COMPETENCIA LIBRE O PURA
La competencia perfecta es la situación de un mercado donde
las empresas carecen de poder para manipular el precio
(precio-aceptantes), y se da una maximización del bienestar.
Esto resulta en una situación ideal de los mercados de bienes
y servicios, donde la interacción de la oferta y demanda
determina el precio.
En un mercado de competencia perfecta existen gran
cantidad de compradores (demanda) y de vendedores
(oferta), de manera que ningún comprador o vendedor
individual ejerce influencia decisiva sobre el precio.
El mercado bajo competencia perfecta, en la práctica, es un
imaginario teórico. Y se puede entender que tenga un criterio
moralista: todos son iguales ante el mercado competitivo.
León destacaba la justicia en el mercado competitivo por la
libertad de cada individuo para buscar su propio beneficio en
el mercado y por la eliminación de cualquier oportunidad para
beneficiarse a expensas del otro. A pesar de este criterio
moralista, los neoclásicos hicieron del mercado competitivo la
base objetiva científica para comparar todo tipo de problemas
económicos y sociales. La competencia, más que ser una
forma de intercambio, se consolidó como un principio de
organización del sistema económico. [cita requerida] La
competencia es una metodología analítica que aísla
determinadas características de la sociedad moderna. Es
decir, es un tipo de ideal -construcción mental- que poco tiene
que ver con conceptos operacionales en la realidad.
A pesar de que las condiciones teóricas mencionadas arriba
son muy restrictivas y son muy pocos los productos cuyos
mercados las reúnen, el modelo de competencia perfecta es
útil, no sólo porque es aplicable a ciertos productos
agropecuarios y a muchos títulos-valores [cita requerida],
sino también porque otros muchos mercados se aproximan a
la competencia perfecta y es posible realizar predicciones
basándose en el modelo de la competencia perfecta.
En los mercados de competencia perfecta las empresas que
pretenden obtener mayores beneficios deben recurrir al
máximo aprovechamiento de la tecnología, a incorporar los
últimos avances en técnicas productivas. Por lo tanto, en una
situación de competencia perfecta la búsqueda de mayores
beneficios va asociada a la combinación más eficiente y
rentable de los factores productivos y a la modernización
tecnológica. [
En un mercado de competencia perfecta, ninguna empresa ni
consumidor puede influir en los precios, ya que estos se
determinan exclusivamente por la interacción entre la oferta
y la demanda.
OLIGOPOLIO DE OFERTA
Un oligopolio es un tipo de mercado en el que solo unas pocas
empresas compiten entre sí, y cada una de ellas tiene la
capacidad de influir en los precios y la cantidad de productos
[Link], no existe ningún otro bien económ Suele
definirse también como «mercado en el que solo hay un
vendedor», pero dicha definición se correspondería más con
el concepto de monopolio puro.
El monopolista controla la cantidad de producción y el precio,
aunque no de manera simultánea, dado que la elección de la
producción o del precio determina la posición que se tiene
respecto al otro; vale decir, el monopolio podría determinar
en primer lugar la tasa de producción que maximiza sus
ganancias para luego determinar, mediante el uso de la curva
de demanda, el precio máximo que puede cobrarse para
vender dicha producción.
Desde un punto de vista económico, si el monopolio es
maximizador de utilidades, a diferencia de lo que ocurre en la
competencia perfecta, se enfrenta a una curva de demanda
de pendiente negativa. Al no ser horizontal, nunca operará de
manera voluntaria cuando el ingreso marginal (IMg) sea
inferior a cero, aun si los costos de producción fuesen iguales
a cero, puesto que siempre existirá la alternativa de reducir la
producción, aumentando de este modo los ingresos y, por
ende, las ganancias que percibe. En efecto, cuando,
elasticidad precio de la demanda inelástica), se tiene que el
ingreso marginal es negativo, por lo que el monopolista nunca
decidirá operar en aquella porción de la curva de demanda.[1]
En este contexto, el coste marginal del monoplista —
incremento del coste total cuando se varía en una unidad la
producción— representa la oferta total del mercado, por lo
que se puede afirmar que no existe curva de oferta debido a
que la relación biunívoca entre cantidad y precio desaparece.
