ESCUELA NORMAL SUPERIOR DE CD.
MADERO
MAESTRÍA EN EDUCACIÓN CON ESPECIALIDAD EN EDUCACION E
INVESTIGACIÓN
ENSAYO
SOCIOLOGÍA Y LA EDUCACIÓN
MAESTRA: ELVA SÁNCHEZ MACÍAS
ALUMNA:
PROFESORA IMELDA GUADALUPE ROSALES HERNÁNDEZ
CD. MADERO A 15 DE ENERO DE 2025
LA SOCIOLOGÍA Y LA EDUCACIÓN.
En primer lugar, se analiza los objetivos generales y específicos que nos
proponemos alcanzar con el apoyo de la Sociología en la educación. En un segundo
momento nos preguntaremos qué utilidad puede esperarse del estudio de ciertas
temáticas sociológicas en un programa de formación docente, reflexionar acerca de las
formas típicas de ordenar los contenidos sociológicos en un programa de enseñanza.
Al mismo tiempo tomaremos posición por una estrategia que privilegia una propuesta
de temas.
Durante este desarrollo se abordarán sobre el conjunto de temáticas que
corresponden a lo que es específico del “mundo de la educación” (el origen y la lógica
de funcionamiento del sistema educativo, los maestros, los alumnos, etc.). Se analizará
un análisis y discusión de las principales interacciones entre el mundo de la escuela y
las otras dimensiones relevantes de la sociedad, tales como el mundo del trabajo y la
estructura social, las instituciones y prácticas políticas y el mundo de la producción y
difusión de cultura no escolar (científico tecnológico, de masas, etc.). Para entender el
funcionamiento de la escuela y también para analizar sus sentidos y efectos sociales
no hay más remedio que mirar la relación entre la educación y las otras esferas de la
vida social.
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Por qué y para qué una sociología de la educación en la formación de los docentes.
La educación es práctica, es un conjunto de agentes interrelacionados, que
interactúan en forma sistemática, tanto en condiciones de co-presencia (es decir, en el
mismo tiempo y en el mismo lugar, como en un aula, por ejemplo) como en términos
estructurales (lo que hace el director, depende y se articula con lo que hacen los padres
o los profesores). La relación profesor alumno es una práctica social y como tal,
también tiene todas las cualidades de la interacción social en general, otro objeto
predilecto de los sociólogos. En la interacción el maestro usa niveles más o menos
relevantes de autoridad, es decir, que no se trata de una relación entre iguales, sino
que algunos tienen recursos que los otros no poseen. A su vez, el alumno también tiene
sus propios recursos de poder, puede colaborar o no con el profesor. La relación
también puede estar caracterizada por dosis variables de cooperación y/o conflicto. Los
agentes educativos no sólo tienen una existencia individual, sino que también existen
como “agregados” o como “grupos” que comparten una identidad, una conciencia,
determinados intereses y que son capaces de actuar en forma sistemática y organizada
a través de sus representantes o voceros. Todos estos fenómenos se dan en la
escuela, como en otros ámbitos sociales. La tradición sociológica puede resultarnos útil
al momento de “hablar y entender” estos fenómenos sociales.
Es oportuno recordar que prácticamente todo lo que sucede en la sociedad se siente
en la escuela. Esto lo saben y lo viven cotidianamente todos los docentes. Los cambios
en la estructura y dinámica de la familia, el desempleo, la violencia, la difusión de los
medios de comunicación de masas, la liberación de la condición de la mujer, el
desarrollo de la ciencia y la tecnología, la globalización de la economía, las dictaduras,
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el autoritarismo y la corrupción política, etc. son procesos que se viven en el ámbito
escolar. Éste ya no es un ámbito protegido, un lugar sagrado donde sólo hay alumnos y
docentes. En la escuela se encuentran niños, adolescentes y profesores de carne y
hueso, no simplemente “roles” de alumnos y docentes. Cada agente escolar llega con
todo lo que es, con todas sus vivencias, con sus angustias, necesidades, fantasías,
capacidades, lenguajes, etc., que ningún delantal puede ocultar o reprimir. La
subjetividad de los agentes escolares es cada vez más diversa y compleja y en gran
parte se forma fuera del ámbito de las instituciones escolares.
