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Medicent Electrón. 2020 Jul.-Sep. 24 (3) : E Issn: 1029 3043 - RNPS 1820

El SARS-CoV-2 presenta una alta carga viral en la cavidad nasal y es altamente transmisible, con un número reproductivo efectivo (R0) estimado entre 2 y 6.4. La transmisión puede ocurrir a través de gotas, contacto, aerosoles y potencialmente por el sistema digestivo, y los pacientes asintomáticos también pueden ser contagiosos. Los síntomas más comunes incluyen fiebre, tos y disnea, y los ancianos o aquellos con comorbilidades tienen un mayor riesgo de desarrollar complicaciones graves.

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Medicent Electrón. 2020 Jul.-Sep. 24 (3) : E Issn: 1029 3043 - RNPS 1820

El SARS-CoV-2 presenta una alta carga viral en la cavidad nasal y es altamente transmisible, con un número reproductivo efectivo (R0) estimado entre 2 y 6.4. La transmisión puede ocurrir a través de gotas, contacto, aerosoles y potencialmente por el sistema digestivo, y los pacientes asintomáticos también pueden ser contagiosos. Los síntomas más comunes incluyen fiebre, tos y disnea, y los ancianos o aquellos con comorbilidades tienen un mayor riesgo de desarrollar complicaciones graves.

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Los estudios han demostrado mayores cargas virales en la cavidad nasal
en comparación con la garganta, no hay diferencia en la carga viral entre
personas sintomáticas y asintomáticas. (61) Los pacientes pueden ser
infecciosos mientras los síntomas duran, e incluso en la recuperación
clínica, algunas personas pueden actuar como súper-transmisores según
el número de personas con las que tenga contacto.(60)
Se ha encontrado que el SARS-CoV-2 tiene niveles más altos de
transmisibilidad y riesgo de pandemia que el SARS CoV. Datos iniciales
muestran que el número reproductivo efectivo o básico (R0) calculado
para COVID es de 2,2; cada paciente puede, en promedio, contagiar de la
infección a más de dos personas sanas. Por otra parte, el R0 de SARS-CoV
fue de 2, y para la pandemia por gripe H1N1 en 2009 el R0 fue de 1,3. (62)
Diferentes estudios de la COVID-19 han estimado que el rango de
reproducción básica (R0) está entre 2 y 6,4,(63) y algunos estudios
informaron un tiempo de duplicación de la epidemia de 1,8 días. (64)

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El período de incubación corresponde al tiempo transcurrido entre el


momento de la exposición al agente infeccioso, y la aparición de signos y
síntomas de la enfermedad; es esencial conocerlo para el control de
infecciones y determinar la duración del aislamiento. Se tomó en su inicio
10 casos y se determinó un período de incubación promedio de 5,2 días
(intervalo de confianza del 95 % [IC 95 %], 4,1- 7); el percentil 95 de la
distribución fue de 12,5 días (IC 95 %, 9,2-18).(65) Otro estudio con 125
pacientes indicó que la mediana del período de incubación fue de 4,75
días (rango intercuartil: 3 – 7,2).
Los coronavirus tienen como huésped el murciélago, (30) por lo que se
considera una enfermedad de origen zoonótico. Se han realizado esfuerzos
para buscar el huésped intermedio a través del cual se propagó a los
humanos, y se especula que los pangolines pudieran estar vinculados; sin
embargo, hasta la fecha no hay certeza de esta teoría. (65)
En las últimas pautas de las autoridades sanitarias chinas se describieron
tres rutas principales de transmisión para la COVID-19:

1) Transmisión de gotas. Se informó que la transmisión ocurre cuando


gotitas respiratorias (como se produce cuando una persona infectada tose
o estornuda), son ingeridas o inhaladas por individuos cercanos.
2) Transmisión de contacto. Puede ocurrir cuando un sujeto toca una
superficie u objeto contaminado con el virus y posteriormente tocar su
boca, nariz u ojos.
3) Transmisión por aerosol. Puede ocurrir cuando las gotas respiratorias se
mezclan en el aire, en forma de aerosoles, y puede causar infección
cuando se inhala una dosis alta de aerosoles en un ambiente
relativamente cerrado.(66,67)

