0% encontró este documento útil (0 votos)
15 vistas40 páginas

Eco 1 Tema 3

El documento aborda el cambio climático y la maquinaria de la biosfera, destacando la interconexión de procesos físicos, químicos y biológicos en la Tierra, así como la influencia de la actividad humana en estos sistemas. Se discuten las causas del clima, tanto externas como internas, incluyendo la actividad solar, los ciclos de Milankovitch y el efecto invernadero, así como el ciclo del agua y su importancia para la vida en el planeta. Además, se enfatiza cómo los cambios en el ciclo hidrológico pueden impactar la disponibilidad de agua y los ecosistemas.

Cargado por

victorangelchan
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
15 vistas40 páginas

Eco 1 Tema 3

El documento aborda el cambio climático y la maquinaria de la biosfera, destacando la interconexión de procesos físicos, químicos y biológicos en la Tierra, así como la influencia de la actividad humana en estos sistemas. Se discuten las causas del clima, tanto externas como internas, incluyendo la actividad solar, los ciclos de Milankovitch y el efecto invernadero, así como el ciclo del agua y su importancia para la vida en el planeta. Además, se enfatiza cómo los cambios en el ciclo hidrológico pueden impactar la disponibilidad de agua y los ecosistemas.

Cargado por

victorangelchan
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

CAMBIO CLIMÁTICO

1. LA MAQUINARIA DE LA BIOESFERA
a. INTRODUCCIÓN
Los procesos físicos, químicos y biológicos que tienen lugar en el sistema Tierra
están conectados entre sí y entre la Tierra, océano y atmósfera. La maquinaria
de la biosfera ha venido funcionando dentro de dominios caracterizados por
límites bien definidos y patrones periódicos. Sin embargo, este funcionamiento
está siendo perturbado como consecuencia de la actividad humana.

Para poder entender mejor la “maquinaria” de la biosfera hay que observarla


desde el punto de vista del clima, del ciclo del agua y de los elementos y del
papel que juegan los organismos que se van a ver afectados por las
perturbaciones antropogénicas.

b. LOS MOTORES DEL CLIMA


i. Nociones preliminares
a. Definición de “clima”

No es fácil definir de una forma precisa lo que es el


clima de la Tierra. Desde un punto de vista físico
podemos decir que es el estado del sistema climático
(atmósfera, hidrosfera, litosfera, criosfera y biosfera), o
sea, nuestro planeta, cuando resulta forzado por la
energía que proviene del Sol.

Todos los procesos que se dan en nuestro planeta son


posibles gracias a la energía que procede del Sol en
forma de radiación electromagnética.

El clima queda caracterizado por las condiciones


ambientales (principalmente temperatura y
precipitación, aunque no sólo) en intervalos de tiempo
largos.

Es importante remarcar que el intervalo de tiempo


debe ser largo, pues considerando alcances
temporales cortos (digamos de unos pocos días) nos
estaríamos refiriendo al tiempo meteorológico y no al
clima.

b. La variabilidad del clima

En esta caracterización es importante conocer, no sólo


los valores medios de las variables consideradas, sino
su variabilidad, tanto espacial como temporal.
Esto quiere decir que diferentes lugares geográficos
tienen climas diferentes (lo cual parecería una
evidencia), pero también que, en un lugar concreto, la
caracterización ambiental puede ser diferente en el
transcurso de los años (por ejemplo, las primaveras
actuales y las primaveras de nuestra infancia).

c. La medición del clima

El ser humano recibe sensorialmente a través de la


atmósfera la percepción del clima. Gracias a esto, la
ciencia ha desarrollado instrumentos de medidas para
sustituir a nuestros sentidos, cuyos resultados se han
ido archivado, desde hace cientos de años, y ahora nos
resultan muy útiles.

Mediante un tratamiento estadístico adecuado de


series largas de variables meteorológicas se puede
deducir información de los valores medios y de la
variabilidad espacio-temporal anteriormente
mencionada.

d. Causas determinantes del clima

Sin embargo, el clima queda determinado por un buen


número de causas, tanto externas a la Tierra como
internas.

Estas causas, además, son cambiantes en el transcurso


del tiempo, lo que hace que su reajuste para
establecer el clima sea complejo y sea entonces
razonable pensar que el clima resultante no tenga
porqué ser algo inalterable.

En realidad se sabe que el clima de la Tierra ha sido en


el pasado diferente al actual (piénsese, por ejemplo,
en las eras geológicas, con la alternancia de
glaciaciones y periodos interglaciares) y será también
distinto en el futuro. Una buena parte de esas causas
son naturales y las dividimos en externas e internas al
cambio climático.

ii. Causas externas (al sistema climático)


a. Actividad solar, incluidas las manchas
solares

Afecta a la propia fuente de energía, por lo tanto a la


radiación que finalmente se recibe en la cima de la
atmósfera, que sería como el combustible del motor
que representaría el sistema climático.
Se sabe que el Sol manifiesta ciclos en su actividad,
pero, por el momento, no se conoce cómo el sistema
climático respondería a ellos produciendo finalmente
cambios en el clima.

b. Movimiento relativo Tierra-Sol (La teoría de


los ciclos de Milankovitch)
i. La teoría de Milankovitch

La teoría de los ciclos de Milankovitch es una


explicación científica propuesta por el
astrónomo serbio Milutin Milankovitch en la
década de 1920 para explicar las variaciones
climáticas a largo plazo en la Tierra. Esta teoría
sugiere que las fluctuaciones en la órbita de la
Tierra alrededor del Sol, así como en su eje de
rotación, tienen un impacto significativo en el
clima del planeta a lo largo de escalas de
tiempo que abarcan desde miles a millones de
años.

Los ciclos de Milankovitch se basan en tres


parámetros astronómicos principales que
varían de manera cíclica

ii. La excentricidad de la orbita

La Tierra describe una trayectoria elíptica


alrededor del Sol cuya excentricidad cambia en
el transcurso del tiempo con una periodicidad
de unos 100.000 años.

Esto hace que la Tierra se encuentre a una


distancia del Sol que no va siendo igual año tras
año al recorrer su órbita, que además es
cambiante.

iii. La oblicuidad

También la inclinación del eje del mundo con


respecto al plano de la trayectoria (oblicuidad)
es variable, lo que hace que, como si la Tierra
fuera una gran peonza, la prolongación de su
eje de rotación señale puntos diferentes de la
cúpula celeste, con ciclos de alrededor de
41.000 años.

iv. La precesión de los equinoccios

Por otra parte, la elipse orbital cambia de


orientación en el espacio, dando lugar a lo que
se llama precesión de los equinoccios. Esto
hace que las estaciones astronómicas se den en
diferentes lugares de la órbita con
periodicidades aproximadas de 19.000 y 23.000
años.

c. Impacto de meteoritos o cometas

Corresponde ésta a una causa bien diferente de las


anteriores. Se trata de algo difícilmente predecible,
pero de consecuencias importantes si el tamaño del
bólido es suficientemente grande. Su impacto contra la
superficie del planeta puede originar una nube de
polvo y/o de agua de tal magnitud que la radiación
solar incidente no alcance el suelo con la intensidad
que lo hacía antes del impacto. En esas condiciones, la
temperatura puede descender de una forma
apreciable, dando lugar a un cambio en el clima. La
extinción de algunas especies, entre ellas los
dinosaurios, en el llamado límite KT, parece que tuvo
este origen

iii. Causas internas (al sistema climático)


a. Efecto invernadero

Parte de la radiación que proviene del Sol,


aproximadamente un 30%, es reflejado hacia el
espacio. Con el resto, si la Tierra no dispusiera de
atmósfera, la superficie del planeta se encontraría a
una temperatura media de -18ºC, justo la necesaria
para mantener el balance de radiación (La Luna, que
no posee atmósfera, se encuentra a una temperatura
media como la indicada)

En la Tierra los constituyentes atmosféricos absorben


relativamente poca radiación solar (sobre todo en
ausencia de nubes) pero absorben fuertemente la
radiación infrarroja que emite la Tierra y la propia
atmósfera. En consecuencia se produce un
calentamiento en las capas bajas de la atmósfera, que
modifica el balance de radiación, alcanzando una
temperatura media de 15ºC al nivel de la superficie.

Este comportamiento de la atmósfera recibe el


nombre popular de efecto invernadero, ya que guarda
cierta semejanza con el comportamiento de esa
estructura.

El principal responsable del efecto invernadero es el


vapor de agua (aproximadamente en un 80% del
efecto total) y el segundo, a bastante distancia, el
dióxido de carbono (CO2). El efecto invernadero es
decisivo en el clima que posee el planeta, ha permitido
la vida, al menos en la forma que la conocemos, y
cualquier modificación en dicho mecanismo alteraría
el clima.

b. Desigual distribución del balance de energía

Aunque el planeta en su conjunto se encuentra en


equilibrio de radiación, ese equilibrio no se da en cada
lugar.

En latitudes bajas, hasta unos 35º de latitud en cada


hemisferio, es mayor la radiación solar absorbida por
el sistema que la radiación infrarroja emitida hacia el
espacio. Por el contrario, en el resto predomina la
radiación emitida sobre la absorbida, existiendo
entonces allí un déficit de energía. La tendencia
natural a destruir los desequilibrios se lleva a cabo por
medio de los dos fluidos de la Tierra (atmósfera y
océanos), aunque la reducción total no se produce. Un
cambio en la distribución del balance de energía (por
ejemplo, debido a los parámetros orbitales) alteraría
los sistemas mundiales de vientos y corrientes
marinas.

c. Dinámica interna del sistema (vientos,


corrientes, retroalimentaciones)

La atmósfera y el océano, por medio de vientos y


corrientes marinas, tienden a reducir la diferencia
entre el aporte neto de energía en latitudes bajas y el
déficit en latitudes altas.

