Filosofía – 2º Marxismo
Karl Marx fue, junto a Friedrich Engels, el fundador del socialismo científico. El
“socialismo científico” de Marx y Engels pretende ser la respuesta válida al
problema social de la clase obrera, que vive, con frecuencia, en condiciones de
extrema pobreza y explotación en minas y fábricas. Marx y Engels son intelectuales
comprometidos en la defensa de la clase obrera. Su vida y su obra estuvieron
vinculadas a las luchas y fracasos del movimiento obrero del siglo XIX, como fueron
las revoluciones de 1848, la Comuna de París de 1871, la Organización Internacional
de Trabajadores de 1864...
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Filosofía – 2º Marxismo
EL MARXISMO
1. SENTIDOS DEL TÉRMINO “MARXISMO”:
Para precisar qué se entiende por “marxismo” vamos a intentar contestar a estas
dos cuestiones: ¿Qué es el marxismo? y ¿Qué se debe considerar marxismo?
1.1. ¿Qué es el marxismo?
Esta cuestión no se puede contestar de forma simple ni unívoca, pues el término
“marxismo” encierra varias acepciones y sentidos. Se pueden señalar al menos tres
sentidos del término “marxismo”:
1º. Sentido Económico - sociológico: En este sentido, el marxismo equivale a una
teoría de la realidad social, una crítica a un modelo de sociedad y a unos modos de
producción económica: la sociedad burguesa capitalista. En este sentido lleva a
cabo una crítica de la economía política, y desarrolla una teoría de la historia, con
pretensiones de cientificidad.
2º. Sentido Político: Es una práctica o acción política revolucionaria orientada a
transformar las estructuras económicas, políticas y sociales, porque considera
intolerable el grado de alienación que vive el ser humano. «Los filósofos hasta
ahora se han limitado a interpretar, de muy diversas formas, el mundo; pero lo que
importa ahora es transformarlo». (Tesis XI sobre Feuerbach).
3º. Sentido Crítico - filosófico: Es una crítica de la filosofía, o de la función que
ha venido desarrollando hasta ahora. Marx criticó, sobre todo, el idealismo de
Hegel y el materialismo mecanicista de Feuerbach. El marxismo, además de
criticar la filosofía, presenta su propia visión del mundo, del hombre y de la
historia, e intenta dar un paso más en la clarificación racional de la conciencia que
inició la Ilustración.
1.2. ¿Qué se debe considerar marxismo?
La respuesta a esta segunda pregunta la podemos resumir así:
1º. La obra de Karl Marx: Según dice Engels1, el marxismo es aquella corriente
que “ va asociada primordialmente al nombre de Marx... La parte más
considerable de las principales ideas directrices... corresponden a Marx... Sin él la
teoría no sería hoy, ni con mucho, lo que es”.
2º. La obra de Engels junto a la de Marx: Engels intenta completar las tesis de
Marx de la sociedad y de la historia (“materialismo histórico”), elaborando una
filosofía de la naturaleza, que suele denominarse “materialismo dialéctico”.
1
(Engels, Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana, IV).
186
Filosofía – 2º Marxismo
3º. Las diferentes “lecturas” de Marx: A partir de Lenin hubo varios intentos por
adaptar las tesis de Marx a las circunstancias concretas de cada país. Por ejemplo,
Lenin: escolástica soviética; Althusser: científico - estructural; Sartre:
existencialista; Escuela de Frankfurt: teoría crítica de la sociedad; Lukács, Bloch
y Gramsci: últimos desarrollos críticos de la teoría, recogiendo aportaciones de la
sociología, la economía, la política .
En resumen, el marxismo no es ni pura teoría científica ni puro programa político,
sino las dos cosas unidas. El marxismo es “teoría y praxis”, según dice el propio
Marx en la famosa tesis XI sobre Feuerbach: “los filósofos se limitaron a interpretar el
mundo de diversos modos; de lo que se trata es de transformarlo”. Según dice Lenin,
“no hay movimiento revolucionario sin teoría revolucionaria”.
2. MARX, KARL (1818 – 1883)
Biografía y obras:
Carlos Marx no fue propiamente filósofo, sino más bien un economista y un
sociólogo que prestó también atención a otros muchos campos: política, derecho,
historia, estética y filosofía.
Nació en Tréveris, Renania (1818) en el seno de una familia judía conversa de
tradición liberal y de posición económica desahogada.
Se educó en un ambiente liberal y democrático, opuesto al régimen absolutista
prusiano.
Estudió Derecho e historia en las universidades de Bonn y Berlín.
Pero se fue interesando cada vez más por la filosofía -«sin un sistema filosófico
no se puede entender nada»-. Comenzó leyendo a Hegel y a Feuerbach y se
relacionó con la izquierda hegeliana.
En 1841 se doctoró en filosofía en Jena, con una tesis sobre «Diferencia entre
las filosofías de Demócrito y Epicuro». Decide no dedicarse a la docencia.
Sus primeros trabajos fueron colaboraciones periodísticas. Formó parte como
redactor y director de la “Gaceta Renana”, periódico radical de Colonia en el que
publica numerosos artículos defendiendo el sufragio universal, la libertad de
expresión frente al Estado y abordando problemas sociales. El periódico fue
clausurado y marchó a París en 1843.
En París entra en contacto con los grupos revolucionarios socialistas, comunistas
y asociaciones de obreros alemanes exiliados: Heine, Proudhon, Blanc, Bakunin.
Comienza la amistad inseparable con Friedrich Engels.
En París funda la revista “Los anales franco – alemanes”, de la que sólo se
editó un número. Marx se vio obligado a abandonar París en 1845 debido a su
implicación en actividades revolucionarias.
Se instaló en Bruselas y comenzó a organizar y dirigir una red de grupos
llamados “Comités de Correspondencia Comunista”.
187
Filosofía – 2º Marxismo
En esta época escribe y estudia intensamente, al mismo tiempo que se
comprometía en numerosas actividades políticas y sociales. Criticó todos los
autores en los que había basado su formación anterior: la filosofía del Estado y
del Derecho de Hegel, la economía política inglesa, Feuerbach etc. Publica: La
Sagrada Familia (1845). Tesis sobre Feuerbach (1845). La ideología alemana
(1846). La miseria de la filosofía (1847). Manifiesto del partido comunista
(1848), junto con Engels. Se inicia ya la crítica de la economía capitalista y tiene
ya las ideas fundamentales del materialismo histórico. Se decanta
incondicionalmente en favor del proletariado, apoyado por la burguesía para
realizar la revolución.
Poco después de la aparición del Manifiesto, estallaron procesos revolucionarios
(las revoluciones de 1848) en Francia, Alemania y el Imperio Austriaco, por lo
que el gobierno belga expulsó a Marx temeroso de que la corriente
revolucionaria se extendiera también por el país.
Se trasladó a París y después a Renania. Fundó y editó en Colonia una
publicación comunista, la Nueva Gaceta Renana , y colaboró en actividades
organizadoras de agrupaciones obreras. En 1849 fue arrestado y se le expulsó de
Alemania y se cerró la revista. Pocos meses después las autoridades francesas
también le obligaron a abandonar el país.
En 1849 se traslada a Londres, donde permaneció el resto de sus días, y desde
1851 trabaja incansablemente en la biblioteca del British Museum, una de las
mejor dotadas de Inglaterra, en medio de penurias económicas y enfermedades.
Sobrevive gracias a la ayuda económica de su gran amigo y colaborador F.
Engels.
Se dedicó por entero a estudiar la economía capitalista, y publicó muchísimos
artículos sobre economía, actualidad política e historia. En 1849 publica:
Contribución a la crítica de la economía política.
En 1860 lee a Darwin y creyó encontrar en sus teorías evolucionistas la
justificación de su punto de vista materialista y dialéctico. Así se lo expresa en
una carta que le escribe a Engels.
Marx, agotado y enfermo, participa en la fundación de la Primera
Internacional de los trabajadores (Londres, 1864). Pronunció el discurso
inaugural, escribió sus estatutos y posteriormente dirigió la labor de su Consejo
General. Tuvo muchos enfrentamientos con otros miembros de la Internacional,
sobre las orientaciones a seguir, especialmente del grupo seguidor de Mijaíl
Bakunin, de carácter anarquista.
Su obra fundamental, El Capital, apareció en Hamburgo, en 1867. Con enorme
esfuerzo preparó la publicación del segundo tomo de El Capital, terminado por
Engels (1885).
Murió en Londres en 1883 cuando se encontraba trabajando en la biblioteca.
3. ENGELS, FRIEDRICH (1820 – 1895)
• Biografía y obras:
188
Filosofía – 2º Marxismo
Representa el aspecto científico del marxismo, frente al aspecto más político e
histórico de Marx.
Nace en Barmen, hoy Wupertal, (Prusia) en 1820, en el seno de una familia de
industriales.
En 1844 conoce a Marx con quien mantendrá una estrecha amistad y
colaboración. En vida colaboran escribiendo conjuntamente varias obras y,
después de la muerte de Marx, Engels publica los libros II y III de El Capital en
1884.
Escribe él solo: La situación de la clase obrera en Inglaterra (1845). Anti-
Dúhrig (1877). Del socialismo utópico al socialismo científico (1881). El
origen de la familia, la propiedad privada y el Estado (1884). Ludwing
Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana (1888).
Escribe conjuntamente con Marx: La ideología alemana (1845). La sagrada
familia (1845). El manifiesto del partido comunista (1848).
4. CONTEXTO SOCIAL DEL MARXISMO:
El marxismo de Marx y Engels se sitúa históricamente en la época de apogeo del
capitalismo industrial de libre competencia (aproximadamente de 1830 a 1870). Esta
época supone la difusión de la revolución industrial inglesa por otros países de Europa,
especialmente Francia y Alemania, y también por Estados Unidos de América, con la
consolidación del capitalismo a escala mundial
Este ascenso del capitalismo lleva consigo un proceso de cambio en la estructura
social. A la antigua nobleza latifundista la sustituye la nueva burguesía industrial como
clase dominante y dirigente.
Al mismo tiempo el desarrollo industrial trae consigo enormes masas de
asalariados, que se concentran en las grandes ciudades. Esta nueva clase obrera vive,
con frecuencia, en condiciones de extrema pobreza y explotación en minas y fábricas.
El “socialismo científico” de Marx y Engels pretende ser la respuesta válida al
problema social de la clase obrera. Marx y Engels son intelectuales comprometidos en
la defensa de la clase obrera. Su vida y su obra estuvieron vinculadas a las luchas y
fracasos del movimiento obrero del siglo XIX, como fueron las revoluciones de 1848, la
Comuna de París de 1871, la Organización Internacional de Trabajadores de 1864...
5. FUENTES DEL MARXISMO:
Es ya un lugar común entre los teóricos del marxismo afirmar que el marxismo se
deriva de tres fuentes:
a) La filosofía idealista alemana, sobre todo la que va de Hegel a Feuerbach de la
que Marx y Engels harán una dura crítica en sus primeras obras.
189
Filosofía – 2º Marxismo
b) La economía política inglesa, de Adam Smith (1723 – 1843) y de David Ricardo
(1772 – 1823), a los que Marx criticó sobre todo en su obra “El Capital” creando
un nuevo sistema económico que defienda los intereses de la clase obrera.
c) El socialismo utópico francés, de J. Proudhon (1809 – 1865), de Ch. Fourier
(1771 – 1837) y de Saint Simon (1760 – 1837), al que Marx y Engels critican por
utópico y al que oponen su “socialismo científico” que trata de fundamentar la
revolución y la sociedad socialista.
Esta triple fuente del marxismo explica la complejidad del marxismo que para
unos es un sistema filosófico y para otros un programa político o un a ciencia
económica e incluso las tres cosas a la vez.
Marx bebe en estas tres fuentes, pero hace también una crítica de ellas. Así, la
crítica del Idealismo Alemán da lugar al Materialismo Histórico, la crítica del
socialismo utópico da lugar al socialismo científico y la crítica de la economía política
da lugar a la economía marxista, que tiene como texto básico El Capital. El marxismo
se sitúa el capitalismo salvaje del siglo XIX derivado de la revolución industrial y
pretende dar una respuesta a la explotación de la clase obrera, proponiendo al mismo
tiempo una alternativa social y política al sistema capitalista.
FUENTES DEL MARXISMO
FILOSOFÍA ECONOMÍA SOCIALISMO
IDEALISTA POLÍTICA UTÓPICO
ALEMANA INGLESA FRANCÉS
Crítica Crítica Crítica
MATERIALISMO ECONOMÍA SOCIALISMO
HISTÓRICO MARXISTA CIENTÍFICO
MANIFIESTO COMUNISTA
“¡Proletarios de todo el mundo, unios!”
