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DUBY

El documento analiza la obra de Georges Duby, centrándose en su enfoque sobre la historia social e ideologías de las sociedades medievales. Duby, un destacado medievalista, propone una metodología que integra la historia económica y social, enfatizando la importancia de las percepciones y estructuras mentales en la comprensión de las sociedades. A través de su análisis, se examinan las transformaciones sociales y culturales que ocurrieron entre los siglos X y XIII, destacando la interacción entre diferentes clases sociales y el impacto de la Iglesia en la fusión de culturas.

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El documento analiza la obra de Georges Duby, centrándose en su enfoque sobre la historia social e ideologías de las sociedades medievales. Duby, un destacado medievalista, propone una metodología que integra la historia económica y social, enfatizando la importancia de las percepciones y estructuras mentales en la comprensión de las sociedades. A través de su análisis, se examinan las transformaciones sociales y culturales que ocurrieron entre los siglos X y XIII, destacando la interacción entre diferentes clases sociales y el impacto de la Iglesia en la fusión de culturas.

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HISTORIA SOCIAL E IDEOLOGIAS DE LAS SOCIEDADES Y OTROS

ENSAYOS SOBRE HISTORIA DE GEORGES DUBY

Autoras/es: Alice M. del Toro Ruiz


TABLA DE CONTENIDO
INTRODUCCION
CAPITULOS
I. INFORMACION GENERAL DEL AUTOR: GEORGES DUBY
II. HISTORIA SOCIAL E IDEOLOGIA E LAS SOCIEDADES
A. Las sociedades medievales: una visión de conjunto
B. Notas para la elaboración de un sistema de clasificación social
C. Historia de los sistemas de valores
D. Historia social e ideologías de las sociedades
III. CONCLUSIONES
BIBLIOGRAFIA
(Fecha original del artículo: Marzo 2004)*

INTRODUCCION
Para propósitos de este trabajo presentaremos un análisis del libro
Historia social e ideologías de las sociedades de Georges Duby.
Examinaremos, además, los pensamientos que deja entrever Duby en su
narración de la historia. En este caso la historia medieval,
específicamente los siglos X a XIII período que él trabajó.
Para propósitos del análisis hemos realizado una división de tres
capítulos. En el capítulo I nos presentamos unos breves datos biográficos
de Georges Duby. En el análisis que realizamos, en el Capítulo II,
examinamos el texto siguiendo el orden de los cuatro subtemas que nos
presenta el autor. Los cuatro temas son los siguientes: las sociedades
medievales: una visión de conjunto, notas para la elaboración de un
sistema de clasificación social, la historia de los sistemas de valores y la
historia social e ideologías de las sociedades. En el capítulo III
presentamos unas conclusiones generales.

CAPITULO I
INFORMACION GENERAL DEL AUTOR: GEORGES DUBY
Georges Duby es considerado como uno de los pilares de la escuela
histórica de Francia y especialista de la Edad Media. Se le identifica
como un modesto y generoso erudito que supo comunicar al público no
especializado su pasión por una época poco conocida y tachada de
austera.
Nació en París en 1919 y falleció el 3 de diciembre de 1996 a la edad de
setenta y siete años, en su casa de Provenza, al sur de Francia. Su obra
más representativa, Tiempos de catedrales fue publicada en Francia en
Gallimard en 1976. Duby insistía en especificar que se limitaba al
período del siglo X al XIII. Los tres primeros siglos de la Francia de los
Capetos 1 eran realmente sus predilectos.
Estudió en el instituto de Macon (Borgoña). donde más que la historia su
asignatura preferida era la geografía. Fue uno de los discípulos más
sobresalientes de la Escuela de los Anales 2 , impulsada por Marc Bloch
y Lucien Febvre primero, y por Fernand Braudel después. En su trabajo
Duby invita al historiador a ir más allá de la historia y a completar su
visión con otras disciplinas anexas.
