Mujeres en el taylorismo: un análisis crítico
Mujeres en el taylorismo: un análisis crítico
en el discurso taylorista
P
menino.
uede aseverarse que las mujeres han par-
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Aria Devónica Tánori Pina
El contexto discursivo que rodeó el ingreso femeninas pasaran a manos de los hombres. El
de las mujeres a las organizaciones vapor rompió con los tornos y ruecas y las hila-
doras y tejedoras tuvieron que buscar un puesto
El capitalismo imperante durante la Revolución en la fábrica textil. Pero los hombres, al ser los
industrial se convierte en un generador de dis- primeros en abandonar la casa en búsqueda de
cursos muy particulares que se transformaron en subsistencia, ingresan a realizar esos trabajos,
prácticas arraigadas en las organizaciones. Una antes considerados femeninos. Se produce una
de ellas es la separación entre la esfera industrial situación paradójica: en el nuevo discurso a las
y la doméstica. El trabajo doméstico se convirtió mujeres se les considera usurpadoras de puestos,
en servicio privado, lugar de producción de va- sin embargo, los varones también ocupan espa-
lores de uso. Su función era, a partir de ese mo- cios considerados de mujeres (Sullerot, 1970:90-
mento, la reproducción humana sin costo para la 91).
empresa (Artous, 1982:17). A todo lo anterior se añade que las empresas
Para facilitar que las mujeres realizaran ese tra- aprovechan muy bien los estereotipos sobre lo
bajo no remunerado, el capitalismo permitió que masculino y femenino y la división entre trabajo no
se difundiera un relato negativo de su inserción productivo (doméstico) y trabajo productivo (in-
en las organizaciones mismo que, además, tenía dustrial), para hacer una distribución de tareas
la ventaja de mantener los salarios y condicio- segregada, usando a las mujeres para las labo-
nes laborales convenientes para la producción res menos deseables. De este modo, la antigua
de ganancias de la empresa. En este discurso, la división sexual del trabajo3 se hizo más borrosa
mujer era vista como una ladrona del trabajo del y sinuosa al crear nuevas formas de separación
hombre y, además, empeoraba las condiciones e intercambiar actividades que se consideraban
laborales de ambos sexos como consecuencia de uno u otro sexo. Algo quedó claro: sin impor-
de la estrategia empresarial de utilizarlas —jun- tar cuál fuera la distinción entre lo masculino y
to con los niños y los inmigrantes— como arma lo femenino, la mujer siempre participaba en la
para disminuir pretensiones de aumentos de sa- sociedad y en la nueva economía en un estatus
larios o de mejora de las condiciones laborales inferior (Sullerot, 1970:103).
(Sullerot, 1970:87). Por otro lado, durante los siglos xviii, xix y to-
En este contexto prevalece una imagen de davía las primeras décadas del xx, se asiste a un
los trabajadores como recursos-objetos. Esto se discurso moralista y religioso que ensalza la vir-
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observa en las prácticas comunes de la época, tud de la mujer y su papel central como ama de
como la contratación de mujeres jóvenes y solteras casa y encargada de la familia. La mujer recibe
(superfluous woman),1 la creación de pensiones la “oportunidad” de trabajar, de salir de su papel
en las propias fábricas para alojar a los traba- principal, discurso que probablemente permi-
jadores, el establecimiento de relaciones con el tía a los antiguos empresarios no pagarles igual
Estado y la iglesia para el mantenimiento de una que a los hombres.
fuerza de trabajo cautiva para las empresas (wor- La mujer, socialmente, era un sujeto subordi-
khouses en Inglaterra), la práctica del derecho nado. No sólo en el hogar se sometía a su padre,
del señor2 por parte de los empresarios y la la- a sus hermanos o a su esposo, sino que también
bor en jornadas de trabajo de 12 a 18 horas en la fábrica estaba sujeta a los mandatos del
diarias en pésimas condiciones de salubridad y capataz, contramaestre, dueño y al encargado
seguridad. de la pensión. Era un recurso que podía ser fá-
Otra de las consecuencias que produjo el ca- cilmente manipulado y del que podía obtenerse
pitalismo, fue la transformación de economías una alta plusvalía. En este ambiente, las mujeres
agrícolas en industriales, y con ello el despla- eran sujetos de relatos contradictorios: por un
zamiento del trabajo artesanal. Esto llevó a que lado, amas de casa, madres, cuidadoras; por el
casi todas las producciones antes consideradas otro, individuos hábiles, veloces y precisos (ade-
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más de baratos). Mujeres frágiles, individuos a zacionales de la mejor forma y dar prioridad a la
los que había que cuidar; mujeres “hacedoras” tecnología y las máquinas sobre políticas de ba-
de las tareas más pesadas, desagradables y ruti- jos salarios e incremento de jornadas laborales.
