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Política de Artes Visuales y Diversidad

La política de artes visuales busca redefinir las prácticas artísticas en el país, priorizando la democratización, participación y descentralización a través de Salones Regionales y un enfoque en la diversidad cultural. Se enfatiza la importancia del arte como un derecho cultural y político, promoviendo la creación y expresión de diversas subjetividades y la inclusión de diferentes representaciones simbólicas. Además, se propone un desarrollo integral y sostenido del sector artístico, fomentando la investigación, formación y gestión en un marco de interculturalidad y respeto por la diferencia.

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Política de Artes Visuales y Diversidad

La política de artes visuales busca redefinir las prácticas artísticas en el país, priorizando la democratización, participación y descentralización a través de Salones Regionales y un enfoque en la diversidad cultural. Se enfatiza la importancia del arte como un derecho cultural y político, promoviendo la creación y expresión de diversas subjetividades y la inclusión de diferentes representaciones simbólicas. Además, se propone un desarrollo integral y sostenido del sector artístico, fomentando la investigación, formación y gestión en un marco de interculturalidad y respeto por la diferencia.

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POLÍTICA DE ARTES VISUALES

ANTECEDENTES

El Área de Artes Visuales recoge una larga tradición de las artes en el país, como son los
Salones Regionales y el Salón Nacional de Artistas. El objetivo del área es la redefinición
de estos, respondiendo a las transformaciones de las prácticas artísticas, a los lineamientos
del Plan Decenal de Cultura 2001-2010 y el Plan Nacional de las Artes, y al cambio en los
conceptos de política cultural que priorizan la democratización, la participación y la
descentralización. Estos dos elementos, participación y mayor descentralización, orientan la
configuración de los comités regionales que agencian la dinámica de los Salones
Regionales, la investigación curatorial con grupos locales, el Programa de Laboratorios de
Investigación Creación y el Observatorio de Laboratorios como instancias generadoras de
políticas formativas diversas, atendiendola diversidad cultural del país. Se pretende
fomentar desarrollos continuados, descentralizados, autónomos y con mayor pertinencia
local, de las distintas dimensiones que componen el campo artístico visual de cada región.
Por ello se toma distancia de concepciones y valoraciones homogéneas y universales para
privilegiar procesos diferenciados. Si bien no se habla de identidades como algo cerrado y
esencializado, sí se considera la existencia de distintos posicionamientos culturales,
estéticos y políticos, a los cuales —haciendo evidentes sus supuestos— se les invita a
negociar y dialogar sus posiciones mediados por la política pública. Todo ello supone
convertir a los Salones Regionales en un programa que desborde el evento puntual para
incidir en la investigación e información; en la formación, creación y producción, y en la
difusión, circulación, gestión y organización. Si bien el foco es la concepción de campo
integral y sistémica, se privilegia el fomento a la creación y la formación considerando las
necesidades mismas del sector. El espíritu arriba señalado supone el tránsito de una
concepción, planeación y realización agenciada exclusivamente desde el Ministerio de
Cultura a una concepción y desarrollo más descentralizada. La política de las artes visuales
apunta a definirse desde una concertación con el sector y las diversas regiones, por lo tanto
se trata de una política atenta tanto a lo general como a lo diferencial. Por estas razones se
trata de una política indicativa, es decir, no cerrada ni totalizante.