[2] Por tanto, el ingreso medio (IMe) del monopolista —o el
precio por unidad vendida— no es más que la curva de
demanda del mercado. Para elegir el nivel de producción
maximizador del beneficio, el monopolista ha de conocer sus
curvas de ingreso marginal (variación que experimenta el
ingreso cuando la oferta varía en una unidad) y de coste
medio.
MONOPOLIO DE OFERTA
Para que exista un monopolio, es necesario que en dicho
mercado no existan productos sustitutivos, es decir, no existe
ningún otro bien económico que pueda reemplazar el
producto determinado y, por lo tanto, es la única posibilidad
que tiene el consumidor de comprar. Suele definirse también
como «mercado en el que solo hay un vendedor», pero dicha
definición se correspondería más con el concepto de
monopolio puro.
El monopolista controla la cantidad de producción y el precio,
aunque no de manera simultánea, dado que la elección de la
producción o del precio determina la posición que se tiene
respecto al otro; vale decir, el monopolio podría determinar
en primer lugar la tasa de producción que maximiza sus
ganancias para luego determinar, mediante el uso de la curva
de demanda, el precio máximo que puede cobrarse para
vender dicha producción.
Desde un punto de vista económico, si el monopolio es
maximizador de utilidades, a diferencia de lo que ocurre en la
competencia perfecta, se enfrenta a una curva de demanda
de pendiente negativa. Al no ser horizontal, nunca operará de
manera voluntaria cuando el ingreso marginal (IMg) sea
inferior a cero, aun si los costos de producción fuesen iguales
a cero, puesto que siempre existirá la alternativa de reducir la
producción, aumentando de este modo los ingresos y, por
ende, las ganancias que percibe. En efecto, cuando 0 < η < –1
(elasticidad precio de la demanda inelástica), se tiene que el
ingreso marginal es negativo, por lo que el monopolista nunca
decidirá operar en aquella porción de la curva de demanda.[1]
En este contexto, el coste marginal del monopolista —
incremento del coste total cuando se varía en una unidad la
producción— representa la oferta total del mercado, por lo
que se puede afirmar que no existe curva de oferta debido a
que la relación biunívoca entre cantidad y precio desaparece.
[2] Por tanto, el ingreso medio (IMe) del monopolista —o el
precio por unidad vendida— no es más que la curva de
demanda del mercado. Para elegir el nivel de producción
maximizador del beneficio, el monopolista ha de conocer sus
curvas de ingreso marginal (variación que experimenta el
ingreso cuando la oferta varía en una unidad.
OLIGOPSONIO DE DEMANDA
Es una forma común de mercado en la que pocas empresas
están en competencia. Como descripción cuantitativa del
oligopolio, a menudo se utiliza la ratio de concentración de
cuatro firmas. Esta medida expresa, como porcentaje, la
cuota de mercado de las cuatro empresas más grandes de
cualquier industria en particular. Por ejemplo, a partir del
cuarto trimestre de 2008, Si combinamos la cuota total de
mercado de Verizon Wireless, AT&T, Sprint y T-Mobile, vemos
que estas firmas, juntas, controlan el 97% del mercado de
telefonía celular estadounidense.
La competencia oligopolica puede dar lugar a resultados
amplios y diversos. En algunas situaciones, las empresas
particulares pueden emplear prácticas comerciales
restrictivas (colusión, participación en el mercado, etc.) con el
fin de inflar los precios y restringir la producción de la misma
manera que lo hace un monopolio. Siempre que hay un
acuerdo formal para tal colusión, entre las compañías que
compiten generalmente el uno con el otro, esta práctica se
conoce como cártel. Un buen ejemplo de este tipo de cártel es
la OPEP, que tiene una profunda influencia en el precio
internacional del petróleo.
