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Adolescencia, Violencia y Vulnerabilidad y Su Impacto en Una Sociedad de Consumo

El trabajo práctico aborda la temática de la adolescencia, violencia y vulnerabilidad en el contexto de una sociedad de consumo, destacando la importancia de esta etapa del desarrollo humano y sus implicaciones psicológicas y sociales. Se analizan diferentes tipos de violencia que enfrentan los adolescentes, así como la necesidad de promover relaciones saludables y respetuosas entre ellos. Además, se enfatiza la relevancia de políticas educativas y la participación activa de los jóvenes para prevenir y transformar dinámicas de violencia en sus entornos.
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Adolescencia, Violencia y Vulnerabilidad y Su Impacto en Una Sociedad de Consumo

El trabajo práctico aborda la temática de la adolescencia, violencia y vulnerabilidad en el contexto de una sociedad de consumo, destacando la importancia de esta etapa del desarrollo humano y sus implicaciones psicológicas y sociales. Se analizan diferentes tipos de violencia que enfrentan los adolescentes, así como la necesidad de promover relaciones saludables y respetuosas entre ellos. Además, se enfatiza la relevancia de políticas educativas y la participación activa de los jóvenes para prevenir y transformar dinámicas de violencia en sus entornos.
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Provincia de Buenos Aires, Dolores

Dirección General de Cultura y Educación


Dirección Provincial de Educación Superior
Instituto Superior de Formación Docente n° 168

Profesorado de Educación Secundaria de Psicología


Ciclo Lectivo 2024 - 2° año

Psicología y Cultura II

Adolescencia, Violencia y Vulnerabilidad y su Impacto en


una Sociedad de Consumo

Profesora: Victoria Castillo


Alumnos: Azar Belén, Alvarez Micaela, Provazza Aron, Sosa Luciana
Introducción:
Desarrollo
Conclusión:
Bibliografía:
Introducción:

El presente trabajó práctico con modalidad de parcial es sobre la temática seleccionada de

Adolescencia, Violencia y Vulnerabilidad junto a una sociedad de consumo, dicho trabajo se

lleva a cabo en Dolores, Buenos Aires, Argentina por estudiantes de 2° año del profesorado de

Psicología, para la cátedra Psicología y Cultura del Alumno II perteneciente al Instituto Superior

de Formación Docente n° 168. Está temática es importante porque abordamos una de las

etapas del desarrollo humano, la adolescencia, la cual sabemos no solo tiene un carácter

biológico, sino también, histórico, social, cultural, generacional y psicológico, se buscará

ampliar el concepto en cuanto a sus tres etapas, como la temprana, la media y la tardía. Desde

las autoras Vazquez y Lajud, en su obra “Identidades y diversidades del género en la escuela”

lo tomaremos como punto de partida para abordar la vulnerabilidad que vivencia un

adolescente, en especial en el ámbito escolar. Así mismo hablaremos de cómo se puede

generar en el adolescente una violencia simbólica, dentro del contexto escolar, sin dejar de dar

a conocer los distintos tipos de violencia a los que un adolescente es expuesto, tanto dentro

como fuera de la escuela. Para finalizar hablaremos de como en la adolescencia, se ve al

sujeto vulnerable a toda la sociedad de consumo, como lo afecta y sus posibles

consecuencias.
Desarrollo

La adolescencia es una etapa necesaria e importante para hacernos adultos. Pero

esencialmente es una etapa con valor y riqueza en sí misma, que brinda infinitas posibilidades

para el aprendizaje y el desarrollo de fortalezas. Es una etapa desafiante, de muchos cambios

e interrogantes para los adolescentes, pero también para sus padres y adultos cercanos. La

Organización Mundial de la Salud define a la adolescencia como el período de crecimiento

que se produce después de la niñez y antes de la edad adulta, entre los 10 y 19 años.

Independientemente de la dificultad para establecer un rango exacto de edad es importante el

valor adaptativo, funcional y decisivo que tiene esta etapa. En este sentido, se comprende tres

etapas importantes: la adolescencia temprana, entre los 10 y 13 años. Las hormonas

sexuales comienzan a estar presentes y por esto se dan cambios físicos: “pegan el estirón”,

cambian la voz, aparece vello púbico y en axilas, olor corporal, aumento de sudoración y con

esto surge el enemigo de los adolescentes: el acné. Comienzan a buscar cada vez más a los

amigos; la adolescencia media, entre los 14 y 16 años. Comienzan a evidenciarse cambios a

nivel psicológico y en la construcción de su identidad, cómo se ven y cómo quieren que los

