100% encontró este documento útil (1 voto)
149 vistas17 páginas

Ora Con El Corazón - C. Espiga Del Señor

El documento describe una Hora Santa dedicada a la adoración de Jesús sacramentado, incluyendo oraciones, meditaciones y cantos eucarísticos. Se enfatiza la importancia de la presencia real de Cristo en la Eucaristía y la necesidad de adoración y entrega a Él, así como la intercesión de la Virgen María. A lo largo de la oración, se pide por la purificación y sanación personal y comunitaria, reconociendo a Jesús como el pan de vida eterna.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
100% encontró este documento útil (1 voto)
149 vistas17 páginas

Ora Con El Corazón - C. Espiga Del Señor

El documento describe una Hora Santa dedicada a la adoración de Jesús sacramentado, incluyendo oraciones, meditaciones y cantos eucarísticos. Se enfatiza la importancia de la presencia real de Cristo en la Eucaristía y la necesidad de adoración y entrega a Él, así como la intercesión de la Virgen María. A lo largo de la oración, se pide por la purificación y sanación personal y comunitaria, reconociendo a Jesús como el pan de vida eterna.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Hora Santa a Jesús

Sacramentado

Comunidad Espiga del Señor


Capilla Nuestra Señora de las Mercedes
Hora Santa a Jesús Sacramentado

1. Canto Eucarístico

2. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

3. Oración al Espíritu Santo.


Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles, y enciende en
ellos el fuego de tu amor.
Envía tu Espíritu Creador y renueva la faz de la tierra.

Oh Dios, que has iluminado los corazones de tus hijos con la luz del
Espíritu Santo; haznos dóciles a sus inspiraciones para gustar siempre
el bien y gozar de su consuelo.

Por Cristo nuestro Señor. Amén.

4. Oración Inicial.

5. Adoración a Jesús sacramentado. (Empiezan en la sig. Página)


ADORACION A CRISTO EN EL SANTISIMO SACRAMENTO
DEL ALTAR

1. Santo, Santo, Santo es Jesucristo en el Santísimo Sacramento del Altar.

Jesús, Tú eres Santo y más que Santo. Silenciosamente Te haces


presente en un pequeño y sencillo pedazo de pan y estás frente a mí.
Concédeme entender con el corazón, que Tú estás vivo ahí y que es por
mí. Dame Señor una fe viva que me haga consciente de Tu presencia
real en la Hostia Consagrada. Oh Jesús, concédeme en este momento
la gracia de adorarte con todo mi ser: mi alma, mi espíritu y mi cuerpo.

Santos y Ángeles, vengan y adoren conmigo a Jesucristo, el Señor


Resucitado que está en verdad ante mí, María, Madre del Salvador y
Madre de todos nosotros, acompáñanos Tú también. Tú me has invitado
a adorar a Jesús en el Santísimo Sacramento y me has asegurado que
no estaría solo, al encontrarme ante Tu Hijo Resucitado. Gracias por este
mensaje:

“Queridos hijos, también esta tarde les estoy agradecida de manera


especial porque están aquí. Adoren continuamente al Santísimo
Sacramento; siempre estoy presente cuando los fieles están en
adoración”. (15 de marzo de 1984).

¡María, gracias por Tu presencia!


Como Santo Tomás, yo quisiera decir: ¡Señor mío y Dios Mio! No Te pido
Jesús que extiendas ante mí Tus manos y me muestres Tus heridas. Yo
creo que aquí estás Tú, verdaderamente vivo y realmente presente en
cuerpo, alma y divinidad, con la plenitud de Tu amor. Por eso me postro
ante Ti y guardo silencio... (Medita un momento la grandeza de este
misterio) Padrenuestro, Ave María, Gloria...
2. Jesús, Tú eres mi Dios. Eres fuente de santidad, porque eres la santidad
misma.

Sólo a Ti y a nadie más debo adorar. Por eso es que hago a un lado todas
las cosas, personas y planes. Me despojo de cualquier otro pensamiento,
para ocuparme tan sólo de adorarte. Quiero que mi mente y mi corazón
sean uno Contigo. Con todo mi ser, me entrego enteramente a Ti.