Un estudio también indicó el sistema digestivo como una ruta potencial de


transmisión, dado que algunos pacientes tenían molestias abdominales y
diarrea; se encontró que el receptor ACE2 se expresó altamente en
enterocitos de íleon y colon.(68) 2

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Datos limitados han demostrado que el ARN viral podría detectarse en el
plasma o suero de pacientes con la COVID-19. De los primeros 41
pacientes en la ciudad de Wuhan, se encontró viremia en 6 (15 %), lo que
sugiere una muy baja concentración

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de ARN, sin encontrar diferencia entre casos graves y leves. (69) La


Asociación americana de bancos de sangre, la administración de drogas y
alimentos, conocida como FDA por sus siglas en inglés, y el centro de
control de enfermedades de Estados Unidos (CDC) actualmente no
recomendaron ninguna acción en la recolección y análisis de sangre,
porque no hay datos que sugieran un riesgo de transmisión por transfusión
de SARS-CoV-2.(70)
Hay informes que revelan que hay pacientes infectados asintomáticos con
SARS- CoV-2 y que pueden propagar el virus. (71) Algunos casos
asintomáticos pueden serlo solo al inicio de contraer la enfermedad, y
posteriormente desarrollar los síntomas; no está claro si pueden
permanecer asintomáticos durante todo el curso de la enfermedad. Se
informó que algunas personas con prueba molecular positiva para SARS-
CoV-2 estaban afebriles o asintomáticos y eran contagiosos durante el
período de latencia.(72) La Comisión Nacional de Salud de China identificó
que 130 de 166 nuevos infectados (78%) eran asintomáticos. (73)
Huang y colaboradores(3) proporcionaron los primeros informes de las
características clínicas de 41 pacientes ingresados en el hospital en Wuhan
hasta el 2 de enero de 2020. Los síntomas al inicio de la enfermedad
fueron: fiebre (98 %), aunque señalan que solo el 43,8 % de los pacientes
tenía fiebre al inicio, tos (76 %), y mialgia o fatiga (44 %). Los síntomas
menos comunes fueron: la producción de esputo, dolor de cabeza,
hemoptisis y diarrea. La disnea se desarrolló en 22 de 40 pacientes (55
%), y 26 de 41 pacientes (63 %) tenían linfopenia. La mediana del tiempo
desde el inicio de los síntomas hasta el primer ingreso hospitalario fue de
7 días, para dificultad respiratoria fue de 8 días, y para el síndrome de
dificultad respiratoria aguda (SDRA) fue de 9 días, 12 pacientes
desarrollaron SDRA y necesitaron cuidados intensivos, 5 pacientes tenían
lesión cardíaca aguda, y 4 pacientes requirieron ventilación mecánica. Al
final, 28 pacientes fueron dados de alta y 6 pacientes fallecieron (14,6
%).
En un estudio reciente con 1 099 casos confirmados y hospitalizados,4se
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encontró que las manifestaciones clínicas incluyeron: fiebre (88,7 %), de
esta el 30,9 % (286 / 926) tenían entre 37,5-38°C, un 46,9 % (434 / 926)
entre 38,1-39,0°C, y 12,3 % (114
/ 926) > 39°C, tos (67,8 %), fatiga (38,1 %), expectoración (33,4 %), disnea
(18,6 %),

