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Hornstein Luis 2006 Las Depresiones

Las depresiones son una carga sanitaria significativa, con múltiples expresiones afectivas y sin un único enfoque terapéutico que las aborde adecuadamente. El autor, Luis Hornstein, propone un enfoque complejo que considera factores neuroquímicos, históricos y sociales, y enfatiza la importancia de la autoestima y las relaciones en el tratamiento. El documento explora la interconexión entre la biografía del individuo y su salud mental, sugiriendo que un tratamiento efectivo debe ser integral y contextual.
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Hornstein Luis 2006 Las Depresiones

Las depresiones son una carga sanitaria significativa, con múltiples expresiones afectivas y sin un único enfoque terapéutico que las aborde adecuadamente. El autor, Luis Hornstein, propone un enfoque complejo que considera factores neuroquímicos, históricos y sociales, y enfatiza la importancia de la autoestima y las relaciones en el tratamiento. El documento explora la interconexión entre la biografía del individuo y su salud mental, sugiriendo que un tratamiento efectivo debe ser integral y contextual.
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Después de las enfermedades cardiacas, las depresiones representan en la

aclualidad la mayor carga sanitaria considerando la mortalidad prematura y los


años que se picrd~n por incapacidad. No hay una dep resión única sino un ·,
amplio ra!lgo de humores y de expresiones afectivas: el depresivo puede ser un
agobiado en busca de estimulo, un imsioso en busca de calma, un insomne en
bu sca d e sueño. El agobio se expresa en la temporalidad ("no tengo futuro "), l'll
la motivación ("no Lengo fuerzas") y en el valor ("no valgo nada").
Ningun abordaje aislado -ni la psicofarmacología ni psicoterapia alguna- ""
capaz de contrarrestar las depresiones. El autor sostiene que solamente desdr 11
paradigma de la complejidad, es decir, evitando el reduccionismo de un üniw
LAs
enfoque, es posible entender el desequilibrio neuroquimico (indiscutible en lac,
depresiones) y al mismo tiempo la acción conjunta y dificilmente escindible dl·
la herencia, la his toria, la vida actual, los conflictos, las condiciones histórico
sociales, las vivencias y los estados del cuerpo.
EPRESIONES
De esta manera, abordando al sujeto como un "sistema abierto" en in1 cran 11111
constante co.n s u medio, Luis Hornstein trata las dislintas cono;tr lnflnllt
conceptuales que dan cuenta de la clinica de las dcprcslom•., y ulll't t 1111 1
z
puesta al dta de la noción fundamental de autoesaima, dcacrmht;tcl.l (Hll 1.1 hi11 h 1
na, las realizaciones, la configuración dl· vinculo.,, asl t·umn 11111 lm, 1"" 'l l lfll
(individuales y colectivos) qut nulrcn el flTI.'"l'llh'
Escrita en un estilo claro y Ouidu. rnn "'" l'lll' l l'll Sl lllflllht 11111111 1\, ('tllll ,.¡,¡ 1
- CTOS Y HUMORES
s~ra un aporte indispcnsahll' JMlol pwlt' htnult ·· dn h1 111clu1l lt t tlw lth 11
sociólogos } [Link]~. y lumhun fllll ,, hulu" oll jlll """ .. llllllllllllet<o j llll 1' 1111.1 ,,
y s~nlimh•nhJ" dr lcnpull·•n in 11 l1111 Ul\11 '1"' lt " 1mphl1 11 lmmnh11 11111 V•••
proyt•cln!o y tl1•ju c ch· IIII' IIIIII'U I . 1111 tl\lgh Ullllllh fllll l ll!i c1 111 111 1h 1 pll!ltllln
DEL VIVI R

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ln11111 clc /el \ ltlc uluglcl\ \ 1"'' "'"'''''"' ( 1117 \), lurruchtc 1 lc111 ul JI\ le tttiiiUif ~ l
( I' IH'\ ), C 11111 /''Ir ctt111tllllh t1 ~· \ llltllrthlllclll ( 1 tlHHl

S HGRNSTEIN
01~. 852=J
1\(0 D&.t
(2) -
CubiPrta de Gustavo Mncri
ÍNDICE

150.1.95 Homsteln. Luis


coo Las depres1ones.- 1• ed. 11 relmp.- Buenos Alres
· Paldós. 2007.
264 p. ; 22xl3 cm.- (Psicología profunda)

ISBN 978-950-12-4256-0

1. Ps1coanéllsis l. Titulo

INVENTARIO ' 10)


1" etfiddn, 2006
1" rr•imprt•Hic1n, 2007
L CIHBYP_ J

Introducción ..................................................................( 13)


Las depresiones: ¿flagelo de la época? ...........................ls1
J(p"\•rvudutl t•KJv¡. lutl clttr•,•chutt. qu••dnn r1t;urosonumtu J'rnhllJídu, sin In autorh:ación escrita do lnK
tltuluri'lit dul Nl/ll rrn/1/ , JutjU 111" f!ill ltCh)nt!tt t'.[Link] t!ll Jttb lt•.VCi5, lu fl!flrrltlur.:dón pnr-ciol O tOt..\1 do
~·wlll nl1r11 fMtr CUitltllllt;r m•"tllu u ,,n,c.-dilnitlM if), incluidns lu roprogrnfi.o y c.l [Link] tnfurnu•Uco, Entre bioquímica e historia: reduccionismo
lNVENTARIO • 11 o complejidad .................................................................&
Ci 2''dttt.c~Y~~ diciOIII'S 11

Edilnrinl Pnidós SAICF PRIMERA PARTE


Dcfl·nRn 599, Bueno:. Aire~
c-mnil. difusion@nrcnpmdu~.c(lnt 11r
Depresiones: sufrimientos y conflictos
[Link]:cnLinn [Link]
l . Autoestima, luces y sombras:
conflicto nuclear de las depresiones ......................... 31
Narcisismo infantil ....................................................... ~
Qul'd!l lwchn 1•l dollÓIIÍLo quo prc\'it>nl' In L.•) 11.723 Trama edípica y narcisización ....................................... 46
lmprc.~o on In Al'llflntina - Printed 111 Al'l{l'lllino
La sublimación: todos los logros, el logro ...................... 48
Las formaciones de compromiso .................................... 52
Los juegos desarrollados ................................................ 54
Impreso en Tullun•11 Grtillcotl D'Avorsn, Vínculos y autoesti:ma .................................................... 58
Vicente Lópuz !J 18, quilmcH, <•11 RcpLitJrnhr·n do 2007
Tiradn: 1500 ojuuljiluru~ 2. Depresiones: historia y vida cotidiana ..................... @
Los duelos ....................................................................... 63
Determinismo y creación ................................................ 67
Traumas, realidad y malestares culturales .................. 71
TSBN 978-9GO· l2-12úG·O

INVENTARIO '" 7
CIHBYF
3. Presentación del superyó .......................................... 77 TERCERA PARTE
El superyó: constelación estructural ............................. 79 Tratamiento de las depresiones
Ideal del yo ...................................................................... 83
El superyó y las deudas: entre la viscosidad U. 'l'erapia psicoanalítica ............................................. 171
y la fluidez ....................................................................... 87 La herencia: lastre o patrimonio .................................. 172
El psicoanalista y su diagnóstico ................................. 174
4. El yo: talentos, habilidades y proyectos ................... 93 Historizando ................................................................. 180
El "Esquema": mocho más que un esquema ............... 189
El trayecto identificatorio .............................................. 97
Varios psicoanálisis o varios ejes ................................. 193
El yo historizante: más allá Articulación teoría-práctica ......................................... 195
del desconocimiento y la adaptación ........................... 100
Metas de la terapia analítica ....................................... 198
El yo y sus patologías:
organizaciones borderline o fronterizas ...................... 104 10. Terapia cognitiva ................................................... 209
. torswnes
D ts . cogm•t•1vas ................................................. '210 -
Creencias ....................................................................... 212
SEGUNDA PARTE Objetivos de la terapia cognitiva ................................. 213
Clínica de las depresiones Identificación de pensamientos automáticos .............. 213
Modificación de los esquemas ...................................... 214
5. Entre estrellas fugaces y un inquietante La "terapia cognitiva estándar" ................................... 215
sol negro .................................................................... 117 ll. Terapia interpersonal (TIP) ................................... 221
Primer borrador para una comparación
6. De la psiquiatría al psicoanálisis y viceversa ........ 127 entre las propuestas psicoterapéuticas ....................... 225
Trastorno distímico (TD) .............................................. 138
Trastorno de depresión mayor (TDM) ............. :........... 142 ANEXO
'l'rastorno bipolar .......................................................... 146 El tratamiento farmacológico de
Trastorno ciclotímico .................................................... 149 las depresiones en el contexto terapéutico
MalancoUa ..................................................................... 150 Silvia Wil~inski
'll'atamiento farmacológico
7. Depresiones enmascaradas y sus efectos de la depresión mayor ............................................. 232
sotná [Link] ................................................................. 153 'l'ratamiento farmacológico
de la depresión bipolar ............................................ 241
8. Duprosiones y suicidio ............................................. 159 Alcances del tratamiento farmacológico
Fnctores que intervienen en el suicidio ....................... 161 de la distimia .. .. .. ... ... .. .... .. .. ... .. .... . .... .. ... . .. .. . ... .. .. .. . .. 24 7
S\licid io y depresiones .................................................. 164 Alcances del tratamiento farmacológico
Suicidio y dependencia de sustancias .......................... 165 de la ciclotimia ........................................................ 248
'l'[Link] dol paciente suicida ............................... 167 Bibliograña ................................................................... 249

Ojbliografía general ..................................................... 253

8 9
PRIMERA PARTE

Depresiones:
sufrimientos y conflictos
1

l. AUTOESTIMA, LUCES Y SOMBRAS:


CONFLICTO NUCLEAR DE LAS DEPRESIONES

1La autoestima es lo que proviene del narcisismo infantil


y de las realizaciones acordes al ideal;1 es un residuo, pero
no un residuo desechable. Como ríos confluyen en la auto-
estima: una historia, los logros, la configuración de
vinculos, así como los proyectos (individuales y colectivos)
que desde el futuro alimentan el presente.
Con tantos afluentes, el sentimiento de estima de sí es
turbulento, inestable.¡t.o hacen fluctuar las experiencias
gratificantes o frustrantes en las relaciones con otros, la
sensación (real o fantaseada) de ser estimado o rechazado
por los demás; el modo en que el ideal del yo evalúa la dis-
tancia entre las aspiraciones y los logros. Esas aspiraciones,

l. Utilizo en este libro los términos "autoestima" y "sentimiento de


estima de sí" como traducción de Selbstgefühl (término utilizado por
Freud en ..Introducción del narcisismo"). Autoestima comprende, por un
lado, la calidad de lo propio (auto); por otro, "estimar" proviene del la-
tín aestimare. María Moliner atribuye a "estimar" dos series semán-
ticas: apreciar, valorar, reconocer el mérito, que remite al afecto;
mientras que la otra serie remite al discernimiento y al juicio: creer,
juzgar, evaluar. Selbstgefühl tiene dos significados. Uno es la conciencia
de una persona respecto de sí (sentimiento de sí) y el otro es la vivencia
del propio valor respecto de un sistema de ideales (sentimiento de estima
de sí). Éste puede ser vivenciado como positivo (orgullo, vitalidad) o
como negativo (culpa, vergüenza, inferioridad).

31

lU
cuando se incrementan, hacen más imperiosa la necesidad fl~l yo se abre al futuro aceptando diferencias entre él
de poner en obra una serie de recursos para disminuir la mlamo tal como se representa, tal como va a devenir y tal
angustia por la pérdida de amor del superyó. tlomo se descubre deviniendo. Esboza su temporalidad, in-
Al ~smo tiempo, la satisfacción pulsional aceptable Yi•liondo la diferencia de sí mismo a sí mismo. Entre el yo
para el1deal (directa, inhibida en su fin) y la sublimación y ol ideal persistirá una diferencia que no anula el anhelo
elevan el sentimiento de estima de sí. Lo eleva también la du un encuentro pleno entre el yo y el ideal. Queda poster-
imagen de un cuerpo saludable y suficientemente estético. lndo sine die.
También lo acosan la pérdida de fuentes de amor, las presiones
superyoicas desmesuradas, la incapacidad de satisfacer las J1Jl super yó es. No se puede suprimir. El yo necesita el
expectativas del ideal del yo. Y, naturalmente, las enfermedades llmor del superyó. Hablar del yo requiere considerar los
y los cambios corporales indeseados2 (Hornstein, 2000). diferentes aspectos que lo configuran (cuerpo, mente, cua-
La autoestima está sostenida por lo social mediante el hdndes morales, intelectuales y relacionales, talentos y ha-
"contrato narcisista" (Aulagnier, 1977), que ofrece un en- bilidades), aspectos potencialmente contradictorios que
tramado que sirve de soporte al yo y al ideal. Una trama pueden resonar al unísono y no cuestionar la autoestima o
social que no valoriza al sujeto fisura el contrato narcisista. (si encuentran recursos singulares) compensar algunos ras-
Apuntalándose en lo social, el sujeto se apropia de una gos de las fragilidades de otros o converger en los fracasos. 3
serie de enunciados que su voz repite, haciendo verosímiles El examen de realidad se funda en la distinción entre
las previsiones acerca del futuro. representaciones y percepciones. "Lo no real, lo meramente
El niño va ingresando en espacios extrafamiliares que representado, lo subjetivo, es sólo interior; lo otro, lo real,
lo enfrentan a otras exigencias y a discursos novedosos. c~tá presente también ahí afuera" (Freud, 1925b). La auto-
N o ingresa por maduración ñsica. Debe lograr cierto enten- estima supone una interrogación permanente. Es a partir de
dimiento entre dichos espacios. El yo hace arreglos con ''la los logros, las relaciones, la historia, el presente y sobre todo
realidad". Se mueve en el espacio familiar, en el escolar, el futuro que cada uno intenta dilucidar cuánto vale el yo.
en e~ ~pode pares, en un círculo profesional. En el espacio 'lbdo paciente nos abre una pre.g unta. El depresivo pa-
familiar, se demanda del otro el placer narcisista y sexual. rece abrirnos muchas: ¿Qué déficit tendrá? ¿Afectivo? ¿De
En el segundo espacio (medio escolar, relación con los ami- logros? ¿De narcisización? ¿De una combinación de ellos?
gos Y medio profesional) las demandas tendrán objetivos También para Freud (1914), el sentimiento de sí está
parciales: el placer narcisista o sexual. Un tercer espacio hecho de muchos "materiales": "Una parte del sentimiento
de compromiso es lo histórico-social y, en particular, una de sí es primaria, el residuo del narcisismo infantil; otra
subcultura (comunidad, clase social, pertenencias diversas) parte brota de la omnipotencia corroborada por la expe-
con la que se comparten intereses, exigencias y esperanzas. riencia (el cumplimiento del ideal del yo), y una tercera de
La autoestima resulta del entramado de reconocimientos la satisfacción de la libido de objeto. [... ] Todo lo que una
narcisistas y proyectos compartibles y compartidos.

3. Para ver el lugar prevalen te de las perturbaciones de la autoestima


2. Esos cambios son una alarma que nos enfrenta sí o sí a la auto- (y síntomas vinculados) en la clínica de las depresiones, véase el cuadro
nomía del cuerpo. del capítulo 6 (pág. 140).

32 33
persona posee o ha alcanzado, cada resto del primitivo sen- El narcisismo se le presenta a Freud multifacético: fase
timiento de omnipotencia corroborado por la experiencia, Ubadinal, aspecto de la vida amorosa, origen del ideal del yo,
contribuye a incrementar el sentimiento de sí". aonstrucción del yo ... La esquizofrenia y la paranoia le dan
En este capítulo analizaré los distintos materiales del 1r¡umentos para teorizar sobre esa reverberación. Pero
compuesto: cómo se constituye el narcisismo infantil, cómo hay más: la enfermedad orgánica, la hipocondría, la
ciertas realizaciones le permiten al sujeto sentirse en paz homosexualidad, el dormir y la vida amorosa. Otras facetas
con sus ideales. Mi paradigma para logros yoicos será la d 1 narcisismo.
sublimación. Y veremos cómo la autoestima está vinculada ¡,Y la fase narcisista? ¿Las fases se suceden? ¿No hay
a las relaciones con los otros. Nl&duos y desechos? Fase autoerótica: su fijación conduciría
En los otros capítulos me dedicaré a desplegar otro 1 un yo corporal que tiende a fragmentarse (ejemplo clínico:
enunciado freudiano concerniente a la depresión, cuando la laosquizofrenia). Fase narcisista: se preservaría un yo uni-
distancia entre el yo y el superyó parece insalvable. Cruzaré ftcudo pero al precio de designar un perseguidor que podría
el precipicio con el apoyo de dos guías: el yo y el superyó. [Link] (ejemplo clínico: la paranoia). Ala fase narci-
•httu corresponden también las depresiones, cuya proble-
En todas las formas de enfermedades psíquicas debería mótica no es la consistencia del yo sino su valor. Fase homo-
tomarse en cuenta la conducta del superyó, cosa que no se ha •exual: corresponde a la homosexualidad y a todos aquellos
hecho todavía. Empero, podemos postular provisionalmente ouudros clínicos en los que predomina cierta indiscri-
la existencia de afecciones en cuya base se encuentre un con- m i nación yo/no-yo. Finalmente, fase heterosexual, punto de
flicto entre el yo y el superyó. El análisis nos da cierto derecho
a suponer que la melancolía es un paradigma de este grupo, f\j nción de las diversas neurosis.
por lo cual reclamaríamos para esas perturbaciones el nombre 1~1 narcisismo es una etapa de la historia de la constitu-
de psiconeurosis narcisistas. [...] La neurosis de transferencia ción del yo y las relaciones con los otros. Integra diversas
corresponde al conflicto entre el yo y el ello, la neurosis corrientes: la de la búsqueda de autonomía y autosufi-
narcisista al conflicto entre el yo y el superyó, la psicosis al caoncia con respecto a los otros, la prentensión de dominar
conflicto entre el yo y el mundo exterior (Freud, 1924b). y negar la alteridad, el predominio de lo fantasmático sobre
In realidad. Por eso, el término "narcisismo" posee varios
Hl'ntidos: por un lado, la indiscriminación entre el yo y el
NARCISISMO INFANTIL otro; por otro, la regulación del sentimiento de estima de
sí, así como el interés exacerbado por la identidad.
El yo no se constituye sin narcisización. Y no habría El narcisismo es tanto un modo objetal con ciertas
teoría del proceso de narcisización sin Winnicott, Kohut mracter{sticas como la contrapartida de la objetalidad. Es
y PieraAulagnier. Ellos alimentaron teorías insoslayables un registro siempre presente: enfrentamiento especular
para la elaboración de una teoría contemporánea del yo dt•la paranoia, retracción libidinal de la melancolía, rene-
y su constitución irrigada por el narcisismo y la iden-
tificación."
llt•r más precisos, como una investidura libidinal que constituye el yo a
lmngcn del otro cuerpo en tanto totalidad (el cuerpo del otro, pero
4. "El narcisismo, lo sabemos, no debe ser concebido como un estado tnmbién mi cuerpo en tanto otro). El narcisismo no es otra cosa que la
monádico primigenio sino como una investidura libidinal 'del yo' o, para hlt1ntificación narcisista" (Laplanche, 1999).