Madre mía, me doy cuenta que soy indigno de adorar a Jesús. Gracias
por acompañarme, porque no hay en el mundo persona más digna que
Tú de adorar y de amar a Jesús. Y es que Tú eres Su Madre, amorosa y
fiel. María, por eso Te entrego mi corazón, para que Tú puedas adorar a
Jesús en mí y conmigo. Madre, Te consagro a mi familia, a mis seres
queridos, a mis amigos, a mi comunidad, a mi pueblo y a mi iglesia.

Oh Madre, Te amo intensamente y me ofrezco a Ti. Por medio de Tu


amor, Tu bondad y Tu gracia, ¡isálvame! Quiero pertenecerte por entero.
Te amo infinitamente y quiero que Tú me protejas. Desde el fondo de mi
corazón Te pido, Madre misericordiosa, que me prestes Tu bondad, para
que sea yo capaz de amar a mi prójimo como Tú amaste a Jesús,
Ayúdame a ser grato a Tus ojos. Me pongo totalmente en Tus manos y
Te pido que me acompañes, en cada momento de mi vida. Tú que eres
la llena de gracia. Amén.

Jesús me he consagrado a Tu Madre para poder pertenecerte a Ti de


forma más perfecta. Concédeme ser Tuyo con María, como Ella lo fue.
Mira el amor que Ella Te tiene y concédeme amarte cada día de mi vida,
tal y como María Te amó aquí en la tierra. Aparta de mi corazón toda
soberbia, egoísmo y cualquier sentimiento que me impida adorarte
profundamente.

(Permanece en silencio Padrenuestro, Ave María, Gloria... (Canto


eucarístico)
3. Jesús, Tú me amaste hasta la muerte y más que eso. Naciste por mí,
viviste por mí, moriste y resucitaste por mí. Al percatarte de que Tu
muerte Te separaría de mí, supliste por amor Tu ausencia, quedándote
conmigo y por mí en el Santísimo Sacramento. ¡Bendito seas Jesús en
este simple pedacito de pan que es la Hostia Consagrada! ¡iSeas por
siempre alabado Señor, Tú que eres el único digno de toda gloria y
alabanza!

¡Bendigo y glorifico al Padre Celestial que Te envió a dar Tu vida a


nosotros y por nosotros! Gloria y alabanza al Espíritu Santo que, por
intercesión de María, clama en mi: Gloria y alabanza, ¡por siglos de los
siglos!

Señor, permíteme adorarte en todas las Iglesias del mundo: ¡bendito y


alabado seas en cada Hostia Consagrada!

iBendito y alabado seas en todas las comuniones, en las que me he


encontrado Contigo! Yo te glorifico y ensalzo, en reparación de cada uno
de esos encuentros, en los cuales Te recibí sin haber estado realmente
consciente de que Tú, el Dios vivo y verdadero, habías venido a mí.
¡Bendito seas Jesús, por cada momento que hasta ahora he pasado
Contigo y por todos los que viviré junto a Ti en el futuro! ¡Bendito seas
por aquellos que Te reciben con fe, porque viven en el amor, inspirados
por Ti! Quiero glorificarte y pedirte perdón, por los que se oponen a Ti y
Te persiguen. Quiero adorarte Señor y consolar el dolor que Te causan
aquellos que Te reciben, sin darse cuenta de Tu presencia amorosa en
la Eucaristía. Perdónalos Jesús, porque al término de la Santa Misa salen
a la calle y se comportan como si no Te hubieran recibido. ¡Oh Señor,
bendito y glorificado seas, porque estás vivo aquí ahora y porque has
venido a traer Tu amor y Tu vida en abundancia a los que se acercan a
Ti!

(Permanece en silencio y deja que estas palabras resuenen en tu


interior) Padrenuestro, Ave María, Gloria... (Canto eucarístico)
4. Señor Jesús, permite que cada palabra que pronuncie durante esta
oración, sea en unión con Tu Espíritu Santo. No permitas que sean
expresiones huecas. Inspírame para poder comprender Tu palabra, con
la cual has querido atraerme completamente a Ti. Tú dijiste que eras
alimento para nuestro espíritu, para nuestra vida, para saciar toda
hambre, pero primero y, antes que nada, para suplir nuestra hambre de
amor. Jesús, alimenta mi alma, ahora que Te estoy adorando.