Las empresas a menudo coludieron en un intento de
estabilizar los mercados inestables, con el fin de reducir los
riesgos inherentes a estos mercados para la inversión y el
desarrollo de productos. En la mayoría de los países existen
restricciones legales a estas colusiones. No tiene que haber
un acuerdo formal para que se realice la colusión (aunque
para que el acto sea ilegal debe haber una comunicación real
entre las empresas) – por ejemplo, en algunas industrias
puede haber un líder de mercado reconocido que establece
informalmente los precios a los que responden otros
productores, conocidos como liderazgo de precios.
En otras situaciones, la competencia entre vendedores en un
oligopolio puede ser feroz, con precios relativamente bajos y
alta producción. Esto podría llevar a un resultado eficiente
que se aproxime a la competencia perfecta. La competencia
en un oligopolio puede ser mayor cuando hay más empresas
en una industria que si, por ejemplo, las firmas solo se basan
en la región y no compiten directamente entre sí.
Por lo tanto, el análisis de bienestar de los oligopolios es
sensible a los valores de los parámetros utilizados para
definir la estructura del mercado. En particular, el nivel de
pérdida de peso muerto es difícil de medir.
OLIGOPOLIO BILATERAL
Monopolio bilateral se define como un mercado en el que hay
un único proveedor (vendedor) y un único demandante
(comprador). Esta estructura de mercado es relativamente
rara, pero puede encontrarse en situaciones donde hay alta
especialización o un número muy limitado de participantes
potenciales.
Interdependencia Total: En un monopolio bilateral, el
comprador y el vendedor dependen completamente uno del
otro. El vendedor no tiene otros compradores a quienes
vender su producto, y el comprador no tiene otras fuentes de
las cuales adquirir el producto.
Poder de Negociación: Ambas partes poseen poder de
negociación significativo. El resultado de la transacción
depende en gran medida de las habilidades de negociación y
las tácticas empleadas por cada parte.
Determinación de Precios: La determinación de precios en un
monopolio bilateral no sigue los patrones tradicionales de
oferta y demanda. En cambio, el precio final es el resultado
de un proceso de negociación entre el comprador y el
vendedor. Externalidades: La existencia de un monopolio
bilateral puede generar externalidades positivas o negativas
en otros mercados relacionados, dependiendo de la
naturaleza del bien o servicio en cuestión. Teoría de la
Negociación en el Monopolio Bilateral En un monopolio
bilateral, la teoría de la negociación juega un papel crucial.
Existen varios modelos teóricos que describen cómo se
pueden llevar a cabo estas negociaciones: Modeló de Nash:
Este modelo, desarrollado por John Nash, sugiere que la
negociación se llevará a cabo de manera que ambas partes
maximicen su utilidad conjunta. La solución de Nash se
encuentra en el punto donde el producto de las utilidades de
ambas partes es máximo
Es un mercado de pocas empresas, que son conscientes de su
interdependencia en la toma de decisiones estratégicas, por
ejemplo, sobre precios, producción y calidad (Comisión
Europea, 2002). Esto quiere decir que cada empresa advierte
que su comportamiento en el mercado afectará claramente a
los demás.
El oligopolio es una coyuntura atípica en un país donde hay
pocos vendedores de relevancia en un sector específico. Por
lo tanto, los participantes tienen un poder especial dentro del
mercado, pudiendo influir en el precio y en las cantidades
ofertadas.
