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Casos Semana 6

Laura, una niña de 12 años, presenta síntomas de tristeza, irritabilidad y disminución del apetito, atribuibles a su perfeccionismo y frustraciones. A pesar de un desarrollo normal y un buen rendimiento escolar, ha comenzado a mostrar cambios de conducta preocupantes, incluyendo pensamientos autocríticos y una leve ideación suicida. En otro caso, una adolescente de 15 años muestra conductas agresivas en casa, baja autoestima y dificultades para controlar sus impulsos, aunque mantiene un buen rendimiento escolar.
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Casos Semana 6

Laura, una niña de 12 años, presenta síntomas de tristeza, irritabilidad y disminución del apetito, atribuibles a su perfeccionismo y frustraciones. A pesar de un desarrollo normal y un buen rendimiento escolar, ha comenzado a mostrar cambios de conducta preocupantes, incluyendo pensamientos autocríticos y una leve ideación suicida. En otro caso, una adolescente de 15 años muestra conductas agresivas en casa, baja autoestima y dificultades para controlar sus impulsos, aunque mantiene un buen rendimiento escolar.
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Caso 1

Laura es una niña de 12 años que acude a la consulta con sus padres porque desde hace
alrededor de unas semanas observan en ella tristeza, decaimiento y menos apetito. Al
principio los padres lo atribuyeron a que estaba muy nerviosa por las clases, pues Laura es
una niña perfeccionista, exigente consigo misma, que tolera mal las frustraciones, incluso
las pequeñas, y que quiere hacerlo todo bien; cuando no lo consigue, se desanima y sufre.
Los padres la describen como «extremada en todo, muy intensa, emotiva, pasa del amor al
odio; sensible y muy buena».

A la vuelta de vacaciones de Semana Santa, la madre la notó irritable; se quejaba de los


profesores y de las amigas y decía que le costaba hacer los deberes. Algún día se negaba a
salir y se iba más tarde a la cama. En una ocasión la madre la encontró llorando en su
habitación, y al preguntarle qué le pasaba Laura le contestó: «Lo hago mal todo y os doy
muchos problemas». A pesar de que la madre le insistió en que no era verdad, no logró
convencerla y la niña continuó llorando.

Laura es la menor de tres hermanos. Los padres son personas educadas. No hay problemas
serios en la familia, aunque el padre está pasando por una situación difícil en el trabajo y a
veces los padres discuten por este motivo.

ANTECEDENTES PERSONALES

La madre sufrió amenaza de aborto en la semana 24 del embarazo, por lo que se le indicó
tratamiento con reposo absoluto y Pre-par® hasta la semana 28, y en menor grado hasta la
semana 33. Parto por cesárea a las 38 semanas, sin sufrimiento fetal. Peso de 3 kg, neonatal
normal.

Su desarrollo psicomotor fue normal. Comenzó a hablar pronto y con muy buena evolución.
Presentó ansiedad por separación al comenzar el colegio, con crisis de llanto que fueron
cediendo poco a poco. No tuvo ningún problema de aprendizaje y su adaptación escolar y
social fue buena.

No presenta antecedentes patológicos de interés. La visita regularmente su pediatra, que es


quien ha recomendado llevarla a la consulta de psiquiatría. Envía una nota en la que dice
haber observado un cambio en el carácter de la niña las dos últimas veces que la ha visto;
le parece más nerviosa y con ánimo lábil.

Los profesores la consideran una buena alumna. Últimamente la notan distraída y «como si
estuviera en otra cosa».
ANTECEDENTES FAMILIARES

Hay antecedentes de depresión en la familia materna. Los abuelos están separados, y la


abuela es una persona inestable y de carácter difícil. Hay cierta frialdad afectiva en el
ambiente familiar. El resto carece de interés.