Cuando Marx se vio obligado a abandonar París en 1845 debido a su implicación en
actividades revolucionarias, se instaló en Bruselas y comenzó a organizar y dirigir una
red de grupos llamados Comités de Correspondencia Comunista, establecidos en varias
ciudades europeas. En 1847, Marx y Engels recibieron el encargo de elaborar una
declaración de principios que sirviera para unificar todas estas asociaciones e
190
Filosofía – 2º Marxismo
integrarlas en la Liga de los Justos, más tarde llamada Liga Comunista (organización
secreta de artesanos e intelectuales alemanes emigrados). Esta declaración, escrita
conjuntamente por Marx y Engels, es conocida en todo el mundo como el Manifiesto
Comunista Manifiesto Comunista. Su nombre completo es Manifiesto del Partido
Comunista (en alemán, Manifest der kommunistischen Partei). El Manifiesto
Comunista ha sido uno de los libros más influyentes del siglo XIX: inspiración de
movimientos socialistas y comunistas en todo el mundo, y primera causa de
acontecimientos tales como la Revolución Rusa.
El Manifiesto constituye la presentación más concisa y expresiva, hasta resultar de
gran belleza literaria en opinión de numerosos autores (André Gide, André Malraux y
Noam Chomsky, entre otros nombres) de la visión materialista que Marx tenía de la
Historia. El Manifiesto representa la primera sistematización de la doctrina del
socialismo moderno y sus tesis centrales constituyen la primera concepción del
materialismo histórico, que más adelante Marx desarrollará en varias de sus obras. Está
dividido en cuatro partes, precedidas de una introducción.
En la primera parte, Marx, adopta el método dialéctico de G. W. F. Hegel basado
en la sucesiva superación de contradicciones entre tesis y antítesis a través de
respectivas síntesis, y traza las líneas generales de su teoría del devenir histórico y
profetiza el fin de la explotación de unas clases por otras. Según el Manifiesto, el
sistema económico dominante en cada época histórica, por el cual se satisfacen las
necesidades vitales de los individuos, determina la estructura social y la superestructura
política e intelectual de cada periodo. De este modo, la historia de la sociedad es la
historia de las luchas entre los explotadores y los explotados, es decir, entre la clase
social gobernante y las clases sociales oprimidas. Partiendo de estas premisas, Marx
concluyó en el Manifiesto que la clase capitalista sería derrocada y suprimida por una
revolución mundial de la clase obrera que culminaría con el establecimiento de una
sociedad sin clases.
En la segunda parte, Marx hace hincapié en la necesidad de abolir la propiedad
privada, y considera que, tras la revolución, la producción económica estará en manos
del Estado, o sea, del proletariado organizado como clase dirigente, con lo que la
distinción de clases empezará a desaparecer debido a la desaparición misma de la
propiedad.
En la tercera parte critica varias corrientes socialistas de la época y en la cuarta
parte termina con una contundente llamada a la unidad obrera: “¡Proletarios de todo el
mundo, unios!”.
El Manifiesto, a pesar del poco efecto inmediato que tuvo en su momento, se
convertirá con posterioridad en el documento más influyente para la formación y
consolidación de dos de las ideologías políticas más influyentes desde entonces: el
socialismo y el comunismo.
191
Filosofía – 2º Marxismo
6. LA CRÍTICA DE MARX Y DE ENGELS AL IDEALISMO
DE HEGEL:
Hegel había sido uno de los mejores continuadores del talante ilustrado, y la
expresión más madura y modélica de una filosofía capaz de lograr una síntesis de
alcance similar a la de Kant. Con Hegel se consuma la madurez teórica e ideológica del
pensamiento cristiano - burgués. No es de extrañar, por tanto, que Hegel sea objeto de
la crítica de Marx y de Engels.
6.1. Lo real y lo racional:
El punto de arranque en la crítica de Marx a Hegel es el concepto hegeliano de
realidad que aparece expresado de manera concisa en una de las frases más tópicas y
reveladoras del pensamiento de Hegel: “Lo que es racional es real y lo que es real es
racional” (Hegel, Principios de filosofía del derecho, prólogo). En esta frase Hegel
afirma lo siguiente:
a) La realidad es de naturaleza racional, de modo que las diferentes formas de lo real
no son sino expresiones y manifestaciones de la idea, del espíritu humano.
b) Todo lo real, en sus múltiples formas o manifestaciones, es racional y satisface las
exigencias de la razón. Por tanto, toda la realidad social y política, tal y como está
estructurada de hecho, es racional.
Estas dos interpretaciones de la frase constituyen la llamada “tesis ontológica”.
6.2. La realidad como sujeto:
Hegel entiende la frase “Lo que es racional es real y lo que es real es racional” en
el sentido de que el pensar, la razón... determina y rige el ser, hasta el punto de que la
realidad, lo que nos rodea, no es más que un producto del pensamiento, de modo que
los objetos no son sino manifestaciones o momentos del pensamiento. El pensamiento
se considera sujeto, y la realidad objeto. Pero en este caso el sujeto es más importante
que el objeto, porque todo lo que sea objeto no es más que expresión, exteriorización y
manifestación del sujeto. Esta interpretación constituye la llamada “tesis
epistemológica”.
Pensar Ser
6.3. La realidad como espíritu:
Para Hegel. Los objetos sólo son lo que son en cuanto formas del sujeto, de la
razón, del espíritu... de manera que aislada e independientemente no tienen verdadera
192
Filosofía – 2º Marxismo
realidad, consistencia y sentido. “Lo verdadero es el todo”, dice Hegel. Toda la
realidad, para Hegel, es una gran unidad o sistema, diseñada de acuerdo con las
exigencias de la razón. Sólo el todo resulta verdadero. Las partes aisladas no son más
que verdades parciales, limitadas. La verdad no está en un campo limitado del saber,
sino en la relación de una idea con las demás del sistema.
Resumen del idealismo hegeliano
La realidad es razón, idea, espíritu (tesis ontológica).
La idea o espíritu determina y origina las diversas formas de realidad (tesis
epistemológica).
La realidad es un sistema racional. Lo verdadero es el todo, el absoluto, y el
absoluto es idea o espíritu.
Y las consecuencias principales de estas afirmaciones son:
1) Respecto a la naturaleza humana: el hombre consiste fundamentalmente en
razón, espíritu o autoconciencia. “La esencia humana, el hombre, equivale para
Hegel a autoconciencia”. (Marx, Manuscritos, economía y filosofía, Alianza, 1968,
pag. 191).
2) Respecto a la historia: está dirigida por el espíritu, que es el sujeto de la
historia, y consiste en el desarrollo progresivo de la libertad - pero una libertad
imaginaria de sujetos imaginarios -. El Estado es la mejor realización de la
libertad, la plasmación empírica e histórica de las ideas.
3) Respecto a la filosofía del Derecho: significa que el orden social y político,
la estructuración social y política que se da en el Estado, es plenamente racional: el
orden político de su tiempo coincide con los principios de justicia y racionalidad
que la razón impone y hace posible la realización del hombre.
“Según Marx, la existencia del proletariado contradice la supuesta realidad de la
razón, ya que representa toda una clase que demuestra la negación misma de la razón.
El destino del proletariado no es la realización de las potencialidades humanas las
capacidades, sino a todo lo contrario... la realidad de la razón, del derecho y de la
libertad, se convierte entonces en la realidad de la falsedad, la injusticia y la
esclavitud”. (Marcuse, Razón y revolución, Alianza, Madrid, 1971, Pág. 257).
4) Respecto a la filosofía y la cultura: Marx critica con dureza su carácter puramente
teórico y especulativo. La filosofía se ha limitado a reproducir, en el orden del
pensamiento, algunos aspectos de la realidad. Según dice Hegel, en el Prólogo
Principios de filosofía del derecho, «la filosofía llega siempre demasiado tarde:
aparece sólo cuando la realidad ha cumplido y terminado su proceso de formación».
El saber y la filosofía se convierten así en otra forma de ideología, instrumentos en
manos de quienes tienen el poder social. El marxismo propondrá que la filosofía y
la cultura son ante todo acción, praxis.
193
Filosofía – 2º Marxismo
“Los filósofos se han limitado a interpretar el mundo de distintos modos; de lo
que se trata es de transformarlo”. (Marx, K. Tesis sobre Feuerbach, en La ideología
alemana, Grijalbo. Barcelona, 1970, Pág. 668).
6.4. La ambigüedad de la filosofía hegeliana:
Hegel da pie a interpretaciones de talante muy conservador, pero también puede
ser entendido como una invitación a la revolución y la transformación de la realidad.
Cuando afirma que «todo lo real es racional», no intenta decir que lo que vemos ahora
es racional - cosa que tiene muy poco de verdad - sino que cualquier elemento de la
realidad que no responda a las exigencias de la razón y no quede justificada ante ella,
ha de ser cambiado y transformado hasta que sea verdaderamente racional. Asoma
aquí el lado revolucionario de su filosofía: el mundo no puede concebirse como un
conjunto de objetos terminados, sino como un conjunto de procesos en oposición
(dialéctica de la naturaleza y del saber).
Esta ambigüedad hegeliana facilitó que tanto izquierdas como derechas intentaran
«apropiarse» de Hegel. Pero Marx siempre mantuvo y potenció los aspectos
revolucionarios de la filosofía hegeliana.
“El lado revolucionario de la filosofía hegeliana... (es) la gran idea cardinal de
que el mundo no puede concebirse como un conjunto de objetos terminados, sino
como un conjunto de procesos”. (Engels, Principios de la filosofía del derecho,
prólogo).
Conservadora Derecha Hegeliana
Hegel Doble interpretación
Revolucionaria Izquierda Hegeliana
7. CRÍTICA DE MARX A FEUERBACH:
7.1. Crítica de Marx al materialismo de Feuerbach:
Frente a toda interpretación idealista de la realidad, como la hegeliana, el
marxismo es una teoría materialista de la realidad.
“Lo único real es la naturaleza: la naturaleza existe independientemente de
toda filosofía; es la base sobre la que crecieron y se desarrollaron los hombres, que son
también, de suyo, productos naturales; fuera de la naturaleza y de los hombres no
existe nada, y los seres superiores que nuestra imaginación religiosa ha forjado no son
más que otros tantos reflejos fantásticos de nuestro propio ser”. (Engels, L.
Feuerbach y el fin de la filosofía alemana, I).
194
Filosofía – 2º Marxismo
Breve resumen sobre Feuerbach
Nació en Baviera ( 1804 - 1872). Perteneció a la izquierda hegeliana.
Obras: Crítica de la filosofía hegeliana, La esencia del cristianismo...
Principales ideas
Crítico implacable del idealismo hegeliano, y filósofo claramente materialista.
Parte del hombre real y concreto, en su entorno social y cultural y lo sitúa
como único fundamento válido de su sistema filosófico.
El error del hombre religioso ha estado en proyectar las mejores cualidades
del ser humano en un ser al que llama «Dios», hipotecando en un ser ficticio
la dignidad y valor que sólo al hombre corresponden. Bondad, infinitud,
inteligencia, sabiduría no son más que rasgos humanos que el hombre proyectó
sobre lo divino.
Dios no es más que el reflejo de los ideales y mejores deseos del hombre.
Dios no es más que una creación nuestra, gracias al poder irresistible de la
imaginación, que proyecta en un ser infinito los contenidos de la conciencia
humana. Dios no es más que el doble perfeccionado del hombre.
El hombre religioso está alienado: se ha convertido en un extraño para sí
mismo, y es preciso acabar con la religión para que el hombre se dé a sí mismo
la importancia que merece. El hombre será verdaderamente libre cuando
reconozca que no hay más Dios que él mismo.
Dios no es más que el resultado de proyectar rasgos humanos mediante la
imaginación, la ilusión y la fantasía.
TEXTO: «Para enriquecer a Dios, debe empobrecerse el hombre; para que
Dios sea todo, el hombre debe ser nada... El hombre afirma en Dios lo que niega de
sí mismo... La religión es la escisión del hombre consigo mismo... Dios es el ser
infinito; el hombre, el ser finito. Dios es perfecto; el hombre, imperfecto. Dios es
eterno; el hombre, temporal. Dios es santo; el hombre, pecaminoso. Dios y el
hombre son extremos: Dios es lo absolutamente positivo, la suma de todas las
realidades; el hombre es lo absolutamente negativo, la suma de todas las
negaciones... La religión es la escisión entre el hombre y su propia esencia».
(Feuerbach, L. La esencia del cristianismo. Sígueme, Salamanca, 1975, Pág. 61
ss.)
Marx critica el materialismo Feuerbach porque:
Es un materialismo mecanicista, incapaz e insuficiente para concebir el mundo
como un proceso, como una materia sujeta a desarrollo histórico. Para el
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Filosofía – 2º Marxismo
mecanicismo clásico, el movimiento en la naturaleza siempre engendra los mismos
resultados; consiste en la eterna repetición de lo mismo.
Es un materialismo teórico y contemplativo. El hombre es entendido como un
objeto natural, como un ser contemplativo y no orientado a la acción práctica.
Feuerbach sostenía reiteradamente que la filosofía hegeliana era falsa, pero no
mostró con claridad dónde estaban sus errores ni los criticó desde la perspectiva
adecuada.
