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Comparativa: Reenvío y Calificaciones en DIP

El documento detalla una tarea académica sobre Derecho Internacional Privado, enfocándose en la elaboración de un cuadro comparativo entre el reenvío y la calificación. Se explican los conceptos de reenvío, sus tipos y su aplicación en conflictos de leyes, así como la calificación como proceso para determinar la norma jurídica aplicable. Además, se establecen criterios de evaluación y requisitos formales para la entrega del trabajo.
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Comparativa: Reenvío y Calificaciones en DIP

El documento detalla una tarea académica sobre Derecho Internacional Privado, enfocándose en la elaboración de un cuadro comparativo entre el reenvío y la calificación. Se explican los conceptos de reenvío, sus tipos y su aplicación en conflictos de leyes, así como la calificación como proceso para determinar la norma jurídica aplicable. Además, se establecen criterios de evaluación y requisitos formales para la entrega del trabajo.
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Universidad Abierta Para Adultos

ESCUELA

CIENCIAS JURIDICAS Y POLITICAS

ASIGNATURA

DERECHO INTERNACIONAL PRIVADO FGD-308

FACILITADOR

WILFRIDO RAFAEL ULLOA SANTOS

PARTICIPANTE

TEMA

TAREA SEMANA IV

FECHA

30/11/2023
Derecho Internacional Privado

INDICACIÓN Y ESPACIO PARA ENVIAR LA TAREA DE LA SEMANA IV

Marcar como hecha

Apertura: lunes, 30 de octubre de 2023, 00:00


Cierre: viernes, 1 de diciembre de 2023, 18:00

Distinguido participante:

Luego de investigar en la bibliografía básica y demás fuentes complementarias del curso


realiza la siguiente actividad:

1. Elabora un cuadro comparativo sobre el Reenvío y la Calificaciones como figuras


del Derecho Internacional Privado.

Enviar a este espacio en el plazo establecido.

Criterios de evaluación:

 Claridad, coherencia y originalidad de las ideas externadas.


 Utilización de un lenguaje técnico adecuado.
 Dominio del contenido.
 El plagio en las tareas será sancionado con la anulación de la misma.

Requisitos de forma del informe:


 El informe debe estar redactado en Word,
 Letras en Times New Roman 12.
 Color automático, y títulos en negrita.
 Textos justificados.
 Márgenes 1.5

Incluir los siguientes requisitos metodológicos:

 Hoja de presentación
 Introducción
 Desarrollo
 Conclusión
 Bibliografía

--Debe revisar bien su trabajo antes de enviarlo a este espacio, en la fecha indicada.

El reenvió tiene su origen en el denominado conflicto negativo de las leyes, esto es, cuando
la norma de conflicto del foro y la norma de conflicto correspondiente a la ley extranjera
declarada aplicable se inhiben de la regulación del supuesto de estimar que ninguna de las
dos es competente. Junto al conflicto negativo de leyes, el reenvío implica tres
presupuestos.

El reenvío es un mecanismo que basa su existencia en una comprensión de que la remisión


que efectúa la norma de conflicto del foro a un Derecho extranjero es una remisión global,
entendiendo por tal no una mera remisión material a sus normas sustantivas, sino a la
totalidad del ordenamiento jurídico extranjero incluyendo las normas de conflicto del
mismo.

La consecuente consulta de las normas de conflicto del ordenamiento extranjero puede dar
lugar a tres situaciones: que dichas normas consideren aplicables las normas materiales de
ese mismo ordenamiento jurídico, que consideren aplicable el ordenamiento jurídico del
foro (situación que se denomina reenvío de primer grado), o finalmente que consideren
aplicable un tercer ordenamiento jurídico (reenvío de segundo grado).

El reenvío, en derecho internacional privado, es un mecanismo de solución a los conflictos


de la ley aplicable, esto es, aquellos que acaecen cuando con ocasión de una relación de
derecho privado con elementos extranjeros relevantes, surgen dos o más legislaciones de
distintos ordenamientos jurídicos nacionales y ninguna de ellas se atribuye competencia a sí
misma para resolver el asunto, sino que cada una de ellas (las legislaciones) da competencia
a una legislación extranjera.

Circunstancia en que se produce El reenvío se produce cuando la norma de conflicto del


foro (país en el que se juzga el asunto) se remite a un derecho extranjero (de otro país) y la
norma de conflicto de ese país, a su vez, se remite a otro (‘reenvía’). Según algunos juristas,
el número de legislaciones que entren en juego, el reenvío puede ser:

1. De primer grado o de retorno: Cuando la norma de conflicto del foro se remite al


derecho extranjero y la norma de conflicto de ese derecho extranjero se vuelve a
remitir al derecho del foro (es decir, ida-vuelta)
2. De segundo grado: Cuando la norma de conflicto del foro se remite al derecho
extranjero y la norma de conflicto de ese derecho extranjero se remite a otra de otro
derecho extranjero diferente de los dos anteriores.

Existe también un tercer tipo de retorno inmediato por respuesta de correspondencia, el cual
es poco aplicado en el derecho internacional y que establece directrices para los tribunales
internacionales.

¿Cómo se produce el reenvío?


Para tener un concepto de reenvío, podríamos afirmar que este se produce cuando se dan
los siguientes supuestos.

1.- La norma jurídica de un estado considera competente a la norma jurídica de otro estado
2.- En lugar de aplicar la norma jurídica material de este segundo estado, se invoca la
norma jurídica formal o conflictual 3.- La norma de derecho internacional privado de este
segundo estado remite a la norma jurídica de otro estado. 4.- La norma jurídica que se
aplica de un tercer estado ya es la norma jurídica material.

La remisión es un medio para evadir la aplicación de la norma jurídica extranjera material


que el propio derecho internacional privado del juzgador ha considerado competente.

Ejemplo: El estatuto personal de un inglés domiciliado en Francia está regido, en virtud de


la regla de conflicto francesa, por la ley inglesa, ley de su nacionalidad y en virtud de la
regla de conflicto inglesa, ley de su nacionalidad y en virtud de la regla de conflicto inglesa,
por la ley francesa, ley de su domicilio

Qué es el reenvío?