Los vientos y corrientes marinas juegan un papel muy


importante en la definición climática regional. Sin
embargo, una vez establecidos los flujos fluidos, sus
múltiples efectos actúan sobre las causas que los
producen, en una especie de ciclos sin fin. Estos
procesos reciben el nombre de realimentaciones y son
una característica de lo que se llaman efectos no
lineales, de los que el sistema climático posee en
abundancia. Cuando muchos de estos procesos de
retroalimentación actúan simultáneamente, como
ocurre en el sistema climático, resulta muy difícil
predecir el resultado, aunque es evidente que existe.
Una de las pocas posibilidades de tratar este problema
es mediante la simulación numérica de dichos
procesos.
d. Cambio de la composición atmosférica.

El efecto invernadero es consecuencia de la diferente


absorción de la radiación solar y terrestre por la
atmósfera. Esta absorción la realizan los gases que la
constituyen y también las partículas que se encuentren
en suspensión en el aire. Cualquier cambio en la
composición atmosférica, o en la concentración de sus
componentes, altera las propiedades de absorción y,
en consecuencia, el efecto invernadero.

La composición de la atmósfera, desde que la Tierra es


Tierra, ha sido cambiante. Ahora predominan
nitrógeno (N2) y oxígeno (O2), aunque los mayores
contribuyentes al efecto invernadero son el vapor de
agua (cuya concentración no supera el 4% en volumen
de la atmósfera) y el CO2 (con una concentración
mucho menor, en la actualidad del orden de unas 380
ppm1). Si la composición atmosférica cambia, se
modifica el efecto invernadero y, en consecuencia, la
temperatura media superficial del planeta.

e. Presencia de aerosoles en la atmósfera

En la atmósfera se encuentra una gran cantidad de


partículas materiales en suspensión. Su origen se halla
principalmente en el suelo y en la superficie de los
océanos, siendo las de origen marino de gran
importancia meteorológica pues sin ellas sería
prácticamente imposible que se formaran las nubes, al
ser necesario un núcleo sólido para que se produzca la
nucleación que da lugar a las proto-gotas de nube. Las
erupciones volcánicas y también las actividades
humanas introducen partículas en el aire.

El nombre genérico que se le da a esa masa en forma


de partículas es el de aerosoles.

Los aerosoles atmosféricos también participan en el


efecto invernadero, aunque su comportamiento es
más complejo que el de los gases, ya que tanto
atenúan la radiación solar como absorben radiación
terrestre.

f. Papel de las nubes

Algo parecido a lo anterior ocurre con las nubes;


pueden tender a favorecer o atenuar el efecto
invernadero dependiendo de su tipo y altura.

Así, las nubes altas (como, por ejemplo, los


cirroestratos) dejan pasar la radiación solar pero
absorben la terrestre, mientras que las nubes medias
(por ejemplo, los altocúmulos) impiden casi
completamente el paso de la radiación solar.

c. EL CICLO DEL AGUA


i. La importancia del agua
El agua resulta esencial para la vida en la Tierra, y cambios menores
en su volumen o composición pueden producir impactos
importantes en los sistemas biológicos, y en particular en los
sistemas antrópicos.

La historia de la humanidad ha estado siempre marcada por la


disponibilidad de agua, favoreciendo el florecimiento de
civilizaciones en periodos de abundancia (e.g. Antiguo Egipto y las
inundaciones del Nilo), o su colapso en periodos de ausencia
prolongada (e.g. Mesopotamia), llegando incluso a provocar su
desaparición (e.g. Civilización Maya).

ii. El ciclo hidrológico


a. ¿Qué es?

El ciclo hidrológico, también conocido como ciclo del


agua, es el proceso continuo de circulación del agua en
la Tierra. Este ciclo implica una serie de cambios y
transformaciones a medida que el agua se mueve
entre la atmósfera, la superficie terrestre y los cuerpos
de agua, como océanos, lagos, ríos y glaciares.

El ciclo hidrológico es esencial para mantener el


equilibrio del agua en la Tierra y para sustentar la vida
en el planeta. También es fundamental para la
distribución de agua dulce, la generación de energía
hidroeléctrica y el mantenimiento de los ecosistemas
acuáticos. Los cambios en el ciclo hidrológico, como el
calentamiento global y la deforestación, pueden tener
impactos significativos en los patrones de precipitación
y la disponibilidad de agua en diferentes regiones. Por
lo tanto, comprender y gestionar el ciclo hidrológico es
fundamental para asegurar un uso sostenible de los
recursos hídricos.

b. Evaporación

El ciclo hidrológico comienza con la evaporación,


donde el calor solar convierte el agua de la superficie
de los océanos, lagos, ríos y suelos en vapor de agua.
Este vapor asciende en la atmósfera y se condensa
para formar nubes a través del proceso de
condensación. La condensación ocurre cuando el
vapor de agua se enfría y se transforma en pequeñas
gotas de agua o cristales de hielo, que se agrupan para
formar nubes.

c. Precipitación

A medida que las gotas de agua en las nubes se


vuelven lo suficientemente grandes, ocurre la
precipitación. La precipitación puede ser en forma de
lluvia, nieve, granizo o aguanieve. Estas precipitaciones
caen de las nubes y llegan a la superficie terrestre,
reabasteciendo los cuerpos de agua y humedeciendo
la tierra.

d. Escorrentía superficial

Una vez que el agua ha llegado a la superficie


terrestre, sigue varios caminos. Una parte del agua se
infiltra en el suelo y se convierte en agua subterránea.
Otra parte fluye sobre la superficie terrestre,
formando arroyos, ríos y finalmente llega a los
océanos. Este proceso se conoce como escorrentía
superficial.

e. El agua subterránea

El agua subterránea también juega un papel


importante en el ciclo hidrológico. El agua almacenada
en acuíferos subterráneos puede fluir hacia arriba para
alimentar manantiales, lagos y ríos, o puede ser
extraída mediante pozos para su uso humano o
agrícola. El agua subterránea también se evapora
desde la superficie del suelo y regresa a la atmósfera.

iii. El agua dulce


a. Menos de 1% del agua dulce es accesible

La mayor parte del agua dulce presenta una


distribución geográfica irregular y frecuentemente se
encuentra en estado sólido (hielo o nieves perpetuas)
o en acuíferos profundos, dificultando su utilización. La
principal fuente de agua para el consumo humano se
encuentra en ríos, lagos, suelos y en acuíferos
relativamente someros. Estas fuentes de agua
accesible para el uso humano representan menos del
1% del conjunto del agua dulce terrestre.

b. Lo procesos del ciclo hidrológico se


distribuyen desigualmente a nivel regional

La distribución del agua dulce resulta regionalmente


muy desigual. La evaporación en los océanos varía
entre los 4 mm/día en los trópicos, a <1mm/día en los
polos. Esta diferencia favorece el movimiento de vapor
de agua en la atmósfera y de calor latente hacia las
regiones polares. En latitudes bajas y altas de los dos
hemisferios predomina la precipitación sobre la
evaporación. Por el contrario, en latitudes intermedias
lo que predomina es la evaporación, exportándose
este exceso de agua hacia las latitudes bajas
anteriormente indicadas.

Este transporte se efectúa a través de la circulación


atmosférica.

c. El consumo de agua aumenta y la población


mundial tienen acceso desigual a ella

En la actualidad el 54% del agua dulce terrestre ya está


siendo utilizada por la humanidad. En los últimos 70
años, el consumo de agua se ha incrementado seis
veces, mientras que la población mundial se ha
triplicado. De acuerdo con las Naciones Unidas, 1,2
billones de personas en el mundo todavía no tienen
acceso a sistemas de agua potable, y entre 2,5 y 3,3
billones de personas (casi la mitad de la población
mundial) carecen de infraestructuras básicas de
saneamiento.

d. Agricultura, industria y consumo doméstico


son las principales consumidores de agua

La mayor parte de los recursos hídricos (70%) se


utilizan en la agricultura, donde se mantienen sistemas
de riego ineficientes con pérdidas de evaporación de
hasta el 60%. Por su parte, la industria utiliza el 22% de
los recursos de agua globales y, escasamente, el 8% se
destina a usos domésticos y de servicios.