MONOPOLIO LIMITADO DE OFERTA
Necesario que en dicho mercado no existan productos
sustitutivos, es decir, no existe ningún otro bien económico
que pueda reemplazar el producto determinado y, por lo
tanto, es la única posibilidad que tiene el consumidor de
comprar. Suele definirse también como «mercado en el que
solo hay un vendedor», pero dicha definición se
correspondería más con el concepto de monopolio puro. Él
monopolista controla la cantidad de producción y el precio,
aunque no de manera simultánea, dado que la elección de la
producción o del precio determina la posición que se tiene
respecto al otro; vale decir, el monopolio podría determinar
en primer lugar la tasa de producción que maximiza sus
ganancias para luego determinar, mediante el uso de la curva
de demanda, el precio máximo que puede cobrarse para
vender dicha producción. Desde un punto de vista económico,
si el monopolio es maximizado de utilidades, a diferencia de
lo que ocurre en la competencia perfecta, se enfrenta a una
curva de demanda de pendiente negativa. Al no ser
horizontal, nunca operará de manera voluntaria cuando el
ingreso marginal (IMg) sea inferior a cero, aun si los costos de
producción fuesen iguales a cero, puesto que siempre existirá
la alternativa de reducir la producción, aumentando de este
modo los ingresos y, por ende, las ganancias que percibe. En
efecto, cuando 0 < η < –1 (elasticidad precio de la demanda
inelástica), se tiene que el ingreso marginal es negativo, por
lo que el monopolista nunca decidirá operar en aquella
porción de la curva de demanda. En este contexto, el coste
marginal del monopolista —incremento del coste total cuando
se varía en una unidad la producción— representa la oferta
total del mercado, por lo que se puede afirmar que no existe
curva de oferta debido a que la relación biunívoca entre
cantidad y precio desaparece.[2] Por tanto, el ingreso medio
(IMe) del monopolista —o el precio por unidad vendida— no es
más que la curva de demanda del mercado. Para elegir el
nivel de producción maximizado del beneficio, el monopolista
ha de conocer sus curvas de ingreso marginal (variación que
experimenta el ingreso cuando la oferta varía en una unidad)
y de coste medio.
La cantidad que debe producir el monopolista ha de tener en
cuenta que para maximizar los beneficios se debe fijar una
producción tal que el ingreso marginal sea igual al coste
marginal. Esta igualdad parte de una consecuencia de
eficiencia de Pareto, es decir, si un monopolista pone un
precio demasiado bajo (P2) y un precio demasiado alto (P1),
produciendo, si quiere vender toda la producción, una
cantidad (Q1) y otra cantidad (Q2) respectivamente.
MONOPSONIO DE DEMANDA
Un monopsonio, denominado también como el monopolio de
demanda, es un tipo de mercado en el que existe un único
comprador o demandante, en varios lugares. Debido a esto,
este mercado posee una competencia imperfecta. El precio de
los bienes o servicios es determinado por el demandante, ya
que, al ser único, posee mayor poder de mercado y los
numerosos oferentes deben adaptarse a sus exigencias
(precios, cantidades, etc.). Esto le permite al comprador
obtener mayor valor de la transacción que los que obtendría
en un mercado competitivo. El monopsonio se produce
generalmente con respecto a ciertos factores producción -como
por ejemplo la demanda de cierto tipo de trabajo
especializado- o con materias primas y bienes en proceso;
existe monopsonio de bienes de consumo, además, en
algunos casos especiales: el ejército de un país puede ser el
único comprador de cierta clase de equipo o armamento, o
ciertos distribuidores o mayoristas pueden ser los únicos
demandantes de cierto tipo de bienes que luego ofrecerán al
público. En el monopsonio, al igual que en el caso del
monopolio, la empresa monopsónicas ejerce un gran control
sobre el mercado y puede, dentro de ciertos límites, deprimir
los precios de modo de obtener ganancias extraordinarias.
Ello sucederá hasta que, si aumenta su demanda, se
encuentre con que es preciso pagar precios más altos para
atraer nuevos oferentes. Es una situación teóricamente
opuesta a la de competencia perfecta. En la práctica, salvo
algunos casos particulares, los monopsonios solo se
presentan en mercados locales relativamente reducidos o en
circunstancias en que hay una decisiva intervención
gubernamental. También existe una estrecha relación entre
las situaciones de monopolio y de monopsonio: una Empresa
monopólica se convertirá fácilmente en el único comprador de
ciertos factores productivos, especialmente materias primas,
productos semielaborados y otros insumos.