La Nueva Historia que nace de la escuela de los anales no valora de la
historia tradicional el género de la biografía y la descripción de
acontecimientos. Duby ocupa un lugar muy privilegiado entre los nuevos
historiadores pues combina el rigor del pensamiento y el conocimiento
de las palabras. Entendía que la historia necesitaba claridad y paciencia
pero también estilo, imaginación y pasión. Duby sólo concebía la historia
bajo el prisma de lo bello, e incluso del sueño, de la imaginación, a falta
de la imposible objetividad. Decía que era preciso que: “la historia
volviese a ser lo que era en el siglo XIX, en tiempos de Michelet 3 : un
género literario”.
Duby, elegante prosista, fue un excelente medievalista que sabía
también sensibilizar al público no especializado sobre los encantos
remotos de los siglos XI y XII. Su obra Tiempos de las catedrales la
adaptó a la televisión francesa en 1980. La obra escrita es extensa y en
ella llega a tratar temas de arte o relativos a la organización de la
sociedad (Los tres órdenes o lo imaginario del feudalismo, Gallimard,
1978). y a las estructuras conyugales (El caballero, la mujer y el
cura, Hachette, 1981).. A pesar de que pertenecía ala Escuela de los
Anales, donde no se valoraba el género biográfico fue autor de un
estudio sobre la figura de caballero que representa Guillermo el
Mariscal (Fayard, 1984). y uno de los primeros en reintroducir el
acontecimiento que había estado “desterrado” la historiografía, en El
domingo de Bouvines, Gallimard, 1973. Una manera de reconciliar a los
partidarios de la "nueva historia" con los incondicionales de los relatos
de batallas y retratos de grandes personajes, la historia de las
estructuras y la historia de los acontecimientos.

CAPITULO II
HISTORIA SOCIAL E IDEOLOGIA DE LAS SOCIEDADES
Las sociedades medievales: una visión de conjunto.
En este ensayo Duby se presenta como seguidor de la escuela de
historia social y como discípulo de Lucien Febvre. Al evocar la memoria
de Marc Bloch reconoce que éste le ofreció la oportunidad de "…haber
descubierto que era preciso buscar al hombre vivo bajo el polvo de los
archivos y en el silencio de los museos…" (p. 6). Observa el desarrollo
significativo de la historia social a la que llama “el pariente pobre de la
historia económica." (p. 6). Reconoce que a pesar del desarrollo y éxito
obtenido por la historia social hay que ser precavidos en dos aspectos:
"1…en el hecho de que los historiadores de la economía medieval
algunas veces han aplicado una concepción de la economía basada en
los datos actuales a la observación del pasado, uso que resulta
anacrónico y deformador." (p. 7). Esto pues no se considera la acción
humana.
"2. … sería falso pensar que uno ha concluido el análisis de una sociedad
cuando, por la lectura de los censos, de los registros de valores o de los
catastros, llega a poder situar a los jefes de los distintos hogares en los
diferentes niveles de una jerarquía de fortunas; cuando al interpretar los
términos en que está redactado un contrato de arrendamiento o de
cualquier otro tipo puede distinguir el grado de explotación al que este
trabajador concreto estaba sometido; cuando por medio del censo fiscal
ha podido entrever las tendencias de una evolución demográfica."(p.
78).
Coincidimos con estos planteamientos, pues entendemos que la
condición económica sola no es determinante, lo importante es la
imagen que el individuo o el grupo hace de ella. Los fenómenos sociales
no pueden ser observados como una continuación de fenómenos
económicos, pues al así hacerlos se está limitando el conocimiento.
Duby reconoce en los estudios históricos la aportación que han hecho
las ciencias sociales. Además, reconoce que éstas pueden "seducir a los
medievalistas mucho más que los documentos escritos en aquel tiempo,
por que fueron redactados por los hombres de Iglesia que concedían a
las cosas del espíritu una función mucho más importante que a las
realidades económicas…" (p. 9).
Entiende estos documentos son los que permiten entender los
fenómenos mentales. Sin embargo, reconoce que hay que ser cuidadoso
para no adjudicar a las estructuras mentales más autonomía pues se
opacarían a las estructuras económicas.