El reenvío es una figura dentro del Derecho Internacional Privado que se refiere al proceso
por el cual un tribunal de un país remite a otro tribunal la solución de un conflicto de leyes.
Por ejemplo, si dos personas de diferentes nacionalidades tienen un conflicto legal, y un
tribunal de uno de los países debe determinar qué ley es aplicable en ese caso, puede
suceder que la norma del país en cuestión remita a la norma de otro país. En ese caso,
estamos ante un caso de reenvío.
En el sistema español de Derecho Internacional Privado, el reenvío se regula en el artículo
12 del Código Civil. Este artículo establece que en caso de duda sobre la ley aplicable, el
tribunal debe aplicar la ley del país con el que la situación tenga un vínculo más estrecho.
Si esta ley remite a otra ley, el tribunal debe aplicar la ley a la que se remite. Este proceso
de remisión se conoce como reenvío.

Por otro lado, es importante destacar que el reenvío puede ser aceptado o no por el tribunal
al que se remite el caso. Si el tribunal acepta el reenvío, aplicará la ley indicada por la
norma del tribunal de origen. Si el tribunal no acepta el reenvío, aplicará su propia ley.

¿Cuándo se produce el reenvío?


En el Derecho Internacional Privado, el reenvío se produce cuando en una norma extranjera
se establece que la ley aplicable a un caso determinado es la ley del país del foro, pero que
esa ley a su vez remite a otra ley extranjera.
Por ejemplo, imaginemos un contrato entre dos empresas de diferentes países. El contrato
establece que la ley aplicable es la de España. Sin embargo, la normativa española establece
que en caso de contratos internacionales, se aplicará la Convención de Viena sobre
compraventa internacional de mercaderías. A su vez, la Convención de Viena establece que
en caso de problemas con la interpretación del contrato, se aplicará el derecho del país en el
que tenga su residencia el vendedor. En este caso, se estaría produciendo un reenvío, ya que
la ley española remite a otra ley (la Convención de Viena) que a su vez remite al derecho de
otro país.

Normas aplicables en casos de reenvío

En el caso de que se produzca un reenvío, es importante conocer cuáles son las normas
aplicables. En general, se pueden distinguir tres tipos de normas:
- Normas de conflicto: son las normas que tienen como objetivo determinar la ley aplicable
en un caso determinado.
- Normas de solución: son las normas que establecen cómo se debe resolver el conflicto
cuando se ha determinado la ley aplicable.
- Normas de renvoi: son las normas que regulan el reenvío en sí mismo.

En el Derecho Internacional Privado español, las normas de conflicto son las que establecen
qué ley se aplicará en un caso determinado. Estas normas se basan en tres criterios de
conexión: el criterio de la autonomía de la voluntad, el criterio de la protección y el criterio
de la conexión más estrecha. En general, se sigue el criterio de la conexión más estrecha,
que establece que se aplicará la ley de aquel país que tenga un vínculo más estrecho con el
caso en cuestión.
Por otro lado, las normas de solución establecen cómo debe resolverse el conflicto una vez
que se ha establecido la ley aplicable. Por último, las normas de renvoi se ocupan del caso
en que la ley a aplicar sea la del país que ha remitido al de origen.

En los casos en que se produce el reenvío, es importante conocer las normas aplicables de
cada uno de los países implicados, ya que es posible que existan diferencias entre ellas. De
esta forma, se evitarán confusiones y se podrá resolver el conflicto de manera efectiva.

Conclusión

El reenvío es un tema complejo del Derecho Internacional Privado que se refiere al proceso
por el cual un tribunal de un país remite a otro tribunal la solución de un conflicto de leyes.
Esta figura se regula en el artículo 12 del Código Civil español y se produce cuando una
norma extranjera remite a otra norma extranjera para resolver un conflicto jurídico.
En caso de producirse el reenvío, la solución del conflicto dependerá de las normas
aplicables. En general, se pueden distinguir tres tipos de normas: normas de conflicto,
normas de solución y normas de renvoi. Es importante conocer estas normas para evitar
confusiones y resolver el conflicto de manera efectiva.

En conclusión, el reenvío es un tema importante del Derecho Internacional Privado que


puede tener un gran impacto en la resolución de los conflictos jurídicos. Por ello, es
fundamental conocer su funcionamiento y las normas aplicables para poder actuar de
manera adecuada
Como dijimos el reenvío fue admitido en un criterio jurisprudencial establecido el 24 de
Junio de 1878, por la Corte de Casación de Francia con relación al “affaire Forgo” y ha sido
compartido tanto por varios Estados como por muchos autores, aunque existen posiciones
opuestas a esta figura.

El reenvío se produce cuando la norma de conflicto del foro (país en el que se juzga el
asunto) se remite a un derecho extranjero (de otro país) y la norma de conflicto de ese
derecho extranjero a su vez se remite (“reenvía”) a otros. Es un mecanismo de solución a
los conflictos negativos de jurisdicción, es decir, a aquellos que nacen cuando en una
relación de derecho privado con un elemento extranjero relevante, surgen dos o más
legislaciones de distintos ordenamientos jurídicos nacionales y que ninguna de ellas se
atribuye competencia a sí misma para resolver el asunto, sino que cada una da competencia
a una legislación extranjera.

Se clasifican:

a) reenvíos de primer grado o de retorno, que es cuando la norma de conflicto del foro se
remite al derecho extranjero y la norma de conflicto de ese derecho extranjero se vuelve a
remitir al derecho del foro (es decir ida-vuelta).

b) reenvios de segundo grado que es cuando la norma de conflicto del foro se remite al
derecho extranjero y la norma de conflicto de ese derecho extranjero se remite a otra de
otro derecho extranjero diferente de los dos anteriores.

En el caso de Xaver Forgo se trató de un reenvío de primer grado admitido por el tribunal
francés, quien finalmente aplicó su propia ley.
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La calificación en el sentido del Derecho Internacional privado es el proceso


de determinar la naturaleza jurídica de una situación de hecho o de una
cuestión de derecho, a fin de poderla referir a una categoría típica, lo cual
permitirá determinar la ley que le es aplicable
En otras palabras, la calificación es la tarea de identificar la norma aplicable a
un caso específico. Para llevar a cabo esta tarea, se deben determinar los
datos que configuran el caso, seleccionando entre los hechos aquellos que
tienen trascendencia jurídica a la vista de la pretensión o pretensiones de las
partes. El paso siguiente consiste en la individualización de la norma -o
normas- en cuyo supuesto de hecho encajan los hechos con relevancia jurídica.
Para identificar la regla, se procede a una comparación de los hechos con los
diferentes supuestos de hecho contenidos en las reglas en vigor que
aparentemente tengan algún tipo de vinculación con la cuestión planteada y,
para ello, es necesario fijar el sentido y alcance de tales conceptos. La norma
aplicable será aquella cuyos conceptos se correspondan más exactamente a
los hechos jurídicamente relevantes. Finalmente, constatada esa
correspondencia, encajado el asunto en un supuesto de hecho, tendrá lugar la
consecuencia jurídica prevista en la norma