Dado lo anterior, al no ser un mercado competitivo, las
empresas no son tomadoras de precios y no toman a los
salarios como datos exógenos. Por lo tanto, no enfrentan una
curva de oferta del trabajo horizontal, infinitamente elástica
al salario de mercado. En el caso del monopsonio hay
rigideces en el mercado laboral.
Bajo estos supuestos es relativas” te fácil encontrar
empresas monopsónicas empíricamente en los mercados, ya
que los costos de movilidad entre empleos son reales y las
empresas tienen incentivos a obtener beneficios positivos.
Factores que pueden incrementar los costos de moverse entre
trabajos: costos de transporte, búsqueda, mudanza,
capacitación, entre otras.
MONOPOLIO LIMITADO DE
DEMANDA
Existan productos sustitutivos, es decir, no existe ningún otro
bien económico que pueda reemplazar el producto
determinado y, por lo tanto, es posibilidad que tiene el
consumidor de comprar. Suele definirse también como
«mercado en el que solo hay un vendedor», pero dicha
definición se correspondería más con el concepto de
monopolio puro.
El monopolista controla la cantidad de producción y el precio,
aunque no de manera simultánea, dado que la elección de la
producción o del precio determina la posición que se tiene
respecto al otro; vale decir, el monopolio podría determinar
en primer lugar la tasa de producción que maximiza sus
ganancias para luego determinar, mediante el uso de la curva
de demanda, el precio máximo que puede cobrarse para
vender dicha producción.[1]
Desde un punto de vista económico, si el monopolio es
maximizador de utilidades, a diferencia de lo que ocurre en la
competencia perfecta, se enfrenta a una curva de demanda
de pendiente negativa. Al no ser horizontal, nunca operará de
manera voluntaria cuando el ingreso marginal (IMg) sea
inferior a cero, aun si los costos de producción fuesen iguales
a cero, puesto que siempre existirá la alternativa de reducir la
producción, aumentando de este modo los ingresos y, por
ende, las ganancias que percibe. En efecto, cuando 0 < η < –1
(elasticidad precio de la demanda inelástica), se tiene que el
ingreso marginal es negativo, por lo que el monopolista nunca
decidirá operar en aquella porción de la curva de demanda.
[1]En este contexto, el coste marginal del monopolista —
incremento del coste total cuando se varía en una unidad la
producción— representa la oferta total del mercado, por lo
que se puede afirmar que no existe curva de oferta debido a
que la relación biunívoca entre cantidad y precio desaparece.
[2] Por tanto, el ingreso medio (IMe) del monopolista —o el
precio por unidad vendida— no es más que la curva de
demanda del mercado. Para elegir el nivel de producción
maximizador del beneficio, el monopolista ha de conocer sus
curvas de ingreso marginal (variación que experimenta el
ingreso cuando la oferta varía en una unidad) y de coste
medio.
La cantidad que debe producir el monopolista ha de tener en
cuenta que para maximizar los beneficios se debe fijar una
producción tal que el ingreso marginal sea igual al coste
marginal. Esta igualdad parte de una consecuencia de
eficiencia de Pareto, es decir, si un monopolista pone un
precio demasiado bajo (P2) y un precio demasiado alto (P1),
produciendo.
MONOPOLIO BILATERAL
Un monopolio bilateral se define como un mercado en el que
hay un único proveedor (vendedor) y un único demandante
(comprador).
Esta estructura de mercado es relativamente rara, pero
puede encontrarse en situaciones donde hay alta
especialización o un número muy limitado de participantes
potenciales.
Características
Total: En un monopolio bilateral, el comprador y el vendedor
dep Interdependencia enden completamente uno del otro. El
vendedor no tiene otros compradores a quienes vender su
producto, y el comprador no tiene otras fuentes de las cuales
adquirir el producto.