LINEAMIENTOS CONCEPTUALES Y HORIZONTES DE POLÍTICA

El arte entendido como experiencia y pensamiento Se asumen las artes visuales como
experiencia intensa y mediada por la percepción, emoción, sentimiento, imaginación y
razón; como campo de experiencia que abre el ámbito de lo posible, modo de ser del
pensamiento y forma específica de conocimiento; como modo de creación de la
subjetividad personal y colectiva, y como posibilidad de liberar las fuerzas de la vida
construyendo formas alternas de existencia a partir de recursos expresivos y poéticos.
Afirmar esto supone igualmente afirmar que la expresión y la construcción de sí son
procesos simultáneos. El uso creativo del lenguaje es parte de la constitución de la
subjetividad personal y colectiva. Es en el lenguaje y, en particular, en el lenguaje artístico,
donde se abren nuevas posibilidades de vivir. Esta consideración trae consigo la convicción
de que el arte, más que a representaciones, apunta a una dimensión creadora y productiva.
De ello se desprende, como horizonte de política, la valoración y la necesaria cualificación
de las prácticas artísticas y la necesidad de trascender —sin desconocer— el oficio, para
situarse en el pensamiento creativo y en comportamientos investigativos.
Las prácticas artísticas como derecho cultural La expresión y construcción (creación de sí)
como dimensiones simultáneas hacen que las prácticas artísticas se constituyan en un
derecho relacionado con la necesidad de simbolizarse, de crearse y de crear memoria y
sentido. Son un derecho cultural y político, un derecho a la condición de ciudadano, en
tanto que la constitución del sujeto tiene formas de realizarse diferentes a las formas
tradicionales de la representación política fundamentada en normas y leyes. La constitución
de subjetividades está ligada a una estética de la existencia, a un proceso de diferenciación,
reflexión y creación de sí. En la dinámica creativa, tanto el sujeto como la cultura se
renuevan y transforman, y en ello juega un papel importante el pensamiento artístico.

Todo ello pone en juego una redefinición de la relación entre estética y política. Lo político
desborda lo político mismo desde lo cultural y lo artístico. El reconocimiento del otro pasa
por el reconocimiento de su expresión y ésta necesariamente no se reduce a la palabra
instrumental, sino que se sitúa en un habla que estremece y singulariza el lenguaje: el habla
estética.

Se trata de dar la palabra a quien no la ha tenido, fundar un nuevo campo de experiencia,


reconfigurar lo visible: hacerlo visible de otra manera expandiendo las posibilidades
expresivas de los grupos sociales. Tal y como lo expresa Jacques Rancière, “La política
consiste en reconfigurar la división de lo sensible, en introducir sujetos y objetos nuevos,
en hacer visible aquello que no lo era, en escuchar como a seres dotados de palabra a
aquellos que no eran considerados más que como animales ruidosos. Este proceso de
creación de disensos constituye una estética de la política.” De ello se deriva la necesidad
de reconocer la expresión y la creación de los distintos grupos sociales, y la ampliación del
campo de lo estético desde allí.

Así mismo, la importancia de posibilitar un acceso mayoritario a la experiencia y creación


artística. Esto significa que la experiencia y pensamiento artístico, si bien alcanzan una
intensidad particular en las prácticas de aquellos que ejercen el arte como profesión, no se
reducen a ellos y se extienden a las formas estéticas de relacionarse con el mundo por parte
de cualquier ciudadano y comunidad.

Experiencia y pensamiento en un marco de diversidad, interculturalidad y respeto por la


diferencia La cultura es una construcción simbólica múltiple y en movimiento, por ello
creativa y con diferentes concepciones y desarrollos. No es un espacio homogéneo sino
lugar de diferenciación, de dispersión de lo sensible y expresivo, con diversas estéticas,
formas de transmisión, usos de lo estético, y formas de encuentro y educación. De ello se
deriva la necesidad de promover lecturas propias de cada comunidad desde sus necesidades
y particularidades.

Es importante no desconocer estos aspectos, considerando la tendencia moderna a


homogenizar, deshistorizar y estandarizar. Los estudios culturales han puesto de relieve la
violencia epistémica y simbólica, acoplada al colonialismo económico y político, que creó
un imaginario que no sólo sirvió para legitimar el dominio económico sino para producir
los modelos simbólicos necesarios para aceitar situaciones coloniales. Tales modelos se
materializaron en una construcción de representaciones donde se inventaba al otro. La
colonización también fue una manera de producirse a sí mismo y de producir al otro como
distinto de la razón occidental, con la consecuente descalificación de sus formas de pensar
y conocer. Paralelamente, y desde esa invención, se configuró su “pedagogización”,
agenciada por instituciones, discursos, constituciones, leyes, códigos, planes de estudio,
proyectos de investigación, gramáticas del buen decir, etc. Así mismo, la cultura se presenta
como escenario de intercambios, encuentros y diálogos culturales. La cultura en la época
actual, destradicionalizada y deslocalizada, se reconfigurapor la intensificación de sus
intercambios, que exceden los antiguos delineamientos antropológicos.