En España, la situación es similar con el 80% de los


recursos utilizados en la agricultura, frente al 14% de
abastecimiento a núcleos urbanos, y el 6% destinado a
la industria.

e. Otros seres vivos también necesitan del


agua

En la Tierra, además del ser humano, existe una gran


comunidad de usuarios que comprende al resto de los
seres vivos que, como nosotros, requieren de un
mínimo de cantidad y calidad de agua para sobrevivir.
f. El agua es imprescindible para el
funcionamiento de la geodinámica externa
y la atmósfera del sistema terrestre

El conjunto de los elementos bio-geo-físicos


( representan la interconexión y la interdependencia
entre los componentes biológicos, geológicos y físicos
en la Tierra) presentes en la Tierra son vitales en la
subsistencia y desarrollo del ser humano, dado que le
proveen de recursos naturales (comida, combustible,
medicinas, etc.) y de servicios (seguridad
medioambiental, sumideros de carbono, etc.).

g. El estrés hídrico

Los usos y abusos que el ser humano realiza de los


recursos hídricos incluyendo la contaminación del
agua, y el desarrollo urbanístico e industrial
desmesurado, incrementan el estrés hídrico de
muchas regiones y amenaza la subsistencia de muchos
seres vivos. Este estrés actual sobre los recursos
hídricos se agrava por el cambio global (climático y
ambiental), produciéndose una alteración del ciclo
hidrológico cuyos resultados son actualmente difíciles
de prever con precisión.

d. EL CICLO DEL ELEMENTOS


i. El ciclo del carbono
a. Interés del carbono

El ciclo del carbono es de gran interés en


biogeoquímica porque la mayor parte de los tejidos
están compuestos de carbono, además el papel como
gas invernadero del CO2 ha incrementado el interés y
el esfuerzo científico en comprender y cuantificar los
intercambios de carbono asociados al ciclo de este
elemento.

b. La fotosíntesis

El elemento carbono es básico en la formación de


moléculas orgánicas de carbohidratos, lípidos,
proteínas y ácidos nucleicos. Los organismos
fotosintéticos, usando la luz solar como energía captan
CO2 y producen materia orgánica y oxígeno.

La materia formada durante el proceso fotosintético


puede ser de consistencia blanda o dura, como en el
caso de algunos organismos acuáticos que poseen
caparazones calcáreos. Así, cuando los organismos
mueren sus caparazones se depositan en el fondo
formando sedimentos calizos en los que el carbono
queda retirado del ciclo durante miles y millones de
años. Este carbono se incorpora lentamente al ciclo
cuando se van disolviendo los carbonatos cálcicos. El
carbono se encuentra en diferentes formas, como
dióxido de carbono tanto en gas como disuelto el
agua, ácido carbónico, carbonato y bicarbonato.

c. La Mineralización de la materia

La mineralización de la materia orgánica es un proceso


biogeoquímico en el cual la materia orgánica se
descompone y se transforma en minerales inorgánicos,
liberando nutrientes esenciales en el suelo. Es un
proceso fundamental en los ciclos de nutrientes y en la
formación y fertilidad de los suelos.

La materia orgánica en el suelo está compuesta


principalmente por restos de plantas y animales en
diversos estados de descomposición. Los
microorganismos descomponedores, como bacterias y
hongos, son los principales actores en la
mineralización de la materia orgánica. Estos
microorganismos secretan enzimas que descomponen
los compuestos orgánicos en formas más simples,
como azúcares, aminoácidos y ácidos orgánicos.

A medida que la descomposición continúa, los


microorganismos utilizan los compuestos orgánicos
como fuente de energía y nutrientes, liberando dióxido
de carbono (CO2) como subproducto. Parte de los
nutrientes, como el nitrógeno, el fósforo, el azufre y
otros elementos esenciales, son liberados al suelo en
forma inorgánica, disponibles para ser utilizados por
las plantas.

Es importante destacar que la mineralización de la


materia orgánica está influenciada por varios factores,
como la temperatura, la humedad, la composición
química de la materia orgánica y la actividad
microbiana. Condiciones ambientales favorables, como
temperaturas moderadas y niveles adecuados de
humedad, promueven la actividad microbiana y
aceleran la mineralización. Por otro lado, condiciones
extremas, como sequías o temperaturas extremas,
pueden inhibir este proceso.
d. Atmosfera, océanos y la tierra: las tres
grandes depósitos de carbono

El ciclo global del carbono consta de tres principales


reservas de carbono: la atmosférica, la oceánica y la
terrestre.

Los océanos son la reserva más grande, conteniendo


unas 50 veces más que la atmósfera y unas 20 veces
más que la tierra. La captación de CO2 por parte de los
océanos se ve favorecida por la solubilidad de CO2 y su
capacidad tampón.

El intercambio de carbono entre los distintos depósitos


(atmósfera, océano y tierra) nos indica si éstos se están
comportando como sumideros o fuentes.

ii. El ciclo del nitrógeno


a. Elemento esencial para los seres vivos

El nitrógeno es un elemento esencial para los seres


vivos ya que es un componente fundamental del ADN,
ARN y las proteínas.

b. Nitrógeno y mediambiente

El ciclo del nitrógeno es esencial para el


funcionamiento de los ecosistemas, ya que el
nitrógeno es un nutriente limitante para el crecimiento
de las plantas.

Sin embargo, las actividades humanas, como la


agricultura intensiva y la quema de combustibles
fósiles, han alterado el ciclo natural del nitrógeno,
causando problemas como la eutrofización de los
cuerpos de agua debido al exceso de nutrientes y la
emisión de gases de efecto invernadero.

El entendimiento y manejo adecuado del ciclo del


nitrógeno son fundamentales para garantizar la
sostenibilidad ambiental.

c. Versatilidad del nitrógeno

El nitrógeno es un elemento muy versátil que existe en


forma orgánica e inorgánica.

Un gran número de transformaciones bioquímicas de


nitrógeno son posibles ya que el nitrógeno se
encuentra en la naturaleza en gran número de estados
de oxidación: amonio (-3), nitrógeno molecular (+0),
óxido de nitrógeno (+1), nitrito (-3) y nitrato (+5). La
forma más abundante de nitrógeno en la atmósfera es
el nitrógeno molecular (N2) que es la especie menos
reactiva.

d. Fundamentos del ciclo de nitrógeno

Al igual que el ciclo del carbono, el del nitrógeno


consiste en varios depósitos y procesos mediante los
cuales se intercambia nitrógeno.

Los procesos principales que componen el ciclo del


nitrógeno son: la fijación e incorporación de nitrógeno,
mineralización, nitrificación y desnitrificación.

e. La fijación

El primer paso del ciclo del nitrógeno es la fijación,


donde el nitrógeno atmosférico (N2) se convierte en
formas utilizables por los organismos.

Este proceso puede ocurrir de dos maneras: fijación


atmosférica y fijación biológica.

En la fijación atmosférica, los relámpagos y la luz solar


de alta energía convierten el nitrógeno atmosférico en
óxidos de nitrógeno (NOx) que luego se disuelven en la
lluvia y se depositan en el suelo.

En la fijación biológica, ciertos microorganismos


llamados bacterias fijadoras de nitrógeno convierten el
nitrógeno atmosférico en amonio.

f. La amonificación

En esta etapa, el amoníaco producido en la fijación se


convierte en iones amonio (NH4+) mediante la
actividad de bacterias llamadas bacterias
amonificantes. Estas bacterias descomponen la
materia orgánica, liberando amoníaco como producto
de desecho.

g. La nitrificación

En la nitrificación, el amoníaco (NH4+) se convierte en


nitritos (NO2-) y luego en nitratos (NO3-) mediante la
acción de bacterias nitrificantes. La primera etapa de
la nitrificación la llevan a cabo las bacterias
nitrosomonas, que convierten el amoníaco en nitritos.
Luego, las bacterias nitrobacter realizan la segunda
etapa y convierten los nitritos en nitratos. Los nitratos
son la forma de nitrógeno más utilizada por las
plantas.
h. La asimilación

En esta etapa, las plantas toman los nitratos del suelo


y los utilizan para sintetizar proteínas y otros
compuestos nitrogenados necesarios para su
crecimiento y desarrollo.

i. La desnitrificación

La desnitrificación es el proceso en el que los nitratos


presentes en el suelo se convierten nuevamente en
nitrógeno gaseoso y se liberan a la atmósfera. Este
proceso es llevado a cabo por bacterias
desnitrificantes en condiciones anaeróbicas (ausencia
de oxígeno).

j. Otros procesos del ciclo

Además de estas etapas principales, existen otros


procesos y factores que influyen en el ciclo del
nitrógeno, como la volatilización (pérdida de nitrógeno
en forma de gas amoníaco), la deposición atmosférica
(depósito de nitrógeno desde la atmósfera al suelo o
cuerpos de agua) y la fijación industrial de nitrógeno,
que es la conversión de nitrógeno atmosférico en
compuestos nitrogenados utilizables mediante
actividades humanas, como la producción de
fertilizantes.

k. Los depósitos de Nitrógeno

Los depósitos de nitrógeno se refieren a las


acumulaciones o reservorios de nitrógeno en
diferentes formas que se encuentran en el medio
ambiente. El nitrógeno puede ser depositado en
suelos, cuerpos de agua, atmósfera y otros
compartimentos naturales como resultado de
procesos naturales y actividades humanas.

Estos depósitos pueden tener un impacto significativo


en los ciclos biogeoquímicos y la calidad del medio
ambiente. A continuación, se describen algunos de los
principales depósitos de nitrógeno:

i. La atmósfera

La atmósfera contiene la mayor cantidad de


nitrógeno, representando aproximadamente el
78% de la composición total de gases
atmosféricos. El nitrógeno atmosférico se
encuentra en forma de nitrógeno molecular
(N2), que es una forma inerte y no
directamente utilizable por la mayoría de los
organismos.

ii. Los suelos

Los suelos albergan una cantidad significativa


de nitrógeno en diversas formas. Los depósitos
de nitrógeno en el suelo pueden incluir
amoníaco (NH3), nitratos (NO3-), nitritos
(NO2-) y materia orgánica nitrogenada. La
cantidad de nitrógeno en los suelos varía
según el tipo de suelo, las prácticas agrícolas y
la disponibilidad de fuentes de nitrógeno.

iii. Los cuerpos de agua

Los cuerpos de agua, como ríos, lagos y


océanos, también contienen depósitos
significativos de nitrógeno. El nitrógeno puede
ingresar a los cuerpos de agua a través de la
escorrentía de áreas agrícolas y urbanas,
transportando compuestos nitrogenados,
como nitratos y amoníaco. Estos depósitos de
nitrógeno en los cuerpos de agua pueden
contribuir a problemas como la eutrofización y
la proliferación de algas.