narias, que ni siquiera los varones querrían rea- La consecuencia práctica de esta ideología fue
lizar.4 que orilló a las empresas a un replanteamiento
de la organización y cómo administrarla. En el
El taylorismo como la innovación antiguo taller, compuesto por una estructura en
organizacional del siglo xx la que destacaban el maestro, capataz y apren-
diz, la organización se implementaba mediante
Como puede deducirse del anterior repaso histó- formas simples de instrucción. El dueño del ne-
rico, desde los inicios de la Revolución industrial gocio se encontraba siempre presente y dispo-
la mujer ya mostraba una incursión de facto en nible para controlar y dirigir todo. Pero con la
las organizaciones, pero su presencia no influyó Revolución industrial los negocios adquirieron
en la construcción y presentación de una narra- una escala enorme y la empresa privada tuvo
ción pública que resaltara su importancia, así que recurrir al único modelo disponible: el mili-
como tampoco las modificaciones que ocasionó tar y burocrático. No es sino hasta fines del siglo
en el discurso y prácticas de las organizaciones xix, con el trabajo de Taylor y su administración
y la sociedad en general. científica, cuando se puede hablar de “el primer
Con el concepto de narración pública5 se intento sistemático por imponer una ideología y
hace referencia al relato que se promueve abier- estrategia sobre el comportamiento industrial y or-
tamente, en el caso de este documento, sobre el ganizacional” (Clegg y Dunkerley, 1980:72-75).
sujeto mujer trabajadora. Se encontró que desde Se puede derivar, a partir de la información
los inicios de lo que puede ser llamado “organi- anterior, que los modelos pretayloristas perdu-
zación moderna”, la mujer es actriz de una obra raron durante mucho tiempo en las fábricas, ya
donde predominan contradicciones, mezcla de que continuaban siendo útiles. En diversos paí-
enunciados “moralinos” y “economicistas” en ses de Europa, como Inglaterra, las empresas se
los que la obtención de ganancia por parte de los beneficiaban de la la reserva de mano de obra
empresarios promueve la utilización de la em- desempleada (como la de mujeres, niños y mi-
presa de “las cualidades femeninas”. grantes), la constante inseguridad en el empleo y
La incursión femenina en las organizaciones la miseria, así como del pago por pieza.
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ró como el nuevo régimen de acumulación de rante las guerras. El estudio de tiempos y movi-
capital que, ayudado por el estudio de tiempos mientos tomó en las fábricas, durante la primera
y movimientos de la administración científica, y segunda Guerra Mundial, una de sus máximas
permitió a la empresa imponer sus propios rit- expresiones al utilizar lo más eficientemente po-
mos y normas a la producción de mercancías. sible las “habilidades y cualidades” de las muje-
Por último, el Estado incursionó también por me- res. Incluso se dio un más claro traslado que en
dio de su participación en la regulación y control estadios anteriores de las mujeres hacia ocupa-
social, convirtiéndose en el operador general del ciones consideradas masculinas, en la industria
trabajo asalariado (2005:2-5). armamentista, y en general los tres sectores de
Otro de los problemas que las organizaciones la economía. Además, las mujeres se enfrenta-
resolvieron con el taylorismo fue el sindicalis- ron a un incremento de su capacitación y a la
mo, que tanto en las potencias europeas como incursión en trabajos profesionales y educación
en Estados Unidos era muy fuerte. Incluso hay universitaria.
quienes afirman que esto, en particular, fue lo Pero esta participación de hecho en las orga-
que mayormente persuadió a los empresarios nizaciones no es recogida por la teoría organi-
para preocuparse del control del trabajo. El ofi- zacional. Incluso los autores importantes de la
cio constituyó “de manera sistemática y general época, como Taylor, hicieron caso omiso de
—durante todo el siglo xix— la piedra angular las características femeninas cuando expusieron las
sobre la que (fue) construida la organización virtudes de sus planteamientos. Aun cuando en
obrera, su capacidad de resistencia, su fuerza” las organizaciones se alababa a las trabajadoras,
(Coriat, 2005:13). en contraposición a los varones, la celeridad, la
Frederick Winslow Taylor produjo un cuerpo parsimonia, la paciencia, sensibilidad motriz,
de conocimiento que controlaba el trabajo tan- precisión e incluso obediencia, y se aprovecha-
to ideológica (mediante la determinación de es- ban grandemente mediante procesos de trabajo
fuerzos) como técnicamente (diseño de tareas), diseñados a través de estudios de tiempos y mo-
configurando un empleado solitario e indivi- vimientos, los teóricos de las organizaciones
dualista. Señaló la importancia de descomponer insistieron en dibujar un trabajador genérico y
el proceso de producción en sus mínimos ele- completamente neutral.