Feuerbach explicó la alienación religiosa, pero conserva incólume el sentimiento
religioso. Feuerbach se limitó a camuflar o maquillar la religión de terrenal, pero
manteniendo todos sus efectos negativos y sentido original, sin desterrarla o
destruirla, según Marx.
Marx echa de menos una crítica práctica y revolucionaria, a partir de un análisis
mucho más riguroso y radical de la religión. Se trataría, según Marx, de denunciar
su falsedad para extirpar prácticas y ritos concretos que, amparadas en el
sentimiento religioso, son mero instrumento de dominación, alienación y
deshumanización en la sociedad y en la historia. «Feuerbach es un materialista
que no toma en serio la historia y, por tanto, un falso materialista», dice Marx.
7.2.. Crítica de Marx al «idealismo» oculto en Feuerbach:
El materialismo feuerbachiano se situaba fuera de la historia y conservaba todavía
el «sentimiento religioso» en el hombre. Feuerbach pretendió definir la esencia del
hombre al margen de la sociedad y de la historia. Pero desde la crítica marxista, el
pretendido materialismo de Feuerbach era, en realidad, idealismo encubierto,
porque:
Utiliza un método abstracto que le llevaba a prescindir tanto de la historia como de
las relaciones y circunstancias sociales.
Admite una esencia humana genérica y abstracta, de la que cada hombre
concreto es expresión o realización particular. Al considerar el hombre como
separado e independiente de las relaciones sociales y de la historia, lo convierte en
un individuo «desgajado y desencarnado», «que no vive en un mundo real,
históricamente surgido e históricamente determinado», en un individuo irreal. La
esencia de la que habla Feuerbach es la del género humano, una generalidad
abstracta y ficticia, separada en realidad de los hombres concretos.
Es un idealismo larvado, que conserva la religión y está orientado a la naturaleza y
a la esencia genérica, que presta escasa atención al orden real, social y político.
Pero, según Marx, la filosofía contemporánea sólo dice la verdad si se alía con la
política.
196
Filosofía – 2º Marxismo
Esquema
Método dialéctico
Hegel
Alienación
1. Relación de Marx con
Materialismo
Feuerbach
Crítica religión
Economía – Hª
2. Diferencia de Marx con Hegel y Feuerbach
Praxis
En consecuencia, el materialismo de Feuerbach y el idealismo de Hegel tienen que
ser transformados y superados. Hay que mundanizar y transformar la filosofía.
TEXTOS:
1. La filosofía: religión convertida en pensamiento:
“La gran hazaña de Feuerbach consiste en:
1) Haber probado que la filosofía no es más que la religión convertida en
pensamiento y desarrollada discursivamente y que, por tanto, debe condenarse tanto
como aquélla, ya que no representa sino otra forma, otro modo de existencia de la
alienación del hombre.
2) Haber fundado el verdadero materialismo y la ciencia real al hacer de la relación
social «del hombre al hombre» el principio básico de su teoría.
3) Haber contrapuesto a la negación de la negación, que pretende ser lo positivo
absoluto, lo positivo autónomo y fundado positivamente en sí mismo”.
(Marx, K. o. c. Pág. 22).
2. Feuerbach como crítico de la filosofía de Hegel:
“Feuerbach es el único que toma una actitud seria, crítica, frente a la dialéctica
hegeliana y es el único que ha hecho descubrimientos verdaderos en este terreno. En
general es el verdadero vencedor de la vieja filosofía. La importancia de su aportación y
la sencillez con que Feuerbach la presenta al mundo contrastan vivamente con el
comportamiento contrario”.
(Marx, K. Manuscritos de economía y filosofía, en F. Canals, Textos de los grandes
filósofos: edad contemporánea, Herder, Barcelona 1990, Pág.22).
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Filosofía – 2º Marxismo
8. TEORÍA Y PRAXIS:
Concepto general:
- Teoría: (del griego, theoria, que significa contemplación) El sentido etimológico
del término está presente en la filosofía desde la antigüedad, con Platón y
Aristóteles, hasta Hegel, quienes entienden el conocimiento como contemplación
de las ideas o como saber especulativo. Marx tratará de cambiar el significado
tradicional del término.
- Praxis: (del griego, praxis, que significa acción o realización de algo)
Generalmente se considera como sinónimo de «actividad práctica», en
contraposición a la mera «actividad teórica». Marx y Engels conciben la praxis
como la actividad humana material y social de transformación de la naturaleza,
de la sociedad y del hombre mismo y, por tanto, es el fundamento de toda
teorización. No oponen la praxis a la teoría, consideran, por contra, que teoría y
praxis deben entenderse como una unidad dialéctica.
En un principio Marx recibe la influencia de Hegel a través de la izquierda
hegeliana. Pero pronto se presenta como un crítico radical de la filosofía hegeliana, al
negar la primacía de la racionalidad en la explicación de la realidad.
Marx acusa a toda la filosofía anterior de ser una mera teoría explicativa de la
realidad. Las diversas teorías (Platón, Aristóteles, Descartes, Kant...) son sólo
interpretaciones diferentes de la realidad, pero totalmente alejadas de la realidad y
puramente teóricas.
“El defecto fundamental hasta el presente de todo el materialismo anterior -
incluyendo al de Feuerbach - es que sólo considera las cosas, la realidad del mundo
sensible, en forma de objeto de observación y no como actividad sensorial humana,
no como actividad práctica”. (Tesis sobre Feuerbach, tesis I).
Hegel había afirmado: “Todo lo que es real es racional y todo lo que es racional es
real”. Por el camino de la racionalidad la filosofía había llegado al punto más alto del
idealismo. Ahora, según Marx, se trata de superar la filosofía. Para ello debe
convertirse en práctica y ponerse al servicio del hombre concreto, para liberarlo de
las alienaciones y esclavitudes a las que está sometido.
“Por eso, en la esencia del cristianismo sólo se considera como actitud
auténticamente humana la actividad... Por consiguiente, Feuerbach no comprende
la importancia de la actividad «revolucionaria», práctico – crítica”. (o. c. Tesis 1).
En la famosa Tesis XI sobre Feuerbach, Marx afirma que “Los filósofos se han
limitado a interpretar el mundo de diversas maneras; pero de lo que se trata es de
transformarlo”.
Se puede afirmar, partiendo de la Tesis XI, que la filosofía marxista tiene dos
elementos o niveles diferentes pero complementarios:
198
Filosofía – 2º Marxismo
- Un nivel teórico de conocimiento científico de la realidad social e histórica
(TEORÍA).
- Un nivel práctico de transformación de esa realidad (PRAXIS).
Marx afirma que la realidad es teoría y praxis, por eso, rechaza tanto el
Materialismo de Feuerbach, que olvida la actividad del hombre, como el Idealismo de
Hegel que olvida la realidad del mundo exterior.
Frente a la concepción puramente especulativa y teórica de la filosofía, Marx
concibe la filosofía como “praxis” o transformación de la sociedad. El socialismo
francés no partía de la realidad y era pura teoría utópica. Por esta razón, la filosofía debe
centrarse en el estudio del mundo real (Teoría) para sentar las bases de la
transformación de esa realidad (Praxis).
Teoría Praxis
El problema que le preocupa a Marx es siempre el mismo: la defensa y liberación
del hombre concreto (el proletario, el obrero), sometido a humillaciones, esclavitudes y
desprecios. Por eso, para Marx la praxis ha de entenderse como práctica
revolucionaria capaz de producir la liberación del proletariado. La praxis implica
concebir al hombre como un ser activo que transforma la Naturaleza y la historia.
“La teoría materialista del cambio de las circunstancias y de la educación olvida
que las circunstancias las hacen cambiar los hombres y que el educador necesita, a su
vez, ser educado... La coincidencia de la modificación de las circunstancias y de la
actividad humana... sólo puede concebirse y comprenderse racionalmente como una
práctica revolucionaria”. (Marx, K o. c. Tesis III).
Al poner el acento en la praxis Marx no anula la teoría, sino que la guía y orienta a
la praxis, a la transformación. El fin de la teoría es guiar la praxis, la acción de los
hombres, especialmente en el terreno social e histórico. Una buena teoría debe servir
para transformar la realidad, de lo contrario deberá ser revisada o rechazada. La
verdad del pensamiento no depende de su conformidad o no con la realidad, sino de
su eficacia práctica. La verdadera praxis exige que el conocimiento sea transformador
de la realidad, del hombre y del mundo.
Verdad Depende de La eficacia práctica
“La cuestión de saber si el pensamiento humano puede aspirar a la verdad
objetiva no es una cuestión teórica sino práctica. Es en la práctica donde el hombre
ha de demostrar la verdad... La disputa sobre la realidad o la irrealidad del
199
Filosofía – 2º Marxismo
pensamiento al margen de la práctica es una cuestión puramente escolástica”.
(Marx, K. O. c. Tesis II).
Todas las Tesis se orientan a la famosa tesis XI: no sirve una filosofía que se quede
en la pura interpretación del mundo, sino que deberá transformarlo. Esta es la finalidad
de las “Tesis sobre Feuerbach”: construir un pensamiento que sirva para
transformar el mundo y el hombre, especialmente en el terreno social e histórico,
superando la situación de contradicción y explotación en la que se encuentra el
proletariado.
Desde esta perspectiva, la filosofía marxista viene a ser una síntesis del idealismo
de Hegel y del materialismo de Feuerbach. El marxismo no es ni pura teoría
científica ni puro programa político, sino las dos cosas unidas. Quizá en esta unión de
ciencia y revolución estuvo su grandeza y su atractivo social y la explicación del gran
impacto ideológico y político.
Lenin tomó la teoría marxista como “una guía para la acción” y afirmó que “no
hay movimiento revolucionario sin teoría revolucionaria”.
MARXISMO
TEORÍA PRAXIS
HOMBRE
CIENCIA REVOLUCIÓN
DIALÉCTICA
NATURALEZA ECONOMÍA
ENGELS MARX
MATERIALISMO MATERIALISMO
DIALÉCTICO HISTÓRICO
TEXTOS:
200
Filosofía – 2º Marxismo
3. Tesis sobre Feuerbach, de Karl Marx:
“I. El defecto fundamental hasta el presente de todo el materialismo anterior -
incluyendo al de Feuerbach - es que sólo considera las cosas, la realidad del mundo
sensible, en forma de objeto de observación y no como actividad sensorial humana, no
como actividad práctica, no subjetivamente. Así se explica que el aspecto activo ha sido
desarrollado por el idealismo, en oposición al materialismo, pero en forma abstracta,
porque el idealismo no conoce, naturalmente, la actividad real concreta como tal.
Feuerbach quiere objetos sensibles, realmente distintos de los objetos mentales, pero
tampoco concibe la actividad humana como una actividad objetiva Por eso, en la
esencia del cristianismo sólo se considera como actitud auténticamente humana la
actividad teórica y capta sólo la actividad práctica en su manifestación bajamente
judaica. Por consiguiente, no comprende la importancia de la actividad
«revolucionaria», práctico - crítica.
II. La cuestión de saber si el pensamiento humano puede aspirar a la verdad objetiva no
es una cuestión teórica sino práctica. Es en la práctica donde el hombre ha de
demostrar la verdad, es decir, la realidad y la fuerza, en este mundo y para nuestro
tiempo, de su pensamiento. La disputa sobre la realidad o la irrealidad del pensamiento
al margen de la práctica es una cuestión puramente escolástica.
III. La teoría materialista de la modificación de las circunstancias y la educación olvida
que las circunstancias son modificadas por los hombres y que el educador debe también
ser educado. Esta doctrina divide, pues, a la sociedad en dos partes, una de las cuales es
superior a la sociedad. La coincidencia de la modificación de las circunstancias y de la
actividad humana - o automodificación - sólo puede concebirse y comprenderse
racionalmente como una práctica revolucionaria.
IV. Feuerbach parte del hecho de que la religión hace al hombre ignorante de sí mismo y
desdobla el mundo en un mundo religioso, imaginario, y un mundo temporal. Su
cometido consiste en reducir el mundo religioso a su base terrenal. El hecho de que la
base terrenal se separe de sí misma y se establezca en las nubes como un reino
independiente sólo puede explicarse por el desgarramiento y la contradicción internos
de esta base terrenal. Es necesario, pues, comprender ésta en su contradicción, y
revolucionarla en la práctica suprimiendo la contradicción. Así, por ejemplo, cuando se
ha descubierto que el secreto de la familia celestial es la familia terrenal, se debe
destruir primero a ésta en la teoría y en la práctica.
V. No satisfecho con el pensamiento abstracto, Feuerbach pide la intuición sensible,
pero no considera el mundo sensible como una actividad práctica, concreta, del hombre.