Ellos entonces dijeron; “¿Qué hemos de hacer para obrar las obras de
Dios? Jesús les respondió: “La obra de Dios es que creáis en quien él ha
enviado”. Ellos entonces dijeron: “¿Qué señal baces para que viéndola
creamos en ti? ¿Qué obra realizas? Nuestros padres comieron el maná
en el desierto, según está escrito: Pan del cielo les dio de comer. " Jesús
les respondió: “En verdad os digo: No fue Moisés quien os dio el pan del
cielo; es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo y da la vida al
mundo, " Entonces le dijeron: “Señor, danos siempre de ese pan”. Les
dijo Jesús: Yo soy el pan de vida. El que venga a mí, no tendrá hambre,
y el que crea en mí, no tendrá nunca sed." (Jn 6, 30-35)

Convencido por Tu palabra, la cual se aplica también a mí, aquí estoy


Jesús y Te imploro: idame de comer, ¡dame de beber! Estoy hambriento
y sediento. Nada podrá calmar mi hambre y mi sed, nada sino Tú, porque
todo es pasajero, todo es imperfecto. iGracias porque Tú eres la
respuesta a todas mis necesidades y anhelos!
(Permanece en silencio)

Jesús, aquí estoy de rodillas ante Ti, en nombre de ¡todos aquellos que
tienen hambre y sed de verdad, de justicia, de amor y de reconciliación.
Estoy de rodillas ante Ti, en nombre de todos los que están sedientos y
andan en busca de bebidas que embriagan y los conducen a la muerte y
no a la vida. ¡Oh Pan de Vida Eterna, estoy de rodillas ante Ti, en nombre
de los que están en conflicto y hacen las guerras; de los que se odian y
se persiguen unos a otros; de los que con celo se acechan mutuamente,
¡a causa del pan terrenal! Jesús, revélate a ellos, Tú que eres el pan
celestial de vida eterna, Haz que Te encuentren y que sientan Tu
presencia, de tal manera que no continúen vagando por el mundo, siendo
golpeados por el pecado y el mal. Jesús, Tú que eres el maná del Padre
para los viajantes que peregrinamos por el desierto de este mundo,
atiende la oración que Te ofrezco por todos aquellos que tienen hambre
del pan terrenal; que trabajan y no reciben salario, porque son explotados
por los más ricos y poderosos.

Deja Señor que mi corazón se postre ante Ti y se sumerja en Tu


presencia. Haz que Tu vida me absorba completamente, de tal manera
que me llene de Tu dulzura, para que pueda transmitirla a todos aquellos
que Te buscan. ¡Que nunca más amargue yo la vida de nadie! Déjame
ser pan de vida Contigo.

(Medita en silencio) Padrenuestro, Ave María, Gloria... (Canto


eucarístico)
5. Jesús, Tú eres el pan celestial que da vida al mundo, el misterio
incomprendido, el Verbo del Padre para todos nosotros. Me lleno de paz
al estar Contigo y pienso ahora en otra de Tus palabros, que Tu Madre
me ha exhortado a meditar.

“Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al


otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a
Dios y al Dinero.

Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis,
ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. ¿No vale más la vida que el
alimento y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo; no
siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial
las alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellas? Por lo demás, ¿quién
de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un solo codo a la
medida de su vida? Y del vestido, ¿por qué preocuparos? Observad los
lirios del campo, como crecen; no se fatigan, ni hilan.

