CONTROL AUTOMÁTICO Y CONTROL DE PROCESOS
El Control Automático es el mecanismo básico mediante el cual los sistemas mecánicos, eléctricos,
químicos, o biológicos, mantienen su equilibrio. En los organismos vivos más evolucionados, las
condiciones bajo las que la vida puede continuar son bastante estrechas. Un cambio en la
temperatura del cuerpo humano de medio grado centígrado es generalmente una señal de
enfermedad. El equilibrio en el cuerpo humano se mantiene a través del uso de un control por
realimentación (feedback).
El Control por Realimentación puede definirse como un medio de controlar un sistema usando la
diferencia entre los valores reales de variables del sistema y sus valores deseados. Un ejemplo
cotidiano de un sistema de control por realimentación es el de la velocidad de los automóviles que
usan la diferencia entre la velocidad el real y la deseada para variar el flujo de combustible
inyectado al carburador.
La motivación primaria para el control automático en la antigüedad era la necesidad de determinar
en forma exacta el tiempo. Así, en el año 270 A. de C., aproximadamente, el griego Ktesibios
inventó un regulador de flotador para un reloj de agua. La función de este regulador era mantener el
nivel de agua en un tanque en una profundidad constante. Esta masa líquida de altura constante
generaba un flujo fijo de agua a través de un tubo en el fondo que llenaba un segundo tanque. El
nivel de agua en el segundo tanque pasaba a ser una medida del tiempo. El regulador de Ktesibios
usó un flotador para controlar el flujo de ingreso de agua a través de una válvula; similar al
empleado en los tanques domiciliarios de agua.
Con la Revolución Industrial en Europa se introdujeron las primeras máquinas de vapor que se
empleaba en molinos de grano, hornos, etc. Paralelamente a la invención y el perfeccionamiento de
nuevas máquinas de producción industrial con velocidades y complejidad crecientes fue llevando al
primer plano un problema fundamental: el control del funcionamiento de las máquinas,
instalaciones y dispositivos mecánicos. Estos dispositivos no podrían regularse adecuadamente en
forma manual, con lo que surgió como necesidad sistemas de control automático. Una variedad de
dispositivos de control fue inventada, incluso reguladores de nivel y temperatura, pero sin dudas, el
más importante fue el regulador de velocidad centrífugo producido por J. Watt ya avanzado el siglo
XVI.
Todos los grandes progresos tecnológicos han sido seguidos o precedidos por notables, y a veces
geniales, síntesis teóricas. Así, por ejemplo, la invención de la máquina de vapor fue seguida por el
desarrollo de la termodinámica, mientras que la teoría de las ondas electromagnéticas herzianas, una
magistral investigación matemática de C. Maxwell, precedió a la tecnología de las comunicaciones
inalámbricas.
Es evidente que el hombre necesita dar basamento racional a sus realizaciones y que, a su vez, esas
elaboraciones teóricas se erigen en el fundamento de nuevos avances tecnológicos. Tales síntesis
implican usualmente abstracción y desarrollos matemáticos. Sus signos distintivos son: generalidad,
rigor y precisión.
Los dispositivos de control de las máquinas de la Revolución Industrial se generaron por prueba y
error, con mucha intuición de ingeniería. Así, era más un arte que una ciencia. A mediados de siglo
pasado se comienza a emplear la matemática para el análisis de la estabilidad de sistemas
realimentados. Se inicia la Teoría Matemática de Control y con ella el Control Automático se
transformó en una tecnología con respaldo científico.
En los comienzos, todos los análisis se realizaban en el dominio de la variable tiempo,
estudiando principalmente las ecuaciones diferenciales. Sin embargo, fue la investigación
aplicada de los laboratorios de la Bell Telephone entre 1920 y 1930 la que provocó un cambio
importante en la Teoría con el análisis en el Campo de la Frecuencia. Este enfoque
proporcionó importantes contribuciones en el campo de los dispositivos eléctricos y las
comunicaciones.
Por esa misma época es introducido el controlador de tres acciones: proporcional, integral y
derivativa (PID), todo un clásico, que sigue siendo de aplicación generalizada en el campo
industrial.
El concepto de Operación Unitaria (Unit Operation) permite estudiar las más variadas industrias de
proceso a partir de un reducido número de unidades. Pero para que esas unidades (filtros,
intercambiadores de calor, columnas de destilación, etc.) funcionen adecuadamente, se requiere que
ciertas variables se mantengan en valores constantes (o varíen según algún patrón). Conducir estas
unidades en forma manual, sobre todo cuando están interconectadas, puede resultar complicado y
hasta imposible. Así surge que en estos equipos se requiere Control Automático. Casualmente el
Control Automático aplicado a las unidades de operación se denomina Control de Procesos. Esta
disciplina, se basa en los conocimientos generales de la Teoría de Control Automático, cuyo corazón es
la realimentación o feedback. Sin embargo, el rasgo que le imprime originalidad es que el equipo a ser
controlado limita y condiciona grandemente el sistema de control. De allí que el Control de Procesos
reciba una atención especial en la Ingeniería Química.
El control de Procesos tiene como objetivo mantener una variable controlada en presencia de
perturbaciones, operación que se denomina Regulación. Cuando el objetivo del sistema de control es
ajustar la variable deseada a un nuevo valor deseado en el menor tiempo y con el menor error posible la
operación se denomina Servomecanismo que solo se la verá en este curso en Control en cascada.
La regulación y el control, es decir, el gobierno de las unidades la Ingeniería Química (y también de
sistemas físicos, biológicos y sociales) es el problema esencial de su funcionamiento. Pero la
solución de ese problema sólo es concebible si se dispone de información correcta en los instantes
oportunos. Esa información debe captarse mediante sensores tales como medidores de presión y
termómetros, realimentarse hacia las unidades o centros de control (controladores) y procesarse allí a los
efectos de la emisión de órdenes o señales a través de dispositivos llamados actuadores, cuya función es
corregir sobre la marcha los procesos sometidos a control. Sensores, controladores y actuadores son los
elementos de los sistemas de control a los que se designa genéricamente como instrumentos. El estudio
de tales instrumentos es también importante en control de procesos.
La asignatura tecnología de control tiene como propósitos los siguientes:
Comprender el comportamiento dinámico de las variables de un proceso.
Entender y prever la forma en que se comportará un sistema.
Caracterizar y especificar la instrumentación disponible en la actualidad para implementar
estrategias de control.