Provincia de Buenos Aires, Dolores
Dirección General de Cultura y Educación
Dirección Provincial de Educación Superior
Instituto Superior de Formación Docente n° 168
Profesorado de Educación Secundaria de Psicología
Ciclo Lectivo 2024 - 2° año
Psicología y Cultura II
Adolescencia, Violencia y Vulnerabilidad y su Impacto en
una Sociedad de Consumo
Profesora: Victoria Castillo
Alumnos: Azar Belén, Alvarez Micaela, Provazza Aron, Sosa Luciana
Introducción:
Desarrollo
Conclusión:
Bibliografía:
Introducción:
El presente trabajó práctico con modalidad de parcial es sobre la temática seleccionada de
Adolescencia, Violencia y Vulnerabilidad junto a una sociedad de consumo, dicho trabajo se
lleva a cabo en Dolores, Buenos Aires, Argentina por estudiantes de 2° año del profesorado de
Psicología, para la cátedra Psicología y Cultura del Alumno II perteneciente al Instituto Superior
de Formación Docente n° 168. Está temática es importante porque abordamos una de las
etapas del desarrollo humano, la adolescencia, la cual sabemos no solo tiene un carácter
biológico, sino también, histórico, social, cultural, generacional y psicológico, se buscará
ampliar el concepto en cuanto a sus tres etapas, como la temprana, la media y la tardía. Desde
las autoras Vazquez y Lajud, en su obra “Identidades y diversidades del género en la escuela”
lo tomaremos como punto de partida para abordar la vulnerabilidad que vivencia un
adolescente, en especial en el ámbito escolar. Así mismo hablaremos de cómo se puede
generar en el adolescente una violencia simbólica, dentro del contexto escolar, sin dejar de dar
a conocer los distintos tipos de violencia a los que un adolescente es expuesto, tanto dentro
como fuera de la escuela. Para finalizar hablaremos de como en la adolescencia, se ve al
sujeto vulnerable a toda la sociedad de consumo, como lo afecta y sus posibles
consecuencias.
Desarrollo
La adolescencia es una etapa necesaria e importante para hacernos adultos. Pero
esencialmente es una etapa con valor y riqueza en sí misma, que brinda infinitas posibilidades
para el aprendizaje y el desarrollo de fortalezas. Es una etapa desafiante, de muchos cambios
e interrogantes para los adolescentes, pero también para sus padres y adultos cercanos. La
Organización Mundial de la Salud define a la adolescencia como el período de crecimiento
que se produce después de la niñez y antes de la edad adulta, entre los 10 y 19 años.
Independientemente de la dificultad para establecer un rango exacto de edad es importante el
valor adaptativo, funcional y decisivo que tiene esta etapa. En este sentido, se comprende tres
etapas importantes: la adolescencia temprana, entre los 10 y 13 años. Las hormonas
sexuales comienzan a estar presentes y por esto se dan cambios físicos: “pegan el estirón”,
cambian la voz, aparece vello púbico y en axilas, olor corporal, aumento de sudoración y con
esto surge el enemigo de los adolescentes: el acné. Comienzan a buscar cada vez más a los
amigos; la adolescencia media, entre los 14 y 16 años. Comienzan a evidenciarse cambios a
nivel psicológico y en la construcción de su identidad, cómo se ven y cómo quieren que los
vean. La independencia de sus padres es casi obligatoria y es la etapa en la que pueden caer
fácilmente en situaciones de riesgo, y la adolescencia tardía; desde los 17 y puede
extenderse hasta los 21 años. Comienzan a sentirse más cómodos con su cuerpo, buscando la
aceptación para definir así su identidad. Se preocupan cada vez más por su futuro y sus
decisiones están en concordancia con ello. Los grupos ya no son lo más importante y
comienzan a elegir relaciones individuales o grupos más pequeños. Durante la adolescencia,
se producen intensos cambios físicos, psicológicos y sociales. A nivel biológico, se
experimenta un desarrollo puberal controlado por factores neuroendocrinos y hormonales, que
resulta en aceleración y desaceleración del crecimiento, cambios en la composición corporal y
maduración sexual. En el aspecto psicológico, los adolescentes buscan adquirir
independencia, tomar conciencia de su imagen corporal, establecer relaciones con amigos y
definir su identidad sexual, vocacional, moral y personal. Desde el punto de vista social, la
adolescencia es un período de alto riesgo psicosocial, donde los profesionales de la salud
desempeñan un papel crucial en guiar a los jóvenes hacia la adultez competente. La
adolescencia es una etapa de florecimiento, de proyectos, de descubrimiento de sí mismos y
del entorno. Nuestro rol como adultos es justamente el de colaborar para que esto fluya y
habilitar a que pase, sin bloquearlo o enlentecer. Por eso, es fundamental que los padres,
educadores y referentes de los adolescentes tengamos presente que el gran objetivo al
transitar la adolescencia es que puedan aprender a tomar decisiones, aprender de sus errores,
hacerse cargo de sus actos, responder con libertad, funcionar con responsabilidad y crecer en
autonomía, para poder llegar a ser adultos saludables.
