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Capitulo I: Avivamiento en Valparaíso 1909

El documento narra el avivamiento de 1909 en la Iglesia Metodista Episcopal de Valparaíso, Chile, destacando su preparación desde años anteriores y el impacto del descenso del Espíritu Santo. Se menciona la importancia de la búsqueda de la santidad y el bautismo del Espíritu, así como la influencia de diversos eventos y personajes en el crecimiento espiritual de la iglesia. A través de testimonios y experiencias, se evidencia un notable aumento en la conversión y la actividad de la iglesia durante este período.

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Capitulo I: Avivamiento en Valparaíso 1909

El documento narra el avivamiento de 1909 en la Iglesia Metodista Episcopal de Valparaíso, Chile, destacando su preparación desde años anteriores y el impacto del descenso del Espíritu Santo. Se menciona la importancia de la búsqueda de la santidad y el bautismo del Espíritu, así como la influencia de diversos eventos y personajes en el crecimiento espiritual de la iglesia. A través de testimonios y experiencias, se evidencia un notable aumento en la conversión y la actividad de la iglesia durante este período.

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AVIVAMIENTO EN VALPARAÍSO 1909

INTRODUCCIÓN
Por varios años se me han acercado uno y otro diciendo que debe haber una
historia de los acontecimientos notables producidos por el descenso del
Espíritu Santo sobre la Iglesia Metodista Episcopal en Chile, en el año 1909; y
han señalado al autor de esta "obrita" como la persona más apta para tal
trabajo, "habiendo tenido perfecto conocimiento de todas las cosas desde el
principio".

Me he postergado de hacerlo porque no deseo herir a aquellos que hasta


entonces me habían sido colaboradores fraternales en la viña del Señor. Pero
como quedan muy poco de aquellos y mis años van en aumento, si debo
hacerlo, no debo demorar más tiempo, así que, he resuelto poner manos a la
obra, advirtiendo al lector que no es mi ánimo causar dolor, sino solo dejar
estampadas en una forma permanente los rasgos principales de esta obra
(juzgada de una manera tan diferente por sus amigos y contrarios).

W.C.H.