vean. La independencia de sus padres es casi obligatoria y es la etapa en la que pueden caer

fácilmente en situaciones de riesgo, y la adolescencia tardía; desde los 17 y puede

extenderse hasta los 21 años. Comienzan a sentirse más cómodos con su cuerpo, buscando la

aceptación para definir así su identidad. Se preocupan cada vez más por su futuro y sus

decisiones están en concordancia con ello. Los grupos ya no son lo más importante y
comienzan a elegir relaciones individuales o grupos más pequeños. Durante la adolescencia,

se producen intensos cambios físicos, psicológicos y sociales. A nivel biológico, se

experimenta un desarrollo puberal controlado por factores neuroendocrinos y hormonales, que

resulta en aceleración y desaceleración del crecimiento, cambios en la composición corporal y

maduración sexual. En el aspecto psicológico, los adolescentes buscan adquirir

independencia, tomar conciencia de su imagen corporal, establecer relaciones con amigos y

definir su identidad sexual, vocacional, moral y personal. Desde el punto de vista social, la

adolescencia es un período de alto riesgo psicosocial, donde los profesionales de la salud

desempeñan un papel crucial en guiar a los jóvenes hacia la adultez competente. La

adolescencia es una etapa de florecimiento, de proyectos, de descubrimiento de sí mismos y

del entorno. Nuestro rol como adultos es justamente el de colaborar para que esto fluya y

habilitar a que pase, sin bloquearlo o enlentecer. Por eso, es fundamental que los padres,

educadores y referentes de los adolescentes tengamos presente que el gran objetivo al

transitar la adolescencia es que puedan aprender a tomar decisiones, aprender de sus errores,

hacerse cargo de sus actos, responder con libertad, funcionar con responsabilidad y crecer en

autonomía, para poder llegar a ser adultos saludables.

La violencia, según el Ministerio de Salud Argentina, puede darse en diferentes situaciones

y manifestarse de múltiples modos. Así, podemos hablar de: Violencia Institucional, Violencia

entre pares, Violencias autoinflingidas (como autolesiones o intentos de suicidio), Violencia

sexual, Agresiones y homicidios. Las violencias van más allá del acto físico, incluyen acosos,
amenazas, intimidaciones, humillaciones, descalificaciones, manipulaciones, presión y control.

Podemos definir las violencias como todo comportamiento o acción dañina a nivel físico

y/o emocional. A las violencias no se las debe considerar como hechos naturales: son una

construcción social e histórica, y por eso es necesario visibilizarlas e intervenir cuando ocurren.

La Ley 26.485 de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia

reconoce los siguientes tipos de violencia: Física, como la que se emplea contra el cuerpo

produciendo dolor, daño o riesgo de producirlo y cualquier otra forma de maltrato agresión que

afecte su integridad física; Psicológica, como la que causa daño emocional y disminución de la

autoestima o perjudica y perturba el pleno desarrollo personal o que busca degradar o controlar

sus acciones, comportamientos, creencias y decisiones, mediante amenaza, acoso,

hostigamiento, restricción, humillación, deshonra, descrédito, manipulación aislamiento; Sexual,

como cualquier acción que implique la vulneración en todas sus formas, con o sin acceso

genital, del derecho de decidir voluntariamente acerca de su vida sexual o reproductiva a través

de amenazas, coerción, uso de la fuerza o intimidación, incluyendo la violación dentro del

matrimonio o de otras relaciones vinculares o de parentesco, exista o no convivencia, así como

la prostitución forzada, explotación, esclavitud, acoso, abuso sexual y trata de personas;

Económica y patrimonial, como la que se dirige a ocasionar un menoscabo en los recursos

económicos o patrimoniales, a través de la perturbación de la posesión, tenencia o propiedad

de sus bienes; la pérdida, sustracción, destrucción, retención o distracción indebida de objetos,

instrumentos de trabajo, documentos personales, bienes, valores y derechos patrimoniales; la

limitación de los recursos económicos destinados a satisfacer sus necesidades o privación de


los medios indispensables para vivir una vida digna; la limitación o control de sus ingresos, así

como la percepción de un salario menor por igual tarea, dentro de un mismo lugar de trabajo;

por último y no menos importante; Simbólica, como la que a través de patrones

estereotipados, mensajes, valores, íconos o signos transmita y reproduzca dominación,

desigualdad y discriminación en las relaciones sociales, naturalizando la subordinación de la

persona en la sociedad. ¿Qué es la violencia por motivos de género? La violencia por

motivos de género es una práctica estructural que viola los derechos humanos y las libertades

fundamentales. La violencia por motivos de género afecta gravemente a mujeres y personas

