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Oremos Con La Lectio Divina

El documento promueve la práctica de la Lectio Divina en las familias como un medio para fomentar la oración y el diálogo con Dios. Se enfatiza la importancia de la Palabra de Dios en la vida familiar, destacando su potencial para transformar y guiar a los miembros hacia una relación más profunda con el Señor. Se ofrecen pasos y recomendaciones para llevar a cabo esta práctica de manera efectiva, invitando a las familias a hacer de su hogar una iglesia doméstica.
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Oremos Con La Lectio Divina

El documento promueve la práctica de la Lectio Divina en las familias como un medio para fomentar la oración y el diálogo con Dios. Se enfatiza la importancia de la Palabra de Dios en la vida familiar, destacando su potencial para transformar y guiar a los miembros hacia una relación más profunda con el Señor. Se ofrecen pasos y recomendaciones para llevar a cabo esta práctica de manera efectiva, invitando a las familias a hacer de su hogar una iglesia doméstica.
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Pastoral Familiar

Promover en las familias la


oración familiar mediante la
práctica de la Lectio Divina
que permite, de manera
simultánea, leer la Palabra
de Dios y establecer un
diálogo con el Padre.
«La palabra del Señor llegó a Jeremías por
segunda vez, mientras todavía estaba detenido
en el patio de la guardia, en estos términos: “Así
habla el Señor que hizo la tierra y la formó para FOTO
que subsistiera” ¡su nombre es el Señor!
“Invócame y yo te responderé, y te anunciaré
cosas grandes e impenetrables, que tú no
conocías.”» (Je 33, 1-3)
• «Haz de tu casa una Iglesia» Con estas palabras
de san Juan Crisóstomo destacamos la
importancia de la familia como iglesia doméstica
donde la Palabra de Dios este presente, para
acompañar, anunciar, y testimoniar el encuentro
permanente con el Señor, renovando la
esperanza y, apuntando a la naturaleza y misión
de la Iglesia.

• La Palabra tiene en sí una potencialidad que no


podemos predecir. El Evangelio habla de una
semilla que, una vez sembrada, crece por sí sola,
también cuando el agricultor duerme (cf. Mc
4,26-29). La familia debe aceptar esa libertad de
la Palabra, que es eficaz a su manera, y de
formas muy diversas que suelen superar
nuestras previsiones y romper nuestros
esquemas.
• Leer hoy los signos de los tiempos a la luz de la
Palabra de Dios, puede hacer del hogar una
iglesia doméstica más robusta, que toque
resortes emotivos y vitales profundos, es inspirar
a todos los miembros del núcleo familiar a
experimentar a Dios en forma nueva, a practicar
el silencio, a amar, obedecer, acoger y trabajar.
Es fundamental que la Palabra revelada fecunde
en la familia.

• «Les abrió la mente para comprender las


Escrituras...» (Lc 24,45). Esta es la certeza que
sostiene a todo aquel que se acerca a la
Escritura para gustar la Palabra contenida en
ella. El entrelazamiento de la Palabra de Dios y
las palabras humanas marca y orienta la vida de
los hombres y mujeres que quieren conocer a
Dios en Cristo Jesús Palabra hecha carne.
La Lectio Divina que significa «lectura orante de la Palabra de
Dios», es precisamente ese diálogo amoroso con el Padre, en
unión con el Hijo e iluminados por el Espíritu Santo. Es un método
de oración, que suscita un encuentro personal con Dios, una
forma que nos enseña a leer, meditar y vivir la Palabra.

Cuando leemos un pasaje de la Biblia, éste nos invita a conocer a


Dios de un modo más personal, y especialmente a su Hijo
Jesucristo adentrándonos en su persona en las distintas
circunstancias cotidianas. De este modo, nos ayuda a nosotros,
aprendiendo de su vida, a responder a la nuestra, interpelando
nuestros pensamientos, y nuestra manera de actuar
El Papa Benedicto XVI nos recomienda esta antigua práctica: "La
lectura asidua de la Sagrada Escritura acompañada por la oración
permite este íntimo diálogo en el que, a través de la lectura, se
escucha a Dios que habla, y a través de la oración, se le responde
con una confiada apertura del corazón".