Calificación (en el sentido del Derecho Internacional privado)

Derecho Internacional Privado

Cualquiera que deba proceder a la aplicación de una norma debe determinar los datos que
configuran el caso, seleccionando entre los hechos aquellos que tienen trascendencia
jurídica a la vista de la pretensión o pretensiones de las partes. El paso siguiente consiste en
la individualización de la norma -o normas- en cuyo supuesto de hecho encajan los hechos
con relevancia jurídica. Para identificar la regla, se procede a una comparación de los
hechos con los diferentes supuestos de hecho contenidos en las reglas en vigor que
aparentemente tengan algún tipo de vinculación con la cuestión planteada y, para ello, es
necesario fijar el sentido y alcance de tales conceptos. La norma aplicable será aquella
cuyos conceptos se correspondan más exactamente a los hechos jurídicamente relevantes.
Finalmente, constatada esa correspondencia, encajado el asunto en un supuesto de hecho,
tendrá lugar la consecuencia jurídica prevista en la norma.

Esta tarea, que apunta en dos direcciones -una hacia la vida social y otra hacia las normas
agrupadas en cada sistema jurídico en conjuntos coherentes estructurados en instituciones-,
constituye una sola operación, que conocemos como calificación, cuya finalidad es
identificar la norma aplicable. Calificar es, por tanto, «definir» (TOMÁS ORTIZ DE LA
TORRE), «catalogar, encasillar, clasificar por medio de conceptos la realidad de la vida
dentro de las normas y de las instituciones jurídicas» (AGUILAR NAVARRO).

La operación de calificación que acabamos de describir, inherente a todo


razonamiento jurídico, no constituye una actividad propia y específica del Derecho
Internacional privado sino que es común a todas las ramas del Derecho. Sin embargo, en
esta disciplina, pueden surgir problemas específicos al llevar a cabo la tarea de calificación,
puesto que concurren varios ordenamientos jurídicos vinculados con una misma relación y
cada uno de ellos posee sus propios conceptos y calificaciones. Así, cuando una relación
jurídica se encuentra vinculada con más de un ordenamiento, el Juez se enfrenta, en primer
lugar, a las cuestiones que pueda suscitar la determinación de su competencia judicial
internacional. En segundo lugar, a los problemas que plantea la elección de la norma de
conflicto del foro aplicable. Una vez resueltas las cuestiones de calificación en esta fase,
pueden surgir nuevas dificultades en relación con el alcance de la remisión efectuada desde
las normas conflictuales del foro a un ordenamiento extranjero.

La causa de ciertas dificultades se encuentra en la vinculación de alguno de los elementos


de la relación con un ordenamiento extranjero, hasta el punto de que en la
propia demanda pueden aparecer conceptos e instituciones extranjeras: si
la pretensión deriva de una relación configurada -al menos en parte- con arreglo a un
sistema extranjero, no será extraño que tal pretensión se revista del lenguaje jurídico y de
las instituciones de aquel ordenamiento extranjero. En ocasiones las pretensiones de
las partes pueden resultar completamente extrañas al foro, de forma que, aparentemente al
menos, ninguna categoría del foro responda verdaderamente a sus características (tal puede
ocurrirle, por ejemplo, al Juez español ante pretensiones derivadas del trust anglosajón o la
kafala del Derecho musulmán). En otros casos puede tratarse de pretensiones que
responden a conceptos existentes tanto en el foro como en el ordenamiento extranjero, pero
que en cada uno de esos Derechos poseen un contenido diferente. También pueden aparecer
cuestiones que en el foro resultan familiares, pero que cada Derecho incluye en categorías
diferentes por atribuirles distinta naturaleza.

Otro tipo de dificultades propias del Derecho Internacional privado se suscitan al


individualizar la regla de conflicto y precisar su sentido y alcance. Los supuestos de
hecho de las normas de conflicto consisten en conceptos jurídicos, amplios, generales y de
contornos poco precisos, que pretenden ordenar en categorías jurídicas
de conexión toda cuestión que pueda plantearse en relación con
cualquier ordenamiento existente en el mundo. No es casual que se utilicen categorías
jurídicas amplias y elásticas ya que así es posible atender más a los aspectos generales de
las instituciones que a los elementos extranjeros que las conforman.

Tradicionalmente la calificación se ha presentado como un problema propio del Derecho


Internacional privado que sitúa al Juez ante la duda de si las calificaciones de
su Derecho son -o no son- las más adecuadas para determinar la ley aplicable:
qué ordenamiento jurídico, entre los distintos en presencia, debe proporcionar los conceptos
que le permitan delimitar las categorías jurídicas empleadas en la norma de conflicto.
Cuando se ponen en contacto varios ordenamientos jurídicos, cada uno con su propio
sistema de calificaciones, coincidente o no con el sistema de calificaciones de los demás,
surge el problema. Esto -se ha dicho- diferencia la tarea en Derecho Internacional privado,
pues el problema del Juez no consiste sólo en averiguar la naturaleza jurídica de
una institución o en definir el contenido de las categorías empleadas en la norma, sino
también en fijar el ordenamiento jurídico que debe proporcionar la calificación y de
su elección depende la norma de conflicto del foro aplicable y, en consecuencia,
el Derecho competente.

Hasta el triunfo, en el siglo XIX, de las tesis positivistas, que dibujan con claridad las
consecuencias del particularismo en el Derecho Internacional privado, no se
toma auténtica conciencia de los problemas calificativos. El descubrimiento del problema
se encuentra ligado indisolublemente al nombre de BARTIN, que lo plantea en
un artículo publicado en 1897, bajo el título «De l\'impossibilité d\'arriver à la suppression
définitive des conflits de lois», y lo desarrolla en sus Études de droit international privé y
en un curso en la Academia de La Haya. Sin embargo, sería injusto atribuir
la paternidad del descubrimiento únicamente a BARTIN porque, antes de la publicación de
su artículo, en 1891, el alemán KAHN planteaba la misma cuestión bajo la denominación
de «conflictos latentes».