LGBTI+. Se produce cuando sufren algún tipo de discriminación, agresión, hostigamiento o

degradación por su identidad de género, expresión de género u orientación sexual. ¿Qué es la

violencia contra las mujeres y personas LGBTI+? Violencia contra las mujeres y personas

LGBTI+ es cualquier conducta (una acción, un insulto, una actitud, un silencio o una falta de

colaboración) que produzca un daño a la persona por el solo hecho de ser mujer o persona

LGBTI+. No se trata solo de agresiones físicas. Nada justifica el ejercicio de la violencia. La

víctima nunca es culpable de la violencia que recibe. La violencia de género puede afectar: tu

vida, tu libertad, tu dignidad, tu integridad física, psicológica o sexual, tu situación económica, tu

seguridad. tu acceso al trabajo, a la educación y a la atención médica. Si bien esta violencia

puede ocurrir en ámbitos ya sean privados o públicos, vamos a puntualizar dentro de lo que es

Violencia institucional, la cual es ejercida por funcionarios o funcionarias, profesionales,

personas que integran fuerzas de seguridad y personal perteneciente a cualquier órgano, ente
o institución pública, que obstaculizan o impiden que las mujeres y personas LGBTI+ accedan

a políticas públicas y ejerzan sus derechos.

Las violencias de género atraviesan distintas edades, sectores sociales, realidades

geográficas y temporales. En la adolescencia, la violencia asume formatos que la invisibilizan

en relaciones socio afectivas que conocemos como "amor romántico", pero tienden a reproducir

relaciones verticales, autoritarias y coercitivas entre las chicas y chicos. Es necesario reconocer

la singularidad que esta problemática asume en las relaciones entre adolescentes en contextos

específicos para facilitar su abordaje integral, enfatizando que el buen trato es un derecho y

que, si no se generan relaciones horizontales, respetuosas y amorosas entre adolescentes, los

derechos están vulnerados y hay dinámicas por transformar. Pero… ¿Por qué es central

trabajar la participación adolescente y de las juventudes? Todos estos marcos normativos

han sido promovidos por movilizaciones, trabajo de organizaciones de mujeres que instalaron

el tema desde diferentes claves feministas. Ejemplo: el movimiento surgido en torno a "Ni

una menos”, fue un punto de inflexión, un antes y un después para la sociedad y

fundamentalmente para la participación de los adolescentes. El 3 de junio de 2015 miles

de personas se movilizaron instalando la problemática de la violencia machista con más fuerza

que nunca en la agenda pública, mediática y política. 400.000 personas se movilizaron en más

de 120 puntos del país, con una gran concentración frente al Congreso de la Nación. El

femicidio de Chiara Paéz, de 14 años, en la Provincia de Santa Fe, fue un desencadenante.

Ella estaba embarazada y fue sepultada en el jardín de la casa de su novio y asesino, de 16,
fue la gota que rebalsó el vaso y generó en la sociedad un masivo reclamo. En las

movilizaciones, en los centros de estudiantes, en las redes sociales cada vez más

adolescentes visibilizan y denuncian diferentes situaciones de violencia machista (abusos,

acoso, etc.) que viven en sus relaciones, en las calles, en las redes sociales, lugares de

recreación, escuelas entre otras. Se comienzan a generar diversas experiencias organizativas,

por ejemplo de armados de protocolos para prevención de la violencia en escuelas secundarias

y son redactados por las y los estudiantes. Diversos slogans como El #NoEsNo,

#SiHayViolencia NoEsAmor, la discusión por la legalización del aborto, las tomas de

colegios por ese tema, el reclamo por Educación Sexual Integral, el repensar el lugar de

los varones y nuevas masculinidades, el cuestionamiento a la heteronormatividad, el

lenguaje inclusivo son algunos de los intereses y preocupaciones que tienen las

adolescencias y juventudes en este contexto. Estos movimientos son situados, adquieren

las características de cada lugar, y no se da de la misma manera en todo el país. Esas redes

de organización y participación adolescente y de juventudes dan protagonismo, aportan a la

construcción de identidades colectivas, previenen sensaciones de soledad, construyen

proyectos conjuntos y se generan herramientas para instalar temas de interés y proponer

transformaciones. Y…¿Cómo fortalecer las iniciativas mencionadas para que las

transformaciones necesarias puedan sustanciarse.? Es imprescindible seguir avanzando

en la aplicación de políticas activas de educación y contenidos curriculares que alcancen a la

totalidad de los y las estudiantes y en forma permanente, para trabajar la equidad de género