La violencia, según el Ministerio de Salud Argentina, puede darse en diferentes situaciones
y manifestarse de múltiples modos. Así, podemos hablar de: Violencia Institucional, Violencia
entre pares, Violencias autoinflingidas (como autolesiones o intentos de suicidio), Violencia
sexual, Agresiones y homicidios. Las violencias van más allá del acto físico, incluyen acosos,
amenazas, intimidaciones, humillaciones, descalificaciones, manipulaciones, presión y control.
Podemos definir las violencias como todo comportamiento o acción dañina a nivel físico
y/o emocional. A las violencias no se las debe considerar como hechos naturales: son una
construcción social e histórica, y por eso es necesario visibilizarlas e intervenir cuando ocurren.
La Ley 26.485 de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia
reconoce los siguientes tipos de violencia: Física, como la que se emplea contra el cuerpo
produciendo dolor, daño o riesgo de producirlo y cualquier otra forma de maltrato agresión que
afecte su integridad física; Psicológica, como la que causa daño emocional y disminución de la
autoestima o perjudica y perturba el pleno desarrollo personal o que busca degradar o controlar
sus acciones, comportamientos, creencias y decisiones, mediante amenaza, acoso,
hostigamiento, restricción, humillación, deshonra, descrédito, manipulación aislamiento; Sexual,
como cualquier acción que implique la vulneración en todas sus formas, con o sin acceso
genital, del derecho de decidir voluntariamente acerca de su vida sexual o reproductiva a través
de amenazas, coerción, uso de la fuerza o intimidación, incluyendo la violación dentro del
matrimonio o de otras relaciones vinculares o de parentesco, exista o no convivencia, así como
la prostitución forzada, explotación, esclavitud, acoso, abuso sexual y trata de personas;
Económica y patrimonial, como la que se dirige a ocasionar un menoscabo en los recursos
económicos o patrimoniales, a través de la perturbación de la posesión, tenencia o propiedad
de sus bienes; la pérdida, sustracción, destrucción, retención o distracción indebida de objetos,
instrumentos de trabajo, documentos personales, bienes, valores y derechos patrimoniales; la
limitación de los recursos económicos destinados a satisfacer sus necesidades o privación de
los medios indispensables para vivir una vida digna; la limitación o control de sus ingresos, así
como la percepción de un salario menor por igual tarea, dentro de un mismo lugar de trabajo;
por último y no menos importante; Simbólica, como la que a través de patrones
estereotipados, mensajes, valores, íconos o signos transmita y reproduzca dominación,
desigualdad y discriminación en las relaciones sociales, naturalizando la subordinación de la
persona en la sociedad. ¿Qué es la violencia por motivos de género? La violencia por
motivos de género es una práctica estructural que viola los derechos humanos y las libertades
fundamentales. La violencia por motivos de género afecta gravemente a mujeres y personas
LGBTI+. Se produce cuando sufren algún tipo de discriminación, agresión, hostigamiento o
degradación por su identidad de género, expresión de género u orientación sexual. ¿Qué es la
violencia contra las mujeres y personas LGBTI+? Violencia contra las mujeres y personas
LGBTI+ es cualquier conducta (una acción, un insulto, una actitud, un silencio o una falta de
colaboración) que produzca un daño a la persona por el solo hecho de ser mujer o persona
LGBTI+. No se trata solo de agresiones físicas. Nada justifica el ejercicio de la violencia. La
víctima nunca es culpable de la violencia que recibe. La violencia de género puede afectar: tu
vida, tu libertad, tu dignidad, tu integridad física, psicológica o sexual, tu situación económica, tu
seguridad. tu acceso al trabajo, a la educación y a la atención médica. Si bien esta violencia
puede ocurrir en ámbitos ya sean privados o públicos, vamos a puntualizar dentro de lo que es
Violencia institucional, la cual es ejercida por funcionarios o funcionarias, profesionales,
personas que integran fuerzas de seguridad y personal perteneciente a cualquier órgano, ente
o institución pública, que obstaculizan o impiden que las mujeres y personas LGBTI+ accedan
a políticas públicas y ejerzan sus derechos.