Plantea que para que la historia social siga su desarrollo debe de
ubicarse en un punto de encuentro entre la historia de la civilización
material y la historia del pensamiento colectivo. Para trabajar este
asunto propone tres principios metodológicos, estos son:
“1. El hombre en sociedad constituye el objeto final de la investigación
histórica.” (p.10). Esto incluye todas las creaciones humanas. La historia
de las sociedades debe de considerar los fenómenos a diferentes niveles
de análisis. De ahí la importancia de la síntesis o historia sintética.
“2. …dedicarse a descubrir las verdaderas articulaciones en el seno de
una globalidad.” (p. 12). Por ejemplo los efectos de presiones
económicas en la moral que se observan en las cofradías cistercienses.
“3. …al analizar con la mayor minuciosidad posible la interacción de los
elementos Entrelazados de resistencia y propulsión, las aparentes
rupturas que provoca y las contradicciones que agudiza es necesario
disipar, en cada uno de los momentos que el historiador elige observar
la ilusión de una diacronía.” (p. 15).
Cuando Duby señala articulaciones y discordancias en su intento por
construir una historia de las sociedades medievales, utiliza como los
rasgos fundamentales los siguientes: los inicios de la Edad Media y la
unión de pueblos bárbaros con Roma. Los identifica como: “El choque de
dos sociedades con culturas parecidas.” (p. 16). Y establece las
similitudes de esas sociedades: “En cualquier caso, ambas sociedades,
la de los invasores y la de los indígenas, eran rurales, esclavistas,
dominadas por fuertes aristocracias y ambas eran de una brutalidad
semejante. Se entremezclaron sin dificultad.” (p. 17). En ese proceso la
Iglesia que quería una fe para todos por lo que contribuyó en la fusión
de los dos grupos.
Estos grupos compartían las ideas de obediencia personal, el concepto
de lo privado, daban importancia al orden espiritual, mientras, la
autoridad del rey estaba desapareciendo y surgía el señorío. Las tres
categorías sociales que se identifican fueron un modelo que se perpetuó
por largo tiempo. Este incluía tres aspectos: “refleja ciertas
modificaciones políticas.” (p. 24)., “noción de servicio reforzada en el
marco de las adhesiones personales, sobre la que quería cimentar el
orden social.” (p. 25). y “…ese modelo no respondía fielmente a la
realidad concreta, sino que forzó su proceso de aceleración, en los
últimos años del siglo XI en lo que se refiere al desarrollo económico.”
(p. 2526).
Ese modelo incluía, por otro lado, el modelo de tres formas de
dominación. Los tres aspectos que lo identifican son: económico, los
señores sobre los trabajadores; político, la de los guerreros contra los
hombres que no tenían armas y espiritual, la que la Iglesia quería
establecer.
Para finales del Siglo XII la vida rural se vio dominada por el fenómeno
urbano. Esto provocó grandes transformaciones sociales, por lo que la
teoría de los tres órdenes se vio afectada. Las transformaciones se
manifestaron en tres planos: el progreso material afectó la
estratificación social, las relaciones sociales se afectaron en la medida
en que las estructuras se alteraron, y se estimularon las iniciativas
personales como resultado de una economía más dinámica. Como
elemento nuevo, señala Duby, la aparición de una cultura profana de los
caballeros. Para 1300 se observan otras rupturas (cambios sociales). a
saber: una rápida “vulgarización del cristianismo” (el cristianismo como
religión popular)., los focos principales de la creación de cultura que
pasaron de la Iglesia a las cortes y las fuentes del historiador aumentan
y pasan a ser laicas. Los documentos permitirán ver a los que no habían
aparecido: los humildes. Dice Duby: “Todas esas rupturas han logrado
establecer, en la tradición de la historiográfica medieval, y en especial
en Francia, una censura que aísla nítidamente los siglos XIV y XV de sus
precedentes.” (p. 33). El énfasis en la investigación, no sólo en Francia,
sino en otros países en términos de la Edad Media, son los últimos dos
siglos. Además, indica Duby: Otra de las cosas que hay que considerar
para llegar a conclusiones plenamente satisfactorias, es tener en cuenta
las actitudes mentales a través de: “Buscar las interconexiones entre el
origen de esas rebeliones y el sistema de creencias y de mitos
que gobernaba las conciencias populares y que es en esta época en la
que por primera vez se deja entrever.” (p. 36). Entiende que el uso de la
metodología científica es importante para clarificar la situación difícil
que se genera en la historia social, pues “del progreso de esta historia
dependerá en adelante el progreso de una historia de las sociedades.”