El océano almacena una gran cantidad de


nitrógeno, que proviene de la descomposición
de la materia orgánica en el agua. Sin
embargo, la cantidad de nitrógeno orgánico
que se acumula en el fondo marino es
relativamente pequeña. La mayor parte del
nitrógeno en el océano es devuelto a la
atmósfera en forma de gas nitrógeno (N2) a
través de un proceso llamado desnitrificación.
Esto significa que el nitrógeno en el océano es
reciclado y vuelve a la atmósfera, donde forma
parte nuevamente del ciclo global del
nitrógeno.

iv. Los organismos vivos

Los organismos vivos, incluyendo plantas y


animales, pueden contener nitrógeno en
forma de proteínas, aminoácidos y otros
compuestos nitrogenados. Las plantas toman
nitrógeno del suelo en forma de nitratos y
amonio y lo utilizan para su crecimiento y
desarrollo. Los animales obtienen nitrógeno al
consumir plantas o al alimentarse de otros
animales.

l. Los ríos y la eutrofización

El flujo de los ríos, a pesar de representar una pequeña


parte del ciclo terrestre del nitrógeno, tiene un
impacto significativo en la cantidad total de nitrógeno
que se vierte anualmente en los océanos.
Aproximadamente el 40% del nitrógeno total vertido
anualmente al mar proviene de los ríos.

Los ríos actúan como corredores naturales que


transportan nutrientes, incluido el nitrógeno, desde el
interior de la tierra hacia los cuerpos de agua como los
océanos. Esta contribución significativa de nitrógeno
se debe a varios factores: Escorrentía del agua,
Procesos de erosión, Actividades humanas
(agricultura, ganadería, urbanización, etc.)

El vertido de nitrógeno en los océanos puede tener


importantes consecuencias ecológicas, como la
eutrofización. El exceso de nitrógeno puede estimular
el crecimiento excesivo de algas y plantas acuáticas, lo
que agota el oxígeno en el agua y puede llevar a la
formación de zonas muertas, donde la vida marina no
puede sobrevivir.

iii. El ciclo del azufre


a. El papel esencial del azufre en la vida y su
ciclo en el medio ambiente

El azufre es un elemento vital para la vida debido a su


presencia en las proteínas.

En nuestro entorno natural, como los océanos y la


litosfera, el azufre se encuentra principalmente en
forma de sulfato, que es su forma oxidada.

Los seres vivos, especialmente los microorganismos,


desempeñan un papel clave al movilizar este sulfato.
Lo hacen a través de procesos de reducción, tanto
asimilativa como disimilativa.

En la reducción asimilativa, los microorganismos


convierten el sulfato en aminoácidos y proteínas que
utilizan para su crecimiento y desarrollo.

Por otro lado, en la reducción disimilativa, el sulfato es


convertido en sulfuro y liberado al medio ambiente.
Existen organismos que no tienen la capacidad de
realizar esta transformación y obtienen azufre ya
reducido a través de su alimentación.

El ciclo del azufre es esencial para mantener el


equilibrio de este elemento en el medio ambiente y
asegurar su disponibilidad para los seres vivos.

b. Las fuentes de azufre en la atmósfera: un


vistazo a la vegetación, el plancton y las
partículas suspendidas

La vegetación terrestre, en cantidad aproximada de 4


billones de gramos de azufre por año, y el plancton
marino, con un rango de liberación entre 16 y 30
billones de gramos de azufre por año, desprenden
parte de su azufre en forma reducida, liberándolo en
forma de gases hacia la atmósfera. Estos gases se
mezclan con las emisiones volcánicas, que representan
alrededor de 5 a 7 billones de gramos de azufre por
año. Una vez en la atmósfera, el azufre sufre procesos
de oxidación, convirtiéndose en su mayoría
nuevamente en sulfato.

Además de la contribución de la vegetación y el


plancton, existen otras fuentes significativas de sulfato
atmosférico. La suspensión de partículas de sal, en una
cantidad aproximada de 144 billones de gramos de
azufre por año, y partículas de polvo, alrededor de 8
billones de gramos de azufre por año, son arrastradas
por el viento desde la superficie de los océanos y los
suelos áridos. Estas partículas suspendidas también
desempeñan un papel importante en el ciclo del
azufre atmosférico.

c. El viaje fugaz del azufre en la atmósfera: de


las nubes a la lluvia

En conjunto, el azufre en la atmósfera tiene un tiempo


de residencia medio muy corto, que oscila entre
aproximadamente 2 y 4 días. Esto significa que no
permanece en el aire durante mucho tiempo.

¿Qué sucede con él?

Bueno, como el sulfato, una forma de azufre, es muy


soluble, la mayor parte de este se deposita cerca de
los lugares de emisión cuando llueve. ¡Imagínalo como
un viaje rápido de las nubes a la lluvia! La lluvia actúa
como una especie de limpiador atmosférico,
arrastrando el sulfato y depositándolo en la tierra
cercana.
Sin embargo, hay una parte del sulfato que logra viajar
distancias más largas antes de caer con la lluvia. Es
como una pequeña aventura para ese resto de azufre,
que se transporta a través del aire y puede llegar a
lugares más alejados de donde se emitió.

d. la sal marina y el DMS

En las regiones oceánicas alejadas de los continentes,


el azufre atmosférico tiene sus propias historias
interesantes. Las principales fuentes de azufre en estas
áreas son la sal marina y el gas dimetilsulfuro (DMS) de
origen biológico.

La sal marina es una fuente importante de azufre


atmosférico en estas regiones. Sin embargo, algo
curioso ocurre: la mayoría de la sal marina depositada
en el aire se vuelve a depositar rápidamente en el
océano. Imagínalo como una devolución rápida al
hogar. Esto se debe a que el ciclo del agua lleva
consigo las partículas de sal marina hacia el océano,
donde se integran nuevamente en el ambiente
acuático.

Por otro lado, tenemos al protagonista biológico, el gas


dimetilsulfuro (DMS). El DMS se produce por
organismos marinos, como el fitoplancton, y se emite
a la atmósfera. Este gas es una parte importante del
ciclo del azufre en las regiones oceánicas. A diferencia
de la sal marina, el DMS tiene un destino diferente. No
regresa al océano de inmediato. En cambio, se
mantiene en el aire y puede viajar distancias más
largas antes de ser depositado. Es como un aventurero
que explora diferentes rincones atmosféricos antes de
encontrar su lugar de descanso.

En un tiempo de alrededor de un día, el DMS


atmosférico se oxida a sulfato y sulfonato y forma
pequeñas partículas donde condensa el agua. La
formación de nubes depende no solamente de la
humedad del aire, sino también de la existencia de
partículas de condensación. Si dichas partículas son
muy abundantes, la nube se forma con un número
mayor de gotas pequeñas, lo que la lleva a tener una
vida más larga y a reflejar mejor la luz solar (es decir, a
tener un mayor albedo). Si hay pocas partículas de
condensación, la nube crece con menos gotas y de un
tamaño mayor, es más transparente a la radiación
solar y se deshace antes en forma de lluvia. En el
océano remoto, las partículas de condensación son
escasas y dependen en gran medida de las emisiones
de DMS. Es decir, el plancton marino, mediante la
producción de DMS, interviene en la formación y brillo
de las nubes y, por lo tanto, en el clima.

e. El ciclo del azufre y su impacto en la


formación de nubes y el clima

En el ciclo del azufre, ocurren procesos clave que


influyen en la formación de nubes y, en última
instancia, en el clima.

En un plazo de aproximadamente un día, el gas


dimetilsulfuro (DMS) presente en la atmósfera se oxida
y se transforma en sulfato y sulfonato. Estas reacciones
generan pequeñas partículas que actúan como núcleos
de condensación para el agua en la atmósfera.

Cuando el aire está cargado de humedad, estas


partículas de condensación son esenciales para la
formación de nubes. Si hay muchas partículas
disponibles, las nubes se forman con un mayor
número de gotas pequeñas. Esto resulta en nubes
densas que reflejan la luz solar de manera más
eficiente, lo que se conoce como un mayor albedo.
Estas nubes densas pueden durar más tiempo y afectar
la temperatura del planeta.

Por otro lado, si hay pocas partículas de condensación,


las nubes se forman con menos gotas, pero de mayor
tamaño. Estas nubes son más transparentes a la
radiación solar y tienen una vida más corta antes de
disiparse en forma de lluvia. Es como si las gotas de
agua se unieran y se volvieran más grandes, dejando
pasar más luz solar a través de la nube.

En el contexto del ciclo del azufre, el DMS tiene un


papel destacado. El plancton marino, al producir DMS,
contribuye a la formación de partículas de
condensación en la atmósfera. Estas emisiones de
DMS provenientes del plancton actúan como semillas
para la formación de nubes, influenciando así el clima.