El concepto de interculturalidad resiste lecturas que van desde la idea de diversidad, como
inclusión del otro, hasta la del respeto de diferencias de corte epistemológico entre culturas
y formas de aproximación al mundo. Esta concepción extiende el concepto de diversidad a
desafiar las dicotomías habituales establecidas entre conocimientos y estéticas,
diferenciados unos como legítimos y otros como ilegítimos, unos como modernos y otros
atrasados, unos con peso histórico y otros sin ese espesor.

De ello se deriva la necesidad de promover el desarrollo de distintas representaciones


simbólicas y el diálogo, en condición de igualdad, entre ellas. Las artes visuales se
conciben hoy como una práctica expandida La experiencia y el pensamiento artístico no
sólo ocurren en lo denominado tradicionalmente como “artístico”. El propio desarrollo de
las prácticas artísticas y culturales ha puesto de manifiesto prácticas con legitimidad
artística que ya no pasan por la idea de “obra” o por la institucionalidad tradicional del arte.
Estamos frente a una práctica expandida, a estéticas emergentes que plantean renovadas
relaciones entre arte y cultura, arte y mundostecno-comunicacionales, arte y nuevas forma
de organización, arte y procesos de construcción de comunidad. Prácticas y procesos
ligados a redes de activismo y otras formas de ciudadanía, a proyectos transdisciplinares.
Las propias artes abren una cultura no disciplinaria en las artes y se presentan como
dispositivos heterogéneos en los que teatro, danza, visualidad, cine y literaturase
entremezclan. De allí la coexistencia de distintos modos de producción en el ámbito de
lo artístico. Un modo de producción simbólica vincula formas de producción de obras o
prácticas con formas de visibilidad y modos de conceptualización de una y otra. Es decir, se
cristalizan en un campo de instituciones, prácticas y discursos que lo legitiman y señalan
como artístico. De ello se deduce la necesidad de una política capaz de ampliar y movilizar
el campo de lo artístico, no sólo desde los objetos-obras sino desde prácticas procedentes de
diversos grupos sociales. Una política que pueda ampliar el campo de visibilidad de lo
artístico y atenta a la propia redefinición de los regímenes estéticos, extendiéndose el
mundo de lo artístico para dar cabida a expresiones que proceden de la cultura espontánea y
de la cotidianidad de los grupos. Una política que dialoga con otras disciplinas y saberes,
que evita anteponer el pensamiento a las propias prácticas y que —por el contrario—
desprende el pensamiento de las categorías de la vida. Una política que pueda situarse en
las tensiones, contagios y flujos entre arte, cultura y comunicación. Una política que
necesariamente acoge las tensiones entre el concepto de autonomía del arte y su disolución
en otras prácticas, y entre tradición e innovación.

El desarrollo de lo artístico supone una acción sostenida e integral Lo artístico se sitúa en


una trama de prácticas, instituciones, organizaciones, aparatos legislativos y agentes
involucrados en la creación, la investigación, la información, la circulación, la gestión, la
organización y la apropiación de las expresiones artísticas.

Como principio de política se deriva que favorecer al sector necesariamente implica


potenciar todos los componentes que afectan su quehacer y asegurar dinámicas de
sostenibilidad. Esto involucra acciones de organización del sector que faciliten la
participación, concertación y apropiación de los procesos, la inserción de lo artístico en
planes de desarrollo. Así mismo, supone respaldar la política con marcos normativos y
jurídicos, y con estrategias de financiación.

