones de la Asamblea General de la OEA,
que sigue al término del mandato de los jueces actuales, el Secretario General de la
OEA solicita por escrito a cada Estado parte que presente sus candidatos en un plazo
de noventa días.

2. El Secretario General preparará una lista alfabética de los candidatos y la comunicará


a los Estados partes al menos treinta días antes del período de sesiones de la
Asamblea General.

3. En casos de vacantes o cuando haya muerte o incapacidad permanente de un juez, los


plazos anteriores pueden ser reducidos a juicio del Secretario General de la OEA.

Artículo 9 - Votación

1. La elección de los jueces se realiza mediante votación secreta y mayoría absoluta de


los Estados partes en la Convención, entre los candidatos propuestos por los Estados
(artículo 7).

2. Los candidatos que obtengan la mayoría absoluta serán elegidos. Si se requieren varias
votaciones, se eliminarán sucesivamente a los candidatos con menor número de
votos, según lo determine la Asamblea de los Estados partes.

Artículo 10 - Jueces ad hoc

1. Juez nacional de un Estado parte: Si un juez es nacional de alguno de los Estados que
son partes en un caso sometido a la Corte, conserva su derecho a conocer el caso.

2. Juez ad hoc: Si uno de los jueces de la Corte no es nacional de los Estados partes en el
caso, un Estado parte en el caso puede designar un juez ad hoc para participar en el
proceso. Si ningún juez es nacional de los Estados partes, cada Estado puede designar
un juez ad hoc. Si varios Estados tienen el mismo interés, se consideran como una sola
parte.

3. Renuncia al derecho de designación: Si un Estado con derecho a designar un juez ad


hoc no lo hace dentro de los 30 días siguientes a la invitación escrita del Presidente de
la Corte, se entiende que renuncia a ese derecho.

4. Aplicación de disposiciones: Los jueces ad hoc estarán sujetos a las disposiciones del
Estatuto de la Corte que se aplican a los jueces titulares (artículos 4, 11, 15, 16, 18, 19
y 20).

Artículo 11 - Juramento

1. Juramento de los jueces: Al asumir su cargo, los jueces deben rendir el siguiente
juramento: "Juro (o declaro solemnemente) que ejerceré mis funciones con honradez,
independencia e imparcialidad y que guardaré secreto de todas las deliberaciones".

2. Recepción del juramento: El juramento será recibido por el Presidente de la Corte, en


presencia de los demás jueces, si es posible.
Artículo 12 - Presidencia

1. Elección del Presidente y Vicepresidente: La Corte elige a su Presidente y


Vicepresidente entre sus miembros, con un mandato de dos años, con posibilidad de
reelección.

2. Funciones del Presidente: El Presidente dirige el trabajo de la Corte, la representa,


ordena el trámite de los casos y preside las sesiones.

3. Funciones del Vicepresidente: El Vicepresidente sustituye al Presidente en sus


ausencias y, en caso de vacante del Presidente, lo reemplaza. La Corte elegirá un
nuevo Vicepresidente en caso de vacante, quien continuará por el resto del mandato.

4. Sustitución: Si tanto el Presidente como el Vicepresidente están ausentes, sus


funciones serán desempeñadas por otros jueces según el orden de precedencia.

Artículo 13 - Precedencia

1. Orden de precedencia: Los jueces titulares tienen precedencia después del Presidente
y Vicepresidente, según su antigüedad en el cargo.

2. Jueces de igual antigüedad: En caso de empate en antigüedad, se resolverá según la


edad mayor.

3. Jueces ad hoc e interinos: Los jueces ad hoc e interinos ocupan un lugar de


precedencia después de los jueces titulares, según su edad. Sin embargo, si un juez ad
hoc o interino ha sido previamente juez titular, tendrá precedencia sobre otros jueces
ad hoc o interinos.