Las violencias de género atraviesan distintas edades, sectores sociales, realidades
geográficas y temporales. En la adolescencia, la violencia asume formatos que la invisibilizan
en relaciones socio afectivas que conocemos como "amor romántico", pero tienden a reproducir
relaciones verticales, autoritarias y coercitivas entre las chicas y chicos. Es necesario reconocer
la singularidad que esta problemática asume en las relaciones entre adolescentes en contextos
específicos para facilitar su abordaje integral, enfatizando que el buen trato es un derecho y
que, si no se generan relaciones horizontales, respetuosas y amorosas entre adolescentes, los
derechos están vulnerados y hay dinámicas por transformar. Pero… ¿Por qué es central
trabajar la participación adolescente y de las juventudes? Todos estos marcos normativos
han sido promovidos por movilizaciones, trabajo de organizaciones de mujeres que instalaron
el tema desde diferentes claves feministas. Ejemplo: el movimiento surgido en torno a "Ni
una menos”, fue un punto de inflexión, un antes y un después para la sociedad y
fundamentalmente para la participación de los adolescentes. El 3 de junio de 2015 miles
de personas se movilizaron instalando la problemática de la violencia machista con más fuerza
que nunca en la agenda pública, mediática y política. 400.000 personas se movilizaron en más
de 120 puntos del país, con una gran concentración frente al Congreso de la Nación. El
femicidio de Chiara Paéz, de 14 años, en la Provincia de Santa Fe, fue un desencadenante.
Ella estaba embarazada y fue sepultada en el jardín de la casa de su novio y asesino, de 16,
fue la gota que rebalsó el vaso y generó en la sociedad un masivo reclamo. En las
movilizaciones, en los centros de estudiantes, en las redes sociales cada vez más
adolescentes visibilizan y denuncian diferentes situaciones de violencia machista (abusos,
acoso, etc.) que viven en sus relaciones, en las calles, en las redes sociales, lugares de
recreación, escuelas entre otras. Se comienzan a generar diversas experiencias organizativas,
por ejemplo de armados de protocolos para prevención de la violencia en escuelas secundarias
y son redactados por las y los estudiantes. Diversos slogans como El #NoEsNo,
#SiHayViolencia NoEsAmor, la discusión por la legalización del aborto, las tomas de
colegios por ese tema, el reclamo por Educación Sexual Integral, el repensar el lugar de
los varones y nuevas masculinidades, el cuestionamiento a la heteronormatividad, el
lenguaje inclusivo son algunos de los intereses y preocupaciones que tienen las
adolescencias y juventudes en este contexto. Estos movimientos son situados, adquieren
las características de cada lugar, y no se da de la misma manera en todo el país. Esas redes
de organización y participación adolescente y de juventudes dan protagonismo, aportan a la
construcción de identidades colectivas, previenen sensaciones de soledad, construyen
proyectos conjuntos y se generan herramientas para instalar temas de interés y proponer
transformaciones. Y…¿Cómo fortalecer las iniciativas mencionadas para que las
transformaciones necesarias puedan sustanciarse.? Es imprescindible seguir avanzando
en la aplicación de políticas activas de educación y contenidos curriculares que alcancen a la
totalidad de los y las estudiantes y en forma permanente, para trabajar la equidad de género
en nuestras escuelas, también implementar políticas sostenidas y constantes de comunicación
para sensibilizar a la sociedad sobre este problema, crear nuevos y seguir aplicando métodos
de prevención permanentes y con financiamiento adecuado a nivel local, para que las mujeres
se sientan protegidas en su comunidad. Mucho está en marcha, haciéndose, y se deberá ir
fortaleciendo y profundizando el acceso a las protecciones sociales, en perspectiva de
derechos. Desde las acciones que desarrollamos, queremos hacer foco en las formas de
desarmar los vínculos violentos, cuestionarlos y pensar alternativas de cambio. Partiendo del
análisis de situación realizado y de lo manifestado por las propias mujeres afectadas resulta
estratégico priorizar el trabajo en dos ejes específicos:
a. Las instituciones, organizaciones territoriales y gobiernos locales, por ser quienes están más
cerca de la vida cotidiana de las personas, tienen posibilidad de estar en contacto permanente
y de analizar la cultura de su comunidad en función de proponer modelos alternativos.
b. Las infancias, adolescencia y juventudes, que están en un momento de la vida en el que es
posible construir alternativas de socialización basadas en la promoción de sus derechos y el
respeto. Que puedan identificarse y asumir una variedad de modelos de género que les permita
desarrollar una mirada crítica hacia los roles tradicionales impuestos para varones y mujeres.