VI. Feuerbach reduce la esencia de la religión a la esencia del hombre. Pero la esencia
del hombre no es una abstracción inherente a cada individuo particular. La verdadera
naturaleza del hombre es el conjunto de sus relaciones sociales. Feuerbach, que no
entra en la crítica de esta esencia real, se ve pues obligado:
1.A hacer abstracción del curso de la historia y a convertir el espíritu religioso en algo
inmutable, existente por sí mismo, y a suponer la existencia de un individuo humano
abstracto, aislado. 2. A considerar la naturaleza del hombre únicamente en términos de
201
Filosofía – 2º Marxismo
género, como una cualidad universal interna y muda que une a los numerosos
individuos de forma puramente natural.
VII. Por eso Feuerbach no ve que el «espíritu religioso» es un producto social y que el
individuo abstracto que él analiza pertenece a una forma particular de sociedad.
VIII. Toda vida social es esencialmente práctica Todos los misterios que desvían la
teoría hacia el misticismo encuentran su solución racional en la práctica humana y en la
comprensión de esta práctica.
IX. El resultado más alto a que ha llegado el materialismo que se limita a observar el
mundo, es decir, que no concibe la existencia sensorial como una actividad práctica, es
la observación de los individuos particulares y de la sociedad burguesa.
X. El punto de vista del materialismo antiguo es la sociedad burguesa; el del nuevo
materialismo es la sociedad humana o la humanidad socializada.
XI. Los filósofos se han limitado a interpretar el mundo de diversas maneras; de lo
que se trata es de transformarlo”.
(Marx, K. Tesis sobre Feuerbach, en F. Canals, Textos de los grandes filósofos: edad
contemporánea, Herder, Barcelona 1990, Pág.19 – 22).
9. EL CONCEPTO DE “IDEOLOGÍA”:
Uno de los objetivos del marxismo era desarrollar una clarificación crítica y
racional de la conciencia, para erradicar las distorsiones y falsedades que el hombre
sufre en su relación con la realidad. Buscaba una clarificación de las representaciones
que el hombre o una clase social tienen acerca de sí mismos, de su lugar en el mundo y
en la historia. Para lograrlo Marx analiza el tema de la ideología:
Acepción general: «Un sistema de representaciones - imágenes, mitos,
símbolos, ideas o conceptos - que desempeñan un papel histórico en el seno de
una sociedad concreta» (Althusser, 1968). En este sentido, la ideología es algo
necesario y general en todos los hombres, inevitable, pues todos nos hacemos
una representación de la realidad.
Acepción más precisa: Pero las representaciones que el hombre se hace del
mundo y de su existencia social e histórica pueden ser adecuadas o deformadas.
En este sentido, ideología significa: un conjunto de "ideas" y "formulaciones
nebulosas" o "sublimaciones" que dan una imagen o representación falseada
y falsificadora de la realidad y de las condiciones en que se desarrolla la vida
de los hombres
Se comprenden así mejor estas afirmaciones del marxismo sobre la ideología:
Lo que piensan los hombres es un producto de la sociedad en la que viven; la
conciencia – o conjunto de representaciones e ideas - es «un producto social», es
«el lenguaje de la vida real».
202
Filosofía – 2º Marxismo
Las ideas de una época son las ideas de la clase dominante: cada clase social
posee una determinada representación de la realidad, pero es la de la clase
dominante la que se proyecta sobre todo el tejido social, llegando a identificarse
con la forma de pensar de toda la sociedad a todos los niveles (cultura, política,
religión...). Su función es justificar los privilegios económicos, sociales,
políticos... de la clase dominante.
La ideología tiene un sentido predominantemente negativo: viene a ser sinónimo de
ideas falsas y falsificadoras, que enmascaran la verdadera realidad. «En toda la
ideología, los hombres y sus relaciones aparecen invertidos como en una cámara
oscura» (Marx).
Los contenidos ideológicos de la conciencia - religión, moral, política, derecho - no
tienen peso propio ni desarrollo histórico.
Las formas ideológicas de la conciencia tienen como función ocultar, desfigurar,
sublimar y suplantar imaginativa o conceptualmente una situación de la
existencia real, social e histórica, que el marxismo considera alienante para el
hombre.
La ideología y la alienación sólo pueden erradicarse mediante la clarificación
racional, el conocimiento de la situación de conciencia ideologizada y de
existencia alienada.
Pero no basta una crítica teórica; es necesaria, además, una acción revolucionaria,
una teoría que impulse a la acción transformadora. Pero antes es preciso conocer
las formas de la alienación.
TEXTOS:
4. La vida real determina la conciencia:
La producción de ideas, de concepciones y de conciencia queda en principio
directamente e íntimamente muy ligada con la actividad material y relación material de
los hombres; es el lenguaje de la vida real. Las representaciones, el pensamiento y la
relación intelectual de los hombres aparecen aún, en esta etapa, como la emanación
directa de su comportamiento material. Igual sucede con la producción intelectual, tal
como es representada por el lenguaje de la política, de las leyes, de la moral, de la
religión, de la metafísica, etc., de todo un pueblo. Son los hombres los que producen sus
representaciones, sus ideas, etc., pero los hombres reales, activos, condicionados para
un desarrollo determinado de sus fuerzas productivas y de las relaciones
correspondientes, hasta las formas más vastas que puedan tener. La conciencia no puede
ser nada más que el ser consciente y el ser de los hombres es su proceso real de la vida.
Si en toda ideología los hombres y sus relaciones nos aparecen invertidas como en una
cámara obscura, el fenómeno es debido a su proceso histórico de vida, de la misma
manera que la inversión de los objetos en la retina es debida a su proceso de vida físico.
En contraste directo con la filosofía alemana, que desciende del cielo a la tierra,
ascendemos aquí de la tierra al cielo. Dicho de otro modo, no partimos de lo que los
hombres dicen, se imaginan y representan, ni de aquello que son según las palabras, el
203
Filosofía – 2º Marxismo
pensamiento, la imaginación y la representación de los otros, para llegar a los hombres
de carne y hueso; no es así; partimos de los hombres en la actividad real, a partir de su
proceso de vida real, mostramos los desarrollos, reflejos y repercusiones ideológicas de
este proceso vital. Los fantasmas del cerebro humano son sublimaciones necesarias del
proceso material de la vida de los hombres, el cual puede ser empíricamente constatado
y reposa sobre bases materiales. La moral, la religión, la metafísica y toda otra
ideología, juntamente con las formas de conciencia correspondientes, pierden con este
hecho cualquier apariencia de existencia autónoma. No tienen historia, no tienen
desarrollo; son los hombres los que, desarrollando su producción material y sus
relaciones materiales, modifican juntamente con su existencia real el propio
pensamiento y los productos del propio pensamiento. No es nunca la conciencia lo que
determina la vida real, sino que es la vida real aquello que determina la conciencia.
Desde el primer punto de vista, se parte de la conciencia como si fuese el individuo
viviente; desde el segundo, correspondiente a la vida real, se parte de los individuos
vivos, reales y concretos y la conciencia es considerada únicamente como su conciencia.
(Marx, K. La ideología alemana, en F. Canals, Textos de los grandes filósofos: edad
contemporánea, Herder, Barcelona 1990, Pág. 11-14).
5. Las ideas de una época son las ideas de la clase dominante:
“Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época; o, dicho
en otros términos, la clase que ejerce el poder material dominante en la sociedad es, al
mismo tiempo, su poder espiritual dominante. La clase que tiene a su disposición los
medios para la producción material dispone con ello, al mismo tiempo, de los medios
para la producción espiritual, lo que hace que se le sometan, al propio tiempo, por
término medio, las ideas de quienes carecen de los medios necesarios para producir
espiritualmente. Las ideas dominantes no son otra cosa que la expresión de las
relaciones materiales dominantes”.
(Marx, La ideología alemana, en o. c. Pág16).
10. LA ALIENACIÓN Y SUS FORMAS:
Se puede entender el término “alienación” (del latín “alienus”: ajeno) en varios
sentidos o acepciones:
a) Económica: «Alienación» significa traspasar la propiedad de una persona a otra.
b) Jurídica: La transferencia que un individuo hace de su libertad a la sociedad,
delegando mediante “contrato o consenso” parte de libertad y responsabilidad en
los representantes libremente elegidos.
c) Teológica: La acción, por la que Dios crea y produce el mundo, se exterioriza en
algo exterior.
d) Marxista: Marx hereda de Hegel y de Feuerbach el concepto de alienación
(“Entfremdung”, “entäusserung”, “veraüsserung”), pero le da una interpretación
nueva. Para Hegel, la alienación constituye el segundo momento de la dialéctica, en
que el Espíritu sale fuera de sí y se extraña o aliena en la Naturaleza. Para
Feuerbach la alienación es el estado en que se encuentra el hombre en la religión
204
Filosofía – 2º Marxismo
cristiana, al someterse a un ser extraño, Dios, creado por el propio hombre. La
religión proyecta al hombre fuera del mundo real, llevándolo a un mundo ficticio. El
pensamiento de Marx añade, además, una crítica al estado de alienación en que
se encuentra el hombre y la sociedad en el modo de producción capitalista.
“La crítica del cielo se convierte en crítica de la tierra, la crítica de la religión en
crítica del derecho, y la crítica de la teología en la crítica de la política”. (Marx,
K. Contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel, Introducción).
10.1. Alienación religiosa:
En la Introducción de su obra Crítica de la filosofía del derecho de Hegel, Marx
escribe que “el fundamento de la crítica irreligiosa es: el hombre hace la religión; la
religión no hace al hombre”. En este punto Marx acepta la tesis básica de Feuerbach y
de la izquierda hegeliana. (Ver lo expuesto sobre Feuerbach en las hojas 427 SS)
La religión proyecta al hombre fuera del mundo real, llevándolo a un mundo
ficticio. La religión es alienación ya que provoca la escisión entre el mundo concreto en
el que vive el hombre y el mundo ideal que promete la religión.
Pero Marx va más allá que Feuerbach, al afirmar que el hombre es un producto no
sólo de la naturaleza, sino también de la sociedad. La religión es un fenómeno
derivado, reflejo de la miseria económica y social. La religión, además, según Marx,
no sólo provoca la alienación de cada hombre individualmente, sino que es el
instrumento de las clases dominantes para oprimir a los dominados. La religión es la
realización fantástica de la esencia humana en un mundo imaginario del más allá, en el
que se busca consuelo imaginario a las miserias y opresiones del más acá. Este es el
contenido de la famosa frase de Marx “la religión es el opio del pueblo” (Die Religion
ist das opium des volks”).
La Iglesia y cualquier institución religiosa actúa como instrumento canalizador de
la alienación al dirigir los esfuerzos de los hombres por buscar una situación de justicia,
fuera de la realidad y del mundo, en vez de intentar transformarlos. Las instituciones
religiosas son instrumentos en manos de las clases dominantes, para mantener
sometidos a las clases oprimidas. Hay que aguantar las injusticias, la pobreza... para
poseer el cielo. El cielo es el lugar donde se compensan las injusticias y se condena a los
ricos y poderosos. Mientras tanto la injusticia y la opresión se perpetúa en la tierra sin
oposición.
Lo religioso está muy estrechamente relacionado con la organización económica,
social y política, aportándole una justificación ideológica y estabilidad, en la medida
en que propone una liberación que no es de este mundo y que no requiere
transformación de la estructura social.
Organización
económica
Religión Justificación ideológica de Organización social
205
Filosofía – 2º Marxismo
Organización política
TEXTOS:
6. La religión es el opio del pueblo:
“El fundamento de la crítica irreligiosa es: el hombre hace la religión; la religión
no hace al hombre. Y la religión es, bien entendido, la autoconciencia y el
autosentimiento del hombre que aún no se ha adquirido a sí mismo o ya ha vuelto a
perderse. Pero el hombre no es un ser abstracto, agazapado fuera del mundo. El hombre
es el mundo de los hombres, el Estado, la sociedad. Este Estado, esta sociedad,
producen la religión, una conciencia del mundo invertida, porque ellos son un mundo
invertido. La religión es la teoría general de este mundo, su compendio enciclopédico,
su lógica bajo forma popular, su pundonor espiritualista, su entusiasmo, su sanción
moral, su solemne complemento, su razón general de consolación y justificación. Es la
fantástica realización de la esencia humana, porque la esencia humana carece de
verdadera realidad. La lucha contra la religión es, por tanto, indirectamente, la lucha
contra aquel mundo que tiene en la religión su aroma espiritual.
La miseria religiosa es, de una parte, la expresión de la miseria real, y, de otra parte,
la protesta contra la miseria real. La religión es el suspiro de la criatura agobiada, el
estado de ánimo de un mundo sin corazón, porque es el espíritu de los estados de cosas
carentes de espíritu. La religión es el opio del pueblo.
La superación de la religión como la dicha ilusoria del pueblo es la exigencia de su
dicha real. Exigir sobreponerse a las ilusiones acerca de un estado de cosas vale tanto
como exigir que se abandone un estado de cosas que necesita de ilusiones. La crítica de
la religión es, por tanto, en germen, la crítica del valle de lágrimas que la religión
rodea de un halo de santidad.