(p. 37).
Para Duby el estudio de las sociedades es difícil pues hay distintos
niveles culturales que introducen cada vez más los modelos que crea la
élite. Por otro lado, el lenguaje que permite entender las
representaciones mentales y la conducta el hombre o se ha complicado
o ha desaparecido. Ante estas situaciones para construir la historia
social se requiere se requiere el uso de una metodología científica. “Y la
única manera de hacerlo científicamente es partiendo del principio de
que las percepciones, los conocimientos, las reacciones afectivas, los
sueños y los fantasmas, que los ritos, las leyes y las convenciones, que
la amalgama de ideas recibidas que envuelve las conciencias
individuales y de las que no llegan a librarse ni los más avanzados que
intentan independizarse de ellas, que las visiones del mundo, más o
menos, confusas, más o menos lógicas, pero que tiñen las acciones,
deseos y rechazos de los hombres en sus relaciones con los demás, no
constituyen elementos aislados sino una red coherente que los engloba
a todos formando una verdadera estructura.”(p. 39-40).
Entiende Duby que el instrumento metodológico más eficaz que puede
usar el historiador es “… la necesidad de llevar a término,
conjuntamente y con el mismo rigor, él análisis de las infraestructuras
materiales, ecológicas y económicas, de las estructuras políticas y de las
ideológicas.” (p. 40).
Notas para la elaboración de un sistema de clasificación social
En este ensayo Duby destaca que la clasificación social que se impone a
la conciencia colectiva tiene que ser observada por el historiador, pues
es la que dirige a la sociedad. Las relaciones entre los seres humanos
permiten la toma de conciencia de los demás y del mundo. En Europa
las tres categorías jerarquizadas eran: “…un primer grupo reunía a los
especialistas de la plegaria; un segundo grupo estaba formado por los
especialistas de la guerra y en el tercero, mucho más numeroso,
aparecían mezclados todos los trabajadores, destinados a mantener con
el fruto de su trabajo a los miembros de las dos categorías superiores y
privilegiadas.” (p. 43-44).
La división social del siglo IX era de acuerdo a las funciones de orar,
combatir y trabajar.
Establece Duby la hipótesis de que el surgimiento de esta división de la
sociedad es el resultado de una combinación de varios sistemas de
clasificación de la época carolingia.
Uno de los sistemas era el eclesiástico que establecía correspondencia
en tres condiciones: la de los monjes, la de los clérigos y la de los laicos.
A este modelo se añaden tres grados de moral sexual: el de la
virginidad, el de continencia y el conyugal. Los otros tres esquemas eran
binarios y usaban la organización política: el más antiguo los libres y no
libres, el que consideraba la imagen de la realeza y las funciones
sacerdotal y guerrera se confundían; los oratores, victoria del soberano
por plegarias y los bellatores, ayudaban con las armas y el que usa la
distribución de poderes privados, los poderosos y los pobres. Estos
cuatro sistemas se fueron ínter penetrando y para el Siglo XI fue
seleccionado “el que mejor respondía a la evolución de las estructuras
políticas.” (p. 51). Esa evolución tuvo efecto en tres niveles: la erosión
del concepto de libertad – la eliminación de los esclavos y el resto; la
mutación de la institución real, pues la autoridad monárquica se debilita
y se separan las funciones litúrgicas y militares y la institucionalización
del poder privado de los poderosos.