Las miradas sobre las adolescencias y juventudes: Es necesario conocer las adolescencias
y juventudes en sus contextos para trabajar e intervenir mejor, para promover y garantizar sus
derechos. Debemos tener en cuenta pensar a las adolescencias y juventudes siempre en
plural. no es posible construir una única y simple definición. En nuestra sociedad hay múltiples
formas de ser adolescente o joven y de transitar esa etapa de la vida: La edad: El marco legal
argentino, el Código Civil y Comercial de la Nación entre sus artículos 25 y 30 define que: Es
menor de edad la persona que no ha cumplido los 18 años. Es adolescente la persona menor
de edad que cumplió 13 años. No existe aún un acuerdo acerca de los límites de edad que
abarcan la adolescencia y la juventud en la vida de las personas. Las adolescencias y
juventudes están socialmente construidas y varían a lo largo de la historia, la sociedad y la
cultura (Nirenberg, 2006). no siempre fueron pensadas y abordadas de la misma manera Las
violencias: el concepto de violencia se refiere a un comportamiento potencial o realmente
dañino para los cuerpos y las psicologías de las personas que sufren dicha violencia, e incluso
para quienes la ejercen. Las nuevas generaciones tienen una forma violenta de relacionarse.
Insultos, humillaciones y juegos de manos son habituales y cotidianas en los grupos de jóvenes
y no son consideradas graves ni importantes. La violencia y los malos tratos no son elementos
innatos en las personas: se aprenden, se toleran y se justifican en sociedad. En la familia, en la
escuela, en los medios de comunicación, en los grupos de pares y en casi todos los ámbitos
donde adolescentes y jóvenes transitan, se ejerce y se recibe violencia. Son muy pocos los
espacios donde se puede conversar, acordar con libertad y respeto. Las peleas callejeras, el
maltrato familiar, el bullying escolar, la homofobia,la discriminación en los boliches, son algunas
de las violencias que la gente joven observa, participa o sufre a diario. Y la responsabilidad de
que sucedan, no se condenen o se justifiquen es de las personas adultas. Es necesario
explicitar, abordar lo que duele y molesta. No es recomendable el silencio. Suele facilitar que se
devuelva con la misma moneda y reproducir la violencia recibida con las personas más débiles.
En este contexto es más complicado y difuso identificar los malos tratos en los vínculos. La
violencia por motivos de género, en especial contra las mujeres, parece desdibujarse y quedar
en un segundo plano detrás de otras violencias que por sus consecuencias parecen más
frecuentes o más graves. Por este motivo es importante aclarar los conceptos y tener la
capacidad de analizar los diferentes tipos de violencia:
Violencia por motivos de género: La violencia por motivos de género es aquella que se
ejerce sobre una persona, sea varón o mujer cuando no cumple expectativas impuestas por la
socialización y los modelos de masculinidad y femineidad hegemónicos en una sociedad dada
o momento histórico específico. Son manifestaciones de este tipo de violencia las que se
ejercen contra mujeres y sobre personas con elecciones sexuales o identidades de género
diferentes a la heterosexualidad naturalizada. Su principal característica es que se produce por
un evidente desequilibrio de poder (social, grupal o individual) entre quien la ejerce y quien la
sufre. Se expresa con diferentes grados de intensidad, desde manifestaciones verbales y
simbólicas de discriminación hasta asesinatos.
Violencia contra mujeres: La violencia contra las mujeres se define como “toda conducta,
acción u omisión, que, de manera directa o indirecta, en el ámbito público como en el privado,
basada en una relación desigual de poder, afecte su vida, libertad, dignidad, integridad física,
psicológica, sexual, económica o patrimonial, como así también su seguridad personal" La Ley
reconoce que este tipo de violencia tiene su origen en una relación desigual de poder entre
hombres y mujeres, es decir, en el modelo patriarcal de género y sus consecuencias. Incluye
la violencia psicológica, física, sexual, económica, simbólica, laboral, la trata de personas, la
prostitución forzada, entre otras. La violencia de género contra las mujeres es el resultado de
las relaciones desiguales de poder entre los géneros tanto en el ámbito privado como público.
Violencia de género y malos tratos contra las mujeres jóvenes: Los adolescentes y jóvenes
están expuestas y expuestos a sufrir malos tratos en un porcentaje considerable: estudios
señalan que un 20 y un 30% sufrió, sufre o sufrirá algún tipo de violencia por parte de sus
vínculos afectivos, llámese parejas, novios o ex novios. Y lo más doloroso es que todas esas
muertes y el sufrimiento cotidiano de adolescentes son evitables. Es por esto necesario
conocer y reflexionar sobre cómo se desarrollan los malos tratos en el seno de las relaciones
afectivas entre adolescentes y jóvenes. La gran mayoría de los estudios describen a la
violencia contra las mujeres desde las experiencias de las adultas que pueden haber
comenzado a sufrirla desde edades tempranas, tienen una visión del problema desde otro
momento del ciclo vital. Y desde otro contexto en las relaciones de género. Los vínculos del
maltrato en el marco de los vínculos afectivos entre adolescentes y entre jóvenes, combinan
una serie de factores sociales, familiares y subjetivos. Se describe que en el inicio de las
relaciones suelen aparecer formas de vínculo que podríamos llamar de "violencia psicológica
de baja intensidad”. Estos malos tratos incluyen celos y control, y que son ejercidos y
padecidos tanto por varones como por mujeres. El noviazgo se establece sobre un acuerdo de
"fidelidad", tanto varones como mujeres justifican los planteos celosos y el control para evitar
ser "engañados". Son habituales las discusiones y peleas por este motivo. también justifican el
control sobre celulares, casillas de correo y cuentas en las redes sociales. En casi ningún caso
identifican estas actitudes como malos tratos o una invasión a la intimidad de la otra persona.