en nuestras escuelas, también implementar políticas sostenidas y constantes de comunicación


para sensibilizar a la sociedad sobre este problema, crear nuevos y seguir aplicando métodos

de prevención permanentes y con financiamiento adecuado a nivel local, para que las mujeres

se sientan protegidas en su comunidad. Mucho está en marcha, haciéndose, y se deberá ir

fortaleciendo y profundizando el acceso a las protecciones sociales, en perspectiva de

derechos. Desde las acciones que desarrollamos, queremos hacer foco en las formas de

desarmar los vínculos violentos, cuestionarlos y pensar alternativas de cambio. Partiendo del

análisis de situación realizado y de lo manifestado por las propias mujeres afectadas resulta

estratégico priorizar el trabajo en dos ejes específicos:

a. Las instituciones, organizaciones territoriales y gobiernos locales, por ser quienes están más

cerca de la vida cotidiana de las personas, tienen posibilidad de estar en contacto permanente

y de analizar la cultura de su comunidad en función de proponer modelos alternativos.

b. Las infancias, adolescencia y juventudes, que están en un momento de la vida en el que es

posible construir alternativas de socialización basadas en la promoción de sus derechos y el

respeto. Que puedan identificarse y asumir una variedad de modelos de género que les permita

desarrollar una mirada crítica hacia los roles tradicionales impuestos para varones y mujeres.

Las miradas sobre las adolescencias y juventudes: Es necesario conocer las adolescencias

y juventudes en sus contextos para trabajar e intervenir mejor, para promover y garantizar sus

derechos. Debemos tener en cuenta pensar a las adolescencias y juventudes siempre en

plural. no es posible construir una única y simple definición. En nuestra sociedad hay múltiples
formas de ser adolescente o joven y de transitar esa etapa de la vida: La edad: El marco legal

argentino, el Código Civil y Comercial de la Nación entre sus artículos 25 y 30 define que: Es

menor de edad la persona que no ha cumplido los 18 años. Es adolescente la persona menor

de edad que cumplió 13 años. No existe aún un acuerdo acerca de los límites de edad que

abarcan la adolescencia y la juventud en la vida de las personas. Las adolescencias y

juventudes están socialmente construidas y varían a lo largo de la historia, la sociedad y la

cultura (Nirenberg, 2006). no siempre fueron pensadas y abordadas de la misma manera Las

violencias: el concepto de violencia se refiere a un comportamiento potencial o realmente

dañino para los cuerpos y las psicologías de las personas que sufren dicha violencia, e incluso

para quienes la ejercen. Las nuevas generaciones tienen una forma violenta de relacionarse.

Insultos, humillaciones y juegos de manos son habituales y cotidianas en los grupos de jóvenes

y no son consideradas graves ni importantes. La violencia y los malos tratos no son elementos

innatos en las personas: se aprenden, se toleran y se justifican en sociedad. En la familia, en la

escuela, en los medios de comunicación, en los grupos de pares y en casi todos los ámbitos

donde adolescentes y jóvenes transitan, se ejerce y se recibe violencia. Son muy pocos los

espacios donde se puede conversar, acordar con libertad y respeto. Las peleas callejeras, el

maltrato familiar, el bullying escolar, la homofobia,la discriminación en los boliches, son algunas

de las violencias que la gente joven observa, participa o sufre a diario. Y la responsabilidad de

que sucedan, no se condenen o se justifiquen es de las personas adultas. Es necesario

explicitar, abordar lo que duele y molesta. No es recomendable el silencio. Suele facilitar que se

devuelva con la misma moneda y reproducir la violencia recibida con las personas más débiles.
En este contexto es más complicado y difuso identificar los malos tratos en los vínculos. La

violencia por motivos de género, en especial contra las mujeres, parece desdibujarse y quedar

en un segundo plano detrás de otras violencias que por sus consecuencias parecen más

frecuentes o más graves. Por este motivo es importante aclarar los conceptos y tener la

capacidad de analizar los diferentes tipos de violencia:

Violencia por motivos de género: La violencia por motivos de género es aquella que se

ejerce sobre una persona, sea varón o mujer cuando no cumple expectativas impuestas por la

socialización y los modelos de masculinidad y femineidad hegemónicos en una sociedad dada

o momento histórico específico. Son manifestaciones de este tipo de violencia las que se

ejercen contra mujeres y sobre personas con elecciones sexuales o identidades de género

diferentes a la heterosexualidad naturalizada. Su principal característica es que se produce por

un evidente desequilibrio de poder (social, grupal o individual) entre quien la ejerce y quien la

sufre. Se expresa con diferentes grados de intensidad, desde manifestaciones verbales y

simbólicas de discriminación hasta asesinatos.