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dolor de garganta (13,9 %) y dolor de cabeza (13,6 %). (55) Además, una
parte de los pacientes manifestaron síntomas gastrointestinales, con
diarrea (3,8 %) y vómitos (5 %).
Es importante tener en cuenta que hay similitudes en los síntomas entre la
COVID- 19 y el cuadro clínico producido por el SARS-CoV, como: fiebre, tos
seca y disnea;(3) sin embargo, la COVID-19 mostró síntomas de las vías
respiratorias superiores como: rinorrea, estornudos y dolor de garganta, (74)
y son infrecuentes los síntomas intestinales como la diarrea.
Los ancianos y los que tienen trastornos subyacentes (hipertensión,
enfermedad pulmonar obstructiva crónica, diabetes, enfermedad
cardiovascular), desarrollan rápidamente: SDRA, shock séptico, acidosis
metabólica difícil de corregir y disfunción de la coagulación, condiciones
que llevan a la muerte.(3)
La enfermedad en neonatos, lactantes y niños se ha informado como leve,
en una serie de 34 niños ingresados en un hospital en Shenzhen, China,
entre el 19 de enero y el 7 de febrero, con mediana de edad de 8-11
meses, el 91 % eran asintomáticos, y el 9 % tenían enfermedad leve; los
síntomas más comunes fueron fiebre (50 %) y tos (38 %). (75,76)
Aunque los factores de riesgo para la COVID-19 siguen sin estar claros,
varios estudios informaron que una proporción significativa de pacientes
tenía afecciones subyacentes.(3,51,53, 54,55)
En un estudio con 51 pacientes
con COVID-19 el 50,5% tenían enfermedades crónicas, las más frecuentes
fueron afecciones cardiovasculares y cerebrovasculares (40,4 %). (54)
De 1 099 pacientes, el 23,2 % (n: 255) tenían comorbilidades: la
hipertensión fue la más común (14,9 %), seguida de la diabetes mellitus
(7,4 %).(55) Otro estudio también mostró que la hipertensión era la
enfermedad subyacente más frecuente (n : 2 683, 12,8 %), seguida por
diabetes mellitus (n: 1 102, 5,3 %) y la enfermedad cardiovascular (n: 873,
4,2 %).(53) Además, pacientes con síntomas graves tenían más
probabilidades de tener comorbilidades que aquellos con enfermedades no
graves (37,6 % versus 20,5 %, respectivamente, p < 0,001).(55) Se observó
6
una tendencia similar en otro estudio de 138 pacientes hospitalizados con
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neumonía por SARS-CoV-2, de los cuales, el 46,4 % (n: 64) de
los pacientes tenían

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comorbilidades, y los pacientes en la unidad de cuidados intensivos (UCI)


tenían más probabilidades de tener enfermedades subyacentes en
comparación con pacientes no UCI (72,2 % versus 37,3 %, p < 0,001).(51)
En el estudio de Guan,(55) con datos de 1 099 pacientes con SDRA en el
curso de la COVID-19 de 552 hospitales en 31 provincias, hasta el 29 de
enero de 2020, se encontró que al ingreso: el 82,1 % (731/890) de los
pacientes tenían linfopenia (< 1,5
× 109/L), y el 36,2 % (315/869) trombocitopenia (< 150 × 10 9/L). En
general, se observó leucopenia en el 33,7 % (330/978) de los pacientes. El
60,7 % (481/793) demostraron niveles elevados de proteína C reactiva
(≥10 mg/L). Hubo elevación de niveles de alanina aminotransferasa (> 40
U/L) de 21,3 % (158/741), aspartato aminotransferasa (> 40 U/L) de 22,2
% (168/757), creatina quinasa (≥ 200 U/L) de 13,7 % (90/657) y dímero D
(≥ 0,5 mg/L) de 46,4 % (260/560). Los casos graves tenían
significativamente más anomalías de laboratorio en comparación con los
casos no graves (p < 0,05).
leucopenia y linfopenia, que el tiempo de protrombina y dímero D
estuvieron elevados en pacientes ingresados en la UCI, y que los
pacientes de la UCI tenían niveles plasmáticos más altos de IL-2, IL-7, IL-
10, G-SCF, IP-10, MCP-1, MIP-1α y TNFα, comparado con los que no
estaban en la UCI.
Entre los biomarcadores relacionados con infección, los niveles de
procalcitonina han sido normales entre la mayoría de los individuos; los
niveles elevados fueron observados en aquellos con infecciones
secundarias;(3,56) sin embargo, Chen, y colaboradores (54) expusieron
elevación de la ferritina sérica en 63 % y proteína C reactiva en el 86 % de
los pacientes; esto es similar a los hallazgos encontrados en la infección
por SARS-CoV.
Se ha informado un aumento de los niveles plasmáticos de citocinas
proinflamatorias (tormenta citosinas) como IL1B, IL1RA, IL7, IL8, y que
estos se correlacionaron con la gravedad de la enfermedad. (77)
8
Basado en los hallazgos de 1 099 casos con la COVID-19: 926 pacientes
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(84,2 %) presentaron enfermedad leve a moderada, de estos, 173
pacientes (15,7 %) presentaron enfermedad grave: los hallazgos en la
radiografía y la tomografía de