ANAMNESIS Y EXPLORACIÓN

Al comienzo de la entrevista Laura manifiesta cierto nerviosismo, aunque luego se


tranquiliza poco a poco y acaba colaborando bien. Muestra buena empatía, mímica y gesto
expresivos y contacto visual adecuado. Tiene el ánimo decaído; cuenta que desde hace 2 o
3 meses se siente triste; discute con las amigas, que «la hacen de menos»; da muchos
problemas a sus padres, que «se enfadan por su culpa»; cada vez saca peores notas y dice
que «va a suspender el curso». Todo la molesta. Está irritable y alterada. Tarda en dormirse
y tiene menos hambre. Alguna vez ha pensado que «lo mío no tiene remedio, pues no valgo
para nada».

No ha hablado con nadie de lo que le pasa. Le da vergüenza y siente pánico a «estar


volviéndose loca». Ha tenido alguna idea de suicidio, pero no ha pensado en llevarlo a la
práctica ni ha hecho planes.

Está orientada y consciente. No hay trastorno del curso ni del contenido del pensamiento,
ni de la sensopercepción. No tiene obsesiones ni rituales. No ha sufrido episodios maniacos.
Se descartan otros trastornos psiquiátricos.

Caso 2

CASO CLÍNICO ANAMNESIS

Mujer de 15 años en la actualidad controlada ambulatoriamente en consultas de Psiquiatría


Infanto-Juvenil desde los 9 años y 7 meses, remitida por Pediatría de Atención Primaria por
presentar alteraciones de conducta en su domicilio y sólo con su familia (padre, madre y
hermano), con baja tolerancia la frustración, berrinches, graves crisis de agresividad que
aumentan en frecuencia a medida que transcurre el tiempo (lleva meses), con la sospecha
de una “celopatía” (rivalidad fraterna) por el médico que deriva el caso. Llega a destrozar
cosas, romper objetos, estampar lo que tiene a mano como el mando a distancia, marcar
las puertas y las paredes a puntapiés, arrancar los topes, tirar almohadas, lo que está encima
del tresillo, las mesas y las mesillas. Además, agrede físicamente de forma compulsiva a su
madre (le da golpes en el coche al conducir, le propina patadas). Le cuesta pedir perdón,
pero se arrepiente. Es muy cariñosa tras los enfados, pero tienen que ir los padres a hablar
con ella. La mala conducta es todos los días y sin motivo. En el colegio sigue con buen
rendimiento, adecuado comportamiento y sociabilidad. Con un CI más alto que la media
(“un portento de niña” según su madre) expresa que no puede controlar los impulsos en
casa. Su hermano mayor (con el que se lleva mal) dice que ella no es feliz. Le cuesta hacer
los deberes, duerme intranquila. Piensa que es un fracaso, con baja autoestima, ideación
pesimista, de muerte. Personalidad premórbida: muy formal, perfeccionista, tímida en su
relación con adultos. Antecedentes familiares: madre con ansiedad en tratamiento con
citalopram, migraña en tratamiento con neuroestimulador.

EXAMEN FÍSICO

Exploración psicopatológica: En la entrevista al principio es algo negativista, poco


colaboradora, reticente a hablar, al tocar un tema que le afecta se queda callada. Facies
ligeramente hipomímica, en ocasiones evita el contacto visual. Bajo estado anímico, tristeza,
decaimiento, disforia, llanto, sin motivo aparente en ocasiones, baja autoestima, pobre
autoconcepto, ideación pesimista, dice que todo le sale mal, que no sirve para nada,
ideación de muerte, autolítica, pero con crítica, con factor de protección en su familia,
hipoprosexia, anhedonia, le cuesta disfrutar, siempre insatisfecha, descontenta, apatía,
astenia, con cansancio fácil, le cuesta hacer sus tareas escolares con descuido, desinterés,
cierta inhibición psicomotora, irritabilidad, baja tolerancia a la frustración, con alteraciones
conductuales, agresividad física con objetos y personas limitada al contexto familiar,
alteración instintovegetativa con insomnio de primer período, conciliación, pero sin
hiporexia.

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