34 35
gación de la diferencia sexual, omnipotencia del pensa- F~l yo se construye desde esos otros primordiales que,
miento en las obsesiones, pero también -lo que no es menos ,. en los cuidados maternos, ejercen una violencia simbó-
importante- fuente organizadora del psiquismo. Uaa. El deseo materno tiene para el niño un efecto de anti-
El yo remite a los primeros lazos afectivos con el mundo, at pución. Lo confronta a un discurso, a una realidad que
a cómo fue deseado el niño, a los anhelos e ilusiones que todavía no está en condiciones de entender. Todavía no
fueron proyectados sobre él. Desde la primera mamada, el puede prever el sentido y las consecuencias de las expe-
niño incorpora un proteico mundo cultural. ri ncias con las que se ve enfrentado. Pero cada hora se
La prematurez origina algo más que un apego duradero enfrenta un poco más. Está, y es inevitable, expuesto a ex-
del niño a los primeros objetos de amor: un deseo de fusión eolios. Exceso de sentido, de excitación y de frustración,
nunca saciado. En todo adulto perdura ese niño prematuro pero también exceso de gratificación y protección.
que aspira a la unión total con el otro. Lo que está en juego La madre ofrece un pecho deseante, historizante e histo-
en el erotismo -acierta Bataille- es siempre una disolución rizudo. Transmite casi todo: palabras, caricias, gestos, cui-
de la formas constituidas. Cada ser es distinto de todos los dados. El bebé tiene momentos fusionales con la madre,
demás. Su nacimiento, su muerte y los acontecimientos pero pasa largos períodos a solas. Esa alternancia entre
de su vida interesan e implican a otros, pero se nace y se fusión y separación es esencial. De su ritmo depende que el
muere solo. Entre un ser y otro hay un abismo, una otro sea presencia estructurante en vez de presencia arra-
discontinuidad, y toda la puesta en marcha erótica tiende • nnte.
a la disolución del estado de existencia discontinua.6 El yo es una construcción, una conquista. N o existe al
El amor materno debe ser (y suele ser) motor y dique comienzo sino que deviene, con distintas estructuras, con
de la vida pulsional. La madre está al servicio de s~ bebé diHtintas fortalezas. Y éste es el lugar de la libertad y el
(de su autoconservación) pero le impone su estilo. Esa es ptJicoanálisis, pero también de la vilipendiada puericultura.
la paradoja materna: al cuidar implanta sexualidad,6 que ~~~ bebé necesita que la madre sea escudo protector contra
puede ser reprimida, sublimada, pero que es "exigencia de estímulos externos, que sea capaz de decodificar lo que él
trabajo" y, por lo tanto, motor del progreso psíquico. ..oscuramente" transmite y de comprender que él necesita
ostimulación y quietud, en dosis que ningún científico po-
dría determinar. Si no se evitan la sobreestimulación y la
Hubestimulación puede producirse en el niño una indistin-
5. Kristeva (1983) postula un vacío que aparece como primera ción entre el yo y el otro, y preservarse una representación
separación entre un yo todavía no [Link] y lo que todavía no es. un corporal arcaica, donde la separación entre el cuerpo
objeto: "Si el narcisismo es una defensa contra el vacío de la separac16n,
entonces toda la máquina de imágenes, representaciones, identi-
materno y el del niño sigan siendo confusos (McDougall,
ficaciones y proyecciones que lo acompañan en el camino de la conso- 1998).
lidación del yo y del sujeto es una conjuración de este vacío".
6. "El primer objeto erótico del niño es el pecho materno nutricio; el
amor se engendra apuntalado en la necesidad de nutrición satisfecha.
Por cierto que al comienzo el pecho no es distinguido del cuerpo propio, l•lst.e primer objeto se completa luego en la persona de la madre, quien no
y cuando Liene que ser divorciado del cuerpo, trasladado haci~ 'afuera' Hólo nutre, sino también cuida, y provoca en el niño tantas otras sensa-
por la frecuencia con que el niño lo echa de menos, toma consigo, como ciones corporales, así placenteras como displaccnteras. En el cuidado del
'objeto', una parte de la investidura übidinal originariamente narcisista. cue,rpo, ella deviene la primera seductora del niño" (Freud, 1938a).

36 •• 37
El niño, para ir controlando los estímulos, crea repre- anaustias de la madre altera ese trabajo, foz:jador del
sentaciones simbólicas que organizan y depuran la mera urcisismo trófico.a
excitación. Mientras tanto, la madre cumple esa función, Afecto, sentido, cultura están copresentes cuando el bebé
provisionalmente, como en fideicomiso, y dispuesta a ir tomn el pecho. Un intenso tráfico simbólico. El narcisismo
dejando de cumplirla. Si a causa de su propia angustia no 11 tJ·ófico cuando se cuidan la identidad y la autoestima
puede cumplirla, habrá fragilidad en la organización psí- pero queda interés para otras metas y actividades. Se pide
11
quica. Si se apura, si no va graduando los plazos, se instala amnr y trabajar". El narcisismo patológico evidencia una
la omnipotencia simbiótica. Y si el plazo es muy largo so- fallo crónica de investimientos amorosos parentales que
breviene la desesperación. IV traduce en una falta de amor propio, en un profundo
El bebé mama y contempla la mirada de la madre, se dolor por sí mismo. La supervivencia no está asegurada.
ve a él mismo y a ella que lo mira. En este encuentro se (k, clama por el "derecho a existir", porque los otros no pu-
produce un cambio estructura].? El yo se construye a partir diuron construir los objetos transicionales. Ese lugar, que
de una historia preexistente, una historia identificatoria. d11uió ser regado por el lenguaje, la simbolización, la crea-
Sin materiales, ¿cómo se podría construir algo? tividad, se volverá árido de tanta somatización, actuación o
La madre capta (entiende, intuye) los movimientos psí- directamente depresión. ¿Nos animaremos a hablar de déficit
quicos de su niño por las expresiones visibles del cuerpo 1 escudriñar los déficit? ¿Hay o no déficit en la depresión'!~ '
del niño. Pero éste los ignora, así como ignora la existencia
gn cuanto a Winnicott, quién sino él contribuyó a pensar
de un espacio de realidad por fuera de él. Espacios y afectos lo narcisización a partir de la unidad formada por la madre
que serán perceptibles para el bebé a partir de las respues- Y ol bebé. La madre se ofrece al bebé. Le ofrece la ilusión de
tas que la madre propone. El bebé expresa su sentir en el que responde fielmente a sus gestos y acciones. Esa ma-
cuerpo. La madre lo decodifica, lo interpreta, traduce esos dre es una creación del bebé, es decir, una parte de él. La
signos visibles del cuerpo y, desde su propia historia, les mndre "sobrevive" a los ''ataques" del bebé, inevitables ata-
presta palabras y afectos que serán las inscripciones fun- ques para que haya crecimiento psíquico. Lo central del
dantes de la estructura psíquica. Ese encuentro inaugura descubrimiento de Winnicott es que el verdadero self sólo
la actividad de representación en el recién nacido (Rother puede evolucionar en presencia de una persona no intru-
Hornstein, 2003).
Vivencias de satisfacción y de dolor constituyen el yo
como organización. (La palabra "constitución" insiste. Es que 8. Gracias al narcisismo trófico, el yo mantiene la cohesión la
tutlabilidad (relativa) del sentimiento de si y la valoración del se~ti­
más que de conductas se trata de legalidades que se van micnt.o de estima de sí.
encarnando en el niño.) El trabajo del yo es inhibir o diferir 9. Lo había dicho Bion (1970). El bebé, abrumado por las sensaciones
la descarga y posibilitar el proceso secundario. Cualquier ¡wocodentes del mundo, necesita de otra mente humana (un "conti-
satisfacción de la necesidad desprovista de amor o pos- nente"), con capacidad de aceptar, absorber y transformar las expe-
riencias en pensamiento. Si el cuidador fracasa en la contención de los
tergada más allá de lo tolerable, cualquier difusión de las 11untimientos que abruman al bebé, no sabiendo reconocer ni hacer re-
t?[Link] la comunicació? emocional del mismo, deja huellas en la subje-
liVJdad. La madre continente puede transformar estos sentimientos para
t¡ue sean tolerables. Ello incluye un mensaje emocional que indique
7. Freud (1914) consideró que era un "nuevo acto psíquico".

38
.. e¡ u e el afecto es "contenido". Bion lo denomina función alfa .

39
siva para que, de esta manera, no quede interrumpida la l'undamental para una entrada en la vida social y cultural.
continuidad de su propia experiencia. Este proceso requiere 8in este espacio, no habría condiciones de posibilidad para
que la madre "deje ser'', que no imponga sus vivencias. aquellas formaciones de compromiso donde predominan
Para la teoría y para el niño, el maternaje es bueno si es la diferencia y la creación. Agrupou estas formaciones con
suficientemente bueno. la denominación "juegos desarrollados".
Winnicott destaca que la madre provee una continuidad El espacio transicional se construye allí donde se produjo
de existir, "ampara" al infante en un ambiente creado por la separación. Siempre y cuando ésta no hubiera acarreado
ella y promueve su crecimiento. N o obstante, en el fondo consecuencias insoportables para el niño. Un espacio vir-
de esta constancia que les da recíproco relieve, madre e tuol entre el afuera y el adentro del cual surge la creati-
hijo negocian continuamente una experiencia intersubje- vidad. Se sitúa entre la predominancia del mundo subjetivo
tiva que se cohesiona en torno de los rituales de la nece- que hace que el esquizoide pierda contacto con lo real y
sidad psicosomática: amamantamiento, cambio de pañales, una complacencia sumisa hacia la realidad exterior (sobrea-
consuelo, juego y sueño. dn ptación) que tiene por corolario la pérdida de contacto
El narcisismo trófico preserva cierto equilibrio entre fan- con la realidad psíquica.
tasía y realidad. Winnicott (1971) ha descripto la relación Ouando se logra la "capacidad de estar solo", 12 la soledad
estrecha entre la fantasía, el juego, la creatividad y los fe- no es defensiva, sino la capacidad de aislarse en presencia
nómenos culturales. ¿Y cómo se logra ese cierto equilibrio? de la madre. Sin esa capacidad se abren otros destinos. La
En otras palabras, ¿cómo se evita que la fantasía instale invasión por el otro, ilustrada por los estados de fusión, y su
un alejamiento de la realidad? La clave, la actitud de los d4~pendencia absoluta respecto del objeto. Lapasiuización,
padres, la posibilidad o la imposibilidad de no disfrutar en cambio, supone la confianza y la seguridad de que no se
las ilusiones del niño, añadir sus propias fantasías y des- abusará del poder que de ese modo se le confiere al otro.
prenderse de ellas. La actitud deseable de los padres no consiste 1blerar cierta fusión es tan necesario como la necesidad de
en sumergirse en la ilusión ni en ejeroor una racionalidad a existir en el estado separado. El bebé está físicamente solo,
ultranza, sino en tener la capacidad de jugar con las fantasías pero no psíquicamente abandonado. Una madre "no sufi-
sin perder de vista el hecho de que se trata de un juego. cientemente buena" falla en su tarea de contención y las
Winnicott describió al recién nacido como un ser a la posibilidades de elaboración del niño se ven sobrepasadas.
deriva en una corriente de momentos no-integrados. Si
eligió el concepto de no-integración para caracterizar el esta- Aquí agrego el aporte de Piera Aulagnier. Escribí antes:
do mental más temprano, quizá fue porque alude a una "La madre está al servicio de su bebé ... pero le impone su
experiencia difusa pero no terrorífica, a diferencia de Klein.
El pensamiento se despliega mediante una zona transi-
cional, que combina fantasía y realidad, mundo interno y la madre en el niño es un proceso y no una imagen de un objeto con
cualidades concretas.
externo. Los objetos transicionales facilitan la capacidad 11. Realizo esta agrupación desde hace varios años (Hornstein,
de juego y creatividad. 10 El espacio transicional es el medio 1993 y 2000).
12. La expresión es de Winnicott. La madre refleja Jo que ve y el
niño, mirándose en esa mirada, se siente amado y reconocido. Winnicott
10. Bollas (1987) le da a esto un matiz más dinámico, al emplear la distingue entre la madre excitante y la que asegura funciones de holding,
denominación "objeto transformacional". La representación interna de handling y espejo.

40 41

l
estilo". Y es inevitable: así como hay un represión primaria do lo pensado, tener que verificarlo: tales son las exigencias
hay una "violencia primaria". Se le imponen al niño elec- que el yo no puede soslayar. 13
ciones, pensamientos o acciones. Por sensata o analizada Hay una "sombra hablada". Un conjunto de enunciados
o "suficientemente buena" que sea la madre, el suyo es un que son testimonio del anhelo maternal concerniente al
trabajo creativo, sin recetas posibles. Por eso nunca la vio- niño, que se anticipan a la enunciación que el propio niño
lencia es óptima, por eso siempre bordea el exceso. Y en el hnce de sí mismo. Es una oportunidad para verbalizar lo
peor de los casos el exceso se consuma, anulando el pensa- que él representa para el deseo inconsciente. La madre
miento autónomo del niño y realizando un deseo de inmo- ..dialoga" con la sombra hablada. El proceso identificatorio
vilidad de la madre. Ella es además portavoz. Comenta transmite además lo reprimido materno, indispensable pa-
las expresiones del niño, así como es portavoz de lo histó- ra la constitución subjetiva.
rico-social. Entre lo que la madre cree que el niño piensa y El bebé está ahí. Es una realidad corporal (anatómica,
lo que éste piensa hay una concordancia suficientemente fisiológica y 'morfológica). Aun en los momentos y las etapas
buena. Pero también existe la ilusión de una concordancia do mayor omnipotencia, el cuerpo del bebé marca un límite
perfecta. Será mejor que esta ilusión se rompa cuando el u la omnipotencia materna y debilita su convicción (la de
niño hable. Porque si el niño siguiera sujetado al deseo que conoce sus necesidades, la de que adivina lo que debe
materno, su hablar no será sino una ecolalia. darle). Convicción que habrá sido una ilusión necesaria,
El niño debe renunciar a creer que el Otro puede seguir sin embargo, para que ella pueda anticipar al yo que
garantizándole la verdad del dicho y deberá aceptar su habitará ese cuerpo. Ese "yo anticipado" al que se dirige el
soledad y el peso de la duda. ''El niño no duda primero de discurso materno inscribe al niño en un orden temporal y
que se conozcan sus pensamientos"; más tarde, el niño com- simbólico. La madre asume el riesgo (necesario) de investir
prende que el adulto no conoce sus pensamientos: "el des- por anticipado una imagen en ausencia de su soporte real
cubrimiento de que el otro no sabe nada de los propios y el riesgo de descubrir el desajuste entre la imagen y el
pensamientos -descubrimiento hecho sobre el fondo de que soporte. Aulagnier postula que existe en la madre un "deseo
los conoce todos, puesto que no son, estructuralmente, sino de hijo" heredero de un pasado pero con un futuro que nin-
el discurse del otro- es una adquisición decisiva para la
constitución del sujeto" (Lacan, 1957).
Hablar es lo más natural del mundo. Y, a la vez, lo más 13. El yo no acepta una idea por el placer ni por el prestigio del
artificial del mundo. El niño está a expensas de los cuidados onunciante: los enunciados serán sometidos a la prueba de lo verdadero'
maternos, empezando por la palabra. El discurso materno o falso. Se instituye una tercera instancia que desempeñará el papel de
puede traer la amenaza de privar de la palabra. El descu- garante. Cuando ella se anule (fugaz o largamente) habrá alienación.
Si sólo es verdadero lo que enuncia la voz idealizada, el sujeto no puede
brimiento de que el discurso puede ser verdadero o falso
~:~er autogarante de ninguno de sus deseos, sus padecimientos, sus
es tan importante como el descubrimiento de la diferencia proyectos. La alienación es una situación relacional en la que el sujeto
de los sexos. Si la madre reconoce que no puede saber lo que remite la totalidad de sus pensamientos al juicio exclusivo de otro.
el hijo [Link], el pensamiento del niño puede obtener una 1mplica una renuncia del yo a todo derecho de juicio sobre su propia
prima de placer. Ejercer el derecho a pensar implica el actividad de pensar. Es el límite extremo que puede alcanzar el yo en la
realización de un deseo de abolir las situaciones de conflicto y de
duelo por la certeza perdida. La duda es equivalente a la s ufrimiento. Concreta de tal manera una tentación siempre presente:
castración en el registro del pensamiento. Pensar, dudar volver a hallar la certeza excluyendo dudas y conflictos (Aulagnier, 1979).

42 43
gún hijo real puede (y debe) saturar. Distancia inevitable .tonos y "guiada" por sus ideales. Según haya sido su
(y deseable) entre el "deseo de hijo" y el "deseo por este hijo". lftttrncción con sus objetos, el sí-mismo surge como una
La madre otorga deseo, don esencial, pero no pretende ser orwnnización más o menos consistente. Variable es su cohe-
donante del objeto. El niño es pensado, hablado y deseado ncin: desde la cohesión hasta la fragmentación, Variable,
por sus progenitores, que lo incluyen en sus historias, I U vitalidad: desde el vigor hasta el debilitamiento. Varia-
marcadas por su cultura. En los comienzos de la vida, se bla su armonía funcional: desde el orden hasta el caos.
nutre de un "baño sonoro" de afectos. Cuando finalmente unndo cohesión, vigor o armonía tengan un déficit signi-
deviene el yo, el niño puede pensar sus propios pensa- ncativo, se producirá un trastorno narcisista.
mientos, guardar sus secretos, mostrar sus diferencias }4~1 sí-mismo de Kohut tiene objetos de dos tipos: unos
(Rother Hornstein, 2006). aonfirman el sentido de grandeza y perfección del niño (ob-
La madre es única, pero el niño no es único para la madre. jotos del sí-mismo especular) y otros son objetos a los que
Es investimiento privilegiado, sí, pero no exclusivo, ya que ol niño puede admirar y con los que puede fusionarse, como
ella tiene otras relaciones, se interesa por otras actividades unn imagen de serenidad, infalibilidad y omnipotencia
y mantiene su investimiento narcisista. El niño, en cambio, (Imagen parental idealizada). Si hay fallas en el suministro
no reparte sus investimientos. La madre los acapara, ex- dol cspejamiento y de la idealización, no se establece la cohe-
cepto ese que él destina a su propio cuerpo. • ión del sí-mismo, perduran la grandiosidad y el exhibicio-
La madre imagina por anticipado para su hijo un pro- nismo arcaicos. Al internalizar estos objetos del sí-mismo
yecto que lo ubica como padre o madre en el futuro. El ol aujeto es capaz, cada vez más, de tramitar esas funciones
niño hereda, entre otras, dos relaciones libidinales: la de la por sí solo. En la patología continúa necesitando a los otros
madre con su propio padre y la que vive con quien tuvo un pura mantener la cohesión yoica y la regulación de su auto-
hijo. El padre es el primer representante del "discurso del ustima. Si los pierde se percibe vacío, desvalido y vulnerable
conjunto". u. Aquel que garantiza que el discurso materno frente a la "angustia de desintegración".
-con sus anhelos, sus exigencias, sus prohibiciones- no va También Kohut comparó los trastornos narcisistas con
a contramano de lo histórico-social. las neurosis. Al fin y al cabo, la neurosis es la llave maestra
de la teoría y de la práctica. Lo hizo con dos personajes
Veamos lo que aportó Kohut (1975) al proceso de nar- que parecen literarios pero que hacen pensar: el Hombre
cisización. Muchos años después sigue siendo novedoso. Trágico y el Hombre Culpable. El Trágico lucha para man-
Para él, el sí-mismo está constituido por tres subinstancias: tener la cohesión del sí mismo. El Culpable se enfrenta al
1) un polo del que emanan las tendencias del poder y del conflicto intersistémico.
éxito;15 2) un polo que alberga las metas idealizadas; 3) Kohut (1977) señala sus diferencias con Freud:
una zona intermedia -un arco de tensión de talentos y ha-
bilidades básicas- que se ve "impulsada" por sus ambi- Resumamos: el ello (sexual y destructivo) y el superyó (in·
hibidor y prohibitivo) son elementos constitutivos del aparato
mental del Hombre Culpable. Las ambiciones y los ideales
14. Más adelante, en este capítulo, retomaré el lugar del padre en la nucleares son los polos del sí-mismo y entre ellos se extiende
triangularidad adípica. el arco de tensión que forma el centro de las actividades del
15. En otro libro (Hornstein, 2000) me ocupé de señalar algunas dife- Hombre Trágico. Los aspectos conflictuales del complejo de
rencias entre los conceptos de yo y sí-mismo, Edipo son el foco genético del desarrollo del Hombre Culpable

44 45
y de la génesis de la psiconeurosis; los aspectos no conflic- del complejo de Edipo, se producen actos psíquicos de-
tuales del complejo de Edipo constituyen un paso en el de- al•lvos.
sarrollo del Hombre Trágico y en la génesis de los trastornos Ln teoría de las series complementarias no sólo reconoce
del sí-mismo. Las conceptualizaciones de la psicología del la pluricausalidad (lo genético, la historia infantil, la
aparato mental resultan adecuadas para explicar la neurosis vivencia actual) sino que implica una especial manera de
estructural y la depresión culposa, esto es, los trastornos psí-
quicos y los conflictos del Hombre Culpable. La psicología del hl11torizar.
sí-mismo es necesaria para explicar la patología del sí-mismo ~~n el complejo de Edipo se confrontan dos sexos y dos
fragmentado (desde la esquizofrenia basta el trastorno nar- l(tllleraciones, en dos corrientes: positiva (deseo sexual por
cisista de la personalidad) y del sí-mismo vaciado (depresión ol pndre de sexo opuesto, deseo de muerte hacia el padre
vacía, es decir, el mundo de ambiciones sin imagen especular, dt•l mismo sexo) y negativa (deseo sexual por el padre del
el mundo vacío de ideales). mit~mo sexo, deseo de muerte hacia el padre del sexo
opuesto).
En las depresiones la investidura narcisista está al ¿Por qué el padre es reconocido como depositario del poder
servicio de regular el sentimiento de estima de sí. Kohut fólico? Porque es deseado por la madre. ¿Por qué la madre,
postuló que por ausencia o defecto de la narcisización las tm tanto madre, es reconocida como prohibida al deseo y, en
relaciones actuales son compensatorias. Con la noción de lnnto mujer, es mantenida como modelo del objeto futuro
,. déficit conceptualiza un traumatismo por defecto. El déficit dol deseo? No sólo es preciso que el sexo femenino sea
privilegia las fallas del objeto externo en la provisión de reconocido como diferente sino que el niño debe visualizar
las necesidades narcisistas del niño. ul padre como deseante de esa diferencia (Lacan, 1966a).
La función paterna ubica a los personajes del Edipo. La
[Link] edípica conmueve la omnipotencia narci-
TRAMA EDÍPICA Y NARCISIZACIÓN Aista, propia de la relación dual. Y convierte al drama o
trama edípico, con sus prescripciones y sujeciones, en una
Para entender cómo se constituye el sujeto hay que en- figuración prototípica de las relaciones humanas de inter-
tender el devenir narcisista, y para entender el devenir cambio. El padre, al interponerse entre el niño y la madre,
narcisista hay que articularlo con el Edipo y sus grandes ejes: oxcluye al niño y pasa a ser rival y modelo. Sin prohibición,
la identidad y la diferencia, el deseo y la prohibición, el yo y volveríamos a la horda. El Edipo es estructura e historia:
la alteridad. El Edipo es el núcleo de la neurosis (Freud, estructura porque no autoriza ninguna definición del sujeto
1925a) ya que es "tanto el punto culminante de la vida fuera de la diferencia sexual que une a los progenitores
sexual infantil como el punto nodal desde el que parten to- entre sí y que lo une a él con los progenitores, y es historia
dos los desarrollos posteriores". Pero una visión deter- porque la diferencia sexual está duplicada por la diferencia
minista del Edipo, una historización lineal y no recursiva, generacional.
llevará a pensar que el Edipo no irradia hacia la vida ulte- Es necesario considerar tres órdenes de determinación:
rior y sólo es punto culminante de la vida sexual infantil. qué lugar ocupa el padre (o el hombre) en el deseo de la
Pero el Edipo irradia. Sin el corsé determinista, se toleran madre, qué lugar ocupa el padre en su propia cadena ge-
mejor los aspectos desconocidos del pasado y la influencia neracional (relación con su propio padre y, como efecto de
de los proyectos (del futuro) en el presente. Antes y después ello, con este hijo) y qué lugar ocupa en el medio social.