Violencia contra mujeres: La violencia contra las mujeres se define como “toda conducta,

acción u omisión, que, de manera directa o indirecta, en el ámbito público como en el privado,

basada en una relación desigual de poder, afecte su vida, libertad, dignidad, integridad física,

psicológica, sexual, económica o patrimonial, como así también su seguridad personal" La Ley

reconoce que este tipo de violencia tiene su origen en una relación desigual de poder entre
hombres y mujeres, es decir, en el modelo patriarcal de género y sus consecuencias. Incluye

la violencia psicológica, física, sexual, económica, simbólica, laboral, la trata de personas, la

prostitución forzada, entre otras. La violencia de género contra las mujeres es el resultado de

las relaciones desiguales de poder entre los géneros tanto en el ámbito privado como público.

Violencia de género y malos tratos contra las mujeres jóvenes: Los adolescentes y jóvenes

están expuestas y expuestos a sufrir malos tratos en un porcentaje considerable: estudios

señalan que un 20 y un 30% sufrió, sufre o sufrirá algún tipo de violencia por parte de sus

vínculos afectivos, llámese parejas, novios o ex novios. Y lo más doloroso es que todas esas

muertes y el sufrimiento cotidiano de adolescentes son evitables. Es por esto necesario

conocer y reflexionar sobre cómo se desarrollan los malos tratos en el seno de las relaciones

afectivas entre adolescentes y jóvenes. La gran mayoría de los estudios describen a la

violencia contra las mujeres desde las experiencias de las adultas que pueden haber

comenzado a sufrirla desde edades tempranas, tienen una visión del problema desde otro

momento del ciclo vital. Y desde otro contexto en las relaciones de género. Los vínculos del

maltrato en el marco de los vínculos afectivos entre adolescentes y entre jóvenes, combinan

una serie de factores sociales, familiares y subjetivos. Se describe que en el inicio de las

relaciones suelen aparecer formas de vínculo que podríamos llamar de "violencia psicológica

de baja intensidad”. Estos malos tratos incluyen celos y control, y que son ejercidos y

padecidos tanto por varones como por mujeres. El noviazgo se establece sobre un acuerdo de

"fidelidad", tanto varones como mujeres justifican los planteos celosos y el control para evitar
ser "engañados". Son habituales las discusiones y peleas por este motivo. también justifican el

control sobre celulares, casillas de correo y cuentas en las redes sociales. En casi ningún caso

identifican estas actitudes como malos tratos o una invasión a la intimidad de la otra persona.

Las consecuencias del maltrato sobre el estado psíquico de las personas que lo padecen

pueden ser: Ansiedad, depresión, baja autoestima, vergüenza, culpa, sensación de baja

capacidad de control, bajas expectativas de autoeficacia y miedo. Miedo a la soledad, al

abandono, a la respuesta social y familiar, a hacer uso del sistema policial y judicial, al daño

que puedan sufrir ellas o su familia y amistades por parte del maltratador, incluso miedo a las

consecuencias para él por la posibilidad de que sea detenido. En muchos adolescentes y

jóvenes que consultan a equipos especializados, se ha producido un deterioro de las relaciones

sociales, sobre todo si la pareja ha durado mucho tiempo. El control excesivo que caracterizó la

relación va provocando el progresivo aislamiento de las chicas, que sienten que se han

quedado sin amistades y muchas veces enfrentadas a sus familias.

El rendimiento académico y laboral se ven perjudicados. Es frecuente el acoso, la

vigilancia y los incidentes violentos con la irrupción del maltratador en el centro de

trabajo de las jóvenes, lo que las hace temer que tenga consecuencias sobre la

continuidad de los contratos y a veces provoca que ellas dejen el trabajo para evitar

esas situaciones. Para quienes no están involucrados en la temática resulta difícil entender

cómo, frente a tanto sufrimiento, las chicas no buscan ayuda, resuelven alejarse y cortan
relaciones que podrían ayudarlas a modificar esa cotidianeidad violenta. Nos parece importante

señalar algunas de las razones o motivos fundamentales que están asociados, para tratar de

evitar que nuestros propios prejuicios sean un motivo más para profundizar los malos tratos: El

miedo a la reacción del agresor. A veces la amenaza con una agresión mayor (hacia ella y/o

hacia su familia) si lo denuncia o le promete que si no lo denuncia la dejará tranquila para

siempre. Una de las tantas formas de manipulación que las chicas sufren en estos contextos.