Pese a que el conflicto de calificaciones suele presentarse generalmente -y así acabamos de


hacerlo- como una vacilación del Juez entre la pluralidad de conceptos dados y, en
consecuencia, entre la pluralidad de reglas de conflicto que puedan eventualmente ser
aplicables, sin embargo, esta calificación, en principio, debe realizarse de acuerdo con
el Derecho del foro (calificación lege fori). Así lo entendieron KAHN y BARTIN, y así lo
entiende en la actualidad también el conjunto de la doctrina. La propia realidad impone
esta solución: la norma de conflicto es una norma estatal que delimita el ámbito de
aplicación del propio ordenamiento y de los Derechos de los demás Estados y
tal delimitación se hace de acuerdo con unos intereses y criterios
de política legislativa propios de cada Estado; así se preserva la cohesión del Derecho del
foro, garantizando la integridad de sus instituciones. Estas razones obligan a tomar en
consideración, al menos como punto de partida para la interpretación de
los conceptos jurídicos contenidos en la norma de conflicto, el
propio Derecho material del ordenamiento jurídico al que aquélla pertenece.
El contacto de la situación con otros ordenamientos ha hecho pensar a una parte de
la doctrina, en algunos momentos, que la calificación podía venir dada por la ley
extranjera designada como aplicable (calificación lege causae). Históricamente,
la calificación lege causae nace de la crítica de DESPAGNET al pensamiento de BARTIN.
Para DESPAGNET aplicar las leyes extranjeras sujetándolas a las calificaciones del foro
supone deformarlas y la ley extranjera debe aplicarse como lo haría el Juez del país en que
se dictó, esto es, con sus propias calificaciones. Aunque la propuesta pudiera resultar
seductora, no es capaz de resolver a satisfacción los problemas calificativos.

A pesar de que la calificación lege fori sea la respuesta inicialmente adecuada, se hace
necesaria una flexibilización de la originaria rigidez de esta postura. La doctrina actual
tiene conciencia clara de esta exigencia como constata PUENTE EGIDO al afirmar que
«hoy se rechaza cualquier construcción a priori y dogmática». Por esta razón, ante
relaciones que contienen elementos extranjeros, los conceptos del foro tienden a ser
flexibilizados y ampliados a través de su comparación con los conceptos propios de
otros ordenamientos, de manera que sea posible juzgar situaciones relativas a instituciones
extranjeras invocadas ante los tribunales. Por otra parte, cuando el aplicador del Derecho se
encuentre con conceptos o instituciones extraños en el curso del proceso de calificación,
parece que para una adecuada comprensión de los mismos debe acudir
al Derecho extranjero del que proceden: el Juez analizará
el concepto o institución de acuerdo con el Derecho extranjero al que pertenece y, sólo
cuando determine ante qué problema se encuentra, podrá proceder a encajar la situación
planteada en alguno de los conceptos o categorías jurídicas que utilizan las normas
de conflicto del foro, atendiendo para ello a la ley del foro (BATIFFOL).

Para resolver los problemas de calificación que se susciten en orden a la elección de


la norma de conflicto aplicable, en el ordenamiento jurídico español se estableció -
recogiendo la orientación jurisprudencial- la regla contenida en el artículo 12.1 del Código
Civil: «La calificación para determinar la norma de conflicto aplicable se hará siempre con
arreglo a la ley española». Pese a la rigidez que se desprende de la literalidad de la norma,
considera la doctrina que cabe una interpretación flexible que permita tomar en
consideración, cuando sea necesario, la ley extranjera. Además, aparte de esta regla, existen
en el Derecho español casos en los que la norma de conflicto contiene lo que la doctrina ha
denominado «calificación autónoma», es decir, que la propia norma de conflicto delimita la
materia a la que se refiere, flexibilizando los conceptos del Derecho interno (como hace
el artículo 9.6 del Código Civil al emplear la expresión «tutela y demás instituciones de
protección del incapaz», por ejemplo). Por otra parte, los convenios internacionales
contienen en ocasiones reglas específicas para la calificación, con el fin de evitar que
los tribunales estatales se sirvan de sus propias calificaciones y se desvirtúe la unificación
normativa que se pretende. Así, por ejemplo, el artículo 5.º del Convenio de La Haya de 5
de octubre de 1961 sobre conflictos de leyes en materia de forma de las
disposiciones testamentarias establece que «a los efectos del presente Convenio, las
prescripciones que limiten las formas admitidas de disposiciones testamentarias y que se
refieren a la edad, la nacionalidad u otras circunstancias personales del testador, se
considerarán como cuestiones de forma. Tendrán la misma consideración
las circunstancias que deban poseer los testigos requeridos para la validez de
la disposición testamentaria».

Una vez designado el Derecho extranjero aplicable, se puede plantear otro problema: ¿qué
parte de ese ordenamiento debe aplicar concretamente el Juez del foro? Se trata en este
momento de insertar en el ordenamiento jurídico del foro la norma material extranjera y,
para ello, debe procederse a la individualización e interpretación de la misma.
La doctrina parece estar de acuerdo actualmente en responder que se aplicará aquella parte
del Derecho extranjero que aplicaría el Juez extranjero si fuera competente, es decir, debe
atenderse a los criterios del Derecho extranjero designado, con independencia de
la categoría jurídica a la que pertenezcan en el ordenamiento en el que se insertan. En el
sistema de Derecho Internacional privado español, estos problemas no han recibido
expresamente una respuesta.
LAS CALIFICACIONES EN LOS CONFLICTOS DE LEYES