46 47

_ ¡
11'
La relación del padre con su hijo arrastrará detritos de llo diferenciado (Hornstein, 1988) la sublimación de
la relación que tuvo-tiene con su propio padre. En el padre, [Link] retornos de lo idealizado (idealización, fascinación,
el deseo de muerte, reprimido (aunque a veces no tanto), alionación, relaciones narcisistas) y de otros retornos de lo
será reemplazado por el anhelo consciente de que su hijo Nprimido (formaciones reactivas, síntomas, pulsiones in-
llegue a ser aquel a quien se le da el derecho a ejercer la hibidas en sufin,16 intelectualización, aislamiento). Y sigo
función paterna en el futuro. Y así ofrece un derecho de ponsándola como un doble retorno. La aptitud para la subli-
usufructo sobre estos dones. mación es producto de la identificación con la potencialidad
.,mbolizante de los otros significatiuos. 11

LA SUBLIMACIÓN: TODOS LOS LOGROS, EL LOGRO La sublimación no es un "destino de la pulsión" como los
demás. Tanto en algunos creadores como en determinados
Vicisitud de la pulsión procesada desde la complejidad buscadores de verdades, debe subrayarse algo que no puede
de una historia identificatoria que permite desplazamien- llamarse de otra manera que pasión sublimatoria. Si bien
supone un desvío respecto de los fines sexuales,. la sublimación
tos simbólicos de los objetos primordiales. Historia iden- le deja el campo libre a una pasión que no tiene nada que
[Link] que constituye al yo, marcando límites, abriendo envidiarle a la pasión amorosa (Green, 2003).
posibilidades. Algunas identificaciones lo parasitarán,
otras le permitirán aceptar la movilidad temporal, y la Antes de "Introducción del narcisismo" Freud decía que
repetición será sustituida por la creación. la meta y el objeto de la sexualidad sublimada tenían un
Definir la sublimación como una derivación tiene el vulor social y ético más elevado, perspectiva que no aban-
inconveniente de concebir la energía libidinal como un
quantum estable, y a la sublimación como una descarga
en función de ese quantum. Al no creer en una economía
16. Especial importancia tiene la diferencia con las pulsiones de
pulsional de recursos limitados, pienso en una neogénesis mota inhibida: "Mociones pulsionales de fuentes notorias y con meta
erótica. La sublimación es más que un concepto, es el índice Inequívoca, pero que se detienen en el camino hacia la satisfacción, de
de un permanente cuestionamiento. El término recorre la aucrte que sobrevienen una duradera investidura de objeto y una aspi-
obra de Freud desde sus inicios hasta sus últimos escritos, mción continua" (Freud, 1932). La inhibición en cuanto al fin (la ternura,
por ejemplo) es una forma intermedia entre la satisfacción sexual directa
en los cuales escribe que la satisfacción sublimada posee y la sublimatoria.
un "carácter particular que, por cierto, algún día podremos 17. Lacan (en el Seminario XIV) comenta que en la sublimación el
caracterizar metapsicológicamente" (Freud, 1930). vncfo procedente de lo simbólico tiene un lugar fundamental. El vacío
Para la filosofía, lo sublime es una de las categorías de os una producción del significante que engendra la ausencia al crear la
la estética. Para la química es el pasaje de un cuerpo del falta. El vacío en su espacialidad no es sino la representación metafórica
de lo que, a partir de lo real, padece por la relación con el significante.
estado sólido al estado gaseoso. En la sublimación no que- El objeto de deseo no es el objeto pleno sino el objeto causa del deseo
dan ni el fm, ni el objeto ni la fuente de la pulsión, y la fuerza como producto del vaciamiento del significante; más bien falta de objeto
es sexual pero desexualizada. El concepto parece diluirse que objeto que falta. "Ella [la subHmaciónl parte de la falta y con la
y dejar enigmáticas cenizas. Pero resurge (¿como el ave ayuda de esa falta construye lo que es su obra y que es siempre la repro-
ducción de esa falta. Esto implica una repetición dentro de este acto. En
Fénix?). Resurge como concepto-valor, en una dimensión efecto, sólo re-elaborando la falta de una manera indefinidamente re-
metapsicológica y ya no moral. petida se alcanza el límite que da a la obra entera su medida".

48 49
donará del todo. Aunque, por más que la valorización socio- quo en su práctica no accede frecuentemente a los "grandes
cultural incide, la sublimación sólo puede ser definida por .. lu humanidad", por lo que "suele contentarse con un frágil
los avatares de una historia personal y por la significación •terial humano". Si bien no aspira a "ensuciar lo esplen-
que toma para cada sujeto esa actividad que puede estar en doroso", no puede sino "estrechar el abismo entre aquella
concordancia o en discordancia con los valores admitidos perfección y la insuficiencia de sus objetos habituales".
en el campo cultural. La sublimación implica una partici- El yo se asigna valor a sí-mismo, lo asigna a sus activi-
pación transindividual que contribuye en alguna medida dades y también a sus relaciones. Hay un valor actual y
al patrimonio cultural. Que la actividad sea socialmente valo- un valor de origen. El valor cambia, tiene su genealogía.
rizada no es condición suficiente. ¿Será al menos condición El pasado es aquello que corre en las venas del presente,
necesaria? como fuente que demuestra que el pasado no caduca, que
¿Quiénes subliman?18¿Cómo se sublima? ¿Quién otorga dice presente en lo actual. Con la instauración del ideal, lo
el valor? La sublimación no es mera adaptación, por su placentero puede (y suele) no coincidir con lo valioso.
compromiso subjetivo. Y no es que deba siempre oponerse La sublimación nos da la pista de qué relación tiene un
al discurso social dominante sino que puede oponérsele. 14ieto con los ideales. La idealización genera inhibiciones
Lo primero es no confundir la sublimación con lo sublime. o ulienación. En la idealización se produce un vaciamiento
¿Por qué pensar que la sublimación es para pocos, que sólo narcisista a expensas de un objeto externo. En la subli-
subliman los grandes creadores?"¿Por qué siempre el pin- mación el yo renuncia al anhelo de hallar lo ideal en el
tor o el investigador, antes que el tornero, el jugador de golf oxtcrior. 19
o el que cultiva su jardín? ¿Y qué decir del que se fascina Lo valioso depende del ideal que, si es exigente, no ga-
navegando por la web?" (Laplanche, 1999). rantiza la sublimación sino que, por el contrario, suele ge-
Sublimar, sublimación, sublime, palabras que no pare- nerar inhibiciones. Éstas tienen una creciente importancia
cen hechas para uno, como si en la vida cotidiana predo- clínica: inhibiciones intelectuales, imposibilidad de parti-
minara la repetición (la escoria) y únicamente los genios cipar en actividades creadoras, aburrimiento o displacer
pudieran librarse de ella. Pero sólo una concepción de la en reflexionar, sentimiento de vacío de pensamiento. La
sublimación que no la restrinja a actividades discursivas y inhibición es una limitación funcional del yo. 20 En el caso
artísticas socialmente valoradas la convierte en una herra- de las depresiones, la inhibición nace del abismo que siente
mienta conceptual para desentrañar simbolizaciones creativas. el sujeto entre aquello por realizar y la representación que
Freud (1910) comienza su trabajo sobre Leonardo señalando tiene de sus posibilidades.

18. "La observación de la vida cotidiana de los seres humanos nos


muestra que la mayoría consigue guiar hacia su actividad profesional
porciones muy considerables de sus fuerzas pulsionalcs sexuales, y la 19. Retomaré las diferencias entre idealización y sublimación en el
pulsión sexual es particularmente idónea para prestar estas capítulo 9.
contribuciones, pues está dotada de la aptitud para la sublimación: o 20. Freud (1926) atribuye las limitaciones funcionales del yo a
sea que es capaz de permutar su meta inmediata por otras, que pueden diversas causas: hipersexualización, autopunicióny disminución de la
ser más estimadas y no sexuales" (Freud, 1910). energía (propia de los estados depresivos).

50 51
Entre sueño y chiste la diferencia más importante re- rrndo, tal vez porque la perspectiva es solipsista. 24 Yo
side en que el sueño es un producto anímico asocial; no ,.,.tulo los vínculos actuales como formaciones de com-
tiene nada que comunicar al otro. 23 promiso.
En el chiste hay placer por la actividad propia del apa- No hay relación actual significativa que no sea soporte
rato anímico, así como también ahorro en el gasto de do transferencias y que no remita a la realidad psíquica y,
inhibición al disminuir la contrainvestidura. El chiste por lo tanto, a la historia. Vincularse con objetos actuales
cancela inhibiciones internas y reabre fuentes de placer. aupone un trabajo psíquico de articulación entre objeto fan-
Es un "juego desarrollado", una actividad anímica pla- tasoudo-pensado y objeto real. No hay autonomía del yo
centera y socializada. No hay chiste de consumo interno; se tn relación con su historia. Pero tampoco hay autonomía del
requiere de un otro con el que se tenga una "amplia con- yo en relación con su realidad actual. Si la hubiera, más
cordancia psíquica". quo autónomo, el yo sería autista.
El chiste, dijimos, es un prototipo. Nos lleva ahora a la ¿Por qué insisto tanto en la complejidad? Entre otras
sublimación, ella también un "juego desarrollado", con su cosus, porque nos salva de las fáciles polaridades, de las
particular alianza entre principio de placer, de realidad, 1upuestas contradicciones. Aceptar la noción de pulsión
de creación. Y, en una espu:al, la sublimación nos devuelve do muerte es aceptar también esa mismísima pulsión en
a los juegos desarrollados. los pacientes ... y en nosotros, su tender hacia el vacío. Creo
que eso es valiente y científico, aunque no pocos terapeutas
lu rechacen. 25 Pero ¿en qué consisten las pulsiones de vida,
LOS JUEGOS DESARROLLADOS
Para algunos psicoanalistas, no todos los vínculos
actuales significativos tienen relación con lo inconsciente, 24. El solipsismo es una radicalización del subjetivismo en la que
lo que implica la concepción de un yo autónomo. Otros con- Lodo lo existente se reduce a la representación, por lo que encierra y
ciben los vínculos actuales como meras réplicas de los ob- ltítda a la subjetividad. Un psicoanálisis no solipsista no descuida lo in-
jetos fantaseados. Presentan al psiquismo como un sistema trnpsfquico. Lo vincula al objeto real.
26. Freud opone pulsiones de vida y de muerte. Las pulsiooes de
vida congregan las pulsiones de autoconservación y las sexuales (ob-
jotales y narcisistas). Su meta es encontrar transacciones que con-
23. "El sueño es siempre un deseo, aunque irreconocible, y el chiste, templan las exigencias contradictorias entre autoconservación, libido
un juego desarrollado. El sueño conserva, a pesar de su nulidad práctica, nbjetaly libido narcisista, teniendo como antagonistas a las mudas pul-
una relación con grandes intereses vitales. Busca satisfacer las nece- •tlones de muerte. "La meta de Eros es producir unidades cada vez más
sidades por medio del rodeo regresivo de la alucinación y debe su po- Jtrandes y, así, conservarlas, o sea, una ligazón" (Freud, 1938a). Eros
sibilidad a la única necesidad activa durante el estado de reposo noctw·no: no sólo conserva, sino que con su carácter expansivo "neutraliza" la
la necesidad de dormir. En cambio, el chiste busca extraer una pequeña pulsi6n de muerte componiendo formaciones más complejas. Comple-
consecuencia de placer de la simple actividad -carente de toda necesidad- jización es ligadura. Esa ligadura logra la permanencia del pasado en el
de nuestro aparato anímico, y más tarde, lograr tal aportación de la presente, en oposición a una renovación que no conservará nada del
actividad del mismo, y de este modo llega secundariamente a importantes pasado. La idea de que toda pulsión es conservadora se basa en una
funciones djrigidas hacia el mundo exterior. El sueño se encamina termodinámica de los sistemas cerrados. En ellos siempre el destino es
predominantemente al ahorro de displacer, y el chiste, a la consecución el retorno a un estado anterior. Pero para la biología contemporánea
de placer. Pero no hay que olvidar que a estos dos fines concurren todas todo sistema vivo tiende a funcionar lejos del equilibrio hacia un estado
nuestras actividades anímicas" (Freud, 1905b). de menor entropía mediante la autoorganización.

54 55
sino en la creatividad de la vida misma? ¿En qué se con- pondera Eros sobre la pulsión de muerte. 27 Desde el eco-
creta la creatividad sino en hechos y en relaciones (víncu- r&dmico predominan la energía ligada sobre la energía libre
los)? Distingamos, por favor, cuándo una relación es nueva )' ,,¡ proceso secundario sobre el primario.
y cuándo es mera reactualización. Las controversias acerca de si el análisis produce o no
Los vínculos del pasado constriñen como prototipos los modificaciones de estructura son como mínimo poco con-
vínculos actuales. Si predomina lo mortífero, lo actual será ducentes. Muchas veces ni siquiera se está al día con la
apenas sombra, se morirán los brotes. Fijaciones excesivas, noción de estructura. Si no hubiera modificaciones de es-
duelos no elaborados, predominio de la compulsión de repe- Lructuras, sólo habría modificaciones superficiales. Sin
tición, viscosidad libidinal son distintos nombres de lo mor- umbargo, pomposamente, unos hablan de "final de análisis"
tífero pero también distintos sitios donde podemos detec- y otros de "atravesamiento del fantasma", estados beatífi-
tarlo y desactivarlo. cos generalmente reservados a la gente del oficio. ¿Y al pa-
¿Qué es Eros sino la búsqueda de relaciones "suficiente- cionte común qué le "vende" el profesional? ¿Le cobra por
mente nuevas"? Relaciones. Vínculos. Lo sabemos. Estamos producir en él o ayudarlo a producir un cambio superficial?
postulando otra noción, porque el psiquismo es un sistema Sea cual fuere la escuela, una psicoterapia produce
abierto. Sólo si es abierto, los encuentros actuales dejan de "1ufioientes cambios" cuando transforma las relaciones del
ser la realización de una virtualidad preexistente. yo con el ello, el superyó y la realidad exterior (aunque el
Interpretaciones y construcciones le permiten al anali- terapeuta no use estos conceptos). Gracias a esa modifica-
zando apropiarse de un fragmento de su pasado y recons- ción, surgen otros desenlaces para el conflicto, lo que mo-
truir su sentido con el fin de ponerlo al servicio de su "ca- difica las formaciones de compromiso.
pacidad de amar y trabajar".26 Tramitados mediante formaciones de compromiso de la J
~

N o hay evidencia clínica ni ha sido demostrado que toda 1crie del chiste, conflictos que hubieran conducido a un
simbolización esté condenada a la repetición. Tampoco es
cierto que hay una metapsicología de lo nuevo, del adve-
empobrecimiento libidinal y narcisista producen nuevas
investiduras y nuevos vínculos al transformar necesida-
1
ninriento de lo nuevo. Mientras tanto (la teoría siempre es des singulares en finalidades originales y convertir labili-
un mientras tanto cuando no se fosiliza) he postulado una dndes en potencialidades creativas. Una historia movida
metapsicología de las formaciones de compromiso cuyo
prototipo es el chiste. Desde el punto de vista tópico hay
predominio -aunque no autonomía- del yo en relación con 27. Las interpretaciones actuales de la pulsión de muerte evidencian
el ello y el superyó. Desde el punto de vista dinámico pre- lu diversidad del campo posfreudiano por las reformulaciones de la
tuorfa, muchas de las cuales constituyen alternativas teóricas. "Por lo
c¡ue concierne a la pulsión de muerte, señalemos que ninguno de los
tdstemas teóricos posfreudianos hace suya la letra de la teoría freu-
26. "Llamamos normal o 'sana' a una conducta que aúna deter- cllana." La perspectiva esencial de las pulsiones de vida es asegurar
minados rasgos de ambas reacciones: que, como la neurosis, no des- una función objetalizante (Green, 1983). El primer grito del recién nacido
miente la realidad, pero, como la psicosis, se empeña en modificarla. Ilustra que vive porque Eros se opone a las metas de la pulsión de muer-
Esta conducta adecuada a fines, normal, lleva naturalmente a efectuar to¡ el último suspiro que exhala el moribundo señala la desaparición de
un trabajo que opere sobre el mundo exterior, y no se conforma, como la uno de los adversarios. Esta antinomia que opone Eros y pulsión de
psicosis, en producir alteraciones internas; ya no es autoplástica, sino muerte, investidura y desinvestidura, es la matriz conflictual de la vida
aloplástica" (Freud,1924c). psíquica (Aulagnier, 1982).