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tórax fueron significativamente más frecuentes en el grupo con


enfermedad grave (p
< 0,001).(55)
El 14,7 % de los pacientes tenía una radiografía de tórax anormal, con
opacidad en vidrio esmerilado (33,9 %), parcheado local (47,5 %),
parcheado bilateral (61,7 %) y anormalidades intersticiales (7,4 %). La
sensibilidad diagnóstica de la radiografía es limitada, por lo que no puede
ser un estudio único, y es necesario verificar los síntomas clínicos y la
detección por biología molecular.(55)
En el mismo estudio, 840 pacientes (76,4 %) tenían anormalidades
neumónicas en la tomografía de tórax, pero el 23,9 % de los casos graves
no tuvo hallazgos en la presentación inicial. La anormalidad más común
fue la opacidad en vidrio esmerilado (65,5 %), seguida del sombreado local
irregular (48,7 %), y las anormalidades intersticiales (17 %).
El 50,1 % de los pacientes tenían compromiso bilateral. (55) Sin embargo, en
el estudio de Huang y colaboradores, (3) que incluyó 41 pacientes, el 98 %
tenían afectación bilateral. Los pacientes que ingresaron a la UCI tenían
múltiples áreas de consolidación lobulares y subsegmentarias bilaterales.
Los pacientes que no ingresaron a la UCI tenían opacidad en vidrio
esmerilado bilateral y áreas subsegmentarias de consolidación.
En el estudio de Chen,(54) las imágenes mostraron que el 74 %, de los 74
pacientes estudiados, tenían neumonía bilateral, 18,9 % tenían múltiples
opacidades moteadas y en vidrio esmerilado, y un caso presentó
neumotórax. En otro estudio que incluyó 138 pacientes, se encontró
sombreado irregular, u opacidad en vidrio esmerilado en todos los
pacientes.(51)
En un estudio de la Universidad Sun Yat-Sen se encontró opacidad en
vidrio esmerilado en el 56,4 %, y parcheado bilateral en 51,8 % de los
pacientes, respectivamente.(55) A veces se encontró una morfología
redondeada y una distribución pulmonar periférica en regiones
subpleurales de ambos pulmones.(78,79) El predominio de opacidad en vidrio
esmerilado y el compromiso bilateral en el TC de tórax se encuentran 10
de

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manera consistente en casi todos los estudios. (78,80) En contraste, otros
tipos de anormalidades, como: cavitación, derrame pleural o adenopatías,
son muy poco frecuentes o no se encontraron en ningún estudio. (78,81)

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A medida que progresa la enfermedad, se encuentran con más frecuencia


lesiones de: consolidación, opacidad, afectación lobular múltiple bilateral y
áreas subsegmentarias de consolidación, franjas fibrosas amplias, y
nódulos sólidos.(3,82) Los pulmones de los pacientes de edad avanzada
mostraron imágenes más difusas y extensas que los pacientes más
jóvenes.(68) Por el contrario, los signos de mejoría mostraron franjas
fibrosas pequeñas, y resolución de las opacidades en vidrio esmerilado.
(80,83)