1. INTRODUCCIÓN: La doctrina del derecho internacional privado sitúa el conflicto de calificaciones


como uno de los problemas fundamentales de nuestra disciplina, el cual se ha convertido en un
punto neurálgico en torno al cual se debate la naturaleza y el método del Derecho Internacional
Privado. Batiffol y Lagarde1 nos dicen que el conflicto de calificaciones consiste en saber según
que ley el Juez debe calificar el objeto del litigio para determinar la ley aplicable, cuando las
diferentes leyes en conflicto adoptan calificaciones diferentes. Calificar significa precisar la
naturaleza jurídica de una institución. Así, por ejemplo, cuando el Art. 2100 del código Civil
peruano, dispone que la sucesión, cualquiera que sea el lugar de la situación de los bines, se rige
por la ley del último domicilio del causante, será necesario determinar previamente cuál es la
naturaleza jurídica del concepto sucesión. 2. CONCEPTO DE CALIFICACIÓN: En el derecho
internacional privado, el término calificación recibe numerosas sinonimias para identificarla como
lo son el de clasificación, caracterización e interpretación2. Significa, de acuerdo a nuestro criterio,
fijar la naturaleza jurídica que recibe una relación internacional en el caso de conflictos de leyes y
de jurisdicciones para ubicarla dentro de alguna de las categorías del sistema legal, como el
régimen de los contratos, de los derechos de familia o del régimen sucesorio por causa de muerte.
3. CLASES DE CALIFICACIONES: Existen dos clases de calificaciones: a) L a cal i ficación de la
competencia; que soluciona la regla de conflicto legal. b) La cal i ficación de fondo; que señala la
ley aplicable al caso específico. Así, conceptuamos que el juez puede «calificar» el caso como de
derecho interno o de derecho internacional. En el primer caso, no existe norma de conflicto en
juego. En el segundo caso sí existe el problema de la colisión de dos o más sistemas jurídicos en los
que existen divergencias de dos jurisdicciones diferentes en un Estado. Así, en el caso peruano, si
existe un tratado internacional vigente éste será aplicable sobre la norma nacional. De no ser así,
son aplicables las normas del Libro X del Código civil. El juez está calificando la situación y dando
solución a los conflictos legales y de jurisdicciones que puedan acaecer. 4. CALIFICACIÓN SEGÚN
LA LEX CIVILIS FORI: Kahn 3, sostiene la existencia de tres clases de conflictos: a)Colisiones
expresas entre leyes, que resultan de la diversidad de normas expresas de derecho internacional
privado en los distintos países. b) Colisiones de los conceptos o puntos de conexión, cuando éstas
se diferencian de su contenido, aunque las normas de conflictos las designan con palabras iguales.
c) Colisiones latentes, las cuales nacen de la distinta naturaleza territorial de las relaciones
jurídicas. Estas últimas colisiones son las que generan los conflictos de calificación. La ley
competente para fijar la calificación es la lex fori o del tribunal competente. Se sustenta su bondad
de la regla en las razones fundamentales que se exponen: a)La lex fori hace posible solucionar el
caso controvertido ya que de lo contrario sería imposible hacerlo. b)Es el juzgador quien debe
solucionar la norma conflictual calificando debidamente sus instituciones. c)Las reglas para
«calificar» (o localización o localizar) son de acuerdo a la lex fori; las reglas sobre conflictos de
leyes son nacionales. Por estas razones, al pretender dar una solución al conflicto de leyes, se
procede a realizar un proceso intelectual: se emite una definición y después se procede a hacer
una clasificación. En el proceso de definir está la clasificación. En la clasificación está la ley
competente y el jurista Niboyet lo grafica en el sentido de que son el anverso y reverso de una
misma cosa y que desterrar la lex fori es un grave error 4. No obstante, la lex fori no es el único
principio para regir la calificación. Así, si existe un conflicto de calificaciones entre la ley nacional
de una persona y la ley de sus bienes, se resuelve de acuerdo a la lex reí sitae y no a la lex fori.

4.1 Justificación de la calificación: Según Batiffol y Lagarde, la calificación lege fori se fundamenta
en dos tipos de razones: • El problema planteado consiste en interpretar una regla de conflicto de
leyes y corresponde al Juez francés determinar el sentido de la regla francesa de conflicto de leyes.
Es indiscutible que el sentido de la regla francesa de conflicto de leyes solo puede ser dado por la
ley francesa, y de una manera general se puede concluir que para todos los jueces es su ley interna
la que determina la extensión de la categoría que utiliza; es decir, la calificación es inseparable del
sentido de la regla de conflicto. • La segunda razón para justificar la calificación por la lex civilis fori
tiene la formulación siguiente: Los que pretendan que la calificación se haga en virtud de los
conceptos del derecho que la norma de conflicto declara competente incurren en un círculo
vicioso, puesto que para saber qué ley es competente es preciso realizar antes la calificación. Mal
podría otorgársele competencia a una determinada legislación para calificar sino se ha calificado
previamente.
5. CALIFICACIÓN SEGÚN LA LEX CIVILIS CAUSAE: Esta teoría es la calificación por el derecho
aplicable, por lo que a veces se llama estatuto eficaz y con más frecuencia lex civilis causae. Maury
nos recuerda que ésta teoría fue presentada por primera vez por despagnet, en oposición a las
ideas expuestas por Bartin. Para ello utilizaba el ejemplo del testamento ológrafo, hecho en
Francia por un holandés. Despagnet dice que según el derecho internacional privado francés la
capacidad debe regirse por la ley nacional del interesado; en el caso planteado, la capacidad debe
regirse por el derecho holandés. Sin embargo el primero de los problemas que debe resolver el
legislador cuando se ocupa de la capacidad es evidentemente saber qué comprenden las
cuestiones de capacidad y qué debe excluirse de ellas. Por tanto, puesto que el derecho
internacional privado francés admite la competencia de la ley holandesa para la capacidad de los
súbditos holandeses, admite al mismo tiempo que esta ley definirá el término capacidad, y sólo
ella precisará lo que debe entenderse por esto. La calificación pertenece al derecho competente,
que en el caso particular es el derecho nacional del interesado. 5.1 Justificación de la calificación:
Según Audit5, el argumento principal en la calificación lege causae es que cada ley debe entrar en
juego con sus propias calificaciones. Por ejemplo, desde que el derecho francés declara al estatuto
personal sometida a la ley nacional, este debe comprender en el estatuto personal de un
extranjero todo lo que su ley nacional incluye y comprende, incluso cuestiones que el derecho
francés hace entrar en otra categoría (Tal como la forma de los testamentos). Para Carrillo
Salcedo6, el acierto de la orientación doctrinal lex civiles causae radica en haber puesto de relieve
que el problema de las calificaciones es mucho más complejo; y que si de una parte se trata d
delimitar el alcance y significado de los conceptos empleados por la regla de conflicto, de otra el
objeto último de la calificación es determinar la regla de conflicto del foro con la que están
relacionados una norma o una institución extranjera. 6. EVALUACIÓN DE LAS CALIFICACIONES: En
el sistema de la «lex civiles causae», la calificación se rige por la misma ley aplicable de acuerdo
con el derecho civil declarado aplicable. Según el internacionalista Martín Wolff, el juez nacional
tiene que aplicar una ley extranjera así como las normas extranjeras como consecuencia de la
calificación 7, Esta es su consecuencia esencial. 7. EL CODIGO BUSTAMANTE Y LA CONFERENCIA DE
LA HAYA: El código Bustamante establece: «En todos los casos no previstos por el presente Código,
cada Estado contratante aplicará sus propias calificaciones a las instituciones o relaciones jurídicas
que deben corresponder a los grupos de leyes mencionadas en el artículo 3º». La Conferencia de
La Haya de 1925, en su proyecto sobre el proceso de la quiebra, decidió que, en caso de conflicto
de calificaciones sobre el punto de saber quién es comerciante, se aplicará únicamente la
calificación de la lex fori. Disposiciones especiales en materia de la calificación contienen los
mencionados convenios sobre sucesiones entre Alemania y Rusia, de 1925, y entre Alemania y
Turquía, de 1930, con la particularidad, en este último, de que se hace expresa distinción entre
bienes muebles e inmuebles. En cuanto a la jurisprudencia, los tribunales franceses han fijado las
calificaciones con arreglo a la lex fori. Esta solución es lógica porque las reglas sobre conflictos de
leyes son nacionales y los conceptos que lo forman deben ser interpretados a la ley nacional.
Asimismo, es de observar que algunos autores señalan como excepciones a la competencia de la
lex fori las siguientes: a)En materia de inmuebles, habrá que regirse por la ley de la situación (lex
rei sitae); b)Exclusión de la competencia de la lex fori en materia de autonomía privada.

