TEMA 3. EL NOVECENTISMO Y LA GENERACIÓN DEL 14: EL ENSAYO, LA NOVELA NOVECENTISTA.
JUAN RAMÓN
JIMÉNEZ.
La generación del 14 está formada por un grupo de autores nacidos en torno a a 1880. Sus miembros están vinculados a
la alta burguesía y son ejemplo de un nuevo tipo de intelectual, con una formación universitaria y que pretende hacer un
examen objetivo y sereno de los problemas existentes, participando en la vida pública y política.
El problema de España persiste, mostrando una clara orientación europeísta y, frente al pesimismo de la generación del 98,
plantean un programa concreto de regeneración del país convencidos de la urgencia de modernizar España: creación de una
nueva organización política, construcción de una sociedad laica o prioridad de la educación (creación de la Junta de Ampliación
de Estudios e Investigaciones Científicas o la Residencia de Estudiantes, fundamental en el origen de la generación del 27).
El término novecentismo acuñado por Eugenio d’Ors hace referencia a esta actitud intelectual y a una estética caracterizada por
la preocupación por el estilo, observable en la búsqueda de la precisión. Todo ello genera una literatura de carácter intelectual
para minorías.
El ensayo será el género preferido por esta generación. Entre los ensayistas más destacados:
- Eugenio D’Ors se encarga de difundir, junto a Ortega, las novedades intelectuales y estéticas. Destacan sus escritos
sobre arte y cultura; como: Tres horas en el museo del Prado o Lo barroco.
- Gregorio Marañón, médico de profesión, trató en su obra sobre temas literarios, políticos, sociales, morales,
artísticos… Ej. Don Juan
- Manuel Azaña, presidente de la Segunda República, dejó grandes trabajos como crítico literario (La invención del
Quijote) y de carácter político.
- Clara Campoamor. Con El derecho de la mujer en España.
- Ortega y Gasset. Fue la máxima figura de la filosofía española del s.XX y uno de los grandes intelectuales de esta
época. Su obra abarca los temas más variados, pero señalaremos dos:
o El tema de España. En relación con él, destaca su defensa del europeísmo y su denuncia del aislamiento
de nuestro país (“Una raza que se muere por instinto de conservación”). Lo esencial de sus ideas se
encuentran en España invertebrada, donde habla de la disgregación del país causada por los separatismos
políticos; la falta de espíritu de cooperación entre las clases; la inexistencia de una “minoría selecta” capaz
de dirigir a las masas y el rechazo de las masas a dejarse dirigir por los individuos más capacitados.
o Cuestiones sobre el arte y sobre la novela, en concreto. Dos son los ensayos que tuvieron una repercusión
importante en los ambientes artísticos del momento: La deshumanización del arte, en el que hace un
análisis de las vanguardias, destacando cómo el arte debe ser una actividad intelectual, no sentimental y
de ahí que se tienda a la deshumanización, relegar las emociones humanas por la pura emoción estética,
que lo convierte en un arte minoritario.
En Ideas sobre la novela aplica la teoría anterior a este género. Según él, la novela ha dejado de interesar
por la dificultad para encontrar temas nuevos y por las crecientes exigencias estéticas de los lectores
selectos. El novelista debe compensar el agotamiento de los temas con el cuidado de la forma; se llegaría
así a una novela deshumanizada en la que se perseguiría un goce estético.
En novela, entre los autores más representativos:
- Gabriel Miró destaca por su capacidad para captar sensaciones, emociones, que le valió la definición de “gran
poeta en prosa”. Entre sus obras: Las cerezas del cementerio o El obispo leproso.
- Ramón Pérez de Ayala es el mejor representante de la novela intelectual propia de los novecentistas. La novela se
aproxima al ensayo, siendo frecuentes las reflexiones sobre política, moral o estética. Se introducen además
novedades narrativas: el uso del diálogo teatral, historias intercaladas; el perspectivismo a través de varios
narradores que cuentan la misma historia o relatos bifurcado en doble columna. Destaca: Belarmino y Apolonio o
Tigre Juan.
En poesía, el autor más relevante será Juan Ramón Jiménez, premio Nobel y ejemplo del poeta consagrado al logro de la obra
perfecta a través de un trabajo constante y riguroso (“Yo tengo escondida en mi casa, por su gusto y el mío, a la Poesía. Y
nuestra relación es la de dos apasionados”). Su obra presenta tres grandes etapas:
1. Etapa modernista. En la que destacan: Arias tristes, Elejías, La soledad sonora y, sobre todo: Platero y yo, escrito en
prosa poética. Todas ellas escritas con una retórica típicamente modernista donde son frecuentes los símbolos, la
obsesión por la muerte o la melancolía.
2. Etapa intelectual. Influido por Ortega y Gasset, inicia un proceso de depuración, alejándose del brillante lenguaje
modernista (“poesía desnuda”) con su obra: Diario de un poeta recién casado, escrita con motivo de su viaje a Nueva
York.
Compuesto de poemas en prosa y verso libre, desarrolla una temática que explotarán los autores del 27: lo cotidiano o
la deshumanización de la ciudad moderna.
Es esta una obra conceptual; en la que la poesía es un modo de conocimiento que permite llegar a través de las
palabras a la esencia de las cosas, a su realidad más profunda (“¡Intelijenciai, dame el nombre exacto de las cosas!”)
(“No sé cómo decirlo,/ porque aún no está hecha/ mi palabra”, Eternidades) y es, además, un reflejo de su anhelo de
eternidad, pues al nombrar la realidad, acaba haciendo que exista, acaba con su temporalidad.
3. Etapa metafísica. Desde 1936, desarrolla una obra donde alcanza la máxima depuración y donde predomina el verso
libre.
Su poesía desemboca en lo metafísico; la muerte le permite fundirse con el cosmos, haciéndose eterno (panteísmo); e
incluso se refleja cierto misticismo, con el que el poeta manifiesta momento de éxtasis, sintiéndose parte de la
naturaleza.
Destaca su poema en prosa: Espacio.
i
Juan Ramón no utiliza la grafía g cuando suena como j.