Los primeros casos de SARS-CoV-2 se identificaron como una neumonía de


etiología desconocida, que se definió como una enfermedad de etiología
desconocida que cursaba con: fiebre, evidencia radiográfica de neumonía,
recuento de leucocitos bajo o normal y ausencia de mejoría o
empeoramiento de los síntomas después de tres a cinco días de
tratamientos antimicrobianos, según las pautas clínicas estándar. (84)
Se considera un caso sospechoso a un individuo con: fiebre, odinofagia y
tos, que tiene antecedente de contacto con personas infectadas por SARS-
CoV-2, o viajes a áreas de transmisión local persistente.
Un caso confirmado se hace por la detección molecular del virus. Se
considera que la prueba de oro es la detección del ácido nucleico en la
muestra de hisopados nasales y de garganta u otras muestras del tracto
respiratorio por reacción en cadena de polimerasa en tiempo real (RT-
PCR). Este diagnóstico se confirma por la secuenciación de genes virales
con técnicas de secuenciación de próxima generación (NGS). (72,85) Es
posible detectar el virus en el plasma de casos con infección grave por
SARS-CoV2,(86) y en pocos casos se ha informado el virus en las heces.(87)
El diagnóstico diferencial incluye todos los tipos de infecciones virales de
vías respiratorias, como: influenza, parainfluenza, virus sincitial
respiratorio, adenovirus, organismos atípicos como micoplasma, clamidia e
infecciones bacterianas; no es posible diferenciar la COVID-19 de estas
infecciones a través de la clínica o de pruebas de laboratorio de rutina. (72)
Dada la falta de una terapia antiviral efectiva contra la COVID-19, basada
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en la experiencia contra la epidemia SARS-CoV y MERS-CoV, se han
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reutilizado algunas

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estrategias de tratamiento,(88) medicamentos antivirales inhibidores de la


neuraminidasa (oseltamivir), y otros como: aciclovir y ribavirina, pero no
han resultado útiles y no se recomiendan para el tratamiento de la COVID-
19.(51,89)
En la experiencia con la infección por SARS-CoV y MERS-CoV, los
corticosteroides sistémicos como la metilprednisolona no redujeron la
mortalidad,(90,91) y podrían haber estado asociados con retraso en
negativización de ARN viral, como sucedió en la infección por MERS-CoV
con pacientes críticamente enfermos. (90) El tratamiento con
corticosteroides tempranos podría estar asociado con una mayor carga
posterior de ARN viral en plasma. Es importante tener en cuenta los
efectos adversos como la psicosis y la diabetes asociadas a
corticosteroides, que se observaron en el tratamiento del SARS-CoV. (92)
En la COVID-19 se administraron corticosteroides en 18,6 % a 44,9 % de
pacientes, para controlar la respuesta inflamatoria causada por el SARS-
CoV-2 en 4 grandes estudios iniciales.(3,51,54,55) Se utilizaron dosis bajas de
corticosteroides para tratar a los pacientes ante un posible beneficio de
reducir la lesión pulmonar inducida por la inflamación, basado en algunas
directrices chinas que recomiendan la corticoterapia a corto plazo con
dosis bajas a moderadas en el SDRA en el curso de la COVID- 19; (93) sin
embargo, en la actualidad, la OMS basada en un consenso internacional,
no ha aprobado su uso, por lo que tal tratamiento no se recomienda a
menos que se indique por otras razones. (94,95) Pautas detalladas para el
enfoque de cuidados críticos para la COVID-19 han sido publicadas por la
OMS.(91)
La remdesivir (GS-5734) es una adenosina análogo de nucleótidos que
muestra actividad antiviral contra varios virus ARN; es un medicamento
antiviral desarrollado para el tratamiento del virus ébola. Su eficacia es la
que tiene más evidencia en la literatura hasta la fecha, y parece ser la
droga más prometedora. Un estudio in vitro demostró que podría interferir
con la polimerasa NSP12,(102) y se han realizado varios estudios de
farmacocinética para determinar la concentración efectiva del 50- 90 14
%.
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(96,97)
El primer caso en los Estados Unidos (USA) mostró una respuesta
clínica exitosa con remdesivir, una reducción de la carga viral a la hora de
su administración.(87) Sin embargo, un ensayo clínico que compara la
remdesivir contra placebo en pacientes adultos con afectación grave por
COVID-19, realizado entre el