8. CONFLICTOS DE CALIFICACIÓN: La ley peruana no se pronuncia sobre los conflictos de


calificación. Sin embargo, si indagamos en el derecho chileno, encontramos que su Corte Suprema
optó por la lex Fori para calificar la «muerte civil» y el de nacionalización en país extranjero 9. Y en
el caso del derecho tributario, se ha tratado la calificación por aplicar los im puestos a la renta. En
los Estados Unidos de Norteamérica debió decidirse si un derecho real de hipoteca constituido en
Cuba y cuyo titular era un norteamericano estaban o no exentos de pagar por el bien raíz de
acuerdo a las leyes norteamericanas. El tribunal se pronunció por la posición del sí ya que de
acuerdo a la ley norteamericana, la hipoteca es un gravamen real y no implica una obligación
personal 10.

CALIFICACIÓN EN EL
DERECHO
INTERNACIONAL
PRIVADO
La calificación no es más que la naturaleza jurídica de una institución. Se relaciona con
los conflictos de leyes, porque la aplicación de una regla de Derecho
Internacional,
supone, necesariamente, la determinación previa de la naturaleza jurídica de la relación
de derecho de que se trate; o en otros términos: que ya ha sido calificada.- J.P. Niboyet.
El jurisconsulto francés Etienne Bartin, profesor de la Facultad de Derecho de París,
formuló la teoría que llamó “de las calificaciones”, partiendo del concepto de que la forma
de apreciar una relación jurídica ejerce necesariamente una gran influencia en la relación
de los conflictos de las leyes, ya que según sea la manera cómo se las califique, así será
diferente también la ley que haya de aplicarse.
Calificar es atribuir la existencia jurídica a un ser, a una cosa, a un hecho, colocándolos en
una categoría jurídica, lo que puede concebirse según ciertas ideas y realizarlo por
procedimientos muy diferentes que varían de un sistema jurídico a otro
Anterior a Bartin, el alemán Franz Kahn, alude a estos conflictos de calificación en varios
estudios que aparecieron en el año 1891, ocupándose ampliamente de esta materia.
CONFLICTOS DE CALIFICACIONES.- El profesor Bartin opina que para un
mismo conflicto de leyes surgido simultáneamente o sucesivamente ante los tribunales de
los Estados las soluciones de los conflictos sean las mismas.
En verdad, pudiera suceder que la aplicación de principios idénticos, en uno u
otro Estado, se haga de manera diferente, aunque correcta en cada uno de
ellos.
Propone el profesor francés un ejemplo. Dos esposos malteses, casados sin contrato
matrimonial para el régimen de bienes, vienen a establecerse en Francia después de su
matrimonio. El marido adquiere allí un inmueble y más tarde muere. Surge la pregunta:
¿Cuáles serán los derechos de la viuda sobre el inmueble?- Hay que notar que no se
pregunta cuáles son en verdad los derechos de la viuda sobre el inmueble? Los derechos
a que alude pueden concebirse de dos maneras diferentes. La pretensión de la viuda se
refiere a un derecho de sucesión? Es esta hipótesis, ya que se trata de un inmueble
francés, para los tribunales franceses únicamente sería aplicable la ley francesa a efecto
de fijar los derechos hereditarios. Al contrario, si la pretensión se contrae a los derechos
que resulten para ella de su régimen matrimonial? En este caso la solución para los
tribunales franceses sería diferente, ya que el régimen matrimonial de los extranjeros
casados en el extranjero sin contrato, depende, para la jurisprudencia francesa de la ley
del lugar en que los futuros esposos piensan establecerse después del matrimonio. En el
ejemplo propuesto como se refiere a esposos malteses, establecidos en Malta después
de su matrimonio, deberá ser la ley maltesa la que determine el régimen de bienes y esta
ley confiere a la viuda derechos importantes sobre las adquisiciones
mobiliarias del difunto marido. De la cuestión que podría plantearse ante los tribunales
franceses la alternativa sería derecho hereditario o derecho matrimonial, distinción entre el
régimen de los bienes entre los cónyuges y derecho sucesorio.
Para Bartin todo sistema que resuelve conflictos de leyes supone una calificación de las
instituciones para las cuales se ha dictado las reglas en caso de conflicto, no siendo esa

calificación forzosamente la misma para dos o más legislaciones, que hipotéticamente