El papel del DMS en el ciclo del azufre adquiere una


dimensión sociológica más amplia cuando
consideramos su origen. El DMS es producido por el
plancton marino, y aquí es donde entran en juego las
relaciones entre los seres humanos y el medio
ambiente. La forma en que interactuamos y afectamos
a los océanos, como a través de la contaminación y la
sobreexplotación, puede tener consecuencias en la
producción de DMS por parte del plancton. Esto a su
vez afecta la formación de nubes y el clima, creando
un vínculo social y medioambiental crucial.
e. El PAPEL DE LOS ORGANISMOS
i. La hipótesis de Gaia y la Ciencia del Sistema
Tierra
De lo anteriormente expuesto se deduce que la vida es parte central
del funcionamiento de la biosfera, alterando la composición gaseosa
de la atmósfera, con lo que afecta al clima, y participando en el
reciclado de materiales necesario para mantener los ciclos del agua y
de los elementos.

El grado de control de la vida sobre el funcionamiento de la biosfera


es tal que en los años 60 el investigador británico James Lovelock
acuñó la hipótesis de Gaia, prácticamente panteísta, que concebía la
interacción compleja entre los componentes del planeta Tierra
(biosfera, atmósfera, océanos y suelos) como un sistema que se
autorregula para mantener condiciones óptimas para la vida
(Lovelock, 1995).

Aunque esta hipótesis fue severamente criticada en sus primeras


formulaciones, es indudable su influencia en el origen de la disciplina
emergente conocida como Ciencia del Sistema Tierra, que investiga
la regulación de los procesos esenciales del planeta a partir de las
interacciones entre sus distintos componentes.

ii. Los microorganismos


a. El papel clave de los microorganismos en la
regulación de la biosfera: Recicladores y
productores primario

A pesar de la diversidad de formas de vida que


pueblan la Tierra, los organismos que participan de
forma más intensa en la regulación del funcionamiento
de la biosfera son los microorganismos. Éstos, cuyos
componentes son relativamente homogéneos
morfológicamente pero reúnen la mayor parte de la
diversidad genómica del planeta, son responsables de
la mayor parte del reciclado de materiales,
remineralizando la materia orgánica a formas
inorgánicas que pueden ser utilizadas de nuevo en
procesos productivos, y son responsables de la mayor
parte de la producción primaria en el océano.

b. El papel de los organismos en la


composición gaseosa de la atmósfera:
Fotosíntesis, respiración y variaciones
históricas

Los organismos controlan la composición gaseosa de la


atmósfera a través del equilibro entre sus procesos
metabólicos, particularmente la fotosíntesis (que
consume CO2 y libera O2) y la respiración (que
consume O2 y libera CO2).

Las variaciones en este equilibro son causantes de las


grandes variaciones en la composición de la atmósfera
durante la historia del planeta, así como de las
oscilaciones estacionales en la composición gaseosa de
la atmósfera.

c. Las emisiones de CO2 y su paralelismo con


los procesos respiratorios

De hecho, las emisiones de CO2 por la actividad


humana se podrían equiparar a un proceso
respiratorio exógeno. Al igual que los procesos
respiratorios, se basa en materia orgánica formada por
procesos fotosintéticos, en este caso depósitos de
combustibles fósiles generados por excedentes de
producción primaria en eras pasadas, y tiene como
función esencial generar energía, en este caso no para
mantenerlos procesos metabólicos esenciales, sino
para el transporte y la manipulación del ambiente.

d. La actividad biológica afecta al ciclo


hidrológico

La actividad biológica afecta también al ciclo


hidrológico: las cubiertas vegetales afectan la
escorrentía y los flujos de agua a la atmósfera a través
de la evapotranspiración, y algunos organismos, como
las plantas acuáticas y las presas construidas por los
castores, pueden afectar al flujo de agua en ríos y
arroyos.

e. Impacto de los organismos en los ciclos


geológicos, el clima y el balance térmico de
la Tierra

La cubierta vegetal es importante porque evita que el


suelo se erosione y ayuda a prevenir la desertificación.
Por otro lado, los organismos desempeñan un papel
crucial al acelerar la descomposición de rocas y
minerales. Lo hacen mediante cambios en el pH y al
liberar sustancias. Además, estos organismos generan
minerales como carbonatos y silicatos, los cuales
tienen un impacto significativo en los ciclos geológicos
de nuestro planeta (procesos naturales que ocurren a
lo largo del tiempo geológico y que influyen en la
formación, transformación y distribución de las rocas,
minerales y paisajes terrestres. Estos ciclos abarcan
una serie de fenómenos interrelacionados, como la
erosión, la sedimentación, la tectónica de placas, la
meteorización, la formación de montañas, la actividad
volcánica y la alteración química de los materiales
geológicos).

f. La influencia de los organismos en el clima:


efectos en gases de efecto invernadero,
balance energético y mezcla de aguas
superficiales

Los organismos ejercen influencia sobre el clima al


alterar la composición de gases de efecto invernadero,
como el CO2, metano y óxido nitroso, y también
afectan al equilibrio térmico de la Tierra.

La presencia de vegetación reduce el albedo, es decir,


la cantidad de radiación solar reflejada, lo que a su vez
modifica el balance energético.

Además, los organismos fotosintéticos en los océanos


absorben luz solar, generando calor que puede afectar
la mezcla de las aguas superficiales. Estos efectos
demuestran la importancia de los organismos en la
dinámica climática y el funcionamiento del sistema
terrestre.

Está claro, pues, que los impactos de la actividad


humana sobre los ecosistemas (por ejemplo,
modificando la cubierta vegetal o eutrofizando el
océano) pueden tener importantes repercusiones
sobre los ciclos de los elementos y el clima.

2. EL CAMBIO CLIMÁTICO
a. ¿QUÉ ES EL CAMBIO CLIMÁTICO?
i. Variabilidad climática a lo largo de la historia
de la Tierra y su relación con el clima actual
a. El clima en constante cambio a lo largo de
la historia de la Tierra

La mayor parte de nosotros comparte la sensación de


que el clima, que representa las condiciones medias
del tiempo atmosférico, está cambiando. Esta
percepción del cambio en el clima se basa
generalmente en la comparación de los inviernos o
veranos actuales con los existentes durante nuestra
niñez.

Lo cierto es que el clima ha variado constantemente


desde el origen de nuestro planeta hace más de 4.500
millones de años. Estos cambios no sólo se han
producido a escala geológica (millones de años), sino
también en nuestra historia reciente (últimos miles y
cientos de años).

b. Periodos glaciares e interglaciares:


Extremos de avance y retroceso de los
casquetes glaciares

Los periodos glaciares e interglaciares experimentados


durante el Cuaternario (últimos 2,6 millones de años),
constituyen momentos extremos de avance y
retroceso de los casquetes glaciares desde las zonas
polares hacia latitudes ecuatoriales. Dentro de estos
grandes ciclos glaciares e interglaciares, existen
variaciones importantes en las condiciones climáticas
medias.

c. Variaciones climáticas en los últimos mil


años: Periodo Cálido Medieval y Pequeña
Edad del Hielo

En los últimos mil años, se han producido dos


variaciones reseñables de signo climático opuesto: (1)
el periodo “cálido” conocido como Periodo Cálido
Medieval (entre 900-1200) y (2) el periodo frío
denominado como Pequeña Edad del Hielo (entre
1550 y 1850).

Durante el Periodo Cálido Medieval existen referencias


históricas que señalan la expansión de los viñedos en
el sur de Inglaterra, y la retirada de los glaciares a
cotas más elevadas.

Posteriormente, en la Pequeña Edad del Hielo


desaparecieron los viñedos de Inglaterra, y se hizo
difícil el cultivo de cereal en Islandia.

Los registros históricos, desde el siglo XVI al XVIII,


sugieren la existencia de una fase más fría con un
máximo de dichas condiciones para el siglo XVII.
Durante estos siglos, varios ríos llegaron a helarse,
siendo destacables las 11 heladas ocurridas entre 1503
y 1697 en el río Ebro en Tortosa, destacando el
invierno de 1693-1694 donde el hielo alcanzó un
espesor de 3 m. Igualmente, el río Tajo se heló 5 veces
a su paso por Toledo durante el mismo periodo.
d. Relación entre variaciones climáticas
recientes y factores externos: Actividad
solar, erupciones volcánicas y composición
atmosférica

Las variaciones recientes en el clima se han


relacionado con ciclos de la actividad solar, grandes
erupciones volcánicas y la composición atmosférica,
fundamentalmente de los gases traza de origen.

ii. ¿Qué hace diferente el cambio climático


actual a los cambios registrados en el
pasado?
a. El impacto humano en el cambio climático:
Evidencias, consecuencias y tendencias
actuales

En la actualidad, el ser humano tiene capacidad de


afectar directamente en el sistema climático, tal y
como se ha puesto de manifiesto con la masiva
emisión de gases con efecto invernadero resultado de
la utilización de combustibles fósiles.

En este sentido, existen evidencias claras que


relacionan esta emisión creciente de gases a la
atmósfera durante el siglo XX con un incremento
medio de la temperatura global de 0,6ºC (media de la
temperatura de la superficie terrestre y superficie del
mar, IPCC, 2001; figura 6.3.).

Este incremento de temperatura se ha acelerado


desde los años 70 y parece haber sufrido una nueva
aceleración en lo que llevamos de siglo XXI,
paralelamente al incremento de las emisiones de gases
con efecto invernadero, algunos que ya existían de
forma natural (CO2, CH4, N2O y vapor de agua) y otros
con origen exclusivamente humanos como los
clorofluorometanos (CFC’s).