... La crítica no arranca de las cadenas las flores imaginarias para que el hombre
soporte las sombrías y escuetas cadenas, sino para que se las sacuda y puedan brotar las
flores vivas. La crítica de la religión desengaña al hombre para que piense, para que
actúe y organice su realidad como un hombre desengañado y que ha entrado en razón,
para que gire en torno a sí mismo y a su sol real. La religión es solamente el sol
ilusorio que gira en torno al hombre mientras éste no gira en torno a sí mismo.
La misión de la historia consiste, pues, una vez que ha desaparecido el más allá de
la verdad, en averiguar la verdad del más acá. Y, en primer lugar, la misión de la
filosofía, que se halla al servicio de la historia, consiste, una vez que se ha
desenmascarado la forma de santidad de la autoenajenación humana, en desenmascarar
la autoenajenación en sus formas no santas. La crítica del cielo se convierte en crítica de
la tierra; con ello, la crítica de la religión, en la crítica del derecho; la crítica de la
teología, en la crítica de la política”.
(Marx, K. Critica de la filosofía del derecho de Hegel, Grijalbo, México 1962, Pág.
21-22).
206
Filosofía – 2º Marxismo
10.2. Alienación económica o del trabajo:
La alienación religiosa e ideológica son, según Marx, fáciles de denunciar y de
desenmascarar, porque aparecen de manera clara, pero donde se manifiesta la forma
más pura de alienación es en el trabajo
Para Marx, lo que define al hombre como tal es el trabajo, en cuanto capacidad de
producir por sí mismo sus medios de subsistencia. La característica fundamental del
hombre ya no es la razón, como sostuvo hasta ahora la filosofía occidental, sino la
capacidad de producir, de trabajar. Marx piensa que lo que realmente distingue al
hombre de los animales es el trabajo.
Pero Marx observa que el resultado del trabajo del obrero no le pertenece, sino
que pasa a ser propiedad de un extraño, del capitalista. Es algo que realiza
exclusivamente en beneficio de un extraño (“Entfremdung”). «El objeto que el
trabajador produce, su producto, se enfrenta a él como un ser extraño, como un poder
independiente del productor... el trabajador se relaciona con el producto de su trabajo
como un objeto extraño» (Marx). Los productos de la actividad humana, sea ésta
espiritual o material, se convierten en algo superior y ajeno al ser humano.
En situación de alienación, lo alienado o extraño no es sólo el producto, sino
también, y sobre todo, el trabajador que lo produce, pues queda desposeído del resultado
de su acción productora y con ello pierde las oportunidades de realización personal
mediante el trabajo a las que como todo hombre tiene derecho. El trabajador deja parte
de su vida en el objeto producido, pero éste pasa a manos ajenas y al trabajador le es
arrebatada así parte de su vida..
“... (la economía política) sólo conoce al obrero en cuanto animal de trabajo,
como una bestia reducida a las más estrictas necesidades vitales... considera el
trabajo abstractamente, como una cosa; le travail est une marchandise (el trabajo es
una mercancía)”. (Marx, K. Manuscritos, I, Ed. Alianza, Pág. 65).
El objeto producido es considerado una mercancía, y, por extensión, el
mismo trabajador es considerado «cosa» y «medio de producción». Tiene lugar así una
mercantilización del hombre: el trabajador pasa a ser una cosa más entre otras,
sometido al mismo trato y uso que objetos y cosas. En el trabajo el hombre debería
realizarse como ser humano, pero en las condiciones de asalariado en la sociedad
capitalista sucede todo lo contrario: lo que se produce es la alienación y esclavitud del
hombre.
“En su trabajo, el trabajador no, se afirma, sino que se niega; no se siente feliz,
sino desgraciado; no desarrolla una libre energía física y espiritual, sino que
mortifica su cuerpo y arruina su espíritu. Por eso, el trabajador sólo se siente en sí
fuera del trabajo, y en el trabajo fuera de sí. Está en lo suyo cuando no trabaja, y
cuando trabaja no está en lo suyo. Su trabajo no es, así, voluntario, sino forzado,
trabajo forzado. Por eso no es la satisfacción de una necesidad, sino solamente un
medio para satisfacer las necesidades fuera del trabajo... de esto resulta que el
207
Filosofía – 2º Marxismo
hombre (trabajador) sólo se siente libre en sus funciones animales, en el comer,
beber, engendrar, y en todo lo más en aquello que toca a la habitación y al atavío, y
en cambio en sus funciones humanas se siente como un animal. Lo animal se
convierte en lo humano y lo humano en lo animal”. (Marx, K. Manuscritos, o. c.
Pág. 109).
En la sociedad capitalista, la clase burguesa detenta el poder y la riqueza
económica. La clase proletaria, en cambio, carece de todo. Esta situación produce
enfrentamiento y contradicción entre estas dos clases sociales. El esfuerzo de Marx se
orientará a concienciar a la clase proletaria para que luche para superar esta
contradicción entre explotadores y explotados.
TEXTOS:
7. La alienación en el trabajo:
“El obrero es más pobre cuanta más riqueza produce, cuanto más crece su
producción en potencia y en volumen. El trabajador se convierte en una mercancía tanto
más barata cuantas más mercancías produce. ... El trabajo no sólo produce mercancías;
se produce también a sí mismo y al obrero como mercancía, y justamente en la
proporción en que produce mercancías en general. Este hecho, por lo demás, no expresa
sino esto: el objeto que el trabajo produce, su producto, se enfrenta a él como un ser
extraño, como un poder independiente del productor.
... Lo mismo sucede en la religión. Cuanto más pone el hombre en Dios, tanto
menos guarda en sí mismo, El trabajador pone su vida en el objeto, pero a partir de
entonces ya no le pertenece a él, sino al objeto....
Ciertamente el trabajo produce maravillas para los ricos, pero produce privaciones
para el trabajador. Produce palacios, pero para el trabajador chozas. Produce belleza,
pero deformidades para el trabajador. Sustituye el trabajo por máquinas, pero arroja una
parte de los trabajadores a un trabajo bárbaro, y convierte en máquinas a la otra parte.
Produce espíritu, pero origina estupidez y cretinismo para el trabajador. ...
Es cierto que también el animal produce. Se construye un nido, viviendas, como las
abejas, los castores, las hormigas, etc. Pero produce únicamente lo que necesita
inmediatamente para sí o para su prole; produce unilateralmente, mientras que el
hombre produce universalmente, produce únicamente por mandato de la necesidad
física inmediata, mientras que el hombre produce incluso libre de la necesidad física y
sólo produce realmente liberado de ella; el animal se produce sólo a sí mismo, mientras
que el hombre reproduce la naturaleza entera; el producto del animal pertenece
inmediatamente a su cuerpo físico, mientras que el hombre se enfrenta libremente a su
producto. El animal forma únicamente según la necesidad y la medida de la especie a la
que pertenece, mientras que el hombre sabe producir según la medida de cualquier
especie y sabe siempre imponer al objeto la medida que le es inherente; por ello el
hombre crea también según las leyes de la belleza. ...
Veamos ahora cómo ha de exponerse y representarse en la realidad el concepto del
trabajo enajenado, extrañado.
208
Filosofía – 2º Marxismo
Si el producto del trabajo no pertenece al trabajador, si es frente a él un poder
extraño, esto sólo es posible porque pertenece a otro hombre que no es el trabajador. Si
su actividad es para él dolor, ha de ser goce y alegría vital de otro. Ni los dioses, ni la
naturaleza, sino sólo el hombre mismo, puede ser este poder extraño sobre los
hombres. ...
Si él, pues, se relaciona con el producto de su trabajo, con su trabajo objetivado,
como con un objeto poderoso, independiente de él, hostil, extraño, se está relacionando
con él de forma que otro hombre independiente de él, poderoso, hostil, extraño a él, es
el dueño de este objeto. Si él se relaciona con su actividad como con una actividad no
libre, se está relacionando con ella como con la actividad al servicio de otro, bajo las
órdenes, la compulsión y el yugo de otro”.
(Marx, K. Manuscritos: Economía y filosofía. Alianza, Madrid 1974, Pág. 105-115).
8. En el capitalismo el proceso de trabajo es un proceso entre cosas:
“Ahora bien, el proceso de trabajo que discurre como proceso de consumo de la
fuerza del trabajo por el capitalista, muestra dos fenómenos particulares.
El trabajador trabaja bajo el control del capitalista al que pertenece su trabajo. El
capitalista vigila que el trabajo proceda como es debido y que los medios de producción
se utilicen de acuerdo con su fin, o sea, que no se desperdicie materia prima y que el
instrumento de trabajo sea cuidado, esto es, destruido sólo en la medida en que lo
impone su utilización en el trabajo.
Pero, en segundo lugar, el producto es propiedad del capitalista, no del productor
directo, el trabajador. El capitalista paga, por ejemplo, el valor diario de la fuerza de
trabajo. Su uso, como el de cualquier otra mercancía que haya alquilado por un día - un
caballo, por ejemplo -, le pertenece, pues, por todo el día. El uso de la mercancía
pertenece al comprador de la mercancía, y de hecho el poseedor de la fuerza de trabajo,
al dar su trabajo, no da más que el valor de uso que ha vendido. Desde el momento en
que entró en el taller del capitalista, perteneció al capitalista el valor de uso de su fuerza
de trabajo, o sea, su uso, el trabajo. Mediante la compra de la fuerza de trabajo, el
capitalista ha incorporado el trabajo mismo, levadura viva, o los inertes elementos
formadores del producto, que también le pertenecen a él. Desde su punto de vista, el
proceso de trabajo no es sino el consumo de la mercancía tuerza de trabajo que él ha
comprado, pero que no puede consumir más que añadiéndose medios de producción. El
proceso de trabajo es un proceso entre cosas que el capitalista ha comprado, entre
cosas que le pertenecen. Por eso, el producto de ese proceso le pertenece exactamente
igual que el producto del proceso de fermentación que discurre en su bodega”.
(El Capital, Libro primero. Grijalbo, Barcelona 1976, Vol. 2, Pág. 201).
10.3. Alienación ideológica:
(Ver lo expuesto en el apartado: 9. El concepto de ideología, hojas 458 y 459).
209
Filosofía – 2º Marxismo
Conclusiones sobre la alienación
La alienación básica y fundamental es la alienación económica, el trabajo como
actividad alienante del obrero en la sociedad capitalista. Se trata de una alienación
estructural y radical, inherente al modo de producción capitalista. Marx realiza una
crítica teórica de la economía política. Y lo hace precisando el significado de
términos como «valor de uso» y «valor de cambio», «mercancía», «trabajo
general abstracto», «plusvalía», «capital constante y capital variable»,
«acumulación del capital», etc.
La alienación económica promueve otras dos formas de alienación: la alienación
social y política. Estas dos formas de alienación (social y política) van
estrechamente relacionadas, y segregan un conjunto de representaciones
ideológicas que tienden a obnubilar (ocultar, disfrazar) y justificar la situación
real.
Alienación económica, social y política vienen complementadas por otras dos
formas: religiosa y filosófica (ideológica).
Alienación religiosa:
- La religión, a juicio de Marx, no es constitutiva del ser humano. Lo religioso
está muy estrechamente relacionado con la organización económica, social y
política, aportándole una justificación ideológica y estabilidad, en la medida
en que propone una liberación que no es de este mundo y que no requiere
transformación de la estructura social.
- La religión es un modo de existencia intrínsecamente falseada, una forma de
alienación cuyos síntomas son la resignación, la justificación trascendente de la
injusticia social y la compensación en el cielo de la sociedad opresiva. Es una
proyección del hombre, como afirmaba Feuerbach. Su raíz no está en un
sentimiento humano religioso, sino en la miseria y desgarramiento de la vida
social.
- No hay lugar para plantear con sentido el problema de Dios y carece de
interés la pregunta por un ser extraño, por encima de la naturaleza y del
hombre, en la interpretación marxista. Da por supuesto que la transformación
práctica de las condiciones materiales de vida (socio - económicas) acabarán
con la religión y el sentimiento religioso del hombre.
Alienación filosófica: Como conjunto de representaciones e ideas, la filosofía
constituye un modo singular de alienación, con una poderosa función ideológica:
sólo interpreta la realidad, y además la interpreta falsamente.
11. EL HUMANISMO MARXISTA:
210
Filosofía – 2º Marxismo
Contrariamente a lo que algunos sostienen se puede afirmar que la idea central de la
preocupación teórica y revolucionaria de Marx es su humanismo radical. Ante la
imposibilidad de proponer un humanismo ideal Marx parte de la situación real del
hombre oprimido (la clase obrera) que vive explotado y humillado.
Marx trató el problema antropológico básicamente en sus obras de juventud y en
controversia con el pensamiento de Hegel y de Feuerbach.
- Hegel (1770 – 1831), principal representante del Idealismo alemán, concibe al
hombre como Espíritu y la esencia humana es el pensamiento “autoconciencia”.