Las consecuencias del maltrato sobre el estado psíquico de las personas que lo padecen
pueden ser: Ansiedad, depresión, baja autoestima, vergüenza, culpa, sensación de baja
capacidad de control, bajas expectativas de autoeficacia y miedo. Miedo a la soledad, al
abandono, a la respuesta social y familiar, a hacer uso del sistema policial y judicial, al daño
que puedan sufrir ellas o su familia y amistades por parte del maltratador, incluso miedo a las
consecuencias para él por la posibilidad de que sea detenido. En muchos adolescentes y
jóvenes que consultan a equipos especializados, se ha producido un deterioro de las relaciones
sociales, sobre todo si la pareja ha durado mucho tiempo. El control excesivo que caracterizó la
relación va provocando el progresivo aislamiento de las chicas, que sienten que se han
quedado sin amistades y muchas veces enfrentadas a sus familias.
El rendimiento académico y laboral se ven perjudicados. Es frecuente el acoso, la
vigilancia y los incidentes violentos con la irrupción del maltratador en el centro de
trabajo de las jóvenes, lo que las hace temer que tenga consecuencias sobre la
continuidad de los contratos y a veces provoca que ellas dejen el trabajo para evitar
esas situaciones. Para quienes no están involucrados en la temática resulta difícil entender
cómo, frente a tanto sufrimiento, las chicas no buscan ayuda, resuelven alejarse y cortan
relaciones que podrían ayudarlas a modificar esa cotidianeidad violenta. Nos parece importante
señalar algunas de las razones o motivos fundamentales que están asociados, para tratar de
evitar que nuestros propios prejuicios sean un motivo más para profundizar los malos tratos: El
miedo a la reacción del agresor. A veces la amenaza con una agresión mayor (hacia ella y/o
hacia su familia) si lo denuncia o le promete que si no lo denuncia la dejará tranquila para
siempre. Una de las tantas formas de manipulación que las chicas sufren en estos contextos.
El miedo a que las personas adultas subestimen lo que les ocurre. Temen a que no les
den importancia. Creer que controlan la situación. Creen conocerlo y saber cómo "llevarlo".
Miedo a que la persona que agrede cumpla con sus amenazas y le provoque daño a ella
o a su familia. El miedo a tener que iniciar una acción judicial o un tratamiento. Creen que la
justicia es un lugar reservado sólo para "cosas más graves". El miedo a la falta de
confidencialidad. El temor a la presión de la familia y amistades para que se aleje de la persona
que agrede cuando ella aún piensa que lo ama. La vergüenza frente a la familia y amistades
que alertaron sobre el comportamiento violento del agresor. Admitir que tenían razón, que ella
se ha equivocado puede ser muy duro…
La vulnerabilidad la vamos a abordar desde el texto trabajo en clase llamado “El género es
más que una palabra. Educar sin etiquetas: por Carina Kaplan”, en puntualidad, el
fragmento que abordan las autoras Eliana Vazquez y Claudia Lajud sobre “Identidades y
Diversidades de Género en la Escuela. Desafíos en pos de la Igualdad.”. Dicho texto
aborda principalmente el aspecto de vulnerabilidad en relación con la identidad de género y la
diversidad en el contexto educativo, comprendiendo cómo la rigidez de los roles de género y
las expectativas sociales pueden generar situaciones de vulnerabilidad para aquellos niños y
niñas que no encajan en las categorías tradicionales de género. La historia de Luana ilustra
cómo la necesidad de ajustarse a normas preestablecidas puede impactar negativamente en la
identidad y el bienestar emocional de los niños. Es muy importante reconocer y respetar la
diversidad de identidades de género y orientaciones sexuales para evitar situaciones de
discriminación y exclusión que pueden surgir en un entorno educativo que no está preparado
para acoger la diversidad. En cuanto a la adolescencia, el texto no se centra específicamente
en esta etapa de la vida, pero se puede inferir que los desafíos y conflictos que enfrentan los
niños y niñas al descubrir su identidad de género, se pueden intensificar durante la
adolescencia, una etapa crucial en la que se busca la aceptación y la comprensión de uno
mismo y de los demás. En la obra, desde la Adolescencia, donde entra en juego las palabras
de Lajud, comenta que en la experiencia educativa, se exploran los desafíos que enfrentan los
adolescentes en relación al género, la misma explica que la escuela puede ser un espacio de
discriminación y exclusión para aquellos que no se ajustan a los roles de género tradicionales,
especialmente para los adolescentes que se identifican como transgénero. Desde otra
perspectiva, la violencia, es un factor clave para entender, como por ejemplo, la violencia
simbólica que se reproduce en la escuela, a través de prácticas y discursos que perpetúan las
jerarquías de género, por esto mismo, habla tanto de la violencia hacia las mujeres como de la
violencia hacia las personas transgénero y la violencia hacia aquellos que no se ajustan a los
roles de género tradicionales.