Sin embargo, la emisión de estos gases debido a las


actividades humanas está produciendo un incremento
medio de la temperatura global que puede afectar a
diferentes sistemas de la hidrosfera y biosfera de
nuestro planeta.

En definitiva, la tendencia climática actual es el


resultado de una variabilidad climática natural alterada
por la emisión de gases con efecto invernadero, cuyo
resultado evidente es el aumento de la temperatura
del aire y de los océanos.
b. Tendencias de las emisiones de gases de
efecto invernadero: Del cambio en el uso de
la tierra a la era de los combustibles fósiles

Las emisiones importantes de gases con efecto


invernadero se inician a comienzos del siglo XX,
asociadas a la quema de masas forestales y de
matorral para ampliar las zonas cultivables. Sin
embargo, las emisiones masivas de estos gases
asociadas al uso generalizado de combustibles fósiles
(petróleo, carbón, gas natural) se han registrado en la
segunda mitad del siglo XX, y particularmente en las
últimas dos décadas, con un incremento de alrededor
del 25% en los niveles de algunos gases con efecto
invernadero.

c. Tendencias y aumento de las


concentraciones de gases de efecto
invernadero: Un vistazo a los niveles de
CO2, metano, óxido nitroso y halocarburos
i. El metano

El metano (CH4) es un gas de efecto


invernadero que desempeña un papel
significativo en el cambio climático.
Representa aproximadamente el 9% de las
emisiones totales de gases de efecto
invernadero producidas por actividades
humanas. El metano se genera principalmente
a través de procesos naturales, como la
descomposición de materia orgánica en
ambientes sin oxígeno, como los vertederos y
los sistemas digestivos de los rumiantes.

Sin embargo, también se produce en grandes


cantidades como subproducto de actividades
humanas, como la producción y transporte de
combustibles fósiles, la explotación de
yacimientos de petróleo y gas, la agricultura
(particularmente en el manejo de estiércol y el
cultivo de arroz) y las fugas de gas en la
industria.

La importancia del metano en el cambio


climático radica en su capacidad de retener el
calor en la atmósfera. Aunque su vida útil en la
atmósfera es más corta que la del dióxido de
carbono, el metano tiene un potencial de
calentamiento global significativamente mayor
a corto plazo. Durante las primeras décadas
después de su liberación, el metano tiene un
impacto climático aproximadamente 25 veces
mayor que el dióxido de carbono.

El aumento de las emisiones de metano está


relacionado con el aumento de la actividad
industrial y agrícola, así como con la expansión
de la producción de combustibles fósiles. Estas
emisiones contribuyen al calentamiento global
y al cambio climático al atrapar el calor en la
atmósfera y contribuir al efecto invernadero.

Reducir las emisiones de metano se considera


una estrategia clave para mitigar el cambio
climático. Esto se puede lograr mediante
prácticas más eficientes en la producción y
transporte de combustibles fósiles, la gestión
adecuada de residuos y la adopción de
prácticas agrícolas sostenibles. Además, la
captura y utilización del metano liberado en
las actividades industriales y agrícolas también
puede desempeñar un papel importante en la
reducción de las emisiones.

ii. El óxido nitroso

El óxido nitroso (N2O) es otro gas de efecto


invernadero que desempeña un papel
importante en el cambio climático. Representa
aproximadamente el 5% de las emisiones
totales de gases de efecto invernadero
causadas por actividades humanas. El N2O se
emite principalmente como resultado de
actividades industriales y agrícolas, como la
quema de combustibles fósiles, la aplicación
de fertilizantes nitrogenados y la gestión de
residuos.

La concentración de óxido nitroso en la


atmósfera ha aumentado debido a estas
actividades humanas. Esto se debe en gran
medida al aumento en el uso de fertilizantes
en la agricultura, que liberan nitrógeno en
forma de óxido nitroso durante los procesos
de descomposición y desnitrificación en el
suelo. Además, las actividades industriales,
como la quema de combustibles fósiles y la
producción de ácido nítrico, también
contribuyen a las emisiones de N2O.
El óxido nitroso tiene un potencial de
calentamiento global aproximadamente 300
veces mayor que el dióxido de carbono a largo
plazo. Aunque su concentración en la
atmósfera es mucho menor que la del dióxido
de carbono, su capacidad para retener el calor
es mucho más alta. Por lo tanto, las emisiones
de N2O tienen un impacto significativo en el
cambio climático y contribuyen al efecto
invernadero.

Reducir las emisiones de óxido nitroso es


importante para abordar el cambio climático.
Esto se puede lograr mediante prácticas
agrícolas más sostenibles, como la aplicación
precisa de fertilizantes y el manejo adecuado
de los residuos animales. Además, la adopción
de tecnologías más eficientes y limpias en la
industria puede ayudar a reducir las emisiones
de N2O.

iii. Los halocarburos

Los halocarburos son compuestos químicos


sintéticos que contienen carbono y halógenos,
como flúor, cloro, bromo y yodo. Estos
compuestos tienen un impacto significativo en
el cambio climático, ya que contribuyen más al
calentamiento global que el dióxido de
carbono (CO2). Aunque representan solo el 2%
de las emisiones totales de gases de efecto
invernadero, su potencial de calentamiento
global es mucho mayor.

Los halocarburos se utilizan en una variedad


de aplicaciones industriales, como en la
fabricación de aerosoles, refrigerantes,
disolventes y extinguidores de incendios.
También pueden ser liberados a través de
fugas durante los procesos de producción y
manejo. Debido a su alta capacidad para
retener el calor en la atmósfera, incluso en
pequeñas cantidades, estos compuestos
tienen un impacto desproporcionado en el
calentamiento global.

Conscientes de su potencial dañino, los


halocarburos están regulados a nivel
internacional para reducir su uso y producción.
Los acuerdos internacionales, como el
Protocolo de Montreal, establecen metas y
compromisos para la eliminación gradual de
los halocarburos más perjudiciales para la
capa de ozono y el clima. Estas regulaciones
incluyen la prohibición de ciertos tipos de
halocarburos y la promoción de alternativas
más sostenibles y respetuosas con el medio
ambiente.

Reducir las emisiones de halocarburos es


fundamental para abordar el cambio climático
y proteger la capa de ozono. Al limitar su
liberación en procesos industriales y controlar
las fugas, podemos contribuir a la mitigación
del calentamiento global y a la preservación
del equilibrio climático. Además, el desarrollo
y la adopción de tecnologías más eficientes y
amigables con el clima ayudan a reemplazar
gradualmente los halocarburos por
alternativas menos dañinas.

d. Gases que no existen en condiciones


naturales

Existen algunos gases cuyo origen se debe


exclusivamente a procesos industriales, ya que no
existen en condiciones naturales, como los
clorofluorocarburos (CFC-11 y CFC-12), los
hidrofluorocarburos (HFCs), los perfluorocarburos
(PFCs) y los sulfuros hexafluoridos (SF6), que
presentan un elevado efecto invernadero.

Un gramo de clorofluorocarburos (CFC-11 y CFC-12)


produce un efecto invernadero hasta 10.000 veces
mayor que un gramo de CO2, aunque este último
contribuye en un 53% al calentamiento global debido a
su elevada presencia en la atmósfera.

e. Concentración y absorción de energía

La contribución de estos gases con efecto invernadero


al calentamiento global depende de su concentración
en la atmósfera y de su capacidad de absorción de
energía.

f. Global Warning Potential

El concepto de potencial de calentamiento global (en


inglés, global warming potential GWP) se define como
el efecto de calentamiento integrado a lo largo del
tiempo que produce una liberación instantánea de 1
kg de un gas de efecto invernadero, en comparación
con el causado por el CO2.

Este concepto ha sido desarrollado para permitir la


comparación de los efectos acumulados de
calentamiento de diferentes gases con efecto
invernadero, contemplando tanto su capacidad de
intensificar el efecto invernadero como su tiempo de
permanencia en la atmósfera.

El CO2 se toma como patrón o elemento de referencia,


asignándole un valor de 1, mientras que el efecto del
resto de los gases se calcula como múltiplos de este
valor.

Por ejemplo, un potencial de calentamiento global de


21 para el metano (CH4) significa que cada gramo de
metano emitido tiene un efecto de calentamiento
acumulado en los próximos cien años equivalente a la
emisión de 21 gramos de CO2. Este valor se utiliza para
transformar las emisiones de diferentes gases en
unidades de equivalente de dióxido de carbono
(CO2E), lo que permite realizar comparaciones y
evaluar las tendencias futuras del efecto de las
emisiones.

g. Países y sectores líderes de emisiones

En términos de emisiones, Estados Unidos es el


principal contribuyente a la emisión de gases con
efecto invernadero, mientras que Canadá presenta las
mayores emisiones per cápita.

Por sectores los procesos industriales generan la


mayor parte de estos gases (32%), seguidos por los
procesos relacionados con la generación de energía
eléctrica (20%) y la agricultura (20%).

h. Acuerdos Internacionales sobre Cambio


Climático: CMNUCC y Protocolo de Kioto en
Acción

La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el


Cambio Climático (CMNUCC) sienta las bases para la
estabilización de la concentración de gases con efecto
invernadero en la atmósfera en niveles que eviten el
peligro de la interferencia antrópica en el sistema
climático, a través de su Artículo 2, y que entró en
vigor en 1994.