Pero yo os digo que ni Salomón, en toda su gloria, se vistió como uno de


ellos. Pues si la hierba del campo que hoy es y mañana se echa al horno,
Dios así la viste, ¢no lo hará mucho más con vosotros, ¿hombres de poca
fe? No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer?, ¿qué
vamos a beber?, ¿con qué vamos a vestimos? Que por todas esas cosas
se afanan los gentiles; pues ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis
necesidad todo eso. Buscad primero su Reino y su Justicia, y todas esas
cosas se os darán por añadidura. Así que no os preocupéis del mañana:
el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su
propio mal”. (Mt 6, 24-34)
(Medita en silencio)
iBendito y alabado seas por siempre, oh Señor mío, porque hablas con estas
palabras! Sí, TÚ eres mi amo y mi maestro, no tengo otro ni quiero tenerlo.
No Te alejes de mí, porque no deseo servir a nadie más que a Ti. Ahora, en
presencia Tuya, me desprendo de todas mis preocupaciones, ansiedades,
miedos y desconfianzas. Te hago entrega de cuanto me preocupa. Es difícil
vivir atado y encade nado, pensativo y ansioso... Y Tú me ofreces que viva,
con Tu amor, - la libertad de las aves del cielo y la belleza de los lirios del
campo...

A causa de mis preocupaciones y planes, no tengo tiempo para mis


familiares y amigos, mucho menos para ocuparme de otros. ¿Podría alguna
otra persona ofrecerme una promesa mejor que la que Tú me das, cuando
me dices que Tú te harás cargo de todo? ¡Oh Dios, Tú quieres que yo sea
como niño, desde que anochece hasta que amanece, ¡viviendo alegre y sin
preocuparme de nada!

Después de meditar Tus palabras, me pregunto si será posible, Y sí, sí lo


es, porque Tú Jesús así lo dices y yo sabré comprenderlo, cuando Tú lo
seas todo y estés por encima de todo para mí.
Oh Jesús, ¿cómo no glorificarte, cómo no adorarte? No puedo sino orar a
Ti, día y noche. Si esto es así, ayúdame a entenderlo, de tal manera que Tú
lo seas todo para mí.
(Permanece en silencio) Padrenuestro, Ave María, Gloria... (Canta o
medita el Salmo 22)
«Yahveh es mi pastor, nada me falta.
Por prados de fresca hierba me apacienta.
Hacia las aguas de reposo me conduce,
y conforta mi alma;
me guía por senderos de justicia,
en gracia de su nombre.
Aunque pase por valles tenebrosos,
ningún mal temeré, porque tú vas conmigo;
tu vara y tu cayado, ellos me sosiegan.
Tú preparas ante mí una mesa
Frente a mis adversarios;
unges con óleo mi cabeza,
rebosante está mi copa.
Si, dicha y gracia me acompañarán
todos los días de mi vida;
mi morada será la casa de Yahveh
a lo largo de los días.»

6. Jesús, Tú dijiste que habías venido por los enfermos y los pecadores.
Te doy gracias, porque en Tu santidad, perdonaste todos los pecados y
compartiste Tu pan con los pecadores. Gracias porque no temiste las
críticas de aquellos, que a sí mismos se consideraban justos,
despreciando a otros por sus pecados e indignidad. Por tanto, ahora Te
pido que me perdones y me purifiques de todos mis pecados.

Gracias Jesús, porque Tú nos has llamado a todos los cristianos 4 actuar
como Tú: a amar incondicionalmente y sin esperar nada a cambio, De
rodillas ante Ti, hoy me decido a seguir Tu camino y Te pido que me
consideres digno de orar, en Tu nombre, por mi propia purificación y
sanación. Aún más, Te doy gracias, porque sé que estás dispuesto a sanar
a otros, a través de mi oración. Te pido también Señor, que los invites a
reanudar su amistad Contigo. ¡Oh Jesús, quiero ser digno de Ti!

María, Madre de todo consuelo, acompáñame y ora conmigo, para que, a


partir de este momento, yo sea tan puro como la nieve y sea capaz de obrar
en beneficio de aquellos, por quienes deseo interceder Contigo ante Tu Hijo
Jesús.

(Ora por todos aquellos que sabes que necesitan ser sanados por
Jesús, para reanudar su amistad con El). Padrenuestro, Ave María,
Gloria... (Canto eucarístico)
7. Jesús, después de haber permanecido en Tu adoración, mi corazón se
ha llenado de gozo. Ahora tengo la certeza de que Tú te harás cargo de
mí y de todas aquellas personas, mis hermanos y hermanas, por quienes
he intercedido con María ante Ti. Al concluir esta adoración, prometo
ocuparme más de Ti y de Tu palabra. Quiero entregarme -por medio de
la oración, de la meditación, de la adoración y del ayuno- a experimentar
Tu amor y derramarlo en los demás. Sé que aún me espera un largo viaje
y que mi destino final está lejano. Pero a pesar de ello. Te doy gracias,
por la esperanza que has encendido en mi corazón y por el amor que en
él ha nacido hacía Ti y al mismo tiempo hacia mis hermanos y hermanas.