El miedo a que las personas adultas subestimen lo que les ocurre. Temen a que no les

den importancia. Creer que controlan la situación. Creen conocerlo y saber cómo "llevarlo".

Miedo a que la persona que agrede cumpla con sus amenazas y le provoque daño a ella

o a su familia. El miedo a tener que iniciar una acción judicial o un tratamiento. Creen que la

justicia es un lugar reservado sólo para "cosas más graves". El miedo a la falta de

confidencialidad. El temor a la presión de la familia y amistades para que se aleje de la persona

que agrede cuando ella aún piensa que lo ama. La vergüenza frente a la familia y amistades

que alertaron sobre el comportamiento violento del agresor. Admitir que tenían razón, que ella

se ha equivocado puede ser muy duro…

La vulnerabilidad la vamos a abordar desde el texto trabajo en clase llamado “El género es

más que una palabra. Educar sin etiquetas: por Carina Kaplan”, en puntualidad, el

fragmento que abordan las autoras Eliana Vazquez y Claudia Lajud sobre “Identidades y

Diversidades de Género en la Escuela. Desafíos en pos de la Igualdad.”. Dicho texto

aborda principalmente el aspecto de vulnerabilidad en relación con la identidad de género y la


diversidad en el contexto educativo, comprendiendo cómo la rigidez de los roles de género y

las expectativas sociales pueden generar situaciones de vulnerabilidad para aquellos niños y

niñas que no encajan en las categorías tradicionales de género. La historia de Luana ilustra

cómo la necesidad de ajustarse a normas preestablecidas puede impactar negativamente en la

identidad y el bienestar emocional de los niños. Es muy importante reconocer y respetar la

diversidad de identidades de género y orientaciones sexuales para evitar situaciones de

discriminación y exclusión que pueden surgir en un entorno educativo que no está preparado

para acoger la diversidad. En cuanto a la adolescencia, el texto no se centra específicamente

en esta etapa de la vida, pero se puede inferir que los desafíos y conflictos que enfrentan los

niños y niñas al descubrir su identidad de género, se pueden intensificar durante la

adolescencia, una etapa crucial en la que se busca la aceptación y la comprensión de uno

mismo y de los demás. En la obra, desde la Adolescencia, donde entra en juego las palabras

de Lajud, comenta que en la experiencia educativa, se exploran los desafíos que enfrentan los

adolescentes en relación al género, la misma explica que la escuela puede ser un espacio de

discriminación y exclusión para aquellos que no se ajustan a los roles de género tradicionales,

especialmente para los adolescentes que se identifican como transgénero. Desde otra

perspectiva, la violencia, es un factor clave para entender, como por ejemplo, la violencia

simbólica que se reproduce en la escuela, a través de prácticas y discursos que perpetúan las

jerarquías de género, por esto mismo, habla tanto de la violencia hacia las mujeres como de la

violencia hacia las personas transgénero y la violencia hacia aquellos que no se ajustan a los

roles de género tradicionales.


La vulnerabilidad, especialmente en el ámbito educativo, se encuentran en un espacio donde

se les niegan sus derechos y oportunidades, por eso se habla de la escuela como un espacio

de protección para los adolescentes que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad.

Sigmund Freud, en su obra "El malestar en la cultura" (1930), nos ayuda a interpretar desde

su teoría, cómo las normas culturales y las normas de género pueden generar conflictos y

tensiones en la escuela. Según Freud, la cultura se basa en la renuncia pulsional, es decir, en

la represión de nuestros deseos instintivos para vivir en sociedad. Esta idea se aplica a la

educación, especialmente en lo que respecta al género, porque las expectativas de género

tradicionales exigen una renuncia pulsional a los estudiantes. Esto significa que los estudiantes

deben reprimir sus deseos, emociones y necesidades para ajustarse a las normas y

expectativas de la institución. Pensemos a un niño que ama jugar con muñecas y vestirse

con ropa de niña, pero que en la escuela se le dice que eso es "de niñas" y que él debe

jugar con autos y vestirse con ropa de niño. Este niño, en plena búsqueda y exploración

de su identidad, puede sentir que sus expresiones no son aceptadas por la escuela. Se

siente frustrado, incómodo y puede incluso llegar a reprimir sus deseos para evitar ser

rechazado. Freud nos recuerda que el principio de placer busca la satisfacción inmediata de

los deseos, mientras que el principio de realidad nos obliga a posponer la satisfacción y

ajustarnos a las normas sociales. La escuela, en su afán de preparar a los estudiantes para la

vida en sociedad, prioriza el principio de realidad, lo que puede generar un espacio de

represión. Freud argumenta que la cultura se basa en la represión de las pulsiones, lo que

