UNIVERSIDAD POPULAR AUTÓNOMA DE VERACRUZ
NOMBRE: YEIMI DESSIRÉ CRUZ GALMICH
LICENCIATURA: PSICOPEDAGOGÍA
MATERIA: SEMINARIO DE TESIS I
LIC. GRABRIELA ROMERO MOTA
CUATRIMETRE: 8
FECHA: 26/01/2025
DEFINICIÓN DE TDAH: (Nivel exploratorio)
El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es uno de los
trastornos mentales más frecuentes que afectan a los niños. El TDAH se considera
un trastorno crónico y debilitante que afecta a la persona en muchos aspectos de
su vida, como los logros académicos y profesionales, las relaciones interpersonales
y la vida diaria. El trastorno por déficit de atención con hiperactividad es un Trastorno
del Neurodesarrollo de carácter neurobiológico originado en la infancia y que afecta
a lo largo de la vida. El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo. Por lo general, se
diagnostica por primera vez en la infancia y, a menudo, dura hasta la edad adulta.
Sin embargo, a algunas personas no se les diagnostica el trastorno hasta que son
adultas. El TDAH implica:
• Tener problemas para prestar atención (falta de atención)
• Tener problemas para controlar conductas impulsivas (impulsividad)
• Ser demasiado activo (hiperactividad)
CARACTERIZACIÓN DE ALUMNOS CON TDAH: (Nivel descriptivo)
• Falta de atención: tener dificultad para prestar atención.
• Hiperactividad: tener demasiada energía o moverse y hablar demasiado.
• Impulsividad: actuar sin pensar o tener dificultad con el autocontrol.
Algunas personas con el trastorno de déficit de atención con hiperactividad
presentan principalmente síntomas de falta de atención. Otras, en su mayoría,
tienen síntomas de hiperactividad e impulsividad. Algunas personas tienen ambos
tipos de síntomas.
Los signos de falta de atención pueden incluir:
No presta mucha atención a detalles o comete errores aparentemente por descuido
en las tareas escolares o durante otras actividades.
Le es difícil mantener la atención en los juegos y las tareas, lo que incluye las
conversaciones, los exámenes o las asignaciones largas.
Tiene problemas para escuchar atentamente cuando se le habla directamente.
Le resulta difícil seguir las instrucciones o terminar las tareas escolares o los
quehaceres del hogar, o comienza las tareas, pero deja de concentrarse y se
despista fácilmente.
Tiene dificultad para organizar trabajos y actividades, como hacer tareas en
secuencia, mantener sus materiales y pertenencias en orden, administrar el tiempo
y cumplir con los plazos.
Evita las tareas que requieran un esfuerzo mental sostenido, como las tareas
escolares.
Pierde las cosas necesarias para hacer las tareas o realizar las actividades, como
los útiles escolares, los libros, los anteojos y los teléfonos celulares.
Se distrae fácilmente con pensamientos o estímulos no relacionados.
Es olvidadizo durante las actividades diarias, como hacer quehaceres del hogar o
mandados y acudir a citas.
Los signos de hiperactividad e impulsividad pueden incluir:
• Se mueve y se retuerce mientras está sentado.
• Se levanta y se mueve constantemente cuando debería permanecer
sentado, como en un salón de clases.
• Corre, da vueltas o se trepa a cosas en momentos inapropiados o, en la
adolescencia, a menudo se siente inquieto.
• No puede jugar o participar en pasatiempos en silencio o calladamente.
• Está constantemente en movimiento o actúa como impulsado por un motor.
• Habla excesivamente.
• Responde preguntas antes de que se terminen de hacer o acabar las
oraciones de otras personas.
• Tiene dificultad para esperar su turno, como cuando hace fila.
• Interrumpe a otros o se entromete, por ejemplo, en conversaciones, juegos
o actividades.
• Las características principales del TDAH incluyen la falta de atención y el
comportamiento hiperactivo-impulsivo. Los síntomas del TDAH comienzan
antes de los 12 años de edad y, en algunos niños, se notan a partir de los 3
años de edad. Estos síntomas pueden ser leves, moderados o graves, y
pueden continuar hasta la edad adulta.
El TDAH ocurre con más frecuencia en los hombres que en las mujeres, y los
comportamientos pueden ser diferentes en los niños y las niñas. Por ejemplo, los
niños pueden ser más hiperactivos y las niñas pueden tender a ser menos atentas.
Existen tres subtipos de TDAH:
Falta de atención predominante. La mayoría de los síntomas corresponden a la falta
de atención.
Conducta hiperactiva/impulsiva predominante. La mayoría de los síntomas son la
hiperactividad e impulsividad.
Combinado. Esta es una mezcla de síntomas de falta de atención y síntomas de
hiperactividad/impulsividad.
CORRELACIÓN DEL TDAH CON EL CONTEXTO FAMILIAR: (Nivel relacional)
En los últimos años el estudio de la calidad de vida familiar en niños con TDAH ha
tomado gran importancia en las investigaciones. Córdoba, Gómez & Verdugo (2008)
exponen que hablar de calidad de vida familiar en personas con un trastorno
constituye un importante avance en la investigación sobre familia y discapacidad,
pues se ha reconocido el importante papel que juega la familia durante el proceso
de la enfermedad, discapacidad, las responsabilidades y compromisos que recae
en la familia, y, por ende, mismas que afectan su calidad de vida.