HISTORIA DEL MOVIMIENTO PENTECOSTAL EN CHILE

Capitulo I
Al parecer no debe ser cosa difícil escribir una
historia de cosas que uno sabe, pero al
comenzar, se suscitan cuestiones que reclaman
solución. En este caso se pregunta: ¿Dónde está
el comienzo de este Avivamiento que ha
causado tanto ruido, no solamente en Chile,
sino en otras muchas partes del mundo?
¿Comenzaría en 1909, cuando la iglesia entera
(Metodista Pentecostal) de Valparaíso se
empeñó en buscar el bautismo del Espíritu
Santo?, ¿o en 1907, cuando llegó a las manos
del pastor la noticia del bautismo de fuego en
los asilos para las niñas-viudas de la Pan-dita
Ramabai en la India?, ¿o en 1902, cuando la
iglesia fue movida a buscar y vivir en santidad y
así estar preparada para el fuego de 1909?, ¿o
en 1895, cuando el pastor fue conmovido por el
espectáculo de una iglesia de Chicago que vivía
en constante avivamiento?, ¿o en 1889, cuando
en compañía con su joven esposa (que fue fiel
partícipe de los trabajos, goces y penas hasta
que su Señor le dio el ascenso a su presencia en
1921) se embarcaron para Chile?... pero el
pensamiento sube y seguirá subiendo y no
llegará a su reposo hasta que halle el fin de su
jornada en el corazón de Dios, donde sin duda
alguna, tuvo esta bendita obra su origen e
impulso (Jer. 1:5).
Algún día talvez será nuestro privilegio dejar
trazados algunos rasgos biográficos del pastor
que tuvo el privilegio de ser uno de los
instrumentos que Dios usó para llevar adelante
la obra que va a ocupar nuestra atención. Baste
ahora comenzar el relato con la conexión del
pastor con la iglesia en referencia en el mes de
febrero de 1902.
En este mes, al Rev. E. E. Wilson,
pastor de la Iglesia Metodista
Episcopal en Valparaíso, se le
concedieron vacaciones;
embarcándose con su familia para los
EE.UU., dejando una iglesia bien
organizada y ferviente, prenda segura
de fidelidad pastoral que recibió su
pago merecido en el amor entrañable
que le prodigaron todos sus
miembros. Era una atmósfera muy
suave y agradable a la que fue
Rev. Hoover introducido el nuevo pastor W. C.
Hoover, que fue nombrado en su
reemplazo. Esta iglesia supo mostrar
que una iglesia que había sido fiel a
un pastor, sabía ser fiel a su
reemplazante, así el año comenzó en
las mejores condiciones.
Dos cosas son dignas de especial mención como
teniendo alguna relación con el avivamiento del
año 1909. La primera, es el tema de los
estudios de la Escuela Dominical; y la segunda,
los Testimonios en las clases experimentales.
En el año 1902 se estudiaba los Hechos de los
Apóstoles. En un estudio de profesores en el
principio del año, un hermano dirigió al pastor
una pregunta: ¿qué impide que nosotros
seamos una iglesia como la iglesia primitiva? El
pastor le respondió: "no hay impedimento
ninguno, sino el que esté en nosotros mismos".
Así que todo el año en la Escuela Dominical