genera un malestar en el individuo. Esta represión impulsa sentimientos de frustración, culpa y


ansiedad, lo que puede afectar el aprendizaje y el bienestar de los estudiantes. La escuela,

como institución cultural, tiene una gran influencia en la formación de la identidad de los

estudiantes, incluyendo su identidad de género. La escuela puede reproducir las normas de

género tradicionales y perpetuar las desigualdades entre géneros, lo que puede generar

conflictos y dificultades para los estudiantes que no se ajustan a esas normas. Freud propone

la sublimación como un mecanismo para canalizar las pulsiones reprimidas hacia actividades

socialmente aceptables. La escuela puede ser un espacio para la sublimación de las

necesidades y deseos de los estudiantes, pero es importante que esta sublimación sea

saludable y no implique la represión de la identidad de género. Es fundamental que la escuela

sea un espacio donde todos los estudiantes se sientan aceptados y respetados, sin importar su

género o sus expresiones. Teniendo en cuenta la teoría de Freud sobre el malestar en la

cultura, el texto de la autora Vazquez Lajud, tiene relación en cuanto a cómo la escuela, a

través del currículum oculto, reproduce estereotipos de género que pueden ser muy dañinos

para los estudiantes. La escuela, a través de las formas de interacción, los roles, los formatos

de participación, los juegos del lenguaje, los usos del espacio, etc, construyen interpretaciones

y clasificaciones idealizadas y esencialistas respecto a lo que es ser varón y lo que es ser

mujer, con base en categorías de oposición jerárquica. La pedagogía del closet se basa en la

idea de que la escuela debe ser un espacio de pureza que impone modelos de identificación

hegemónicos, lo que lleva al enclosetar las diferencias. La escuela puede ser un espacio donde

se practican acciones discriminatorias hacia los estudiantes que no se ajustan a las normas de

género tradicionales. Por ejemplo, se habla de la solicitud de estudios médicos,


psicológicos o psiquiátricos, muchas veces con altos costos y victimizando a la persona

involucrada, o de exigir una adecuación del DNI para llamar a la persona por el nombre

que ha elegido en virtud de su nueva identidad de género. El silencio y la omisión pueden

ser una forma de representar las identidades y prácticas sexuales y de género, marginándolas

y deslegitimándolas, haciendo presente la invisibilización. La escuela debe ofrecer espacios

para que los estudiantes puedan expresar su identidad de género sin miedo a la discriminación

o al rechazo. La escuela debe ser un espacio donde se promueva la inclusión y la diversidad, y

donde se enseñe a los estudiantes a respetar las diferencias. La represión de la identidad de

género puede generar sentimientos de frustración, culpa y ansiedad en los estudiantes.

La invisibilización de la identidad de género puede generar sentimientos de aislamiento

y soledad. Las prácticas discriminatorias pueden generar sentimientos de miedo,

vergüenza y humillación.

Desde el autor, “Waserman, M. - Adolescencia, Violencia y Vulnerabilidad - Actualidad

Psicológica”, meniconamos un ejemplo de una escuela de barrio habitado por personas de

clase media bajas. Los jóvenes no asisten a esta institución porque la consideran “violenta” ya

que se ha generado una brecha entre los estudiantes de distintas clases. En este

establecimiento se ocasionan diariamente escenarios de violencia: agresiones físicas, fuertes

discriminaciones, amenazas a docentes, destrucción de la institución e importaciones de armas

blancas, como el fuego. Esto lleva a renuncias de los docentes y a una desconfianza de los

padres hacia la institución. Deserción o expulsión del alumno son dos de los escenarios más
frecuentes en estos tipos de instituciones. Que los alumnos no terminen se debe en su mayoría

a una visión pesimista de ellos mismos dando a entender que no podrán salir de ese sector

económico social por lo tanto la escuela no sería más que una pérdida de tiempo para ellos.

Factores a tener en cuenta para la violencia en la escuela: El factor institucional: la

escuela como toda institución tiene dentro de ellas normas las cuales se encuentran

prohibiciones, promociones y castigos. Por eso afirmamos que una institución, la escuela en

este caso, es entre otras cosas un poder represor, nadie puede pasar por ese poder sin un

castigo. Ese poder represor implica que necesariamente va a ejercer sobre el sujeto un monto

de violencia, sea para que el sujeto cumpla objetivos educacionales o que se mantenga en un

marco de disciplina que la institución requiere para su funcionamiento correcto. Frente al

colegio, el alumno puede estar en dos posiciones: o de sometimiento o de rebeldía. Ese