Según Llord, Abad, García & Nieto (1995) la discapacidad o trastorno, en este caso
el TDAH puede ser la misma para todas las familias, sin embargo, pueden
experimentar el trastorno de diferente manera, dependiendo las circunstancias
sociales, la existencia de experiencias tempranas con el TDAH, el grado de
fortaleza, creencias y valores, entre otros factores. En algunos casos, las familias
no dan importancia a los síntomas que provoca el TDAH en sus niños y, en otros
casos, las familias buscan ayuda rápidamente modificando su vida cotidiana para
poder adaptarse al proceso de este trastorno. Por lo general, se puede observar
que los padres y madres de niños y niñas con TDAH experimentan diferentes
situaciones como: desesperación, sentimientos de culpa, depresión, presión por
parte de la sociedad, problemas de comunicación en la familia, problemas relativos
a la relación de pareja, problemas en cuanto instituciones médicas o escolares, falta
de orientación. En Latinoamérica afecta aproximadamente a 36 millones de
personas (Barragán, de la Peña, Ortiz, Ruiz, Hernández, Palacios & Suárez, 2007,
Bauermeister, 2014).
Es importante resaltar el hecho de que, en cualquier familia suele ser un hecho
común que se presente alguna vez problema en la interacción del infante con TDAH
con uno o más integrantes de la familia, sin embargo, se da el caso en que los niños
que tienen un hermano con TDAH, cuya interacción, por las características del niño
con trastorno, pudiera presentar una complejidad de mayor nivel causando
problemas de conducta e interacción social. Algunas de estas conductas pueden
ser: miedo a ser ellos discapacitados, sentimientos de culpa, pena, frustración y
excesiva preocupación por el futuro (León, Menés, Puértolas, Trevijano & Zabalza,
2003, Núñez & Rodríguez, 2005).
Ante la presencia del TDAH, la situación familiar puede llegar a deteriorarse y la
relación entre los padres pasar por momentos difíciles, por no saber cómo dar
respuesta a las situaciones que experimentan. Tal situación afecta la calidad de vida
familiar. Debería ser esencial que todas las familias cuenten con una buena calidad
de vida, con o sin la presencia de un integrante infantil con TDAH. No obstante, es
necesario valorar que en familias con niños que presentan TDAH se presentan otras
necesidades que pudieran estar fuera del alcance de las familias; tales necesidades
no satisfechas se reflejan en la calidad de vida familiar (Rubio, Mena & Murillo,
2006).
El temperamento de los niños con TDAH junto con el estrés parental determinan
significativamente el estilo de disciplina de los padres. Así, las críticas y la aplicación
de procedimientos de disciplina impositivos están provocadas en gran medida por
aspectos personales de los padres pero también de los niños con TDAH, que
suponen una fuente de tensión en el ejercicio de la paternidad (Miranda, Rosel, Grau
y Meliá, en prensa). Varios estudios empíricos han informado que las familias que
tienen niños con TDAH usan métodos de disciplina poco adecuados, aplicando
estrategias más agresivas y autoritarias (Miranda, Grau, Marco y Roselló, 2007). El
análisis de las interacciones padres-hijos ha puesto de manifiesto que los padres
que tienen hijos con TDAH emplean un tono de voz más serio y hacen comentarios
más negativos sobre el comportamiento de sus hijos, imponiendo límites a veces
excesivamente estrictos, pero sin ofrecer explicaciones al respecto (Lange et al.,
2005).
INFLUENCIA DEL ENTORNO FAMILIAR EN EL TDAH: (Nivel explicativo)
El entorno familiar tiene una gran influencia en el trastorno por déficit de atención
con hiperactividad (TDAH). El ambiente en el que se desarrolla un niño con TDAH
puede afectar a su comportamiento y a su relación con los demás.
Para ayudar a un niño con TDAH, la familia puede:
Establecer una comunicación abierta y efectiva
Establecer rutinas para las actividades diarias
Reforzar el comportamiento positivo
Conocer y aceptar el trastorno
Establecer límites y normas claras
Mejorar la autoestima del niño
Ser paciente y constante
Generar un entorno que le permita construir su capacidad de resiliencia
El TDAH puede causar estrés y frustración en los padres. Es importante que los
padres se informen sobre el trastorno y sobre las estrategias para manejarlo.
Es importante que los padres estén bien informados sobre el Trastorno por Déficit
de Atención e Hiperactividad (TDAH) y busquen la ayuda de profesionales a lo largo
de la infancia, adolescencia y adultez del niño. Esto permitirá comprender mejor las
necesidades del niño y brindarle el apoyo necesario en cada etapa de su desarrollo.
Además, existen estrategias que los padres pueden implementar para ayudar a su
hijo con TDAH a tener éxito en casa. Estas incluyen establecer reglas claras de
consecuencias y premios para fomentar comportamientos deseados, ayudar al niño
a dividir tareas en pasos más pequeños para facilitar su realización, promover la
estructura y el orden en el hogar, establecer rutinas estables y predecibles para
crear un ambiente más estructurado, y utilizar la motivación y la disciplina para que
el niño experimente las consecuencias de sus acciones cuando no cumpla con las
normas establecidas.