esto era nuestro blanco; y todo acto, toda
persona, toda manifestación de Dios en las
lecciones se nos presentó como estímulo en
esta dirección.
La segunda cosa andaba muy en consonancia
con la primera. En los testimonios tan prestos y
aún animados, se notaba en muchos una
vaguedad que dio origen a una serie de
sermones tendentes a aclarar el testimonio del
Espíritu a la salvación. En seguida, una
enseñanza clara y directa sobre la santidad. La
semilla cayó en tierra bien preparada y hubo un
avivamiento notable durante el año.
Cuando los que buscaban el perdón de sus
pecados estaban reunidos alrededor del altar y
nos postramos para orar, la voz unánime de
ellos hacía perder completamente la voz del
pastor, muy a su sorpresa; y el abrió los ojos y
contemplaba el espectáculo tan extraño y
espontáneo, reconociendo que no tenía más que
hacer que dejar al Espíritu obrar.
Una noche, a los que no habían recibido
testimonio de salvación se les dijo que viniesen
la noche siguiente y seguiríamos orando con
ellos. En la noche indicada estaban entadas
unas ocho o diez personas en la primera banca
solo esperando la invitación para llegar al altar
y terminar con éxito la búsqueda que habían
comenzado la noche anterior.
En una reunión de la Liga, un día domingo, un
joven guardián, orando, fue tomado de tal
manera del espíritu de oración que prorrumpió
en gritos tan fuertes que se aglomeró la gente a
la puerta para ver la maravilla.
Algunos hermanos poseídos de un intenso
deseo de recibir la experiencia de la
santificación entera se juntaron en reunión los
domingos en la tarde y uno y otro recibió la
bendición anhelada, uno de ellos con tanta
manifestación del Espíritu que sus gritos se
dejaron oír lejos.
En una reunión de testimonio una hermana
comenzó a dar su experiencia, cuando de
repente extendió las manos hacia arriba, dio un
grito ¡Oh! Y quedó como extasiada por algunos
momentos.
Se hace mención de este incidente para
mostrar que el Avivamiento de 1909 tuvo sus
antecedentes en el año 1902 y que así la iglesia
fue en una manera preparada para esperar
manifestaciones cuando Dios obraba. Hubo
varios casos de conversión y santificación tan
nobles que faltaban poco para igualar a los de
1909. La iglesia creció y la organización fue
ampliada hasta tener reuniones por casi toda la
ciudad. Los guías de clases eran abnegados y
muy empeñosos en visitar y atender a su clase.
Varios de ellos que disponían de su tiempo en
su trabajo, destinaban medio día para visitar a
su clase y eran constantes en informar al Pastor
del estado de sus miembros. La ganancia de
este año, 1902, fue de cerca de cien personas.
El año fue notable en todo Chile, en cuanto a la
iglesia, porque hubo cuatro iglesias más que
tuvieron una ganancia de ochenta y más en el
año. La ganancia en toda la Conferencia en
44%, una ganancia fenomenal, aunque el
número con que principió el año no era tan
crecido.