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6 de febrero de 2020 y el 12 de marzo de 2020, con 237 pacientes


inscritos y asignados al azar (158 a remdesivir y 79 a placebo), encontró
que el uso de remdesivir no se asoció con una diferencia en el tiempo
de mejoría (HR 1,23 [IC 95 % 0,87–1,75]). Aunque no es estadísticamente
significativo, los pacientes que recibieron remdesivir tuvieron un tiempo
más rápido para la mejoría clínica que aquellos que recibieron placebo
entre pacientes con duración de los síntomas de 10 días o menos (HR 1,52
[0,95–2,43]). Se informaron sucesos adversos en 102 (66 %) de los 155
asignados a remdesivir versus 50 (64 %) de los 78 asignados a placebo. La
administración del remdesivir se detuvo temprano debido a los efectos
adversos en 18 (12 %) pacientes versus 4 (5 %) pacientes que
interrumpieron el placebo temprano.(98)
La cloroquina es otro fármaco prometedor que se ha utilizado para tratar
la malaria(99) y tiene efecto contra algunas infecciones virales por un
mecanismo de acción aún desconocido; se postula que puede inhibir pasos
dependientes del pH en la replicación viral. (100) También tiene efectos de
inmunomodulación, suprime la producción de TNF-α e IL-6, e inhibe la
autofagia, que interfiere en la infección y replicación viral, (101) ya había
demostrado un importante efecto sobre la infección y propagación por
SARS-CoV,(102) porque interfiere con la glicosilación celular de los
receptores.
La cloroquina se ha estudiado in vitro en células de cultivo infectadas con
SARS CoV-2, y se encontró que redujo la entrada del virus a la célula y, en
etapas posteriores, una combinación de remdesivir y cloroquina demostró
que la cloroquina inhibe eficazmente in vitro el SARS-CoV-2. (97) En un
estudio reciente, donde se realiza un análisis de registros multinacionales,
con 96 032 pacientes (edad media 53,8 años, 46,3 % mujeres) con COVID-
19 que fueron hospitalizados, se distribuyeron en dos grupos, 14 888
pacientes estaban en los grupos de tratamiento (1868 recibieron
cloroquina, 3783 recibió cloroquina con un macrólido, 3016 recibió
hidroxicloroquina, y 6221 recibió hidroxicloroquina con un macrólido) y 81
144 pacientes estaban en el grupo control. De ellos, 10 698 (11, 1 16
%)
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pacientes murieron en el hospital. Después de controlar múltiples factores
de confusión (edad, sexo, raza, índice de masa corporal, enfermedad
cardiovascular subyacente, diabetes,

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enfermedad pulmonar, tabaquismo, enfermedades inmunosupresoras, y


gravedad de la enfermedad basal), cuando se compara con la
mortalidad en el grupo control (9,3 %), hidroxicloroquina (18,0 %; HR:
1,33, IC 95 % 1,22–1,45), hidroxicloroquina
con un macrólido (23,8 %; HR: 1,44, IC 95 % 1,36–1,53), cloroquina
(16,4 %; HR:
1,36, IC 95 % 1,21–1,53), y cloroquina con un macrólido (22, 2 %; HR:
1,36, IC 95 % 1,27–1,46), fueron asociados con un mayor riesgo de
mortalidad hospitalaria en comparación con el grupo de control (0,3 %),
hidroxicloroquina (6,1 %; HR: 2,36, IC 95 % 1, 93–2,90), hidroxicloroquina
con un macrólido (8,1 %; HR: 5,10, IC 95 %
4,10–5, 98), cloroquina (4,3 %; HR: 3,56, IC 95 % 2,76–4,59), y
cloroquina con un
macrólido (6,5 %; HR: 4,01, IC 85 % 3,34–4,81) asociado
independientemente con un mayor riesgo de arritmia ventricular de novo
durante la hospitalización. Por estas razones no se puede confirmar un
beneficio de la hidroxicloroquina o la cloroquina, cuando se usa solo o
con un macrólido, sobre los resultados hospitalarios para la COVID-19.
Cada uno de estos regímenes farmacológicos se asoció con una
disminución de la supervivencia en el hospital, y con una mayor
frecuencia de arritmias ventriculares cuando se usa para el
tratamiento de la COVID-19.(103) Basada en este estudio, la OMS ha
generado una alerta internacional para suspender los estudios clínicos
que buscaban determinar la utilidad de la cloroquina. Los científicos
confirmaron previamente que los inhibidores de la proteasa lopinavir y
ritonavir, utilizados para tratar infecciones por el virus de
inmunodeficiencia humana,(104) podrían mejorar el
resultado de pacientes MERS-CoV(105) y SARSCoV.(106)
Se ha informado que las cargas virales de β coronavirus de un
paciente con la COVID-19 en Corea, disminuyeron
significativamente con tratamiento con lopinavir/ritonavir.(107)
Actualmente, se incluye en el protocolo terapéutico de algunos centros
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que atienden pacientes con la COVID-19.
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La recomendación actual de la OMS, (91) respaldada por el concepto emitido
por la Comisión Nacional de Salud de la República Popular de China
( versión 6),(66) para casos sospechosos y confirmados que requieren
hospitalización, están centrados principalmente en el tratamiento de los
síntomas y el soporte respiratorio, e incluyen oxigenoterapia, fluidos y
administración de antimicrobianos para el tratamiento de infecciones
bacterianas secundarias, y la prevención de la disfunción orgánica.