Como es imposible incorporar en un programa el estudio de todos los cambios que
están produciendo una mutación de la sociedad y la escuela que vivimos, sólo
privilegiaremos algunos de ellos, a saber: a) cambios en la estructura de la familia
(asociados a los cambios en los equilibrios de poder de los géneros y entre las
generaciones); b) cambios en el sistema productivo, la distribución del ingreso y la
estructura social. La sociología de la educación es un campo de estudio que explora la
compleja interrelación entre los procesos educativos y los contextos sociales en los que
se desarrollan. Esta disciplina busca comprender cómo las instituciones educativas, las
políticas educativas y los factores sociales más amplios influyen en las oportunidades
educativas, los resultados de aprendizaje y la reproducción social.
La Educación como Hecho Social:
La educación no es un fenómeno aislado, sino un hecho social profundamente
arraigado en la estructura de la sociedad. La escuela, como institución social, cumple
múltiples funciones que van más allá de la transmisión de conocimientos. Actúa como
un agente de socialización, reproduciendo valores, normas y roles sociales. Asimismo,
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contribuye a la movilidad social, ofreciendo oportunidades para que los individuos
asciendan en la escala social.A lo largo de su historia, la sociología de la educación ha
desarrollado diversas perspectivas teóricas para analizar los fenómenos educativos.
Algunas de las más influyentes son:
Funcionalismo: Esta perspectiva concibe a la educación como un mecanismo de
integración social que prepara a los individuos para desempeñar roles específicos en la
sociedad.
Conflicto: Los teóricos del conflicto enfatizan las desigualdades sociales y cómo el
sistema educativo reproduce las desigualdades de clase, raza y género.
Interaccionismo simbólico: Esta perspectiva se centra en el significado que los
individuos atribuyen a las interacciones sociales en el contexto escolar, y cómo estas
interacciones moldean la identidad y el aprendizaje.
Teoría crítica: Los teóricos críticos analizan cómo el discurso educativo y las políticas
educativas sirven a los intereses de las clases dominantes.
Una de las principales preocupaciones de la sociología de la educación es el estudio
de las desigualdades educativas. Estas desigualdades se manifiestan en términos de
acceso a la educación, calidad de la educación y resultados educativos. Los factores
que contribuyen a estas desigualdades incluyen, situaciones donde los estudiantes de
clases sociales más altas tienden a tener mejores resultados educativos debido a un
mayor acceso a recursos económicos, culturales y sociales, mientras minorías étnicas
suelen enfrentar barreras educativas y tienen menores tasas de graduación.
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La escuela, lejos de ser un espacio neutral, reproduce las desigualdades sociales
existentes. A través del currículo, las interacciones entre profesores y estudiantes, y las
normas escolares, se transmiten valores y expectativas que favorecen a ciertos grupos
sociales. Sin embargo, la escuela también puede ser un agente de cambio social. La
educación puede empoderar a los estudiantes, fomentar el pensamiento crítico y
promover la igualdad. Los movimientos sociales y las políticas educativas progresistas
pueden contribuir a transformar las escuelas en espacios más justos y equitativos.
La globalización, la diversidad cultural, el desarrollo de las tecnologías de la
información y la comunicación, y los cambios en el mercado laboral plantean nuevos
desafíos para la educación. La sociología de la educación debe abordar estos desafíos
y contribuir a la construcción de sistemas educativos más inclusivos, relevantes y
equitativos. La sociología en la educación es un campo de estudio fundamental para
comprender cómo la educación se relaciona con la sociedad y cómo influye en la vida
de las personas. Al analizar las desigualdades educativas, las políticas educativas y las
experiencias de los estudiantes, esta disciplina contribuye a la construcción de
sociedades más justas y equitativas.
En última instancia, la educación no es un fenómeno aislado, sino un reflejo de la
sociedad en la que se desarrolla. La sociología de la educación nos permite
comprender cómo las estructuras sociales, las desigualdades y las políticas influyen en
las oportunidades educativas de las personas. Al reconocer la interconexión entre la
educación y la sociedad, podemos trabajar para construir sistemas educativos más
justos y equitativos que promuevan el desarrollo de todos los individuos.