pueden adoptar las mismas reglas teóricas.
La calificación de las instituciones dice depende siempre de la ley nacional cualesquiera
que sean las consecuencias de dicha clasificación y lo resuelve aplicando de preferencia
la lex fori por más que la cuestión, como él mismo lo indica ofrezca mayores dificultades.
La razón de resolver de esa forma la concurrencia de leyes la encuentra Bartin y los
partidarios de la teoría en el mismo reglamento en que se fundan los que rechazan el
reenvío, y la de que un Estado no pueda referirse a las leyes de otro Estado, en cuanto a
la determinación de las condiciones en que se aplique en su territorio una ley extranjera.
DOCTRINAS.- Los autores en materias de calificación dividen sus opiniones, surgiendo
así las teorías llamadas de la Ley Competente y la doctrina de la Lex Fori.
Doctrina de la ley Competente.- Teoría defendida por Despagnet, Valery y Surville en
Francia; Wolff en Alemania.
Esta doctrina subordina las disposiciones de calificación a las de Derecho Internacional y
sostiene que la ley señalada por estas últimas, aunque sea una ley extranjera, es la que
debe proporcionar los elementos con arreglo a los cuales debe hacerse la calificación.
Las reglas de Derecho Internacional Privado tienen como objetivo dar competencia a una
legislación determinada y consecuentemente, esta legislación debe ser aplicada en toda
su integridad tal como ha sido concebida por el legislador que las ha dictado. No se podría
separar en ella las disposiciones positivas ordinarias de la reglas de calificación, porque
sin éstas aquellas carecen de sentido. Si atribuimos a la relación jurídica de que se trata
una naturaleza distinta de la que resulta la ley competente, se altera sus preceptos, se
viola la ley.
Doctrina de la Lex Fori.- Esta teoría, defendida por Kahn, Bartin, Niboyet, Arminjon y la
mayoría de los autores contemporáneos, sostiene que la calificación de las instituciones
debe hacerse de acuerdo con la lex fori.
Fundamentos Principales:
a) Para determinar la ley aplicable a una relación jurídica es necesario
establecer
previamente la naturaleza de ella, porque no se puede conectar lo que todavía no existe
jurídicamente. La calificación de la relación debe necesariamente preceder a su conexión.
b) No se puede aceptar que una misma relación jurídica pueda tener dos o
más
naturalezas distintas según sea la ley que se le aplique, que por ejemplo los tribunales de
un país estén obligados a considerar el mismo bien como mueble o como inmueble, la
misma relación como de derecho sucesorio o de régimen matrimonial, según sea el
derecho que le apliquen.
c) Las reglas de Derecho Internacional Privado de la ley del foro no pueden
ser
subordinadas a las calificaciones extranjeras sin desnaturalizarlas y hacerlas producir
efectos diferentes de aquellos que el legislador ha tenido en mente al dictarlas.
d) El hecho de aceptar la aplicación de leyes extranjeras significa para los Estados una
limitación voluntaria a su soberanía. Si la determinación de la naturaleza de las relaciones
jurídicas, de la cual depende la aplicación de las leyes extranjeras, quedara entregada a
estas últimas, querría decir que también dichas limitaciones de soberanía
quedarían
entregadas al criterio de los legisladores extranjeros, lo que no se puede
aceptar.
Hay autores que no aceptan la aplicación de la lex fori cuando se trata de calificar un bien
o un acto ilícito, delito o cuasi delito, ni cuando la calificación ha sido hecha por las partes
en ejercicio de la autonomía de la voluntad, dando competencia respectivamente en estos
casos a la lex situs, a la lex loci y a la ley elegida por las partes; otros aluden también a la
imposibilidad de aplicar la lex fori cuando se trata de una institución
extranjera no
reconocida por el derecho nacional, la mayoría de juristas rechazan estas excepciones o
sostienen el principio de que la calificación de las instituciones debe hacerse de acuerdo
con la lex fori, y esto aún cuando las leyes que se disputan la calificación de la relación
jurídica sean ambas extranjeras.
LEGISLACION NACIONAL.- Código Bustamante Art. 6º. “En todos los casos no
previstos
por este Código cada uno de los Estados contratantes aplicará su propia calificación a las
instituciones o relaciones jurídicas que hayan de corresponder a los grupos de leyes
mencionados en el artículo 3º.”.
Otro concepto de la calificación nos señala que consiste en determinar la naturaleza
jurídica de una relación, es decir, en clasificar la relación en una categoría
jurídica
determinada. Desde luego, es parte indispensable del proceso de razonamiento
de
cualquier juez

Sin embargo, en DIPr., adquiere mayor relevancia, especialmente porque la situación


jurídica puede ubicarse en una categoría jurídica diferente en cada uno de los derechos
con los que tiene contacto.
Asimismo, calificar es determinar la naturaleza jurídica de una relación y su ubicación
dentro del cuadro de categorías pertenecientes a un ordenamiento jurídico.
Es una operación previa, pues de ella depende la elección de la norma indirecta, es decir
la determinación de la ley aplicable. No se puede calificar la ley aún no determinada.
Por ello, en esta materia se habla de conflicto de calificaciones.
El problema es, entonces, ¿cómo calificar la relación jurídica de la regla de conflicto,
cuando los derechos concurrentes adoptan categorías distintas?
Algunos ejemplos sobre el problema de calificaciones son:
EJEMPLO 1:
Caso del testamento ológrafo hecho en Francia por un holandés
Un holandés otorga un testamento ológrafo en Francia.
Se cuestiona su validez.
Si la posibilidad de heredar en forma ológrafa se considera una cuestión de forma, se
aplica la ley del lugar de redacción del testamento, que es la ley francesa, misma que
considera al testamento válido.
Si la posibilidad de heredar en forma ológrafa se considera una cuestión de capacidad, se
aplica la ley de la nacionalidad del interesado, que es la ley holandesa, misma que
considera al testamento nulo

La ley aplicable y, por lo tanto, la solución de fondo, depende de la calificación que se


haga a la posibilidad de heredar en forma ológrafa.
Tribunal: Francés
Hechos/litis: Un holandés otorga un testamento ológrafo en Francia
Derecho que aporta la regla de conflicto: Francés
Nota: La ley holandesa anterior al 1982 prohibía a los holandeses otorgar testamentos
ológrafos y consideraba esa limitación como una cuestión de capacidad
1
Calificación: Lex fori: La olografía es una cuestión de forma
Sentido de la regla de conflicto: La forma del testamento se rige por el Derecho del lugar
de su otorgamiento
Derecho aplicable conforme a la regla de conflicto: Francés
Observaciones: Testamento válido
2
Calificación: Lex causae: La olografía una cuestión de capacidad
Sentido de la regla de conflicto: La capacidad del testador se rige por su ley nacional
Derecho aplicable conforme a la regla de conflicto: Holandés
Observaciones: Testamento nulo

1. Tratamiento para los Casos de Derecho Internacional Privado

1.1. Calificación

Inicialmente es necesario entender los alcances del término “calificación”, puesto que en
Derecho Internacional Privado es un concepto sumamente amplio y con vertientes que
pueden alejarnos de nuestro fin primordial, la justicia.
“La calificación es la operación por medio de la cual se ubica una relación jurídica en una
de las categorías previstas por el sistema de Derecho Internacional Privado” (Francisco
Contreras, 1999).