56 57
conjuga permanencia y cambio. Las fijaciones siguen •mpensación de déficit, neutralización de angustias,
estando pero no monopolizan el campo. Presente y futuro nlizución transaccional de deseo.
se arraigan en el pasado, un pasado zarandeado por la J4~1 vínculo narcisista se caracteriza, entonces, por pro-
diferencia. ctnr excesivamente problemáticas yoicas o buscar un
Considerar las diversas formaciones de compromiso Ideal. El sujeto, enfrentado al mundo, lo aborda tratando
permite pensar una clínica más informada por la meta- de reencontrar en él su propia imagen, con el fin de salva-
psicología y menos infectada por la nosografía. El inventa- tunrdar ese estado de supuesta autonomía. "Tenemos dere-
rio de rasgos de carácter y síntomas tiene sólo un valor aho a llamar narcisista a este amor y comprendemos que
relativo si no los remitimos al conflicto. IU víctima se enajene del objeto real del amor[ ... ]. La vida
Podremos escuchar como juegos desarrollados el humor anímica de los neuróticos consiste en otorgar mayor peso
del paciente, sus chistes, sus más mínimas sublimaciones; a lu realidad psíquica por comparación con la material,
esos juegos suyos que por simples alguna vez no considera- ruago este emparentado con la omnipotencia de los pensa-
. mos. Sus vínculos dejarán de ser la escenificación de un mientos" (Freud, 1919).
libreto (determinaciones infantiles) para ser la apuesta, No es que el vínculo narcisista desaparezca, como lo
algo reglada, deljuego de la vida. pide una ideología "optimista".28 Es que convive y comparte
En mi práctica también evalúo el aporte de las forma- ol poder con vínculos actuales. Entonces, hay reconoci-
ciones de compromiso (el chiste, la sublimación, el jugar, el miento de la diferencia entre pasado y presente. Los otros
humor, los vínculos actuales) a ese compuesto que es la tienen vida propia. Regidos por sus propios deseos, más
autoestima. Aunque sea monótono, vuelvo a citar: tnrde o más temprano, tenderán a imponer su modalidad,
"Una parte del sentimiento de sí es primaria, el residuo au propio narcisismo y su propio realismo. Se rehusarán
del narcisismo infantil; otra parte brota de la omnipotencia (nunque no siempre) a un lugar que no quieren o no pueden
corroborada por la experiencia (el cumplimiento del ideal ocupar. Tal diferencia exige reconocer una realidad que di-
del yo), y una tercera de la satisfacción de la libido de objeto" fiere de la fantasía. Lo que implica sufrimiento, no necesa-
(Freud, 1914). riumente neurótico. Hay que confrontar y asumir la decep-
ción ante una pérdida. O responder con una defensiva
indiferencia a las afrentas procedentes del otro y de la rea-
VÍNCULOSYAUTOEST~ lidad. El principio de placer pugna por ignorar la diferencia,
por presentar el después como el retorno del antes, por la
¿Cuáles son las funciones del otro? ¿La realización del alteridad como identidad. El principio de realidad respeta
deseo? ¿Neutralizar angustias? ¿Sostén de la autoestima lu diferencia entre el otro fantaseado y el otro real, sitúa
o de la consistencia yoica? En las depresiones, la conser-
vación del valor del yo es primordial.
En las relaciones narcisistas se proyecta sobre el otro 28. Rescatar la relación narcisista con el otro s upone oponerse a
una imagen de sí-mismo, de lo que se ha sido, lo que se que- una visión dual en la que el yo y el objeto están separados como el
tHientro y el afuera, aferrándose aJ ideal de la intemalización. Denota
rría ser o lo que fueron las figuras idealizadas. Los otros lu persistencia de una visión peyorativa del narcisismo. Un prmto de
cumplirán diversas funciones para el sujeto: balance nar- vista teñido de normativa y de una teoría ideal del desarrollo hacia la
cisista, vitalidad, sentimiento de seguridad y protección, objetalidad plena en la "normalidad".

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cada elemento en relación con el antes y el después con lo autoestima, mientras que el correspondido la incre-
mismo y la alteridad. '
Hay muchas depresiones (esto hay que repetirlo). En t. investidura narcisista del otro, relativamente silen-
algunas, la pérdida del otro reactualiza la indefensión in- cn la neurosis, es bien audible en las depresiones. La
fantil .. El otro se torna amenazante. No está a disposición -""11nn narcisista del mundo objetal es aportada por la
del SUJeto. Es una ausencia omnipresente. No se sabe cuán- a !IDII'lCiltpcton del psiquismo como sistema abierto. En esta
do estará, y cuando está no se sabe qué quiere. Sus deseos, ._.,_,....... pción, y no en las otras, el ser (registro identificatorio)
proyectos, ansiedades son diferentes, extraños. Es el otro, xiate con el tener (registro objeta!). Es posible un nar-
lo otro, lo que alimenta al yo o lo devalúa. Sin embargo, el ltllamo trófico si y sólo si el mundo objetal incluye la función
otro no es lo otro. De allí que el sufrimiento no debe no rcisista de ciertos objetos.
puede, ser soslayado, porque es el precio de reconoc:r la Podríamos hablar, descriptivamente, de un narcisismo
diferencia entre la realidad y la fantasía. Y debe ser sosla- xpnnsivo y un narcisismo retraído. No es que haya 11re-
yado en tanto el exceso de sufrimiento puede desinvestir trllídos" y "expansivos". Un sujeto puede pasar por distintos
aquello que lo causa (Aulagnier, 1979). todos. En el estado expansivo, ciertos vínculos (estables
El psiquismo29 tramita excitaciones no susceptibles de o 1ustituibles compulsivamente) compensan la fragilidad
descarga al exterior o cuya descarga sería indeseable: "aho- del sentimiento de estima de sí. En el retraído, la defensa
~a bien, al principio es indiferente que ese procesamiento .. contra el peligro de devaluación del yo; predomina la
mterno acontezca en objetos reales o en objetos imaginados. di1tancia con el objeto y la negación de toda dependencia.
La diferencia se muestra después, cuando la vuelta de la Loa depresivos retraídos aspiran a la autonomía. Por nada
libido sobre los objetos irreales (introversión) ha conducido dul mundo admitirían ser dependientes, sentirse prisio-
a una estasis libidinal" (Freud, 1914). Introversión es una nuros de sus deseos, y por eso renuncian a la satisfacción
estación en el camino hacia la formación de sí[Link] puleional. En la abstinencia se premian con el orgullo nar-
''La investidura libidinal de los objetos no eleva el senti- ohtista.31
miento de sí [...] el que está enamorado está humillado" La necesidad de crear sustitutos simbólicos compensa
CFreud, 1914). Ahora bien, esta limitación del narcisismo follas en las fuentes primitivas de protección, creando una
no es sino aparente. Si fuera real, debería provocar efectos aorie continua de relaciones de objeto narcisistas. Los de-
depresivos; nada de eso ocurre. En el amor compartido el presivos se defienden ante el atisbo de una respuesta frus-
yo ya no recibe la sombra del objeto, sino que es iluminado trunte que les pueda generar una hemorragia narcisista.
por [Link] del objeto. Claro, la falta de reciprocidad Pura los depresivos las pérdidas son una herida narci-
aproXliD.a el amor al duelo. El amor no con'espondido red u-

31. Freud (1938b) s eñala: "Mientras que la renuncia de lo pulsíonal


29. No sólo el del bebé. clobida a razones externas es sólo displacentera, la que ocurre por
30. "Un introvertido no es todavía un neurótico, pero se encuentra ru~[Link] interiores, por obediencia al superyó, tiene oLro efecto económico
en una situación lábil[...]. El carácter irreal de la satisfacción neurótica lyu que, además del displacerj le trae al yo también una ganancia de
Y el ~escuido d: la diferencia entre fantas ía y realidad ya están, en 11locer, por así decir una satisfacción sustitutiva. El yo se siente
cambw, determmados por la pet·manencía en el estadio de la intro- nnoltecido, la renuncia a lo pulsionallo llena de orgullo como una ope-
versión" (Freud, 1916-17). I'IICión valiosa".

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sista. ilustran cómo el yo es alimentado por los otros. La DEPRESIONES: HISTORIA Y VIDA COTIDIANA
configuración objeta! suele ser variable. Lo constante es el
decisivo papel del otro, por qué está o por qué no está.

Un paradigma es insuperable ... hasta que deja de serlo.


O. como dijo Popper, una idea es científica cuando es refu-
table y no cuando vanamente se presenta como irrefutable.
E11tar al día no consiste en saberse de memoria el corpus
1lno en poner a trabajar el corpus y el cuerpo. Psicoana-
[Link] hay para las teorías muerte y por lo tanto duelo.
Nos cuesta dejar atrás el determinismo, el biologicismo, el
[Link], el solipsismo.
El tren se mueve. Ciertas estaciones van quedando
utrás, pero los duelos, los traumas, la realidad van tomando
otro lugar en la teoría y en la clínica. Los registros identi-
ficatorios y relacionales y la vida actual son indisociables,
una imbricación que debe ser pensada desde una causa-
lidad recursiva. O habremos perdido el tren.

LOS DUELOS

Volvamos a pensar, como decía Bion (1967). "'Duelo" es


un término polisémico. Designa el estado psíquico ante una
pérdida (implica considerar la naturaleza de lo perdido, la
relación preexistente y el tipo de pérdida). También designa
un conjunto de comportamientos sociales, individuales y
colectivos, a partir de la muerte de una persona. Por último,

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designa un tipo de trabajo psíquico y sus modificaciones _,......,. tos fundamentales: una pérdida y un retraimiento
subjetivas. El trabajo de duelo comienza cuando el indi- agobia al sujeto. Y, detrás o aliado de esta descripción
viduo depone, suficientemente, un primer rechazo de la -no:mtllno,IuJ:~l·c~:t, hallaremos un denominador común: de-
realidad. Hay una inhibición corporal, psíquica y relacional. ones vinculadas a la realidad o a la pérdida o al cues-
Si el duelo es llevadero, salvaguarda el vínculo con la reali- tlonnnúento de la autoestima. Esa pérdida no tramitada
dad. Al comienzo desaparecen los lazos con el otro real y aoviliza la agresividad contra el objeto y contra sí mismo.
es privilegiado el recuerdo. (Dando un salto, podríamos Si en el duelo el mundo se vuelve pobre y vacío, en las
decir que el deprimido sobreinviste la sombra, y el nos- dtprcsiones (en todos sus tipos y estados) pobre y vacío se
tálgico, el brillo del otro perdido.) hA tornado el yo. Siendo inevitables las muertes y ciertas
Tras una pérdida o decepción (ante otro, un logro, una P'rdidas, los duelos son inevitables. Cuando esos duelos
posición subjetiva), el sujeto conserva la ilusión de que lo Jon bien tramitados, las representaciones de los otros lo-
perdido permanece. Continúa viviendo como si nada hu- Fnn cierta estabilidad en el psiquismo. La pérdida conlleva
biera cambiado. El trabajo del duelo sólo se realizará IU desaparición en el mundo real, pero si se perturba la
progresivamente, hasta que esa creencia ceda lugar a la almbolización de la ausencia se dificulta la construcción
vivencia de la pérdida. El sujeto se encontrará entonces fnnlasmática propia del trabajo de duelo.
disponible para otras tareas, otros vínculos, otros deseos. Podemos relacionar dificultades en la actividad de repre-
"Duelo" define entonces el estado afectivo. El "trabajo de lentación, particularidades de los procesos de pensamiento
duelo" caracteriza las tramitaciones psíquicas realizadas. ~ ciertas modalidades de tramitación de los duelos. Las
En las depresiones, "una pérdida de objeto se convierte huellas afectivas preservan la memoria del otro en el psi-
en una pérdida del yo" (Freud, 1915d). ¿Qué funciones cum- quismo, apaciguando afectos de desvalimiento. En el
ple el otro en el terreno narcisista? ¿Qué relaciones tiene trnbajo de representación se mezclan pulsión y afecto,
con el sentimiento de estima de sí y sus otros constitu- representación de cosa y representación de palabra. ¿Cómo
yentes: narcisismo infantil y logros yoicos? Lo que estamos 1e mezclan? La representación no es un correlato psíquico
investigando es el papel del otro en la autoestima, a la que de lo corporal. Supone un trámite de los "ruidos" del cuerpo
ya definimos como un compuesto. y de los "ruidos" de la cultura, de la historia, del lenguaje.
En las depresiones, la pérdida del objeto trastorna de- 'l'rúmite que transforma el ruido desorganizan te en infor-
masiado. Se modifica la posición subjetiva. Hay un extra- mación complejizante. 1
ñamiento en la mirada del sujeto sobre sí mismo y sobre Entre el cuerpo biológico y lo representacional hay
los otros. En la melancolía (a diferencia de otras psicosis) diferentes estratos. Y pasajes entre ellos. La pulsión, exi-
el conflicto está más circunscripto. El rechazo de la realidad
no está ausente, pero tampoco conduce a la constitución de
una tenaz neorrealidad. Lo que domina es la herida nar- l. Uno no asume lo complejizante en sí. Simplemente, uno no tiene
cisista. m!\e remedio que abordar de manera compleja lo que es complejo. Hay
Cualquiera que sea el polimorfismo de los estados de- uno primera etapa en que el fenómeno es complejizante. Nos complejiza
presivos, su posible presencia en todas la:s edades de la y nos marea. Vamos entendiendo. Hay una segunda etapa en que el
runómeno ha sido complejizado. Entendemos más. Tenemos la ilusión
vida Y en todas las estructuras psicopatológicas, o su par- el u que entendemos todo. Pero viene una tercera etapa ... Y una enésima.
ticular significación en los estados límite, hallaremos esos Ns interminable.

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gencia de trabajo, de transformación: el cuerpo ligado al por el objeta! (pérdida de objeto), por el narcisista (condicio-
psiquismo exige algo de él. La relación entre la pulsión y udo por la función del objeto [Link] economía narcisista) y
su representación no es la de un fenómeno oscuro con una r la ambivalencia (defusión pulsional). Se trata de una
palabra clara sino un encuentro entre elementos mutua-
mente exteriores.2
Ctalla. Predominan los batallones de la pulsión de vida
owmdo el análisis (o la vida) consiguen ligar y contrarrestar
Sin embargo, lo biológico se presenta en el freudismo lo mortífero. ·
como origen, como modelo y como fundamento. Origen su-
pone anterioridad. Es evidente que el viviente es anterior
a lo cultural.3 DETERMINISMO Y CREACIÓN
La vida y los tratamientos transcurren en presente. No
hay sino relaciones actuales. Interrogamos la relación ac- Fijación y frustración. Ponemos una al lado de la otra.
tual, pero nos interrogamos también sobre la historia de Intentamos articularlas:
anteriores vínculos. Para emplear la frase remanida, ¿qué
sombras de los objetos fueron cayendo en el yo? Un duelo A consecuencia de su peculiar desarrollo libidinal, estos
reactualiza duelos precedentes. Pero a la vez contribuye a hombres [por exceso de fijación] habrían enfermado de cual-
la constitución y producción de subjetividad, ya que no hay quier manera, cualesquiera que hubiesen sido sus vivencias
futuro psíquico posible sin tramitación de ciertas pérdidas. y los miramientos con que los tratase la vida. En el otro ex-
Y el duelo es el prototipo de toda transformación. tremo se encuentran los casos en que ustedes se verían
llevados a juzgar, a la inversa, que sin duda habrían esca-
El duelo4 alguna vez termina. El sujeto empieza a dis- pado a la enfermedad si la vida no los hubiera puesto en esta
poner del interés antes hipotecado en el objeto perdido. o estotra situación (Freud, 1916-1917).
En las depresiones, en cambio, la hipoteca sigue. Por el
compromiso narcisista, las pérdidas empobrecen al yo. Una ¿Qué es resignificar? ¿En dónde, si no en la actualidad,
elección objeta! narcisista y la ambivalencia (esa ambiva- los fantasías se desmienten o se confirman? La recursividad
lencia que incrementa el sentimiento inconsciente de culpa) permite abarcar la historia resigniñcando los traumas
complican el duelo (Aslan, 1995). Así como la desmentida infantiles que pierden así cierto carácter compulsivo. Eso
de la pérdida que genera escisiones del yo. 1upone superposiciones y deslindes entre historia reciente
En las depresiones, el trabajo del duelo se traba y se a historia infantil. La historia no tiene una evolución lineal.
vuelve a trabar. El depresivo es acosado por todos lados: llllla conoce turbulencias, bifurcaciones, fases inmóviles,
oatadios. Es un enjambre de devenires enfrentados con ries-
I(OS, incertidumbres que involucran evoluciones, progre-
2. En la obra de Freud están presentes dos concepciones de la pulsión:
una endógena, que invoca un fundamento biológico; otra que concibe la ,.iones, regresiones, rupturas.
pulsión como articulación de lo intersubjetiva y lo corporal (cuestionando La "pulsión emergente" (Freud, 1938b) se manifiesta clí-
la perspectiva endógena). nicamente: 1) cuando hay una disminución del funcionamiento
3. "Dos evidencias: la precedencia de lo biológico y la presencia del yoico (en los estados depresivos y en el dormir, por ejemplo); 2)
modelo biológico en el psiquismo; una conclusión dudosa: que esta evo-
lución del psiquismo humano esté ella misma regida por una ley bio- cuando hay un refuerzo de lo pulsional, y 3) cuando lo actual
lógica" (Laplanche, 1987). 11irve de soporte a lo inconsciente infantil o lo reactualiza Es-
4. En el mejor de los casos (tal vez en la mayoría de los casos). cuchar los duelos, los encuentros, los traumatismos, los víncu-

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los, las vicisitudes que una persona vive hace que los con- ,Iace: dadme las leyes de la naturaleza (ecuaciones ma-
flictos pulsionales latentes devengan actuales. a ..náticas deterministas) y las condiciones iniciales (o de
Llamaremos "permanencias" a las inscripciones que un instante cualquiera) del universo y reconstruiré su
resisten los acontecimientos. Otras inscripciones son des- lícula completa (todo su pasado y todo su futuro)"
truidas o transformadas. ¿Qué es el acontecimiento? ¿Sólo (Wagensberg, 1998). El determinismo minimiza la creación
una máscara de la compulsión de repetición, un retorno dis- 'la libertad. Tiene un aspecto positivo, la predictibilidad,
frazado del pasado? ¿Una ocasión para innovar? 'uno negativo, el fatalismo. Una serie de evidencias cues-
No hay acontecimiento aislado, sin trama. 6 Es un nudo tJonó la visión determinista del mundo, y el azar renació.
de relaciones. Encrucijada y resultado de varias encruci- La ciencia pactó incorporando la probabilidad.
jadas, de varios itinerarios. Historizar no es recuperar La práctica nos pone, de hecho, frente a lo impredictible,
acontecimientos como átomos aislados sino hacer inteligi- a lo azaroso, al desorden. Y en la práctica somos como más
bles las tramas.6 Este acontecimiento ya no es el que se desenvueltos, más abiertos a lo nuevo. Pero se trata de
presenta a un sujeto incauto, cándido, como manifestación legalizar esa apertura de hecho. Es decir, en la teoría.
de una realidad. Acontecimiento o estructura es una falsa En una subjetividad totalmente determinada no podría
alternativa en tanto acontecimiento implica relación. 1uceder nada nuevo, y una abandonada al azar no consti-
La compulsión de repetición es una simbolización que tuiría organización. La crítica al determinismo nos permite
se repite. Pero no toda simbolización se repite. Además, ponsar las series complementarias, diferenciando potencia-
¿qué hemos visto de la repetición? Hemos visto que repite, lidades abiertas a partir de la infancia. Postular un deter-
pero no hemos visto lo que no repite. El interior de la repe- minismo absoluto de todo lo que acontece implica que todo
tición está afectado por la diferencia Para pensar y tolerar fonómeno puede ser predicho. Implica que el azar no es más
el advenimiento de lo nuevo debemos llevar a cabo una crí- que una ilusión. La causa está, sólo que nosotros la igno-
tica exhaustiva del determinismo. También para respetar ramos. ¿No será el famoso miedo al cambio? No hemos
el azar sin endiosarlo. El psiquismo no puede abolir el azar. heredado categorías para pensar la innovación y tenemos
Pero luchará siempre por transformarlo en organización. miedo de reconocer que carecemos de ellas.
Incrementando su complejidad, engendra nuevas formas A veces el determinismo no llega a tanto. Se tiende a
y desarrolla potencialidades. pensar lo infantil como el trazado definitivo de las grandes
La ciencia soñaba con reducir el mundo a la predicti- avenidas. No cambiará el trazado, no cambiará la funcio-
bilidad de un péndulo simple. "Es el célebre mito de La- nalidad de la avenida. Se cambiarán los árboles. Mejorará
o empeorará el pavimento. Incluso pueden caer bombas so-
bre esas avenidas. Pero el trazado permanecerá. La puber-
tnd, la adolescencia, la adultez, la tercera edad, el trata-
5. "Así pues, ante un acontecimiento hay dos soluciones extremas:
o bien interpretarlo como un hecho concreto, hacer que se 'comprenda'; o miento psicoanalítico, aunque sean muy intensos afectiva-
bien explicar científicamente sólo algunos aspectos previamente ele- mente, no pueden ser {undantes. Caramba, hay que re-
gidos. En suma, explicar mucho, pero mal, o explicar poco, pero bien. visarlo todo. ¿Qué quiere decir "fundante"?
Ambas cosas no pueden hacerse a la vez, po1·que la ciencia únicamente El sujeto es a la vez un sistema abie1to y un sistema ce-
interpreta una ínfima parte de lo concreto" (Veyne, 1971).
6. Interesarse por recuerdos desprovistos de información con textual rrado. Es un sistema abierto en tanto lo autoorganizan los
no es propio de psicoanalistas sino de anticuarios (Hornstein, 2000). oncuentros, los vínculos, los traumas, la realidad, los duelos