Indica Duby que: “el análisis de la evolución conjunta de las estructuras
eclesiásticas y políticas permite comprender mejor la formación del
esquema trifuncional en el ámbito episcopal.” (p. 53-54).
Frente a esa realidad el énfasis en el establecimiento de la clasificación
social fue en la función desempeñada pues “era la función ejercida la
que justificaba la situación particular de cada una de las tres
categorías.” (p. 55).
Historia de los sistemas de valores
Duby señala que la historia global de una civilización es el resultado de
los cambios que ocurren y aunque cada uno ocurre de forma
independiente, se entrelazan. En algunos niveles como es la política los
cambios son rápidos. Sin embargo, indica: “Mi experiencia personal, sin
embargo, me lleva a pensar que no se producen mutaciones bruscas en
la historia de los sistemas de valor.” (p. 57).
Entre las cosas que pueden generar cambios en los valores él identifica
la aculturación, ya sea por dominación, invasión o penetración de una
cultura externa. A pesar de que los cambios pueden ser lentos y
parciales. “Las culturas por desgastadas que estén, se muestran
reticentes a la agresión y, por regla general, oponen resistencias
tremendamente eficaces a la irrupción de elementos alógenos.” (p. 58).
Nos presenta Duby, como ejemplo el lento proceso que tuvo la incursión
del cristianismo.
Reconocemos que los cambios en el sistema de valores son lentos pues
los movimientos que los generan están afectados por presiones
externas. Entre ellas: el desarrollo o la regresión económica están
relacionados con alteraciones demográficas y modificaciones técnicas, lo
que a su vez va a determinar los cambios en la producción y distribución
de la riqueza en las diferentes escalas social y la transmisión de
tradiciones de generación en generación a través de los distintos
sistemas educativos. Los sistemas de valores no son inamovibles “…la
transformación de las estructuras materiales, políticas y sociales altera
sus fundamentos y los hace evolucionar, pero esa evolución se produce
sin prisa y sin pausa, incluso en los medios culturales de vanguardia…”
(p. 73). Otro problema es la previsibilidad de los cambios. “La misión del
historiador es la de llegar a ordenar los hechos que se ofrecen a su
observación, relacionarlos entre sí e introducen de este modo una lógica
en el desarrollo de un tiempo lineal.” (p. 74).
Reconociendo que los cambios en los sistemas de valores ocurren de
forma muy lenta debemos considerar: las tendencias más destacadas;
descubrir los puntos donde la resistencia de la tradición aparece más
frágil y considerar el suceso. Indica Duby que: “La manera en que una
sociedad se forja su destino, el sentido que atribuye, con menor o mayor
grado de razón, a su propia historia interviene la mayoría de las veces,
como una de las armas más poderosas de las fuerzas conservadoras o
progresivas, es decir, como uno de los puntales (entre los más
decisivos). de una voluntad de salvaguardar o de destruir un sistema de
valores, como freno o acelerador del movimiento que, según un ritmo
variable, dirige las presentaciones mentales y las conducta que deben
transformarse.” (p. 80).
Historia social e ideologías de las sociedades
Inicia esta sección Duby afirmando: “Es evidente que la historia de las
sociedades debe basarse en el análisis de las estructuras materiales.”
(p. 81). Esto incluye organización, relaciones, posiciones, espacios
ocupados, desarrollo poblacional, técnicas de producción y
comunicación, división del trabajo y de riquezas, entre otros.
Entendemos que el desarrollo de las ciencias sociales ha contribuido el
progreso logrado por la historia social.
Duby entiende que es necesario dar atención a “los fenómenos
mentales” pues son igual de importantes que los fenómenos económicos
y demográficos. Y señala “… los hombres no regulan su situación en
función de su situación real, sino de la imagen que de esta tienen,
imagen que jamás es un fiel reflejo de la realidad.” (p. 82). Es por esto
que la cultura tiene un papel importante en el modelo de conducta de
los seres humanos, que no necesariamente tiene que ver con el aspecto
material.