Te ruego Jesús, que por medio de la Sagrada Eucaristía hagas Tu


morada en mi corazón. Quiero que cada día crezcas dentro de mí. Sana
mi alma y mi cuerpo. Mantenme a salvo de toda enfermedad física y
mental, de todo mal contagioso e incurable.

Al mismo tiempo. Te suplico que cures y consueles a todos mis hermanos


y hermanas enfermos y desdichados. iGlorificate a Ti mismo en nosotros
Señor! ¡Que Tu rostro brille a través de nosotros sobre toda la
humanidad!

María, quédate también Tú conmigo. Tú eres la Madre del Emmanuel, la


Madre del Dios que decidió permanecer para siempre entre nosotros.

Padrenuestro, Ave María, Gloria...


Bendición con el Santísimo Sacramento

C: Les diste a tomar el pan del cielo


P: Que contiene en sí todo deleite.

Oremos: Señor nuestro Jesucristo, que en este sacramento admirable


nos dejaste el memorial de Tú pasión concédenos venerar de tal modo
los sagrados misterios de Tu Cuerpo y de Tu Sangre, que
experimentemos constantemente en nosotros el fruto de Tu redención.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Bendito sea Dios.


Bendito sea su Santo Nombre.
Bendito sea Jesucristo verdadero Dios y verdadero Hombre.
Bendito sea el Nombre de Jesús.
Bendito sea su Sacratísimo Corazón.
Bendito sea su Preciosísima Sangre.
Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar.
Bendito sea el Espíritu Santo Consolador.
Bendita sea la Incomparable Madre de Dios la Santísima Virgen María.
Bendita sea su Santa e Inmaculada Concepción.
Bendita sea su gloriosa Asunción.
Bendito sea el Nombre de María Virgen y Madre.
Bendito sea San José su castísimo esposo.
Bendito sea Dios en sus Ángeles y en sus Santos
Así sea.

Opcional: Oración Final.


Canto Final.
Cantos Al Santísimo Sacramento

BENDITOS, BENDITOS SEA A DIOS


Bendito, bendito, bendito sea Dios
Los ángeles cantan y alaban a Dios
Los ángeles cantan y alaban a Dios
Yo creo, Jesús mío, que estás en el altar
Oculto en la ostia te vengo a adorar
Oculto en la ostia te vengo a adorar
Bendito, bendito, bendito sea Dios
Los ángeles cantan y alaban a Dios
Los ángeles cantan y alaban a Dios
Espero, Jesús mío, que en tu suma bondad
Poder recibirte con fe y caridad
Poder recibirte con fe y caridad
Bendito, bendito, bendito sea Dios
Los ángeles cantan y alaban a Dios
Los ángeles cantan y alaban a Dios
Por el amor al hombre moriste en una cruz
Y al cáliz bajaste por nuestra salud
Y al cáliz bajaste por nuestra salud
Bendito, bendito, bendito sea Dios
Los ángeles cantan y alaban a Dios
Los ángeles cantan y alaban a Dios
TU REINARÁS TE ADORO SAGRADA HOSTIA
Tú reinarás, este es el grito Te adoro sagrada Hostia (bis)
Qué ardiente exhala nuestra fe Pan vivo y alimento de los
Tú reinarás, oh Rey Bendito ángeles.
Pues tú dijiste: ¡Reinaré!
Reine Jesús por siempre Bajaste del alto Cielo;
Reine su corazón bajaste a nuestro altar,
En nuestra patria, en nuestro suelo y en esta blanca Hostia,
Es de María, la nación escondido estás;
En nuestra patria, en nuestro suelo y en esta blanca Hostia,
Es de María, la nación escondido estás

Tú reinarás, dulce esperanza Te adoro sagrada Hostia (bis)


Que al alma llena de placer Pan vivo y alimento de los
Habrá por fin paz y bonanza ángeles.
Felicidad habrá doquier
Reine Jesús por siempre Del alma es alimento
Reine su corazón el recuerdo de su amor
En nuestra patria, en nuestro suelo y en esta santa Hostia
Es de María, la nación escondido estás;
En nuestra patria, en nuestro suelo y en esta santa Hostia
Es de María, la nación escondido estás;

Te adoro Sagrada Hostia (bis)


en la Sagrada Hostia bajo forma
de pan.