La vulnerabilidad, especialmente en el ámbito educativo, se encuentran en un espacio donde
se les niegan sus derechos y oportunidades, por eso se habla de la escuela como un espacio
de protección para los adolescentes que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad.
Sigmund Freud, en su obra "El malestar en la cultura" (1930), nos ayuda a interpretar desde
su teoría, cómo las normas culturales y las normas de género pueden generar conflictos y
tensiones en la escuela. Según Freud, la cultura se basa en la renuncia pulsional, es decir, en
la represión de nuestros deseos instintivos para vivir en sociedad. Esta idea se aplica a la
educación, especialmente en lo que respecta al género, porque las expectativas de género
tradicionales exigen una renuncia pulsional a los estudiantes. Esto significa que los estudiantes
deben reprimir sus deseos, emociones y necesidades para ajustarse a las normas y
expectativas de la institución. Pensemos a un niño que ama jugar con muñecas y vestirse
con ropa de niña, pero que en la escuela se le dice que eso es "de niñas" y que él debe
jugar con autos y vestirse con ropa de niño. Este niño, en plena búsqueda y exploración
de su identidad, puede sentir que sus expresiones no son aceptadas por la escuela. Se
siente frustrado, incómodo y puede incluso llegar a reprimir sus deseos para evitar ser
rechazado. Freud nos recuerda que el principio de placer busca la satisfacción inmediata de
los deseos, mientras que el principio de realidad nos obliga a posponer la satisfacción y
ajustarnos a las normas sociales. La escuela, en su afán de preparar a los estudiantes para la
vida en sociedad, prioriza el principio de realidad, lo que puede generar un espacio de
represión. Freud argumenta que la cultura se basa en la represión de las pulsiones, lo que
genera un malestar en el individuo. Esta represión impulsa sentimientos de frustración, culpa y
ansiedad, lo que puede afectar el aprendizaje y el bienestar de los estudiantes. La escuela,
como institución cultural, tiene una gran influencia en la formación de la identidad de los
estudiantes, incluyendo su identidad de género. La escuela puede reproducir las normas de
género tradicionales y perpetuar las desigualdades entre géneros, lo que puede generar
conflictos y dificultades para los estudiantes que no se ajustan a esas normas. Freud propone
la sublimación como un mecanismo para canalizar las pulsiones reprimidas hacia actividades
socialmente aceptables. La escuela puede ser un espacio para la sublimación de las
necesidades y deseos de los estudiantes, pero es importante que esta sublimación sea
saludable y no implique la represión de la identidad de género. Es fundamental que la escuela
sea un espacio donde todos los estudiantes se sientan aceptados y respetados, sin importar su
género o sus expresiones. Teniendo en cuenta la teoría de Freud sobre el malestar en la
cultura, el texto de la autora Vazquez Lajud, tiene relación en cuanto a cómo la escuela, a
través del currículum oculto, reproduce estereotipos de género que pueden ser muy dañinos
para los estudiantes. La escuela, a través de las formas de interacción, los roles, los formatos
de participación, los juegos del lenguaje, los usos del espacio, etc, construyen interpretaciones
y clasificaciones idealizadas y esencialistas respecto a lo que es ser varón y lo que es ser
mujer, con base en categorías de oposición jerárquica. La pedagogía del closet se basa en la
idea de que la escuela debe ser un espacio de pureza que impone modelos de identificación
hegemónicos, lo que lleva al enclosetar las diferencias. La escuela puede ser un espacio donde
se practican acciones discriminatorias hacia los estudiantes que no se ajustan a las normas de
género tradicionales. Por ejemplo, se habla de la solicitud de estudios médicos,
psicológicos o psiquiátricos, muchas veces con altos costos y victimizando a la persona
involucrada, o de exigir una adecuación del DNI para llamar a la persona por el nombre
que ha elegido en virtud de su nueva identidad de género. El silencio y la omisión pueden
ser una forma de representar las identidades y prácticas sexuales y de género, marginándolas
y deslegitimándolas, haciendo presente la invisibilización. La escuela debe ofrecer espacios
para que los estudiantes puedan expresar su identidad de género sin miedo a la discriminación
o al rechazo. La escuela debe ser un espacio donde se promueva la inclusión y la diversidad, y
donde se enseñe a los estudiantes a respetar las diferencias. La represión de la identidad de
género puede generar sentimientos de frustración, culpa y ansiedad en los estudiantes.