Por ejemplo, en su Exhortación Apostólica Verbum Domini, en el número


24 nos dice estas dos valiosas frases:

“La Palabra divina nos introduce a cada uno en el coloquio con el Señor:
el Dios que habla nos enseña cómo podemos hablar con Él. Pensamos
espontáneamente en el Libro de los Salmos, donde se nos ofrecen las
palabras con que podemos dirigirnos a él, presentarle nuestra vida en
coloquio ante él y transformar así la vida misma en un movimiento hacia
él”

“Así, la palabra que el hombre dirige a Dios se hace también Palabra de


Dios, confirmando el carácter dialogal de toda la revelación cristiana, y
toda la existencia del hombre se convierte en un diálogo con Dios que
habla y escucha, que llama y mueve nuestra vida. La Palabra de Dios
revela aquí que toda la existencia del hombre está bajo la llamada
divina.”
Orar con la Palabra de Dios es una forma de oración que requiere
seguir estos pasos:

1. Lectura (lectio): leer y escuchar a la palabra de Dios en la Biblia

2. Meditación (meditatio): pensar en lo que Dios nos está diciendo

3. Oración (oratio): responder a Dios (alabar, dar gracias, pedir)

4. Contemplación (contemplatio): encontrar a Dios en el silencio

5. Acción (actio): dejar que algo cambiará en mi/nuestra vida


De manera práctica, se hacen respondiendo las siguientes
preguntas:

1. Lectura – ¿Qué dice el texto de la Biblia?

2. Meditación – ¿Qué me/nos dice Dios por medio del texto bíblico?

3. Oración – ¿Qué quiero/queremos decirle a Dios?

4. Contemplación – ¿Siento a Dios dentro de mí?

5. Acción – ¿Qué voy/vamos a hacer o cambiar?

Podemos orar con la Palabra de manera individual, en pareja (novios,


esposos), o en grupos, pero en este último caso con respuestas
personales a cada pregunta.
Con este método de oración se busca:

1. Comprensión del texto bíblico: Autor, tiempo o época cuando que fue escrito, personajes,
realidad en la que vivieron, costumbres, lengua, cultura, etc. (exégesis)

2. Interpretación del texto bíblico como mensaje para la realidad de vida actual de cada
persona que ora con la Palabra (hermenéutica).

3. Utilizar diferentes formas de oración: acción de gracias, alabanza, petición, perdón,


intercesión.

4. En silencio sentir la presencia de Dios que con los brazos abiertos recibe y escucha a quien
se dirige a Él. Es tan importante el papel del Espíritu Santo en esta parte que ha sido
enfatizado por escritores espirituales cristianos durante siglos.

5. Generar un compromiso de llevar a la práctica lo que el Señor le ha pedido en cada persona


que ha participado de la Lectio Divina.
Recomendaciones para orar con la Lectio Divina:

1. Para lograr un estado de ánimo tranquilo y sereno, se recomienda la


preparación antes de la Lectio Divina. Un ejemplo sería sentarse en
silencio y así mismo invocar al Espíritu Santo para que ilumine y guie
la lectura de la Escritura que se ha seleccionado para orar.

2. Tomar solamente unos pocos versículos en cada momento de


oración.

3. Iniciar con el Nuevo Testamento por la facilidad para leer e


interpretar la Palabra y porque se hace más cercana por el
encuentro con Jesucristo, quien nos dijo «Yo soy el Camino, la
Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si ustedes me
conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen
y lo han visto». (Jn 14, 6-7)

4. Dar un tiempo prudencial para responder cada pregunta y si se hace


en grupo dar espacio para que algunas personas compartan sus
respuestas.

5. Si se hace esta oración de manera grupal tener presente que Dios


nos habla de manera individual y por ello, no hay que responder en
plural ni pretender que todos se expresen igual. Luego como
comunidad pueden sacar unos compromisos de acuerdo con lo que
cada participante ha vivido.
Una invitación muy especial a que en familia oren con la Lectio
Divina, porque permite el dialogo amoroso con Dios desde su
Divina Palabra, iluminados por el Espíritu Santo y bajo el amparo
de la Sagrada Familia de Nazaret, que siendo fieles a las prácticas
religiosas de su tiempo dentro del pueblo judío, leían la Palabra
de Dios y oraban diariamente.

Las respuestas a cada pregunta de la Lectio Divina las pueden


hacer desde la experiencia individual de cada miembro de la
familia y también desde lo que Dios le habla a toda la familia.
ORACIÓN

Padre celestial, te damos gracias por tu amor,


Porque siempre estás presente en nuestras vidas
y porque tu bondad, que es infinita, anima nuestra
existencia.
Te pedimos que, por acción del Espíritu Santo,
nos guíes en este momento de oración
y nos ayudes a entender, acoger y hacer vida tu Palabra.
Que nos ayude a tener una relación profunda contigo,
porque queremos ser obedientes a tus mandamientos
y a hacer vida con los demás,
especialmente en nuestras familias
la experiencia de amor que sentimos
en cada momento de oración.
Te lo pedimos a ti que vives y reinas por los siglos de los
siglo. Amén.
@arquidiocesisdepopayan @arquidiocesisdepopayan_oficial www.arquidiocesisdepopayan.org

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