ENTREVISTA AL LIC.
JAIME HURTADO CAMARENA
TITULAR DEL ÓRGANO INTERNO DE CONTROL EN EL INSTITUTO
NACIONAL PARA LA EDUCACIÓN DE LOS ADULTOS (INEA)
LA IMPORTANCIA DE LOS CÓDIGOS DE ÉTICA Y DE CONDUCTA EN LAS
RELACIONES HUMANAS Y EN EL COM BATE A LA CORRUPCIÓN
La actuación de los servidores públic os en el ejercicio de su empleo, cargo o
comisión, se caracteriza por estar delimitada por un marco legal y normativo,
por lo que únicamente pueden hacer lo que ese marco les permite, a diferencia
de los particulares, quienes pueden hacer todo aquello que la ley y la norma no
les prohíba.
Las obligaciones de los servidores públicos en el desempeño de su empleo,
cargo o comisión, quedan comprendidas bajo los principios de legalidad,
honradez, lealtad, imparcialidad y eficiencia y esencialmente se encuentran
contenidas en el Artículo 8 de la Ley Federal de Responsabilidades
Administrativas de los Servidores Públicos.
Esta Ley, en sus artículos 48 al 51 también establece acciones tendientes a
asegurar el cumplimiento de estos principios y obligaciones que rigen el
servicio públic o, mediante la promoción de una conducta digna basada en la
vocación del servic io público.
El INEA ha elaborado y difundido sus Códigos de Ética y de Conducta, donde
el primero se orienta a definir los valores morales que todos se comprometen
de manera voluntaria a aceptar como principios rectores de su actuación como
servidores públicos, y el segundo se refiere a tres tipos de comportamientos
que se tratan de evitar: en primer lugar, los comportamientos y las conductas
ilegales (aquí es un reforzamiento a lo que la ley de por sí prevé); el segundo,
se refiere a las conductas que no son éticas, aún cuando alguien puede estar
actuando dentro del marco legal, pero con una conducta que no es ética; y en
tercero, aquellas conductas que resultan contrarias a los intereses, tradic iones
y valores del grupo.
COM BATE A LA CORRUPCIÓN
El gobierno Federal ha impulsado acciones para el combate a la corrupción,
fomento a la transparencia y el desarrollo administrativo. En ese sentido,
cuando en su actuación como servidor público, alguien incurre en actos u
omis iones que contravienen sus obligaciones, es sujeto de un procedimiento
administrativo de responsabilidades y si se acreditan las irregularidades que se
le llegaran a imputar por la autoridad competente, se le sanciona.
Algunas de estas conductas pueden considerarse como corruptas, como por
ejemplo cuando algún servidor público obtiene o pretender obtener algún
beneficio personal al que no tiene derecho; o bien cuando beneficia de manera
ilegal a algún particular. En estos casos, estaremos ante conductas
sancionables conforme a la Ley de la materia.
Pero además de ese tipo de conductas que se apartan de los principios de
legalidad, honradez, lealtad, imparcialidad y eficiencia que rigen el servic io
público, existen otras que se reflejan en el deterioro de las relaciones humanas
al interior de las instituciones y hacia el trato que se tiene con los usuarios de
los servicios gubernamentales, como es el caso de la educación.
Estas conductas pueden reflejarse por ejemplo en tratos discriminatorios,
comportamientos autoritarios, aprovechar la posic ión para pretender obtener
favores sexuales, uso dispendioso de los recursos asignados, entre otros.
Los Códigos de Ética y de Conducta, desempeñan un papel preventivo en el
combate a la corrupción, en tanto son instrumentos de apoyo para el
fortalecimiento de los valores éticos y establecen claramente qué aceptamos
como conductas positivas y qué rechazamos como conductas negativas.
Principios éticos aceptados por el INEA
En su Código de ética el INEA recoge y hace suya la concepción Juarista del
servicio público “Bajo el sistema federativo los funcionarios públicos no pueden
disponer de las rentas sin responsabilidad. No pueden gobernar a impulsos de
una voluntad caprichosa, sino con sujeción a las leyes. No pueden improvisar
fortunas ni entregarse al ocio y a la disipación, sino consagrarse asiduamente al
trabajo, disponiéndose a vivir en la honrada medianía que proporciona la
retribución que la Ley les señala”
El Código de Conducta el INEA establece conductas concretas relativas al
marco normativo y su aplicación, al uso del cargo público, al uso y asignación
de los recursos, el uso transparente y responsable de la información, conflictos
de intereses; toma de decisiones; atención a quejas y denuncias; relaciones
entre servidores públicos, relaciones con otras instancias de gobierno;
relaciones con la sociedad, salud, higiene, seguridad, mejoramiento ecológico y
desarrollo personal. En cada una de ellas, ha estipulado lo que se debe y lo
que no se debe hacer.
La obligación y del compromiso
Los principios que rigen el servicio público y las obligaciones de los servidores
públicos, tienen fuerza legal; son de observancia general y existen instancias
competentes para sancionar a quienes las infrinjan; en tanto que los códigos de
ética y de conducta, son instrumentos derivados del consenso del grupo de
trabajo del INEA, son compromisos donde todos y cada uno aceptan someterse
a esos principios para mejorar las relaciones humanas y para evitar actos de
corrupción en cualquier modalidad.
A formar el Comité Ético
¿Qué pasa si alguien infringe el Código de Conducta por ejemplo en un trato
poco digno de un jefe hacia un colaborador? -cuestiona el funcionario- y se
responde: en las actuales circunstancias no pasaría nada. ¿Por qué? Pues
porque no hay una instancia a la cual dirigirse para decirle: yo estoy recibiendo
un trato que no me parece correcto por parte de mí jefe, para que se le
reconvenga y entienda que debe dar un trato correcto, educado, a sus
colaboradores.
--Cuál sería la instancia a la que habría que dirigirse cuando el servidor
público estuviera contraviniendo los principios de los códigos de conducta y
ética en el INEA?
Sería recomendable crear un Comité de Cumplimiento del Código de
Ética y del Código de Conducta, con facultades para conocer acerca de este
tipo de comportamientos y para emitir las recomendaciones necesarias a quien
esté actuando en forma contraria a los códigos de ética o de conducta, así
como para presentar las denuncias en los casos que así se justifique.
El Comité podría estaría integrado mediante elección rotativa por personas que
en el propio Instituto son reconocidas por sus compañeros precisamente por
sus valores éticos: gente respetuosa hacia los demás, diligente en su trabajo,
que no se guía por la obtención de un eventual beneficio indebido.
Este Comité estaría formado por personas que tienen probidad y liderazgo, eso
le daría una enorme legitimidad, porque estaría formado por autoridades de
tipo ético, moral, y que tendrían evidentemente la solvencia para poder emitir,
en su caso, recomendaciones e impulsar acciones de mayor penetración de
este tipo de instrumentos.
La tarea consiste en resumen, en mejorar nuestras relaciones humanas y en
rechazar todo acto de corrupción, pues este fenómeno mundial afecta y debilita
a los individuos, a las instituciones y a las naciones.