Artículo 14 - Secretaría

1. Autoridad de la Secretaría: La Secretaría de la Corte estará bajo la autoridad


inmediata del Secretario, de acuerdo con las normas administrativas de la Secretaría
General de la OEA, siempre que no interfiera con la independencia de la Corte.

2. Nombramiento del Secretario: El Secretario será nombrado por la Corte y será


funcionario de dedicación exclusiva, con oficina en la sede de la Corte, asistiendo a las
reuniones que se celebren fuera de la misma.

3. Secretario Adjunto: Habrá un Secretario Adjunto que apoyará al Secretario y lo


sustituirá en sus ausencias.

4. Personal de la Secretaría: El personal será nombrado por el Secretario General de la


OEA, en consulta con el Secretario de la Corte.

Artículo 15 - Inmunidades y Privilegios

1. Inmunidades de los jueces: Los jueces gozan de las inmunidades diplomáticas desde
su elección y durante su mandato, y los privilegios diplomáticos necesarios para el
ejercicio de sus funciones.

2. Impunidad por votos y opiniones: No podrán ser responsables por los votos,
opiniones o actos realizados durante el ejercicio de sus funciones.
3. Inmunidades de la Corte: La Corte y su personal gozan de las inmunidades y privilegios
establecidos en el Acuerdo sobre Privilegios e Inmunidades de la OEA (1949).

4. Aplicación de inmunidades: Las inmunidades también se aplican a los Estados partes


en la Convención y a aquellos miembros de la OEA que las acepten expresamente.

5. Reglamentación de inmunidades: Las inmunidades pueden ser reglamentadas o


complementadas por convenios bilaterales o multilaterales entre la Corte, la OEA y
los Estados miembros.

Artículo 16 - Disponibilidad

1. Disponibilidad de los jueces: Los jueces deben estar disponibles para trasladarse a la
sede de la Corte o a cualquier otro lugar donde se celebren sus sesiones, según lo
requiera el Reglamento.

2. Presidencia: El Presidente debe prestar servicios permanentes.

Artículo 17 - Emolumentos

1. Emolumentos de los jueces: Los emolumentos del Presidente y de los jueces se fijarán
teniendo en cuenta la importancia de sus funciones, las obligaciones e
incompatibilidades impuestas por los artículos 16 y 18.

2. Emolumentos de jueces ad hoc: Los jueces ad hoc recibirán emolumentos conforme a


los recursos presupuestarios de la Corte.

3. Viáticos y gastos de viaje: Los jueces recibirán viáticos y gastos de viaje cuando les
corresponda.

Artículo 18 - Incompatibilidades

1. Incompatibilidades de los jueces: Es incompatible el cargo de juez de la Corte con los


siguientes:

o Cargos en el Poder Ejecutivo (excepto aquellos que no impliquen


subordinación jerárquica).

o Cargos en organismos internacionales.

o Cualquier otra actividad que impida a los jueces cumplir con sus obligaciones,
afectando su independencia o imparcialidad.

2. Decisión sobre incompatibilidad: La Corte decidirá sobre los casos de


incompatibilidad. Si no se subsana, serán aplicables las disposiciones del artículo 73 de
la Convención y 20.2 del Estatuto.

3. Efectos de la incompatibilidad: Las incompatibilidades no invalidan los actos ya


realizados por el juez, pero causan la cesación del cargo.
Artículo 19 - Impedimento, Excusas e Inhabilitación

1. Impedimento: Los jueces deben abstenerse de conocer asuntos en los que tengan
interés directo o hayan intervenido previamente en calidad de agentes, consejeros,
abogados o miembros de tribunales, o en cualquier otra calidad relacionada con el
caso.

2. Excusas de los jueces: Si un juez considera que está impedido o no debe participar en
un caso, presentará su excusa al Presidente. Si el Presidente no la acepta, será la Corte
quien decida.

3. Decisión sobre impedimento: Si el Presidente considera que un juez está impedido o


no debe participar en un caso, lo notificará. Si el juez está en desacuerdo, la Corte
decidirá.