“El problema de la calificación se encuentra en la definición de la institución jurídica”


(Marco Monroy, 1983), esta premisa emerge del hecho de que las reglas de solución de
conflicto tienen carácter nacional (las reglas de conflicto se encuentran contenidas dentro

27

de las leyes internas de cada nación) por lo que cada Estado tiene su propia calificación,
dentro de los límites que su propia norma indique.

El llamado problema de calificación emerge a razón de cada ordenamiento jurídico y del


cuadro de categorías jurídicas utilizado para calificar un determinado concepto o
determinar la relación jurídica, lo que incide en la solución conflictual del caso.

Todo conflicto de leyes presupone una calificación previa, siendo considerada por una
diversidad de autores como una condición necesaria para determinar la norma conflictual
aplicable.

El Tratado de Montevideo de 1940, establece reglas conflictuales contenidas en su artículo


36, conforme indica:

Artículo 36:
La ley que rige los actos jurídicos decide sobre la calidad del documento correspondiente.
Las formas y solemnidades de los actos jurídicos se rigen por la ley del lugar en donde se
celebran u otorgan los medios de publicidad, por la ley de cada Estado.

La calificación es un paso vital, autores como Yanguas de Messía consideraron que la


calificación del problema en sí mismo ya resulta en la resolución del caso, por cuanto se
califica la naturaleza de la relación jurídica la que es distinta en cada ordenamiento jurídico.

Glodschimindt aborda el problema de la calificación indicando que se da cuando nos


preguntamos cual será el ordenamiento jurídico llamado a definir en último lugar los
términos empleados en la norma indirecta.

1.1.1. Antecedentes Históricos: Caso Viuda maltesa 1889:

El problema de la calificación tiene sus orígenes en el caso viuda maltesa de 1889. Un


matrimonio anglo-maltés contrae nupcias en Malta, tras haber hecho fortuna en Argelia, el
conyugue fallece ab intestato, la sucesión inmobiliaria dejada por este es sometida a la ley
francesa (por ser Argelia domicilio del cujus). La viuda solicita a la jurisdicción francesa la
cuarta parte del cónyuge pobre y el derecho a la comunidad legal de bienes por matrimonio,
conforme a la legislación maltesa.

Según el Derecho Internacional Privado francés el régimen matrimonial de bienes, con


ultimo domicilio en Malta debía regirse conforme a la ley maltesa, pero según las normas
de Malta la sucesión debía estar regida por la jurisdicción francesa.
28

De la calificación que se haga del caso dependería la ley aplicable y de la ley que se aplique
dependería el reconocimiento de los solicitado por la viuda maltesa, encontrándose dos
posibles escenarios:

 Si lo solicitado por la viuda pertenecía al régimen matrimonial de bienes, la ley maltesa


seria la competente.

 Si la pretensión pertenecía al derecho sucesorio se regiría conforme la ley francesa.

El tribunal de casación fallo en contra de los intereses de la viuda, según la calificación


hecha, la ley competente era la ley francesa.

La doctrina ante la interrogante que gira alrededor de cómo resolver el conflicto de


calificación, nos ha orientado en tres criterios:

1.1.2. Lex Fori:

Propuesta por Kahn y Bartin, esencialmente se refiere a la calificación de la relación


jurídica conforme a la ley del juez que conoce el asunto – ley del foro: será aplicable la ley
de la nacionalidad del juez que conoce del asunto, es decir la ley de su estado (Manuel
Ossorio, 2011).
“La calificación de la relación jurídica debe ser de acuerdo al derecho del juez que entiende
el litigio, por lo que deberá de encajar en alguna de las categorías del ordenamiento jurídico
de ese estado” (Osvaldo Marzorati, 2018), el termino categoría debe de entenderse como un
concepto que no puede alejarse de la propia realidad jurídica de cada estado.

Sumamente criticada por diversos jurisconsultos, Pereznieto Castro desarrolla dos grandes
declives respecto a la calificación según la Lex Fori:

 Inicialmente se refiere a un predominio excesivo del derecho interno, como podemos


pretender juzgar un caso de corte internacional a través de un derecho elaborado para regir
exclusivamente situaciones de carácter local.

 Y, en segundo lugar, si tratamos de resolver un caso de derecho internacional privado a


través del derecho interno de un país, esto nos llevará a una interpretación restrictiva, la que
será completamente notoria en aquellos casos en los que el país foro no regula ciertas
figuras jurídicas.

El argumento que reviste a esta clase de calificación como la más conveniente, indica que
se está evitando un círculo vicioso, pues si pretenderíamos aplicar la Lex Causae no se
podría hallar una determinación, puesto que primero sería necesario una

29

calificación previa y se considera que es el propio juez a quien le debe de corresponder


determinar las reglas de derecho internacional privado y por ende la calificación de sus
instituciones.
1.1.3. Lex Causae:

Postula que la calificación debe ser efectuada utilizando las categorías jurídicas del derecho
aplicable, si el juez considera que para un caso en concreto se debe de aplicar la ley
extranjera la calificación se deberá hacer en base a ese derecho extranjero -ley
extraterritorial- (Manuel Ossorio, 2001).

El jurista Ronald F. Roxburgh cita al maestro Despagnet (1910), el mismo que consideraba
que cuando el legislador ordena aplicar una ley extranjera a una situación jurídica es su
deseo que aquella norma lo regule y organice, salvo la ley extranjera sea contraria al orden
público.

Niboyet plantea la siguiente objeción, en el sentido de que no es posible determinar 2el


derecho aplicable al fondo si inicialmente no se realizó un análisis a través de la norma
conflictual, la misma que nos indicará si se puede permitir o no la aplicación de una
legislación extraforo. Es la lex fori –ley del juez que conoce el asunto- la que remite a la
aplicación de la lex causae.

Según la Lex Causae se pueden advertir dos excepciones conforme lo indica Osvaldo
Marzorati (2018):

 Cuando se tiene que determinar la naturaleza mueble o inmueble de un bien, ya que la


ley de ubicación es soberana.
 La calificación de una relación de derecho contractual debe ser hecha de acuerdo a la ley
elegida (autonomía de la voluntad).

Por lo que arribamos a la conclusión de que es preferible partir de que cada regla legal
realice su calificación de acuerdo al sistema jurídico al que pertenece.

1.1.4. Doctrinas Autárquicas:

Consideran que la calificación debe de partir de un estudio comparativo de los derechos y


de los principios generales. La doctrina autárquica no tuvo mayor repercusión por cuanto
“los jueces no pueden ponerse la envergadura de investigadores en un litigio, haciendo que
estos inventen el valor y el acto procesal” (Ronald Roxburgh, 2015).

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