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y él recrea aquello que recibe. Es un sistema cerrado, con El paciente está viviendo una situación que implica
poco y nada de abierto, en algunas patologías (melancolía, fundas heridas narcisistas. Quizá tenga origen en su
paranoia). Y todo sujeto tiene algo de sistema cerrado. 7 fancia. Iatrogénico sería interpretarlas siempre en
Debemos distinguir el sistema cerrado del"sujeto ence- inos infantiles, porque, además de repetitivo, el pre-
rrado" por las teorizaciones "encerrantes" que suponen que ntc es novedoso, creativo. Una escucha abierta no pasa
no hay novedades, que no hay traumas o duelos inespe- r alto lo que le agrega el presente al pasado, esa inno-
rados, que no hay azar. O inventan un determinismo ex- ación, pequeña o grande, gracias a la cual ciertas dimen-
travagante o recurren al comodín de un determinismo es- llones del pasado se neutralizan, se actualizan y asoman
condido (Hornstein, 2004). uovas dimensiones.
Liberadas del determinismo, las teorías han dejado ¿Cómo repensar lo arcaico en psicoanálisis? Melanie
lugar a la diferencia como factor de creación y cambio. La ein sostuvo que lo que se vincula al pasado más remoto
historia (en psicoanálisis o en cualquier otra disciplina) M lo más determinante, mientras que Freud había dicho
no es mera repetición, ni despliegue de lo ya contenido en •ue un incendio no se domina detectando dónde empezó y
el pasado. apagando ese único foco. Las conjeturas kleinianas, por
A algunos colegas no les gusta la palabra ''depresión". 11n lado,8 inclinan la problemática del tiempo a un punto
Efectivamente, es una palabra que usa la gente, y decir dt vista desarrollista y con un carácter sumamente
que alguien es depresivo es decir muy poco. Se trata de decir llpeculativo.
más. ¿En qué aspectos está "bajoneado", como aplastado Lo originario, de hecho, fascina. Deberíamos evitar que
(porque no siempre lo está en todos)?Y si es una depresión ftos fascine la noción de originario. 9
pasajera, ¿por qué vino y por qué se va? ¿Recurriremos
otra vez a la infancia? ¿Historizar quiere decir retroceder?
Hubo una época en que todo debía pasar por los primeros TRAUMAS, REALIDAD Y MALESTARES CULTURALES
meses de vida, porque allí (era una suposición simplista
más que errónea) había pasado. Y allí volvía a pasar Se ha hablado mucho de indefensión. Una historia que
confundiendo lo arcaico con lo eficaz. Hay autoorganiza- 11 inicia en el desamparo no puede sino ser traun1ática.
ciones que no son sólo resignificaciones sino transfor- Ln excitación es traumática cuantitativa y cualitativa-
maciones. mente, porque es difícil de ligar y porque el niño carece
todavía de las posibilidades de elaboración simbólica. Un

7. "En tant.o el contenido del sistema Prcc (o Ce) proviene, en una


parte, de la vida pulsional (por mediación del Ice) y, en la otra, de la H. El otro lado no existe o tarda en presentarse.
percepción. Cabe dudar sobre la medida en que los procesos de este 9. Escena primaria, narcisismo primario, identificación primaria.
sistema pueden ejerce¡· una inlluencia directa sobre el lec; la inves- [Link] originarias, represión originaria, padre originario, en alemán,
tigación de casos patológicos muestra a menudo en el Ice un grado de Uonon en común el prefijo Ur ("originario", "primario", "primitivo").
autonomía y de ininfluenciabilidadapenas creíbles. Un total aislamiento 1'1uncn en común ser "incendios" declarados en varios focos: deseo, ley,
reciproco de las aspiraciones, una desagregación absoluta de los dos rvnl idad y prohibición. Y el investigador Freud no se encandila con Jos
sistemas, he ahí en general la característica de la condición patológica" IDeos y vuelve ala tarea de historiador: toda historia se construye desde
(Freud, 1915c). el presente.

70 71
niño está expuesto a excesos: de sentidos, de gratifica· 1 nllá de lo razonable, sino que también es fuerte la
ciones, de frustraciones. El niño vive en un [Link] du [Link] contra el padre. La obra de Sófocles le da un
sobreinformación permanente, un exceso que no puede sim· rtc a esas inquietantes vivencias, cuando todavía faltan
bolizar. Está hiperestimulado. Es menos lo que tiene que ohos años para que formule el complejo de Edipo en su
aprehender que lo que tiene que filtrar. Al principio, es la onsión estructural. Abandonar la teoría traumática lo
madre quien cumple esa función, 10 y el niño irá haciéndose lfU a innovar en la interpretación. 'lbda interpretación
cargo de ella a medida que cree representaciones simbólicas nc proponer una nueva causalidad, organizando la pro-
para organizar y depurar ese mundo pleno de excitaciones. mlitica según un centro de gravedad que cambie el tipo
Mientras tanto, construye su memoria pero no puede sus- ro luciones.
traerse a la dimensión traumática propia de su desvalimiento. En todo momento Freud trató de articular los traumas
Freud (1896), convencido de la realidad del traumatismo t1ft ln realidad psíquica. Y en sus últimos trabajos continuó
sexual y de su papel en la etiología de la neurosis, enuncia .ICnndo verdades históricas. ¿Dónde terminaba el trauma
ante un auditorio hostil: "Formulo entonces esta tesis: en aomenzaba la fantasía? Buscó la fuente del Nilo. Pero
la base de todo caso de histeria se encuentran una o varias 1\lncn dijo "¡Aquí está la fuente del Nilo!". A diferencia de
vi>tencias -reproducibles por el trabajo analítico, no obstan- 1Utu1 autores, supo sostener la interrogación por la verdad
te que el intervalo pueda alcanzar decenios- de experiencia lú1t.órico-vivencial sin cerrarla. Poco antes de morir retoma
sexual prematura y pertenecientes a la tempranísima la problemática del trauma: "Llamamos traumas a esas
niñez. Estimo que ésta es una revelación importante, el &lftpresiones de temprana vivencia, olvidadas luego, a las
descubrimiento de un origen del Nilo de la neuropatología". 1\ln los atribuimos tan grande significatividad para la etio-
Freud se desilusionará pocos meses después: "Ya no loaCu de las neurosis" (1938b). Lo traumático no está limi-
creo en mi neurótica" (Freud, 1892-1899). Ya no cree en "do a ciertas situaciones excepcionales sino que "la in-
la teoría traumática de la neurosis. Esa vivencia o par de ftuuncia compulsiva más intensa proviene de aquellas
vivencias de experiencia sexual prematura ya no le impresiones que alcanzaron al niño en una época en que
parecen decisivas. u Freud descubre en carne propia un no podemos atribuir receptividad plena a su aparato
mundo fantasmático, dantesco: no sólo ama a la madre ptíquico" (Freud, 1938b).
Hon muchas las personas que atraviesan situaciones
dcucbordantes que conmueven vínculos, identidades y pro-
10. A la que Freud aludió con "barrera antiestímulo".
ll. La hipótesis de una etiología exógena fue reducida, no eliminada 1&Kltos. En las barriadas pobres de las ciudades, pero también
Abandonó su "neurótica" sustituyéndola por una interpretación más 1n los barrios de clase media y alta, acecha lo traumático.
crítica de la relación de la vida psíquica con el mundo exterior, jerar· No os raro entonces que aceche en los consultorios privados
quizando la modalidad en los sujetos que interpretan y fantasmatizan y del hospital. Lo traumático genera depresión y vacío psí-
lo vivido. Este abandono se transformó en un "triunfo" al reconocer el
mundo fantasmático. Los "embellecimientos" y "sublimaciones" de la
quico. Interpela y jaquea al psicoanálisis, tambiénjaqueado
fantasía ya no eran tanto adornos para demoler sino revelaciones de duHde adentro por sus rémoras teóricas. 12
una forma diferente de actividad psíquica y su·legalidad: la del proceso
primario. Al reconocer Freud que la fantasía tiene una dimensión activa
la realidad psíquica ya no es concebida como un espejo de la realidad J 2. Entre ellas, la oposición tajante entre la historia infantil y lo
objetiva. t~otunl.

72 73
Freud humaniz.ó científicamente13 las patologías: "lapa- 1 el humo es la metáfora de la variedad, de la imprevisi-
tología muestra una desgarradura donde normalmente bilidad. Lo vivo se sitúa entre el cristal y el humo en tanto
existe una articulación". Del sueño al síntoma, del duelo a tiene una organización determinada, pero puede modifi-
la melancolía, del dormir y el enamoran;riento al narcisis- CJorse y adquirir nuevas propiedades.
mo, Freud va de lo normal hacia lo patológico. Pero también Cuando el sujeto está expuesto a cantidades no trami-
de lo patológico a lo normal: del síntoma al sueño, de la per- bbles de traumas se producen efectos destructivos excepto
versión a la sexualidad, de la psicosis al yo, del fetichismo que, mediante elaboraciones individuales, pero además
a las creencias, de la hipocondría a la erogeneización del eolectivas, esas cantidades puedan ser simbolizadas. El su-
cuerpo, de la esquizofrenia paranoide a la génesis de la con- jeto no es un átomo social, sino una "unidad heterogénea".
ciencia moral, de la melancolía a la identificación y al su- Una subjetividad encarnada y socializada, biológica y simbó-
peryó. No hay psicoanálisis contemporáneo si no conside- lica. Lo histórico-social no es una simple fuerza exterior,
ramos la desgarradura entre el yo y la realidad, ese vasallaje aino una base productiva que constituye a los sujetos. Un
del yo que pasa inadvertido por un psicoanálisis solipsista. conjunto de ideologías y prácticas impregnan al niño desde
En una sociedad donde las instituciones se desmoronan el nacimiento. Lo que mantiene unida a una sociedad son
vertiginosamente, las terapias psicoanalíticas deben ha- IUS ideologías y prácticas sociales, que incluyen normas,
cerse cargo temporarianumte de la contención que ha dejado valores, lenguajes, herramientas, procedimientos y méto-
vacante el desmantelamiento del Estado. 14 Sobre las rui- dos para hacer frente a las cosas y hacer cosas. Lo social
nas, y no sin teoría, habrá que trabajar en la reconstrucción transforma la materia prima humana en sujeto social (Cas-
de los niveles de vida y de los proyectos de vida. toriadis, 1997).
Lo traumático rompe tramas -psíquicas, simbólicas, Para afirmar la intersubjetividad como condición de
familiares, sociales-. Hay traumas que desembocan en cre- posibilidad de la vida psíquica no hace falta desplazar el
cimiento (complejización). Pero ¿qué pasa cuando los trau- cnmpo del psicoanálisis desde lo intrapsíquico hacia lo rela-
mas son devastadores? Estemos atentos a las magnitudes. cional o hacia lo interacciona!, que son campos de otras
Se trata del cristal o se trata del humo (Atlan, 1979). El disciplinas. La exigencia de trabajo psíquico impuesto por
cristal es el modelo de redundancia, de la repetición rígida, In intersubjetividad implica que la transformación supone
varias correlaciones: entre otras, la de la investidura nar-
cisista del infans por parte de los padres y el conjunto inter-
13. Las ideologías hacen lo contrario: a lo que es histórico lo con- •ubjetivo en el cual el recién nacido viene al mundo; así
vierten en natural (Althusser, 1992). como su correlación con los procesos productores de in-
14. Freud (1930) escribió que la cultura "comprende todas las normas consciente en los s ujetos del medio cercano y lejano del
necesarias para regular los vínculos recíprocos entre los hombres y, en tn{ans, y su corolario: pactos y alianzas inconscientes por
particular, la distribución de los bienes asequibles". Se han demolido
Las "normas necesarias". Los "vínculos recíprocos" se pulverizaron. Y en operaciones de correpresión (Kaes, 1998).
la "distribución de los bienes" (los que no se evaporaron en negociados) La psiquis se socializa incorporando el magmats de
pesan demasiado la corrupción y las dádivas. En la periferia, destro- •ignificaciones imaginarias sociales y la sociedad sobrevive
nados del Primer Mundo, todavía estamos hablando de "desocupados",
es decir, de personas que si "hicieran bien las cosas" podrían estar
ocupados. Pero la globalización ha creado un nuevo no-personaje: el 15. Castoriadis llama ":magma" a un modo de coexistencia de frag-
"excluido". montos de múltiples organizaciones lógicas pero no reductible a una

74 75
gracias a esa incorporación. La producción social del indi- 3. PRESENTACIÓN DEL SUPERYÓ
viduo, a partir de la mónada psíquica, es un proceso
histórico por el cual la psiquis abandona (aunque nunca
totalmente) sus objetos y su mundo inicial.
La psiquis es una organización16 que no puede reducirse
a ninguno de los subsistemas; sus instancias son distin-
guibles pero no independientes. Se constituyen histórica-
mente, sí, pero persisten como una totalidad contradictoria:
un magma.
El sujeto deviene dando un sentido a su pasado y a su
porvenir, eligiendo un proyecto identificatorio y una inter-
pretación de su historia reelaborada sin cesar. El sujeto
está abierto a su historia, no sólo en el pasado sino en la
actualidad. El sujeto está entre la repetición y la creación. Escribo para ser leído. Y no hago otra concesión que la
Sin anticipación del futuro, no hay proyecto. La ilusión de tener en CQenta al lector. Si esta vez escribiera, como de
se doblega ante la nostalgia. costumbre, sólo para psicoanalistas, no describiría al super-
y6, noción muy familiar. Me bastaría con marcar discre-
pancias entre Freud y los posfreudianos y con desarrollar
mis aportes, cuando los hay. De modo que fundamentaré
la noción para un espectro de lectores que me imagino
amplio.
Es obvio que no todas las constelaciones conceptuales
pueden dar cuenta, en igual medida, de la clínica de las
depresiones. Esbozaré las que hoy me parecen menos re-
futables, obtenidas en mis lecturas y apuntaladas en mi
práctica.
Primer esbozo: hay que entender la relación yo 1superyó-
ideal del yo, los baluartes narcisistas, la modalidad de tra-
mitación de duelos y traumas pasados y presentes, los efec-
tos de la vida actual y de los proyectos (personales y com-
partidos) en las valoraciones del yo. Por lo tanto, tendré
que presentar también al "yo", al "ideal del yo", al "nar-
organización lógica. La noción de magma es aplicada tanto a la psiquis, cisismo" y a las "identificaciones". Me ocuparé mucho del
en calidad de expresión de la imaginación radical, como a la sociedad "sentimiento de estima de sí'', afectado en las depresiones
en cuanto magma de significaciones imaginarias sociales.
16. "Organización" implica construcción y reproducción de orden y ¡>ero no sólo en ellas.
de desorden. Una organización dispone de cualidades emergentes e El superyó es la internalización de deseos y tabúes,
implica una retroacción del "todo" sobre las partes. anhelos y prohibiciones. Tiene historia, es cambiante. Día

76 77
a día va haciéndose cargo del "mundo externo" y, particu- por lo tanto se las reconoce. Y tendencias en pugna implican
larmente, de los valores de la cultura como un todo. El yo agresividad.
necesita ser amado por el superyó, como el individuo ne- La fuerza1 del superyó ¿se toma prestada de la instancia
cesita ser amado por las personas de su entorno y que sus materna-paterna o expresa la propia agresión? En la forma-
logros sean respetados por la cultura (o por su microcultura ción del superyó concurren tanto el empuje pulsional como la
o cultura alternativa). Los malestares del superyó (su an- fuerza de las prohibiciones. Su crueldad o benevolencia no se
gustia) están relacionados con los malestares sociales (la limita a una lógica intrapulsional. Ambas son inseparables de
angustia social, real) pero no son los malestares sociales. un escenario fantasmático que remite a la relación entre verdad
Una serie de acontecimientos, no todos fechables, le dieron material, verdad histórico-vivencial y realidad psíquica.
al superyó una dinámica centrifuga. Y un trabajo de ¿Cuál es la relación entre fantasía y realidad? ¿Cómo
simbolización lo despersonalizó al alejarlo de los objetos nrticular los acontecimientos históricos significativos y los
parentales. El superyó es transubjetivo y transgeneracional. montajes fantasmáticos en los cuales se inscriben (asu-
El superyó expresa y tergiversa rasgos significativos miendo el riesgo de articular mal)? Además, el sujeto, bien
de la historia del individuo y de la cultura. Procura "expre- o mal, interpreta siempre, atribuye causalidades. ¿Cómo
sión duradera al influjo paternal, eterniza la existencia de interpretó con ellas lo vivenciado?
los factores a que debe su origen" (Freud, 1923). Mientras Klein y otros autores consideran un superyó pregenital,
que el yo es "esencialmente representante del mundo ni cual se aplican las características de ferocidad inmise-
exterior, de la realidad, el superyó se le enfrenta como abo- ricorde, y un superyó edípico, ordenador, que introduce la
gado del mundo interior, el ello". En "El esquema" Freud separación de los sexos y de las generaciones autorizando
descarta una linealidad entre filogenia y superyó. Concep- intercambios relativamente reglados. 2
tualiza de otra manera las oposiciones ontogénesis 1 filo-
génesis, individuo 1 especie humana. Dirá entonces: "Se ve
que ello y superyó, a pesar de su diversidad fundamental, EL SUPERYÓ: CONSTELACIÓN ESTRUCTURAL
muestran una coincidencia en cuanto representan los
influjos del pasado: el ello, los del pasado heredado; el su- ¿Por qué dice Freud (1932) que el superyó no es una
peryó, en lo esencial, los del pasado asumido por otros. En abstracción: "es una constelación estructural y no una abs-
tanto el yo está comandado principalmente por lo que uno
mismo ha vivenciado, vale decir lo accidental y lo actual"
(Freud, 1938a). l. Fuerza: vigor, robustez y capacidad para mover algo o a alguien
Las identificaciones se alojan, por así decirlo, en las que tenga peso o haga resistencia; como para levantar una piedra, tirar
diversas instancias, según cuáles fueron los atributos del una barra, etc.
2. "La oposición entre un superyó preedípico pulsionaJ ("kleiniano")
otro que interesaban al niño en ese momento identifi- y un superyó edípico legislador, sólo puede satisfacernos en tanto índice
catorio. Si le interesaron recursos, talentos o habilidades, de la dificultad. EL mismo Freud pronuncia las formulaciones más con-
la identificación tributará a la organización yoica. Si fueron trapuestas, que unas veces hacen del superyó el representante de la
atributos éticos, al superyó. realidad, y otras, una instancia que extrae toda su fuerza de las pul-
siones. La primacía del otro adulto en la génesis del mundo pulsional
Tengamos presente que el psicoanálisis es una teoría del niño debería aJ menos permitirnos considerar de otro modo la cues-
del conflicto. Se postulan fuerzas o tendencias en pugna, y tión exógeno·endógcno" (Laplanche, 1999).

