CORRIENTES HUMANISTAS
El vitalismo, existencialismo y personalismo surgen como reacción al idealismo y materialismo,
valorando la experiencia del hombre concreto. Estas corrientes humanistas, aunque diferentes,
comparten la apreciación positiva de la experiencia individual frente a las generalizaciones del
idealismo y la parcialidad del materialismo.
A) EL HOMBRE EN LA FILOSOFIA VITALISTA:
El vitalismo rechaza el pensamiento mecanicista y estático, destacando lo irracional, singular y
dinámico de la vida. Henri Bergson, su principal exponente, enfatiza la realidad de la vida como
el "impulso vital", opuesto al positivismo y mecanicismo. Bergson subraya la importancia del
tiempo "vivido" y la "duración" como movimiento vital y continuo. Esta vida, captada por la
intuición, es vista como un proceso de crecimiento orgánico y evolución creativa. Contrario a la
evolución mecánica, la vida no surge de lo inferior hacia lo superior, sino que es un impulso
creador que produce constantemente lo nuevo.
Otros filósofos como Wilhelm Dilthey, Ludwig Klages y Max Scheler, así como José Ortega y
Gasset en España, también abogan por valorar la vida y la experiencia humana como
fundamentales para comprender la realidad. Ortega, por ejemplo, enfatiza la "razón vital" como
un conocimiento que trasciende las abstracciones racionalistas y los excesos bio-vitalistas. Este
enfoque subraya la importancia de la vida personal y la conexión con el mundo presente.
B) EL HOMBRE EN LA FILOSOFIA EXISTENCIALISTA:
La filosofía existencialista se centra en la noción de "existencia" humana concreta, que no se
analiza racionalmente, sino que se comprende desde la experiencia personal. Figuras como
Blaise Pascal y Søren Kierkegaard destacan por su enfoque en la singularidad y responsabilidad
del individuo.
Pascal subraya las "razones del corazón" sobre el pensamiento racional, mientras que
Kierkegaard enfatiza la "existencia" individual y la angustia inherente a la libertad humana. Este
último postula la necesidad de un "salto" hacia la fe para trascender la angustia existencial.
Martin Heidegger, otro importante exponente, considera la existencia humana desde una
perspectiva ontológica, destacando su temporalidad e historicidad. En Francia, Jean-Paul Sartre
representa un nihilismo ateo radical, mientras que Gabriel Marcel aboga por una respuesta de
fidelidad y esperanza ante las exigencias del ser.
Marcel distingue entre el "tener" y el "ser", y entre el "problema" y el "misterio", resaltando la
necesidad de aproximarse al misterio del ser con recogimiento y fe. La fe, para Marcel, implica
un compromiso absoluto y una confianza en una realidad personal. En resumen, la filosofía
existencialista se enfoca en comprender la existencia humana desde una perspectiva concreta y
comprometida.
C) EL HOMBRE EN LA FILOSOFIA DIALOGICA:
La filosofía dialógica, representada especialmente por Martin Buber, enfatiza la importancia de
la relación interpersonal en la comprensión del ser humano. Buber destaca la relación "yo-tú"
como fundamental, donde la presencia del otro no es simplemente un objeto, sino un
encuentro primordial entre personas. Según Buber, el hecho central de la existencia humana es
la relación entre individuos, lo que singulariza al mundo humano. Sin embargo, su discípulo
Emmanuel Levinas critica esta visión al considerar que puede llevar a una asimilación peligrosa
de la relación dialógica a una mera reciprocidad. Además, Levinas señala el anti-intelectualismo
de Buber al fusionar la relación yo-tú en una totalidad, en lugar de reconocer la singularidad y la
exigencia moral del otro. En resumen, la filosofía dialógica resalta la importancia de las
relaciones interpersonales en la comprensión del ser humano, así como su inserción en un
mundo social e histórico.