Factor reumatoide.
El factor reumatoide se utiliza principalmente para el diagnóstico de una enfermedad
autoinmune llamada artritis reumatoide.
Existe algo llamado autoinmunidad y ocurre en aquellas enfermedades en donde el
sistema inmunológico es el responsable del daño tisular, la inflamación, el dolor, es decir,
es el responsable de la afección de un tejido o de un órgano.
La autoinmunidad es la presencia de clones autorreactivos, es decir, un linfocito T o un
linfocito B que están reconociendo lo propio, como si fuera algo extraño la presencia de
este tipo de células condiciona la autoinmunidad.
Se puede identificar si un paciente tiene autoinmunidad a través de algunas pruebas de
laboratorio en donde se van a identificar anticuerpos que reconocen lo propio y que
reciben el nombre de autoanticuerpos. En este caso, los autoanticuerpos son producidos
por el linfocito B, pero a la vez son producidos por el estímulo recíproco que existe entre
el linfocito T y B.
Estos anticuerpos que el linfocito B autorreactivo produce son anticuerpos que van a
reconocer antígenos propios. Comúnmente, los autoanticuerpos de importancia clínica
son de tres tipos.
Tipo IgM.
Tipo IgG.
Tipo IgA.
Recientemente, viene ganando terreno la presencia de anticuerpos de tipo IgE (pero esa
no entra dentro de las tres importantes, es un datico curioso).
Estos tres anticuerpos tienen la característica de que pueden activar al sistema del
complemento, el cual va a tener tres funciones. La primera, lisis del patógeno. En
condiciones fisiológicas, lo que se va a destruir es la célula infectada, la bacteria, el hongo.
Pero en enfermedades autoinmunes (que es de lo que estamos hablando) lo que se va a
destruir son las células propias (plaqueta, glóbulo rojo, etc.).
Por ejemplo, en la púrpura trombocitopénica autoinmune hay presencia de
autoanticuerpos que reconocen a la plaqueta, activan el sistema del complemento y este,
a través del complejo de ataque a la membrana, rompe a la plaqueta. Esa respuesta
autoinmune disminuye el número de plaquetas y es por eso que el paciente comienza a
sangrar con la presencia de hematomas de color púrpura. La presencia de
autoanticuerpos dirigidos contra la propia plaqueta.
Si se cambia el blanco a glóbulos rojos, ocurre lo mismo. Van a haber autoanticuerpos que
reconocen al glóbulo rojo, activan el sistema del complemento y se destruye el glóbulo
rojo. Eso se llama anemia hemolítica autoinmune.
Se puede ubicar ese mismo escenario en diferentes tejidos. Por ejemplo, una encefalitis
autoinmune es una respuesta inflamatoria por la Presentación de autoanticuerpos que
reconocen algunos antígenos presentes en él encéfalo. Esos anticuerpos que reconocen
autoantígenos en el encéfalo inician la activación del complemento y se destruyen e
inflaman esas estructuras del encéfalo.
Pero si ese escenario se ubica a nivel del hígado, eso será una hepatitis autoinmune.
La presencia de autoanticuerpos no condiciona que el paciente tenga enfermedad, es por
eso que no es lo mismo autoinmunidad que enfermedad autoinmune. Hay algunos
pacientes que pueden tener en plasma autoanticuerpos y tal vez el hallazgo puede ser
incidental, es decir, es un paciente con autoinmunidad asintomática (sin enfermedad),
entonces la diferencia de este con un paciente con enfermedad autoinmune es que el
paciente con enfermedad autoinmune ya tiene signos y síntomas y presenta
manifestaciones clínicas secundarias a la presencia de esos anticuerpos como dolor,
inflamación, artralgias, mialgia, malestar general, fiebre recurrente.
Cuando ya hay manifestaciones clínicas producto de esos autoanticuerpos, es una
enfermedad autoinmune.
