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ADORACION EUCARISTICA III CUARESMA
Vísperas
† (se hace la señal de la cruz mientras se dice:)
V/. Dios mío, ven en mi auxilio.
R/. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…
Himno (Todos repiten)
Te damos gracias, Señor, porque has depuesto la ira y
has detenido ante el pueblo la mano que lo castiga.
Tú eres el Dios que nos salva, la luz que nos ilumina, la
mano que nos sostiene y el techo que nos cobija.
Y sacaremos con gozo del manantial de la Vida las aguas
que dan al hombre la fuerza que resucita.
Entonces proclamaremos: ¡Cantadle con alegría! ¡El
nombre de Dios es grande; su caridad, infinita!
¡Que alabe al Señor la tierra! Contadle sus maravillas.
¡Qué grande, en medio del pueblo, el Dios que nos
justifica!» Amén.
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CANTO
SLIENCIO PROLONGADO
Salmo 125: Dios, alegría y esperanza nuestra
Ant: Los que sembraban con lágrimas cosechan entre
cantares.
Cuando el Señor cambió la suerte de Sión, nos parecía
soñar: la boca se nos llenaba de risas, la lengua de
cantares.
Hasta los gentiles decían: “El Señor ha estado grande con
ellos”. El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos
alegres.
Que el Señor cambie nuestra suerte, como los torrentes
del Negueb. Los que sembraban con lágrimas cosechan
entre cantares.
Al ir, iba llorando, llevando la semilla; al volver, vuelve
cantando, trayendo sus gavillas.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…
Ant: Los que sembraban con lágrimas cosechan entre
cantares.
SILENCIO BREVE
Salmo 126: El esfuerzo humano es inútil sin Dios
Ant: Que el Señor nos construya la casa y nos guarde la
ciudad.
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Si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los
albañiles; si el Señor no guarda la ciudad, en vano vigilan
los centinelas.
Es inútil que madruguéis, que veléis hasta muy tarde, que
comáis el pan de vuestros sudores: ¡Dios lo da a sus
amigos mientras duermen!
La herencia que da el Señor son los hijos; su salario, el
fruto del vientre: son saetas en manos de un guerrero los
hijos de la juventud.
Dichoso el hombre que llena con ellas su aljaba: No
quedará derrotado cuando litigue con su adversario en la
plaza.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…
Ant: Que el Señor nos construya la casa y nos guarde la
ciudad.
SILENCIO BREVE
Cántico NT Colosenses 1,12-20:
Ant: Él es el primogénito de toda criatura, es el primero
en todo.
Damos gracias a Dios Padre, que nos ha hecho capaces
de compartir la herencia del pueblo santo en la luz.
Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha
trasladado al reino de su Hijo querido, por cuya sangre
hemos recibido la redención, el perdón de los pecados.
Él es imagen de Dios invisible, primogénito de toda
criatura; porque por medio de Él fueron creadas todas las
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cosas: celestes y terrestres, visibles e invisibles, Tronos,
Dominaciones, Principados, Potestades; todo fue creado
por Él y para Él.
Él es anterior a todo, y todo se mantiene en Él. Él es
también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia. Él es el
principio, el primogénito de entre los muertos, y así es el
primero en todo.
Porque en Él quiso Dios que residiera toda la plenitud. Y
por Él quiso reconciliar consigo todos los seres: los del
cielo y los de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su
cruz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…
Ant: Él es el primogénito de toda criatura, es el primero
en todo.
SILENCIO BREVE
CANTO DE ACLAMACION
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN
LUCAS 13, 1-9
En una ocasión, se presentaron algunos a contar a Jesús
lo de los galileos cuya sangre vertió Pilato con la de los
sacrificios que ofrecían. Jesús contestó:
¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los
demás galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y,
si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. Y aquellos
dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé,
¿pensáis que eran más culpables que los demás
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habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os
convertís, todos pereceréis de la misma manera”.
Y les dijo esta parábola: “Uno tenía una higuera plantada
en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró.
Dijo entonces al viñador:
“Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta
higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a
ocupar terreno en balde?”.
Pero el viñador contestó: “Señor, déjala todavía este año;
yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto.
Si no, la cortas”. PALABRA DEL SEÑOR.
CANTO
SILENCIO PROLONGADO
REFLEXION
EL RECHAZO QUE LE PRODUCE A JESÚS ALGUNAS
CREENCIAS
Narra san Lucas, que algunos hombres fueron a ver a
Jesús, pero no dice quiénes eran y, solo que le contaron
que Pilato había mandado matar a unos galileos mientras
estaban ofreciendo sus sacrificios. El relato de este
Evangelio pertenece a Lucas, no lo narran los otros
evangelistas. El sentido que manifiesta es mostrarnos el
rechazo que le produce a Jesús algunas creencias sobre
casos circunstanciales especiales como pensar las
desgracias le llegan a las personas como castigo por sus
pecados. Por eso es que Jesús les responde a modo de
comentario: “¿Piensan ustedes que aquellos galileos,
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porque les sucedió esto, eran más pecadores que todos
los demás galileos?