Te adoro en este cáliz


con todo mi corazón
y de mis culpas todas
pido perdón a Dios;
y de mis culpas todas
pido perdón a Dios.
TAN CERCA DE MÍ
CANTEMOS AL AMOR DE LOS AMORES
Tan cerca de ti, tan cerca de mí,
Cantemos al amor de los amores, que hasta lo puedo tocar, Jesús
cantemos al Señor, está aquí.
Dios está aquí, venid adoradores adoremos
Le hablare sin miedo al oído, le
a Cristo Redentor.
contaré las cosas que hay en mí; y
Gloria a Cristo Jesús, que solo a Él le interesaran, Él es
cielos y tierra bendecid al Señor; más que un mito para mí...
honor y gloria a Ti,
Tan cerca de ti...
Rey de la gloria, amor por siempre a Ti,
Dios del amor. No busques a Cristo en lo alto, ni
lo busques en la oscuridad; muy
Unamos nuestra voz a los cantares
cerca de ti, en tu corazón, puedes
del coro celestial;
adorar a tu Señor...
Dios está aquí;
al Dios de los altares alabemos Tan cerca de ti...
con gozo angelical.
Míralo a tu lado caminando,
paseando entre la multitud;
muchos ciegos son, porque no lo
ven, ciegos de ceguera espiritual...
ENTRARÉ
Tan cerca de ti...
Entraré, entraré, entraré a su presencia
En libertad por su amor, el Espíritu me lleva.

Al trono de la gracia para adorar cara a cara


Sí, al Dios vivo adorar, libre soy, libre soy para entrar.
LLEVATE MI TRISTEZA

Vengo ante ti Señor, con el alma destrozada


traigo roto el corazón, ya no puedo con mis cargas
dame hoy la sanación prometida en tu palabra
necesito que tu amor me devuelva la esperanza.

LLEVATE MI TRISTEZA
LLEVATE MI SOLEDAD
LLENAME DE TU ESPIRITU Y NADA MAS. (2X)

Yo no sé lo que es amar, nunca me he sentido amado


siempre me he sentido solo, y de todos rechazado,
pero hoy estoy aquí, atendiendo a tu llamado
dame Señor por favor, el amor que me ha faltado.

CORO

No quiero seguir igual, quiero una vida nueva


yo quiero aprender amar, con el amor que nada espera
resucítame Señor, rompe todas mis cadenas
te abro mi corazón, llénalo de tu promesa.

CORO
DIGNO DE ALABAR
SOLO DIOS
Levanto mis manos
Solo Dios Cierro mis ojos
Solo Dios Para proclamar tu nombre
En tus atrios, Señor, quiero estar Dios de poder
Tú mi tesoro y porción, mi delicia, Señor Levanto mis manos
Mi fortaleza, mi vida, mi Dios Cierro mis ojos
Y mi todo Para proclamar tu nombre
Dios de poder
Alma mía
No busques nada más Digno de alabar, señor
Para ti Gloria y majestad
Basta, Dios Sean a ti
Y solo Dios Rey de la creación
Por siempre. Amén.
Solo Dios (solo Dios)
Solo Dios (solo Dios)
En tus atrios, Señor, quiero estar
Tú mi tesoro y porción, mi delicia, Señor
Mi fortaleza, mi vida, mi Dios
Y mi todo
Alma mía (alma mía)
No busques nada más (no busques nada más)
Para ti
Basta, Dios
Y solo Dios
Alma mía (alma mía)
No busques nada más (no busques nada más)
Para ti
Basta, Dios
Y solo Dios

También podría gustarte