Para el diagnóstico de las enfermedades autoinmunes se dispone de una gran cantidad de
pruebas de laboratorio, la mayoría de ellas destinadas a identificar autoanticuerpos. Una
de las más comunes y frecuentes es la prueba de ANA, que quiere decir anticuerpos
antinucleares o anticuerpos contra el núcleo. Los anticuerpos antinucleares se subdividen
a su vez en dos.
Están los ENAs que son anticuerpos extractables del núcleo y están los anti-DNA. Si la
prueba de ANA resulta positiva con unos títulos iguales o mayores a 1 en 80, la conducta
es solicitar estos dos.
Es decir, primero se solicita ANA para tratar de identificar si hay o no autoanticuerpos
contra antígenos del núcleo y, si la prueba de laboratorio es positiva, se solicita ENA y anti-
DNA para tener un diagnóstico más preciso.
Este tipo de pruebas se utiliza muy frecuentemente en enfermedades del tejido conectivo,
como por ejemplo el lupus eritematoso sistémico y artritis reumatoide, que son las
enfermedades autoinmunes más comunes en nuestro medio.
Existe una enfermedad llamada Rupus que es la presencia simultáneamente tanto del
lupus como la artritis en el mismo paciente. Anteriormente se creía que el paciente tenía
lupus o tenía artritis. Hoy en día eso está reevaluado y un paciente puede tener dos y tres
enfermedades autoinmunes a la vez y ese es el concepto de poli autoinmunidad. El
paciente puede tener artritis reumatoide, lupus eritematoso sistémico, síndrome de
Sjögren o síndrome del hombre seco (joda que saldera hpta tener rupus o varias a la vez).
Otra prueba de laboratorio bastante frecuente es la prueba del factor reumatoide,
también conocido como factor reumatoideo. Por lo general, son autoanticuerpos que se
utilizan para el diagnóstico de artritis reumatoidea o artritis reumatoide.
Es importante tener claridad sobre el tipo de artritis porque el nombre está indicando
inflamación de la articulación, pero no todas las artritis son reumatoides se puede tener
artritis por una infección o por el acúmulo de cristales de ácido úrico lo que se conoce
como artritis gotosa (La gota) o se puede tener artritis por la presencia de autoanticuerpos
como es el caso de la artritis reumatoide.
Esta prueba consiste en identificar unos anticuerpos muy particulares que pueden ser de
tipo IgM, IgG o IgA. Esos anticuerpos tienen una particularidad y es que van a reconocer la
fracción constante o fracción cristalizable de las inmunoglobulinas G.
Un anticuerpo tiene la región FAP que es la región que se une a los antígenos (al epítope).
La parte de arriba es la región FAP fragmento de unión al antígeno, y la parte de abajo es
la región FC, que es la parte del anticuerpo que activa el complemento.
Un factor reumatoide es un autoanticuerpo que reconoce la región FC de la
inmunoglobulina G, es decir, la parte de abajo llamada isotipo (la parte de arriba se llama
idiotipo).
El tipo de anticuerpo (IgG, IgM, IgA) depende de la cadena pesada que tenga el
anticuerpo. Un anticuerpo tiene cuatro cadenas, dos pesadas y dos ligeras o livianas. Las
dos cadenas livianas pueden ser Kappa o Lambda y las cadenas pesadas pueden ser Alfa,
Gamma, Mu, Épsilon y Delta. Por ejemplo, la cadena pesada de la IgM es Mu y en la IgG es
Gamma y así sucesivamente.
Los factores reumatoides son autoanticuerpos que están presentes en el plasma o el
suero de un paciente con enfermedades autoinmunes, principalmente con artritis
reumatoide, y ese anticuerpo tiene la particularidad de reconocer la región FC de la
inmunoglobulina G.