78 79
tracción"? Creo que quiso decir que no es una entelequia, pretendo articular con mi noción de humor como formación
ni menos un cajón de sastre para meter en él cualquier de compromiso correspondiente a la serie del chiste.
cosa. El superyó es una realidad compleja, como nos gusta Mediante el humor el sujeto rehúsa dejarse constreñir
decir: "Alberga la conciencia moral, la autoobservación y al sufrimiento y se empecina en soslayar los traumas del
el ideal del yo" (FTeud, 1932). Formula juicios. Distingue mundo exterior. El humor no es resignado; saca adelante
entre "bueno" y "malo". Y no cuenta para hacerlo con nin- el principio de placer en medio de circunstancias reales a
guna facultad "natural". Freud postula un dictamen. El niño veces muy adversas.
se somete al dictamen. Y no sólo por miedo: el que lo dicta En las depresiones, la autoestima, muy disminuida, re-
es aquel que lo socorre en su desamparo. 3 Lo angustia perder quiere suministros externos u ofrendas de realización per-
el amor de los padres," angustia precursora de la angustia IOnal ante el altar del superyó, con sentimientos más o
a perder el amor del superyó. La impotencia infantil es la menos constantes de inferioridad. En algunas modalidades
condición de posibilidad de la omnipotencia parental.5 Las depresivas sobresalen la omnipotencia o la denigración del
aspiraciones acerca de lo que se debe ser y tener (ideal del objeto. ¿Qué es la denigración sino la crítica destructiva?
yo), así como las consignas acerca de lo que no se debe ha- En cambio, en la crítica constructiva predominan los com-
cer (conciencia moral) están conformadas por las aspi- ponentes cognitivos en favor de una mayor autoestima y no
raciones parentales y sus sustitutos. La amenaza de la de un cuestionamiento global del yo. Por eso importa dife-
pérdida de amor está siempre flotando. renciar entre la angustia narcisista señal y la traumática
(Homstein, 2000).
Las depresiones señalan conflictos entre un superyó sá-
¿Cuál es el monto de incertidumbre por encima del cual
dico y el yo resultante de la historia identificatoria. Su
es imposible investir un devenir? Las depresiones inte-
crueldad será una de las pistas para postular la pulsión
rrogan acerca del futuro. También interrogan los logros,
de muerte. Ese superyó "puro cultivo de pulsión de muerte"
los valores, la intersubjetividad y la historia de narcisi-
en este libro nos interesa más, porque es el de las depre- zación (tanto del yo como del ideal). Y la crueldad de ciertos
siones (y el del masoquismo y de la neurosis obsesiva). superyoes. Abrumado, alguien formula con dificultad sus
Pero en Freud, encontramos también el superyó campe- proyectos, sin la energía y la motivación necesarias para
chano, consolador6, relacionado con el humor, relación que realizarlos. La búsqueda de nuevos objetivos, de nuevos pro-
yectos sobre las cenizas de los anteriores, es lo que dife-
rencia a una persona que se siente apta para investir el
3. ''De ese modo se creará un tesoro de representaciones engendrado futuro y la persona lastrada por el pasado.
por la necesidad de volver soportable al desvalimiento humano" (Freud, La terapia de las depresiones no consiste en darle la ra-
1927a). zón al superyó sino en "desmontar este superyó hostil"
4. En este estadio no cabe hablar de superyó.
5. Y no viceversa. (Freud, 1937). Para lo cual habrá que desentrañar cómo se
6. "Si es de hecho el superyó quien en el humor habla de manera construyeron el yo, el superyó y el ideal del yo y los ava-
tan cariñosa y consoladora al yo amedrentado, ello nos advierte que tares de la historia identificatoria.
todavía tenemos que aprender muchísimo acerca de la esencia del Blatt (1998) diferencia dos tipos de depresión. La ana-
superyó [... J. Si mediante el humor el superyó quiere consolar al yo y
ponerlo a salvo del sufrimiento, no contradice con ello su descendencia cUtica está caracterizada por sentimientos de indefensión,
de la instancia parental" (Freud, 1927b). soledad y debilidad relacionados con temores crónicos a

80 81
ser abandonado y desprotegido. Estos sujetos anhelan ser estéticos. El tipo narcisista posee un narcisismo armónico
protegidos y amados. La depresión introyectiva está carac- entre las ambiciones, los talentos y las habilidades y el ideal
terizada por sentimientos de falta de méritos, fracaso, in- del yo. Según la propuesta identificatoria, la mujer estaría
ferioridad y culpa. Los pacientes son muy autocríticos, en el tipo erótico y el hombre en el compulsivo.
perfeccionistas y competitivos. Las mujeres conservan la tendencia a esperar de su otro
significativo una confirmación narcisista que, en muchos
El superyó de la mujer y el del varón son distintos, pero casos, no puede compensarse mediante los logros perso-
tienen en común que no "viven sólo del presente" (Freud, nales. Éstas son cicatrices históricas en la construcción del
1932). Varias generaciones coexisten. Identidad y diferen- género. 8
cia, deseo y prohibición, yo y alteridad, corrientes pul-
sionales y destinos identificatorios participan en la cons-
trucción del superyó. IDEAL DEL Y0 9
E1 psicoanálisis y las investigaciones sobre los géneros
se preguntan por las condiciones de producción socio- El ideal del yo es una subestructura del superyó. Los
históricas de la subjetividad. Lo que se debe ser y tener va ideales son despersonalizados, abstractos y desconcretiza-
cambiando. ¿Cómo? El género no es universal sino propio dos. Ni el superyó ni el ideal están personalizados. Sola-
de determinada cultura. Para pensarlo hay que entramar mente sus precursores. El niño, cuando percibe su desva-
prácticas y discursos (hegemónicos o no), sexualidad, idea- limiento, pierde la ilusión de una fusión perfecta con la
les, valores, ideología, poder, identidad, prohibiciones. De- madre. Y al reconocer así las fronteras entre el yo y el no-yo
sarticularlo de lo político, de lo económico y de lo ideológico no puede negar su dependencia de los otros. La ilusión de
es un reduccionismo. autosuficiencia deja paso a un sentimiento de inferioridad.
Hijo o hija son soporte de transferencias que condensan El niño, incapaz de renunciar a una satisfacción de la que
una heterogeneidad de propuestas. ¿Qué valor se les asigna una vez gozó, "no quiere privarse de la perfección narcisista
en varones y mujeres a los vínculos y a los logros? Eso de- de su infancia[ ... ], procura recobrarla en la nueva forma
pende menos del sexo biológico que del tipo libidinal (Freud,
1931), aunque pueda estar algo condicionado por el sexo
biológico. 7 La principal fuente de compensación libidinal y 8. El psicoanálisis puede (y debe) aportar elementos teóricos y
narcisista del tipo erótico proviene de sus relaciones con lps prácticos que favorezcan un ejercicio de la masculinidad y la femineidad
otros. Son especialmente vulnerables a la pérdida de amor. menos desencontrados por ideales antagónicos; y colaborar en generru·
En cambio, el de tipo compulsivo está pendiente del su- condiciones que invistan el reconocimiento de la diferencia promoviendo
peryó, de satisfacer sus demandas. 'Iblera mejor perder el que ambos géneros se hagan cargo del deseo por esa diferencia.
9. No se encontrará en la obra de Freud una distinción entre "ideal
amor de los objetos que transgredir sus valores éticos y del yo" y ''yo ideal", aunque sí dos términos distintos: ich-ideal e idealich
(lo que nos sirve para recordar que no siempre los términos implican
conceptos). Para Nunberg el yo ideal corresponde a un yo fusionado al
ello. Lagache distingue el yo ideal del sistema ideal del yo-superyó. El
7. Así como el hombre tiende a la neurosis obsesiva (que no es exclu- yo ideal no es abolido. Asoma en el nacimiento de un hijo, en cie.r tos
sivamente masculina) y la mujer a la histeria (que no es exclusivamente logros, en el enamoramiento, en la sujeción a un líder, entre otras si-
femenina). Luaciones vitales.

82 83
del ideal del yo. Lo que. él proyecta frente a sí como su al yo para que ambos coincidan. Estax debe faltar siempre:
ideal es el sustituto del narcisismo perdido de su infancia, representa la asunción de la prueba de castración en el
en la que él fue su propio ideal". De la perfección narcisista registro identificatorio y recuerda lo que esta prueba deja
de su infancia lo arrancan el conjunto de "las admoniciones" intacto: la esperanza narcisista de un autoencuentro, per-
de los otros y "el despertar de su juicio propio". La ruptura manentemente diferido, entre el yo y su ideal que permiti-
del estado narcisista primitivo obedece al desamparo que ría el cese de toda búsqueda identificatoria" (Aulagnier,
lo constriñe a reconocer un otro al que entronará con su 1975).
propia omnipotencia perdida (Freud, 1914). Al investir el futuro, la madre realiza una segunda anti-
Freud postula una creciente conquista de la libertad cipación. El niño, apropiándose de representaciones iden-
(cita a Goethe: "Aquello que has heredado de tus padres [Link] y su correspondiente investidura n~rcisista
adquiérelo para que sea tuyo") y para ello propone fases. (primera anticipación), se había convertido en enunciante,
Repasemos. El narcisismo y su parecido con el animismo. sin saber que repetía el discurso de otro. Después, el niño
El narcisismo proyectado sobre los padres, en que la omni- toma a su cargo la segunda acciónanticipatoria. Esta acción
potencia se desplaza en beneficio del objeto (fase religiosa). "anticipatoria" internalizada hará que genere sus enun-
Y un momento en que el individuo acepta las exigencias ciados identificantes.
de la realidad, momento que difícilmente se alcanza y que, Temeroso de enfrentar una nueva insatisfacción, crea
si se alcanza, hay que merecer día a día (fase científica). un paraíso perdido. 1oProcura tener o volver a tener la per-
¿Cómo es el pasaje del yo ideal al ideal del yo? La nega- fección, esta vez proyectada frente a su yo como ideal a
ción del otro, propia del yo ideal, es reemplazada no sólo ulcanzar. Y a eso llamamos "ideal del yo''. Comenzó respon-
por el reconocimiento del otro sino también por su sobrees- diendo al deseo materno y avanza en su construcción.
timación. El ideal del yo está inevitablemente disyunto Construcción posible en tanto los otros precipitaron iden-
del yo. Se construye sobre la renuncia a la satisfacción tificaciones y las propuestas del discurso social devinieron
inmediata. Con la construcción del ideal se hace posible en enunciados identificantes. 110 Es decir, el sujeto actúa
cierta regulación interna de la autoestima. como el sistema abierto que es. El ideal del yo articula
Cada momento histórico ofrece satisfacciones suficientes narcisismo y objetalidad, principio de placer y de realidad.
e insuficientes. Gracias a las suficientes, el niño presiente La identificación con lo idealizado genera un ideal del yo
que el siguiente momento le ofrecerá otras, mientras que que pasa a cumplir las funciones que previamente
las insuficientes le permiten preservar su interés y su cumplían. personajes idealizados.
curiosidad por nuevos placeres.
El yo anhela conocer el futuro del yo. La socialización
hace que los interrogantes acerca de quién es ese yo y qué 10. "Todos nosot ros sangramos en altares secretos. Todos noso·
tros ardemos y nos consumimos en honor de viejos ídolos" (Nietzsche
deberá llegar a ser, paradójicamente, debido a que la cultu- [ t881] 1967).
ra es algo colectivo, sólo admitan respuestas en primera 11. En El malestar en la cultura, Freud (1930) postula que e1 superyó
persona. Ya no le dictará respuestas el dictamen, ya no es la internalización de la autoridad que genera la culpabilidad como
encontrará respuestas en ningún otro. resp11esta a los sentimientos agresivos, "por con~~iente, l_a_ cultura
domina la peligrosa inclinación agresiva del indiVJduo debllttando a
"Entre el yo futuro y el yo actual debe persistir una éste desarmándolo y haciéndolo vigilar por una instancia alojada en
diferencia, una x que represente lo que debería añadirse su.u'tterior, como una guarnición militar en la ciudad conquistada".

84 85
El ideal del yo rescata todo lo que puede del naufragio primer acceso al futuro porque ha podido aceptar una
del narcisismo. Y, como en todo naufragio, algunas cosas diferencia entre él mismo tal como se representa y él tal
se fueron a pique. Como si tomara fuerzas de la nostalgia como devendrá. El yo no es el ideal pero ha de serlo; el
que siente el sujeto por la época en que era para sí su propio ideal valoriza lo que está en potencia en el yo actual.
ideal. Ahora el ideal no está en sí sino "frente a sí", como
una esperanza, una promesa, una guía. El anhelo de llegar
a "grande" es anhelo de grandeza y no meramente de EL SUPERYÓ Y LAS DEUDAS: ENTRE LA VISCOSIDAD
adultez (Rodulfo, 2006). Y LA FLUIDEZ
El bebé está enfrentado a una doble exigencia: la del
cuerpo (lo pulsional) y la de la madre, de la cual demanda ¿Cómo se sobrepone el niño al temor y afronta la inno-
amor. Esta polaridad tensional se va complejizando: lo pul- vación, lo nuevo? Entrenándose con frustraciones que no
sional deviene campo del deseo, estructurado según las lo tumban y con gratificaciones que lo compensan de algún
leyes del proceso primario. Pero hay otro registro que no se modo, aunque no sean inmediatas, aunque sean promesas.
puede obviar: el del narcisismo. Freud lo enunció: placer en Pero las promesas son futuristas, apuntan hacia al futuro,
un sistema, displacer en el otro, con lo cual reemplaza un y deberán cumplirse. Si no se cumplen, el niño deberá
planteo hedónico simplificado por un planteo del placer concientizar que no fueron cumplidas y reclamar-recla-
con legalidades complejas, singulares e históricamente de- marse eso que se le adeuda. 14
terminadas. Cuando se instaura el ideal, el placer es algo Veamos lo que dice Nietzsche sobre la deuda. El hombre
más que disminución de tensión. presenta tres estadios: camello, león y niño. En el primero,
Placer, valor, realidad marcarán los bordes al conflicto. el hombre es un "camello", cargado con puros "tú debes".
El psiquismo tiene varios "atractores", cada uno con su ori- En el segundo, ha descubierto su "yo quiero" y lucha como
gen histórico: demandas pulsionales, exigencias super- un león contra el "tú debes", pero sin poder imponerse.
yoicas y apremios de la realidad.12 Hay todavía demasiada rebeldía que impide la soltura del
El niño experimenta una progresiva decepción respecto querer creador y la autonomía consecuente. Esto se logra
del objeto idealizado y le retira investimiento narcisista. 13 cuando se llega a ser "niño", y se consigue la espontaneidad.
De no consumarse esa decepción se produce la compulsión "Inocencia es el niño y olvido, un nuevo comienzo, un juego,
a idealizar ("sujetos hambrientos de ideal"). El yo abre un una rueda que gira desde sí, un primer movimiento, un
santo decir sí" (Nietzsche [1881] 1967). Propone así un

12. "El placer es una noción menos simple de lo que parece. Por una
parte infiltra por entero nuestra existencia, es omnipresente en cada 14. El índice de materias de los escritos de Freud (confeccionado por
instante de nuestra vida, bajo una forma más o menos violenta, más o Strachey) no incluye la palabra "deuda". Tampoco la incluye el Diccio-
menos atenuada, más o menos disfrazada. Quizá nada es más impac- nario de psicoanálisis de La plancho y Pontalis. 'l'odavia es una palabra
tante que la extensión de su dominio, de lo que tomamos conciencia muy alusiva, y las nociones no aluden sino que declaran. Pero "deuda"
sólo cuando falta. Un simple momento depresivo nos hace comprender puede llegar a ser una noción psicoanalftica, a partir de su significado
inmediatamente lo que puede representar la pérdida del placer" (Green, corriente. Para el Diccionario de la Real Academia deuda es "obligación
2002). que alguien tiene de pagar, satisfacer, o reintegrar algo a otro (... ]. Obli-
13. Kohut habla de una "internalización transmutadora". gación moral contraída con alguien. Pecado, culpa u ofensa".

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desafío: "¿Quiere alguien mirar conmigo hasta el fondo del haber trabajado con arcilla, sino de haber escrito en el agua
misterio donde se oculta la fabricación del ideal sobre la (Freud, 1937).
tierra?" (Nietzsche [1887] 1967).
Es útil distinguir dos formas de responsabilidad: la La viscosidad parece mejor estudiada que la fluidez.
responsabilidad-deuda y la [Link] Describamos "fluidez". Es la cualidad de líquidos y gases.
La primera debe "amortizarse" en el producto para dejar A diferencia de los sólidos, no conservan fácilmente su for-
sitio a cierto desparpajo o desenvoltura. La otra provoca un ma sino que propenden a cambiarla. Los fluidos se despla-
cambio de dirección del resentimiento que se eterniza al zanconfacilidad. ''Fluyen", "se derraman", "se desbordan", "sal-
mismo tiempo que se interioriza el dolor, por lo que la deuda pican", "se vierten", "inundttn", "chorrean". La fluidez alu-
deviene en la relación de un deudor que no acabará nunca de a "levedad", "movilidad" e "inconstancia".
de ~agar y de un acreedor que no acabará nunca de agotar En cuanto a "liberarse", significa literalmente desha-
los mtereses de la deuda. El dolor del deudor está interio- cerse de las ataduras que impiden o constriñen el movi-
rizado, la responsabilidad de la deuda se convierte en un miento, comenzar a sentirse libre de actuar y moverse. Sen-
sentimiento de culpabilidad (Deleuze, 1967). tirse libre es no sentir estorbos, obstáculos ni resistencias
Vuelvo a citar a Freud: 1s que impidan los movimientos deseados. Tal vez la imagen
de "fluidez" describa bien a la posmodernidad (Bauman,
Uno encuentra personas [con) una particular "viscosidad 2000). Pero esa "libertad" genera inseguridad ya que esta-
de la libido". Los procesos que la cura inicia en ellas trascurren mos inmersos en un mundo fluido e impredecible de des-
mucho más lentamente que en otras, porque, según parece, regulación, competitividad e incertidumbre endémica. Esa
no pueden decidirse a desasir investiduras libidinales de un búsqueda de solución individual a problemas compartidos
objeto y desplazarlas a uno nuevo, aunque no se encuentren genera incertidumbre ontológica (Bauman, 2001).
particulares razones para tal fidelidad a las investiduras. Tam- Desde el comienzo de su obra, Freud había intentado
bién uno se topa con el tipo contrapuesto, en que la libido
dar cuenta de la viscosidad libidinal relacionada con las fija-
apare~e dot~da de una especial movilidad, entra con rapidez
en las mvestiduras nuevas propuestas por el análisis y resigna ciones. Hacia el final (1937) afirma que en algunos indivi-
a cambio las anteriores. En un distingo como el que podría re- duos el incremento de la resistencia es atribuible a una
gistrar el artista plástico según trabaje con piedra dura o con especial viscosidad de la libido: "un agotamiento de la plas-
blanda arcilla. Por desdicha, los resultados analíticos en este ticidad, de la capacidad para variar y para seguir desa-
segundo tipo suelen ser muy lábiles: las investiduras nuevas rrollándose [...]. Decursos, vínculos y distribuciones de
se abandonan muy pronto, y uno recibe la impresión, no de fuerza prueban ser inmutables, fijos, petrificados".
Hay una matriz común de la culpabilidad, y por lo menos
tres versiones: normal, obsesiva y depresiva. En su versión
15. Es un intento por distinguir las deudas legítimas de las que no obsesiva, el yo se yergue contra el sentimiento de culpa,
lo son, desentrañando lo ineludible de ciertas deudas de aquelJas que en la depresiva el yo no eleva ya ninguna protesta y se
se deben ignorar y basta repudiar.
16. Si-!} teoría, la cHnica es un vale todo. Sin teoría, no se puede dar vuelve la víctima expiatoria.
cuenta de una clínica de las deudas (internas y externas) de sus dife- En "El hombre de las ratas" Freud ilustró la viscosidad
Si
Fencias con la culpa y de su incidencia en la autoestima. cito mucho de la deuda neurótica. El obsesivo aplaza el reembolso de
~ Freud e.s porque me viene bien. Ayuda a mi búsqueda sin volverla
1nnecesana.
la deuda, pero simultáneamente la refuerza. La ambiva-

88 89
lencia expresa los dos aspectos de la deuda: la exigencia historiador y para el analista-historiando, como para
del reembolso y su imposibilidad. La deuda neurótica eter- cualquier historiador, el trabajo de memoria implica tra-
niza al deudor. La deuda real se amortiza con cada pago. 17 bajar sobre ella, no para recobrar lo irrecobrable, sino para
Entre las simbolizaciones abiertas, el humor se presta abrir un futuro al pasado, oponiendo un olvido pasivo al
de maravillas al análisis del superyó y las deudas. El humor olvido activo.
tiene algo de grandioso, en tanto lo rige el narcisismo. El pasivo es el de los fundamentos. Un imborrable borra-
El superyó, al constituirse como instancia crítica, es ali- do. Este olvido preserva y perpetúa todo lo que tiene un
mentado también por el amor de los padres, vigilando al valor de origen, pero cuyo comienzo no podemos precisar.
yo con el fin de garantizarle una confianza básica y evitando Se trata de algo más inaccesible que imborrable.
separaciones excesivas en relación con los ideales. Esta El olvido activo es lo que Nietzsche denominó la fuerza
característica del superyó "bienintencionado" es pasada del olvido. Ese "hacer lugar a lo nuevo" tiene un efecto
por alto con mucha frecuencia en beneficio de sus represen- reparador, si es posible que las llagas cicatricen. Es preciso
taciones más severas, esencialmente prohibitivas y pu- que cicatricen para desligarse y volver a ligarse innovado-
nitivas. Un superyó benévolo, indulgente y consolador. Y ramente en nuevos compromisos. El olvido cumple entonces
otro superyó acreedor implacable: el de la depresión en una función liberadora, que aligera el lastre, la mochila.
todos sus estados, el del masoquista, el del obsesivo que Permite involucrarse y actuar evitando la parálisis pro-
genera sucesivos defaults por lo agobiante de las deudas vocada por el exceso de memoria. Existe un uso ético del
impagables. Sí, no lo hemos aprendido todo "acerca de la olvido, pues el pasado no es solamente lo que ocurrió y no se
esencia del superyó" (Freud, 1927b). puede deshacer, sino que es también el peso de la deuda
Los datos, los acontecimientos, son importantes en psico- (Ricoeur, 1998).
análisjs. Perohistorizarno es juntar datos sino articularlos.
Si no estuviera en juego el futuro en Grecia y Roma, si no
lo estuviera en la prehistoria, ¿para qué leer historia? Si
no hay futuro, si tropezamos siempre con la misma piedra,
¿para qué historizar?
Hay dos olvidos y dos pasados. El pasado eterno de la
amnesia infantil y el pasado donde la historia carga sus
dados, por ausencia de memoria preconsciente. Para el yo-

17. "El concepto moral esencial 'culpa' se origina en la idea muy


material de 'deuda'" (Nietzsche [188711967).
El Padrenuestro dice hoy "Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los
que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal",
donde antes decía: "e] pan nuestro de cada día dánoslo hoy y perdona
nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores;
no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal".
O sea: ¿deuda =ofensa?