mentos, elevando la productividad y buscando
evitar la que consideraba “inherente flojera del Mujer-económica, mujer-máquina:
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La compañía en particular había funcionado casi Habría que analizar a profundidad si tal incre-
10 años con una jornada laboral ordinaria, hasta mento no se debió más bien al temor de las em-
que decidió que era momento de reorganizarse, pleadas ante los continuos cambios y a perder
de modo que las más de 120 chicas que hacían sus ingresos, y no al éxito de la administración
ese trabajo fueran habilidosas en sus labores científica en el establecimiento. Además, puede
(Taylor, 1911a y 1911b). discernirse sin necesidad de ir más lejos en el
Las inspectoras trabajaban diez horas y media relato, la intransigencia con la que eran aplica-
por día, incluyendo medio día los sábados. Su ac- dos los métodos por parte de la administración,
tividad consistía en poner las pequeñas bolas de así como la prontitud para justificar el éxito del
acero pulidas en el pliegue entre dos dedos de la nuevo sistema.
mano izquierda; mientras eran giradas una y otra Para dar sustento a su principio de selección
vez, se les examinaba bajo una fuerte luz. Luego, de los trabajadores —con base en las caracterís-
con la ayuda de un imán sostenido con la mano ticas más adecuadas a cada actividad—, Taylor
derecha, se tomaban los balines defectuosos y se (1911a, 1911b) cita en sus libros los estudios
depositaban en cajas especiales (Taylor, 1911a fisiológicos que se habían venido realizando
y 1911b). en distintas universidades. Entre estos relata los
Las mujeres buscaban cuatro tipos de defec- experimentos conducidos para conocer lo que
tos: indentaciones, rasguños, blandura en el ma- llamaban “coeficiente personal”. Cuenta que exá-
terial y fracturas por calor. Tal actividad requería menes aplicados a distintos individuos mostra-
un enorme esfuerzo de atención y concentra- ron, de forma concluyente, grandes diferencias
ción, pues los defectos —a menos que se tuviera personales en tal coeficiente. Se pensaba que al-
un ojo bien entrenado— eran difíciles de notar gunos individuos nacían con inusuales poderes
(Taylor, 1911a y 1911b). Por tal razón, las ins- de percepción, acompañados de un potencial de
pectoras se encontraban en un continuo estado respuesta muy alto. El mensaje era casi instantá-
de tensión, a pesar de trabajar sentadas y no rea- neamente transmitido del ojo al cerebro, y éste
lizar un gasto de energía física muy grande. respondía rápidamente enviando el mensaje co-
No obstante, Taylor encontró que las chicas rrecto a la mano. De las personas de este tipo
pasaban ociosas gran parte de la jornada labo- se decía que tenían “un bajo coeficiente perso-
ral, lo que atribuyó al largo periodo de trabajo. nal”, mientras que aquellos de baja percepción
Por tal razón, sugirió acortar media hora el día. y acción, se les consideraba de “alto coeficiente
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traducir en un deterioro de la calidad del pro- Estas medidas convirtieron las labores en una se-
ducto. Debido a que la razón de ser del puesto cuencia, donde las mujeres tenían que compor-
era vigilar la calidad de los balines, ésta era una tarse como una máquina que podía encenderse
situación que no podía permitirse. Para evitarlo, y apagarse a voluntad de sus empleadores. A esta
se tomaron medidas para hacer imposible que medida se sumó la separación de las empleadas
las trabajadoras aligeraran su trabajo sin que ello como forma de evitar que platicaran durante los
fuera notado. Esto se logró a través del estableci- periodos de trabajo (Taylor, 1911a y 1911b). El
miento de una sobreinspección. mismo Taylor reconoce que para muchos su sis-
Se elaboró, además, un método para revisar tema convertía al trabajador en un hombre de
la honestidad y precisión de la sobreinspec- madera, un autómata, y que se hacían saber co-
ción. Cada dos o tres días el capataz preparaba mentarios respecto a la falta de libertad sobre el
un conjunto de balines entre los que mezclaba proceso productivo.