El problema de esto es que si hay en el plasma anticuerpos que reconocen esta parte de la
inmunoglobulina G se forma un inmunocomplejo y esta estructura se va a depositar en
las pequeñas articulaciones, va a activar al sistema del complemento y va a iniciar un
proceso de lisis o destrucción a nivel articular lo cual conlleva un proceso inflamatorio
llamado artritis. Este tipo de enfermedades inflamatorias son crónicas porque son de
largo tiempo. Entonces este tipo de enfermedades por tener un comportamiento crónico
lamentablemente progresa el daño tisular producto de la respuesta autoinmune por la
acción del sistema del complemento y se deteriora el cartílago y la estructura articular lo
que produce inflamación y en el peor de los casos afección de la función de la articulación.
Los pacientes con artritis reumatoide pueden tener compromisos en todas las
articulaciones, tanto articulaciones pequeñas, medianas o grandes, por lo general de
forma bilateral, es decir, el compromiso de la articulación de la parte derecha es igual al
de la parte izquierda. Hay simetría. (21:40) Se llama eso.
Este tipo de pruebas se solicita ante presencia de una sospecha, es decir, impresión
diagnóstica, y los criterios para sospechar de un paciente con un trastorno autoinmune
son:
Pérdida de peso.
Dolor articular.
Dolor a nivel muscular.
Caída de cabello.
Fiebre recurrente.
Afección en el patrón del sueño.
Mala calidad de vida.
Irritabilidad.
Para el caso de una enfermedad autoinmune no local si no sistémica se hace un
hemograma para ver cómo están los leucocitos puede haber una leucocitosis con
neutrofilia típico de un proceso inflamatorio, se realiza una PCR que debe estar elevada en
inflamación, Otros reactantes de fase aguda, velocidad de sedimentación globular que
debe estar acelerada, ferritina y fibrinógeno.
Si se sospecha de enfermedad autoinmune, se realiza una prueba de ANA, pero si el
paciente refiere dolor en las articulaciones en horas de la mañana y eso limita el
movimiento y afecta el patrón del sueño, se le realiza una prueba de factor reumatoideo.
Existen otras pruebas dependiendo del contexto. Hay unas pruebas que se utilizan mucho
cuando se sospecha de vasculitis, que es inflamación a nivel del vaso sanguíneo. Existen
vasculitis autoinmunes que son una respuesta inflamatoria a nivel vascular por la
presencia de autoanticuerpos.
Estas vasculitis autoinmunes se diagnostican principalmente con una prueba de
laboratorio que se conoce como la prueba de ANCA anticuerpos contra el citoplasma del
neutrófilo y existen dos tipos ANCA-C y ANCA-P.
A nivel de laboratorio clínico, pueden existir dos tipos con un patrón centromérico (ANC-
C) y un patrón periférico (ANCA-P). Todo esto se hace con unas pruebas especiales que se
conocen como IFI inmunofluorescencia indirecta.
Existe otra prueba de laboratorio que también se utiliza para identificar autoanticuerpos
en el plasma En aquellos pacientes que tienden a presentar coágulos a nivel intravascular,
En aquellos pacientes que presentan tromboembolismo que puede generar un infarto a
nivel del músculo cardíaco un infarto o a nivel de la circulación encefálica, es decir, un
accidente tromboembólico.
En el caso de las mujeres, esos autoanticuerpos pueden generar en ellas abortos
espontáneos cuando quieren quedar embarazadas. Logran la gestación, pero no generan
una buena implantación.
Estas son unas enfermedades que se conocen como síndrome de anticuerpos
antifosfolípidos. Son unos autoanticuerpos que reconocen fosfolípidos de la membrana
y tienden a generar coágulos eso en algunas mujeres puede condicionar a que cuando
quedan embarazadas impidan la implantación del sincitio trofoblasto y ocurre un aborto
espontáneo, y tanto en hombres como en mujeres, esos anticuerpos también pueden
favorecer la formación de coágulos y generar accidentes vasculares.
Los síntomas ahí descritos pueden aparecer en pacientes sin artritis reumatoide, ya que
también son comunes en enfermedades infecciosas y tumores.