La invisibilización de la identidad de género puede generar sentimientos de aislamiento
y soledad. Las prácticas discriminatorias pueden generar sentimientos de miedo,
vergüenza y humillación.
Desde el autor, “Waserman, M. - Adolescencia, Violencia y Vulnerabilidad - Actualidad
Psicológica”, meniconamos un ejemplo de una escuela de barrio habitado por personas de
clase media bajas. Los jóvenes no asisten a esta institución porque la consideran “violenta” ya
que se ha generado una brecha entre los estudiantes de distintas clases. En este
establecimiento se ocasionan diariamente escenarios de violencia: agresiones físicas, fuertes
discriminaciones, amenazas a docentes, destrucción de la institución e importaciones de armas
blancas, como el fuego. Esto lleva a renuncias de los docentes y a una desconfianza de los
padres hacia la institución. Deserción o expulsión del alumno son dos de los escenarios más
frecuentes en estos tipos de instituciones. Que los alumnos no terminen se debe en su mayoría
a una visión pesimista de ellos mismos dando a entender que no podrán salir de ese sector
económico social por lo tanto la escuela no sería más que una pérdida de tiempo para ellos.
Factores a tener en cuenta para la violencia en la escuela: El factor institucional: la
escuela como toda institución tiene dentro de ellas normas las cuales se encuentran
prohibiciones, promociones y castigos. Por eso afirmamos que una institución, la escuela en
este caso, es entre otras cosas un poder represor, nadie puede pasar por ese poder sin un
castigo. Ese poder represor implica que necesariamente va a ejercer sobre el sujeto un monto
de violencia, sea para que el sujeto cumpla objetivos educacionales o que se mantenga en un
marco de disciplina que la institución requiere para su funcionamiento correcto. Frente al
colegio, el alumno puede estar en dos posiciones: o de sometimiento o de rebeldía. Ese
sometimiento puede ser ego sintónico vs distónico. El sometimiento que no se soporta es el
ego distónico. Del alumno se espera un sometimiento ego sintónico. Si la posición del alumno
es de rebeldía, ésta puede ser o manifiesta o callada. Si la rebeldía es manifiesta dará lugar a
lo que se llama mala conducta o no estudiar. Si es callada, la relación es vivenciada como
hostil. Pero esta hostilidad no se expresa. Cuando la escuela está situada en un marco
marginal suele suceder que haya una doble violencia: la de los alumnos hacia la escuela y la
de los representantes de la Institución hacia sus propios alumnos, que son percibidos como
atentando contra la institución en su faz académica y disciplinaria. De este modo la escuela
encierra a los alumnos en esas percepciones denigrantes que tienen de ellos mismos mientras
que los alumnos ven a la escuela como un elemento de reparación.
En la sociedad de consumo,los valores y modelos de belleza, pueden influir en la
construcción de identidades de género y en la reproducción de estereotipos. Según la Real
Academia de la Lengua Española (RAE,2013), el consumismo es la tendencia inmoderada a
adquirir, gastar o consumir bienes ,que no siempre son necesarios. La economía está basada
principalmente en dos ejes fundamentales que son el consumo de bienes y servicios ,y el
incremento de ingresos. Castell (2005). Según Santana (2012) indicó que las características
son las siguientes: se disgusta por haber gastado tontamente, cuando está triste sólo piensa en
comprar para animarse, hace compras por impulso, gasta el dinero sin darse cuenta. El
consumismo en los jóvenes se puede dar por tres diversos factores, como la Moda, donde los
jóvenes para cumplir el patrón de moda de la sociedad,se preocupan por lo que llevan puesto y
quizás se realizan estas preguntas ¿Mi ropa está a la moda? ¿Es de marca?, La moda sería
discriminatoria. Según Acedo(2008) La moda y el consumo tiene una relación muy estrecha, el
consumo se beneficia de que la moda sea efímera y cambie periódicamente. Otro factor es la
publicidad, que utiliza técnicas psicológicas que atrapan al joven adolescente. Además, un
producto bien publicitado es más consumible. Utilizan en muchos casos a sus cantantes o
actores favoritos para incentivar el consumo de un producto. Por último, la innovación de la
tecnología, que va cambiando día a día y nosotros los jóvenes queremos estar al alcance de
ella. Se puede decir ,que nosotros dependemos mucho de ella ,puesto que satisfacen diversas
necesidades .Es un comportamiento consumista cuando la innovamos constantemente.