algunos con defectos de cada tipo. Ni las ins- La aplicación de estas restricciones nos infor-
pectoras ni las encargadas de la sobreinspección ma de una visión del trabajador como un indi-
tenían forma de distinguir este lote preparado de viduo principalmente flojo, e interesado sólo en
los otros. De esta forma se removía la tentación el logro de recompensas materiales (incremento
de aligerar el trabajo o hacer devoluciones falsas de salarios). Es un sujeto al que se debe contro-
(Taylor, 1911a y 1911b). lar estrechamente para evitar que incurra en la
Después de este paso, para asegurar el incre- distracción y en prácticas de resistencia a las se-
mento de la producción, se comenzó a llevar cuencias de producción establecidas por el ne-
un registro de la cantidad y calidad de trabajo gocio.
realizado. Esto permitía al capataz usar a su fa- Como premio a la complacencia con el nuevo
vor la ambición de las inspectoras, por medio ritmo de trabajo, la empresa arregló el pago de
del alza salarial de aquellas que entregaban ma- un bono o premio cuando las trabajadoras cum-
yor cantidad y mejor calidad, a la vez que podía plieran con su tarea. Esto se hizo estableciendo
identificarse a las “incorregiblemente lentas y una tasa diferencial por pieza. Bajo este sistema,
despreocupadas” para eliminarlas del proceso o el pago de cada chica se incrementó en propor-
reducirles el salario (Taylor, 1911a y 1911b). ción a la cantidad y la precisión de su producción
Se observó el modo en que las chicas usaban (Taylor, 1911a y 1911b).
su tiempo de trabajo y se desarrolló un estudio Taylor reconoce que las inspectoras fueron
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“personalidades elementales” como las de las final sólo representaban la aplicación de más es-
mujeres inspectoras o los niños. Esto último deja fuerzo mental y físico, a pesar de los periodos de
entrever una posición prejuiciosa respecto al ca- descanso y otros beneficios introducidos.
rácter de las mujeres, a las que de algún modo Las autoras comienzan por mencionar que de
consideraba inferiores a los varones. la diversidad de empresas en las que la adminis-
En sus esquemas de recompensa queda implí- tración científica entró con gran empuje durante
cito también su entendimiento de la naturaleza las dos ultimas décadas del siglo xix y la primera
individualista de las personas. Pensaba que una del siglo xx, al menos tres empleaban mujeres.
de las razones de la ineficiencia de los esquemas Reconocen que el grado en que el nuevo sistema
en los que se compartían ganancias era que no se hallaba incorporado no era igual entre ellas y
se daba libertad al individuo de desarrollar su que en algunas se encontraba más o menos utili-
ambición. Para él, la ambición era y siempre se- zado. Otro dato interesante es que tales empresas
ría el incentivo más poderoso para garantizar el se podían considerar características de espacios
esfuerzo. Además, razonaba, esos sistemas pre- donde se aceptaba gran cantidad de mujeres,
sentan grandes dificultades porque el trabajador, incluso desde los comienzos de la Revolución
aunque podría aceptar compartir sus ganancias, industrial. Esto se debe a que ahí se realizaban
no haría lo mismo con las pérdidas. actividades que tenían extremo parecido con la-
Para la empresa, la implantación del sistema bores domésticas.
fue todo un éxito: 35 chicas quedaron haciendo El recuento que hacen es específicamente de
el trabajo que antes realizaban 120. Además, la un molino de algodón en New Jersey, una blan-
precisión y rapidez del proceso de inspección se queaduría en Delaware y una fábrica de termi-
incrementó en dos tercios. Aumentó sustancial- nado de telas en New England. Sus propósitos
mente la calidad del producto, hubo una reduc- fueron los siguientes: “presentar una crónica tan
ción en costos de inspección y se consideró que clara como ha sido posible obtener del efecto
mejoraron las relaciones entre los empleados y de los métodos de la administración científica en
los empleadores. las fortunas de las trabajadoras especialmente las
horas, salarios y la salud general de las mujeres
Una lectura femenina del taylorismo trabajadoras en estas casas…” (Ainslee y Wyatt,
en los albores del siglo xx 1914:807). Para hacer algunos señalamientos in-
teresantes, se retoma el caso de la blanqueaduría
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salarial, el propio hecho de la utilización de nue- acuerdo con los nuevos periodos de descanso
vos métodos de trabajo tuvo incidencia en que se y optaron por unirlos en dos descansos de 50
iniciara la huelga (Ainslee y Wyatt, 1914:812). minutos, uno a mitad del día y otro a mitad de
El establecimiento de terminado de telas blan- la tarde. Las autoras consignan que esto produjo
queaba, almidonaba y calandraba bombasí, mu- efectos adversos: crearon un ambiente donde el
selina, percal y telas de camisa y las doblada y alargamiento del periodo de trabajo se hacía in-
empaquetaba para su embarque. Se relata que soportable, con descansos tan largos que se ter-
la fábrica tenía buena iluminación, ventilación minaban aprovechando para realizar actividades
y una excelente situación en un terreno abierto. no relacionadas con la producción.