El sistema de valores influye en el sentido de pertenencia al grupo, en
las obligaciones y “… convierte en tolerables e intolerables las reglas del
derecho y los decretos del poder.” (p. 83). La investigación, entonces,
permite escribir la historia de las sociedades a través del estudio de
actitudes mentales. En este momento, el historiador debe de trabajar
con el estudio de las ideologías. Duby acoge la definición de ideología
que ofrece Althusser: “un sistema (que posee un rigor y una lógica
propios). de representaciones (imágenes, mitos, ideas o conceptos
según los casos). dotado de una existencia y de una función histórica en
el seno de una sociedad dada.” (p. 84). Con esa definición de
ideología, Duby procede a presentar las siguientes cinco características:
“1. Aparecen como sistemas completos y totalizadores que pretenden
ofrecer una representación de conjunto de la sociedad – de su pasado,
de su presente y de su futuro – integrada en una concepción global del
mundo.” (p. 85).
“2. Las ideologías cuya función principal es la de dar un sentimiento de
seguridad al hombre, son inherentemente deformadoras de la realidad.”
(P.85).
“3. Ello significa que en una sociedad dada, coexisten diversos sistemas
de representaciones, que rivalizan entre sí.” (p.86).
“4. Las ideologías tienen también un carácter estabilizador.” (p.87).
“5. Sin embargo, en las culturas de las que se puede escribir historia,
todos los sistemas ideológicos se fundamentan en una visión de esa
historia, estableciendo sobre una memoria, objetiva o mítica, de las
épocas pasadas, el proyecto de un futuro que verá el advenimiento de
una sociedad más perfecta.” (p.90). En este proceso las culturas se
transforman.
Las ideologías como objeto de investigación histórica son una historia
difícil. En primer lugar por la obtención de testimonios válidos. En
muchos casos subsiste muy poca información. Cuando se trata de
“ideologías populares” estos pueden ser observados por la atención que
le pueden haber brindado las clases dominantes. Así también en el caso
de las “ideologías contestatarias” hay que examinar la contra
propaganda de las clases dirigentes.
Por lo que señala Duby: “Para reconstruir los sistemas ideológicos del
pasado, el historiador debe de identificar, articular, descifrar e
interpretar gran cantidad de signos dispersos.” (p.
95). Para Duby todas las fuentes documentales escritas proveen
información pero también los documentos no escritos, por ejemplo los
signos visuales. La metodología a seguir para identificar las ideologías
es: reconstruir considerando lo no dicho; someterlos a un doble análisis,
sincrónico y diacrónico y usar la observación histórica pues el momento
optimo es el final de la lucha.
Duby recomienda la investigación se realice en dos etapas: “Las
ideologías se presentan como la interpretación de una situación
concreta. En consecuencia, tienden a reflejar los cambios. Pero tardan
en hacerlo puesto que son conservadoras por naturaleza.” (p.100). Para
evitar esto es necesario el uso de la cronología. Además, indica: “Los
historiadores deben basarse en estos análisis de los desfases temporales
para criticar y desmitificar a posteriori estos sistemas coherentes que
son las ideologías del pasado…” (p. 101). Para esto el historiador debe
de medir lo más exactamente posible, recordando que lo vivido y lo
deseado están mezclados en la mayoría de los documentos.
Duby recoge muchos de sus planteamientos citando a Paul Veyne: “los
motivos ideológicos determinan más directamente el comportamiento
en el interior de ciertos marcos de relaciones sociales, y en especial en
el interior de las instituciones. Hay que entender por tales, todos
aquellos marcos, a propósito de los cuales se habla de ideal colectivo, de
espíritu de cuerpo, de tradiciones de grupo, donde las ambiciones
personales se confunden con la censura colectiva y donde un grupo
social lucha por fines más desinteresados que los que sus miembros
habrían perseguido individualmente. Es decir, se trata de situaciones
donde los hombres, a partir de móviles no necesariamente idealistas
luchan por conseguir fines ideales con tanto empeño como si estuviesen
movidos por interés personal.” (p. 104-105).