En este apartado trataremos sobre las consecuencias que nos ocasiona ser consumista, entre
ellos tenemos el endeudamiento, donde muchos de nosotros terminamos en este problema
porque no moderamos nuestros recursos económicos a la hora de consumir y despilfarramos el
dinero por así. Primero nos enfocaremos en definir ¿Qué es endeudamiento? Según la RAE
(2013) endeudamiento es un conjunto de obligaciones de pago contraídas por una nación,
empresa o persona. Esto quiere decir que es un proceso en el cual podemos obtener recursos
financieros pero siempre en cuando, brindemos un porcentaje de interés por el dinero prestado.
Según Ramírez (2013) normalmente las tarjetas de crédito tienen una tasa de interés más alta
que otros medios de financiación como son los préstamos personales o los créditos
hipotecarios, vehiculares, etc. El número de tarjetas de crédito entre la población peruana ha
aumentado en los últimos años de 1.8 a 2.3 millones de personas. Y por otro la precaución del
joven consumidor donde el ASPEC (Asociación de consumidores y Usuario), quien vela
contra los abusos hacia el consumidor, estableció la ley Nº 29571 que es el Código de
Protección y Defensa del Consumidor, vigente desde el 2 de octubre de 2010 y publicado en el
diario oficial El Peruano el 2 de septiembre de 2010. Esta ley nos habla también sobre quienes
somos consumidores y quienes somos proveedores.
Conclusión:
La escuela tiene un gran potencial para ser un espacio donde se promueva la diversidad y se
respeten las diferentes identidades de género. Sin embargo, también puede ser un espacio de
represión y discriminación, lo que puede generar malestar en las y los estudiantes. Es
importante que las escuelas trabajen para crear un ambiente inclusivo y respetuoso, donde se
reconozcan y se respeten las diferentes identidades de género, creando un ambiente seguro
para que respeten su derechos, previniendo la violencia, comprendiendo la vulnerabilidad a la
que se enfrentan los estudiantes y procurando ayudarles en esta amplia y compleja sociedad
de consumo que los abruma.
Bibliografía:
- https://www.unicef.org/uruguay/crianza/adolescencia/que-es-la-adolescencia
- https://www.unicef.org/uruguay/media/5416/file/Ficha%201%20-%20Caracter
%C3%ADsticas%20de%20la%20adolescencia.pdf
- https://drive.google.com/file/d/1QMh5Z3aSHJCOePii11IdiWfAwDeBYyFI/view
- https://www.elsevier.es/es-revista-anales-pediatria-continuada-51-articulo-adolescencia-
aspectos-fisicos-psicologicos-sociales-S1696281814701672
- https://www.argentina.gob.ar/salud/adolescencias-y-juventudes/violencias
- https://www.argentina.gob.ar/derechoshumanos/proteccion/genero/tipos-de-violencia
- https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/2019/02/
guiaviolenciadegenero_mayo2022.pdf
- https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/2020/09/dgdi-2021-promocionderechos-
prevencion-violencia-genero.pdf
- https://ifdc6m-juj.infd.edu.ar/aula/archivos/repositorio/0/138/Freud-
_El_malestar_en_la_cultura.pdf
- https://www.studocu.com/es-ar/document/instituto-superior-de-formacion-docente-n0-
115-escuela-normal-superior-marcos-sastre/salud-y-adolescencia/abordaje-de-las-
problematicas-mario-waserman-adolescencias-violencia-y-vulnerabilidad-24/92092552
- Acedo S. O. (2008).En publicidad y consumo en la adolescencia (págs. 46-47).
Barcelona: Icaria
- Castilla B.(2004).Sociedad de consumo y trastorno de la conducta alimentaria (Pag.
325-320).
- Díaz. J. (2013) El libro negro de los secretos de la obesidad. Recuperado el 28 de
octubre del 2013 de http://site.ebrary.com/lib/ucsursp/Doc?id=10751160&ppg=22
- Esteve M. (2007) Tecnologías ESO (p.7) .Ed. 2 España: Editex S.A.
- Osuna c. (2008) La sociedad de consumo (P.23-35)Madrid
- Public Heath Nutrition (2005).Recuperado el 29 de octubre del 2013 de
http://web.ebscohost.com/ehost/detail?vid=4&sid=d4ab3e6e-92fa-4ece-ac1d-
cb7e914e339d
%40sessionmgr12&hid=117&bdata=Jmxhbmc9ZXMmc2l0ZT1laG9zdC1saXZl#db=a9h&
AN=35425249
- Sanitas Familia Consecuencia del consumismo en la etapa adolescente (2006)
Recuperada el 15 de Octubre del 2013
http://www.sanitasfamilia.com/websanitas/esp/imágenes/mensajes/consumismo.pdf
- Santana M.(2012 )Características de un consumista
- Simmel G. (1999).La Moda y su influencia (p.134)
- Real Academia de la Lengua Española El consumismo. (n.f.).Recuperada el 12 de
octubre de 2013 de http://lema.rae.es/drae/?val=consumismo