Trabajaban alrededor de 200 mujeres jóvenes, Destaca que las inconformidades con el nuevo
entre americanas, de la Canadá francesa, escocesas sistema fueron minimizadas en la medida de lo
e inglesas, bajo el sistema de bono por tareas. posible. Asimismo, es evidente que las mejoras
Según la descripción, vivían con sus familias en a los métodos de trabajo hacían las labores más
casas bien construidas y en lugares de buen as- cansadas y estresantes, al incluir operaciones en
pecto, con excepción de sólo algunas de ellas. las que la trabajadora no podría dedicar ni un
Uno de los procesos donde se empleaba a mu- solo minuto a actividades distintas a las que se le
jeres consistía en mantener tela corriendo a través había definido.
de una máquina bastidor. El proceso podía ser de Otro proceso implicaba pasar la tela ya seca
dos tipos, dependiendo de la tecnología usada: en por una máquina que la medía. La actividad de
uno, dos chicas se sentaban cada una cuidando las obreras consistía en pararse bajo el marco
una punta de la tela y manteniéndola derecha en de la máquina y sostener los brazos de made-
los ganchos del bastidor. Con nuevas máquinas, ra que hacían la medición. Sus operaciones,
sólo una chica cuidaba ambos bordes de tela y además, consistían en vigilar el funcionamiento
podía estar sentada o parada (Ainslee y Wyatt, de la máquina, marcar defectos en el material,
1914:813). parar la máquina cuando se acabara la tela y
Normalmente estas máquinas bastidor funcio- cargarla hasta una mesa donde la tomaban los
naban lentamente, lo que influía en la monotonía encargados de doblarla e inspeccionarla.
del trabajo. Las mujeres recibían salarios de $6 Cuando se introdujo el sistema de bonos en el
dólares por semana, descansaban tres cuartos de área donde se medía el material más pesado, las
hora en la mañana y otros tres cuartos en la tar- máquinas se elevaron sobre plataformas para que
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de, se daba un periodo del mismo tiempo para la pila de tela estuviera al nivel con una mesa ad-
tomar alimentos al medio día, hacia la mitad de yacente, evitando que la trabajadora la cargara.
un día de trabajo de 10 horas y media. Cuando se La máquina corría con más rapidez y la tarea se
introdujo la administración científica, las chicas incrementó de 115 piezas a 610, el salario de
sólo trabajaban por periodos de 1:20 hr. Tenían tiempo completo subió a $10 dólares, disminu-
20 minutos de descanso, lo que hacía que se in- yéndose 45 minutos de tiempo de trabajo.
tercalaran los periodos de descanso y trabajo du- Una de las características de este proceso es
rante el día. Ahora las máquinas corrían con más que la máquina se paraba presionando con el
rapidez. La tarea de las chicas era pasar 32 000 pie derecho un pedal. Las mujeres a las que se
yardas por día y, si alcanzaban el bono, ganaban les cuestionó sobre ello, expresaron que esto no
hasta $9 dólares. Así, la productividad se incre- significaba ningún esfuerzo o dificultad espe-
mentó en 60% (Ainslee y Wyatt, 1914:813). cial para ellas, pero cuando se consultó con un
Queda señalado en el documento que las chi- médico, se encontró que en los últimos 10 años
cas que trabajaban con las máquinas bastidor se muchas mujeres habían presentado síntomas ad-
sintieron contentas con los cambios y alabaron versos (Ainslee y Wyatt, 1914:815).