Jesús finaliza su comentario diciendo; “Ciertamente que
no; y si ustedes no se convierten, perecerán de manera
semejante”
DOS CASOS, CONOCIDOS SÓLO POR LOS
EVANGELIOS
Si leemos el Evangelio de San Juan 9, 1-3, encontramos
el texto siguiente: “Pasando, vio a un hombre ciego de
nacimiento, y sus discípulos le preguntaron diciendo:
Rabí, ¿quién pecó: éste o sus padres, para que naciera
ciego? Contestó Jesús: Ni pecó éste ni sus padres, sino
para que se manifiesten en él las obras de Dios”.”
En este fragmento de Lucas, se cita dos casos, conocidos
sólo por los evangelios. Uno fue una matanza de galileos
que hizo Pilato en el templo mientras ofrecían sacrificios.
Este tipo de brutalidades cometidas por los procuradores
romanos en el templo, lo mismo que por Arquelao o por
otros, no eran situaciones raras. Se conocen por Josefo
(historiador judío de esa época) varios casos afines. En
todo caso, Pilato era capaz de hacer estas y otras
barbaridades.
En el segundo caso, Jesús expone el asunto de los
dieciocho hombres que murieron aplastados por la torre
de Siloé, y les hace una pregunta “¿piensan acaso que
eran más culpables que todos los demás habitantes de
Jerusalén?”
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EN EL PLAN DE DIOS HAY HORAS SEÑALADAS
Era una creencia popular, que enseñaban los mismos
rabinos, que todo padecimiento físico o moral era castigo
al pecado y la respuesta de Cristo hace suponer que la
pregunta venía con esta mentalidad ambiental. Pero les
dice que eso no es verdad: que su muerte no significa
culpa, sino planes de Dios (Jn 9:3). No por morir éstos
eran más culpables que los demás galileos o gentes de
Jerusalén. Pero les hace una gran advertencia: en el plan
de Dios hay horas señaladas para el ejercicio de castigos
o desgracias colectivas. Por eso, si no hacen penitencia -
galileos y jerosolimitanos -, “todos acabarán de la misma
manera” que estos casos que le contaron.
CANTO
SILENCIO BREVE
LA PALABRA PENITENCIA COMO CONVERSIÓN
Hoy día, esta palabra penitencia suena un poco
improcedente, como si estuviera desubicada en el tiempo
y fuese de otra época. Tal vez sea así, porque el mundo
dedica muchos esfuerzos para evitar el sufrimiento. Pero
debemos interpretar la palabra penitencia como
“conversión” ya que estamos viviendo hasta la segunda
venida de Cristo, la parusía, un tiempo de “conversión”
por nuestras faltas y así gozar también de un período de
misericordia, que es algo que nos regala el Señor si
hacemos un cambio de actitud de vida de pecadores, algo
que podemos hacer haciendo el bien.
Por tanto, básico es arrepentirse, así lo manifiesta Jesús
al decir: “Si ustedes no se convierten, todos acabarán de
la misma manera”. Si hemos pecado, primordial es
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entonces la penitencia y la conversión para gozar de la
vida eterna.
Todo es temporal en nuestra vida y todo está ligado al
tiempo: en este sentido, tanto justos como pecadores
vivimos en el tiempo, tiempo que es un don de Dios para
todos, un tiempo de gracia, y por ello, un tiempo abierto a
la conversión. Seamos pecadores empedernidos, o justos
fortalecidos permaneceremos así para siempre y
estaremos llamados a ser "pecadores en conversión".
FUERA DE LA CONVERSIÓN NO PODEMOS ESTAR
EN LA PRESENCIA DEL VERDADERO DIOS
Dios nos toca de muchas maneras para llevarnos a este
estado de conversión. Nosotros sólo podemos
prepararnos para que Dios nos toque.
Fuera de la conversión estamos fuera del amor. En este
caso no le quedarían al hombre más que dos
posibilidades: la satisfacción de sí y la justicia propia, o
una profunda insatisfacción y la desesperación.
Fuera de la conversión no podemos estar en la presencia
del verdadero Dios, pues no estaríamos junto a Dios, sino
junto a uno de nuestros numerosos ídolos. Además, sin
Dios, no podemos permanecer en la conversión, porque
no es nunca el fruto de buenas resoluciones o del
esfuerzo. Es el primer paso del amor, del Amor de Dios
más que del nuestro.
Convertirse es ceder al dominio insistente de Dios, es
abandonarse por tanto es la primera señal de amor que
percibimos como procedente de Él. Abandono en el
sentido de sometimiento. Si nos abandonamos ante Dios,
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nos entregamos a Él. Todas nuestras resistencias se
funden ante el fuego consumidor de su Palabra y ante su
mirada; no nos queda ya más que la oración del profeta
Jeremías: "Haznos volver a ti, Señor, y volveremos".