90 91
4. El YO: TALENTOS, HABILIDADES
Y PROYECTOS ·

Retomo el tema: ¿qué constelación conceptual puede dar


cuenta de una clínica de las depresiones? He insinuado o
postulado que el meollo está en la relación entre el yo y los
valores y metas interiorizados. El yo incrementa su auto-
estima en la medida en que se siente más próximo a los
proyectos que demanda el ideal. Cualquier frustración
narcisista puede precipitar una depresión al producir un
colapso parcial o completo de la autoestima si el sujeto se
siente incapaz de vivir acorde con sus aspiraciones. A mayor
distancia entre esas aspiraciones y la imagen del yo, más
recursos se destinarán a disminuir ese hiato. Un yo empo-
brecido por el exceso de defensas y disminuido en su
capacidad de lograr acciones satisfactorias altera el sen-
timiento de estima de sí. 1
¿Hubo alguna vez neurosis "clásica", la buena neurosis,
la calma chicha? Las depresiones están en los bordes de la
teoría. En distintas épocas el psicoanálisis fue, a la vez,
contemporáneo y ajeno a su época. Cuando fue contem-

l. Bibring postuló que la depresión surgía de la tensión entre ideales


y realidad. Privilegió tres aspiraciones idealizadas: ser valioso y amado,
ser fuerte o superior, ser bueno y amoroso. La representación del yo en
su incapacidad real o imaginada de alcanzar estos ideales produce de-
presión y la persona se siente indefensa e impotente.

93
poráneo, se ocupó de todo, de la ciudad y de las atemori- La "simplicidad aparente de lo normal ... ". El yo encubre
zantes fronteras. IU complejo proceso de producción, y su unidad pudo pa-
En el estudio de las depresiones hay un creciente interés recer natural sólo porque se desconocían su génesis y sus
por una teoría del yo que contemple sus representaciones &Unciones.a El yo desestructurado de la psicosis le hace des-
y funciones, y por las particularidades del superyó y los aubrir a Freud una fase autoerótica, previa al narcisismo,
ideales. en la cual la unificación corporal todavía no se logró.
Aun si nos limitáramos a Sigmund Freud, la palabra Como dije, Freud, a lo largo de su obra, usa ich [yo]
"yo" quiere decir muchas cosas, es decir, representa muchas para significaciones muy diversas. En el "Proyecto" P?ne
nociones. Y si en vez de una corriente psicoanalítica consi- el acento sobre la función inhibitoria del yo, al definirlo
deramos varias, llega a representar incluso nociones antité- como una organización representacional (neuronal) que se
ticas. Y si incluyéramos a las psicologías que no son caracteriza por asociaciones (facilitaciones) entre los di-
psicoanalíticas ... versos sistemas de recuerdos con un investimiento cons-
La palabra, por supuesto, no es exclusiva de la psicología tante que le permite inhibir el proceso primario (tanto la
Y de la psiquiatría. Incumbe, y mucho, a la fllosofía y a realización alucinatoria como la defensa primaria), ha-
otros saberes especiales, a los que he convocado en la Intro- ciendo posible el proceso secundario. El yo interviene en el
ducción cuando dije que el flagelo de las depresiones
implicaba a varias profesiones.
conflicto en virtud de su doble función: inhibidora de los
procesos primarios y defensiva.-~
:~
En 1932 Freud recuerda que, desde que se interesó en La realidad es al yo lo que las pulsiones son al ello
patologías severas (esquizofrenia, melancolía, masoquismo, (Freud, 1923), y la realidad primera concierne a los vínculos
hipocondría, paranoia), el yo y el superyó estuvieron en del niño con los otros, así como a los vínculos de los otros
primer plano. En los primeros veinte años había privile- con el niño. Es, por lo tanto, una realidad tramada por la
giado el inconsciente reprimido. 2 [Link] de los padres.
En 1914la pregunta acerca del yo y su constitución la El yo no es el sujeto. Es una instancia caracterizada
formula a partir de la clínica de la psicosis: "De nuevo ten- por cierto tipo de organización que la diferencia de las otras.
dremos que colegir la simplicidad aparente de lo normal El sujeto, en cambio, desborda la división en inst~cias.
desde las desfiguraciones y exageraciones de lo patológico". Cada instancia tiene motivaciones, enfrenta conflictos,

2. "Desde el comienzo mismo se sostuvo entre nosotros que el ser 3. La trayectoria freudiana es la de una aceptación cre~iente de la
humano enferma a raíz del conllicto entre las exigencias de la vida complejidad del sujeto: "En efecto, esa alma no es algo sunple; más
pulsio?al. Y,la. resistencia que dentro de él se eleva contra ellas, r... l y blen, es una jerarquía de instancias su~erio~es ~ subordi~adas, una
que cotnCICÜaJustamente con el yo de la psicología popular. Sólo que en maraña de impulsos que esfuerzan su eJeCUCión mdependientemenLe
el [Link] pr·ogresar del trabajo científico tampoco el psicoanálisis pudo unos de otros, de acuerdo con la multiplicidad de pulsiones y de vínculos
estudiar todos los campos de manera simultánea ni pronunciarse de un con el mundo exterior, entre los cuales muchos son opuestos e
sólo aliento sobre todos los problemas. Al fin se hubo avanzado lo sufi- Inconciliables entre sí'' (Freud, 1916-1917).
ciente para apartar la atención de lo reprimido y dirigú·la a lo represor; 4. Esta elaboración acerca del yo prefigura lo que luego será pensado
entonces nos enfrentamos a ese yo, que parecía ser tan evidente" (Freud como vesícula protoplasmática en Más allá del principio de placer o
1932). • como precipitado de identificaciones en El yo y el ello.

94 95
establece alianzas. El sujeto es producto de identificaciones EL TRAYECTO IDENTIFICATORIO
plurales, conflictivas, inconexas.5
El yo es una organización. Freud (1916-7) comenta su Retomo. Después de los encuentros y la interacción con
itinerario teórico. Partiendo de la clínica de las neurosis los otros y la realidad, después de recibir y tramitar las
"nos procuramos una primera intelección de la fábrica de informaciones que los otros y la realidad le envían, el yo
las fuerzas del alma. Las neurosis de transferencia nos ofre- ya no puede seguir creyendo en una representación única
c~eron el mate~'ial más favorable para ello. Pero el yo, las de sí mismo. El proceso identificatorio implica una renuncia
div:rsas ?rgamzaciones que lo componen, la manera en que ft aquellos objetos que, en sus primeros años, fueron sus
estan edificadas y su modo de funcionamiento siguie- soportes relacionales. El yo tiene como referencia su propia
ron ocultos para nosotros[... ]; mediante el análisis de las imagen, pero también las imágenes que le brindan los otros.
afecciones narcisistas esperábamos poder llegar a cono- Historiza, y en su trabajo de bistorización seleccionará los
cer la composición de nuestro yo y su edificio de ins- enunciados identificatorios que le permitan articular ser
tancias".6 y devenir.
El investimiento narcisista del yo apuntala la auto- El yo establece diferencias: entre ser y tener; entre lo
conservación al proveer amor a sí mismo. Surgen ciertas que querría llegar a ser y lo que querría poseer, entre el tra-
consecuencias: separación del objeto, capacidad de resistir yecto identificatorio y las elecciones de objeto.
las intrusiones del objeto y sus variaciones azarosas La identificación no es instantánea como una fotografía.
tolerancia a la regresión y a la frustración. ' No es un hecho puntual, algo que ocurra de una vez y para
Mucho después, Green (1983) escribiría: "Esta visión "iempre. Es un compuesto de muchas identificaciones, de
idílica del yo es enteramente utópica. Su contrapartida es muchas resultantes, de muchos duelos concernientes a los
el orgullo narcisista de la autonomía frente al objeto: la vínculos investidos. No hay identificación sino trayecto iden-
autosuficiencia, la necesidad de un dominio permanente tificatorio, que dura lo que dura la vida. Optar entre tér-
la ~clin~ción. a la ~eg~om~a y, por fin, la captura po; minos (identificación o trayecto identificatorio) es algo más
las 1dentificac10nes 1magmanas, como lo destacó con acierto que terminológico: estamos optando a la vez por una teoría
Lacan. Esto nos lleva a inferir la duplicidad esencial del de la constitución del sujeto.
yo, ~~~licidad inherente a su funcionamiento, por su Hay un largo y complejo juego entre la indiferenciación
condicwn de servidor a varios amos". narcisista y la aceptación de la alteridad y del devenir.
Para dar cuenta de esa tramitación, de ese proceso, estamos
revisando nuestra teoría de la constitución subjetiva. Freud
(1892-1899) le escribe a Fliess: "Multiplicidad de las per-
sonas psíquicas[ ...]. El hecho de la identificación admite,
quizá, ser tomado literalmente". Enunciado que desplegará
5. Identificación, narcisismo, yo, defensas inconscientes ideal del en la segunda tópica. Esa "multiplicidad de las personas
yo, superyó, pulsión de muerte son los hitos de la última c~ncepción
freudiana de la subjetividad. psfquicas" origina los conflictos intersistémicos e intrasis-
.6. Insiste ~ez años después: "El yo es una organización, se basa en témicos. Conflictos que remiten al triple registro de la
el libre comercio y en la posibilidad de influjo recíproco entre todos sus meta psicología: tópico (preconsciente-inconsciente: ello, yo,
componentes" (Freud, 1926). superyó), dinámico (conflicto pulsional: Eros y pulsión de

96 97
muerte), económico (energía libre y ligada, procesos pri- ces de la cultura como de sí mismos- son productores de la
mario y secundario). aubjetividad.
Las corrientes pulsionales contradictorias del Edipo se El yo es una suma más o menos integrada de identifi-
"resuelven" en un juego complicado de identificaciones caciones, un conjunto más o menos dispar de funciones.
canónicas (primaria, histérica y melancólica) y de muchos Un rompeca'bezas-computadora. Una enormidad de mir·a -
otros tipos que todavía están en busca de denominación. das (mirada$ de los otros) lo abastece de piezas de rom-
Si nos circunscribimos a las consabidas, tornaremos no pecabezas, rompecabezas que sólo él puede armar, eligiendo
sabidos los singulares trayectos identificatorios. las que lo ayudan a proseguir su construcción identifica-
En El yo y el ello el yo resulta de la historia de las elec- tona. Pontalis (1977) advierte acerca del descuido, y hasta
ciones de objeto. Pero subraya: la identificación edípica no de la represión, que en el psicoanálisis francés hubo de las
es sólo narcisista. No lo es porque introduce en el yo el ter- instancias represoras. "De modo que más que del retorno
cero y no el objeto investido. El niño va ocupando lugares de lo reprimido habría que hablar del retorno de lo repre-
de acuerdo con el deseo de la madre, lugares que no están •or". El yo, ese yo al que se consideraba desmantelado defi-
al servicio de la ruptura del vínculo sino de su preservación. nitivamente, ese yo unificado y unificante, que puede reco-
El escenario edípico determina: la escena primaria (co- nocerse como sí-mismo, como sí y mismo, como unidad y
mo interrogante acerca del origen), el embarazo (inclusión continuidad, que contiene la multiplicidad de identifica-
ligadora del hijo al cuerpo de la madre), el parto (disyunción ciones, ha retornado como índice de una problemática
del cuerpo materno), la relación con el pecho (fusión debida clínica acuciante.
a la prematurez), la constitución del yo (separación indi- Para el yo, lo que no está enlazado al lenguaje no tiene
vidualizante), la triangulación edípica (articulación de las existencia, aunque sufra los efectos de eso. Yo implica pen-
relaciones entre prohibición separadora y reunión o iden- aamiento, y el pensamiento transforma afectos en senti-
tificación con el rival), la sublimación (conjunción con el mun- mie-ntos e imágenes en ideas.
do cultural), la adolescencia (como duelo separador de los Para que las cosas del mundo (la realidad objetiva y la
padres), la elección de objeto (encontrar al objeto es reen- realidad psíquica) existan y sean inteligibles, el yo establece
contrarlo) y, nuevamente, la escena primitiva (pasaje a la un orden de causalidad que se renueva constantemente.7
maternidad-paternidad) (Green, 1983). El yo implica un trabajo de elaboración, de duelo, de
Hay un devenir identificatorio, un movimiento donde apropiaciones que él opera sobre las representaciones iden-
el objeto se transforma en sujeto a través de las vicisitudes [Link]. Literariamente, el yo construye su propia his-
pulsionales. Para decirlo a mi modo, el psiquismo, toria con ladrillos y con el polvo de esos ladrillos de la
transformando el azar en organización, incrementando su historia de la relación con sus objetos.
complejidad, engendra nuevas formas y desarrolla El narcisismo transforma el deseo hacia el objeto en
potencialidades. A medida que se va construyendo, el yo investimiento yoico. A través de la identificación el yo
mcorpora rasgos y cualidades de los objetos. El yo es la resul-
t~te de transformaciones permanentes de un psiquismo
ab1erto, tanto hacia el mundo interior como hacia el exterior.
7. Y "de esa manera, la actividad de representación se convierte
La historia identificatoria es un trayecto por el cual los pura el yo en sinónimo de una actividad de interpretación" (Aulagnier,
deseos y discursos provistos por los padres -tan portavo- 1975).

98 99
intenta liberarse de su dependencia de los objetos. Por el yo a su función adaptativa sería t;to tener en cuenta su
definición,8 el polo narcisista prefiere el ser al tener, aunque dimensión historizante. No ver más que su imagen enga-
el tener refuerce el sentimiento de ser. Aceptar al objeto es ftosa sería rechazar, sin fundamentos, su función dinámica.
aceptar sus sorpresas y sus presencias pero también sus No hay solución salomónica ni dieta balanceada. La du-
ausencias. plicidad existe en el seno mismo de la instancia. Los dos
El yo está "condenado a investir" las realidades con las bandos tienen y no tienen razón.
que le es preciso cohabitar: la exterior y la psíquica.9 Nunca Freud define al yo apelando al triple registro de su
el placer real será independiente de la singularidad de su meta psicología: desde el punto de vista tópico, se encuentra
organización, de su historia, pero tampoco de lo que encuen- en una relación de dependencia, tanto respecto de las rei-
tra en la realidad. El yo ha perdido en el camino la mayor vindicaciones del ello como de los imperativos del superyó
parte de los documentos de su historia. Sólo reconstru- y de las exigencias de la realidad. Aunque se presenta como
yéndolos tendrá un proyecto futuro que conjugue lapo- mediador y encargado de los intereses de la totalidad de la
sibilidad y el deseo de un cambio con la preservación de lo persona, su autonomía es relativa. Desde el punto de vista
propio. dinámico, representa el polo defensivo del conflicto que
Una batería de identificaciones actúa como sostén del pone en marcha una serie de mecanismos de defensa acti-
yo y resistencia al impacto de acontecimientos. De no ser vados a partir de la señal de angustia. Desde el punto de
por ella, lo nuevo podría desorganizarlo. Muchos aconte- vista económico, permite el pasaje de la energía libre (pro-
cimientos actualizan el conflicto entre el principio de per- ceso primario) a la energía ligada (proceso secundario).
manencia y el de cambio (Aulagnier, 1984a). La teoría freudiana asigna al yo las funciones más di-
versas: control de la motilidad y de la percepción, prueba
de la realidad, anticipación, ordenación temporal de los
EL YO IITSTORIZANTE: MÁS ALLÁ procesos mentales, pensamiento racional; pero también des-
DEL DESCONOCIMIENTO Y LA ADAPTACIÓN conocimiento, racionalización, defensa compulsiva contra
las reivindicaciones pulsionales. Esta bipolaridad ha sido
La polémica existe: yo-función versus yo-representación. cercenada por el psicoanálisis norteamericano al optar por
Si existe es porque en ella se decide si el psicoanálisis está las funciones autónomas del yo, su adaptación a la realidad
vivo o muerto. Es decir, si hay psicoanálisis contemporáneo y su poder de regulación, y al hacer intervenir nociones
o sólo nostalgia. como la de energía neutralizada a disposición del yo, esfera
Hay un yo-función propenso al adaptacionismo, y un no conflictual, función sintética. 10
yo-representación condenado al desconocimiento. Reducir

10. Yo sintético que para Frcud (1937) "es una ficción". En el otro
8. El paciente es un magma. Por abstracción inevitable, reconocemos extremo está el yo alterado del psicótico, desgarrado. Y, entre ellos,
en él un polo narcisista. todos los yoes, yoes con ualteraciones". Cohabitan múltiples identifi-
9. "Pensar, investir, sufrir: los dos primeros verbos designan las dos caciones con conflictos y con escisiones, y eso trae consecuencias en la
funciones sin las cuales el yo no podría advenir ni preservar su lugar relación de cada uno con Ja realidad. En sus primeros trabajos Freud
sobre la escena psíquica: el tercero el precio que deberá pagar para vincula la escisión con patologías severas. "El proceso entero lla escisión
lograrlo" (Aulagnier, 1982). del yol nos parece tanto más raro cuanto que consideramos obvia la

100 101
En la Ego psychology no se habla de historia, sino de que hablamos es absolutamente imposible de distin-
maduración, como si el psiquismo, por estar vivo, fuera co- r de las captaciones imaginarias que lo constituyen de
mo los otros organismos vivos. El yo aparece como una di- a rabo" (1966b). Nunca será más que la cristalización
ferenciación progresiva del ello por influencia de la rea- la historia de las posiciones que determinaron en el sujeto
lidad exterior, que luego tiende a influir sobre el ello. El yo, st\ieción al deseo de los otros. "Los psicoanalistas de hoy
como representante de la realidad, intenta asegurar un •w11ruu¡cu a confundir al sujeto con el yo y a identificar a éste
control progresivo de las pulsiones, reemplazando el su poder de síntesis -siempre jaqueado por otra parte-,
principio de placer por el de realidad. Al principio11 el yo mientras que Freud descubre a un sujeto que funciona más
es puro placer. Por eso el nombre: "yo de placer". Con el allá de la pareja del yo y del otro" (Lacan, 1957).
apremio de la realidad, se le opone al yo de placer una Para Lacan el sujeto se manifiesta en todo aquello que
fuerza que limita el poder total de los deseos y lo obliga a 11capa del discurso a la intención consciente. Inasimilable
renunciar al paraíso perdido de los primeros vínculos, re- a todo aquello que sea del orden de la sustancia del ser pen-
nuncia que -desde luego- es siempre parcial. aante, el sujeto es, por el contrario, afectado por una ca-
El yo cuenta con aparatos de autonomía primaria, en- rencia radical que lo hace fundamentalmente deseante.
cargados de la adaptación al medio: percepción, memoria 11 deseo es aquello que se encuentra subtendido y que sin
y motilidad. Junto a estas raíces innatas se ubican aspectos sar es relanzado por la carencia inscripta en la psiquis
yoicos nacidos del conflicto: los aparatos de autonomía do un objeto-causa radicalmente heterogéneo al campo de
secundaria del yo. lo figurable y de la representación.
Los que votan por el yo especular, en cambio, privilegian El yo se constituye en forma enajenada como un efecto
la identificación y el narcisismo. Es el producto de de desconocimiento de sí a través del reconocimiento del
relaciones intersubjetivas. Lacan postula que el yo se forja otro. El yo nunca será otra cosa que un sistema de des-
como una envoltura psíquica ortopédica en función del conocimiento marcado por las ambigüedades provenientes
desamparo infantil; no es el sujeto, sino el lugar de las de su origen imaginario. Al reconocer su imagen en el es-
identificaciones imaginarias. pejo, el niño se identifica con ella. Esa imagen le permite
El yo se constituye de modo tal que puede mantener construir una imagen de sí mismo que palia las sensaciones
inconscientes las determinaciones por las cuales el sujeto de incoordinación motora y no condice con las sensaciones
ha sido constituido a partir del discurso de los otros; "el yo interoceptivas, aúnno integradas. Para que exista una ima-
acn del cuerpo estructurante y estructurada se requiere
que la madre nombre lo que el poder sensorial descubre,
síntesis de los procesos yoicos. Pero es evidente que en esto andamos ncompañando esta nominación con un signo que dé cuenta
errados. La función sintética del yo que posee una importancia tan del placer que siente al reconocer lo que producen las
extraordinaria tiene sus condiciones particulares y sucumbe a toda una
serie de perturbaciones" (Freud, 1938c). No se trata de hacer sucumbir funciones parciales del niño.
la función sintética del yo sino de observar y teorizar cuándo está vigente Se trata de construir una teoría del yo que respete su
y cuándo sucumbe, transitoria o definitivamente. ¿Qué agregaremos, duplicidad-complejidad.12 El yo es autoalteración, lo cual
desde el horizonte epistemológico actual, a lo que Freud expresó tan
bien desde su época?
11. Aunque no se puedan poner fechas. Además, restos de este yo
subsisten en el adulto. 12. Véanse Hornstein, 2000 y 2003.