En el denominado Protocolo de Kioto se acuerda


reducir las emisiones totales de seis de los gases con
efecto invernadero, en una media de 5,2% por debajo
de las emisiones de 1990.

b. INCERTIDUMBRES
i. El concepto de incertidumbre
El glosario del IPCC indica para incertidumbre: “Expresión del nivel
de desconocimiento de un valor (como el estado futuro del sistema
climático). La incertidumbre puede ser resultado de una falta de
información o de desacuerdos sobre lo que se conoce o puede
conocer. Puede tener muchos orígenes, desde errores cuantificables
en los datos a conceptos o terminologías definidos ambiguamente, o
proyecciones inciertas de conductas humanas. La incertidumbre se
puede representar con valores cuantitativos (como una gama de
valores calculados por varias simulaciones) o de forma cualitativa
(como el juicio expresado por un equipo de expertos)”.

Repasando lo dicho con anterioridad, se pueden tener


incertidumbres, y de hecho se tienen, derivadas de la ignorancia
parcial de las causas del clima, del uso de los modelos e inherentes a
los propios escenarios de emisiones. Algunas de ellas ya han sido
indicadas al describir los motores del clima. A continuación se
describirán otras que pueden resultar menos evidentes.

ii. Papel de aerosoles y nubes


Su comportamiento en el sistema climático se acostumbra a referir al
efecto invernadero y más concretamente si lo intensifican o lo
atenúan. Tanto los aerosoles como las nubes pueden actuar en los
dos sentidos. En un principio los aerosoles impedirían la llegada de
radiación solar, atenuando el efecto invernadero, pero si su tiempo
de residencia en la atmósfera es grande, y dependiendo de su
naturaleza, pueden reemitir radiación térmica hacia el suelo e
intensificarlo. A lo dicho hay que añadir que es difícil conocer la
evolución hacia el futuro de su concentración, y no sólo en lo que
atañe a la actividad humana, sino también a causas naturales, como
por ejemplo, las erupciones volcánicas.

En cuanto a las nubes, su comportamiento depende, como ya se


indicó, del tipo. Todos los escenarios de clima futuro prevén un clima
global más caluroso y húmedo, con mayor nubosidad, pero el
comportamiento radiativo de dicha nubosidad no está claro todavía.
iii. Composición de la atmósfera, sumideros,
escenarios de emisiones
La composición atmosférica es cambiante, sobre todo como
consecuencia de la actividad humana y, principalmente, debido a la
quema de combustibles fósiles.

El efecto invernadero está producido por gases radiativamente


activos, llamados gases de efecto invernadero (GEI), que también
son responsables de su intensificación si su concentración en la
atmósfera aumenta.

El principal contribuyente al efecto invernadero es el vapor de agua


(aproximadamente un 80%) seguido del dióxido de carbono (algo
menos del 20%) que, a su vez, es el máximo responsable de su
intensificación (53%), seguido del metano (20%), óxido nitroso y
otros gases.

Las emisiones de GEI y la cantidad de CO2 equivalente que el sistema


climático es capaz de fijar en los sumideros (suelos, vegetación y
océano) son factores portadores de incertidumbre, especialmente
en el futuro del sistema climático. Mención especial merecen los
escenarios de emisiones, deducidos a partir de consideraciones
socioeconómicas, difíciles de cuantificar y verificar, particularmente
ante posibles innovaciones tecnológicas, y las concentraciones de
GEI que de ellos se deducen.

iv. Carácter no lineal del sistema climático


Cuando se consideran en conjunto los procesos que se dan en el
sistema climático, se observa que unos influyen en otros y que los
resultados de la acción de dichos procesos considerados
individualmente influyen en sus propias causas; estas complejas
interacciones reciben el nombre de retroalimentaciones y
constituyen un rasgo característico de los denominados sistemas no
lineales y del sistema climático en particular.

El tratamiento analítico es muy difícil, si no imposible, siendo lo más


adecuado su simulación mediante modelos, aunque éstos también
muestran limitaciones a la hora de anticipar posibles respuestas no
lineares.

Este comportamiento puede dar lugar a cambios inesperados en el


estado del sistema y a otros imaginables, como podrían ser los
cambios de clima rápidos. Algunos de ellos serían la reorganización
de la circulación termohalina, la recesión de los glaciares, con sus
efectos de retroalimentación sobre el albedo global, o la fusión
generalizada del permafrost. A su vez, estos cambios influyen en el
ciclo del carbono.
v. Uso de modelos
Los modelos son aproximaciones de la realidad, establecidos tras
simplificaciones diversas que, obviamente, siempre introducen
incertidumbre. Para comentar sólo dos de ellas, hay que decir que la
necesaria discretización espacial para que el proceso de cálculo se
realice en tiempos razonables hace que los resultados de la
simulación no puedan ser directamente aplicables a escalas locales.
El otro aspecto a comentar está relacionado con el tratamiento, no
del todo satisfactorio, del vapor de agua en los modelos. Esto tiene
importancia pues su presencia en la atmósfera aumenta con la
temperatura, y al producirse un crecimiento de ésta se daría una
realimentación, no adecuadamente resuelta. La reducción de éstas y
otras incertidumbres proporcionan una gran cantidad de líneas de
investigación de punta activas en el mundo.

Más importante aún es aceptar que los modelos climáticos solo


pueden articular lo conocido y nunca incorporar lo desconocido. Por
tanto, están limitados por las fronteras del conocimiento científico.
Presentan, además, un problema inherente de validación, pues las
proyecciones futuras solo se pueden validar cuando éstas se
constaten, de forma que existe la posibilidad de que los modelos
dejen de funcionar adecuadamente, subestimando o
sobreestimando los cambios, por encima de umbrales determinados
de cambio.

c. CAMBIO CLIMÁTICO ¿REALIDAD, FURTURO O


ESPECULACIÓN?
i. Evolución del clima presente y aumento de
concentración de los GEI
a. Tendencias Alarmantes: Aumento de Gases
de Efecto Invernadero y Temperaturas
Globales en los Últimos Siglos

Desde el inicio de la Revolución Industrial, a mitad del


siglo XVIII, la concentración de gases con efecto
invernadero en la atmósfera ha aumentado
considerablemente en los últimos cien años. En
paralelo, la temperatura media en superficie del
planeta ha aumentado cerca de 1ºC en los últimos 100
años, siendo los diez últimos años (1996-2005), con
excepción de 1996, los diez más calurosos de todos los
de registro instrumental y 2005 el máximo absoluto, a
falta de confirmación de 2006 que, por el momento, se
considera uno de los años más calurosos de la serie.
(La temperatura media mundial en 2022 se situó 1,15
[1,02 a 1,28] °C por encima de la media del período
1850-1900. El período comprendido entre 2015 y 2022
fueron los ocho años más cálidos de los que se tiene
constancia según los registros instrumentales desde
1850. 2022 fue el quinto o sexto año más cálido. Y ello
a pesar de tres años consecutivos de enfriamiento a
causa de un “episodio triple” de La Niña, algo que solo
se ha producido en tres ocasiones en los últimos 50
años.)

b. Impacto del Cambio Climático:


Intensificación de Fenómenos Extremos y
Efectos en Niveles del Mar y Glaciares

Estas observaciones son coherentes con la


intensificación del efecto invernadero que predice la
teoría y los modelos, pero hay más. Los modelos de
simulación del clima indican también que, al producirse
el calentamiento, los fenómenos climáticos extremos
(sequías, lluvias fuertes, ciclones tropicales, olas de
calor y frío…) cambian su frecuencia e intensidad,
aumentando, excepto las olas de frío.

Asimismo, como consecuencia de la dilatación del agua


y de la fusión de los hielos continentales, el nivel medio
del mar debe aumentar. Todo ello se está produciendo,
en la mayoría de las montañas del mundo se está
produciendo un retroceso en los glaciares y una rápida
disminución de la extensión del hielo ártico, el nivel del
mar ha aumentado entre 10 y 20 cm en los últimos cien
años, las olas de calor son cada vez más frecuentes y
producen un mayor número de defunciones y, como
dato a destacar, el número de ciclones tropicales que
alcanzaron la categoría de huracán en el Atlántico
durante 2005 ha sido el mayor conocido, aumentando
también su potencial destructivo.

Datos actualizados
(https://public.wmo.int/es/media/comunicados-de-
prensa/el-informe-anual-de-la-omm-pone-de-relieve-
el-avance-continuo-del-cambio)

ii. Atribución del calentamiento a la actividad


humana
a. Cambios Climáticos y la Influencia Humana

Del segundo informe de evaluación del cambio


climático del IPCC, publicado en 1995, se deducía que
había sospechas razonables de la influencia de la
actividad humana en los cambios observados del clima
del planeta. O en los términos entonces publicados
“sugieren una discernible influencia humana en el
clima global”. Del segundo al tercer informe, publicado
en 2001, se produjo un cambio sustancial, que a
continuación se describe.

b. La Simulación del Clima: Modelos y


Resultados

Para tener confianza en la capacidad de los modelos


para simular el clima, lo primero que se hace es
simular el clima presente. Para ello se parte de
condiciones conocidas en el pasado y se van
resolviendo las ecuaciones hasta llegar a nuestros días.
No todos los modelos que se emplean en la actualidad
para la simulación del clima dan los mismos
resultados, pero se puede decir que, en conjunto, la
simulación es más que satisfactoria. La media de todos
ellos reproduce muy bien la evolución conocida de las
variables y las diferencias entre ellos son adecuadas
para simular la variabilidad observada del clima.