- Feuerbach (1804 – 1872), miembro de la izquierda hegeliana, rechaza que la
esencia humana sea el Espíritu, la “autoconciencia”, y reivindica como primario el
cuerpo, la sensibilidad, la pasión, el deseo, el amor, las relaciones humanas...
Al tratar de definir el ser humano, Marx lo sitúa siempre en relación con Dios, con
la naturaleza, con la sociedad y con la historia, pero formando una unidad inseparable.
La mayoría de los hombres, los proletarios, viven explotados y humillados por
una minoría burguesa capitalista, que les impide realizar las enormes posibilidades de
su libertad. de ahí la necesidad de establecer las condiciones las condiciones materiales
que posibiliten que la dignidad arrebatada sea devuelta al hombre proletario.
Preocupado por este objetivo, Marx plantea, en su análisis de la sociedad, el
camino que la filosofía debe seguir para lograr la liberación del hombre. La historia
recoge, por una parte, el largo proceso de deshumanización y de alienaciones por las
que ha pasado el hombre, lo que Marx llama “la prehistoria de la sociedad humana”.
Pero, por otra parte, la historia es la preparación paulatina para la liberación de esas
alienaciones y ya está cerca el momento en que el hombre podrá conseguir su ideal
humano de libertad y de dignidad.
La esencia del hombre, según Marx, se caracteriza por ser:
Material: El hombre es un ser material y natural.
No terminado: El hombre nunca está hecho del todo, sino en constante
desarrollo hacia su plenitud.
Histórico: El hombre es el protagonista y el que hace la historia, individual y
colectivamente.
Práctico (activo): La característica fundamental del hombre es transformar la
realidad mediante la praxis, para conseguir su liberación.
El humanismo marxista se caracteriza por ser:
Ético: Tiene una jerarquía de valores en la que el hombre es el valor supremo.
Ateo: El hombre debe confiar en sus fuerzas. Si Dios existiera haría imposible
la tarea del hombre. Si Dios es el amo, entonces el hombre sólo puede ser el
esclavo.
211
Filosofía – 2º Marxismo
Materialista: Rechaza a Dios, porque quiere afirmar al hombre. La
transformación del mundo hay que buscarla dentro del mundo y no esperarla en
un más allá..
Económico: La historia se explica desde la economía, que es su factor
fundamental.
Social o comunitario: El humanismo marxista es solidario con toda la
humanidad. “Proletarios del mundo uníos”. El individualismo del liberalismo
económico va contra el hombre.
Revolucionario: Lo importante es la “praxis” (tesis XI) para cambiar la
sociedad. Por eso el marxismo es revolucionario para cambiar las estructuras
sociales.
Científico: El marxismo es praxis, pero también es teoría. “No hay praxis
revolucionaria sin teoría revolucionaria”, dice Lenin.
El “hombre nuevo”:
Es el futuro hombre nuevo, que se caracterizará por haber superado todas las
alienaciones, haber desarrollado plenamente su naturaleza humana y por haberse
reconciliado consigo mismo y con los demás hombres en una nueva sociedad, la
sociedad comunista. Se trata, pues, de un humanismo profundamente utópico, en el que
los humanos podrán desarrollar plenamente todas sus posibilidades. (Paraíso
comunista).
HUMANISMO
ESENCIA HUMANA ALIENACIÓN HOMBRE NUEVO
(Afirmación) (Negación) (Negación de la negación)
Ser supremo Religiosa COMUNISMO:
Ser natural activo Ideológica Superación de las
Ser social Trabajo alienaciones.
Ser histórico Desarrollo humano.
TEXTOS:
9. El hombre, ser natural:
212
Filosofía – 2º Marxismo
“El hombre es inmediatamente ser natural Como ser natural, y como ser natural
vivo, está, de una parte, dotado de fuerzas naturales, de fuerzas vitales, es un ser
natural activo, estas fuerzas existen en él como talentos y capacidades, como impulsos;
de otra parte, como ser natural, corpóreo, sensible, objetivo, es, como el animal y la
planta, un ser paciente, condicionado y limitado; esto es, los objetos de sus impulsos
existen fuera de él, en cuanto objetos independientes de él, pero estos objetos son
objetos de su necesidad, indispensables y esenciales para el ejercicio y afirmación de
sus fuerzas esenciales. El que el hombre sea un ser corpóreo, con fuerzas naturales,
vivo, real, sensible, objetivo, significa que tiene como objetivo de su ser, de su
exteriorización vital, objetivos reales, sensibles, o que sólo en objetos reales, sensibles,
puede exteriorizar su vida”.
(Marx, K. Manuscritos: Economía y filosofía, Alianza, Madrid 1986, Pág.194 – 195).
10. El humanismo marxiano:
“El hombre, sin embargo, no es sólo ser natural, sino ser natural humano, es
decir, un ser que es para sí, que por ello es ser genérico, que en cuanto tal tiene que
afirmarse y confirmarse tanto en su ser como en su saber. Ni los objetos humanos son,
pues, los objetos naturales tal como se ofrecen inmediatamente, ni el sentido humano,
tal como inmediatamente es, tal como es objetivamente, es sensibilidad humana,
objetividad humana. Ni objetiva ni subjetivamente existe la naturaleza inmediatamente
ante el ser humano en forma adecuada; y como todo lo natural tiene que nacer, también
el hombre tiene su acto de nacimiento, la historia, que sin embargo, es para él una
historia sabida y que, por tanto, como acto de nacimiento con conciencia, es acto de
nacimiento que se supera a si mismo. La historia es la verdadera historia natural del
hombre...
Vemos aquí cómo el naturalismo realizado, o humanismo, se distingue tanto del
idealismo como del materialismo y es, al mismo tiempo, la verdad unificadora de
ambos. Vemos, también, cómo sólo el naturalismo es capaz de comprender el acto de la
historia universal”.
(Marx, K. Manuscritos: Economía y filosofía, Alianza, Madrid 1986, Pág. 193–196).
11. El trabajo diferencia el hombre de los animales:
“La primera premisa de toda historia humana es, naturalmente la existencia de
individuos humanos vivientes. El primer estado de hecho comprobable es, por tanto, la
organización corpórea de estos individuos y, como consecuencia de ello, su
comportamiento hacia el resto de la naturaleza. No podemos entrar a examinar aquí,
naturalmente, ni la contextura física de los hombres mismos ni las condiciones naturales
con que los hombres se encuentran: las geológicas, las oro - hidrográficas, las climáticas
y las de otro tipo. Toda historiografía tiene necesariamente que partir de estos
fundamentos naturales y de la modificación que experimentan en el curso de la historia
por la acción de los hombres.
“Podemos distinguir al hombre de los animales por la conciencia, por la religión o
por lo que se quiera. Pero el hombre mismo se diferencia de los animales a partir del
momento en que comienza a producir sus medios de vida, paso éste que se halla
213
Filosofía – 2º Marxismo
condicionado por su organización corporal. Al producir sus medios de vida, el hombre
produce indirectamente su propia vida material.
El modo como los hombres producen sus medios de vida depende, ante todo, de la
naturaleza misma de los medios de vida con que se encuentran y que se trata de
reproducir. Este modo de producción no debe considerarse solamente en cuanto es la
reproducción de la existencia física de los individuos. Es ya, más bien, un determinado
modo de la actividad de estos individuos, un determinado modo de manifestar su vida,
un determinado modo de vida de los mismos. Tal y como los individuos manifiestan su
vida, así son. Lo que son coincide, por consiguiente, con su producción, tanto con lo
que producen como con el modo cómo producen. Lo que los individuos son depende,
por tanto, de las condiciones materiales de su producción”.
(Marx, K. La ideología alemana, Grijalbo, Barcelona 1970, Pág. 19 – 20).
12. DIALÉCTIA Y MATERIALISMO:
14.1. Resumen histórico de la dialéctica:
Dialéctica procede del griego “dialektiké”, del verbo “dialego”, que significa
conversar, discutir.
Históricamente, el término “dialéctica” tiene los significados siguientes:
Arte de la conversación y discusión y es el equivalente medieval de la lógica.
En Platón, la dialéctica aparece como el conocimiento progresivo y ascendente
desde la opinión (“doxa”) hasta el conocimiento de las ideas (“episteme”).
En Kant Dialéctica trascendental se refiere al uso ilegítimo de las categorías, más
allá de los datos empíricos, en la metafísica.
Hegel describe el movimiento dialéctico como los procesos de negación y
mediación, que siguen a un primer momento de simple posición de una cosa o un
concepto. Las fases de este movimiento, o momentos de la dialéctica, han recibido
corrientemente los nombres de tesis, antítesis y síntesis:
- La tesis es la posición o simple afirmación de algo.
- La antítesis o negación supone un contraste a la vez que un conflicto: las
cosas y el pensamiento son sustancialmente contradicción, como ya
expresaba antiguamente Heráclito.
- La síntesis es el intento de solución de la contradicción, que a la vez recoge
y supera la tesis y la antítesis.
Marx adopta el método dialéctico hegeliano, pero cambia el concepto de realidad
ideal por el de realidad material socioeconómica y el de fases sucesivas del
Espíritu por el de fases de la historia real de la humanidad. El motor de la dialéctica,
que en Hegel es la contradicción en la conciencia, en Marx son las contradicciones
de la sociedad, que se manifiestan en la lucha de clases, debidas al conflicto entre
las “relaciones de producción” y las “fuerzas de producción”.
214
Filosofía – 2º Marxismo
14.2. Inversión de la dialéctica hegeliana:
El llamado “Materialismo Dialéctico” fue en parte heredado por Marx y Engels de
Hegel, pero al mismo tiempo fue profundamente transformado. La dialéctica idealista
hegeliana se convierte en la dialéctica materialista marxista. La novedad esencial de
la dialéctica marxista radica en su orientación práctico – crítica (Teoría y Praxis) de
transformación revolucionaria de la historia.
El marxismo realiza una inversión de la dialéctica idealista de Hegel, liberándola
de su forma abstracta e idealista y dándole una forma racional. Marx le da la vuelta a
Hegel: estaba sobre la cabeza y lo pone sobre los pies, sobre la tierra, sobre la
materia. El idealismo de Hegel se invierte convirtiéndose en el materialismo marxista.
Una vez liberada la dialéctica hegeliana de su fundamento idealista se convierte en un
método de análisis de la realidad social – histórica.
“Mi método dialéctico, no sólo difiere fundamentalmente del de Hegel, sino que
le es directamente opuesto. Para Hegel,..., es el demiurgo de la realidad, la cual sólo
es su manifestación externa. Para mí, a la inversa, lo ideal no es más que lo material,
transpuesto e interpretado en la cabeza del hombre... Hegel pone la dialéctica al
revés. No hay más que darle la vuelta para descubrir el núcleo racional bajo la
envoltura mística”. (Marx, K. El Capital. Crítica de la economía política, en F.
Canals, Textos de los grandes filósofos: edad contemporánea, Herder, Barcelona
1990, Pág.27).
HEGEL
DIALÉCTICA IDEALISTA
inversión
DIALÉCTICA MATERIALISTA
MATERIALISMO
DIALÉCTICO
HISTORIA
ECONOMÍA
215
MATERIALISMO NATURALEZA
HISTÓRICO
Filosofía – 2º Marxismo
MARX ENGELS
HISMAT DIAMAT
14.3. Categorías de la dialéctica marxista:
Las categorías de la dialéctica marxista son:
1. CONTRADICCIÓN: La dialéctica es la expresión de un movimiento real en el que
surgen las contradicciones, que son superadas pero dan lugar a nuevas contradicciones.
Las contradicciones que le interesan a Marx son las contradicciones económicas y
sociales que dan lugar ala lucha de clases.
2. TOTALIDAD: “Lo verdadero es el todo”. Los elementos aislados no tienen sentido
y han de explicarse dentro del todo, pero no un todo abstracto sino un todo real y
concreto.
3. ESENCIA: Hay que descubrir la verdadera esencia y las leyes profundas de la
realidad, para no caer en la falsa conciencia y en la ideología.
4. SUPERACIÓN (“Aufhebung”, Negación de la negación): Todas las
contradicciones de la historia o del capitalismo son superadas por medio de la
revolución.
14.4. Materialismo dialéctico (Engels):
El marxismo recibió los nombres de “Materialismo Dialéctico” y “Materialismo
Histórico”, nomenclatura que se debe al marxismo soviético y que Marx desconoció.
El “Materialismo histórico” es una teoría que elaboró Marx en colaboración con
Engels. Mientras que el “Materialismo dialéctico” es una teoría elaborada solamente
por Engels.
Marx aplicó solamente la dialéctica a la comprensión y análisis de la sociedad y
de la historia humana, pero nunca aplicó la dialéctica a la naturaleza solamente, como
hará Engels.
Engels, a diferencia de Marx, aplicó la dialéctica a la naturaleza. Y así definió la
dialéctica como “la ciencia de las leyes del movimiento y del desenvolvimiento de la
naturaleza, de la sociedad humana y del pensamiento” (Antidühring, Pág. 157).