Capítulo II
En febrero de 1903 se hizo la compra de la
propiedad en calle Olivar, destinada para
edificar un templo para la Iglesia Metodista
Episcopal. Mencionaremos los asuntos
materiales solo con el fin de dar el debido
realce al movimiento espiritual. Esta empresa
tan grande fue un medio importantísimo que
Dios usó para ayudar a desarrollar el espíritu
de dar, en el que se vio un crecimiento notable
durante todos los años sucesivos.
En este año de repente apareció entre nosotros
ese notable soldado de la Cruz, Pablo Bettex,
llevando un estandarte de salvación y con un
casco de soldado rotulado con las palabras
"Jesús me salva ahora". Venía de Argentina
habiendo sido oficial del Ejército de Salvación;
pero ahora estaba haciendo una gira por Sud-
América a pie, evangelizando y estimulando a
las iglesias que encontraba a mayor actividad
en su obra de salvar almas.
El predicaba en la calle Prat, frente a la Bolsa;
predicó en varias reuniones nuestras, y oraba
mucho, nos dejó este ejemplo: el de mucha
oración. Encontró a nuestra iglesia en una
condición de actividad y fervor que le era
sorprendente y lo comentó preguntando al
Pastor: ¿Podría usted ir a otra parte a hacer lo
mismo? El Pastor le respondió: "ni he pensado
sobre una cosa semejante; es el Señor que está
haciendo estas cosas. Si Él me mandara a otra
parte esperaría que Él hiciera la obra y creo
que la haría". Con todo hubo un nuevo
avivamiento motivado por su presencia entre
nosotros.
En agosto de este año tuvimos una vigilia donde
hubo gran bendición.
En el año 1904 el pastor con su familia visitó su
tierra; y su ayudante, el hermano Carlos N.
Leighton, quedó encargado de la obra. El año
1905 fue memorable por los estragos que hizo
la viruela en la ciudad, en lo que también
participó nuestra iglesia. En estos años no hubo
movimiento notable en la iglesia.
En 1906 el terremoto destruyó el local donde
por muchos años la iglesia se había reunido, en
la calle Chacabuco esquina con 12 de Febrero.
Esta catástrofe hizo necesario que se repartiera
la iglesia en los locales pequeños donde las
clases se habían reunido y que se hiciera más
uso de los exhortadores y predicadores que
antes se había hecho.
También fueron destruido los edificios de la
propiedad de calle Olivar por el terremoto e
incendios terminaron la ruina. En estas
circunstancias la Sociedad
Misionera envió una carpa grande para armarla
en nuestro terreno así desocupado, mientras
tanto se construyó un pequeño chalets de dos
pisos en el extremo interior del sitio para la
habitación del Pastor. Esta casita fue ocupada
en el mes de febrero de 1907 y, la carpa fue
armada en el mismo mes. Así que, después de
seis meses separados en los locales pudimos
reunirnos como iglesia otra vez, en una carpa
de lona. Por un año, derretidos por los calores,
helados por los fríos y sacudidos por los
vientos, pudimos adorar a Dios en ese
tabernáculo.
Pero viendo que no sería posible continuar otro
año así, desarmamos la carpa en febrero de
1908 y emprendimos la tarea de la construcción
del templo, la que se llevó adelante con tanto
éxito que pudimos ocuparlo para cultos, aunque
incluso, estrenándolo con la vigilia con que
esperamos el año 1909. Así durante el año 1908
la iglesia fue reducida a replegarse otra vez a
los localcitos repartidos por los cerros y a ser
dirigida en gran parte por medio de los guías y
exhortadores.
En el año 1907 llegó a manos del pastor un
folleto que daba la historia de una obra
maravillosa del Espíritu Santo, acompañada por
fuego, que tuvo lugar en la India en los asilos
para niñas viudas de la Pandita Ramabai, en
donde tenían aisladas varios centenares de
señoritas. El folleto fue escrito por la Miss
Minnie Abrams, una colaboradora con la
Pandita, que había sido condiscípula con la Mrs.
Hoover en Chicago ahí por el año 1987 las
circunstancias de conocer a la autora que era la
que nos lo había mandado nos hizo examinar la
historia con más atención. La maravilla para
nosotros era que el folleto hablaba de un
bautismo claro y definitivo del Espíritu Santo y
fuego, como cosa adicional a la justificación y la
santificación, cosas que hasta entonces
creíamos que comprendían el total de la
experiencia cristiana.
Entramos en correspondencia con la amiga de
la Mrs. Hoover y por medio de ella recibimos
más literatura sobre este tema de tan
trascendental importancia. Nuestro interés
crecía y así nuestra correspondencia también
se extendía a todas partes de donde podríamos
esperar recibir alguna luz. El Rev. Tomas A.
Bailly, Caracas, Venezuela, el Rev. T.B. Barratt,
Cristiana, Noruega y el Rev. Max Woods
Morehead, India, son algunos de los que nos
ayudaron en sus experiencias y consejos.
En conexión con las cartas y la literatura nos
empeñamos en estudiar las Escrituras y a orar
más. Así llegamos a convencernos que había
profundidades de experiencia cristiana que no
habíamos alcanzado; y se despertó en nosotros
una viva hambre de poseer todo lo que Dios
tenía para nosotros. Cuando se dice "nosotros"
en esta conexión se refiere al hogar del Pastor y
los hermanos que más frecuentaban ese hogar.
El hermano C. A. Gómez era entonces ayudante
del Pastor y formaba parte de la familia.