COMPONENTES
Los anteriores lineamientos nutren las acciones, tanto de los salones de artistas como del
programa formativo Laboratorios de Investigación-Creación. Los Salones Regionales y el
Salón Nacional de Artistas son el canal para desarrollar un programa que incide en los
distintos componentes del campo artístico. Los distintos planes y acciones tienen un doble
énfasis: movilizar procesos (formativos, investigativos y de gestión), y alcanzar productos
que sinteticen y materialicen el pensamiento y la creación (obras, exposiciones, salones).
Estos programas tradicionalmente se focalizan en un plano regional y departamental. Los
Salones Regionales, como su nombre lo sugiere, intentan construir región. Ésta se entiende
como un sistema territorializado abierto (con tendencia a la desterritorialización) y que en
interacción con otros sistemas construye su propia identidad, económica, cultural, social y
política. El territorio no es, se construye, es espacialidad vivida y relacional. En su
dimensión simbólica y cultural, las regiones en la actualidad se con figuran menos a partir
de raíces que de referencias plurales y abiertas. Son escenarios de diversidad cultural, de
tensiones entre lo propio y lo ajeno y lo global. La fuerza creadora de sus habitantes hace
que el territorio y la región no se conciban como ámbito cerrado sino como vector en
movimiento, como espacio que se deja afectar y ampliar por los contactos y contagios con
otros territorios. Entonces, se hace necesario recoger una configuración regional
preexistente y tradicionalmente ligada a los Salones Regionales, pero también atender la
regionalidad como pulsión que excede lo dado, regionalidad que trasciende las
delimitaciones geográficas departamentales y nacionales. Por ello los Salones Regionales
promueven nuevas configuraciones de lo regional y el diálogo regional, interregional e
internacional como encuentro de culturas y prácticas.

Investigación

• Investigación diagnóstica del sector con el fin de suministrar insumos

que orienten políticas y planes.

• Investigación curatorial tendiente a fomentar una lectura y promoción creadora de la


producción simbólica desde y para las regiones, y una producción visual y discursiva
ajustada a las necesidades de las regiones. Con las investigaciones curatoriales se trata de
privilegiar un modelo de conocimiento y aproximación a lo regional que, al anteponer la
singularidad del encuentro con el territorio, pueda trascender certezas y categorías fijas.Una
curaduría, a través de la investigación, alcanza gramáticas inéditas a la habitual, tramas
inesperadas y —por tanto— lecturas igualmente insospechadas. Las investigaciones
curatoriales en el marco de los Salones Regionales no tienen como única finalidad
desarrollar una muestra o exposición, es decir, no son un medio para un fin sino que se
constituyen en un fin en sí mismas. Por ello tienen otros objetivos enmarcados en la
necesidad de dinamizar otros componentes del campo artístico. En consecuencia, abren
posibilidades en: 1) Investigación al producir investigaciones locales, textos y
publicaciones en las diversas regiones del país y también al fomentar la composición de
equipos de investigación que puedan continuar desarrollando acciones locales más allá de
los salones; 2) Formación al generar modelos de investigación curatorial de importancia
nacional y local que puedan servir como modelos formativos una vez sistematizadas las
experiencias y al producir acciones formativas a lo largo del proceso y durante los salones;
3) Gestión al generar una trama de relaciones con diversas entidades y organizaciones
académicas y culturales; 4) Creación al dinamizar la creación y pensamiento artístico, y 5)
Información y circulación con la itinerancia de salones y la circulación tanto de agentes del
campo como de investigaciones y textos.
Formación

• Formación de equipos de investigación y curaduría, a partir de la experiencia de


investigación curatorial en las regiones, de los Encuentros de Equipos de Investigación
Curatorial y del Programa Cátedra Itinerante (en investigación, crítica y producción).