UNA HIGUERA INFRUCTUOSA
“Un hombre tenía una higuera plantada en su viña. Fue a
buscar frutos y no los encontró”. En la segunda parte, el
Señor nos hace un anuncio explicado con una parábola.
Una higuera infructuosa, que sistemáticamente no daba
fruto. La higuera simboliza a Israel (Os 9:10) e incluso al
que no da fruto (Jer 8:13). Se la pensó cortar pronto, pero
aún hubo paciencia, y se la cultivó con esmero por otro
año. Mas no dio fruto. Y hubo que cortarla. Así se trató a
Israel, cultivándolo repetidamente con avisos y profetas;
luego el Bautista, y, por último, Cristo con su obra de
enseñanzas y milagros. Pero Israel, los dirigentes, no le
reconocieron por Mesías. Sólo fructificó, la muerte del
Mesías. Y sucedió que los Israelitas perecieron en la
destrucción de Jerusalén, catástrofe del año 70.
Dice la parábola: Dijo entonces al viñador; “Hace tres
años que vengo a buscar frutos en esta higuera y no los
encuentro. Córtala, ¿para qué malgastar la tierra?”
Volvemos entonces a interpretar que los frutos de este
tiempo de conversión es el arrepentimiento apremiado por
la misericordia de Dios. Esto se hace patente en el relato
cuando el viñador le contestó: “Señor, déjala todavía este
año; yo removeré la tierra alrededor de ella y la abonaré”,
para ver si da fruto diciendo; “Puede ser que así dé frutos
en adelante. Si no, la cortarás”. Vemos que Dios tiene
derecho a exigirnos frutos de santidad y buenas obras, lo
triste es que cuando viene por ellos no los encuentra.
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EL SEÑOR ESPERA DE NUESTRA PARTE OBRAS DE
SANTIDAD
Pero Jesús deja la puerta abierta a la esperanza: la
esterilidad de la higuera hace suplicar al viñador un
subsiguiente tiempo de gracia: un año jubilar concedido
por el Señor, dispuesto una vez más a confiar en espera
de los frutos añorados desde hace mucho tiempo.
Si Dios nos da la gracia, está la debemos corresponder, el
Señor espera de nuestra parte obras de santidad, tareas
de perfección, y en cualquier minuto viene a buscar si
hemos dado frutos. Debemos vivir en el santo temor de
Dios, el temor de no rendir lo que Dios espera de
nosotros.
CANTO
SILENCIO PROLONGADO
V/. Yo dije, Señor, ten misericordia.
R/. Yo dije, Señor, ten misericordia.
V/. Sáname, porque he pecado contra ti.
R/. Señor, ten misericordia.
V/. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R/. Yo dije, Señor, ten misericordia.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant: Quien cumpla y enseñe los preceptos del Señor,
será grande en el reino de los cielos.
† (se hace la señal de la cruz mientras se comienza a
recitar)
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Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi
espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la
humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su
nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de
generación en generación.
Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de
corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los
humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los
ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia
como lo había prometido a nuestros padres en favor de
Abrahán y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo…
Ant: Quien cumpla y enseñe los preceptos del Señor,
será grande en el reino de los cielos.
PRECES
Alabemos a Dios todopoderoso y providente, que conoce
todas nuestras necesidades, pero quiere ante todo que
busquemos su reino; supliquémosle, pues, diciendo:
Venga a nosotros, Señor, tu reino y su justicia
- Padre santo, que nos diste a Cristo como pastor de
nuestras vidas, ayuda a los pastores y a los pueblos a
ellos confiados, para que no falte nunca al rebaño la
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solicitud de sus pastores, ni falte a los pastores la
obediencia de su rebaño.
- Mueve a los cristianos para que, con amor fraternal, se
interesen por los enfermos, y socorran en ellos a tu Hijo.
- Haz que entren a formar parte de tu Iglesia los que aún
no creen en el Evangelio, y que, con sus buenas obras, la
hagan crecer en el amor.
- A nosotros, pecadores, concédenos tu perdón, y la
reconciliación con tu Iglesia.
- A los que murieron contigo, concédeles resucitar a la
vida eterna y morar eternamente contigo.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
CANTO
SILENCIO BREVE
Llenos de fe, invoquemos juntos al Padre común,
repitiendo la oración que Jesús nos enseñó:
Padre nuestro que estás en el cielo…
ORACION
Penetrados del sentido cristiano de la Cuaresma y
alimentados con tu palabra, te pedimos, Señor, que te
sirvamos fielmente con nuestras penitencias y
perseveremos unidos en la plegaria. Por nuestro Señor
Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad
del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
Amén.
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