14.5. Leyes de la dialéctica:
Engels, influenciado por la filosofía hegeliana, por el desarrollo de la química y la
biología y por la teoría evolucionista de Darwin, sostiene el dinamismo interno de la
materia y su desarrollo gradual, de acuerdo a unas leyes, que expone en su obra
216
Filosofía – 2º Marxismo
“Dialéctica de la Naturaleza”. Todo el cosmos está sometido a estas leyes de la
dialéctica:
- Ley de acción recíproca o conexión universal: Todo influye en todo.
- Ley de penetración o síntesis de contrarios: Toda la realidad es el resultado de una
lucha de contrarios.
- Ley de la transformación de la cantidad en cualidad (Saltos cualitativos): Los
cambios cuantitativos se transforman en cambios cualitativos cuyo resultado es un
nuevo ser.
- Ley de la negación de la negación: Todo cambio es negación de un estado anterior,
pero a la vez, es conservación y superación de ese mismo estado (“aufhebung”).
Esta concepción del “Materialismo Dialéctico” de Engels será heredada, a través de
Lenin, por el marxismo soviético y es conocido como “marxismo ortodoxo”.
En resumen, puede decirse que la esencia del “Materialismo Dialéctico” reside en
que la causa de todo movimiento de la materia reside en la lucha de contrarios y en
su contradicción. La materia es automotriz, es decir, no necesita de ningún agente
externo (Demiurgo, Dios...) para ser movida, es ella la que crea su propio movimiento.
14.6. Interpretaciones posteriores del marxismo:
Además de la inspiración marxista que inspira las ideas de los regímenes políticos
llamados comunistas, hay otros sistemas filosóficos que se dicen marxistas. De forma
resumida, se puede distinguir, además de la interpretación ortodoxa, estas otras dos
interpretaciones llamadas heterodoxas:
a) Interpretación humanista: Tiene como idea central la persona humana, como
valor absoluto y primero, cuya esencia es la libertad. la economía, que tiene la
máxima importancia en Marx, no es el centro sino un instrumento al servicio del
hombre. Está representada por Lukács (Checoslovaquia), Schaff (Polonia),
Bloch (Alemania), Garaudy (Francia)...
b) El marxismo no es un humanismo, sino un modo de conocimiento de la
realidad: Es el modelo representado por Althusser.
TEXTOS:
12. Las leyes de la dialéctica:
“Las leyes de la dialéctica se abstraen, por tanto, de la historia de la naturaleza y de
la historia de la sociedad humana. Dichas leyes no son, en efecto, otra que las leyes más
generales de estas fases de desarrollo histórico y del mismo pensamiento. Y se reducen,
en lo fundamental, tres:
- ley del trueque de la cantidad en cualidad, y viceversa
217
Filosofía – 2º Marxismo
- ley de la penetración de los contrarios;
- ley de la negación de la negación.
Las tres han sido desarrolladas por Hegel, en su versión idealista, como simples
leyes del pensamiento... El error reside en que estas leyes son impuestas, como leyes del
pensamiento, a la naturaleza y a la historia, en vez de derivarlas de ellas... Pero, si
invertimos los términos, todo resulta más sencillo, y las leyes dialécticas, que en
filosofía idealista parecían algo extraordinariamente misterioso, resultan
inmediatamente sencillas y claras como la luz del sol. ...
La dialéctica llamada objetiva domina toda la naturaleza, y la que se llama
dialéctica subjetiva, el pensamiento dialéctico, no es sino el reflejo del movimiento a
través de contradicciones que se manifiesta en toda la naturaleza, contradicciones que,
en su pugna constante y en su tránsito final de un término a otro o elevándose ambos
términos a una forma superior, son precisamente las que condicionan la vida de la
naturaleza. Atracción y repulsión. En el magnetismo comienza la polaridad”.
(Engels, F. Dialéctica de la naturaleza, Grijalbo, Barcelona 1979, Pág. 49 y 212.)
13. La inversión hegeliana de la dialéctica:
“Mi método dialéctico, no sólo difiere fundamentalmente del de Hegel, sino que le
es directamente opuesto. Para Hegel, el proceso mental, del que llega hasta hacer un
sujeto independiente bajo el nombre de idea, es el demiurgo de la realidad, la cual sólo
es su manifestación externa. Para mí, a la inversa, lo ideal no es más que lo material,
transpuesto e interpretado en la cabeza del hombre. ...
El misticismo en que se envuelve la dialéctica en manos de Hegel no impide
absolutamente que sea él quien haya expuesto el primero sus formas generales de
movimiento de un modo comprensivo y consciente. Hegel pone la dialéctica al revés.
No hay más que darle la vuelta para descubrir el núcleo racional bajo la envoltura
mística”.
(Marx, K. El Capital. Crítica de la economía política, en F. Canals, Textos de los
grandes filósofos: edad contemporánea, Herder, Barcelona 1990, Pág.27 – 28).
15. MATERIALISMO HISTÓRICO:
15.1. Hegel y Marx:
La concepción materialista de la historia recibe el nombre de “Materialismo
histórico”, nomenclatura que se debe al marxismo oficial soviético y que Marx
desconoció.
El término “materia” tiene en Marx un sentido económico y se refiere a la
producción económica y el término “historia” se refiere a la historia y a la sociedad
humana.
218
Filosofía – 2º Marxismo
El Materialismo Histórico nace como una teoría científica sobre la historia y la
sociedad humana (“Teoría”) y la forma de transformarla (“Praxis”)
Marx desarrolla su teoría del Materialismo Histórico en oposición a la filosofía
idealista de la historia de Hegel. En su obra la “Ideología alemana” afirma que no son
las ideas las que dirigen la historia, sino la producción material. No es la vida
espiritual (religión, filosofía, derecho...) lo más importante de la historia, como sostiene
Hegel, sino la vida material, es decir, lo que los seres humanos producen, cómo
producen y con qué instrumentos producen.
“Totalmente al contrario de lo que sucede en la filosofía alemana, que desciende
del cielo a la tierra, aquí se asciende de la tierra al cielo. Es decir, no se parte de lo
que los hombres dicen, se representan o imaginan... se parte del hombre que
realmente actúa. ... No es la conciencia la que determina la vida (forma de vida),
sino la vida la que determina la conciencia”. (Marx, K – Engels, F. Ideología
alemana, o. c. pag. 25).
Hegel las ideas dirigen la historia
Marx la producción material dirige la historia
15.2. La historia. Los modos y relaciones de producción:
Por esta razón, «lo que los individuos son depende de las condiciones materiales
de su producción». La esencia humana no está en las ideas, sino en las condiciones de
vida material, y más concretamente, en la producción de los medios de subsistencia.
Engels señala en una carta a Starkemburg (25 Enero de 1894) que la economía es
la base de todo: “El desarrollo político, jurídico, filosófico, literario, artístico, etc.,
descansa sobre el desarrollo económico”.
Pero la mejor formulación del “Materialismo Histórico” nos lo proporciona el
propio Marx en el prefacio a la Contribución a la crítica de la economía política:
"En la producción social de su vida, los hombres traban determinadas relaciones
necesarias, independientes de su voluntad, relaciones de producción, que
corresponden a un determinado estadio de desarrollo de sus fuerzas productivas
materiales. La totalidad de estas relaciones de producción constituye la estructura
económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta una superestructura
económica, jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas sociales
de conciencia. El modo de producción de la vida material determina el proceso de la
vida social, política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que
determina su ser, sino, a la inversa, su ser social el que determina su conciencia. En
un determinado estadio de su desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la
sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes. ... De
formas de desarrollo que eran de las fuerzas productivas, estas relaciones de
producción se convierten en sus trabas. Empieza entonces un proceso de revolución
social. Con la alteración del fundamento económico se subvierte más rápida o más
lentamente toda la gigantesca superestructura. ... Del mismo modo que no se puede
219
Filosofía – 2º Marxismo
juzgar a un individuo por lo que él se imagina ser, tampoco es posible juzgar una tal
época de transformación por su conciencia, sino que hay que explicar ésta por las
contradicciones de la vida material, por el conflicto existente entre las fuerzas
productivas y las relaciones de producción". (Marx, K., Prefacio a
Contribución a la crítica a la economía política, Alberto Corazón, Madrid, 1970,
Pág. 37 – 38).
En el sistema de Marx hay una idea básica: el trabajo actúa como elemento
transformador de la realidad. El mundo material no depende de las ideas, sino de los
modos de producción. Para Marx la Historia se reduce al esfuerzo por satisfacer las
necesidades humanas. Este es el principio por el que se mueve la historia (el de la
satisfacción de las necesidades humanas). Toda la historia es la historia de las
contradicciones reales existentes (no entre ideas, como en la filosofía hegeliana) entre
las fuerzas productivas y las relaciones de producción, expresada en la lucha de
clases, que se convierte en el motor de la historia.
Esfuerzo por satisfacer las necesidades humanas
Determina la Historia
El modo de producción y las relaciones sociales
15.3. Conceptos básicos del materialismo histórico:
Esquema
Fuerzas productivas
Infraestructura
Relaciones de producción
Modos de producción
Estructura jurídica
Superestructura Estructura política
Estructura ideológica
La infraestructura La superestructura
Revolución social Nueva formación social
Lucha de clases Motor de la historia
A partir de aquí se pueden establecer los conceptos básicos del materialismo
histórico, entendido como explicación de las estructuras sociales y de las leyes que
rigen los distintos cambios históricos:
220
Filosofía – 2º Marxismo
1. La historia humana es la sucesión dialéctica de los distintos modos de
producción: primitivo o asiático (propiedad colectiva), antiguo (siervos –
esclavos), feudal (señores – esclavos) y capitalista (burgueses – proletarios).
2. Un modo de producción comprende dos partes o elementos: La infraestructura y
la superestructura.
3. La infraestructura es la base económica y social y está constituida por dos
elementos: Las fuerzas productivas y las relaciones de producción.
4. Las fuerzas productivas (“Produktivkräfte”) están formadas por los medios e
instrumentos de producción (tecnología, instrumentos, máquinas, materias
primas...) y por los productores directos (trabajadores), pues los instrumentos no
producen solos sin la participación y control humano.
5. Las relaciones de producción (“Produktionsverhältnisse”) son las relaciones que se
establecen entre los propietarios de los medios de producción y los productores
directos, que no son propietarios de esos medios. Son unas relaciones de
explotadores – explotados en todas las sociedades clasistas y se manifiestan en el
ámbito jurídico como relaciones de propiedad.
6. La estructura económica es la base de todo el edificio social en cualquier época
histórica, por eso Marx la llama también infraestructura porque es la base donde se
apoya el resto del edificio social (la superestructura). También le lama producción
material por oposición a producción espiritual.
7. La superestructura es el montaje jurídico – ideológico para justificar la
infraestructura económica y está constituida por la estructura jurídica, política e
ideológica.
8. La estructura jurídico – política la constituyen el Estado y el Derecho que tienden a
conservar y perpetuar la infraestructura. El Estado y el derecho es un instrumento de
sometimiento y de dominio de las clases dominantes sobre los dominados.
9. La estructura ideológica está formada por las distintas formas ideológicas o de
conciencia: arte, religión, filosofía, moral... que justifican y legitiman la
infraestructura. Es propio de las ideologías afirmar como valores universales lo que
en realidad no es más que la expresión de los intereses de la clase dominante.
(Recordar lo dicho al tratar de la alienación ideológica).
10. La infraestructura económica determina o condiciona la superestructura
ideológica, política... en cada época. Entre ambas hay una relación dialéctica de
influjo mutuo, aunque la economía es siempre lo más importante para Marx y es lo
material lo que condiciona lo espiritual.
11. Contradicción: Es una categoría dialéctica tomada de Hegel, que se refiere a la no
correspondencia o desfase entre las fuerzas productivas y las relaciones de
producción, y que provoca la lucha de clases y la revolución social, que dará paso a
una nueva formación social. La contradicción es, pues, el motor del cambio social e
histórico.
221
Filosofía – 2º Marxismo
12. La lucha de clases es el motor de la historia: el factor determinante del cambio
histórico es la contradicción entre las fuerzas productivas y las relaciones de
producción, entre explotadores y explotados. Se produce por tanto la lucha de
clases y la revolución social, que dará paso a una nueva formación social.
Esquema
MATERIALISMO HISTÓRICO
HISTORIA
PRIMITIVO
(Propiedad colectiva)
Evolución dialéctica
ANTIGUO
(Libres – esclavos)
MODOS DE PRODUCCIÓN
FEUDAL
(Señores – esclavos)
CAPITALISTA
(Burgueses – proletarios)
SUPERESTRUCTURA Ideología (Ideas)
(Producción espiritual) Derecho - Estado
Determina Influye
Fuerzas Relaciones de
Productivas produc
INFRAESTRUCTURA
(medios de ción
(Producción material)
producción) (Explotadores
- explotado)
Contradicción Lucha de clases
REVOLUCIÓN
222
Filosofía – 2º Marxismo
MOTOR DE LA HISTORIA
15.4. Situación del proletariado y propiedad privada:
Preocupado por devolver al hombre su dignidad, Marx realiza en el Capital una
profunda crítica de la sociedad capitalista que impide la liberación del hombre.