sometimiento puede ser ego sintónico vs distónico. El sometimiento que no se soporta es el

ego distónico. Del alumno se espera un sometimiento ego sintónico. Si la posición del alumno

es de rebeldía, ésta puede ser o manifiesta o callada. Si la rebeldía es manifiesta dará lugar a

lo que se llama mala conducta o no estudiar. Si es callada, la relación es vivenciada como

hostil. Pero esta hostilidad no se expresa. Cuando la escuela está situada en un marco

marginal suele suceder que haya una doble violencia: la de los alumnos hacia la escuela y la

de los representantes de la Institución hacia sus propios alumnos, que son percibidos como

atentando contra la institución en su faz académica y disciplinaria. De este modo la escuela

encierra a los alumnos en esas percepciones denigrantes que tienen de ellos mismos mientras

que los alumnos ven a la escuela como un elemento de reparación.


En la sociedad de consumo,los valores y modelos de belleza, pueden influir en la

construcción de identidades de género y en la reproducción de estereotipos. Según la Real

Academia de la Lengua Española (RAE,2013), el consumismo es la tendencia inmoderada a

adquirir, gastar o consumir bienes ,que no siempre son necesarios. La economía está basada

principalmente en dos ejes fundamentales que son el consumo de bienes y servicios ,y el

incremento de ingresos. Castell (2005). Según Santana (2012) indicó que las características

son las siguientes: se disgusta por haber gastado tontamente, cuando está triste sólo piensa en

comprar para animarse, hace compras por impulso, gasta el dinero sin darse cuenta. El

consumismo en los jóvenes se puede dar por tres diversos factores, como la Moda, donde los

jóvenes para cumplir el patrón de moda de la sociedad,se preocupan por lo que llevan puesto y

quizás se realizan estas preguntas ¿Mi ropa está a la moda? ¿Es de marca?, La moda sería

discriminatoria. Según Acedo(2008) La moda y el consumo tiene una relación muy estrecha, el

consumo se beneficia de que la moda sea efímera y cambie periódicamente. Otro factor es la

publicidad, que utiliza técnicas psicológicas que atrapan al joven adolescente. Además, un

producto bien publicitado es más consumible. Utilizan en muchos casos a sus cantantes o

actores favoritos para incentivar el consumo de un producto. Por último, la innovación de la

tecnología, que va cambiando día a día y nosotros los jóvenes queremos estar al alcance de

ella. Se puede decir ,que nosotros dependemos mucho de ella ,puesto que satisfacen diversas

necesidades .Es un comportamiento consumista cuando la innovamos constantemente.


En este apartado trataremos sobre las consecuencias que nos ocasiona ser consumista, entre

ellos tenemos el endeudamiento, donde muchos de nosotros terminamos en este problema

porque no moderamos nuestros recursos económicos a la hora de consumir y despilfarramos el

dinero por así. Primero nos enfocaremos en definir ¿Qué es endeudamiento? Según la RAE

(2013) endeudamiento es un conjunto de obligaciones de pago contraídas por una nación,

empresa o persona. Esto quiere decir que es un proceso en el cual podemos obtener recursos

financieros pero siempre en cuando, brindemos un porcentaje de interés por el dinero prestado.

Según Ramírez (2013) normalmente las tarjetas de crédito tienen una tasa de interés más alta

que otros medios de financiación como son los préstamos personales o los créditos

hipotecarios, vehiculares, etc. El número de tarjetas de crédito entre la población peruana ha

aumentado en los últimos años de 1.8 a 2.3 millones de personas. Y por otro la precaución del

joven consumidor donde el ASPEC (Asociación de consumidores y Usuario), quien vela

contra los abusos hacia el consumidor, estableció la ley Nº 29571 que es el Código de

Protección y Defensa del Consumidor, vigente desde el 2 de octubre de 2010 y publicado en el

diario oficial El Peruano el 2 de septiembre de 2010. Esta ley nos habla también sobre quienes

somos consumidores y quienes somos proveedores.

Conclusión:

La escuela tiene un gran potencial para ser un espacio donde se promueva la diversidad y se

respeten las diferentes identidades de género. Sin embargo, también puede ser un espacio de

represión y discriminación, lo que puede generar malestar en las y los estudiantes. Es


importante que las escuelas trabajen para crear un ambiente inclusivo y respetuoso, donde se

reconozcan y se respeten las diferentes identidades de género, creando un ambiente seguro

para que respeten su derechos, previniendo la violencia, comprendiendo la vulnerabilidad a la

que se enfrentan los estudiantes y procurando ayudarles en esta amplia y compleja sociedad

de consumo que los abruma.

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