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Significado de la resurrección de Jesús

La resurrección de Jesús es fundamental para los cristianos, simbolizando la victoria sobre la muerte y el pecado, y asegurando la vida eterna para quienes creen en él. Esta resurrección confirma su divinidad, el poder de Dios sobre la muerte y ofrece esperanza de perdón y salvación. Además, se promete que Jesús regresará para reinar y juzgar, reafirmando su autoridad como Rey de Reyes.

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Significado de la resurrección de Jesús

La resurrección de Jesús es fundamental para los cristianos, simbolizando la victoria sobre la muerte y el pecado, y asegurando la vida eterna para quienes creen en él. Esta resurrección confirma su divinidad, el poder de Dios sobre la muerte y ofrece esperanza de perdón y salvación. Además, se promete que Jesús regresará para reinar y juzgar, reafirmando su autoridad como Rey de Reyes.

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Qué significa la resurrección de


Jesús para los cristianos
La resurrección de Jesús es el grito de victoria sobre la muerte y sobre el poder
del pecado. ¡La muerte no pudo contener a Jesucristo! Y gracias a que él
resucitó, nosotros, los que creemos en él como Señor y Salvador, sabemos
que viviremos con él por la eternidad.

Veamos algunas verdades maravillosas afirmadas gracias a la resurrección de


Jesús.

1. Jesús es Dios
En ocasiones Jesús habló de forma que parecía equipararse con Dios. Esa fue
una de las acusaciones principales de los fariseos para, finalmente, clavarlo en
la cruz (Mateo 26:63-66).

Mas Jesús callaba. Entonces el sumo sacerdote le dijo: Te conjuro por el Dios
viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, el Hijo de Dios. 64 Jesús le dijo: Tú
lo has dicho; y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre
sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del
cielo. 65 Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: ¡Ha
blasfemado! ¿Qué más necesidad tenemos de testigos? He aquí, ahora
mismo habéis oído su blasfemia. 66 ¿Qué

En Juan 10:30-33 vemos una de esas ocasiones. Jesús estaba hablando sobre
sus ovejas (sus hijos), cómo él les da vida eterna y nadie las puede arrebatar
de su mano. Él declaró que era uno con el Padre Dios y sucedió lo siguiente:

El Padre y yo somos uno.


Una vez más los judíos tomaron piedras para arrojárselas, pero Jesús les dijo:
Yo les he mostrado muchas obras irreprochables que proceden del Padre.
¿Por cuál de ellas me quieren apedrear?
No te apedreamos por ninguna de ellas, sino por blasfemia; porque tú, siendo
hombre, te haces pasar por Dios.
(Juan 10:30-33)

¡Querían apedrearlo! No podían aceptar que un mero mortal se hiciera pasar


por Dios. Pero al resucitar, quedó demostrado que lo que Jesús había dicho
era verdad: él y el Padre eran uno.

En ningún otro momento de la historia otro ser humano ha logrado resucitar por
sí mismo. Una resurrección como la de Jesús es únicamente posible por medio
de intervención divina. Pero sabemos que Dios puede hacer lo que para
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nosotros es imposible y Jesús, siendo Dios, tenía el poder para resucitar de los
muertos.

FILIPENSES 2: 8 -10

ESTANDO EN LA CONDICION DE HOMBRE SE HUMILLO.

2. Dios tiene poder sobre la muerte


Pueblo de Israel, escuchen esto: Jesús de Nazaret fue un hombre acreditado
por Dios ante ustedes con milagros, señales y prodigios, los cuales realizó Dios
entre ustedes por medio de él, como bien lo saben. Este fue entregado según
el determinado propósito y el previo conocimiento de Dios; y, por medio de
gente malvada, ustedes lo mataron, clavándolo en la cruz. Sin embargo, Dios lo
resucitó, librándolo de las angustias de la muerte, porque era imposible que la
muerte lo mantuviera bajo su dominio.
(Hechos 2:22-24)

El pueblo de Israel había sido testigo de muchos milagros, señales y prodigios


que Jesús había hecho, muchísimo más de lo que habían visto jamás. Durante
sus tres años de ministerio, Jesús sanó toda clase de enfermos (ciegos, cojos,
sordos, mudos...), liberó muchos endemoniados, resucitó muertos e hizo
grandes milagros de multiplicación de alimentos. Sin embargo, el mayor
milagro de todos fue su propia resurrección, "era imposible que la muerte lo
mantuviera bajo su dominio".

Se comprobó que Dios no solo tiene poder sobre la enfermedad, sobre


los demonios y sobre la escasez, sino que es más poderoso que hasta la
misma muerte.

¿Dónde está, oh muerte, tu victoria?


¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?
(1 Corintios 15:55)

Vea también: La verdadera historia de la crucifixión y muerte de Jesús.

3. Tenemos la esperanza del perdón

Y, si Cristo no ha resucitado, la fe de ustedes es ilusoria y todavía están en sus


pecados. En este caso, también están perdidos los que murieron en Cristo. Si
la esperanza que tenemos en Cristo fuera solo para esta vida, seríamos los
más desdichados de todos los mortales.
(1 Corintios 15:17-19)

La resurrección de Jesús no fue solo prueba de su deidad. También confirma


que los que ponemos nuestra fe en él podemos estar seguros de su perdón y
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de la vida eterna. ¡Jesús vive! Sabemos que nuestros pecados han sido
perdonados por medio de su sacrificio en la cruz.

Los pecados ya no nos esclavizan para siempre porque, con su resurrección,


Jesús venció el poder de las tinieblas sobre nosotros. En él somos libres,
tenemos su luz en nuestros corazones, la esperanza del perdón y la vida
eterna. Gracias a él no somos desdichados, ¡todo lo contrario! En él tenemos
dicha eterna, la salvación de nuestras almas.

Y NUESTRA FE TIENE VERDADERO VALOR

4. Viviremos con Jesús por la eternidad


Lo cierto es que Cristo ha sido levantado de entre los muertos, como primicias
de los que murieron. De hecho, ya que la muerte vino por medio de un hombre,
también por medio de un hombre viene la resurrección de los muertos. Pues
así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos volverán a vivir.
(1 Corintios 15:20-22)

¡Porque él vive, nosotros también viviremos! A través de Adán entraron el


pecado y la muerte al mundo. Pero Jesús venció la muerte para que nosotros
también estemos seguros de que volveremos a la vida. La muerte física no es
el final. En Cristo hay vida después de que nuestro cuerpo físico muera y él la
ganó para nosotros.

5. Jesús volverá
Después de su resurrección, Jesús se apareció y compartió con sus discípulos
sobre el reino de Dios por cuarenta días (Hechos 1:3). Luego de esos días "fue
elevado mientras ellos miraban, y una nube le recibió y le ocultó de sus ojos"
(Hechos 1:9).

Ellos se quedaron mirando fijamente al cielo mientras él se alejaba. De repente,


se les acercaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: Galileos,
¿qué hacen aquí mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido llevado de
entre ustedes al cielo, vendrá otra vez de la misma manera que lo han visto
irse.
(Hechos 1:10-11)

Jesús no se fue para siempre. ¡Él regresará! Y cuando regrese, vendrá a


reinar y a juzgar (Mateo 16:27; Apocalipsis 22:3-5 y 12-

De la misma forma en que le humillaron públicamente con la muerte en la cruz,


así mismo todo ojo verá la segunda venida del Señor Jesucristo. Todos
tendremos que reconocerle como lo que realmente es: Rey de Reyes y Señor
de Señores (Apocalipsis 1:7; Filipenses 2:8-11).
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