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Los regímenes de tratamiento se clasificaron en tres categorías, en


dependencia de la gravedad de la enfermedad: 1. leve a moderada: el
tratamiento principal es la terapia de soporte, (3,82) 2. enfermedad grave: el
uso de oxigenoterapia por máscara o cánula nasal por alto flujo o
ventilación no invasiva. Se requiere una dinámica evaluación de
parámetros de oxigenación con oximetría de pulso y evaluación con
imágenes de tórax y estudios de laboratorio que tengan valor pronóstico
en el curso de la enfermedad, y 3. enfermedad grave que progresa luego
de ventilación no invasiva. Se requiere intubación traqueal y ventilación
mecánica con o sin posición prono, y eventualmente la oxigenación por
membrana extracorpórea, recomendada por la OMS en pacientes con
hipoxemia refractaria.(91)
En la serie de 99 pacientes hospitalizados con la COVID-19, se administró:
oxígeno al 76 %, ventilación no invasiva en 13 %, ventilación mecánica en
4 %, oxigenación por membrana extracorpórea en 3 %, terapia de
reemplazo renal continua en 9 %, antibióticos en 71 %, antifúngicos en 15
%, glucocorticoides en 19 %, y terapia intravenosa con inmunoglobulina en
27 %.(54)
La terapia de inmunización pasiva y el uso de interferón en teoría podría
ser útil, pero hasta la fecha no hay evidencia para validar esta hipótesis.
Se ha propuesto tratamiento de rescate con plasma de pacientes
convalecientes e inmunoglobulina G.(108) También es importante considerar
los síntomas y manifestaciones de la ansiedad y la depresión.
Puesto que la COVID-19 es una zoonosis, se debe abolir todo contacto con
carne de caza para evitar esta forma inicial de transmisión, y hacer
evaluaciones ambientales e investigaciones para identificar el animal
intermediario causante del brote. (82) En China también se ha considerado
introducir legislación para prohibir la venta y comercialización de animales
salvajes.(109)
La transmisión de persona a persona fue la mayor vía de propagación; (110)
varias propiedades de este virus dificultan el bloqueo de la propagación: la
infectividad en el período de incubación asintomático, transmisión 20
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personas asintomáticas, largo período de incubación, tropismo para
superficies mucosas, la duración prolongada de la enfermedad y la
posible transmisión incluso después de la recuperación clínica.(111)

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La COVID-19 se transmite como un patógeno de gotas lo que lo hace


pertenecer a la Categoría B de agentes infecciosos, según la clasificación del
CDC, al cual pertenecen: la fiebre Q, la brucelosis y la salmonella; sin embargo,
la comisión nacional de salud China, tomó la recomendación de controlarlo
como Categoría A, al que corresponden los agentes infecciosos más peligrosos
que son de fácil diseminación y transmisión, que tienen alta mortalidad, y
producen pánico en la población, al que pertenecen: la viruela, el botulismo, el
ántrax y el ébola.(112) Bajo esta política, varias

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