La reformulación de sistemas ideológicos es una tarea muy difícil. En la
medida que la misma puede ser resuelta nos dice Duby que: “Será pues
entrever mejor, tal vez, aquello que en el estado actual de las ciencias
humanas, sigue siendo todavía muy oscuro: el papel de lo imaginario en
la evolución de las sociedades humanas.” (p.116-117).

CAPITULO III
CONCLUSIONES
Entendemos las obras de Georges Duby han ayudado a comprender la
Edad Media, a disipar las dudas, a aclarar el espacio social y los
fenómenos de las mentalidades e ideologías de la época. En los ensayos
que hemos observado nos refleja que por muy alejadas de nosotros que
estén aquellas "almas muertas", cuando se examinan los documentos y
se realiza la investigación encontramos la información que aún tienen
que ofrecernos. Su texto es de fácil lectura y los conceptos de sus ideas
están marcados o claramente identificados a través de los ensayos.
En este libro Duby nos presenta como al conocer la historia social
podemos entender la ideología que se desarrolla en las sociedades.
Entiende que no es como lo han planteado los teóricos económicos cuyo
énfasis y explicación gira exclusivamente, en torno a la economía.
Entiende que la historia debe de enfatizar en las estructuras
sostenedoras de ahí la importancia que adscribe a las instituciones
sociales. Le interesa la historia orientada en datos que son analizados
dentro de un contexto mental, social y cultural. Sin embargo,
observamos que para llegar a conclusiones plenamente satisfactorias,
uno tiene que tener en cuenta las actitudes mentales. Coincidimos con
Duby pues entendemos que no hay tal separación como hechos y
valores o ideologías, pues cuando señalamos hechos, hay una carga
valorativa.
Duby ve el feudalismo como un hecho social que existe y tiene su propia
dinámica. En este libro examina las particularidades de ese hecho social.
El concepto "mentalite" esta presente pues Duby trata de establecer la
estructura mental y psicológica colectiva de la época medieval. Nos
presenta de forma simultánea el cambio y la continuidad de esa
sociedad. Le interesa un período de tiempo determinado que no había
sido estudiado (siglos X a XIII). y que él entiende es vital conocerlo para
darle significación al período posterior.
Como reflejo de ser un seguidor de la escuela de los anales observamos
que en repetidas ocasiones Duby establece la importancia de los
documentos. Pero los documentos deben de pasar por un proceso de
análisis deben ser estudiados siguiendo una metodología científica.
Para su trabajo desarrolla una metodología, pues entiende que el hecho
hacia que la persona se quedara en el pasado. En este desarrollo las
ciencias sociales juegan un papel importante en la investigación
histórica, entre ellas la sociología ayudará pues entiende es necesario
comprender las relaciones de los grupos. Las otras disciplinas serán
auxiliares de la historia, lo que creará la historia total. La idea de la
historia total se convierte en términos de la historia social.
Duby utiliza la crítica inmanente, de forma sincrónica – se ven las
estructuras del sistema y cómo se producen y se reproducen esas
formas de entender la cultura, y de forma diacrónica – se realiza un
análisis histórico para entender la realidad, lo que permite ver las cosas
de otra forma.
Aunque es la historia sintética o de síntesis la que permite la
cooperación de las distintas disciplinas para entender el pasado, él hace
una critica a la síntesis cuando indica: “Los recientes progresos del
conocimiento histórico han permitido rectificar las conclusiones de
antiguos trabajos de síntesis.” (p. 34). Cree que la ciencia de la historia
va más allá de convertirse en una síntesis de los datos. Además, asume
que la realidad está organizada, tiene orden que permite que existan
leyes, pero que no llevan al determinismo.
Sus ideas marxistas se reflejan al señalar en su análisis importancia de
la clase social, la dominación de la élite y el trato recibido por los
trabajadores, entre otros. También las observamos en estos ensayos
cuando deja ver como importante el funcionamiento del hombre
anónimo

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