el nuevo sistema. Sin embargo, en otra parte de Por otro lado, el incremento de la velocidad
la fábrica las trabajadoras no habían estado de en las máquinas de medición aumentó el núme-
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trabajo extradoméstico sea visto sólo como una más importante es que, con su apuesta, sin que-
ayuda familiar. rer favoreció la magnificación de esa situación,
De la idea de que la mujer no tenía la misma que se tradujo, en algunos casos, en condiciones
capacidad intelectual y física que el varón, nació laborales para las mujeres aún peores de las que
el sustento para su asignación a trabajos ad hoc ya tenían. A este respecto, autoras como Lagrave
y poco calificados, ya que se consideraba que (1991) y Sullerot (1970) señalan que la mujer es,
la mayor parte de sus habilidades se encontraba incluso, el perfecto trabajador taylorizado.
en las tareas del hogar. Esto favoreció, a su vez, En opinión de Sullerot (1970:149), se apren-
una segregación laboral7 de la que se benefició dió pronto que la mujer era dedicada, poseía una
la empresa. “natural complacencia” y aguantaba enormes
Se alaban sólo aquellas virtudes femeninas jornadas aun con bajos salarios. Incluso en las
que convienen a las organizaciones, como rapi- fábricas comenzaron a modificarse los procesos
dez, concentración, docilidad y prestancia de las de trabajo y adaptaron su material para utilizar
mujeres. Se utilizan los aspectos negativos del lo más provechosamente posible sus aptitudes
discurso para dar sustento a pagarles menos que especiales de celeridad, que remediaban su falta
a los varones y no ofrecerles buenas condiciones de fuerza muscular. Dichas fábricas pasaron por
de trabajo. La segregación en esto también des- procesos de racionalización en los que el taylo-
empeña un papel importante, pues al asignárse- rismo y el trabajo en cadena se hicieron centra-
les espacios feminizados (que se caracterizaban les y facilitaron el trabajo de las mujeres.
por reproducir las tareas domésticas), también se Por su parte, Lagrave (1991:86) señala que se
sustentaba el menor pago por la supuesta menor trató de hacer rentables las cualidades femeninas
calificación que requerían. naturales. Cita a Maurice Frois (1926:63), quien
Estas ideas en el discurso social de la época se decía: “las mujeres se distinguen por su valor,
encuentran, de una forma u otra, patentes tam- su habilidad en los trabajos que requieren una
bién en el trabajo de Taylor. Aspecto que pue- gran sensibilidad motriz, movimientos rápidos y
de retomarse, por ejemplo, de sus comentarios precisos. Por otra parte, la mujer es buena ad-
acerca de la personalidad femenina. Pero algo ministradora, previsora por naturaleza, e incluso
mucho más necesario de rescatar es que la mujer ávida de ganancias; a veces, una ligera ganancia
estaba presente en las demostraciones empíricas suplementaria basta para que trabaje por encima
de los principios de Taylor, pero no así en sus de sus fuerzas”.
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enunciados teóricos. En éstos sólo aparecen re- Sin entrar en más detalle en las descripciones
tazos de discurso estereotipados que —sobre la presentadas por Ainslee y Wyatt (1914), se dirá
mujer en las organizaciones—, la sociedad de- solamente que presentan un panorama en el que
claraba a los cuatro vientos. los laureados beneficios de los estudios de tiem-
La trabajadora que Taylor pretende presentar pos y movimientos se tradujeron, en realidad, en
en Shop Management y Principios de adminis- el incremento del ritmo de trabajo y malestares
tración científica no es una trabajadora, sino un físicos y mentales para algunas trabajadoras, pér-
sujeto neutral. Pero las descripciones que nos dida del empleo para muchos y en el traspaso de
presenta en sus páginas no tienen nada de eso. tareas realizadas por mujeres a varones.
No hay nada de neutral en los relatos sobre las Aunque esto último aparece descrito como un
inspectoras de balines que eran contratadas por resultado negativo para las mujeres, es necesario
poseer características que las hacían más ade- señalar también su matiz positivo. Quizá no en
cuadas que los varones para esa tarea. El trabajo ese momento, sino en años posteriores, puede
era estresante, minucioso, requería parsimonia, encontrarse que la mujer comenzó también a
paciencia e industria. incursionar en ocupaciones consideradas típica-
El trabajo que describe Taylor está sustentado mente masculinas. Pero de hecho, la simple in-
fuertemente en estereotipos de género,8 pero lo serción de la mujer en el espacio organizacional
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Aria Devónica Tánori Pina
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