En el sistema capitalista, el trabajador es un eslabón en la cadena de producción
y se convierte en una mercancía más, que cae dentro de las leyes del mercado,
especialmente la ley de la oferta y de la demanda que obliga a abaratar los costos de
producción para poder competir. Al haber una oferta abundante de mano de obra, el
capital puede comprar el trabajo del obrero a bajo coste, lo que provoca una fuerte
explotación del proletariado.
Para Marx, la causa de esta explotación está en que los medios de producción
son propiedad de la clase capitalista, es decir, en la propiedad privada. Es necesario
transformar la economía y la forma de propiedad y ponerlas al servicio de todos los
hombres.
15.5. Valor de uso y valor de cambio. Plusvalía:
En toda mercancía Marx distingue entre valor de uso y valor de cambio y plusvalía:
Valor de uso: Es la utilidad que tiene una mercancía para satisfacer
determinadas necesidades. Por ejemplo, el vestido tiene un valor de uso que es el
que presta al hombre al satisfacer su necesidad de abrigo.
Valor de cambio: Es la cantidad por la que se cambia esa misma mercancía, ya
sea dinero u otra mercancía. El valor de cambio no depende de la naturaleza misma
de la mercancía, sino del valor que ésta tiene en el mercado, debido a la ley de la
oferta y la demanda (escasez, abundancia...).
Plusvalía: Designa la parte del valor producido por el trabajo asalariado que no
se le paga al obrero y que es apropiada por el capitalista. La «mercancía fuerza de
trabajo» produce más valor del que es pagado en el salario, lo que está en la base de
la acumulación de capital. Por ello, si el capital puede generar valor es sólo porque
es una acumulación de fuerza de trabajo no pagada. Esta es la base de la explotación
capitalista.
15.6. La revolución y la liberación:
223
Filosofía – 2º Marxismo
Marx piensa que la historia, el hombre está en condiciones de dar el salto de la
sociedad capitalista a una sociedad socialista, que libere al hombre de sus
alienaciones. Este salto no es posible sin una revolución previa.
La revolución tiene como meta acabar con la propiedad privada, para así acabar
con las diferencias sociales a las que da lugar. La dictadura del proletariado permite la
destrucción de los últimos restos del capitalismo, hasta dar paso a un estado sin clases.
Surge así el “paraíso comunista”, donde se produce el pleno desarrollo de todos los
hombres.
TEXTOS:
14. La concepción materialista de la historia:
“La concepción materialista de la historia parte del principio de que la
producción y, junto con ella, el intercambio de sus productos constituyen la base de
todo el orden social; que en toda sociedad que se presenta en la historia la distribución
de los productos y, con ella, la articulación social en clases o estamentos, se orienta por
lo que se produce y por cómo se produce, así como por el modo cómo se intercambia lo
producido. Según esto, las causas últimas de todas las modificaciones sociales y las
subversiones políticas no deben buscarse en las cabezas de los hombres, en su creciente
comprensión de la verdad y la justicia eternas, sino en las transformaciones de los
modos de producción y de intercambio; no hay que buscarlas en la filosofía, sino en la
economía de las épocas de que se trate”
(Engels, F. Antí-Duhring, Grijalbo, México 1968, trad. de M. Sacristán, Pág. 264).
15. La mercancía: el valor de uso y el valor de cambio:
“La riqueza de las sociedades en las que domina el modo de producción capitalista
aparece como una gigantesca acumulación de mercancías, y la mercancía como la forma
elemental de esa riqueza. Por eso nuestro estudio empieza con el análisis de la
mercancía.
La mercancía es, por de pronto, un objeto exterior, una cosa que, por sus
propiedades, satisface necesidades humanas de alguna clase. La naturaleza de estas
necesidades -el que procedan, por ejemplo, del estómago o de la fantasía- no hace a la
cosa. Tampoco se trata aquí de cómo satisface la cosa la necesidad humana, si
inmediatamente como medio de subsistencia, esto es, como objeto de goce, o por un
rodeo, como medio de producción.
Toda cosa útil, como el hierro, el papel, etc., se tiene que considerar desde dos
puntos de vista, según la cualidad y según la cantidad.
La utilidad de una cosa la convierte en valor de uso. Pero esa utilidad no es nada
que flote en el aire. Condicionada por las propiedades del cuerpo de la mercancía, no
existe sin ellas. Por tanto, el cuerpo mismo de la mercancía, como hierro, trigo,
diamante, etc., es un valor de uso, un bien. Ese carácter suyo no depende de que la
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apropiación de sus propiedades útiles le cueste al hombre mucho o poco trabajo. Al
considerar los valores de uso se presupone siempre su determinación cuantitativa, como,
por ejemplo, docenas de relojes, codos de lienzo, toneladas de hierro, etc. Los valores
de uso de las mercancías suministran el material de una disciplina especial, la
merceología. El valor de uso no se realiza más que en el uso o el consumo. Son valores
de uso los que constituyen el contenido material de la riqueza, cualquiera que sea la
forma social de ésta. En la forma de sociedad que hemos de considerar constituyen al
mismo tiempo los portadores materiales del valor de cambio.
El valor de cambio aparece de pronto como la razón cuantitativa, la proporción en
la cual se cambian los valores de uso de una clase por valores de uso de otra clase,
relación que cambia constantemente con el tiempo y el lugar. Por eso, el valor de
cambio parece cosa de azar y puramente relativa, y un valor de cambio interior a la
mercancía, inmanente (valeur intrinsèque) se presenta como una “contradictio in
adjecto”.
(Marx, K. El Capital, Libro primero. Grijalbo, Barcelona 1976, Vol.1, Pág. 43 - 44.
16. La concepción materialista de la historia:
“Esta concepción de la historia consiste, pues, en exponer el proceso real de
producción, partiendo para ello de la producción material de la vida inmediata, y en
concebir la forma de intercambio correspondiente a este modo de producción y
engendrada por él, es decir, la sociedad civil en sus diferentes fases, como el
fundamento de toda la historia, presentándola en su acción en cuanto estado y
explicando en base a ella todos los diversos productos teóricos y formas de la
conciencia, la religión, la filosofía, la moral, etc., así como estudiando a partir de esas
premisas su proceso de nacimiento, lo que, naturalmente, permitirá exponer las cosas en
su totalidad (y también, por ello mismo, la acción recíproca entre estos diversos
aspectos). No se trata de buscar una categoría en cada período, como hace la concepción
idealista de la historia, sino de mantener siempre sobre el terreno histórico real, de no
explicar la práctica partiendo de la idea, de explicar las formaciones ideológicas sobre
la base de la práctica material, por donde se llega, consecuentemente, al resultado de
que todas las formas y todos los productos de la conciencia no brotan por obra de la
crítica espiritual, mediante la reducción a la «autoconciencia» o la transformación en
«fantasmas», «espectros», «visiones», etc., sino que sólo pueden disolverse por el
derrocamiento práctico de las relaciones sociales reales, de que emanan estas quimeras
idealistas; de que la fuerza propulsora de la historia, incluso la de la religión, la
filosofía y toda otra teoría, no es la crítica, sino la revolución. Esta concepción revela
que la historia no termina disolviéndose en la «autoconciencia», como el «espíritu del
espíritu», sino que en cada una de sus fases se encuentra un resultado material, una
suma de fuerzas de producción, una relación históricamente creada con la naturaleza y
entre unos y otros individuos, que cada generación transfiere a la que le sigue, una masa
de fuerzas productivas, capitales y circunstancias, que, aunque de una parte sean
modificadas por la nueva generación, dictan a ésta, de otra parte, sus propias
condiciones de vida y le imprimen un determinado desarrollo, un carácter especial; de
que, por tanto, las circunstancias hacen al hombre en la misma medida en que éste hace
a las circunstancias. Esta suma de fuerzas de producción, capitales y formas de
intercambio social con que cada individuo y cada generación se encuentran como con
algo dado es el fundamento real de lo que los filósofos se representan como la
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«sustancia» y la «esencia del hombre», elevándolo a apoteosis y combatiéndolo”.
(Marx y Engels, La ideología alemana, Grijalbo, Barcelona 1979, Pág. 40 - 41, 54 –
55).
17. El materialismo histórico:
“El resultado general a que llegué y que, una vez obtenido, me sirvió de guía para
mis estudios, puede formularse brevemente de este modo: en la producción social de su
existencia, los hombres entran en relaciones determinadas, necesarias, independientes
de su voluntad; estas relaciones de producción corresponden a un grado determinado de
desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de
producción constituye la estructura económica de la sociedad, la base real, sobre la cual
se eleva una superestructura jurídica y política y a la que corresponden formas sociales
determinadas de conciencia. El modo de producción de la vida material condiciona el
proceso de vida social, política e intelectual en general. No es la conciencia de los
hombres la que determina la realidad; por el contrario, la realidad social es la que
determina su conciencia. Durante el curso de su desarrollo, las fuerzas productoras de la
sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes, o, lo cual
no es más que su expresión jurídica, con las relaciones de propiedad en cuyo interior se
habían movido hasta entonces. De formas de desarrollo de las fuerzas productivas que
eran, estas relaciones se convierten en trabas de estas fuerzas. Entonces se abre una era
de revolución social. El cambio que se ha producido en la base económica trastorna más
o menos lenta o rápidamente toda la colosal superestructura. Al considerar tales
trastornos importa siempre distinguir entre el trastorno material de las condiciones
económicas de producción -que se debe comprobar fielmente con ayuda de las ciencias
físicas y naturales- y las formas jurídicas, políticas, religiosas, artísticas o filosóficas; en
una palabra, las formas ideológicas, bajo las cuales los hombres adquieren conciencia de
este conflicto y lo resuelven. Así como no se juzga a un individuo por la idea que él
tenga de sí mismo, tampoco se puede juzgar tal época de trastorno por la conciencia de
sí misma; es preciso, por el contrario, explicar esta conciencia por las contradicciones
de la vida material, por el conflicto que existe entre las fuerzas productoras sociales y
las relaciones de producción. Una sociedad no desaparece nunca antes de que sean
desarrolladas todas las fuerzas productoras que pueda contener, y las relaciones de
producción nuevas y superiores no se sustituyen jamás en ella antes de que las
condiciones materiales de existencia de esas relaciones hayan sido incubadas en el seno
mismo de la vieja sociedad. Por eso, la humanidad no se propone nunca más que los
problemas que pueda resolver, pues mirando más de cerca, se verá siempre que el
problema mismo no se presenta más que cuando las condiciones materiales para
resolverlo existen o se encuentran en estado de existir. Esbozados a grandes rasgos los
modos de producción asiáticos, antiguos, feudales y burgueses modernos, pueden ser
designados como otras tantas épocas progresivas de la formación económica. Las
relaciones burguesas de producción son la última forma antagónica del proceso de
producción social, no en el sentido de un antagonismo individual, sino en el de un
antagonismo que nace de las condiciones sociales de existencia de los individuos; las
fuerzas productoras que se desarrollan en el seno de la sociedad burguesa crean al
mismo tiempo las condiciones materiales para resolver este antagonismo. Con esta
formación social termina, pues, la prehistoria de la sociedad humana”.
(Marx, K. «Prefacio» en Contribución a la crítica a la economía política, Alberto
Corazón, Madrid 1970, Pág. 37 – 38).
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18. El materialismo y la producción de la vida:
“La producción de la vida, tanto de la propia en el trabajo como de la ajena en la
procreación, se manifiesta inmediatamente como una doble relación - de una parte,
como una relación natural, y de otra, como una relación social -; social, en el sentido de
que por ella se entiende la cooperación de diversos individuos, cualesquiera que sean
sus condiciones de cualquier modo y para cualquier fin. De donde se desprende que un
determinado modo de producción o una determinada fase industrial lleva siempre
aparejado un determinado modo de cooperación o una determinada fase social, modo de
cooperación que es, a su vez, una «fuerza productiva»; que la suma de las fuerzas
productivas accesibles al hombre condiciona el estado social y que, por tanto, la
«historia de la humanidad» debe estudiarse y elaborarse siempre en conexión con la
historia de la industria y del intercambio...
Se manifiesta por tanto, ya de antemano, una conexión materialista de los hombres entre
sí, condicionada por las necesidades y el modo de producción y que es tan vieja como
los hombres mismos; conexión que adopta constantemente nuevas formas y que ofrece,
por consiguiente, una «historia», aun sin que exista cualquier absurdo político o
religioso que también mantenga unidos a los hombres”.
(Marx, Engels, La ideología alemana, Grijalbo, Barcelona 1970,Pág. 30-31 y 40).
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