Capítulo III
Llegamos al año 1908. Al regresar de la
Conferencia Anual que fue celebrada ese año
en Santiago, hallamos una nota encima del
escritorio de un F. Fransen, diciéndose ser un
pastor misionero que estaba haciendo una gira
por el mundo y que tendría gusto por hablar en
la Escuela Dominical si nos parecía bien; y que
vendría el domingo un poco temprano para
hablar con el Pastor. Al conversar con él, todo
prejuicio en su contra se disipó y nos
encontramos en la presencia de un varón de
Dios. Dejó muy gratos recuerdos en las Iglesias
Metodista y Presbiteriana donde habló varias
veces. Hubo almas convertidas en la Escuela
Dominical como resultado de su visita como
también entre los grandes. Su tema predilecto
era la próxima Venida del Señor.

Primera Membresia Iglesia Metodista de


Valparaiso.

Un día comiendo en la casa del pastor, la


conversación versó sobre el bautismo del
Espíritu Santo con la manifestación de hablar
en nuevas lenguas. Nos contó de una carta que
había recibido de un amigo a quien le había
venido esta experiencia que describía la
extrañeza de sentir la mandíbula y la lengua sin
su voluntad, emitiendo sonidos y palabras que
él no las entendía.

Rev.Hoove
r

En esos mismos momentos llegó el correo del


hermano Gómez trayendo una carta para la
Mrs. Hoover de una amiga nuestra de muchos
años, en la que nos contó que estaba orando en
su dormitorio y le vino el Bautismo del Espíritu
Santo y hablaba en lenguas y cantaba por cerca
de dos horas sin poder hablar en su propio
idioma. En su éxtasis fue a la pieza de su
anciana madre para que viera lo que había
hecho Dios en su vida. En ese tiempo no había
visto a otra persona que tuviera semejante
experiencia. "De boca de dos o tres testigos
será establecida toda palabra". (II Cor. 13:1).
Esta notable concurrencia de testimonios nos
pareció tan providencial que sirvió mucho para
confirmar nuestra ya creciente convicción, de
que esa experiencia era la herencia legítima de
toda la Iglesia hasta el fin del siglo.
Se fue el Pastor Fransen, pero dejó la fragancia
de una vida santa y de oración sin cesar, varias
almas nuevas salvadas y ese testimonio sobre el
Bautismo del Espíritu Santo.
El nuevo edificio nos ocupaba ahora y
anhelábamos ver la congregación algún día
reunida en él. Como nuestra casa habitación
estaba al fondo del sitio, la salida a la calle era
por en medio de los trabajos. Al pasar y ver los
heridos y después los cimientos que abarcan
todo el extenso sitio y recordar que los planes
contemplaban también galerías por los tres
lados, nos quería dar un cierto susto, como que
era temerario en nosotros hacer planes tan
enormes, pero al momento venía la fe: "Señor,
tú sabes que lo estamos edificando para tu
gloria, para hacer una red para cazar hombres.
No permitas nunca que las parees se rían de
nosotros. Llénalo de tu gloria y de almas para
tu alabanza". Cuántas veces fue espantado el
"espíritu de temor" con esta oración y en su
lugar vino el espíritu de confianza, de reposo y
de esperanza.
Y seguían muros, techos, galerías, puertas,
ventanas y se acercaba el día tan anhelado, el
de entrar y tomar posesión en nombre del
Señor de su Templo para alabar su nombre en
él.

Primera Iglesia Metodista Valparaiso


después del terremoto.

La condición espiritual de la iglesia dejaba


mucho que desear. Aunque en general era fiel,
los cambios y las dificultades por las que tuvo
que pasar después el terremoto no pudo sino
afectarla. Los trabajos de la construcción por su
parte, ocupaban tanto la atención del pastor
con las cosas materiales que era inevitable que
los intereses espirituales sufrieran. Y así fue, de
manera que las mejores asistencias en el
principio no pasarían de las doscientas
cincuenta personas y ordinariamente poco
pasarían a ciento cincuenta.