• Formación de públicos, a partir de los horizontes de lectura de los proyectos curatoriales


que tienen como finalidad secundaria orientar al público con criterios de lectura.
Adicionalmente, a través de procesos de formación y sensibilización de públicos ligados a
los Salones Regionales y al Salón Nacional de Artistas.

• Formación de artistas, docentes y creadores con los Laboratorios de Investigación-


Creación que fomentan la experiencia y el pensamiento artístico en las regiones. Estos
laboratorios tienen como objetivo generar un acercamiento entre las prácticas artísticas y
pedagógicas que posibilite la adquisición de herramientas para la investigación, la creación,
la difusión y la gestión creadora de productos y procesos artísticos; buscan fortalecer la
formación artística sustentándola en la experiencia y en procesos más investigativos, y
atienden la diversidad que caracteriza el país al generar metodologías diferenciadas de
acuerdo con diagnósticos locales y la naturaleza de proyectos. Los Laboratorios de
Investigación-Creación son generadores de tramas de relaciones entre distintos saberes y
prácticas y entre instituciones culturales, académicas y artísticas de la región. Pretenden
establecer nexos más vivos entre la educación no formal y la educación formal; esta
relación se plantea como diálogo de saberes en el cual la universidad no es concebida como
el único lugar de producción de conocimientos y de construcción de sentido de la realidad.
En lo no formal se desarrollan otros saberes y lugares de producción de conocimiento, allí
es factible que acontezcan con más fuerza la diversidad y la diferencia, así como los
fenómenos de interculturalidad.

Todos los procesos, recogiendo la misma diversidad del país, culminan con alguna
proyección de sostenibilidad. Éstas se enmarcan en diversas estrategias: módulos de gestión
ligados a las propias prácticas artísticas; conformación de asociaciones y colectivos con
capacidad de gestión y emprendimiento; inserción de los laboratorios en planes y
programas locales; relación con universidades en posibles programas de acreditación o
profesionalización, y canalización y continuación de las propuestas emanadas de los
laboratorios en proyectos dirigidos al Programa Nacional de Concertación. El programa de
Laboratorios de Investigación-Creación cuenta con un observatorio el cual reflexiona, dicta
políticas y evalúa los procesos desarrollados.
Creación y producción audiovisual y discursiva

• Fomento a la creación y producción simbólica de obras y de producción audiovisual a


través del Programa de Estímulos y de las bolsas de creación en los Salones Regionales.
Como evento expositivo los salones se presentan como posibilidad de materializar y
formalizar creaciones inéditas.

• Producción discursiva. Los salones se diferencian de otras muestras por ser espacios de
discusión, reflexión y proyección del estado del arte regional y nacional. Estos salones, en
su actual configuración, se formulan desde preguntas, preguntas que propician reflexiones y
producción discursiva en los equipos de investigación. La producción discursiva también se
agencia a través del Premio Nacional de Crítica y Ensayo (en asocio con la Universidad de
los Andes), producciones audiovisuales del área o en asocio con el área, los libros y los
catálogos sobre regionales y nacionales y las publicaciones y memoria de los distintos
laboratorios formativos.

Circulación

El concepto de circulación remite, por un lado, a la necesidad del diálogo cultural ligada a
una de las dimensiones de la Ley Decenal de Cultura, junto con los de “memoria y
creación” y “participación”: Este campo acoge los actores, procesos y propuestas que
conducen a establecer formas y estrategias de comunicación que, más allá del
reconocimiento de la diversidad, permitan una dinámica equilibrada de diálogo en las
culturas y entre las culturas desde sus contextos y espacialidades. Para ello se deben
afianzar los escenarios de reconocimiento y la circulación e intercambio de bienes,
producciones y saberes culturales. Desde esta perspectiva, la interacción no necesariamente
implica acuerdo, también configura un espacio para hacer visible y para negociar los
desacuerdos de tal forma que puedan concertarse formas de convivencia social desde lo
cultural. El reconocimiento y circulación de productos y propuestas culturales enriquece y
amplía horizontes. En síntesis, este campo alienta el diálogo, el intercambio y la
negociación en las culturas y entre las culturas para el reconocimiento, la dignificación y la
valoración de la diversidad y la pluralidad en el escenario de lo público en los contextos
locales y regionales del país.