102 103
supone autoorganización a partir de las representaciones La no discriminación entre objeto fantaseado y real
identificatorias. He estado elaborando una teoría que con· implica una alteridad no [Link]. 14
cibe al yo no sólo identificado sino identificante; no sólo patologías del desinvestimiento narcisista. El lugar de
enunciado sino enunciante; no sólo pensado sino pensante; la "cltnica del vacío". Patología que corresponde a la no
no sólo sujetado sino protagonista. Y ahora, cuando el constitución de ciertas funciones yoicas o su pérdida por
objetivo son las depresiones, esa teoría es fundamental. exceso de sufrimiento. Existe un narcisismo de vida que
procura alcanzar cohesión yoica. Y es contrarrestado
por un narcisismo de muerte que actúa en la dirección
EL YO Y SUS PATOLOGÍAS: ORGANIZACIONES inversa, y cuya tendencia es anular las funciones yoicas.
BORDERLINE O FRONTERIZAS Lo evidencia, en la cUnica, toda patología narcisista que
presente estados de vacío del yo. (Green, 1983)
En la clínica actual al yo le pasa de todo. Son hostigados
su consistencia, su valor, su indiscriminación con el objeto, En este apartado me limitaré a la patología del senti-
sus funciones, perdidas o nunca constituidas. miento de sí, en este libro destinado a la patología del senti-
Vuelvo13 a luchar en este libro contra un error muy di- miento de estima de sí. Y no hablaré de paranoia y esqui-
fundido: la unificación clínica del narcisismo para cuadros sofrenia, sino solamente de fronterizos. (Las patologías de
diferentes. Así no se trasciende una psiquiatría descriptiva. la indiscriminación del objeto fantaseado-objeto real y del
Hay que poder "hincar hasta la raíz del conflicto" (Freud, desinvesti_miento narcisista fueron abordadas anterior-
1895a), arriesgar modelos. No busco un término unívoco, mente en Hornstein, 2000 y 2003.)
sino una teoría del narcisismo lo suficientemente compleja Las cuatro problemáticas mencionadas tienen que ver con el
para que no encasille la clínica. yo: integridad, valoració~ aceptación de la alteridad, dificultades
Arriesgo ya mis modelos: en las funciones yoicas. Y remiten a conflictos distintos.
patologías del sentimiento de sí (cuadros borderline, pa- El conflicto concierne al sentimiento de sí. 15 Es preciso
ranoia y esquizofrenia); dar cuenta de cómo se fue construyendo el yo, de qué fisuras
patologías del sentimiento de estima de sí (depresiones);
patologías de la indiscriminaci6n entre objeto {anta·
seado-pensado y el ob,j1>to actual (elecciones narcisistas, 14. "Lo que hace del narcisismo un estado mortífero es sin duda la
1utosuficiencia que veda todo intercambio verdadero, o limita los inter-
diversas funciones del objeto en la economía narcisista). cmmbios a relaciones especulares, condenando a la esclerosis al sistema
Vivir hablando con uno mismo sin aceptar lo distinto. corrado que él constituye, como esas células que mueren por sobrecarga
do grasa" (Green, 1995a).
15. S tero diferencia diversos sentidos del sentimiento de si: el agente
(ain el cual puede haber sensación de alienación de la propia acción); el
13. Porque ya lo hice en Narcisismo ... (Hornstein, 2000). El concepto •onLido de la cohesión fisica (sin el cual puede haber fragmentación de
de "narcisismo" ya va por su tercera etapa, casi al modo de una tesis- 11 experiencia corporal, despersonalización y/o desrealización); el sentido
antítesis-síntesis. Esto de las etapas ha ocurrido también con "Edipo", do la continuidad (cuya ausencia origina disociación temporal); el sen-
"bisexualidad", "pulsión de muerte". Primero es el exceso lo que se Udo de la afectividad (su falta da lugar a estados disociados); el sentido
considera perjudicial. Después su ausencia. Y aún más que el exceso. de organización. Estos sentidos del sí-mismo establecen los cimientos de
Finalmente se matizan estas dos posiciones antitéticas, definiendo sus la experiencia subjetiva. Históricamente describe cuatro dominios de la
relaciones y las condiciones que las determinan. experiencia del sí-mismo y los vínculos: un sí-mismo emergente, que se

104 105
se produjeron en su historia, ya que algunos sujetos, ante eonstrucción identificatoria y que requiere la presencia de
crisis actuales, hacen una regresión a una ruptura del yo. oiertos puntos de referencia sin los cuales no se sostiene el
(En las organizaciones borderline, un yo con límites borro- tentimiento de sí (Rother Hornstein, 2006).
sos; en la paranoia, un yo en peligro de fragmentación; en Los síntomas remiten a problemas del yo y sus rela-
la esquizofrenia, un yo que regresó más allá del narcisismo, ciones con los otros. Fintas y malabares para soslayar el
hacia el autoerotismo.) riesgo de destrucción recíproca. La dependencia del objeto
Se ha menospreciado el concepto de identidad, quizá es notable. De ahí el riesgo de una depresión severa
por entendérselo como estado. Pero considerado como bús- cuando un vínculo se rompe o amenaza romperse. Y
queda tiene importancia clínica. En los pacientes fronte- también el riesgo del objeto ausente o excesivamente
rizos ¿qué sino el sentimiento de identidad puede contra- presente. Y de la violencia desmesurada y, con demasiada
rrestar el sentimiento de muerte psíquica? La imagen de frecuencia, incontrolable de las pulsiones. Pero sobre todo
sí reposa sobre una fusión indisoluble entre los investí- de la presencia intrusiva del objeto en la psiquis o, a la
mientas del yo y los investimientos objetales, es decir, en- inversa, de su inaccesibilidad. Esa superactividad tan
tre la economía narcisista y la objetal. Narciso ocupa un intensa como artificial. O ese vacío. El contacto con el
lugar tan importante como Edipo en cuanto a la mundo fantasmático está cortado, por una insuficiente
dilucidación de estas perturbaciones. irrigación deseante. A ello responde ese sentimiento de •
p

He aquí un individuo luchando denodadamente por con- vacío (interno y externo).


servar una precaria identidad. La búsqueda de identidad Dos angustias predominan en los fronterizos: la angus-
es una encarnizada lucha amenazada por el otro. La fron- tia de separación y (opuesta y complementaria) la angustia
tera entre interno y extemo debe ser reafirmada ante la de intrusión. El fronterizo vive bajo la permanente amena-
incertidumbre. Predomina el drama (lo clínico nunca es za de ser abandonado por sus objetos y/o de que lo aplaste
tranquilo) de la supervivencia, de no poder enfrentar frus- la intrusión. En esas condiciones, su dependencia del objeto
traciones. Redundemos: lo crucial es preservar el senti- y de la distancia que mantiene con él casi no le dejan
miento de identidad. margen de libertad.
La identidad es un tejido de lazos que articulan narci- La distancia, la indiferencia y la extrañeza defienden
sismo, identificaciones, pulsiones, conflictos entre instan- ante lo que, al venir del otro y de la realidad, es vivido
cias, versión actual de la historia, repeticiones y todo aque- como afrenta. Investir al objeto es exponerse a reavivaran-
llo que participa en la constitución del sujeto. Identidad gustias de separación. Dependencia de los otros o defensa
remite a una experiencia interior que se apuntala en la contra dicha dependencia. Si buscan la fusión es porque,
solos, temen perder su sentimiento de sí. Lo intolerable es
la alteridad. Así como un exceso de presencia es intrusión,
un exceso de ausencia es pérdida. Otros, por el contrario,
forma entre el nacimiento y los dos meses; un sí-mismo nuclear (entre se defienden contra el peligro fusional. Preservan su distan-
los dos y los seis meses); un sí-mismo subjetivo, que se forma entre los cia por miedo a perder sus propios límites y su sentimiento
siete y los quince meses, y, posteriormente, un sí-mismo verbal. Estos de identidad. Tienden a la autosuficiencia negando toda
dominios del sí-mismo no son fases sucesivas que se reemplazan una a
otra. Siguen activos y coexisten toda la vida. dependencia. Entablan vínculos sólo transitorios o, si per-

106 107
duran, los desinvisten. 16 Son pacientes que muestran una de suicidio. Coexisten la tonalidad depresiva, las soluciones
susceptibilidad extrema al rechazo, a la herida narcisista adictivas y somáticas, el clivaje más que la represión, la
y a las pérdidas, y no toleran el alejamiento del otro. Hay actuación más que la fantasía, el ataque contra el pensa-
una imposibilidad de reconocer la alteridad, no sólo en la rela- miento más que la evitación del pensamiento. ¿Mucha
ción terapéutica sino en casi todas las relaciones: pareja, descripción? Hagamos metapsicología. ¿Labilidad yoica, in-
amigos, familiares, compañeros de trabajo. Se abroquelan discriminación con el objeto? ¿Exceso de agresión, déficit
ante el "avasallamiento", producto y productor de una de cohesión? ¿Dificultades para investir o vulnerabilidad
angustia masiva que reedita el encuentro con esa madre ante objetos investidos?
que no pudo dosificar y regular los estímulos (externos e El polimorfismo sintomático constituye un desafío. La
internos) y proponer un proceso de simbolización que angustia es el rasgo más constante. 17 Lo que el paciente
impida un desborde traumático. teme no es la fragmentación ni el estallido, como en la an-
Les cuesta reconocer los sentimientos de los demás. Qui- gustia psicótica, sino más bien el abandono. 18 Se trata de
sieran no depender de nadie, no atarse a nada. No poder una angustia de pérdida de objeto. Como si la prefiriera a
desprenderse de los otros, pegotearse, rehuirlos, son avata- la fusión con el objeto, a la posibilidad de que el objeto lo en-
res del sentimiento de sí. Son "adictos" de una persona, se globe. De allí los SÚltomas depresivos, tan frecuentes en el
adhieren y no pueden estar solos. Están muy prevenidos borderline; no tanto la inhibición psicomotriz como los sen-
de que la respuesta del otro no sea la que esperan y genere timientos de vacío y de aburrimiento.
una hemorragia narcisista. Cuesta aceptar ciertos traumas Hay que escuchar la clínica y pensarla. Hay que circuns-
y heridas narcisistas, la alteridad, la diferencia de los sexos cribir clínica y teóricamente su especificidad, lo que no deja
y las generaciones, la muerté inevitable. Siempre se topan lugar para definiciones perezosas. Ante fronteras inciertas,
con algo duro, que no se puede traspasar: la roca de la distintos autores plantan su bandera, como si conquistar
alteridad. la frontera del fronterizo consistiera en "descubrir" un nue-
Describimos al borderline porque tratamos con border- vo mecanismo de defensa (allí donde clivaje e identificación
lines y porque contamos con una teoría. Prevalecen compor- proyectiva dominan los debates) o una nueva falla en las
tamientos autodestructivos, inestabilidad de las relaciones funciones yoicas.
con los otros, impulsividad, síntomas psicóticos episódicos, Por cierto, el rótulo "fronterizos" ha sido bien elegido.
ideas de persecución o síntomas disociativos, tentativas Es una patología de las fronteras inciertas, las del interior
y el exterior. La fragilidad de la represión genera una
notable porosidad entre instancias. Si los límites entre el
16. Las organizaciones fronterizas "aUil cuando no parezcan preocu- otro y el sujeto fueran un poco más borrosos, ya estaríamos
parse más que por ellos y de su imagen especular, en verdad padecen de
Uil grave agotamiento de sus reservas narcisistas. Su imagen propende
a estar gravemente daiiada o a ser efimera y en peligro de desaparecer.
Así pues, también el yo refleja tanto Uila imagen persecutoria como una
imagen borrosa, turbia. Esta penosa situación lleva a algunos individuos 17. La angustia de separación remite al desamparo psíquico, su base
a aferrarse a sí-mismos y a sus mUildos internos en Uil intento de mejorar os una perturbación económica. No proviene del peligro libidinal sino
esa imagen o protegerla para que no acabe perdiéndose del todo. Otras do la amenaza ante la irrupción de cantidades. Por el contrario, la
personas que padecen estas mismas incertidumbres utilizan a los demás angustia señal supone un yo cohesivo.
como espejos, con metas similares en su mente" (McDougall, 1982). 18. El vacío. El silencio. El estar en el aire.

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en la psicosis. A ello se agrega la proyección como defensa ter caótico e impulsivo, a veces bajo la forma de relaciones
privilegiada y sus mutiladoras consecuencias. perversas. Los pasajes al acto, en todos los campos, son tan
La frontera del fronterizo puede estar mejor definida. frecuentes como imprevisibles, incluidos los intentos de sui-
La práctica analítica ha permitido deslindar sus modali- cidio.
dades principales de funcionamiento en el plano psíquico, Los mecanismos de clivaje y de negación, protección
de las que se han propuesto varios modelos. El campo es fundamental contra el conflicto, son predominantes. La fun-
amplio entre la situación de exclusión objetal de los seudo- ción externalizante responde a este peligro interno: ex-
normales "antianalizantes", según la expresión de J. Mc- pulsión fuera de la psiquis de las tensiones. Predomina el
Dougall (1975) y las experiencias de fusión. Y evidencia una modelo del acto, como consecuencia de la imposibilidad de
indiferenciación sujeto-objeto con un desdibujamiento de los reducir los afectos que no han podido ser tramitados.
límites del yo. Admitamos por el momento esta polaridad. En estas problemáticas la realidad exterior compensa
En ella se sitúa una multiplicidad de mecanismos de defensa. una historia identificatoria que condujo al vacío del espacio
El borderline es una de las patologías del proceso de interno. En su ausencia, los objetos no pudieron construir
subjetivación. El sujeto tiene obstaculizada la disposición los objetos transicionales, que son y no son el pecho. El lu-
de materiales psíquicos (de la naturaleza que fueren), sea gar que hubieran tenido el lenguaje, la simbolización y la
""
por el mero hecho del clivaje o porque esos materiales han creatividad se verá invadido por las somatizaciones, las ac-
sido indeseados o rechazados, o porque el sujeto permanece tuaciones o por la depresión vacía. Predominó en los ob-
desde siempre en un hacer, una exterioridad a sí mismo, jetos primordiales el desamparo o el displacer hacia el bebé
un artificio, un corte radical con el nódulo del ser. (Kristeva, 1996). Para que este sujeto acepte siquiera pre-
Estas personas padecen de déficit, defectos estructu- cariamente el proceso secundario, su yo tiene que recurrir
rales: se malogró la síntesis de las identificaciones, con
a ciertas "alteraciones". Prevalece un yo frágil, "avasallado"
una intensidad o duración que podría afectar a toda la por las otras instancias. 19 Labilidad del yo y angustia masi-
sintomatología. Y padecen de defectos ocasionales: duelos,
va. Polimorfismo sintomático e inconsistencia de las relacio-
traumas actuales, enfermedades orgánicas que sacuden
nes de objeto. Un yo desfalleciente cumple malamente su
el psiquismo. Las disfunciones del yo remiten a fallas del
objeto. En estas patologías el ambiente precoz se presenta
como bastante decisivo.
Las defensas se organizan en dos niveles, en los que 19. "Como es sabido, para Lacan el yo es cautivo de las identi-
predomina la represión y la angustia de castración o bien la ficaciones imaginarias del sujeto, teoría que casi no admite críticas.
escisión y la proyección (estrategias defensivas que tienden Pero nos preguntamos si con eso basta para dar cuenta de todas las
manifestaciones comprobadas en el campo clínico y que se vinculan con
a excluir el espacio psíquico interno): defensas por expul- (•1 yo. No olvidemos que para el propio Freud la clínica de las psicosis
sión en el acto y su repetición (adicciones), en el cuerpo ponía al yo directamente sobre el tapete. No debe asombrarnos entonces
(hipocondría y somatizaciones) y en el otro (identificaciones que los casos límite involucren lo que podemos llamar la patología del
proyectivas). ··o. Me parece imposible seguir ocultando ese lado tlaco de la teoría
lacaniana, a menos que neguemos la pertinencia -muy generalmente
En el plano de las conductas, se destaca la dependencia admitida, sin embargo- de la noción de estado límite. Pero la negación
del otro, pero también con frecuencia de la droga o del alco- de la clínica dura poco tiempo, y hoy ese tiempo ya se agotó" (Green,
hol y la inestabilidad de las conductas sexuales con carác- 2003).

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función de elaboración de los conflictos, como lo muestran A la metapsicología de Freud parecía bastarle centrarse
en la clínica ciertos indicadores: la incidencia de los pro- en la angustia de castración. Los psicoanalistas "de fronte-
cesos primarios en el pensamiento; el despliegue de meca- ra" se toparon~ en su trabajo clínico, con angustias que
nismos de defensa primitivos (escisión, idealización pri- expresan una labilidad de las fronteras entre el yo y el ob-
mitiva~ identificación proyectiva, desmentida y omni- jeto, aunque no siempre pudieran meterlas en caja, en ese
potencia), etc. rigor renovable que es la teoría.
Se observan en el proceso primario los registros energé- Por el momento se trata de no jibarizar, de soportar en
tico (tendencia a la descarga, movilidad de la energía)~ re- la clínica la existencia de una pluralidad de angustias
presentacional (condensación, desplazamiento) y categorial mientras preparamos, con esfuerzo, una metapsicología
(ausencia de negación, de duda o de algún grado de certi- renovada.
dumbre, sin sometimiento a los datos del espacio y tiempo).
Lo mismo se observa en el proceso secundario: la energía
se encuentra ligada, posibilitando experiencias mentales
que ponen a prueba las distintas vías hasta lograr la acción
específica. El pens amiento asocia la elevada carga que su- .
pone la atención con el desplazamiento de pequeñas in-
vestidlU'as que lo posibilitan. "El pensar es un obrar tenta- "
tivo con pequeños volúmenes de investidura~ semejante a
los desplazamientos de peque.ñ as figuras sobre el mapa,
anteriores a que el general ponga en movimiento sus masas
de tropa~' (Freud~ 1932).
En los borderlines están afectados los procesos de pensa-
miento. El pensamiento no sólo explora el mundo exterior
sino que requiere un sistema de representaciones incons-
cientes, y su comunicación, por intermedio del preconscien-
te, con la conciencia. Si bien la representación es necesaria
para el pensamiento, no es condición suficiente. Al pre-
dominar la actuación sobre la representación hay dismi-
nución de la capacidad de elaboración simbólica.
Tópicamente, confrontamos la heterogeneidad de los
vínculos psíquicos. Dinámicamente, el fracaso de la repre-
sión en favor de los mecanismos de negación y de escisión.
Económicamente~ la debilidad del trabajo de elaboración y
de simbolización y el riesgo de desbÓrdamiento traumático,
de perder el sentimiento de identidad y el sentimiento de
continuidad.

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