Artículo 20 - Responsabilidades y Régimen Disciplinario

1. Conducta de los jueces y personal: Los jueces y el personal de la Corte deben


mantener una conducta adecuada tanto dentro como fuera de sus funciones, acorde
con su investidura en la Corte. Serán responsables ante la Corte por cualquier
impedimento, negligencia u omisión en el ejercicio de sus funciones.

2. Potestad disciplinaria sobre los jueces: La Asamblea General de la OEA tiene la


potestad disciplinaria sobre los jueces, pero solo a solicitud motivada de la Corte, que
estará integrada por los jueces restantes.

3. Potestad disciplinaria sobre el Secretario y el personal: La Corte tiene la potestad


disciplinaria sobre el Secretario, mientras que la potestad sobre el personal restante
corresponde al Secretario, con la aprobación del Presidente.

4. Régimen disciplinario: El régimen disciplinario será reglamentado por la Corte, sin


perjuicio de las normas administrativas de la Secretaría General de la OEA que sean
aplicables conforme al artículo 59 de la Convención.

Artículo 21 - Renuncias e Incapacidad

1. Renuncia de un juez: La renuncia de un juez debe ser presentada por escrito al


Presidente de la Corte, pero no será efectiva hasta ser aceptada por la Corte.

2. Incapacidad de un juez: La incapacidad de un juez para desempeñar sus funciones


será determinada por la Corte.

3. Notificación de la renuncia o incapacidad: El Presidente de la Corte notificará al


Secretario General de la OEA sobre la aceptación de la renuncia o la declaratoria de
incapacidad para que se tomen las acciones correspondientes.

Artículo 22 - Sesiones

1. Sesiones ordinarias y extraordinarias: La Corte celebrará sesiones ordinarias y


extraordinarias.
2. Períodos ordinarios de sesiones: Los períodos ordinarios serán determinados
reglamentariamente por la Corte.

3. Períodos extraordinarios de sesiones: Los períodos extraordinarios podrán ser


convocados por el Presidente o a solicitud de la mayoría de los jueces.

Artículo 23 - Quórum

1. Quórum para deliberaciones: El quórum para las deliberaciones de la Corte será de


cinco jueces.

2. Decisiones por mayoría: Las decisiones de la Corte se tomarán por mayoría de los
jueces presentes.

3. Empate: En caso de empate, el voto del Presidente decidirá.

Artículo 24 - Audiencias, Deliberaciones y Decisiones

1. Audiencias públicas: Las audiencias de la Corte serán públicas, salvo en casos


excepcionales en los que la Corte decida lo contrario.

2. Deliberaciones privadas: La Corte deliberará en privado, y sus deliberaciones


permanecerán en secreto, salvo que la Corte decida lo contrario.

3. Comunicación de decisiones: Las decisiones, juicios y opiniones de la Corte se


comunicarán en sesiones públicas y serán notificadas por escrito a las partes
involucradas. Además, se publicarán junto con los votos y opiniones separadas de los
jueces, y otros datos que la Corte considere pertinentes.

Artículo 25 - Reglamento y Normas de Procedimiento

1. Normas procesales: La Corte establecerá sus normas procesales.

2. Delegación de trámites: Las normas procesales podrán delegar en el Presidente o en


comisiones de la Corte determinadas partes del proceso, pero las sentencias
definitivas y las opiniones consultivas no podrán ser delegadas. Las decisiones que no
sean de mero trámite, dictadas por el Presidente o las comisiones, serán recurribles
ante la Corte en pleno.

3. Reglamento de la Corte: La Corte también dictará su Reglamento.

Artículo 26 - Presupuesto y Régimen Financiero

1. Elaboración y aprobación del presupuesto: La Corte elaborará su propio presupuesto


y lo someterá a la aprobación de la Asamblea General de la OEA, a través de la
Secretaría General. Esta no podrá hacer modificaciones al presupuesto.