En consecuencia, se alude a la necesidad, en el marco de lo intercultural, de diseminación e


intercambio de estéticas, de bienes y servicios, de prácticas y agentes. Esto se traduce en
itinerancias, residencias, pasantías, circulación de cátedras, publicaciones, productos y
proyectos, tanto a nivel nacional como internacional.

El concepto de circulación alude también a la necesidad de puesta en escena pública de las


prácticas artísticas. Todo proyecto artístico trae consigo una determinada plataforma de
circulación, estas plataformas, en las prácticas actuales, desbordan largamente la clásica
idea de exhibición en un recinto cerrado. Se puede afirmar que la circulación supone una
nueva producción, es un ejercicio de pensamiento relativo al qué y cómo se circula un
proyecto.

Información y divulgación

Mediante un programa continuo de archivo y documentación se intenta introducir una


cultura del registro que documente y preserve la memoria de los diferentes procesos que
adelanta el Área de Artes Visuales. De esta manera, se asegura que las últimas versiones de
los documentos se encuentren disponibles de forma organizada y sistematizada para
investigadores, artistas, gestores y público general. Este proyecto también apunta al
establecimiento de redes documentales.
Gestión
El Área de Artes Visuales, aparte de su propia acción de gestión para suministrar una
plataforma a sus programas y proyectos, concibe y promociona un concepto de gestión y
emprendimiento artístico ajustado a las propias prácticas artísticas, es decir, trascendiendo
—pero sin desconocer— un modelo ceñido a lo comercial. Se considera necesario agenciar
la productividad artística, su circulación y recepción, mediante prácticas de gestión
creativas y no del todo asimilables a la productividad económica. La noción de gestión hoy
no se refiere sólo a la gestión institucional e interinstitucional, o a la gestión ligada al
emprendimiento cultural, también es entendida como una acción propia de la dinámica
artística contemporánea: poner obra y artista en gestión (pensar emplazamientos, creación
de lugares, generación de proyectos relacionales tendientes a crear vínculos y situaciones
de encuentro cuya esencia implica gestión social, acciones artísticas ligadas a otras formas
de “socialidad”, organización e institucionalidad). Estas acciones se fortalecen con el
Premio a Nuevas Prácticas y Estéticas Emergentes y con módulos de asesoría en las fases
finales de los Laboratorios de Investigación-Creación.

Organización

• Organización del sector para la apropiación regional de programas y acciones a través de


consejos y comités y su inserción en planes de desarrollo local.

• Fortalecimiento del Sistema Nacional de Cultura a través de la conexión entre academia,


museos, secretarías de cultura y sector y de la habilitación de la participación (consejos y
comités regionales).

HORIZONTES Y RETOS DE POLÍTICA

La política de las artes visuales apunta, en el futuro, a consolidar una mayor apropiación y
consolidación desde lo local y lo regional, sin que ello signifique un encierro en identidades
herméticas. En la actualidad, los distintos posicionamientos estéticos y culturales se
afianzan desde el diálogo cultural y artístico y desde dinámicas de interculturalidad.
Por otra parte, la política se encamina a activar y democratizar con mayor determinación
los distintos componentes del campo artístico y su acción articulada con otras áreas
artísticas y otras disciplinas del conocimiento. Es fundamental, lograr establecer los
vínculos del Programa de Artes Visuales del Ministerio de Cultura con los mercados que se
están desarrollando en el país y definir un esquema de muestras e itinerancias que
trasciendan los salones. En un mundo, que crece en una mayor receptividad de lo visual
como lectura, es vital responder a los desafíos que conlleva la generación de contenidos
visuales en diferentes formatos digitales y la articulación con la política audiovisual.

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