Mediante el uso de estos modelos se observó que, si


bien la evolución de la temperatura se puede explicar
suficientemente bien solo mediante causas naturales
durante la primera mitad del siglo XX, esto no es así
durante la segunda mitad. Solo considerando el papel
del ser humano es posible explicar el aumento de
temperatura observada en el planeta en la segunda
mitad del siglo pasado, de cerca de 1ºC.

c. Conclusiones del IPCC: Pruebas de la


Influencia Humana en el Calentamiento

Los resultados de investigación llevaron al IPCC (2001)


a establecer en una de las conclusiones del tercer
informe de evaluación que “existen pruebas nuevas y
más convincentes de que la mayor parte del
calentamiento observado durante los últimos
cincuenta años se puede atribuir a actividades
humanas”. Hay que añadir, además, que son los
resultados como los anteriores los que permiten tener
confianza en la simulación del clima mediante
modelos, a pesar de las incertidumbres conocidas de
todo el proceso de simulación.
iii. Interpretación de los escenarios de
emisiones
Visto lo anterior no es extraño que se pretenda proyectar el clima
presente hacia el futuro. Como ya se ha indicado, esto se lleva a cabo
empleando escenarios de emisiones. Nadie oculta que la
probabilidad de que se dé exactamente alguno de los escenarios es
francamente pequeña. Sin embargo, desde el punto de vista de la
investigación del clima futuro, el camino a seguir está claro: el
abanico de posibilidades que establecen los escenarios de emisiones
permite obtener un abanico de posibles escenarios climáticos
futuros, y esto es así para cada unos de los modelos de simulación
del clima empleados. A partir de estos resultados se pueden obtener
estados climáticos futuros, de los que a veces se utilizan los
extremos para estimar la variabilidad y alguno de los centrales para
estimar un clima futuro plausible. En resumen, es menos importante
lo que dice individualmente cada uno de los escenarios de emisiones
que el conjunto de los posibles climas futuros que nos permiten
simular.

iv. Escenarios frente a realidad


a. Los parámetros de temperaturas y de
consecuencias han superado los del peor
escenario previsto por el IPCC

Dado que la predicción sobre escenarios se inició en


1990, es posible comparar las predicciones de estos
escenarios con los valores de CO2 y temperatura del
planeta observados en estos quince años. Aunque es
un plazo de tiempo corto para pretender validar la
fiabilidad de los escenarios, sí que permite el contraste
de previsiones frente a valores observados para re-
evaluar los escenarios proyectados hacia el futuro.

Así pues, la concentración de CO2 en la actualidad es


de aproximadamente 380 ppm, concentración que no
se esperaba alcanzar, en el escenario más
desfavorable, hasta pasado el año 2010. Igualmente, la
temperatura media del planeta ha superado en tres de
los cinco años transcurridos del siglo XXI (2001, 2003 y
2005) las temperaturas medias previstas en el
escenario más desfavorable de entre los planteados
por el IPCC, y la temperatura media en el año 2006
lleva visos de seguir el mismo camino. Así pues, no
sólo las tendencias son las previstas por los modelos:
aumento de concentración de CO2 en la atmósfera y
calentamiento progresivo del planeta, sino que los
cambios observados superan los previstos en el
escenario más desfavorable de entre los planteados
por el IPCC.

b. Se ha sido muy conservador con los


escenarios, debido probablemente a no
tener en cuenta las retroalimentaciones

Sin embargo, esto no significa necesariamente que los


modelos sean deficientes, sino que muy posiblemente
son los escenarios los que fueron demasiado
conservadores. Así, la evaluación de las emisiones de
CO2 desde el año 1990 ha revelado un incremento
superior al previsto en el escenario más desfavorable,
incluido nuestro país donde el incremento de las
emisiones ha sido muy superior al permitido por el
Protocolo de Kioto.

Esta subestima del incremento de las emisiones quizá


se deba a que las retroalimentaciones entre mayor
calentamiento y mayor consumo de energía para
climatización, que están poniendo al límite los
sistemas de distribución de energía eléctrica de
muchos países, como EE.UU. y el nuestro, no se habían
considerado suficientemente.

d. LOS SUMIDEROS
i. Definición
Se denomina sumidero a cualquier proceso, actividad o mecanismo
que retira de la atmósfera un gas de efecto invernadero, un aerosol,
o un precursor de gases de efecto invernadero por un periodo de
tiempo relevante climáticamente.

ii. Sumideros naturales y sumideros forzados


Existen sumideros naturales como son los procesos de captación de
CO2 atmosférico por parte de la vegetación terrestre, su
acumulación en los sedimentos de lagos y su acumulación en las
aguas intermedias y profundas y sedimentos de los océanos, que
actualmente almacenan gran parte del CO2 emitido por la actividad
humana.

Sin embargo, con el fin de poder mitigar las consecuencias del efecto
invernadero se han hecho propuestas y experimentos para disminuir
el CO2 atmosférico consistente en separación de CO2 emitido por la
industria, su transporte y almacenamiento a largo plazo. Esto sería
un sumidero forzado que el IPCC considera como una de las
opciones en la cartera de medidas de mitigación para la
estabilización de concentraciones atmosféricas de gases de efecto
invernadero.
iii. Algunos ejemplos de tecnologías con las que
se está trabajando
a. Inyección en formaciones geológicas

Existen diferentes opciones de guardar ese CO2 bajo


tierra. Podemos inyectarlo en lugares como
formaciones de roca salina, acuíferos profundos o en
yacimientos vacíos de petróleo y gas, pero siempre a
una profundidad mayor de 800 metros. A esa
profundidad, el CO2 se convierte en líquido debido a la
presión. También podemos almacenarlo en capas de
carbón a menor profundidad, pero esto depende de
cómo el CO2 se adhiere a la hulla. La viabilidad de
estas opciones depende de qué tan permeable sea la
capa de carbón. Además, si combinamos el
almacenamiento de CO2 con la recuperación mejorada
de petróleo o gas de esas capas de carbón, podríamos
obtener ingresos adicionales al aprovechar los
recursos.

Existen tres proyectos de almacenamiento a escala


industrial en funcionamiento: el proyecto Sleipner en
una formación salina marítima en Noruega, el
proyecto Weyburn de recuperación mejorada de
petróleo en el Canadá, y el proyecto In Salah en un
yacimiento de gas de Argelia. Se continúan
desarrollando tecnologías y métodos para la ejecución
de proyectos de almacenamiento geológico.

b. Almacenamiento oceánico

El almacenamiento de CO2 en el océano es una de las


propuestas que se han estudiado como una posible
solución para reducir las concentraciones de dióxido
de carbono en la atmósfera y mitigar el cambio
climático. Esta técnica se basa en la idea de capturar
CO2 y luego inyectarlo en el océano, donde se disuelve
y queda almacenado en forma de ácido carbónico.

Existen diferentes enfoques para el almacenamiento


de CO2 en el océano, y uno de los más estudiados es la
inyección de CO2 en aguas profundas o áreas
específicas del océano. Cuando el CO2 es liberado en
aguas profundas, la presión y las condiciones físicas
permiten que se disuelva y se mezcle con el agua de
mar. El CO2 disuelto puede permanecer en el océano
durante muchos años, lo que ayuda a reducir su
impacto en la atmósfera.
Sin embargo, este enfoque también ha generado
preocupaciones y desafíos importantes. Algunos
científicos y ambientalistas han cuestionado los
posibles efectos negativos del almacenamiento de CO2
en el océano. Se ha planteado que el aumento de la
acidez del agua debido al ácido carbónico puede
afectar negativamente a la vida marina, especialmente
a organismos con conchas o esqueletos de carbonato
de calcio, como corales y moluscos. Además, la
inyección de grandes cantidades de CO2 podría tener
impactos en la circulación oceánica y en los
ecosistemas marinos.

Por esta razón, la investigación sobre el


almacenamiento de CO2 en el océano se ha centrado
en encontrar áreas adecuadas y seguras para realizar
estas inyecciones y en comprender mejor los efectos
que esto podría tener en el medio ambiente marino.
c. Tecnología de captura directa de aire

Algunas empresas han estado trabajando en


tecnologías para capturar CO2 directamente del aire
utilizando materiales absorbentes o reacciones
químicas. Estas tecnologías tienen el potencial de
extraer CO2 atmosférico en grandes cantidades y son
especialmente interesantes para ayudar a reducir las
concentraciones de CO2 a largo plazo.

d. Bioenergía con captura y almacenamiento


de carbono

Esta es una técnica que combina la producción de


energía a partir de biomasa con la captura y
almacenamiento del CO2 liberado durante el proceso.
La idea es que las plantas absorban CO2 durante su
crecimiento y luego, al quemar esa biomasa para
generar electricidad, se capture el CO2 liberado y se
almacene bajo tierra, evitando que vuelva a la
atmósfera.

e. Agricultura regenerativa

Algunos proyectos se centran en la implementación de


prácticas agrícolas sostenibles que aumenten la
captura de carbono en el suelo. Estas prácticas
incluyen la siembra directa, la agroforestería y el uso
de cubiertas vegetales, lo que puede ayudar a
aumentar la capacidad del suelo para retener carbono.

También podría gustarte