2. Administración del presupuesto: La Corte será responsable de la administración de su


propio presupuesto.
Artículo 27 - Relaciones con el País Sede, con Estados y Organismos

1. Relaciones con el país sede: Las relaciones de la Corte con el país sede serán
reguladas mediante un acuerdo de sede. La sede de la Corte tendrá carácter
internacional.

2. Relaciones con Estados y organismos: Las relaciones de la Corte con los Estados, la
OEA y sus organismos, así como con otros organismos internacionales
gubernamentales relacionados con la promoción y defensa de los derechos humanos,
serán reguladas mediante acuerdos especiales.

Artículo 28 - Relaciones con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos será considerada parte ante la Corte en


todos los casos relacionados con la función jurisdiccional de la Corte, conforme al artículo 2.1
de este Estatuto.

Artículo 29 - Acuerdos de Cooperación

1. Celebración de acuerdos: La Corte podrá celebrar acuerdos de cooperación con


instituciones no lucrativas, como facultades de derecho, asociaciones o corporaciones
de abogados, tribunales, academias e instituciones educativas o de investigación en
disciplinas relacionadas. El propósito es obtener su colaboración y promover los
principios jurídicos e institucionales de la Convención y de la Corte.

2. Informe anual: La Corte incluirá en su Informe Anual a la Asamblea General de la OEA


una lista de estos acuerdos y los resultados obtenidos.

Artículo 30 - Informe a la Asamblea General de la OEA

La Corte deberá someter a la Asamblea General de la OEA, en cada período ordinario de


sesiones, un informe sobre su trabajo del año anterior. Este informe incluirá los casos en los
que un Estado no haya cumplido con sus fallos. Además, la Corte podrá hacer proposiciones o
recomendaciones para mejorar el sistema interamericano de derechos humanos, en lo que
respecta a su labor.

Artículo 31 - Reformas al Estatuto

El Estatuto de la Corte podrá ser modificado por la Asamblea General de la OEA, ya sea a
iniciativa de cualquier Estado miembro o de la propia Corte.

Artículo 32 - Vigencia

Este Estatuto entrará en vigencia el primero de enero de 1980.

Importante el reglamento: https://www.corteidh.or.cr//reglamento.cfm


https://www.corteidh.or.cr/que_es_la_corte.cfm

Common questions

Con tecnología de IA

Un Estado bajo el modelo del Constitucionalismo Social enfrenta el desafío de intervenir activamente cuando el sector privado no asume la provisión de servicios esenciales debido a su falta de rentabilidad, como la energía eléctrica en zonas rurales o la atención sanitaria en áreas de bajos ingresos. En estas situaciones, el Estado debe garantizar el acceso universal a estos servicios a través de recursos públicos, manteniendo su papel activo para asegurar la equidad y evitar que estos derechos queden insatisfechos por motivos económicos. Esto requiere ajustes presupuestarios y la implementación de políticas que resguarden el bienestar social .

La obligación de garantizar los derechos económicos, sociales y culturales exige de los Estados la adopción de disposiciones legislativas, administrativas, presupuestarias, judiciales y de otra índole para promover el pleno ejercicio de estos derechos. Esto se materializa a través de la implementación de políticas públicas, la provisión de servicios necesarios para el bienestar de sus habitantes, y la promoción de un entorno que permita alcanzar una vida digna y justa para todos los ciudadanos, especialmente en lo que respecta a salud, educación, trabajo, y protección social .

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) utiliza un enfoque político y cuasijudicial, promoviendo derechos humanos y recibiendo denuncias de violaciones. Si consideran que hay mérito, pueden llevar el caso ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), que ejerce una función judicial resolviendo casos y emitiendo sentencias vinculantes para los Estados. La Corte también tiene la función consultiva al emitir opiniones sobre la interpretación de la Convención Americana y otros tratados. Ambos órganos trabajan juntos con roles complementarios pero distintos para asegurar la protección de los derechos humanos .