Poder de Negociación: Ambas partes poseen poder de
negociación significativo
El resultado de la transacción depende en gran medida de las
habilidades de negociación y las tácticas empleadas por cada
parte.
Determinación de Precios: La determinación de precios en un
monopolio bilateral no sigue los patrones tradicionales de
oferta y demanda. En cambio, el precio final es el resultado
de un proceso de negociación entre el comprador y el
vendedor.
Externalidades: La existencia de un monopolio bilateral puede
generar externalidades positivas o negativas en otros
mercados relacionados, dependiendo de la naturaleza del
bien o servicio en cuestión.
Teoría de la Negociación en el Monopolio Bilateral Modelos de
Negociación En un monopolio bilateral, la teoría de la
negociación juega un papel crucial. Existen varios modelos
teóricos que describen cómo se pueden llevar a cabo estas
negociaciones:
Modelo de Nash: Este modelo, desarrollado por John Nash,
sugiere que la negociación se llevará a cabo de manera que
ambas partes maximicen utilidad conjunta. La solución de
Nash se encuentra en el punto donde el producto de las
utilidades de ambas partes es máximo.
INTRODUCCIÓN
Es un mercado de pocas empresas, que son conscientes de su
interdependencia en la toma de decisiones estratégicas, por
ejemplo, sobre precios, producción y calidad (Comisión
Europea, 2002). Esto quiere decir que cada empresa advierte
que su comportamiento en el mercado afectará claramente a
los demás. Él oligopolio es una coyuntura atípica en un país
donde hay pocos vendedores de relevancia en un sector
específico. Por lo tanto, los participantes tienen un poder
especial dentro del mercado, pudiendo influir en el precio y
en las cantidades ofertadas. La principal diferencia entre
monopolio y oligopolio radica en el número de integrantes. En
un monopolio en sentido estricto solo existe un vendedor en
el mercado que monopoliza el mercado y fija los precios. Los
oligopolios están formados por un reducido número de
empresas que dominan el mercado. Los mercados
oligopólicos, tendrán la característica general y distintiva de
albergar la existencia de una empresa que se perfila como
líder (Eichner, 1988), aquella que por sus características como
tomadora de riesgos e innovadora, ha logrado capturar una
mayor participación en el mercado. Los mercados
oligopólicos, tendrán la característica general y distintiva de
albergar la existencia de una empresa que se perfila como
líder (Eichner, 1988), aquella que por sus características como
tomadora de riesgos e innovadora, ha logrado capturar una
mayor participación en el mercado.
CONCLUSIONES
1. A pesar de que las condiciones teóricas mencionadas
arriba son muy restrictivas y son muy pocos los
productos cuyos mercados las reúnen, el modelo de
competencia perfecta es útil, no sólo porque es aplicable
a ciertos productos agropecuarios y a muchos títulos-
valores [cita requerida], sino también porque otros
muchos mercados se aproximan a la competencia
perfecta y es posible realizar predicciones basándose en
el modelo de la competencia perfecta.
2. Dado lo anterior, al no ser un mercado competitivo, las
empresas no son tomadoras de precios y no toman a los
salarios como datos exógenos. Por lo tanto, no
enfrentan una curva de oferta del trabajo horizontal,
infinitamente elástica al salario de mercado. En el caso
del monopsonio hay rigideces en el mercado laboral.
BIBLIOGRAFÍAS
http//[Link] ,[Link]
http//[Link],[Link]
COLEGIO CRISTIANO SABER Y GRACCIA
DOCENTE: ALEJANDRA
GRADO: QUINTO PERITO EN ADMINISTRACIÓN DE EMPRESAS
AREA: MERCADOTECNIA Y PUBLICIDAD
TEMA: TIPOS DE OLIGOPOLIOS
ALUMNO: ALEJANDRINA
GUADALUPE LÓPEZ SALAMA