0% encontró este documento útil (0 votos)
42 vistas2 páginas

Autores del Eudemonismo en Aristóteles

La ética de Aristóteles, conocida como eudemonismo, sostiene que el bien supremo que debemos perseguir es la felicidad, entendida como el objetivo más importante de la vida humana. Para alcanzarla, es fundamental desarrollar la virtud, que se logra a través de la costumbre y la elección del término medio entre extremos, guiados por la razón. Aristóteles enfatiza que la verdadera felicidad se encuentra en la vida del sabio, que se dedica a pensar y buscar la verdad.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
42 vistas2 páginas

Autores del Eudemonismo en Aristóteles

La ética de Aristóteles, conocida como eudemonismo, sostiene que el bien supremo que debemos perseguir es la felicidad, entendida como el objetivo más importante de la vida humana. Para alcanzarla, es fundamental desarrollar la virtud, que se logra a través de la costumbre y la elección del término medio entre extremos, guiados por la razón. Aristóteles enfatiza que la verdadera felicidad se encuentra en la vida del sabio, que se dedica a pensar y buscar la verdad.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

LA TEORÍA ÉTICA DE ARISTÓTELES: EL

EUDEMONISMO

Las éticas consecuencialistas o teleológicas:

La ética de Aristóteles puede agruparse con la de otros autores como Epicuro o J. S. Mill,
que tratan de orientarnos para que seamos capaces de alcanzar el mayor bien posible en
nuestra vida. Por eso decimos que la filosofía moral aristotélica es una ética
consecuencialista o teleológica, ya que pretende servirnos de guía para que podamos
lograr un objetivo.

Este tipo de éticas consideran, generalmente, que existe un bien supremo hacia el que debe
orientarse la vida humana. Creen que la vida humana debe encaminarse a lograr esa meta.
Sin embargo, no existe acuerdo a la hora de determinar cuál es el bien supremo que
debemos perseguir. ¿Se trata tal vez del placer? ¿Será acaso la calma y la tranquilidad de
espíritu?

La propuesta aristotélica:

En su ética, Aristóteles sostiene que el bien máximo al que podemos aspirar las personas es
la felicidad. Es verdad que los seres humanos se esfuerzan por conseguir otras metas, como
la riqueza, la fama o el poder. Pero Aristóteles nos recuerda que ninguna de estas
aspiraciones es una finalidad en sí misma. Nadie desea ser rico únicamente para acumular
oro. La riqueza es un medio que puede proporcionarnos ventajas y oportunidades. Y lo
mismo sucede con la fama o el poder, ya que no los deseamos por sí mismos, sino
únicamente como instrumentos al servicio de un objetivo superior.

Según Aristóteles, lo que las personas verdaderamente queremos es ser felices. Si lo


logramos, habremos alcanzado el máximo bien al que podemos aspirar. La felicidad no es
un medio, sino una meta en sí misma, que constituye el objetivo más importante que las
personas podemos desear. Por lo tanto, de acuerdo con Aristóteles, el bien supremo que
perseguimos los seres humanos es la felicidad.

A este respecto, cabe señalar que el término griego para referirse a la felicidad es
eudaimonia. Por eso suele decirse que la ética de Aristóteles es una ética eudemonista, ya
que insiste en la importancia de orientar nuestra vida para que podamos ser felices.

¿Qué es la felicidad para Aristóteles?


Para aclarar cuál es el contenido de la felicidad, Aristóteles parte de lo que, a su juicio, nos
define como seres humanos. Según Aristóteles, las personas somos distintas del resto de los
animales porque tenemos razón y palabra. El ser humano es un animal con logos. Como
la capacidad de pensar es nuestra facultad más noble y valiosa, Aristóteles considera que la
felicidad más elevada consistirá, precisamente, en ejercitarla.

La vida más feliz, por lo tanto, no será la de quien se preocupa por las cosas materiales, ni
tampoco la de quien busca el honor o la fama. La más alta felicidad corresponde a la
forma de vida del sabio, que dedica su tiempo a pensar y a buscar la verdad.

La centralidad del concepto de virtud:

Para alcanzar la felicidad en la vida, Aristóteles creía que debíamos ejercitarnos para
desarrollar la virtud. La palabra griega para virtud es areté, que significa “excelencia”.
Aristóteles pensaba que las personas felices son las que se comportan de manera excelente,
porque saben actuar correctamente en cada situación.

La virtud, según Aristóteles, surge de la costumbre. Nos volvemos virtuosos cuando nos
acostumbramos a comportarnos de manera adecuada; se trata de elegir bien cómo actuar en
la vida. Ahora bien, ¿cuándo esta elección es correcta y adecuada? Aristóteles pensaba que
debíamos huir de los excesos, procurando siempre elegir el término medio entre dos
extremos.

Cada cual debe aprender a elegir cuál es el punto medio que se corresponde con su situación
personal. Para encontrar este punto medio debemos emplear la razón. Según Aristóteles,
debemos usar nuestra razón para elegir sabiamente cómo debemos comportarnos.
Aristóteles llamaba prudencia a esta virtud fundamental que nos ayuda a determinar cuál
es la conducta correcta en cada circunstancia, dependiendo de nuestra situación personal.

También podría gustarte