CAPITULO IV
En diciembre 31 de 1908 nos reunimos por
primera vez en la nueva casa de Dios para
esperar el Año Nuevo. Faltaban púlpito, altar,
luces y varias comodidades; pero desde las
20:00 hasta las 0:00 hrs. Glorificamos a Dios
con sermón, testimonios, oración y cánticos. Ya
entramos en la tierra de promisión, ¡Gloria a
Dios!
En obediencia tanto a nuestro ya formado
propósito como a la costumbre universal
evangélica, observamos la semana de oración
(que es la primera semana completa en el año,
o sea, desde el primer domingo hasta el
segundo) con reuniones todas las noches. La
primera reunión tuvimos asistencia de cien
personas más o menos. Después de abrir la
reunión a la oración con las palabras de
siempre, esperando que uno dirigiera y después
otro y así sucesivamente, como siempre era
nuestra costumbre. Pero en esta ocasión no
sucedió así; sino que todos a una voz rompieron
en oración fuerte, como por plan concertado.
Era como si la oración de un año hubiese sido
encerrada y llegado el momento ya no se podía
más sino romper el vaso y derramarla toda. Ese
ruido, como de "muchas aguas", duró como diez
o quince minutos y poco a poco se calmó y nos
levantamos después de haber estado
arrodillados. Creo que todos fueron tan
sorprendidos como el pastor; pero como el
también reconocería que era una manifestación
del Espiritu de Dios. Esto volvió a suceder en
esos días, pero no siempre. No se hizo ninguna
cosa para impedirlo ni para causarlo. Las
reuniones siguieron una segunda semana.
En esos días un hermano empleado como
vigilante donde construían una casa, y por eso
dormía de día, vino al pastor una tarde y le dijo:
"Pastor, yo estaba durmiendo en mi casa hoy y
el Señor vino y me dijo <<Despiértate, quiero
hablarte>>. Le dije: Bueno Señor, y me dijo
<<Anda donde tu Pastor y dile que llame a
algunos de los hermanos más espirituales y que
oren todos los días, porque voy a bautizarles
con lenguas de fuego>>. Le dije: Bueno Señor
y ¿puedo yo ser uno de ellos? <<Sí, me dijo>>
y así he venido inmediatamente".
Meditando sobre este relato, fue fácil ver que
era de Dios como una respuesta directa a
nuestras peticiones, que por tanto tiempo
habían tenido esa dirección. Así es que se hizo
conforme a estas palabras y desde el día
siguiente, más o menos el 15 de Enero, se
reunían todos los días en la casa del pastor, a
las cinco de la tarde, cinco personas y oramos
en turno y nos separamos. El rato de nuestra
oración era a veces más o menos largo; el
asunto era poner nuestra petición delante del
Señor. En esos días se acercaba la conferencia
y varios de los pastores nos acompañaban en
esa reunión cuando en su viaje para la
conferencia se hallaban en nuestra casa.
La Conferencia Anual fue celebrada en Temuco
en ese año y fue el primer año de la presidencia
del Obispo F. M. Bristol quien, después de la
Conferencia debía volver a Valparaíso para
inaugurar el nuevo templo. En esa Conferencia
el ayudante del pastor, Carlos A. Gómez, fue
trasladado a Temuco y el hermano Guillermo
Astudillo fue nombrado ayudante en Valparaíso.
El acontecimiento memorable de esa
Conferencia fue el sermón del Obispo en la
noche del domingo. Toda descripción será
inadecuada a como lo pudieron apreciar los
oyentes. Fue grande, sublime y cual torrente se
desbordaba e inundaba las mentes y los
corazones, sujetando la respiración y
rompiendo la fuente de risas, en lágrimas y en
exclamaciones casi de aturdimiento. Si el
obispo gastó sus fuerzas en predicar el sermón,
tal vez, poco menos gastaron las suyas los
oyentes en oirlo. Y ¿qué fue? "Predicamos a
Cristo Crucificado". En el desarrollo del tema el
Espíritu Santo fue ensalzado y el mismo estaba
presente dando vida y poder a las palabras del
predicador. Ninguno que lo oyó puede olvidar
aquella noche.
Y ¿qué es lo que pasaba en Valparaíso? El
pastor estaba en Temuco; pero aquel mismo
Espíritu Santo que con perseverancia
estábamos buscando, ya se estaba
manifestando en la preparación de corazón: y
Él dirigió la reunión en Valparaíso así como la
dirigió en Temuco.
Tema predilecto para nosotros, el hermano que
dirigió el culto usó el capítulo 2 de Joel y
llamando a sus hermanos de la Junta Oficial,
ellos tomaron asientos en las primeras bancas.
Él entonces echó sobre la junta oficial
(incluyéndose con ellos) la responsabilidad por
la condición de la iglesia y los llamó al
arrepentimiento para arreglar cuentas con
Dios. Rodearon el altar la junta y otros muchos
clamando al Señor. Al terminar la reunión rogó
a la junta que se quedara con él para arreglar
el asunto aunque ocupara toda la noche.
Muchos de ellos permanecieron y se quedaron
en oración hasta la mañana del día lunes. Como
a las dos o tres de la madrugada hincados
alrededor del altar, que es grande y semi-
circular, sintieron que Jesús pasó alrededor
adentro del altar y puso la mano sobre sus
cabezas. Un hermano vió como un brasero de
fuego en medio de la plataforma.
Tanta fue la bendición, habían ganado tanto con
esta noche de comunión con el Señor, que
algunos pidieron que el hermano anunciara
otra reunión semejante, lo que hizo, señalando
el sábado próximo.

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