COMPLICACIONES DEL TDAH EN LOS ALUMNOS QUE LO PRESENTAN:
(Nivel predictivo)
El TDAH puede afectar la capacidad de los estudiantes para concentrarse,
prestar atención, escuchar o esforzarse para hacer el trabajo escolar. El TDAH
también puede hacer que un estudiante esté inquieto, movedizo, hable demasiado
o interrumpa la clase. Es posible que los niños con TDAH también tengan trastornos
del aprendizaje que les causan problemas en la escuela.
La mayoría de los niños con TDAH comienzan la escuela antes de ser
diagnosticados con TDAH. En algunos casos, los maestros son los primeros que
notan posibles síntomas de TDAH. Quizás lo hablen con los padres del niño. Los
padres pueden llevar a su hijo a un profesional del cuidado de la salud para que lo
evalúe y determine si se trata de TDAH.
El TDAH puede dificultar la vida de los niños. Los niños con TDAH tienen estas
características:
• A menudo luchan en el aula, lo cual puede llevar al fracaso académico y al
juicio de otros niños y adultos
• Tienden a tener más accidentes y lesiones de todo tipo que los niños que no
tienen TDAH
• Tienden a tener baja autoestima
• Son más propensos a tener problemas para interactuar con sus compañeros
y los adultos, y para ser aceptados por ellos
• Están en mayor riesgo de abuso de alcohol y drogas, y de otras conductas
delictivas
INTERVENCIÓN EDUCATIVA PARA ALUMNOS CON TDAH: (Nivel aplicativo)
Las siguientes recomendaciones se enmarcan en el concepto de educación
inclusiva en el aula ordinaria y están enfocadas a satisfacer las necesidades
educativas especiales (NEE) de los niños con trastorno TDAH, para que logren unos
buenos niveles de integración y rendimiento:
Adaptar la metodología de enseñanza a sus características. A los chicos con TDAH
les cuesta más que al resto de compañeros mantener la atención, por lo que es
necesario espaciar las explicaciones y actividades con periodos de descanso,
apostar por un modelo de enseñanza multisensorial y fomentar el uso de
tecnologías de la información y la comunicación (TICs).
Adecuación de los currículos y formas de evaluación. En ocasiones, se comete el
error de, con el objeto de preservar una igualdad mal entendida, uniformizar
excesivamente los contenidos, exámenes y pruebas. Paradójicamente, esta forma
de actuar crea, involuntariamente, una forma de exclusión en forma de suspensos
y fracaso escolar. La solución pasa por adaptar tantos los currículos como los
criterios de evaluación de forma individualizada.
Conferir mayor importancia a la figura del tutor. El responsable directo de estos
alumnos ha de ser el tutor, por lo que es fundamental que reciba la formación
adecuada y que se le faciliten los recursos necesarios para poder realizar una
atención y un seguimiento individualizado con estos chicos.
Los pobres resultados académicos de un alto porcentaje de los niños con TDAH son
provocados, en muchos casos, por una falta de adaptabilidad del sistema educativo
y no tanto por una cuestión de falta de interés y esfuerzo personal, como
tradicionalmente se creía.
Esto nos demuestra que una de las principales formas de ayudar a los niños con un
trastorno de este tipo es que el sector educativo cuente con profesionales bien
cualificados. Capaces de ofrecer a estos niños y niñas la atención y apoyo que
necesitan, para que puedan superar todas las barreras que encuentren en su
camino y poder tener una educación y una formación de calidad, en condiciones de
igualdad con el resto de sus compañeros.
Según el neurólogo Van Wielink (2004), el maestro debe tener presente:
• Tratar al niño que tenga este trastorno como tal; es decir, saber que el niño
tiene TDAH y que su comportamiento no va a seguir los mismos criterios de
"normalidad" que el resto de la clase.
• Manejar adecuadamente la situación de la clase.
• Anticiparnos a los comportamientos derivados de la hiperactividad del niño.
Para ello puede encargarle algunas tareas de fácil resolución como sacar
punta a los lapiceros, hacer recados para el maestro, etc. De esta manera
daremos una salida útil a su exceso de energía.
• Evitar los sitios en clase que cuenten con elementos que le hagan distraerse,
como ventanas.
• Revisar de manera frecuente el trabajo escolar del niño y estar pendiente en
clase de que lo cumpla.
• Apoyarse en los padres, puesto que su papel es muy relevante en la
intervención llevada a cabo con el niño, de manera que procuraremos que
estén informados en todo momento de los progresos del niño.
BIBLIOGRAFÍA
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Canca Vázquez, I. (1993). Hiperactividad: evaluación y
tratamiento, En VV. AA.:Necesidades Educativas Especiales,
pp. 161-185, Ed. Aljibe, Granada.
Casajús Lacosta, A. M. (2009). Didáctica escolar para alumnos
con TDAH. Editorial Horsori: Barcelona.