El derecho a la alimentación y la soberanía alimentaria, como parte de los derechos sociales reconocidos por el Constitucionalismo Social, asegura que todos los individuos puedan acceder a alimentos suficientes, nutritivos y culturalmente apropiados. Este derecho no solo busca eliminar el hambre, sino que también promueve la autodeterminación de los pueblos en la sostenibilidad de su sistema alimentario para evitar dependencia de cadenas de suministro externas y especuladores. Garantizar este derecho implica que el Estado debe implementar políticas que aseguren una distribución justa y sostenible de los recursos alimentarios .

La OIT, fundada en 1919, jugó un papel crucial en la promoción de los derechos laborales a nivel global, lo que influyó significativamente en el desarrollo del Constitucionalismo Social. Al reconocer que las condiciones laborales son fundamentales para la paz y el bienestar social, la OIT estableció un sistema tripartito que involucra a gobiernos, empleadores y sindicatos, promoviendo normas internacionales en materia laboral que han sido incorporadas en las constituciones de muchos países .

El Constitucionalismo Social, al tiempo que promueve un Estado activo para asegurar el bienestar común, reconoce la importancia de la iniciativa privada. Al aplicar el principio de subsidiariedad, busca que el Estado no asuma responsabilidades que puedan desarrollarse mejor por la iniciativa privada o social. Este modelo favorece un entorno en el que el Estado actúa como un facilitador, interviniendo solo cuando sea necesario para asegurar los derechos económicos, sociales y culturales, y evitando así ser un obstáculo para el desarrollo autónomo de las personas y las comunidades .

Los derechos de incidencia colectiva, emergiendo en la tercera generación de derechos humanos, han avanzado la agenda de derechos hacia preocupaciones globales del siglo XXI, como el derecho a la paz, el desarrollo sostenible, y un medio ambiente limpio. Estos derechos buscan promover la solidaridad y relaciones pacíficas globalmente, enfrentando desafíos como el cambio climático, la equidad económica y la protección del consumidor contra monopolios. Esto requiere de un enfoque colectivo para equilibrar las desigualdades y promover el bienestar a través de políticas internacionales conjuntas y acuerdos multilaterales .

El artículo 41 de la Constitución, al reconocer el derecho a un ambiente sano como un derecho de todos los habitantes, dota a cada individuo de una situación jurídica subjetiva que refuerza la validez legal de sus reclamos en este ámbito. Este reconocimiento promueve la acción estatal y judicial para asegurar la calidad ambiental, obligando al Estado a legislar y adoptar medidas para proteger los recursos naturales y prevenir la contaminación. En un contexto internacional, refuerza el eco del derecho ambiental en otras legislaciones al concebirlo como un derecho fundamental similar a derechos humanos tradicionales .

En el marco del Estado de Bienestar, la reciprocidad entre el Estado y los ciudadanos consiste en que el Estado se compromete a garantizar el bienestar social mediante la provisión de servicios y políticas públicas. A cambio, los ciudadanos deben cumplir con ciertas responsabilidades, como el pago de impuestos y contribuciones a los sistemas de seguridad social. Esta relación no solo define derechos y obligaciones del Estado hacia los individuos sino también reconoce el compromiso de estos últimos con el bienestar colectivo y la estabilidad económica y social .

Los derechos de segunda generación, que incluyen los derechos económicos, sociales y culturales, son distintos de los derechos de primera generación (civiles y políticos) en que no solo requieren protección frente al Estado sino también requieren su acción activa para su realización efectiva. Mientras que los derechos de primera generación se centran en proteger al individuo de la intrusión estatal, los derechos de segunda generación necesitan de la intervención estatal para asegurar el acceso a educación, salud, vivienda, trabajo, etc., mediante políticas públicas y prestaciones sociales .

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